PANEL TERRITORIO Y DERECHOS INDÍGENAS: ORGANIZACIONES DE ECUADOR

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PANEL TERRITORIO Y DERECHOS INDÍGENAS: ORGANIZACIONES
DE ECUADOR
Con la participación de Carlos Mena de la Universidad San Francisco de
Quito, Manari Ushigua de la CONAIE y Belen Paez de la organización
Pachamama
Isabella Radhuber1 y Valeria Silva2
Carlos Mena expone sobre sistemas de información y sistemas de monitoreo dentro de un
sistema extractivisa. Enfatizó que los efectos de la actividad extractiva son directos e indirectos,
tales como la contaminación, el cambio de uso del suelo, la salud, los derechos humanos, la
violencia, los cambios demográficos y culturales.
A partir de la propia experiencia y las actividades que se llevan a cabo en Ecuador en el marco
del proyecto NEBE, argumenta que la información resulta ser clave tanto para reconducir la
nacionalización como para la resistencia, sobre todo para las organizaciones, comunidades y
familias. El hecho de que el pueblo es el propietario de los recursos naturales, conlleva una
mayor responsabilidad para la creación de instituciones que sirven para que se puedan ejercer
este derecho. El sistema de monitoreo justamente fortalece al ejercicio de estos derechos, y por
su parte debe estar compuesto por varios tipos de observación, de los cuales destaca a tres:
primero el monitoreo biológico, segundo, el monitoreo demográfico y de salud, y tres el
monitoreo usando técnicas ancestrales
Manari Ushigua dedica su exposición a los avances del proyecto político del movimiento
indígena en Ecuador para la implementación del Estado plurinacional. Explica, que la CONAIE
tiene ciertas tareas en el eje político para construir el Estado Plurinacional, tales como: la
democratización del Estado y el fortalecimiento de sistemas jurídicos propios, en el marco del
derecho a la autodeterminación, a ejercer los sistemas jurídicos propios de las nacionalidades y
pueblos indígenas y al accionar de sus autoridades en sus funciones de control y manejo
territorial, administración de justicia y organización política y económica. La CONAIE además
trabaja en el fortalecimiento de los territorios y los gobiernos comunitarios, la reconstrucción y
Isabella M. Radhuber es Post-Doc-Fellow en el proyecto “Nacionalización de la Extracción en Bolivia y Ecuador”
(NEBE), y en Castellano, ha publicado, entre otros: “El poder de la tierra” (Plural, 2009) y “Rediseñando el Estado:
un análisis a partir de la política hidrocarburífera en Bolivia” (UMBRALES 20, 2010).
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Valeria Silva Guzmán es estudiante en historia y ciencias políticas en la Universidad Mayor San Andrés y la
Universidad Católica en La Paz, y entre otros, ha publicado una cronología histórica de Bolivia en: “Plurinationale
Demokratie in Bolivien” (Westfälisches Dampfboot 2012).
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consolidación de las nacionalidades y pueblos indígenas y las relaciones políticas nacionales e
internacionales.
Analiza los derechos colectivos reconocidos en la Constitución ecuatoriana, destacando sobre
todo la plurinacionalidad, la cual reconoce primero la coexistencia de pueblos y culturas
diferentes de origen ancestral, preexistentes a la creación del Estado y reconocidos
constitucionalmente como nacionalidades y pueblos, asentados en ámbitos territoriales; y
segundo, refiere a la plena incorporación de las nacionalidades y pueblos al nuevo Estado
plurinacional, que implica la abolición de toda forma de opresión, explotación y exclusión, y
destaca la interculturalidad como un nuevo relacionamiento igualitario y respetuoso entre
nacionalidades, pueblos y el Estado. Concluye, que estos derechos colectivos están orientados en
el Buen Vivir, que requiere que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades gocen
efectivamente de sus derechos, y ejerzan responsabilidades en el marco de la interculturalidad,
del respeto a sus diversidades, y de la convivencia armónica con la naturaleza, y en los derechos
de la naturaleza que deben ser coordinados con los derechos internacionales otorgados a los
pueblos indígenas. Esto implica la defensa de los derechos territoriales, los procesos de consulta
y consentimiento, etc.
Belen Paez analiza en su ponencia los derechos de la naturaleza en el Ecuador en un contexto
más amplio. Explica, que hoy en día existe un fuerte cambio entre los ecosistemas originales y
los remanentes en Ecuador, la deforestación es un ejemplo de la degradación. Como una
respuesta, Ecuador fue el primer país en el mundo en reconocer los derechos de la naturaleza. La
Asamblea Nacional Constituyente aprobó esto el 10 de abril del 2008. Se ha logrado reconocerla
como un sujeto con derechos legales planteando el derecho de la naturaleza y de los ecosistemas
en general, a existir, prosperar y mantener sus funciones evolutivas, es decir, su capacidad de
regenerarse y vivir.
La legislación ecuatoriana al respecto tiene tres etapas: la primera fue “recursista, sanitarista,
conservasionista” (1830 -1970); la segunda “conservasionista” (1970 - 1998) y la tercera
ecologista (hasta 2008). Hoy, los retos de la legislación son, entre otros, identificar el alcance de
los derechos de la naturaleza, garantizar la buena aplicación de los mismos derechos ya
alcanzados – aunque no de debilitar los avances para la protección ambiental – y alcanzar la
experiencia de aplicación y conocimiento de jueces.
En la última parte dice, que en proyección de 10 a 20 años, el precio para productos secundarios
del petróleo, como los plásticos y los farmacéuticos, probablemente subirán de precio, mientras
será menos viable la producción de petróleo para la quema o fines energéticos (por el impuesto
sobre el carbono). Por lo tanto, es estratégico usar la cantidad mínima del petróleo en la
actualidad para conservarlo y utilizarlo en el futuro. Además, la necesidad actual de explotar
recursos petroleros es para financiar el desarrollo con dólares, pero lo que debe ser repensado, ya
que el dólar es asociado con el consumismo, la acumulación, y el capitalismo. Es recomendable,
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por lo tanto, desarrollar una moneda complementaria y alternativa para uso local para promover
el intercambio
En el debate se menciona que hay que discutir sobre la supuesta oposición y contradicción de la
idea de desarrollo extractivista y la vida de los pueblos indígenas en estos territorios,
replanteando la idea de desarrollo y progreso, adaptándola a la realidad de los pueblos. Se critica,
que el buen vivir solo se puede alcanzar a través de la autodeterminación y el autogobierno, y
que, por lo tanto, lo que es necesario, es rescatar las propias formas organizativas políticas,
económicas, jurídicas, sociales, culturales, espirituales, etc., en vez de fomentar a las
instituciones coloniales, que incluyen a la forma de los municipios.
Surge la pregunta del cómo se puede ejercer los derechos indígenas, si el propio gobierno no las
respeta, y los proyectos de explotación llevan al mal vivir más que al buen vivir de los pueblos,
prevaleciendo las desventajas ante los beneficios para los pueblos. Se reflexiona que el
intercambio con Ecuador, que se está haciendo en el taller, puede servir para diseñar nuevas
estrategias de defensa, y en este sentido se dirige la pregunta también a los asambleístas
presentes, de si fuera posible reconocer los derechos de la madre tierra en Bolivia.
A partir de las organizaciones sociales y comunidades indígenas, se cuenta cuán importantes han
sido los procesos de monitoreo socioambiental que han llevado a cabo en el área de cacería y de
construcción de carreteras, ya que los impactos sociales y ambientales que conllevan estas
actividades no son tomados en cuenta por las empresas; y el monitoreo socioambiental además
ayuda a que la empresa pueda cumplir con todas sus funciones al respecto legalmente
establecidas. Se reflexiona nuevamente que se puede aprender mucho del reconocimiento de los
derechos a la naturaleza que se ha dado en Ecuador, así como de proyectos como ‘Yasuní’,
donde se propone dejar el petróleo por debajo de la tierra en cambio de compensaciones
monetarias por parte de la comunidad internacional.
Específicamente se articula el interés de un intercambio sobre como las comunidades y
organizaciones en el Ecuador se posicionan y manejan el tema de REDD+ y la economía verde.
Además se propone discutir lo qué significa, a partir de la actual debildad de los pueblos
indígenas, incorporar las visiones de los pueblos indígenas hoy en día, cuando el mundo está
globalizado, y como Zygmunt Bauman dice, ya no existe tal visión de esperanza que existía en el
siglo XVIII, sino más bien prevalece una visión de destrucción.
Manari Ushigua explica que las estrategias que han diseñado en Ecuador consisten en
declaraciones en rueda de prensa, en contratar abogados, y en estas condiciones hablar con
representantes del Estado. También menciona como ha hecho referencia el caso de Sarayaku, y
que a las anteriores generaciones les hacían tener miedo, pero su generación ya no tiene miedo
de meterse con el actual sistema político; y propone que quizás los compañeros presentes pueden
seguir algunos de estos caminos. Sin embargo, para esto, hay que estar unidos y fuertes, y en
Ecuador también se evidencia una fuerte política de división de las comunidades por el gobierno.
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Con respecto al conocimiento científico, aunque si le parece interesante, enfatiza que este mismo
está en una crisis, y que sobre todo tienen que valorar también a los propios conocimientos
indígenas, que las describe como más espirituales en el sentido de que están conectados con los
ancestros, y menos materializados.
Belen Paez en la segunda vuelta dice que le parece un momento muy importante en la historia de
la humanidad, en el que las oportunidades son más grandes que las crisis. Los cientos de
movimientos sociales, indígenas, de sociedad civil, de estudiantes, científicos, que son activos y
han logrado varios éxitos, y para mencionar solo dos, por ejemplo, en el centro sur de la
Amazonia y en el TIPNIS. Los derechos de la naturaleza y el vivir bien son dos ideas y logros
que son grandes contribuciones al mundo. En las coyunturas actuales, propone que no sirven las
polarizaciones, los juzgamientos, ni a los gobiernos, ni a los movimientos sociales, sino que
quizás habría que enriquecer las propuestas que ya han obtenido tanta atención mundialmente.
En Francia, Grecia y España – países marcados por las crisis – parece haber ganado bastante
popularidad la idea del vivir bien, como los gobiernos de Morales y Correa.
Sin embargo, en el mundo globalizado tal como está ahora, también deberían compartirse las
resistencias y los problemas que estamos viviendo en estos dos países, y buscar solidaridad
internacional; buscar formas económicas solidarias y equitativas al margen del dictamen del
crecimiento, y monedas complementarias y encaminar los pasos hacia una nueva matriz
energética; discutir los impactos de REDD+ y de la economía verde; de implementar nuestros
derechos y de conectarnos.
Carlos Mena concluye subrayando la importancia de las radios, por ejemplo en la Amazonia
ecuatoriana, y el potencial que podría haber un intercambio vía radios entre comunidades en
Ecuador y en Bolivia. Destaca la centralidad de territorio como un espacio ecológico y social,
que es el núcleo del autogobierno y para tomar las propias decisiones.
Manari Ushigua cierra explicando cómo funciona la aplicación de derechos colectivos y de
autogobierno en el Ecuador. Hay tres requisitos: uno, hacer el plan de vida, dos, el ordenamiento
territorial y tres, el estatuto. Justamente con el tema del estatuto había problemas, y la CONAIE
propone que deberían escribirse constituciones en vez de estatutos, pero sin desligarse el marco
estatal, sino más como una entidad dentro del Estado plurinacional. Los estatutos luego hay que
presentarlos a SENPLADES y luego van a la Asamblea Nacional para ser aprobados. Todavía no
se han declarado territorios de autogobierno, ya que se trata de un proceso muy complicado.
Ante eso, más bien, los pueblos vuelven a demandar sus derechos que ya están inscritos en la
Constitución, en la declaración de los derechos de pueblos indígenas de las Naciones Unidas y el
Convenio de la OIT.
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