Crónicas de tiempos duros - FARC-EP

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COLECCIÓN
CRÓNICAS DE TIEMPOS DUROS
CRÓNICAS DE TIEMPOS DUROS I
Las últimas preocupaciones de Alfonso Cano
Presentación
Si en el imaginario de las FARC existe un territorio legendario, es el área general de Marquetalia, en
el sur del Tolima. Allí fundaron Jacobo Prías Alape, Manuel Marulanda Vélez y tres decenas más de
ex guerrilleros comunistas, la colonia agrícola que diez años más tarde, en el gobierno de Guillermo
León Valencia, sería bombardeada y ocupada por el Ejército Nacional de Colombia.
La región sur de Gaitania, inspección perteneciente al municipio de Planadas, y remontada entre las
abruptas montañas que conducen al nevado del Huila, es confluencia de cuatro departamentos
colombianos: Tolima, Huila, Cauca y Valle. Terrenos difíciles, selváticos y de páramo, serían el
escenario histórico del nacimiento de las FARC hace ya medio siglo. Y también el territorio en el que
el Comandante Alfonso Cano pasó sus últimos diez años de vida guerrera.
Las mentes perversas de la inteligencia militar y la gran prensa reaccionaria colombiana podrán
haber concebido todo tipo de infamias, para denigrar de la imagen del dirigente político y
revolucionario que el gobierno de Juan Manuel Santos logró traidoramente asesinar el 4 de
noviembre de 2011 en el Cauca. Pero jamás podrán explicarse que un joven profesional de familia
acomodada y brillante futuro en la capital del país, lo abandonara todo para asumir una vida plagada
de peligros, sacudimientos y privaciones siempre crecientes, animado por el sueño de una Colombia
sin crímenes ni persecuciones políticas, digna, en desarrollo y con justicia social.
Revolucionarios como Alfonso Cano siempre serán una bofetada en el rostro para los predicadores
de las maravillas de la sociedad capitalista. Porque les prueban que hay cosas que jamás podrán
comprar con su dinero: la honestidad, la decencia, la lealtad y el decoro. Porque pertenecen a la
categoría de los idealistas, los quijotes, los que están dispuestos a entregar la vida por la causa de
sus pueblos. Porque dejan de pensar en sí mismos, en su pequeño mundo, para empeñar sus mentes
en bien de los demás, de los agraviados y víctimas, de la humanidad entera y el planeta.
En las duras condiciones de la Cordillera Central, la más alta y empinada del país, las temperaturas
son muy bajas. Más aún en medio de la selva. Llueve con frecuencia, la bruma cubre
constantemente los espacios, se forman barrizales con facilidad, las quebradas y los ríos suelen bajar
torrentosos, son difíciles de cruzar, las marchas y desplazamientos implican, sin excepción,
exigentes esfuerzos cuesta arriba y dolorosos descensos a las hondonadas. Todo lo cual se agrava
en las operaciones de guerra. Aviones soltando bombas, helicópteros disparando ráfagas, tropas
desembarcando, innumerables patrullas del Ejército ansiosas de cobrar sangre humana.
Vivir así raya en el heroísmo. Tanto que ni las tropas de contraguerrillas, entrenadas y preparadas
sicológicamente para las condiciones más difíciles, ni las fuerzas especiales concebidas para acceder
a los sitios más impenetrables, soportan más de tres meses una campaña continua. Se hace
necesario relevarlas ante el riesgo que envuelve la pérdida de su moral de combate. Generales,
coroneles y comandantes de batallones a lo sumo se aproximan en aeronaves, a seguir desde las
alturas el desarrollo de las operaciones en tierra. No soportarían una semana abajo.
Los guerrilleros, sin embargo, mujeres y hombres, muchachos o adultos, hacen de ese medio
implacable su ambiente natural. Allí viven en comunidad, en una hermandad incomprensible para
sus perseguidores, desde los nuevos ingresos a filas hasta los más importantes mandos de la
organización. Es el estilo de vida que imprimieron a las FARC hombres como Manuel Marulanda
Vélez y Jacobo Arenas. Y en el que el camarada Alfonso Cano supo moverse en todo momento con
destacada abnegación y moral inquebrantable.
Animado además por un optimismo desbordado. Quien lo haya conocido y tratado puede dar fe de
que siempre se sintió feliz, plenamente satisfecho del papel que le correspondía desempeñar en la
vida. Su elevado concepto de lo que representaban en el país, el continente y el mundo las
posiciones ideológicas y políticas, la persistencia, los saltos adelante, la resistencia y la combatividad
de las FARC-EP, constituía su mejor aliciente para aportar lo máximo de sí a la organización en cuya
dirección participaba desde hacía tres décadas.
En esas peñas frías y lluviosas de las faldas del nevado del Huila, en las orillas de un río llamado
Guayabo, en un campamento situado en un hueco donde casi ni entraba el sol, en marzo de 2008
tuvo conocimiento de las más grandes tragedias sufridas en serie por las FARC en su historia. La
muerte del camarada Raúl Reyes y el práctico aniquilamiento de su unidad en Sucumbíos, el
horroroso crimen de Iván Ríos en Caldas, la sorprendente e inesperada muerte del camarada
Manuel. Tres miembros menos del Secretariado Nacional de las FARC-EP, incluido su jefe máximo y
fundador. Una repentina y dolorosa situación ajena a cualquier cálculo o previsión.
Su mensaje a los demás integrantes del Secretariado Nacional fue significativo:
Sólo la solidez en los principios y la templanza que nos inculcaron los camaradas Manuel y Jacobo a
quienes llegamos mucho después que ellos a la lucha revolucionaria, nos permitirán superar la dura
prueba que hoy enfrentamos con la desaparición física de nuestro comandante, guía y conductor
cuando apenas secábamos nuestras lagrimas por los camaradas Raúl e Iván Ríos. Envío mi abrazo
solidario a Sandra, a toda la guerrillerada fariana, a los revolucionarios y al pueblo colombiano…
Cinco días después de la muerte del camarada Manuel, Alfonso Cano, designado por unanimidad
como su sucesor, vuelve a escribirles:
Les agradezco su confianza y su generosidad. Desde mi nueva responsabilidad continuaré
esforzándome al máximo, para que la propuesta revolucionaria de las FARC-EP triunfe, siempre en
el espíritu que nuestros forjadores, guías y maestros Manuel y Jacobo nos inculcaron, reiterando
nuestro compromiso y juramento de luchar hasta la victoria o hasta la muerte por el socialismo.
¿Quién podrá hoy argüir que Alfonso no fue fiel a su compromiso hasta el final? Así era él, así
pensaba él, así debemos ser todos los revolucionarios.
En las siguientes entregas daremos a conocer episodios de la vida y el pensamiento de Alfonso Cano
en sus últimos años, como un homenaje a su condición de revolucionario puro, integral,
holgadamente capaz y ejemplar. Tenemos la certeza de que fueron tales condiciones las que
movieron al imperialismo y la oligarquía colombiana, a arrebatarle la vida como requisito previo a
un encuentro exploratorio de posibilidades de paz con las FARC. Sin él, pensaban, sería fácil
rendirnos en una mesa de conversaciones. Esa lógica absurda de nuestros adversarios ha hecho
imposible la paz en nuestro país. Alfonso lo tenía muy claro, y nosotros, gracias a él, también.
CRÓNICAS DE TIEMPOS DUROS II
En la retaguardia de la compañía de Teófilo
-Las dificultades de coyuntura son solo obstáculos pasajeros que siempre se superarán.
Alfonso Cano.
Divulgada la noticia sobre la muerte natural del camarada Manuel Marulanda, la oligarquía
colombiana, sus analistas y comentaristas, sus generales y jefes políticos, al igual que todos los que
intentaban congraciarse con ella, se dedicaron a pontificar acerca del próximo fin de las FARC,
haciendo coro al Presidente Uribe en su idea de que la desaparición física de nuestro fundador
confirmaba el fracaso de nuestro proyecto político y militar.
El camarada Alfonso, que ya había prevenido al Secretariado Nacional acerca de la arremetida que
se desataría contra nosotros, orientaba entonces con sus mensajes al conjunto de la organización:
Valga recordar que las FARC nacieron hace 44 años como una respuesta popular y revolucionaria al
terror institucional y para institucional del Estado, a la vergonzosa intromisión gringa en nuestros
asuntos internos, al despojo de las tierras y su acrecentada concentración en unas pocas manos, a
las profundas injusticias sociales existentes y a la voraz corrupción de la oligarquía, realidades todas
que hoy perduran multiplicadas para desgracia de nuestro pueblo…
Persistiremos en nuestros esfuerzos por alcanzar la paz democrática por las vías civilizadas del
diálogo tal como lo hemos hecho desde hace 44 años, porque es nuestra concepción revolucionaria,
porque así son nuestros principios. El levantamiento armado, la guerra de guerrillas, la
clandestinidad y la actividad conspirativa responden básicamente a la violencia institucional que
desde la muerte del Libertador Simón Bolívar ejercen los poderosos contra las mayorías que han
luchado por libertad, tierra, trabajo, justicia, democracia y soberanía…
No nos arredran las dificultades, no nos amilanan las amenazas de la oligarquía que hemos
escuchado toda la vida, no creemos en los llamados a la claudicación y a la indignidad, ni en los judas
que aceptan las monedas de su oponente porque sobre esa moral nunca se construirá un mejor país,
ni una sociedad pujante ni una familia solidaria…
Camaradas: los caminos que conducen al incremento de la lucha popular en sus más variadas
formas y a la conquista del poder, nunca han sido fáciles, ni en nuestro país ni en ninguna otra parte
del mundo, ni ahora ni antes. Solo la profunda convicción en la victoria, en la justeza, validez y
vigencia de nuestros principios y objetivos y un monolítico esfuerzo colectivo, garantizarán el triunfo.
A los reaccionarios que hacen cuentas alegres con las FARC les informamos que la intensidad de la
confrontación nos ha fortalecido…
Por estos días la derecha, los traidores y los oportunistas quieren darnos consejos sobre cómo abocar
la situación luego de la muerte del camarada. El periódico EL TIEMPO nos quiere dar lecciones sobre
cómo debe ser hoy un revolucionario. La claridad de nuestra exposición y decisión debe persuadir a
la opinión a entender que cuando se tienen convicciones firmes, una línea clara y un norte preciso,
las dificultades de coyuntura son solo obstáculos pasajeros que siempre se superarán. La única
propuesta fracasada es la que pretende perpetuar al actual
estado colombiano, incapaz
históricamente de construir justicia social, democracia y soberanía.
Todas estas sabias reflexiones las hacía al tiempo que daba cuenta que el Ejército empezaba a tender
un impresionante cerco contra el área en la que se hallaba. Los operativos comenzaban a
incrementarse en los dos costados de la Cordillera Central. En Belalcázar, Planadas, Herrera, Río
Blanco, Chaparral, Florida, Pradera, Miranda, Corinto, Jambaló y Toribío no había un lugar en el que
cupiera otro soldado más. Sin embargo, en medio de tan grande despliegue, el camarada Pablo
Catatumbo, recién incorporado en calidad de miembro principal al Secretariado Nacional, llegó a su
campamento para hacerle compañía.
Su presencia alegró enormemente al camarada Alfonso. Aparte de su vieja militancia en las FARC,
lo conocía desde hacía 40 años, de los tiempos en que siendo dos muchachos integraron una
delegación de la Juventud Comunista a Moscú, para participar en un curso político en la escuela del
Komsomol. Pasaban horas hablando y riendo, rememorando anécdotas de su vida pasada. A partir
de su amistad e identidad política, fueron muchas las ideas que emergieron para la conducción
acertada de nuestra organización.
Por esos días el camarada Alfonso se apoyaba en la compañía móvil de Teófilo para conseguir los
abastecimientos y algunas otras cosas menores. Había un sistema de escalonamiento para hacer
llegar las cosas hasta su unidad, de manera que nadie pudiera conocer su destino final. Pero ello no
excluía que esa compañía fuera objeto de permanente acoso y persecución por parte del Ejército,
lo cual la fue obligando a convertirse simultáneamente en una unidad de combate que hacía frente
constantemente a las incursiones en masa de la tropa.
El eco de los combates se escuchaba diariamente entre la espesa capa de monte. Conmovía ver las
despedidas de los muchachos que salían a cumplir misiones de exploración entre la jungla. Algunos
casi las convertían en rituales de adiós definitivo, así regresaran más tarde con una amplia sonrisa
en los labios. El choque con el Ejército era seguro y lo que importaba realmente era detectar su
presencia o ubicación antes que los soldados profesionales lo hicieran con ellos. En el primer caso
el éxito estaba asegurado, en el segundo se corría el grave riesgo de que al menos alguno de aquellos
valientes muchachos no lograra salir con vida. La tropa es implacable, disfruta y obtiene
recompensas por matar. Cuando un descuido de la guerrilla la expone a su fuego, sale a relucir el
grado de salvajismo con el que ha sido entrenada.
La compañía del camarada Alfonso, la Hernando González Acosta, seguía desde la retaguardia, con
cuidadoso interés, los pormenores de la dura confrontación que se libraba no muy lejos de ella.
Encaramados en las copas de los árboles más altos, los observadores daban cuenta de los
bombardeos. En muchas ocasiones llegaba hasta allí el hálito oloroso a muerte de las nubes
producidas por las bombas al estrellarse contra el suelo. Lo que hasta un segundo antes era paisaje
de selva daba paso a un gran quemado, un agujero entre la espesura de la madre tierra, como si se
tratara de la piel de un cuerpo alcanzado por un proyectil. Con el tiempo la zona se fue llenando de
quemados aquí y allá, tomando la apariencia de una acuarela de cráteres.
Poco a poco el Ejército ocupaba posiciones en la cordillera que separa Gaitania del páramo, las
cuales se empeñaba en no abandonar, al precio de tener que fortalecerlas en número y poder de
fuego. Al contar con permanente apoyo aéreo, las patrullas incursionaban en la montaña con
creciente frecuencia, lo cual no dejaba a la guerrilla alternativa distinta que el empleo de las minas
antipersona, único y eficaz medio de detener el avance de una fuerza regular en situaciones como
esa. La frenética obsesión de la tropa por avanzar en esas condiciones, terminaba con varios de sus
integrantes heridos gravemente en las piernas, de tal manera que los helicópteros de apoyo y
sanidad llegaban repetidamente a trasladarlos a hospitales en la ciudad. La presión sicológica que
sobre una tropa arrogante genera este sistema de defensa, suele llevarla hasta la desmoralización,
razón por la cual el poder promueve masivas campañas contra su uso.
Hasta el punto de posicionarlas en personas y entidades que las toman como propias. En especial
en aquellas que se proclaman defensoras de derechos humanos desde cómodas oficinas, sin
reparar que la proscripción de este pequeño implemento significa la muerte segura de los
combatientes revolucionarios, atacados por tierra por una fuerza muy superior, y por aire por
aviones cazas que descargan sobre ellos bombas hasta de 500 kilos, con diez mil veces más poder
destructivo que las armas artesanales construidas con sus manos por los guerrilleros. Tras los
bombardeos, muchos de ellos efectuados por cañones desde kilómetros de distancia, los rebeldes
sobrevivientes se ven obligados a ver por la salud de los heridos, con sus escasos recursos en la
montaña, y a retirarse del lugar abandonando los cuerpos sin vida de sus hermanos de lucha. Ni uno
solo de los defensores de los derechos humanos levanta su voz en contra del Estado y sus prácticas.
Incluso en eso se percibe la asimetría de esta confrontación.
Un buen día el Ejército se retiró de la zona dejando tras de sí una calma generosa. Pero unas semanas
después, una mañana de agosto del 2008, dos muchachos salieron de la unidad de Teófilo a cumplir
una tarea. Y mientras uno de ellos se apartó del primero a fin de recoger alguna cosa de otro lugar
cercano, el que permaneció a su espera, al escuchar una bulla, se fue arrimando con cuidado al
borde de una montaña cerrada, encontrándose de repente envuelto en una cerrada balacera. Una
patrulla del Ejército, en la completa clandestinidad, se había ido aproximando al campamento de
Teófilo quizás desde cuantos días atrás, con el propósito de asaltarlo por sorpresa. La actitud
vigilante del muchacho la obligó a revelar su presencia haciendo fuego contra él, sin haberle
acertado, por fortuna. Al escuchar los disparos, integrantes de la compañía de Teófilo y de la guardia
del camarada Pablo corrieron a toda prisa a combatir al enemigo descubierto. El enfrentamiento se
prolongó durante todo el día. En la noche, la tropa aprovechó las sombras para retroceder y salir
del área. Lo único que quedó de ella fueron los abundantes rastros de sangre de los heridos o
muertos que sacaron consigo.
A partir de entonces, transcurrieron casi dos años en los que el Ejército abandonó por completo sus
incursiones en contra de esa compañía. La González Acosta estuvo asentada en distintos lugares
durante aquel tiempo de tranquilidad.
CRÓNICAS DE TIEMPOS DUROS III
Percances, premoniciones, reflexiones y certezas
-Hacer más agresiva nuestra guerra de guerrillas móviles, en permanente ofensividad, contrastando las
afirmaciones sobre los éxitos estratégicos de la seguridad democrática.
Alfonso Cano
El último día del año 2009 se presentó una novedad preocupante. El camarada Pablo Catatumbo,
que tenía ya año y medio de trabajar al lado del camarada Alfonso, con quien se reunía muy
sagradamente todas las mañanas desde muy temprano hasta el medio día, sufrió un percance que
estuvo a punto de costarle la vida.
Desde un comienzo, su guardia personal había quedado reforzando la unidad de Teófilo, así que él
acostumbraba periódicamente trasladarse allá a objeto de instruir y orientar a sus tropas, al tiempo
que atender sus inquietudes y necesidades. Por tratarse del último día de diciembre, esta vez su
traslado obedecía al deseo de pasar con su personal la noche de año nuevo. Así que muy a las ocho
de la mañana partió a la larga caminata que lo llevaría a reencontrarse con su gente.
El terreno era selvático y empinado. Había que cruzar una cordillera y descender después al
profundo cañón que formaba el río Támaro. En algún momento de esa bajada, el camarada Pablo
resbaló y cayó por el barranco que conducía a las aguas turbulentas. Rodó unos ochenta metros,
golpeándose una y otra vez contra rocas, árboles y palmas, hasta cuando un espeso arbusto detuvo
su caída. Veinte metros lo separaron de ser devorado por la oscura corriente del río. Aparte de las
múltiples contusiones sufridas en todo el cuerpo, se fracturó seriamente el húmero del brazo
derecho. Transcurrió más de un mes para estar en condiciones de regresar.
Aquello hizo que se enfriara el ánimo para la celebración del año nuevo. Y si pudiera creerse en esas
cosas, parecía una premonición acerca de las grandes dificultades que traería el año que se
avecinaba. En realidad el camarada Alfonso, que sabía leer con olfato visionario los acontecimientos,
venía advirtiendo de un tiempo atrás acerca del curso de los movimientos enemigos y las medidas
que nos era necesario adoptar en todos los sentidos.
Sus comunicaciones a las FARC eran precisas:
Tanta propaganda oficial contra nosotros, tan intensa lucha ideológica por desvirtuar nuestra
conducta, es solo resultado del odio y el miedo que profesa la oligarquía a los intereses populares
que representamos y su plena conciencia de que las FARC-EP somos la verdadera alternativa
revolucionaria.
Captaba con claridad que la ofensiva no sólo era de orden sicológico. La traición a la patria del
Presidente Uribe al permitir la instalación en el país de 7 bases norteamericanas, implicaba a su vez
una amenaza material para nosotros:
Con tal decisión entramos en otra etapa de enfrentamientos abiertos con el imperio más poderoso
de la historia de la humanidad, que en su ajedrez político, nos ubica como un objetivo de primer
orden, lo que nos exige mayor combatividad y eficacia militar, audacia política para no dejarnos
aislar, firmeza granítica en los principios, así como también el esfuerzo sistemático por elevar la
responsabilidad de todos los guerrilleros farianos en cada uno nuestros actos cotidianos.
Quedaba claro que el imperio asumía directamente las operaciones contra nosotros. Pero eso en
ningún momento debía amilanarnos:
Duro el periodo que se nos avecina con los gringos en la mitad de las distintas áreas. Van a
modificarse muchas cosas, rutinas y algunos planes, ¿cierto? Leyendo con atención, son numerosos
los artículos donde se analiza la estrategia gringa y su particular interés en combatir a las FARC.
Algún oficial gringo insinúa que nos van a coger de ensayo, para continuar su análisis sobre las
guerras irregulares, pues están conformando una gran fuerza para este tipo de confrontaciones,
dado que según algunos, poco a poco se van descartando posibilidades de nuevas guerras entre
fuerzas regulares. ¿Qué tal la suerte que nos tocó?
En mensaje de septiembre de 2009, describiendo los movimientos de la tropa en el área circundante
a su ubicación general, había puesto de presente:
Están instalando nuevas bases por todas estas tierras y creando lo que llaman Comandos Específicos,
embriones de futuras divisiones. Lanzando operativos amplios y sostenidos sobre cada uno de los
cañones que tienen las dos cordilleras. Barriendo y permaneciendo en cada área… Disputándonos
metro a metro, caño por caño, finca por finca, familia por familia, persona por persona. Como lo
están haciendo en todo el país. Todos los recursos al servicio de una sola meta. La estrategia total
para la guerra total.
La arremetida comprendía todos los escenarios, pero en cada uno de ellos había que librar la lucha
más decidida. Veamos su comentario de octubre de 2009 en torno a la fanfarronada uribista de
amenazarnos con la Corte Penal Internacional:
El próximo 1 de noviembre serán integralmente vigentes para Colombia, los protocolos de la llamada
Corte Penal Internacional. Es importante que realicemos un intercambio al respecto, no solo para
conocer mejor de sus alcances, sino ante todo, para acordar acciones concretas contra los
responsables de la violencia que azota al país de muchos años atrás. La oligarquía colombiana se
solaza amenazante contra las FARC y es nuestro deber precisar acusaciones que, como en el caso de
Pinochet, pongan contra la pared a todos los asesinos que hacen parte del establecimiento
colombiano.
Lo importante era permanecer siempre alertas:
La enorme cantidad de información que maneja el Estado sobre las FARC le ha posibilitado afinar
diferentes aristas en sus ofensivas, que nos continúan afectando y frente a las que no podemos bajar
la guardia. Las novias civiles, los peligros que acarrea una relación estrecha con la familia, el
liberalismo, el machismo, la indisciplina, el acomodamiento de algunos, las dificultades para un
control permanente de los planes y los cuadros, incluso el hecho que las nuevas generaciones de
guerrilleros no vivieron la existencia del campo socialista, de la guerra fría, de los primeros años de
la revolución cubana, etc., todo ello exige la intensificación de nuestro trabajo ideológico,
privilegiando la lectura diaria de nuestros documentos enriquecida a partir de la lucha cotidiana que
desarrollamos. Y reclama también con mucha fuerza, la preparación de más camaradas en las tareas
de organización y conducción política de la lucha de masas, que es donde hoy se está dando buena
parte de la confrontación.
Cuando Pablo volvió a reencontrarse con el camarada Alfonso padecía de la inmovilidad
permanente de tres de los dedos de su mano derecha. El hueso le había soldado, pero sin la correcta
atención médica, imposible de tener en las circunstancias en que se hallaba la zona, la curación se
había cumplido en falso. En adelante esa sería una preocupación permanente del camarada Alfonso,
pese a que Pablo procuraba continuar con su actividad normal, cumpliendo contra toda adversidad
las tareas encomendadas.
Los medios de comunicación ya hablaban de modo abierto acerca de la presencia del camarada
Alfonso en el páramo de Las Hermosas y la presión militar se acentuaba. Desde Chaparral revisaban
uno a uno cada cañón, en una aproximación incesante. El camarada Alfonso advertía a las unidades
de su guardia: hay que estar atentos a cualquier situación porque puede sonar plomo cerca y nos
toca enfrentarlos.
Un gran concentración de tropas comenzó a producirse en Planadas. La noticia sobre la muerte del
general Fernando Joya Duarte en un accidente aéreo saliendo de Chaparral a Planadas, ponía de
presente el inmenso operativo que comenzaba a desencadenarse contra la parte alta de la región
de Marquetalia. Así lo vio con claridad el camarada Alfonso y por eso comentó al Secretariado:
Con la muerte del general Joya, son dos los jefes de unidades del ejército en el sur del Tolima, que
fracasan en estos últimos tiempos, al precipitarse a tierra sus helicópteros seguramente averiados
por el permanente hostigamiento guerrillero o fatigados por el intenso trajín a que los vienen
sometiendo.
El hecho publicitó la activación de la Nueva Fuerza de Tarea del Sur del Tolima a la que Uribe le
definió objetivos y tiempos, en el marco de la fascista Seguridad Democrática y de su salida de la
Casa de Nariño. Este hecho nos explica la presencia de los generales Padilla de León y Oscar
González, antes de ayer, en Planadas y Santiago Pérez, el incremento sostenido de tropas, operativos
y sobrevuelos de gran variedad de aeronaves de guerra por toda la región.
Esta presión, la misma que se ejerce en todas las áreas del país donde luchan las FARC-EP, se ha
escalado en los últimos días de la presidencia de Uribe como consecuencia del desespero oficial por
el fracaso de su estrategia fascista, los evidentes desastres socio-políticos del gobierno y la
progresiva pérdida del respaldo de muchos de sus áulicos.
CRÓNICAS DE TIEMPOS DUROS IV
Comandos enemigos en acción
-Lo importante para nosotros será mantener y fortalecer nuestra fuerza militar y, avanzar en el trabajo de
masas, en la organización popular de una fuerza política y social que se erija como alternativa verdadera
de poder.
Alfonso Cano
El 10 de mayo de 2010 se produjo el primer contacto armado con unidades que integraban la
seguridad del camarada Alfonso.
Se trató de un choque entre una de las exploraciones cotidianas enviadas a la periferia del
campamento y varios soldados de las fuerzas especiales del Ejército que cumplían una infiltración
profunda a la zona. Un perro que acompañaba la exploración guerrillera husmeó presencia extraña
en un matorral. Cuando Hermides, un viejo combatiente que había acompañado durante muchos
años al camarada Alfonso, intentó penetrar al lugar, atraído además por un olor a excrementos
humanos, fue recibido con varios disparos de fusil.
Tras un breve combate los exploradores del Ejército se replegaron hacia su ruta de escape. Dos
helicópteros hicieron presencia al anochecer en la zona alta del río Támaro y dos avionetas
estuvieron sobrevolando el área toda la noche. Después se supo que uno de los helicópteros había
recogido los comandos enemigos. En el sitio del combate fueron hallaron dos equipos y diversos
rastros de la presencia enemiga. Al concluir que el Ejército se hallaba tras una pista cierta, los
camaradas decidieron moverse varios kilómetros arriba.
Una semana después, una exploración que había sido despachada para varios días, regresó esa
misma tarde con una novedad que no daba espera. En un lugar conocido como el filo de la estufa,
se habían encontrado el trillo de tres caletas mal borradas, donde se calculó podían haber dormido
entre 9 y 12 unidades. Traían un poliéster de los que sirven para guindos de casa y unas estacas de
aluminio de las que usaba la tropa. Los rastros eran de dos días atrás.
De inmediato se adoptaron todas las seguridades correspondientes y se sacó un comando a liderar
la operación de rastreo y ubicación del comando enemigo. Dos días más tarde localizaron sus
rastros. En la mañana siguiente llegaron al campamento dos de los integrantes del comando de
búsqueda, con el doble propósito de llevar provisiones y refuerzos para el inminente choque con los
de la tropa.
El grupo de cinco que quedó a la espera en la parte alta de la cordillera, ensayó una exploración
cuidadosa tomando aguas abajo por un caño pedregoso y de aguas cristalinas que llamaban El
Salado. El guerrillero de la vanguardia pasó a escasos metros de uno de los soldados, sin verlo, lo
cual obligó a este a retroceder lentamente procurando atrincherarse para disparar seguro. En ese
momento lo vio el guerrillero que iba de segundo, acertando a usar su arma adelante. De inmediato
se prendió un combate intenso que se prolongó por quince minutos. A uno de los cuatro guerrilleros
que se hallaron en el estrecho espacio en que se realizaba el combate se le trabó el fusil. Los demás
concentraron fuego y granadas de mano contra los enemigos que los superaban en número, los
cuales, al saberse descubiertos, decidieron emprender la retirada abandonando en el lugar gran
parte del material que llevaban consigo.
El grupo de los cinco muchachos recuperó de inmediato 9 equipos que procedieron a mover a alguna
distancia de allí. Un cuarto de hora después de los tiros comenzó a escucharse un fuego nutrido de
mortero de 120 milímetros sobre el sitio del encuentro. Y media hora más tarde arribaron los
aviones tucanes a bombardear el lugar en donde había tenido lugar el choque. Unos minutos
después hicieron presencia 8 helicópteros que tras disparar ráfagas de ametralladora sobre la zona,
terminaron por descargar más tropa en el filo aledaño. Otro helicóptero, cubierto por otros
artillados, lanzó escalerillas y lazos por los que ascendieron los integrantes del comando
descubierto. Continuaron los desembarcos de tropa y durante toda la noche hubo bombardeo con
granadas de 120 milímetros. Disparaban desde Santa María, en el Huila.
En la mañana siguiente comenzaron a escucharse las detonaciones producidas por la activación de
las minas sembradas en el páramo. Los soldados, al comenzar su avance, eran víctimas de ellas. Un
pequeño artilugio construido manualmente por los guerrilleros producía más daño en las tropas,
que los que ellas podían ocasionar a las guerrillas con sus aviones bombarderos y helicópteros
artillados. El examen del material arrebatado al comando enemigo suministró más idea acerca de
los recursos tecnológicos empleados en esta nueva fase de la guerra.
Los equipos recuperados fueron 9, cada uno con un peso aproximado de dos arrobas y media,
raciones calculadas para 15 días, enlatados, papeletas de comida rápida, estufas individuales de gas,
guantes, zapatillas especiales con huellas de animales como danta, oso y diferentes aves en las
plantillas. También había un computador con abundante información, baterías para radio, cámaras
de fotografía y de video, un medidor de distancia, ganchos de alpinismo y otros artefactos para la
comunicación por radio.
Todo señaló que se trataba de uno de los comandos que llaman Camaleón, el cual al escapar logró
conservar el radio, los celulares, GPS y el SPOT, un aparato que los enlaza directamente con el puesto
de mando y emite una señal que al tiempo que marca sus coordenadas indica que se hallan en
situación de peligro y requieren de apoyo. Por eso el rápido bombardeo con morteros y la llegada
de los aviones y helicópteros. Mucho más lo que les cuesta, que lo que consiguen.
El cambio general de la situación indicó que era necesario poner fin a los campamentos fijos y
adoptar en cambio la movilidad guerrillera permanente, que suele ir acompañada de
desplazamientos nocturnos de un sitio a otro. La unidad en que marchaban los camaradas Alfonso
y Pablo trabajó concienzudamente en ese propósito, haciendo frente a todas las dificultades con
ánimo valeroso. El propio Pablo, afectado por el problema del brazo, realizó enormes esfuerzos por
no ser una carga más. El camarada Alfonso estimaba muy en alto ese espíritu, y a la vez que
manifestaba su preocupación, no dejaba de ponerlo como ejemplo en las charlas. En realidad, quien
más despertaba la admiración y el afecto de los guerrilleros era él. Por su edad, por sus limitaciones
de visión, por su condición general. Jamás se le escuchó un quejido, siempre estaba optimista,
bromeando y riendo con frecuencia, inyectando moral revolucionaria a todos.
CRÓNICAS DE TIEMPOS DUROS V
La mente de Alfonso bajo el fuego enemigo
-En esta coyuntura, vale reiterar nuestra disposición a encontrar salidas políticas al conflicto como está
consignado desde Marquetalia en 1964, pero también, reiterar que nuestra decisión de entregarlo todo
por los cambios y los intereses populares es irreductible, sin importar las circunstancias, obstáculos y
dificultades que nos impongan.
Alfonso Cano
Resulta aleccionador repasar las ideas que cruzaban por la cabeza del camarada Alfonso Cano en los
difíciles momentos que vivía en esa primera parte del año 2010.
Uno de los esfuerzos importantes a realizar en esta coyuntura, debemos hacerlo en dirección a
fortalecer nuestra imagen como luchadores revolucionarios, comprometidos con la causa popular,
sostenidos en una ideología de clase, marxista-leninista, inspirados en el ideario del Libertador Simón
Bolívar, combatientes de Jacobo y Manuel, humanistas por principio que anteponemos el bien
común a los intereses personales
En su comentario acerca del bombardeo al 48 Frente, en el que además de Edgar, su comandante,
murieron otros combatientes de las FARC, el camarada valora especialmente lo siguiente:
Dimensionemos como ejemplo de moral fariana el heroísmo del muchacho que aun herido, no
abandonó su ametralladora, de Lucía, la menuda guerrillera lesionada que, pese a la insistencia de
Benjamín, herido de mayor consideración, no lo abandonó y logró salvarlo. El de los dos muchachos
que protegieron el dinero. Y también resaltar la actitud solidaria de la población en los momentos
críticos e incluso, asimilar positivamente la rabia de los amigos que increparon con vehemencia la
evidente irresponsabilidad de los nuestros al no haber evitado semejante bombardeo anunciado.
Sus orientaciones son puntuales con relación a los desesperados esfuerzos de Uribe por asestarnos
golpes definitivos antes del 7 de agosto en que terminará su mandato:
Hacer más agresiva nuestra táctica de guerra de guerrillas móviles, en permanente ofensiva,
contrastando las afirmaciones sobre los éxitos estratégicos de la seguridad democrática.
Un trabajo de masas muy audaz, amplio y serio que contribuya al desarrollo de las luchas populares
organizadas y confluyentes, que levante permanentemente las banderas de rechazo a las bases
gringas, al neoliberalismo oficial, al paramilitarismo, a la exclusión social y política.
Denuncia sistemática ante el mundo de la condición narco paramilitar y terrorista de Uribe, que
incluya una ofensiva para que la Corte Penal Internacional lo juzgue.
Todo lo anterior anteponiéndolo a cualquier preocupación sobre su situación personal, al respecto
de la cual escribe:
Agradecemos la preocupación por la situación en todas estas áreas. Los operativos son intensos y
avanzan, los bombardeos permanentes, pero hemos tomado medidas que nos permiten, hasta la
presente, sortearlos sin mayores novedades. Se ha incrementado la presión mediática, seguramente
tratando de incidir en la moral de la guerrillerada y de las masas de toda esta región. Hasta ahora,
vamos bien.
En junio sus reflexiones apuntan hacia nuestro modo de operar:
Sobre la forma como el ejército avanza en la invasión de todas estas áreas, recordábamos que Jacobo
afirmaba que “un ejército regular como el oficial, en su lucha contraguerrillera, tenderá a desarrollar
tácticas irregulares, mientras que nosotros, si nos descuidamos, tenderemos a la regularidad, en
contravía de nuestra condición de fuerza guerrillera”.
Ya producidas las elecciones presidenciales en las que Juan Manuel Santos resultó vencedor, el
Secretariado Nacional emitió un comunicado al respecto. Llama la atención que en medio de la
persecución desatada contra él, el Camarada Alfonso manifieste:
Estoy en la tarea de hacer un video, en una semana más o menos, a manera de conversación con los
guerrilleros, alrededor del comunicado nuestro sobre la elección de Santos. Tengo problemas para
sacarlo pues el área está muy alborotada, pero haré lo posible ya que necesitamos entrar en escena,
así nos tiren patadas, puños, mordiscos y la puerta en la cara para evitarlo. Algo en positivo, pero
reiterando principios y desmitificando la teoría del fin del fin. Te aviso, para que analicemos cómo te
lo hago llegar.
El video efectivamente se produjo y todo el país pudo conocerlo.
Aun en medio de las circunstancias que afrontaba, el camarada Alfonso no perdía oportunidad para
reiterar la línea de las FARC-EP a todas sus unidades, repetidas veces incluso, en asuntos como este,
en el que el enemigo no pierde oportunidad para calumniarnos:
La política de las FARC en relación a los llamados cultivos ilícitos se limita al cobro de impuestos y a
eso debemos circunscribirnos. Nada tenemos que ver con su exportación ni con su realización en el
mercado. Ni directamente ni por interpuestas personas.
Tenemos que recordar a las unidades que accionan en áreas calientes, que nuestra concepción y
determinaciones se circunscriben al cobro de un impuesto. Nada de laboratorios, nada de envíos al
exterior, nada de recibir regalos, nada diferente al riguroso cobro de los impuestos establecidos, con
una contabilidad escrupulosamente llevada, estrictamente controlada, todo en el marco de una
concepción proletaria de las finanzas.
Lo que el Comandante de las FARC-EP, el Secretariado Nacional o el Estado Mayor Central
determinan u orientan es de obligatorio cumplimiento para toda la organización.
CRÓNICAS DE TIEMPOS DUROS VI
Nuevo gobierno y continuación del fuego
-Lo verdaderamente trascendente es la fidelidad a la causa, la fe en nuestros propios esfuerzos, la unidad
y la confianza en la capacidad del pueblo de interpretar el mensaje de sus verdaderos representantes.
Alfonso Cano
Posesionado Santos como nuevo Presidente el 7 de agosto, no se vio ningún cambio en las
intenciones de aniquilamiento exacerbadas por Uribe. Antes bien, se diría que las operaciones
militares, policiales, judiciales y extrajudiciales arreciaron con mayor fuerza contra las FARC-EP y el
conjunto del movimiento popular en todo el país.
Sobre su llegada al poder, su discurso y sus acciones escribía puntualmente el Camarada Alfonso al
resto del Secretariado:
…La tesis de unidad nacional y la manera de acercarse a las Altas Cortes, esbozan la manguala con
que definitivamente quieren legitimar las instituciones existentes y arremeter contra las propuestas
y alternativas revolucionarias. Trata de marcar diferencias con Uribe, en el estilo, pero acelerar el
camino oligárquico que le dejó trazado.
…Santos tendrá dos apoyos muy importantes: contará con la ayuda de los Estados Unidos que
desatan una verdadera ofensiva política y militar por el mundo entero. Y tendrá también los enormes
recursos que está dejando la explotación acrecentada de la minería que subyace en nuestro suelo
patrio que le dará gran solvencia a la hora de gastar.
…El régimen le trabaja a la directriz de López Michelsen de primero derrotar al contendor para luego
sí sentarse a negociar con los vencidos. El triunfalismo de esta oligarquía es evidente en las
declaraciones de sus voceros en estos últimos días, recalentadas por el balance de los funcionarios y
los grandes usufructuarios del gobierno anterior.
…Debemos mantener tensionada nuestra fuerza para impedir que nos golpeen, adelantar acciones
ofensivas donde lo señalen los planes, intensificar nuestro trabajo de masas rigurosamente
clandestino que aliente la lucha popular e insistir en nuestras propuestas de solución política, con
iniciativa, con altura, con proyección y con realismo.
El 21 de agosto, a 14 días de la posesión de Juan Manuel Santos, a las 4 de la madrugada, se escuchó
un poderoso estruendo, producto de los ramilletes de bombas que rompían el silencio de la
madrugada. El bombardeo se produjo a media hora del sitio donde la unidad de los camaradas
Alfonso y Pablo había instalado su nuevo campamento, más exactamente en el lugar que habían
abandonado dos días atrás. Como ya es costumbre, a las bombas siguieron los aviones
ametrallando, las bengalas, los helicópteros artillados que llegan a hacer fuego y luego los que se
encargan de trasladar la tropa que tiene como misión desembarcar. Apenas amaneció, los
camaradas dispusieron la evacuación inmediata del campamento.
Ese día sucedió un episodio memorable. Un comando de exploración de los nuestros alcanzó a ver
dos soldados profesionales que hacían de vanguardia de la tropa por una trocha, acompañados por
un perro que olfateaba el piso en su oficio de hallar minas. Uno de los muchachos, el que caminaba
adelante, acertó a hacer fuego contra los del Ejército, dando de baja a los dos hombres. De
inmediato se dio inicio a un fuerte combate que se prolongó por un cuarto de hora. Cuando los
muchachos emprendían cautelosamente la retirada, escucharon de nuevo el fuego por parte del
Ejército, pero no en dirección a ellos, sino en contra de otra tropa que apareció por un flanco. Se
dispararon entre sí cohetes y bombas de todo tipo, en medio de un intercambio de disparos que se
prolongó hasta la tarde. El fuego amigo, como llaman ellos esas situaciones frecuentes que les
ocurren, sirvió para permitir, facilitar y asegurar la retirada tranquila de la unidad de los camaradas
por una trocha vieja que conducía al río Guayabito. Todo esto sucedía en la región general de
Marquetalia, al sur del departamento del Tolima, una zona que el camarada Alfonso solía llamar una
burbuja de selva.
Esa noche los camaradas Alfonso y Pablo estuvieron hablando largamente. Alfonso sostenía que el
estado de salud de Pablo, por motivo de la lesión en su brazo, no era el adecuado para las duras
jornadas que se veían venir. Su preocupación por la recuperación de su camarada y amigo era
sincera y muy grande. El resultado de la conversación fue la decisión de abrirse en dos comisiones,
y que Pablo buscara la forma de romper los varios cercos que los atenazaban, tratando de buscar
hacia el Valle y el Cauca, en procura de entablar contacto con el Bloque Móvil, la columna Jacobo
Arenas o el Sexto Frente que operaban más abajo. El camarada Alfonso le hizo prometer que se
haría operar del brazo tan pronto como estuviera en condiciones.
En seguida sobrevino una rápida y nostálgica despedida entre los dos camaradas y sus respectivas
guardias, reafirmando en cada abrazo que no abandonarían ni un minutos las banderas de lucha por
la liberación de nuestro pueblo, que superarían esa etapa y muchas más. El adiós fue intenso, como
si supieran que era la última vez que volverían a mirarse a los ojos. Tras el último abrazo que se
dieron, cada uno de los camaradas emprendió su ruta, embargado por sus sentimientos y
preocupaciones. En las semanas siguientes el camarada Alfonso estuvo muy callado y taciturno. A
leguas se notaba la falta que le hacían las charlas matutinas de los últimos dos años.
Fueron dos meses más lo que permaneció por esa zona. Allí recibió la terrible noticia de la muerte
del camarada Jorge Briceño, el Mono, que sin duda lo golpeó profundamente, sin que por ello dejara
de mostrarse fuerte como siempre. Al conjunto de los guerrilleros de las FARC los alentaría, entre
diversas expresiones, con esta:
Nos han golpeado, sí. Dolorosamente. Pero más que nadie, tenemos conciencia que la organización
y el ideario fariano, con todo lo que somos y representamos históricamente en cada zona, en el país
y en el mundo, permanece enhiesta, vital, vigente, decidida y con plena voluntad política de
continuar la brega con los lineamientos que tenemos suficientemente definidos y señalizados. Lenin
razonó que “los caminos de la revolución no son anchos y rectos como la avenida Nevski de San
Petersburgo”. Marulanda y Jacobo nos lo enseñaron y reiteraron permanentemente.
CRÓNICAS DE TIEMPOS DUROS VII
De camino a la traición
Por encima de la agresión terrorista, de la propaganda imperial y de la catástrofe del modelo soviético,
representamos con otras fuerzas del mundo, la esperanza popular de avanzar en firme hacia una sociedad
igualitaria construida sobre los cimientos del humanismo revolucionario.
Alfonso Cano.
Tres grandes temas ocuparon la atención central del camarada Alfonso Cano en los dos últimos años
de su trasegar revolucionario. El primero de ellos fue la solución definitiva de las contradicciones
con el Ejército de Liberación Nacional, ELN. El segundo, la definición del complicado tema de los
prisioneros de guerra. El tercero, que lograría culminar también satisfactoriamente al precio de su
propia vida, era a su vez el objetivo que había perseguido durante toda su vida, la solución política,
la salida pacífica al conflicto armado colombiano.
De los dos primeros podemos ocuparnos en otra oportunidad. Pero por la importancia de su apuesta
por unas conversaciones de paz, y porque revela de manera diáfana la catadura del régimen político
colombiano y de la oligarquía que gobierna al país, vale la pena detenerse en el sacrificado esfuerzo
de Alfonso Cano por la concreción de conversaciones de paz.
El país y el mundo conocieron a Alfonso Cano al lado de Manuel Marulanda y Jacobo Arenas en Casa
Verde, cuando los diálogos con Belisario Betancur. Y luego lo habían admirado en su papel como
cabeza de la delegación de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar en Caracas y Tlaxcala. Todos
supimos del papel que sus análisis y orientaciones jugaron en el proceso de paz del Caguán con el
gobierno de Andrés Pastrana en pleno tránsito al siglo XXI.
A finales de 2010, recibida la propuesta de celebrar un primer encuentro entre las FARC-EP y el
gobierno de Juan Manuel Santos, llegaba el momento para aplicar toda su sabiduría y madurez como
cuadro de la revolución colombiana, al asumir la responsabilidad de conducir los pasos de nuestra
organización en la vía de las conversaciones de paz. Así lo entendió él, y por eso sus primeras
apreciaciones al Secretariado, a mediados de octubre, fueron:
Cada vez que hemos iniciado acercamientos con los distintos gobiernos para dialogar sobre
soluciones políticas, la oligarquía está presupuestando la terminación del alzamiento armado sin
absolutamente ningún cambio importante en las estructuras socio políticas del país y nosotros en
dinamizar el proceso revolucionario de tal forma que se acorten los tiempos de las transformaciones
en Colombia.
Lo particular de la propuesta de Juan Manuel Santos, es la idea base del gobierno que va a dialogar
contra una fuerza derrotada.
Recogiendo las diferentes opiniones vertidas al respecto, les propongo responder lo siguiente, por la
misma vía, de manera puntual y sin el formalismo de una carta:
1. Nuestra voluntad de diálogo, para buscar salidas políticas al conflicto, está, como siempre,
vigente.
2. Allana el camino el hecho que el Presidente encuentre justos nuestros planteamientos expuestos
en La Plataforma Bolivariana.
3. Valoramos que tenga designado a su hermano Enrique para los contactos que se proponen.
4. Le proponemos un primer encuentro reservado, en territorio colombiano, en zona fronteriza con
Venezuela, con la anuencia del gobierno de la hermana república, que debe gestionar el gobierno
colombiano.
5. De nuestra parte asistirían dos integrantes del EMC de las FARC.
6. El objetivo de tal reunión sería exclusivamente, precisar las circunstancias y garantías para un
encuentro entre delegados plenipotenciarios, del gobierno y las FARC, que defina una agenda de
reconciliación y paz ”.
La clara posición que el comandante Alfonso Cano proponía exponer al Presidente Santos era la
respuesta al mensaje recibido de él unas semanas atrás, y del que el camarada informó así al
Secretariado de la organización:
Hace 10 días recibimos, vía Pablo, una larga comunicación del mismo amigo a través del cual Álvaro
Uribe nos mandó la propuesta de conversar en secreto, el pasado mes de Julio. Resumo lo esencial
del mensaje, que es un informe de memoria del amigo. Lo que va entre comillas son las afirmaciones
de Juan Manuel Santos.
Un abrazo, Alfonso.
- El 6 de septiembre se reúne el amigo de Pablo con el Presidente durante 2 horas y media. Santos le
dice que quiere “parar la guerra y negociar ya el conflicto histórico con las FARC. Las razones de
lucha de las FARC son ciertas y valederas, pero lo que le hace daño al país son los métodos de lucha
que usan”. “Estoy convencido que las causas que originaron la lucha de las FARC son negociables,
su plataforma de 12 puntos es un programa mínimo, allí hay espacio para una negociación y para
llegar un acuerdo”.
- "Dígales que quiero hacer la paz con las FARC. Quiero hacer historia. Que los invito a que
dialoguemos en un encuentro secreto, que puede ser en Brasil o en Suecia. Para eso daré las
garantías. Ya conversé con Amorin y Jobin, ministros de relaciones exteriores y defensa del Brasil y
tengo todo el apoyo de ese país, para que nos facilite su territorio y logística a fin de realizar este
encuentro secreto entre el gobierno colombiano y FARC”.
- “Con Suecia también está todo adelantado y aprobado por parte del gobierno sueco, para realizar
este encuentro secreto, que es realmente eso: secreto y directo entre dos delegados del gobierno y
dos delegados de las FARC. Que no habrá intermediarios, ya sean países o personas, porque la paz
en Colombia es una responsabilidad de los colombianos y de nadie más. Dígales que en ese encuentro
secreto, analizaríamos y acordaríamos todo lo necesario para una negociación política del conflicto
y que cuando todo esté acordado y el gobierno y las FARC lo crean conveniente, entonces hacemos
público lo acordado".
- “Dígales que sería muy positivo que de parte de las FARC estuvieran en ese encuentro secreto dos
personas del Secretariado, y que de parte del gobierno estarían, como delegados directos míos, mi
hermano Enrique Santos y Frank Pearl”.
- “Esta conversación puede ser, primero dentro del país, de manera secreta y luego en el Brasil o en
Suecia, con los delegados”.
- “Dígales que ese tema de la paz, por el momento y hasta que no se avance en la actual propuesta,
solo será manejado conmigo y que usted es el único autorizado para llevar y traer estos mensajes.
Que yo conversaré personalmente con usted, acerca de esto y que por el momento no delego en
nadie este tema y que ustedes, las FARC, por favor, utilicen este mismo canal, por donde estoy
enviando este mismo mensaje, para evitar filtraciones. Dígales que yo quiero que hagamos la paz,
con dignidad y sin mentiras. ”
“Que quiero que hagamos historia.”
“Que esperamos su respuesta secreta, ojalá en sentido positivo, a través suyo.”
“Dígales que esta propuesta es secreta y que si se llega a filtrar o a hacer pública o conocida, por
alguna de las partes, entonces el gobierno negará que esa propuesta de encuentro secreto se haya
hecho".
En ese momento resultaba inimaginable que al enviar Santos un mensaje en el que propone
sentarse a dialogar de paz, con dignidad y sin mentiras, estuviera simultáneamente emitiendo la
orden de dar muerte al destinatario de su propuesta. Con más razón meses adelante, cuando había
obtenido respuesta afirmativa y se hallaba en curso en varias sesiones y lugares ese primer
encuentro, mientras Santos y Alfonso Cano se cruzaban por intermedio del facilitador permanentes
comunicaciones y proposiciones de acuerdo. El Presidente tejía su traicionera decisión
pacientemente, mientras mandaba a decir en una u otra ocasión:
Está bien, acepto totalmente esta propuesta. Me sigue gustando el tono franco y directo de sus
respuestas. Dígales que la esencia sigue siendo la confidencialidad.
Estos primeros encuentros se harán en medio de "la pelotera" hasta que acordemos cambios en la
guerra.
Alfonso Cano era un hombre demasiado agudo como para no percatarse de las intenciones del
gobierno. Por esa razón comunicaba al resto del Secretariado a fines de febrero:
Por las características del operativo, parece que el Presidente quiere llevar mi cuerpo inerte como
primer punto de la reunión.
Y a mediados de año:
Los controles para abastecernos, los sobrevuelos, desembarcos, bombardeos y ametrallamientos no
cesan, día y noche, en una zona geográfica muy estrecha y cada vez más copada por fuerzas del
estado…
El riesgo que a uno lo golpeen, es permanente. Pero con alta disciplina y gran responsabilidad se sale
adelante, cumpliendo con las tareas y con los deberes que le corresponden, porque de lo contrario,
la vida de ninguno de nosotros tiene sentido. Pienso que si alguna vez me sucede algo, la razón de
peso han de ser mis rodillas, huesos, reflejos, etc., que pierden efectividad en la medida que pasan
los días y ya no rinden todo lo que quisiera para subir y bajar estas lomas…
Hoy está perfectamente claro que las constantes trabas puestas por el lado del gobierno durante
aquella reunión de encuentro y que obligaban a prolongados aplazamientos entre una y otra sesión,
apuntaban a asegurarse que Alfonso Cano, el comandante de las FARC-EP, estuviera muerto para
cuando se iniciaran las conversaciones. Ni siquiera podía estar vivo para cuando se diera comienzo
al encuentro exploratorio que se preparaba.
A eso apuntó el complot planeado por Juan Manuel Santos y el alto mando militar, inspirados
obviamente por sus amos imperiales. Lo confirman las declaraciones del general Juan Pablo
Rodríguez, comandante de las Fuerzas Militares, en el video que recién difundió el Ejército
colombiano por la televisión:
En ese momento el objetivo de alto valor estratégico iba a estar tranquilo, porque no iba a tener
conocimiento de que se estuviera planeando una operación contra ellos. Siempre utilizamos una
operación de engaño y eso nos dio muy buen resultado.
Pretende el general hacer creer que el engaño a Alfonso Cano consistió en concentrar en Palmira,
Valle, las aeronaves con las que sería realizada la operación contra él. Está claro cuál fue el
verdadero engaño. Ese del que sólo el Presidente, el Ministro y cuatro generales tuvieron
conocimiento: usar las aproximaciones al diálogo para asesinarlo. No les interesaba ninguna
reconciliación, ni siquiera su captura, lo único que los animó siempre fue su muerte, al precio de la
traición.
Una lección que las FARC-EP tenemos presente en cada instante. La misma oligarquía que firmó las
capitulaciones en Zipaquirá con los Comuneros, con la previa determinación de traicionarlos y
ejecutarlos ejemplarmente, se halla representada con sus delegados en la Mesa de Conversaciones
con nosotros. El pueblo de Colombia, los millones de hombres y mujeres que sueñan con la paz para
nuestro país, tienen en sus manos permitirles continuar obrando con su afán de dominación y
sangre, u obligarlos a jugar limpiamente y sin trampas, con el ánimo real de alcanzar por fin una
nueva Colombia, democrática y en paz, para las generaciones venideras.
Montañas de Colombia, 4 de noviembre de 2014.
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