Tesis Edgar Murillo Campos - Repositorio Institucional

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UNIVERSIDAD NACIONAL
SISTEMA DE ESTUDIOS DE POSGRADO
MAESTRÍA EN SALUD INTEGRAL Y MOVIMIENTO HUMANO
FACULTAD EN CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA CIENCIAS DEL MOVIMIENTO HUMANO Y
CALIDAD DE VIDA
“EL LIDERAZGO DEL ADULTO MAYOR EN LA
TRANSFORMACIÓN DE LA SUBCULTURA DE UN GRUPO DE
ADULTOS MAYORES DEL CENTRO DIURNO PARA EL ADULTO
MAYOR DE BELÉN POR MEDIO DE LA ACTIVIDAD FÍSICA”
Tesis sometida a la consideración del Tribunal Examinador de Tesis de Postgrado en Salud
Integral y Movimiento Humano con mención en Salud, para optar por el título de Magíster
Scientiae.
Edgar Murillo Campos
Campus Presbítero Benjamín Núñez, Heredia, Costa Rica.
2011
1
“EL LIDERAZGO DEL ADULTO MAYOR EN LA TRANSFORMACIÓN DE LA
SUBCULTURA DE UN GRUPO DE ADULTOS MAYORES DEL CENTRO DIURNO DEL
ADULTO MAYOR DE BELÉN POR MEDIO DE LA ACTIVIDAD FÍSICA”
EDGAR MURILLO CAMPOS
Tesis sometida a la consideración del Tribunal Examinador de Tesis de Postgrado en Salud
Integral y Movimiento Humano con mención en Salud, para optar por el título de Magíster
Scientiae. Cumple con los requisitos establecidos por el Sistema de Estudios de Posgrado
de la Universidad Nacional.
Heredia, Costa Rica, 2011.
II
III
Resumen
El objetivo fundamental de este estudio fue analizar el impacto que tiene la
participación de líderes adultos mayores en la modificación de la subcultura del Centro
Diurno para el Adulto Mayor de Belén en relación con los estilos de vida saludable por
medio de la actividad física. Sujetos: Participaron en la investigación 7 hombres entre los
65 y los 91 años (x = 79.43 años, ± 8.02) y 29 mujeres entre los 65 y los 100 años (x = 85
años, ± 9.38). Del grupo total, se seleccionan 3 participantes que reunían las características
para prepararlos como los líderes de grupo. Los instrumentos: Una Entrevista en el Campo
del Liderazgo a los dirigentes del centro diurno con el fin de escoger a 3 adultos mayores
líderes de grupo, el Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ) Versión 8 de
Forma Larga, el Cuestionarios para Evaluar la Capacidad Física Percibida (CFP) y la
Confianza en la Auto-Presentación Física (CAAF) y una Entrevista de Grupo Focal al final
de las 8 semanas de la intervención. Procedimiento: Definidos los líderes, se realizó un
diagnóstico básico del estado físico y emocional de todos los participantes (Pre-Test). La
intervención se dividió en 3 fases. En la Fase 1 se capacitó a los líderes, en la Fase 2 se
involucró a los líderes a trabajar activamente con sus propios compañeros de grupo y en la
Fase 3 se registró el resultado de la intervención de los líderes con el grupo total. Para el
análisis de los resultados se contó con la ayuda del paquete estadístico PASW versión 18.0.
Los datos del IPAQ, del CFP y el CAAF se analizaron con una prueba t-student de medidas
repetidas. Los datos obtenidos en la entrevista de grupo focal con los líderes, así como a los
datos obtenidos con los sujetos participantes de la investigación, se le aplicó un estudio de
caso y una Chi–cuadrada. Después del tratamiento (Post-Test), los participantes mostraron
mejorías en el CFP y en el CAAF pero sin llegar a variaciones significativas. En el IPAQ,
en las variables actividad física en el trabajo, en el trasporte, en las actividades domésticas
mostraron tendencias a mejorar y una tendencia a disminuir el tiempo en que se pasan
sentados, pero tampoco se alcanzaron resultados significativos. Solo en la variable de la
actividad física en el tiempo libre (ejercicio físico, recreación y utilización del tiempo de
ocio) y en la entrevista de grupo focal (estados bio-psico-sociales) los sujetos mejoraron
significativamente, produciendo un impacto positivo en esta subcultura del adulto mayor
del centro diurno belemita. Por lo que se concluyó que, la capacitación de personas adultas
mayores en temáticas relacionadas con el movimiento humano, donde ellos asuman papeles
IV
protagónicos como líderes, modifican positivamente la subcultura pre establecida del grupo
al lograr cambios integrales en el campo biológico, psicológico y social.
V
AGRADECIMIENTO
Al finalizar estos estudios superiores y haber disfrutado, aprendido y actualizado
mis conocimientos en mi querida Escuela de Ciencias del Deporte de la UNA, quisiera
agradecer a todos mis profesores, compañeros de la maestría y administrativos con los que
compartí momentos inolvidables de mi vida con experiencias educativas, amistad, alegrías
y tristezas al perder a mis padres durante este proceso de formación universitaria, razón
fundamental del tema de esta tesis de grado sobre los adultos mayores.
Por lo que quisiera dar un reconocimiento especial a mi padre y madre (q.d.D.g) por
el apoyo constante en mi formación profesional a los que les mando este título al cielo, así
como a mis compañeros de la GRANJA por el apoyo incondicional en el campo
profesional, estudiantil y sobre todo en el personal durante esos momentos difíciles de mi
vida con la partida de mis papas a una mejor vida, se los agradezco de corazón, eso no tiene
precio.
A mis compañeros M.Sc. Braulio Sánchez y M.Sc. Gerardo Araya por su ayuda
totalmente desinteresa, así como a mi grupo profesional de especialistas en la capacitación
de mis líderes en los diferentes módulos teórico-prácticos, José Romero (área liderazgo),
Melania Calderón (área física), Ana Dily González (área psicología), Noemí González y
Jermy Jiménez (área social); y a mis líderes Betty Quiroz, Ángela González y Ricardo
Moya, que buenos !!. A Lorena Venegas administradora del centro diurno, Denis Ríos en la
composición y música del himno oficial al adulto mayor de Belén y Alex Solano en el
diseño gráfico, a todos les gradezco de todo corazón.
Un agradecimiento muy especial a mis amigos y colegas; Dr. Pedro Ureña Bonilla y
M.Sc. Xinia Salas Alpizar por su valioso trabajo profesional como equipo asesor de mi
investigación. Finalmente y no menos importante, por su dedicación, paciencia, humildad y
sobre todo por la amistad que nos une; a mi tutor M.Sc. Luis Solano Mora por hacer
realidad otro sueño.
VI
ÍNDICE
Resumen……………………………………………………………………………............IV
Agradecimiento…………………………………………………………………………….VI
Índice………………………………………………………………………………...........VII
Índice de tablas……………………………………………………………………….……IX
Índice de gráficos…………………………………………………………………………...X
Capítulo I
Introducción…………………………………………………………………………………1
Planteamiento del problema…………………………………………………………………1
Justificación…………………………………………………………………………………7
Objetivo general……………………………………………………………………………19
Objetivos específicos………………………………………………………………………19
Conceptos claves……………………………………………………………………….….20
Capítulo II
Marco Conceptual………………………………………………………………………….24
Capítulo III
Metodología………………………………………………….………………..……….....101
Sujetos………………………………………………….………….……………….……..101
Instrumentos y Materiales……………………………………………..………………….103
Procedimiento……………………………………………………………………….……105
Análisis estadístico…………………………………………………………….…….……109
Capítulo IV
Resultados………………………………………………………………………………...110
Capítulo V
Discusión……...…………………………………………………………………………..119
VII
Capítulo VI
Conclusiones………………………………………...……………………………………133
Capítulo VII
Recomendaciones………………………………………………………………………...135
Bibliografía……………………………………………………………………………….137
Anexos……………………………………………………………………………………149
VIII
Índice de Tablas
Tabla 1. Resumen de promedios y desviaciones estándar de las
distintas variables medidas a personas adultas mayores del
Centro Diurno del Adulto Mayor de Belén, antes y después
de participar en un programa de actividad física con líderes
de su mismo grupo de edad………………………………………………..…………..…110
Tabla 2. Comparación de los datos obtenidos en la evaluación
de la Actividad Física en el Trabajo (IPAQ) en los únicos tres
sujetos que puntuaron en esta dimensión…………………………………………….…..113
Tabla 3. Resumen de las opiniones obtenidas de los y las
participantes en la entrevista de grupo focal realizada
al final de la intervención……………………………………………………….………..117
IX
Índice de Gráficos
Gráfico 1. Comparación de los resultados obtenidos en la
evaluación de la Capacidad Física Percibida (CPF) en el grupo
de estudio antes y después del tratamiento…………………………………………….....111
Gráfico 2. Comparación de los resultados obtenidos en la
evaluación de la Confianza en la Auto-Presentación Física
(CAAF) en el grupo de estudio antes y después del tratamiento………………………...112
Gráfico 3. Comparación de los resultados obtenidos en la
evaluación de la Actividad Física como Medio de Transporte
(IPAQ) en el grupo de estudio antes y después del tratamiento……………………….…113
Gráfico 4. Comparación de los resultados obtenidos en la
evaluación de la Actividad Física en las Tareas de la Casa
(IPAQ) en el grupo de estudio antes y después del tratamiento………………………….114
Gráfico 5. Comparación de los resultados obtenidos en la
evaluación de la Actividad Física en el Tiempo Libre (IPAQ)
en el grupo de estudio antes y después del tratamiento…………………………………..115
Gráfico 6. Comparación de los resultados obtenidos en la
evaluación del Tiempo que pasa Sentado (IPAQ) en el grupo
de estudio antes y después del tratamiento…………………………………………….…115
Gráfico 7. Porcentajes de cambio de variables medidas en un grupo
de personas mayores, antes y después de su participación en un
programa de actividad física con líderes de su grupo de edad…………………………...116
X
Capítulo I
INTRODUCCIÓN
Planteamiento y delimitación del problema:
La vida se desarrolla en forma continua, sin divisiones estrictas, sin embargo, en
muchos casos se presentan diferencias significativas entre la edad cronológica y la edad
funcional, debido al deterioro físico y mental que sufren los individuos (American College
Sport Medicine [ACSM], 2006).
El envejecimiento de la población es un proceso que está ocurriendo
aceleradamente en países como Costa Rica, producto de la convergencia de dos
transformaciones importantes ocurridas en las últimas décadas: el aumento de la esperanza
de vida, que hace que cada vez más individuos lleguen a edades avanzadas (79,05 como
promedio en el último censo poblacional del año 2002) y la disminución de la fecundidad
que ha provocado relativamente menos personas en las edades más jóvenes. El descenso en
la mortalidad de ancianos, el aumento de la esperanza de vida y el bajo índice de natalidad
en algunos países contribuyen a este fenómeno. Esta tendencia tiende aumentar año con año
lo que impone retos al sistema de salud pública para atender con mejor calidad de vida a la
población adulta mayor (Morales, 2000; Rosero, Muñoz, Martínez y Cruz, 2004; Zamora,
2006; Lépiz, 2009).
Estadísticas a nivel nacional hacen evidente el envejecimiento de la población,
como en el último padrón electoral del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), donde se
registraron 365 costarricenses con más de un siglo de vida, es una estadística bastante alta
porcentualmente hablando de acuerdo con el total de la población siendo una señal
inequívoca de que el país está envejeciendo (Varela, 2006).
Este hecho hace que la población de mayor edad requiera, cada vez más atención
social y sanitaria al representar una cantidad en la población y con una proyección a
aumentar cada año (Morales, 2000; Rosero y otros, 2004).
1
En las comunidades actuales de los diferentes países, cada día existe una mayor
cantidad de adultos mayores con dificultades funcionales básicas e instrumentales, como el
no poder vestirse o bañarse por ellos mismos.
La expectativa de vida se amplió, pero se registra un aumento concomitante de
limitaciones físicas; de ahí que, la atención de adultos mayores no funcionales implica
destinar muchos recursos económicos, humanos y técnicos a la atención de enfermedades,
al contrato de cuidadoras y a la institucionalización en los hogares, finalmente.
Cada vez es mayor la cantidad de personas adultas mayores dependientes que
requieren asistencia por sus dificultades funcionales y que acusan una escasa actividad
física que disminuye su funcionalidad, aumentando el riesgos de padecimientos o de caídas
incapacitantes o fatales (Rikli y Jones, 2001).
Los efectos combinados de la enfermedad y del incremento en la edad pueden llevar
al adulto mayor a la inhabilidad para lidiar física o mentalmente con las tareas cotidianas.
Muchos de ellos, que ya no pueden cuidar de sí mismos de manera independiente, son
enviados a asistir o vivir en centros privados o públicos, de acuerdo con las posibilidades
económicas de cada familia. Estos centros especializados tienen diferentes características
de acuerdo con sus políticas, su misión y visión, ya sean de carácter público o privado
llámese hogares, centros diurnos o albergues.
En particular, el adulto mayor institucionalizado requiere de mayores atenciones, lo
que muchas veces baja su nivel de funcionalidad general y lo va haciendo perder su
independencia (Rikli y Jones, 2001). La estructura de la familia tradicional también ha
experimentado transformaciones que implican una institucionalización cada vez mayor de
los adultos mayores (Gallo y otros, 1999).
En un principio, las familias llevan a los adultos a los centros diurnos y a grupos
organizados, para que durante el día tengan un lugar para compartir con señores de su edad,
2
pero con el pasar del tiempo muchos de ellos terminan institucionalizados en hogares para
ancianos o incluso abandonados en centros de salud. Como un ejemplo real y lamentable,
en el 2010 el Hospital Blanco Cervantes acogió 650 adultos mayores en desamparo
especialmente al fin del año, razón por la cual la Caja Costarricense del Seguro Social
(CCSS) hace un llamado urgente a los familiares, vecinos y las comunidades para frenar la
negligencia y el abandono de las personas adultas mayores (Ross, 2010).
Escoger un hogar de ancianos o un centro diurno para el cuido de un adulto mayor
exige tiempo y cuidado para seleccionar el que más se adapte a las necesidades de la
familia y de la persona (Avalos, 2008c).
La institucionalización del adulto mayor trae consigo situaciones problemáticas y
desventajas que se deben considerar. Gran parte de los residentes institucionalizados sufren
quebrantos de salud que requieren de cuidado médico rutinario y atención especializada.
Algunos pacientes adultos mayores son personas de mente alerta, pero con serias
limitaciones físicas; otros pueden tener un cuerpo saludable, pero son víctimas de
perturbaciones mentales como demencia, confusión, mal de Parkinson o Alzheimer, por lo
que esta población requiere de cuidadores los cuales hay que pagar por separado. Muchos
otros se hallan limitados físicamente por dolencias crónicas y sufren trastornos depresivos o
sencillamente están aburridos sentados y muchas veces sin nada que hacer ni adonde ir
(Ryder, 1985).
La separación de la familia es la mayor desventaja que tienen los adultos mayores
pues esto puede causar depresión en el adulto mayor; la manera de evitarlo es mostrarles en
todo momento que se está con ellos visitándolos frecuentemente y vigilando la calidad de
los servicios que está recibiendo la persona mientras permanece en el centro (Avalos,
2008b).
El aislamiento y la soledad, así como el dolor, miedo, fatiga y duelo, pueden ser
traumáticos. Fisiológicamente, la soledad puede ser el disparador de una respuesta igual a
una lesión real como la fractura de cadera. La soledad puede producir en el cuerpo la
3
alteración de los niveles de ciertas hormonas, que a su vez alteran la función de otros
sistemas, y ayudan a la aparición de enfermedades del corazón, migraña, trastornos del
sistema digestivo, enfermedades auto inmunes (artritis reumatoide), asma y muchas otras
más (Jiménez, 2001).
Según los expertos, la vida del adulto requiere de mayores oportunidades de salud,
seguridad, participación, educación, actividades recreativas, de ocio, de esparcimiento, de
convivencia y de capacitación con el propósito de lograr mayores niveles de independencia,
de autonomía y de autoestima (Lépiz, 2009).
Estudios clínicos recientes han redescubierto que los grupos de ejercicio físico
contribuyen en gran medida a mantener la salud, no solo física sino también mental en los
seres humanos (Jiménez, 2001).
Debido a la realidad física decadente que trae consigo el envejecimiento en los seres
humanos, el movimiento físico se perfila como una de las mejores alternativas para una
mejor calidad de vida. El papel que tiene la actividad física en el mejoramiento de la
calidad de vida de las personas mayores, ha sido ampliamente mostrado en diversas
investigaciones. En ellas, queda demostrada la importante contribución de la actividad
física para obtener un envejecimiento saludable (Willmore y Costill, 2004), de hecho, la
falta de actividad y no el envejecimiento es el origen de las patologías asociadas tradicionalmente a la vejez, que provocan el síndrome de desuso (riesgo de deterioro de los
sistemas a consecuencia de la inactividad músculo esquelética); de ahí la importancia de la
prescripción del ejercicio y de la actividad física para el adulto mayor por parte de los
profesionales científicamente preparados (Morel, 2003).
Una de las causas principales de este problema son los avances tecnológicos que
promueven que el cuerpo humano se mueva cada vez menos, atentando directamente en
contra de la funcionalidad motora básica, por lo que disponer de estrategias que busquen
incrementar la actividad física y el ejercicio físico y por ende la funcionalidad de las
personas adultas mayores, permitirá que se desarrollen modelos de intervención tendientes
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a mejorar la calidad de vida de este grupo etario.
Ahora bien, aunque se han desarrollado diversos modelos de intervención, estos
modelos tradicionalmente han enfocado a las personas adultas mayores como elementos
pasivos y no proactivos, es decir, como personas receptoras de los conocimientos de los
especialistas generalmente más jóvenes que ellos, creando a veces un desfase entre lo que
el o la especialista desea y lo que las personas adultas mayores necesitan.
Este tipo de enfoques tienden a subvalorar la capacidad de producción y de acción
en esta población, perdiéndose así personas muy valiosas que eventualmente le podría dar
un gran soporte a los procesos que se realicen para mejorar, como se indicó anteriormente,
la calidad de vida de las personas adultas mayores. Los adultos y adultas mayores tienen
características específicas que les permitirán orientar a sus pares etarios, específicamente,
estas personas son los y las líderes de sus grupos.
Como en cualquier líder la edad es una característica que no tiene la importancia
verdadera y se encuentra por debajo de otras, que por lo contrario si debe de contar un
verdadero líder, como por ejemplo el interés que debe de mostrar por el equipo al cual
pertenece (Quijano, 2003).
Los líderes adultos mayores que tengan características que les permita trasmitir,
compartir y practicar con sus pares dentro de la subcultura a la cual pertenecen son los
elegidos para participar activamente después de ser capacitados en un programa educativo
básico cuyo objetivo es mejorar la salud integral por medio de la actividad física. Con este
programa educativo se organizan las actividades de enseñanza-aprendizaje las cuales van a
orientar al líder de equipo en su práctica con respecto a los objetivos, conductas,
actividades, contenidos, estrategias y recursos para promover la actividad física con el resto
del grupo al que ellos también pertenecen (Moya, 2004), lo que implica observar a las y los
líderes adultos mayores desde un enfoque dinámico y su ámbito de influencia en la
subcultura a la que pertenecen.
5
Desde hace varios años, en las sociedades tradicionales los mayores eran respetados
por ser depositarios de sabiduría. Desde la revolución industrial, en las sociedades
occidentales desarrolladas los mayores se convierten en un peso económico respecto a la
sociedad de la cual forman parte. La problemática de los adultos mayores consiste en el
trato paternal que se le da y la falta de transición entre la vida productiva y la jubilación,
con la abundancia de tiempo que muchas veces genera sentimientos de culpa. Los mayores
constituyen una fuerza social emergente por lo que toda alternativa radical en la presente
sociedad debe incluir una mayor dignificación a la subcultura del adulto mayor (Rodríguez,
1979).
Esta subcultura por si misma, reviste de una gran importancia al observar y analizar
los procesos internos que ocurren dentro de los grupos de las personas adultas mayores, el
cómo viven, qué sienten y piensan, para así tener una comprensión real de los procesos que
se dan a lo interno del grupo y poder tomar las acciones pertinentes, sea para darle soporte a
los que se esté realizando bien o para realizar los ajustes necesarios a las cosas que no se
están haciendo bien. Como ejemplo real se encuentra la subcultura de los adultos mayores
del Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén, este grupo tiene características
específicas con las que tradicionalmente han sido marcados o etiquetados de forma positiva
o negativa sus miembros. Estas conductas negativas tradicionalmente aceptadas y
practicadas dentro del grupo de adultos mayores son las que se deben de modificar por
medio de los mismos adultos mayores líderes capacitados para trasformar ese paradigma
tradicional negativo para la salud con que han sido etiquetados por años, utilizando la
práctica diaria de la actividad física y así lograr una mejor calidad de vida.
Razón por la cual, se hace importante investigar si la formación de un grupo de
adultos mayores con liderazgo con un programa educativo básico para que sirvan de guías
al resto de sus compañeros modificando la actitud hacia la práctica de la actividad física y
consecuentemente transformar la subcultura no tan activa pre establecida dentro del centro
diurno por una más activa.
Por todo lo anteriormente citado y con base en la misma problemática, se plantea la
siguiente interrogante:
6
¿En qué medida la capacitación de líderes adultos mayores en las áreas de la actividad
física, logran transformaciones en la subcultura del Centro Diurno para el Adulto Mayor de
Belén?
Justificación:
Con el aumento de la esperanza de vida y la progresiva reducción de la natalidad, el
número absoluto y porcentaje de las personas mayores aumentan. Hoy en día hay 600
millones de personas mayores de 60 años en el mundo, cifra que se duplicará para el 2025 y
que ascenderá a casi 2 mil millones para 2050, cuando se contará con más personas
mayores de 60 años que con niños menores de 15 años (Hoskins, Kalache y Mende, 2005).
López (2010b) considera que debido al notable aumento en la esperanza de vida y la
baja tasa de natalidad, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, la
población mundial está experimentando el mayor proceso de envejecimiento hasta ahora
conocido. Esta es la alerta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se
desprende del último informe demográfico publicado recientemente, según el cual para el
año 2049 los mayores de 65 años superarán a los menores de 14. Se calcula que por cada 10
personas en edad de trabajar en el año 2049, residirán en España casi 9 personas
potencialmente inactivas, que son las personas menores de 16 años y las mayores de 65
años.
En Latinoamérica, la población de estos países representaba el 8.6% del total de la
población mundial en el 2010 la que se reducirá hasta el 6.8% del total en el 2049, donde la
población mundial alcanzará los 10.100 millones de ciudadanos con 90 años.
Los países del hemisferio experimentan lo que se conoce como, transición
demográfica, donde la fertilidad, definida como el número de hijos (as) que trae al mundo
una madre, ha disminuido hoy en promedio de 8 a cerca de 1.5. Este colapso reproductivo
es preocupante porque viene acompañado de un aumento en la expectativa de vida, lo que
7
sugiere que para mediados de siglo, no solamente se van a reducir las poblaciones en los
países más desarrollados, sino que el número de adultos jubilados aumentará
significativamente, por lo que la parte económica de estos países con respecto a las
pensiones se verá posiblemente afectado por la carencias de mano de obra joven en edad
productiva (The Economist, 2009).
El envejecimiento conlleva un incremento en el riesgo de padecer enfermedades
crónicas e incapacitantes. Los adultos mayores, se exponen a sufrir las secuelas de
accidentes vasculares ocasionados por un control inadecuado en su estilo de vida que les
impactan, por lo que necesitan ayuda incluso para poder realizar actividades instrumentales
básicas de la vida diaria; esta ayuda suelen proporcionarla los familiares con tiempo y
recursos bastante limitados en la mayoría de los casos.
Debido a los procesos fisiológicos normales de los seres humanos, casi todo se
queda para cuando se entra a una mayoría edad y el cuerpo comienza a disminuir todas sus
cualidades físicas de forma acelerada. Esta es una razón de importancia para prepararse
desde ahora a un envejecimiento poblacional sin precedentes. En este sentido, es de vital
importancia que los sistemas de salud de los países en desarrollo estén listos para enfrentar
las consecuencias de estas tendencias demográficas que afectan al mundo hoy en día.
En su cotidianidad, las personas mayores sufren una serie de pérdidas y cambios en
su estilo de vida a los que deben adaptarse. Múltiples estudios demuestran que el desarrollo
de enfermedades físicas y depresiones mentales aumentan en el primer año de viudez o de
jubilación de una persona mayor de 55 años; a menudo, también se producen pérdidas
afectivas, deterioro de la salud y dependencia de los demás (Gallo y otros, 1999; Karp,
2004; Longarte, 2004). Junto con la jubilación pueden aparecer problemas económicos,
más tiempo para el ocio, disminución de las relaciones sociales y un mayor sentimiento de
soledad (Morales, 2000).
8
De hecho, hace ya varios años Martínez (1981) había manifestado que el
envejecimiento conllevaba a una amplia serie de modificaciones orgánicas y funcionales,
siendo la mayoría de estas de carácter decadente o regresivo.
El grupo de adultos mayores es una población con muchas necesidades físicas,
psicosociales y económicas que, por encontrarse excluidas del proceso productivo, no
reciben adecuada atención y generan una gran cantidad de gastos, demandan recursos
técnicos, humanos y tratamientos prolongados, debido a los cambios físicos degenerativos
propios del envejecimiento (Gallo y otros, 1999; Leuftholtz, 2000).
Jiménez (2001) considera que aparte de la institucionalización y envejecimiento
natural que se ha mencionado, la sociedad industrializada, con su urbanización y
mecanización de servicios, ha contribuido al aislamiento. Muchas personas viven solas,
parejas que han decidido no tener hijos, hombres y mujeres solteras y parejas en que ambos
miembros trabajan fuera del hogar, han dado como resultado elevados niveles de estrés,
depresión, aislamiento y con ello el desarrollo de problemas de salud.
Los avances tecnológicos, incorporados de diversas formas dentro de la vida
cotidiana, atentan contra la funcionalidad motora de los adultos mayores, puesto que, al
tiempo que los progresos en la medicina aumentan la expectativa de vida de las personas,
estos adelantos tecnológicos promueven el sedentarismo e incrementan el riesgo de padecer
enfermedades asociadas a él. Por ello, el estilo de vida sedentario que promueve la
sociedad actual, tiene un alto costo para el adulto mayor y los gobiernos (Rikli y Jones,
2001; Sánchez, 2008a).
Hoskins, Kalache y Mende (2005) apuntan que el incremento de la esperanza de
vida es un triunfo para la salud pública y es el resultado del desarrollo social y económico.
Sin embargo, se calcula que el envejecimiento de la población se producirá a un ritmo más
acelerado que el crecimiento económico y social de los países en vías de desarrollo, es
decir, las poblaciones de dichos países se volverán más viejas antes de que los países se
vuelvan más desarrollados y como consecuencia, más poderosos económicamente; por el
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contrario, los países industrializados (desarrollados) se volvieron más poderosos
económicamente mientras sus poblaciones se volvían más viejas consecuentemente.
Los diferentes países del mundo tienen una lucha constante por el bienestar de sus
ciudadanos en lo que respecta a los sistemas de salud en los cuales proyectan gran parte de
sus presupuestos en pos de la mejoría, lo que consecuentemente les beneficiará en un futuro
cercano en los aspectos económicos generales.
Durante los últimos años, la prevención de las enfermedades que afectan al ser
humano ha constituido la meta de los sistemas de salud en la mayoría de los países del orbe.
Los diferentes países centrados en alcanzar óptimos indicadores de salud para su población,
han diseñado e implementado programas preventivos de diferentes escalas y profundidades.
Sin embargo, la práctica médica ha estado orientada a curar enfermedades, lo cual
ha hecho posible que el desarrollo tecnológico sea cada vez mayor en pos de salvar vidas;
pero también las acciones dirigidas a fomentar la salud requieren del concurso de varias
disciplinas científicas, que ha obligado a las diferentes ramas de las ciencias a involucrarse
en el estudio de los estilos de vida para conocer cuáles son las prioridades en el trabajo de
promoción de salud y así lograr que en la sociedad hayan cada vez más individuos sanos y
no una gran cantidad de personas adultas mayores viviendo más años pero enfermas, esto
no será lo más aconsejable.
El envejecimiento activo y saludable, es entonces definido por la Organización
Mundial de la Salud como el “proceso de optimizar las oportunidades en materia de salud,
participación y seguridad a fin de poder lograr una vida de calidad a medida que las
personas envejecen” (Organización Mundial de la Salud [OMS], 1999, p. 2).
Los estilos de vida de forma acelerada, donde se incrementa del costo de la vida por
el constante incremento en los precios de los combustibles y en los alimentos a nivel
mundial (crisis económica mundial), crean la necesidad de trabajar todos los miembros del
núcleo familiar para así poder solventar el aumento económico del diario vivir. Los avances
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tecnológicos que absorben a la población mundial y de los cuales no se puede escapar,
hacen que actualmente muchas familias tengan la necesidad de recurrir a los centros
especializados para el cuido de las personas adultas mayores. Los adultos mayores que son
llevados a estos centros por necesidad o por el simple hecho de liberarse de ellos y que no
estorben más en sus propias casas, algunas veces son internados en un centro u hogar
cuando hay cupo y se cuenta con un medio económico que pueda responder por su estadía,
como por ejemplo, una pensión, propiedad o cuenta bancaria, o simplemente son llevados a
un hospital geriátrico estatal cuando no se cuenta con los recursos.
Estudios aportados por Willmore y Costill (2004), han ratificado que los seres
humanos y las formas animales inferiores, tienden a reducir su actividad física conforme
envejecen.
Otro estudio indica que más del 70% de los efectos adversos que generalmente se
asocian con el envejecimiento se deben al sedentarismo y quienes se ejercitan son menos
propensos a estos efectos y pueden vivir más, debido a que después de los 20 años la
condición física decrece en 1% por año. Así, el ejercicio surge como una mejor medicina
que los suplementos vitamínicos; como apunta el especialista en rehabilitación cardíaca
Franklin (2010a), no solo previene enfermedades sino que ayuda a las personas con males
crónicos, cardiovasculares y con síndromes metabólicos (sobre peso, grasa abdominal,
niveles elevados de azúcar, triglicérido, colesterol e hipertensión) a llevar un
envejecimiento con menos efectos adversos.
De este modo Escobar (2003) indica que la actividad física tiene un gran número de
ventajas importantes para las personas adultas mayores, en las que se destacan el incorporar
normas y hábitos de vida que contribuyan a su bienestar, el conocimiento y manejo de
técnicas que le permitan enfrentar el deterioro orgánico y motor derivado del proceso
natural de envejecimiento, la motivación hacia la práctica sistemática y regular de la
actividad física como un componente rehabilitador y de salud, el mejoramiento de la
calidad de vida, la independencia, la autosatisfacción y la interacción social.
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Sin embargo, la sociedad industrializada, gracias a los avances tecnológicos que han
transformado la vida diaria, especialmente en las regiones urbanas, está provocando
cambios acelerados. Los tiempos de trabajo y de ocio, producen un ser humano cada vez
más sedentario. Esta inactividad compromete seriamente la salud y la calidad de vida de las
personas a cualquier edad y en particular la del adulto mayor (Morales, 2000; Rikli y Jones,
2001).
Desde hace varios años los investigadores hablan de las barreras que tiene que
enfrentar el ser humano para realizar movimiento físico y con respecto a esta situación
Pérez (1983) considera que el camino hacia el gimnasio, club o grupo de ejercicio físico a
menudo está bloqueado por suposiciones erróneas tales como: desconocimiento, miedo,
transporte, dosificación física errada por empíricos, entrenadores mal calificados o
simplemente por temor del qué dirán.
De este modo, para comenzar a practicar actividad física o continuar realizándola, es
necesario contar con los conocimientos especializados de un profesional para evitar
lesiones y por el contrario, producir un mayor agrado a la hora de realizar la actividad
física, pero muchas veces, en el caso de los lugares en que se atienden a las personas
adultas mayores, no se tiene el presupuesto para cubrir de manera permanente los
honorarios de un profesional graduado, lo que dejaría en una mala posición a las personas
adultas mayores que requieran estar físicamente activas pero que no cuentan con los
recursos para costear un programa que les represente un gasto extra considerable. Así, con
el advenimiento de las nuevas generaciones de adultos mayores, se tiene un peligro latente
de dejar en la indefensión total a las personas que no puedan accesar programas que les
puedan permitir mejorar su calidad de vida.
Desde hace más de dos décadas, se ha buscado dar una respuesta efectiva a esta
situación del envejecimiento que ocurre en todo el globo terráqueo y por ende afecta al país
(Costa Rica), por lo que urge crear programas de atención alternativos a las formas
tradicionales que han sido diseñados y ejecutados para el adulto mayor. Los programas
terapéuticos que puedan ser capaces de beneficiar deberán entonces plantearse en estrecha
12
dependencia con la naturaleza y las limitaciones de cada persona (Ryder, 1985).
El paradigma tradicional de tratamiento para los adultos mayores está centrado en la
enfermedad. Este es un período de la vida en donde las posibilidades de afección son
elevadas, pero tal abundancia de dolencias no debe equivocar el enfoque. Este error
conduce a una atención concentrada en la alopatía, es decir en la medicina tradicional
basada en fórmulas químicas y en el recurso del internamiento. Este paradigma tradicional
suele afectar la salud integral de las personas adultas mayores, quienes en el mejor de los
casos, sufren una severa disminución de la tonicidad muscular (Karp, 2004).
Sin duda, una propuesta integral se ocuparía de la prevención y del mejoramiento de
la calidad de vida del adulto mayor con el propósito de disminuir la intervención
hospitalaria y de crear, fomentar y mantener redes de apoyo centradas en las propios
adultos mayores y en sus familiares (Capra, 1998).
Para la implementación de un modelo diferente de atención, se contemplan en el
cuidado del adulto mayor tener incorporadas las dimensiones bio-psico-sociales, la
espiritual, la comunicación, la colaboración interdisciplinaria, la atención de la
individualidad y la compasión en el cuidado (Gallo y otros, 1999). Este tipo de
intervenciones o terapias alternativas y preventivas que contemplan una forma menos
tradicional de tratamientos, se han venido desarrollando en las últimas décadas con gran
éxito y aceptación por la población costarricense. Por su viabilidad y su sentido práctico,
resultan en extremo pertinentes, en especial si se toma en cuenta el marco de país
subdesarrollado en el que se desenvuelve Costa Rica.
En este sentido, la aplicación de una medicina preventiva como la creación de
asociaciones deportivas y de grupos culturales, la implementación de medicina alternativa,
como la digitopuntura, la acupuntura, la quiropráctica, la aromaterapia, la cromoterapia, el
taichi, el pilates y el yoga, son algunos ejemplos de experiencias puestas en práctica hoy,
con el objetivo de beneficiar la salud de la población adulta costarricense. Existen
referencias de la integración de varios aspectos en las terapias dedicadas al adulto mayor a
13
nivel ocupacional, recreativo y físico que permiten reintroducir a los adultos mayores en las
actividades cotidianas paulatinamente y ayudarles a ser lo más independientes hasta donde
sea posible (Gallo y otros, 1999).
Lago (2005) considera que ante el aumento acelerado de los adultos mayores se
debe actuar de forma preventiva desde el campo de las ciencias de la actividad física
apoyados por otras como la medicina, para tratar de minimizar los factores de riesgo que
causan la mayoría de las muertes o de los procesos degenerativos que conducen a la pérdida
de la calidad de vida y esto se puede evitar diseñando programas de ejercicio físico para
esta población.
El proceso de ser un adulto mayor no es una etapa gris en la vida de las personas
sino que debe de verse desde la perspectiva del descanso y el disfrute de todas las labores
que le gusta realizar para sentirse útil para la familia y la sociedad. Tras años de vida
laboral intensa para criar y educar a los hijos, es el momento para dedicarse a sí mismo por
completo al tener el tiempo libre necesario para realizar actividad física o ejercicios físicos
y conseguir los beneficios de la práctica sistemática de estos.
Con la práctica del ejercicio físico regular se consigue retardar el envejecimiento de
los sistemas funcionales y se puede llegar a tener una edad 12 años menor a la cronológica,
pero esto no es solo para el aspecto físico sino también para el plano psicológico al
aumentar la autoestima y atenuar los estados depresivos (Lago, 2005).
Hace un tiempo atrás, la sociedad tendió a menospreciar a los adultos mayores, por
considerarlos física y mentalmente desgastados, por los múltiples deterioros de la salud y
por una supuesta inferioridad frente a la vitalidad y productividad de los jóvenes, donde
sobra la energía, la voluntad y el dinamismo pero falta la experiencia, la sabiduría y el
discernimiento de la edad senil. Pero, desde hace algunas décadas se habla de disfrutar de
una buena vejez, que integre las cualidades físicas como la fuerza, coordinación, potencia,
agilidad, flexibilidad y la resistencia manteniéndolas en forma y con los años se asocien a la
experiencia acumulada en el tiempo y se viva la época más feliz de la vida (Martínez,
14
1981), razón por la cual se vislumbra la necesidad de contar con programas que involucren
la práctica de actividad física y ejercicios físicos orientados en la atención de la población
adulta mayor.
Así, la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) considera que los
programas de atención y ayuda a la persona mayor, se deben de enfocar en la autogestión
en donde el adulto mayor se haga sus propias cosas y no dependa del recurso externo,
promoviendo sus propios proyectos de vida y no tome una actitud pasiva, dependiente y
poco productiva (Zamora, 2006); lamentablemente, en esta población la práctica de la
actividad física en los pocos centros que se imparte se encuentra en manos de personal no
calificado, o no la imparten del todo por falta de presupuesto, como lo acotó Mora (2002)
en su investigación.
Un ejemplo real del costo económico que devengan estas instituciones es el Hogar
Asociación San Vicente de Paul de Ciudad Colón en el cantón de Mora, mensualmente le
cuesta a los internos ¢458.000 colones (cuatrocientos cincuenta y ocho mil colones exactos)
y de ¢190.000 colones (ciento noventa mil colones exactos) los que asisten al centro diurno
(Goldberg, 2008). Con estas cifras se puede notar lo que devengan los asistentes a estos
centros por lo que se tienen que reducir en muchos de los casos algunos programas del
presupuesto para poder cubrir los gastos básicos.
Por lo anterior, se observa entonces la necesidad de que el ejercicio, la recreación, la
danza, el baile, el campamento, la gimnasia, la caminata y el paseo tienen que llegar a los
hogares y los grupos de adultos mayores y no viceversa, porque el adulto mayor no quiere
salir de su medio ambiente habitual (subcultura); por ello estas instituciones deben de tener
en primera línea a seres humanos activos que busquen con gusto el contacto con otras
personas y en diferentes ambientes. Para lograr esto es necesario contar con personas
capacitadas y entrenadas en la actividad física para que motiven y dirijan de forma correcta
a esta población de adultos mayores (Pérez, 1983), lo que muestra una vez más la necesidad
de contar con la ayuda de líderes, dirigentes, instructores o especialistas que le den soporte
15
a los procesos internos que se suceden dentro de la subcultura de las personas adultas
mayores.
De este modo, la formación de dirigentes de equipo es uno de los aspectos capitales
de la función educativa. Sin el recurso humano competente y debidamente entrenado,
ningún proyecto de un programa ni ninguna acción comunitaria de trascendencia
prosperará. Se requiere en todo caso de una preparación mínima que evite la improvisación.
Ante esto, Segovia (1990) dice que el dirigente no nace sino que se hace; cualquier
persona normal, con sensibilidad a los problemas humanos y con voluntad puede
convertirse con un poco de decisión y preparación en un buen dirigente, por lo que la
formación de los líderes de equipo debe de responder a las necesidades e intereses de sus
miembros porque ningún entrenamiento impuesto genera creatividad y satisfacción.
Los miembros de grupo que presentan características de liderazgo dentro del
mismo grupo al cual pertenecen, cuentan con la capacidad de comunicarse con el grupo de
personas afines, cuentan con la capacidad de influir en sus emociones para que se dejen
dirigir, comparten las ideas de grupo y ejecutan las acciones o actividades necesarias para
el cumplimiento de uno o varios objetivos. Las instrucciones de un líder son ejecutadas por
el grupo con el convencimiento de que su cumplimiento son lo mejor para la mayoría
(Moya, 2004).
Por lo tanto, es importante contar dentro de los grupos con miembros líderes en los
diferentes campos para que sirvan de guías a sus compañeros, razón por la cual, es
necesario implementar opciones de desarrollo educativo para la subcultura del adulto
mayor, formando líderes con conocimientos constructivos básicos que tengan un papel
protagónico para que logren trasmitirlos por medio de la práctica a sus pares. De forma
independiente durante su estadía en la institución de atención al adulto mayor y así mejorar
su salud en general usando la actividad física como un medio beneficioso para la salud.
16
Se recomienda no depender específicamente de una persona externa a la institución
porque en el momento en que esta falte, ya sea por falta de presupuesto de la institución,
enfermedad o por cambio de trabajo de este profesional de la salud, no se detenga el
movimiento físico de los adultos mayores y como consecuencia se pierda la adherencia al
ejercicio lograda hasta ese momento.
Sin embargo, para poder lograr esta motivación del ser humano al movimiento
físico no basta solamente con el conocimiento sino con la dirección y la motivación de
personas entrenadas en el campo para que sean líderes y puedan llevar a este grupo de
adultos mayores a practicar la actividad física como parte de sus vidas. Estos líderes son
personas diferentes por lo que deben de contar según Quijano (2003), con la mayoría de las
siguientes características:
a. Tener el carácter de miembro, es decir, debe pertenecer al equipo que encabeza,
compartiendo con los demás miembros los patrones culturales y significados que ahí
existen.
b. No ser el resultado de sus rasgos físicos individuales como, la estatura alta o baja,
aspecto y voz, entre otros.
c. Al que en un equipo sobresalga en algo que le interesa, o más brillante, o mejor
organizador, el que posee más tacto, el que sea más agresivo, más santo o más bondadoso.
d. Que el equipo elabore su prototipo ideal y por lo tanto no puede haber un ideal
único para todos los equipos.
e. Mostrar capacidad para organizar, vigilar, dirigir o simplemente motivar al
equipo a determinadas acciones o inacciones según sea la necesidad que se tenga. Estas
cualidades se conocen como carisma.
f. Tener la oportunidad de ocupar ese rol en el equipo, si no se presenta dicha
posibilidad, nunca podrá demostrar su capacidad de líder.
De acuerdo con Quijano (2003) los líderes deben de pertenecer al grupo y
compartir los patrones culturales y significados que en esa subcultura grupal existen. Los
adultos mayores como grupo forman una subcultura por lo que están excluidos de la
interacción y la participación social, lo que hace que se identifiquen con otros adultos
17
mayores por conciencia grupal; esto provoca que forzadamente interactúen entre ellos y los
convierte en una minoría ya que son objeto de perjuicios y discriminación. Este paradigma
debe ser cambiado porque tiende a producir que los adultos mayores se consideren a sí
mismos, como viejos marginados dependientes y que solo se relacionan con gente de su
edad. Considerando todos estos elementos es que se debe de revertir este efecto por medio
de la educación diseñada especialmente para ellos y ajustarla al rol de esta población
(García, Rabadan y Sánchez, 2006).
Ahora bien, tomando en cuenta que la presente investigación se desarrolló en el
Centro Diurno del Adulto Mayor de Belén, las particularidades citadas anteriormente
fueron la razón fundamental para tomar miembros considerados como líderes por sus
propias compañeras y compañeros pertenecientes a la subcultura de este Centro Diurno y
prepararlos como líderes en promoción de hábitos saludables, con el fin de modificar
algunas de estas conductas tradicionalistas con las cuales se ha etiquetado a esta población
a la cual pertenecen y con la cual comparten día con día.
Por todo esto, se hace urgente poner en marcha programas sociales y educativos
que los incentiven a realizar diversas actividades principalmente las físicas y así lograr
un efecto positivo dentro de la subcultura en los estilos de vida del adulto mayor,
modificando las conductas tradicionalistas erradas y lograr un envejecimiento exitoso al
mejorar la calidad de vida (García, Rabadan y Sánchez, 2006).
Muchas enfermedades crónicas y discapacidades asociadas que se presentan durante
los años postreros de la vida pueden prevenirse, junto con sus costos económicos y
humanos. Pero la prevención requiere que el individuo se involucre justamente en estilos de
vida saludables antes de que la patología aparezca, eso implica la necesidad de investigar
en modelos de intervención en diversos ambientes para poder velar por un envejecimiento
activo y saludable.
La discriminación que han sufrido las personas adultas mayores tiempo atrás ha
cambiado radicalmente en los últimos años; este grupo ha comenzado a crecer de acuerdo
18
con las estadísticas mundiales y en un futuro muy cercano se convertirá en una población
numerosa e importante en el orbe, sin olvidar que también están muy cercanos los
problemas que todo grupo poblacional trae consigo año tras año a los países, especialmente
cuando no se está preparado para afrontar estos cambios. Eventualmente, esto pude llevar al
colapso económico en las pensiones de una nación y los países en vías de desarrollo se
encuentran más vulnerables; Costa Rica no se encuentra exenta de esta realidad. Para evitar
esta situación depende como actué el gobierno, la institución (CCSS) y los contribuyentes
ante los acuerdos tomados en el 2005 según la Organización Internacional del Trabajo.
De este modo, entre mejor preparados se encuentren estos adultos mayores para
realizar sus actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, menores posibilidades se
tendrán de que estos sean observados como un elemento pasivo y sean considerados como
un gasto para la sociedad y que más bien se vislumbren como actores dinámicos y sanos
dentro de la sociedad en la que se deban desenvolver en el presente y en el futuro.
Además, no se observó en la literatura revisada implementaciones basadas en
personas adultas mayores líderes y su impacto en la subcultura de los demás miembros
pertenecientes a un grupo, por lo que se estará explorando en un campo novedoso al
mostrar a las personas adultas mayores como entes dinámicos de su ambiente y como
individuos moduladores de su futuro.
A partir de este enfoque se plantea la investigación con los siguientes objetivos:
Objetivo General:
Analizar el impacto que tiene la participación de líderes adultos mayores en la
modificación de la subcultura del Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén por medio
de la actividad física.
19
Objetivos Específicos:
a) Implementar un programa educativo para la formación de líderes adultos mayores en el
campo de la promoción de la actividad física.
b) Caracterizar sociodemográficamente la subcultura del grupo de adultos mayores en el
Centro Diurno del Adulto Mayor de Belén en relación con los estilos de vida de saludable.
d) Identificar los efectos del programa educativo de formación de líderes adultos mayores
sobre la dinámica bio-psico-social de la subcultura del grupo de adultos mayores del Centro
Diurno del Adulto Mayor en Belén.
Conceptos Claves:
Actividad física: Cualquier movimiento del cuerpo producido por el músculo esquelético
que resulta en gasto de energía (Rusell, 1995).
Adulto mayor: Según el Colegio Americano de Medicina del Deporte, el envejecimiento
comprende una tercera fase del desarrollo humano y la divide de la siguiente manera: Edad
mediana temprana (entre 30 y 45 años), edad mediana avanzada (entre 45 y 65 años), edad
avanzada temprana (entre 65 y 75 años), edad avanzada intermedia (entre 75 y 85 años)
(ACSM, 2006). Para efectos de esta investigación se considerará el adulto mayor de los 65
años en adelante como punto de corte.
Bienestar general: Es cuando una persona goza de salud física, psicológica y social
(Wilson, 1982).
Calidad de vida: Cuando la persona se encuentra libre de trastornos psíquicos y físicos y
mantiene el máximo de autonomía, de acuerdo a su edad y el medio socioeconómico y
cultural en le que vive (Logo, 2005).
20
Condición física: Serie de atributos que las personas tienen o logran tener, que se relaciona
con la habilidad de la actividad física ejecutada (Rusell, 1995).
Desarrollo Psicosocial: Son las características que el sujeto desarrolla en su personalidad a
través del contexto social en que se desenvuelve. Incluye factores emocionales, vinculares,
culturales, percepción de sí mismo y del ambiente (Enciclopedia de la Psicopedagogía,
1997).
Dependencia: Necesidad que demanda una persona sobre otra para que le facilite el
cumplimiento de una u otra función, física o psíquica (Choque y Choque, 2004).
Ejercicio físico: Movimiento del cuerpo planeado, estructurado y repetitivo mejorando o
manteniendo uno o más componentes de la aptitud física (Rusell, 1995).
Enfermedad: Alteración de la salud, disfunción del equilibrio general del individuo
(Choque y Choque, 2004).
Envejecimiento: Proceso natural de la reducción de las capacidades funcionales de los
órganos (Choque, Choque, 2004).
Envejecimiento activo: La Organización Panamericana de la Salud define el
envejecimiento activo como el proceso de optimización de las oportunidades de salud,
participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas
envejecen (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2007).
Esperanza de vida: Duración de vida media con que un grupo de individuos que viven en
condiciones similares, puede contar en el momento del nacimiento (Choque y Choque,
2004).
21
Estilos de vida saludable: Conjunto de patrones de conducta que caracterizan la manera
general de vivir de un individuo influenciada por los factores personales, psicosociales,
grupales, sociodemográficos, culturales y ambientales. La actividad física realizada
correctamente es fundamental (Dosil, 2004).
Facilitador: Persona que apoya técnicamente y gestiona los medios necesarios para que los
grupos de trabajo se desarrollen de la mejor manera posible. Un facilitador es parte del
sistema local de salud, es aceptado por sus compañeros de trabajo, es apoyado y reconocido
por las autoridades locales. Él que hace fácil o posible la ejecución de una cosa o la
consecución de un fin (Océano Uno, 1991).
Funcionalidad motora: Capacidad de realizar de manera independiente las actividades
cotidianas de una persona. Estas se miden con parámetros físicos como la flexibilidad,
resistencia muscular, capacidad aeróbica, fuerza muscular, agilidad y balance dinámico y
composición corporal (Rikli y Jones, 2001).
Incapacidad: Reducción de las posibilidades para hacer un acto considerado normal para
un ser humano (Choque, Choque, 2004).
Independencia: Situación de una persona que puede realizar sola una actividad y
organizarla como mejor le convenga (Choque, Choque, 2004).
Líder: Persona que conduce o guía a un equipo a lograr sus objetivos (Conejo, 1990). Para
lograr esto tiene que ser directo, claro y vigoroso en el trato con los demás, haciendo frente
a los conflictos internos, desafiando las maneras habituales de operar, valerse de estructuras
y sistemas para darles una orientación clara a los miembros del equipo y de esta forma
lograr los objetivos propuestos (Badaracco y Ellsworth, 1998).
Longevidad: Número de años que una persona de cierta edad puede esperar seguir
viviendo. Se determina mediante tablas estadísticas basadas en las tasas de mortalidad de
diferentes grupos de población (Diccionario de Medicina-Oceáno Mosby, 1996).
22
Morbilidad: Número proporcional de personas o animales que enferman en un lugar o
tiempo determinados. Frecuencia con que se presenta una enfermedad o anomalía en una
determinada población o área (Diccionario de Medicina-Oceáno Mosby, 1996).
Mortalidad: Número proporcional de defunciones en población o tiempo determinados.
Generalmente se expresa como muertes por mil, por diez mil o por cien mil habitantes
(Diccionario de Medicina-Oceáno Mosby, 1996).
Programa educativo: Instrumento para capacitar a los participantes del mismo en
facilitadores, adiestradores o entrenadores de sí mismos y cuenten con una herramienta
idónea para compartir con un grupo y la comunidad (Conejo, 1990). Por medio de
actividades educativas tendientes a promover la practica regular de la actividad física,
detectando líderes en el grupo de adultos mayores que asisten al Centro Diurno para el
Adulto Mayor de Belén.
Promoción de la salud: Proceso que permite a las personas incrementar su control sobre
los determinantes de la salud y en consecuencia, mejorarla. La participación es esencial
para sostener la acción en materia de promoción de la salud (OMS, 1999).
Salud: Estado completo de bienestar mental, físico y social, no la simple ausencia de
enfermedad (OMS, 1999).
Sedentarismo: Estilo de vida inactivo caracterizado por la falta de movimiento (Howley,
1995).
Subcultura del adulto mayor: Sistema de vida y de interpretación de la realidad orientado
a la supervivencia solidaria, con componentes dinámicos de cooperación orientados en
función de las expectativas del grupo y asumidas por todos (Barenys, 1993).
23
Capítulo II
MARCO CONCEPTUAL
En este capítulo se describen una serie de temas directamente relacionados con los
procesos de vida del adulto mayor, como el periodo de vida de los adultos mayores que
cada día crece más en el mundo, los proceso de envejecimiento del organismo que se
presenta en esta población con el pasar del tiempo, la enfermedad que provoca una serie de
alteraciones conllevando esto a problemas funcionales instrumentales del diario vivir, los
aspectos fisiológicos del envejecimiento donde los sistemas van perdiendo eficacia en su
funcionabilidad, los beneficios de la actividad física desde el enfoque físico y psicosocial,
la conducción de grupos y liderazgo en donde la figura del líder toma un papel protagónico
en la subcultura del adulto mayor de los centros especializados para esta población, los
cuales son inaugurados en Costa Rica desde 1887.
El periodo de vida: Adulto Mayor
Los adultos mayores no solo han vivido más tiempo, sino que representan un sector
de la población que crece rápidamente en los países desarrollados. En 1960, la cantidad de
adultos de 65 años y más era de 8% y para el 2020 se espera que sea de un 16% a nivel
mundial. En los países subdesarrollados los adultos de 65 años o más, en 1960 eran de un
4% y se presume que alcanzará un 7% para el año 2020. Este fenómeno se conoce como el
engrisamiento de la población debido al pelo de color gris que tienen la mayoría de los
adultos mayores (Timiras, 1997).
La Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en 1988, proyectó que para el año
2025 la población de adultos mayores en los países en vías de desarrollo crecerá en más de
230 millones de personas (Villalobos, 2004).
En la actualidad, la estructura etaria poblacional en la tierra muestra variaciones
entre las diferentes regiones geográficas; así, respecto al adulto mayor se conoce que la
proporción de ancianos crece más rápidamente en los países en vías de desarrollo (Sur) que
24
en los desarrollados (Norte) y se pronostica que para el año 2020 constituyan el 70% de la
población en el planeta, con un valor neto estimado superior a los 700 millones de
personas, muy por encima de los 318 millones esperados para las regiones industrializadas
del Norte (Arencibia y Aguilar, 2004).
Pont (2000) señala que el hombre ha pasado de tener una esperanza de vida de 35
años a principios de este siglo a una de 80 años actualmente, debido a la mejora de las
condiciones vitales, alimentación, control de enfermedades y los fenómenos externos.
Para citar un ejemplo real de esta longevidad que tiene el mundo, en Italia viven
10000 adultos mayores con más de 100 años según reveló el diario de economía “El Sole
24 Ore” basándose en estadísticas oficiales. De acuerdo con el Instituto Estadístico Español
10000 españoles tienen 100 años o más y según sus familiares, estos ancianos gozan de
mejor salud que sus propios hijos (Salamanca, 2007).
De acuerdo con Lamb, Gisoifi y Nadel (1995), en 1990 en los Estados Unidos había
3 millones de adultos de más de 85 años de edad y este número está proyectado a aumentar
entre 10 y 15 millones para el 2040.
Los norteamericanos mayores de 65 años usan el 30% de los gastos totales de los
cuidados para la salud, teniendo un costo que asciende a los 50 mil millones de dólares
anuales (Lamb y otros, 1995). Este hecho, determina que la población de mayor edad
requiera, cada vez, más atención social y sanitaria (Morales, 2000; Rosero y otros, 2004).
Timiras (1997), indica que en el año 2000 casi la mitad de las muertes en los Estados
Unidos fueron después de cumplir los 80 años y en donde muchos de estos ancianos
necesitaron algún tipo de asistencia.
El Censo Nacional de la Población de Costa Rica del 2000, determinó que en el país
había 301 474 adultos mayores, es decir, personas con 60 años o más; de los cuales 143 314
son hombres y 157 641 son mujeres. Los adultos mayores representaban el 7,92% en esa
fecha y actualmente aumentó el porcentaje a un 8,22%. Según el informe de estimaciones y
25
proyecciones de población del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), para el
2015 los adultos mayores serán el 11,10% (557 076 personas).
Para el año 2025 en Costa Rica y aún antes, es decir, en un futuro muy cercano, el
porcentaje de personas de 60 años y más alcanzarán un 14% (800 000 personas), o lo que es
lo mismo, una de cada seis personas tendrá 60 años o más (Morales, 2000).
Comparativamente, en los Estados Unidos este mismo porcentaje ya existía para el año
1995 (Gallo y otros, 1999). Para el año 2050 en Costa Rica estará rondado el 26%, lo que
significa 2,5 millones de personas mayores a los 60 años, sin tomar en cuenta la creciente
ola migratoria que tiene el país. Si ejemplificáramos estos datos reales en forma de
pirámide, en 1950 esta tenía una forma totalmente triangular, es decir, ancha en la base y
muy punteada en la cúspide, donde la población menor de 15 años representaba el 42,9%
mientras que las personas mayores de 60 años sumaban apenas el 2,9%. Actualmente la
forma de esta pirámide está cambiando, tornándose más achatada ósea tomando una forma
más rectangular en apariencia, esto debido al envejecimiento de la población. Este
acelerado incremento tendrá un fuerte impacto social y económico, en especial lo
relacionado con las pensiones y los servicios de salud (Zamora, 2006; Varela 2006;
Sánchez, 2008b; Carvajal, 2010).
Por otro lado, según las estadísticas, el 15% de los adultos mayores de Costa Rica
viven en extrema pobreza, y el 20% no satisface sus necesidades básicas (Fernández, 2006).
Razón por la cual los centros para el adulto mayor toman importancia para suplir las
necesidades básicas para este sector de la población.
En Costa Rica, hasta el momento, no son muchos los adultos mayores que viven en
instituciones. Al respecto, el último censo realizado en el año 2000, arrojó el dato de 3.606
personas residentes en hogares especializados para adultos mayores. Esto representa el 1,2
por ciento del total de esta población. Las cifras anteriores tienden a crecer al aumentar la
edad de la población. En nuestro país, es más frecuente la internalización de los hombres
que de las mujeres (Rosero y otros, 2004).
26
Por lo tanto, el envejecimiento de la población es un proceso que está ocurriendo
aceleradamente en muchos países del mundo, no siendo Costa Rica la excepción, producto
de la convergencia de dos transformaciones importantes ocurridas en las últimas décadas: el
aumento de la esperanza de vida, que hace que cada vez más individuos lleguen a edades
avanzadas esto debido a los avances médicos y científicos como el tratamiento con células
madres, la nanotecnología, la ingeniería genética y la clonación.
Así también otro de los factores de este envejecimiento mundial es la disminución
de la fecundidad que ha provocado una tasa de natalidad relativamente baja y decreciente lo
que conlleva a tener menos personas en las edades más jóvenes en los diferentes países del
hemisferio. Años atrás el número de hijos por familia era mayor, en Costa Rica por ejemplo
el nadir era de 5 hijos en promedio, actualmente es de 2 hijos por mujer esto se debe a la
educación, la información, la disponibilidad de los métodos anticonceptivos que hacen que
las mujeres puedan controlar su reproducción, la incursión del sector femenino en la fuerza
laboral, el costo actual de criar los hijos en una sociedad materialista, la tasa decreciente de
mortalidad infantil de manera significativa en algunos países y la decisión de las parejas de
unirse y tener familia a edades mayores que anteriormente; todas estas situaciones hacen
que dicha tendencia se acentúe y envejezca a la población de cada país. Todo esto
contribuye a que esté pasando este fenómeno (Timiras, 1997; Morales, 2000; Rosero y
otros, 2004; Zamora, 2006; Varela, 2006; The Economist, 2009).
Este proceso preocupante lo confirma un revelador estudio de Rosero Bixby en el
2004, en el que se advierte que la población costarricense mayor de los 65 años aumentará
de 300.000 en el año 2000 a 2 millones para el año 2050, lo que representa un aumento de
más del 600%, en donde los adultos mayores pasaran del 7,6% al 30% del total de la
población (Ávalos, 2008b; Sánchez, 2008b).
Los japoneses tiene la mayor esperanza de vida mundial de acuerdo con el reporte
de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, con su buena alimentación,
cuentan con muy poca obesidad en la población, razón por lo cual se alargan las
expectativas de vida, además de esto, se suma la tasa de nacimientos de 1.3 hijos por pareja
27
siendo la menor del mundo a pesar de las campañas del gobierno. Esta tendencia tiende a
continuar por lo que en pocos años 1 de cada 5 japoneses tendrá más de 60 años lo que se
convertirá en un gran problema para la economía nacional al no contar con la mano de obra
necesaria para producir (Gómez, 2007; López, 2010b).
El continente Americano es el que presenta las expectativas de vida más altas en
promedio con respecto a los otros continentes. En este continente americano, se cree que
Cuba tendrá la población más longeva en los próximos 20 a 30 años, debido al bajo
crecimiento de su población, la reducción de la tasa de nacimientos (2.2990 menos
nacimientos en el 2010 con respecto al 2009) y la elevada esperanza de vida (78 años en
promedio) al igual que lo anteriormente mencionado para Costa Rica y el resto de los
países del resto del hemisferio. En el 2005 Cuba tenía 1.771.912 adultos mayores que sobre
pasaban los 60 años representando este número de cubanos el 15,8% de los 11,2 millones
de ciudadanos que habitan la isla; y de ellos 303.006 tenían más de 80 años, contando con
1.551 centenarios en la isla actualmente, teniendo un 20% más de mujeres que hombres. La
estadística indica que el 59,1% de estos adultos mayores eran mujeres y el 40,9% eran
hombres y de acuerdo con las autoridades de país y el Fondo de Población de las Naciones
Unidas (UNFPA). Se cree que para el año 2025 la cuarta parte de la población de la isla
tendrá más de 60 años y para el 2050 contará con uno de los promedios de edad más altos
de mundo (Gómez, 2007).
Villalobos (2004), basada en datos del Consejo Nacional de la Persona Adulta
Mayor (CONAPAM) en el 2002, indica que los índices de personas mayores de 60 años
alcanzan 250.000 y con una gran tendencia al aumento, por lo que realizando proyecciones
para el año 2025 en Costa Rica, o aún antes, es decir en un futuro muy cercano, el
porcentaje de personas de 60 años alcanzará el 14 %, esto equivale a más de 800.000
personas, una de cada 6 personas tendrá 60 años o más. De manera comparativa en los
Estados Unidos este mismo porcentaje ya existía para el año de 1995 (Gallo y otros, 1999).
Actualmente en Costa Rica hay 9.995 adultos mayores que han superado los 90 años y de
los cual 417 tienen más de 100 años (Núñez, 2010; López, 2010a).
28
Oviedo (2007) indicó en el diario La Nación que la población del país crece a un
ritmo cada vez menor, esto debido a que para el 2015 el crecimiento anual de la población
costarricense será del 1% mientras que en 1980 era de un 3%. Hoy, siete personas trabajan
por cada pensionado de nuestro país, pero a mitad del siglo solo lo van ser tres. Esta
estimación fue hecha por el Centro Centroamericano de Población (CCP) de la Universidad
de Costa Rica en coordinación con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC)
contemplando tres factores fundamentales en el estudio, nacimientos, muertes y migración
nacional e internacional.
Por su parte el Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE), (citado por el
Estado de la Nación, 2002); sugiere la hipótesis para Costa Rica que la esperanza de vida al
nacer por sexo para el trienio 1999-2001: era de 75,31 años para hombres y 80,11 años para
las mujeres. El Ministerio de Salud (2003) establece la esperanza de vida en general de 78.5
años.
Actualmente en Costa Rica, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y
Censos (INEC) el promedio de vida o la esperanza de vida (indicador que estima la
cantidad de años promedio que se espera que viva una persona desde su nacimiento) es
aproximadamente de un 79,3 como promedio, donde los hombres viven 76,8 años y las
mujeres 81,8 años, 22 años más que en 1950, según el último censo poblacional del año
2009, por todo lo anterior, Costa Rica al tener una de las mayores esperanzas de vida en
América Latina tiene que comenzar a prepararse desde hoy por las grandes demandas que
tendrá en un futuro muy cercano con las personas mayores, en lo que respecta a su salud,
capacitación de la familia y la comunidad (Morales, 2000; Varela 2006; Núñez, 2010).
Del mismo modo, en un estudio demográfico de la Universidad de Costa Rica por
Rosero Bixby en el 2004 citado por Cantero (2007) y Núñez (2010), en el cual se concluyó
que los varones ancianos de Costa Rica tienen la esperanza de vida más alta del mundo por
lo tanto son los más longevos del planeta tierra. En este mismo estudio Rosero considera,
después de analizar los datos, que la península de Nicoya tiene el 99.9% de ser considerada
una zona azul (the blue zone) término que proviene del demógrafo belga Michael Poulain
29
que en el año 2000 le dio el nombre a un área que reúne las condiciones para que la gente
viva una excepcional longevidad como actualmente son las islas de Cerdeña (Italia) donde
están el mayor número de hombres centenarios en el mundo, Okinawa (Japón) es donde
viven las mujeres más longevas del mundo, el valle de Loma Linda, California (Estados
Unidos) aquí es donde están la mayor cantidad de fieles de la Iglesia Adventista del
Séptimo Día en el mundo y Ikaría (Grecia) por el momento. Además, dicho estudio asegura
que en esa región del pacifico caribeño costarricense (Nicoya) hay un grupo de ancianos
mayores de 80 años que superan las expectativas de vida de Japón, Islandia y Galicia de
España.
En un estudio más reciente por la National Geographic Society junto con el Instituto
Nacional de Envejecimiento de los Estados Unidos que trabajan en el proyecto The Blue
Zones, su creador el investigador Dan Buettner, identificó y agregó a la península de
Nicoya como la zona azul más grande del mundo. Rosero Bixby en el 2004 encontró que en
la zona de Nicoya que la mortalidad de los mayores de 90 años es 10% más baja que en el
resto del país y la muerte por cáncer es 23% más baja también. Además, cuando un varón
llega a los 80 años puede vivir 8,2 años más y si llega a los 90 años puede vivir 4,4 años
más en promedio. Existen cinco principios básicos determinantes para que sea una zona
azul; el primero tiene relación con una alimentación sana, el segundo se vincula con la
actividad física, el tercero punto es contar con una red social de familiares y amigos, el
cuarto elemento tiene que ver con la espiritualidad, la fe y finalmente y no menos
importante es tener un propósito en la vida son la clave para vivir tanto (Núñez, 2010;
López, 2010b).
El director del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco
Cervantes Dr. Morales Martínez, considera varias situaciones que el país debe de ir
preparando desde ya para la transformación en la población actual, al aumentar la cantidad
de personas de la tercera edad, ya que, se incrementarán las necesidades y surgirán nuevos
paradigmas en el campo político, económico, social y en el de la salud. Algunos de ellos
son trascendentales como lo es, el caso de las pensiones que no serán sostenibles a largo
plazo, igualmente puede suceder con los servicios médicos, los cuales pueden colapsar con
30
la creciente cifra de adultos mayores, es lógico que se presenten más casos de algunas
enfermedades de la época como la demencia senil, el mal de Alzheimer, la enfermedad de
Parkinson, cáncer, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión
arterial, fibromialgia entre otras. Para enfrentar esta realidad, Costa Rica tendrá que
preparar más médicos y enfermeras especialistas en este campo, además de los 40 geriatras
activos. Hoy día se necesita de 275 profesionales para que cubran todo el territorio
nacional. Dadas estas realidades que plantea el Dr. Morales como de difícil solución es aquí
donde se requiere la promoción de los estilos de vida saludables como: la alimentación
adecuada, el ejercicio científico (entendido como la planificación y supervisión de un
profesional en la materia), la recreación, el cultivo de la espiritualidad y el abandono de los
malos hábitos como el fumado, licor y las drogas (Varela, 2006).
El cáncer, por ejemplo, que es la segunda causa de muerte en Costa Rica después de
las enfermedades cardiovasculares, se da con mayor frecuencia en los adultos mayores de
65 años. De los 8.000 nuevos casos que se diagnostican en todo el país, 4.000 son
diagnosticados en los adultos mayores generando esta situación, gastos superiores a los
24.000 millones de colones a la Caja Costarricense del Seguro Social (Ávalos, 2008a), lo
que muestra la importancia de brindar una atención oportuna a esta población.
Se trata, entonces, de una población con muchas necesidades físicas y psicosociales
que, por encontrarse excluidas del proceso productivo, no reciben una adecuada atención y
generan una gran cantidad de gastos, demandan recursos técnicos y humanos debido a los
cambios físicos propios del envejecimiento (Gallo y otros, 1999; Leuftholtz, 2000).
El proceso de envejecimiento en el adulto mayor
Se debe distinguir entre envejecimiento y vejez para poder hacer distinciones entre
un proceso vital (el envejecimiento) y el periodo de la vida que antecede a la muerte (la
vejez). En algunas ocasiones se entiende por envejecimiento un deterioro del organismo
debido al pasar del tiempo, aunque se esté bien nutrido y viviendo un estilo de vida
suficientemente sano (Hidalgo, 2001).
31
Todos los seres humanos envejecen diariamente y este proceso depende
individualmente de cada persona y es continuo y progresivo. El ACSM (2006), con el
objetivo de dar una clasificación del momento o etapa en que se encuentra la persona divide
esta fase del desarrollo humano en: edad mediana temprana (entre 30 y 45 años), edad
mediana avanzada (entre 45 y 65 años), edad avanzada temprana (entre 65 y 75 años) y
edad avanzada intermedia (entre 75 y 85 años).
Por su parte, Hidalgo (2001) establece dos grupos de la siguiente forma: viejos
jóvenes de 60 a 75 años y los viejos que van de 75 años en adelante. Además, para Hidalgo
la definición de tercera edad, no se debería utilizar ya que no explica las diferencias, en
cuanto a la incidencia de condiciones crónicas, entre los grupos de edad o grupos etarios.
Estas diferentes formas de clasificar a los adultos mayores como lo hacen los
diferentes investigadores y organizaciones, cuentan en la gran mayoría de países con
instituciones gubernamentales que velan por los derechos de esto ciudadanos que aumentan
día con día.
En Costa Rica el CONAPAM es el ente rector en materia de envejecimiento en
Costa Rica adscrito a la Presidencia de la República. El adulto mayor en Costa Rica está
protegido bajo la ley Nº 7935, llamada Ley Integral para la Persona Adulta Mayor
publicada en la gaceta Nº 221 del 15 de noviembre de 1999, en donde se vela por los
derechos para mejorar la calidad de vida, los derechos laborales, derecho a la integridad,
derecho a la imagen y los derechos de las personas adultas mayores que viven en un hogar,
albergue o centro diurno. En este último derecho, los adultos pueden recibir visitas,
información sobre los servicios y el costo del lugar, ser informadas sobre su estado de
salud, no ser trasladadas sin su consentimiento, no limitar sus actividades salvo por razones
médicas y administrar su propio dinero (CONAPAM, 2002).
Un gran paso dio Costa Rica creando la Ley del Adulto Mayor y el CONAPAM, sin
embargo un 70% de los ancianos y un 50% de las ancianas se sienten irrespetados por sus
32
familias o por las demás generaciones. Si no se hace un cambio de mentalidad de los
costarricenses, estas leyes no van a funcionar como se debe, porque al fin y al cabo es
cuestión de tiempo para formar parte de las estadísticas (Obando, 2006). De ser así,
tristemente, confirmaríamos la sentencia del expremier británico Benjamín Disraeli que
dice: “La juventud es un disparate, la madurez una lucha y la vejez un remordimiento”
(Sánchez, 2008b, p. 3).
Las personas adultas mayores cuentan con derechos legales, razón por la cual hoy
día existen una serie de grupos y negocios en donde se le ofrece a esta población la
posibilidad de participar en actividades recreativas, culturales y deportivas promovidas por
las organizaciones, asociaciones, municipalidades y el estado (Brizuela y Brenes, 2006). La
vida tiene diferentes etapas en donde se presentan alegrías y tristezas.
La niñez es el tiempo de descubrimientos que deparan buenos o malos momentos.
La adolescencia es la época de afirmaciones personales en donde hay sonrisas, lágrimas,
encuentros y rupturas. La etapa adulta está llena de desafíos preguntas, respuestas,
problemas y decisiones. Finalmente, llega la vejez, cenit de la vida y cúmulo de todas las
etapas anteriores, pero la llegada de las canas ha traído en las últimas décadas una serie de
conceptos y estereotipos negativos irrespetuosos incluso del propio desarrollo fisiológico
natural del ser humano (Alfaro, 2006).
Timiras (1997) considera que existen muchas definiciones del envejecimiento vistas
desde diferentes áreas, si se enfoca como una etapa de la vida es: la suma de todos los
cambios que tiene el organismo con el paso del tiempo. Si se ve como un proceso de
deterioro es la suma de todos los cambios que se dan con el tiempo y conducen a
alteraciones funcionales.
Meléndez (2000) por su parte, define el envejecimiento como la suma total de
cambios dependientes del transcurso del tiempo que ocurren durante la vida de un
individuo, después de que se haya alcanzado la madurez de talla, forma y función; que son
33
diferentes de los cambios circadianos, estacionales u otros ritmos biológicos, además, son
comunes a todos los miembros de una misma clase o especie.
Se nace, se crece, se madura y se envejece, se debe de aceptar este proceso
adaptándose física y psicológicamente a los cambios de involución del cuerpo humano
como el cabello blanco, arrugas en manos y cara, flacidez muscular, así también, otros
órganos internos comienzan a dar muestras de cansancio, falta de atención y dolor. Las
causas exactas continúan siendo un misterio pese a la gran cantidad de estudios que se han
hecho y se continúan haciendo; sin embargo, estos estudios han demostrado que el
programa de vida inscrito en los genes es diferente en todos los seres humanos y está
influido por el medio ambiente en que se vive (Pont, 2000).
Si bien con la llegada de la edad se acentúan los problemas de salud, se debe de
explicar al adulto mayor que esto es algo natural y que ni jóvenes ni viejos escapan de
padecer algún tipo de enfermedad. Estos padecimientos no son castigos ni deben de ligarse
a excesos del pasado, pues esto solo lo afectará anímicamente y como consecuencia una
posible acentuación de los malestares físicos (Alfaro, 2006).
Entonces, el envejecimiento se debe de entender como un proceso natural, gradual e
inevitable que forma parte del desarrollo de todas las personas, el cual se manifiesta en cada
quien de manera particular, implicando cambios biológicos (sistemas y órganos) y
psicosociales (experiencias que suceden a lo largo de la vida). Pero lo más importante de
esto es que la vejez no se debe de asociar con discapacidad, enfermedad, pérdida de
independencia o inactividad física y mental; por el contrario, esta realidad se debe de
asumir como una nueva etapa que debe de vivirse saludablemente desde una perspectiva
integral (Morales, 2004).
El autor francés André Maurois dice: “El arte de envejecer es el arte de conservar
la esperanza” (Sánchez, 2008b, p. 2) donde cada decisión que retrasemos hoy para mejorar
la calidad de vida de nuestros adultos mayores, puede acabar en acto autodestructivo,
brindarles atención especial no solo es un merecido homenaje y una acción de justicia
34
social sino también una inversión para nuestro inexorable futuro. Las acciones de todos los
ciudadanos hoy, determinaran si la vejez en nuestro país llega como un nostálgico
remordimiento como lo dijo Disraeli, o si, por el contrario, se convierte en una edificación
de la oportunidad para depurar la virtud de la esperanza como lo dijo Maurois.
Los científicos sostienen que la longevidad de una persona está definida, en un 75%
en su modelo de vida y en un 25% de la capacidad genética de cada persona (Gómez,
2007).
En su cotidianidad, las personas mayores sufren una serie de pérdidas y cambios en
su estilo de vida a los que deben adaptarse (Gallo y otros; 1999 Karp, 2004). Diversos
estudios demuestran que junto con la jubilación pueden aparecer problemas económicos,
más tiempo para el ocio, disminución de las relaciones sociales y un mayor sentimiento de
soledad (Morales, 2000). A menudo, también se producen pérdidas afectivas, deterioro de
la salud y dependencia de los demás (Gallo y otros, 1999; Longarte, 2004).
Desafortunadamente es en esta parte final de la vida en donde aumenta la
posibilidad de que aparezcan enfermedades como causa del deterioro natural del organismo
de todo ser humano. Si este proceso descendiente de la vida (vejez) está acompañado de
estilos de vida no saludables en edades tempranas será muy posible que se acelere este
deterioro natural. Estas enfermedades pueden ser tan incapacitantes que el adulto mayor se
vea incapacitado de realizar sus funciones básicas e instrumentales de la vida diaria.
La enfermedad en el adulto mayor
Los efectos combinados de enfermedad y de incremento en la edad pueden llevar a
la inhabilidad para lidiar física o mentalmente, con las tareas cotidianas. Razón por la cual
muchos adultos mayores, que ya no pueden cuidar de sí mismos de manera independiente,
son enviados a vivir en centros privados o públicos, de acuerdo con las posibilidades
económicas de cada familia. Particularmente el adulto mayor institucionalizado requiere de
mayores atenciones, lo que lo hace bajar su nivel de funcionalidad general y con ello perder
35
su independencia (Rikli y Jones, 2001). Hay que ayudar al cuerpo a que envejezca
armónicamente dándole la atención que se merece y así se responderá mejor a todo el
proceso de envejecimiento (Pont, 2000).
En los adultos mayores se dan una serie de alteraciones que provocan problemas
funcionales como las enfermedades reumáticas, problemas asociados al dolor, rigidez,
debilidad, restricción de la movilidad; así como la disminución de la capacidad de hacer
trabajo físico, lo que acompaña a una pérdida de flexibilidad y equilibrio, disminución de la
capacidad cardiovascular máxima (VO2 máx.) y retraso en los tiempos de reacción. Todo
esto ocurre independientemente en los adulos mayores con relación directa en la forma
física que se encuentre, además, estos cambios se pueden agravar como consecuencia de
malos hábitos y el sedentarismo (Meléndez, 2000).
El riesgo de enfermar aumenta con el envejecimiento, “El Cáncer se Ensaña más
con los Adultos Mayores” es el título con el que presenta el reportaje Ávalos (2008a) en
uno de los periódicos más importantes de Costa Rica. De acuerdo con los datos del
Registro Nacional de Tumores de Ministerio de Salud el 47% de todos los nuevos casos de
cáncer ocurren en los adultos mayores de 65 años y en promedio cada año fallecen 2200
adultos siendo esta la segunda causa de las muertes en Costa Rica, después de las
enfermedades cardiovasculares. De 1995 al día de hoy las tasas de incidencia han subido en
un 17,46 %, muriéndose los adultos mayores hombres por tumores cancerosos de próstata,
estomago, colon, hígado y pulmón con un porcentaje muy parecido a su incidencia.
El mismo Ávalos (2008a) manifestó que en el caso de las mujeres es mayor el
porcentaje de su incidencia con un 62% de los diagnósticos y son el cáncer de piel,
estomago, mama, cuello del útero y páncreas los que se presentan con mayor frecuencia. En
donde la fórmula que recomiendan los expertos para reducir el riesgo de padecer esta
terrible enfermedad a cualquier edad es; la adecuada alimentación junto con la actividad
física regular en las primeras etapas de la vida. Los adultos mayores deben de mantener
esos hábitos en combinación con un propósito de vida, ya que nada funciona sin un porqué
36
y un para qué vivir. Esto alejara a los fantasmas que aparecen con la edad: la soledad y la
depresión.
Así también Rodríguez (2011b), apunta que los adultos mayores con diabetes
requieren de apoyo y educación por terceras personas para que aprendan a controlar la
enfermedad y así evitar complicaciones, esto debido a la mala memoria y la baja
escolaridad que esta población presenta lo cual incide en la pobre ingesta de fármacos
prescritos. Razón por la cual, dependen de familiares y amigos que les estén suministrando
las dosis recomendadas para tratar sus enfermedades. La diabetes, hipertensión, la
obesidad, los triglicéridos y el colesterol alto (síndrome metabólico) restan calidad de vida
a los adultos mayores por lo que se necesita que estén bien controlados para que puedan
disfrutar plenamente de la vida.
Por lo tanto, una persona adulta mayor que pueda valerse por ella misma es de vital
importancia, porque esto va a favorecer su calidad y cantidad de vida, con mucho más
razón si este adulto sufre de alguna enfermedad crónica degenerativa. Para poder lograr
adquirir estas capacidades de autocuidado, la educación, la prevención y la promoción de la
salud que hagan las instituciones sociales es fundamental, para que de esta manera llegue a
todos los adultos el conocimiento de los cuidados que se deben de tener (Pont, 2000).
Si bien la muerte es inevitable siendo una ley natural establecida, en donde todos los
seres humanos están condenados a llegar a un proceso de envejecimiento y finalmente
morir en algún momento de la vida, existen elementos que pueden modularse incidiendo
como elementos positivos como la cantidad de vida, la cual no la podemos manejar con
total exactitud pero si se puede llegar a mejorar.
El envejecimiento habitual se acepta como el proceso en que la declinación
fisiológica se ve acentuada con el incremento de la edad, actuando diversos factores que
convergen en problemas de salud, relacionados a enfermedades crónicas no transmisibles,
patologías varias y uso de medicamentos, la influencia de malos hábitos sanitarios y
tóxicos, sedentarismo y hábitos nutricionales con inadecuado consumo de alimentos en su
37
cantidad y calidad que conllevan a la pérdida de la funcionalidad motora, la independencia
y la autonomía (Arencibia y Aguilar, 2004).
El envejecimiento satisfactorio en el que existe disminución de las funciones
generales se logra mantener una calidad de vida elevada en los aspectos biológicos,
psicológicos y sociales. En el envejecimiento habitual los procesos degenerativos se
evidencian de manera casi inmediata en la funcionabilidad motora y el estado nutricional,
apareciendo variaciones de manera particular en sistemas de órganos como el locomotor,
los aparatos sensitivos y motores del sistema nervioso, así como el sistema
cardiorrespiratorio y metabólico. Todos ellos inciden sobre las capacidades motrices de tipo
condicional, coordinativa o de movimiento, que al no ser innatas, necesitan de la
ejercitación para su conservación y desarrollo (Arencibia y Aguilar, 2004).
Entonces, el ser humano cuenta con una serie de órganos que conforman los
sistemas del cuerpo (soma), cada uno de ellos se deterioran con el pasar de los años de una
manera más rápida o menos rápida dependiendo en gran medida de los estilos de vida
saludable de cada uno.
Aspectos fisiológicos del envejecimiento en el adulto mayor
El ser humano es un sistema de sistemas y cuando avanza la edad los diferentes
elementos o componentes van perdiendo eficacia en su funcionabilidad, por tratarse de un
sistema perfectamente coordinado, la disminución de la actividad de una de sus partes
afecta directa o indirectamente al resto (Lago, 2005).
A medida que las personas envejecen se presentan una serie de cambios
fisiológicos, produciéndose modificaciones en su estado de salud: se alteran las estructuras
y se reducen las funciones de las células y los tejidos de todos los sistemas del organismo.
Muchos de ellos se dan por la inactividad de su vida, enfermedades genéticas, accidentes,
hábitos alimenticios entre otros. Aparecen con el avance de la edad cambios físicos como lo
es, el aumento en la presión arterial, el tiempo de recuperación, el porcentaje de grasa, el
38
volumen residual; así como disminuyen la frecuencia cardiaca, el consumo máximo de
oxígeno, la capacidad vital, el tiempo de reacción, la flexibilidad, la fuerza, el metabolismo,
la tolerancia a la glucosa y la actividad física general. Estos cambios son progresivos e
inevitables, pero se ha demostrado que el ritmo de algunos se puede modificar con la
actividad física sistemática, sin olvidar que la persona puede poseer alteraciones y cambios
celulares, alteraciones digestivas, alteraciones a nivel endocrino, modificaciones en el
aparato locomotor, alteraciones en el funcionamiento cardiovascular, modificaciones en el
sistema respiratorio, disminución del sistema psíquico y neurológico (Morales, 1999),
además el adulto mayor puede desencadenar un número indeterminado de patologías
crónicas, como la diabetes mellitus, enfermedades coronarias, hipertensión arterial,
osteoporosis, dislipidemias entre otras más (Escobar, 2003).
González y Varquero (2000) citados por Lago (2005), dicen que las principales
causas de muerte para las personas mayores de 65 años de acuerdo a la Junta de Andalucía,
España siguen siendo en primer lugar, las cardiovasculares (22,8%), tumores (10,6%) y
enfermedades del aparato respiratorio (6,1%). En donde el estado de estas enfermedades
hasta llegar a la muerte es un estado crónico degenerativo funcional, produciendo una
disminución de la calidad de vida.
Aragón y Salas (1996) citados por Mora, Villalobos, Araya y Ozols (2004),
encontraron que los problemas físico-funcionales se relacionaron con la pérdida de fuerza
muscular, pérdida de flexibilidad, equilibrio, vista, memoria y audición, mientras que los
problemas psicosociales respondieron a la pérdida de salud, tristeza, deterioro de las
capacidades funcionales y discriminación familiar, entre otros.
Otro factor de riesgo que se suma es el sedentarismo. Este se manifiesta en el
aparato locomotor, el cardiovascular y respiratorio y provoca la acumulación de grasa en el
tejido adiposo y la pérdida del tono muscular, lo que hace que los adultos mayores vayan
limitando su espacio de actuación (Soler, 1991, citado por Villalobos, 2004).
El envejecimiento está caracterizado por un deterioro progresivo y gradual de los
39
diferentes aspectos de constitución y función del organismo humano. A pesar de que cada
organismo, cada tejido, cada aparato, envejece por cuenta propia a una velocidad y ritmo
diferente y sus causas continúan siendo un misterio, aun cuando se continua realizando
estudios constantemente que demuestran que el programa inscrito en los genes se desarrolla
de forma diferente en cada uno de los individuos y que lo que lo influencia directamente es
el medio ambiente en que se viva esta persona (Pont, 2000).
En adultos mayores, en su gran mayoría, se produce un efecto en el sistema
intergumentario, el cual muchas veces no se le da la importancia que realmente merece; la
piel y el papel que juega esta en el ser humano. La piel es el órgano más grande del cuerpo;
y como lo mencionan Hidalgo (2001) y Pont (2000), que además de protección que brinda
y del sistema de enfriamiento al refrigerar al resto del cuerpo por medio del sudor, es la
primera barrera del sistema inmunológico. La piel experimenta cambios de acuerdo con su
genética, el balance hormonal y a algunos factores exógenos.
Hidalgo (2001) y Pont (2000) señalan que el primer signo de la edad en la piel es
que la epidermis se adelgaza, ya que las células no se pueden remplazar; el colágeno se
endure, la función de las glándulas sebáceas se reduce, además de la pérdida de tejido
grasoso hace que la persona adulta mayor sufra de más calor o de frío. Las uñas se vuelven
quebradizas y crecen menos debido a un decremento de la irrigación sanguínea.
Referente a la función cardiovascular, con la edad disminuye el volumen sistólico,
la frecuencia cardiaca máxima y el gasto cardíaco; aumenta el tiempo de recuperación tras
un esfuerzo de los valores en reposo de frecuencia cardiaca, tensión arterial, consumo de
oxígeno y eliminación de dióxido de carbono; por otra parte, también aumentan la tensión
arterial en reposo y el tamaño del miocardio, el volumen residual respiratorio y disminuye
la capacidad vital, observándose que aunque aumente la frecuencia respiratoria con el
ejercicio, no se incrementa el volumen corriente. Del mismo modo disminuye el
metabolismo basal, el VO2 máx y la tolerancia a la glucosa, aumentando por lo contrario el
porcentaje de grasa corporal (Alcantara y Romero, 2001).
40
En la función cardiovascular de los adultos mayores, la frecuencia cardiaca (FC)
cambia a lo largo de la vida de la persona, dependiendo de su edad, actividad física y
condiciones genéticas. Como existe una tendencia a disminuir la actividad física con el
paso de los años, la FC puede aumentar levemente a lo largo de la vida adulta. La FC
máxima disminuye progresivamente a lo largo de la edad mediana, aparentemente debido a
un incremento de la rigidez de las paredes ventriculares, con la consiguiente desaceleración
de la saturación ventricular. Para los 65 años el nivel máximo de un individuo sedentario
parece ser de al menos 170 latidos por minuto. En la mayoría de estas personas se produce
una reducción progresiva de la FC máxima. Para los 70 a 79 años se observo en una
investigación una frecuencia de 135 latidos por minuto para mujeres y 144 para los
hombres. Los cambios relacionados con la frecuencia cardiaca son muy importantes para
prescribir ejercicio, por ello debe llevarse a cabo una prueba de esfuerzo máximo para
poder pronosticar el rendimiento cardiovascular a partir de la frecuencia cardiaca observada
durante un ejercicio submáximo (Kavanagh, 1990, citado por Shepard, 2000).
La elasticidad de los principales vasos sanguíneos entra en declive con el
envejecimiento, con lo que la presión sanguínea es más elevada. Su punto culminante es
entre los 65 y 70 años, sin que se observen cambios considerables más allá de esta edad
(Heath, 2000; Pont, 2000).
El descenso del VO2 máx. puede atribuirse al envejecimiento, por lo tanto, a medida
que los individuos van envejeciendo, hay mayor dependencia del aumento de la frecuencia
respiratoria en vez del volumen respiratorio total durante el ejercicio. El VO2 máx. presenta
una pérdida de 5 ml/kg/min por década desde los 25 a los 65 años. Pues a partir de esta
edad se da un aumento en el ritmo de pérdida funcional. El nivel de actividad física influye
drásticamente en este cambio (Heath, 2000; Shepard, 2000).
Con respecto a los músculos esqueléticos las proporciones y el número de fibras
musculares de una persona están condicionadas genéticamente al nacer. A partir de este
momento lo que se da es una ampliación considerable de los músculos por medio de la
división de fibras y la hipertrofia de las fibras ya existentes. Este proceso alcanza su nivel
41
máximo de cantidad y fuerza del tejido muscular a principios de la tercera década de la
vida. Se mantiene estable hasta los 40 y 45 años seguidos por una pérdida progresiva del
tejido fibroso y una disminución asociada de la fuerza. Esta tendencia es mayor en las
mujeres que en los hombres. Para los 65 años los músculos tienen una pérdida del 20% de
la fuerza máxima. Esta pérdida puede deberse a una pérdida funcional inevitable producto
del envejecimiento o reflejo de la reducción de la actividad física que tienen la mayoría de
personas al paso de los años, descenso de la coordinación de la contracción muscular,
menos motivación, menos eficacia del movimiento o por solo el miedo a tropezar y
fracturarse. Este deterioro afecta directamente la energía aeróbica por la atrofia de las fibras
musculares de tipo II o conocidas como fibras rojas (Shepard, 2000).
Se sabe que los músculos y los huesos trabajan dando apoyo al organismo,
permitiéndole moverse por medio de las palancas en que se constituye. Hidalgo (2001),
anota que la fuerza decrece especialmente después de los 60 años de edad, y este proceso se
acelera después de los 70 años y 80 años de edad. Esta pérdida de la fortaleza muscular
acontece más en las piernas que en los brazos y manos. Pérez (2005a) también indica que a
los 50 años la pérdida puede ser de 50% de la masa muscular, por la sustitución de fibras
musculares (Pont, 2000). Mientras que Rose (2005) establece que entre los 50 y los 70
años, la fuerza muscular se reduce hasta en un 30%. Esta reducción en la fuerza se debe en
gran medida a una reducción del tamaño y números de fibras musculares, sobre todo en los
músculos ortostáticos o anti gravedad. La resistencia muscular decrece, apareciendo más
rápido la fatiga; la potencia muscular también se reduce por el propio envejecimiento y
probablemente tenga su mayor consecuencia en la ejecución de actividades básicas, tales
como caminar, subir escaleras y ponerse de pie, entre otros, ya que es necesaria para que
estas se ejecuten con éxito.
A partir de los 65 años también se ha observado una disminución de las
concentraciones máximas de los niveles de lactato en la sangre que disminuyen de 8 a 9
mmol/l; en el adulto sedentario es de 10 a 12 mol/l. La razón por la que la capacidad
aerobia entra en declive en los adultos de edad más avanzada, parece ser una proporción
reducida entre el volumen de músculo activo y el volumen sanguíneo (Shepard, 2000).
42
Con el paso de los años disminuye el número y el tamaño de las fibras musculares,
disminuyendo consecuentemente la fuerza haciéndose los mayores más propensos a la
fatiga y a padecer lesiones musculares por sobre uso. También disminuyen la capacidad
aeróbica, la fuerza muscular y la capacidad funcional general, en donde la marcha se
modifica y los pasos son más cortos, lentos y planos; se levantan menos los pies del suelo y
se pierde el balanceo de los brazos. Todo ello redunda en la pérdida de independencia y
autonomía (Alcantara y Romero, 2001).
Después de los 70 años de vida, ocurre un descenso en el peso corporal, el cual tiene
una explicación al menos de forma parcial que es la pérdida de masa muscular conocida
como sarcopenia; hay evidencias de que la masa muscular disminuye de un 3% a un 6% por
década después de los 60 años. Preservar los músculos esqueléticos en cantidad y calidad es
de mucha importancia al tener un rol fundamental en la adecuada funcionalidad y el
metabolismo en las personas adultas (DiPietro y Dziura, 2000).
Esta reducción del repertorio motriz, junto a la lentitud de los reflejos y descenso
del tono muscular en reposo, entre otros factores, provocan descoordinación y torpeza
motriz. La posición estática sufre alteraciones y desajustes aumentando la rigidez en la
zona escapular y pélvica que dificulta muchos movimientos. La columna vertebral acusa la
degeneración articular y de una cifosis dorsal favorecida por el desequilibrio y falta de tono
muscular y vicios posturales. Esta cifosis dorsal acentúa la lordosis cervical y puede que
afecte la parte lumbar para conservar el equilibrio (Alcantara y Romero, 2001).
Con la edad hay un compromiso directo en la disminución de la movilidad de
traslación y la función de las manos, que al igual que muchas otras parte del cuerpo
humano, estos son fundamentales en el movimiento cotidiano, factor determinante en la
calidad de la vida. La pérdida del movimiento motor y la función de las manos está
asociada con problemas de estado físico general, locomoción, balance, trasmisión sensorial,
fuerza, coordinación y con algunas enfermedades que van a incidir directamente en las
labores cotidianas como levantarse de una silla o de la cama para ir al servicio sanitario,
43
moverse por la casa de un lugar a otro, ir al patio, marcar el teléfono, abrir la puerta, subir
el zipper de la ropa, amararse los zapatos, abrir botellas, manejar el control del televisor,
bañarse y muchas otras más. Todas ellas conllevan a la pérdida de la independencia en
donde se esté viviendo, ya sea con la familia, amigos o alguna institución. Al perderse o
limitarse la independencia se reduce el contacto social, la autoestima y la eficiencia
personal de cada una de las personas adultas mayores (Lamb y otros, 1995; Rikli y Jones,
2001).
Con respecto a las articulaciones Hidalgo (2001), Pérez (2005a) y Pont (2000)
apuntan que se vuelven menos flexibles, los cartílagos se calcifican, se endurecen,
deshidratan y se quiebran. Pérez (2005a) agrega que el 80% de los individuos con más de
60 años padecen artrosis. Rose (2005) y Pont (2000) enriquecen el tema citando que cada
articulación pierde unos grados de movilidad específicos de cada articulación, esto al
aumentar del colágeno muscular (muy resistente al estiramiento) y la degeneración de las
fibras de elastina (menos resistente al estiramiento).
Se da también una degeneración y daños de los cartílagos articulares que pueden
llevar a sufrir de una osteoartritis con el envejecimiento al degenerarse el cartílago hialino
en la superficie articular y producirse la lesión en las articulaciones (Shepard, 2000).
Asimismo, existe pérdida de masa ósea en ambos géneros, sin embargo es más
elevada en las mujeres que en los hombres, debido a que esta pérdida comienza alrededor
de los 30 años, con una aceleración a partir de la menopausia, y en los hombres alrededor
de los 70 años (Pérez, 2005a).
Alcantara y Romero (2001) consideran que es a partir de los 35 años en mujeres y
más tarde en hombres, que se produce una pérdida ósea anual del 1% aproximadamente, lo
cual hace los huesos más frágiles y propensos a la fractura. Las disminuciones progresivas
de calcio durante el envejecimiento tienen su culminación en la aparición de la enfermedad
denominada osteoporosis. Para la edad de la jubilación, ambos sexos han perdido una
cantidad de calcio suficiente como para incrementar la vulnerabilidad a las fracturas.
44
Además Pont, (2000) y Shepard, (2000) concuerdan con que la desmineralización de los
huesos hace que sean más vulnerables a las fracturas de huesos largos, la cadera y la pelvis.
En el adulto mayor se presentan importantes limitaciones debidas a la falta de
flexibilidad. Desde inicios de la edad madura se da una pérdida de función progresiva a
causa de factores que incluyen falta de uso, el deterioro de las estructuras de la articulación
asociado a la edad (anquilosis de las articulaciones fibrocartilaginosas y osteoartritis) y en
edad muy avanzada la degeneración progresiva de las moléculas de colágeno que
constituyen la base estructural de los tendones. Las fibras individuales de colágeno se unen
y esto reduce la flexibilidad y aumenta el riesgo de lesión. Entre los 25 a los 65 años se
produce una pérdida del 20% de la amplitud de movimiento y este ritmo se acelera a partir
de esta edad (Shepard, 2000).
La articulación por regla general, en proceso de envejecimiento es menos flexible y
menos móvil. Los cambios del tejido conectivo en músculos, ligamentos, cápsulas
articulares y tendones parecen ser responsable de la mayor parte de la pérdida de
flexibilidad y movilidad (Heath, 2000).
En la composición corporal de las personas hay de 5 a 10 kg. de grasa en la edad
mediana y el porcentaje empieza a aumentar de un 20 a un 25% en los hombre y 25 a 30 %
en las mujeres conforme pasan los años. Después de la menopausia el porcentaje puede
aumentar a un 30-35% de grasa, lo que es de suma importancia recordar que se da una
disminución del tejido muscular y del tejido óseo (la densidad del compartimiento del
tejido fibroso disminuye con la desmineralización del hueso), porcentajes que son ganados
en tejido graso. Esta es la principal razón de un aumento en la masa corporal (Shepard,
2000; Heath, 2000).
El sistema nervioso disminuye la velocidad de conducción nerviosa con la edad,
aumentan los tiempos de reacción, umbral de percepción de muchos estímulos y déficit
sensoriales. Se pierde el reflejo miotático y en general descienden la sensibilidad
propioceptiva y táctil que afectan la pérdida de conciencia y del esquema corporal. Ello se
45
refleja en la dificultad de localizar movimientos y la dependencia de la vista. Se producen
alteraciones en la motricidad fina y los movimientos se hacen imprecisos. Aparecen
sentimientos de desconfianza respecto de las propias posibilidades e inhibición de la
independencia y autonomía (Alcantara y Romero, 2001).
El sistema nervioso coordina las funciones del cuerpo por medio de células
especializadas e integradoras, redes celulares nerviosas que controlan los músculos y las
glándulas endocrinas. Los cambios asociados con el envejecimiento son importantes para
todo el organismo y la función coordinadora que este efectúa, según como lo explica
Hidalgo (2001).
El suministro de sangre hacia el cerebro decrece debido a la placa arteriosclerótica
por lo que el tamaño del cerebro se reduce, de acuerdo con Pont (2000) y Pérez, (2005a).
Esta disminución corresponde a un 12% del peso del mismo ha sido determinado que los
individuos saludables experimentan esta pérdida en una tasa más reducida que individuos
que no lo son está pérdida es apreciable mediante estudios por Tomografía Axial
Computarizada (TAC) y las neuronas que mueren a lo largo del tiempo no son
reemplazadas (Pont, 2000; Pérez, 2005a; Rose, 2005). Las células interconectadas del
sistema nervioso decrecen en algunas áreas, pero aumentan en otras. Al respecto Fahey
(2007) estima que un 15% de las moto neuronas están desconectadas desde las fibras
musculares cerca de los 70 años, sin afectar la capacidad psicomotora, aunque si el tiempo
de reacción en las personas adultas mayores.
Entre los cambios se puede mencionar la disminución de los tiempos de reacción, ya
que la velocidad de la conducción nerviosa se reduce entre un 10 y 15% a los 70 años;
además aumentan los defectos sensoriales, auditivos y visuales como lo son las cataratas y
la ceguera nocturna, entre otras (Heath, 2000).
En cuanto a los efectos en el sistema inmunológico, Hidalgo (2001) y Pérez (2005a)
establecen que con el transcurrir del tiempo, la capacidad de funcionar del sistema de
inmunidad decae, reduciendo la capacidad del cuerpo de defenderse de microorganismo o
46
defectos celulares. Hay evidencias de que con la edad la producción y la actividad de las
células T merma (células básicas en el funcionamiento del sistema inmunológico), como
también declina la producción de los anticuerpos.
La capacidad de metabolizar la glucosa disminuye con la edad, por lo que el órgano
más estudiado, ha sido el páncreas y el papel que juega la insulina en el caso de los
diabéticos en el sistema endocrino. (Hidalgo, 2001).
La evaluación física del adulto mayor requiere un apartado especial porque es una
población diferente en aspectos fisiológicos como todos los mencionados anteriormente.
Sin embargo, es con las personas jóvenes que generalmente, se asocia el concepto de
“fitness”, pero es fundamental para los adultos mayores para mantener su fuerza, agilidad y
la capacidad de respiración que les permitan una vida independiente. La mayoría de
pruebas se han programado y estandarizado para medir a personas jóvenes como por
ejemplo el test de Cooper y no para los adultos mayores. Esta tendencia está cambiando,
debido a que cada vez la mayor parte de la población de los países desarrollados es mayor
de los 60 años (Rikli y Jones, 2001).
Beneficios de la actividad física en la salud del adulto mayor
Definición de salud
La OMS define salud como: “un estado de completo (perfecto) bienestar mental,
físico y social, y no solo la simple ausencia de enfermedad” (OMS, 1999, p. 3). La salud va
más allá de la ausencia de enfermedades, padecimientos o molestias físicas, por el contrario
se trata de un estado de bienestar general, el cual se logra mediante la armonía entre el
cuerpo la mente y el espíritu. Entonces, se está saludable desde la perspectiva integral
cuando se tienen las capacidades físicas, mentales, intelectuales, afectivas y sociales en
buenas condiciones lo que hace que cualquier ser humano se sienta bien. El desarrollo de
estas capacidades dependen de cada individuo y de un sin número de aspectos que las
afectan, en donde el factor común que las afecta directamente es el envejecimiento
47
(Morales, 2004).
Kligman, Hewitt y Crowell (1999), definen la salud como la ausencia de
condiciones que puedan impedir la participación en la actividad física regular que reduce
los riesgos de ciertas enfermedades crónicas degenerativas y que por el contrario benefician
la función metabólica, el volumen de oxígeno máximo y las funciones cotidianas. Por estas
razones, la mayoría de los médicos recomiendan las actividades físicas en personas
mayores de 65 años debido que la edad trae una tasa a muy elevada de enfermedades
crónicas, impedimentos físicos y una gran utilización de los cuidados de salud.
La OMS, para celebrar el Día Mundial del Adulto Mayor empleo el lema “Vivir
Activos para Envejecer Bien” en 1999. Esta pequeña frase trasmite un importante
significado sustentado en múltiples testimonios de especialistas en gerontología, geriatría,
trabajadores sociales y psicólogos; todos ellos coincidiendo en la evidente relación entre la
salud y la actividad física. Esto es una gran verdad, la actividad física llena de vida
(Obando, 2006).
La actividad física en el adulto mayor
Existe una diferencia entre los tres términos actividad física, ejercicio físico y
deporte. Carpersen, Powel y Christenson (1985) citado por Dosil (2003) definen la
actividad física como todo movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos y
que supone un gasto de energía, mientras que el ejercicio físico es la actividad física de
forma planificada, ordenada repetida y deliberada; finalmente el deporte además de lo
dicho anteriormente encierra la competitividad y el sometimiento a las reglas, organización
e institucionalización. De un modo u otro estos tres términos implican movimiento
humano, lo contrario al sedentarismo.
Por su parte, quienes dirigen el proyecto de salud en movimiento de la Escuela de
Ciencias del Deporte de la Universidad Nacional (2005) consideran que la actividad física
es cualquier movimiento corporal intencional, relacionado con los músculos que lleva a un
48
gasto de energía que incluye prácticas cotidianas como caminar, bailar, cortar el zacate,
subir gradas, limpiar y otra actividades que implique por lo menos 10 minutos seguidos.
Se recomienda un consumo de 1200 calorías o 30 minutos 5 días por semana, que se
pueden dividir en tres intervalos de 10 minutos cada uno. Entendiéndose como ejercicio
físico toda actividad física organizada, planificada y repetitiva 3 veces por semana como
mínimo, mientras que el deporte es la actividad física competitiva, reglamentada e
institucionalizada según la OMS (1999).
Romero (2003) define la actividad física como toda acción motriz que ocasiona un
gasto calórico. Incluye todo movimiento corporal realizado en la vida cotidiana de
cualquier persona, hasta exigentes sesiones de entrenamiento.
En la actualidad la actividad física se ha convertido en uno de los temas de mayor
interés, especialmente si se tiene en cuenta la prevalecía de enfermedades no transmisibles
que invaden a la humanidad. La OMS calcula que para el año 2020 las enfermedades no
transmisibles serán la causa de más del 70% de la carga mundial de morbilidad, por este
motivo, ha invitado a los gobiernos a promover y reforzar programas de actividad física
para erradicar el sedentarismo como parte de la salud pública y política social, y como un
medio práctico para lograr numerosos beneficios sanitarios, ya sea de forma directa o
indirecta. Desde esta perspectiva, los objetivos se centran en involucrar a todos los actores
y sectores de las comunidades para apoyar la realización de programas de promoción, crear
los espacios y las condiciones requeridas, y orientar a la población para realizar actividades
físicas que produzcan los efectos fisiológicos y psíquicos esperados para la salud (Romero,
2003).
Sin embargo, la actividad física para la salud debe llevarse a cabo en forma regular
y consistente. Las actividades esporádicas o de fin de semana, no son suficientes para
estimular apropiadamente los diferentes órganos y sistemas, por el contrario ocasionan
descompensaciones en el organismo de las personas provocando una serie de alteraciones y
lesiones que pueden llegar a ser irreversibles. En consideración con lo anterior, se
49
recomiendan actividades físicas que se caractericen por ser continuas y controladas. En este
sentido, los ejercicios físicos sistemáticos se destacan como la mejor alternativa para lograr
beneficios en la salud, especialmente porque se realizan con una dosis adecuada acorde con
las necesidades y posibilidades de cada persona, determinando un volumen, una intensidad
y una frecuencia apropiada. La ventaja del ejercicio físico sistemático radica, en que el
sujeto controla y dirige todas las actividades de acuerdo con sus posibilidades e intereses.
(Romero, 2003).
El Ministerio de Salud de Chile en convenio con Chile Deportes diseñó, implementó
y evaluó un programa piloto de actividad física en 40 consultorios. El objetivo fue
desarrollar conductas de vida activa y mejorar calidad de vida de adultos mayores con
patologías crónicas en control en la atención primaria. La intervención consistió en talleres
de actividad física grupal, con 3 sesiones semanales durante 8 meses. La evaluación incluyó
mediciones seriadas de parámetros nutricionales, actividad física, presión arterial y
glicemia. También incluyó cuestionarios sobre satisfacción usuaria, metodología y gestión
al término del programa. Se analizaron los datos en 821 participantes los que reunieron un
75% de asistencia y todas las mediciones completas. Se observaron mejorías significativas
en la mayoría de los parámetros evaluados y en la condición física. En promedio, los
obesos disminuyeron el IMC en 1,14, los hipertensos la PAS en 4,38 mmHg y la PAD en
2,99 mmHg, y los diabéticos la glicemia en 6,75 mg/dL. Al término, un 95,3% se sintieron
más ágiles y un 93,1% con mejor salud. Este plan piloto tuvo una intervención exitosa tanto
en la incorporación de conductas de vida activa como en la reducción de los parámetros ya
señalados, permitiendo la recomendación de su replicabilidad a futuro y poder contribuir
con un país más activo y saludable (Salinas y otros, 2005).
Bienestar físico en el adulto mayor
Para Lago (2005), la edad aumenta la probabilidad de sufrir diferentes
enfermedades, pero si a esta realidad se le suma el hecho de no realizar ninguna actividad
física (70% de la población es sedentaria) el riesgo será mayor.
50
En la actualidad, es cada vez más elevado el número de personas adultas mayores
que descubren los beneficios de la práctica del ejercicio físico sobre la salud en todas sus
dimensiones tanto físicas como psicológicas y sociales, siempre y cuando sean asesoradas
por personas debidamente cualificadas. En esta población en que en un futuro muy cercano
va ha ser la gran mayoría, los profesionales de la actividad física deben de estar atentos y
preparados para poder atender debidamente a este segmento de la población que aumenta
año con año (Lago, 2005).
Tener un estilo de vida saludable en el que la actividad física desempeñe un papel
fundamental, es la mejor garantía de obtener calidad de vida. Dishman (2001) citado por
Dosil (2003) indica que solamente 25% de la población adulta de los países industrializados
son regularmente activos y solo un 10% hace ejercicio físico de forma vigorosa. Como
consecuencia una parte importante de la población mundial, alrededor de un 60%, según las
estimaciones de la OMS tiene una vida sedentaria. Los efectos negativos de esta conducta
han llevado a que diferentes investigadores señalen de forma drástica que una actividad
física insuficiente es tan peligrosa para la salud como fumar.
La meta de la vida no es vivir más tiempo, sino hacerlo con la vitalidad óptima, en
otras palabras es vivir con plenitud. En este sentido, el ejercicio físico y el deporte con su
alta carga vivencial desempeñan un papel principal (Meléndez, 2000).
Los nuevos descubrimientos y los avances tecnológicos, hacen que la sociedad esté
cada vez más automatizada y como consecuencia directa es que muchas actividades y
tareas realizadas cotidianamente requieren menos esfuerzo físico. Si a esta le unimos que la
vida de muchos adultos mayores se resume en ver televisión y hacer actividades que no
requieren ningún esfuerzo físico, es de suponer que el estado de sedentarismo en el cual se
encuentran inmersos trae una mala nutrición y como consecuencia el sobrepeso y la
obesidad. Al encontrarse en esta situación física, la posibilidad de aumentar el riesgo de
enfermedades cardiovasculares es sumamente alto (Ferrer 1998, citado por Hernández,
2001).
51
Meléndez (2000), considera que la tecnología moderna ha disminuido las demandas
físicas de las actividades diarias, pues muchas de las cosas que requerían de algún esfuerzo
físico se pueden hacer actualmente con solo apretar un botón. Se señala directamente al
sedentarismo como el principal enemigo de la capacidad funcional en el cuerpo humano, y
como la mejor defensa del organismo en contra a estas alteraciones patológicas es poner los
músculos, corazón, pulmones y órganos internos a trabajar de una manera sistemática y
regular con el movimiento diario. Numerosos estudios han demostrado la relación inversa
entre la mortalidad a causa de enfermedades cardiovasculares con la cantidad de trabajo
físico realizado en el empleo, la profesión o el entrenamiento físico, afirmándose que no es
el trabajar duro físicamente el que daña las arterias y el corazón sino la falta de actividad
física que se tenga.
La escasa actividad física en la población mayor es el resultado de una vida
sedentaria y de la presencia de problemas médicos como la diabetes, hipertensión,
problemas coronarios o enfermedades vasculares periféricas. Pero la salud está entre la
edad y la discapacidad. La capacidad de hacer ejercicio en la población mayor es
evidentemente tan baja que es menor al 50 % de sus actividades diarias. La inactividad trae
consecuencias dañinas en la consistencia de los huesos, fuerza de los músculos, la
flexibilidad, condición del corazón y los pulmones (Leuftholtz, 2000).
Un estudio del Centro Centroamericano de Población (CCP) realizado sobre la
población adulta costarricense, arrojó claras diferencias entre los hombres y las mujeres
mayores de 60 años, resultando en un 19% de obesidad en los varones para un 32% en las
ancianas así como una mayor depresión y mayor riesgo de padecerla. Todo lo anterior, de
acuerdo con el CCP, se debe a que el 40% de los ancianos realiza algún tipo de actividad
física mientras que las ancianas ticas apenas alcanzan un 23% (Cantero, 2008).
Otro estudio realizado con 1.282 adultos mayores entre los 65 y los 95 años por los
investigadores de la Universidad de Vrije en Amsterdam, señala que los adultos mayores
sufrían de una leve depresión debido a una falta de vitamina D. En la población estudiada el
38,8% fueron varones y el 56,9% mujeres, en donde una de las causas subyacentes de la
52
falta de esta vitamina D fue falta de exposición al sol debido a la reducción de las
actividades físicas al aire libre (Al Día, 2008).
Un estudio reciente 2.390 pacientes con hipertensión, colesterol alto, diabetes o
triglicéridos altos durante 12 semanas por Franklin (2010c) y publicado en la revista
Clinical Cardiology. Los sujetos fueron sometidos a sesiones de ejercicios y cambios en la
nutrición sin tomar ningún tipo de medicamentos. Los resultados fueron sorprendentes, el
66% de los sujetos alcanzaron los niveles de presión arterial, el 23% bajo su colesterol a un
nivel ideal y 38% bajo los triglicéridos también a un nivel deseado. Así también, el
Grandjen (2010) investigador de la Universidad de Auburn, Alabama, Estados Unidos,
analiza los beneficios del ejercicio. Sus estudios demuestran que el ejercicio contrarresta
los efectos del síndrome metabólico condición caracterizada por sobre peso, grasa
abdominal, niveles elevados de azúcar y triglicéridos e hipertensión lo que lleva a la
persona a un envejecimiento con más efectos adversos. Sesiones de ejercicios de 20
minutos 3 veces al día bajan hasta en 60% los efectos de este síndrome, debido a que al
ejercitarse la persona moviliza las diferentes partes de su cuerpo y estas comienzan a
comunicarse mejor por lo consiguiente las condiciones mejoran si es constante y hace la
dosis recomendada por el profesional de actividad física semanalmente, lo contrario no le
hará efecto.
Los especialistas son contundentes, la participación del adulto mayor en ciertas
actividades recreativas, sociales, culturales, comunales o espirituales, elevan su ánimo, el
entusiasmo por vivir, la autoestima y le prodigan una mejor calidad de vida (Solís, 2006).
Los movimientos con la edad avanzada se hacen cada vez más lentos, esto debido a
la disminución de la masa muscular específicamente en el tejido muscular y la velocidad de
contracción, pero los adultos que se ejercitan regularmente reaccionan más rápido; aunque
esta situación no ha sido resuelta claramente, sin embargo la aparente relación entre la
respuesta física y la velocidad de reacción es causada con el ejercicio al incrementar el flujo
sanguíneo, la utilización de oxígeno y el control de la hipertensión, así como la plasticidad
morfológica y la función de los neurotransmisores (Lamb y otros, 1995).
53
Un análisis de más de 30 estudios hechos por la Sociedad Estadunidense de
Geriatría y la Sociedad Británica de Geriatría y publicado en el Journal of the American
Geriatrics Society, donde apuntan que las caídas en los adultos mayores son una de las
principales causas de la perdida de funcionalidad. Dada su frecuencia y las consecuencias,
las caídas son un problema tan grave como los ataque cardiacos o los derrames cerebrales.
Este estudio recomienda que las personas de más de 70 años tengan una rutina de ejercicios
que les ayude a mejorar el equilibrio como el tai chi por ejemplo y que se hagan masajes
una ves cada 3 o 4 meses (Rodríguez, 2011a)
Una investigación de la Universidad de Pittsburth, Estados Unidos señala que el
ejercicio constante tiene un efecto protector contra las caídas debido a que acostumbra al
cuerpo al movimiento continuo y le da mayor equilibrio. La investigación se realizó con
10,615 sujetos entre los 20 y los 87 años en un programa de ejercicio dos horas a la semana
en el Centro de Aeróbicos de la universidad anteriormente citada durante un año de trabajo.
El estudio determinó que el ejercicio protege de las caídas a las personas de todas las
edades, sin embargo las principales víctimas de las caídas son las personas mayores de 65
años (Rodríguez, 2010).
En Costa Rica, de acuerdo con los datos del Hospital Blanco Cervantes, señala que
las caídas son la segunda causa más común de la consulta, atendiéndose más de 3,800 al
año. Los geriatras señalan que el problema de las caídas, es la fractura de la cadera, en
donde los adultos mayores nunca se rehabilitan del todo y caen en depresión que en la
mayoría de los casos los llevan a la muerte. Por su parte la Organización Mundial de
Geriatría revela que el 30% de las caídas en personas mayores de 65 años requieren de una
hospitalización y el 20% de las muertes de adultos de más de 80 años fueren precedidas por
una fractura de cadera en los últimos dos años (Rodríguez, 2010).
Fernández y Méndez (2007) en un estudio longitudinal realizado en Costa Rica con
respecto a la capacidad funcional, reporta que solamente el 33% de personas adultas
mayores no tienen limitaciones en la capacidad funcional en su vida cotidiana lo que
54
implica más dependencia, lo que se puede traducir en depresión y otros problemas de orden
cognitivo.
El objetivo de cualquier sociedad es el mejorar y velar por la calidad de vida de la
persona adulta mayor por lo tanto, la actividad física, como lo apunta Pérez (2005b) tienen
que buscar la promoción general de la salud y en particular la prevención de las
enfermedades crónicas degenerativas.
En otro estudio realizado con una muestra de 30 sujetos adultos mayores con
exceso de peso, se concluyó que los adultos mayores eran más susceptibles a la
dependencia que los otros sujetos de su misma edad sin sobrepeso y además presentaban
una declinación de su movilidad adicional, ya que se presenta una sarcopenia mayor y por
consiguiente una pérdida de la fuerza (Villareal, Apovian, Kushner, Klein, 2005).
Los individuos de edad avanzada que realizan actividad física intensa con
regularidad tienen una capacidad de trabajo físico superior, un nivel mayor de tejido
fibroso, una mayor densidad ósea y unos índices inferiores de enfermedad coronaria,
hipertensión y cáncer. Un nivel más elevado de actividad física también se asocia con una
mayor longevidad. Los beneficios de la actividad física y el ejercicio regulares ayudan a los
adultos de edad más avanzada a mejorar su calidad de vida, su capacidad para el trabajo y
el recreo y mejora la disminución del estado funcional. Estar activo es uno de los aspectos
más importantes para mantener la salud física y mental, caminar hacer estiramientos y
mantener los músculos en buenas condiciones ayuda a conservar la independencia. La vida
independiente consiste en ser capaz de hacer las actividades que la persona quiera, cuando
lo desea. Para mantenerse independiente se necesita tener la capacidad de inclinarse,
estirarse, levantarse, cargar objetos, y moverse con facilidad (Heath, 2000).
Una persona para poder realizar esfuerzos físicos, trabajos físicos, ejercicio
muscular o deportes tiene que tener condición física. Esta condición física desde el enfoque
de la salud, es la capacidad de realizar actividades de la vida diaria con vigor y demostrar
los rasgos y capacidades que se asocian con un bajo riesgo de sufrir enfermedades o
55
alteraciones asociadas a la inactividad (hipocinéticas). Esta condición física debe de contar
con cinco componentes básicos, lo cuales son: condición cardiovascular, fuerza, resistencia
muscular, flexibilidad y la composición corporal desde el punto de vista de la salud (Soto,
2001; Meléndez, 2001).
Entre los beneficios del ejercicio en el adulto mayor, se pueden señalar el retraso en
la disminución de algunas capacidades motrices como lo son la velocidad, la fuerza, la
resistencia, la agilidad y la coordinación; así como previene o retarda algunas patologías
asociadas al envejecimiento como la diabetes, hipertensión arterial, dislipidemias y
problemas cardiacos entre otras (Brizuela y Brenes, 2006).
Lo natural a cualquier edad, es moverse e ir al encuentro de la vida, sin embargo en
la sociedad industrializada, gracias a los avances tecnológicos que han transformado la vida
diaria de las personas, especialmente en las regiones urbanas, está provocando cambios
acelerados de forma negativa, donde los tiempos de trabajo y de ocio, producen un ser
humano cada vez más sedentario. Sin lugar a dudas, esta inactividad compromete
seriamente la salud y la calidad de vida de las personas, a cualquier edad donde el
movimiento es necesario para el ser humano y en particular al adulto mayor (Morales
2000).
El papel que tiene la actividad física en el mejoramiento de la calidad de vida de las
personas mayores, ha sido ampliamente desarrollado en diversas investigaciones. En ellas,
queda demostrada la importante contribución de la actividad física para obtener un envejecimiento saludable. Diversos estudios han ratificado que tanto los seres humanos como
los animales inferiores, tienden a reducir su actividad física conforme van envejeciendo
(Willmore y Costill, 2004).
Los avances tecnológicos, incorporados de diversas formas dentro de la vida
cotidiana, atentan contra la funcionalidad motora de los adultos mayores, puesto que, al
tiempo que los progresos en la medicina aumentan la expectativa de vida de las personas,
los otros adelantos promueven el sedentarismo e incrementan el riesgo de padecer
56
enfermedades asociadas a él. Por ello, el estilo de vida sedentario que promueve la sociedad
actual, tiene un alto costo para el adulto mayor (Rikli y Jones, 2001).
En las comunidades nacionales cada día existe una mayor cantidad de adultos
mayores con dificultades funcionales básicas como el no poder vestirse o bañarse por ellos
mismos. En el mundo se amplió la expectativa de vida, pero también se registra un aumento
concomitante de limitaciones físicas donde la atención de adultos mayores no funcionales
implica destinar muchos recursos económicos, humanos y técnicos a la atención de
enfermedades, al contrato de cuidadoras y a la institucionalización en centros para adultos
mayores. Cada vez es mayor la cantidad de personas de este sector de la población que
resultan dependientes, que requieren asistencia por sus dificultades funcionales y que
acusan una escasa actividad física que disminuye esa funcionalidad, aumentando los riesgos
de padecimientos o de caídas (Rikli y Jones, 2001).
La falta de actividad y no el envejecimiento en sí, es el origen de las patologías
asociadas tradicionalmente a la vejez, que provocan el famoso síndrome de desuso. De ahí
la importancia de la prescripción del ejercicio y de la actividad física para el adulto mayor
por parte de los profesionales científicamente preparados (Morel, 2003).
Timiras (1997), considera que muchos de los cambios que acompañan al
envejecimiento están asociados con la inactividad física y se encasillan bajo el término de
desuso, lo que puede ser por encamamiento como consecuencia de una enfermedad o por
cambios mismos del envejecimiento lo que lo pueden acelerar más este proceso natural de
todos los seres humanos.
El desuso o la inactividad acompañados por los malos estilos de vida son la causa de
la disminución de la funcionalidad física comúnmente atribuidas a la edad, en diferentes
niveles y desde la parte molecular hasta el sistema orgánico (Bortz, 1982; citado por
DiPietro y Dziura, 2000).
Entonces, el aforismo “lo que no se usa se pierde” no es la causa del
57
envejecimiento; no hay evidencias que el ejercicio lo detiene, pero el tener una vida activa
físicamente y otros principios higiénicos, permitirá que el ser humano se acerque al
potencial biogenético para la longevidad (Timiras, 1997).
En todos los casos, tanto las personas jóvenes como los más viejos se benefician de
la actividad física; los estudios sobre programas de ejercicios y movimientos en adultos
mayores han demostrado un aumento significativo de la masa muscular, mejoría de algunos
movimientos articulares y una percepción subjetiva de una mejor movilidad y bienestar
general. En especial para los ancianos, estos programas de ejercicios deben de hacerse para
cada individuo de acuerdo con su estado físico y condiciones generales, con una duración,
frecuencia e intensidad óptimas. La mejor planificación de ejercicios no se ha inventado
aún de manera concluyente, pero si debe de ser moderado, incrementarse lentamente y se
deben de realizar ejercicios de calentamiento y estiramiento para evitar lesiones. Se
recomiendan actividades interesantes y divertidas para no solo tener provecho físico sino
también psicológico y poder aliviar la soledad, que es uno de los problemas más
devastadores de la vejez (Timiras, 1997).
Es necesario conocer antes de iniciar cualquier propuesta, la situación funcional y
orgánica del adulto mayor, que permitan diferenciarlo e individualizar su trabajo, así como
planificar de una mejor manera las condiciones de su trabajo físico. Para diseñar y
prescribir programas de ejercicio para adultos de edad avanzada, hay que tener en cuenta
varias características fisiológicas, anatómicas y psicológicas para garantizar una
experiencia de ejercicio seguro, eficaz y agradable al adulto mayor. Las personas que
sufren de limitaciones físicas y enfermedades crónicas también pueden beneficiarse
haciéndose más activas para contrarrestar los efectos negativos de ciertas enfermedades o
de limitaciones que sufran. Para ellos, la individualización de la actividad y la variación de
la misma con sus debidas adaptaciones según las preferencias; así como la predisposición
del participante, es fundamental para lograr un cambio en la actitud (Heath, 2000; Escobar,
2003).
El autor Escobar (2003) insiste enfáticamente en el punto anterior. En el primer
58
momento, cuando se planea la propuesta física para un adulto mayor, se piensa que las
características de uno a otro son muy similares, cuando no lo es así. Las condiciones
externas y de contexto que involucran al anciano, son muy diferentes de uno a otro, lo que
hace que las propuestas deben ser variadas de acuerdo con los diferentes tipos de población.
No todas las personas envejecen igual, hecho que se da a la suma de diferentes factores, y
que debemos considerar al intervenir de forma práctica a una población de adultos mayores.
Por lo general, es costumbre con las personas mayores asociar el movimiento físico
con actividades lúdicas de baja o nula intensidad, en donde el carácter lúdico es el principal
protagonista, dejando atrás el rendimiento físico. Se debe de eliminar la idea que las
sesiones de ejercicio con los adultos mayores solo tengan como objetivo la sociabilidad y el
juego en donde se pone el trabajo físico en una escala secundaria. El adulto correctamente
valorado y sin patologías incapacitantes, puede ejecutar un programa de actividad física
centrado en la condición física con muchos beneficios para la salud y para la calidad de
vida. El correcto manejo de la resistencia o la fuerza con las cargas apropiadas (50-85%)
producen no solo una mejora fisiológica al aumentar la independencia funcional, sino que
también se disminuyen las principales causas de muerte (Ravé y Vaquero, 2000).
Un estudio realizado con 30 adultos mayores de 60 años, que formaban parte de un
hogar de ancianos a los que se les aplicaron 15 semanas de actividades aeróbicas (50-70%
VO2 máx.) y de resistencia muscular (5-15 repeticiones) 3 veces a la semana durante 1
hora, evidenció que los adultos mejoraron significativamente su salud especialmente la
resistencia cardiorrespiratoria (Hernández, 2001).
Al lograr cambiar la práctica sedentaria por la actividad física, las personas mayores
promueven sus estados de salud, al aumentar el bombeo sanguíneo del corazón y hacerlo
más fuerte y sano, por añadidura, se disminuye la grasa de las arterias y por lo tanto se
disminuye el ritmo cardiaco. Entre otros aspectos que los adultos pueden encontrar
mejorías físicas, están el control de la hipertensión (HTA), reducir los lípidos en la sangre y
controlar los trastornos de sueño. En el caso de las memorias auditivas, olfativa, gustativa,
visual y otras, los efectos de la actividad física integral en los adultos mayores, han sido
59
positivas pues se ha demostrado al estimular, potenciar y prevenir su deterioro, no solo de
manera directa sino por el estimulo indirecto. Paralelamente, ayuda a combatir la diabetes,
problemas cardiovasculares y la artritis, y como elemento de rehabilitación posibilita el
mejoramiento de la fuerza, la flexibilidad, la coordinación y los trastornos de marcha que
afectan seriamente a la persona mayor (Villalobos, 2004).
Otro de los estudios con adultos mayores, evidenció que el grupo sometido al
programa de actividad física presentó una disminución significativa de la frecuencia
cardiaca en reposo de 3 lat/min. en comparación con el grupo control, cuya frecuencia
cardiaca se mantuvo al mismo nivel; en cuanto a su presión arterial en reposo, también se
redujo hasta 9 mm/Hg a diferencia del grupo control que fue únicamente de 2 mm/Hg;
únicamente entonces, se concluye que la persona mayor que realiza actividad física, mejora
su condición cardiovascular. Los adultos mayores de ambos géneros con mayores niveles
de actividad física tanto en frecuencia como en tiempo, tienden a tener un mejor nivel de
calidad de vida (Agüero, 1993; citado por Mora y otros, 2004).
Meléndez (2000) considera que la falta de actividad física produce alteraciones
estructurales y el órgano que no se usa se atrofia, entonces la inactividad física produce una
atrofia progresiva y debilidad física de todo el organismo. Existen algunas alteraciones
patogénicas como son: trastornos en la regulación del sistema cardiovascular,
hipertensiones severas, arteriosclerosis, insuficiencia coronaria, neurodistonia, obesidad,
alteraciones posturales con repercusiones óseas ligamentosa y musculares de la columna
vertebral y algunas alteraciones geriátricas caracterizadas por debilidad funcional
prematura.
DiPietro y Dziura (2000) señalan algunas estrategias para incrementar la actividad
física en las personas mayores, aumentando los consejos de los médicos y la educación
pública acerca de los efectos positivos de la actividad física con la salud general,
incrementar los programas comunales para el adulto mayor supervisados y con un soporte
social e incrementar la accesibilidad y la viabilidad de los lugares para hacer actividad
física y recreativa de forma segura.
60
Lo contrario de la estancia prolongada en cama es el ejercicio físico sistemático,
regular y progresivo el que provoca una serie de adaptaciones favorables del organismo
aumentando la capacidad funcional. En el siguiente estudio realizado, se pudo demostrar la
reversibilidad de los cambios experimentados, con un programa de entrenamiento de 50
días después de una estancia prolongada en cama de 20 días. Los resultados obtenidos en el
consumo de oxígeno máximo, como un indicador de la capacidad funcional y
específicamente de la condición cardiovascular, fueron sorprendentes, al disminuir este en
un 27% durante el encajamiento y posteriormente al programa de entrenamiento de 50 días
se produjo un aumento del VO2 máx. con relación a los datos obtenidos al inicio del
estudio. Los sujetos que habían sido sedentarios aumentaron en un 33% y los que habían
sido previamente activos en un 4%. La población estudiada disminuyó en un 26% el gasto
cardiaco durante el ejercicio máximo (DiPietro y Dziura, 2000).
Algunos de los efectos más conocidos del entrenamiento físico habitual según,
Clark (1994) y Meléndez (2000), son los siguientes. Disminuyen el doble producto
(resultado de la medición de la presión sistólica por la frecuencia cardiaca), la incidencia a
la morbilidad y mortalidad cardiaca, la producción de lactato, la obesidad, la percepción del
esfuerzo a una carga dada, la agregación plaquetaria, la osteoporosis, aumentando por el
contrario el consumo máximo de oxígeno y el gasto cardiaco-volumen sistólico, la
eficiencia del músculo cardiaco, la vascularización miocárdica, la capilarización al músculo
esquelético, la actividad enzimática aeróbica del músculo esquelético, la capacidad de
utilización de ácidos grasos durante el ejercicio, la resistencia durante el ejercicio, el
metabolismo, el HDL, la estructura y función de ligamentos y articulaciones, la fuerza
muscular, la liberación de endorfinas, las ramificaciones de las fibras musculares, la
tolerancia al calor, la tolerancia a la glucosa.
Pérez (2005a) también anota una serie de beneficios que se puede obtener con la
actividad física, por ejemplo el entrenamiento de la capacidad aeróbica mejora el sistema de
transporte de oxigeno. El ejercicio practicado regularmente proporciona un aumento del
volumen en sangre como consecuencia aumenta el consumo máximo de oxigeno (VO2
61
máx.) y la resistencia vascular periférica se reduce. La tendencia a largo plazo es lograr que
la tensión sistólica descienda, las personas físicamente activas mantienen mejores tiempos
de reacción y reflejos más rápidos. La actividad física contrarresta la rigidez de las
articulaciones, además de fomentar actitudes más positivas despertando la autoestima. El
entrenamiento produce una variación en la composición corporal y en caso de producirse
un infarto de miocardio, este puede ser menos severo, presentar consecuencias menos
desfavorables, se es más susceptible a la rehabilitación cardiaca y se retrasa el deterioro de
la capacidad funcional.
Bienestar social en el adulto mayor
Mucho se ha escrito de las ciencias sociales, de la salud o de las económicas con
respecto a la participación, más allá de estos discursos existe un hecho bastante claro y es
que la participación no puede recetarse como un medicamento. En los últimos tiempos se
promueve un nuevo planteamiento de los organismos internacionales los cuales enfocan el
tema del auto cuidado y la participación de la comunidad en el tema de su salud. Esta
participación, para que se pueda sostenerse en el tiempo, debe estar integrada al proyecto de
vida de la persona donde este tipo de participación se produce colectivamente, pero sobre
todo, se ejerce, nunca se receta. Si no hay un deseo colectivo de participar, que produzca
deseo en esa dirección, se puede tener muchas acciones voluntaristas, pero difícilmente se
puede hablar de participación (Pérez, 2005b).
Berriel y Lladó (2004) citado por Pérez (2005b), comenta al respecto que, si bien la
participación en actividades sociales e interacciones significativas permitiría el desarrollo
de las potencialidades y recursos que el adulto mayor posee, la misma no puede
prescribirse, indicarla, como una medicación pura y perfecta. La participación, como
práctica social de alta complejidad que es, tendrá lugar dentro de determinadas condiciones
de posibilidad en las que, a su vez, introducirá mayores o menores diferencias, que
subvertirá en mayor o menor medida.
Por lo anterior, en el caso de los adultos mayores, es necesario producir hechos
62
políticos y acciones desde lo macro, que ubiquen el tema del envejecimiento en una lógica
diferente de la actual de un envejecimiento hegemónico, donde se transmite un mensaje
social que produce en lo singular efectos tales como que la propia condición de sentirse
viejo sea algo desvalorizado y se asocie al sentimiento de inutilidad y desarraigo de los
procesos de socialización. Este aislamiento social ligado a la exclusión y rechazo de la
vejez es uno de los principales factores de riesgo de deterioro de la calidad de vida y
construye el tipo de envejecimiento hegemónico y pasivizante, que trata de aniquilar al ser
humano antes de su tiempo (Pérez, 2005b).
Los grupos dentro de la sociedad han sido elementos importantes en el desarrollo
del ser humano, el hombre desde sus comienzos se ha asociado para realizar diferentes
tareas para poder vivir, casar o protegerse, razón por la cual se puede considerar que el
grupo y la sociedad son estados naturales de interrelación del ser humano (Hernández,
2001).
Un estudio de Bonvillani (2003) con 15 alumnos de la Facultad de Adultos Mayores
de Córdoba, realizó un trabajo por objetivos de aprendizaje, tomando elementos propios de
la técnica de Grupos Operativos en un doble sentido, como contenido y como dispositivo
de análisis del propio devenir grupal. Lo que llama la atención en esta experiencia es que,
se exprese de manera espontánea y que, incluso, los miembros del grupo expliciten su
interés al respecto en donde las expectativas, más intensamente manifestadas por algunos,
giraron en torno a constituirse en grupo. Así, por ejemplo, en el momento de inicio del
trabajo y en relación a los contenidos referidos a la grupalidad como una potencialidad que
en cada experiencia de grupo puede desarrollarse o no, preguntaron: ¿será un grupo cuando
se termine el curso?, más allá de si se aprueba o no. Este es un indicador de un rasgo
específico de estos grupos la importancia que tiene para los adultos mayores el establecer
vínculos, quizás por encima de incorporar conocimientos el trabajo con este grupo se
caracterizó por el involucramiento mutuo circularon relatos de las propias experiencias, se
expresaron sentimientos diversos, se pusieron en común las vivencias de cada uno, es decir
que a partir de un encuentro de subjetividades, se comenzó a tejer una trama de vidas, de
posibilidades, de ahí la potencia de la producción grupal.
63
Quizá para entender la paradoja sirvan estas palabras de Paulo Freire sobre el grupo;
en este lugar de encuentro no hay ignorantes absolutos ni sabios absolutos, hay hombres en
comunidad que buscan saber más (Bonvillani, 2003).
Desde 1968, McIntoch ya había expresado la positividad de la actividad física como
un agente facilitador en el desarrollo psicosocial desde los primitivos griegos, pero no es
sino hasta la publicación del Informe de la Comisión Clarendon sobre las escuelas públicas
en 1864 cuando adquiere contenido formal. En este documento se plasma que el deporte
fomenta la promoción de valores pro sociales como desprendimiento, altruismo, sentido de
justicia e imparcialidad (Gutiérrez, 1995).
Cuando la actividad física se recomienda para todos en donde la palabra ganar
carece de importancia y los objetivos están encaminados a conseguir el disfrute personal,
obteniéndose beneficios en la promoción de la salud, la relajación de la tensión del trabajo
diario, amor por la naturaleza, el deseo de sentirse bien y la realización personal el amplio
sentido de la palabra (Gutiérrez, 1995).
El mismo Gutiérrez (1995) en la actividad física las conductas sociales deseables
son consideradas representativas del buen carácter, la deportividad y el juego limpio. De la
participación en juegos y deportes surgen cualidades admirables como la lealtad, la
cooperación, el valor, la resolución, la fuerza de voluntad, el dominio de si mismo, la
resistencia, la perseverancia y la determinación. Llegando a la conclusión de que no existen
en la vida cotidiana tantas situaciones que proporcionen el número de oportunidades para
desarrollar las cualidades físicas deseables como lo hace el deporte.
Dosil (2004) agrega que en un buen ambiente deportivo se ayuda a la formación del
carácter y al desarrollo de una serie de valores como cooperación, amistad o empatía.
Donde la actividad física produce en el individuo algunos efectos psicosociales como
facilitar el contacto con el entorno social y las relaciones interpersonales, favorece la
aceptación de las normas sociales, contribuye a la formación del carácter dentro del marco
64
de los valores y de las actitudes (el auto control, la voluntad, la disciplina, la honradez, la
superación personal, la participación y la sociabilidad), proporciona un recurso importante
para la ocupación del tiempo de ocio, genera hábitos de vida saludable que previenen el
consumo del alcohol, tabaco y otras drogas, ayuda a la adopción de un estilo de vida acorde
con las pautas de conducta propias de la sociedad de cada tiempo.
La práctica deportiva tiene las siguientes finalidades educativas de carácter
psicosocial, con respecto a los valores y actitudes los cuales deben de facilitar la actuación
y los procesos de maduración del individuo en donde se especifican el autocontrol de las
reacciones emocionales independientemente de la situación, la voluntad para realizar
esfuerzos, la disciplina para aceptar la autoridad y la superación para el desarrollo de la
madurez personal y del grupo. En lo que se refiere a la relación, que se trata de adquirir
pautas de conducta y las relaciones positivas enfocadas en la cooperación, la amistad y la
pro sociabilidad en las que se distinguen la participación para que la persona salga del
egocentrismo, la sociabilidad positiva del individuo respecto a los que los rodean y la
socioempatía basada en la comunicación más profunda que se establece entre los miembros
del grupo (Sánchez, 1996; Corn, 2007).
Bienestar psicológico en el adulto mayor
El interés humano en relacionar la mente y el cuerpo no es reciente. Las
civilizaciones antiguas incentivaban el uso terapéutico del ejercicio no solo con fines físicos
sino también psicológicos. La mítica expresión mente sana en cuerpo sano es el fiel reflejo
del bienestar mental que proporciona la práctica de las actividades físicas. Entre los
beneficios que conlleva la practica de la actividad física están; la paciencia, la capacidad de
cambiar, la capacidad de generalización, la distracción que proporciona, los hábitos
positivos que crea y el desahogo que proporciona (Dosil, 2004).
La inmensa mayoría de las investigaciones que estudian la relación entre ejercicio
físico y bienestar psicológico han utilizado los ejercicios aeróbicos. Se ha demostrado que
el ejercicio ha de tener la suficiente duración e intensidad para producir efectos
65
psicológicos positivos. Hasta el momento, la mayoría de estudios que han investigado la
relación entre el ejercicio físico y las disminuciones en los niveles de depresión y ansiedad
han sido correlaciónales. Si bien, no se puede afirmar de manera concluyente que el
ejercicio motivó o produjo el cambio en el estado de ánimo, sino más bien que, el ejercicio
parece estar asociado a cambios positivos en los estados de ánimo (Weinberg y Gould,
1996, citado por Morilla, 2001).
En definitiva, como señalan Weinberg y Gould (1996), se puede decir que el
ejercicio regular está relacionado con disminuciones de la depresión a largo plazo. Cuanto
mayor es el número total de sesiones de ejercicios, mayor es la reducción de los niveles de
depresión. La intensidad del ejercicio no está relacionada con cambios en la depresión.
Cuanto más largo es el programa de ejercicios, mayor es la reducción en los niveles de
depresión y el tiempo total de ejercicio a la semana no está relacionado con cambios en la
depresión.
Así también Biddle en (1993) y este mismo investigador con Mutrie en el (2001)
citados por Dozil (2004) realizaron sendos estudios sobre los efectos del ejercicio en la
salud de la población, llegando a la conclusión que el bienestar mental-psicológico se
produce cuando el sujeto tiene un estado de ánimo positivo y una sensación de bienestar
general sin síntomas de depresión y ansiedad. Donde la actividad física practicada de forma
correcta contribuye a este bienestar mental-psicológico. También Sime por su parte, desde
1984 ofrece una clara síntesis de los beneficios de la actividad física para no caer o superar
la depresión. El ejercicio aumenta el flujo sanguíneo y la oxidación beneficiándose el
sistema nervioso central, los niveles bajos de norepinefrina asociados a estados depresivos,
las sensaciones y las mejoras corporales y el auto concepto que se viven con el ejercicio,
ayudan a salir de los estados depresivos.
Existen numerosos trabajos sobre los efectos del ejercicio relacionados con la salud
psicológica, observándose una relación positiva con los problemas de fobias, sueño,
agresividad, socialización, introversión, exceso de pasividad y pesimismo (Dosil, 2004).
66
Sánchez (1996), cita una serie de artículos sobre investigaciones de los beneficios
de la actividad física practicada de forma continua sobre la salud psicológica en los adultos
sedentarios, donde la mejoría en la condición física dota a las personas de una sensación de
competencia, control y autosuficiencia. El ejercicio es una forma de meditación que da un
estado de conciencia alterado y más relajado, así también, se da una forma de biofeedback
que enseña al individuo a regular su propia activación proporcionando distracción,
diversión, evasión de pensamientos, emociones y conductas desagradables. El esfuerzo
social entre los practicantes puede conducir a mejores estados psicológicos como la
ansiedad y la depresión en los sistemas cognitivo y somático.
La asociación entre la actividad física y la salud psicológica existen
pronunciamientos de consenso por parte de los especialistas. Tal es el caso del Instituto
Nacional de la Salud Mental (NIMH) de los EE.UU que considera que los efectos de la
actividad física en la salud mental se expresa en los siguientes términos:
a) La condición física está asociada positivamente a la salud mental y el bienestar.
b) La actividad física está asociada con a reducción de las emociones estresante como
los estados de ansiedad.
c) La actividad física está asociada con la disminución de los estados de depresión y
ansiedad leve y moderada.
d) La actividad física prolongada se asocia con la disminución de ansiedad y
neurotismo.
e) La práctica apropiada de la actividad física reduce varios índices de estrés como la
tensión neuromuscular, la tasa cardiaca en reposo y algunas hormonas.
f) La actividad física tiene efectos beneficiosos sobre los estados emocionales en todas
las edades y en cualquiera de los sexos.
g) Los individuos sanos con medicación psicotrópica pueden realizar ejercicios físicos
siempre y cuando estén supervisados por un médico (Sánchez, 1996).
En el asesoramiento psicológico en los programas de ejercicio, Blasco (1997)
considera que el factor que mejor predice no solo el inicio de un programa de actividad
física sino también el mantenimiento de la persona en él, es la auto eficacia al alcanzar la
67
significancia estadística en prácticamente todos los estudios en que ha sido evaluado.
En cuanto a los factores psicológicos consecuentes del ejercicio están, el obtener los
objetivos propuestos, el disfrutar con las actividades físicas y el conseguir una buena
relación social con los otros individuos que participan en el programa de ejercicios a través
una buena dinámica de grupo. El conseguir en los participantes sensaciones de bienestar o
de incomodidad depende de la intensidad del programa de ejercicios (Blasco, 1997).
Weinberg y Gould (1996) presentan en su libro los beneficios del ejercicio físico en
poblaciones clínicas y no clínicas, donde se presentan las investigaciones de Taylor, Sallis
y Needle (1985), que concluyen en un aumento en los siguientes factores con la actividad
física: rendimiento académico, acertividad, confianza, estado emocional, funcionamiento
intelectual, control interno, memoria, percepción, imagen corporal positiva, autocontrol,
satisfacción sexual, bienestar y eficacia en el trabajo. Así como, hay una disminución en los
siguientes factores: ausentismo laboral, abuso del alcohol, ansiedad, depresión, confusión,
dolor de cabeza, hostilidad, fobias, conducta psicótica, tensión, conducta tipo A y errores en
el trabajo.
Finalmente se puede afirmar, sin lugar a duda, que los efectos positivos del
entrenamiento físico son muchos. No se puede dejar de acotar que solamente se
mencionaron los más importantes y en el periodo de la vejez, entonces, se puede decir que,
si se hace actividad física constante como una parte de la vida, la posibilidad de obtener
beneficios físicos, mentales y sociales en el cuerpo humano es muy alta y en cualquier
periodo de la vida. De esta manera se puede lograr vivir no más tiempo, porque esto ningún
ser humano lo sabe con exactitud, sino con una mayor plenitud y una mejor calidad de vida
tal y como lo menciona Meléndez (2000) en su libro Actividad Física para Mayores. Ser
viejo es inevitable, sentirse viejo es evitable, ante esta situación la subcultura del adulto
mayor como grupo tiene características específicas de apoyo mutuo entre los miembros que
lo conforman para beneficio propio de los mismos.
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Los grupos de personas adultas mayores que pertenecen a esta subcultura al igual
que cualquier otro grupo de seres humanos cuentan con personas que les gusta dirigir,
aconsejar u organizar a sus pares dentro del equipo al cual pertenecen lo protegen y lo
ayudan a alcanzar los objetivos que se propongan en los diferentes campos según su interés.
Liderazgo y grupos
El liderazgo es un tema crucial hoy día, donde las fronteras se han abierto al
comercio global, donde las organizaciones y empresas permanentemente se encuentran en
una constante lucha por ser cada vez más competitivas, lo que ha generado que las personas
que las conforman sean eficientes y capaces de dar mucho de si para el bienestar de la
organización o empresa. El liderazgo es una situación procesal que se produce en un grupo
social, cuando en este una o varias personas que han encontrado seguidores que se someten
a sus directrices o mandatos (Quijano, 2003).
El liderazgo es un acontecimiento (la consecuencia de liderar o conducir) y no un
rasgo y tiene que ver más con lo que se hace (valores, principios) que, con quién está o
quién es el que lidera. El liderazgo es la acción y efecto de guiar, conducir, dirigir o influir.
Se da de la relación entre el líder y sus seguidores (Salas, 2009).
Stogdill (1986) citado por Quijano (2003), en su resumen de teorías e investigación
del liderazgo, señala que existen casi tantas definiciones del liderazgo como personas que
han tratado de definir este concepto. Aquí, se entenderá el liderazgo como el proceso de
dirigir las actividades de los miembros de un grupo y la influencia en ellas, donde esta
definición tiene cuatro implicaciones importantes. En primer término, el liderazgo
involucra a otras personas; a los empleados o seguidores; en donde los miembros del grupo
dada su voluntad para aceptar las órdenes del líder, ayudan a definir la posición del líder y
permiten que transcurra el proceso del liderazgo; si no hubiera a quien mandar, las
cualidades del liderazgo serían irrelevantes. En segundo plano esta el liderazgo que entraña
una distribución desigual del poder entre los líderes y los miembros del grupo. Los
miembros del grupo no carecen de poder; pueden dar forma, y de hecho lo hacen, a las
69
actividades del grupo de distintas maneras, sin embargo, por regla general, el líder tendrá
más poder. El tercer aspecto del liderazgo es la capacidad para usar las diferentes formas
del poder para influir en la conducta de los seguidores, de diferentes maneras. Este poder
para influir es lo que lleva al cuarto aspecto del liderazgo, el cual es la combinación de los
tres primeros, pero reconoce que el liderazgo es una cuestión de valores.
Este mismo autor argumenta que el líder que pasa por alto los componentes morales
del liderazgo pasará a la historia como un malandrín o algo peor. El liderazgo moral se
refiere a los valores y requiere que se ofrezca a los seguidores suficiente información sobre
las alternativas para que, cuando llegue el momento de responder a la propuesta del
liderazgo de un líder, puedan elegir con inteligencia.
Otras definiciones son: el liderazgo es un intento de influencia interpersonal,
dirigido a través del proceso de comunicación, al logro de una o varias metas. Así también
se entiende por liderazgo "la capacidad de las personas de influir en el comportamiento de
los individuos y de los grupos para conseguir objetivos" (Moya, 2004, p. 1) Este proceso
conductual de influir en los individuos o en los grupos para conseguir metas tiene gran
importancia para mejorar los estilos de vida saludables.
De acuerdo con el género, los estudios indican ciertas diferencias en los estilos de
liderazgo entre hombres y mujeres. Las mujeres tienden a adoptar un estilo más
democrático, a estimular la participación, a compartir el poder y la información, procuran
incrementar la autoestima de sus seguidores, prefieren dirigir por medio de una actitud de
inclusión y confían en su carisma, capacidad, contactos y habilidades interpersonales para
influir en otros, en cambio los hombres usan un estilo de órdenes y control directo,
descansan en la autoridad formal de su puesto como base de influencia (Instituto
Costarricense de Electricidad [ICE], 2000).
Actualmente los grupos organizados, independientemente de que sea hombre o
mujer, están en busca de factores como: flexibilidad, trabajo en equipo, confianza y
participación en la información lo cual reemplaza las estructuras rígidas, el individualismo
70
competitivo y el control (ICE, 2000).
Los líderes y la conducción de grupos
Al hablar de organizaciones, grupos y personas es indispensable mencionar a los
conductores, los líderes de hoy, aquellos que logran el éxito de sus organizaciones y que
orientan a sus subordinados a conseguirlo (Quijano, 2003).
La palabra líder tiene más de mil años de existir. Se deriva del término “leadare” de
origen anglosajón que significaba “conducir a los viajeros por el camino” en el inglés
antiguo, esta palabra en la actualidad ha sufrido muy pocos cambios (Covey, 2002).
El líder es una persona que guía, conduce, dirige y asume la cabeza del grupo para
influir positivamente en una decisión o tomarla directamente por los otros miembros del
grupo. Produce lo que el grupo que lo rodea necesita. Es una persona lo suficientemente
creativa para destacar a su organización de las demás y sobre todo es muy justo. Da
confianza a los miembros de su grupo (Salas, 2009).
Quien conduce grupos ha de ser un líder, es decir, una persona cuya solidez
intelectual le permite granjearse el respeto y la habilidad de sus dirigidos. Además posee
habilidades para coordinar y aunar el esfuerzo de equipos humanos. No obstante rescatar
esta última idea es vital, dado que hoy las organizaciones respiran y transpiran resultados,
suele perderse de vista que estas fundamentalmente son redes sociales, formadas y dirigidas
por personas, por lo cual las principales habilidades para ser líder, son las de interacción
humana (Víquez, 2007).
Un líder debe lograr eficazmente las metas que se espera logre, debe tener autoridad
para actuar de manera que estimule una respuesta positiva de aquellos que trabajan con él
hacia el logro de las metas; la autoridad para el liderazgo consiste en tomar decisiones o en
inducir el comportamiento de los que guía Existen por lo menos dos escuelas de
71
pensamiento acerca de las fuentes de autoridad del líder, una es la posición tradicional con
respecto a la selección de líderes y al otorgamiento de autoridad para éstos, afirma que la
función del líder se otorga a individuos a los que se considera capaces y deseosos de servir,
de tal modo que logren una respuesta positiva de parte de los miembros del grupo a su
cargo (Quijano, 2003).
El líder conoce hacia donde se dirige el equipo en cuanto a objetivos e intenciones,
no solo da una visión de lo que quiere que se consiga al final de la época o del periodo
competitivo, sino que va añadiendo, día a día motivación, relaciones y aplicaciones a la
realidad de su plan de trabajo teórico, entre otros. Según Moya (2004), en el liderazgo y el
trabajo en equipo hay una serie de facetas que están íntimamente relacionadas con la
satisfacción teniendo en cuenta la capacidad de liderazgo como factores del entorno, clima
del grupo, estilo de decisión, tipo de entrenamiento, sentido del humor, insistencia en
aspectos positivos, frecuencia del refuerzo, preocupación por sus problemas personales y el
nivel de destreza del individuo.
Por otro lado y siguiendo con este mismo autor, a los líderes, se les atribuyen una
serie de características muy concretas, por medio de la observación, entre las que debe de
encontrar como, entusiasmo, inteligencia, ambición, flexibilidad, firmeza, optimismo,
empatía y autoconfianza.
Para Quijano (2003) un verdadero líder, cuenta con las siguientes características:
pertenecer al grupo que encabeza, los rasgos físicos no son determinantes, cada grupo
escoge a su líder, debe tener carisma para organizar, vigilar, dirigir o simplemente motivar
al equipo a determinadas acciones y asumir ese rol en el equipo para demostrar su
capacidad de líder.
En organizaciones como el ICE, la Dirección de Mercadeo Corporativo y
Relaciones Públicas busca que los candidatos a ser líderes en sus departamentos cuenten
con las siguientes cualidades básicas:
1. Capacidad técnica.
72
2. Inteligencia social o habilidad para motivar.
3. Entender y conducir a la gente.
4. Experiencias en la dirección de personas hacia objetivos o proyectos.
5. Saber en qué momento actuar, cuándo no hacer nada, y cuándo hacerlo todo, o
cuando sólo una parte, lo que implica también la habilidad para decidir cuál es la
persona correcta en quien apoyarse.
6. Capacidad de juicio, y
7. Carácter.
Aunado a lo anterior, todo líder debe de comprender las tendencias económicas y
políticas del entorno y su impacto en la administración y en la estrategia de la organización,
poseer capacidad para formular estrategias, identificar los factores clave para la
implementación de cambios del grupo, rediseñar procesos, implementar el aprendizaje del
grupo, tener una mayor apertura al enfoque del "empowerment" (empoderamiento) (ICE,
2000; Wordpress.com, 2008).
Víquez (2007) considera que los líderes de grupos deben contar con las siguientes
características:
1. Capacidad de comunicarse. La comunicación debe de ir en dos sentidos, a)
expresar claramente sus ideas y sus instrucciones, b) lograr que su gente las escuche y las
entienda, además de saber "escuchar" y considerar lo que el grupo al que dirige le expresa.
2. Inteligencia emocional definieron inicialmente la Inteligencia Emocional como:
la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de
discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción.
Los sentimientos mueven a la gente, sin inteligencia emocional no se puede ser líder.
3. Capacidad de establecer metas y objetivos. Para dirigir un grupo, hay que saber a
dónde llevarlo, sin una meta clara, ningún esfuerzo será suficiente. Las metas deben ser
congruentes con las capacidades del grupo y de nada sirve establecer objetivos que no se
pueden cumplir.
4. Capacidad de planeación. Una vez establecida la meta, es necesario hacer un plan
para llegar a ella. En ese plan se deben definir las acciones que se deben cumplir, el
73
momento en que se deben realizar, las personas encargadas de ellas, los recursos
necesarios, etc.
5. Un líder conoce sus fortalezas y las aprovecha al máximo. Por supuesto también
sabe cuales son sus debilidades y busca subsanarlas.
6. Un líder crece y hace crecer a su gente. Para crecer, no se aferra a su puesto y
actividades actuales más bien enseña a su gente, delega funciones y crea oportunidades para
todos, y sobre todo siempre ve hacia arriba.
7. Tiene carisma. Carisma es el don de atraer y caer bien, llamar la atención y ser
agradable a los ojos de las personas. Para adquirir carisma, basta con interesarse por la
gente y demostrar verdadero interés en ella; en realidad, en el carisma está la excelencia y
se alimenta con excelencia, porque es lo más alejado que hay del egoísmo. Cuando un líder
pone toda su atención en practicar los hábitos de la excelencia, el carisma llega y como una
avalancha cae un torrente sobre el líder.
8. Es Innovador. Siempre buscará nuevas y mejores maneras de hacer las cosas
donde esta característica es importante ante un mundo que avanza rápidamente, con
tecnología cambiante, y ampliamente competitivo.
9. Un líder es responsable. Sabe que su liderazgo le da poder, y utiliza ese poder en
beneficio de todos.
10. Un líder está informado. Se ha hecho evidente que en ninguna compañía puede
sobrevivir sin líderes que entiendan o sepan cómo se maneja la información. Un líder debe
saber cómo se procesa la información, interpretarla inteligentemente y utilizarla en la forma
más moderna y creativa.
11. Finalmente, según la Santa Biblia un líder no se consolidad como un verdadero
y completo líder sino forma a otro líder.
Los estudios no han conseguido demostrar, al menos hasta el momento, ningún
rasgo típico de los líderes, aún así, hay algunas cualidades que tienen en común los líderes
que fueron mencionadas y no necesariamente son suficientes para ser un buen líder. La
presencia de estas cualidades no garantiza el liderazgo. El apropiado estilo de dirección de
equipos, depende la mayoría de las veces a factores situacionales y características de los
individuos que conforman dicho equipo (Weinberg y Gould, 1996).
74
Moya (2004) considera que muchas veces el líder aparece de forma espontánea, de
un equipo concreto o de varios equipos. Este tipo de elección de líderes suele ser más
exitosa que la imposición al estar respaldada por todo el conjunto, al ser apoyada
indirectamente por el equipo al cual respaldan y no le ponen exigencias. Al nacer la
autoconfianza, la ambición, la empatía, el optimismo entre otras son características
presentes en un líder que no vienen dadas en los genes, es decir, no son innatas, por lo tanto
tienen que ser aprendidas y desarrolladas.
Entre el líder y dirigente siempre hay una paradoja: el dirigente aspira siempre a ser
líder, aunque no siempre lo logra y el líder muchas veces llega a transformarse en dirigente
aunque no lo quiera. Aún cuando el líder y el dirigente cuentan con el carisma para realizar
su trabajo, la diferencia es radical: el carisma del líder es personalísimo, y el del dirigente
es institucional. El dirigente manda, el líder convence, el dirigente considera el trabajo
como una rutina y la perseverancia en el líder, lo convierte en héroe. La dirigencia es un
oficio, y el liderazgo un arte. Las dos son tareas, pero la dirigencia tiene que ver con pocos,
y la otra, el liderazgo, con muchos. El líder cree en la acción, y el dirigente confía más en la
omisión. El dirigente prefiere más el gradualismo, y el líder busca la transformación súbita.
El dirigente pugna porque los principios se respeten y el líder porque se disfruten (ICE,
2000).
El líder como toda persona posee muchos defectos y virtudes que debe conocer; esto
implica mirar primero dentro de uno mismo, conocerse para luego entender a los demás y
reflejar lo que quiere lograr, lo que busca alcanzar con los demás para conseguir el éxito.
Este análisis nos llevara a entendernos para luego conocer a los demás y de esta forma
mejorar el desempeño como líderes, sea para beneficio personal y/o de la institución. Sin
embargo el ser líder tiene algunas ventajas así como desventajas. Entre las ventajas están,
mantener excelentes relaciones humanas con el equipo, se actualiza en los temas de interés,
es la cabeza y responsable de las directrices del equipo, da un sentido humano a la actividad
por desarrollar, gana aprecio, gratitud y respeto de las personas, la persona líder construye
el ser persona; pero también se tiene demasiadas responsabilidades, quita mucho tiempo
75
personal, es el responsable cuando un miembro comete un error, debe de mantenerse un
aprendizaje continuo y rápido. Cuando el líder tiene un fracaso en un proyecto, se pierde
confianza del equipo al estar a la zozobra del ambiente externo, creando esteres y
preocupaciones constantes (Quijano, 2003; Víquez, 2007).
La esencia del líder son sus seguidores, en otras palabras, lo que hace que una
persona sea líder es la disposición de la gente a seguirla. Además, la gente tiende a seguir a
quienes le ofrecen medios para la satisfacción de sus deseos y necesidades. El liderazgo y la
motivación están estrechamente interrelacionados. Si se entiende la motivación, se
apreciará mejor qué desea la gente y la razón de sus acciones (Quijano, 2003).
Por lo tanto, líder es el resultado de las necesidades de un grupo. El grupo tiende a
actuar o hablar a través de uno de sus miembros. La necesidad de un líder es evidente y
real, y ésta necesidad es mayor cuando los objetivos del grupo son más complejos y
amplios, por ello, para organizarse y actuar como una unidad, los miembros de un grupo
eligen a un líder. Este individuo es una parte vital del grupo para lograr sus objetivos y sus
habilidades personales son valoradas en la medida que le son útiles al grupo.
El líder no lo es por su capacidad o habilidad en sí mismas, sino porque estas
características son percibidas por el equipo como las necesarias para lograr el objetivo.
El líder se diferencia de los demás miembros de un equipo o de la sociedad por ejercer
mayor influencia en las actividades y en la organización de éstas. El líder adquiere status al
lograr que el equipo o la comunidad logren sus metas y tiene que distribuir el poder y la
responsabilidad entre los miembros de su equipo. Esta distribución juega un papel
importante en la toma de decisiones y, por lo tanto, también en el apoyo que el equipo le
otorga. Entonces, el líder es un producto no de sus características, sino de sus relaciones
funcionales con individuos específicos en una situación específica (Quijano, 2003). Según
Goleman (2003) para convertirse en un líder de cambio en un equipo se debe de tener un
aprendizaje auto dirigido para el desarrollo y la consolidación intencional de algún aspecto
de lo que somos, lo que queremos ser o de ambas cosas a la vez.
76
No obstante, con respecto a lo citado anteriormente, el líder no solo debe de ser
líder sino también tener éxito, el líder exitoso cuenta con cualidades como: ser excelente en
las actividades básicas del día a día, actuar apasionadamente, ser optimista, motivador y
valora a su gente en pequeños actos con todos, todo el tiempo y es excelente en las
relaciones personales. El liderazgo no tiene nada que ver con el cargo o el título, el
liderazgo se demuestra con las relaciones interpersonales dando confianza. Se adapta al
cambio y no dirigen personas, sino que tienen actitudes que inspiran a las personas de su
entorno para que actúen, cuentan con una eficacia personal, se enfocan en lo valioso,
priorizan, reclasifica las metas y además cuentan con creatividad e innovación.
En la parte deportiva en cualquiera de la disciplinas de conjunto o individuales, la
figura que necesariamente debe llevar a cabo todas estas funciones, es el entrenador. Debe
ser el entrenador del equipo, el o la que aconseja, observa cosas que se pueden mejorar y el
o la que comparte experiencias pasadas. Finalmente, debe tener conciencia social, debe
observar que el proyecto contribuya a la organización y que la organización contribuya a la
sociedad, si estos tres elementos (proyecto, organización, sociedad) no están alineados,
entonces es cuestionable el para qué trabajar (Mendelsohn, 2000).
En síntesis, en todo equipo humano, ha de haber alguien que conduzca las metas
comunes, indique el camino y los métodos que deben seguirse; marque los roles
correspondientes a cada uno de los integrantes del grupo, active emocionalmente a los
compañeros para que cumplan con las metas prefijadas, y elimine los posibles problemas
que puedan surgir. Todos los grandes líderes poseen dos cosas: a) saben hacia dónde van, y
b) pueden persuadir a otros para que los sigan.
Subcultura del adulto mayor
Las ciencias sociales en el presente siglo se han abocado a la creación de múltiples
paradigmas, modelos tanto de problemas como de soluciones que van desde el campo de lo
macrosocial hasta lo microsocial. Estas a su vez han desarrollado diferentes perspectivas
77
epistemológicas–metodológicas y transculturales más integradoras producto de la
globalización actual.
La vida cotidiana es el ámbito privilegiado donde opera la producción social de la
vida; es el entorno inmediato del individuo durante el proceso de formación de su
personalidad. Cada actor lo interpreta con un estilo particular, estos reflejan la
intersubjetividad del actuante y además de esto la pluralidad de universales culturales que
se expresan y que se pueden encontrar en las microculturas. Los actores poseen una
excelente capacidad de transformación, capacidad que puede ser orientada o empleada en
proyectos de desarrollo local o regional con visión transcultural (García, 1995).
Realizando un análisis retrospectivo, se ha tratado de integrar la diversidad
sociocultural y las redes microculturales. La organización multicultural es quien intenta
integrar las diversidades culturales permitiendo la expresión de sus formas de pensar y de
trabajar eliminando los prejuicios y las discriminaciones, antes y actualmente seguirán
siendo una lucha constante (Rockwell, 1986).
Bajo el nombre de cultura se colocan realidades muy diversas. El lenguaje popular
lo usa de un modo, la filosofía de otro y en las ciencias sociales se pueden encontrar
múltiples definiciones. Dentro de la propia antropología social, la disciplina que más se ha
ocupado de la cultura, no todos entienden lo mismo al referirse a esa palabra. Se ha dicho
que incluye el conjunto de lo creado por los hombres; la totalidad de capacidades y hábitos
adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad; la organización de la experiencia
compartida por una comunidad; las formas estandarizadas de observar el mundo y de
reflexionar sobre él, de comprender las relaciones existentes entre las personas, los objetos
y los sucesos, de establecer preferencias y propósitos, de realizar acciones y perseguir
objetivos. Y así se puede avanzar en este bosque de definiciones desde hace más de medio
siglo, por ejemplo, algunos investigadores como Kroeber y Klukhohn en 1952 presentaron
una revisión que mostró resultados interesantes, ya que esta recopilación de información
bibliográfica arrojó alrededor de trescientas definiciones de cultura (García, 1995;
Berbeglia, 2000).
78
Entre tantas definiciones y puntos de vista la noción de cultura es entendida por
Rockwell (1986, p. 55) como: “el conjunto de maneras de hacer, pensar, sentir, creer y
decir, propias de un grupo humano en unas coordenadas de tiempo–espacio determinadas,
es decir, el conglomerado de estilos sociales que los miembros de un grupo aprenden o
podrían aprender”, esto significa un modo, una práctica social y una manera de estar juntos
en el mundo.
Toda persona, todo pueblo, toda sociedad, para resolver los problemas esenciales de
la vida tiene que dar una serie de respuestas y estas respuestas constituyen la cultura. Por lo
tanto, toda persona es culta y toda persona es productora de cultura a partir de sus
posibilidades de simbolización compartida. Es decir, que según esta concepción, cultura es
lo que el pueblo cultiva, lo que realiza en su vida cotidiana, real y concreta.
La cultura expresa un estilo de ser, hacer y pensar que se ha adquirido a través de la
historia, como producto del quehacer y vicisitudes de un pueblo concreto, y en cada
persona en particular, a través de un proceso de socialización y endo-culturización. Todo
esto lleva a que los miembros de una sociedad tengan un estilo determinado, ya que este
modo de actuar se va transmitiendo de una generación a otra, como un modo adecuado de
lograr el funcionamiento de la sociedad tal como es. En este aspecto todas las culturas están
coherentemente estructuradas y tienen un sentido dentro de sí (Rockwell, 1986; García,
1995; Berbeglia, 2000).
En este proceso de evolución y transformación constante, la cultura subsiste cuando
sin perder el sentido del pasado es capaz de cambiar y de mantenerse en movimiento, de
estar ligada al futuro. Precisamente, la vitalidad de una cultura viene expresada en esa
capacidad de incorporar nuevas perspectivas y nuevas exigencias, insertándolas en las
tradiciones que han ido configurando y dando perfil cultural a esa colectividad (Rockwell,
1986; García, 1995; Berbeglia, 2000).
79
Como persona o como pueblo / nación, se liga más profundamente al futuro cuando
tiene esperanzas e ilusiones, cuando tiene el propósito de influir en el porvenir y cree que
puede hacerlo (García, 1995).
La cultura no funciona como un sistema autónomo sino que está ligada y
relacionada en permanente interacción con el sistema económico, social y político. No es a
través sólo de lo cultural que se construye el futuro sino de esa totalidad social en la que la
cultura expresa el proyecto de lo que se quiere ser. Esto significa elaborar una cultura que
ya no está hecha sólo de las respuestas provenientes del pasado, sino de los interrogantes
que plantea la inversión del futuro (García, 1995).
Cada cultura tiene una red de patrones y significados algo diferente: formas de
ganarse la vida, sistemas de comercio y gobierno, funciones sociales, religiones, tradiciones
en vestido, alimentos y artes, expectativas de conducta, actitudes hacia otras culturas y
creencias y valores sobre todas estas actividades (García, 1995).
Dentro de una gran sociedad pueden existir muchos grupos con subculturas muy
distintas que se asocian con la región, el origen étnico o la clase social. Cuando se habla de
subculturas, se refiere a aquellas realidades diferentes que, no obstante sus diferencias
participan de ciertas características determinantes comunes. Es decir, que dentro de un
espacio y tiempo colectivo se pueden descubrir diferentes realidades y por lo tanto
diferentes culturas (Bourdieu, 1990).
Baldridge (1979) ya desde esa época investiga sobre el concepto de subcultura,
dentro de la cual nacen las personas, se afecta el lenguaje, la dieta, los gustos e intereses
que tienen cuando niños y, por consiguiente, influye en la manera en que percibirán el
mundo social. Además, muchas veces determina qué presiones y oportunidades
experimentarán las personas y, por tanto, afectará el rumbo que posiblemente tomen sus
vidas, incluyendo escolaridad, ocupación, matrimonio y modelo de vida. Por consiguiente,
se puede encontrar en una cultura de múltiples manifestaciones, que forman parte de una
macrocultura y a su vez está conformada por microculturas y subculturas.
80
Este mismo investigador en 1979, años atrás, definió estos conceptos de la
siguiente manera:
a) Macrocultura: Son grandes agrupaciones colectivas partícipes de una serie de rasgos y
condicionamientos globales (étnicos, territoriales, económicos e históricos, entre otros), por
ejemplo: la cultura latinoamericana.
b) Microcultura: Son subdivisiones regionales que establecen sus modos de responder a
los procesos históricos dinámicos, por ejemplo la cultura porteña.
c) Subculturas: Son comunidades englobadas por las dos anteriores que generan nuevas
respuestas a problemáticas comunes, por ejemplo la cultura de los adolescentes o de las
personas adultas mayores.
La categoría de microcultura es de origen socioantropológico y se define como: el
conjunto de actores organizados en el mundo del trabajo que construyen estilos de vida
sobre la base de universales culturales que desarrollan en ellos mismos (self) y en la
intersubjetividad, actores que están en capacidad de construir su identidad local dentro de
una racionalidad instrumental postmoderna con una filosofía de vida cotidiana particular
(Rockwell, 1986).
Por lo tanto, se puede resumir que la cultura puede formarse a partir de la edad,
etnia o género de sus miembros; mientras que las cualidades que determinan que una
subcultura aparezca, pueden ser estéticas, políticas, identidad sexual o una combinación de
ellas. Las subculturas se definen a menudo por su oposición a los valores de la cultura
dominante a la que pertenecen, aunque esta definición no es universalmente aceptada, ya
que no siempre se produce una oposición entre la subcultura y la cultura de una manera
radical. El término subcultura se usa en sociología, antropología y semiótica cultural para
definir a un grupo de personas con un conjunto distintivo de comportamientos y creencias
que les diferencia de la cultura dominante de la que forman parte (Harrison, 1994;
wikipedia, 2010).
De allí que, a toda discontinuidad, a todo fraccionamiento, a toda divergencia de
condiciones dentro del grupo social, corresponda un fraccionamiento o una parcialidad del
modelo, que se le puede llamar subcultura, o en el caso extremo de fraccionamiento,
81
contracultura. Así como toda cultura es parcial, a toda parcialidad corresponde una cultura,
o para decirlo con más propiedad, una subcultura. Las subculturas, en este sentido, son
instrumentos de adaptación y de supervivencia de la cultura y del organismo social, ya que
constituyen el mecanismo natural de modificación de ésta, y el reservatorio para el tanteo
de soluciones que se oponen al cambio del entorno y del propio organismo social (Brito,
1984).
La formación de subculturas cumple, por lo tanto, dentro del ámbito de la cultura, el
mismo papel que dentro del código genético desempeñan las mutaciones y dentro de la
memoria la formación de nuevas sinapsis. Una subcultura es un análisis y una proposición
de vías de relacionarse con un aspecto parcial, posiblemente nuevo, de la realidad
ambiental o social (Brito, 1984).
Ahora bien, en el caso particular de las personas adultas mayores, la teoría de la
subcultura del adulto mayor es una corriente de investigación que tiene que ver con las
teorías generales de la organización social en una parte y con el análisis cultural por otra.
Esta corriente arranca de la hipótesis acerca de la emergencia de una subcultura de la
ancianidad formula por Roce, Gubriun y algunos otros investigadores de la época (Sánchez,
1993).
La teoría de la subcultura del adulto mayor fue inicialmente propuesta por Rose en 1964,
incluye entre sus proposiciones teóricas muchos componentes funcionalistas; sin embargo, los
proponentes de la teoría sustentan el criterio de que las normas sociales son revalidadas por medio
del proceso de interacción social. El argumento central de este enfoque consiste en hacer notar
que los individuos mayores de 60 años están desarrollando una subcultura propia debido a varios
factores como:
a.) Al encontrarse estas personas maduras excluidas de la interacción con otras generaciones
más jóvenes.
b.) El aumento de la interacción entre ellos mismos como resultado de sentirse segregados y
apartados por su edad.
82
c.) Porque han desarrollado intereses comunes y creencias como fondos de pensiones, salud,
educación de adultos y discriminación, entre otros.
Rose en 1964 expresa que la edad forma una subcultura y que es esta subcultura la que
define y dirige la conducta. Basado en esta teoría, Sánchez (1993) considera que esto
contribuye a la comprensión de los adultos mayores de forma importante en la sociedad, donde
la diversidad de personas y subculturas existentes, es un hecho
De este modo, los adultos mayores han ido creando una subcultura propia, con sus
propias normas, valores e identidad. Actualmente los investigadores consideran que esta
subcultura se encuentra reforzada por los estereotipos negativos que sobre el envejecimiento
sustentan las generaciones más jóvenes y los mismos adultos. La subcultura del envejecimiento, a la
vez que trata de demostrar la poca validez de esos estereotipos, en muchas instancias los perpetúa,
como por ejemplo con la etiqueta de la tercera edad, o cuando las personas adultas mayores
aceptan pasivamente los contenidos de esos estereotipos sin cuestionarlos e inclusive se convierten,
ellos mismos en agentes transmisores activos de esos estereotipos (Hidalgo, 2001).
La teoría del adulto mayor como subcultura sostiene que esta población constituye,
de hecho, un grupo aparte. Los adultos mayores forman grupos minoritarios, subculturas,
porque se ven obligados a ello, con tal actitud tratan de evitar defectos y problemas que
observan en otros grupos como marginación, falta de movilidad, impotencia, pobreza,
protección o comprensión. Saez y otros (1993) y Mishara y Riedel (2000) citan a Rose
(1964), este investigador considerado como pionero de la subcultura del adulto mayor,
considera que las características comunes de estas personas que constituyen este estrato
social, junto a su aislamiento, por lo que explican que formen tal grupo social aparte. Al
igual que en otros momentos de la vida, y siguiendo los mismos mecanismos de
socialización, incluso dentro del sector social de los adultos mayores pueden formarse
subgrupos en función de sus apetencias y estilos de vida, entre otros. Las variables que
caracterizan esta subcultura poseen todos los matices que están presentes en cualquier otro
grupo aislado, las diferencias surgen en función de variables tales como filosofía,
concepción de la vida, estilo de vida, la organización, los objetivos de grupo al que
representan.
83
Bleda (1997) en su tesis doctoral cita a Roce (1965), Streíb (1965), Cox (1965)
Rodríguez (1979), Bazo (1990), quienes presentan diferentes puntos de vista sobre la subcultura del
adulto mayor. Existen varios enfoques de estos investigadores sobre la subcultura de los
adultos mayores entre los que se cita principalmente a Rose (1965), quien se nombró
anteriormente como uno de los principales pioneros de la teoría de la subcultura del adulto
mayor. Este autor estima que la edad establece una subcultura y ésta es la que define y dirige
la conducta. La formación de una subcultura de la edad, según Rose (1965), viene determinada
por las características comunes de los adutos/as y su aislamiento social, fomentada por el
aumento del número de personas mayores, las específicas circunstancias sociales y culturales, y
por el surgimiento de la consciencia de la edad. Como consecuencia el status del adulto mayor se
conforma mediante las variables comunes que estratifican a la sociedad en general, y las
variables propias de su subcultura principalmente la salud psicofísica y la actividad social.
Por su parte Bazo (1990), considera que la subcultura de los adultos mayores contribuye
de manera importante a la comprensión de los adultos en la sociedad, donde ellos son un grupo
minoritario. Streíb (1965) por su parte apunta que, en la sociedad los adultos mayores se ven
forzados a formar una minoría, y éstos a su vez intentan evitar que la sociedad los identifique con ese
grupo minoritario. Así mismo, los rasgos que caracterizan a cualquier grupo minoritario se pueden
adjudicar también a los mayores. Rodríguez (1979) considera que, la cuestión no radica en
identificar a éstos últimos con grupos sociológicos precisos, sino en ser conscientes de su creciente
peculiaridad cultural y finalmente para Cox (1965) los adultos mayores son un grupo con estatus
similar a otros grupos de la sociedad, puesto que la sociedad agrupa a los ciudadanos que
tienen más o menos la misma edad (Bleda, 1997).
Un trabajo presentado por Hochschild (1973), considera que el aislamiento de los
adultos mayores se debe fundamentalmente a tres factores: su declive en el
rendimiento laboral, la consolidación de un sistema de estratificación basado en la edad y
el relativo debilitamiento de los vínculos de parentesco a nivel general. El aislamiento de
los adultos mayores también se vincula con otros problemas tales como que,
generalmente son pobres y la pobreza de por sí es ya un problema; no encuentran trabajo, y
84
el desempleo, en esta sociedad es un problema de por sí y sufren de la falta de vida
comunitaria, siendo dicha falta también un problema.
Esta autora pasó tres años investigando como observadora participante en un
albergue de jubilados, en donde encontró un espíritu comunitario basado en la
solidaridad comunitaria puede renovar el contacto social que los adultos mantienen con la
vida. A los viejos papeles sociales idos con la edad suceden otros nuevos. Si el mundo deja
de preocuparse de los adultos mayores precisamente por ser viejos, ellos están más pendientes los unos de los otros. Al relajarse la responsabilidad hacia los jóvenes, esta
población adopta responsabilidades hacia sí mismos. Es más, en una sociedad que mira
con desdén a quien no se comporta con arreglo a su edad, la subcultura de la vejez
impulsa a los ancianos a bailar, cantar, coquetear y bromear. Los ancianos que viven
una situación comunitaria hablan de la muerte con una franqueza superior a la de todo el
mundo. Se enseñan a comportarse entre sí, y encuentran en común soluciones para
problemas que antes no les habían afectado. La vejez, como la adolescencia, constituye
una minoría en la que prácticamente todos acaban por integrarse, pero se trata de una
minoría olvidada de la que los mismos adultos, en muchas ocasiones, tratan de
distanciarse.
Esta segregación cultural de las gentes de edad, de esa peculiar actitud respecto
de la vejez compuesta de hipocresía y paternalismo, algo similar a lo que Gubrium
(1973) citado por Rodríguez (1979) denomina el mito de los años dorados, cuyas
características describe a continuación:
1. Se decide que el entorno social de los ancianos es estable y sin problemas.
2. El ideal de situación para la ancianidad se concreta en la imagen tópica de la pareja
de abuelos que se quieren.
3. Se considera que los ancianos son personas altamente altruistas, especialmente en lo
que se refiere a las relaciones intergeneracionales.
4. E1 envejecimiento es catalogado como proceso de disminución de los deseos y las
necesidades.
5. La salud aparece como consecuencia de la austeridad y la vida sana.
85
6. La respuesta normal y general al hecho de hacerse viejo debe ser el equilibrio y
la satisfacción.
El autor desecha muy convincentemente el anterior mito o estereotipo con base en
datos fehacientes y entre sus argumentos se encuentra la descripción del mecanismo
psicosocial de doble estándar que ayuda a perpetuar en las sociedades desarrolladas la
mencionada segregación cultural de los adultos mayores. En otras palabras, se tiende a
retratar a las personas de edad como una colección de viejecitos entrañables, como gente
encantadora. Semejantes imágenes acerca de los años dorados contrastan enormemente
con la información registrada sobre las actitudes hacia los adultos mayores (Rodríguez,
1979).
Por su parte, Barenys (1993) cita a Goffman (1970) quien considera que una de las
características de los grupos institucionalizados es la que en su seno se genera una
subcultura, esto es, un universo de significaciones y de normas. Los adultos mayores que
viven más o menos recluidos/aislados en una institución forman una subcultura, en la
medida que es un sistema de vida y de interpretación de la realidad orientado a la
supervivencia solidaria, implica un componente dinámico de cooperación que orienta los
esfuerzos en función de expectativas de grupo asumidas como tales por todos. Sin
embargo considera que, este punto crucial es difícil que se dé en los adultos
institucionalizados debido a la ausencia de un proyecto de futuro, puesto que su situación
en la participación en actividades socialmente válidas se ha reducido drásticamente. Razón
por la cual, este autor se contrapone al considerar que en estas instituciones una de las
fuerzas que concurren en la aparición de la subcultura es la resistencia de los miembros de
dicha institución a las imposiciones del personal que las dirige (staff). La oposición entre
ambos estamentos crea una dinámica en el grupo de miembros que se traduce, entre
otras cosas, en normas y modos de proceder cuya validez estriba, ciertamente, en su
eficacia para hacer frente a la situación pero también en el valor simbólico de
confrontación que implican y lo que denominan subcultura, es en realidad una
contracultura, de acuerdo con la posición goffmaniana.
86
Así también, Streib (1965) citado por Sánchez (1993) se reserva y dice que es
problemático aprobar que entre los adultos mayores exista una identidad propia
asociada a una conciencia de grupo, de acuerdo con este investigador en términos
estrictamente sociológicos los adultos mayores constituyen un agregado estadístico o
categoría social pero no un autentico grupo.
Siempre existieron y van a existir diferentes puntos de vista sobre las diferentes
teorías y realidades en este mundo como los son los grupos sociales entre los que se
encuentran inmersos los adultos mayores. Este grupo o subcultura se encuentra sellado
con la teoría del etiquetaje o de la estigmatización usada por los estudiosos de la
desviación social y los criminólogos la cual ayuda a explicar algunos de los
comportamiento de los adultos mayores con esta etiqueta que les ha colocado la
sociedad como personas seniles, viejitos dependientes y serán tratados y percibidos
según su etiqueta condicionándolos en la modificación de los roles, status e identidad,
lamentablemente (Sánchez, 1993).
Los adultos mayores deben de mantener su acostumbrado nivel de vinculación y
de actividad, en donde se respeten los niveles de experiencia previos de estas personas
mayores, lo que garantiza un envejecimiento exitoso. Por esta razón, es urgente poner e
marcha programa sociales y educativos que los incentive a realizar diversas actividades
principalmente las físicas que los desarrollan como personas, y así lograr un efecto
positivo de esta teoría de la actividad dentro de esta subcultura del adulto mayor
(García, Rabadan y Sánchez, 2006).
Los adultos mayores como grupo tienen los rasgos de una subcultura por lo que
están excluidos de la interacción y la participación social, lo que hace que se identifiquen
con otros adultos mayores por conciencia grupal y forzadamente interactúen entre ellos, lo
que los convierte en una minoría ya que son objeto de perjuicios y discriminación. Esto es
altamente criticado porque no hay evidencia alguna para qué los adultos mayores se
consideren a sí mismos, como viejos marginados dependientes y que solo se relacionan
con gente de su edad. Por lo cual se debe de revertir este efecto por medio de educación,
87
diseñada especialmente para ellos y ajustarla al rol de esta población (García y otros,
2006).
El razonamiento del principio de la diversidad humana es una cuestión ineludible a
la hora de plantearnos el respeto a las diferencias individuales. Más allá de compromisos
éticos y morales, entender la diversidad, la multiculturalidad y la interculturalidad supone la
puesta en marcha de un modo de vida personal y de reflexión siempre basado en principios
de carácter moral, por supuesto, pero también de carácter ético, los cuales viven en
simbiosis como si de otra forma de entender el mundo se tratara.
Se debe conocer como investigadores desde adentro, el modo de vida y la visión de
mundo de los actores a estudiar, todo ello con el objetivo de alcanzar una mejor
comprensión del mundo.
En el caso específico del tema de investigación con los adultos mayores del Centro
Diurno de Belén, es una realidad al igual que muchos otros grupos o subculturas y no se
encuentra exento de tener una serie de marcas, etiquetas y estereotipos que la sociedad les
impone y fortalece de manera negativa, así como ellos mismos las aceptan como una
realidad. Específicamente en el área física, donde se suelen escuchar frases
tradicionalmente incorrectas como por ejemplo: “ya usted no está para esas cosas, siéntese
tranquilo, yo lo hago” esta y un sin número de reglas y mandatos tradicionalmente erróneos
son los que llevan a estos adultos a la inactividad y como consecuencia a la dependencia
dentro de la subcultura a la cual pertenecen.
De acuerdo con todos estos investigadores citados anteriormente, la subcultura de
los adultos mayores del centro diurno belemita presentan muchas de las características
mencionadas por todos estos investigadores como Rose (1964), pionero en el tema, sin
olvidar a Streíb (1965), a Cox (1965) en esta misma época, que enfocan la subcultura del
adulto mayor basados principalmente en la edad. Sin embargo, en los adultos mayores de
este centro también se presenta características especiales como las que cita Hochschild
(1973) como la cohesión positiva de grupo entre la gran mayoría de sus miembros, donde
88
ellos están más pendientes los unos de los otros, en esta subcultura de los adultos
mayores del centro belemita se impulsa a los ancianos a bailar, cantar, coquetear y
hasta bromear.
El Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén tiene las características necesarias
para poder hacer cambios de la subcultura de sus integrantes en lo referente a la actividad
física. Al introducir a líderes que motiven y dirijan el movimiento físico diariamente para
beneficio de su salud y de esta manera cambiar algunos mitos negativos, contra producentes
por programas sociales, educativos y sobre todo participativos planeados y dirigidos a este
grupo de personas mayores como lo señala la Teoría de la Actividad, mencionada por
García y otros (2006). Con estas transformaciones lograr tener miembros funcionalmente
activos, participativos y sobre todo con una mejor calidad de vida para el beneficio de la
familia, el país y la sociedad mundial.
Al igual que muchas de las organizaciones alrededor del mundo los adultos mayores
también están dirigidos y reglamentados por los gobiernos estatales, semi-estatales o
centros no gubernamentales que se administran de forma privada. Costa Rica no es la
excepción con los adultos mayores y al igual que muchos de los países tienen la necesidad
de contar con diferentes centros especializados para la protección de sus ciudadanos que
han alcanzado una mayoría de edad y que sirvieron trabajando durante muchos años de sus
vidas al país al cual pertenecen y ahora necesitan de la protección gubernamental o privada.
Centros especializados para el adulto mayor
Desde 1887, se inauguró el primer hogar de ancianos en Costa Rica y la función de
todos estos, desde entonces, están en manos de la sociedad civil, con ayuda estatal. Durante
todos estos años la comunidad ha tenido que esforzarse para lograr obtener los recursos
humanos y materiales que estos demandan día a día, mediante el establecimiento de
alianzas estratégicas con otras organizaciones con el fin de lograr una atención integral,
derecho inalienable de la persona adulta mayor. La ayuda social del estado se da a los
hogares de ancianos declarados como instituciones de bienestar social, lugares donde se
89
brinda una atención integral a la persona adulta mayor que permanece interna, beneficiando
a los adultos mayores sin familia, en abandono, con alguna discapacidad o con limitaciones
económicas (Barquero, 2004).
Para Goldberg (2008) los asilos de ancianos costarricenses se debaten en la
actualidad entre grandes problemáticas económicas y estructurales que dificultan el sano
envejecimiento de la población; ya que va destinada al hacinamiento y el abandono. Todos
estos centros son públicos, privados o semiprivados. Estos centros para el adulto mayor en
Costa Rica se dividen en: personas que están internas en el lugar, el que pasa durante una
parte del día, o las personas que asisten a grupos de una a dos veces por semana.
Los centros con que cuenta Costa Rica de acuerdo con la información suministrada
en el Hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes, en el año 2005 Costa Rica contaba con 119
hogares para ancianos, 122 albergues, 76 centros diurnos y 99 grupos comunales y muy
posiblemente estos aumenten en los años venideros. Se espera que, los adultos mayores no
terminen sus últimos días en estos lugares, sino que permanezcan en sus hogares al lado de
sus seres queridos, pero para que esto suceda se requiere de un cambio cultural muy
profundo que comience a dejar de percibir a las personas adultas mayores como una carga
social. El adulto mayor debe de vivir el proceso de envejecimiento sin ser victima de la
discriminación, el abuso físico y psicológico, la negligencia, el irrespeto o el desprecio a
sus derechos como ser humano (Varela, 2006).
Por su parte y de acuerdo a la publicación de que hizo Avalo (2008 c) en diciembre del
2007, el país contaba con 140 establecimientos para adultos mayores, entre hogares (90) y
centros diurnos (50) de los cuales, 115 están habilitados para funcionar porque cumplen con
los requisitos del Ministerio de Salud. Hay cinco que tienen un permiso provisional y 20
están en proceso.
Esa cantidad de hogares viene bajando. Entre el primer semestre del 2007 y este
año, tres hogares cerraron, informó Jacqueline Peraza, jefe de la unidad de Habilitación del
Ministerio de Salud.
90
De los 300.000 adultos mayores de 65 años que hay en Costa Rica (casi el 7% de la
población total), poco más de 3.000 viven en hogares para ancianos o asisten a centros
diurnos. Sin embargo, se calcula que las necesidades reales de alojamiento en centros
especializados pueden duplicar y hasta triplicar las cifras oficiales.
Un ejemplo real a esta situación es el hogar de ancianos Carlos María Ulloa, en
Goicoechea, más de 100 adultos mayores están apuntados en una lista a la espera de que
quede algún cupo libre. Los ancianos indigentes también hacen fila para encontrar un
centro que los acoja y esperan a que se desocupe una plaza.
Debido a lo anterior, un fenómeno reciente se ha comenzado a detectar en ese centro
médico: ancianos cuidando de otros ancianos, con los riesgos y las dificultades que esto
tiene.
Son adultos mayores a quienes sus familias, por diferentes razones, no pueden
cuidar en casa. Esto se debe a que muchas familias se ven obligadas a trabajar para subsistir
y carecen de tiempo y cuidadores adecuados para velar por sus viejitos, dijo el especialista
en geriatría y director del Hospital Raúl Blanco Cervantes, Fernando Morales.
Por lo tanto, estos centros y en especial los hogares en donde el adulto mayor vive,
no es el mejor lugar para tener la mejor calidad de vida en la mayor parte de los casos.
Desde hace mucho tiempo atrás se viene hablando que la alternativa de
institucionalización del adulto mayor trae consigo situaciones problemáticas y desventajas
que se deben de considerar. Gran parte de los residentes institucionalizados sufren
quebrantos de su salud que requieren de cuidado médico rutinario. Algunos pacientes son
personas de mente alerta, pero con serias limitaciones físicas; otros pueden tener un cuerpo
saludable, pero son víctimas de perturbaciones mentales como demencia, confusión o de
patologías físicas como el mal de Alzheimer entre otras. Muchos otros se hallan limitados
físicamente por dolencias crónicas y sufren trastornos depresivos, Parkinson o
91
sencillamente están aburridos de estar en un lugar que no es su casa sino un hogar para
ancianos (Ryder, 1985).
En los Estados Unidos, el 42% de los adultos tienen alguna limitación funcional y
de estos el 10% es severo, lo cual les imposibilita la movilidad de manera individual y una
gran mayoría son institucionalizados, esto aumenta los costos a cifras tan elevadas como se
indicó anteriormente (Lamb y otros, 1995).
Uno de los síndromes de la medicina geriátrica que produce una mayor inversión
socio-económica y sanitaria es la inmovilización; esta se presenta en personas adultas por la
declinación biológica normal del envejecimiento en la mayor cantidad de los casos. A esta
inmovilización, además de las razones de la misma debido a enfermedad o por alguna
afección física, se suman otros daños al organismo por falta de movimiento y sobre todo,
algo elemental en los seres humanos, el ejercicio físico. Se estima que por encima de los 65
años el 18% de los adultos tiene problemas para desplazarse y después de los 75 años o
más, el 50% tiene dificultades para salir de la casa y de un 7 a un 22% de los ancianos
hospitalizados, tienen alguna restricción física. Las mujeres, en un 63% tienen mayores
problemas de movilización que los hombres que son el 37%, pero el grupo de mujeres de
80 y más años representa la mayoría de los casos, elevando las cifras a un 64% de acuerdo
con los resultados del estudio de Morales (2000).
Además de los problemas físicos los adultos mayores presentan problemas
económicos y de preparación educativa lo que conlleva a empeorar la situación que viven.
En la Gaceta N° 152 (2001), se publicó un estudio del Ministerio de Trabajo
realizado en los primeros meses de 1999, el cual apunta que el 24% de los adultos mayores
en Costa Rica no tienen escolaridad, un 20% no satisfacen sus necesidades básicas y un
18% se encuentra en la extrema pobreza. El 50% de ellos no tienen vivienda propia y el
resto vive con familiares o amigos, o fueron obligados por sus propios familiares a hacer
abandono de su hogar y esperar el ocaso de sus vidas en un asilo de ancianos, o bien, en la
calle expuestos a cualquier peligro.
92
En Costa Rica, por el momento, son pocos los adultos mayores que viven en
instituciones. El último censo realizado en el año 2000 arrojó el dato de 3.606 personas
residentes en hogares especializados para adultos mayores. Esto representa el 1.2% del total
de esta población (Rosero y otros, 2004).
La poca cantidad de adultos mayores que se encuentran institucionalizados y el gran
número que se encuentra en las casas, obliga a pensar en diferentes posibilidades de uso del
tiempo libre para estas personas (Ureña, 2004). Sin embargo, estas cifras aumentan día a
día al aumentar la cantidad de adultos mayores a nivel mundial y consecuentemente en
Costa Rica.
Las cifras anteriores tienden a crecer al aumentar la edad de la población. En Costa
Rica, es más frecuente la internalización de los hombres que de las mujeres (Rosero y otros,
2004). Estos centros llamados como hogares de ancianos, son establecimientos donde se
brinda atención integral a las o los adultos mayores (65 años o más) de forma permanente,
incluyendo los servicios de dormitorio de acuerdo con la Norma para la Habilitación de los
Establecimientos de Atención Integral a las Personas Adultas Mayores, con la Ley General
de Salud, la Ley Orgánica del Ministerio de Salud (Poder Ejecutivo) y a los Decretos Nº
27569 (La Gaceta, Nº 7, del 12 de Enero, 1999) y el Nº 28828S de acuerdo a la norma, para
su correcto funcionamiento, específicamente el 7 de Agosto del 2000 (La Gaceta N° 152,
2001).
En los hogares se deben de cumplir una serie de requisitos en el área física entre
otros, y por reglamento, el inciso 4.2.3.2.1 dice textualmente “El establecimiento debe de
contar con acceso a un espacio o salón multiuso, en donde se pueden llevar acabo
actividades de terapia física de los usuarios y de las usuarias (actividad física, ejercicio
físico)” (Rosero y otros, 2004, p. 18). En este contexto, la actividad física se convierte en
un instrumento que cada día gana mayor vigencia y validez (Tokarski, 1991, citado por
Ureña, 2004). La actividad física en los adultos, no solo es un factor determinante en la
organización del tiempo libre, sino parte del desarrollo de la totalidad del proceso de
93
envejecimiento (Dreisbach, 1983, citado por Ureña, 2004). Ejerciendo la actividad física un
papel determinante en la relación salud, calidad de vida y adulto mayor.
Existe un consenso internacional respecto a los beneficios de la actividad física en la
salud y la calidad de vida, constituyéndose como el factor protector por excelencia. Se ha
demostrado ampliamente su efecto en promover, recuperar y mantener la salud. La
evidencia más reciente demuestra los beneficios de la actividad física regular al menos tres
veces por semana de forma continua, de intensidad moderada y con un mínimo de treinta
minutos es donde se obtienen los mejores resultados (Salinas y otros, 2005).
Por otro lado, como alternativa de atención a la persona adulta mayor los centros
diurnos tienen una filosofía diferente a los hogares de ancianos. Los hogares de ancianos
son establecimientos de carácter privado, sin fines de lucro, en donde viven personas
adultas mayores en forma permanente y en los cuales se brindan servicios integrales, como
respuesta a problemas de abandono familiar, social y económico.
Algunos de éstos servicios son: lugar de residencia, servicios médicos y
paramédicos, servicios de enfermería, servicio de rehabilitación en las áreas física y
ocupacional, servicio de trabajo social, alimentación balanceada, estimulación mental,
personal de planta capacitado, equipo auxiliar adecuado, adaptaciones necesarias y
distribución adecuada de la planta física, actividades recreativas, ocupacionales y
culturales, apoyo espiritual y lavandería.
Los criterios básicos de ingreso de una persona adulta mayor a un hogar son: mayor
de sesenta años, con problemas de indigencia, sin recurso familiar, diagnóstico médico o
epicrisis, estudio socio–económico, no poseer enfermedades infectocontagiosas y en
algunos casos ser residente de la comunidad (CONAPAM, 2008).
El centro diurno para adultos mayores es un lugar que fue proyectado y construido
con fines específicos de servicios para personas de la tercera edad, tanto aquellas en pleno
uso de sus facultades físicas, como las que superan alguna discapacidad y se vale por ellos
94
mismos. Los asistentes realizan todas sus actividades en estos centros y regresan a sus
respectivas casas por la tarde noche.
Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén
El caso del Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén específicamente, fue
fundado en el año 1998, el edificio se construyó gracias al Triángulo de Solidaridad, a
la empresa privada, a la Municipalidad de Belén, a la Junta de Protección Social y
a vecinos del cantón. Dicho centro diurno abrió sus puertas en abril del 2003 para darle la
oportunidad a la población adulta mayor belemita de contar con un lugar acogedor
donde estuvieran activos y compartieran con otras personas de su edad.
Dicho centro cuenta con las siguientes características, un edificio de 1.440 m2 cuya
distribución es la siguiente; una capilla, dos salones para talleres, una sala de televisión,
un salón multiuso, comedor y cocina, un salón que se utiliza como gimnasio, dos
baterías sanitarias para damas y caballeros, una batería sanitaria para la parte
administrativa, un consultorio médico, un cubículo para sala de belleza, una sala de
sesiones, un cuarto de pilas y bodega, una piscina con jacuzzi, una terraza y la oficina
administrativa, además el edificio está rodeado de áreas verdes con juegos de jardín
techados.
La misión que tiene este Centro Diurno es, desarrollar actividades dirigidas a la
atención, cuidado e integración de los y las adultas mayores, mediante una gestión eficiente
de los recursos disponibles, situando a esta población en el centro de todas las actuaciones,
dignificando y mejorando su calidad de vida en lo que a su bienestar físico, mental,
social y cultural se refiere. Mientras que la visión de este centro es: prestar servicios de
calidad a las y los adultos mayores, en las áreas de salud, recreación, nutrición y
terapia ocupacional, manteniendo un crecimiento sostenido y atendiendo las nuevas
necesidades que surjan, con un elevado nivel de excelencia (Venegas, 2008).
En el Centro Diurno de Belén, se atiende a una población de 36 adultos mayores
95
beneficiarios y a aproximadamente 150 adultos mayores de grupos a nivel cantonal,
que hacen uso de sus instalaciones una vez a la semana., en donde el objetivo
fundamental de la organización (según acta de constitución) es gestionar el
mejoramiento social, cultural, educativo y organizativo de sus miembros, la creación
de servicios sociales y comunales, procurar la salud de sus asociados, protegiendo el medio
ambiente y la ecología (Venegas, 2008).
Este Centro Diurno, brinda los servicios de atención integral al sector de la
población adulta mayor belemita, operando bajo tres áreas de acción: área de la
salud, en la cual se les brinda una dieta balanceada ya que la cocinera es nutricionista, se
les da desayuno, merienda, almuerzo y café en la tarde; área de deporte y
recreación, en esta área se les imparten clases de aeróbicos una vez a la semana, gracias a la
colaboración del Comité Cantonal de Deportes, además se realizan paseos a
diferentes centros recreativos y, finalmente el área de terapia ocupacional, donde se hacen
manualidades, bordan, tejen, pintan en tela, hacen country, foam, trabajos en fieltro,
porcelana fría, artesanías con arcilla, tela de cobija, canva y quilting. Se suma a lo anterior,
actividades tales como: jugar bingo y se rezar el rosario que se realizan todos los días
(Venegas, 2008).
El Centro Diurno de Belén, ha logrado una serie de beneficios al contar con el
apoyo de las universidades estatales y privada por medio del programa de Trabajo
Comunal Universitario en diferentes campos como: la psicología, odontología,
trabajo social, enfermería etc., al efectuarse una serie de actividades en modalidad de
talleres en temas como: nutrición, concepto de vejes, desarrollo humano y autoestima,
derechos de los adultos mayores, primeros auxilios, exámenes físicos etc. Además, se
ha colaborado mediante la donación de alimentos con los más necesitados, al programar
diferentes actividades y recaudar fondos, situación que ha sido muy beneficiosa. Cuentan
con un grupo de voluntariado muy eficiente y numeroso que ayudan y colaboran,
pero siempre se piensa en el aumento de los miembros del grupo ya que para esta
población de personas mayores los que quieran brindar ayuda siempre van a hacer
falta (Venegas, 2008).
96
De acuerdo con Venegas (2008), centro diurno también cuenta con varios proyectos
finalizados como el cierre frontal del edificio, para dar mayor seguridad a las y los adultos
mayores del centro diurno belemita, la reconstrucción de las paredes divisorias de las
baterías sanitarias, la construcción de una bodega, la ampliación del comedor, el enrejado
del jardín interno, el enrejado de las ventanas con celosías para mayor seguridad, la pintura
de la malla perimetral y la siembra de plantas en el jardín interno y externo del edificio.
Entre los proyectos futuros están: la construcción de la mampara al frente de la piscina,
para ofrecer el servicio de fisioterapia, la compra de juegos de mesa y bancas estilo romano
para las áreas verdes, una lavadora, una batidora semi-industrial y una olla arrocera de 50
tasas, así como también el cambio de cielo raso en el corredor frontal y en la terraza.
Esta institución cree firmemente en la atención al adulto mayor con un
comportamiento ético, con gran respeto hacia las personas adultas mayores y dedicado al
trabajo en equipo. Se orienta a un único valor compartido, la responsabilidad social de su
accionar e incorporar en la toma de decisiones valores como, la ética, la transparencia y la
responsabilidad hacia el adulto mayor. Teniendo como lema el hacer sonreír a un adulto
mayor. Todo esto con el fin de que esta población se sienta lo mejor posible en la última
etapa de la vida (Venegas, 2008).
La calidad de vida del adulto mayor, es proporcional a la duración de su vida, este
tiempo se asegura más aún si el adulto vive en su casa. Es necesario realizar todos los
esfuerzos para mantener al adulto en su ámbito natural, su hogar. Proveer todos los medios
necesarios para que el adulto mayor reciba en su hogar los cuidados que necesite, para que
no lo abandone. No se debe de olvidar que un hogar de ancianos es solo eso y que es
altamente perjudicial para cualquier ser humano vivir permanentemente en una clínica,
sanatorio u hospital. Las diferentes instituciones que se especializan en el trabajo con los
adultos mayores tratan con diferentes programas para dar sus servicios profesionales en las
casas de estas personas mayores que es el lugar en donde van a estar mejor (Poletti, 2005).
El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Raúl Blanco Cervantes brinda la
97
atención a 800 adultos en sus casas, el director de este centro apunta con respecto a este
programa de visita a domicilio que, el hospital se hace más grande a fuera que adentro al
duplicasen el número de camas con enfermos por atender. Siendo esta situación de vital
importancia para que los adultos permanezcan en el entorno familiar con los cuidados
necesarios y así de esta manera tengan una mejor calidad de vida (Gómez, 2007; Ávalos,
2008b).
Por su parte, la directora del Hogar de Ancianos de Piedades de Santa Ana
considera que lo más difícil de trabajar con estas personas es satisfacer sus necesidades
familiares, es decir, tratar de cubrir de la mejor forma la falta de amor que muchos de ellos
sienten al ser desertados por sus propias familias. Lo ideal sería que las familias compartan
con sus abuelos siempre, intentando ayudarlos y si son inscritos a un hogar de ancianos es
porque ya definitivamente no se les puede dar lo que necesitan y no porque sean un estorbo
en la casa (Goldberg, 2008).
Así como acertadamente lo dijo el Padre Pío de Pietrelcina, poco cura un médico al
que le sobran las medicinas pero le falta amor (Sánchez, 2008b).
Esta forma de apreciar a los hogares de ancianos, se refleja no solo en la actitud del
grueso de la sociedad, sino también y desafortunadamente en las entidades oficiales, cuya
responsabilidad es reglamentar y controlar el funcionamiento de estos establecimientos. En
muchos casos, las reglamentaciones parecen destinadas más a impedir el funcionamiento de
estos hogares, que a favorecer a los adultos que allí residen, para que tengan un medio
ambiente más adecuado que les permita desarrollar una mejor calidad de vida en su
desarrollo como persona. Se tiene la obligación de lograr que los adultos mayores que
residan en ellos se sientan y vivan de la mejor manera posible. Por eso es que un hogar de
ancianos debe ser lo más parecido posible a un hogar, lo menos parecido posible a una
clínica, sanatorio u hospital y lo menos parecido posible a una institución (Poletti, 2005).
Existen sin embargo, situaciones que justifican que el adulto mayor abandone su
casa, por un hogar sustituto. Tiene que ver básicamente con alteraciones en el
98
funcionamiento del grupo familiar. También puede suceder que el adulto no tenga familia y
no pueda vivir solo por no tener capacidad para manejarse independientemente por ceguera,
incapacidad de movilizarse por sus propios medios, trastornos cognitivos, Alzheimer y
Parkinson, entre muchas otras más. (Poletti, 2005).
Se ha demostrado que las personas mayores muchas veces no cuentan con
suficientes recursos económicos para satisfacer en forma adecuada sus necesidades básicas
y los adultos mayores institucionalizados, experimentan sentimientos de soledad por
encontrarse separados de su núcleo familiar, mostrándose apáticos, poco participativos en
las actividades programadas por los centros y presentan mayores factores de riesgo como
sedentarismo y aislamiento. Además evidencian discapacidades más visibles y requieren
mayor ayuda para realizar actividades de la vida diaria; en el caso de las personas mayores
que vivían con su familia y eran atendidos en el centro diurno, aportaron ayuda económica
o de intervención en alguna tarea doméstica agrícola, entre otras. Estos sujetos se mostraron
más activos, participativos y se mantuvieron ocupados en diferentes tareas (Villalobos,
1989).
Un ejemplo del costo económico de estas instituciones, es el Hogar Asociación San
Vicente de Paul de Ciudad Colón en el cantón de Mora, en este hogar el costo mensual de
los internados es de 458.000 colones y de 190.000 colones los que asisten al centro diurno
(Goldberg, 2008).
En AGECO consideran que los programas de atención y ayuda a la persona mayor,
se deben de enfocar en la autogestión; en donde el adulto mayor se haga sus propias cosas y
no dependa del recurso externo, promoviendo sus propios proyectos de vida y no tome una
actitud pasiva, dependiente y poco productiva (Zamora, 2006). En esta población en lo que
se refiere a la práctica de la actividad física, la cual requiere de cuidados específicos, los
centros que la reciben se encuentra en manos de personal no calificado o no la imparten del
todo por falta de presupuesto como lo menciona Mora (2002).
99
Ahora bien, considerando la realidad de las personas adultas mayores de necesitar
una atención que no pueden obtener, en la gran cantidad de los casos, en sus hogares y
además de necesitar involucrarse en estilos de vida saludable para no caer en el
sedentarismo llegan a los centros diurnos en busca de suplir esas necesidades. Estos adultos
mayores en general cuentan con un bajo nivel socioeconómico y unos estilos de vida
particularmente pobres, donde existe un proceso de envejecimiento manejado
incorrectamente, el cual enfoca a estos adultos como personas no proactivas, incapaces de
ser autosuficiente y de necesitar de la guía de otros u otras para subsistir.
Por lo cual se hace necesario realizar un proyecto de investigación que involucre
aspectos que modifiquen la gerontofobia social, que le permita a las personas adultas
mayores a explorar sus capacidades y que les permita ver que son seres proactivos en aras
de mejorar tanto su calidad de vida como la de otras personas adultas mayores y de la
sociedad en general. En este estudio el adulto mayor tomará un papel protagónico en la
aplicación del conocimiento por medio de la práctica de la actividad física dentro de la
subcultura a la cual pertenecen y con sus propios compañeros. Dejando establecida de esta
manera, la importancia de la realización de la presente investigación.
100
Capítulo III
METODOLOGÍA
En este capítulo se detalla la manera en que se realizó la investigación, incluyendo
las características de los sujetos a investigar. Además, la descripción de los instrumentos, el
procedimiento que se realizó y los análisis estadísticos que se aplicaron a los datos
obtenidos en el estudio.
Esta investigación se clasifica como un estudio cuasi experimental al no contar con
un grupo control y no haber seleccionado a los sujetos de investigación de forma aleatoria,
al contar con un grupo compacto y completo (subcultura de adulto mayor del centro diurno
de Belén). La investigación tiene un carácter mixto, tanto cualitativo al observarse
características de los sujetos no estadísticas por medio de la entrevista de grupo focal, como
cuantitativo con estadísticas inferenciales de medidas repetidas al aplicarse un pre y post
test, de acuerdo con los parámetros establecidos por Kerlinger (1988).
Sujetos
Los participantes de esta investigación fueron 7 hombres entre los 65 y los 91 años
(x = 79.43 años, ± 8.02) y 29 mujeres entre los 65 y los 100 años (x = 85 años, ± 9.38),
todos y todas pertenecientes al Centro Diurno del cantón de Belén, Heredia.
Del grupo total, se seleccionaron 3 participantes adultos mayores líderes, las centro
de la subcultura del adulto mayor del centro diurno belemita que reunían las características
de líderes de grupo (ver anexo 1). Para la selección de estos 3 participantes se contó con la
ayuda de la administradora y la fisioterapista del centro, de sus compañeros y el
consentimiento de ellos mismos.
El nivel socioeconómico de los integrantes del centro es medio bajo contando con
ingresos que van desde los 5.000 a los 225.000 colones por pensión y ayuda familiar. Los
sujetos son miembros activos del Centro Diurno desde al menos un año en este grupo. Cabe
101
agregar que estos, no presentan enfermedades incapacitantes, entendiéndose estas como
enfermedades que les imposibiliten el movimiento completo tanto en el tren superior como
el inferior y les limiten la participación en la presente investigación.
También es importante destacar que el Centro Diurno de Belén tiene como política
3 requisitos principales para permitir el ingreso de los adultos mayores al centro diurno,
mismos que se mencionan a continuación: 1- vivir en San Antonio de Belén en cualquiera
de sus distritos (Belén Centro, La Asunción, La Ribera), 2- que puedan cumplir con sus
actividades funcionales básicas de la vida diaria por si mismos y 3- ser mayores de 65 años.
Con respecto a este último requisito este centro se basa en la edad que tiene estipulada el
CONAPAM (2008) de 65 años para ser considerado (a) una persona adulta mayor en Costa
Rica.
Los adultos mayores son clasificados de acuerdo con su nivel de funcionalidad
física para ser tratados de forma independiente y diferente en los procesos de
envejecimiento (Rikli y Jones, 2001). Razón por la cual el criterio de inclusión de la
muestra requería que las personas adultas mayores tuvieran funcionabilidad en sus
actividades de la vida diaria, el punto citado anteriormente garantizó que esto se cumpliera
a cabalidad.
Los sujetos de este estudio según la escala de categorización de funcionalidad
debían de estar al menos en el nivel 3, catalogados como independientes (Spirduso, 1995;
López de Subijana, 2009). Este nivel fue el que presentó la mayor parte del grupo, ya que
vivían de manera independiente y no sufrían enfermedades degenerativas incapacitantes,
pero tampoco presentaron una buena forma física, lo que los hacía vulnerables a una
enfermedad y por ende, disminuir su capacidad para realizar las actividades de la vida
diaria. En este nivel los adultos mayores realizan algunas actividades de la vida diaria,
básicas e instrumentales por ellos mismos, como viajar, tener algunos pasatiempos y
participar en eventos sociales, caminar, jardinería y practicar deportes que no impliquen
ningún contacto.
102
La gran mayoría de los sujetos del estudio se transportaban desde sus casas al
centro diurno en un microbús contratado por la institución para realizar dicho servicio de
recogerlos y llevarlos de lunes a viernes durante todo el año. Estos sujetos pasaban en las
instalaciones del Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén desde las 7:30 de mañana,
hora en que llegaban, hasta las 4 de la tarde cuando eran trasladados nuevamente a sus
respectivas casas. En esta institución belemita, desayunaban a las 8 am, merendaban a las
10 am, almorzaban a las 12 md y tomaban el café de las 3:30 de la tarde para finalmente
dejar el centro a las 4:30 y terminar el día en sus respectivas casas.
Instrumentos y materiales
Los instrumentos que se utilizaron en la investigación fueron los siguientes:
a) Entrevista por parte del investigador y un especialista en el campo del liderazgo a
los dirigentes del centro diurno (administradora y fisioterapista) con el fin de
escoger a 3 adultos mayores líderes del grupo que van a ser preparados para que
motiven y dirijan a sus compañeros en hacer actividad física diariamente. Dicha
entrevista consistió sobre factores relacionados con la dinámica de grupos, por
ejemplo cómo percibían la administradora y los (as) participantes adultas mayores a
sus compañeros y compañeras, quiénes son los que tenían más aceptación en el
grupo, quiénes son los más dinámicos, cuales les gusta más hacer actividad física
diariamente, se comuniquen más, organicen y tengan metas con el resto del grupo
(ver detalles en Anexo 1).
b) Cuestionario para diagnosticar en que estado están los adultos mayores del centro
diurno desde el punto de vista de la actividad física y movimiento físico que
realizan diariamente. Para este fin el autor escoge el Cuestionario Internacional de
Actividad Física (IPAQ) Versión 8 de Forma Larga, conformado de escalas
dicotómicas de marcar si o no y de información general sobre la actividad física
semanal que llevan al sujeto a seguir instrucciones dependiendo de las respuestas
registradas. Dicho cuestionario se divide en 5 secciones:
103
b.1) La primera sección mide la actividad física (AF) en el trabajo en el caso que
lo haga de manera formal o voluntaria.
b.2) La segunda sección mide la AF como medio de trasporte en el
desplazamiento o traslado de un lugar a otro.
b.3) El tercer apartado determina la AF en la casa con las tares domésticas y la
atención a los familiares.
b.4) La cuarta parte de este cuestionario enfoca la AF desde la perspectiva
recreacionista y de ejercicios físico.
B.5) La quinta y última parte determina cuanto tiempo la persona pasa sentado (a)
(ver Anexo 2).
c) Cuestionarios para evaluar la Capacidad Física Percibida (CFP) y Confianza en la
Auto-Presentación Física (CAAF). El movimiento físico puede influenciar los
estados afectivos durante y después de la realización de la actividad física por lo
tanto, estos instrumentos evalúan las percepciones de los individuos sobre sus
capacidades de realizar tareas utilizando sus habilidades físicas. Estos cuestionarios
han mostrado ser eficaces al ser empleados en situaciones experimentales tanto en
laboratorio como en campo. La sub-escala de Capacidad Física Percibida presenta
10 ítemes para evaluar la capacidad física percibida en realizar tareas físicas (ver
Anexo 3) y la sub-escala de Confianza en la Auto-Presentación Física posee 12
ítemes para evaluar la confianza en la presentación de habilidades físicas (ver
Anexo 4); cada uno de los ítemes se evalúa de acuerdo con una escala de 6 puntos,
variando de 1 (difiero totalmente) a 6 (concuerdo totalmente).
Cabe agregar que en los ítemes 2, 4, 5, 6 y 7 de la sub-escala CFP y en los ítemes 2,
3, 5, 8, 9 y 11 de la sub-escala CAAF, las calificaciones se realizan de manera
inversa; es decir, si la persona adulta mayor marcó un 1, este se va a tomar como un
6, si es un 2 se tomará como un 5 y así sucesivamente.
d) Entrevista de grupo focal (grabada) al final de las 8 semanas de la intervención de
los líderes adultos mayores con el resto del grupo. Esta entrevista se hace con los
líderes y los sujetos participantes, con el objetivo de evaluar algunos aspectos y
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captar diferentes puntos de vista importantes que no fueron tomados en cuenta
durante el proceso para efectos de la investigación (ver Anexo 5).
Procedimiento
La presente investigación se inició con una cita formal con la administradora del
Centro Diurno Belén, con el objetivo de presentar el propósito de la investigación y de
solicitar las autorizaciones respectivas para realizar la investigación y obtener la
información del grupo de adultos mayores del cantón de Belén (sujetos del estudio) que se
beneficia de dicha institución municipal.
Posteriormente la administradora contactó una cita con la junta directiva del centro
diurno con el fin de exponer el objetivo del estudio de forma verbal y por escrito, para
poder obtener la venia y comenzar a desarrollar el proyecto de investigación. Después de
esta reunión con la junta directiva del centro, se determinó la fecha en la que el investigador
y el especialista en el campo del liderazgo entrevistarían a los dirigentes del centro diurno,
para escoger los y las adultas mayores que participarían de la capacitación en el campo de
liderazgo y la promoción de la salud por medio de la actividad física. Al final de los análisis
se seleccionaron 3 participantes (dos mujeres y un hombre), los cuales se prepararon en
liderazgo y aspectos relacionados con la calidad de vida y la salud.
Una vez definidos los líderes e informados los mismos de los objetivos de la
investigación, se realizó un diagnóstico básico del estado físico y emocional de todos los
participantes (líderes y demás participantes por igual) por medio de los cuestionarios
Internacional de Actividad Física (IPAQ), Capacidad Física Percibida (CFP) y Confianza
en la Auto-Presentación Física (CAAF).
Posteriormente se fijaron las fechas para el seminario-taller de capacitación básica
de los facilitadores que actuaron como líderes y promotores de la salud de sus propios
compañeros y compañeras, el cual se diseñó en tres fases. En la Fase 1 se capacitaron los
líderes adultos mayores, en la Fase 2 se involucraron a los líderes adultos mayores en el
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centro diurno a trabajar activamente con sus compañeros y en la Fase 3 se midió el
resultado de la intervención de los líderes.
Fase 1
El investigador apoyado con especialistas en los campos de liderazgo, promoción de
la salud, psicología y sociología para adultos mayores preparó a los líderes del grupo para
que por medio de la actividad física, los sujetos mejoraran en el área física, psicológica y
social. Dicha capacitación se llevó a cabo en un tiempo aproximado de 4 semanas,
impartiéndose 2 veces por semana (martes y jueves). Fueron 8 sesiones de 2 horas cada una
completando un total de 16 horas teórico-prácticas. Esta capacitación se brindó en cuatro
módulos:
a.) Módulo 1 - Liderazgo: El propósito de este módulo fue preparar a los líderes
adultos mayores en los diferentes aspectos del liderazgo en grupos, para que de
esta manera aumentaran los conocimientos y poder lograr que sus compañeros
participarán de las actividades físicas que realizarían. Entre las unidades
temáticas están: ¿Qué es un líder? ¿Qué aptitudes emocionales debe ejercitar un
líder? ¿Cómo se ejerce el liderazgo en los grupos enfocados a la actividad
física? ¿Cómo motivar a las personas a tener un estilo de vida saludable? ¿Cómo
comunicar en forma asertiva con el grupo? ¿Cuáles herramientas debo utilizar
para manejar conflictos de grupo? La metodología a utilizar fue la presentación
conceptual de la unidad mediante power point con posterior intercambio de
ideas y aclaración de dudas, videos y comprobación del aprendizaje mediante
actuaciones prácticas.
b.) Módulo 2 - Actividad Física y Respuestas Fisiológicas: El propósito de este
módulo fue capacitar a los líderes adultos mayores en aspectos básicos de
consideración en la práctica de la actividad física y las respuestas fisiológicas
positivas que se obtienen por este medio. Entre las unidades temáticas tratadas,
están aspectos fisiológicos básicos de la contracción muscular, calentamiento y
estiramiento, control de la frecuencia cardiaca, posturas correctas durante el
106
ejercicio, ejercicios de resistencia, fuerza, equilibrio y flexibilidad, ejecución postura correcta y contraindicaciones dentro de una sesión de actividad física, la
escala de Borg (esfuerzo físico percibido), actividad física y patologías
asociadas, el movimiento es vida, jugar y disfrutar en cualquier lugar (casa,
trabajo, centro). La metodología a utilizar fue la presentación de conceptos
básicos de la unidad mediante power point con un posterior taller para practicar
el uso de las escalas, toma de frecuencia cardiaca y la práctica de los ejercicios
básicos, entre otros conceptos básicos.
c.) Módulo 3 - Actividad Física y Socialización: Este módulo tuvo como
propósito capacitar a los adultos mayores líderes para que por medio de la
actividad física desarrollaran con sus compañeros una cohesión positiva
mediante los siguientes temas: principios básicos de la socialización,
redefinición del concepto social del adulto mayor, actividad física y las
relaciones (sociabilidad, participación, socioempatía, amistad) actividad física y
voluntad, actividad física y disciplina, actividad física y superación, actividad
física y autocontrol emocional, actividad física, valores y actitudes. Donde el
grupo, por medio del baile, los juegos recreativos y de mesa, paseos, caminatas,
cantos y actuaciones en grupo disfrutaran socializando y moviéndose al mismo
tiempo. Se siguió la misma metodología de las anteriores, es decir, se
presentaron los conceptos básicos de la unidad mediante power point además de
un taller para practicar diferentes actividades recreativas y de mesa en grupo.
d.) Módulo 4 - Actividad física y Salud Mental: El propósito de este módulo fue
capacitar a los líderes en relación con el tema actividad física y los correlatos
psicológicos asociados a la misma, donde las unidades temáticas fueron: la
actividad física y el bienestar psicológico, actividad física y ansiedad/estrés,
actividad física y la depresión (duelo), actividad física y estado anímico durante
la actividad física, entre otras variables psicológicas. La metodología se
desarrolló en la misma forma que en los módulos anteriores, mostrándose
inicialmente la presentación conceptual de la unidad mediante power point con
107
un posterior intercambio de ideas, preguntas, aclaración de dudas y practicas de
relajación.
Fase 2
Una vez finalizada la capacitación, se procedió con la aplicación de los
cuestionarios, el IPAQ, el CFP y el CAAF con el objetivo de determinar el estado de los
participantes adultos mayores al inicio de la investigación. Es muy importante mencionar
que estos cuestionarios fueron aplicados de manera individual con cada uno de los sujetos
del estudio (n=35) por el mismo entrevistador (investigador) antes (pre-test) y después
(pos-test) del tratamiento. En los casos que lo ameritó, el entrevistador tuvo que ser
paciente, tomándose todo el tiempo necesario para escuchar las respuestas de los adultos
mayores, analizarlas y lograr la mayor objetividad en cada una de ellas. Esta forma
diferente (adaptada) de aplicación a la sugerida fue realizada debido a la disminución de los
sentidos como la vista, el oído, el tacto y la propiocepción, especialmente en la motora fina,
apoyado en lo que afirman Febrer de los Ríos y Soler Vila (1996) y López de Subijana
(2009), respecto al bajo grado de escolaridad en algunos de los sujetos así como lo amplio y
lo técnico de los cuestionarios aplicados (ver anexos 2, 3 y 4).
Posteriormente, los líderes adultos mayores preparados pusieron en práctica los
diversos conocimientos aprendidos durante las 4 semanas en los 4 módulos educativos y
durante 8 semanas con sus compañeros de grupo al cual pertenecen (subcultura del adulto
mayor del centro diurno belemita), para motivarlos a realizar actividad física de lunes a
viernes de 10 a 30 minutos mientras están en el centro diurno.
Fase 3
Por último, se aplicó la medición final revalorando la situación del grupo con los
mismos cuestionarios, el IPAQ, el CFP y el CAAP junto con una entrevista de grupo focal
para indagar la experiencia de los facilitadores líderes adultos mayores capacitados con el
programa educativo con sus pares del grupo de adultos mayores del Centro Diurno de
Belén.
108
Análisis Estadístico
Se trabajó con análisis descriptivos e inferenciales (paramétricas y no paramétricas)
para lo cual se contó con la ayuda del paquete estadístico PASW versión 18.0;
específicamente, los datos del IPAQ, del CFP y el CAAP se analizaron con una prueba t student de medidas repetidas.
A los datos obtenidos en la entrevista de grupo focal con los líderes, se les aplicó un
estudio de caso, mientras que los datos obtenidos con los sujetos participantes en la
investigación, se les aplicó igualmente un estudio de caso y una prueba Chi–cuadrada.
109
Capítulo IV
RESULTADOS
El presente capítulo muestra los resultados derivados de los distintos procesos de los
análisis de los datos obtenidos durante la investigación, los cuales serán presentados en
tablas y gráficos. A continuación, se presentarán los resultados con base en los objetivos
planteados en un inicio.
En la Tabla 1 se resume la estadística descriptiva del estudio obtenida en cada una
de las variables indagadas.
Cabe agregar que con base en los promedios que se muestran en la Tabla 1, se
confeccionaron los gráficos comparativos y que se procederá a exponer más adelante. En
cada caso, se aplicaron sendos análisis inferenciales de la prueba t-Student de muestras
relacionadas, para comparar los datos del pre y el post test. La interpretación
correspondiente, se incluye después de cada gráfico. Finalmente, se calcularon los
porcentajes de cambio para cada una de estas variables y esos resultados se desplegaron en
el último gráfico.
Tabla 1. Resumen de promedios y desviaciones estándar de las distintas
variables medidas a personas adultas mayores del Centro Diurno del Adulto Mayor
de Belén, antes y después de participar en un programa de actividad física con líderes
de su mismo grupo de edad.
Variable
Pre test
Post test
CFP
41,71±13,12
42,34±12,99
CAAF
54,49±13,38
54,60±13,39
AF transporte
4504,03±6306,53
5022,60±7768,01
AF casa
2314,86±5494,13
2530,86±5924,04
AF libre
1507,2±3442,89
4201,11±4918,71
AF sentado
2681,14±1390,51
2561,14±1385,67
110
Cabe destacar que, al final de los resultados, se incluyó la transcripción de las
respuestas obtenidas de los participantes del estudio en la entrevista de grupo focal y luego
se incluyó la interpretación correspondiente a los datos obtenidos.
a.) La Capacidad Física Percibida
En el Gráfico 1 se compararon los resultados obtenidos en el cuestionario de la
Capacidad Física Percibida (CFP) por los sujetos (n= 35) antes y después del tratamiento.
La prueba t – student de medidas repetidas aplicada a los datos del cuestionario
CPF, mostró que no hay diferencias significativas (t = -1,25; p = 0.219) entre la medición
inicial y la final pero se observa una leve tendencia a la mejoría después del tratamiento
recibido por los líderes en el Centro Diurno del Adulto Mayor de Belén.
b.) La Confianza en la Auto-Presentación Física
Al igual que en el gráfico anterior, el Gráfico 2, de acuerdo con los resultados
obtenidos al aplicar la prueba t – student de medidas repetidas a los datos del cuestionario
111
de la Confianza en la Auto-Presentación Física (CAAF), mostró que no hay diferencias
significativas (t = -0.159; p = 0.875) entre la medición inicial y la final.
c.) La Actividad Física en el Trabajo
En la tabla 2 se muestran los resultados obtenidos en la dimensión de la Actividad
Física en el Trabajo, mediante el cuestionario IPAQ. Como se observa en dicha tabla,
solamente 3 de los participantes del grupo trabajaban, razón por la cual no se realizó un
análisis inferencial a estos datos. Un análisis de caso efectuado a esos participantes, mostró
que no hubo cambios en la actividad física en el trabajo al inicio del tratamiento,
comparado con la misma actividad al final del mismo.
112
Tabla 2. Comparación de los datos obtenidos en la evaluación de la Actividad
Física en el Trabajo (IPAQ) en los únicos tres sujetos que puntuaron en esta
dimensión
Pruebas Trabajo
Sujeto 4
Act. Vigorosas
Act. Moderadas
Act. Ligeras
MET´s-(min/sem.)
Pre-Test
Sujeto 22
24000
24000
25344
25344
Sujeto 35
29600
2400
25344
139152
Sujeto 4
24000
24000
Post-Test
Sujeto 22 Sujeto 35
29600
2400
25344
25344
25344
139152
d.) La Actividad Física como Medio de Transporte
El Gráfico 3 muestra la comparación de las mediciones pre y post de la dimensión
de la Actividad Física como medio de Transporte del cuestionario IPAQ. La prueba t –
student de medidas repetidas aplicada a los datos, entre la medición inicial y la final no fue
significativa (t = -1.57; p = 0.126), aunque se observa una leve tendencia a la mejoría
después del tratamiento recibido por los líderes en el Centro Diurno. Estos resultados son
apoyados con los que se ilustrarán en el Gráfico 7 (porcentajes de cambio).
113
e.) La Actividad Física en las Tareas de la Casa
La dimensión de la Actividad Física en las Tareas de la Casa del cuestionario IPAQ
medida antes y depués del tratamiento (ver Gráfico 4) no indicó que existieran diferencias
estadísticamente significativas de acuerdo con los análisis de la prueba t de medidas
repetidas (t = -1.56; p = 0.127).
f.) La Actividad Física durante el Tiempo Libre
Para la comparación de los resultados obtenidos en la dimensión Actividad Física
durante el Tiempo Libre (IPAQ) en el grupo de estudio antes y después del tratamiento, se
puede observar en el Gráfico 5 que sí hubo una diferencia significativa
(t = -3,45; p = 0.002) de acuerdo con las estadísticas realizadas.
114
* p < 0.05
g.) La Actividad Física en el Tiempo que el Sujeto pasa Sentado
En el Gráfico 6 es donde se muestra la dimensión de la Actividad Física en el
Tiempo que el sujeto pasa sentado antes y depués del tratamiento, la prueba t – student de
medidas repetidas mostró que no hubo diferencias significativas (t = 1.29; p = 0.203).
115
h.) Comparación Porcentual de las Variables Medidas
En el siguiente gráfico se presentan los porcentajes de cambio obtenidos en cada
una de las variables medidas (cuyos resultados fueron presentados en los gráficos del 1 al
6).
i.) Entrevista de Grupo Focal
Con respecto a las respuestas obtenidas en la entrevista de grupo focal, las mismas
serán mostradas en la Tabla 3 para poder observar las opiniones resumidas de manera
general de todas y todos los participantes, pregunta por pregunta, para con el trabajo
realizado con los líderes del grupo.
116
Tabla 3. Resumen de las opiniones obtenidas de los y las participantes en la
entrevista de grupo focal realizada al final de la intervención.
Preguntas
Opiniones
1. ¿Cómo sintieron la escogencia y el trabajo de
los líderes?
1. Perfecto, muy bien, ellos se preocupan por nosotros para que hagamos
2. ¿Cómo se sienten físicamente después de la
intervención con respecto tratamientos,
dolores, movilidad, la energía en general?
2. Relajadas, muy relajadas, muy bien, con más energía durante el día, más
3. ¿Cómo se sienten psicológicamente después de
la intervención con respecto al ánimo, la
motivación, ilusión por la vida?
3. Nos sentimos bastante bien. Si nos ayuda demasiado, nos sentimos más
4. ¿Cómo se sienten socialmente después de la
intervención con respecto a la cohesión de
grupo en el centro y en sus casas?
4. Uuuy claro nos ayuda mucho, nos llevamos muy bien, de parte mía
5. ¿Considera que hacer actividad física a diario
es mejor para su salud general que si hiciera
una vez a la semana o no hiciera?
5. Ay no, todos los días es mejor, hay variedad, aquí hago ejercicios y
6. ¿Después de la actividad física como se siente
el resto del día?
6. Flojiquiticas, ya uno no está tan tenso, se siente bien y todavía puede
7. ¿Se sienten más a gusto con alguien de su
misma edad para realizar ejercicio físico que
con personas más jóvenes con respecto a la
intensidad y la confianza?
7. Si, nadie es más que nadie, todos somos igualiticos, puede ser blanco o
8. ¿Creen que sus compañeros fueron bien
capacitados?
8. Ahh muy bien, excelente, ellos nos guían todos los días una hora, con
ejercicio todos los días, son buenas personas y compañeros.
relajadas.
motivados, uno está con los nervios como arratonados o no sé como,
pero cuando uno hace ejercicio se relaja todo.
tengo cuatro años de no tener ningún motivo de nada para sentirme mal.
Yo tampoco, nos llevamos muy bien con las actividades físicas. Yo me
siento bien, soy de los primeros, tengo casi nueve años de estar aquí, yo
soy el más viejo. También aquí nos tratan demasiado bien, se preocupan
desde la mañana hasta la tarde por nosotros hasta que nos dejan
montadas en el bus, todo es bueno aquí.
diferentes actividades, damos vueltas caminando y jugando yo paso feliz
todos los días.
moverse más al relajarse los músculos y uno se siente pura vida.
negros todos somos iguales, el corazón es igual, todos somos iguales
chinos o indios. Con los compañeros nos sentimos mejor porque ellos
saben y nos tratan suave de acuerdo a nuestra capacidad, no se pasan.
Ellos sienten igual y se identifican con nosotros.
Ángelita una hora nos coge y si esta Doña Betty también con doña Betty
y Don Ricardo. Yo lo hago en la casa moviendo las manos sentada
viendo televisión, bailando como nos enseñan ¡¡¡ja ja!!! Estos ejercicios
me ayudan mucho con los dolores que tengo yo. Yo soy una señora que
padezco de desgaste de columna severo, pero yo hago la lucha, yo no le
doy gusto aunque tenga dolor, aparte que yo vivo aquí. Yo tengo
fibromialgia y usted sabe que es una enfermedad que se inflaman los
músculos y se presionan los nervios contra los huesos y duele mucho; si
uno se mueve fuerte, duele mucho; si uno lo hace suave no hay mucho
dolor, uno se siente bien cuando hace ejercicio, nos sentimos muy bien
aquí, en el centro no nos falta nada; estamos con Dios y María; la
comida, el trato, los ejercicios, la atención, los medicamentos… se
preocupan mucho todo, todo, todo ellos tienen un ojo, preguntan como
están? bien? se sienten bien? y entonces lo ayudan a uno.
117
Los resultados derivados de la entrevista de grupo focal a todos los participantes en
el estudio, mostraron que el realizar actividad física diariamente les produce un beneficio
de forma integral en su parte física, social y psicológica así como la guía de sus
compañeros líderes es bien aceptada y respetada por el grupo debido al interés mostrado
por ellos con cada uno de sus compañeros y compañeras con base en las respuestas
obtenidas de los y las mismas participantes.
118
Capítulo V
DISCUSIÓN
La revisión de literatura realizada indica que la línea que han seguido normalmente
los estudios en el campo de la actividad física y el ejercicio físico con personas adultas
mayores, se han realizado hasta el momento en una sola dirección, principalmente
enfocados en los beneficios de la actividad física en seres humanos como lo han hecho los
investigadores desde hace dos décadas (Conejo, 1990; Covey, 1997; Meldelsohn, 2000;
Sánchez, 2008a). Del mismo modo, no se hallaron estudios que combinen la educación con
la actividad física enfocados en la preparación de líderes y líderes adultos mayores
específicamente para determinar su impacto con el resto de sus compañeros, de su mismo
grupo etario y principalmente en la modificación de las conductas en los estilos de vida
practicados durante mucho tiempo.
El presente estudio tuvo como objetivo analizar el impacto que tiene la participación
de líderes adultos mayores en la modificación de la subcultura del Centro Diurno para el
Adulto Mayor de Belén en relación con los estilos de vida saludable.
Con base en lo anteriormente citado y de acuerdo con los objetivos de este estudio,
se analizaron los resultados de los cuestionarios en el orden en que fueron presentados en el
capítulo anterior.
Los resultados de los cuestionarios para evaluar la Capacidad Física Percibida
(CFP) y la Confianza en la Auto-Presentación Física (CAAF) no mostraron diferencias
significativas desde el punto de vista estadístico. Es importante recordar que estos
instrumentos evalúan las percepciones de los individuos sobre sus capacidades para realizar
tareas utilizando las habilidades físicas lo cual es imprescindible a la hora de observar a
personas adultas mayores funcionales (Lox, Mcauley y Tucker, 1995; Mcauley y otros,
1995; Ryckman y otros, 1982; citado por Mahecha-Matsudo, 2005).
119
Teniendo presente el objetivo de los cuestionarios CFP y CAAF se hace
fundamental mencionar como nota importante, que los sujetos de este estudio mostraron
unos niveles de puntuación bastante elevados antes del tratamiento (pre test), razón por la
cual era de esperarse que no tuvieran una mejoría significativa después de la intervención
de los líderes durante las 8 semanas, sin embargo, los sujetos participantes presentaron
porcentajes de cambio positivos y una tendencia a la mejoría las cuales se muestran en los
gráficos 1 y 2 en los resultados de la investigación. Sin lugar a duda el trabajo realizado por
los líderes de grupo fue la clave para esa tendencia a la mejoría de los sujetos participantes.
Así también el aumentar el tiempo del tratamiento a más de 8 semanas puede ser
una de las alternativas para mejorar los porcentajes de cambio en las variables que no se
lograron.
Estos altos niveles de puntuación presentados por los adultos mayores del centro
diurno en lo referente a sus capacidades para realizar tareas usando sus habilidades físicas
están muy relacionados con diferentes factores como personales, ambientales y de la
actividad física que ellos realicen en su diario vivir. Algunos autores especializados en el
estudio de las personas adultas mayores consideran que para que esta población tenga una
participación activa en la actividad física existen tres factores generales determinantes:
a.) atributos y características personales, b.) factores ambientales y c.) características de la
actividad física.
Con respecto a los atributos y características personales y a las características de la
actividad física, aunque los puntajes de los y las participantes adultas mayores resultaron
ser altos, los trabajos realizados por los líderes mostraron que no solo es posible mantener
ese nivel sino también mejorarlo tal y como se muestra en los Gráficos 1 y 2.
La labor realizada por los líderes formados fue el tópico importante de esta
investigación, por consiguiente el trabajo hecho por ellos dentro del grupo es notable y de
suma importancia para el resto de adultos mayores participantes en el estudio para que ellos
120
obtuvieran un beneficio personal de forma integral en relación con los estilos de vida
saludable, practicando la actividad física dirigida diariamente en el centro diurno.
En lo referente a los factores ambientales, el lugar donde se realice la actividad
física es muy importante, debe de ser esencial facilitando la atención y la concentración;
debe de ser un área silenciosa evitando el uso indiscriminado de música y materiales,
atractiva, de fácil acceso, rotulada con consignas claras y precisas para facilitar la
comprensión, con condiciones de salud para el lugar y para los participantes, además los
responsables deben de conocer el estado físico y psicosocial de las personas adultas
mayores participantes (Febrer de los Ríos y Soler, 1996; Taylor y Johnson, 2007).
Estas condiciones ideales anteriormente citadas con las que deben de contar los
centros diurnos, se asemejan con las que cuenta el Centro Diurno para el Adulto Mayor en
Belén; este centro reúne las características antes mencionadas de acuerdo con Febrer de los
Ríos y Soler (1996) y Taylor y Johnson (2007) y sirven de apoyo a todos sus miembros, lo
que puede dar respuesta a que los sujetos obtuvieran las calificaciones elevadas en el pre
test de estos instrumentos.
Este centro cuenta con una excelente situación profesional, integral y económica
apoyada por personal capacitado, por entes gubernamentales y en especial por la
Municipalidad de Belén, que ha marcado la diferencia con algunos otros centros diurnos de
Costa Rica que desafortunadamente no cuentan con estos recursos para realizar todas sus
labores de la mejor manera (Venegas, 2008; Álvarez y Ugalde, 2010).
Todos estos factores que se encuentran presentes en el Centro Diurno para el Adulto
Mayor de Belén, hacen que los miembros de esta institución se sientan bien consigo
mismos, con confianza, con el apoyo que les brindan en la institución para realizar tareas
utilizando las habilidades físicas y se valoren como seres humanos vivos y activos, sin
olvidar nuevamente el trabajo positivo realizado por los líderes entrenados que tomaron un
papel protagónico en la aplicación del conocimiento compartiéndolo y promoviéndolo con
sus propios compañeros de institución por medio de la actividad física regular, con el
121
objetivo de mejorar su capacidad física, psicológica y social día con día por medio de la
actividad física.
Con respecto a la temática relacionada con el liderazgo muchos autores presentan
diferentes características de un líder entre los que se encuentra Quijano (2003) quien
considera que, una de las principales características con que debe de contar un verdadero
líder es que debe pertenecer al grupo que encabeza, compartiendo con los demás miembros
los patrones culturales y significados que ahí existen. Esta es la razón fundamental por lo
que fueron escogidos los líderes de esta subcultura del adulto mayor del centro diurno
belemita.
Así también, Febrer de los Ríos y Soler (1996) y Taylor y Johnson (2007)
consideran que los responsables deben de conocer el estado físico y psicosocial de las
personas adultas mayores con las cuales se va a trabajar y quien mejor que sus propios
compañeros para conocer esos estados dentro de la subcultura a la cual pertenecen. Esta es
otra de las razones de peso por lo cual se escogieron los líderes adultos mayores del mismo
grupo al cual pertenecen para realizar este estudio.
Dentro de la actividad del liderazgo, los líderes competentes son aquellos que tienen
la capacidad de coordinar, organizar, influir, inspirar y guiar eficazmente a su equipo de
trabajo orientándolo y dirigiéndolo para motivarlo e inducirlo a cumplir los objetivos y las
metas planteadas (Lépiz, 2009), lo cual tiene una total relación con el trabajo de los líderes
de esta investigación con sus propios compañeros.
En lo que respecta al Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ)
(Mahecha-Matsudo, 2005) la sección 1 que corresponde a la actividad física en el trabajo,
tal y como se presenta en la Tabla 2, no fue posible analizar los datos estadísticamente por
la sencilla razón que solo 3 de los 36 sujetos de estudio cumplían con algún tipo de trabajo
remunerado o no, en estos casos particularmente era remunerado. Sin embargo, en el
análisis de estudio de casos que se aplicó a estos 3 sujetos no mostró ningún cambio
después del tratamiento aplicado.
122
De estos 3 sujetos, dos son mujeres y uno es un hombre. Las mujeres realizaban un
trabajo ligero y moderado mientras que el hombre lo hacía a una mayor intensidad
consumiendo un total de 1,391.52 MET´s por semana, que de acuerdo con la tabla de
clasificación de Mahecha-Matsudo (2005) se ubica como un adulto muy activo.
Cabe destacar que este sujeto tiene 66 años cumplidos y con un año de haber
ingresado al centro diurno, lo cual lo incluye dentro de los criterios de la muestra
establecidos en la metodología para esta investigación, además cumple con las políticas de
inclusión del Centro Diurno del Adulto Mayor de Belén, que debe ser mayor de 65 años.
Este sujeto en la escala de clasificación que muestra López de Subijana (2009) se
coloca en un nivel 4, el cual se determina como: “En Forma”, quienes son personas con
buena salud que practican actividad física de 2 a 3 veces por semana y justamente es esta
constancia la que les aporta estar en un nivel superior de condición física que el nivel
anterior, nivel 3, al cual llama como: “Independientes”. Este nivel de clasificación fue el
nivel en el que al menos debieron de estar todos los sujetos participantes en esta
investigación como criterio de selección de la muestra.
Los otros dos sujetos realizaron actividades físicas más livianas de orden doméstico
específicamente lavar y aplanchar a los vecinos 2 veces por semana; con este tipo de
trabajo ganaban un dinero para sufragar algunos gasto personales, con este tipo de
actividades el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y el Instituto Nacional de Salud
(2007) consideran que los adultos mayores mejoraban la salud al aumentar la actividad
física en el trabajo.
En los resultados de la sección 2 del IPAQ, referente a la actividad física como
medio de transporte, y como se muestra en el Gráfico 3, se puede notar que aunque no se
consiguieron valores de significancia, si se observa una tendencia a la mejoría entre el pre
test y el post test después de que sus propios compañeros líderes les aplicaron el
tratamiento por medio de la actividad física durante 8 semanas.
123
El Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén presenta un promedio de edad
superior de 82.22 años, esta edad promedio es considerada por López de Subijana (2009)
como una población bastante mayor al superar los 80 años y por ende, ser clasificados
como longevos. Considerando la realidad de la población de este centro, esta institución
cuenta con un microbús que les facilita el transporte de sus casas al centro y del centro a sus
casas todos los días del año de lunes a viernes, además se usa para paseos recreativos de la
institución. El centro vela por la seguridad de los mismos debido al alto índice de
delincuencia que tiene Costa Rica actualmente y el aumento del tráfico de paso que sufre el
cantón de Belén al estar situado geográficamente en el centro del país.
Estas realidades de hoy día hacen que se aumente la posibilidad de que pueda
ocurrir un accidente de tránsito fatal para un longevo del centro. Por estas razones
principalmente, los sujetos no caminan ni se transportan en bicicleta al centro diurno, lo que
se aprecia en los resultados del IPAQ; solamente algunos adultos, los menos, lo hacen
caminando diariamente porque viven a los alrededores de la institución.
Sin embargo, teniendo todos estos factores en contra del movimiento humano que
trae consigo el desarrollo urbano y especialmente a la subcultura del adulto mayor, se debe
destacar el trabajo de los líderes al mostrar una leve mejoría en lo que respecta a la
actividad física como un medio de trasporte para mejorar sus estilos de vida saludables.
Por otro lado, el IPAQ en su tercera sección mide la actividad física en las tareas de
la casa. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento y el Instituto Nacional de Salud
(2007) consideran que casi todas las personas mayores de edad pueden hacer, de manera
sana y sin riesgos, alguna forma de actividad física sin tener que afrontar mayores gastos
económicos, ya que no es necesario hacer ejercicio en un lugar público o usar equipos caros
y con sólo esforzarse en realizar algunas tareas domésticas se puede mejorar la salud. La
clave está en dejar de lado algunos de los avances tecnológicos de hoy en día y aumentar la
actividad física usando su propia habilidad muscular.
124
No se debe de olvidar que los adultos mayores que asisten al centro diurno, pasan
prácticamente todo el día en el centro y durante toda la semana, por lo que se consideró
como un factor importante a la hora de preparar líderes del propio centro y de la misma
subcultura para que trabajen con sus compañeros en realizar cambios relacionados con los
estilos de vida saludable. Los miembros del centro regresan a sus casas en horas avanzadas
de la tarde, lo que les resta del día es poco tiempo para compartir con sus familiares, hacer
algunas cosas personales y prepararse para dormir. Solo los fines de semana están en sus
casas y es cuando pueden implementar la actividad física en las labores domésticas, pero se
debe de recordar que en estos días es cuando están los familiares en sus casas y es cuando
ellos deben de incluirlos en las labores domésticas para que mejoren su salud y se sientan
útiles dentro de la casa, como lo recomienda el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento
del Instituto Nacional de Salud (2007).
Al igual que los resultados anteriores, aunque las estadísticas no muestran
diferencias significativas, si se aprecia una tendencia a la mejoría, por lo que se puede
resaltar una vez más, el trabajo de los líderes que velan por la salud de sus propios
compañeros al motivarlos e incentivarlos educándolos en una serie de destrezas que pueden
usar para hacer actividad física cuando estén en sus propias casas, lo cual se pude ver en la
Tabla 2 en la entrevista de grupo focal, en donde los sujetos de estudio manifestaron
claramente el interés de sus compañeros líderes por la salud del grupo. Para lograr esto se
requiere de una serie de destrezas y cualidades con que deben de contar los líderes exitosos
como lo son: ser excelentes en las actividades básicas del día a día, actuar
apasionadamente, ser optimistas, motivadores y valorar a su gente para que cumplan los
objetivos y las metas planteadas (Mendelsohn, 2000; Nuñez, 2010).
En la dimensión de la actividad física en el tiempo libre del IPAQ sí hubo una
diferencia significativa de acuerdo con las estadísticas realizadas. Sin restar importancia a
ninguna de las secciones que mide este instrumento, esta es una de las más importantes para
los objetivos del estudio al medirse la actividad física como recreación, como ejercicio o
simplemente por placer (ver anexo 2, sección 4 del IPAQ).
125
En el gráfico 5 se muestran los resultados obtenidos de los datos de la investigación
en lo que respecta a cuánta actividad física se realiza en el tiempo libre, en el cual se puede
apreciar claramente la mejoría que tuvieron los sujetos después del tratamiento aplicado por
sus propios compañeros líderes de grupo. La labor de los líderes en el centro donde ellos
pasan la mayoría del tiempo merece un reconocimiento especial por la dedicación prestada
a sus compañeros. Donde día a día trabajaban como verdaderos compañeros tratando de
moverlos por medio de la actividad física totalmente integrados al grupo motivando y
participando activamente. Convenciendo a los que ese día no se sentían muy bien por algún
dolor, depresión o simplemente por pereza, siempre fueron los que tomaron la iniciativa de
manera jovial y bondadosa con los que mas lo necesitaban por limitaciones físicas muy
propias de la edad, enfermedad o accidente comportándose como verdaderos líderes de
grupo.
No se debe de olvidar que los adultos mayores sufren una pérdida o disminución en
la capacidad de adaptación a nuevas situaciones debido al proceso de envejecimiento, que
les condiciona a la hora de llevar una vida activa, creativa y autónoma. En consecuencia, el
adulto mayor desarrolla una serie de actitudes que lo abocan irremisiblemente hacia la
dependencia. Se puede esquematizar esta situación en orden lógico de la siguiente manera:
inseguridad, sedentarismo, aislamiento, soledad y finalmente se cae en la dependencia
(Febrer de los Ríos y Soler, 1996). De manera similar, las investigadoras Rikli y Jones
(2001) enfatizan la importancia de la actividad física del adulto mayor para contrarrestar los
procesos de envejecimiento y retrasar la dependencia física, por lo que el trabajo de los
líderes formados para llevar a sus propios compañeros a realizar cambios de actitud
relacionados con los estilos de vida saludable vuelve a ser meritorio.
Las personas adultas mayores presentan cambios biológicos, psicológicos y sociales
como cualquier ser humano, fundamentales para el entendimiento de la declinación de su
capacidad funcional, en donde la actividad física tiene relación con la salud y la calidad de
vida de estas personas. De este modo y de acuerdo con Valbuena y Fernández (2007), los
objetivos que se pretenden alcanzar con esta población que practica esta actividad son:
126
a) Que la persona mayor pueda mantener su independencia por el mayor tiempo
posible y con la mejor capacidad funcional.
b) Conservar la integridad del aparato locomotor.
c) Prevenir, tratar y rehabilitar las enfermedades cardiovasculares, metabólicas y
osteoarticulares.
d) Mantener el equilibrio psicológico y afectivo, la inserción laboral y familiar.
Es importante retomar lo antes mencionado, pues el Centro Diurno de Belén tiene
como política de permanencia en el centro diurno, que sus miembros puedan cumplir con
sus actividades funcionales básicas de la vida diaria por si mismos, por lo que los líderes
realizaron un trabajo de gran importancia al mantenerlos activos por medio de la actividad
física diaria y que de esta manera, pudieran mantenerse funcionalmente independientes el
mayor tiempo posible.
Como se comentó anteriormente, los adultos mayores del centro pasan
prácticamente todo el día y el mayor número de días de la semana en la institución, por lo
que se debe de resaltar la labor conseguida por los líderes, logrando una mayor actividad
física en los sujetos de estudio de acuerdo con los resultados obtenidos en el Gráfico # 5.
Esta población tiene mucho tiempo libre, pero la sociedad los ha educado a estudiar,
trabajar, realizar actividades de la vida diaria y no usar el tiempo de ocio y el tiempo libre,
lo que crea un desafío para que puedan ser utilizados de manera activa y participativa
(Valbuena y Fernández, 2007). Así, con base en la evidencia positiva obtenida, derivada de
la entrevista de grupo focal, se determinó que los líderes motivan y se preocupan por el
grupo total a la participación física en la institución todos los días, lo que los hace más
activos y más productivos. Esta es una función específica de los líderes de grupo en los que
confían sus compañeros de institución y que finalmente conforman la subcultura del adulto
mayor del centro diurno belemita.
Covey (1997) considera que a los líderes los siguen los que creen en ellos
principalmente por tres razones diferentes y cada una de estas tiene diferentes raíces
motivacionales y psicológicas. En primer lugar se sigue a los líderes por miedo, las
127
personas temen lo que les pueda ocurrir si no hacen lo que se les pide. En un segundo nivel
de respuesta de los seguidores a los líderes, está en el beneficio que se pueda obtener de
ellos, y finalmente el tercer nivel de respuesta de los seguidores es, los que siguen a los
líderes por el poder de convencimiento que ejercen los líderes sobre los seguidores. Ellos
creen en los líderes y en lo que están tratando de llevar a cabo.
En este caso en particular, se puede deducir de la investigación que el grupo de
personas adultas mayores del Centro Diurno de Belén practicó el nivel de respuesta dos y
tres propuesto por Covey (1997) cuando afirma que, los sujetos siguen y cree en los líderes
designados, que son sus propios compañeros y para su propio beneficio. Estos beneficios
que se obtienen con la conducción de la práctica regular de la actividad física de sus
compañeros, como se presentó dentro del módulo educativo # 2, fueron bien recibidos por
el grupo participante de la investigación.
La última sección del cuestionario IPAQ referente a la variable actividad física y el
tiempo en que pasan sentados los sujetos de estudio, no mostró significancia a nivel
estadístico entre el pre y post test. El tratamiento no llegó a causar un impacto significativo,
sin embargo, el gráfico 6 muestra una tendencia a la mejoría. Así también, en el gráfico 7
muestra una leve tendencia a mejorar al caer la columna negativamente, significando esta
situación que los sujetos pasaron menos tiempo sentados y se volvieron más activos, lo cual
probó el impacto positivo de la intervención realizada por los compañeros líderes.
La actividad física trae consigo muchos beneficios en el ser humano, y de acuerdo
con estudios epidemiológicos realizados durante las últimas décadas, se demuestran como
la práctica de la actividad física de forma regular mejora la calidad de vida y disminuye el
riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, alteraciones en el metabolismo, reduce la
dependencia funcional e incrementa la movilidad y además, reduce la mortalidad y la
morbilidad. Así también, la práctica del ejercicio físico como la promoción de hábitos de
vida saludable permiten que los individuos de cualquier edad disfruten de un estado de
vitalidad y calidad de vida, lo cual les facilita la realización de las tareas diarias y disfrutar
128
del tiempo libre, así como evitar enfermedades asociadas al sedentarismo como la obesidad,
diabetes, presión alta entre otras (Valbuena y Fernández, 2007).
Del mismo modo y como se puede apreciar en el Gráfico 7 en las 6 variables
estudiadas estadísticamente, CFP, CAAF, actividad física como medio de transporte, en la
casa, en el tiempo libre y en el tiempo en que se pasa sentado, las personas participantes
tuvieron un comportamiento positivo. Aunque en 5 de ellas no se mostraron cambios
significativos, si se aprecia una tendencia a la mejoría, mientras que en el caso de la
actividad física en tiempo libre, si se dio un cambio estadísticamente significativo en los
porcentajes de cambio, siendo esta una de las principales al pasar los adultos mayores
durante la mayor parte del día en el centro y estando en contacto con los líderes para que
estos influyan sobre los estilos de vida saludable.
Pero es destacable que pese a no haber diferencias significativas entre pre y post test
de las otras cinco variables, en todas ellas, existieron porcentajes de cambio positivos.
El ser humano debe de estar en constante movimiento en pos de su propia salud, por
consiguiente el movimiento es vida como dice uno de los refranes más populares de las
últimas décadas y como lo dictan los expertos en salud a nivel mundial. Los investigadores
recomiendan que el ser humano debe de estar en movimiento continuo de acuerdo a sus
capacidades individuales al menos 50 minutos diarios (Franklin, 2010b; Grandjean, 2010).
En especial la población adulta mayor debe de tomar este mensaje con gran atención
y recibir estos estudios profesionales serios y reconocidos por autoridades en el campo para
su propio beneficio. El ser humano esta preparado para hacer ejercicio físico, permanecer
inactivo como sentado o acostado es uno de los más indeseables estilos de vida,
contrariamente la actividad física regular es uno de los factores más importantes para
prevenir las enfermedades y promover la calidad de vida saludable (Fernández-Ballesteros,
2002).
129
En la entrevista de grupo focal, la cual fue preparada y realizada por parte del
investigador (ver detalles en anexo 5) las respuestas de los sujetos investigados fueron
grabadas para luego resumirlas y transcribirlas en la tabla 2, presentada en el capítulo
anterior de esta investigación; por lo que merece la pena mencionar y darles un
reconocimiento una vez más a estos tres adultos mayores líderes por ayudar al resto de sus
compañeros a gozar de todos estos beneficios que brinda la práctica de la actividad física.
En las respuestas obtenidas de los sujetos participantes del estudio se notaron
claramente los aspectos positivos de la actividad física sobre la integridad completa de los
mismos, en lo que respecta al campo físico, social y psicológico (ver tabla 2). El desarrollo
positivo de estos tres campos en el ser humano son los que hacen a las personas integrales
con un estado de equilibrio, lo que concuerda con la definición de salud presentada por la
Organización Mundial de la Salud, definiéndola como: “el estado de bienestar biológico,
psicológico y social de una persona” (Fernández-Ballesteros, 2002, p. 66).
La actividad física toma un papel preponderante en el desarrollo de estos tres
campos de bienestar que debe de contar una persona para que este saludable de acuerdo con
la Organización Mundial de la Salud. La sociedad y el individuo están en constante
evolución, por lo que la actividad física para un adulto mayor resulta un tema relevante para
los planos fisiológicos, psíquico y social.
Entre los beneficios de la actividad física para las personas adultas mayores en el
plano físico están: incrementar la esperanza de vida, la independencia funcional, la
autonomía, retrasa las limitaciones propias de la edad, los procesos de envejecimiento.
(Valbuena y Fernández, 2007).
Desde el punto de vista psicológico se incrementa el equilibrio emocional, la
satisfacción personal, mejora la capacidad de adaptarse a nuevas situaciones, impulsa la
socialidad, disminuye el aislamiento, proporciona placer, sensación de bienestar, genera
confianza en si mismo, aumenta la autoestima, favorece la creatividad y la imaginación. En
el departamento de la Universidad de Australia se demostró que el ejercicio es un
130
antidepresivo, antiestrés y mejora los estados ánimo (Valbuena y Fernández, 2007). Lo cual
concuerda con los hallazgos obtenidos en la investigación derivado de las respuestas
positivas que expresaron los sujetos después de practicar la actividad física dirigida por sus
propios compañeros de institución, por esto merece la pena brindar un programa continuo
de manera integral con apoyo institucional, municipal y gubernamental para que estos
elementos relacionados con la salud mejoren y se mantengan, así de esta forma poder tener
personas saludables en un estado de bienestar y de esta manera beneficiar a la sociedad
costarricense.
Dentro del plano social, aquel individuo que realiza actividad física se relaciona con
otros individuos, permite la participación de todos, favorece las relaciones con el medio
ambiente, llena el tiempo de ocio, permite vivir experiencias diferentes. Así también, la
sociedad le interesa tener a la población adulta mayor lo más saludable posible para
disminuir gastos sanitarios y asistenciales entre otros (Valbuena y Fernández, 2007).
El envejecimiento no es sinónimo de enfermedad, pero si es un proceso en donde se
está más en predisposición a las enfermedades y las incapacidades. Se trata de potenciar los
estilos de vida saludables, incorporarlos a la vida cotidiana, con el fin de alargar los
períodos de bienestar (Barrio, 2004).
De acuerdo con los resultados obtenidos en esta investigación, se puede decir que
independientemente de la edad, el ser humano puede capacitarse, aprender, cambiar los
mitos y ser exitoso, específicamente en el campo de la salud por medio del movimiento
humano (actividad física), esto implica principalmente cambios de la actitud con la que han
sido etiquetados tradicionalmente tanto de la sociedad hacia la subcultura del adulto mayor
como de la subcultura del adulto mayor hacia la sociedad que 1o rodea. Un cambio radical
de atención basado en un modelo activo, útil, de desarrollo humano integral, y sobre todo
asumiendo un papel participativo, el cual se contraponga al modelo tradicionalista en donde
se ven los adultos mayores como verdaderos ancianos discapacitados, que son un gasto, una
carga y estorban en todo lado, estos conceptos totalmente errados sobre esta subcultura es
lo que se debe de cambiar por el bien de cada uno y de la sociedad en general.
131
Los resultados también muestran que los adultos mayores independientemente de su
edad pueden aprender destrezas y las pueden transmitir también a sus propios compañeros
de institución como verdaderos líderes, que promueven cambios dentro de la subcultura a la
cual pertenecen a niveles biológicos, psicológicos y sociales, decir una formación integral
con sus pares.
Ellos fueron unos líderes activos que tomaron un papel protagónico en la aplicación
de los conocimientos adquiridos en la capacitación por medio de la práctica, logrando un
cambio social en el Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén. Además, tomando en
cuenta los resultados arrojados por la investigación, vale la pena invertir tiempo y recursos
en esta población que se encuentra marginada, por el contrario darle una participación más
activa, haciéndolos más productivos y no considerarlos como personas discapacitadas,
porque no lo son. Se necesita un cambio de idea del paradigma tradicionalista y hacerlo
más dinámico en donde se observe esta población como verdaderos actores participantes
activos de la sociedad y así lograr en ellos un desarrollo humano integral, de esta forma
logren disfrutar de una mejor calidad de vida como lo apuntan los expertos en salud
Valbuena y Fernández (2007) entre muchos otros citados en el estudio.
En síntesis, dar la oportunidad a los adultos mayores a prepararse y trabajar como
líderes dentro de una subcultura a la cual ellos mismos pertenecen y poder impactarla
haciendo cambios positivos a la subcultura tradicionalista en relación con los estilos de vida
saludables ayudando a sus propios compañeros por medio de la actividad física, al mejorar
las capacidades biológicas básicas, potenciar la sociabilidad y la imagen que el adulto
mayor tiene de si mismo, si es posible.
132
Capítulo VI
CONCLUSIONES
Con base en la investigación realizada se concluye que:
1- La aplicación de un programa educativo para la promoción de la actividad física
con líderes adultos mayores de 65 años que asisten al Centro Diurno para el Adulto Mayor
de Belén, provocó un impacto positivo en las condiciones bio-psico-sociales y en los estilos
de vida de la subcultura del grupo total.
2- La aplicación de un programa de educación en la formación de líderes adultos
mayores en el Centro Diurno del Adulto Mayor de Belén y la implementación del mismo
por parte de los propios compañeros de institución, mejoró significativamente su actividad
física en el tiempo libre (ejercicio físico, recreación y utilización del tiempo de ocio) de
acuerdo con los resultados del análisis estadístico y los estados bio-psico-sociales de la
subcultura pre establecida en los sujetos investigados de acuerdo con la opinión dada por
los participantes en la entrevista de grupo focal.
3- La población del Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén mostró mejorías
en su percepción sobre sus capacidades para realizar tareas utilizando las habilidades físicas
las cuales no tuvieron variaciones significativas después del tratamiento aplicado. Sin
embargo, tendió a mejorar.
4- El programa de actividad física impulsado por los líderes adultos mayores mostró
tendencias a mejorar sin llegar a resultados significativos en las variables: actividad física
en el trabajo, actividad física en el trasporte, actividad física en las actividades domésticas,
así como una tendencia a disminuir el tiempo en que los sujetos investigados pasan
sentados.
5- Los líderes adultos mayores produjeron un impacto positivo al ser bien aceptado
por sus propios compañeros miembros del Centro Diurno para el Adulto Mayor de Belén,
133
al cambiar positivamente la subcultura pre establecida, siguiendo a sus compañeros líderes
de grupo a realizar actividad física diariamente.
6- Se concluye en esta investigación, que sí se puede capacitar a personas adultas
mayores con programas educativos básicos, basados en el movimiento humano y que ellos
pueden aprender a trabajar con otros adultos mayores en iguales condiciones como líderes
asumiendo papeles protagónicos; y lograr cambios integrales positivos dentro la subcultura
pre establecida al cual pertenecen tanto en el campo biológico, psicológico como el social.
134
Capítulo VII
RECOMENDACIONES
1- Las personas adultas mayores pertenecientes a la subcultura del Centro Diurno
del Adulto Mayor de Belén presentan características demográficas y físicas diferentes a
otros centros diurnos del país, por lo que se recomienda aplicar este tipo de estudio en
diferentes centros diurnos de Costa Rica con diferentes condiciones a las que presenta esta
institución y así probar el trabajo de los líderes en la modificación de la conducta integral
por medio de la actividad física de otras subculturas del adulto mayor en diferentes
condiciones institucionales. Esto se debe a que esta institución cuenta con una
infraestructura física, una administración, recursos económicos y una población modelo que
no es la realidad en la gran mayoría de los otros centros de Costa Rica.
2- Realizar otros estudios con enfoques psicosociales a la subcultura del adulto
mayor del centro diurno belemita con el objetivo de detectar las claves del éxito de dicha
institución y poderlos aplicar como un modelo de gestión para las diferentes subculturas de
los centros diurnos para el adulto mayor de Costa Rica.
3- El proceso de investigación demostró que el trabajo con personas adultas
mayores es de tiempo y de mucha paciencia, por lo que se recomienda que la aplicación de
instrumentos como el CFP, CAAF y el IPAQ que son de leer, escribir y marcar se haga de
forma individual y en presencia del investigador hasta donde sea posible y como fueron
aplicados en esta investigación. Aplicando esta forma modificada de procedimiento se logra
obtener una mejor comprensión y una recolección de los resultados de una forma más
objetiva que realizándolo al mismo tiempo con todo el grupo, donde la comprensión de la
mayoría de ellos no es la mejor debido a su baja escolaridad así como el deterioro de sus
sentidos vista, oído y tacto, los cuales son indispensables para completar este tipo de
instrumentos.
4- Dadas las características de la subcultura del Adulto Mayor en el Centro Diurno
Belemita, los cuales se encontraban en un estado funcional relativamente bueno y en
135
condiciones institucionales muy favorables, para investigaciones futuras con condiciones
similares a esta población se recomienda extender los tratamientos por un periodo de
tiempo mayor para determinar si se logran producir cambios significativos de los resultados
de las variables medidas que tienden a mejorar estadísticamente.
5- Se recomienda para futuros estudios, emplear un mayor número de módulos
educativos y con una mayor cantidad de tiempo en la formación educativa de los líderes,
para que de esta manera su aprendizaje sea más sólido y consistente en cuanto a los
conocimientos generales y así puedan trasmitir las rutinas dentro de la subcultura con una
mayor confianza en la enseñanza y la ejecución a sus compañeros.
6- Finalmente, se recomienda para futuros estudios agregar variables que involucren
el análisis de la relación costo-beneficio para implementar estos programas educativos en
diferentes centros diurnos para disminuir la disfuncionalidad y los costos de atención del
adulto mayor en los centros de salud, los hospitales, las clínicas o los EBAIS. Así de esta
manera tener la claridad del impacto social del desarrollo de este tipo de programas a nivel
nacional.
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148
ANEXOS
149
Anexo 1
Perfil de Selección de los Líderes Adultos Mayores
1. Que tengan al menos dos años en el centro diurno de Belén.
2. Que participen y se integren en las diferentes actividades de grupo.
3. Que se encuentren bien física y mentalmente.
4. Que hayan demostrado su interés por ayudar a los compañeros informando e
innovando actividades dentro de la subcultura al que pertenecen.
5. Que tengan interés en el aprendizaje de cosas nuevas.
6. Que tengan una excelente relación con la mayoría de los miembros del grupo que
conforman la subcultura (carisma).
7. Que respeten y sean respetados por todos los compañeros.
8. Que hayan demostrado su capacidad de comunicación y convencimiento por medio
de la motivación.
9. Que tengan carácter que los haga sobresalir para organizar, estimular y guiar al
grupo.
10. Que demuestren la capacidad de planear y desarrollar los objetivos y las metas del
grupo.
150
Anexo 2
Cuestionario Internacional de Actividad Física (IPAQ)
Versión 8 (forma larga y semana normal)
Nombre:________________________________ Fecha:_________ Edad:_____años.
Orientaciones del entrevistador
En esta entrevista estoy interesado en saber qué tipo de actividad física (AF) hace
usted en una semana normal. Sus respuestas ayudarán a saber que tan activas son las personas
de su edad.
Las preguntas que voy a hacer están relacionadas con el tiempo que usted gasta haciendo
actividades físicas en el trabajo, en su casa, trasladándose a pie o en bicicleta y que hace en su
tiempo de ocio (deportes, ejercicios etc…).
Por lo tanto, considere actividad física, todo movimiento corporal que involucre algún
esfuerzo físico, acuérdese que las actividades VIGOROSAS son aquellas que necesitan un gran
esfuerzo físico y que lo hacen respirar MUCHO más fuerte de lo normal. Las actividades físicas
MODERADAS son aquellas que exigen algo más de esfuerzo físico y lo hacen respirar un poco
más fuerte de lo normal.
SECCIÓN 1 - ACTIVIDAD FÍSICA EN EL TRABAJO
Esta sección incluye las actividades que usted hace en su trabajo, ya sea formal o
voluntario. Incluye las actividades que hace usted en la universidad, colegio o escuela. Usted no
debe de tomar en cuenta las tareas domésticas, la jardinería o el cuido de familiares como nietos
etc….Estas preguntas serán hechas en la sección 3.
1a. Actualmente tiene usted trabajo formal (remunerado) o hace trabajo voluntario fuera
de su casa?
O Sí
O No → Vaya para la sección 2- Transporte.
151
Orientaciones del entrevistador
►Las próximas preguntas son relacionadas al tiempo que usted pasa en el trabajo
(fuera de casa) sea el trabajo remunerado o voluntario.
►Por favor NO INCLUYA el transporte para el trabajo.
►Considere apenas las actividades que duren por lo menos 10 minutos continuos.
1b. Cuantos días de una semana normal usted participa (realiza) actividad física vigorosa
por lo menos durante 10 minutos (ejemplo: trabajo de construcción, levantar y cargar objetos
pesados, cortar leña, aserrar madera, cortar zacate, pintar paredes, hacer zanjas etc…)?
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace AF vigorosa
→ Vaya para la pegunta 1c.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
1c. Cuantos días de una semana normal usted realiza (participa) actividad física
MODERADA por lo menos durante10 minutos (ejemplo: levantar y transportar objetos
pequeños, limpiar vidrios, barrer, limpiar el piso, cuidar niños, lavar ropa a mano etc…)?
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace AF moderada
→ Vaya para la pegunta 1d.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
1d. En cuantos días de una semana normal usted realiza caminatas en su trabajo de
forma continua durante por lo menos 10 minutos?
152
Orientaciones del entrevistador
►Recuerde que usted no debe de incluir la caminata que usted realiza para ir al
trabajo y regresar para la casa luego del trabajo.
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace caminata
→
Vaya para la pegunta 2-
trasporte.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
SECCIÓN 2 - ACTIVIDAD FÍSICA COMO MEDIO DE TRASPORTE
Las preguntas de esta sección están relacionadas a las actividades que usted realiza para
desplazarse de un sitio a otro sitio. Usted debe de incluir los desplazamientos para el trabajo,
encuentro de grupos de adulto mayor, cine, supermercado, tiendas o cualquier otro sitio.
2a. Cuantos de días de una semana normal usted anda en carro, autobús o tren?
___DÍAS POR SEMANA
□
No utiliza vehículos o motos
→ Vaya para la pegunta
2b.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
Orientaciones del entrevistador
►Ahora piense solamente en los desplazamientos que usted realiza a pie o
en bicicleta para desplazarse de un sitio a otro. No incluya las actividades que usted hace por
diversión o ejercicio.
153
2c. Cuantos días de una semana normal usted camina durante por lo menos 10 minutos
de forma continua para ir de un sitio a otro?
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace caminata
→ Vaya para la sección 3.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
SECCIÓN 3 - ACTIVIDAD FÍSICA EN LA CASA, TAREAS DOMÉSTICAS Y
ATENCIÓN A LA FAMILIA
Las preguntas de esta sección están relacionadas a las actividades que usted
realiza en su casa o alrededores de su casa. En estas actividades estas la tareas del jardín,
mantenimiento de la casa y aquellas que usted hace para el cuido de su familia.
3a. Cuantos días de una semana normal usted hace actividad física vigorosa en el jardín
o huerto durante 10 minutos mínimo de forma continua? (Ejemplo: cortar leña, serruchar,
levantar y transportar objetos pesados, cortar zacate con machete etc..).
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace AF vigorosa
→ Vaya para la pegunta 3b.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
3b. Cuantos días de una semana normal usted hace actividad física moderada en el jardín
o huerto por un mínimo de 10 minutos continuos? (Ejemplo: levantar y cargar pequeños
objetos, limpiar el garaje, jardinería, caminar o jugar con niños etc…).
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace AF moderada
154
→ Vaya para la pegunta 3c.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
3c. Cuantos días de una semana normal usted hace actividad física moderada adentro de
su casa por un mínimo de 10 minutos continuos? (Ejemplo: limpiar vidrios, lavar ropa
manualmente, limpiar baños, limpiar pisos, alzar niños etc..).
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace AF moderada
→ Vaya para la sección 4.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
SECCIÓN 4 - ACTIVIDAD FÍSICA DE RECREACIÓN, EJERCICIOS Y POR
PLACER
Las preguntas de esta sección están relacionadas a las actividades que usted
realiza en una semana normal únicamente por recreación, deporte, ejercicios o placer. Piense
solamente en los AF que usted hace 10 minutos continuos. Favor no incluir actividades que
usted mencionó en las preguntas anteriores.
4a. En su tiempo libre, sin incluir cualquier caminata que usted ya haya mencionado en
las preguntas anteriores, cuantos días de una semana normal usted camina, por lo menos durante
10 minutos de forma continua?
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace caminata ni por placer
→
Vaya para la
pregunta 4b.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
TIEMPO
155
Viernes
Sábado
Domingo
4b. En su tiempo libre, durante una semana normal cuantos días usted participa de AF
vigorosa, por un minimo de 10 minutos continuos? (Ejemplo: correr, nadar rápido, pedalear
rápido, remar, deportes en general etc…).
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace AF vigorosa ni por placer
→
Vaya para la
pegunta 4c.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
4c. En su tiempo libre, durante una semana normal cuantos días usted participa de AF
moderada por un mínimo de 10 minutos continuos? (Ejemplo: andar en bicicleta a ritmo
moderado, voleibol recreativo, natación, hidrogimnasia, danza etc…).
___DÍAS POR SEMANA
□
No hace AF moderada ni por placer
→
Vaya para la
sección 5.
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
Viernes
Sábado
Domingo
TIEMPO
SECCIÓN 5 – TIEMPO QUE USTED PASA SENTADO
Esta última pregunta, necesito saber cuánto tiempo en promedio usted pasa
sentado en cada día de la semana. Incluya todo el tiempo que usted pasa sentado en la casa, en
el trabajo, leyendo, viendo TV, visitando amigos, sentado en el autobús etc…
Tiempo en cada día?
DÍA
Lunes
Martes
Miércoles
Jueves
TIEMPO
156
Viernes
Sábado
Domingo
Anexo 3
Capacidad Física Percibida (CFP) - Confianza en la AutoPresentación Física (CAAF) y Auto- Eficacia Física (AEF)
De acuerdo con Mc AULEY y COURNEYA (1992) y BOZOIAN y al. (1994), los
conocimientos sobre la competencia física pueden influenciar los estado afectivos durante y
después de la realización de la actividad física. Para la medición de esas evaluaciones
pueden ser utilizadas las sub- escalas de la Escala de Auto-Eficacia Física (PSES- Physical
Self- Efficacy, RYCKMAN y al., 1982): Capacidad Física Percibida (CFP) y Confianza en
la Auto- Presentación Física (CAAF). Esos instrumentos evalúan las percepciones de los
individuos sobre sus capacidades de realizar tareas utilizando las habilidades físicas y han
mostrado ser eficaces al ser empleadas en situaciones experimentales tanto en laboratorio
como en campo (LOX, MCAULEY, TUCKER, 1995; MCAULEY y al. 1995; RYCKMAN
y al. 1982).
Material: la sub-escala de Capacidad Física Percibida presenta diez items para evaluar
la competencia física percibida e la sub-escala de Confianza en la Auto-Presentación Física
posee 12 items para evaluar la confianza en la presentación de habilidades físicas.
Procedimiento:
1. El evaluado debe ser encaminado a un local bien iluminado y silencioso, que le facilite la
concentración, donde haya algún apoyo para escribir (mesa, etc.). Ya en el local, recibe los
instrumentos y un lapicero.
2. A seguir el examinador le pide que indique cuanto concuerda o difiere de cada una de
las afirmaciones, escogiendo un número de la escala al lado para responder. Para eso el
anciano deberá hacer un círculo en el valor escogido en cada uno de los items.
3. Deben ser dados algunos ejemplos antes de iniciar las respuestas y las dudas deben ser
aclaradas por el examinador durante la prueba. Es necesario resaltar que no existen
157
respuestas correctas o incorrectas, pero sí las que indican cómo se siente el anciano de
hecho.
4. Las hojas de respuestas deben ser recogidas después de completadas para que el anciano
no tenga acceso a sus respuestas en momentos posteriores.
5. Si el anciano no tiene condiciones de leer o escribir, el examinador podrá anotar las
respuestas indicadas. En este caso se debe evitar interferir en las respuestas, intentando ser
lo más neutral posible.
6. Si el instrumento es aplicado varias veces con el mismo individuo, es necesario numerar
cada uno, para identificación posterior.
Resultado:
cada uno de los items es evaluado de acuerdo a una escala de 6 puntos,
variando de 1 (difiero totalmente) a 6 (concuerdo totalmente). En los items 2, 4, 5, 6 y 7 de
la sub-escala (CFP) y en los items 2, 3, 5, 8, 9 y 11 de la sub-escala (CAAF) la auto
percepción positiva requiere discordancia. El resultado final de cada sub-escala es obtenido
sumando los valores de cada uno de los items, invirtiendo los valores de la escala para los
items arriba citados. El escore final puede comprender de 10 a 60 puntos en la sub-escala
(CFP) y de 12 a 72 puntos en la sub-escala (CAAF), con los valores más elevados
indicando auto- percepción más positiva. También puede ser obtenido un puntaje total de
Auto Eficacia Física (AEF) sumando los puntajes de las dos sub-escalas, que variará de 22
a 132.
158
MODELO DE EVALUACIÓN DE LA CAPACIDAD FÍSICA
PERCIBIDA
(CFP)
Ryckman et al. (1982)
Nombre___________________________Edad____Sexo__
Cómo evalúa usted sus capacidades físicas? Responda, concordando o difiriendo de
cada una de las frases de abajo
1.Yo tengo reflejos excelentes (reacciones rápidas)
1
2
3
4
difiero
totalmente
2.Yo no soy ágil, no hago movimientos bonitos
1
2
3
4
difiero
totalmente
3.Mi físico es bastante fuerte
1
1
2
3
4
1
5
6
5
6
concuerdo
totalmente
2
3
4
difiero
totalmente
5.No me siento en control de la situación cuando hago
6
concuerdo
totalmente
difiero
totalmente
4.No logro correr rápido
5
concuerdo
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
2
3
4
difiero
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
test envolviendo mis habilidades físicas
6.Yo tengo una musculatura flácida (músculos débiles)
1
2
3
4
difiero
totalmente
7.No me enorgullezco de mis habilidades deportivas
1
2
3
4
difiero
totalmente
8.Mi rapidez me salvó de momentos difíciles
1
1
difiero
totalmente
159
6
5
6
concuerdo
totalmente
2
3
4
difiero
totalmente
9.Yo agarro de manera firme ( segura)
5
concuerdo
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
2
3
4
5
6
concuerdo
totalmente
10.Debido a mi agilidad, soy capaz de hacer cosas que
1
difiero
totalmente
muchos otros no logran ( rapidez, eficiencia).
160
2
3
4
5
6
concuerdo
totalmente
Anexo 4
MODELO DE EVALUACIÓN DE LA CONFIANZA EN LA AUTOPRESENTACIÓN FÍSICA
(CAAF)
Ryckman et al. (1982)
Nombre___________________________Edad____Sexo__
Responda concordando o difiriendo de cada una de las frases abajo:
1.Raramente quedo avergonzado de mi voz
1
2
3
4
difiero
totalmente
2.Bajo condiciones de stress, a veces no me manejo bien
1
2
3
4
difiero
totalmente
3.Tengo algunas limitaciones físicas que a veces me
1
5
6
concuerdo
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
2
3
4
difiero
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
incomodan
4.La idea de una relación sexual nunca me intimida
1
2
3
4
difiero
totalmente
5.Las persona piensan cosas negativas de mi persona
1
5
6
concuerdo
totalmente
2
3
4
difiero
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
debido a mi postura
6.No dudo en diferir de personas que son mayores que yo
1
2
3
4
difiero
totalmente
7.Las personas atléticas generalmente no reciben más
1
difiero
totalmente
atención que yo
161
5
6
concuerdo
totalmente
2
3
4
5
6
concuerdo
totalmente
8.A veces siento envidia de aquellos que son
1
2
3
4
difiero
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
más bonitos que yo
9.A veces mi sonrisa me avergüenza
1
2
3
4
difiero
totalmente
10.No me preocupo con la impresión que mi físico
1
5
6
concuerdo
totalmente
2
3
4
difiero
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
cause a los demás
11.A veces al saludar a alguien, no me siento cómodo
1
2
3
4
difiero
totalmente
5
6
concuerdo
totalmente
pues mis manos son pegajosas
12.Siento que no tengo tendencia a tener accidentes
1
difiero
totalmente
162
2
3
4
5
6
concuerdo
totalmente
Anexo 5
ENTREVISTA
Grupo Focal
1. Como sintieron la escogencia y el trabajo de los líderes?
2. Como se sienten físicamente después de la intervención con respecto
tratamientos, dolores, movilidad, la energía en general?
3. Como se sienten psicológicamente después de la intervención con respecto al
ánimo, la motivación, ilusión por la vida?
4. Como se sienten socialmente después de la intervención con respecto a la
cohesión de grupo en el centro y en sus casa?
5. Considera que hacer actividad física a diario es mejor para su salud general que si
hiciera una vez a la semana o no hiciera?
6. Después de la actividad física como se siente el resto del día?
7. Se sienten más a gusto con alguien de su misma edad para realizar ejercicio físico
que con personas más jóvenes con respecto a la intensidad y la confianza?
8. Creen que sus compañeros fueron bien capacitados?
163
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