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Luisa María Calderón Hinojosa
Senadora de la República
EFEMÉRIDE
De la Sen. Luisa María Calderón Hinojosa, del Grupo Parlamentario del Partido Acción
Nacional, conmemoración del Día Internacional de la Mujer, con especial énfasis en las mujeres
del campo, el día 8 de marzo de 2016.
El Día Internacional de la Mujer es una fecha que se celebra en muchos países del mundo.
Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales
y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar
su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de
la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.
El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la
historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad
en pie de igualdad con el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual
contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses
que pedían «libertad, igualdad y fraternidad» marcharon hacia Versalles para exigir el
sufragio femenino.
La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo
industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población
e ideologías radicales. (…)
La ONU y la Igualdad de Género
La Carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, fue el primer acuerdo internacional para
afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres. Desde entonces, la ONU ha
ayudado a crear un legado histórico de estrategias, normas, programas y objetivos
acordados internacionalmente para mejorar la condición de las mujeres en todo el mundo.
Con los años, la ONU y sus organismos técnicos han promovido la participación de las
mujeres en condiciones de igualdad con los hombres en el logro del desarrollo sostenible, la
paz, la seguridad y el pleno respeto de los derechos humanos. El empoderamiento de la
mujer sigue siendo un elemento central de los esfuerzos de la Organización para hacer frente
a los desafíos sociales, económicos y políticos en todo el mundo. (Naciones Unidas, 2016).
En México hay aún mucho que hacer para promover la igualdad de género:
Aunque en años recientes se han registrado avances en el mercado laboral, el sistema
político y el acceso a la educación, la situación que enfrentan las mexicanas en estos y otros
rubros está lejos de la igualdad respecto a los hombres.
A continuación te presentamos siete claves que revelan las inequidades de género aún
vigentes en México.
Luisa María Calderón Hinojosa
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1. Brecha salarial
Las mujeres mexicanas registran una menor participación en el mercado laboral que los
hombres: según datos censales, en 1990 las mexicanas solo representaban el 22% de la
fuerza laboral del país, y en 2010 llegaron a representar el 40% de la población
económicamente activa.
Cuando superan las dificultades que las alejan de un empleo remunerado, el salario que
reciben las mujeres es menor que el obtenido por los hombres por actividades similares.
Un estudio de 2013 elaborado por El Colegio de México señala que la brecha salarial en
México es, en promedio, de entre 6% y 8% en áreas urbanas.
2. Carencias alimentarias
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) advierte que
las condiciones de pobreza en el país agudizan la desigualdad de género en México.
En el estudio Pobreza y género en México, el Coneval indica que los hogares encabezados
por mujeres presentan carencias alimentarias en una proporción mayor a los hogares que
tienen a un varón como jefe de familia.
En 2012, el 24.3% de los hogares encabezados por mujeres presentaron carencias
alimentarias, mientras que los que tienen a hombres como jefes de familia sólo 20.5%
registraron esta situación.
3. Acceso a la educación
En nivel de primaria y secundaria, el porcentaje de matriculación es mayor para las mujeres
mexicanas que para los hombres.
Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran
que el 98% de las mujeres mexicanas cursan la primaria y el 96% de los hombres del país;
de manera similar, en secundaria la matriculación femenina es de 87% y la masculina de
81%.
Sin embargo, la situación se revierte en el nivel de educación superior, al que llegan solo el
27% de las mujeres y el 28% de los hombres.
4. Agresiones de pareja
En las relaciones de pareja, las mexicanas enfrentan situaciones que afectan no solo la
inequidad, sino que incluso ponen en riesgo su seguridad física y emocional.
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Según la más reciente Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares
(realizada en 2011), el 46% de las mujeres mexicanas mayores de 15 años reportan haber
sufrido alguna agresión de pareja.
Asimismo, el 53% de las mujeres se consideran víctimas de violencia económica por parte
de sus parejas; 29% reportan agresiones físicas y 16% se dicen víctimas de violencia sexual,
según este estudio de opinión realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(Inegi).
5. Acceso al poder político
En las últimas décadas, se han ido implementando medidas legislativas para favorecer el
acceso y la participación de las mujeres en la vida política del país.
Hasta el año pasado, la ley electoral imponía una cuota de género de 40% en las
postulaciones al Congreso federal; y una reforma constitucional promulgada en enero
pasado elevó este requerimiento hasta 50%. Estas medidas han permitido que las mujeres
representen el 33.6% de los escaños en el Senado de la República y 38% de los asientos
de la Cámara de Diputados, cuando una década atrás estas cifras no superaban el 20%.
Sin embargo, en otros niveles de gobierno y en otros poderes, la inequidad es mayor. En los
32 congresos estatales, la presencia femenina oscila entre 8% (Querétaro) y 33% (Distrito
Federal), según cifras del Reporte Legislativo de la consultora Integralia.
Y en los diversos poderes ejecutivos, la participación de las mujeres es aún menor:
actualmente ninguna de las 32 entidades del país es gobernada por una mujer; y en el
gabinete federal solo tres de 21 dependencias tienen una cabeza femenina.
A nivel municipal, solo 5.5% de las alcaldías están presididas por mujeres, según datos de
Fernanda Vidal, especialista de género en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En el Poder Judicial las cosas no 'pintan' mejor para las mujeres: en la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, por ejemplo, solo ocupan dos de 11 asientos.
6. Trabajo en el hogar
Las mujeres no solo enfrentan inequidades en el ámbito público, también las viven en sus
familias: trabajan más en el hogar que sus contrapartes hombres.
Las mujeres mexicanas dedican 373 minutos cada día a diversas actividades del hogar, más
de tres veces que los 113 minutos destinados por los hombres, según cifras de la OCDE.
En algunas de las tareas realizadas en casa, las diferencias de género son mayores: en el
cuidado de los hijos, las mujeres destinan 53 minutos al día y los hombres solo 15; ellos
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pasan 75 minutos diarios realizando actividades rutinarias como limpieza, preparación de
alimentos o lavado de ropa, mientras que ellas le dedican 280 minutos al día, casi el
cuádruple.
7. Tiempo para diversión
Y si las actividades del hogar que implican esfuerzo son asumidas mayoritariamente por las
mexicanas, para las actividades recreativas las mujeres tienen menos tiempo que los
hombres para realizarlas.
La OCDE señala que las mujeres mexicanas destinan 206 minutos al día a actividades
recreativas, como ver la televisión o convivir con amigos, mientras que los hombres pasan
236 minutos diarios realizando este tipo de actividades. (CNNMéxico, 2014).
En cuanto a las mujeres del campo mexicano:
El papel que las mujeres campesinas representan en el sistema alimentario mexicano es de
vital importancia: de ellas depende, en gran medida, la seguridad alimentaria de muchas
familias.
A nivel mundial, las mujeres constituyen 43% de la mano de obra agrícola en países en vías
de desarrollo (FAO, 2011); su papel resulta clave en el sistema alimentario a pesar de que
las condiciones en que desarrollan sus actividades no son las más favorables. La principal
causa de esto son las normas sociales que limitan sistemáticamente las opciones
disponibles para las mujeres1. Estas normas reducen la productividad agrícola de mujeres
y les implica costos económicos y sociales más amplios; por ejemplo, ellas no pueden
firmar directamente contratos de producción, recibir créditos o acceder a ciertos
subsidios porque no disponen de un control seguro sobre la tierra, la fuerza familiar
y otros recursos necesarios para garantizar un flujo productivo constante. No
obstante, ellas desarrollan diversas estrategias de sobrevivencia como técnicas de
adaptación al cambio climático, diversificación de actividades e ingresos, entre otros.
Estas condiciones adversas y otras más conforman la situación de la mayoría de las
campesinas mexicanas. Ellas comparten con el resto de la población rural la problemática
general del campo, dado que este sector posee un número mayor de habitantes en pobreza
multidimensional extrema que la población urbana. Sin embargo, a esta situación precaria
que afecta a hombres y mujeres, se suman las particularidades que conlleva su condición
de género.
Como agricultoras, se ven afectadas por los problemas generales que afectan el agro
mexicano: en el Censo Agropecuario realizado en 2007 (INEGI, 2009) los productores
encuestados mencionaron como los principales problemas del campo, los riesgos climáticos,
1
Las negritas del presente documento fueron agregadas para dar énfasis a la presente efeméride, no están así
enfatizadas en el texto original.
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altos costos de insumos y servicios, así como la pérdida de fertilidad en los terrenos
cultivados. (…)
Es importante que las y los pequeños agricultores tengan derechos claros a la
tenencia de la tierra y acceso a capacitación, información y recursos que les ayuden
a adaptarse a un clima cambiante y a mejorar la seguridad alimentaria. También es
importante que las mujeres y las instituciones representativas locales participen
plenamente en la toma de decisiones relacionada con los programas agropecuarios.
(…)
Es un hecho que en muchos países en vías de desarrollo, las mujeres producen la mayor
parte de los alimentos para el autoconsumo. Además, aproximadamente 70% de las
personas que viven con menos de un dólar al día son mujeres y muchas de ellas viven en
condiciones de exclusión social (Aguilar, 2009). (…)
Aguilar (2009) asegura que las mujeres rurales particularmente son responsables de
la mitad de la producción alimentaria del mundo y producen 60-80% del alimento en
la mayoría de los países en desarrollo. (…)
Dado el papel fundamental de la mujer en la producción y suministro de alimentos,
toda estrategia para lograr la seguridad alimentaria sostenible debe necesariamente
tratar el problema de su acceso limitado a los recursos. (…)
Diversos estudios confirman que la mujer, pilar de la agricultura de pequeña escala, del
trabajo campesino y de la subsistencia familiar cotidiana, tiene mayores dificultades que el
hombre a la hora de acceder a recursos (FAO, 1990). Las mujeres rara vez son dueñas
de la tierra que cultivan y a menudo tienen poco acceso a crédito y financiamiento,
capacitación agrícola, educación y nuevas tecnologías, factores que podrían
ayudarles a mejorar su producción. Además de lo anterior, por lo general a las mujeres
se les excluye de la toma de decisiones, de modo que se desaprovecha su
conocimiento y su experiencia. (…)
Si las mujeres campesinas tuvieran el mismo acceso a insumos productivos que los
hombres… Podrían incrementar su producción agropecuaria en un 20-30%  Se
reduciría el porcentaje de población que sufre hambruna en un 12-17%  Elevaría la
producción agrícola nacional en un rango de 2.5 a 4% (…)
Resulta interesante mencionar que en México el órgano supremo de los ejidos y
comunidades lo constituye la asamblea ejidal y para la ejecución de los mandatos de
ésta y la representación del ejido existe la estructura del comisariado ejidal. En México
798 ejidos o comunidades tienen como presidente del comisariado a una mujer, de las
cuales 64 hablan alguna lengua indígena. Los ejidos con una mujer como comisariado
ejidal constituyen tan sólo el 2.4% del total de ejidos y comunidades del país. (…)
Luisa María Calderón Hinojosa
Senadora de la República
Sobre el papel de la mujer campesina en el sistema alimentario mexicano, a pesar de los
muchos desafíos que enfrentan, siguen siendo fundamentales en la agricultura, ya que
realizan una amplia gama de actividades para la producción, el proceso y la
comercialización de alimentos. Las mujeres son recolectoras de agua, leña, forraje;
poseen conocimientos sobre plantas medicinales, técnicas de conservación de
suelos; y son líderesas en la revitalización de sus comunidades. Dado el papel
fundamental de la mujer en la producción y suministro de alimentos, toda estrategia
para la seguridad alimentaria debe, necesariamente, tratar el problema de su limitado
acceso a los recursos. Se debe poner especial énfasis en frenar aquellos procesos
que amenazan con ampliar la brecha de género existente en el sistema alimentario
mexicano.
Tras el análisis de las políticas dirigidas hacia mujeres campesinas se puede afirmar que
programas como FOMMUR, POPMI, PROMUSAG y PROIGESAM benefician a las mujeres
campesinas de México. Sin embargo, es todavía una tarea pendiente que la SAGARPA,
órgano gubernamental encargado de lograr el desarrollo del campo, cuente con una
estrategia para transversalizar el enfoque de género en sus programas. Muchos de los
programas de esta dependencia carecen de una planeación estratégica referida al
sector rural que oriente sus líneas de atención, mecanismos e instrumentos, lo cual
limita el impacto de sus acciones.
Otros se constituyen sólo como programas de subsidios sin una estrategia concreta para
empoderar a las mujeres campesinas. Es una realidad que las leyes imparciales del mercado
no tratan igual a hombres y mujeres, por lo tanto, tampoco debería ser igual el apoyo que
las instituciones brinden a hombres y a mujeres. (OXFAM México, 2011)
ATENTAMENTE
SEN. LUISA MARÍA CALDERÓN HINOJOSA
Luisa María Calderón Hinojosa
Senadora de la República
Referencias
CNNMéxico. (7 de marzo de 2014). CNNMéxico. Obtenido de CNNMéxico:
http://mexico.cnn.com/nacional/2014/03/07/7-datos-sobre-la-desigualdad-entre-hombres-ymujeres-en-mexico
Naciones Unidas. (2016). www.un.org. Obtenido de www.un.org:
http://www.un.org/es/events/womensday/history.shtml
OXFAM México. (2011). http://oxfammexico.org/. Obtenido de http://oxfammexico.org/:
http://oxfammexico.org/crece/wp-content/uploads/2012/12/mujeres_campesinas_2012.pdf
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