Discurso del Embajador de Colombia en Italia, Juan Sebastián

Anuncio
Discurso del Embajador de Colombia en Italia,
Juan Sebastián Betancur, con ocasión de la ofrenda floral ante la estatua del
libertador, Simón Bolívar
Roma, Julio 18 de 2014
En nombre del gobierno de Colombia y en el de nuestra embajada, agradezco la
presencia de todos ustedes en la conmemoración del aniversario 204 del inicio del
proceso de la independencia de Colombia. A los integrantes de la banda della
Scuola Trasporti e Materiali dell’Esercito Italiano, dirigida por el Maestro Fioravante
Santaniello, que interpretaron los himnos de Italia y Colombia, mucha gracias.
Les damos de parte del señor presidente de la republica, doctor Juan Manuel
Santos un cordialísimo saludo.
Siempre recordaremos en esta ciudad el paso que por ella hizo el libertador Simón
Bolívar acompañado por su maestro Simón Rodríguez, quien el 15 de agosto de
1805 jurara en el Monte Sacro, liberar el continente latinoamericano de la corona
española. Ese viaje marcó a Bolívar para siempre. Es significativo que en ese
mismo año, Napoleón creó el reino de Italia y se coronó Rey de esta nación en
Milán, de lo cual también fue testigo el libertador.
Los franceses ocupan España en mayo de 1808, en consecuencia Fernando VII
deja su reinado, asume José Bonaparte y se inicia la guerra de independencia de
España contra Francia, guerra larga y cruel que desangra a España, debilita a
Napoleón y tiene consecuencias en América.
Es así como en Cartagena de Indias y en Santa Fe se inician revueltas y
desordenes de alguna magnitud, protestando contra la invasión francesa e incluso
se invita a la obediencia al rey Fernando VII y al consejo de regencia que ya en
España se había restablecido.
Dentro de esta enorme confusión los criollos en Santa Fe provocan el conocido
incidente del florero de Llorente que culmina con una proclama de independencia de
España, promulgan un memorial de agravios, y se intentan acuerdos para conciliar
posiciones. Cuando Fernando VII regresa al poder, comienza una persecución
implacable contra quienes propician cambios en el régimen colonial.
Se inicia entonces la gesta libertadora bajo las ideas y la espada de Bolívar y el
espíritu civilista de Santander y los sucesos históricos posteriores son bien
conocidos.
Se logra la independencia de España, si bien no, la integración de la Gran
Colombia; se generan luchas fratricidas; no se tiene claro cual es la ruta política a
seguir, y Bolívar muere en Santa Martha, enfermo y desolado.
1
Comienza así, un largo y tortuoso proceso de fortalecimiento institucional de la
Republica.
Veamos que encontró y que ha aportado el presidente Santos desde el 2010.
Para esa fecha las guerrillas ya estaban claramente disminuidas, gracias al enorme
esfuerzo de nuestras fuerzas armadas y de policía, pero no derrotadas totalmente, y
por lo tanto el presidente interpretó que era el momento propicio para iniciar unas
conversaciones con las FARC, tendientes a la dejación de las armas. Esta acción
se viene desarrollando en la ciudad de La Habana, Cuba, dentro de una agenda
previamente acordada que no compromete para nada el estado de derecho. El
propósito es mejorar las instituciones y políticas que fomenten la equidad, el
desarrollo social y el crecimiento económico.
Recordemos una frase del libertador y el alcance de sus palabras cuando, el 17 de
abril de 1821, expresó: “Se luchará para desarmar al adversario y no para
destruirlo”.
En el mundo rural quedaba mucho por hacer desde el punto de vista de reconstruir
sus instituciones, y propiciar políticas de verdadero desarrollo agropecuario con
equidad. Para ello, y así esta previsto en los acuerdos de La Habana, es necesario
seguir profundizando la titulación de la propiedad, que este gobierno plasmó en la
denominada Ley de Tierras, por medio de la cual se les restituye a los campesinos
sus predios despojados por la violencia. Se sancionó la llamada Ley de Víctimas con
la cual se reconoce el padecimiento de las familias desplazadas de su lugar de
origen o de habitación a causa del conflicto. Ya las Farc han reconocido que
realmente existen esas víctimas.
Hay que dotar al campo no solamente de tierras sino de bienes públicos esto es,
infraestructura de vías de comunicación e internet, obras de riego, ciencia y
tecnología para una mejor productividad que puede darse en pequeñas y medianas
parcelas y por supuesto en la grande empresa agrícola. Además de educación
salud, seguridad y justicia, bienes públicos por excelencia que garantizan la vida,
honra y bienes de los campesinos como lo exige la constitución colombiana para
todos lo habitantes del país.
Es indispensable que se lleve también una profunda política de sustitución de tierras
y no sólo de cultivos ilícitos por cuanto estos están sembrados principalmente en
territorios de protección de aguas y bosques.
La situación de Colombia, en general, ha mejorado ostensiblemente en estos últimos
cuatro años. Los indicadores tanto de crecimiento económico como de comercio
exterior, inversión extranjera, inversión interna, relaciones internacionales, inicio de
recuperación de instituciones que estaban tan maltrechas, como las rurales ya
mencionadas, y el sistema de salud y sobre todo la justicia, que apenas están en
proceso de recuperación.
2
Particularmente hay que destacar los logros en el aspecto del bienestar de la
sociedad como son: crecimiento del empleo y reducción de la pobreza. Con todo,
falta mucho para lograr un vigoroso crecimiento con equidad.
Se ha avanzado como nunca antes en la evacuación de la agenda construida en la
Habana. El mundo entero, y no es exagerado decirlo, está pendiente de esas
negociaciones. Italia concretamente ha manifestado en forma categórica el apoyo a
ese proceso. Los inversionistas internacionales han estado pendientes del buen
suceso de esas negociaciones.
Por ello la gran tarea pendiente que tiene Colombia en el momento, es lograr una
nueva empresa liberadora de ese invasor que ha intentado apropiarse del territorio
colombiano, de la política e incluso de nuestros valores y nuestra cultura, como es
la corrupción a través del narcotráfico, del despojo de tierras y de la explotación
ilegal de minas distinta a la tradicional explotación artesanal y empresarial de las
mismas.
Estos nuevos invasores, constituyen organizaciones criminales contra las cuales el
país tendrá que movilizarse unido. No podemos permitir una especie de nueva
colonización de nuestro territorio por parte de estos agentes criminales que quieren
controlar no sólo la riqueza, sino la política. Nuestros jóvenes tienen derecho a un
país en armonía en el cual se estimule el auto estima y se desate el potencial
creativo de la juventud.
Por ello, es tan importante el fortalecimiento de un lado, de la educación desde la
infancia, la familia y la cultura, y del otro la justicia, las fuerzas armadas y de policía
y las demás instituciones que protegen la democracia.
Parte de ese proceso liberador se inicia en forma contundente cuando las guerrillas
aceptan la negociación que se está dando, aceptan combatir el mundo de la droga,
aceptan la existencia de las víctimas del conflicto, y aceptan la necesidad de una
manera moderna de encausar el desarrollo rural con equidad.
En una palabra y volviendo al libertador, quien no logró la reunificación de la Gran
Colombia, intentemos que se dé una nueva ocupación legítima del territorio
colombiano, en donde el Estado de Derecho con democracia esté vigente en cada
rincón y respete las opiniones contrarias que son indispensables para la buena
marcha de la sociedad, pero planteadas con respeto, sin mezquindad, sin violencia,
para beneficio de todos los ciudadanos, donde las expresiones de cada aldea o
región puedan darse libremente y el desarrollo económico y social tenga lugar
dentro del marco de optimismo que todos queremos y merecemos.
Quiero terminar haciendo alusión a las oportunidades que Italia ofrece al mundo y
particularmente a países como Colombia, para solucionar justamente esos
problemas que hemos llamado de ocupación legítima y eficiente del territorio.
A Colombia le hace falta fortalecer muchísimo más el desarrollo de las ciencias
básicas, tanto las denominadas ciencias sociales como las denominadas ciencias
3
duras. Sin ello no es posible llegar a ser un país desarrollado. No conozco ningún
país llamado desarrollado que no haya fortalecido sus equipos científicos. Italia nos
ofrece activos indispensables para el desarrollo de una sociedad como son: la
cultura, el arte, la ciencia y la tecnología.
En síntesis, el siglo 19 en Colombia fue el de las guerras libertadoras y las guerras
civiles. El siglo 20, a pesar del intento de muchas reformas, se caracterizó por
fenómenos como el de la violencia, la aparición de las guerrillas y el paramilitarismo.
Y en Europa y en América Latina, es notable la presencia del totalitarismo.
Siempre he estado convencido de que el arte de la política, es evitar la guerra.
Hagamos del siglo 21 el siglo de la política, en su más genuino sentido clásico de
estar al servicio del bienestar y desarrollo con equidad, para lo cual es necesario el
fortalecimiento de las instituciones.
Exijamos a los servidores públicos, calidades académicas y éticas de excelencia y a
los agentes privados, pilar fundamental del desarrollo de la economía, igual respeto
a la ley y a la ética.
Y al necesario ejercicio de la oposición, exijámosle igual comportamiento ético en la
sinceridad del planteamiento de sus argumentos.
Muchas gracias.
4
Descargar