Tíbet

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TIBET
Es el Tibet una alta región, a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar. Su
aspecto orográfico es el de una inmensa meseta, donde se asienta la vida, rodeada por
grandes núcleos montañosos. Las montañas de la China meridional por el Este; por el
Norte los Altyn Tagh y Kuen Lun; por el Oeste el Karakorum y por el Sur el Himalaya.
Su extensión total, es de un millón doscientos mil kilómetros, el doble que España.
Desde tiempo inmemorial, este pais, más parecido a una isla por su difícil acceso,
contribuyó a mantener las miradas de aventureros, guiados por antiguas leyendas, en las
que se incluía un Tibet decorado con oro y piedras preciosas. Por otra parte, el
distanciamiento político y religioso de esta región, se hace evidente por la autonomía
que siempre quiso tener este pueblo. Su máximo dirigente espiritual, es el Dalail Lama.
En el año 1959, tuvo lugar la última revuelta para independizarse del pueblo chino, pero
fue sofocada por el ejército rojo, entonces el Dalail Lama tuvo que huir a la India.
Un ambiente increíble.
Los viajeros que han tenido la oportunidad de ir a este pais, han quedado maravillados
por el esplendor de su viva. Después de amanecer, inmensas brumas quedan por debajo
de toda esta inmensa meseta, que como ya dije antes, está a más de cuatro mil metros de
altura. La sensación de estar en otro mundo se hace real, es como si el observador
emergiera de una nube en lo alto del firmamento, y como en esos instantes, los rayos del
Sol penetran horizontalmente, tiñen esta espesa bruma de un rojo iridiscente. Al paso
del tiempo, se puede experimentar allí, al borde de cualquier montaña, un fuego vivo
moviéndose bajo los pies. Cuando la bruma es al fin disuelta, se pueden apreciar las
pequeñas siluetas, allá en la lejanía, de sus pastores. Las pendientes de las montañas se
ven salpicadas de robledales y pinos, algún destello de cualquiera de los ríos que
descienden por sus empinadas laderas y sobre todo, una claridad tan grande y afable,
que se puede ver a kilómetros de distancia. En este ambiente de vientos helados en
invierno y extremo calor en verano, han proliferado milagros y leyendas.
Cuando la Realidad Supera la Fantasía
No es el Tibet lugar donde se practica una sola forma de budismo, magos y adivinos
también encuentran su razón de ser, en tan aislado lugar. La causa de que ambas
facciones compartan la misma cultura, es por la posición del brujo frente al hombre
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corriente. Desde mucho tiempo atrás, antes siquiera del nacimiento de Budha, una
extraña forma de brahamanismo con ciertos toques de tantra, era la manera de entender
la religión en aquellos lugares. El chaman no es un esclarecido, espiritualmente
hablando, y por regla general, se dedica a hacer rituales para el bien de las cosechas y la
fecundidad del ganado. Para la mayoría inculta y supersticiosa, se les hace
imprescindible, que el chaman se encargue del bienestar físico y supuestas maldiciones,
mientras que el monje Lama cuida de las almas.
Existe una historia referida a uno de estos brujos que utilizó sus artes contra el mismo
Ralopa. Este personaje practicaba el tantrismo nepalés, que ahora en nuestro tiempo se
presenta como kundalini. Un tipo de yoga rápido que busca la liberación actuando sobre
centros de energía corporal llamados chakras. Este iniciado del que poco se sabe, vivió
hacia el siglo noveno antes de la reforma llevada a cabo por el insigne Tsong Kapa.
Pertenecían sus enseñanzas a una secta minoritaria, conocida por Nagspas o “magos de
las palabras secretas”. Estando de peregrinación en busca de una enseñanza más
profunda fue a encontrarse con Mutegspha Phurba Nagpo. Como hacían viaje juntos,
discutieron sobre cual de las dos enseñanzas era la mejor. La superior capacidad
intelectiva de Ralopa le dio vencedor, pero, aquel hechicero se cargó de odio hacia él.
Cuando Ralopa se encontró con quien debería ser su nuevo maestro, al que iba a visitar,
le contó cuanto le había sucedido y un sueño que tuvo pocas horas después de aquel
percance. En esta visión, vio al Sol y la luna caer al abismo y una estatua de oro cabeza
abajo. Consiguió de su maestro la fórmula Unitchi, que se usaba para castigar y quemar
y tenía a su vez otras cualidades. Como pensaron que el brujo actuaría esa misma noche,
Ralopa, según le indicó su maestro, inscribió en una piedra plana una serie de caracteres
mágicos y metiéndose en una enorme tinaja, se tapó con esa piedra. Una vez dentro
repitió la fórmula una y otra vez. A media noche oyó un fuerte golpe contra la puerta, y
por curiosidad levantó un poco la piedra, y asombrado comprobó cómo un phurba
(puñal) asomaba su punta por el otro lado de la fuerte madera. A continuación le
siguieron otros tantos puñales, que ninguna mano visible lanzaba; y esta vez todos se
dirigieron a la cabecera de su cama. Cuando amaneció, varios phurbas estaban clavados
en la almohada. Al salir ileso de tan duro percance, el hechicero Mutegspa, defraudado
se suicidó.
Cómo se crea un fantasma
De los escritos que nos dejó Alexandra David-Neel, figura esta historia:
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Según nos cuenta, un mago de carácter agrio que vivía en soledad, quiso aplicar sus
conocimientos esotéricos para crear un fantasma que le aliviase de su extrema soledad.
Día a día, durante un año, imaginó la existencia de otra persona, poco a poco definió sus
rasgos, a tal punto, que lo veía ya con toda facilidad. Sus modales, forma de andar y ser,
los fue creando con la imaginación, tal y como puede hacer cualquier escritor. El
proceso que este brujo siguió, fue el de familiarizarse con su creación, tener fe en su
existencia, procurar oír el ruido de sus pies al caminar, su voz al hablar, y hasta el
sonido ronco de su tos. Así las cosas, creyó un día haber visto la silueta de lo que estaba
creando y se encontró muy satisfecho, así tendría un emisario que le comunicaría cuanto
sucediese en las ciudades próximas, y una compañía nada desagradable. Cuando
Alexandra fue a visitar a este mago, le vio hablando con otro chaman y se sorprendió
mucho al comprobar que ambos eran de un gran parecido, así supo que lo que estaba
viendo, era el maestro y su creación.
Los problemas vinieron cuando aquel mago se dio cuenta que aquella entidad de su
fantasía tomaba decisiones propias. De alguna forma inexplicable tenía conciencia de
estar vivo, y esto, a él le daba miedo. Invirtió el proceso de creación, e intentó de esta
manera ignorarlo, mas siendo este método lento, aquella entidad por él creada y que
siempre vivía en su compañía se dio cuenta de lo que iba a sucederle y procuraba
manifestarse con todo el ruido que era capaz de hacer. Este experimento se convirtió en
una pesadilla para el brujo, que sólo tras penalidades sin límite, logró disolver en la
nada aquella creación. Así de grande es el poder del pensamiento, y aunque esto haya
podido parecer fantástico, no es así para los tibetanos.
En algunas ocasiones, visitantes europeos han podido observar unos raros atletas que
surcan las llanuras a media carrera, en un estado de profunda concentración. Estos
corredores llamados Lungom-pass, son capaces de cubrir distancias de cincuenta
kilómetros, y llegar a su destino, normalmente otro monasterio, sin alteración en sus
pulsaciones cardíacas.
Como ya dije al principio, no es nada desacostumbrado para los habitrantes de esta
región, ver prodigios de esta naturaleza.
Cuando cae la noche y el frío viento del Norte aulla en ese idioma incomprensible y
amenazador, en cualquier celdilla que ocupan los monjes Lama, podría verse a alguno
de éstos, arrobados en meditación, flotando a más de un metro sobre el nivel del suelo.
Entre ellos se dan informaciones a distancia, sin que medie ningún aparato, excepto el
pensamiento.
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Cuenta Alexandra que en una ocasión, estando necesitados de víveres y a más de veinte
kilómetros de la aldea más cerecana, donde vivía un familiar del guía, recibieron
sorprendidos, la visita de este hombre, que notándose incómodo, le pareció que el grupo
dirigido por su primo, necesitaba alimentos. En otra ocasión sucedió lo mismo, pero con
medicinas. Toda esta serie de fenómenos paranormales, pueden, como aseguran los
propios tibetanos, estar favorecidos por las energías telúricas del lugar, el espíritu
poderoso de las montañas, los entes del aire, la virginidad de sus lugares y lo más
importante de todo, que sus gentes aún crean en los espíritus pobladores de la
naturaleza.
Entre las muchas leyendas que estas personas suelen contar, está una de orígen nómada,
referente a las brujas Dakkini, de larga cabellera blanca y ojos azules. Representación
por otra parte igual a la diosa del invierno de los paises nórdicos, y como el Tibet es el
pais de las nieves, no es de extrañar. Estas brujas igual pueden tener un papel benévolo
o maligno. Ayudan a los hombres a conseguir tesoros ocultos, a lograr el amor de
alguna joven, o a viajar por los aires a lugares distantes. Las brujas dakkini de
extraordinaria belleza, también pueden poseer a los hombres, hacerlos sus esclavos y
hasta tener relación sexual con ellos. De estas uniones se enorgullecen algunos
hechiceros. En medio de esos lugares tan desolados, la imaginación y la poca cultura es
suficiente para desarrollar las más variopintas historias.
En las frías noches de invierno, bajo una de las tradicionales tiendas de piel de jack,
estos nómadas gustan de contar sus propias experiencias a otros, con esa pequeña
imaginación que se suele poner al relatar, ya que su fin, no es histórico. Reflejando sus
pupilas el fuego y con el aullido del lobo y el lamento del buho, dejan entrecortado su
relato, mientras observan el rostro de sus familiares, que atentos vigilan el ruido del
entorno, de esta manera amenizan su descripción.
La última realidad
No en vano el Tibet ha sido el último recurso para aquellos espíritus inquietos, que
han buscado y siguen buscando el camino del conocimiento. Quizá lo inaccesible de
aquel lugar ha conseguido hacer creer que el último rescoldo de sabiduría espiritual
pudierea encontrarse allí. A partir del año 1959, los hechos cambiaron y no es extraño
encontrar Lamas por Occidente. La enseñanza esotérica, según cuentan, fue protegida
en un pequeño convento, lejos de Lassa, cuando el Dalail Lama tuvo que exiliarse. Este
convento del que se han querido hacer referencias como si fuera Shangri La o
Shamballa, estaría en un valle oculto en la cordillera de los himalayas.
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El sistema tibetano para encontrar el camino de la Verdad y saber reconocer a Maya (la
ilusión) en cualquier cosa, es como sigue: Ante todo, cualquier maestro prefiere enseñar
a un niño que no a un adulto. El adulto se ha ido formando un personalidad mundanal,
que para el Lama es Maya; sin embargo, un niño, pongamos de ocho años, no tiene sus
ideas arraigadas. Para mejor comprensión de cuanto he dicho, es conveniente mencionar
un proverbio chino, que dice: Sólo se puede llenar aquello que está vacío.
El ser humano, en su envanecimiento, se forja una personalidad que en la mayoría de las
ocasiones, es falsa. El monje Lama, con su paciencia meticulosa, va extrayendo estos
retazos de personalidad, reflejada en el caso del niño, y cuando por fin nota que está
receptivo, comienza su verdadera enseñanza. A este período o grado, se le denomina:
Chela. El tiempo es el aliado del sabio, y así, el maestro va prodigando su enseñanza,
mientras aplica una ordenanza estricta a su chela, con la idea de acostumbrar a éste a
desarrollar una voluntad de trabajo. A cada circunstancia de la vida, el Lama le irá
explicando su razón. Sus charlas, aparentemente sin mucho sentido, son partes de un
camino que en el futuro deberá recorrer solo, y cuando su disposición o nacimiento se lo
permitan, podrá ser ordenado Lama.
Bhudismo Tibetano
Esta enseñanza considera engañosas las obras en las que se enorgullecen los hombres,
pues, todo lo que se construye, teermina derrumbándose por la acción del tiempo.
Civilizaciones prósperas desaparecieron y desaparecerán, todo lo que sube, termina
bajando, como el agua vertida por la lluvia en los ríos, que finalizan en el mar. Nada es
perpétuo, todo está en constante cambio, fuerzas opuestas en constante lucha llegan a
complementarse, el Yin y el Yang. Sólo lo que comprende el alma o espíritu,
denominado Atma por los orientales, es constante y no engañoso, pero, ¿cuál es la via
para comunicar con nuestro interior?.
Es bueno razonar sobre las acciones que llevaron a cabo los grandes iniciados: Krisna,
Rama, Buda, Lao Tsé y otros muchos. Intentar comprender sus mensajes sin que nadie
nos los imponga. Un buen maestro razona con el discípulo, y un buen discípulo pide
explicaciones.
Los tibetanos y la mayoría de los orientales, dan gran valor a la humildad, sin la cual, es
imposible acometer cualquier empresa, ni espiritual, ni sociológica. Conseguir este
grado de humildad, es algo realmente difícil, pues humildad, no es decir de uno poco y a
solas pensar todo lo contrario. Un hombre o mujer verdaderamente modesto, ve el
mundo desde una perspectiva diferente. No busca resaltar sobre sus semejantes, pues no
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se compara, por lo tanto, no sufre cuando algo le sale mal, y tampoco se enaltece si
obtiene resultados. Como no busca beneficios personales, sus acciones están liberadas
de la rueda kármica (según sus criterios), porque un ser humilde, está ya cerca de la
sabiduría, por eso debe ttrabajar manualmente antes de entrenarse en el conocimiento
del espíritu. Da valor a lo que tiene valor, y aunque esto pueda parecer lógico, no lo es
tanto si miramos a nuestra propia sociedad. Llegar a ser modesto implica aunténtico
sacrificio, hay que deshacerse de aquello que nos sobra, acumular cosas es indicio claro
de egoismo y consecuente ignorancia. Esto es todo lo contrario a lo que llamamos en
Occidente ser un “hombre”. Ser un hombre, nos dicen, es ser un vencedor, sin importar
a quién se haga daño, considerarse superior por tener más dinero. Por eso un chela
aprende a vaciarse, así estará siempre receptivo a la enseñanza. Por el contrario, el
hombre, como erróneamente lo entendemos, se fabrica a sí mismo, a través de retales,
que su propio ego, también falso, va creando, y como siempre está lleno, no encuentra
quién sepa más que él, y como cree que todos los hombres son iguales, no encuentera a
nadie que pueda enseñarle. ¿Por qué busca la persona ser admirado?. ¿Por qué busca
con empeño sobresalir?. Porque en el fondo tiene conciencia de su pequeñez, una
conciencia curiosa, capaz de rebajar los valores ajenos para poder él sobresalir. Sólo es
grande, aquel que sin ser suya la intención, brilla y alumbra con su conocimiento a los
demás.
Cuando al fin el chela consiga el grado de discípulo o adepto, es que ya está muy cerca
de ser Lama. De ahora en adelante meditará en la Senda Divina, siguiendo las
directrices dejadas por Budha. Para ayudarse, y según su capacidad, el maestro que esté
a su cargo, le dará un mantram, palabra ésta, que repetida con una entonación especial
desarrolla las facultades intelectivas y espirituales de quien lo pronuncia. El
conocimiento de su realidad interior, se le irá mostrando poco a poco. Luchará contra
las pasiones que el cuerpo le exija, y buscará con su mirada interna, cualquier señal de
la presencia divina.
El cuerpo humano tiene una serie de centros neurálgicos llamados chakras, que similar a
la escala de Job, conducen a lo más alto en la parte superior del cráneo. La eneregía
primaria es abosrovida por los pies, asciende hasta los órganos reproductores, de ahí al
plexo solar, la garganta, el tercer ojo y la corona. La evolución del discípulo está en el
grado que en esos momentos maneja, y que un maestro eficiente sabe reconocer. Como
aclaración, un adepto tiene ya desarrollada la virtud de su corazón y le llega ya hasta el
centro de la tráquea. Un iniciado o monje Lama, puede descubrir su tercer ojo, en el
entrecejo, y sólo un gran maestro se comunica con las esferas celestes a través de su
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corona. Como dato curioso, es bueno recordear la corona o halo que los pintores
colocaban sobre la cabeza de los santos en sus cuadros. Estos chakras o centros de
eneregía, no son recomendables para activar sin la dirección de un maestro, pues podría
crear desajustes psíquicos.
Curiosidades tibetanas
El Tibet es otro mundo, la altitud de su meseta, las cumbres de sus montañas, siempre
nevadas, sus vientos, y ese “algo” difícil de captar, que parece venir del más allá, hace
de estas gentes, personas diferentes. Entre sus características más acusadas, está la
tranquilidad con la que realizan su trabajo, la idea de que le tiempo es oro, no la
compraten ellos. El tiempo, -piensan-, no es nada.
Muchas son las caracteristicas que diferencian al tibetanos de un europeo. Este pueblo
no entierra a sus muertos, los incinera, los sumerge en lagos, los abandona en las
montañas, o lo más común, los deja sobre unas piedras planas, donde esperan las aves
necrófagas.
Si quitamos las prisas, el sentido del ego, y en consecuencia, la ambición personal, nos
estaremos acercando a su peresonalidad. Su religión es una mezcla de varias filosofías:
Taosimo, Bhudismo, Tantra y antiguas tradiciones animistas. Esto, en cuanto se refiere
al pueblo, aparte queda la iniciación en los templos, que recogen la parte más esotérica
del bhudismo Mahayana o Lamaismo.
El Tibet posee escuelas medias, donde prepara a sus habitantes en los oficios más
habituales, también tiene escuelas superiores y facultades, la de mayor antigüedad es la
de medicina. La vida de un tibetano pasa por varias etapas. De niño respeta a su padre
como primer instructor, éste a su vez, le enseña todo lo que sabe, incluso leer y escribir.
Desde los nueve años ayuda a su padre en el trabajo, así va aprendiendo una profesión.
A los doce años decide decide ya si le gusta el oficio paterno y si prefiere ir a la escuela
de oficios. Los hijos de las familias más ilustres, pueden entrar en los monasterios o
bien en colegios donde se les prepara para una carrera.
Por boca de sus progenitores, concoce que la vida debe pertenecer al espíritu y no al
cuerpo. ¿Cómo puede ser esto?. Los tibetanos dicen, el cuerpo siempre pide y nunca
está contento, si le sirves, nunca encontrarás tu espíritu. La vida consiste en dar al
cuerpo lo que es del cuerpo, y al espíritu lo que le pertenece.
La diferencia entre la población rural y la ciudad es enorme. Lassa está llena de gente,
con sus casas peculiares de vistosos colores y formas. Sus tejados todos llenos de
antenas, y los vehículos motorizados llenan de ruido la ciudad.
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El papel de la mujer tibetana es el de una santa, con toda la tradición en su contra, debe
ser sumisa y aceptar la superioridad del esposo, también la de su hijo mayor.
Otra peculiaridad de este pais, es su medicina, que puede ser ortodoxa, la que se imparte
en escuelas autorizadas, o heterodoxa, la que transmite el curandero a sus ayudantes.
Hay una medicina para el cuerpo y otra para el espíritu. Cuando un curandero se
enfrenta a una enfermedad, producida por el espíritu sobre el cuerpo, en castigo a una
mala acción, lo primero que aconseja es disculparse con la persona que recibió la ofensa
y compensarla de alguna manera. Después deberá hacer ejercicios de buenos
pesamientos hacia sus semejantes.
Si es el alma la que sufre, provocando depresiones y melancolía, el curandero manda a
esta persona que pase toda la noche echando el aliento a su imagen en un espejo, al
amanecer debe romperlo, así dicen, la enfermedad pasa a la imagen. Otro sistema de
curación, son con unas piedras planas de río, que se calientan y luego se ponene sobre la
parte afectada, de esta manera, la enfermedad, -dicen-,pasa a la piedra, la cual, es
necesario destruir luego, no sea que alguien accidentalmente la tocase y se viera
contagiado.
También hay medium curanderos, que absorven con sus manos el mal.
La medicina oficial también se ocupa de realizar curaciones que para nosotros
resultarían extrañas, no por eso menos efectivas, y esto es debido a aque la medicina
oriental, tiene en cuenta la existencia del principio espiritual, además, la mayoría de las
enfermedades son de orden psicosomático.
En busca de lo sobrenatural
Chamanes y adivinos buscan repuestas en el futuro, evitan los malos influjos, hacen
pócimas de amor, fabrican amuletos y en suma, curan las angustias de quienes creen en
ellos. No resulta fácil difernciar al adivino del chaman, a veces, el uno realiza el trabajo
del otro. El adivino utiliza varios utensilios para asomarse al futuro. Si sus creencias
perosnales le acercan al taoismo, se vale de pequeños caparazones de tortugas
denominadas cauríes. Las hace girar sobre sí mismas y es en estos movimientos en los
que lee el porvenir; también sirven de amuletos y vienen a ser para el pueblo tibetanos,
de gran poder. Otros utilizan una vasija llena de aceite, se quedan fíjamente mirando a
la superficie, y allí ven lo que va a suceder. Otro sistema que también viene del Tao, son
los sesenta y cuatro exagramas del libro oracular I Ching. El consultor arroja una
ramitas de tallos de milenrama. Otros sistemas adivinatorios son poner a rodar una
moneda y sacar informacfión de la dirección que tome. El vuelo de las aves y leer
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entrañas de animales sacrificados. Por su parte, los chamanes quitan maldiciones y
también las ponen. La caza y destrucción de entidades malignas merece especial
atención.
El chaman va a pasar dos días sin introducir alimentos en su cuerpo. La última noche
se prepara ya para el ritual. En una atmósfera de olor a benjuí y sándalo, con una
pequeña luz que surge de una lámpara de grasa de jack, el chaman comienza a
pronunciar un mantram secreto de gran poder, todo esto, sentado sobre una esterilla.
Poco a poco, el brujo va entrando en un estado hipnótico, libera su doble astral, y
manteniendo la consciencia, viaja por el plano psíquico, que está entre el mundo físico y
el espiritual. En seguida se dirige hacia su paciente, y cuando lo encuentra, ve que éste
tiene adherido a su cuerpo astral un ente horrible, que con múltiples ventosas se agarra
firmemente a su víctima. En esta situación el chaman invoca los poderes del dios Dorji,
así convierte en fuego sus manos, que utiliza para desprender esa criatura monstruosa.
Después de esto busca si ha habido culpables, y a veces los hay, tratándose en ocasiones
de otro chaman, que por indicaciones de su cliente viaja hacia la persona que quiere
perjudicar y le convence de haber hecho un gran mal, simulando la propia voz de la
conciencia o la presencia de un dios tutelar. Si el otro se lo cree, pues a fin de cuentas es
muy difícl ser perfecto, el mismo chaman le colocará una de esas entidades depresoras.
Una persona parasitada por más de una de estas entidades, perdería fuerza rápidamente
o bien, se suicidaría.
Volviendo al chaman que ha realizado la curación, vemos que éste, desde el plano
psíquico en el que se encuentra, puede ver si hay personas que odien a su cliente, si las
hay, les da un buen susto, apareciendo en sus sueños como un terrible guerrero
vengador. Al día siguiente va a visitar a su cliente, así comprueba la eficacia de su
trabajo, y de paso le instruye en el origen del mal que ha padecido, para evitar asi una
nueva agresión. El chaman le explica que el sentido de culpa es la principal via de
acceso. La persona parasitada cree que se siente tan mal, por un castigo justo que le
viene por una mala acción. Comienza a inquietarse cuando ve que este sufrimiento no
pasa con el tiempo, por eso busca la ayuda de sacerdotes y chamanes. El ente depresor
se da cuenta al instante, si tal o cual persona siente culpabilidad, entonces, imitando la
voz de la persona ofendida, se fija a su víctima, Así la castiga, porque en el sufrimiento
de ésta reside su alimento. Estas entidades que viajan por el mundo astral o psiquico, no
viven mucho si no encuentran a quien parasitar. Todos estos entes parásitos son el
resultado de la permanencia del cuerpo astral después de la muerte del cuerpo físico.
Cuando el cuerepo muere, algunas personas muy materialistas se han apegado tanto a su
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cuerpo que después de muerto éste, aún queda una mínima conciencia adherida al
mismo. Si se incinera, como se hace en el Tibet, la componente psíquica que esta
adherida, tiene que soltarse y viajar por el mundo astral buscando cuerpos a los que
fijarse para poder mantener esa forma baja de vida, por definirla de alguna manera. Este
enjendro desea seguir vivo desde el momento mismo en el que ha tenido conciencia de
su propia existencia, y por eso, vampiriza a todo aquel que puede
Adolfo C.Algora.
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