PROBLEMÔTICA DE LA VIOLENCIA FAMILIAR: OTRO FLAJELO SOCIAL I. DEFINICIONES INICIALES.- I.

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PROBLEMÔTICA DE LA VIOLENCIA FAMILIAR: OTRO FLAJELO SOCIAL
SUMARIO: I. Definiciones iniciales.- II. Descripción de la problemática en si.- III. El hombre también
es vÃ−ctima.- IV. Importancia de la detección de la violencia familiar.- V. Prevención de la violencia
familiar.- VI. PolÃ−ticas y acciones del Estado para combatirla.- VII. Reflexiones finales.I. DEFINICIONES INICIALES.1.1. VIOLENCIA FAMILIAR.Es cualquier acción u omisión que cause daño fÃ−sico o psicológico, maltrato sin lesión, inclusive la
amenaza o coacción graves y/o reiteradas, asÃ− como la violencia sexual, que se produzcan entre
cónyuges, ex cónyuges, convivientes, ex convivientes, ascendientes, descendientes, parientes colaterales
hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, quienes habitan en el mismo hogar, siempre
que no medien relaciones contractuales laborales y quienes hayan procreado hijos en común,
independientemente que convivan o no, al momento de producirse la violencia (Art. 2 de la ley de protección
frente a la violencia familiar).
1.2. VIOLENCIA Fà SICA.Toda acción realizada en contra de un familiar o persona con relación familiar, que puede ser desde un
empujón hasta golpes más fuertes y nocivos. la violencia fÃ−sica produce mella en la salud fÃ−sica de la
persona agredida, ya que cuando se practica el examen médico legal se le dará dÃ−as de
descanso-asistencia y de asistencia facultativa.
1.3. VIOLENCIA PSICOLà GICA.Se refiere al daño psicológico que se ejerce sobre una persona, a la cual no se golpea fÃ−sicamente, pero
se le va disminuyendo moralmente, ya que se le va atacando de una manera sistemática, en la que el objetivo
es hacerle creer que es una persona débil y/o inútil.
1.4. VIOLENCIA SEXUAL.Desde las vivencias de las mujeres las agresiones sexuales son todos los contactos sexuales no consentidos.
Cada experiencia de agresión sexual es singular y solo cada mujer puede dar verdadera cuenta de su
verdadera dimensión. La violencia sexual es un hecho: i) Mucho más frecuente de lo que las mayorÃ−a de
las personas creen. ii) Mucho más frecuente de lo que los medios de comunicación difunden. iii) Mucho
más frecuente de lo que las estadÃ−sticas y los registros oficiales establecen. Aunque no significa que solo
exista violencia sexual contra la mujer, ya que también se habla de violencia sexual contra el hombre,
contra el niño (a).
* Cabe agregar que que adicionalmente a los tres tipos de violencia reseñados, habria que agregarle dos
mas, que son la violencia económica y la cultural. la primera esta referida a la negativa o condicionamiento
de entrega del dinero ostentado como poder por parte de un conyuge en perjuicio del otro conyuge, o entre
padres a hijos, o sus variantes. La segunda se encuentra basada en la misma actitud descrita en la violencia
económica, pero cuyo fundamento es el supuesto estado o condición de superioridad cultural para ejercer
dicha violencia y que se manifiesta especÃ−ficamente al tratar de animales, bultos, o inútiles a los demas
miembros de la familia que posean el mismo nivel cultural o académico del agresor (lo cual presenta una
actitud de triple efecto negativo, i) violenta, ii) injusta y iii) equivocada por lo paradójico del proceder, dado
que si se tiene mayor nivel cultural, mejor y mas correcto tiene que ser el proceder y no a la inversa).
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II. DESCRIPCIà N DE LA PROBLEMÔTICA EN SI.La problemática de la violencia familiar es un tema para el cual este trabajo apenas alcanza mostrar: A) La
punta del iceberg de este nuevo milenio, además, las proyecciones indican que las estadÃ−sticas aumentan
cada vez mas. B) Por debajo de esta punta se encuentra sumergida la violencia emocional, el abandono, la
negligencia, el control, el lavado de cerebro, el aislamiento del 25% por ciento de las mujeres de casi el 50%
de sus niños, depresión, estados confusionales severos, pánico crónico, disociación, problemas de
memoria, trastornos de alimentación y de conducta, autoestima inexistente, restricción emocional, fugas del
hogar, dificultades en el aprendizaje, entre otros. C) La parte sumergida de este iceberg, incluye la
revictimización que se produce cuando una victima consulta al sistema de salud y se la acusa de masoquista,
o cuando consulta al sistema legal sin encontrar la legislación adecuada que la ampare, al informarle que un
episodio que no se produce reiteradamente, no es violencia familiar.
La violencia familiar es tan antigua como la humanidad misma, y el grave maltrato ejercido hacia integrantes
de este grupo primario, considerado desde el imaginario social y las prácticas concomitantes, como “el más
débil”, increÃ−blemente ha sido hasta mediados del siglo XX, no solo, una conducta aceptada, sino,
incluso, alentada, perteneciente a la vida privada de las familias, y sobre la cual la comunidad, y por ende el
estado, no debÃ−an tener injerencia.
Empezándose, solo desde entonces, recién a considerarse de manera totalmente opuesta. y es que, para
comenzar, la familia, como toda organización social, se estructura jerárquicamente necesariamente en
posiciones desiguales de poder. asÃ−, tenemos que su propia organización genera un clima no muy
auspicioso.
La incidencia de esta disfuncionalidad familiar no se ve influenciada por la clase social, el nivel educacional,
el estado civil, la raza, la religión, la edad, o el vÃ−nculo que une a los miembros que la conforman. es decir,
todos podemos padecerla y/o ejercerla y de hecho que la experimentamos en nuestros hogares en mayor o en
menor grado.
La violencia familiar es un fenómeno que tiene costos alarmantes para la sociedad y que genera
daños irreparables en las personas que la viven y la sufren. Y es que frente a la violencia nos invade la
angustia y peor si comprendemos que frente a ella, no hay solución, al menos inmediata.
Las personas que viven esta problemática con frecuencia se ven impedidas en su desarrollo personal,
experimentan cambios radicales que van desde la perdida del apetito, hasta la perdida de las ganas de vivir...
limitadas para aportar positivamente a su comunidad, son dañadas gravemente en su autoestima y viven tan
agobiadas que eso les impide avanzar, además, en sus objetivos personales. Este tipo de violencia florece y
se desarrolla en toda sociedad jerárquica, fundada en estructuras de poder, injustas, desiguales y opresoras,
donde su base es la dominación.
Los factores que origina la violencia familiar los encontramos en la pobreza, en el machismo, en la
irresponsabilidad, en la infidelidad, en la falta de cultura, falta de comunicación en la familia,
discriminación, miedos, complejos, desinformación y sobre todo en la indiferencia; sin que estos sean
necesariamente excluyentes, presentándose en las clases bajas, medias y altas, aunque en menor proporción
en estas ultimas.
III. EL HOMBRE TAMBIEN ES Và CTIMA.En Argentina, la problemática recién se está haciendo visible y obviamente en porcentaje mucho menor
que el de las mujeres. en ellas alcanza, en el Perú, hasta el 40%. Por vergüenza, para no herir a los hijos o,
simplemente porque no tienen dónde ir, muchos hombres que son maltratados, no dicen nada y soportan toda
clase de insultos.
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No hay dudas que esta problemática que recién sale a la luz, esconde más casos de varones que soportan
malos tratos y que no los denuncian por el temor al ridÃ−culo que sienten es muy grande. hablar de esto es
una manera de abrir las puertas para que otros hombres, no solo peruanos, en situaciones parecidas, se animen
a compartir sus vivencias. permitiendo asÃ−, diseñar estrategias de intervención y especialización de las
personas que atienden y orientan a las vÃ−ctimas.
IV. IMPORTANCIA DE LA DETECCIà N DE LA VIOLENCIA FAMILIAR.• Como toda problemática, susceptible de tratamiento, la violencia familiar exige, a fin de
viabilizar estrategias de asistencia, ser detectada lo antes posible.
• Las actitudes, mitos y prejuicios que en relación a este tema tienen los profesionales de la salud
constituyen un componente crÃ−tico. la carencia de información, las creencias estigmatizantes, de
descreimiento y punitivas, en conjunción con la falta de reconocimiento de la influencia que la
violencia familiar ejerce sobre la salud y la calidad de vida de las vÃ−ctimas (entendidas como
cualquier integrante de la familia, incluido el hombre), son factores que conllevan a que en la
práctica muchos casos no sean detectados.
• Dichos casos no son identificados, por lo cual, no reciben la asistencia médica, psicológica, social
y legal que la especificidad y complejidad del cuadro requiere. Consecuentemente, las vÃ−ctimas
continúan en situaciones de desamparo y creciente riesgo, mas aun, si en muchos casos, ni ellas
mismas son capaces de poder determinar que la padecen.
V. PREVENCIà N DE LA VIOLENCIA FAMILIAR.La legislación actual, en gran medida, solo incide en el tema de combatir la violencia familiar y no en el
tema de prevenirla, por ello, hemos querido sugerir algunas pautas referidas a su prevención:
• Causas y consecuencias, población afectada, maltrato hacia las mujeres y niños principalmente, el
abuso sexual y demás, son aspectos de una tarea integral que se debe llevar a cabo para prevenir la
violencia familiar, contemplándose la articulación de redes de apoyo y acciones grupales de alto
impacto poblacional.
• Se trata de un fortalecimiento familiar que conlleva un largo y sostenido proceso, porque patrones
culturales lamentablemente muy arraigados que se relacionan con el machismo, la precarización del
trabajo, el hacinamiento, la pobreza, problemas de salud, entre otros.
• Este proceso debe involucrar aspectos tales como, salud, familia, comunicación, mitos y prejuicios
de la violencia familiar, población afectada, abuso sexual, maltrato infantil, infidelidad, derechos
civiles y penales y articulación comunitaria y estatal, orientados básicamente hacia su prevención.
• Si bien la atención deberá estar dirigida a todos los estratos sociales, se debe tener muy
presente que los estratos y lugares más deprimidos; no solo padecen mayores dificultades
desde lo social, sino, también, tienen una situación económica muy endeble y una compleja
estructura familiar; representan una demanda poco asistida, con limitada o muy limitada
capacitación sobre este tipo de violencia, encubierta y reservada con silencios y temores a cada
seno hogareño, la mayorÃ−a de las veces.
• Detectar casos de violencia familiar es muy difÃ−cil, porque existe todo un entramado de
miedos, complejos y valores erráticos que hacen que este tipo de violencia en la mayorÃ−a de
los casos no salga a la luz. y cuando sucede, es porque alguno de los actores, en particular el
afectado o personas cercanas, asumen que la situación requiere de ayuda y apoyo urgente;
dándose este generalmente, cuando la violencia, ejercida sobre el sujeto o sujetos pasivos de la
misma, a alcanzado niveles muy elevados de crueldad y abuso.
• Contribuir a la transformación de las condiciones sociales y culturales en las que tiene lugar la
violencia familiar, desde una perspectiva de genero, integral y multidisciplinaria decididamente
orientada a prevenirla.
• Proporcionar a las familias que viven estas situaciones, los elementos necesarios para poner en
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practica relaciones humanas equitativas, democráticas y justas. tales como: asistencia social,
psicológica, asesoramiento, cursos de capacitación (que deberán estar dirigidos a las
victimas e interesados en esta problemática, comprendiendo a todo el espectro social como
policÃ−a, salud, educación, justicia, iglesias, entidades públicas, etc., con el fin de que en cada
localidad se encuentre personal especializado, debidamente capacitado para el abordaje del
tema en su comunidad), patrocinio legal gratuito, etc., con una cobertura decidida y
permanente por parte de los diferentes medios de comunicación; consecuentemente, las
vÃ−ctimas conocerán los recursos legales con que cuentan para enfrentar el problema in
comento, consiguiéndose paulatinamente la recuperación de su autoestima, con la
recepción de los distintos casos, las visitas a los domicilios y el seguimiento social a fin de
contener situaciones coyunturales, lográndose un conocimiento integral y con posterior
seguimiento de cada caso en particular en las distintas áreas.
VI. POLà TICAS Y ACCIONES DEL ESTADO PARA COMBATIRLA.• Fortalecer en todos los niveles educativos la enseñanza de valores éticos, el irrestricto respeto a la
dignidad de la persona y de los derechos de la mujer, del niño, adolescente y de la familia, de
conformidad con la constitución polÃ−tica del estado y los instrumentos internacionales ratificados
por el Perú.
• Emprender campañas de difusión con el propósito de sensibilizar a la sociedad sobre la
problemática social antes señalada y condenar los actos de violencia familiar.
• Promover el estudio e investigación sobre las causas de violencia familiar y medidas a adoptarse
para su corrección .
• Establecer procesos legales eficaces para las victimas de violencia familiar, caracterizados por el
mÃ−nimo de formalismo y la tendencia a brindar medidas cautelares y resarcimiento por los daños
y perjuicios causados asÃ− como facilitar la atención gratuita en los reconocimientos médicos
requeridos por la policÃ−a, ministerio publico o poder judicial.
• Promover la participación activa de organizaciones, entidades publicas de nivel central, regional y
local e instituciones privadas dedicadas a la protección de niños y adolescentes, adultos mayores,
mujeres y en general a los asuntos familiares, para el desarrollo de actividades preventivas y control
sobre la ejecución de medidas cautelares, asÃ− como para apoyo y tratamiento de la violencia y
rehabilitación de los agresores.
• Promover a nivel municipal polÃ−ticas, programas y servicios de prevención, atención y
rehabilitación, como defensorÃ−as de la mujer, hogares temporales de refugio, servicios de
consejerÃ−a, grupos de ayuda mutua, defensorÃ−as municipales del niño y del adolescente y
servicios de rehabilitación para agresores, entre otros.
• Capacitar a fiscales, jueces, médicos legistas, agentes de salud, agentes de educación, asÃ− como
al personal de la policÃ−a nacional, las defensorÃ−as del niño y el adolescente y servicios
municipales para que asuman una función eficaz en la lucha contra la violencia familiar. siendo estas
acciones coordinadas por el ministerio de promoción de la mujer y del desarrollo humano.
• Establecer las medidas a fin de implementar acciones de prevención y atención de la violencia
familiar en las zonas rurales del paÃ−s (Art. 3 de la ley de protección frente la violencia familiar) .
VII. REFLEXIONES FINALES.La problemática de la violencia en la familia peruana es un problema social institucional preocupante, mas
aun, por lo paradójico que es el que se presente en el espacio donde se supone que sus integrantes deberÃ−an
estar más protegidos, continua siendo un lugar peligroso, en sus diversos sectores sociales y solo es el reflejo
de la desorganización social producida por un conjunto de elementos históricos, económicos, polÃ−ticos,
sociales, culturales, de desinterés y de desconocimiento de derechos; la cual, no siempre es percibida por
parte de sus integrantes.
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Es muy difÃ−cil su detección y peor aun que se pueda llegar a tiempo o cuando los niveles de violencia son
menores, una vez que se tiene conocimiento de un caso concreto. la mayorÃ−a de las veces... en primer lugar,
no solo la victima y el victimario son los que permiten, callan, etc. la existencia de violencia familiar; ya que a
ellos se suma nada menos a los que están en su entorno, los profesionales que deberÃ−an estar para ayudar y
también el estado mismo por su cierto grado de indiferencia.
Es que, nosotros mismos protagonizamos violencia, a cada momento, ya sea como agresores o agredidos. la
violencia es legitimada desde las instituciones que podrÃ−an hacer algo para prevenirla y no nos estamos
refiriendo solo a lo polÃ−tico o policial. nos referimos a los medios de comunicación, a las escuelas, a las
instituciones de salud, a las empresas, etc., a mas que una legislación adecuada, a una legislación que se
realmente aplique, a la falta de apoyo institucional, a la impunidad y en todo esto, además, no debemos
negar que tenemos nuestra buena cuota de responsabilidad.
Sugerimos, pues, un acercamiento entre el estado y la comunidad, para poder trabajar en conjunto con
el propósito de prevenir y combatirla, ya que, solamente una integral y adecuada articulación
teórica, metodológica y técnica, permitirá posibilidades reales de transformación; ya que en la
medida que la detección de los casos continúe siendo limitada y no asumamos el compromiso con esta
problemática, las vÃ−ctimas de la violencia familiar continuarán desprotegidas. Debemos, pues,
enfrentarla de manera nacional. AsÃ−, si aceptamos que hay inseguridad en las calles, pues, también
hay inseguridad y temor dentro de las casas. Necesitamos, entonces, al mas alto nivel un organismo que
no solo se preocupe por este tema, sino, que realmente prevenga, proteja, rehabilite y tome polÃ−ticas y
medidas publicas decididas y acertadas y que no realice una gestión mas, con un programa, que
apolillándose, cuelgue del organigrama del ultimo rincón.
Sin perder de vista, como premisa, que una familia con problemas de violencia familiar, engendra individuos
con conductas desviadas, entre ellas: la drogadicción, el alcoholismo, el pandillaje, la delincuencia juvenil, la
prostitución, etc.; que le hace mucho daño no solo a los integrantes de la familia que la padece, sino
también, a la sociedad en su conjunto.
No es necesario estar siempre de acuerdo, es en la diferencia que se madura. y precisamente esta diferencia
nos permite romper el circuito que forman los engranajes de la violencia familiar. AsÃ−, nosotros, no solo
somos parte de este problema, también, somos parte de su solución. Quizá otro punto may importante en
este tema, es que todo lo referido anteriormente o todas las investigaciones y foros que se hicieren para dar
alternativas de solución a este tipo de violencia, no servirÃ−an de nada si es que no lo ponemos en practica,
al menos individualmente o como grupo familiar. AsÃ−, no debemos fomentar, ni permitir que la violencia se
convierta en un integrante mas de nuestras familias.
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