CREENCIAS SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL ALUMNO Marín Martínez, Nicolás, [email protected] Dpto. Didáctica de la Matemática y de las Ciencias Experimentales (Universidad de Almería) www.ual.es\personal\nmarin INTRODUCCIÓN Las propuestas para la enseñanza de las ciencias basadas en la analogía “el alumno como científico” comparten un tratamiento de la cognición del alumno semejante. Este se perfila desde las construcciones cognitivas hechas en el plano de ciencias, de ahí que la expresión “el alumno como científico” sea la que mejor las sintetiza. Además, subyace en estas propuestas una cadena de inferencias muy similar y cuya estructura lógica se podría formular en dos pasos: • La premisa está constituida por argumentos que se toman de algún aspecto de la construcción del conocimiento de ciencias. Los más usuales son a) la historia de la ciencia bajo el supuesto paralelismo entre ideas científicas a lo largo de la historia e ideas del alumnado, b) los mecanismos lógicos y epistemológicos propuestos para explicar el progreso de las teorías de ciencias, c) las características de la actividad científica en contextos de justificación o d) la actividad del científico más o menos modelizada en contextos de descubrimiento. • las implicaciones para la enseñanza de las ciencias se obtienen mediante inferencias usualmente de tipo deductivo o analógico- que aluden a la necesidad de un buen acuerdo entre las estrategias de enseñanza de ciencias y la premisa enfatizada con anterioridad. En este tipo de argumentos se asume que los procedimientos y cambios que han sido útiles, productivos o han supuesto progreso en el plano de las ciencias, producirán un efecto semejante al aplicarlos al plano de la educación de ciencias. En concreto, se estima que el rendimiento académico del alumno mejorará. Este supuesto está muy consensuado en el ámbito de la Didáctica de las Ciencias (Gil y otros, 1999). Este trabajo, usará el acrónimo AcC para hacer referencia a las propuestas para la enseñanza de las ciencias basadas en la analogía del “Alumno como Científico”.El propósito es delimitar la visión que se sostiene desde AcC de la construcción del conocimiento del alumno y, desde ahí, evaluar las propuestas AcC y, si existen, mostrar previsibles limitaciones. VISIÓN COGNITIVA DEL ALUMNO Resulta difícil dibujar la visión cognitiva del alumno que se mantiene desde modelos AcC, pues lo usual es que no se pronuncien, guarden silencio, no perciban conveniente explicitarlo o no realicen afirmaciones sobre qué modelo cognitivo del alumno se asume en la investigación (Marín y otros, 1999). Por esto, para delimitar las creencias sobre la cognición del alumno se precisa indagar en trabajos que han estudiado el conocimiento del alumno, o bien, las dificultades de comprensión y aprendizaje de las ciencias: A. Creencias que subyacen en trabajos sobre las concepciones del alumno. Las revisiones realizadas por nuestro grupo de investigación (por ejemplo, Jiménez Gómez, Solano y Marín, 1994; Marín y Benarroch, 1994; Jiménez Gómez, Solano y Marín, 1997; Benarroch, 1998; Marín, Solano y Jiménez Gómez, 2001) ponen de manifiesto las siguientes creencias: 2.1. Creencia sobre la cognición del sujeto, usualmente implícita, por la que es asimilada a la estructura y organización conceptual de las ciencias en su versión académica. Esta creencia se pone de manifiesto cuando de forma casi sistemática los contenidos disciplinares constituyen el principal referente para buscar e interpretar las manifestaciones cognitivas del alumno. La estructura cognitiva del sujeto no se puede asimilar a una estructura conceptual puesto que existen contenidos cognitivos implícitos y procedimentales (Piaget, 1974; Karmiloff-Smift, 1994), vinculados fuertemente a lo afectivo (Botella, 1994; Marina, 1998; Pintrich, 1999), construcciones cognitivas por interacción con su entorno cotidiano no relacionadas con las académicas o efectos prototípicos en el modo de establecer categorías naturales (Pozo, 1989). El ámbito de la enseñanza de las ciencias ha estado marcado en exceso por un modelo cognitivo del alumno mediatizado por la organización de los contenidos académicos de ciencias en entramados de conceptos, relaciones y teorías (ver por ejemplo, Ausubel, Novak y Hanesian, 1986; Carey, 1991). Esto da una visión demasiado explícita, declarativa y sintáctica de la construcción de los significados individuales. 2.2. Excesiva confianza en creer que las respuestas del alumno representan el conocimiento del alumno. Esta creencia se pone de manifiesto en la ausencia de controles en la toma e interpretación de datos que evalúen su grado de fiabilidad o validez. Es discutible esta creencia ya que: a) Cabe la posibilidad de que el alumno de respuestas “in situ”, al azar o inventadas, probabilidad que aumenta cuando las preguntas están demasiado encorsetadas por los conceptos académicos y dan poca oportunidad a que el alumno exprese su conocimiento cotidiano. b) No se puede evitar la parcialidad del investigador. Es dudoso que la interacción entre los sistemas cognitivos del investigador y del alumno termine ofreciendo datos neutrales que hablan sólo de éste último. Conscientes de que los datos que usa el investigador están necesariamente sesgados y tergiversados, solo queda la posibilidad de minimizar estos “efectos”. Subyace en esta creencia un optimismo realista que surge ante la ausencia de considerar modelos sobre la cognición del alumno más desarrollados. 2.3. Creencia en suponer el conocimiento del alumno incoherente, fragmentado y confuso, sin embargo, desde la perspectiva del propio sujeto, su conocimiento es coherente, útil y eficazmente pragmático para responder a las usuales demandas de su entorno cotidiano (Pozo y Gómez Crespo, 1998). Desde una perspectiva con intención objetiva, el conocimiento coherente del sujeto es una consecuencia necesaria de la tendencia orgánica de autorregulación por las que se rigen sus construcciones cognitivas (Piaget, 1978a). La incoherencia, fragmentación y confusión son características que surgen al confrontar el conocimiento del alumno con cuestiones académicas y son, la mayoría de las veces, más que atributos cognitivos del sujeto, un “efecto colateral” de determinadas deficiencias de la metodología utilizada (Oliva, 1996; Marín, Benarroch y Jiménez Gómez, 2000). Es normal que un modelo cognitivo tomado de la estructura conceptual de ciencias tienda a devaluar el conocimiento del alumno. B. Creencias que subyacen en trabajos sobre enseñanza, comprensión y aprendizaje de las ciencias. Los problemas que tratan estos trabajos obligan, de un modo u otro, a hablar del aprendiz de ciencias y, por tanto, a poner de manifiesto ocasionalmente creencias sobre el conocimiento del alumno. 2.4. Creencia en suponer que la construcción del conocimiento social de ciencias puede servir de modelo, al menos parcial, de la construcción del conocimiento individual. Formulada de otro modo, esta creencia asume la validez psicológica de un modelo sobre conocimiento externo al sujeto. Consecuentemente, el modelo de alumno que se maneja, respecto a otros más respetuosos con datos psicológicos, es más racional y lógico (Pintrich, 1999) y más declarativo y explícito (Marina, 1998). Es difícil admitir como buen modelo de la actividad cognitiva del alumno el que ofrece la analogía “el alumno como científico” dadas las diferencias notables entre la construcción del conocimiento social de ciencias y el del alumno (Marín, en prensa). 2.5. Creencias realistas y empiristas al admitir correspondencia entre conocimiento y realidad y entre enseñanza y aprendizaje. Una posición constructivista coherente sólo ve la posibilidad de que el sujeto construya su conocimiento individualmente. (Delval, 1997). O dicho de otro modo, no es posible el trasiego cognitivo directo entre medio y sujeto, lo que permite hablar figurativamente de que existe una membrana que impide transito cognitivo entre ambos. La flexibilidad de la membrana, le permite al sujeto interaccionar con su medio, pero al no poder salir, impide que lo puede tocar para compararlo con su conocimiento o hacer apropiaciones cognitivas directas. Está bastante consensuado entre las diferentes posiciones constructivistas el admitir que la asignación de significados es un proceso individual, igual que sus construcciones cognitivas. Para no llegar a perder esta coherencia constructivista, admitir la fuerte influencia del entorno social en la construcción cognitiva individual no debería inducir a pensar que el acervo cultural pase sin dificultad a añadirse al conocimiento del sujeto. Por las razones dadas, se puede afirmar que la posición epistemológica que se mantiene en la analogía del “alumno como científico” es paradójica pues por un lado se etiqueta constructivista pero por otro mantiene la correspondencia entre conocimiento y realidad característica del asociacionismo (Pozo, 1989). Aunque las propuestas didácticas basadas en AcC se autoproclaman constructivistas, presentan incoherencias frente a esta posición epistemológica y sólo parecen estar comprometidos superficialmente con la frase “el alumno construye sus conocimiento”, lo cual es poco bagaje para afrontar cualquier investigación dado que carece de los detalles psicológicos que podría aportar un modelo sobre la construcción del conocimiento individual (Pozo, 1996). En la práctica, en el modo de tratar la construcción del conocimiento individual, la posición epistemológica que se adopta no es constructivista al admitir correspondencias entre conocimiento y realidad se acerca más a posiciones empiristas. Sin embargo, para tratar la construcción del conocimiento social de ciencias, se adoptan posiciones epistemológicas más avanzadas y desarrolladas. Esto no es de extrañar si se tiene en cuenta que el principal objeto de debate y reflexión entre los miembros de la comunidad del ámbito de la enseñanza de las ciencias es esto último. 4.6. Las creencias sobre aprendizaje se pueden asimilar en dos marcos denominados visión directa o visión interpretativa (Pozo y Scheuer, 1999) En estos marcos admiten correspondencia entre aprender y enseñar, de modo que las dificultades que se pueden percibir en el aprendiz cuando se le enseña algo no invalidan la posibilidad, de un modo inmediato (visión directa) o mediado y trabajado (visión interpretativa), de llegar a un conocimiento que se corresponde exactamente con lo enseñado. Además, se admite la posibilidad de adquirir un conocimiento fiel a la realidad que sería verdadero y absoluto. LIMITACIONES PREVISIBLES DE LOS MODELOS ACC PARA LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS Estas limitaciones están determinadas por las creencias que se sostienen desde AcC sobre cómo organiza y adquiere el alumno su conocimiento. En general, la relación entre enseñar y aprender que se mantiene desde AcC se ajusta bien a lo que se ha descrito como visión directa o interpretativa (Pozo y Scheuer, 1999), o lo que lo mismo, los diseños de enseñanza prevén mayor movilidad y prestancia cognitiva del alumno que la que reflejan los resultados académicos u otros modelos mejor fundamentados psicológicamente. Así, por ejemplo, parece que es relativamente fácil hacer diseños de enseñanza para: a) crear conflictos cognitivos en el alumno y que estos les llevará a renunciar de sus ideas y abrazar otras nuevas, b) “relacionar sustancialmente” ideas previas y nuevas o c) adquirir habilidades procedimentales que los hace diestros en el desarrollo de pequeñas investigaciones las que hacen los científicos. Sin embargo, las evidencias que prepara el docente para crear conflictos cognitivos no actúan como tales para los alumnos (Villani, 1992; Leach, 1999), aún no se dispone de experiencias de clase donde el conflicto cognitivo haya resultado en un claro cambio conceptual (Duit, 1999). las elementales relaciones ausubelianas (ver Novak, 1982), para los contenidos de ciencias, se resisten a hacerse “sustanciales” (Pozo, 1989; Pozo y Gómez Crespo, 1998), más del 70% de los alumnos no poseen habilidades para desarrollar investigaciones parecidas a las que se ponen en juego en la actividad de los científicos (Shayer y Adey, 1984; Lawson, 1993; Lawson y otros, 1993), etc. Definitivamente, las previsiones de las condiciones de enseñanza diseñadas desde AcC no sólo no se dan, sino que todo parece indicar que el asunto es más complejo. Se puede explicar la falta de confirmación de las previsiones de aprendizaje que se hacen desde AcC aludiendo a las diferencias existentes entre la construcción del conocimiento de ciencias y las que se dan en el plano individual (Pozo y Gómez Crespo, 1998; Marín, en prensa). Estas diferencias, hace que los modelos sobre la cognición y aprendizaje del alumno propuestos desde AcC presenten notables deficiencias. De hecho, las propuestas que se hacen desde alguna de las mecánicas de la construcción del conocimiento social de ciencias son parcialmente válidas para hacer buenos diseños de enseñanza pero deberían abstenerse de hacer declaraciones sobre aprendizaje si no se quiere incurrir en preconceptos sobre aprendizaje. Se afirma que las propuestas de enseñanza basadas en AcC son parcialmente válidas ya que se pueden complementar considerando tipos de construcción cognitiva específicamente individual no contemplados en los modelos de construcción social de conocimiento, los cuáles están ligados con la construcción de significados en el sujeto, con el contenido implícito y toma de conciencia, con los diversos procesos de abstracción cognitiva y, finalmente, con la naturaleza del contenido procedimental (Marín, en prensa). BIBLIOGRAFÍA AUSUBEL, D.P., NOVAK, J.D. y HANESIAN, H. (1986). Psicología educativa. Un punto de vista cognoscitivo. Méjico: Trillas. BENARROCH, A. (1998). Las explicaciones de los estudiantes sobre las manifestaciones corpusculares de la materia. (tesis inédita), Facultad de Educación (Universidad de Granada). BOTELLA, L. (1994). Constructivismo y Desarrollo del Conocimiento: Procesos Ortogenéticos de Evolución de las Teorías Personales. Tesis doctoral no publicada. 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