volumen VI de las - Galaxia Gutenberg

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MARÍA ZAMBRANO
OBRAS COMPLETAS VI
PARTE I
Escritos autobiográficos. Delirios.
Poemas (1928-1990)
PARTE II
Delirio y destino (1952)
Coordinación y revisión del Volumen VI: Jesús Moreno Sanz
Edición de las Partes I y II: Goretti Ramírez en colaboración
con Jesús Moreno Sanz
Coedición de la Parte I: María Luisa Maillard García y Fernando Muñoz Vitoria
Con la colaboración de Pedro Chacón Fuertes, Sebastián Fenoy Gutiérrez
y Antolín Sánchez Cuervo
Documentación: Loli Gámez Bermúdez y Luis Ortega Hurtado
Nota introductoria a este volumen
Jesús Moreno Sanz - Director de estas OO.CC.
1. LA SINGULARIDAD DEL VOLUMEN VI EN EL CONTEXTO
GENERAL DE LAS OBRAS COMPLETAS
Como se especifica en las respectivas notas introductorias a los
anteriores volúmenes de estas OO.CC., y de forma más pormenorizada en la correspondiente al volumen III, los cinco primeros volúmenes se rigen por un doble criterio: el cronológico y la
diferenciación entre, de una parte, los libros publicados por
María Zambrano, y de otro lado, los artículos no publicados en
libro, así como los múltiples inéditos conservados en el archivo
de la Fundación María Zambrano en Vélez-Málaga.
Siguiendo el primer criterio distinguimos tres grandes periodos o etapas en la obra de la pensadora: de 1928 a 1950;
de 1951 a 1973; y de 1974 a 1991. Combinando esa diferenciación cronológica con el segundo criterio, es decir, según se trate
de libros publicados por la autora o artículos e inéditos, hemos
distribuido los cinco anteriores volúmenes conforme a la siguiente secuencia:
I.- Libros (1930-1950)
II.- Artículos e inéditos (1928-1950)
III.- Libros (1955-1973)
IV.- Artículos e inéditos (1951-1973)
V.- Libros, artículos e inéditos (1974-1991)
En esos cinco primeros volúmenes se trata, pues, de ir ofreciendo toda la dinámica de la producción teórica de María
Zambrano tal como fue manifestándose temporalmente, de
forma que los volúmenes I y II, y III y IV, son, respectivamente
entre sí, totalmente correlativos; aunque las ligeras diferencias
en la ordenación cronológica vienen dadas, dentro de la misma
época, por las exactas fechas de publicación de los libros y de
los artículos, así como de la composición de los inéditos exis-
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Jesús Moreno Sanz
tentes. De forma que el vol. I comienza con Horizonte del liberalismo (1930) y finaliza con la recopilación de textos de entre 1933 y 1945 que la propia Zambrano llevó a acabo en su
libro Hacia un saber sobre el alma, publicado en 1950. El
vol. II, al recoger los artículos e inéditos de esa misma época, ha
de retrotraerse a 1928, año en que aparecen los primeros textos
de Zambrano. Asimismo, el vol. III –y tal como se explicó con
pormenor en su nota introductoria– comienza con la fecha de
publicación de la primera versión de El hombre y lo divino, y
finaliza con la de su segunda edición de 1973, ampliada con los
dos decisivos capítulos, IV «Los templos y la muerte en la antigua Grecia» (1972) y V «El libro de Job y el pájaro» (1969).
Entre esas dos fechas de 1955 y 1973 Zambrano va componiendo los otros seis libros que se recogen en ese vol. III. A su
vez, la razón de que el vol. IV –correlativo en cuanto a artículos
e inéditos a toda esa época de 1955 1973– se retrotraiga a 1951,
y tal como se explica desde mi Nota introductoria al vol. III,
radica en que, al igual que sucedía para la primera época en la
relación entre la publicación en 1930 de Horizonte del liberalismo, con que comienza el vol. I, y los primeros artículos de 1928
que inician el vol. II, una mínima coherencia exigía también que
en el vol. IV ofreciésemos los artículos e inéditos existentes desde 1951, e incluso flexiblemente recogiendo también algunos
procedentes de 1946-1950, en los casos que conciernen a los
proyectos que van conduciendo a la primera elaboración de El
hombre y lo divino en 1951.
Finalmente, como también se explica en las notas introductorias a los anteriores volúmenes, esa división entre, de un lado,
libros, y de otro, artículos e inéditos, no es necesaria para la
tercera época de la escritura de María Zambrano entre 1974 y
1991, dado que tanto el número de artículos realmente procedentes de esa época, y no incluidos en libros, como el de inéditos, es menor que en las dos anteriores etapas. Por lo tanto optamos por ofrecer en un único volumen, el V, libros, artículos e
inéditos, correspondientes a esa última época, si bien respetando la misma división entre, de una parte, libros, y de otra, artículos e inéditos; con lo que ese volumen se divide en esas dos
partes. Esa decisión vino avalada por la que tomamos de incluir
Nota introductoria a este volumen
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gran parte de los artículos de esa última época en este vol. VI,
dado su neto carácter autobiográfico.
Lo que nos conduce ya tanto a señalar la singularidad de
este vol. VI en el contexto general de estas OO.CC. como a añadir un último matiz respecto de la composición de los volúmenes II y IV, pues a ellos les afecta, al igual que al vol. V, esta
decisión de reunir en este vol. VI todos los escritos autobiográficos. Y así, en uno y otro, figuran todos los artículos e inéditos
correspondientes a sus respectivas épocas (1928-1950 y 19511973), a excepción de los que hemos considerado autobiográficos, los cuales han pasado a formar parte de este vol. VI. Tan
sólo en unos pocos casos hemos decidido, excepcionalmente,
repetir en los volúmenes II o IV y en este VI algunos escritos, y
alentados en ello por la necesidad en que nos hemos visto de
respetar todo lo posible el contexto y la dinámica en que esos
textos entraban tanto en aquellos volúmenes II y IV como en los
propios de éste VI, y siempre justificando debidamente en nota
a los respectivos textos, tanto en aquellos volúmenes como en
éste, las razones que hemos hallado para considerar indispensables esas pocas repeticiones.
Así, pues, y tal como se explicaba ya, en especial, en mi
Nota introductoria al vol. III, solamente este vol. VI ha sido
singularizado con un criterio temático, es decir, conforme al
carácter autobiográfico que tienen los escritos aquí incluidos,
aunque con todas las peculiaridades que lo así denominado autobiográfico tiene en María Zambrano, así como la diversidad
de géneros de escritura en que aparece.
Pero, a su vez, hay que indicar de inmediato que toda esa
pluralidad, desde el comienzo mismo de estos escritos, y acrecentadamente con el paso de los años, parece hallar una órbita
que le otorga unidad en torno al género literario que privilegiará Zambrano en los primeros años cuarenta: la confesión, y del
modo concreto y singular en que ella entiende ese género, y que
hay que decir que precisamente se enraíza y se gesta en el modo
en que lleva a cabo sus escritos más personales, y se diría que de
forma muy especial en los primeros delirios que escribe entre 1928 y 1936 –procedentes de su frustrada novela La espera.
Desde entonces (1926-1929), y que, aunque aún no los deno-
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Jesús Moreno Sanz
mine así como «delirios», son también la raíz de ese género
explícito desde 1947 con los «Delirios de Antígona»-, así como
en sus primeros poemas y en algunos borradores de cartas que
ofrecemos. De forma que podríamos también decir que Zambrano cumple primero en la práctica de sus propios escritos
autobiográficos lo que buscará con su razón poética, claramente desde 1944 en que se lo dice a Rafael Dieste en carta de 7 de
noviembre de 1944 (ver en la Cronología que ofrecemos tras
esta Nota introductoria):
«Razón poética (…) es lo que vengo buscando. Y ella no es como la otra,
tiene, ha de tener muchas formas, será la misma en géneros diferentes».
Pero, a su vez, también en estos primeros escritos autobiográficos se halla la raíz de aquella enunciación complementaria
de lo que busca con su razón poética, que no es otra que la órbita que unifique poesía, filosofía y religión, tal como lo expondrá en el artículo «Poema y sistema» de 1944 (y luego recogido
en Hacia un saber sobre el alma; ver en vol. I):
«Y más allá de la Poesía y la Filosofía está la unidad última de la Religión.
En el Sistema aparece tanto como la poesía la expresión religiosa, aunque
de modo diferente. Religión, Poesía y Filosofía han de ser miradas de nuevo por una mirada unitaria en que los rencores, crecidos con la prolijidad
de la ortiga, estén ausentes, sólo ante una mirada así la Filosofía podrá
justificarse.»
Ya en un texto que recogemos aquí por autobiográfico,
del 12 de enero de 1955, reiterará la misma propuesta aunque
añadiendo la historia a esa tríada de religión, filosofía y poesía:
«Desde un punto de vista del conocimiento sería algo así: Filosofía, Poesía,
Religión. La integración de la Historia»
Pues es evidente, a la vista de estos escritos autobiográficos, que esa mirada unitaria incluye desde el principio una
compleja conexión o red entre tragedia, mística, filosofía, historia y política (y como vengo señalando desde 1993, en mi
Nota introductoria a este volumen
13
Introducción a la primera edición en Siruela de la antología
del pensamiento de María Zambrano, La razón en la sombra,
en singulares paralelismos con las mismas conexiones en, por
ejemplo paradigmático, W. Benjamin), e inequívocamente
aparece como una razón, simbólica sí, y en el sentido estricto
de la simbolé griega, que une los fragmentos separados, y en
ello mismo esencial y radicalmente terrena y democrática –es
verdad que con múltiples paradojas y no exenta a veces de
algunas contradicciones- a favor de todo lo olvidado, perdido, separado, desvalido, obviado o preterido por la razón y la
política triunfantes, sea el «mundo» con todas sus minucias y
encarnaciones convertidas en espectros, sea el propio cuerpo,
o precisamente (y señalándolo en tonos muy nietzscheanos) la
«tierra», o la mujer; y ciertamente también el «alma», cuya
ocultación acompaña, según Zambrano, a aquellas mismas
pérdidas del mundo, de la tierra, del cuerpo, y de Dios mismo.
Todo el potencial de la crítica cultural de Occidente por parte
de María Zambrano se va desarrollando al compás de sus
propias experiencias más espirituales, de su propia confesión,
en estos escritos autobiográficos.
Y así es aquella precisa mirada unitaria la que va gestándose desde los primeros delirios (como tan claramente muestra
el primero que aquí ofrecemos, «Ciudad ausente»), desde el
primer poema, en el que ya aparece la metáfora tanto gnóstica
como nietzcheana de la «luz de aceite» («Que todo se apacigüe como una luz de aceite»), a la que recurrirá también en
aquella citada carta a Dieste, y como símbolo mismo del proceder de la razón poética («algo que se deslice también por los
interiores, como una gota de aceite que apacigua y suaviza»)
y que aún veremos comparecer en el último delirio de Zambrano, de 31 de octubre de 1990, «El parpadeo de la luz».
Una mirada que, desde diversas perspectivas, se va orbitando
en aquella unidad de la religión propuesta en 1944, como tan
claramente muestran el «Diario de Cordelia» de 1931, y en
especial los varios textos sobre Dios de 1933, donde ya lanza
uno de los esenciales interrogantes que guiará toda la vida y el
pensar de Zambrano: «¿Podemos los hombres justificarnos
sin Dios».
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Jesús Moreno Sanz
Y así, todos los escritos personales, poemas y delirios, hasta 1940, van mostrando la raíz vivencial y confesional de todas
sus ulteriores propuestas acerca de las relaciones entre la filosofía y la poesía y su posible unificación desde una singular perspectiva religiosa, que no es otra que la de un cristianismo que
Zambrano cree que es el originario, iniciando así su reflexión
más espiritual, que es al par la más encarnacionista, la que ofrece una visión más amplia y profunda de los poderes del cuerpo.
Y en ello cerca, muy cerca, de aspectos cruciales tanto de Spinoza como de Nietzsche, y preludiando líneas de pensamiento
posteriores y tan actuales como las de las tan potentes hermeneúticas cristianas de Michel Henry o Jean-Luc Marion. Diríamos que lo que fenomenológicamente está también en juego
en Zambrano desde el principio de su escritura es el «cuerpo
vivo», la carne, sí, más espiritualizada, en singulares conexiones con la gnosis, y cada vez más abierta a un diálogo interreligioso, en especial con el Islam, como irán progresivamente
patentizando todos sus diarios personales desde los años cincuenta y sesenta.
En este eje confesional, que guía la búsqueda de una razón
apaciguadora y dialogante consigo misma (aquella dianoia platónica, el «diálogo silencioso del alma consigo misma»), «que
se deslice también por los interiores», como le decía en aquella
carta de 1944 a Dieste, y abierta al diálogo con la propia y ajena otredad, hallamos asimismo las raíces vivenciales de la «mirada remota» de Claros del bosque (1977), aquel orden remoto
que tiende una entrevista órbita de unidad, tal como se expresará en ese libro:
«Y lo entrevisto puede encontrar su figura, y lo fragmentario quedarse así
como nota de un orden remoto que nos tiende una órbita.»
En muy diversos modos, y apareciendo estos escritos autobiográficos como fragmentos ellos mismos de un buscado orden remoto que parece tenderle a María Zambrano una órbita
espiritual que se haga cargo de las fuentes más encarnadas, terrenas y profundas de la vida en todos sus órdenes, desde 1941
(en que publica «La confesión como género literario y méto-
Nota introductoria a este volumen
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do») y hasta 1952, en que lleva a la práctica su modo de entender la confesión en Delirio y destino (ver en este volumen, en su
parte II, la Presentación de Goretti Ramírez a ese libro), seguirá
practicando en diarios, escritos personales, delirios y poemas
ese proceder confesional para consigo misma –para aclararse y
comprender- y como apertura a los otros y a lo otro, a lo abandonado y dejado fuera de los cauces normalizados de la cultura
y el pensamiento.
Y todo ello es lo que desde el principio de esta escritura más
personal le lleva a María Zambrano, en una amplia concepción
del modo de integrar las propias otredades y diversas perspectivas del alma, como mujer y como persona, a desdoblarse a sí
misma en «otra» (ver Presentación, también de Goretti Ramírez, a la parte I de este vol. VI), tal como ya hace bien explícitamente con su mencionado «Diario de Cordelia. Diario de una
seducida» en 1931, en explícita contraposición al Diario de un
seductor de Kierkegaard, e iniciando así la larga lista de personajes literarios femeninos con los que va sintiéndose más identificada, o en cuya genealogía del alma se ve inserta, como irá
sucediendo ulteriormente con Antígona (1947-1948), Diotima
de Mantinea (1956) y Ofelia (1972), o antes con Nina («Misericordia», 1938) o en 1945 con Eloísa («Eloísa o la existencia
de la mujer»), aunque a estas dos últimas no las adoptará como
tales heterónimas suyas; o en la invención, tan arraigada en sí
misma, y en forma de delirio, de esa otra heterónima que es
Ana de Carabantes desde 1964.
Pero, en todo caso, toda esta nómina de mujeres, vistas desde la propia experiencia femenina, y la más íntima de Zambrano, constituirá el espacio de acogida de otras múltiples figuras
femeninas (santa Lucía, santa Catalina de Siena, Juana de Arco,
y un largo etcétera, hasta la propia Simone Weil), con las que
Zambrano identifica, y se identifica ella misma, una singular
forma de subjetividad femenina que atraviesa la historia occidental desde el que ella considera el permanente fracaso creador de estas figuras tan arraigadas en la vida como imposibles
de ser asimiladas por la historia triunfante, llevándose consigo,
tan trágicamente, el «argumento» de una «historia verdadera»
que es incapaz de asumir la «historia apócrifa», la que tan trá-
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Jesús Moreno Sanz
gicamente calumnia las reales posibilidades de otro modo de
ser humano. Pues todas estas mujeres ejemplifican el tema, por
lo demás tan mistérico griego, y del que se encuentran mitos en
todas las culturas, y desde luego gnóstico, y asimismo tan «místico», del inexorable sacrificio de las «doncellas», de la feminidad que es la aurora de otra forma de conciencia frente a una
forma de historia violenta y de por sí trágica. Se trata de la que
Zambrano viene a denominar estirpe de Perséfone, clave para
comprender su otro modo de entender las posibilidades de una
historia acompasada a las formas más íntimas y no violentas de
la vida, de una historia ética, que para ella es la «historia verdadera» frente a la realmente habida, la historia trágica, con sus
múltiples factores «apócrifos» y calumniadores de las reales y
bien terrenas posibilidades de la condición humana, de sus más
íntimos sueños.
Y así, estas mujeres son precisamente las que soportan, según Zambrano, ese mito, sueño y utopía de una hermandad
humana, comenzando por la indispensable entre lo femenino y
lo masculino en el ser humano, y en la clara propuesta que varios de estos escritos autobiográficos hacen (como en especial
ya los relativos a Ofelia de 1972 y 1975, y de esa misma época
los recorridos por San Juan Evangelista) de una figura andrógina que guíe otra forma más apaciguada de habitar este planeta;
y sin duda guiada Zambrano por su propia «utopía», ya enteramente espiritual y aun esotérica -pero con ello tanto más afincada en las raíces mismas de otra posible vida terrenal, se diría
que permanentemente guiada por aquel lema alquímico que
dice: «Haz de la tierra cielo y del cielo tierra preciosa»-, del
«Paraíso» y del «árbol de la vida».
Pues estas mujeres, consideradas «locas» por las respectivas culturas dominantes, y esclavizadas ellas mismas por el
puro poder, son también las «caídas a los pies del árbol de la
vida», o también «las caídas de nuevo al mar» (al mar de
la vida, y sin poder entrar en la historia), en lo que se hermanan con esas otras figuras de la «otreidad» masculina del
«hombre verdadero», también seres sacrificiales, también
«andróginos» hay que decir, entre los que Zambrano destacará especialmente a san Juan de la Cruz, Hölderlin o Nietzsche,
Nota introductoria a este volumen
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o al propio Lezama Lima. Ellas y ellos unidamente –en ese pas
de deux de la hermandad femenino-masculina de los seres humanos que Zambrano denomina los «grandes amadores»– cifran la figura esencial en Zambrano del «bienaventurado», el
que conduce la «escala de la confesión» a su más alto peldaño, el que es él mismo «la corona de los seres», es decir, el que
alcanza a vivir –y hay que decirlo en los términos esotéricos y
precisamente de la consideración del «cuerpo sutil» por parte
del budismo tántrico, que es lo que bien concretamente subyace a esa expresión– desde la «arteria coronal», el séptimo chacra, más allá del tercer ojo, como se lo iluminaron a Zambrano especialmente René Guénon y A. Avalon, de los que
ofrecemos a lo largo de la parte I de este vol. VI variada información en las notas a los correspondientes textos donde estos
autores inciden.
Pero ya Delirio y destino, cuya primera versión se escribe
entre agosto y septiembre de 1952, supone la más vívida conclusión de todos sus escritos personales anteriores a esa fecha,
pues en él (y como muestra con precisión Goretti Ramírez en su
Presentación de ese libro en la parte II de este vol.) se practican
sus propios criterios netamente confesionales, y por ello precisamente más corrosivos histórica y políticamente, y ya integrando, y como tal simbolizando, es decir, uniendo de forma
bien explícita la memoria personal, la histórica y los delirios, de
manera que su segunda parte se titula precisamente «Delirios»
e incluye nueve textos de ese género.
Y precisamente desde la conjunción que suponen Delirio y
destino y El hombre y lo divino –cuyos últimos escritos de su
primera edición en 1955 se realizan entre 1952 y 1953, prácticamente a la par que se compone aquél- en cuanto «confesión»,
personal en el primero, y teórica en el segundo, es como Zambrano, prosiguiendo las incitaciones que en ellos dos se hace, se
adentrará ya en el camino que le llevará a la práctica efectiva de
la razón poética; camino que –como ya señalamos en múltiples
modos y perspectivas desde mi Nota introductoria al vol. III, y
en todos los anejos a los libros en él recogidos- propiciará el
giro decisivo hacia esa razón poética en 1954, a través de dos
decisivos inéditos: «Proyecto de metafísica partiendo de Aristó-
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Jesús Moreno Sanz
teles» (vol. IV) y «La tragedia novelada» (recogida en la parte I
de este vol. VI).
Desde ese año de 1954, y aún más desde 1955, se podrá ir
comprobando cómo son precisamente los escritos autobiográficos los que impulsan –en formas y géneros diferentes,
pero siempre desde esa mirada unitaria espiritual y encarnada
de una órbita confesional muy crítica histórica y políticamente– el paso al mundo de los sueños, desde todavía una cierta
«razón narrativa» (así en el propio Delirio y destino), sin
duda derivada de Ortega, pero llevando su temática del «drama» a la de la «tragedia», como hará explícito en ese mencionado «La tragedia novelada». Y en ese escrito comparece ya
nítido el mundo de los sueños en su apartado II, «El umbral»,
que es ya el relato de un sueño de la propia María Zambrano.
Y es así como va surgiendo la práctica de la buscada razón
poética, de nuevo primeramente en sus escritos autobiográficos, y en especial en la dinámica que van estableciendo los
delirios –ya bien explícitos desde 1947-1948 con las diversas
versiones de los «Delirios de Antígona» que ofrecemos en la
parte I de este vol. VI- que hallan su culminación en «Diotima
(fragmentos)» en 1956 (también en parte I de este vol. VI) que
es, propiamente, el primer escrito en el que Zambrano practica plenamente y sin fisuras su razón poética, que, entonces,
hemos de decir que es la afloración de aquella raíz confesional
de sus escritos autobiográficos y que se manifiesta ya realmente, y antes de que se le dé ese nombre (lo que sólo sucederá
en 1971 en el apéndice a El sueño creador, ver en vol. III),
como «La escala de la confesión». Y en realidad, esa escala es
la que recorren, de principio a fin, estos escritos autobiográficos en todos sus diferentes géneros y registros, y siempre como
una memoria viva y resistente ante las múltiples tragedias, de
España, de Europa, del mundo, desde el primer tercio del pasado siglo veinte hasta casi su final, que hubo de sufrir tan directamente María Zambrano.
Nota introductoria a este volumen
19
2. PROCESO DE ELABORACIÓN DE LAS PARTES I
Y II DEL VOLUMEN VI
Dada la estricta correlación de estos escritos autobiográficos
con los múltiples avatares de la vida de María Zambrano en
España, Chile, México, Cuba, Puerto Rico, Italia, Francia y
Suiza, más breves pasos por Estados Unidos y Venezuela, hemos decidido ofrecer, tras esta nota y el perfil intelectual de los
editores y colaboradores de este volumen, la mencionada Cronología de la pensadora, a fin de que pueda servir de guía o de
referencia para contextualizar debidamente cada uno de los
textos ofrecidos y su misma dinámica cronológica.
Tras ello, este vol. VI está dividido en dos grandes partes. La
parte I incluye Escritos autobiográficos. Delirios. Poemas, y
la parte II el libro Delirio y destino.
En suma, en la parte I de este vol. VI hemos recogido, con
el mismo criterio cronológico que preside los otros cinco volúmenes, todos los escritos en que se halla lo que podemos
considerar la matriz experiencial del pensamiento de Zambrano, lo que ella misma (en el escrito de 15 de septiembre
de 1985 que aquí ofrecemos en la parte I) denomina «El saber
de experiencia».
Por lo tanto, la parte I –y como explica Goretti Ramírez
tanto en su Presentación de esta parte como en el primer apartado de su Anejo, Descripción- la hemos dividido en las tres
mismas etapas que rigen los anteriores cinco volúmenes: 19281950; 1951-1973; 1974-1990. Hay que precisar que tomamos
como fecha inicial el año de 1928, porque, tras una pormenorizada investigación, sólo de él hemos encontrado los primeros
escritos de Zambrano, y no de 1926, como una inicial ordenación del archivo había señalado, rectificando con ello la fecha
que figura en el propio vol. III, en el que se anunciaba este vol. VI
de escritos autobiográficos comprendidos entre 1926 y 1990.
Esta fecha final de 1990 viene dada por los últimos escritos fechados por la propia Zambrano de octubre y noviembre de ese
año, no habiendo ya constancia de ningún otro escrito autobiográfico de 1991.
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Jesús Moreno Sanz
A su vez, cada una de esas etapas las hemos subdividido
conforme a los hitos biográficos e intelectuales de María Zambrano que en cada una de ellas se producen, lo que el lector
podrá comprobar siguiendo la Cronología. Así, la primera etapa está subdividida entre 1928-1939 (salida al exilio) y 19401950 (fecha de publicación de Hacia un saber sobre el alma, y
el comienzo de El hombre y lo divino). La segunda hace dos
subdivisiones, la una entre 1951-1964 (salida de Roma e inicio
de la residencia en La Pièce) y la otra entre 1965-1973 (publicación de la segunda edición de El hombre y lo divino). La tercera se subdivide entre 1974-1984 (vuelta a Madrid el 20 de
noviembre) y 1985-1990.
La parte II está toda ella dedicada al libro de 1952 Delirio y
destino. Los veinte años de una española que ofrecemos en la
versión completa que Zambrano había elaborado en 1952, y tal
como hicimos Rogelio Blanco y yo mismo en nuestra edición
de 1998 (Fundación María Zambrano-Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, con «Nota aclaratoria» de Jesús Moreno
Sanz). Partiendo de la inicial versión de este libro que Goretti
Ramírez realizó en julio de 2010, tomando como base esencial
el M-250 (ver en el Anejo a este libro el apartado Genealogía),
hemos ido perfilando su edición en un trabajo conjunto entre la
propia Goretti Ramírez y yo mismo, y a través de hasta cinco
correcciones completas de este libro, y tal como se pormenoriza
más adelante. En todo caso, la versión que finalmente ofrecemos
–y como explica Goretti Ramírez en el Anejo a la parte II– es
completa como la de 1998, y por tanto añade los varios y largos
pasajes que se habían omitido en la primera edición de 1989
en la editorial Mondadori, pero con variadas modificaciones
respecto de aquélla basadas en el propio M-250 y las mismas
correcciones estilísticas que Zambrano hizo para la edición
de 1989, así como las indispensables puntuaciones y correcciones gramaticales, con las que hemos tratado de respetar tanto
las reglas vigentes al respecto como los rasgos morfológicos y
sintácticos característicos de la escritura de María Zambrano.
De manera que creemos poder decir que esta edición contenida
en la parte II de este volumen ofrece de la forma más fiel posible
la que su autora quiso tuviese su libro Delirio y destino.
Nota introductoria a este volumen
21
Pero esta sencilla división en dos partes, y las mismas subdivisiones, que creemos son tan nítidas, de la parte I, así como la
edición de Delirio y destino conforme a los mismos criterios
generales de todos los libros que componen estas OOCC, y ya la
no tan sencilla, y necesariamente flexible, aplicación de esos
criterios a cada uno de los escritos recogidos en aquella parte I,
han conllevado un largo y complejo proceso de elaboración.
Y ello ha sido así desde la inicial decisión del Comité ejecutivo
y del Consejo asesor de estas OOCC de incluir todos los escritos autobiográficos, así como los poemas y los delirios, en este
vol. VI, a lo que vino a sumarse la iniciativa de Goretti Ramírez
de publicar los inéditos autobiográficos de Zambrano y, al fin,
su integración en la dinámica de estas OOCC. Y así fue como
iniciamos el largo y complejo proceso que ha hecho que, bien
probablemente, éste haya sido el volumen más dificultoso de
llevar a cabo de cuantos constituyen estas Obras Completas.
En este proceso, y contando con mi dirección y coordinación, al par de una permanente comunicación con Goretti Ramírez, han colaborado varias personas de forma muy intensa
durante los últimos cuatro años, lo que, a su vez, vino precedido por diversos trabajos preparatorios desde 1997, y ya más
ampliamente desde 2003.
De hecho, lo que se produjo inicialmente fue la confluencia
de cuatro investigaciones. En primer lugar la que llevamos a
cabo Rogelio Blanco y yo mismo para realizar la mencionada edición completa y revisada de Delirio y destino de 1998 en la
editorial del Centro Ramón Areces, y basándonos en el cotejo del
M-250, donde, como he señalado, figura la versión de 1952, que
hubo de ser la que Zambrano envió al Prix littéraire européen
(ver en Cronología y en la Genealogía del Anejo a este libro en
la parte II de este vol. VI) para el que escribió su libro. Nos movió a realizar esta nueva edición el motivo esencial ya señalado
de los múltiples y amplísimos pasajes omitidos –todos ellos relacionados con críticas a la monarquía de Alfonso XIII– en la
primera edición de este libro en 1989, tal como puse de manifiesto en mi Nota aclaratoria a esa edición de 1998.
En segundo lugar, desde 2003, Goretti Ramírez –profesora
titular de literatura de España moderna en la Concordia Uni-
22
Jesús Moreno Sanz
versity (Montreal, Canadá)- tiene el proyecto de publicar, como
nueva edición de Delirio y destino, la versión que Zambrano
hizo de él en 1952. Y ya desde abril-mayo de 2004, y hasta
agosto de 2009, la propia Goretti Ramírez fue llevando a cabo
una investigación en los manuscritos autobiográficos de María
Zambrano. Tras la autorización de la Fundación María Zambrano para que pudiese publicarlos poniéndose en contacto
conmigo como Director de estas OO.CC., en mayo de 2009 –en
el Seminario María Zambrano y la recepción de Nietzsche en el
siglo xx, organizado por el Seminario María Zambrano de
la Universitat de Barcelona, en el que participamos ambos–
Goretti Ramírez me expuso esta investigación suya sobre los
escritos autobiográficos inéditos y Delirio y destino, y en julio
de aquel mismo año acordamos insertar su proyecto dentro del
marco general y de los criterios que rigen estas OO.CC.
En tercer lugar, en especial a lo largo de todo el año 2003
–pero con múltiples trabajos previos desde 1991– fui llevando
a cabo -con la colaboración sistemática de Fernando Muñoz, a
la que se sumó en tres ocasiones a lo largo de ese año Sebastián
Fenoy, y contando con el apoyo documental del personal de la
Fundación María Zambrano en Vélez-Málaga (especialmente
José Antonio Franco y Loli Gámez), así como de un miembro
de esa Fundación, José Andérica– la reordenación de todo el
archivo de manuscritos de María Zambrano. Ello sirvió de base
para que pudiésemos iniciar ya propiamente las tareas de estas
OO.CC. en julio de 2009, la primera de las cuales fue una nueva
revisión completa en Vélez-Málaga de todos los originales de
ese archivo así como su informatización, lo que conllevó la descripción de cada uno de los manuscritos por parte de los miembros del Comité ejecutivo de estas obras (en aquel momento:
Jorge Luis Arcos, Sebastián Fenoy, María Luisa Maillard, Rosa
Mascarell, Fernando Muñoz, y yo mismo como Director y
coordinador).
A través de esa descripción fuimos ya determinando todos
los manuscritos que correspondían a cada uno de los volúmenes, y por tanto a los escritos autobiográficos, a los delirios y a
los poemas, que entonces decidimos que formarían parte de
este vol. VI. En la continuación de esas tareas durante agosto y
Nota introductoria a este volumen
23
septiembre de ese 2009, ya en Madrid, y contando con aquella
informatización de todos los manuscritos, Sebastián Fenoy
quedó encargado de ir trasmitiéndole a Goretti Ramírez el resultado de esta investigación del Comité ejecutivo, a fin de que
ella fuese cotejando estos datos con los resultantes de su propia
investigación, y a fin de integrarlos en una edición completa
de todos los escritos autobiográficos de María Zambrano que
incluyese todos los delirios y también todos los poemas publicados o que figurasen como inéditos en el archivo de la Fundación.
En cuarto lugar, la investigación llevada a cabo entre 2004
y 2006 por Sebastián Fenoy sobre los originales de María Zambrano, referidos a libros, artículos y propiamente inéditos, y
que desembocaría en su tesis doctoral Los originales inéditos de
María Zambrano (Universitat de Barcelona, 2006), ha sido decisiva como apoyo informativo para la realización de todos los
volúmenes de estas OO.CC., pero de forma muy específica para
el II, el IV y este VI.
Sobre esa base, desde el otoño de 2009 Goretti Ramírez y yo
mismo iniciamos la que se convertiría hasta hoy en una permanente comunicación por correo electrónico y por teléfono, a
través de la que hemos ido integrando su inicial investigación
sobre los inéditos autobiográficos y Delirio y destino de acuerdo con los criterios generales de estas OO.CC. Por su parte,
Goretti Ramírez, entre diciembre de 2009 y julio de 2010, prosiguió su investigación con la ayuda de su asistente en Montreal, María José Giménez. Como resultado de ello, en julio
de 2010 la profesora G. Ramírez me envió la primera versión
interna con que hemos trabajado tanto de la parte I (escritos
autobiográficos) como de la parte II (Delirio y destino). A partir de esa versión, María Luisa Maillard, Fernando Muñoz y
Antolín Sánchez Cuervo, con mi dirección y coordinación, y
contando con el asesoramiento de Sebastián Fenoy, comenzamos la revisión de la parte I, aunque no será hasta noviembre
de 2011, tras la publicación del vol. III de estas OO.CC., cuando iniciamos de pleno el trabajo sistemático sobre la parte I de
este vol. VI. A su vez, ése es el momento en que Goretti Ramírez
recibe el DVD completo de los manuscritos obrantes en la Fun-
24
Jesús Moreno Sanz
dación María Zambrano, sobre cuya base ella y yo empezamos
a realizar el cotejo, depuración y ampliación de la parte I de
aquella primera versión interna.
Por lo que respecta a la parte II, el libro Delirio y destino, a
comienzos de 2012 iniciamos Goretti Ramírez y yo su revisión
en largas sesiones telefónicas semanales.
Gracias a la ayuda económica de la Facultad de Filosofía de
la Universidad Complutense, con la que la Fundación María
Zambrano y yo mismo como Director de estas OO.CC. firmamos un acuerdo de colaboración para estas obras, Goretti Ramírez pudo realizar sendos viajes de trabajo desde Montreal a
Madrid en mayo y diciembre de 2012. En mayo impartió en
dicha Facultad la conferencia «La edición del volumen VI de las
OO.CC. de María Zambrano», y dedicamos toda su estancia en
Madrid a sesiones de trabajo entre ella y María Luisa Maillard,
Fernando Muñoz, Antolín Sánchez Cuervo y yo mismo, cuyo
resultado fue la elaboración de una segunda versión interna de
la parte I. En diciembre de 2012, en el segundo viaje de Goretti
Ramírez a Madrid, y contando con las revisiones que cada uno
de nosotros habíamos ido realizando de los inéditos y artículos
que conforman esa parte I, preparamos durante una semana la
tercera versión interna de esa parte.
En medio de esos dos viajes, en julio de 2012, Goretti Ramírez hizo una tercera versión de la parte II, el libro Delirio y
destino, fruto del cotejo y revisión que ella y yo habíamos ido
realizando.
A su vez, desde mayo de 2012, el catedrático de filosofía de
la Universidad Complutense, Pedro Chacón, comenzó a colaborar con el equipo mencionado del Comité ejecutivo de estas
OO.CC. en este vol. VI, participando ya en algunas de nuestras
sesiones de trabajo tanto en mayo como en diciembre de 2012,
y en comunicación directa conmigo, aportando ya valiosas informaciones que comenzaron a recogerse en las notas del anejo
a la parte I.
Paulatinamente, por un lado, Goretti Ramírez fue elaborando –siempre en comunicación conmigo, y como fruto de su
propio trabajo, del mío y del de cada uno de los miembros mencionados del Comité ejecutivo– la cuarta versión de la parte I; y
Nota introductoria a este volumen
25
de otro lado, la propia Goretti Ramírez fue realizando las cuarta, quinta y sexta versiones de Delirio y destino, conforme ella
y yo las fuimos revisando.
Desde enero a abril de 2013 fue ya Pedro Chacón quien, en
colaboración conmigo –y tras las respectivas revisiones generales que fuimos haciendo Goretti Ramírez y yo- iría recogiendo
en el ordenador las que serían penúltimas correcciones para la
quinta versión interna de la parte I. Y asimismo, el propio Pedro Chacón y Fernando Muñoz fueron componiendo el listado
de los 103 manuscritos inéditos de María Zambrano recogidos
en este volumen; listado que figura al final de este vol. VI. inmediatamente antes de los respectivos índices onomástico y de topónimos.
Finalmente, y tras la nueva revisión y corrección de las dos
partes de este vol. VI que llevamos a cabo conjuntamente Goretti Ramírez y yo, así como María Luisa Maillard, Fernando
Muñoz y Antolín Sánchez Cuervo de los textos que ellos se
habían encargado de editar, de nuevo Pedro Chacón, en colaboración conmigo, realizó en el ordenador la sexta y última
versión de todo este volumen, que fue ya la enviada el 10 de
julio de 2013 a la editorial Galaxia Gutenberg, y participando
estas mismas mencionadas personas, y con el mismo sistema,
en las sucesivas correcciones de pruebas.
3. ESTRUCTURA DEL VOLUMEN VI Y PARTICIPACIÓN
EN SU EDICIÓN
Como resultado de todo lo expuesto sobre el proceso de elaboración de este vol. VI queda patente que la estructura que finalmente ofrecemos en éste y la participación de cada uno de los
editores mencionados son las siguientes:
3.1- La coordinación del volumen la ha ejercido Jesús Moreno Sanz, contando en todo momento con Goretti Ramírez.
3.2- La Cronología es también obra de Jesús Moreno Sanz,
y ha sido completamente reelaborada, de forma que matiza, perfila y modifica muchos de los datos provenientes de anteriores
cronologías de María Zambrano realizadas por el mismo autor.
26
Jesús Moreno Sanz
En ello mismo, además de las propias investigaciones, ha seguido las sugerencias de modificación de algunos datos imprecisos o erróneos en esas anteriores cronologías que le han hecho
Pedro Chacón Fuertes y Fernando Muñoz Vitoria, así como
otras más estrictamente formales que le ha propuesto Goretti
Ramírez.
3.3- La parte I, Escritos autobiográficos. Delirios y poemas,
ha sido específicamente coordinada por Jesús Moreno Sanz en
colaboración con Goretti Ramírez, habiéndose encargado, a su
vez, cada uno de ellos de la edición concreta de varios textos,
mientras que de otros se han ocupado María Luisa Maillard,
Fernando Muñoz, Antolín Sánchez Cuervo y Pedro Chacón. La
Presentación y los dos primeros apartados del Anejo de esta
parte I –Descripción y Criterios de edición- han sido elaborados por Goretti Ramírez.
Esta múltiple participación en la edición de esta parte I queda
fielmente reflejada en el apartado tercero del Anejo, Notas, pues
cada una de las 1263 notas de que consta el aparato crítico de
esta parte I va firmada con las siglas de su respectivo autor.
Y así, las notas de Goretti Ramírez -además de las referidas
a varios textos concretos, como en especial a las heterónimas de
María Zambrano, Cordelia, Ofelia y Ana de Carabantes, o
de algunos de los discursos y de los delirios, así como las descripciones de varios manuscritos- se van intercalando a lo largo
de toda esta parte I concernientes tanto a diversos aspectos interpretativos e interrelacionales de los textos, y en especial en
sus relaciones con Delirio y destino, como a la presentación de
diversos nombres y figuras citados por María Zambrano.
María Luisa Maillard se encargó específicamente de la compleja y ardua tarea de la edición, y realización de amplias notas,
de las múltiples evocaciones de discípulos, amigos y maestros
que hace María Zambrano y que recorren de principio a fin
esta parte I; de los borradores de algunas cartas (como al propio Ortega y Gasset), así como de la mayoría de los textos poemáticos y de los diversos itinerarios biográficos con que se autopresenta la pensadora.
Fernando Muñoz se ha ocupado en especial de la edición y
notas de los delirios, resaltando entre ellos la pormenorizada
Nota introductoria a este volumen
27
revisión y nueva edición de todos los «Delirios de Antígona» (1947-1948), de los diarios, y muy específicamente de
aquellos en que Zambrano relata sus sueños y sus preocupaciones más espirituales y religiosas, así como de algunos escritos
más directamente relacionados con la política, como «Hora de
España XXIII» (1973), y de diversos textos finales de Zambrano, unos dirigidos a varias instituciones oficiales, y algún otro
más personal.
Por su parte, Antolín Sánchez Cuervo ha intervenido en especial en algunos textos personales de María Zambrano referidos a su padre, Blas Zambrano, a su madre, Araceli Alarcón, y
a su hermana, Araceli Zambrano; y asimismo se ha ocupado de
los escritos más directamente relacionados con el exilio de la
pensadora.
Pedro Chacón ha ido realizando notas específicas sobre algunas referencias mitográficas griegas, o de diversas figuras literarias, así como de algunos de los nombres de amigos e intelectuales citados por Zambrano, y ha editado algún artículo, como el
referido a Concha Méndez (marzo de 1990); y en colaboración
conmigo ha revisado todas las notas de esta parte I.
Jesús Moreno Sanz, además de las tareas de coordinación y
supervisión de todas las notas, siempre en colaboración con
cada uno de sus autores, ha realizado numerosas notas específicas a varios textos, y en especial estableciendo su genealogía y
sus relaciones temáticas con otros textos, o informando de algunas figuras intelectuales, literarias o espirituales citadas por
Zambrano. Ha editado con cierto pormenor «La tragedia novelada» (1954), dada su importancia como esencial giro a la
razón poética, y de forma muy amplia los varios textos acerca
de «Diotima de Mantinea» (desde 1956 a 1983), ofreciendo (al
igual que hace Fernando Muñoz con los «Delirios de Antígona», o en algunos otros casos María Luisa Maillard) el tan
complejo «palimpsesto» de ese escrito; asimismo ha editado
otros textos, como los borradores del «Discurso de recepción
del Premio Cervantes» (1989) y en colaboración con Antolín
Sánchez Cuervo «Blas José Zambrano en Segovia» (1986).
Aunque específicamente no figura Sebastián Fenoy como
firmante de ninguna nota, sin embargo, para muchos datos que
28
Jesús Moreno Sanz
en ellas se ofrecen ha sido decisiva la variada información que
sobre los inéditos, y aún más acerca de los artículos, ofrece su
mencionada tesis doctoral Los originales inéditos de María
Zambrano. Además de ello, Sebastián Fenoy ha ido proporcionándonos concretas e indispensables informaciones acerca de
varios aspectos de las partes I y II tanto a Goretti Ramírez como
a mí mismo.
Hay que señalar que una de las tareas más arduas que ha
conllevado la elaboración de esta parte I ha sido la de la revisión y cotejo de los manuscritos, iniciada por Goretti Ramírez
para su primera versión interna, proseguida por todos los que
hemos participado en esta edición en revisiones conjuntas, y
por cada uno respecto de los textos asignados, y finalmente
en dos últimas revisiones, de enero a abril, y de abril a julio,
de 2013, por parte de Pedro Chacón, María Luisa Maillard,
Jesús Moreno Sanz y Fernando Muñoz. Con ello creemos haber
conseguido ofrecer una lectura fiel de la por veces muy dificultosa letra de María Zambrano, de forma que en toda esta voluminosa parte I no se encuentra ningún «ilegible», aunque, y a pesar
de todos nuestros esfuerzos por descifrar adecuadamente cada
expresión, no ha habido más remedio que señalar, en pocos
casos, con un [?] tras de algunas palabras de lectura dudosa.
3.4- La Presentación y los apartados del anejo a esta parte I,
1. Descripción y 2. Criterios de la edición, han sido elaborados
por Goretti Ramírez, siempre en diálogo con Jesús Moreno
Sanz, y en el caso de esos Criterios de edición contando con las
precisiones que al respecto hicieron Pedro Chacón y Fernando
Muñoz.
3.5- Delirio y destino ha sido editado por Goretti Ramírez
en colaboración con Jesús Moreno Sanz, a través de esas seis
versiones internas –todas ellas copiadas informáticamente por
la propia Goretti Ramírez-, y sobre las que ambos han ido estableciendo el texto que aquí se ofrece en la parte II, constituida,
a su vez, por dos apartados, de los que el primero y más amplio
contiene, a su vez, las dos partes en que Zambrano dividió
ese libro, y el segundo, mucho más reducido, en el que se recogen ocho breves «Escritos inéditos relacionados con Delirio y
destino».
Nota introductoria a este volumen
29
Asimismo, Goretti Ramírez ha realizado tanto la Presentación de esta parte II como los cinco primeros apartados del
Anejo, 1.Descripción del libro, 2.Ediciones, 3.Genealogía,
4. Relaciones temáticas y 5. Criterios de la edición. En todo
ello, y en especial en estos apartados del Anejo, Goretti Ramírez ha contado con las diversas sugerencias que le ha hecho Jesús Moreno Sanz, a fin de que todo este aparato crítico se coordinase y ajustase a las pautas de edición de estas OO.CC., y muy
en concreto a las de los volúmenes I, III y V, es decir, los que
recogen la publicación de los demás libros de María Zambrano. Siguiendo esas mismas pautas, las notas de esta parte II
figuran en el apartado 6. Notas. Tal como la propia Goretti
Ramírez explica en el apartado 5. Criterios de la edición, de
las 933 notas al texto, las 608 referidas al cotejo de variantes
con las ediciones de 1989 y 1998 fueron realizadas en parte por
Goretti Ramírez, en parte por María José Giménez con la revisión de aquélla. Las restantes 325 notas fueron realizadas conjuntamente por Jesús Moreno Sanz y Goretti Ramírez, según la
flexible distribución entre uno y otra que la propia Goretti Ramírez explica en el mencionado apartado 5. Criterios de la edición del Anejo a esta parte II.
En todo caso, al igual que el texto completo de este libro y
de «Escritos inéditos relacionados con Delirio y destino», todas
las notas han ido siendo revisadas pormenorizadamente, y de
forma conjunta, por Jesús Moreno Sanz y Goretti Ramírez.
3.6- Como se desprende de cuanto se acaba de señalar en los
dos anteriores puntos, las pautas de edición de las partes I y II
se ajustan a las generales de estas OO.CC., aunque con la flexibilidad que este volumen requiere, al igual que sucede con los
volúmenes II y IV, que, como éste, integran cada uno una gran
diversidad de artículos y de inéditos. Y así, queda patente, por
cuanto se viene explicando, que el libro Delirio y destino, que
mayoritariamente ocupa la parte II, ha sido editado conforme a
las estrictas pautas que rigen los libros recogidos en los volúmenes I, III y V, y por tanto, además de la Presentación general de
esta segunda parte, presenta el mismo aparato crítico que cada
uno de los libros incluidos en esos volúmenes, es decir, los mencionados seis apartados del Anejo: 1. Descripción del libro;
30
Jesús Moreno Sanz
2. Ediciones; 3. Genealogía, 4. Relaciones temáticas; 5. Criterios de la edición y 6. Notas.
Dada la estrecha conexión con ese libro de los ocho breves
«Escritos inéditos relacionados con Delirio y destino», que figuran tras él, su aparato crítico queda integrado en aquellos
seis apartados del Anejo a la parte II, aunque, obviamente, cada
uno de esos ocho textos va acompañado de sus respectivas notas descriptivas y explicativas.
Más flexible y compleja ha sido la aplicación de este aparato
crítico a la parte I; pues, dada la variedad de textos que incluye
(ver Presentación a esta parte I, así como en el Anejo, los apartados Descripción y Criterios de la edición), y habiendo sido
unos publicados, mientras que muchos otros permanecían
inéditos (en concreto en 103 manuscritos, y que, como ya se ha
señalado, están indizados al final de este volumen VI), hemos
tenido que dar un tratamiento singular a cada grupo de textos
y aplicar, según los casos, aquellas primeras cinco pautas de
modo flexible en las respectivas notas a cada texto.
Y así, para algunos artículos largos, de los que existen varias
ediciones, se han aplicado al completo esas pautas, mientras
que para otros más breves se han resumido tales pautas en una
nota menos extensa, aunque siempre haciendo una descripción
del artículo, señalando las ediciones habidas, y mostrando su
genealogía y sus relaciones temáticas. En todo caso, hemos manejado todas las ediciones que hemos podido localizar de esos
artículos, cotejándolos con los borradores existentes en los
manuscritos, y procediendo así a la fijación del texto en cada
caso, subsanando los múltiples errores y erratas que se han ido
encadenando en las sucesivas ediciones, así como, en varios casos, algunas omisiones de amplios pasajes, o, por veces, tergiversaciones de ellos. Como ya se señaló, siempre hemos corregido, tanto estos artículos como los inéditos, ateniéndonos al
doble criterio de, por un lado, respetar al máximo la puntuación y corrección gramatical según las vigentes reglas al respecto, aunque, por otra parte, respetando siempre los rasgos característicos del estilo y las variadas peculiaridades morfológicas y
sintácticas del uso de la lengua castellana –y como veremos en
varios casos, la francesa, o algunas utilizaciones del italiano, el
Nota introductoria a este volumen
31
latín y el griego- por parte de Zambrano. Todo este proceso ha
conducido a una laboriosa edición crítica de cada uno de los
artículos que componen esta parte I, al igual que hacemos con
todos y cada uno de los artículos que integran (según su respectiva cronología) los volúmenes II y IV, y exactamente igual al
proceder que llevamos a cabo en los volúmenes I, III y V respecto de cada de los libros allí incluidos.
En todos ellos, y a través de cada uno de los cinco mencionados apartados del Anejo seguimos, pues, el criterio general
para estas OO.CC. de procurar ofrecer un amplio abanico de
informaciones que nos han parecido indispensables para cada
uno de estos artículos, pormenorizando lo más objetivamente
posible cada uno de los aspectos en ellos contemplados. Como
ya se señalaba en mi Nota introductoria al vol. III (p.13), ese
afán de objetividad nos ha llevado a adentrarnos en los apartados 3 y 4 del Anejo en los territorios, tan complejos en el caso
de estos escritos de Zambrano, pero que hemos considerado
imprescindible dar a conocer, de la genealogía y las múltiples
relaciones temáticas de cada artículo con otros escritos de la
autora. Para ello hemos llevado a cabo aquí también una «crítica genética», que nos ha parecido indispensable para situar
debidamente cada uno de estos textos desde su mismo momento inicial de creación y elaboración.
Mediante tal crítica genética hemos realizado en todos los
casos necesarios el escrutinio de primeros esbozos, estados iniciales de los futuros textos, borradores muy esquemáticos, manuscritos corregidos por Zambrano en varios momentos, y
siempre tratando de precisar al máximo las fechas de su composición, para lo que muchas veces no hemos tenido otra ayuda
que los propios temas tratados y su relación con otros similares
en escritos, publicados o inéditos, debidamente fechados, y
atendiendo también al tipo de máquina en que fueron mecanografiados, o, en el caso de los manuscritos, al propio tipo de letra, de tintas, o de papel, utilizados. Todos estos elementos nos
han ayudado a reconstruir el así denominado «genotexto» o
proceso de generación del texto tal como apareció publicado.
Todo ello lo hemos aplicado en su máxima pureza posible, y
con toda la precisión que hemos podido lograr, y, tal como ya
32
Jesús Moreno Sanz
he apuntado, son los casos más significativos las ediciones
de los tan complejos genotextos y textos de los «Delirios de
Antígona» (1947-1948), como precisamente el genotexto del
artículo «Delirio de Antígona» (1948), y de «Diotima (fragmentos)» (1956, y ampliado en 1957, 1966, 1975 y 1983);
pero ese proceder también ha regido plenamente la edición del
más sencillo artículo «Blas José Zambrano en Segovia» (1986)
y sus anteriores borradores, o del propio «Ortega y Gasset en la
memoria. Conversión, revelación» (1983), del que ofrecemos
su borrador de 1970. De forma que estos textos los ofrecemos
con cierto carácter de palimpsesto, al igual que venimos haciendo con varios libros y artículos de cada uno de los demás volúmenes.
De igual modo, todo este aparato crítico se utiliza de la forma más precisa posible tanto respecto de los poemas –sean los
publicados o los inéditos- como de todas las múltiples evocaciones –la mayoría publicadas en artículos- que Zambrano
hace, de principio a fin de esta parte I, de sus discípulos, maestros, compañeros y amigos escritores y artistas; compleja tarea
ésta que, como ya he señalado, le ha incumbido casi en su totalidad a María Luisa Maillard con mi propia supervisión.
En cuanto a los propios inéditos –diarios, y en ellos la especial relevancia que adquieren los relatos de sus sueños y las
«visiones objetivas», como las denomina Zambrano; notas personales; delirios; itinerarios intelectuales; borradores de cartas
o de discursos- ellos mismos, con carácter general, constituyen
el genotexto que recoge las experiencias personales más directas desde las que arrancan múltiples líneas de investigación teórica, o se incardinan en variadas conexiones tanto con otros
textos personales como teóricos; todo lo cual hemos tratado de
describirlo con la mayor precisión posible, y atendiendo al lugar genealógico que le corresponde al texto en cuestión dentro
de ese entramado de relaciones biográficas y temáticas. Y al
respecto conviene señalar ya que, aunque en estas OO.CC. no se
publican las numerosísimas cartas de y a María Zambrano,
ofrecemos 8 borradores de cartas que la autora incluyó en sus
diarios personales, y de las que no tenemos constancia que su
destinatario (casos eminentes son su primo Miguel Pizarro y el
Nota introductoria a este volumen
33
propio José Ortega y Gasset) las recibiese, y ni siquiera que su
autora las enviara, por lo que las hemos considerado como tales borradores que inexcusablemente había que ofrecer en este
volumen VI, pues forman parte, y muy decisiva, de aquellos
diarios. Y al respecto, hay que señalar que, no obstante, sí hacemos abundante uso de las cartas a y de María Zambrano
publicadas, con el fin de contextualizar en nota variados pasajes de estos textos.
Así, pues, las notas a la parte I de este vol. VI, al igual que las
correspondientes a los volúmenes II y IV, y, por lo que respecta
artículos e inéditos, también las del vol. V, cumplen una doble
función: de una parte, al igual que las de la propia parte II de
este vol.VI, es decir el libro Delirio y destino, así como las de los
volúmenes I y III, y las relacionadas con los libros incluidos en
el V, proporcionar la máxima y más concreta información posible acerca de diversos aspectos de los textos tratados; y de otro
lado, desarrollar en esas notas las mencionadas cinco pautas
que guían la crítica genética de estas OO.CC., y en todo caso
incidiendo en el lugar genético que el texto en cuestión ocupa
en la escritura de Zambrano, en la descripción de sus diversos
componentes, sus relaciones con otros textos publicados o
inéditos, sus procedencias, cuando es el caso, de otros artículos
ya publicados con anterioridad o reelaboraciones tanto de ellos
como de anteriores inéditos.
En general, se trata de ofrecer los esenciales datos tanto biográficos –particularmente señalados en este vol. VI– como bibliográficos de cada texto, las circunstancias que lo dieron lugar, así como las diferentes versiones publicadas que de muchos
de estos textos existen. Y desde luego, en estas notas hemos
justificado siempre las variadas correcciones que hemos realizado a los múltiples errores existentes en las diversas ediciones
anteriores, o en todo caso señalando las variantes que ofrecemos de algunos pasajes tanto de los artículos incluidos en la
parte I como en especial del propio libro Delirio y destino que
configura la parte II de este vol. VI.
Quizá una de las mayores singularidades de formato de este
volumen es que ofrecemos, al compás de los textos de la parte I, 21 reproducciones de los dibujos de figuras y símbolos que
34
Jesús Moreno Sanz
María Zambrano fue haciendo, y que ella misma vincula por
completo a alguno de esos textos, de forma que éstos no son
debidamente comprensibles sin visualizar esas imágenes. Ciertamente la pensadora no era también una gran pintora, pero al
menos con estos dibujos logra dar a comprender cómo la imagen y las visiones –en muchos casos procedentes de sueños–
precedían a la génesis misma de algunos de sus pensamientos
claves, o por ser más preciso, esas imágenes y visiones oníricas
–aunque proviniesen de la vigilia– son muchas veces la génesis
y la clave de su pensar.
Al igual que los volúmenes II, IV y V, además de los índices
onomástico y toponímico que figuran también en los volúmenes I y III, este sexto incluye en su apartado final el señalado
índice correspondiente a la Relación de manuscritos en los que
se encuentran textos inéditos de María Zambrano transcritos
en el volumen VI. Como se viene señalando en las respectivas
notas introductorias de los anteriores volúmenes, dada la amplitud concedida al apartado 4, Relaciones temáticas, del Anejo
a Delirio y destino, y el desarrollo de ese mismo apartado, conforme se acaba de indicar, en las notas a los textos correspondientes a la parte II, no nos ha parecido necesario incluir otro
índice sobre esa misma cuestión.
4. AGRADECIMIENTOS
No puedo dejar de manifestar mi agradecimiento personal, y
como Director de estas OO.CC y coordinador de este volumen,
a todas las personas que han colaborado en la compleja y laboriosa edición de este vol. VI, y conforme he ido especificando:
Goretti Ramírez y todos los miembros del actual Comité ejecutivo de estas OO.CC, Pedro Chacón, Sebastián Fenoy, María
Luisa Maillard, Fernando Muñoz y Antolín Sánchez Cuervo.
Tampoco puedo dejar de agradecer la participación de Rosa
Mascarell, la última secretaria de María Zambrano, en los pasos iniciales de investigación, ordenación e informatización de
todos los escritos de la pensadora, que tan indispensables nos
han resultado para llevar a cabo este vol. VI, y de forma muy
Nota introductoria a este volumen
35
especial su parte I. Al escritor cubano Jorge Luis Arcos hay que
agradecerle que, en colaboración con Sebastián Fenoy, también
coadyuvase en la búsqueda de artículos y en esos mismos trabajos previos de reordenación. Asimismo, a Elena Laurenzi le debemos el habernos proporcionado el tan decisivo artículo original de Zambrano «Diotima (fragmentos)» de 1956. Agradezco
también a José Luis Mora la variada información que me ha
proporcionado sobre Blas Zambrano, y en general sobre la familia de la pensadora y sus primeras estancias tanto en Madrid
como en Segovia. A Margarita González Lassalle le debemos la
lectura y transcripción de las cartas en francés de María Zambrano al matrimonio Zervos (Yvonne y Christian), y a Tomás
Pollán varias informaciones sobre referencias antropológicas y
bibliográficas de Zambrano, así como a Alejandro Bermúdez
sobre aspectos filológicos y algunos datos sobre poetas amigos
de Zambrano que aquí figuran. Algunas informaciones concretas, y tal como figuran en las respectivas notas, se las debemos
a Marian González Martín, Ángel Sastre de la Fuente y Javier
Zamora Bonilla. Asimismo vaya mi agradecimiento a Marisa
Marrodán Menchero, a Nieves Martín López y a Adela Garrote Sekseg por los varios apoyos logísticos que nos han prestado,
así como a Alicia Rodríguez Cano y a Juan Ignacio Hernández
por su constante ayuda en tareas informáticas, en especial a mí
mismo, y tanto a Susi Trillo como a Julia Sotoca su colaboración en todo momento en el cotejo y lectura de muchos textos.
Y gracias de nuevo a Agustín Andreu por su constante amistad
alentadora, que tanto me ha sostenido en la ardua elaboración
de este volumen VI, y para el que él también ha aportado importantes datos para algún texto.
De forma muy especial agradecemos al Patronato de la Fundación María Zambrano y a su actual Presidente como alcalde
de Vélez-Málaga, Francisco Delgado Bonilla, la atención y el
apoyo prestados a estas OO.CC., y muy específicamente al Consejo asesor de estas Obras formado por José Luis Abellán, Agustín Andreu, Carmen Asenjo, Pedro Cerezo, José Luis Mora, Miguel Morey, Juan Fernando Ortega y Carmen Revilla.
Gracias a sendas ayudas económicas concedidas por la Concordia University (Montreal), Goretti Ramírez pudo llevar a
36
Jesús Moreno Sanz
cabo entre 2004-2007 los primeros pasos antes relatados para
la edición de Delirio y destino, y continuar su investigación entre 2009-2010, así como realizar tres viajes a la Fundación María Zambrano y disponer de la mencionada asistente de investigación (María José Giménez).
Singular mención ha de hacerse de las personas que han venido trabajando en diferentes tareas en la Fundación María
Zambrano de Vélez Málaga durante estos años de elaboración
de estas OO.CC, es decir, desde abril de 2006 en que se aprobó
su proyecto, y más específicamente desde julio de 2009; personas que, en contacto permanente con el Director y con cada
uno de los miembros del Comité ejecutivo de estas Obras, han
ido realizando múltiples tareas y gestiones indispensables: los
anteriores Director y Secretario de esta Fundación, respectivamente Juan Fernando Ortega y Salvador Soriano, así como el
personal que ha venido cuidando de su archivo como José Antonio Franco y Mercedes García, así como Loli Gámez y Luis
Ortega, quienes han continuado en esa tarea durante la realización de este vol. VI, en el que han colaborado intensamente
aportando cuanta documentación ha sido necesaria. Al nuevo
Director de esta Fundación, Antonio Garrido, así como al nuevo Secretario, Javier Checa, los debo mi máximo agradecimiento por el renovado impulso con el que han seguido poniendo a
la entera disposición del logro de estas Obras Completas de
María Zambrano la Fundación de su nombre.
Un muy destacado lugar de estos agradecimientos ha de
ocuparlo la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, y muy en especial su decano, Rafael Orden, pues
gracias a él se firmó el mencionado Acuerdo de colaboración
entre la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense
de Madrid y la Fundación María Zambrano de Vélez-Málaga
el 28 de mayo de 2012, que propiciaba la colaboración de tres
profesores de esa Facultad (Pedro Chacón, catedrático de filosofía; Mariano Rodríguez, Director del Departamento de Teoría del conocimiento, Estética e Historia del Pensamiento; José
Luis Villacañas, Director del departamento de Historia de la
Filosofía) con el Comité ejecutivo de estas OO.CC. Gracias a ese
acuerdo, y tal como ya he expuesto, Goretti Ramírez pudo rea-
Nota introductoria a este volumen
37
lizar dos viajes desde Montreal a Madrid, impartir una conferencia sobre este volumen en dicha Facultad, y reunirse en Madrid con el equipo que conforma el Comité Ejecutivo de estas
OO.CC. Asimismo, esa colaboración por parte de la Facultad
de Filosofía de la Universidad Complutense ha permitido realizar varias sesiones de trabajo en el Seminario del Departamento
de Teoría del conocimiento y la integración en ese Comité ejecutivo de Pedro Chacón y Mariano Rodríguez.
Finalmente, este volumen VI, al igual que el III –que contó
también con una ayuda económica de la Consejería de Cultura
de la Junta de Andalucía–, ha sido posible gracias a la subvención económica concedida a la editorial Galaxia Gutenberg por
el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Este volumen de obra completa ha podido realizarse gracias al impulso y apoyo del Patronato
de la Fundación María Zambrano, y de la alcaldía de Vélez-Málaga, así como de la dirección
de la Fundación María Zambrano y el trabajo de documentación realizado en ella.
Esta obra ha sido publicada con una subvención del Ministerio de Educación, Cultura
y Deporte, para su préstamo público en Bibliotecas Públicas, de acuerdo con lo previsto
en el artículo 37.2 de la Ley de Propiedad Intelectual.
Parte del trabajo de investigación para la fijación de los textos ha sido posible gracias a la
subvención por parte de la facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.
Coordinación y revisión al cuidado de Jesús Moreno Sanz
Edición al cuidado de Goretti Ramírez y Jesús Moreno Sanz,
Con la colaboración de Pedro Chacón Fuertes, Sebastián Fenoy Gutiérrez,
María Luisa Maillard García, Fernando Muñoz Vitoria y Antolín Sánchez Cuervo
Documentación: Loli Gámez Bermúdez y Luis Ortega Hurtado
Publicado por:
Galaxia Gutenberg, S.L.
Av. Diagonal, 361, 1.º 1.ª A
08037-Barcelona
[email protected]
www.galaxiagutenberg.com
Círculo de Lectores, S. A.
Travessera de Gràcia, 47-49, 08021 Barcelona
www.circulo.es
Primera edición: enero 2014
© Fundación María Zambrano, 2014
© Galaxia Gutenberg, S.L., 2014
© para la edición club, Círculo de Lectores, S.A., 2014
Fotocomposición: Maria Garcia
Impresión y encuadernación: Liberdúplex
Depósito legal: B. 28952-2013
ISBN Galaxia Gutenberg: 978-84-15863-84-7 (tomo VI)
ISBN Galaxia Gutenberg: 978-84-8109-957-7 (obra completa)
ISBN Círculo de Lectores: 978-84-672-5810-3 (tomo VI)
ISBN Círculo de Lectores: 978-84-672-4573-8 (obra completa)
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública
o transformación de esta obra sólo puede realizarse con la autorización de sus titulares,
a parte las excepciones previstas por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español
de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear fragmentos de esta
obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 45)
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