Fallos

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Fallos
... el elemento normativo ‘obra intelectual’ inserto en el artículo 72 de la Ley 11.723, incluye creaciones
originales comoson los programas de computación conocidos como `software’ y así lo sostiene de modo
pacífico la doctrina. (C.N.Crim.y Corr., Sala Ia., causa No. 34.267, 17.11.1988).
Los programas poseen todos y cada uno de los caracteres para que jurídicamente reciban el tratamiento de
obras ...contamos con una legislación que prevé expresamente la sanción de conductas que se contemplan en
una enumeracióngenérica y abarcativa de todas las creaciones intelectuales (C.N.Crim. y Corr. Federal,
Sala I., causa No. 24.829,4.4.1994).
El programa de computación no reviste la calidad de cosa -cosa es sólo su soporte-, sino que debe ser
considerado obra,en el sentido dado por la ley de propiedad intelectual. (C.N. Crim., Sala VI, Causa No.
25.221, Pinamonti, OrlandoM., 30.4.93).
En 1994, cuando todo parecía señalar que la protección de los programas de computación por la ley N°
11.723 era un tema cerrado, la uniforme interpretación jurisprudencial fue puesta en crisis por la Sala VI de la
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, al sobreseer por inexistencia de delito en una
causa donde sobre la base del tipo penal del art. 72, inc. a) de la ley N° 11.723 se había acusado y probado la
reproducción no autorizada de programas de computación en los computadores del departamento de
ingeniería de una importante empresa constructora. Apelada, la sentencia fue confirmada el mismo año por la
Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal:
Por las razones expuestas, se llega a la conclusión de que el software es una obra intelectual sui generis que
requiere una protección específica .. se advierte, pues, la necesidad de una ley específica .. que atienda a sus
peculiaridades..14
No obstante la corriente divergente originada en la decisión de la Sala VI de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Criminal y Correccional, numerosas otras resoluciones y sentencias (anteriores o
posteriores al aludido fallo de la Corte Suprema) se mantuvieron fieles a la doctrina jurisprudencial
mayoritaria, considerando a los programas de computación como obras protegidas por el régimen de la ley N°
11.723. Entre estos precedentes merecen destaque por su importancia las primeras sentencias firmes que
condenaron a penas de prisión a “piratas de software”:
1) “Carcán, Javier Arturo por infracción a la ley 11723”, causa N° 21.673, Sala VII de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Criminal y Correccional. El 18 de julio de 1997 condenó a Javier Arturo Carcán a la pena
de seis meses de prisión en suspenso y costas como autor penalmente responsable del delito previsto en el
art.72 inc. “a” de la Ley 11.723 cometido en forma reiterada.
2) “Abram Lujan, Carlos María y Martín Raúl por infracción a la Ley 11.723”, causa 45.486, Sala I de la
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional. El 5 de septiembre de 1997 condenó a la
pena de tres años de prisión en suspenso y costas a Carlos María Abram Lujan y a Raúl Martín, como
coautores penalmente responsables del delito previsto en el art. 72 inc. “a” de la Ley 11.723 cometido en
forma reiterada. Uno de los condenados interpuso recurso extraordinario.
3) “Responsables de Compustore por infracción a la Ley 11.723”, causa Nro. 416, Tribunal Oral en lo
Criminal Nro. 10 de la Capital federal. El 25 de septiembre de 1997 condenó a la pena de cinco meses de
prisión en suspenso y costas a Irene Beatriz Carnicero y Marcelo Martín Generoso por encontrarlos coautores
penalmente responsables del delito previsto en el art. 72 inc. “a” de la Ley 11.723, cometido en forma
reiterada.
Autodesk
Productores de software descubrieron la existencia de copias no autorizadas de sus
programas en los discos rígidos de computadoras personales de una empresa. Los afectados
iniciaron una causa penal pero el juez de instrucción sobreseyó en la misma por considerar
que la conducta denunciada no constituía delito. La Sala VI Cámara en lo Criminal y
Correccional confirmó la resolución de primera instancia. Contra esa decisión se interpuso
recurso de casación por ante la Cámara Nacional de Casación Penal.
a) El fallo de la Cámara de Casación.
La Cámara Nacional de Casación Penal, por su Sala I, dictó una extensa sentencia en los
autos "Autodesk, Inc" y concluyó que el software, por sus características no era obra
intelectual y que por tanto no merecía la protección penal que brinda la ley 11.723 a las
obras intelectuales.
b) La sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
La mayoría del tribunal sostuvo que el agravio principal del querella, esto es la alegación
que el software constituye una obra intelectual y por lo tanto está amparado por la ley
11.723 de Derecho de Autor, constituía una cuestión de derecho común, propia de los
jueces de la causa, que excedía el límite de su jurisdicción extraordinaria.
En cambio la Corte trató los demás agravios referidos a la afectación del derecho de
propiedad consagrado en tratados internacionales. Al respecto sostuvo que la protección
que otorgan las Convenciones de Berna y de Ginebra no implican para nuestro país la
obligación de proteger penalmente las obras intelectuales.
Para ello se basó en el principio de buena fe para la interpretación de los tratados
internacionales (arts. 31 y 32 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados del
año 1969) y respecto de su operatividad recordó lo decidido en el caso de Fallos 315:612.
Allí la Corte había dicho que una norma es operativa cuando está dirigida a una situación
de la realidad en la que puede operar inmediatamente, sin necesidad de instituciones que
deba establecer el Congreso.
Pero el principio de legalidad establecido por el art. 18 de la Constitución Nacional continúa el fallo-, exige que la conducta y la sanción se encuentren previstas con
anterioridad al hecho, por una ley en sentido estricto, y resulta competencia exclusiva del
Poder Legislativo la determinación de cuáles son los intereses que deben ser protegidos
mediante amenaza penal del ataque que representan determinadas acciones.
De allí la Corte Suprema concluye que los tratados en cuestión no pueden consagrar por si
mismos –estos es, sin ley alguna que los implemente-, una tipicidad penal.
Por último, en relación al Acuerdo TRIPs, el Alto Tribunal aclaró que no podía aplicarse
retroactivamente a los hechos del caso, que habían ocurrido con anterioridad a su
aprobación por la ley argentina.
Dijimos antes que la Corte Suprema no se detuvo a analizar si el software era una obra del
intelecto. Por ello, no puede sostenerse, como se ha hecho en medios periodísticos, que
nuestro mas Alto Tribunal haya específicamente negado protección penal a los programas
de computación.
Si bien rechazar un recurso por aplicación del art. 280 del Código Procesal no implica
pronunciarse sobre la justicia o la injusticia del fallo en cuestión, lo cierto es que ello
implica dejar subsistente una sentencia cuando se contaban con facultades para analizarla por la vía de la arbitrariedad, por ejemplo- y dar una respuesta fundada a un tema altamente
controvertido a nivel doctrinario y jurisprudencial y de gran importancia económica para
empresas productoras de software tanto nacionales como extranjeras.
En la práctica, al rechazar un recurso interpuesto contra una sentencia del tribunal con mas
alta jerarquía en material penal, la Corte deja subsistente la interpretación que aquel
tribunal realizó. Pero su doctrina no es obligatoria para los tribunales inferiores, y por ello
cabe la posibilidad de apartarse de ella en la medida en que la sentencia del tribunal inferior
desarrolle nuevos argumentos.
En lo que sigue analizamos los argumentos por los cuales consideramos que el software
constituye una obra intelectual en los términos de la ley de propiedad intelectual.
Taringa
En una de las instancias de una causa judicial contra los dueños del sitio web Taringa!, la
Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional determinó
una multa de 200.000 pesos por considerarlos responsables de infringir la ley de propiedad
intelectual.
A pesar de contar con un sistema que permite denunciar aquellos "post" cuyo contenido
infringen la ley de propiedad intelectual, Taringa! remarca la dificultad de mantener un
control eficaz en el sitio. "Es imposible determinar el contenido de las cargas y determinar
si violan los derechos de autor cuando de forma diaria, en promedio, se realizan veinte mil
publicaciones", dijeron los imputados en el fallo publicado por la Agencia de Noticias del
Poder Judicial .
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