5El Mundo Contemporáneo - Maria Reina Eskola. Aulas de Apoyo

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I
LOS INICIOS DE LA INDUSTRIALIZACIÓN
EN GRAN BRETAÑA
1. La revolución industrial
La revolución industrial se inició en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII y supuso
la mayor transformación económica acusada por la humanidad. Desde ese país, la revolución se extendió hacia gran parte de Europa occidental y América del Norte.
Esta revolución industrial consistió en una serie de innovaciones técnicas que provocaron:
9 un crecimiento económico imparable, desconocido hasta entonces,
9 la aparición del sistema económico capitalista
9 y el paso de las sociedades agrarias tradicionales a las modernas sociedades industriales y urbanas.
2.
Las condiciones previas a la industrialización
¿Qué circunstancias favorecieron este despegue industrial?:
•
Sociedad británica con menor pobreza que en el resto de Europa y con menos desigualdades.
•
La agricultura había sufrido importantes mejoras y era más productiva. Los
terratenientes invertían su capital en mejorar las explotaciones (nuevas herramientas y
técnicas) y obtenían mejores cosechas, que permitieron una mejor alimentación y el
crecimiento de la población.
•
Las leyes favorecían la actividad económica. El Parlamento había abolido los
derechos señoriales y comunales, no había aduanas internas y todas las clases sociales
pagaban impuestos, con lo que el Estado pudo mantener su armada financiar la expansión colonial e invertir en obras públicas (construcción de caminos y canales) que favorecieron d desarrollo económico.
•
Las guerras en las que intervinieron los británicos se libraban fuera del país, con lo que ni la agricultura ni la población civil se vieron afectadas.
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3.
Gran Bretaña, taller del mundo
La riqueza de la sociedad británica potenció la demanda de bienes de uso cotidiano, especialmente de artículos de algodón, importados de la India, mucho más
baratos que los de lino o seda. Muchos campesinos completaban sus salarios tejiendo
en sus casas las prendas con telares manuales y vendiendo el género a los comerciantes.
La invención de máquinas para tejer duplicó la capacidad de los telares manuales, con lo que la demanda de hilo se disparó; así fue necesario inventar máquinas
de hilar. Con los nuevos métodos se podían fabricar más productos con menos mano
de obra, y, por tanto, resultaban más baratos.
La maquinaria, cada vez más sofisticada y pesada, se instaló en fábricas, donde muchos campesinos acudieron a trabajar, abandonando el campo.
Paralelamente se fue perfeccionando la maquinaria movida con energía procedente del vapor de agua. Estas máquinas de vapor se emplearon, en los primeros momentos, para bombear agua en las minas de carbón y para accionar las máquinas de la
industria textil. Su aplicación al transporte a partir de 1800 fue uno de los factores
que produjeron la aceleración de la revolución industrial.
4. Hacia la economía de libre mercado
Él gran teórico de la economía del siglo XVIII fue A d a m S mit h , considerado
como el padre de la economía de libre mercado. En su obra La riqueza de las naciones (1776) propugnaba el intercambio libre de productos, sin la intervención de los
gobiernos.
D e este modo, compradores y vendedores se pondrían libremente de acuerdo
en el mercado.
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ACTIVIDADES
¿Por qué se afirma que Gran Bretaña se convirtió en el siglo XVIII en el taller del
mundo?
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¿Cuáles fueron los principales sectores de desarrollo de la de la industria británica del
siglo XVIII
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¿En qué consiste la economía de libre mercado?
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¿quién fue el padre o creador de la economía de libre mercado?
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II FRANCIA: LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN
1.
Una sociedad en crisis
A finales del siglo XVIII Francia estaba entre los países más poderosos de Europa. Era el Estado más poblado, con 24 millones de habitantes, uno de los más ricos. La
sociedad estaba dividida en tres grandes estamentos diferenciados legalmente:
•
El Primer Estado estaba formado por la nobleza, estamento privilegiado
al que se pertenecía por nacimiento o designación real, y estaban exentos de pagar
determinados impuestos.
•
El Segundo Estado estaba constituido por el clero. Tampoco pagaba impuestos a la Corona.
•
El Tercer Estado o estado llano englobaba al resto de la población. Era el
grupo más descontento, por diversos motivos. La alta burguesía, que disponía de gran
poder económico. Los asalariados —artesanos y obreros preindustriales— estaban
cada vez más empobrecidos. Los campesinos arrendatarios a los que los grandes propietarios, ante el aumento de los precios, les subían los alquileres.
2.
La oposición al absolutismo
Una parte de la nobleza asumió algunas ideas ilustradas para oponerse al absolutismo y convertir la monarquía en un régimen constitucional en que la nobleza tuviera un
papel político predominante.
La burguesía, por su parte, vio en las ideas ilustradas la base teórica para impulsar los cambios de tipo social y político que perseguía: alcanzar en la política y en la sociedad la misma importancia que tenía en la economía. En su intención de adquirir poder
político, la burguesía se vio enfrentada a la nobleza.
3. La crisis económica y los inicios de la revolución
En vísperas de la Revolución francesa, en 1788, el Estado francés estaba en bancarrota y el país atravesaba una difícil situación económica (malas cosechas, hambre, paro).
En un último intento por aumentar los impuestos, el rey convocó Estados Generales en
1789, a los que la burguesía que pertenecía al Tercer Estado acudió con la intención de
obtener alguna de sus aspiraciones sociales y políticas. En ellos, cada estamento tenía un
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voto, con lo que el estado llano se veía perjudicado, pues sus miembros sumaban la mitad
de los componentes de los Estados Generales.
Ante la desigualdad, el Tercer Estado pidió al monarca la votación por persona. El
rey se negó y el Tercer Estado se declaró entonces "Asamblea Nacional", prometiendo
sus miembros no cesar hasta redactar una Constitución (Juramento del Juego de Pelota, 20 de junio de 1789). El rey, en estas circunstancias, amenazó con utilizar la fuerza
militar para disolver la Asamblea.
Las masas populares de París, muy descontentas por la crisis económica, decidieron apoyar a la Asamblea y pidieron armas para defenderse de las tropas del rey, por lo
que se dirigieron el 14 de julio a la Bastilla, antigua fortaleza medieval en la que estaba
el gobernador. Ante la negativa de este a satisfacer su petición, asaltaron el edificio.
Luis XVI, desbordado por la situación, retiró las tropas y obligó a clérigos y nobles
a unirse a la Asamblea, que se convirtió en Asamblea Constituyente. La revolución estaba en marcha.
ACTIVIDADES
Cómo se llamaba la fortaleza que fue asaltada por las masas populares el 14 de julio?
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¿Cómo se llamaban los estamentos en que se dividía la sociedad francesa?
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Escribe quiénes pertenecían al Tercer Estado
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III EL DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA
1. Los principios del nuevo orden (1789-1792)
Una de las primeras medidas adoptadas fue la abolición de los derechos señoriales (4 de agosto de 1789). Así se satisfacían las aspiraciones de los campesinos y
se sentaban las bases de un nuevo sistema basado en la igualdad legal. También se
formuló una Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (26 de agosto de 1786), que recogía las principales ideas:
• igualdad ante la ley,
• libertad de pensamiento y religión,
• y soberanía del pueblo.
La Constitución, promulgada en 1791, definía Francia como una monarquía constitucional en la que el poder legislativo residía en la Asamblea Legislativa. Solo tenían derecho al voto los ciudadanos varones que tuvieran el dinero suficiente para pagar un
impuesto creado para tal fin.
Una de las primeras medidas adoptadas, fue la confiscación de los bienes de la
Iglesia para pagar la deuda
3.
La radicalización de la revolución (1792-1795)
Los monárquicos franceses solicitaron ayuda a las potencias europeas para restablecer el antiguo orden en Francia
En 1792 la Asamblea declaró la guerra a Austria. Se inició así un conflicto en el
que se implicaron las demás potencias europeas: Francia entraba en guerra con toda Europa y su ejército tenía la misión de expandir la revolución.
En el interior los campesinos y obreros consideraban que la revolución burguesa no
había satisfecho sus intereses. Estallaron nuevas revueltas populares. El caos se apoderó
de París y los revolucionarios proclamaron la República
El rey Luis XVI fue condenado a morir en la guillotina en 1793. El programa de este
Gobierno, ideado por Robespierre (1758-1794), se basaba en imponer el orden, ganar la
guerra y redactar una Constitución que nunca se llegó a promulgar.
También Robespierre acabó en la guillotina en 1794. Tras su muerte, los burgueses
moderados volvieron a hacerse con el control. Se firmó la paz con algunas potencias extranjeras y se redactó una nueva Constitución, promulgada en 1795.
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4.
La I República Francesa: el Directorio (1795-1799)
El nuevo Gobierno estaba en manos de un Directorio formado por cinco personas
(directores) elegidos por una Asamblea Legislativa.
El Directorio tuvo desde el principio muy pocos apoyos, por lo que recurrió constantemente al ejército para sofocar sublevaciones. El papel de los militares era cada vez
más importante, porque el ejército mantenía el régimen en el interior y cosechaba importantes victorias en el exterior.
Tras diversos conflictos interiores y el recrudecimiento de la guerra, el joven general Napoleón Bonaparte (1769-1821), dio un golpe de Estado en 1799 y proclamó una
nueva forma de república: el Consulado.
IV LA EUROPA DE NAPOLEÓN
1.
Del Consulado al Imperio (1799-1804)
El Consulado estaba gobernado por tres cónsules y, aunque existía una cámara
representativa de los ciudadanos, no tenía atribuciones importantes. Todo el poder se
concentraba en el Primer Cónsul: Napoleón.
Con el Consulado acabó la revolución, ya que Bonaparte impuso el orden interno.
Además, firmó un acuerdo con el Papa y logró el reconocimiento de la República por
parte del Vaticano. Napoleón implantó un sistema de impuestos en el que todos los ciudadanos contribuían.
Con todos estos logros, Napoleón se proclamó en 1802 Cónsul Vitalicio, y en 1804
se aprobó una nueva Constitución que lo convirtió en Emperador de los Franceses. El Consulado dio paso al Imperio
2.
La expansión francesa y el bloqueo a Gran Bretaña
Durante la revolución, los franceses se anexionaron Bélgica, algunos cantones suizos y el condado de Niza, y formaron repúblicas afines a la francesa en Holanda, Suiza
y gran parte de la península Italiana.
Napoleón amplió el territorio francés anexionando a Francia las franjas costeras
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del mar del Norte hasta Dinamarca y del Mediterráneo hasta el sur de Roma. Además
creó Estados dependientes en los territorios conquistados (Gran Ducado de Varsovia,
Confederación del Rin, reino de España, etc.).
El control napoleónico del continente fue posible gracias a la brillante estrategia
militar de Bonaparte, a la potencia del ejército francés y a la desunión de las grandes
potencias europeas que, durante mucho tiempo, estuvieron más preocupadas por defender sus intereses que por combatir a Bonaparte.
Los países europeos formaron varias coaliciones contra Napoleón, pero todas
fracasaron, y Rusia, Austria y Prusia acabaron aliándose con Francia en contra de Gran
Bretaña, la única potencia que resistió.
Los intentos de Napoleón de invadir Inglaterra se frustraron pronto con la destrucción de la flota francesa en Trafalgar (1805) por la armada británica. Para acabar
con Gran Bretaña, Bonaparte decidió aislarla económicamente: en 1806 prohibió la entrada de sus productos en los puertos europeos, con lo que esperaba hundir su economía.
3.
El Gran Imperio napoleónico
Napoleón llegó a controlar toda la Europa continental entre 1810 y 1811; su objeti-
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vo final era la unificación del continente bajo el dominio francés. Para ello buscó unas
justificaciones ideológicas que fueran compartidas en toda Europa; entre ellas destacan
las ideas ilustradas de igualdad y fraternidad, y la evocación del Imperio romano como
época de esplendor.
Napoleón no logró unificar Europa, pero creó su Gran Imperio, formado por el
Imperio francés (Francia y los territorios anexionados a ella) y los Estados dependientes,
en los que colocó al frente a sus hermanos e introdujo importantes reformas (abolición
del Antiguo Régimen, implantación de la igualdad legal, supresión de los gremios). Los Estados dependientes, cuyos territorios fueron conquistados y saqueados por las tropas
francesas, debían contribuir al Imperio con dinero y soldados.
V LA DERROTA DE NAPOLEÓN Y EL CONGRESO DE
VIENA
1.
El fin del Imperio.
El Sistema Continental fracasó, ya que Gran Bretaña siguió exportando sus productos a otras partes del mundo. Además, los ingleses, que controlaban todo el tráfico marítimo, obligaron a los Estados europeos a realizar todo su comercio por tierra, lo que generó importantes problemas de desabastecimiento en el este del continente. En Europa comenzó a percibirse que el Sistema Continental estaba organizado para beneficiar a la economía francesa.
En los Estados dependientes, la contribución de dinero y soldados al Imperio, los
abusos y el expolio de las tropas francesas, y la imposición de políticas dictadas desde
París desataron el rechazo a Francia.
En muchas partes, como en Alemania, la reacción antifrancesa favoreció el surgimiento de sentimientos de identidad nacional (valoración de las tradiciones particulares, la
lengua, las costumbres).
Dentro de Francia, crecía el descontento contra Napoleón debido a las constantes
guerras y a la falta de libertades.
En 1810, Rusia se retiró del Sistema Continental. Bonaparte invadió el país en
1812 con su Gran Armada, pero ante la llegada del invierno tuvo que emprender una dramática retirada en la que perdió su ejército. Los prusianos y los austriacos se unieron entonces a los rusos en la guerra de liberación (1813).
En España, las tropas inglesas contribuyeron decisivamente a vencer a los france9
ses y en 1813 cruzaban los Pirineos.
Finalmente, Napoleón fue vencido en 1813 en Leipzig, en la batalla de las Naciones,
y los aliados entraron en París en 1814. Napoleón abdicó y fue deportado a la isla de Elba,
en la costa italiana.
2.
La Restauración
Ante el vacío de poder en Francia, se consideró que la mejor, opción era restaurar
la monarquía borbónica con Luis XVIII como rey.
Este monarca firmó una Carta Constitucional en 1814 que, aunque no recogía el
principio de soberanía popular, en la práctica respetaba los principales logros de la revolución.
Mientras todos los Estados europeos discutían el nuevo orden internacional de Europa en el Congreso de Viena y restauraban las antiguas dinastías caídas en la guerra en
sus respectivos tronos, Napoleón volvió a Francia y proclamó de nuevo el Imperio.
Vencido definitivamente por los aliados en la batalla de Waterloo (Bélgica) en
1815, fue deportado a la isla de Santa Elena, al sur del Atlántico.
3.
Europa tras el Congreso de Viena (1814-1815)
Con el fin de obtener una paz duradera y evitar que una potencia pudiera volver a
amenazar la estabilidad del continente, todos los países europeos, incluida Francia, se
reunieron en el Congreso de Viena (1814-1815), donde se definieron las nuevas fronteras de Europa tras las guerras napoleónicas y se intentó evitar que pudieran ocurrir nuevas revoluciones mediante la propaganda ideológica, el control policial y la intervención
militar.
Aunque todos los países tenían representación, solo Gran Bretaña, Rusia, Austria y
Prusia tomaron las principales decisiones y crearon alianzas entre sí. Gran Bretaña mantuvo su hegemonía marítima y colonial, y Austria adquirió un papel preponderante en el
centro y el este de Europa, mientras que Francia fue rodeada por varios Estados.
En este reparto territorial no se tuvieron en cuenta los intereses de los pueblos
europeos, sino los objetivos de las grandes potencias triunfadoras, y muchos pueblos
quedaron divididos entre varios Estados. Las fronteras trazadas eran similares a las que
existían antes de las conquistas napoleónicas.
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