Capítulo 2b. Romanización

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La presencia de Roma en Aldeanueva de Ebro: Colonización, etapa
imperial y tardoantigüedad
[…] Luego de haber domeñado a los pueblos que confina el impetuoso Ebro y
todas las armas que impulsó Sertorio fugitivo y de haber pacificado el Occidente,
igualmente venerable con la blanca toga que con la toga que adorna el carro triunfal
[…]1.
El suelo que reorganizarán y transformarán los romanos durante la etapa
colonizadora republicana en La Rioja estaba ocupado por diferentes pueblos
celtibéricos: los Berones, limitando al oeste con Turmogos y Autrigones, al norte con
Várdulos y Vascones, que se prolongaban también al este, y al sur con los Pelendones.
La penetración de los romanos por el valle del Ebro convirtió esta región en frontera
con los pueblos no dominados o apenas sometidos de Cántabros y Vascones2.
La actual población de Aldeanueva de Ebro, como señalábamos al inicio de este
capítulo, en el extremo oriental de la provincia, y a 3 kms del río Ebro se encuentra en
una intersección de comunicaciones3. Veremos como dicha localización vendrá definida
por los diferentes procesos de ocupación del territorio, especialmente a partir de época
romana.
A partir del siglo I a.C., las centuriaciones o repartos de tierras cultivables de
Calahorra y Alfaro, se unirán en el actual casco de Aldeanueva de Ebro. Sus ocupantes
construyeron distintos asentamientos rústicos de los que se han encontrado restos
constructivos en el mismo casco urbano así como un ara votiva4 en las proximidades.
En las prospecciones arqueológicas realizadas en el término municipal de
Aldeanueva de Ebro, los materiales recogidos no arrojan grandes datos acerca de la
ocupación romana del territorio, más allá del espacio perteneciente al territorio
centuriado de Calagurris y al de Graccurris, de lo que luego hablaremos5. La presencia
de materiales romanos, claramente identificados es testimonial, concretados en el sector
oriental. Hablaremos en estas páginas de la evidente conexión de este sector con el paso
de los ejércitos romanos, la construcción de las vías y la parcelación del territorio.
Es muy probable que la escasa presencia de materiales arqueológicos con
cronología republicana y altoimperial la podamos relacionar con el origen de la
toponimia riojana y, concretamente, sobre el término de Aldeanueva de Ebro. Mientras
que Graccurris, Calahorra, Vareia, Tritium, Libia, etc6 son topónimos de origen
romano, Aldeanueva de Ebro se encuentra entre los topónimos, no tan habituales, de
origen árabe7. Dato este que ya nos ilustra acerca del protagonismo histórico de la villa
en mayor medida a partir de la Edad Media.
1
Lucano, La Farsalia, VII, 12-19. Siglo I d.C.
ALARCOS, LLORACH, E., “Apuntaciones sobre toponimia riojana”, Berceo 16, 1950, p. 473.; PÉREZ
DE LABORDA, A., “Los vascones antes de la época de Augusto”, VII Congreso General de Historia de
Navarra, Arqueología. Historia Antigua. Historia Medieval, Historia del Arte y de la Música, Vol. I,
Príncipe de Viana, Mayo-Agosto 2011, Año LXXII, Núm. 253, pp.177-192.
3
GARCÍA PRADO, I., “Aldeanueva de Ebro. Una villa de La Rioja Baja”, Berceo 28, 1953, pp. 473504, p. 474.
4
MARTÍNEZ TORRECILLA, J. M., “Nueva ara votiva en Aldeanueva de Ebro”, Kalakorikos, 4, 1999,
pp. 237-241.
5
ÁLVAREZ CLAVIJO, op. cit., Informe sobre las prospecciones arqueológicas realizadas en el paraje
de Cabezo La Torre…, p. 14. Materiales recuperados en las prospecciones: cerámica no torneada 52,13%;
cerámica romana 0,94 %; cerámica torneada sin vidriado 15,25 %; cerámica vidriada, 20,22%; Sílex y
cuarcita, 11,44%.
6
ALARCOS LLORACH, op. cit., “Apuntaciones sobre toponimia…, pp. 475-477.
7
ALARCOS LLORACH, op. cit., “Apuntaciones sobre toponimia…, pp. 477-479.
2
Conquista y organización del territorio. Reestructuración de antiguos
núcleos urbanos y nuevas fundaciones
La repercusión de la lucha entre Roma y Cartago en el siglo III a.C. se dejó
sentir entre los pueblos celtibéricos de la zona, lusones, sedetanos, berones, arévacos,
titos, belos.8
Deberíamos remontarnos al comienzo de la Segunda Guerra Púnica, al poco
operativo ejército romano frente al poderoso Aníbal9, a la incursión romana en la
Península y cómo a partir del año 210 a.C. es elegido para dirigir la ofensiva Escipión el
Africano. Era necesario establecer un plan de conquista para organizar el territorio, para
explotarlo, por lo que durante más de un siglo se mantuvieron el sistema productivo
cartaginés y la acción depredadora de los dominadores en Hispania10.
Durante la década de los noventa del siglo II a.C., Catón protagonizó la primera
gran incursión de Roma en el valle del Ebro, bajo la orden de sofocar una rebelión que,
en el 195 a.C. amenzaba con poner en peligro el dominio romano sobre la zona. Aunque
no quedan testimonios del itinerario exacto seguido por el cónsul, pensamos que es muy
probable que La Rioja Baja se viera afectada por el paso de sus ejércitos cuando éstos
partieron de Numancia hacia el Ebro11.
La zona de La Rioja Baja fue incorporada a la provincia Citerior en el momento
en que Calagurris quedó bajo dominio romano entre 188 y 187 a.C. Con la conquista de
Calagurris y la fundación de Graccurris podemos entender como ya establecidas las
bases para la romanización del valle del Ebro, y por tanto de todo el territorio de
Aldeanueva de Ebro.
Las sublevaciones internas y los asaltos de las tribus celtibéricas y lusitanas
sobre los valles del Ebro y del Betis no cesan, arrastrando a la primera guerra celtibérica
(181 a.C.). La escasez de tierras de cultivo y el acaparamiento de los ganados por las
elites tribales habían empujado a los nativos más pobres al robo, por ello el nuevo
cónsul Tiberio Sempronio Graco se marcó como objetivo pacificar definitivamente las
comarcas riberenas del Ebro. Mediante repartos de tierras y concesiones de ciudadanía a
los servidores del ejército romano, Graco suavizaba el problema de la pobreza en esta
zona y eliminaba la causa de sus frecuentes saqueos, de la misma manera que la
fundación de Graccurris12 en el servía de referencia romana de la zona.
Posteriormente, la península se ve abocada a la participación en las guerras
civiles del I siglo a.C. Su protagonismo será decisivo en los enfrentamientos de Sertorio
contra el dictador Sila -83-73 a.C. y en los de Pompeyo contra César, más tarde.
BURILLO MOZOTA, F., “Evolución de las ciudades iberas y romanas en el valle medio del Ebro”,
Gallaecia 14-15, 1996, pp. 393-410; BURILLO MOZOTA, F., “Substrato de las etnias prerromanas en el
valle del Ebro y Pirineos”, Complutum 2-3, 1999, pp. 195-222; BURILLO MOZOTA, F., “Etnias y
ciudades estado en el valle medio del Ebro, El caso de Kalakorikos / Calagurris Nassica”, Kalakorikos 7,
2002, pp. 9-29; REYES MANZANO, A., “La prehistoria y el mundo antiguo. Autol antes de Autol”,
GÓMEZ URDÁNEZ, J. L., Autol histórico, Peñacorada Ediciones, Logroño, 2010, p. 47.
9
Algunos investigadores han afirmado que la expedición de Asdrúbal, en auxilio de su hermano Aníbal,
pudo haber pasado por Alfaro, pero las consecuencias del enfrentamiento dejaron una huella mucho más
profunda que el paso del ejército cartaginés: estaba a punto de empezar una nueva era marcada por la
dominación romana.
10
GARCÍA DE CORTÁZAR, F. y GONZÁLEZ VESGA, J. M., Breve historia de España, Alianza
Editorial, Madrid, 2001, p. 93; OLCOZ YANGUAS, S., y MEDRANO MARQUÉS, M., “Los celtíberos
y la ubicación de Celtiberia en el relato de la segunda Guerra Púnica, de Tito Livio”, Espacio, Tiempo y
Forma, Serie II, Historia Antigua, T. 23, 2010, pp. 307-340.
11
REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 47.
12
GARCÍA FERNÁNDEZ, E., “Graccurris y los oppida de antiguo Lacio”, ANDREU PINTADO, J.
(Ed.), Los vascones en las fuentes antiguas: En torno a una etnia de la antigüedad peninsular,
Instrumenta 32, Barcelona, 2009, pp. 215-230.
8
En el primer caso, las llamadas guerras sertorianas, el valle medio del Ebro fue
uno de sus escenarios más cruentos13. A raíz de dicho conflicto, el panorama de pueblos
que habitaban las tierras de lo que hoy es La Rioja cambió ligeramente con respecto al
siglo anterior, destacando el avance de los vascones, que se hicieron con la mencionada
Calagurris (Calahorra), Castantum (Cascante) y Graccurris (Alfaro). Esta región fue
sacudida por el conflicto con especial virulencia a partir del 77 a.C., cuando Sertorio
decide situar sus cuarteles de invierno en el valle medio del Ebro; mientras que
Calagurris se había declarado sertoriana, otras ciudades como Graccurris y casi todos
los berones se declararon en contra de la causa de Sertorio14. Y ahí encontramos, en una
encrucijada de caminos, el territorio de Aldeanueva, territorio, de alguna manera
dividido entre partidarios y detractores de Sertorio.
La península se convierte en el principal núcleo de resistencia armada al poder
aristocrático asentado en Roma y en la base de las operaciones para la reconquista del
gobierno. Sertorio no puede librar los poblados celtíberos –Uxama, Clunia, Calahorra y
Huesca- de la acción devastadora de Roma, preámbulo de su muerte a manos de sus
propios partidarios y a mayor gloria de Pompeyo15. El texto elegido para introducción
del capítulo es ideal para entender el sentimiento de lo sucedido. Los partidarios del
bando ganador obtuvieron algunas ventajas al fundarse las primeras colonias de
veteranos y concederse la categoría de municipium a algunos poblados indígenas.
No se apaciguaría definitivamente Hispania tras la guerra civil –las legiones
lanzan duras campañas contra los pueblos del norte- hasta que en el 29 a.C. Augusto
decida completar el dominio de todo el territorio hispano16. Hasta la época de César no
existe en Roma una racional política colonizadora. No obstante ante la urgencia de
acomodar a los veteranos del ejército y defender el Guadalquivir de los ataques
lusitanos o el Ebro de las tribus norteñas, se fundarían las primeras ciudades romanas,
que posteriormente acceden a la categoría de colonia o municipio: Calahorra estaría
entre ellas17 y veremos como afectará al territorio de Aldeanueva de Ebro.
El territorio de Aldeanueva y el trazado de las vías de comunicación
Precisamente relacionado con la conquista y el asentamiento de hombres de
Roma en La Rioja, cabe mencionar la importancia de las comunicaciones y la
construcción de vías. La provincia de La Rioja fue atravesada en época romana por la
gran vía que establecía el contacto entre Tarraco, capital de la provincia romana, y las
regiones menos romanizadas del noroeste de la Península Ibérica. Esta vía nos es
descrita por el Itinerario de Antonino en dirección Este-Oeste con el nombre De Italia in
Hispanias18, pero también en sentido inverso con la denominación de Ab Asturica
Terracone. Las fuentes arqueológicas y epigráficas permiten la identificación de un
único camino principal sobre el que se asientan las mansiones, si bien pueden
reconocerse igualmente otros caminos secundarios, especialmente en la zona de La
Rioja Alta, donde la vía principal se aleja la orilla del Ebro, lo cual hace que se
desarrolle al menos una segunda vía paralela19.
REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 49.
REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 49.
15
GARCÍA DE CORTÁZAR y GONZÁLEZ VESGA, op. cit., Breve historia…, p. 96.
16
GARCÍA DE CORTÁZAR, F. y GONZÁLEZ VESGA, op. cit., Breve historia…, p. 97.
17
GARCÍA DE CORTÁZAR y GONZÁLEZ VESGA, op. cit., Breve historia…, p. 100.
18
ALONSO FERNÁNDEZ, C., y JIMÉNEZ ECHEVARRÍA, F. J., “La vía romana de Italia a Hispania
a su paso por la comunidad autónoma de La Rioja”, Berceo 154, 2008, pp. 191-226.
19
PASCUAL FERNÁNDEZ, J. Mª. y ESPINOSA RUIZ, U., “Aportación al estudio de las vías romanas
en el Ebro Medio. Desembocadura del Iregua y del Leza”, Berceo 101, 1981, pp. 69-88; MAGALLÓN
BOTAYA, M. A., “La red viaria romana en La Rioja”, I Coloquio sobre historia de La Rioja. Cuadernos
13
14
La compleja red viaria que nos transmite el Itinerario de Antonino no queda
reflejada en los epígrafes y en la actualidad sólo contamos con seis miliarios hallados en
tierras riojanas, los cuales permiten una aproximación a la cronología y desarrollo de los
caminos antiguos. No obstante los hallazgos aportan datos de relevante interés y, en
cierta medida, no discrepan de los datos con que contamos en las zonas más próximas20.
Imagen 12: Mapa de las vías en Hispania. Detalle del tramo riojano. Fuente: ARIAS, G.,
Repertorio de caminos de la Hispania Romana, Queimada, Madrid, 1987, Anexo, p. 559.
Es posible que el camino remonte su origen a época republicana, teniendo en
cuenta que Graccurris, emplazamiento clave para el control y defensa de la zona se
funda tras las campañas del año 179 a.C. Pese a que esta hipótesis no puede descartarse,
los datos con los que contamos solamente nos permiten remontarnos a Augusto, quien
sin duda intervino decididamente en la consolidación y control de la vía, en coherencia
con un plan de pacificación del territorio tras las guerras cántabras dentro del cual se
encuadra la misma fundación de Caesaragusta. Esta intervención augustea en toda la
zona queda respaldada por los miliarios hallados en la vía entre Ilerda y Celsa y en la
calzada entre Caesaragusta y Pompaelo, así como por el miliario hallado en Padilla de
Abajo (Burgos), y dentro de la provincia de La Rioja por los hallazgos de Calahorra y
Alfaro21.
Tenemos varias inscripciones dedicadas a Mercurio a lo largo de la vía, una de
ellas procedente de Murillo de Río Leza, en las inmediaciones de Calagurris, lo que
contribuye a valorar el papel de las comunicaciones y la actividad comercial en la vida
de esta zona22.
de Investigación. Historia, 1983, IX, pp. 153-166; CINCA MARTÍNEZ, J. L., “Tramo de calzada romana
en el valle medio del Ebro. Calahorra (La Rioja)”, Simposio sobre la red viaria el la Hispania romana,
Memorias de Historia Antigua 11-12 , 1990, pp. 95-112; ARIÑO GIL, E. y NUÑEZ MARCÉN, J., “La
organización de la red viaria en torno a Ilurcis-Graccurris”, Simposio sobre la red viaria en la Hispania
romana, Memorias de Historia Antigua 11-12, 1990, pp. 253-264; ARIÑO GIL, E., y MAGALLÓN
BOTAYA, M. A., “Problemas de trazado de las vías romanas en la provincia de La Rioja”, Zephyrus 4445, 1991-1992, pp. p. 424; DE MIGUEL DE HERMOSA, A. R., “Las comunicaciones de época romana
en Álava, Navarra y La Rioja”, Arqueología Navarra 10, 191-1992, pp. 337-357.
20
ARIÑO GIL y MAGALLÓN BOTAYA, op. cit., “Problemas de trazado de las vías…, p. 431.
21
ARIÑO GIL y MAGALLÓN BOTAYA, op. cit., “Problemas de trazado de las vías…, p. 432;
MAGALLÓN BOTAYA, M. A., “Cronología de la red viaria del Convento Caesaraugustano según los
miliarios”, AAVV, Estudios en Homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martínez, Universidad de Zaragoza,
Zaragoza, 1986, pp. 621-631.
22
CIL, II, 5810.
Por tanto es el río Ebro el elemento vertebrador indiscutible en toda la zona. Las
grandes ciudades y núcleos habitables se sitúan preferentemente en las cercanías de los
ríos y son a su vez punto de articulación obligado de rutas y caminos. Esto es
especialmente patente en el valle del Ebro donde el río determina tanto el entramado
urbano como el sistema viario. Ya Plinio23 indicaba como era una vía navegable hasta
Vareia. Es aquí, en el valle del Ebro, donde el río determina tanto el entramado urbano
como el sistema viario. Ejemplo claro los dos analizados, Calagurris y Graccurris24.
Epigrafía
El primer hallazgo significativo es un miliario perteneciente a la vía de la que ya
hemos hablado. Aunque no se ha recuperado en el término municipal de Aldeanueva de
Ebro es interesante porque pertenece a un tramo de vía que conecta Calahorra con
Aldeanueva. Se encuentra en el Museo Municipal de Calahorra25 y se data entre los
años 9/8 a.C.
Imagen 13: Miliario de Calahorra. Fuente: Museo Municipal de Calahorra26.
El texto del miliario es el siguiente:
[IMP·(erator).·CAES(ar)
[DIVI.·F(ilius).·AVGVSTVS]
CO(n)·S(ul)·XI.·IMP(erator)·XIII
TRIBVNIC(icia)·POTEST(ate)
23
Plinio, NH, III, 3, 21.
ARIÑO GIL y MAGALLÓN BOTAYA, op. cit., “Problemas de trazado de las vías…, p. 453;
BENDALA GALÁN, M., “Estructura urbana y modelos urbanísticos en la Hispania Antigua: continuidad
y renovación con la conquista romana”, Zephyrus 53-54, 2000-2001, pp. 413-432; GURT
ESPARRAGUERA, J. M., “Transformaciones en el tejido de las ciudades hispanas durante la Antigüedad
Tardía: dinámicas urbanas”, Zephyrus 53-54, 2000-2001, pp. 443-471.
25
Procede de la calle Arrabal, (Calahorra), tratándose de un hallazgo casual: lo encontró un vecino de
Calahorra el año 1989 y fue recuperado por el Ayuntamiento de Calahorra. Sus dimensiones son: 0,35/
0,39 cm. de diámetro x 0,25 cm. de altura. Se trata del tambor central de miliario romano, de piedra
arenisca. Conserva tres líneas centrales de texto.
26
Nuestro agradecimiento a la directora del Museo de la Romanización de Calahorra, Rosa Aurora
Luezas Pascual, por facilitarnos tanto la foto como la información.
24
XV.·PONTVF(ex)]·MAXSV(mus)
El emperador Augusto,
Hijo del divino César,
Decimoprimer consulado,
Decimotercera aclamación imperial,
Pontífice Máximo
A lo largo de las calzadas romanas se señalizaba cada milla mediante uno de
estos pilares. Este 'miliario' hace referencia a la Legión VI romana, acantonada en
Calahorra e indica la distancia a Caesaraugusta en millas romanas, que eran 75 -una
milla romana equivale a 1.460 metros-. La vía romana en la que estaba situado este
poste de piedra procedía de Caesaraugusta e iba paralela a la margen derecha del río
Ebro. Señalaba la distancia de la mansio de Calagurris respecto a Caesaraugusta,
dentro de la vía Caesaraugusta-Virovesca (Zaragoza-Briviesca).
Así mismo, y esta vez sí que procede del término municipal de Aldeanueva de
Ebro, contamos con un Ara votiva27. El hallazgo se produjo hace varios años en el
término municipal de Aldeanueva de Ebro, en las cercanías del término municipal de
Calahorra, concretamente en los márgenes de la Llasa Agustina, donde entonces era
habitual arrojar piedras que se retiraban de los campos de labor para faciliar las tareas
agrícolas. La zona se encuentra dentro de los terrenos afectados por los repartos de
tierra romanos de Calagurris y muy cercano al tramo de la vía de Italia in Hispanias
que discurre entre Calahorra y Cascante y que posiblemente actuaba como decumanus
maximus de la centuriación28. Hay que ponerla en relación a alguno de los
asentamientos rústicos que se asocian a la zona centuriada y a la vía.29
Consta de cuatro líneas completamente conservadas, en las que únicamente se
encuentra fragmentada la última letra de la tercera línea, pero sin ofrecer problemas en
cuanto a su lectura.
La lectura es la siguiente:
L·G/PAT·SA/PECVS/LM
L(oci)· G(enio)/ Pat(ernus)· Sa/ pecus/ L(ibens)· M(erito)
La inscripción no presenta más problemas que la identificación de la deidad con
las iniciales LG, en la que se ha optado por la fórmula más sencilla. El dedicante
Paternus Sapecus presenta un primer término muy habitual en las inscripciones
cercanas, si bien más utilizado como cognomen, y el segundo en cambio inédito. La
dedicatoria aparece habitualmente con fórmulas más completas, si bien se encuentran
ejemplos del uso de Libens Merito de forma aislada30.
El territorio de Aldeanueva y las centuriaciones romanas
27
Se trata de una pieza realizada en arenisca local de 25 cm de anchura, 22,5 de longitud y 41,8 de altura.
En la cara superior se encuentra el focus cóncavo y con los bordes levantados 1,2 cm sobre la superficie y
de un diámetro aproximado de 15 cm. Correspondería al tipo “a” diferenciado en las aras votivas riojanas
por U. Espinosa, guardando gran similitud en cuanto a su morfología con otra aparecida en Alcanadre.
ESPINOSA RUIZ, U., Epigrafía Romana de la Rioja, Instituto de Estudios Riojanos, Logroño, 1986, pp.
137-138, figura 3 y lámina 3.
28
MARTÍNEZ TORRECILLA, op. cit., “Nueva ara votiva…, p. 273.
29
AAVV, Arqueología de Calahorra, Colección Amigos de la Historia de Calahorra, Calahorra 1991, pp.
12-13.
30
CIL. II, 2.834.
De la misma manera que las vías son un elemento vertebrador del paisaje y
necesario para la comunicación y gestión de la ocupación romana, las centuriaciones
constituyen la herramienta fundamental para afianzar la presencia romana en las zonas
de reciente conquista y asimilación. Se trata de parcelarios que responden a la necesidad
de repartir tierras entre veteranos de guerra y de reorganizar el territorio con un claro
objetivo tributario. No olvidemos que el actual término de Aldeanueva constituyó un
foco territorial fundamental a la hora de contemplar la organización, ampliación o
reestructuración de los parcelarios circundantes y del sistema viario.
F
Imagen 14. Detalle Mapa Topográfico con indicación del núcleo urbano de Aldeanueva y el
parcelario centuriado. Fuente: ARIÑO, op. cit., Centuriacines romanas…, p. 97, fig. 2.
Relativo a la información que ofrecen las fuentes escritas, disponemos de
diferentes corpora para cada período analizado: Corpus Agrimensorum Romanorum,
para República y Alto Imperio, Las Etimologías de San Isidoro de Sevilla y la Lex
Visigothorum para la Tardoantigüedad y la etapa visigoda. Un dato relevante: perdura
de una etapa a otra, tanto la terminología típicamente aplicada al proceso de
organización territorial así como en disposiciones relativas a problemas de límites
agrarios, cuestión en la que asume el derecho romano y la tradición de los
agrimensores31. A diferencia de lo que sucede para el período republicano o
altoimperial, las fuentes escritas no apuntan hacia la existencia de grandes programas de
ocupación territorial en la tardoantigüedad y lo mismo ocurre si atendemos a las
evidencias arqueológicas. Nos encontramos ante estructuras heredadas de los grandes
programas de organización territorial de periodos anteriores y, por último, la
caracterización –tipología- de las nuevas formas que toma el hábitat32.
Sin embargo, durante la Antigüedad Tardía parece abandonarse definitivamente
buena parte de la estructura territorial creada en época tardorrepublicana y altoimperial.
Se aprecia una transformación del hábitat que muy probablemente se relacionada con un
cambio económico, plasmado en la expansión de la ganadería extensiva. No todas las
estructuras agrarias han desaparecido, aunque probablemente cumplen ya una función
distinta a la que tuvieron originariamente33.
En el caso que nos atañe, el territorio centuriado en Aldenueva de Ebro, la
centuriación se ha visto afectada por varios factores que la han deshecho o
transformado: la erosión o los repartos de tierras posteriores34.
Imagen 15: Representación de tres importantes centuriaciones de La Rioja. El punto en que
conectan las de Calahorra y Alfaro es precisamente el actual término municipal de Aldeanueva de Ebro.
MORENO RESANO, E., “Cultura jurídica e instituciones cívicas entre la Antigüedad Tardía y la Alta
Edad Media”, VII Congreso General de Historia de Navarra, Arqueología. Historia Antigua. Historia
Medieval, Historia del Arte y de la Música, vol. I, Príncipe de Viana, Mayo-Agosto 2011, Año LXXII,
Núm. 253, pp. 193-205; ARIÑO GIL, E., GURT ESPARRAGUERA, J. M., y PALET i MARTÍNEZ, J.
M., El pasado presente: arqueología de los paisajes en la Hispania romana, Publicacions i Edicions de la
Universitat de Barcelona, Salamanca, 2004, p. 185.
32
CASTELLANO, S. M., “Problemas metodológicos en la investigación de la ocupación del territorio
durante la Antigüedad Tardía: el caso del Alto Ebro y la aportación de la vita Sancti Aemiliani”, Brocar,
19, 1995, pp. 27.48; ARIÑO GIL, GURT ESPARRAGUERA y PALET i MARTÍNEZ, op. cit., El
pasado presente…, p. 187.
33
ARIÑO GIL, GURT ESPARRAGUERA y PALET i MARTÍNEZ, op. cit., El pasado presente…, p.
192.
34
GÓMEZ-PANTOJA, J., “Vestigios de una posible centuriatio romana en las cercanías de Alfaro
(Logroño)”, AAVV, Actas del XV Congreso Nacional de Arqueología (Lugo, 1977), Zaragoza, 1979, pp.
929-934, p. 931.
31
Fuente: Ariño Gil, E., Centuriaciones romanas en el valle medio del Ebro. Provincia de La Rioja,
Instituto de Estudios Riojanos, 1986, p. 26, fig. 1.
Graccurris
Afecta, en su extensión al término municipal del Alfaro fundamentalmente y, en
menor medida a los términos de Aldeanueva de Ebro y Corella, este último ya en la
provincia de Navarra35.
En Graccurris la centuriación nace cerca de la ciudad, si bien separada de ella
por el río Alhama36. La ciudad registra una importante ocupación entre los siglos II a I
a.C. El yacimiento presenta una época de prosperidad a principios del Imperio con
remodelaciones de la ciudad que modifican la topografía primitiva37.
Se puede identificar el kardo maximus con el camino de Aldeanueva de Ebro a
Cervera del Río Alhama y el decumanus maximus con la Cañada de Valdejimena.
Sabemos que los caminos más importantes de la zona se prolongan durante kilómetros
como una orientación constante. El mencionado camino de Aldeanueva de Ebro a
Cervera del Río Alhama se prolonga durante más de 11 km en dirección N-S38.
Así, reconstruida la cuadrícula, numerosos caminos nos definen medidas
coincidentes con un módulo romano de 20 actus. Calculamos un número cercano a las
194 centurias, lo que nos da una superficie aproximada a las 9.770 ha39. La orientación
propuesta parece coincidir de forma bastante precisa con una orientación respecto a los
puntos cardinales aunque también se adapta perfectamente al terreno, adoptando en su
disposición el sentido del drenaje.
Es difícil marcar alguno de los extremos del parcelario puesto que los caminos y
campos se han visto afectados por el establecimiento, en época medieval, del núcleo de
repoblación de Aldeanueva de Ebro, que impuso una ordenación “en estrella” del
territorio circundante40. En cualquier caso, es en este municipio donde se encuentra uno
de sus límites.
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 27.
ARIÑO GIL, GURT ESPARRAGUERA y PALET i MARTÍNEZ, op. cit., El pasado presente…, p.
175. Es interesante consultar las hojas de Mapa Topográfico Nacional: Calahorra, n. 243 (1953); Alfaro,
n. 244 (1952); Cervera del Río Alhama, n. 281 (1953), y Tudela, n. 282 (1952). Los fotogramas
empleados de la serie C (Vuelo Nacional 1956-1957) son: Rollo 189: n. 28572-1857S y 18686-18687
(14-VIII-56); Rollo 440: n. 44604-44610 (4-VI-57); Rollo 457: n. 46498-46503 (4-VI-57); y Rollo 492:
n. S0258-50261 (28-VI-57).
37
ARIÑO GIL y MAGALLÓN BOTAYA, op. cit., “Problemas de trazado de las vías…, p. 428.
38
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 28.
39
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 29.
40
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 29.
35
36
Imagen 16 (I y II): Detalle Mapa Topográfico con indicación de la centuriación de Alfaro.
Fuente: ARIÑO, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 102, fig. 8.
No faltan los yacimientos de distinto tipo en la zona centuriada o en sus
proximidades, aunque, concretamente, no es el caso de las inmediaciones Aldeanueva
de Ebro. Encontramos restos de asentamientos en Araciel, Melida y la Torrecilla en el
término municipal de Corella. También, restos de una necrópolis tardorromana en la
Azucarera de Alfaro, y la presencia de restos de un núcleo urbano de cierta entidad en
las Eras de San Martín de Alfaro, y el puente romano sobre el río Alhama. Como restos
de villas romanas en el término municipal de Alfaro, en Umbría del Picazo y Venta del
Pilo41.
Se recuperaron cuatro mojones asociados, evidentemente, a la centuriación42.
La centuriación de Alfaro ha sufrido una fuerte modificación y deterioro a lo
largo de su historia, provocados por la desviación o abandono de los caminos en función
de la aparición o desaparición de núcleos de población. En este aspecto, el único dato
ilustrativo que podemos apuntar es el establecimiento del núcleo de población medieval
de Aldeanueva de Ebro, en el NO de la centuriación.
Calagurris
La ciudad se asienta en el solar en la actual Calahorra, sobre un cerro en la
margen izquierda del río Cidacos, dominando una amplia vega. Este emplazamiento
estratégico fue razón de su éxito cuando fue oppidum indígena y también causa de su
destrucción en la guerra entre Sertorio y Pompeyo, cuando se alineó entre las filas del
primero43.
La mayoría de las tierras centuriadas se localizan en el término municipal de
Calahorra, aunque la centuriación afecta también a los términos de Aldeanueva de Ebro
y Pradejón.
Mientras que Graccurris recibió una asignación en época republicana otras
ciudades del entorno como Ilerda, Osca o Calagurris fueron municipios romanos en
época augustea. Llegó a alcanzar la categoría de municipio romano44, situación jurídica
que resalta su papel de centro administrativo con la existencia de unos iuridici45.
Ilerda, Osca y Calagurris comparten una historia común que podría explicar el
hecho de que cuenten con centuriación. Las tres fueron ciudades sertorianas que se
opusieron al ejército pompeyano hasta el final y quizá fue esto lo que hizo que en
represalia su territorio fuese parcelado y asignado a los veteranos de Pompeyo. Aunque
al tratarse de un oppidum, es una ciudad en alto, amurallada y con una planta
seguramente de tipo irregular, posteriormente se desarrolla una periferia urbana después
de que el catastro hubiera sido trazado y tendría una planta regular impuesta por los
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 30.
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 31.
43
ARIÑO GIL y MAGALLÓN BOTAYA, op. cit., “Problemas de trazado de las vías…, p. 428.
ESPINOSA RUIZ, U., Calagurris Iulia, Ayuntamiento de Calahorra, Logroño, 1984, pp. 50-57.
44
RUIZ TRAPERO, M., Las acuñaciones hispano-romanas de Calagurris. Su ordenación cronológica y
su trascendencia histórica, Instituto Agustín de Numismática, Madrid, 1968. Sobre un interesante
epígrafe en cerámica donde consta expresamente el rango municipal, vid. M. BELTRÁN LLORIS,
“Ludus Calagurritanus: relaciones entre el Municipium Calagurris Iulia y la Colonia Victrix Iulia Celsa”,
AAVV, Calahorra. Bimilenario de su fundación. Actas del I Symposium de historia de Calahorra,
Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes, Archivos, Subdirección General de
Arqueología y Etnografía, Madrid, 1984, pp. 129-137.
45
ESPINOSA RUIZ, U., “Iuridici de la Hispania Citerior y patroni de Calagurris”, Gerion 1, 1983, pp.
305-325; ESPINOSA RUIZ, op. cit., Epigrafía romana…, p. 19; ESPINOSA RUIZ, op. cit.,
Calagurris…, pp. 50-57.
41
42
límites rurales46. La documentación medieval también nos permite analizar la
pervivencia y transformación de los decumani al sureste de la ciudad.
ARIÑO GIL, GURT ESPARRAGUERA y PALET i MARTÍNEZ, op. cit., El pasado presente…, p.
175.
46
Imagen 17 (I y II): Detalle Mapa Topográfico con indicación de la centuriación de Calahorra. Fuente:
ARIÑO, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 101, fig. 7.
El territorio de Calahorra cuenta con una documentación medieval rica y
explícita a la hora de describir las macroestructuras paisajísticas. Además, la topografía
del área ocupada por el catastro romano es altamente condicionante a la hora de trazar
los caminos y acequias, ya que existen importantes desniveles en las diferentes terrazas
del Ebro47. En total se han localizado tres asentamientos El Calvario, Corral de Piedra
Hincada y Cantarrayuela.
Dos ríos configuran el relieve de la zona: el Ebro que lleva un recorrido NO-SE
y el Cidacos, afluente del anterior, situación que favorecerá el aprovechamiento agrícola
de la tierra. La disposición de los caminos se produce en forma de cuadrícula en algunas
zonas. El paisaje en general ha sido muy transformado, sobre todo en la ribera del Ebro,
afectada por los cambio de curso del río48. A partir de lo que tenemos puede
reconstruirse la cuadrícula completa en la cual pueden señalarse equidistancias de
caminos coincidentes con el módulo romano de 20 actus.
La superficie centuriada aparece definida en una forma rectangular de 24 por 5
centurias, lo que hace un total de 120 centurias (6.043 ha) 49. Es probable que se
extendiese algo más (9 centurias, 453 ha.) por el SE, llegando a conectar con el límite N
de la centuriación de Alfaro, llegándose al actual al núcleo de población de Aldeanueva
de Ebro, que ha modificado la red de caminos preexistente.
En la zona de Calahorra, en relación con la centuriación, contamos con
abundantes restos arqueológicos. El de mayor entidad, evidentemente, es el propio
núcleo urbano de Calahorra, restos de una necrópolis y un circo en relación con ésta. Se
localizan un total de catorce yacimientos en la zona50. Yacimientos de tipo villa se
localizan en el término municipal de Calahorra, destacando entre otros el de Ambilla,
Cascajo, la Gravera, Monte Inestral, Sorbán I, Valroyo, Valladar, el Calvario,
Campobajo y la Marcu. Respecto a las obras públicas en el entorno se cuenta con un
puente y un acueducto.
La centuriación de Calahorra ha sufrido una evolución a lo largo de su historia,
condicionada ante todo por el hecho de que el municipio, seguramente desde la Edad
Media, ha desempeñado un papel de atracción de los caminos51.
Podemos apuntar que el núcleo de repoblación medieval de Aldeanueva de Ebro
apenas se superpone a los restos conservados de la centuriación, pero si que ha
contribuido a borrar los posibles restos que pudiera haber al SO de Calahorra, en una
zona de interés en la que muy probablemente se unirían las centuriaciones de Alfaro y
Calahorra52.
El Alto Imperio en tierras riojanas
Con Augusto, Hispania fue una provincia más del Imperio Romano. Aldeanueva
como todo el territorio riojano, quedó adscrito al Conventus Caesaraugustanus, uno de
los siete conventus iuridicus en que estaba dividida la Provincia Tarraconense, la más
grande de todo el Imperio. El convento consistía en una división administrativa, en este
caso de la Hispania Citerior, que tenía capital en la actual Zaragoza. Esta área estaba en
ARIÑO GIL, GURT ESPARRAGUERA y PALET I MARTÍNEZ, op. cit., El pasado presente…, p.
108.
48
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 34.
49
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 35.
50
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 37.
51
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 38.
52
ARIÑO GIL, op. cit., Centuriaciones romanas…, p. 38.
47
ya una fase avanzada de romanización, impulsada durante las Guerras Cántabras (31-19
a.C.) en las que la zona sirvió como cuartel y base de avituallamiento para los ejércitos
romanos que luchaban en el norte53.
En tiempos de Augusto se explotó una institución que ya era practicada por los
pueblos itálicos en los primeros tiempos de Roma, y también de un modo parecido por
los pueblos de la Península: nos referimos al clientelismo romano y la devotio ibérica.
Ambas consisten en un pacto de fidelidad desigual entre el patrono y el cliente: el
patrono se compromete a proteger y amparar al cliente que, a cambio, debe a su patrono
obediencia, respeto y otros servicios, entre los que puede incluirse la defensa armada o
servicio militar, apoyo material o la prestación de jornadas de trabajo. Sertorio, César y
Pompeyo emplearon esta institución para crear vínculos con las comunidades locales
hispanas durante el siglo I a.C., y la relación de clientelismo que creó el emperador
Augusto con Calagurris (rebautizada entonces haciendo alusión a la familia imperial
como Calagurris Iulia)54.
Gracias a su temprana municipalización, Calagurris puedo convertirse en la
ciudad más importante a todos los niveles en el valle medio del Ebro55, superando a
otras grandes urbes, como Caesaraugusta (Zaragoza), que aún no había sido fundada o
como Graccurris (Alfaro) o Pompaelo (Pamplona), que no habían logrado pasar de
ciudades estipendiarias debido a su apoyo a Pompeyo56. Por tanto, el territorio de
Aldeanueva quedará doblemente circunscrito a la órbita de las dos grandes urbes
riojanas durante el alto Imperio.
Superada ya la mitad del siglo I d.C., Vespasiano concederá a toda Hispania el
derecho latino, entre los años 73 y 74 d.C.; esto se traducirá en que las ciudades
hispanas que aún no tenían rango de colonia o de municipio se habrían convertido
durante su reinado en municipios de derecho latino. Otorgando el derecho romano a las
provincias, se incrementaban también los beneficios fiscales. Es también probable que
el emperador Vespasiano otorgase el edicto de latinidad para obtener mayores apoyos
REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 49.
GUTIÉRREZ ACHÚTEGUI, P., “Calagurris Julia Nassica. Estudio de investigación de objetos
arqueológicos encontrados en la ciudad de Calahorra y emplazamiento topográfico de la misma en
tiempos remotos”, Berceo 7, 1948 pp. pp. 189-210; ANGULO SÁENZ, T., y PORRES CASTILLO, F.,
“Intervención arqueológica realizada en solar sito en Avda. de la Estación 5, de Calahorra”, Kalakorikos
14, 2009, pp. 127-158; CINCA MARTINEZ, J.L., “La necrópolis del Cascajo y la pared sur del circo
Romano: Dos nuevas destrucciones arqueológicas”, Kalakorikos 1, 1996, pp. 45-55; REYES
MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 50.
55
FERNÁNDEZ MATALLANA, F. y CRESPO ROS, M., “Una colección de vidrios romanos
procedente de Calahorra (La Rioja)”, Kalakorikos 1, 1996, pp. 13-24; GONZÁLEZ BLANCO, A., “El
Alfar romano de La Maja (Pradejón-Calahorra, La Rioja) Historia de la Investigación”, Kalakorikos 2,
1997, pp. 9-21; LUEZAS PASCUAL, R.A., “Cerámicas engobadas de importación de época romana
procedentes de Calahorra (La Rioja)”, Kalakorikos 3, 1998, pp. 29-40; PASCUAL MAYORAL, M.P.,
PASCUAL GONZÁLEZ, H. y RUIZ SOLDEVILLA, V., “El Castillo de Autol”, Kalakorikos, 3, 1998,
pp. 217-226; REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 51; JIMÉNEZ
MANERO, E., “Un vaso con representación de gladiadores en Calahorra: una cuestión de interés”,
Kalakorikos 4, 1999, pp. 243-249; GONZÁLEZ BLANCO, A., MATILLA SÉIQUER, G., VICENTE
SÁNCHEZ, J.J., NICOLÁS PÉREZ, E., ESCRIBANO PARDO, E., GALLARDO CARRILLO, J.,
CELDRÁN INIESTA, A., y LECHUGA GALINDO, M., “El Alfar romano de La Maja (PradejónCalahorra, La Rioja). Campaña de 1998”, Kalakorikos 4, 1999, pp. 9-64; LUEZAS PASCUAL, R.A.,
“Cerámicas comunes de importación de época romana en el Municipium Calagurris Iulia (Calahorra, La
Rioja), Kalakorikos 6, 2001, pp. 71-100; LUEZAS PASCUAL, R. A., “Cerámicas engobadas de
importación de época romana procedentes de Calahorra (La Rioja)”, Kalakorikos 3, 1998, pp. 29-40;
GONZÁLEZ BLANCO, A., “El Alfar romano de La Maja (Pradejón-Calahorra, La Rioja) Historia de la
Investigación”, Kalakorikos 2, 1997, pp. 9-21.
56
REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 51.
53
54
tras la grave inestabilidad política del año de los cuatro emperadores57, y reestablecer el
equilibrio del Imperio. El gobierno de Vespasiano se caracterizó por la continua
promoción de los miembros del orden ecuestre y especialmente los provinciales
provenientes de Hispania a las más altas magistraturas del imperio.
A comienzos del siglo III, el Imperio Romano inaugura un período de cambios
políticos, complicados con alteraciones sociales y económicas. El lento desplazamiento
de su eje comercial hacia el Este, visible desde los años del emperador Caracalla (212217), aviva la descapitalización de todo el Occidente y repercute de forma negativa en
la economía peninsular. El desorden en el seno del ejército y sus continuas injerencias
en la administración pública tuvieron un efecto demoledor en la aceptación de la
magistratura imperial. En breve tiempo (235-268) Roma conocerá un total de siete
emperadores58.
Nada más perjudicial para la economía hispana que la ruptura de las relaciones
del Estado con sus súbditos y del centro con la periferia. Por sí este cúmulo de
circunstancias no fuese suficiente, a partir del 252 la peste se acomoda en la península y
desangra algunas comarcas del valle del Ebro (Calahorra, Calatayud, Lleida). El golpe
de gracia, sin embargo, se lo darían los acontecimientos que acompañaron, siete años
más tarde, la proclamación de Póstumo como emperador. Tras la muerte de Póstumo se
produjeron una oleada de destrucciones en ciudades del valle del Ebro y Levante e
incursiones francogermanas59.
El deterioro de la urbe y su declive económico no vinieron solos; siempre se
hicieron acompañar de un gobierno en desintegración. En plena desbandada, los
aristócratas y terratenientes, extenuados por sus desembolsos en obras públicas
defensivas y víctimas de la voracidad fiscal del Estado, buscaron refugio en el campo,
dejando vacantes sus responsabilidades ciudadanas60. Muchas cosas habían cambiado en
el Imperio como para que la sociedad hispana nos se sintiera afectada. Los propietarios
rurales, desde el siglo III enriquecen sus patrimonios. Arramblan también con extensas
propiedades municipales y hasta con valiosos predios del Estado, que en ocasiones echa
mano de sus tierras para pagar deudas de carácter civil o militar61.
El Bajo Imperio: el final del mundo antiguo en tierras riojanas.
Diocleciano decide la división del poder central entre dos augustos y dos césares
encargados de la defensa de las distintas zonas. Por un lado la amenaza de las tribus
mauritanas por otro de las tribus francas, cuyas razzias colapsan el comercio
mediterráneo y alteraban el difícil equilibrio de Hispania. Una nueva organización
administrativa y militar convierte a la península en la diocesis Hispaniarum62. A fines
del siglo, La Rioja Baja tuvo que hacer frente a la segunda oleada de invasiones
germánicas, que afectó a todo este territorio alrededor del año 275. El rastro de
57
Año 69 d.C., Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano.
PEÑA CERVANTES, Y., “La crisis del siglo III en la historiografía española”, Espacio, Tiempo y
Forma, Serie II, Hª Antigua, T. 13, 2000, pp. 469-492; GARCÍA DE CORTÁZAR y GONZÁLEZ
VESGA, op. cit., Breve historia…, p.121; BRAVO CASTAÑEDA, G., “¿Otro mito historiográfico? La
crisis del siglo III y sus términos en el nuevo debate”, Stud. Hist., H.ª antig. 30, 2012, pp. 115-140,
concretamente la página 140.
59
GARCÍA DE CORTÁZAR y GONZÁLEZ VESGA, op. cit., Breve historia…, p.121.
60
JORDÁN REYES, J.C., “Fiscalidad tributaria y post-tributaria en el Alto Imperio Romano”, Espacio,
Tiempo y Forma, Serie II, Historia Antigua, T. 23, 2010, pp. 259-278.
61
LÓPEZ MELERO, R., “La supuesta invasión del siglo III d.C. en territorio de vascones”, Espacio,
Tiempo y Forma, Serie II Historia Antigua, T. 3, 1990, pp. 43-60; GARCÍA DE CORTÁZAR y
GONZÁLEZ VESGA, op. cit., Breve historia…, p. 128.
62
GARCÍA DE CORTÁZAR y GONZÁLEZ VESGA, op. cit., Breve historia…, p. 130.
58
destrucción que dejaban los saqueadores a su paso se dejó sentir tanto en núcleos rurales
como urbanos, y no descartamos que la zona de Aldeanueva lo sufriese, directa o
indirectamente63.
A lo largo del siglo IV las villas se multiplican, y el valle del Cidacos no fue
ajeno a esta corriente. La nueva élite abandona la ciudad y se desplazan al campo, pero
allí llevan la suntuosidad, el lujo y los gustos culturales y artísticos que son importados
de Roma a través del valle del Ebro. Un buen ejemplo de ello son los hallazgos en las
inmediaciones de Calagurris, con gran densidad de villas que se construyeron, desde
pradejón hasta Alfaro, quedando, evidentemente, a medio camino el territorio de
Aldeanueva.
Aquel estilo de vida se prolongó hasta principios del siglo V, en que la
prosperidad y la bonanza se verán bruscamente interrumpidas por una nueva y definitiva
oleada de invasiones bárbaras. Durante el otoño del año 409, suevos, vándalos y alanos
atravesaban los Pirineos, atacaban Pompaelo y comenzaban una incursión por la cuenca
del Ebro. Ante la destrucción, las calamidades, la pobreza y el miedo, el poder
teocrático del emperador romano fue perdiendo credibilidad, y las gentes comienzan a
buscar consuelo espiritual en una nueva corriente religiosa que llega con fuerza desde el
Este: el cristianismo64.
Si bien es cierto que puede datarse en una fecha muy temprana la llegada del
cristianismo en el valle medio del Ebro (carta de San Cipriano en el 254). La evidencia
de que medio siglo después el cristianismo ya había comenzado a expandirse por La
Rioja Baja, la tenemos en la muerte de San Emeterio y San Celedonio65, dos soldados
del ejército romano que dieron su vida por la fe cristiana en Calahorra. Ya a comienzos
del siglo V, el poeta –probablemente calagurritano- Prudencio, habla del “en otro
tiempo brutal paganismo de los vascones”, dando a entender el gran avance del
cristianismo en la zona66. Podemos pensar que por su condición de encrucijada de
caminos, el territorio de Aldeanueva debió evolucionar siguiendo los tiempos de las
urbes cercanas, relacionadas por sus conexiones territoriales.
Acerca de la cristianización del territorio riojano puede afirmarse que existen
grandes diferencias entre áreas urbanas y rurales. Las ciudades, como ocurría en
Calagurris, estaban unidas por una red vial que fomentaba la comunicación entre las
mismas, especialmente a través de los mercados y las ferias, donde no sólo se
intercambiaban productos, sino también ideas. Sin embargo, los núcleos rurales no
fueron tan permeables67.
Tanto fue así que, una vez alcanzada la quinta centuria y tras la crítica situación
vivida en Hispania con las invasiones bárbaras, el único modelo de ciudad que
sobrevivió a los acontecimientos y supo responder a las nuevas coyunturas históricas
REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 53.
BARENAS ALONSO, R., “La cristianización del valle medio del Ebro. La sede episcopal del
Pompelo”, VII Congreso General de Historia de Navarra, Arqueología. Historia Antigua. Historia
Medieval, Historia del Arte y de la Música, vol. I, Príncipe de Viana, Mayo-Agosto 2011, Año LXXII,
Núm. 253, pp.177-192, concretamente la página 177; REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el
mundo antiguo…, p. 54.
65
PASCUAL MAYORAL, M.P., GARCÍA RUIZ, P. y PASCUAL MAYORAL, M.A., “El culto a los
santos mártires Emeterio y Celedonio en La Rioja según las fuentes arqueológicas”, Kalakorikos 5, 2000,
pp. 237-256; GARRIDO MORENO, J., “La pena de muerte en la Roma Antigua: Algunas reflexiones
sobre el martirio de Emeterio y Celedonio”, Kalakorikos 5, 2000, pp. 47-61.
66
AAVV, “El Calagurritano poeta Aurelio Prudencio. El XVI Centenario de su nacimiento (348-1948)”,
Berceo, 8, 1948, pp. 287-306; REYES MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 54.
67
FUENTES HINOJO, P., “Sociedad Urbana, cristianización y cambios topográficos en al Hispania
Tardorromana y visigoda (siglos IV-VI)”, Stud. Hist., H.ª antig. 24, 2006, pp. 257-289; REYES
MANZANO, op. cit., “La prehistoria y el mundo antiguo…, p. 54.
63
64
fue aquel que, entre otros aspectos, se configuró finalmente como sede episcopal. Así,
en virtud de esta nueva concepción de civitas y dentro del marco espacial del valle
medio del Ebro, sólo tres enclaves disfrutaron de este rango al constituirse como sedes
episcopales en sus respectivos territorios. Calagurris (Calahorra), Pompaelo
(Pamplona) y Turiaso (Tarazona), independientemente del dominio eclesiástico que
ejercían otros enclaves como Caesaraugusta (Zaragoza) o Tarraco (Tarragona), fueron
así las únicas ciudades que desde el siglo V en adelante lideraron el panorama religioso
de la que en su momento fuese la parte occidental de la provincia Tarraconense68.
68
BARENAS ALONSO, op. cit., “La cristianización del valle medio del Ebro…, p. 178.
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