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ARTie:1S
399
A las nueve (le ese día zarpó para la Meseta, desde
el puerto del Salto, el vapor (le ese inismó nombre,
llevando a su bordo cuatrocieiuos cincuenta, pasajeros, figurando entre ellos las familias de Amaro,.
TJgarteebe, _lulestoy, Altamirano, Leguizamón; González, Castellanos, Villar, Martínez García, Cuenca y
Córdoba, Habiendo arribado a la Meseta a las once de
la mañana.
Hicieron uso de la palabra, el doctor Eduardo Martínez García, en nombre de la comisión que tuvo a su
caro la patriótica misión de poner en práctica 1,1 iniciativa del señor (le Clemente; el Jefe Político y de
Policía, doctor Bernardo Silva y Rosas; el Juez Letrado Departamental, doctor ATanuel J. Devincenzi,
el doctor Asdrúbal Delgado, el teniente Pedro Olietti
y el escribano Alberto S. Quintana, que Habló en representación (le Paysandú.
Rindió :Honores luilitares un piquete del Regimielito• 1.:' de Caballería, con Bandera y banda de música,,
al mando del teniente Juan Gregorio Villar.
Concurrió, además, la banda (le la sociedad filarmónica " Sianio diversi".
Diclio iuominieuto consta de un basamento en forma.
(le pirímiide cuadrangular truncada, (le mampostería
o bloques (le ~~rauito en rústica, Y sobre ella, mia seginnla pirúnlide de la misiva forma geométrica, pero
finas peqnefia, coustruída en sillares graníticos, coroaa,da por una columna con base estilo pseudo dórico,
Ileclia (le sillares coillo la pirámide sobre 111 cual so
asielita. .La eolnini:a lince pedestal al busto del prócer, en lronee.
Fan conclusión: calle hacer destacar,-en honor a la
Vei,dad y copio nu acto (te. estricta justicia-qu•,. a (1011
Nicanor Aniaro le cupo la máxima parte el¡ la realización (le la. ohi-a, según tuvo ocasión de expresárnoslo recien,teniente el. doctor Eduardo i\Tartíuez García,
400
SETEMBRI\O 13, PEREDA
activo e inteligente secretario de la comisión popular
constitllída en el Salto por la asamblea realizada allí
e1 7 (le junio de 1891, pues no sólo @10116 el terreno el,
que fué erigido el nlonlmlento p los materiales inellcionados en el acta respectiva, sino que puso a, tributo todos sus esfuerzos, a fin de que cristalizase cuanto antes ese patriótico pensamiento.
1<\. Ueraclio C. Fajardo, el laureado cantor de
" aniérica y Colón ", fllé profeta al escribir las si'uieutes inspiradas Y patrióticas estrofas, respondiendo al poeta argentino Luis Domínguez:
Tal lia sido el caudillo sanguinario
Que en tus versos pindáricos fnstiga,s!...
),las esa que ora ves IIIesa (le Amigas
fina estatua alzará-no un caulpanal-io!
En ese pedestal de su grandeza,
La trompa sonará,-no la canlpalla!
Una columna se alzará luafana,
il templo, sí! porque su gloria empieza!
i- nuestros hijos, cuando el tiempo mande
De ese tónlplo girar el íiureo gonce,
Eu el altar de mál~llol s (le bronce
leerán esta iuseripeióll: ¡Al hombre grande!
Y en vez del jeroglífico de ortigas
Que el genio de la Historia llabrá explicado,
Este lenta, por Córdoba grabado:
°¡Al inmortal Libertador Artigns!"
\Io se invoca jamás un nombre propio. Centenares
(le seres humanos perecían en el calnpalnento- de Purificación, pero todos ellos, a semejanza (le un reciente condenado de París, llevaron consigo el inescruta-
ARTIGAS.--Columna levantada en la Meseta
AItTIGA$
401
blo secreto (le su origcn Y linaje. Cuándo Artigas fué
lila giuíuiíuo, - Y sus níisuíos adversarios reconocen
(ríe lo fué inuclías veces,-ahí quedan los docíuuentos
de la época, guardaíí(lo el nombre de los agraciados;
pero cuándo fué verdugo, sebtííí el sisteína~que se le
a;tribuyc, los documentos y la tradición se coufabulaít
para dar lugar a un vasto inartirologio anónimo! Es
un prodigio que uo se conocía el¡ la historia, y cííya
invención pueden reivindicar con ufanía los eíiemigos
iíreconciliables (le la memoria de Artigas. (8)
En octubre (le 1864, había salido de Buenos Aires
un vapor, destinado a recorrer el río Uruguay, en v¡aje de recreo, con cierto número de personas distllíg~íidas, yendo entre ellas el poeta Domínáuez, porteilo (le nacimiento Y unitario (le tradición. De joven
líabía cantado al Uruguay, y quiso volver a cantarle
(1e viejo; pero no vio las ug(ias transparentes del río,
ni el cielo lníro que se, refleja en ellas, ui las isla. ~~
~líarrancas cubiertas de vegetación que embellecen su
curso. Sólo vzó la Mesa (le Amigas, y en vez (le inspirar su 1ííusa eu las bellezas reales (le la naturaleza,
taívo la tristísima idea de inspirarla, en los imaginarios Horrores del caudillo. ¡Quería el poeta que sobre
raquella roca se alzase nna capilla expiatoria! (9)
(S) ,Caa-loa María Ramírez. "Artilga.s".
(9) Ibídem.
m. IV-26
CAPITULO XVI
Ocurrencias varias '
SU197ARI0: 1'. Acerca (le los esclavos llevados de Montevideo por
las fuerzas argentinas que evacuaron la.Ip'laza en febrero de
1875.-11. Envío de dos 'buques n¡prcsados con ear_amento, a.
fin (le procederse a su venta c de socorrer con sn producto a.
-las tropas destacadas en Pa \saudG.-III. lrl1,eneral Amigas.
ordena. que se iproceda a la creaci'6uu de un cuerpo (le cívicos y
a. domar iposesión de todas las armas y• pertrechos bólicos que
fuera dadxle abteuer. 1\. Randa lan~xtdo el 8 (le julio, ltaeieudo obligatorio el alistamiento en las conyptañías de milicias urPoanas5 y .una relación de las arreas S (piedras ale chispa en ~poaler (le lparticulnles.-V. Oreació n del lnitallón cívico tic infanel
tería
oriental
1'
de
puna
coulpañía,
(te
Para
pmóeer, los hombres deben ser iguales ante la le.':-41I. Los
ipnestos ipírblicos de confianza, en su conceplo, debían discernirse a personas ltoaioralb.Ies, aun cuando no fi_cnra~eai entre
slls adictos-VIII. Est:nblccitxtieuto de un correo ,emannl, deIlyósito de pertrechos bélicos en el aparque (le artillería c xper.tara ale los ;puertos de la lira ipa.ra el comercio extranjero, ex-.
cepdo con el (le Buenos Aires.-IX. ll:bbililaeióu (le la Colonia ,para la exportación e imprn-taeión, :utvrobación de todo lo
aclmailo con respecto a. la milicia cívica, confianza reafirmada
en '1a conduela (le Rivera en la crmlandaneia de armas, energía.
con que Jebíaprocederse i,para. evitar desma-res c el castigo ale
dos enlipalbles. :alcance chalo al bando del 8 ale julio sobre la
confiscaci(Sn de ~»¡caes de naturales c españoles emigrados, p
funcionamiento de la nniprenta. de¡ Estado.-X. I'revenciówt
:rnuisiosa hecha ipor el ira rquú de Alegrete, con motivo (le ha7ber <lisltttcsto movimiento ale fuerzas en la frontera.-al.
Arreglo (le la catn.paña.--Sll. Observancia ale la. ,nacor economía en el manejo de los fondos ipírblicos, >' ;patriotismo con
sale
ipiroeedían
las
milicias
montevideanas.-~Lll.
Permiso
concedido al comandante Juan Zafriategni f al coronel .Juan.
4011
ARTlu S:1
SantosFeroáudez
-para
residir
vi)
tierra.
urn~S'uava,
previo
ju-raunen.to cívico ante el cabildo, inilida.res desterrados ipor el go--Ibicrno
do
Alvarez
Tltomas.-XLV.
A9amua
infundada
del
cabiiib, ¡por la movilización ile -tropas lusitanas en •lit frontera.-.
X\'. del
NIaiiiinilslJ9i
(le
esclavas.-X~~I:
FiseaIiración
del en tribuconsulado, iunecesania
provisión de
nn unypleo,
fanal
vor
de
-los
comerciantes
naturales,.
rqpresión
de
lo:
delincuentes, aparición de 'buques thonaerenses rpor las costas del UrnEnvío
gua,y
y
.fomento
de
los
establecimientos
ruvales.-Xil
1.
del
alcalde,
~proviacial
cerca,
de
Amigas,
reSpoesta
cafe~»óriáe
dada, al cGInaudan,te de la estación iri.,lesa sobre tranqnicias.
eomerciale,
reptudio
del
iiarasilisnio
iburocrátieo
y
castigo
ejen~l~lar
mandarlo
Hacer
en
da.
:peisnna
de
un
criminal.XVIII. En covtesiacióu a una nota del cabildo ,oberuador, celebrando el nuevo orden (le cosas, el prócer nianificsla su rogocijo por ese ~beclio, y le reeoinienda. que se llaga reapdtar en
los cabezas, upara que sus sií'biiitos sean todos dbeilieiites.-XIX..
(Zue,ja. (le Rivera al cabildo por menoscabo de su autoridad
militar.-XX.
lle'dirlas
preeaucionales
,para.
el
caso
(le
una
invasión y ¡provisión de fusiles.
1. A1 evacuar la plaza (ti,, Montevideo las tropas argeutinas
coinaadadas
por
el
general
Miguel
Estanislao
Soler,
uo
sólo
quedó
ésta
sin
la
artillería,
armamentos
y
municiones
con
que
contaba,
empero
la
exhortación
patriótica
clue
el
24
de
febrero
le
había
liecllo
a
aquel
jefe,
el
coronel
Fernando
Otorgués,
desde
su
cuartel
general
en
Canelones,
siuo
que
también
se
echó
piano
de
nmnero.sos
esclavos,
contra
la
voluntad
o sin el conocimiento (le sil- dueños,.
Este abuso produjo muy Inal efecto en el espíritu
de la población niontevideaaa y de sus autoridades.
El general Artigas, noticiado de ese llecho, expresó
e1 más pfofillido (]¡S,-listo
das emi sus allegados.
el) col
IN--ersacioues
nialitelü-
Habiendo
trascendido
esas
sus
manifestaciones,
el
cabildo
le
escribió
con
fecha
°_0
(le
junio,
inquiriendo
lo que hubiese -de verdad con respecto a sus deseos de
que le fuese enviada una nómina eouipleta (le la -eii-
404
te
SETEMf3RIN0
(le color conducida
Eli (hcllo oficio, se decía
r:. t'laa:DA
violentamente
a
Buenos
Aires.
Ia llegado a Noticia (le este Ayuntamiento, que
V. E. le lla oficiado ordenándole que le pasase una
noticia exacta del número (le los esclavos secuestrados en esta plaza en tiempo del gobierno (le Buenos
Aires, y como éste no hay--a llegado a sus manos, se lo
liacemos presente a \'. E., para que uo padezca en su
concepto su puntual obediencia, ni en otro, que por
e1 utismo evento pueda padecer igual extravío.
Dios guarde a \r. E. inucllos altos.
Sala capitular de -Alontevideo, junio ?0 de 7515.
Pablo Pt•rvx - Pascua( BIrorco Josí• Pidal - Fralecisco Pcrmín
PIn - Juau dlaría- Pére_-Pedro tl(nría de Ta-veyro, Sceretal'io.
Excelentísimo señor general don José Arti—'as. (l)
11:1 getl0i'al Amigas repuso, el
desde su cuartel general en Paysandú:
38
del
mismo
iue's,
"No lle pedido la relación de esclavos que V. S. me
significa. El reclamarlos sería inasequible por parte
de Buenos Aires, después que sus diputados han regresado sin conceder los artículos de primera necesidad. Sin embar—o, si h. S. cree oportuna la solicitud,
(1) Arelivo General de lit Nación. Tlouteci~eo, Libro üü, °°Co1Fias de ofieiu_c reyrtiiidos ~gor el Caibiildo", agosto 1" <le 1814 a
ciembre 11 de 78'31, tono lll.
9RTIGA9
40,5
yo deseo llenar el voto (le Inis conciudadanos. Remítamela V. S. a la mayor brevedad, que aun puede lía-ber tiempo de exponerlo a aquel gobierno."
11. 11,1 l:' (le ;julio le ofició al cabildo, comunicúndo-le el envío de dos buques españoles apresados.
ll:irando por el bienestar (le sus tropas, le pedía
que procediese ala venta (le las mercaderías contenidas cn las bo(legas, a fin (le socorrer a sus soldados..
2`ambíón le cucargalía, la remisión, al cuartel general, <le los pertrechos bélicos que no fuesen indispensables para la defensa (le la plaza—
Como en Purificación, no bastándole los que recibía del parque (le _Alontevideo, se fundían balas y se
componían armamentos, solicitaba herramientas para.
utilizarlas en las armerías allí existentes.
Nada, pues, escapaba a su previsión y celo en favor
(le la patria y del bienestar (le sus servidores.
Esa nota. rezaba así:
Parten al mando del couíandaute don Juan Domingo A-ciar, (los buques decomisados como propiedades europeas y cargados con efectos de las mismas..
Van con el destino (le ser vendidos dichos efectos, y
con su producto, proporcionar a estas tropas el remedio en sus necesidades.
.Propenda V. S. a su pronto despaclío, y a su regreso, puede V. S. cargar en ellos tollo lo (1116 crea importante, tanto para el socorro (le estos soldados, como algiuíos útiles (le guerra, que no sean precisos en
esa plaza y• puedan robustecer este, cuartel general.
Recolecte V. S. todo el plouío y balas de fusil que,
so líallen sueltas; piedras (le fusil, las que se puedan,
útiles (le árníería, para perfeccionar las dos que tengo establecidas, y, eu suma, cuanto V. S. crea oportu-
406
sETEMRHINO e. PEHLDd
no para aumentar la fuerza que en todos casos debe
sostener nuestra seguridad.
Es cuanto tengo, etc.
Costa del Uruguay-, julio l:' (le 1515.
.7osr; Arti,gn.s.
Al muy- ¡lustre cabildo de Alontevideo. ('_')
lll. El _°8 (le ;lu»üo se había dirigido al Ayuntaudenlo, encargándole que tratara de formar una milicia cívica, para custodia del pueblo.
Le im'licaba al propio tiempo, la conveniencia (le
que recolectase todas las armas y pertreelios bélicos
<lne fuera dable obtener entre los habitantes de la
plaza, y que activase las providencias que estuvieran
a sus alcances. `para sostener, decía, nuestra libertad contra los tiranos y conservar la dignidad del suelo oriental".
1V. Los cabildantes, que se afanaban l-por complacer a r\rtigas y que babiaa Imuado oupeñosmneute el
mantenimiento <le la autonomía de la Provincia
Oriental, en seguida de recibir su comunicación del
_'8 de junio, resolvieron publicar 1111 bando.
Con efecto: el 3 (le julio dispusieron que fuese pregonado mi todos los lugares públicos (le lzl ciudad, encargzínihose de esa tarea don Jacinto Ferrón Y don
Pedro J.anov.
Se hacía •ohligatorio el enrolamiento en el cuerpo
cívico a crearse, dentro del perentorio tórmino de
tres olías, a todos los ltabitantes (le la ciudad de $-fon-
(=) AmIúvo General (le la. Nación, Dionlecideo, Libro 76, "Oficio., del eneral ~rti_as'', 181.4-1815.
ARTIGAS EN LA CIUDADELA, por Juan Manuel Blanes
(e~ ei rh~,eo n~sca.~eo ae Mo~~e..~aeo)
ARTIG-1-4
407
tevideo que estuviesen en condiciones (le tomar las
almas, so pena de multa o prisión.
También, de acuerdo con lo ordenado por el Jefe
de dos Orientales, se lcacía obligatorio en dicho bando
,(lar conocimiento (le las armas y sus accesorios a -la
autoridad competente, conminándose a los omisos a
ser rib irosamente pnnidos:
La resolución del Avcuitamiento referenciada era
la siániente:
1?7l exeelentísimo Cabildo, Justicia y Regimiento, gobernador político y militar (le esta plaza y su jurisdicción:
,Por cuanto para la conservación del orden y Hacer
efectiva la seguridad individual, ]la creído el gobierno necesario exigir de los ciudadanos 1111 servicio activo en la milicia, y habiendo observado la criminal
indiferencia y apatía con que algunos individuos liáis
mirado
tan
importante
determinación,
intentando
burlar las miras (le este gobierno, ha venido en decretar
lo siguiente, en. cuya observancia se ínterpmic la autoridad del magistrado:
1." Todo individuo, aineiicano o extranjero, que pasados tres días de la publicación (le este bando; no
estuviese alistado en alguna de las compañías cívicas
de esta plaza, si tuviese intereses, será multado en la
cantidad de cien pesos, Y si no los tuviese, será su
obstinación castigada con pena arbitraria Y aflictiva.
?." Todo individuo comprendido en esta determinación, deberá concurrir en los tres (lías contados desde
esta fecha a la posada, del mayor de la milicia, a recibir un boleto que asegure Haber sido alistado en ella;
después de este término, todo el que se encuentre sin
ella, ,será aprehendido y conducido a esta casa de gobierno, para ser castigado según Sil crimen.
408
sETEMBRINO
L. PEREDA
3.° Sin distinción de clase ni persona, todo vecino
de esta plaza, presentará en el término de los tres
días, una relación exacta de las arenas ele chispa
blancas, y asimismo (le las piedras de chispa que tuviese en su poder, al seúor juez (le policía don Francisco Fermín Pla; pasado este tériuino, a1 que se le
encontrase alguna (le estas armas o piedras, será castig-ado —raveniente con pena arbitraria.
Por tanto, y para que llegue a noticia de todos, publíquese por bando en esta ciudad y fíjense copias en
los In,-ares acostumbrados.
Dado en la sala capitular y (le riobieruo, a tres de
julio de inil ochocientos quince.
Pascual Blanco - Luis de la Ra.sa tirito - =l utolíu Hc,yua Francisco Fenuíu Pla - Ramón.
de la Piedra, - Pe(!-ro haría (le
'L'aveyro, Secretario. (;l)
Del cumplimiento (le 'lo mandado por el cabiblo
(le das formalidades llenadas, se (la cuenta en la testificación que sabsiñlic:
Certifico, doy fe, que lioy, día (le la fecha, en los
para des públicos p acostumbrados (le esta ciudad, se
publicó por bando el antecedente auto, a voz clel pregonero Jacinto Ferrón, con asistencia (le] ayudante
(le plaza clon Pedro Lanov, la de mí, el escribano y nn
piquete de artillería, tambores y• uiiísica, quedando
fijadas copias en los mismos lnáa,res (le la publicación, de todo lo cual certifico, y• para que conste, pon-
(3) Archivo General de la \aci6n, \fondevideo, Libro 488, "Comp~ilació~ de documentos (le la apoca de -lrligas", 181ri.
409
dRTIGAS
go la presente en Montevideo, a tres (le julio de mil
ochocientos quince.
Luciano de las
(le Gobierno. (4)
Casas,
Escribano.
P. La formación del cuerpo cívico ordenado por Artigas, se hacía -indispensable, uo sólo para ejercer la.
policía en la ciudad y extramuros, sino igualmente
para guarnecer la plaza y precaverse contra cualquier
evento.
:11 dejar el mando militar el coronel Otorgnés, el
cabildo gobernador tenía para esos objetos la Compañía 8." del regimiento (le dicho jefe, una (le gente (le
color, el cuerpo de artillería, y veinte hombres rechitados por don Alartín Tejería, que rondaban el Cordón, número reducido, por consiguiente, para satisfaeer cumplidamente las exigencias demandadas para
las guardias distrihuídas en diversos puntos de la
ciudad.
El bando lanzarlo por el Ayuntamiento, dió los resultados apetecidos, pues varios días después quedó
organizado dicho cuerpo cívico~en la forma siguiente:
Plana mayor riel batallón. cívico de dufautería oriental,
Comandante:
el
excelentísimo
cabildo.
Sargento mayor: -Manuel Campus Silva,.
Ayudantes mayores: Pedro Lenguas y Juan Formoso.
_Abanderado: suhtenicnte Atanasio Lapido.
Cirujano: Fernando liaría Cordero.
Capellán: fray José Benito Lamas.
(4) Ilbfdein.
410
SETEMBRINO E. PEREDA
Granaderos
Capitán: Juan Benito Blanco.
7.' compafía, capitán: Manuel vida..
2.' compauía, capitán: Zenón García.
con jpaliía, capi4aíu: los¿- l.rápaui.
4.' compañía, capitán : Juan Rodríg-llez.
us compañía, cazadores, capitán: Lorenzo Justiniano Pérez.
Tenientes: Juan Ponce, ;León Ellauri, Gabriel Autorio Pereira, .losó A. Zllbillal—a, liistanislao García e
I-nacio Oribe.
,Subtenientes: .loan Francisco Giró, Juan Gre-ario
.Estrada, Cipriano Pa ván, Rafael Gutiórrez, Pascual
Costa y- li'elipe Blanco.
Alféreces: Felipe Maturaua, Francisco Silva, Carlos Pozo, Juan .Bautista Ronlún, Joaquín de Cllopitea
,r Eustaquio González.
SarÍ,cntos : 20.
Cabos: i.'1.
Tambores:
:3.
.Soldados: 380.
H7l cabildo .le comunicó a Artiáas, con fecha 7, la
formación de dicho cuerpo ele milicias, el cual ascendía lmsta entonces, a 4-00 plazas en la planta urbana,
\" a hllill llñmero en los extramuros.
Aunque en e1 oficio a que nos referirlos se trata
también (le otros asuntos, uno de ellos relacionado
con el derecho (le propiedad, y el otro con los áravámenes que_pesa.ron sobre el comercio y gente afincada de 11lontevideo durante la administración de Otorgliós, transcribimos a continuación, íntegramente, ese
documento
9R1'IG 1$
411
Tiene a la vista este gobierno las lionorables conrn-1licaciones (le V. E., las primeras, datadas uu 111 del
próximo pasado, y las últimas en '38 del mismo. En
cuanto ti las primeras, están enteramente cnurplinientadas, Y en prueba (le ello remito a V. E. el reclamo
del ciudadano Irritélniéo Daniel Whiter, incluso en la
debida consulta, sobre cuyo particular, como sobre
los demás, espera este gobierno que V. F. se dignará
resolver con la brevedad posible, por interesarse erg
ello el dereolio (le, propiedad de los indicados. _\. las
del ?8, está ya cumplimentada su superior ordeu, referente al cuerpo cívico, y aunque no puede por ahora ir el estado en forma que corresponde, se reinitirá- en oportunidad a V. E. Sólo dice que las compauías (le esta ciudad ascienden al número (le cuatrocientos hombres, ~- los (le extramuros, al mismo, sobre
poco Inés o nicnos. Para sargento mayor (le las inilicias (le caballería (le afuera, se lia nombrado al ciudadano Gregorio Pérez, y por ayudantes de la rnisrna
clase ei Pedro Villagrán y Francisco Jiménez, sargento que fué (le la octava compañía de Dragones deja
Libertad, lo que pone en noticia de V. E. para su superior aprobación. En todo lo demás, se Lacen actualmente las mies escrupulosas diligencias, tanto por
aclarar el verdadero resultado de las contribuciones
extraídas por el anterior gobierno, como para la recolección de las anuas y piedras (le chispa- que encarga V. E., y se atreve a afirmar a V. E. este gobierno,
que si padecen alglnia deniora~ las órdenes que le iniparte, la causan los múltiples negocios que actualniente giran, y muy particularmente en estos últimos
días, en que lia-11>indose la tropa que marchó, necesituda (le un todo, se vió en las mayores apreturas tiara
su aprestamiento.
412
$ETE\fBRIEO E. PEREDA
Dios guarde a. V. E. mnolios años.
Sala capitular, Aloutevideo, julio 7 (le 1815.
Pablo
JoSé
Pla
dro
tario.
Pérez
Pida-l
-Jaax
María
-
Pascual Blanco - Francisco Fernaíia
Ataría Pérez - Pe(te 1'aveyro, Secre-
_11 escelentísiuto-señor general (¡<)Ir José :Amigas. (5)
Con el arribo del comandante Fructuoso Rivera, el
31. del mismo enes, al frente (le su (]¡visión, fvé posilde Hacer ni¡ servicio regular, de guardia, en la ciudadela, en el Cali ldo, en la, _lilnana,. en el Hospital,
en el Parque ¡he ~Artillería, en e1 muelle, en la Prevención cívica, en el portón de San Juan, en el de San
Pedro, en las Bóvedas, en el Fuerte San José y en el
Parque de lugenieros.
\'T. Creía el Jefe de los Orientales que no delda kneficiarse a los particulares con inmiosca,bo de los intereses del Estado, id Hacerse escepcimies que pudieran resultar odiosas.
Pura él, las leyes debían aplicarse por igual n tollos los ciudadanos o ha.hitantes del país, cuyo criterio
se lúzo carne, quince años más tarde, en el artículo
13'? de la Constitución ¡le 1831), pues en ól se decía:
"lios lumulires son iguales ante la ley, sea preceptiva, pensil o ~va, no reconociéndose otra distinción
entre ellos sino la (le los talentos o las virtudes".
piclio precepto se halla reproducido textrialinente
mi el artículo 148 de la nueva Carta Magna de la Re^
públiea.
(ñ) .q.iy;bico General de lit \ación, Montevideo, Libro 3.•""), "Coprias de oficio, remitidos ,por el Cabil~lo", a'_oao l..° de 781E a. dicieuhre 11 1 le 7$21, 4on,o 1lf.
973
ARTIGAS
Ese principio lo sostuvo en la
gida a1 Avnntainiento de Afontevideo:
siguiente
nota
diri-
1-le recibido con la Honorable comunicación (le V. S.,
la representación de clon Conra.do liücker. El bien
puede eci' digno (le la inayor estimación; pero las varias coniplicacicuies lío permiten ceder en beneficio de
los particulares lo que dantuifica los intereses -'enera1cs.
Coli este fin son dictadas nlis providelicias, cnalqniera excepción de la ley será 1111 illotivo (le excitar
celos en los denuís conciudadanos.
H,ste es, ciertamente, el peor (le los males, -j- para
evitarlo, sean todos iguales a presencia (le la lev.
No ser,•'i c~trailo que en la época se perjudiquen los
particulares, cuando el Estado inisino se perjudica,
si1jeto a1 duro imperio (lo las circunstancias.
Toilgo el 11011011 (le repetirme con las iuás tiernas
ins:titiacioies de nii afecto.
Cuartel cíe Payáandlí, 9 de julio (le 1515.
José rlrtipa.s.
t\1 nciv ilustre cabildo gobernador (le Montevideo. (6)
VIL. 'facto el cabildo congo el ..Jefe (le los Orientales, se preocupaban de que los caudales públicos fuesen manejados lionestauiente, dando preferencia, por
lo tanto, para e1 desenipeuo (le los puestos dependientes del ramo (le liacieuda, a ciudadanos llollorables, sin
(listiución (le clases ni categorías.
Debiendo proveerse el cargo (le administrador de
(6) Archivo Generad de In \ueión, Montevideo, Libro 76, "Coare.~poideincia del general ArbF,~ara al Cabildo", 1814-'181:), torno
411
SETEMBRIVO E. PEREDA
la Caja del Estado, el Ayuntamiento eligió
cerlo a ilu ciudadano (le notoria modestia,
(111C (le reconocida probidad.
para ejera la vez
No quiso, sin eulbargo, extender el nombramiento
respectivo, sin antes consultar al prócer.
171 18 de julio sometió a. su consideración la inencionada candidatura, haciendo un caluroso elogio de
ella, como resulta del oficio que subsigue:
Desde el momento que este cabildo reasumió el
uraudo, no perdió de vista la elección de la persona
que debe encargarse del delicado iuanejo de la administración de la caja de esta capital. A este objeto
tendía sus miradas sobre los luoradores amcricnmos
ole esta ciudad, presididas (le aquel celo, tino c pulso
que deben caracterizar la .elección de personas que
reunan las precisas cualidades para negocios (le primcra importancia.
llás de una vez quedó perplejo, pero en reiterada
moción, la luz del ardiente celo, desenvolvió, allá en
las sombras del retiro, a1 ciudadano Elizoudo, conviniendo todos los miembros de este cuerpo, al menos
cu su lioura, notoria probidad e inteligencia, por la
práctica (tic adquirió en el largo período que sirvió
en este ramo, pero no todos en la clesiguacióu de él a
V. E., y sólo lo verifica por la pluralidad, segIIII consta del acta labrada a este objeto en el día de ayer, y
todos son disculpables en el concepto prudente de
V. 17., los unos, por el celo de errar en tan escrupulosa elección, c los otros, por el deseo de acertar, pero
tuiiiuiines convienen en olIIe cl superior ojo ole V. E. '\el deseo paternal ole la salvación de esta provincia,
que tantos sacrificios le cuesta, liará la mejor elección, o sea en el indicado o en el que fuere (le su superior agrado.
Dios guarde a V. 17. Inucllos años.
ARTIGA9
41.5
Sala capitular (le Montevideo, julio 18 (le 1615.
Pablo Pérez = Pascual Blanco Jos("s hidaL - Francisco Fennán
Pla - José María. Pérez -- Pedro María (le Taceyro, Secretario.
A1 excelentísimo señor —eueral ilou .losé A,rtigas. (7)
EL óeneral Arti—as no contalla a Elizondo entre.
sus decididos partidarios; pero lío puso reparo alguno para su (lesian,ación.
Deseaba que en la provincia brillasen lmís los
lionibres por sus virtudes privadas y cívicas, que por
los vínculos (le compañerismo o amistad que pudieran
liarlos a, él.
Le bastaba que poseyesen reconocidas cualidades
morales y que fueran partidarios (le la cansa de la libertail del pueblo oriental.
Eu consecuencia, aceptó (le plano su nombramiento,
librando, empero, el respectivo contralor al celo y patriotisipo del cabildo -ohernador.
La respuesta del prócer estaba concebida así:
Hallando \%. S. todas las cualidades precisas en e1
ciudadano Pedro Elizondo, para la admiliistración de
fondos públicos, es indiferente la adhesión a nli persona. Pónl—alo V. S. en posesión (le tan importante,
ministerio, y a V. S. toca velar sobre la delicadeza de
e.^-e manejo.
1:s tiempo (le probar la lionra(lez y que los auiericanos florezcan en virtudes.
(7) archivo General de la Nacián, Montevideo, Libro 36, "dotpi~ de oficio.. .remitidos ~i),)r el Cabildo", a;o~io l.° de 7814 a diciemibre 11 de 1827, toma 7I1.
4111
SETEMRRIXO E. PEREDA
¡Ojalá todos se penetrasen (le estos iris grandes
deseos por la felicidad común!
Tengo lit lioura de saludar a, V. S. con toda nú afección.
Pavsundú, 3 (le a—osto (le 1815.
.losé ArOyas.
Al muy- ilustre cabildo gobernador (le -AIontevideo. (8)
VIII. Por más que el retardo sufrido en Buceos
Aires por los diputarlos riel congreso del Arroyo (le
la China, era un síntoma inequívoco de que las negociaciones entabladas ante su gobierno fracasarían
irreniediableiuente, e1 —enpral Amigas seguía preocupándose de las cuestiones (le carácter interno.
'~ólo resolvió el inaliteuimiento (le la clausura del
puerto de Alontevideo, con respecto a aquella plaza.
La moderación regulaba su conducta, 'N- ella debía
primas en todos los actos riel gobierno patrio.
Dl 31 rle ;julio le escribió al cabildo (le Montevideo
en ese sentido, recoineudándole, al propio tiempo, el
establecimiento (le un correo semanal.
Le nianifestiilia, a la vez, la conveniencia (le que
fuesen depositados en el Parque de Artillería los
pertrechos conducidos por la elialupa ",Dolores".
No obstante mantener, con respecto a la ex capital
del Virreinato, la prohibición de su acceso, autoriza^
lia abrir el puerto al trílfico extranjero.
En cuanto a los comerciantes británicos, se les facultaba para establecer sus negocios con las provincias (le la liga ecclusiv:miente.
Fundaba esas deterniiuaciones, diciendo:
COI] fecha (le a ver liicc presente a V. S., lo iuisnio
que ine comunica en su Honorable °_6 riel que gira. Sea-
(8) Archivo General de 'la Nación, Montevideo, Libro 76, "Coa,re,8yoncleneia del generad Arng_u al Ca!bildd', 1814-181,1), tomo
ARTIGA;1
417 .
~r. S. seguro que los derechos de los pueblos se harán
respetables, y que nuestra delicadeza no sufrirá el
menor ultraje de sus representantes. Entretauto delira e1 ,Obierno de Buelios Aires, la moderación regule nuestras operaciones, y el triunfo de la libertad
será inevitable.
Quedo informado, igualinelite, de los pertrechos
que lia conducido la chalupa"Dolores", el¡ retorno
del bergantín "Palomo", escapado (le ese puertó.
V. S. sabrá si liay más que reclamar. Todos esos útiles,
elutrégTZense al parque de artillería, para su seguridad 3• cuidado.
Ya dije a \'. S. auteríormelite, Haber retardado mis
comunicaciones por haber estado en iui cuartel general revistando las tropas %, activando otras providelicias. Son muchos los asuntos que ine rodean desde que regresé a este puerto; sili embargo, el-el) preciso aliuueiar a \". S. la uecesidud de entablar un coireo semanal, tanto para esti-ecliar nuestras relaciones, como para evitar tanto cliasqríi, con lo que individualmente se perjudica el vecindario.
Apure V. S. a1 administrador (le Correos (le esa
ciudad por e1 entable .preciso (le las postas y cuanto
deba contribuir a su formal arreglo. Igualmente prevengo a V. S., que sin embargo (le Haber mandado Cerrar cl puerto absolutamente, Ya puede abrirse el comercio ele ese para les denlas extranjeros. Solaniente
para Buenos Aires o estas costas, no debe permitirse
el comercio, mientras yo uo avise el resultado de nuestras negociaciones.
Consultado por el coinandaute de las fuerzas (le -S.
M. B. en el Río ele la Plata, del modo inequívoco cómo los comerciantes de su nación podrían establecer
su comercio con las provincias (le la¡ dirección, respondí: "que asegurando sus capitales el¡ esa plaza,
sili llian~tener relación alguna (mientras duren las díT. IV -27
418
sE'rEMBRINO E. PERLDA
ferencias) con el comercio de Buenos -Aires". Lo coInunico a \r. S. para su debido conoeimieuto, y para
que en caso de llegar a ese puerto algunos huques del
comercio inglés, se les admita, con la restricción de.
que la introducción de sus efectos a1 interior, debe ser
privativa de los americanos, quienes, en retorno, podrán conducir efectos del país para sus cargamentos.
Ayer pasé a V. S. la orden para que el huque inglés
",Antílope" siga su destino. 3 otro cualquiera que ale=
—ase a ese puerto, si no viene con dirección a él, no
se le permitirá desenrharcar: se le franquearán los
víveres que necesite, se—áll e1 derecllo (le gentes, y al
molneuto siga sus aguas.
Adjunto a \%. S. ese recuento, que por ini orden (lizo el gobernador interino de Santa Fe, cola los huquesy cargamentos que salieron de ese puerto en junio y
llegaron a aquél. V. S. podrá indagar mejor (irle )'o si
en esa relación se hallan algunos intereses (le la contribución sacada en ese pueblo. Cola este objeto, están,
detenidos bajo fianza, los-cargamentos, en aquel destino.
La vi—ilancia con que V. S. acompafa inis empefos,
ensancha ini ánimo a clnprendcrlo todo, Y creo asegurado después que V. S.rne inspira la mayor confianza, por sostener la felicidad ,le la provincia y lo
inviolable (le sus dereellos.
Tengo el honor (le saludar a V. S.
1'a.ysalnhí, ;julio 31 de 181:,.
.losé Amigas.
Al inuy ilustre cabildo (le Montevideo.
LX. El 3 de agosto le comunicaba Artigas al cabildo
Haber llahilitado el puerto (le la Colorda para la importación y exportación, con el propósito de, garantir-
ARriuaLS
41'9
el comercio <1^ la liroviilcia contra cualquier apropiación indebida por parte (le los buques dependientes
de lit, autoridad argentina, '
El mal seso que tomaban las relaciones con el gobierno de Buenos Aires, le liahían aconsejado adoptar esa resolución.
Expresaba á la vez su conformidad por la organización dada a la. milicia cívica, cuya creación Había
dispuesto.
Confirmando lo manifestado acerca del comandante Rivera en su nota del 9 (le jalio, se reafiruiaha en.
la er•,2encia (le (lile durante su iuterilia.tó en el gohieruo militar (le lit plaza, sabría nianteuer el orden, conduciéndose ejemplaruen-te, lo mismo quc 1a división.
de su guando.
No obstante, depositaba en el cabildo la más riáurosa vigilancia, a fin (le .evitar (lile pudiera cmnetcrse cualquier irregularidad perjudicial a las garantías
individuales y a la seguridad (le la propiedad.
Prometía, para el caso (le (lile se produjera aluna
anormalidad, proceder coii toda energía.
Collio prueba de que estalia resuelto a obrar sin la
menor coi iteiuplación, autorizó el arresto de uno de
los capitanes (le lilandeugues, Y al lamentar que se
hubiese remitido a su disposición a un ex secretario
de esa corporación, exliortaha al Ayuntamiento a conducirse con todo Hgor.
Flaliiéudose suscitado dudas sobre el alcaiiee'de algunas (le las disposiciones conteilidas el¡ el bando decretado por él el s (le ;julio, relativo a la colifiscación
(le bienes de españoles y naturales, que no regresasen
al país dentro del perentorio término de uno y dos
lileses, respectivzlniente, explicó su aleallee, expresando que estaban comprendidos en ellas los que se liapían ausentado con licencia del anterior gobierno,
por liaherlo lieclio suhrepticianien te y contra sus terminantes prófihiciones.
420
$ETENIBRIV0 E. PEREDA
I.os españoles debían figurar el, el número de los
estrailjeros,
Por último, mandaba que la, imprenta del Estado
fuéso puesta en funciones, ya arrendándola o explotándola por cuenta propia.
Rígido en los conceptos v procedilllielitos con arreglo a las circunstancias, en dicho oficio se decía:
1.'a pasé a V. S. la orden para que el buque "Antílope" siguiese su destino. Igualmente la apertura del
puerto para los est.ralljeros, con las restricciones preoisas. Iloy-, convencido (le la mala fe del gobierno (le
Buenos Aires y• de la imposibilidad de que los anlericanos g~ren su comercio interno sin exponerse, he
ampliado aquella orden a todas las costas, recoliocienllo la Colonia por puerto preciso, en el que, para
mayor seguridad, pagarán por ahora, además (le los
derechos (le importaeión y exportación, los (le extranjerT. Hágalo entender \T. S. al ministro gcíleral de
I=lacienda, para su debido conociniimlto.
Quedo asimismo infc»iuado de la milicia cívica que
mantiene la quietud de esa plaza y, de los superiores,
que inantieneu el orden. Todo es (le la¡ aprobación.
Con ella ha marchado de cmuundante de anuas don
Fructuoso Rivera. Su división servirá a Inalltener la
seguridad ele esa ciudad c hacer más respetables las
órdenes ele V. S. Consiste el¡ V. S. el remedio de cualquier mal inesperado. Ponga V. S. en lo¡ conocimiento el menor desorden, y- verá \'. S. llenado sin deseo.
_11 efecto, ponga V. S. en un riguroso arresto al capitán de lila ndeugues don Juan Antonio Navarrete, ,y
procédase según el decreto adjunto.
Aun no ha llegado el ciudadano Eusebio 'ferrada,
y= sólo sentiré llegue a ni¡ presencia, impune su delito.
Obre \'. S. con toda la energía que le corresponde,
para ver en la provincia el principio de su felicidad.
ARTIGA$
431
Consultado por V. S. sobre el bando que corl techa.
8 del pasado dirigía ese gobierno, digo a V. S. lo 'siguiente: que mi ánimo, en esa. parte, es tomar un recuento de todos los intereses que expresa el laudo..
Habido (le ellos su exacto conocirnieuto, podrán llaéerse las prórrogas Y excepciones que se eran justas..
Ea consecuencia, son comprendidos los que con licencia del gobierno anterior salierou, por haber sido subrepticias y contra mi orden; los que han fugado
abandonando sus familias; los espa.fioles son verdaderos extranjeros; la orden es terminante, sea cual
fuese el destino (7e su refugio. V. S,., poli- sí, o por la.
comisión encargada, Ine presentará, cumplirlos los dos,
meses, un estarlo formal, con las anotaciones que en
mi último oficio encargué a la comisión (le extraujería. Entretanto, consérvense los intereses. en manos
(le sus poseedores, con responsabilidad, hasta lui última resolución.
Habida en Montevideo la. imprenta con sus Opérarios, póngala V. S. en ejercicio, ya por un tanto, al
cargo de un periodista, ya por cuenta de ese ilustre
cabildo. Delibere Y. S. lo Inejor, tanto por lo relativo
a la impresión, como por los fondos que pudiera anmenta,r a esa municipalidad.
Tengo el honor de saludar a 1'. S.
Paysandú, agosto j (le 1815.
José A l tigas.
Al muy ilustre cabildo de -Montevideo. (9)
Archivo General de la. Nación, Montevideo, Libro 78, "Co,
Pre~pondencia oficial en copia de to'herua,nlea arnentillos, Artióa
y Otorguás, ad Cabildo de '¡Nfontevialeo", 1814 a 1816.
422
SETEMBalNO E. PEREDA
:1. Como las autoridades portuguesas fronterizas
inautenían relaciones cordiales con el general Arti—as, liabieudo
prometido guardar estricta neutralidad en los sucesos de esta ])anda, el marqués (le Alegrete le previno, el 3 (lo agosto, ¡taller puesto el¡ inoVililiéuto alñuilas cle sus fuerzas sin fines hostiles.
heseoso (le que no se interpretase erróneamente
esa disposición, le escribió lo sibuieute:
llustrísinio señor:
Colistúndollic llabcr recibido ni¡ considerable refuerzo las guardias del eomaililo (le V. S. y dir-igiéudose a las fronteras (le esta capitanía general, cuerpos con siderablles, nic veo en la precisión (le hacer albuuos uit>vimicutos, ünicaniente por cautela, y para
que V. S. llo los considere Con diferente objeto, juzgué necesario, en oltedecimiento a las órdenes de ni¡
soberano, cmulllúcar esto nisnio a V. S., (le quicu espero 'respuesta, liara poner cn salvo nü responsabilidad.
- No debo perder esta ocasión de luieer a V. S. nüs
más respetuosos canitilinüentos y de protestarme (le
V. ,S. liluY atcuto venerador Y obligado.
Porto Alegre, 3 de agosto (le 7815.
Marqués de Aleyrete.
Ilustrísimo señor don avisé rlrtigas. (1.0)
1I. Aun en medio (le las agitaciones políticas, que
tenían en tensión todos los espíritus y de villa posible
p prolongada hiclia que pusiera en peligro la autono-
(10) Arubiro Geneial de la Nación, ,klonfecideo. Libro 77 B, toaro
11,
"Correslrondencia
e.¡io 1810.
del
general
José
C;.
Artigas
al
Cabilulo",
AHTIGAB
423
mía no lia mucho conquistada, el Jefe ele los Orientales se preocupaba del progreso y del bienestar (le la
campaña.
i4Jl 4 (le agosto le escribió en ese sentido al
gobernador, desde Paysandú.
Convenía que los hacendados, por interés propio
(le la provincia, diesen una seria organización
establecinlieutos (le campo, para evitar confusiones
latrocinios.
A ese efeeto, debía prevenírseles, antes ale adoptar
ninguna medida que pudiera considerarse insólito y
perjudicial.
.Sobre este particular, le decía:
"Sería convenientísimo, antes de formar e1 plan y
arreglo (le la campaña, que V. S. publicase 1111 bando
.N- lo transcribiese a todos los pueblos (le la provincia,
relativo a, que los hacendados poblasen y ordenasen
sus estancias, por sí o por medio (le capataces. reedificandO sus posesiones, sujetando sus Haciendas a roclóo, marcando Y poniendo todo en el orden delüdo,
para obviar 1'a confusión que lioy se experimenta después de una mezcla. general.
—Prefije Vr. S. el término (le dos fineses para ejecución tau interesante, y al que Basta aquella fecha no
hubiese cumplido esta determinación, ese muy ilustre
cabildo gobernador, debe conminarlo con la pena de
que sus terrenos serían depositados en brazos útiles,
que con su labor fomenten la población, y con ella la
prosperidad del país." (1l)
Con tau prudentes prevenciones, nadie sería pasilile (le pena o perjuicio alguno; salvo aquellos que
obrando
temerariamente,
ineurr2esen
en
omisión
o
falta.
(1.1.) I!bíilein:
424
SETENIRRI\O E. PEREDA
El general Artigras aspiraba al progreso y al bienestar de la próvincia, pero sin ecluir iualio a medios violentos, a illo ser que se contrariasen sus patriófiicos
~aidielos col) el deliberado propósito ele delinquir.
11 I. _1l deinaudar uu sacrificio a los moradores ele
la provincia cil obsequio a la causa común, se preocupaba el JefF ele los Orientales de cortar cualquier abuso por parte ele los administradores de los fondos públicos.
De ahí que en oficio del4 de ¿¡gesto, le aconsejase
al cabildogobernadorque procediese con la iúacor
parquedad eu su manejo.
Dentro (le la llouradez Y la equidad, deseaba, pues,
que, las autoridades percibieran y distrihu`-escll las
rculas con estrictez, a las verdaderas exigencias del
servicio público.
Se regocijaba también, cil el inisiuo docilinento, del
entusi-asino con que sus conciudadanos contribuían a
iuantener e1 orden público y a. velar por la seguridad
de las poblaciones orientales.
1:1 edificante; ejemplo dado por los Habitantes
Montevideo, al cumplir sus órdenes sobre la foruia
ción (le un cuerpo cívico, prestándose a servir
personas caracterizadas y con el mayor desprendiiniento, le liaría experimentar las iníis halagadoras
esperanzas, pues coufiaba, en presencia ele esos
clios, que no habría ningún remiso cu la defensa
terruño.
Con tal motivo, se expresaba así en nota al cabildo:
Procure V. S. que en, la administración pública
guarde la mayor economía, tanto en los sueldos
nio en la iuinoridad de los agentes.
V. S. conoce, corno yo, la indigencia de la provincia,
y todos y cada uno de sus individuos deben conveu-
425
ARTIU_13
cerse de la necesidad (le hacer a1gón sacrificio en obsequio (le su patria. Quedo cei°ciorado <le la generosidad con que ese
cuerpo cívico lia dispensado sus servicios voluntarios
por mantener la dignidad de .la ciudád. Espero que
los demás se penetren (le esa franqueza, « \- que animados del virtuoso ejemplo (le 1'. S., prodigarán los inavores esfuerzos. Yo no haré más que dirigirlos a su
proba felicidad Y perpetuar iuis grandes deseos Basta ver asegm arios en unestro territorio el pabellón de
la libertad ,v la época, feliz.
Tengo la. lioura (le saludar a \'. S. N dedicarle toda
nii afección.
Papseuidfi, 4 (le agosto (le 181_5.
José Artiflas.
Al inuy ilustre cabildo ~oheruador (le lhlontevideo. (12)
XIII. Dos (le los jefes puestos por Alvarez Tlionias
a disposición (le Amigas, en junio de 181:1, ectraüados
a Francia por dicho director sufreino, poco después
de Haber sitio devueltos por el Jefe de los Orientales,
tuvieron lit suerte de librarse ole esa pena, debido a
los sentimientos humanitarios del prócer.
-Arribados a Buenos Aires,-con sus demás compañeros, el 24 del expresado enes (le jinúo, se les condujo a- tierra, encargándose (le su custodia, la guardia
del muelle, pero sólo permanecieron allí breves Horas,
pues a las once de la noche, por disposición del inisino mandatario, se les transportó a bordo de ima corbeta (le guerra nacional, anclada fuera de balizas.
El ,jefe (le ese buque, que lo era un yanqui, uo qui-
(12) Arehivo General de la Nación, \fontevidivi, 1Abro 7f R, lomo 1, "Conelpondeiieia del Igeneral .losé 'C. Arti`as al Cabildo",.
1814-1815. -
426
SETENIBRIYO E, PEREDA
so que permaucciesen en su presencia con grilletes, y
ordenó que inmediatamente fuesen liiuados ,• arroja<los al finar.
FI '1. do ,julio se les entregaron los pasaportes, con
la prevención (le que debían partir dentro (le cuarenta ' ocho lloras, c <te que les estaba vedado regresar
al Río (le la Plata, so pena (le pasárseles por las armas.
;ízquez, Larrea, Díaz, Pnillardelle, Fernández
ZufriateglIi, debían permanecer ea e1 extranjero a
perpetuidad, pues en el extracto (le fa sentencia pronunciada, que vió la luz en la "Extraordinaria (le
Buenos Aires" del miércoles Y (le, agosto de 1815, se
lec: '!A todos seis se les lea desterrado para siempre
(le las 1'rovillcias Unidas".
El coronel $alvastro fué "exilado por diez años, sin
empleo, fuera de las iuislnas provincias", según se
expresa en el propio documento.
Dado el apremio conque debían alejarse * no existiendo en esos instantes ningún Inlque que pudiera
transporlarlos a su (lestino, se embarcaron en uno
mercante, que (le lui ulumeuto a otro debía regresar
al viejo inundo.
Arribados a lloiltevideo, para desde allí continuar
viaje, se vieron en la imperiosa necesidad de detenerse
durante muchos (lías, a causa (le no existir allí niu—ún
Marco que pudiera llevarlos.
_Noticiadas las autoridades ulontevidcanas, poi- un
ayudante de la Capitanía del ,Puerto, que se trasladó
a hordo, a fin (lo realizar la inspección de práctica,
dispusieron que dichos ,efes Y los deni;ís militares que
se Hallaban en igual situación, fuesen trasladiulos a
un pontón próximo. al muelle.
A pesar (le Haber gestionado del gobernador Otorgues se les permitiese bajar a tierra, ya que por su
ctllidad de proscriptos del gobierno (le Buenos Aires
no podía tenérseles por enemigos, sólo consiguieron
4`?7
AirrIGAa
su objeto, a principios de agosto, por haber sido elevada su solicitud a conocimiento y resolución del general Artigas, el cual le pasó cl siguiente oficio al cabildo gobernador, a tal efecto:
Permita \'. S. el desembarco en esa plaza de .don
Juan Zufriategrü y de don Juan Santos Fernández,
detenidos en ese puerto, basta mi resolución.
.Ellos deberán prestar ante esa ilustre corporación
el juramento cívico de sostener la inviolabilidad de
los derechos ele la provincia y no asestar, directa ni
indirectamente, contra. este deber, bajo pena de ser
castigados como reos de lesa patria.
Tengo la ltmtna de saludar a V. S. con toda ni¡ afección.
~Paysandú, 5 (le agosto de 1.815.
José tl rOyas.
Al muy ihistre cabildo gobernador de lloutevideo. (13)
Llenadas las formalidades exigidas por Artigas,
los expresados militares ahaudonarán el pontón en
que se hallaban preventivamente detenidos.
El cabildo se lo hizo saber al Jefe de los Orientales
lmr.nledio del sjuicute oficio:
En atención al oficio de j'. E., datado en 5 del presente, sobre licencia que ha, concedido a don Juan Zufriategui y a don Juan Santos Fernández, para que se
desembarcasen y prestasen el 'jurameuto cívico, lo
han verificado ante este gobierno, según la solemnidad prescripta en ehcitado oficio.
(13) -Archivo General de la \arióu, Montevideo, Libro 7V R, tomo 1, "Corr~qpoudeneia del ;eneraA -12•tigas al GNLII(IU~~, 1814-1815.
428
SETS\IRRIVO E. PEREDA
1_0 l1tV~ se le comunica a V. E. en cumplimiento de
lo ordenado.
Sala capitular (le Montevideo, agosto :11. (le 1815.
Excelentísimo señor.
Pablo Pérez - Pascual, /jdauco Lrti.s (le da liosa Brillo - José
I'idal - Francisco Fernaía Pla
- AWolíu Runa - ltantórr de
la Piedra - Pedrn 3laría de
liacedro, Secretario.
A1
excelentísimo
señor
capitán
general
don
José
A.r-
tigtis. (14)
Znfriategui, que había abrazarlo desde inuy joven
la carrera de las arenas, figuraba en calidad de comandante del 2." escuailióii de la guardia (le caballería del gobierno cuando la caída (le Alvear.
Ese empleo lo desempeñaba desfile el ?4 (lo febrero
de 181,.
En cuanto a Fernández, era coronel (le,] regiudeuto
(le infantería número :3, cuyo comando ejercía desde
e1 ! de junio (le 1814.
1?:l 21 (le agosto de :181:3, obtuvo el empleo (le capitáu (le la compañía de cazadores del reginüento (le
infantería número 2.
F1 4 (le abril de 1814, se le ascendió a sargento
mayor del regimiento número 3, y el 10 de iuavo del
mismo año, a comandante del segando batallón del
propio cuerpo.
XL\r. No teniendo conociniieiito, el cabildo
dor, (le las intenciones que alirigalr(n las fuerzas lusi-
goberna-
(14) Archivo Genern.l de la. Nación; Tfontecideo, Libro 489,
« (.oi,i~,l,ilacü~n (le doernmentos (le lit ¿poca, de Artiin.s", agosio
181:1.
ARTIGAS
429
tacas fronterizas a1 efectuar moviluicntos, se sintió
grandemente alarmado, en la creencia (le que se preparasen para invadir el territorio nacional.
El general Amigas, que había recibido el amistoso
aviso ilel marqués de Alegrete, inserto en el parágrafo S, disipó esas dudas, diciéndole desde Pa.)-sandú,
con fecha 8 (te agosto:
`°Cmrtestaudo a 1a honorable comunicación (le V. S.
datada en 29~ del próxüuo pasado, debo poner en conocimiento de V. S. lo siguiente: Que los Iaoviluientos
(le los portugueses son siempre aparentes, en razón
de Hallarse las fronteras cubiertas y ellos impedidos
(le penetrar nuestras campanas.
"Antes (le ahora he tenido inuclios partes de un
alarinauliento general en el interior, sin lniherse verificado.
" \caso cerciorados de la aproximación de don
Fernando 0tórgués con su división sobre el Cerro
Largo, y demás I•uardias de nuestra frontera, estén a
la expectativa y tomen medidas ele precaución: pero
siendo realmente hostiles, habremos (le contrarrestarlas, persiguiendo a unos limítrofes a quienes debemos la umyor parte de nuestras desgracias.
"1•utreta.uto, procure V. S. que nuestras guardias
se mantengan únicamente a la defensiva ~- sus comandantes guarden la mejor arrumiía con sus vecinos. latas son utis órdenes. comunicadas a cada comanilaute
en particular, y las que nuevamente he repetido a
don Fernando Otorgués.
"Si nuestra moderación no bastase a contener cnalquier ejército (le esos extranjeros, V. S. me dará parte del menor resultado para su remedio. Con igual Objeto estoy a las miras de las operaciones de aquéllos;
y no dude V. S. que en cualquier ronipinliento ines-
4~()
SEITEMllltlNe r. PIiaEDA
pecado, soinos bastantes a sostener nuestra diblúdad
y derechos." (l.5)
:\V. Ira !) (le agosto, ordenó que los esclavos de que
lmbía echado mano el gobernador Otorbnés para seguridad (le la plaza (le Montevideo, debían coitsel7•ar
su libertad v'lltantenerse lit servicio de la misma.
Ile advertía al cabildo que a los asnos se les libraSelL
los boletos correspondientes al precio (lo su mamunisión, para abonárselos "en tiempo oporfuno".
Sólo les asistiría ese derecho a los que no liubieselL
enti-ralo.
Por collsiblliente, dicha disposición amparalta únicamente a los propietarios que permanecieran en el
territorio patrio.
El a.~untalnionto debía ajustar, previamente, con
los interesados, e1 precio que considérase equitativo.
'Cerlninaha diciendo: "quienes, no dudo, accederán,
meditadas todas las circunstancias". (16)
1,a esclavitud uo se avenía con el carácter del .jefe
de los Orientales, que quiso ser bombre libre desde
los albores (le la adolescencia, deificándose al trabajo
ell lal calnpaira, por su cucada, o asociarlo, como lo fué
oral Chantre, por ejemplo, pero sin ligaduras que lo
ataran llloralmente, lá con sus ideas principistas, pues
si lucllaha por la emancipación política del terruilo,
no podría serle indiferente lit persona de sus seme-,lantes.
Al librar a los fonibres de color del hubo (le sus
amos, no los eximía del servicio (le las armas, porque
era necesario defetlrler el suelo patrio contra las pretensiones de] extranjero, Y no lulcía una excepción
(I.i) Archivo General de la Nación, •\tontevi<Ico, Libro 78, "Oo
sre:7tron<lencia o~icia.l ea colla de _oberuantea argentinos, Aniñas
y ('>,tor~_v(v, al 1':vhildo de \foteteri<leo"', ,781# a. 1816.
(1G)~1'bddeni.
dRTIGa
131
con ellos, al imponerles ese tributo, puesto que todos
los ciudadanos, sin distinción de clases sociales ui de
bienes de fortuna, lo pagaban ignaluiente.
ÑVI. Acerca de las embarcaciones solicitadas cuando se arraigó lit creencia (le que era un hecho la expedición lUorillo, le escribió al cabildo, con igual fecha,
manifestándole
que
averiguase
si
los
buques mandaclos por el gobierno de Buenos Aires para transportar familias, pertenecían al Estado o a, particulares.
Le decía que si eran própiedad (le las autoridades
argentinas, debían permanecer detenidos, "en justa
represalia de su felonía"; pero que si no le correspondían, libraba a la discreción (le sus dueños, ya regresar a su destino, o traficar en las costas de la Ban<la Oriental, sin cargamento alguno, en el primer caso.
X\711. El oficio pasado por Amigas al cabildo
(le agosto, abarca munerosos asnutos, todos ellos
subido interés por las consideraciones de carácter
ral y político que cada uno (le ellos le inspiran.
7lecomeudaba que el nuevo juez (le consulado procediese a un minucioso examen (le las cuentas Ilevaclas por las anteriores administraciones, a fin de Hacer sobre ellas responsa.bles a quienes hubiesen incurrido en delito, o (le prestarles aprobación.
Creía innecesaria la provisión (le un cinpleo especial liara el contralor de la hacienda pública, ya para.
evitar nuevos dispendios en perjuicio -(le las escasas
rentas de que se disponía, ya porque esa fiscalización podrían realizarla los miembros del Ayuntamiento; ol)ligajlos, por la propia naturaleza de sus funciones, a ejercerla en todo 'el país.
Los naturales, en su sentir, debían gozar de privilegio para el ejercicio del comercio libre.
Quería así favorecer en mayor grado a los que pa-
43`)
SETSMaIE\O E. PEREDA
—aliad tributo de sangre, en Holocausto a la cansa
la libertad, por cuya conquista se brega ha tesoneramente.
Implacable con los delincuentes, civiles o militares,
cxliortaba adichoeuerpo a proceder con enano de hierro en. un caso ocurrente y- en cuantos se. presentasen,
(le ijual o de cualquier otra naturaleza, porque, ¡lo
obrando así, inenoscabaríail su investidura eu perjuicio de la sociedad.
Concluía anunciando el avistamieuto, en la jurisdicción de la Colonia, de enlharcacioucs procedentes de
Buenos Aires, sobre las cuales, en caso de desembarco,- abrigaba la esperanza (le triunfar, e insistiendo
en una de sus anteriores indicaciones relativas al foinento (le la canipafia.
Se expresaba así el prócer:
lis (le nii aprobación la elección de juez de consulado en cl reidor don Ranióu (le la Piedra. El debe, no
solamente tomar una relación de la contribución sacada al vecindario, sino tanibiéu tóniar una cuenta y
razón exacta (lo todo lo perteneciénte a ese ramo, para justificar o, reprobar la conducta de los ulteriores
Í-ol>ernantes.
Creo superflua la creación de un fiscal de Hacienda, cuando cada miembro de esa respetable inunicipalidad debe serlo. A ella le incumbe velar nuiy especialmente sobre todas las administraciones públicas
<le la provincia; sin embargo, si para deseiuharazarse (le las graves atenciones que rodean a ese cabildo
;ohernador, cree oportuno fiar este cuidado a algún
indicicluo en particular, séalo el reidor don Jos~ lridal, encarado ele los fondos ele propios (le esa ciudad. Así daremos iuás importancia a la representación del nin*\- ilustre cabildo, no sé multiplicarán tanto las autoridades, y las erogaciones (le rentas públicas no serán tan crecidas.
AHTIGAB-
433
Ijualmente es (le, nii aprobación la consignación que
deben hacer los extranjeros en hijos del país. Conforme ti. estas medidas fueron inis primeras disposiciones 'que dirigí a V. S., y si ellas han variado posteriorurente, lia sido por la transimitación terrible de
las circunstancias. Sin embargo, ellas no impiden que
por tierra filme óbrenlos con libertad. Por lo mismo,
de portones afuera, no se permita que comerciante alguno extranjero trafique: estas ventajas debernos coucederlas al hijo del país, para su adelantamiento.
V. S. castigue severamente al que fuese ilegal en sus
contratos, o al que por su piala versación, degradase
el honor americano. Enseñemos a los paisanos a ser
vil°tuosos a presencia de los eatraiios, y si su propio
honor no los contiene en los límites (lo su deber, contóngalos al iuenos la pena con que sean castigados:
Es la primera insinuación que tengo sobro los clegradantes
procedimicutos
del
comandante
Aloreira.
V%. S., como gobernador político y militar, obre francamente cuando llegue a su presencia y después (le. la
confinuación .precisa de sus atentados.
1Ju Roclia, que se nombre otro comandante, por
elección del vecindario, y todo por el órgano de V. S.
Para mí nada es tan lisonjero cono ver plantado el
orden y que los perturbadores no queden impunes.
Sea V. S. inexorable por este deber. \o faya la inei)or condescendencia a presencia del delito y soiuos
felices.
\o be podido mirar con indiferencia el despecho de
los oficiales Iglesias i- Fragata, ni dejaré de increpar
la indolencia, con que miró V. S. el ultrajé de su autoridad. Hzlblenie V. S. con claridad, si se Halla ca-paz de sostener col) fortaleza la dignidad (le su alta
representación.
V.
S.
debió
haber
mantenido
arresta(los dichos oficiales, y lialier dado parte, tanto a su
coinanclante copio a iní, esperando la resolución para
T. IV-28
434
SETE31BRI-NO E. PEREDA
soltarlos; pero (le esas condescendencias, V. S.
pere hnenos resultados.
Los magistrados deheu ser enérgicos y garauticlos.
en la, solidez (le sus virtudes.
lioy he tenido parte de las Víboras, (lo que el viernes
de lit, semana anterior se avistaron por aquella costa
diez y ocho lmques (le .Buenos Aires, navegando río
arriba, por la boca del Guazü. Si desembarcan un algiín punto (le estas costas, pienso que añadiremos un
nuevo laurel a iluestros trimifos.
Entretanto,
vele
V.
S.
sobre
lit
conservación
(lenucstra, campaña, según anmlció a V. S. en mi última,
comunicación.
7)e
lo
contrario,
nos
expondremos
a
mendigar. Cada día me vienen partes de las tropas (le
garlado
que
indistintamente
se
llevan
para
adentro.
si V. S. Ilo obliga a los hacendados a poblar y fomentar las estancias; si no se tornan providencias sobre
las estancias de los europeos, fln rentándolas -aplique
sea a costa del Estado; si no se pone tira fuerte contribución a los ganados (le marca extraña introdnci(los en las tropas dirigidas para e1 abasto (le esa plaza 5• COlslnllo (le saladeros, todo seríi confusión: las
Haciendas se acabarán totalmente, y por premio de
nuestros
afanes,
vercrtos
del
tollo
disipado
el
más
precioso tesoro de miestro país. Todo lo que pongo
en el'debido conociluiento de V. S. para la mayor actividad (te sus providencias.
Tengo la honra de saludar a. V. S.
1.'aysandíl, agosto 8 de 1813.
JoaG Amigas.
Al muy ilustre cabildo gobernador (le Alontevideo. (17)
(17) Arebivo General de 'la. \aeión, \lontevideo, Libro 78, "Cooficial
en
copia
de
~ü''x;rnen~es
argent.iilos,
Arliéaq.
y ~tor~nés, al 1726ildo (le TPoiiteciileo", 1814 a 1816.
rres[uondencia
ARTIGA7
935
YV11I. No hastáudole al cabildo las respuestzls ca-teg^óricas y bien esplíc~tas dadas por el general. Arti-gas a todas sus comunicaciones, receloso de incurrir
en algún error que pudiera. contrariar sus ideas y
redundar en perjuicio de la cansa comliu, resolvió.
mandar cerca, de 61 al alcalde provincial clon Juan deLeóu.
El prócer no desaprobó esa (lote nninación, pero hizo presente que ratificaba todo cuanto había expr,esto por escrito sobre los asuntos en consulta.
7labiendo insistido e1 comandante de la estación naval inglesa en sus deseos (le que a sus connacionales..
les fuese perlrütido comerciar con Buenos Aires; dió
por reproducida su respuesta (le fines (le julio, decidido, como se hallaba, a cortar cualquier género de
Abusos que favoreciese a los directoria.les, y le previno que si no estaba conforme, esa era su resolución
definitiva.
No podía consentir que se vulnerasen los legítimos.
derechos del pueblo oriental, apartándose <le las reglas preestablecidas en todos los países civilizados y puestas en práctica en la Gran Bretalia.
El derecho (le] Iuás fuerte no lo atemorizaba:
Por otra parte, abrigaba el propósito de establecer
normas fijas (pie rigieran el comercio extranjero y las.
finanzas (le la provincia, en consideración a la naturaleza de las cosas.
No obstante, era de parecer que debía procederse
con toda parsimonia en la creación de empleos,
no recargar el erario, de suyo esliausto.
El parasitismo '- la empleomanía, lo mismo que las
exacciones, le causaban pósinro efecto.
Consecuente coi] su execración al crimen, resolvió
que se procediese sin la menor contemplación con el
autor (le un asesinato en '_Minas, para que su ejecución
sirviese de aleccionador ejemplo.
936
EETESIRRISO E. PEREDA
F1 oficio a que
to, rezaba como sigue:
nos
referimos,
datado
el
8
de
agos-
Es de nli aprobación el apersonamieuto del alcalde
provilieial: Luisórdenes serán las mismas que tengo
indicadas a \r. S. Lo que interesa es que \'. S. las participe a todos los pueblos (le la campaüa, brevemente, para (lo común acnerdo, las autoridades den el niejor cuuiplimiento a tau importantes medidas. FIe recibido iglialniente el oficio ,- contestación al comandante de las fuerzas (le Su Alajestad ,Británica. NI. S.
ha contestado lo que debe. Ya dije a V. S. lo que respondí a1 comandante principal sobre el comercio in,,lés: que inis puertos estaban abiertos, que la seguridad de sus intereses lnercalitiles era garantida, debiendo los couierciautes, para importar y ex-portar
sus uiercaderías, reconocer por puertos precisos, Colonia, Alontevideo Y Dlaldonado. Que dichos comerciantes ingleses no pueden traficar a Buenos Aires,
inieiltras nuestras desal-enencias con aquel gobierno
lio queden allanadas. "De este 1110(10 pueden coiltinuar sil comercio los de su nación", le dilo' a dicho
colnalidante, "si ilo le acomoda, 11ti5a1 usted retirar
todos los buques de estas costas, que YO abriré el coinercio con quien im1s me conven.ga". En cuyo concepto prevengo a 1'. S. llo se rebaje 1111 ápice (le su representación por mantener esta determinación. lLos
ingleses deben reconocer que ellos son los beneficiaílos, '- por lo inisino, jamás deben imponernos: al contrario, someterse a las leyes territoriales, según lo
verifican las naciones todas, j- la lnisina inglesa en
sus puertos. Aun no lie tenido contestación. Yo avisaré a Y. S. (le cualquier resultado.
A1 fili, ya tenemos en el Arroyo de la Cltina a nuestros diputados, de regreso de Buenos Aires; aun ignoro los resultados de su misión. Según ellos, se fi--
437
ARTIG A9
jara el estatuto para el comercio extranjero y lo dernás que se crea conveniente para el mejor entable <le
la economía. provincial- Todo por ahora es provisorio,
y por lo nllsnio reconvengo a V. S'. no se multipliquen,
ni .las autoridades, iii los adnúnisti-adores; iii otros
puestos que graven los fondos (le esta indigente provincia. La labor, la industria, el comercio, son los canales por donde se Conduce la felicidad de los pue-lilos, y éstos respiran tanto- inavor aire de Libertad,,
cuanto menos abrigan en su sello a esos Hombres ioercenarios. Pocos, bien dotados, y conmovidos por la.
responsabilidad, .serán suficientes .para llenar sus deberes y ser útiles al país qué los alimenta. Esta es nii
idea: \'. S., con arreglo a, ella, tiene sus líneas: al
principio todo es remediable y yo uo quisiera errarlo cuando se trata del bien (le la patria.
Adjunto eL V. .S. los documentos que ice remite el
coinandaate ole Millas, don Nicolás Gadea, sobre - el asesinato cometido por el delincuente José Alclgar.
Un delito tan atroz y manifiesto, no requiere »i más
eoinprobación ni niás formalidad que un castigo severo. Firnie V. S. su pella capital, para que sea ejecutada-en el pueblo de Micras, y en el perentorio término (le veinticriatrolloras después de notificada al reo
la sentencia. El pronto castigo es el inejor freno para,
contener a. los delincuentes. Con este fin incluyo la
adjunta para dicho eunandante Gadea, quien pondrá
el¡ ejecución la superior orden ole V. S., se,,íu lo (lieta..el orden debido.
Tengo la Honra. (le saludar a V. S.
Paysandú, agosto 8 de 1815.
José f1 rii pas.
A1 muy ilustre cabildo gobernador de Montevideo. (1.8)
(18) Arebivo General de la Nación, Montevideo, Libro 78, °°Coxres,ponr~ancia oficial en copia, de tobernairtes argentinos, l~ili~as
y O.tor1-nés al Cabildo de nlontevideo", 181.4 a 1816.
-138
$F:TEn1BR1`p E. PEREDA
El 5 de agosto le escribió al general Amibas el cabildo gobernador, pintándole con hermosos colores la
transformación que había sufrido la plaza, desde que
el comandante Rivera entró a ella con su división.
Al acusar recibo (le dicho oficio, le decía, con data
1?, desde Pavsandtí, que el entusiasmo revivía, en su
alica al ver reparado el orden después de fatales des=
gracias;
"Conservarlo, abreáabu, es 1101101. Y el deber ininediato en que se halla V. S. encargado. Yo, con esta fec11a, recomiendo nnevanlente al señor don 7! nlctuoso
Rivera el más severo orden en toda la tropa."
Aunque le inspiraba la mayor confianza dicho ;jefe,
añadía: "Yo rcencaibo.a V. S. el más severo cttstibo
< a cualquier oficial que, olvidado (le su ltmtor, cometa
el menor atentado. 73,:ib:l.se V. S. respetar eu los cabezas, para que sus sílllditos sean todos obedientes. Yo
creo que por la conducta del comandante (le armas
riada habrá increpable; pero de este incidente, como
'de otro cualquiera inesperado, V. S. me dará parte
para su pronto remedio", '
"Celebro, terminaba diciendo, la sebitridae1 que
V. S. se promete con el nuevo refuerzo de tropas; y•o,
afianzado en lo mismo, las dirigí a esa plaza. Dios
quiera llenar mis votos p que los pronósticos sean la
reseña de la ulterior tranquilidad." (19)
1IX. Empero cl auspicioso recibiluiento que el cabildo gobernador le hizo al comandante Rivera el 1.°
de julio Y de los bonrosos conceptos vertidos por el
(19) Arelúco General (le 111 Navitiay ihlonte-ideo, Libro 78, "Cor~slpoDdelieia oficial en eqpia (le _robernai~te~ arÍ,entinos, Artigns
y Obor~Rés al Cabildo (le 11Toaderideo", 1814 11 . ,1816.
ARTIG"
435
general rlrtigas a su respecto, en diversas coiuuilicaciones, la actitud posterior aslunida por (]¡ello cuerpo,
puso de relieve la insinceridad (le su conducta.
El comandante Rivera lo evidencia así en la sibuieute nota:
1j',a cuilipliclieiito (le lzl orden del excelentísimo seflor capit:in general (lo la provincia, don .losé Artibas,
se dibiló V. P7. Hacerme recouocer por colna.udante de
erinas de esta plaza; pero ]le, observado que desde el
día tres, el] que se nie (lió a reconocer, hasta esta feelia, las funciones que ine corresponden por el cargo
en que se ine puso, se me lian vulnerado .por Y. F:. en
los térmicos sibliieutes: Pocos días ha, previno V. l;.
al comandante de artillería relevase del servicio la
compañía de pardos cívicos, y que la obligase a
pasar una lista diaria basta tanto que el Estado la
necesitase; viendo este coinaudante que la indicada;
orden no Oró por el debido conducto (le esta coniandaucia, dejó de cumplir con los deberes <le su oMibacióu (le (larme los conocimientos de cuánto eicierra
en sí el parque, quizá pesando que la comandancia
de arenas consistiría en sólo el nombre.
El mayor ele la, plaza aun no ene lea pasado el menor
parte, con novedad o sin ella, en tanto tiempo, debiéndomelos pasar diariamente, para yo elevarlos a
noticia de V: E., ni -menos ice ]la pasado la obligatoria relación de las guardias que encierra en sí la plaza, lii otras peculiares ele su obligación.
Todo esto, señor excelentísimo, me estimula a ]iacerle preseute a V. E., para que delibere sobre el particular lo que Halle más conveniente, debiendo Yo elevarld al escelentísinio señor capitán general, a fin de
que mande suprimir la voz innecesaria de coinaudan-
440
$E'TEMBRI\O E. PEREDA
te (le atinas, ya que lio puedo
cargo por los obstáculos dichos.
Dios guarde a 1r. E, iuticlios años.
dar
cumplimiento
del
Alontcvidco, 1.8 de agosto (le 1.815.
Fructnoso Rivera.
Excelelitísinio cabildo ,ol>criia(lor (le la plaza de \'lontevideo. (20)
Pudiendo iuiponer sil autoridad por el imperio de
la fuerza, prefirió el comandante Rivera observarle
al cabildo gobernador, eu términos parsimoniosos, lit
ilicoligI-liencia ele sil conducta.
Había sido iuaudado a Montevideo en calidad de
cmualnlante de armas para garellitir vidas y llacicnllas %restablecer e1 orden perturbado por las complacencias (le Otorgués; abrigaba en él lit irás absoluta
confianza el Jefe de los Orientales por sus Honrosos
antecedentes, Y prefirió afear sus procederes al .1yuntanüento, en la creencia de que, advertido riel error,
volvería sobre sus pasos, colocando las cosas en sil
verdadero lugar, eil vez (le apelar, corno decimos, a
Inedios coercitivos.
F,sa actitud, que le honraba sobremanera, era digtia (le la esciu•la política en que iuilitaba, y un atentado de su parte,-aunque lo escudase en la irritante
irregularidad por él :denunciarla,-estaba se-ltro (le
que no contaría con,la aprobación de la superioridad.
,Por eso se coucretó a prevenirle a1 cabildo sil deniasía, estando, en sus ulterioridades, a la providencia que dictase el general Artigas.
XX. Ante: el illsisteide a ilulicio (le una próxilila üivasión, A'rtigas le escribía al cabildo coi¡ data 28 (le
agosto;
(20) Arelrivo General (le la Nación, Montevideo, Libro 199, "Notas del cura I-arra.ñaga al ('a~trildo", mayo a diciembre de 1815.
ARTlcaa
111
"Quedo informado (le la ecpedicióil que se promovía en Buenos Aires. Si arriba a alguno de los puntos
de nuestra. costa, será recibida con pólvora ' \- balas.
"\V. S. redoble su vigilancia, (tu(,' yo sicinpre estoy
alerta donde amenace el peligro." (21)
No bastándole a1 general Amigas los pertrechos Bélicos con que contaba, proseguía en la tarea (le procurarlos con la macor abundancia lrosible.
Posesionado del gobierno patrio a costa de~grandes
sacrificios, después (le Haber luchado contra varios
poderosos enemigos que aun permanecían con el arma al lionlbro, sospechados (le aviesas intenciones,
era justo que se apercibiese contra cualquier acecho,
a fin (le llallarsc el¡ condiciones (le contrarrestar sus
ataques.
Con motivo (le lilla de esas remesas (le arrias, recientenlente adquirida, le decía 111 cabildo, también
con fecha 28 (le agosto:
'Acabo cíe tener noticia de que se lía dirigido a ese
puerto, pa:rn mayor comodidad, una partida (le fusiles
de los que anuncié a Y. S. venirnos muY en breve.
"Espero que V. S. lile dará cuenta, tanto para
ajuste preciso de su importe, como para.sil distribución." (22) La crítica situación econólilica pol' que atravesaba
la. provincia, ilo era, pues, illi obstáculo para cubrir
con presteza las deudas contraídas.
Al general Artigas lo preocupaban, por lo tanto, no
sólo las defensa Í- administración del terruño, silo
también el cunlplimieuto estricto (le las obligaciones
contraídas.
(21) Archivo General de la Nación, \lontevid,eo,
.TragpKmdenoia del general Artigas al Cxbildo", ,,1814-,181.•5,
(22) Ibídem.
CAPITULO XVII
En pro de la difusión de las luces
fiU11IA!HIO: I. La escuela Y la patria.-7C. En ~lnro (le la nifiez
montevideana—IIL. Acción cicilizadorn (le Arligas en Coa•rientae y Partmnb.-I V. Cooperaci4Sn tjackstada a la fundación
y fumentu <te la llüblioteca <le II~m~evidai.-V. Ideas .patrióticas eyp;cestas ipor el prócer, con motivo del ~pi'o°-pedo del
n'ódico Oizonlal".-\'l. Larrafiaga, declina. el cai•~o de "Hevisador (le ila P rensa•', c a<;onseja la siq7;resión (le ese empleo
considerarlo ieüido ra.n los p;rineppios lüberalea.-VII. Desistimiento (le lit pimlblicacicún, por falta (le, rodactnres, y mal
to (lile ~prodojo en el .íaümn (ti! Artig.is <~sa noticia.
1. A- estar a los apasionados censores (le su conducta política, el general -Arti—as era retrógrado, enemigo i le la civilizelció1l y niel progreso. Sin embargo, es
voz y farra que sembró en el cerebro (le su pueblo y
fuera de él ideas avanzadas para aquella época y que
perduran v se propalan aún en nuestros días.
Para él, educar era redimir. Anhelaba sinceranieute fa emancipación (le sn terruño arrancándolo del yugo extranjero al que se hallaba uncido, pero no le bastaba hacerlo materialmente libre. Era preeiso, para
la comprensión de sus dereellos Y- el sabio ejercicio (le
ellos, que nutriera su intelecto j• cultivara su corazón.
Pensaba, pues, en el lairvenii: con la clara visión de
un estadista.
Pueblos ignorantes, son pueblos (le ilotas, pueblos
indiñnos de fa libertad pie gozan, pueblos de esclavos, cual los de la antigua Lacedemonia, que viven la
vida de la inconsciencia nacional.
ARTIGA9
443
lA whicacióu es, por consiguiente, la palaiarI. podeIvsa que puede levantar a las naciones del Bajo nivel de la ignorancia a la excelsa cuudwe del lirogreso indefinido; formar hombres útiles a la sociedad en
que actfiau, encaminar su espíritu 'por la recta senda
del deliér, socavar e1 despotismo, y erigir, en canilrio,
uu templo en cada pecho, a la libertad triunfante, al
derecho inalienable, a la cívica altivez republicana.
¿No fuí; una (le sus primeras preocupaciones, al
fundar Purificación, dotar a diclco pueldo (le una escuela '?
llabieudo tornado creciente impulso, desde su creación, aquel centro, deseaba que los Hijos ele sus pobladores, entre ellos los (le los europeos confinados, recilliesen los beneficios de la enseñanza, aunque ésta
fuera muy nulimeutaria, Sulos los escasos recursos
ele que se dispoilía.
TI. \leses -después, tuvo que desprenderse, contra
sus vehementes deseos, (le fray José -Beuito lamas,
cuyo sacerdote ejerchl las funciones docentes, a pesar de necesitarlo.
12 cabildo gobernador solicitó sus sorvicios, para,
reemplazar al maestro de instrucción primaria de
-Montevideo, clon Al'anuol Pagola, quien (cabía sido separado (le su empleo por vociferar contra el sistema
político reinante.
Era esa la úu~ca escuela gratuita que (cabía funcionado en i>lontevideo desde 1809 (casta octubre (le 18,1.2,
pues durante el sitio reanudado el 20 (le ese ices, fui
clausurada pe»- las autoridades españolas, restableciéndose recién en los primeros fineses de 1815.
Tuvo por primitivo director maestro a fray Juan
Arrieta, llamado el de la palu¡eta, sin duda, por ser
este instrumento el mejor medio para la enseñanza (le
los escolares ele aquel tiempo, a pesar de (pie su empleo
444
SETEaiüRINo s. PEREDA
fué prohibido por el cabildo, que lo sustituyó por la
pena (le azotes,
si bien el número de éstos, en cada
caso, no podía exceder (lo seis. I:1 relamento de
esta. escuela deteiTninaba también que se enseñaría
aritmética, graiaática, ortografía y escritura; que diclia corporación smuinistraría los útiles y textos a los
aliminos pobres; que los ayudantes podrían aconipañar a sus respectivos domicilios a los niños, mediante
un corto estipendio, que las familias (le éstos satisfarían a aquellos funcionarios; que a los discípulos (le
raza blanca no les fuera permitido mezclarse con los
de otras razas (morenos, pardos, zambos), pero que
tollos estaban obligados a ir di«ri«neeiric a iuisi acmn=
pañados por sus maestros. (1)
Siendo en extremo molesta la propaganda que Hacía Pa-ola contra cl nuevo orden de cosas, el Ayuntamiento montevideano se reunió extraordinaria ineute
el 1(i (le agosto de 1.815, resolviendo su apartamiento
(le la dirección de la escuela (le primeras letras referenciada y poner al frente de ella al mencionado sacerdote.
Hm aquí el acta labrada con tal motivo:
En la muy fiel, reconquistiulora y benemérita de la.
patria, ~in(lail de San Felipc y Santiago de \lontevideo, a diez y seis días del pies (le agosto de inil ochocientos quince, el excelentísimo cabildo gobernador
dé ella, cuyos señores que le componen al final firinan, se Juntó y congre=;ó en su sala capitular corno lo
tiene de uso y costumbre cuando se dirige a tratar cosas tocantes al mejor servicio de Dios Nuestro Señor,
bien general de la proaiucja y particular de este pue-
(1) Ote,tes Amú,jo, "historia cemipendiada de, la cii-ilizaeióit
~uriigiia)"a".
ARTIGAS
445
blo, presidiendo el acto el señor Alcalde de primer voto, interino, don =Pablo Pérez, con asistencia del caballero
síndico
procurador
Y
presente
el
iufrascripto
secretario.
En este estado, Hecha la moción sobra lo interesante que era, a la niiiez un maestro, que euscfíémdoles a
leer 3- escribir, los instruyese al mismo tiempo, (le lo
que verdaderamentb es un hombre libre y los fundamentase en los principios de la libertad, como ignalmente aquellas otras cosas precisas para formar un
completo ciudadano, convinieron todos los señores la
necesidad que había, (le buscar un sujeto de probidad,
idóneo y capaz (le encararse de este interesante
asunto.
Seguidamente, echando S. L. la vista sobre todos
los ciudadanos moradores (le esta capital, resultó que
el que más apropiado se presentó a. este objeto, era el
reverendo padre fray José Lamas, tanto por sus conocimientos como por su distinguido patriotismo. 1'
en Sil consecueíicia, determinó S. 1:. hacerlo comparecer. Ln efecto: presente que fué, se le bizo saber e1
objeto a que había sido llamado, ele que enterado, contestó que desde luego aceptaba el encargo y prometía
su irás exacto desempeño en obsequio de la provincia.
Bajo este supuesto, acordó S. 1'j. se pusiese en práctica, NI para ello se nombró al regidor juez (le policía,
doniFrancisco Fermín Pla, para que obrando por sí
las diligencias necesarias, como es intimar al actual
maestro de la escuela don Juan Manuel 1?agola, su separación de ella, hacer la entrega, en forma, de sus útiles al mencionado padre, 'y denu is del caso, y para que
al mismo. tiempo formase las instrucciones que en lo
sucesivo deberían regir al nuevo maestro, y que, hechas, las presentase a este Ayuntamiento para su
aprobación, si la mereciese.
Con lo cual, y no siendo para iinis esta acta, se ce-
440
SETEMBRI\0 E. PEREDA
rró, concluyó y firluó por S. 11., conmigo el secretario,
de que certifico.
Pablo pérez - Pascual Blanco José 1% idal - Francisco I'el nría
Pla - Pedro
illuría tlc 1'aacyro, Secretario. (-')
Sin elllbargu, Laudas filo entró el ejercer las fuucioims que se le cometían hasta diciembre del inislno afilo,
debido a que Pagola recurrió ante el general Artigas,
protestando del despojo de que se le hacía objeto
que él consideraba injusto.
El prócer solicitó iufornles del cabildo; y éste Jnlntualizó las imputaciones que pesaban sobre el apelante, siendo tau convincentes sns argtvlleutaciones, que
aquél, dándose por satisfecho, repuso mi los sigTtiolites términos:
En virtud del informe que lis rubricarlo V. S. sobre
la. representación del maestro de escuela don Manuel
Pagola, no solanieute no hl ;juzgo acreedor ala escuela. pública, sino que s<; le debe prolábir mantenga escuela privada.
1:os ;jóvenes deben recibir un influjo favorable en
su. educación, para que sean virtuosos y útiles a su
país. No podrán recibir esta bella disposición, de nil
maestro enemigo de nuestro sistema, y esta degradación, origen de los males pasados, no debemos perpetuarla a los venideros.
Llame T'. S. a Pagola a su presencia, y reconviniéndole ;obre si] comportación, intímele la absoluta pri-
(?) Archivo General de la \;leinín, Montevideo, Libro 18, "Actas del (,'abildo de Montevideo'.
ARTIGAB
447
vación (le la enseñanza (le niños si no refrena su mordacidad contra el sistema.
José Artigas.
E11 muy ilustre cabildo de -Montevideo.
Fray José Benito Lamas, eu ese interregno, había.
partido para Purificación, a fin de continuar desenupefiando allí sus funciones docentes.
El cabildo, alentado por la resolución del Jefe de
los Orientales, se dirigió a éste, con fecha 4 de noviembre, solicitando su envío, a objeto (le que se hiciera cargo (le la escuela (le que acababa (le ser apartado Pagola.
Los niños pobres necesitaban (le ese establecimiento de primeras letras, para no vivir en la mis completa ignorancia, y Arti—a.s no hesitó en coadyuvar a
ese fin, por tratarse (le una población más densa y (le
la capital del Estado, sin perjuicio de arbitrar los
medios (le que la infancia (le Purificación no quedase
lmérfana (le conocimientos, por más rudimentarios
que éstos fuesen.
7,711 campaña sólo funcionaba, entonces una escuela
pública fundada en Santo Domingo Soriano, en 1513,
por el presbítero Juan Francisco -Martínez, autorizada por el tlymlta111iento jurisdiccional el 11 (le mayo
de ese año.
811 respuesta al cabildo gobernador, rezaba como
sigue:
S Se re mitinln los reverendos padres fray Otazú y
Lamas, en la lancha "San Francisco Solano", en virtud (le la utilidad que V. S. manifiesta en el informe
que me dirige con fecha 4 del corriente.
Yo, sin embargo (le serme ta-n precisos para. la administración del pasto espiritual (le los pueblos que
448
SETIi\IRRINO Y. PEREDA
carecen de sacerdotes, lne desprendo (le ellos porque
sean útiles a ese pueblo, ya que \r. S. me manifiesta
111 importancia hile ellos (lar;íll al entusiasillo patriótico.
Si el padre lamas es útil para la escuela pública,
colóquesele, y exhórtesele al reverendo padre guardiílu
_v a los derruís sacerdotes de ese pueblo, para que en
los púlpitos y confesonarios convenzan la IcAitimidad (le nuestra causa, animen a su ttdliesión, y.cou su
influjo penetren a los hombres del más alto elltusiaslelo por sostener su liberta.cl.
(le V. S. que en público resalte
Asimismo, depende
cl patriotismo el¡ todos aquellos actos que pueda exlllicarse su denuedo.
Tengo lit Honra (le saludar a V. S.•
Cuartel general, noviembre 12 (le 187.5.
José _lrtigas.
Al lnuy- ilustre cabildo gobernador (le 11<uitevideo. (3)
Obtenido el asentimiento (le] gelieral Amigas, el en^
bildo le confió en propiedad al predicho fra;v Lalnas
la dirección (le la escuela que ejercía Pagola y le pasó
la siguiente nota:
Conseeliente a informe de este cabildo gobernador,
se dignló el excelentísimo señor- capitán general (le
esta provincia, ordenar, con fecha 12 del mes anterior,
se confiara a los conocimientos y patriotismo (le vues-
(3) Aw'lúco General (le la. Nación, Dlootevideo, Libro 78, "Co
are~youc~encia oficial en eqpia de gobernantes argentinos, Artinas
Olorgtiés, al Cabildo de D7oubei-ideo", 1814 a 1810. y Libro
"Coi .,.es~l,o„de~eia del general Arti_a. al Cabildo", 1814-181.5,
rfonno I.
449
ARTIGA3
tra paternidad, la dirección (le la escuela pública de
esta capital.
Por tanto, Y siendo la expresión del señor general,
un documento satisfactorio a vuestra paternidad, ha
tenido a bien esta: corporación transmitirlo a su conocimiento, al mismo tiempo que le confiere en propiedad la dirección (le la expresada escuela pública,
molde en que deben formarse las virtudes distintivas
<le lit juventud oriental.
Saluda a vuestra paternidad.
Sala: capitular de -Montevideo, diciembre 26 de 1815.
Jzrnu José Durán. de Tcraeyro, Secretario.
Pedro
María
-Al re•creudo padre frav José Benito lamas. (4)
_1 pa-ola le fu¿ permitido ejercer de nuevo el magisterio, poco después de su separación, debido a la
suplica de uno de sus almunos, el niño José 1Vlaría
Amigas, hijo del caudillo oriental.
Para subvenir a sus más perentorias necesidades,
se :había encargado (le la educación, en privado, de un
corto número (le alumnos, entre los cuáles figuraba el
peiic;ovario, inculcándoles ideas y- sentimientos que
contrastaban con los que dieron motivo a. su apartatuieuto de la enseñanza pública.
Esa circunstancia influyó en el ítniuto del prócer
para deferir a la suplicatoria.
Su resolución a este respecto se la hizo saber
bildo, por medio del siguiente oficio:
(4) Archivo General de da N:tcG6a, Montevideo. Libro 492, folio
180 (Borradores), "G<anpilaciáu de documentos de la época de
tigas', 181':1.
T.lv _o
450
SFTE\LI;RI-\'O E. PEREDA
,á-li hijo José -Alaría, discípulo privado del maestro
Pagola, me ruega que se le pcrinita tener escuela abierta, porque se halla en suma irnligencia, y yo no pueda
ser indiferente a la súplica de mi hijo, llue quiero tanto, mucho rugís creyendo que el maestro habrá puesto
emnienda a sus imprudencias v será consecuente con
sus promesas. Puede, pues, V. S. levantarlo lit prohibición (le tener
escuela,y yo me cong-ratularé de poder
contestar al rae-o. inocente de mi hijo, que sus deseos
quedan 1lemulos de corazón por nü, y por la bondad
de V. S.
José =l rtígus.
111 muy ilustre cabildo ngoberniolor de _Montevideo.
ill. ¿No se preocupó, ignabtrente, (le las almas juveniles (le otras localidades también de sus dominios,
propendiendo a, la educación de la niñez, con arreglo
a los escasos elementos de que podía disponerse en
tau. críticas circunstancias?
Al cabildo (le Corrientes le escribió con tal objeto,
el 38 de febrero de 7816, desde Purificación:
"Adjunto a V. S. un oficio del cabildo de Mlontevi<leo, con '350 almanaques. Iie substituído, en lugar (le
los 50 restantes, 50 cartillas, que podrán ser iUalmente benéficas para la enseñanza de la ;juventud de
ese pueblo. Espero que jr. S. hará tiro (le sus primeros empeños en su arreglo y fomento."
El '1 (le mayo, al anunciarle el envío, a la misma
corporación, (le la obra intitulada "Compendio (le la
Historia de Norte América", le decía que lo bacía
"ansioso de que sus luces basten a esclarecer las ideas
de esos magistrados, y todo contribuya a fijar nuestros adelantos".
dNTIGAS
451
Tenía, por emisigniente, mi gi-au estinui la vla institucional ele la patria de iVáslúngtou y deseaba su
clivulgacióu, euipezaim o por los dircetores de la opini6n pública y la justicia, a fin (le qne se inspirasen
en ella como ciudadanos 3• como funcionarios.
También en 1815 fundó una escuela primaria eu el
Para¡¡,'¡, cuyo edificio arrendó persoualniente, según
lo inauifestó su propietaria, doía 1'raocisca del Valle, en las gestiones prcunovidas por ella el alío 18:31_,
tendientes a percibir el importe de los alquileres devengados "• hasta esa fecha üupagos, a causa de que
los bruscos sacu<limicutos políticos (le aquellos timupos, tan llenos de alternativas y reveses (lo parte a
parte, y sobre todo la inestabilidad del Héroe, no permitieron mibrirlos con la debida religiosidad.
I\". g\No apoyó, por lo demás, calurosanieute, lai feliz iniciativa de J;arrañaga, de fundar mi la capital
una lúblioteca liúldica? M contestar la nota que con
fecha 5 de agosto del inisino año 1515, Ie dirígió el
cabildo gobernador, paiticipámlole esa idea, se expresaba así:
Nunca es tau loable el celo de cualquier ciqdadauo
en obsequio (le su patria, copio cuando es firmado por
.,
votos reales, que lo caracterizan. Tal es el diseño que
V. 8. me presenta en e1 señor cara y vicario (le esa.
ciudad, cl presbítero don Dáuiaso Antonio Lairañaga. Yo jamás dejaría de poner el sello de ¡ni aprobación a cualquier obra que ca su objeto llevase esculpido e1 título (le pública felicidad. Conozco las ventajas de una Jriblioteca pública y espero (lile V. S, cooperará con su esfuerzo e influjo a perfeccionarla, coadynPandO los heroicos esfuerzos (le tan. virtuoso ciudadano. Por iai parte, dará V. S. las gracías a dicho paisano, protestándole ni¡ uiís íutiina cordialidad y cuan-
4.`)2
áLTEMBRi\O l:. iSREU-i
to dependa de ni influjo por el adelnutamierlto de tau
noble eulpeño.
Al efecto, y teniendo noticia (le una librería que el
finado cura Ortiz dejó para la bibliot.c;oa de Buenos
Aires, V. S. liará las indagaciones competentes, v si
aun se .halla en esa ciiula(l, aplíquese (le ni¡ orden •a la
nueva, (le Montevideo. lgualmente toda la librería que
se llalle entre los intereses (le propiedades entrañas,
se dedicará a tan importante objeto.
Espero que V. S. contribuirá con su eficacia 11 incitar los ánimos de los (Icinás compatriotas, a perfeccionarlo, y que no dcsinayará en la culprcsa llasta
verla realizada.
Tengo la liouia (le saludar ti 1'. S.
Paysandú, agosto 12 <le 1816.
José Artiyas.
.al muy ilustre calüldo gollernador de \loutevideo. (6)
El cabildo, al propiciar la fundación de
ca, le decía en su citado oficio (le¡ 5 de agosto:
la
liidiote-
"lIasta aquí estuvo vinculada a ¡ni solo pueblo de
nuestro continente la gloria (le abrigar en su seno 1111
establecimiento tau ventajoso, pero es llegado el (lía
en que se vea que los orientales, junto al tmaplo de
Marte, supieron erigir el de yliuerva."
¡Cuando Larrañaga se entrevistó con el prócer en
I?aysandú, a mediados de junio del iuisiuo año, tuvo
ocasión (le cambiar ideas con él a este respecto, niereciendo la irás favorable acogida tan patriótico pensamiento.
(fi) Areliii-o Generad <le la \ación, 1lonteN-icleo, Libro 98, 'Torregpon<leneia oficial en caria (le _abernautes ar~enLin6s, Arti=as
y o,torvnís al 1'ab$ldo de D4ontevideó', 181-! a. 1816.
9A'TIe9T
iíJJ
h'nó bajo la influencia. de esa aprobación que dicho
sacerdote trabajó el animo de los cabildantes para que
también patrocinasen su iniciativa, prestándole su
apoyo 11101.111 y material.
El geueral Artigas, persuadido de su importancia,
le escribió a su autor, trece (lías después, ratificando
la sinceridad de sus propósitos.
Le decía, en efecto:
Señor don Dáinaso Larraña—a.
De todo ni¡ aprecio:
Cuando resolví se auxiliase a usted liara el fonucuto ¡le esa lübliotcica, creo que el cabildo, penetrado,.
tanto de la utilidad como de nüs iusiunacimies, no
perdonará sacrificio por su establecimiento.
así espero qlie él contribuirá con cuanto usted juzgue necesario liara su mejor adorno y pronto arreglo.,
iDesea a usted tolla felicidad su servidor.
José Aligas.
Cuartel general, 2,5 de agosto ele 18.1.
El pensandento de l,arraaaga, amique bici¡ iuadu-.
ralo y bajo tan lisonjeros anspicíos, 110 floreció hasta.
e1 _'6 de mayo de 7816, en que fné solenmeuiente inauguiado dicho establecimiento.
En uno de los púrrafos de la magistral pieza erzr
topa con que ese distinguido sacerdote realzaba tan patriótica obra, se lee: "IJna biblioteca 170 es atiza Cosa.
que iui domicilio o ilustre asamblea en que se reuneu.
corno (lo asiento, todos los inás sublimes ingenios del
451
$ETEMUIM-1Zo E. PEREDA
orbe literario, o, por mejor decir, el foco en cine se reconcentran las luces niás brillantes que se ¡¡al¡ esparcido por los sabios de todos los países y (le, todos los
tiempos. Estas luces son las que este ilustrado y liberal gobiéruo viene a Hacer comunes a. sus conciudadanos: éstas las sólidas riquezas y los inás preciosos tesoros con que os convida con su ostentosa profusión
(le estesuntuoso
temploque acaba ile erigir alas ciencias v alas artes".
"I1:I jefe que tan dignanunite nos dirige" añadía,
``y estos eelosos magistrados, lejos de temer las luces,
las ponen de manifiesto y desean si pul,iliciilelil."
Sólo los tiranos y los obscurantistas son enemigos
dp la difusión <le los conocimicutos entre las masas
polnilares, lo ¡¡]¡Sitio que de la educación de la niñez,
para cimentar sil poder e influencia a la sombra (le
la ignorancia y de la indifereucia.
Por eso el jefe (le los ()r~entalcs, que no era ni aiisorbenle ni retrógrado, veía con agrado toda iniciativa tendiente a In cultura moral, intelectual y cívica,
;v se preocupaba afelnosluuelite de su fomento.
De allí talul>ién, que al acusar recibo, del oficio del
cabildo, fecha 15 de ;junio, en que se le hacía saber dielia apertura y el envío del discurso inaugural, repusiera mi estos términos: "Soy ri;cibido de los apreciables oficios id Sr. S., y con ellos de la oración inaugural del vicario general D;iinaso A. Larrañaga. ,Para
iní es inuY satisfactorio que los paisan is desplieguen
sus eollocinlientos y den honor ti su país.
"Ojalá que todos se inflamasmi por un objeto tan
digno y calla uno contribuya eficazmente a realizar
todas las medidas análogas a este fin."
Antes ile llegar a sus manos la comunicación del
Ayuntamiento, aunque con fecha inuy anterior, le hahía escrito lo siguiente al vicario anetropolitano:
ARTTIGAS
41'55
Seflor doll Dáinaso Larrafiaga.
Al¡ estimado paisano:
Celebro vea usted lograrlo el fruto de sus afanes
por instituir la biblioteca.
Lo que interesa es perfeccionarla 5• contribuir a que
ella sea un pedestal (le la pública ilustración.
ATarcliaráu en primera oportunidad las dispensas
a sus rótulos. llieutras, sea usted seáliro del afecto
.de este su servidor y apasionado.
José Amigas.
lurificacióu, fl de junio (le 7816
Ill ?_?, ya uoticiado de la inauguración (le la bibliotecn, le diriOó el siguiente oficio con-ratnlatorio:
Señor don Dálilaso Larrafiagn:
He recibido coll ,s;nsto la oración inall-III-al, y celelnaría que todos los paisanos fuesen despleandb -sus
talentos con la eficaéia (le usted. Así, cada cual einpeliado, Lo,rarialilos linos resultados ventajosos en
uniy corto tiempo. Estamos para formar los lionibres,
y las primeras impresiones deberían ser las iuás saludables, inspirando a los jóvenes aquella inagnaniinidad propia de almas civilizadas y formar en ellos
aquel entusiasiuo que liará ciertamcute la gloria y felicidad del país.
Por iui parte doy a usted las gracias por su decidido empeño, y ojalá que el resto siga el ejemplo de usted, iuteresáudose ea prodigar las luces bastantes
para. afianzar los bienes que vernos renacer el¡ nuestra infancia política. [le respuesto al comisario y no
teuáopresente si por conducto de usted o del gobieruo, pero si fuera preciso se repetirá.
456
Desea
nado.
EETE\IBRI10 E. PEREDA
a
usted
toda
felicidad
su
servidor
v
apasio-
'losé, a rtigus.
Furificacióa, 22 (le ,junio de 1316
Sirvieron de base a 1a biblioteca las obras donadas
por el presbítero doctor .losó \lanuel Pérez Castellailo, cmlforme a lo dispuesto por él en las cláusulas 22,
23 y 24 de sus disposiciones testamentarias, habiendo
fallecido el 5 de setiembre (le 1-315.
Una prueba inequívoca del acendrado amor que
profesaba el general artigas a la difusión de las Inces, la tenemos en cl fcelio de haber dispuesto el 30
de mayo, que el santo 'N- seña de su ejército, fuese, como lo fué: '`Sean do.s nrierr-ta~e.s tan, ¡lustrados Courn
valientes".
Quería, pues, una patria libre, pero consciente de
sus responsabilidades y- grandes destinos.
V. El periodisluo honesto c ilustrarlo, tuvo en él un
poderoso y nol)le aliado, con¡(> lo puso do relieve en
octubre y noviembre (le 1815.
Habiendo reclamado e1 callildo (le Montevideo la
imprenta (le su pertenencia, llevada por las autoridades argentinas al evacuar la plaza ese afilo y- devuelta a mediados de mayo, se resolvió dar a luz un periódico bajo los auspicios de (¡¡ella autoridad, cuyo
prospecto apareció e1 14 de octubre, siendo remitirlo
al Jefe de los Orientales acompañado (le la siguiente
nota
Este cabildo tiene la satisfacción de poner en noticia de V. E., estar ya realizado el importante establecimiento de imprenta en esta capital. 171 es, delüdo al celo y eficacia riel señor regidor, juez de meno-
9RTIGAB
407.
res, don ltanlóu ole la Piedra, comisionarlo al afecto
por esta corporación, que penetrada (le la mayor complacencia, remite adjunto a \r. Id. el primer frutó (le
la prensa ole nuestro Estado libre Oriental, bajo los
auspicios ole V .I7. Es el prospecto que ha señalado su
apertura, producción del ciudadano don hateo José
Vidal.
En adelante, V. E. tendrá a bien designar las órdenes, proclamas o cualquier clase de escritos que juzgue <lehan imprimirse, para ejercitar los operarios y
promover la hitoresante ilustración de la provincia.
El ,lía 16 del que gira, se publicará por bando la
orden de V. Id., dilatando hasta el final del presente
ario el término prefijado para que los que salieron i e
esta, plaza con licencia de los magistrados anteriores,
regresen a restablecerse en la posesión (le sus intercses, cuyo bando se dará a la prensa para. que circule
col) la extensión conveniente a su objeto. Asimismo,
el indicado señor regidor lia dispuesto la impresión
de cartillas, cakones y denás de que carecemos, para,
ocurrir a cultivar el espíritu (le nuestra juventud.
'Podo lo que coiuunica a P. E. este gobierno en (Asequio (le su deber.
Sala capitular, lloutevideo, 14 (le octubre (le 1S75Pablo P<'srez - Pascual Blanco Ramón (le la Piedra - Frauci.sco Fermín Pla - Luis (le la
Rosa Brito ,Jo.sé Vidal - _l atolí.a. Reyna - Pedro Alar ía cle
.,
Lave~ro, Secreta790.
Excnio. señor capitán general (1011 José Artigas.
El
así:
prospecto
de
la
referencia
se
liallaha
concebido
§U4
sETEAleRl\0 E. PEREDA
°° Hablar al pueblo con aquella dignidad c neodestia
que reclaluan la sana política c buena educación, instrucéndole en lo saco-osanto (le sus derechos, obliga^
cionés 's deberes, disipando las ofuscaciones p tinieblas, de donde lince la ignorancia, formando las costurtibres v suininistralulo nolicias ele todos los succsos que forin<ui la historia de los tiempos, ponen en
colit<ICto las colín remotas edades, reproducen las épocas, y dan al lunubre, liarte o interés en la sociedad,
es el objeto más digno de mi periódico...
"pero, ¿para qué buscar fuera los ejemplos, cuauilo de ellos abunda nuestra historia? ¿Quién, a la época del afilo 10, principio ele la revolución ameisicaua, poseía otras ideas que las mil, lbuitadas p reducidas a
i>I(jetos de ti¡ iuenor iniportaucia y de ningún interés?
¿Quién era osado a llauiar a cuestión aquellos problemas, que después se han disentido con talita energía
y aprovechamiento? A la vista. está el cambio que han
sufrido las.icleas. Hoy (lía, el niás vulgar entiende algo de derecho público, conoce el modo cómo entró en
l a sociedad, alcanza sus prerrogativas ,- posee tul fondo de couocimicutos ('le que se luillaba destituído.
"A la luz (le estos prilicipios, será el objeto y fila
<le este periódico ilustras- al pueblo promiscumaente
en todo aquello que se estime conducente a sil utilidad y aprovechamiento, no pudioudo fijarse un orden cierto en las Materias que se publiquen, por los
cortos límites del papel y -la inultiplie:dad ele asuntos
que puedan ocurrir La,industria, agiicultnia y coinercio, artes, ciencias, así corno las ocurrencias del
(lía, tanto por lo que respecta a nuestro suelo, como a
las dennís regiones, provincias y reinos extranjeros,
formarán una instructiva y agradable miscelánea, de
que resultaríl organizado el periódico.
"Hin todas sus páginas se cuidará (le no ofender
jamás la decencia y honestidad (le costumbres (que
aR11o 1S
459
forman la base (le la felicidad de los pueblos), con
sarcasmos, burlas y demás indecencias, que al paso
que manifiestan debilidad en el que ar,•uyc, repugnan
a la moral.
"El idioma nativo es rico y abunda en frases y expresiones con qué explicar los conceptos, sin recurrir
a tau indecorosos medios. El i una palabra, un perió~riico es un teatro (le euseüauza plíblica, y no un circo
donde se desfoguen las pasiones.
"Se invita a los atirantes de la humanidad, apreciadores (le los derechos del llombrc, a que concurran con
su ililsfración Y conocimientos a exornar c enriquecer
este periódico.
"4:ste periódico se publicará todos los viernes de
cada senlaua, y Sil precio un real el pliego."
r\rti,nis acusó recibo (¡el oficio del cabildo
pro—rama precedente, en estos levantarlos términos:
3-
del
He recibirlo con la Honorable (le V S. de .1 ,4 del corricilic, el prospecto del "periódico Oriental", prilner fruto (le la prensa del Estado, y couveniente para fomentar la ilustración de nuestros paisanos. Yo
propenderé, por mi parte, a desempeñar la confianza
que en luí se la depositado con los escritos que crea
convenientes a realizar tan noble colllo benéfico empeño.
Entretanto, 1'. S. debe velar para que no se abuse
de la imprenta. La libertad (lo ella, al paso que proporciona a los buenos ciudadanos la utilidad (le expresar sus ideas y ser benéficos a sus semejantes, iulpriuie en los malvados el prurito de escribir con brillos aparentes y contradicciones perniciosas u la sociedad.
Por lo luisluo, el periódico está muy juicioso,
rece ni¡ aprobación. La solidez de nuestras empresas
460
sETE\IBRI\O E. PEREDA
La dado la consistencia a nuestra situación política,
y es difícil se desplome esta grande obra, si los escritos quedeben
perfeccionarla, ayudan a fijar lo sólido
(le sus, fundamentos.
Por lo tauto, invite V. .S., por medio del periódico,
a los paisanos que con sus luces quieran coadyuvar
miestros esfuerzos, eacitanclo en los paisanos el amor
a su país y el mayor deseo por ver realizado el trimifo (le la libertad. 1T. S. está encargado de este deber Y
de adoptar todas las mediglas conducentes a realizarlo, como evitar lo que plmcla contribuir a imposibilitarlo.
Cuartcl gcueral, octubre 'd$ de 187:3.
José _firOyus.
Lejos, pues, de aconsejar que se eerraseu herméticurnente las columnas de esa publicación a lemultus
quisieran escribir noblemente en ella, estimulaba al
cabildo para que exhortase a les amigos de la independe77cia y de la cultura intelectual, a que colaboraran en forma honesta y patriótica, cooperando así a
difundir las sanas ideas sustentadas por los orientales, a fin (le, que el golliel-77o por ellos inallgllrado el
?G (le febrero de ese mismo afo, con 1a posesión ('le
Montevideo, capa plaza había Sido evacuada e1 día
anterior por las tropas argentinas, couio cousecnencia (le la espléndida victoria obtenida por Rivera
contra Dorrego en la batalla (le Guayabo, contase con
el decidido apoyo de las personas ilustradas y de todas las clases sociales, teniendo por ógida la libertad.
Repudiaba, sin embargo, como se ha visto, la propaganda periodística demoledora e -inculta, fruto (le
las bajas pasiones, puesto que con ella, en vez de educarse al pueblo, encaminando sus pasos por la senda
ARTIGAA
461
del deber ,- del honor, sólo se contribuye a seinhrar la
cizaña y el malestar público y privado.
De ahí también que en todos los países se dicten
leyes de imprenta, para. reprimir el abuso, por parte
de los particulares o (le los- publicistas dile confunden
la libertad con la licencia, o que liacen del periodisiuo
la válvula de escape de sus enconos y• de la impudicia.
VI. A Larariiaa le Había sido confiado el caro (le
"Revisor (le lar Prensa", pero este distinguido sacerdote lo declinó, por sei partidario de la libre enüsión del pensamiento escrito, sobre todo en un pueblo
que hicliaba por la eulancipacióu política, y, por lo
tanto, en procura. (le la libertad.
Puudaulelitaba sil exclisacióu, diciendo:
Escelentísinio cabildo áohernador:
N71 empleo de Revisor (le la Prensa de esta ciudad
crol que \". 19. se lia di—nado Ilourarme en oficio de
liny=, lli es couipatible coll liris inucllas y graves obliIaCiolles, ni con los sentimientos liberales sobre la libeitad de la imprenta y- el don de la palabra, que conio uno de sus primordiales derechos reclaman estos
pueblos.
V. .. sabe uiuy- bien que el curato que administro
es el mayor, y por consi1guiente el luás oneroso (le todo el obispado; que. ini juzáado' y vicaría abraza, en
el día, no solamente esta provincia, sirio también las
<los (le Entre Ríos, y• que actualineute lile liarlo con el
arre-lo de millares (le libros, corno director de la biblioteca pública. No soy, pues, dueiro (le iní rnisiuo, y
llo puedo coniproilleteririe a desempeñar uu oficio que
esiáe, no una lectura superficial, sino mucha meditación para descubrir los errores y juicios inexactos elitré los fascinantes coloridos de la elocuencia.
4(i2
sETEMBRINO E. PEREDA
Por otra parte, los pueblos de las provincias Unidas se hallan en el nuevo pie de no tener revisores,
sino que cada. ciudadano tiene libertad de imprimir
sus sentimientos, bajo la responsabilidad correspondiente al abuso que hiciere (le este derecho.
Tenga, pues, V. E., la bondad, en vista (le lo expuesto, o de oiuitir este empleo, por no ser conforme
a la práctica g derechos (le estos pueblos, o bien encargarlo a otro por tu¡ imposibilidad.
Dios guarde a V. 19. muchos años.
Excelentísimo señor.
PI(nitev;deo, octubre 11 (le 1815.
Dómaso Autoaio Larrafiaga. (ei)
Considerada la Iglesia como enemiga (bel libre esainen, es altamente Honroso para el doctor La,rrañaga,
que era sacerdote, la actitud asumida eu este caso.
Dominaban, empero, en su espíritu, como se lia visto, sus sentimientos patrióticos, puesto que invocaba
el derecho (le los ciudadanos ¡),ira opinar sin otra cortapisa que la que pudiera fijarse le-aluiente.
Por lo dennís, creía criteriosa la supresión (le ese
eai,:;o.
Sus categóricas y nobles manifestaciones, couVeiciei-mi al cabildo de la ineouveuiencia del empleo proyectado Y desistió (le su propósito.
%dl. El "Periódico Oriental ", no. pudo publicarse
por falta de redactores permanentes, pues fueron
nos los esfuerzos del cabildo para conseguir una
sona apta que quisiera redactarlo.
(li) Archivo General de la Nación, \Lrutevideo.. Lihtti 1711, "Notas del cura l.ari•aiia,a al l'afoildo", in.iyo a dieieiabre de 1815,.
foja c.
dRriGAa
363
F1 doctor .Mateo José V%idal, autor del prospecto,.
rehusó terniinanteaiéute tonial- a su cargo tan ardua,
tarea.
Vistos ,tainlrié n varios sujetos idóneos, declinaron
echar sobre sí la grave responsabilidad ile iiiterl,iretar los sentimiento (le la masa popular y (le sil ilustre
caudillo.
El cabildo lo participó a Artiga,s tan desagradable
noticia, dirigiéndole el oficio que subsigue:
.l pesar de varios resortos que tocó el empedo ile:
este gobierno para que por medio de un periódico se
hiciese la expansión de luces, tau necesaria a ilustrar
la opinión pública y solidar el augusto montunento dc
la libertad, ha cisco con dolor Inirladas sus esperanzas. .H71 doctor don \9ateo S'idal, autor del prospecto,
¡la rehusado con stanteineute, a causa (le sus achaques
habituales, encararse de contituiar la redacción del
papel público, y no se presenta un sujeto capaz ('le llenar las niii-as y lirilieilrios que; deben dirigir tin encaro de difícil cmnbiuación y deseltipeiio.
Es, seguraineilte, dolorosísinio, esté la prensa
ejercicio, después de lo que se trabajó por establecerla. Por lo inisnio, lnilica se perderá de vista
talicia, para hacer e1- debido uso de ella en cualquier
oportunidad, y \ . E. se dignare dirigir cuanto
dere adecuado a este fin, según indica en su apreciable comunicación de ?3 del próximo anterior.
Dios guarde a Y. E. inticlios anos.
Sala. capitular, Uoutevideo, noviembre 14 de 187.5.
Pablo Pérez - Pascual Blanco Jo.s,, Vidal - Luis de la Rosa..
Rrito - -lutoltn Reyna - Ramón de la Piedra - Pedro dlaría eles Taveyro, Secretario.
Señor capitán general don José Artigas.
4(i4
SETEMBRINO E. PEREDA
La noticia del fracaso de tan laudable I>Cnsztmiettto,
filió orar—en para que Amigas le dijese al cabildo en
ilota del 1'3:
Para tní es r11ttY doloroso no bava en Montevideo un
solo paisano que, encartado de la prensa, (lú a luz, sus
ideas, ilustrandoa los orientales Y procurando instruirlos en sus deberes.
Todo me penetra de la poca decisión ~- la falta de
espíritu público que observo en ese pueblo.
Ten.-o la honra (le saludar a V. S.
Cuartel ,-neral, uocieml>re _s1 (le 1815.
José Artigas.
A1 ntny ilustre cabildo —obernador de --~NIotttevddeo. (7)
1;7n consecuencia, el respectivo establecimiento tipográfico sólo se utilizó para la impresión de trabajos del Estado, entre los cuales figuraban las cartillas,
j- catones destinados a las escuelas de primeras letras.
(7) Archivo General de la Nación, hlontor-ideo, Libro 78, "Correaporvdencia oficial en cq~ia. <te riobet^iranles argentinos, Arti-as
w Oturéués, a4 Cabildo de 2Nlorrtevi<leo", 1814 :r 1816.
CAPITULO 1\7111
Retrato físico y moral del jefe de los orientales
SU,111AIK.10: 1. _\lauuseritos ale! Historiador Mitre, anulativos al general
Arligaa, se:eados a luz por el doctor 1Camiaaio de Z'edia y Mitre.
-I1. \'aicíors no llenado: q:or Sil ,autor, debido a. cai-eneiu iomediala. (le documentos.-ILI. lirrores en que se incmr•e al fijar la edad en que el :plícer se hizo cargo ale los esta.blecimie::tos de su señor ~padre en ~asiVP'i, Cliainizo y Sauce y sdbre su
interveucióu en las invasiones iugl~a:s.-1\'. Lelos (le ,ser indmniaim, el Jefe (le los Orientales alnnrá la san_—re (le sus adversario-,. sien,,j;re que pudo eviiarlo.-V. ¿,No se cometieron
descnanes en la ex capital del Virreinato y sus dependencias,
por orden (le sus cabezas divieeot~, cuyos nombres lían ,•pasa.do a. la. iposteridad como figuran ~loriogv`! Z'I. Taiú;poco anidó odio alginio en si¡ corazón, eoutra. los liortcinis, corno lo evidencié en distintas oportunidades.-V11. Su edue:ición no fuó
inferior a la ale sas ~niu.los, Y sus vistas rebasaron los límites
(le la. vulgaridad.-\"1 LL. Si nn lnebiera ;preferido vivir y morir
en tierra extraña, Habría regido, seguramente, dos destinos de
.si¡ i,paidblo, eu_r:uitlceüudolo.-1T. 1'inltüra exagerada del tloutor Berra.-S. Có.uui era litigas, segíui el historiador Antonio Díaz. _11. lleferencias de doña Josef:x Ravía,, sobrina del
i,pirocer-XII. Otros Juicios-XIII. lemio_raría del I'recuisor.
I.
F1
—eneral
_Alitre,
no
ajustándose
estrictamente
a
la
verdad
bistóriea,
por
deficiencia,
sin
duda,
de
los
datos
comprobatorios
que
le
sirvieron
como
fuente
ilustrativa,
para
formar
tu¡
criterio
cabal
sobre
los
lieclios
1•
valimiento
del
prócer
uruguayo,
incide
en
sus
anteriores
errores
al
juzgarlo,
física
y
moralmente,
en
los
manuscritos
inéditos
quedados
a
su
fallecimiento.
T. IV-:;o
466
SETS\IBHI\0 E. PEREDA
E'1 doctor Mariano Vedia y -Mitre, acaba de esliumarlos, en parte, haciéndolos conocer en una conferencia dada por é1 el 19 (le julio (le 1930, bajo los auspicios de la Junta de 13istoria, y Numismática Americana de Buenos Aires, en homenaje a la República.
Oriental del Uruguay, en ocasión del primer centenario de su independencia.
Por el interés histórico que entrafian, va que se
trata (le la opinión de uno de los más ilustres historiadores argentinos, vamos a transcribir íntegramente
los párrafos de ese trabajo póstumo, consignados por
el doctor Vedia y Mitre en su mencionada conferencia.
Ocupándose esté último del origen del manuscrito
de que se vale, dice textualmente:
"En el prólogo (le la "Historia (le .Belgrano" -ha referido el general -Mitre cómo convinieron con don Andrés lamas que éste escribiría sobre Belgrano y aquél
sobre 1lrtigas. -Luego e1 propósito primitivo varió. h71
general -íitre no hizo nunca su obra capital sobre el
caudillo oriental. Pero quedó su manuscrito ,- ese conjunto precioso (le documentos que debió ser su material (le trabajo Y que, además, siempre constituirá
un elemento (le primer orden para fijar la verdad histórica sobre 1a personalidad (le Artigas, qile desde
cualquier punto (le vista que se la considere tiene indndabIeinente la atracción de lo extraordinario Y la.
sugestión del misterio: lo extraordinario, porque no
en vano se llega. a ser el exponente (le todo mi Imeblo
en armas; el misterio, porque los treinta años (le Inrosoripción en el Paraguay abrieron mi interrogante que
hasta hoy uo deja de tener nmltiplicidad (le respuestas, es decir, (pie no ha obtenido aún respuesta concluyente:
"En su expatriación, Bartolomé Mitre se vinculó al
ARTIG-53
467
hogar de un hijo de -Montevideo, .nxerrero (le la indo-pendencia argentina, el general don Nicolás (le \'edia,,
con cuya hija Delfina se casó en aquellos días aciagos.
e inciertos. Congo representante (le] gobierno de Buenos Aires, c1 jeneral Vedia se había entrevistado en,
su cainpaulento con- Amigas, a quien conocía (le, tiempo atrás. Es conocido e1 informe que el general Fe-dia, (lió a su gobierno sobre el significado de tlrti,,ás,
y el artiguismo. "En el campamento (le Artigas, dijo;.
estaba todo el pueblo oriental". En verdad, nada nlás.
elocuente podía decirse sobre esta extraña, persona&dad, tau extraña y• tan característica al mismo tiempo, que reunía así a hombres y mujeres, a niños y ancianos en urá solidaridad que nada pudo quebrar. En.
la primera línea del manuscrito (le -Mitre, figuran, como aftecedente (le su biografía, los datos sobre :1rti-gas, escritos por el general Vedia a su pedido, en
1841. Es indudable, pues, que en las conversaciones (le
aquel hogaa- (le Vedia, desterrado él t*llllhiéll, abatido
y desilusionado (le la suerte de su país, surgió el tema,
en medio del interés del ;joven -Mitre por todo lo que
atañera a la independencia y formación política del
R.ío (le gel Plata. "¿Qué piensa usted, general, sobre el:
"
prestigio
de
arti-as?
¿Qué
fué
realmente?
¿Qué
" representó desde principios del silo? iCómo es el
" honnbre, cuáles son sus rasgos físicos, su cultura y
" sus inanera,s?°' S.' luego las respuestas del general,,
las rectificaciones ante los recuerdos a lo largo de los.
años, y, por último, el pedido formulado por el joven
oficial, (le que el general redactara por escrito sus im=
presiones y referencias personales.
"l.os ejércitos 'del tirano argentino habían invadido
el territorio (le los orientales. Para combatir la tiranía de su patria, se aainó el joven-Mitre; por ella fué
militar, por ella ganó galones en el campo de batalla,
por ella se vió obligado a alternar necesariamente sus
468
s6TENIMUNO E, PEREDA
afanes (le patriota con su afición inagotable por el estudio. En vísperas de partir de nuevo para la guerra,
reunió todo lo que pudo para trazar su breve iuanuserito sobre el caudillo oriental. La imaginación lo evoca en aquellos benditos veinte años de su edad, yii en
posesión (le los primeros datos reunidos, entregándose mi imebes (le santa vigilia, como quien cumple una
inisióu histórica, a1 trabajo (le compulsa de documentos, ele consulta de libros y periódicos y a la discusión
consigo mismo (le! valor real (le tantos testimonios
personales recogidos. ¡'Benditos veinte años! ¡h7dad
si que otiros son niños y en que aquel hombre era ya
eso, un lionibre, y capitán de tropas que luchaban por
la libertad, e ltistoriador del Río de la -Plata!
"Si sus estiubos sobre Artijas, coiao expresión de
una época, Inilüeran terminarlo allí, siempre tendrían
inchulable significación. Pero, ¡cuánto uiás grande es
ella ante el hecho (le que ni un día, a través (le su vicia azarosa, transcurrida en gran parte en los canipainentos, dejara Alitre (le perseverar en su propósito
de trabajar sin descanso hasta realizar en la ediul inailura, y aun coronar en si¡ gloriosa ancianidad, la obra
magnífica (lo revelar los orígenes de nuestra imc¡onalidacl, de iuostrar los esfuerzos realizados liar,: forniarla v (le asegurarla para el futuro en liase a1 conociiuicuto del pasado, que es el vínculo niás seguro que
impele a los pueblos hacia el porvenir!
"Los clenientos de juicio en que se inforinó su nianuserito sobre Tlrtigas, fueron tanihién aiupliados
constanteniento por Mitre, según queda ya dicho. Quizá nunca se consideró suficieuteinente docunicutado
para empronder la obra definitiva. A través del tiempo modificó algunas de las opiniones allí expuestas.
En la "Historia (le Belgrano" lo juzga a veces con
severidad, y especialmente en lo que se refiere al carácter de la autoridad que ejerció sobre sus adictos.
.1RTIGAS
469
Habla m ella Mitre de excesos que condena, cometidos especialmente por sus tenientes. Pero en lo que
no lia expresado disidencia con las páginas de la biografía. que fueron trazadas hace cerca de un silo, es
el) cuanto al significado histórico del personaje. Verdad es también que en el mainiserito ello está acentuado; es lógico que así sea, porque estudia allí eso
precisamente, y es ese taniliién el mayor interés ile
esas apuntaciones y lo que les isla, vida perdurable."
Entrando en materia, lii-ea el doctor \redia y -Migg
tre:
"Desil•~ Inego, el inaiiliscrito (le Mitre cmitienc tili
retrato físico y cloral del seductor personaje. 1!:1 prinioro puede agregarse sin desuiedro a los conocidos
que trazaroli quienes lo collocieroli: Garraña.ga, C•."iceres, Díaz, I'mies y Ilobertson. P7slá licclio principalmente sobre el que le ofreciera el general \`edia, que
no hablaba tampoco de oídas. helo aquí: "Es Amigas
" do regular estatura, anelio Y ca,ráa<lo de espaldas,
" de rostro agradable, algo calvo, de tez Blanca y (le
" conversación afable v decente. Cuando hablaba ile
" los de Bnellos Aires, se eliardecía con frecuencia, y
" entonces su lenguaje era elocueute. 'Sin cinbai-0
" de haber pasado la mayor parte de su vida en la
`< canipatia, sus maneras no eran las (le nn —alielio. Sil
" kiaje habitual era una levita azul con botones mili" tares, sobre la cual ceñía el sable, y en los sitios
" siempre montaba en silla inglesa. Juraba ninclio a
" los naipes, bebía poco Y conía parcamente. 'tocaba
" la guitarra, cantaba y hailaba con bastante gracia,.
" Era muy aficionado a las lindas mucbaclias, y so
" dice que euanioraba a varias a nn ticnipo. Escribía'
" con mucha naturalidad ,- era capaz de grandes con" cepciones; pero tenía muchas ideas confusas e in" completas. y falto de hueros inspiradores, se extra-
970
$ETEb1nRIX0 E. PEREDA
" viaha con frecuencia. A haber tenido a su lado
" liouibrcs (le capacidad Y (le conciencia dile lo ¡lastraran, Hubiese sido 1111 grailde hombre, . es muy
" probable que se hubiese puesto rt la cabeza. (le un
"
ntoviiniento
regellertulor
(lile
se
llubiera
extendido
" a 1111,1 gran parte ele estos países. Siempre Hablaba
" (le orden y libertad, y era iuu3. frecuente que sus
".•;leciolles
desmintiesen
sus
palabras.
\ulica
econo" inizó la sangre del eneiaigo, pero no so deleitaba en
"
verla
derrarilar.
Un
sentimiento
(le
patriotismo
" presidía a sus irás crueles ejecuciones: para los go" dos, para los enemigos (le lit independencia (le su
" patria, no Bahía cuartel. .Si alguna vez anidas lli" zo eúrpapar las inarios de sus seides en la sangre
" (le sus liernianos o toleró que lo hiciesen, era liorn" bre, tenía pasiones ;v inilclias injurias que vengar.
"
Para
juzgal-lo,
dehel05
relnoiltarlloa
a
aquellos
" tiempos de ana,rquía y disolución en que se nece-
sitaban fuertes sacudirlas para restablecer el ino" virnicnto social. Las medidas revolucionarias por
" atroces que parezcan, siempre arrancan a los pueblos
" ,del precipicio, Í- ¡quién nos dice dile ese hautisnio
" (le san-re (lile lea creído sobre muestras cabezas, no
" nos lea ahorrado inticlios arios (le lucha v muchos
" torrentes de sangre americana!"
"I?ll (lirector supremo de las Provincias Unidas don
Gcrvasio _lutollio (le Posadas, lanzó entonces su conocido decreto declarando a _lrtiáas "infame, priva" clo de su empleo, enenügo (le la patria y traidor, y
" poniendo a precio su cabeza".
"Así era tratado el lionibre a quien el triunvirato
Había nombrado el año anterior "Comandante Cleneral (le los Orientales". Mitre llama "bárbaro e impolítico" al decreto de Posadas, y dice "que derramó
su ponzoña en la herida ya acosada de por sí". Agrega, respecto al dictado de traidor: "Artigas recogió
ARTIGAB
471
" .el guante que se le tiraba, y declarando su odio
" etérno a todo lo que tuviera relación con Buenos
" Aires, jamás pensó en traicionar a si¡ patria; por
" el contrario, siempre que pudo hostilizar a los es" pañoles, lo hizo de un modo directo, pero desde en" tonces vivió siempre errante con sus gauchos y líos" tilizando a las fuerzas de Buenos Aires, que eran
" las únicas que habían quedado en el sitio."
En cuanto a su retrato moral, lie aquí cómo lo trazó Mitre: "Desde sus primeros años desplegó un ea" ráeter tan indómito N- tenaz, que mostró que .había
" nacido para mandar y no obedecer. Puesto en la
" escuela por sus padres, (lió mucho que hacer a sus
" directores con su genio travieso y emprendedor, que
" pugnaba briosamente, como un potro fogoso, por
quebrantar el freno de la disciplina escolástica, a
" la cual mlucá pudieron plegarlo, al paso que, lucen
compañero, conservó siempre en su memoria las
" amistades que contrajo en los bancos de la escuela, las cuales en su mayor parte, le lean acompaña" do durante e1 término de su carrera. Allí se unió
" con el joven Domin—o Torgués, y la identidad de
ideas despertó en ellos profundas simpatías. Tor" Ilués era brusco, pero franco Y generoso; amigas
" no,adivinaba qué fruto podía sacarse de las asiduas
" vigilias del estudiante, pero comprendía bien cuál
" era el resultado de 'apretar en el suelo al enemigo
" vencido.
" Miraba, pues, con el más alto desprecio todo lo
" que no fuese sobresalir en ejercicios corporales.
" Sin embargo de su poca afición al estudio, apren" (lió gran parte de lo que en aquella época la política del gobierno español permitía que se enseñase
" en sus colonias, es decir, a leer mal, a escribir peor
" y chapurrear bárbaralnenté el latín. Los. cálculos
" aritméticos jamás pudieron entrar en su cabeza vol-
472
SETESUBIUNO E. PEREDA
" cánica. Uoino no pensaba dedicarse a la carrera
" las letras, se contentó con estas breves nociones
" abandonó para síempre los libros que lo obcecaban.
"lnoliediente, altivo y travieso desde sus primeros
<` años, se acostumbróti obrar por su propia volun" tad, >' el asemuliente de su genio se comunicaba, tan" to a los que se plebabau ti su energía latural, copio
" a los que sentían la tuerza de sus lniñosT
" Si fuese cierto que los priniei;os pasos en la ca" r.rera de la vida señalan el porvenir de todos los
`` hombres que emi el tieiupo llegan a tener alguna.
" influencia en los destinos (le Sil patria, _\rtibas se" ría un corolario (le esta verdad. S los '14 años era
" lo que fué a los 86, la figura que doluinalm con ko`< da la cabeza el círculo que lo rodeaba.
<Parece (tu(, el cielo hubiese quelido dotil.rlo <le un
`< temple tic alma superior para dominar a los dein;ís
`< hmnlues Y arrastrarlos al peligro. A la edil(] de 1-1
" arios fué enviudo por sus padres a uno (le sus esta" bleciluieutos <le cauipo. Este fué la verdadera es`< chela, del Joven Amibas. En él aprendió a .conocer
" al fombre tipo (le su país, y desde entonces sólo
" (ralló placer en las oéupacioues tinnultuosas de la
`` estancia. Enlazar, bolear, correr en el rodeo y en el
" campo, atraresar a nado los arroyos, .presentando
" cada día un nuevo emulmte a la náturaleza, tales
" fueron los ejercicios que le ocuparon por algunos
" años, e,jereicios que intís tarde lo lían conquistado
" nombre. el¡ la historia de sil país. Sri agilidad y (les" freza en el numejo de las tiriuas y el caballo, si nc" tividad en los trabajos tic campo, unidas a su fuer" zar. corporal, le dieron un grande ascendiente entre
" sus peones y compañeros.
" Pero esto no llenaba sil ambición; para vivir
cesitaba agitación y' peligros, la quietud lo mata" ba; era corno esas plantas vigorosas que sólo
dRTIC=
"
"
"
"
"
"
"
473
den germinar al soplo (le las tempestades. El continco trato con los contrabandistas brasilevos que
cruzaban desde las murallas de Montevideo basta
las fronteras del Brasil le inspiró ni¡ grande auior
por la vida errante o independiente. lecho una vez
su propósito, ninguna coisi<leiacióii pudo detenerlo. "
II. Como se ha visto por ya precedente transcripción, el doctor \%edia N -Mitre manifiesta que al no escril,ir la historia ¡le _\rtiga's, el .autor de la de Belgrano y San íAlartín, no lo hizo, porque "quizá nunca.
se consideró snficientemonte doCnnientado".
Tampoco se pronuicia acerca de los términos en
que Amigas mantuvo seis relaciones con el Paraguay,
pues dice lo siguiente sobre este particular:
"la idea (le una federación se le vino, naturalineute, a la cabeza. -Entre las lirovincias de Buenos Mires,
laque servía a su sistema por el odio a Buenos Aires,
era cal Parab ay, Estableció con su gobierno una correspondencia que no liemos tenido ocasión de ver,
aunque es indudable que se estableció la iuejor armonía en sus relaciones."
Esos docuiuentos, sin cinbargo, fueron sacados a luz
en 1886 por el erudito historiador oriental don Clemente L. 1'regeiro, autor de nuuierosos c; importantes estudios, entre los que figuran "1)oi Bernardo
Monteagudo", "Juan Díaz de Solís y el descubrimiento del Río de la Plata", "Vidas de argentinos
ilustres", "San llartín, Guido y la. Expedición Libertadora", "Don Juan llipólito \'ieytes", °`Jja historia.
documental y crítica (con cartas históricas)", "La.
batalla <le Ituzaingó" y "Lecciones (le .historia argentina".
Los manuscritos del general Mitre, escritos, indudablemente, mucho agites de la expresada fecha, de-
474
SÉTE\IBRIICO E. PEREDA
ben Haberse conservado por él sin alteración aluna,
por falta (le tiempo o de salud, pues de lo contrario
no se uotaría el¡ ellos el vacío confesado por sil ilustre autor,
el cualvivió hasta el 19 (le enero de 1906,
habiendo fallecido a los ochenta y cuatro años de edad.
Sus apreciaciones, por lo tanto, no pueden tenerse
como 1111 juicio definitivo de su parte, Y calle suponer que, dada la sinceridad que le era característica,
habría
illodificado
aun
irás
fundauientalinente
sil
opinión sobre las condiciones morales e intelectuales
del gran caudillo oriental, si hubiera tenido a la vista
la copiosa documentación que figlgra en los arollivos
de su país, (le la República Oriental, del .Paraguay del .Brasil, conocida
do sil manuscrito.
En nuestro estudio 'histórico, por lo demás,
nios todos los requisitos dejados por otros publicistas, sin que con ello pretendamos Haber acaparado
cualito escribió e inspiró el prócer, pues se cuentan
guillares sus oficios.
1.11. La deficiencia en sus informaciones, le hace incurrir al general Mitre en errores tan elementales, coino el referente a la edad en que el prócer se Lizo carg0 de las estancias 11e su señor padre, don Martín .losé Artigas, y a la fecha en que empuñó las arrias contra los ingleses, lagunas éstas que Habría llenado, indudablemente, en caso (le sobrevivir algunos ailos más.
¿Es verisímil que pueda habérsele confiado la dirección de los valiosos . establecimiento ele campo (le
sil progenitor, situados en Ca.supú, !Gbainizo Y Sauce,
que constaban (le _,,randes extensiones Y (le numerosos rodeos, siendo todavía »gi niño? Nosotros, coincidiendo con otros investigadores, fijamos la edad de
veinte años. De ahí que se lea en la car;ltula,-alucliendo a la época en que entró a, la vida activa del
ARTIGA9
trabajo y a la de
había nacido en 1764.
su
deceso,-1784-1.850,
475
puesto
que
Dice don Isidoro De-María, el¡ el primer tomo de
"hombres notables", que el .prócer fué destinado a
los trabaos rurales "en la edad (le la, adolescencia",
y ésta recién finaliza al cumplirse los cinco primeros
lustros ¡le la existencia.
Si suseñor padre lo 1nibiese-enviado con ol exclusivo objeto de que pasase alguna temporada en el
campo, durante las vacaciones y no para que se hiciese caro (lo sus estancias, se explicaría (tire el más
tarde ilustre ,Jefe (le los Orientales se hubiera trasladado allí a los catorce años, o antes de llegar a ellos,
pero nunca jamás con el propósito de ponerse al
frente (le las pesadas faenas pecuarias, sobre todo en
aquellos tiempos rudos e inciertos.
El iloctor \,(,,(tía y Mitre aüade, en otro período de
sil disertación, poniendo estas palabras en boca del
general iflitre: 1
'!Su conducta hábil y enérgica, le laereció la confianza (le todos los hacendados, y a petición de ellos,
fue nombrado por el virrey, guarda general de caro^
paña, de la que se constituyó en infatigable guardián.
"La invasión (le los ingleses lo encontró désempefumclo este cargo el) 1807, ;,- a la evacuación de la plaza obtuvo los despachos. de capitán propietario."
Pues bien: como lo expresamos en el parágrafo
\Í del capítulo inicial del torno primero, prestó ituportantes
servicios
durante
las
invasiones
inglesas,
tanto en su país, en 1807, como en Buenos Aires, en
1.806, habiéndose incorporado, espontáneamente, a la
expedición comandada, por Liniers, a pesar de encontrarse enfermo v de no participar en ella el cuerpo a
que pertenecía, á la sazón el¡ Cerro Largo.
476
SETEUSRIVO
E. PEREDA
I\T. ¿Qué documentos existen, justificativos de la
afirmación foriuidada en e1 manuscrito, ,consistente
en que el general Artigas ni) ecouoiuizó iniiica la saiidre del etiemigo:t Si con ella se quiere significar que
fu¿ evite], no desperdiciando ninguna oportunidad para (In(,, sus secuaces ejercieran venganza, cabe decir
que siemprese mostró niagnáninio con sus encinigos,
aun con los niás encarnizados y conspicuos, poniéndolos en libertad condicional, luego de retenerlos algún
tiempo en su canipaniento, y Basta- reprocliaudo la
conducta (le los delatores, que daban ma.rgeu, con sus
injustas o exagera<las ünputaciones, para que fitesen
detenidas y enviadas a Piuificacióu personas que le
eran desafectas, copio ocurrió con varios individuo;
(le Corrientes.
Si el general Artigas, según el iuisuio historiador
P-litre, no se deb•italri en ver derramar la sangre de
sus eneuügos, tampoco es lógico presumir que le agradase mandarla verter inútilmente, o sea, a raíz ele
efectuado un conihate, o por cualquiera otra causa,
real o aparente, que pudiera justificar o atenuar tales hechos.
FI fusdauieuto de Jeiniro Perugorria, tau explotado por el panfletista Cavia y por cuantos lían segiido sus huellas tortuosas, adeiuás (le Iniberse realizado obedeciendo a circiurstancias extraordüuirias
contrariando los sentirnieutos lininanitarios del prócer, cuenta en la. actualidad con la aprobación de iListinguidos intelectuales (le] Río (le la Plata, figurando
entra ellos el historiador correutiuo doctor 13ernán
Mix Góuiez, quien dice que el castigo (le ese traidor,
"era, para la moral de entonces, algo inevitali]e", conio podrá verse mi la página 1°6 de si oliva intitulacla "historia ¡le la provincia de Corrientes", tonto
segundo.
Ese fué, no obstante, el único caso que puede invo-
ARTIGAS
477
carse de haberse obrado respondiciulo a una resolución expresa suya.
En el panfleto (le, Cavia, base principal de las calumniosas imputaciones lanzadas a la publicidad conti" Artigas, sólo se menciona esa ocurrencia como intervinicndo él directamente.
Aquel detractor del Jefe de los Orientales, en su
larga recapitulación de caros, excepción hecha del
fusilaulieuto de Perugorrin, inencioua sucesos en los
cuales intervinieron, o se les (lit como actores ¡le ellos,
oficiales subalternos, sargentos y cabos, en Corrientes, en ,Entre Ríos, inás o menos lejos del aduar del
caudillo. ¿Ordenaba 61 todo eso? t,Go patrocinaba?
¿ Lo toleraba al ineuos? El canqlanicnto de Puisficación tihir~ una siniestra fama. 1o ha faltado quien
própofiga edificar una capilla expiatoria en la llainada Ilesa (le Artiaas. Dicen que todavía se oyen gritos dolientes en los árboles que la circundan y en las
aguas del Uruguay que bañan su basé de ;granito.
Nosotros, que no creemos en esos gritos, nos figurainos, sin embargo, que no fueron cosas inocentes todas las que pasaron en aquellos sitios, lmy silenciosos
c despoblados. Quienes lnihicran podido dejan a este
respecto informaciones precisas, fueron el liarán de
llolniherg y catorce o quince oficiales que allí estuvieron prisioneros, después de su derrota mi Espinillo, o el gcuera1 \%iam<uite )- veiutiséIs jefes y oficia,
les que allí tanihién sufrieron largos inoses de cautiverio, después de rendirse en Santa Fe. ¡Ninguno de
ellos fué sacrificado o purificado, como dice no historiador boilaerense, y eso que eran en sti mayor, parte... portefios! Todos contaron el cuento, recobraron lit libertad, y, muchos de ellos, copio el patriota
general Vianionte, volvieron muy luego a combatir
contra la causa. ele Amigas. ¿Por qué respetó esas vidas el formidable caudillo`! ¿Por deber? ¿'Por genero-
-178
BETEM'BRIVO E. PEREDA
sidad? ¿Por astucia? El lüstoriador puede foruanlar
sus opiniones al respecto; lo que no puede, sin
a su iuisión, es callar esos lieclios, corro los
16sainente el aludido publicista. (1)
se dirá que Basta el mismo Rosas tuvo caprichos de
clemeicia, y que pertenecen a la índole arbitraria (le
las tiranías esas desigualdades e interiuitencias de rigor. Podemos replicar, ante tollo, que los excesos y
los desórdenes de las fuerzas artibuistas, siendo, coino son, de una gravedad social incalculable, no atestibuan, sin embargo, por sí solos, que Artigas fuese
cruel, sanguinario, veabativo, porque en esos lechos.
' hay que dar su lugar a todas las circunstancias (le la,
época y de los actores, mientras que la condueta de
tlrtibas con los numerosos prisioneros (le Espinillo y
Santa Fe, puede torrarse como revelación de Cualidades personales que no están desmentidas por actos
propios (le crueldad el) circuustaucias análogas. Presciudiendo (le eso, ni¡,¡ historia- verídica del iuismo Rosas, no podría tomar por uorina el descubrimiento (le
sus crímenes 'N- la ocultación (le las ocasiones en que prefirió respetar las leyes de la Immailldad y (le la
guerra. La Historia sería un tribunal bien injusto y
bien odioso, si escudriñase con afán tollo lo que afea
la coudueta o la fisonomía de los lionibres, Y pasase
por alto todo lo que les .hace Honor o atenúa '- conipensa sus faltas Y extravíos. Procediendo así, no sería historia; sería la simple proyección de los juicios parciales y exclusivos que promincian los conteniporáneos el¡ lit exaltación (le la lucha. (2)
¿No pondera, por otra parte, el general 1\litre, en
el manuscrito de la referencia, la conducta (le Amibas
al frente (le las fuerzas que le fueron confiadas por
(1) Carlos -María Ramírez, "Juieio e.ríleo", lxí7.¡nas 29 y 3o_
(2) libídem.
ARTIQA$
.4ss
Olaguer Felifi para tranquilizar a les habitantes del
suelo patrio 3
He aquí sus palabras, en comprobación de nuestro.
aserto: '
"Desempeñó su compromiso con todo e1 ardor y la
actividad que le era característica, y su mano se hizo
sentir coleo un cáustico sobre todos los contrabandistas. Su ningún apego por el trato (le las gentes y las
blandas comodidades de una ciudad, lo hacía poco a_
propósito para la vida sedentaria y Inonóton'a (le una
guarilicióli, así es que contimlaluente estuvo en la
campaña y imnca se le vió veinticuatro lloras en el
cuartel. Cuando venía a la ciudad era para tornar órdenes, y entonces los oficiales de su regiinieuto se le
quejaban del carácter turbulento de los soldados que
61 había, traído a1 cuerpo, pero él les golpeaba el hombro y les contestaba riendo: "¡Si estos mis muchacliosson el diablo!" En todo aquel período prestó a los vcciuos (le la campaña, servicios de grande importancia,
ya sea dando golpes de muerte a los contrabandistas
y salvando (le su rapacidad las propiedades (le los llaceuda,dos, ya limpiando lit campaña (le, los forajidos
que en aquella época la afligían."
Don Carlos ,luaya, de tan saliente figuración enr
las lllclias.por la independencia del .Instado Oriental,
y más tarde uno de los prollonlbres del país, coufirma tan elevado concepto en uno (le sus manuscritos,
aun inéditos, que se conservan en el Archivo General
de la NZación (Montevideo), pues ponderando sus aptitudes y merecimientos, dice lo siguiente, al folio once vuelta, del intitulado "Alnlutaciones históricas y
políticas, escritas en el departamento de Montevideo
en el año de 1.851", con motivo del desembarco del prócer en la Calera (le las Huérfanas:
"El comandante Artigas y su fuerza repasó' el Pla-
-tbÜ
sETE-Ninail,o E. PLRr:Ud
ta, presentándose en su país couio 1111 distináuido ti^
bertador, '- todos los patriotas le proclainaroil, uniéndose al relevante crédito de un jefe acreditado por su
valor c' virtudes, lfiien probarlas en todo el tiempo que
había ejercido la concisión de couiandante -encral de
la campaña, con valor Y con una pureza no común entolices."
El coronel Pedro I?. Bermúdez, guerrero de la independencia einspiradoliarlo nacional, realza la persou,ili(I,icl del general Artigas el¡ una (le las Botas
puestas al pie (le su drama en verso, "°Uil Oriental",
publicado en 7856, '- que dice así:
"A. lllediados de abril (le 7811., arribó a las costas
(le Sil país el que había de ser aclauiado y recoijocido
en bneve, Jefe de los Orientales; y aunque venía munido con autorizacíón Y puderes para tornar el piando
de las tuerzas en operaciones, no tuvo 'necesidad de
exhibirlos para ser obedecido c saludado copio el caudillo de la revolución."
V.
El
ilistiu,nido
Historiador
paraguayo.
doctor
Cecilio B:icz, actual rector de la Universidad Nacional de su país, en la Asunción, se iuuestra severo contra los prohombres de la revolución de mayo, prilicipalinente en lo que respecta a cuatro (lo ellos, que no
liabían recibido una mediana instrucción, como la del
précer rlrugua.yo, 'y- tres (le los cuales brillaron por su
intelectualidad, imputándoles la comisión e inspirae 'ón (lo ]le(,
l bos <le sangre.
Léase, si no, lo que cousiglia en las páginas i:9 y 40
(le sil obra ",Le Paraguay", publicada en 111'_'7 en París, por la biblioteca "Frunce-rlmerique", y que reza así:
"La dominación napoleónica en España, (lió ocasión a la guerra general (le la independelicia en la
América latina. Corno no Bahía tropas peninsulares
ARTIGAS
481
en el Fío éle la Plata, sitio únicamente funcionarios
reales, Buenos Aires declaró caduca la autoridad del
virrey
y
constituyó
pacíficamente
una.
junta.
de
gobierno, que asumió el poder directorial en nombre del
monarca Fernando VII, con el propósito (le someter a
SU dominación a todas las grandes provincias del Virreinato; el Paraguay, el Uruguay-, el Alto Perú, las
Misiones, Corrientes y• Entre Ríos, Mendoza, Tucumán
y las otras provincias interiores (1810). La junta dirigió circulares a los gobernadores españoles (le esta jurisdicción, invitándolos a enviar diputados a la capital,
para- constituir 1111 gobierno legítimo. Pero Como des-'
de
el
primer
instante
estalló
la
discordia
entre
los
Iniemlnos (le la junta, los motines militares y los golpes (le Estado que se produjeron, decidieron a !as pro=
vineias
a
permanecer
independientes
del
poder
central.
Por
otro
lado,
los
súbditos
españoles
conspiraban, puesto que, no estaban contentos con el nuevo régimen. Por ese niotivo,los gobiernos militares que se
,~ucecIíali
frecuentemente
en
Buenos
Aires,
tomaron
contra
ellos
medidas
violentas
y
elevaron
cadalsos
por todas partes. Para llegar a. Sus fines, los ~iriá~ntes
argentinos
recorrieron
al
terror.
iVLariaiio
Moreno,
Castelli,
Rivadavia,
y
llonteagudo
empezaron
a
hacer caer cabezas, a fusilar españoles, a despojarlos
ale sus bienes y- a ametrallar a las poblaciones que
apelaban
al
derecho
sagrado
de
insurrección
contra
la tiranía de la, capital. Esos verdugos de levita se intitulaban
conservadores
de
los
derechos
(le
Fernando VII, y tenían razón, pues ellos eran dignos de ser
los
instrumentos
(le
ese
déspota
coronado.
Dictadores, como eran, no salían a la calle sino acompañados
(le una docena (le carabineros, para evitar que la multitud los hiciera pedazos. Fué por eso que el gran jefe
oriental,
José
r\rti4as,
agitaba
a
las
provincias
del
extinguido
Virreinato,
llamándolas
a
la
fibertad.-ImT.IV-31
482
sETRTii3InS0 E. PEREDA
porta destacar que esas provincias, dinante el
rnen coluiial, habían llevado una vida independiente,.
sin conocer los rigores (le la justicia."
Aliora hiel¡: ¿no fueron _Moreno, íMonteagudo, $ivadavia y Castell¡, alica y nervio de la emancipación
política (le su país, en consorcio con los unís entusiastus y recalcitrantes
de sus conciudadanos?
g No se Hallan escritos sus nombres, con caracteres
indelebles, en el corazón del pueblo argentino, que
reconoce en ellos a verdaderos patriotas°!~
¿Qué extraiio hubiera sido, pues, que el general _13 úgas, sobre cuyos hmulwos pesabzui las unís grandesrespmisalülülades, por haber depositado en él lbs
orientales toda su eonfianza, l~ ese decretado ejecuciones o tolerado demasías por parte de sus subalternos?
VI. En el corazón del prócer no cabía la hiel (le la,
venganza, pi él sentía odio eterno por el pueblo de
Bneuos tUres, id por ninguna (le sus provincias, pues=
to que al bregar por el triunfo (le sus ¡(leales, amplios
)• generosos, sólo se inspiraba en el amor a la libertad
y en el bienestar común.
¿No tuvo participación activa y eficiente el¡ la caí-da de Alvear, gobernante éste que había levantado
enorme resistencia entre las clases civiles y militares
de lo que hoy constituye la República Argentina, afro de (lile lo reemplazase un ciudadano que contara.
con mayores simpatías?
Nada más elocuente a este respecto y que importe
un soberbio mentís a cuantas afirmaciones euit-ojadizas pudieran Hacerse en contrario, son las siguientes
manifestaciones hechas por é1 al cabecilla del nioviiniento (le Pbutezuelas, que lo era el más tarde sustituto de Rondeau en el inando supremo de la nación:
"Tenga V. S. la dignación y demás oficiales (le sil
AHTIGA$
483
mando, de ereer que mis desvelos son por la salud de>
todos los pueblos, y inuy recomendablemente el (le
Buenos Aires. En ello está empeñado mi 'lionor, y sería desluentii- inmediatamente el sistema, si con una
exclusión vergonzosa mirase al benemérito (le Buenos.
Aires fuera del rango ole los demás, Por lo mismo,,
creo siliccrado nii buen deseo ante vuestras mercedes,
y que solamente obrarán Iris tropas cuando tengan
(lile contrarrestar tiranos." (3)
l's de lamentar, por ende, que un historiador (le:
la talla del general Mitre, justa' lente estimado por
sus alcas cualidades morales e intelectuales, afirme en
los inamiseritos a que nos venimos refiriendo, que
Arti—as haya declarado, en tiempo alguno, ni siquiera,
con motivo del decreto de exterminio del 11 de febrero (le 1.814, "su odio eterno a todo lo que tuviera relaciin con -Buenos Aires".
llejos de ello, consecuente con lo expresado a Alvarez Tliomas en su nota del 6 (le abril (lo 1815, pugnó
siempre por imprinuir en el espíritu de los polítieos
(le ambas imiraenes del .Plata el sello (le la concordia
y la fraternidad, que si flié alterarlo Gil distintas ocasiones, dando inaraen a recelos y a cruentas lnclias,,
fueren injusto hacer recaer sobre él el mávinio (le las,
responisabilidades.
Por lo dein;ís, como lo manifiesta el citado publicista paraamapo, "las provincias sentían aversión por
Buenos aires, puesto que éster vivía a expensas (le to(las. Esa- aversión aumentó cuando la metrópoli del
virreinato, en los comienzos (1~• lit, revolución, pretendió imponerles su autoridad, ,- finó entonces cuando
estalló una insurrección general <le las provincias contra Buenos Aires. Las primeras que se revoluciona-
(3) Neta de Artiqas a. Alvarez Emnas, fechada en el Paraná, el
6 de abril de 1815.
4134
SETEMBRINO 11- PEREDA
ron fueron el Paraguay y el Uruguay; sus jefes eran
el doctor Francia y Artigas. Pero mientras que Artigas provocaba la insurrección general de las provincias argentinas, Francia aisló al Paraguay".
VIL 7,.a culturaintelectual del Jefe (le los Orientales no fué inferior a la de la mayoría de sus émulos, y
superó a algunos de ellos, cuyos nombres han pasado
a la inmortalidad, cireuidas sus sienes con la aureola
de la gloria.
Del hecho de que en el coleflo (le los franciscanos,
en cuyo seno se educó, no se cursaran estudios fundamentales, no puede deducirse lógicamente que en él
aprendió "a leer lnal y- a escribir peor", y que "los
cálculos aritlluíticos jamás pudieron entrar eu su cabeza volcánica".
Si acaso le faltó tiempo, luego de abandonar las aulas, para consagrarse pacientemente a la lectura, no
por eso se despreocupó de asimilar provechosos conocimientos, ya en el contacto con hombres de positiva
ilustración, ya adquiriendo obras, para empaparse en
ellas o difundir sus enseñanzas en el corazón (le la juventud y en el cerebro de los encargados de luchar en
pro (le la emancipación política y• (le hacer justicia,
corno se comprueba acabadamente en cuanto llevamos
expuesto.
Formado en un Bogar distinguido, pudo adquirir
en él hábitos morales que no se extinguen con la acción del tiempo, pues la educación inculeada con la
palabra y el ejemplo, perduran en los espíritus elar4videntes como el suyo.
Su ascendiente, don Martín José Artigas, bahía siclo miembro del cabildo de Montevideo desde 1758 a
1796
inclusive,
ejerciendo,
alternativalnente,
las
funciones de alguacil mayor, alcalde de la santa hermandad, alcalde provincial y oficial real.
AR'IIGAíi
485
De origen noble, descendía el general -Amigas
una de las principales familias (le la metrópoli
guaya, pues sus progenitores erau naturales de
tevideo. (4)
has escrituras (le la época se encargan (le revelar,.
en don Alartín José, a un líombre que vió desde su juventud las riquezas incalculables que existían en las.
vírgenes campifas. Propietario de solares en llontAvideo y (le ebacras en sus proxilllidades, pudo contentarse con explotarlos, sil¡ exponerse a los peligros del
desierto; pero lnl evidente empuSe personal, unido a.
su fe en el porvenir del país, le llevó a adquirir estancias en distiutas regiones, a cuya valorización cousa-gró una parte de sil vida. Desde sal juventud, en 1758,
hasta sil ancianidad, compra campos y ganados, afirmando su condición de avanzada (le una civilizacióna,uu rudimentaria, pero que conducía, con la fortuna y e1 trabajo, los elementos esenciales (le una expan-sión futura. Compartió el concepto robusto de los varones de su tiempo, a propósito de sus obligaciones.
públicas. La época (le formación y el ambiente prilni-tivo, alistaban mucho (te ofrecer halagos en el desempeño de sus funciones oficiales, que eran sólo puestos,
(le trabajo y riesgos, para los cuales se buscaba a los.
aptos, los honestos y los fuertes. Su foja de servicios
militares señala su iniciación corno soldado en las fuerzas (le caballería de Montevideo, y sus ascensos sucesivos a teniente y capitán. En el desempeño (le comisiones (le g-tierra, le tocó batirse contra los porta-, gueses, obteniendo
honores del enemigo. La guerra de la independencia
tornó .precaria sal situación económica. (5)
Los déspotas, los lnaudones antojadizos, los parti-
(4) Isidoro De-AI'aría, "IIomlbi'ea notables", tomo 1,
Ilniique Azarola Gil, "Veinte linajes del siglo XVIII". .
486
SETESfüHINO E. PEREDA
•darios (le la servidumbre, los que ¡lo tienen alas en el
entendimiento, lejos (le propagar la luz del saber, viven a espaldas de la civilización.
Ajos caudillos vulgares, de, ambicioeces desmedidas,
levantan y cimentan su poderío sobre las ruinas de la
libertad, en vez de procurar su obtención para todos.
Unos y otros liallali su lne;jor aliado en la. i—•noranciá, porque los hombres ciegos de intelecto, lo mismo
sirven `para el bien que para el mal, v, encaminados
por la senda del extravío, se convierten en instrumentos dóciles (le las pasiones aviesas.
Artigas, por el contrario, recurrió siempre a la
fnente originaria de la soberanía, para empaparse
(le sus ideas y sentimientos v estar a sus libérrimas
fleliberaciones, Jamás pretendió imponer su voluntad.
Su numerosa correspondencia acredita su alcance
intelectual, y bastarían, para consagrarlo como estadista, las instrucciones impartidas a los representantes'del pueblo oriental en abril de 1873, verdadero
evangelio de la democracia, puesto que en ellas se vaciaban los más avanzados principios republicanos.
TIa escrito, pues, con toda verdad y ;justicia, el coneeptuaclo autor brasileño Fernando Nobre, el¡ la pá—ina ?09 de sn notable libro "As fronteiras do Snl",
editado en San 1'aldo en 19''3: "La singular v extraordiciaria elevación de sentido político republicano
encerrada en esas .instrucciones, son uu justo baluarte de gloria (le que el pueblo oriental se ufana, ,- que,
efectivamente, emanada c]el gran espíritu del inmortal caudillo, deberle .benofir (le orgullo a los ]¡¡,¡os de
esa gloriosa patria (le tau cultos ciudadanos".
Sus vistas en asuntos económicos v administrativos, extneestas en diversas ocasiones,) revelan en él
Ima clarividencia nada común.
Algunos de sus condiscípulos, de no mayor ilustración y capacidad que la suya, fueron, más adelante,
miembros del parlamento j- del gobierno.
ARTIG_1.4
487
\'111. Si el prócer se lmbiese Hallado en su país Cualldo éste se colistituró en nación libre e independiente,
o regresado ele inmediato, abandonando el ostracismo, habría sido, quizá, el prinicr presidente (le lit República, va que los militares (le mayor influencia, como Rivera ~~ Gavalleja, fueron sus secuaces, y ninguno (le ellos le superaba- en altas cualidades y prestigios.
En sus inrmos, Habrían florecido las finanzas, va
que se preocupó iuvariablemente, cuando estuvo al
frente de su pueblo y el¡ relación con los de la liga, de
role fuerali Inallejadas 'Ilonestanielite.
El bienestar de los liabitantcs de la tierra nativa,
1mbiera acrecido de día en día, porque fuó irreconciliable enemigo de las exacciones, o pechos, como él les
llauulba, demandando ele los moradores (le los territorios ele su doluinio, lo únicamente indispensable parií el sostén de la ;;tierra.
Lit paz se Habría mantenido inalterable, porque el
jefe (le los Treinta y Tres Orientales, que la portUrlíó varias veces durante el gobierno constitucional iniciado en 1.830, poniendo el¡ riesgo la independencia,
no llubiera, de seguro, empuñado las armas contra el
precursor de la üncionalidad y el patriarca en el écoilo (le 1811.
.La instrucción plíblica, (lile no dejó (le tornar impulso en 1a administración del general Rivera, a pesar (le las convulsiones que estaguaron en —nui parte
el progreso material y moral de la república, Inibiera
sido una (le sus nllis vehementes atenciones.
En efecto: quien, como él, se preocilpó (le lit funtIación de escuelas '• de sil fonicato, dentro y fuera
del suelo patrio; quieli, como él, miraba coli profunda simpatía el establecimiento (le bibliotecas públicas
y la edición de órganos periodísticos, destinados,
unos y otros, a difundir la luz y la cloral en el cora-
488
SE'rEMRRIs0 E. PEREDA
zón (le la niñez y del pueblo; y quien, coillo él, deseaba que los magistrados se inspirasen en la historia y
en las leyes liberales (le la fierra de 1Váshington, no
podía,inostrarse indiferente al desarrollo (le tan magnos problemas, contribuyendo así, poderosamente, al
I
engrandecimiento nacional.
Su amor al país, lo puso también de relieve, a1 Hacerle conocer, en su residencia del Paraguay, el naturalista francés aneado Bonipland, un ejemplar de la
carta
inagzla
jurada
el 18 de julio de 1830.
Recibiólo artigas con recollociluiento sumo. y al
leer sus primeros artículos, llevóla a sus labios, y besando el libro con emoción, esclainó deslizándose una
lágrima de sus ojos: "¡Bendito sea Dios! Te doy ya-N
cias por baberlné concedido la villa hasta ver a nú patria independiente y constituída." (6)
¿Sería lícito, en presencia de tollo ello, considerar
al prócer como inferior a ningún otro caudillo o político, nioralniente considerado?
1-X. 171 doctor Francisco a. Berra, uno (le los escritores argentinos que más han fustigado al prócer
uruguayo, lo describe así, en su "Bosquejo histórico
de la República Oriental del Uruguay' I:
era un hombre (le estatura reglilax, (le aspecto gauellesco, pero simpático en su conjunto. Su
cuerpo, inedianalnente gi-ileso; solía ir vestido col—
desaliño, llevando de ordinario poncho y sombrero de
paja. Su cabeza bien formada, nunca erguida, estaba
cubierta por cabellos rubios, ondeados, largos, revueltos con frecuencia. La cara era ovalada, pálida, (le color Blanco, poco alterado por la intemperie, (le carrillos descarnados, barba. escasa y larga, fisonomía (le
expresión afable coniúninelite, aunque con rasgos
(6) Referencias ale Bolngnland a Salvador Jimónez. De-María,
"Homb~res ilotables", IP~íg. 66.
MITIGAS
189
enérpeos, fácihncnte variable. Tenía ojos azules verdosos, de mirada oblicua, coronados por cejas pobladas y rectas que se arqueaban hacia el extremo interno, bajo la~acción de sentimientos enérgicos. La nariz,
prominente y aguileña, se elevaba sobre una boca de
perfil severo y dimensiones regulares."
E1 historiador entrerriauo Benigno T. Martínez,
transcribir la precedente pincelada, en la página
del torno segundo de sus "Apuntes históricos sobre
la provincia de Entre ,Ríos", agrega e1 siguiente
nientario:
"No querernos continuar poniendo aquí el retrato
-moral de Artigas Hecho por ol doctor Berra, porque
es, a nuestro juicio, exagerado, y por inás que alcanzamos el centro a que convergen esos rasgos psicológicos del caudillo daguerreotipado por aquel erudito
escritor."
EL autor del "Bosquejo" no coincide con el general Mitre, en cuanto se relaciona con sus modales,
pues mientras aquél afirana que era "de aspecto gauchesco", el segundo dice que, empero haber vivido en
los centros rurales durante largos años, "sus maneras no eran las (le uu gaucho".
Anibos discrepau también acerca de su vestimenta,
puesto que el general \Titre, como se lia visto, afirma.
que "su traje habitual era una levita azul con botones iuilitares", en tanto que el doctor Berra lo presenta "vestido con desaliño".
El comerciante inglés don Juan Robertson, al referir su entrevista en :Purificación con el Jefe de los.
Orientales, dice que éste lo recibió, "no sólo con cordialidad, sino también con los modales de no caballero v (le un lionibre realmente bien educado".
Su testimonio, por tratarse de un sujeto iniparcia.l,
qué habla, no por referencias, sino por haber conocí-
490
sE'I'EMBRINO E. PEREDA
,do a Artigas persmralmcnte, no deja lugar a dudas á
este respecto.
X. El coronel Antonio Díaz, autor de la "lT.istoria
política y militar ele las repúblicas clel Plata", nos
escribió, en noviembre ele 7.910, con motivo del retrato Lecho por e1 pintor Racional Juan Manuel Blanes,
por discrepar fundamentahuente con él.
Su carta se hallaba concebida así:
NIi estimado Pereda:
F1 brigadier general Antonio Díaz, coleo ya es.notorio, conoció personalluente al señor Amigas, y La
dejilc1o en sus "1Teulorias", no sólo un rasgo biográfico de su vida luilitar v política, sino villa _lescripción iuuv detenida sobre sus costumbres, sus aptitudes y carácter, y una copia (le su verdadero retrato,
tornado en el Pa.rt1guaV, en sus últimos años, el que,
el referido general 7>íaz, aceptó, corno lo dice en sus
memorias,
por
encontrarlo
completamente
idéntico.
En el geuera.l Artigas, se fusionaban las ant,dicllas
condiciones, innatas en el hombre que recibió las 1,Irinreras lecciones (le la vida en la escena desierta del
teatro donde corrieron sus primeros años, continua^
ruente en las montañas, al lado ele los grandes ríos y
bosques, hasta la edad ele cincuenta aüos, donde adqlririó el hombre ele unestros campos, en esos tiempos
(lo inculta civilización, esa astuta reserva y carácter
reconcentrado, que no todos lean podido descifrar, y
que se resistía a todo estudio satisfactorio.
El general Artigas, según la definición a que rne
refiero, era la suela moderación NI reserva, en sus maneras, en sus palabras, Inuy limitadas v concretas
siempre; Inny parco en sus alimentos y bebidas, de
las que no tomaba otra cosa que agua; sus movinrien-
ARTIGAS, por J. Lipsky
Este retrato, que se encuentra en el Museo Histórico de Montevideo, es erque el
nistoriadór pian reputa como el más Parecido del prócer
Alt1'IGAs
491
tos muy sencillos, y am se le conocieron jennás posturas ni ademanes exagerados, ni arrebatos (le cólera,
ni palabras obscenas, ni voces destempladas, ni.alteraCión albulnl de su rostro, (lue deIMnciase ese estado de su espíritu, siempre profundamente intraducible.
Teniendo, pues, esa noticia, ampliada, además, con
la referencia de los generales Villagrán, Oribe (,\lanuel), Velazco, Pedro Delgado ALelilla y mi señor Aledina, de figuración efi la época, amigos (le' mi padre,
cuyhs narraciones tuve ocasión (le recoger con interés, todavía en el año 1853, lionJnas que habían servido en dragones v hlandenáues, como Villagrán y Alelilla, y en la artillería e infantería, como Orihe, Pereyra y lrelazco, me ha sorprendido ver en el "Ale-ato" del doctor Acevedo, la aparición (le un grabado representando la persona del referirlo héroe, obra,
según me inforluttn, del inolvidable Blanes, quien, flor
lo visto, no La reproducido, sino que Da, creado mi retrato caprichoso, hijo de su talento, tal vez porque
no tuvo a inauo una buena copia del orir,inal, o porque quiso acercarlo alegóricamente a la ~historia (le
sus Mochos, eficuadrándolo eu el marco (le una, época
excepcional, en la que el llonihre debía ser semejante
a los acontecimientos. Así se ve, pues, en el ._\rtigas
a que babo referencia, un llonibrc de alta y nervuda
talla, representando de cuarenta y cinco a. cincuenta
afros (precisamente la edad en que el prohombre desaparecía de la escena); tipo mezclado (le europeo e
indígena; cabeza ,- cara redondas, nariz corta; rostro
lampiño, boca grande, comprimida, sin labios, plantado en actitud plástica, estudiada, adelantando el pie
izquierdo, con el poncho arrollado sobre el hombro;
los brazos cruzados sobre el pecho saliente, la cabeza
alta, y llevando un traje en el todo semejante al que
usa el bonibre de campo (le nuestros (lías; calzando
])otas, llamadas branaderas, que seguramente no se
492
^pE'1'EJtDRIVO 1:. PEREDA
puso nunca el general. Por el contrario, según las noticias a que ore liu referido y el retrato que a ellas se
acompafia, imestro personaje era de talla regular, su
cuerpo hien desarrollado, pero no grueso, ,su color
blanco, Ligeramente pecoso, ojos de irn azul verdoso
claro, su mirada abierta, pero inexpresiva, deteniéndose muy, poco en los objetos o en las personas con
quienes tuviese que departir, en las que apenas parecía fijar su atención, siendo iudu dable, que se' daba
cuenta completa (le todo; su boca, de formas regulares, muy- correctas, en la que se dibujaba una expresiva y natural sonrisa.
Era su cabeza en cxtreino desarrollada, basta el
nacimiento de la oreja, tomando su rostro una forma
angulosa, y alargado hasta el ineutón, lo que defor_
oraba uotablemeute el volumen de su cráneo; sus pómulos eran ligeramente salientes; sus cabellos, de un
castaño claro, se acercaban al rubio; su nariz aguile7ia, era iuilv pronunciada; carecía (le 11 bote, pero tenía patilla fuerte y corrida sobre las mejillas. El general Amigas no usó nunca poncho (le tela (le verano,
sino capote (le paño, con esclavina, en invierno.
Su tranquilidad era imperturbable.
F'ste retrato, tornado en sus últiuios años, lo representa, con el cabello largo, rizado, descuidado c inculto, así como su patilla. Si el que hoy se le atribuye,
y que indudablemente se encontrará en el museo l)istOrico, perdurase, como es »uiy posible que suceda, la,
verdadera figura (le la. persona (le don ,7osc Amigas,
acabará por perderse para siempre. .Hay- errores, para los que muy- tarde llegtr la reparaciói.
Es sabido que el Jefe de los oiderrtales no tuvo len
oportunidad de hacerse retratar, dada la agitación de
su vida, y cuando, por fa falta ilel daa ierreotipo y de
la fotografía, era de iiuperiosa necesidad someterse
al óleo, no lo. consintió su carácter en extremo des-
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preocupado, rayano en cl estoicismo. Cuando se prestó al retrato, existía va la fotografía, o, por lo menos,
el daguerreotipo perfeccionado; del que supongo es
sacada la copia del adjunto retrato, que le enrío por
si quiere darla en su revista, previa devolución para
que vuelva a su sitio. (7)
De usted amigo v S. S.
A-utonio Díaz.
El brigadier general don Antonio Díaz, padre del
cultor de la literatura histórica y dramática, lo mismo que (le la gava ciencia, cuya interesante carta dejamos transcripta, tuvo oportunidad (le conocer física y moralmente al general Amigas, va por haber figurado entre los siete jefes que le remitió Alvarez
Thomas a Pavsandlí, engrillados, para que hiciera (le
ellos lo que fuese de su soberana voluntad, va porba,berlo conocido en Montevideo durante las invasiones iliglesas, siendo el primero de ellos cadete (le voluntarios <le Carlos IV, y el segando teniente del cuerpó de ldalidengues.
En consecuencia, aquel militar se hallaba capacitado para describir, con inás o menos fidelidad, los rasgos fisonómicos del caudillo.
Sin embargo, el retrato que el historiador Díaz reputa como fiel reflejo del físico de Artigas, aparece
con insignias militares que jamás usó, v dibujado por
J. Lipsky, fué litografiado en 1881 en los talleres de
A. Godel c compañía, en Montevideo.
El presbítero Dámaso Antonio Larrañaga, que trató
íntimamente al general Artigas, sobre todo en junio
(i)'. Dicho retrato fné pnblieado en la earfitnla del número 134
de la revista "1?I HSsga.no-Americano", de NCoáte~ideo, dirigrida
nosotros.
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serEMusaiNO E. PEREDA
de 78M, en que llenó la delicada misión que le fué coilfiada cerca (le él, en Paysandú, en ocasión ('le su reimncia del mando en jefe del ejército oriental, coincide en gran parte con el relato (le la referencia.
Sl. Doña Josefa 1R,avía, sobrina del prócer, que
conservaba clara
la inenroria a los 93 años (le edad,
lúzo un interesante relato, a su respecto, lace
inás de (los décadas, referente a la educación de
ilustre tío, a las idas de éste a los establecinlieritos
campo de don Martín José, a las faenas rurales ase dedicó, a Sil carácter, a su vestirlienta, y
pecto físico, al ascendiente que ejercía sobre los
yos, debi(lo a si afalülidacl y buenas costumbres.
Oigámosla:
"Por relaciones (le familia sé que, en sus primeros
tiempos, tío Pepe se ocupaba en sus estudios aquí en
Montevideo; sus hermanos, don Manuel y- tío Cucho
(don Cirilo), se ocupaban en las estanchis de su padre (mi Alartín Artigas, que se sentía cada vez más
achacoso, y había confiado los quelmceres de caulpo_ a.
esos sus hijos.
"Tío Pope iba a las estancias por vía de paseo; en
ellas adquirió relaciones (le familia con los Latorre,
(le Santa Encía, y los Pérez, del calle (lel aigua. Repifió esas visitas al campo, y fné tonnindo afición a.
sus famms; pero como no tuviera en las estanchls de
su padre una colocación estable, se ponía (le acuerdo
con los Latorre y los Torqueses, con (1011 Dolilingo
Lona y don Francisco R:avía «- salían a los campos
(le (1011 Melcllor de Vialui, con autorización (le éste
del gobernador (le Montevideo, a hacer cuereadas, utilizando tarnlcién las l;orcluras y las astas.
También
tenía
autorización
del
gobernador
para
sacar de \lontevideo medias lunas (cuchillos cutvos),
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con que desjarretaban los animales, pues los paisanos no estaban avezados a desjarretar con los cuclüllos, y el que lo hacía, era muy aplaudido por los com-.
pañeros.
Las medias lunas eran hechas por e1 herrero don
Francisco antuña; y reino hacía muchas más (le las.
que tenía autorización para llevar al campo, las pasaba clandestinamente don Francisco Ravía, por el Portón, Tío Pepe decía que esas medias lunas eran para
aunar a los paisanos y defender a la patria. Con ese
mismo fin, sacaban continuamente para el campo cuchillos de enarca mayor.
"En cuanto al carácter personal,-continúa la anciana-lo tengo muy presente, porque desde niña he•
estado oyendo grandes oli;ílogos (le tía lllartina Amigas, hermana <le tío Pepe, con ni¡ tía Josefa Ravía,,
sobre el carácter, hechos y costimibres de aquél hasta
la época que voy refiriendo. Todos decían que tío Pepe era muy paseandero, y muy amigo de sociedad y
ele visitas, así copio de vestirse bien, a lo cabildante,.
y que se atraía la voluntad (le las personas por su modo afable y cariñoso.
"Su traje era análogo al (le cabildante; su fisonomía-abierta, franca y Basta jovial. Era (le estatura
regular y de cuerpo delgado; usaba buen pantalón y
buena bota; nunca quiso usar espuelas grandes, que
eran las de mola entre los mozos de campo, ni llevar
el cuchillo a la- cintura, pues fué de los prinleros (lile
lo usaba entre caronas (piezas de la montura del caballo). Usaba el sombrero sobre el redondel ele la cabeza; pero cuando galopaba a caballo o entraba en
las lidias (te campo, se lo echaba a la mica. Su fisonoinía era silnpoitica, y ya en esa época, y ocuparlo ele
los labores referidos, las jóvenes (le Mmitevideo se
disputaban su persona. Tío Pepe y tío Martili eral)
muy blancos, y tenían el cabello castaño; tío Cuello y
tío Manuel eran niorellos.
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