estado libre asociado de puerto rico

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ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO
17ma. Asamblea
Legislativa
7ma. Sesión
Ordinaria
CÁMARA DE REPRESENTANTES
P. de la C. 2782
25 DE ENERO DE 2016
Presentado por el representante Hernández López
Referido a las Comisiones de lo Jurídico; y de Salud
LEY
Para adoptar el protocolo de atención médico-jurídico para las Personas Intersexuales,
regular las cirugías de asignación de sexo de infantes y menores de edad, los
servicios médicos y las disposiciones del certificado de nacimiento y para otros
fines.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
“El derecho lastimado de uno, es el derecho lastimado de todos”
Eugenio María de Hostos
Uno de los retos de las sociedades contemporáneas es lograr hacer la distinción
entre dos términos que, aunque en ocasiones son utilizados como sinónimos,
representan dos realidades distintas en el ámbito médico-legal: sexo y género. La
categoría de “sexo” denomina a aquellas características biológicas que distinguen a los
hombres y a las mujeres. Por otra parte, el concepto de “género” usualmente se utiliza
para denominar a aquellas conductas reconocidas por la ciudadanía para cada sexo de
manera que se profundizan las diferencias sexuales entre los hombres y las mujeres de
la sociedad. Esta ley atiende el tratamiento jurídico que debe brindarse a un ciudadano
que nace sin el distintivo anatómico en su apariencia genital. Hay ocasiones en que se
dificulta la asignación a la categoría de sexo de “varón” (asignación de sexo) -o
“masculino” (asignación socio-legal de género) - ó a la categoría de “hembra”
(asignación de sexo) -o “femenino” (asignación socio-legal de género) al momento de
nacer por parte del personal médico y validado por las instituciones del Estado. En
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estas ocasiones puede ocurrir incertidumbre ante la ausencia de un marco legal que
regule el derecho de las personas.
La definición más simple de la intersexualidad humana hace referencia a
personas que nacen “entre los dos sexos”. Pero lo cierto es que el término es aplicable
cada vez que no hay concordancia entre todos los criterios biomédicos que comúnmente
se utilizan para definir la categoría de sexo al momento de nacer: perfil de cariotipo
(46,XX o 46,XY), gónadas funcionales (ovarios que producen hormonas o testículos que
producen hormonas), órganos reproductivos secundarios (tales como útero o próstata y
vesículas seminales), y apariencia genital (clítoris o pene de tamaño y apariencia
típicos). Dada las leyes vigentes en Puerto Rico, la práctica médica es asignar
sexo/género a los y las bebés que nazcan con algún diagnóstico de “Trastorno de
Desarrollo Sexual” -según la terminología médica a partir del 2006- basado en estos
criterios de manera que la persona quede registrada socio-legalmente en el país. Como
parte de protocolos de asignación o re-asignación de sexo, es común practicar cirugías
cosméticas a estos bebés en un intento quirúrgico por normalizar la apariencia de sus
genitales. Por lo tanto, es imperativo: (i) asegurar que los procesos administrativos de
las instituciones del Estado sean ajustados para registrar a estos ciudadanos de manera
que no se atente contra la dignidad y la felicidad del ciudadano o la ciudadana, (ii)
asegurar que las intervenciones médicas en estos casos estén dirigidas exclusivamente a
preservar la vida y no a promover valores estéticos de cómo verse un hombre o una
mujer en términos de su apariencia genital.
Con el apoyo de los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos,
avances continuos en la investigación científica sobre la determinación y la
diferenciación sexual en los humanos se ha demostrado que los hombres y las mujeres
somos constituidos como tal por una diversidad de procesos genéticos, gonadales, y
hormonales. Es la conjugación de dichos procesos la que nos otorga identidad humana
al reconocer la anatomía de los genitales como “varón” o como “hembra” al momento
de nacer. Pero entre los polos del hombre ideal y la mujer ideal, datos científicos nos
muestra una gama amplia de configuraciones corporales entre esos ideales.
Estas variantes han provocado un sinnúmero de reacciones hacia las personas
intersexuales a lo largo de la historia de la humanidad, desde vejaciones, marginación y
discrimen. No obstante, y a pesar de estar en pleno siglo XXI, las personas intersexuales
continúan enfrentando grandes retos, entre ellos la limitación social que yace en el
certificado de nacimiento que les obliga a definir su sexualidad ab initio sin permitirle
poder desarrollar conciencia e identidad como persona y sujeto de derechos. Esta
necesidad de definir la identidad sexual al momento del nacimiento también ha dado
paso a una de las mayores crueldades en la sociedad moderna, las operaciones de
reasignación de sexo en menores sin mediar los análisis clínicos correspondientes y
brindarle oportunidad a la persona con esta condición a definir y adjudicar su propia
identidad sexual.
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Estas operaciones se realizan desde muy temprana edad de acuerdo a protocolos
médicos vigentes y con la anuencia de los padres en la mayoría de los casos. La
intención benefactora de las mismas es la de normalizar el proceso de crecimiento del
menor y evitarle traumas psicológicos en su desarrollo. No obstante, con frecuencia el
resultado de estos procesos ha sido contrario a estos propósitos. Esto ha sido
ampliamente documentado por entidades como el Inter-American Commission on Human
Rights y la Unión Europea, entre otras entidades. Esta controvertible práctica también
se disputa a nivel legal en los tribunales de los Estados Unidos, siendo el caso más
reconocido M.C. v. Medical University of South Carolina, 2013CP4002877, recién
presentado en el tribunal de instancia de Carolina del Sur.
Este caso se distingue, entre otras cosas, por el hecho de que los padres del
menor M.C. le adoptan luego de que el Estado le había practicado una operación de
asignación de sexo. Mediante esta intervención se le asignó el sexo femenino por
recomendación médica. No obstante, conforme fue madurando el/la menor, éste/a
asumió una identidad de varón. Esta situación le ha generado serios problemas
emocionales al menor y a su familia adoptiva, al éste no poder recuperar la identidad
sexual que le fue arrebatado sin su consentimiento.
Para atender la difícil realidad que viven las miles de personas intersexuales en
el mundo, otras jurisdicciones han comenzado a desarrollar legislación que les
reconoce derechos importantes. Ejemplo de esto ha sido Alemania que les ha brindado
la oportunidad de no tener que ser clasificados como varón o hembra en el certificado
de nacimiento. Por su parte, Colombia ha aprobado legislación que prohíbe que los
padres y los médicos determinen hacer operaciones de manera arbitraria y le delega al
tribunal la responsabilidad de determinar si la operación de asignación de sexo es
meritoria o no.
Aunque todos estos pasos han sido de vanguardia, la jurisdicción que mejor ha
respondido a la privación de derechos de las personas intersexuales ha sido la
República de Malta, quien a través de la Ley de Identidad de Género, Expresión de
Género y Características sexuales (“Gender Identity, Gender Expression and Sex
Characteristics Act”) aprobó una de las legislaciones más abarcadoras en el tema de
género, reconociendo como derecho inalienable el poder de autodeterminación del sexo
y género que la persona quiera adoptar de forma voluntaria. De esta forma, prohíbe las
operaciones de asignación de sexo médicamente innecesarias y sin consentimiento, en
menores de edad intersexuales.
En Puerto Rico existe una población de personas intersexuales que han sufrido
en silencio la falta de legislación que les proteja, principalmente por razón del
desconocimiento existente sobre el tema. La primera muestra de este discrimen es la
falta de estadísticas certeras a causa de la múltiple variedad de condiciones de
intersexualidad. No obstante, dentro del perfil de infantes 46,XX con hiperplasia
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adrenal congénita (HAC), los datos ofrecidos por el Departamento de Salud para el 2014
establece que en Puerto Rico nacen dos casos por cada diez mil nacimientos vivos de
hembras, mientras que para el caso de infantes 46,XY con hipospadias, la prevalencia es
de treinta y siete casos por cada por cada diez mil nacimientos vivos de varones. Esta
cifra alta de casos entre los varones de Puerto Rico hace que esta sea una de las primeras
diez condiciones congénitas más comunes del país y la primera condición que afecta al
sistema urogenital de nuestros varones.
Esta Asamblea Legislativa reconoce la importancia de erradicar todo vestigio de
discriminación y la importancia de proteger a nuestros niños y niñas de intervenciones
quirúrgicas sin su consentimiento, que les podrían limitar el disfrute pleno de la vida y
de sus derechos ciudadanos. A estos fines, esta legislación procura insertarse dentro de
las corrientes mundiales en defensa de esta población desprotegida. Por ello, se adopta
la presente Ley para garantizar: el derecho absoluto a su identidad sexual y de género,
la prohibición de cualquier tipo de operación de asignación de sexo sin el previo
consentimiento informado de la propia persona y la garantía de no tener que ser
clasificados bajo una categoría de sexo al momento de nacimiento y que así se haga
constar en su certificado de nacimiento.
DECRÉTASE POR LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE PUERTO RICO:
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Artículo 1.-Definición de Persona Intersexual
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Para el propósito de esta Ley, el término persona intersexual se refiere a
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cualquier persona que sea diagnosticada con un Trastorno de Desarrollo Sexual (TDS) y
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que por causa biológica no se clasifique entre los esquemas sexuales tradicionales que
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representan el binomio sexual dominante de varón y hembra.
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Artículo 2.-Derechos de las Personas Intersexuales
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El Estado Libre Asociado de Puerto Rico, en pleno reconocimiento de su
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responsabilidad de velar por el bienestar y la integridad de la ciudadanía, declara que
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toda persona intersexual desde su nacimiento hasta el día de su muerte, y sin el
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menoscabo de las leyes vigentes, contará con los siguientes derechos:
a.
No se le practicará ningún tipo de operación cosmética de asignación o de
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1
reasignación de sexo cuya finalidad quirúrgica sea adecuar la apariencia
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de los genitales a los referentes sociales estéticos de lo que debe ser
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“varón” o “hembra” hasta tanto la persona haya definido su identidad
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sexual y de género.
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b.
todos los documentos legales del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.
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c.
A ser tratada conforme a su identidad sexual y de género y no ser
marginada ni privada de servicios gubernamentales o privados.
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Que se le reconozca la capacidad de escoger el sexo que aparecerá en
d.
No se le requerirá prueba de procedimientos médicos, hormonales,
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psicológicos o psiquiátricos al momento que la persona quiera determinar
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y o definir su identidad sexual y/o de género.
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e.
Ninguna aseguradora podrá negarse a cubrir tratamiento médico
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conducente a la determinación voluntaria de la identidad sexual y/o de
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género de la persona intersexual.
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Artículo 3.-Deberes del Estado Libre Asociado
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El Estado Libre Asociado de Puerto Rico velará por el fiel cumplimiento de los
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derechos aquí reconocidos. A esos fines, cualquier persona intersexual, su padre, madre
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o custodio legal en caso de menores de edad, que entienda se le han violado sus
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derechos tendrá derecho de acudir al Tribunal de Primera Instancia de la Región
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Judicial donde resida, para reclamar cualquier derecho, beneficio, o para solicitar se
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suspenda cualquier actuación que contravenga las disposiciones de esta Ley.
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Artículo 4.-Protocolos
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1
En un término de ciento ochenta (180) días de aprobada esta ley, el
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Departamento de Salud, el Registro Demográfico, el Procurador del Paciente, el
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Departamento de Transportación y Obras Públicas y el Departamento de Educación
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deberán establecer los protocolos necesarios para el fiel cumplimiento de los derechos
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aquí dispuestos.
6
Las
dependencias
gubernamentales
antes
mencionadas
tendrán
la
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responsabilidad de promulgar dichos protocolos electrónicamente y deberán orientar a
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sus funcionarios y las entidades privadas bajo su jurisdicción sobre como cumplir con
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lo dispuesto en esta Ley.
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Artículo 5.-Vigencia
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Esta Ley comenzará a regir inmediatamente su aprobación.
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