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HO~IENAJE
A LA MEMORIA
DBL PATRIOTA IHSURGHN"t1!
EPIGMENIO GONZALEZ
BIOGRAFIA, RESEÑA Y DISCURSO
POR
Francisco fscudero ylopez-Portillo,
GUADALAJAR~
"l1p.."la Rept1blb Lítfmlria... de Ciro 4 de Guevasa y Cía.
~ del
HoaJ
HUlBbold~
18 90.
La idea de exhumar los restos del patriota insurgente C. Epjgmenio González,
del lugar que ocupaban en un patio abandonado del Hospital de Belén de esta ciudad, para sepultarlos corno era de rigurosa justicia y con la mayor posible solemnidad en el ~arcófago cen tral del Panteón del mismo edificio, surgi6 de una
conversa~ión habida en el seno de la familia del Sr. D. Francisco Escudero y
López-Portillo, relativa á herhos de nuestra gloriosa Independencia; hondamente
impresionada dicha persona, al saber que
los restos de tal patriota yacían alIado
de los de aquellos que, por sus crímenes ú
opiniones, lliorían fuera de la comunión
Católica, y que se le negaba. la única jus..
ticia que generalmente se otorga á los
grandes hOlnbres! la p6stuma; 11. solvi6
promover la. inhumación en tumba honrosa, persuadido de que cumpl' a con un
•
IV
deber de buen nlexicano y servía de instrulnellÍo á la reparación de uno de los
más
incalificables olvidos del pueblo me.
::¡:lcano.
Para procurarse los datos necesarios y
adquirirlos de fuente fidedigna, se dirigió
al conocido antiguo liberal Sr. D. Tomás
Bravo, secretario actual del Trihunal de
Circuito de esta localidad, defensor en un
tiempo de los priDcipios en los canlpos de
batalla y amigo Íntinl0 por su edad y opiniones del h~roe en cuestión.
El Sr. Bravo, como era de esperarse,
abraz6 la idea con entusiasmo, siendo desde entónce& uno de los más eficaces coope..,
radores de su feliz realización. Ofreció hablarle á. un ancifl no vecino de esta ciudad,
acompañante que fué del nlezquino pntieTro de D. Epigmenio, y testigo de su inhumación.
Fuerte y alentado con la ayuda y noticias preciosas suministradas por el Sr. Bravo, el Sr. Escudero hizo entrar en el proyecto á sus an1igos y compañeros estudiantes de Jurisprudencia, para que, á
nombre de la Escuela se eleváse el resperti vo ocurso al Gobierno del Estado,
tanto para que la gloria de esa iniciativa
redunuase en favor de la Escuela, como
v
..
para que tuviese más respetabilidad á los
ojos del Sr. Gobernador. Lo era á la sazón el Sr. Gral. Ramón Corona, héroe
también de feliz luemoria para Jalisco;
recibió con amabilidad el ocurso que se le
presentó, y respondi6 á las frases que de
viva voz se le dijeron, prornetiendo, á fuer
de mexicano y primer Magistrado de Jalisco, hacer lo posible para la pronta realizaci6n de tan meritoria empresa.
Apoyada ella con calor por la prenR&
de la ciudad, y puestas en juego las influenciaR más eficaces, violentóse la resolución y se logr6 impidir el olvido de la
idea.
Al mes siguiente de presentado el ocurso, el Sr. Gobernador despachó el nombramiento de una comisión para que
hiciese las investigaciones adecuadas, la
cual ..fué formada por los Sres. Ijc. Luis
Pérez Verdía, Lic. Victoriano Salado AlV"arez, Alberto Santoscoy~ Tomás Bravo
y Francisco Escudero y López- Portillo.
Dió principio la COlnisi6n á su conletido, haciendo las averig\laciones y diligencias Ilecesarias, encaminadas á adquirir la certeza que en tales casoS se requiere. El Sr. Dr. D. Perfecto G. Bustamante, director del Establecimiento de Be--
VI
lén, prest6 su valioso é ilustrado contingente, cooperando en el más alto grado
al feliz resultado que todos hemos celebrado.
En la acta que levantó el Sr" Santoscoy á nODlbre de la Comisión, la cual se
encuentra al final de este cuaderno, constan los fundamentos y pruebas inconcusos
que se tuvieron presentes para identificar
los venerables restos dfll lnártir González; los que exhumados y depositados en
manos seguras, quedaron en espera de
una oportunidad para su nueva y solenl'"
ne inhumación.
La nunca bien sentida nluerte del inolvidable SI'. Gral. Corona, interrumpió por
algún tiempo la termipación de tan be..
nelnéri ta en} presa.
Gracias al decidido empefio con que el
actual Sr. Gobernador, Ingeniero Mariano Bárcena patrocinó la empresa, facilitando los recursos y elementos oficiales;
á los esfuerzos y actividad del Sr. Santoscoy, comisionado pspef"ial; á la poderosa
influencia de la Junta Patriótica, y en es~
pecial á la de uno de sus mienlbros, el Sr.
Lic. Tortolero; á la franra participación.
que pIngo tonlar al Sr . Gral. Jefe de esta
Zona militar en estos trabajos; y á la no
VII
menos franca, decidida y entusiasta de la
j\lventud de las Escuelas de Jurisprudencia, Medicina ~ Ingeniería de esta capital,
se logr611egar al deseado término, reparando el olvido de la pasada generación, haciendo justicia á un héroe y presentando
á la faz de l~ nacióu,"el grande y significa ti vo ej em plo de' un Estado reconocido
á los que hicieron 1ibre á ]a patria .
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BIOGRAFIA
,
D.
DE
EPIG~IENIO
-
GONZALEZ.
Pocas notic' as fidedignas restan del hé·
roe Don Epigmenio González, y su bio·
grafía sólo puede formarse, haciendo uso
de los datos que en diversas hiswrias se'
encuentran esparcidos (1).
N aci6 en la ciudad de Querétaro el año
de 1778 t y eRRó al principio del presente
siglo, con Doña Anastasia J uárez, de la
que tuvo tre5 hijos. Siendo de despejada
inteligencia, trabajador y de honrado vi ..
vir, tí apesar de Jo modesto de su origen,
logró formarse una desahogada posición,
dedicándose al coulercio de pulpería 6
-
( 1) Se han tenido 11 )3 vista paro. el presente trabajo, la u H iB·
toMa de M éxico" de Don L\lC~ Alnmá.n ; el "Cuadro Hist6rico" de Don (;a1'108 Maria de Bustamantei el "Compelldio
de Historia de México" de Don Luis Pete~ Verilla.; HM.'.
neo al trave! de los siglos" tOlDO 111, escrito por Don Julio
Zárate y vario6 opúsculos.
2
nbasto de Indias, corno se le nombraba.
Como humilde que fué, grande influencia conservó en las clases pobres de la
ciudad, nlotivo por el cual, entre otros,
se le consideraba como uno de los princi~
pales adeptos al plan de Allende y de Hi~
dalgo; tanto, que á pesar de lo que en
contrario se diga, figuraba al igual de
ellos, pues consta de una manera in ..
dudable, que el cura Hidalgo tom6 el
carácter de Generalísinlo ya estallada la
revoluci6n.
Tan) bién consta que fOflnó parte, tanto
de laS'"reuniones que á pretexto de literatura se tenían eH ('asa del P. Sánchez pú . .
blic3Inente, como de las privadas que se
celebraban en la del Lic. farra.
Conlo infatigable que era Don Epig ..
meni0, é instruido en ciencias naturales,
fué de los encargados de fabricar pólvora
y carturhos para URO de los conspiradores.
En la noche del lS de septiembre, tí
consecuencia de varias delaeiones, entre
otras la hecha á Riaño, Intendente de
Guanajuato, por el tanlbor lnayor de Re·
gimiento, Garrido, que .Il1ostró 70 pesos
que se le habían dado para que sedujese á
sus compañeros; el Corregidor Dominguez
se yió obligado, para DO ser él mismo en·
3
~ausado como conspirador, á proceder'
la aprehensión de algunos de sus amigos
que se le señalaban, con la esperanza de
que entre tanto tuviesen tiempo los otros,
de levantarse en arm as y prender el fuego
de ]a insurreooión.
Otro Dominguez, el escribano, había
ya delatado al Corregidor, ~T este, que 10
sospechaba. para borrar toda huella que
lo descubriese, se dirigió á él, instándole á
que le acompañase á prender á Don Epig..
•
nlenlO.
Er-escribano Re arm6 ron una espada y
una daga, y pidiendo 20 hombres á la
autoridad nlilitar, en unión del f1orregi ..
dor, se dirigió á la Plaza de San Francis . .
ca, donde Gonzalez vi vía.
El Corregidor quería llamar á la puer.
ta (con el intento de que Don Epiglue..
nio :pudiera evadirse por la espalda de su
casa); pero el escri bano, que malició cual
fuese su t propósitof mandó que pr~via"
mente la fuerza tomase posesión de las
azoteas de las casas contiguas, á efecto
de frustrar cualquiera ten ta ti va de fuga.
Hecho esto, llamaron á la puerta de la
casa. Don Epigmenio tard6 en responder;
mas al fin, asomándose por una ventani...
11a, 108 intel'rog6. Ellos le mandaron abrir,
4
y COnlO
~l
lo repugnase, le mostraron la
gente apostada en la vecindad. Entonces abrió, y 8e procedió al mOlnento al cateo de la casa. Conlo á prí mera vista no
se descubriese nada, el Corregidor daba
trazas
retirarse; pero el escribano hizo
obser,~ar que una puerta del comedor estaba tapada con varios bultos. Mandó
quitarlos, y dice el Sr. Bustamante: "de
hecho, se hallaron unas paradas de cartuchos, dos escopetas, dos espadas y una
lanza, con más, siete arrobas de salitre
purificado., y varias mixturas de E?l en va·
sos de cristal." Se tomaron entonces declaraciones y se aprehendi6 á Don Epign1enio,
á Don
su hermano, á dos
.
, Enleterio
.
mUjeres y a un cajero.
U na vez aprehendido, y como en cierta
ocasión quisiese evadirse de la prisión, se
le ~onden6 á presidio perpetuo en la Fortaleza de ~lanila. Ya reconocida nuestra
Indepel)dencla por la ~letrópoli, el 28 de
dicjembre de 1836, pudo volver á su patria en un navío español, que lo condujo de
linl0sna, po: no tener recursos con que pagar su pasaje.
A su desembarco en un puerto del Pa-cífico, y de paso para Querétaro, conoci6
esta pobl~('ión, á la que cobró afición. Así
ne
5
es que, cuando hubo arreglado sus negocios, trasladó aquí su residencia, donde
pernlaneció hasta fU rnuerte, ocurrida el
10 de julio de 1858, á la edad de ~O años.
Era de carácter afable, y sunlamente
honrado. Es oportuno trasladar aquí lo
que el Sr. Lic. Barros dice en un discurso
que pronunci6 en esta ciudad el año de
1862.
"Para honra de J aliseo, hace lnás de once años habita eu su afortunado suelo D.
Epigmenio González, una de la'3 primeras
víctimas que sacrificara la crueldad de los
españoles. Este hombre digno, por lnil
títulos, de adntiración y respeto, administraba en calidad de albacea, 108 bienes de
la Señora Doña Carmen Covarrllbias,
quien dispuso en su testamento se comprasen mil pesos en alhajas que destinaba á la irnagen de Jesús Nazareno, que se
venera en la Iglesia de San Isidro en Que
rétaro; González, confiado en que el triun4
fo de la Independencia era seguro, toma
aquellos mil pesos, se los da á Allende,
quién completa con ellos la cantidad de
dos mil 1 que entregó al capitán Don Joaquín Arias pa.ra qua los repartiese entre
el batallón de Celaya. con cuyo cuerpo se
contaba para la revolución.
6
"Ese mismo Arias delatala noche del 15
de septiembre á todos los independientes.
González, después de haber estado preso
en la cárcel de Querétaro, donde vió morir á un hernlano suyo, es sentenciado á
diez años de presidio "'en Filipinas, y 'allá
arbitrariamente lo condenan á no pisar
nunca el continente americano. Con lágrimas de alegría recibe en su pri:ú611J estas son sus palabras, "la feliz noticia que
llevq -un buque e~pañol, llamado también
"El Feliz)" de haber hecho Iturbide la Independencia de México." Su coraz6n late
de alegría~ desea volar al seno de la patria
querida. i Pre.tensión inútil! él estaba condenado por sus enenligos á conler durante su vida, el amargo pan del destierro;
sin enlbargo, él vive ya tranquilo porque
~abe que :hléxico es libre. Cuando la corona de España roronoció nuestra Independencia, González inmediatamente volvió
á su seno: la primera noticia que recibe
es, la de habérsele der larado benemérito
por la Legislatura de Querétaro y asjgnádole una pensión de cien pes~s cada
mes; y que á una tía suya se le habían
asignado jgl1almente cincuenta pesos mensuales: lo primero le es indiferente; pero
lo segundo le causa un inmenso placer,
7
porque reconocido aún á los e~rvicios que
su lllencionada tía le prestó durante sus
padecimientos en Querétaro, le es nluy satisfactorio el que haya recibido el premio
de ellos. Al tiempo de aprehenderlo, le
embargaron sus bienes, entre e~tos una casa que todos le aconsejamus vaya á reclamar; pero él ni siquiera lo intenta: con
multitud de economías se propone pagar
los mil peBos que Allende recibi6 de su mano, y que cree debe restituir á la testalnentaría de la Covarrubias. N adie tiene noticia de este asunto; cuarenta y un años
han pa~ado sin que se hable de él; á pesar
de esto, González da todas las instrucciones, muestra todos los documentos, y el
28 de marzo del presen te año logra en tre- _
gar al Sr. Cura de Querétaro, aquella su..
ma, que debiendo servir para el bien de la
patria, fiJé la causa de sus largas penalidades."
Sus principios liberales y sus opiniones
poco ortodoxas le valieron, el que perdiese
el importe de sus pensiones cuando ocupaban el poder Gobiernos conservadores,
y el que se-Ie privase de sepultura en cam ..
po sagrado, después de su muerte.
Era de mediana estatura, más bien alto; delgado, de temperamento sanguíneo;
8
se razuraba toda la barba; tenía la nariz
agllilefiay el Dlento labial bastante pronunciado; su andar era vacilante en sus últimos años, y el pelo de su cabeza blanco
COllIO la. nieve.
Generalnlente se le veía
en verano con un vestido blanco de dril y
sombrero de jipi, y en invierno con ropilla negra y capa antigua con esclavina, de
color azul y zapatos burdos de lazo delantero.
A consecuencia de los muchos años que
llevó grillos, contrajo una enfernledad cutánea, una especie de herpe, que le obligaba á tener suspendidos los piés, durante
la noche, en .una tableta r uesta á cortf1,
distancia de su ranIa y pen liente por un
sistenla de cuerdab, del techo de su aposento.
Vivi6 en una casa sita en el cuartel 6. o
de esta ciudad, que se conse1'va en el mislno estado en que se hallab.... cuando él la
hahit6.
En sus luemorias testamentarias, condonó al GobIerno Gral. y al del Estado
los nlucho8 adeudos que le reconocfan; y
dpjó por todo caudal, tres casas y dos so ..
lares de escasÍsimo valor.
Fué empleado subalterno de la casa
de lV[onec1a y BeneUlérito proclamado, de
9
la República, Querétaro y a:un creo que
de Jalisco.
Poco conocido el} esta ciudad, retraído
y apartado á causa de sus ~ enfermedades,
en el silencio de su gabinete, ocupábase
en estudiar las matemáticas y la QUÍllli ..
ca, y en una pequeña huerta contigua á
su casa, eu 1ti va ba por sus propia8 luanOS
las
Jegurnbres
y frutos necesarios
á su sub•
•
I
slstenCla.
Persona que, lo conoció mucho y ]0 trató ba.stante, refiere que cuando se recibieron en esta ciudad noticias de nuestras derrotas del año de 1847, Y la tAJllla de 1\:1éxico por los americanos, D. Epigmenio
exrlamaba con lágrimas en los ojos: "agonías de la pa.tria, amigo." Y otra parsolla también ba~tallte abonada, dice que
cuando leía ]a "Historia de México," de D.
Lúcas Alanlán, se demudaba lleno de indignación y tachaba al autor de traidor y
oe embustero ..
A su entierro concurrieron sola.mente
doce personas, y de la más hun,.ilde clase;
su caja mortuoria era negra, clavada con
clavos ordinarios~ Rechazado de Belén su
~adáver, se le tuvo primeralnente en una
bodega del mismo edificio, don-de había
pedazos de eajone.s viejos y otro~ despel2
ro
dícíos; y más tarde, int1~oduciéndolo por
la puerta del Hospital, se le inhum6 en el
··Patio de la'" Gallinas" (] hPatio de los
Protestantes," como se le l1anlaba, donde
se enterraba á 108 suicidas y á los heterodoxo&. En tal sitio le encontr(, la f'olni . .
si6n nombrada para bus"'arte, el día 7 dé
Noviembre de 1889.
Tales han sido la vida de honradez 1 ab.negación y sufrimientos del primer nlár..
tir de la Independencia lllexicalla, y las
vicisitudes p6stumas de sns desventuradas cenizas. No necesita elogios el héroe;
los hombres de corazón le asignarán en
sus recuerdas el lugar que mere('~. Cumple tan solo tí nuestro deber, pre~untar al
ternlÍnar este ligero bosquejo, si Plutarco,
el gran biógrafo, nos preseata en "Sus libros,
Bl ejemplo de un ciudadano nlás distinguido, de' un patriota 'más yirtuoso y de un
mártir más abnegado de sus convicciones
que Don Epiglnenio González t
•
y
\
"!'
"
'J'
l'
J
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" \ '
j
RESEfilA de la solClll1lidad que 1111)0
jicati'Üt1 el 1.7 ele septiembre de I890.
SIL
'l'cri-
La solemne inhumación de los restos
de Epi.gm.enío Gonza.lez, tuvo lugar de la
sigu ien te ffiBtHH"8.:
Desde las primeras horas de la mañana del día 17 de septietnbre, se izó á
media asta el pabellón nacional en los edi r
ficios públicos, y los extranjeros en los
eon~111ados ;le las naciones amigas; á la$
ocho de la Illañana el Salón de Gobierno,
sencilla y majestuQsam~nte decorado, se
conviTtió eU capilla; ardiente; yal lado
Dorte, bajo enlutado dosel, se eolocó i10bre
una esbelta. mesa funeraria 1 la urna forra.
da de pelucbé n~gro., qne contenía los ve.&nerandos res~
Amplias colgaduras tapi~aban el vasto
recinto; sustituyéndose la ordinaria al. .
fombr3; por otra ~everá que hacia juego
con las colgaduras y complotaba el decoradQ.. Por un mOlnento nuestro hermoso Satón se oonvittió en Sa\f1íuario á dondtl
aquellos qua sautíe.u RTder el~ su corttJon
12
el santo amor de la patria, penetraban con
planta respetuosa, á depositar á los piés
del H~roe ro uerto, representante de nuestra más hermosa epopeya, de los tiempos
aquellos en que se mantenían vi vas la esperanza y la fé en el porvenir" urja corona
de cedro é inffiortalps, como homenaje de
gratitud ..
J6venes estudiantee y enl}3leados del
Estado se turnaban haciendo guardia en
coro pañía de soldados de la Federación.
El silencio era solemne, sólo turbado
por el lento chisporroteo de los cirios, que-,
perdido su reflejo en 108 tapices negro!:;,
parecían acompañar en 8U tristeza á todos
los que allí plesentes, sentían desfilar ante sí, todo un pasado, ffiO sus glorias, sus
esperanzas, sus luchas y sus peligros.
La escena era grandiosa y cOlllnovedo . .
ra: todos los corazones latían al unísono,
y todos los semblantes mostraban la emoción que los áninlOS embargaba: así la ruda
faz del valiente veterano, la pen~adora
del honlbre público'y lajuvenil de los que
son el eslabón q ne reune la época actual
á la venidera..
.~
A las nueve y Inedia se dió la señal de
partida; y á nOlnbre de la Fscnela de Ju ..
riHprudeueia, los Sres. ViUac;eñor y Escl\'"
13
dero tomaron en sus manos el venerando
dep6sito, conduciéndolo por en medio de
una valla formada por soldados del 9. 0
Regimiento hasta colocarlo en el carro
mortuorio.
A la señal dada. por un clarín de dra ..
gones, la comitiva se puso en marcha,
precedida por 108 alumnos y alumnas de
las escuelas oficiales, y u n piquete de des.
cubierta de soldados de á caballo.
Custodiando los restü~, y á ambos lados del carruaje, marcharon los comisionados de la Escuela de Jurisprudencia. y
detrás el Sr. Gobernador, seguido de la
comitiva oficial; militare~ de la Federación; estanda.rtes de las Escuelas de Ingeniería y Jurisprudencia; piquete de caballería del 9. 0 Regimiento y batallón industrial de la Escuela de Artes del Estado.
A las diez de la mafiana lleg6 el cortejo
al Pahteón. Una. gran 1l1tlchedurtlbre ocu",
.. paba la.s avenidas, y los a.lumnos de las
Escuelas oficiales formaban á uno y otro
lado de la ca.lle principali.
El SefiorGobero&dor, seguido de su co·
mitiva, subió al Sa.roófQ.~ Central, donde
se detuvieron 108 restos, que fueron mo ..
mentáneamente colocados en un sencillo
altar. al efecto construido. Di6Sé allí prin-
14
cipio á la lectura. de las piezas literarias, ca . .
menzando el Sr. Don Alberto Santoscoy,
quien pronunció con buena entonación un
galano discurso. Siguió un intermedio
de una pieza de música, ejecutada por la
banda militar de la Escuela de Artes; lue...
go recitó el Sr. Ruperto J . Aldana, una
hermosísima poesía. Hubo otro interme ..
dio musical; y finalmente, el Sr. Escudero
y López-PortiUo dió lectura al discurso in~
serto al
de este impre~o.,
La ceremonia revistió un caráeter de solemnidad y de majestad tal{ls, que se itn..
puso por su m.1gnificencia aun 8. los más
indiferentes ~ las lágrí Dlas se deslizaban si~
lenciosas por las nlej illas y la gratitud re'"
oosaba el) tod08 los corazones.
Héroes habrá indudablemente, que hayan recibido mejores y lnássuntuosas roa..
nifestaciones; pero ningunas tan eincems,
tan sentidas y tan generales como la del
que tratamos.
Epigtnenio Gonzalez con su vida de infortunios, despertó el enternecinaiento y
la compasión de nuestrQ noble pueblo, y
más de un corazón hubo que sintiese como suyas las desdichas del mártir; más
de Un pecho generoso que se indignase al
reouerdo de ~U8 infortunios ..
nn
15
Si la- gratitud individual es 'Una de las
nHís bellas manifestaciones del- ahna humana, ¡cuánto olás hermosa, más grandiosa. y más solemne, se presenta la espontánea manitest~ciÓ{l de todo un pueblo
agradecido! FAl lasl t!oIectividades desa.parecen los defectos individuales, y sólo se
ponen de relieve las excelencias hurnanas.
. ¡E~ verdad que 110 hay espectáculo
más sublilne que el de un pueblo agitadQ por un generoso sentimiento! ~Si el
hombre es malo, el pUBblo e& bondadoso!
TOlnóse nuevamente en brazos la urna, y se la. bajó al fondo del Sarcófago.
El Sr. Gobernaflor, prontulciando una
OOlta: 'Y herlnosa alocuci6n, hizQ entrega d~ los fpstos á los estudiantes de derecho "'como iuicladO"res, dij o., é jnfatigabIes trabajadol"eS en tan loable~mpresa.H
Estos' su ve~ depogjtáronlos BU manos
del iencargauo del Panteón, y hoy., bajo la salvagtlardia del pueblo de Jalisco,
y merced.á in iniciativa y esfuerzos de
los estudiantes de J nrisprndencia, Epiglnenio Gonzálet duernlé el eterno sueño, al lado d(3 Corona y Montenegro, 1ejbs del honible lugar á donde la ingrati~
~~ ~ :el oly¡do 14i tenían relegado.
S!L
.
ACTA.
En Guadalajara, á siete de NovÍernhre de mil
ochocientos ochenta y nueve, reunidos, á. las
once y media de la mañana, en el Hospital de
Belén, tres de los comisionados para buscar los
restos de) Sr. D. E~')¡gmenio González, á: saber:
los Seftores D. Tomás Bravo, D. Francisco Es·
endero y L6pez-PortiHo y D. Alberto Santos-coy; el Sr. Director del mismo Establecimiento
Dr. D. Perfecto G. Bustamante: el encargado
del cementerio antiguo, Sr. D. Crist6bal Martín .
del Campo y tres de los sepultureros del propio
cementerio, se procedió íi ha'ter en el HPatio de
las Gallinas" 6 '~de los Protestantes," sito en el.
departamento de dementes del precitado Hospital, las excavaciones- consiguientes á buscar
alU los restos mencionados, conforme á los. da ..
tos que se han recogido para presumifse que
en él existieran. Se abrió en primer término,.
cerca del muro Oriente del Patio un tajo de N ..
á S. desde el punto en que se halla una anligu~
puerta tapiada, hasta el en que. está la que hoy
dá acceso al propio Patio,. advirtiéndose que el
4
Sto Dr. Bustamante manifestó que crela esto
inútil, por tener la creencia firme de que se ha4
·J1aba eh el lado opuesto el cadáver que se bus ..
caba: en el extremo N. del tajo, la tierra remo ..
vida parecía sefialar una (osa, hasta el punto de
que !;u capacidad no fuera bastante para conte ...
ner un cuerpo humano aún de estructura raquí.
tica, se desistió de seguir profundizándola.
Se prosiguieron enton'Ces los trabajos hacia
el S. en otro sitio en que también había sei1ales
de fosa~ efectivamente, á menos de una vara de
profundidad.--cosa que llamó la atención de los
presentes-se encontraron restos de un ésque ..
leta sin senal de que hubiera habido cajón que
los ~ontuviera, la buena conservación de la den . .
tadura y otros datos que sugirió el examen de
esos restos, hicieron aclarar al Sr. Dr. Rusta ..
mante que eran los de una persona que debi6
haber' muerto joven. Observando luego que la
remoción de la capa terrestre seguía 'en la mis ..
ma {osa, se continuó profundizándola. hallándo ..
se al cabo de ahondar como una vara. restos
precisos de- un cajón y en seguida otroS restos
que habiendo sufrido un examen igual al de 109
anteriores, (ueron de la misma manera considc ..
rados ~omo de persona: joven. POI"' último, casi
eh la extremidad Sur de'! tajo, se abrió otra fosa
perfe~tamente senalada y á cerca de dos "Varas,
restos de otro cad~Y~r sin indicio alguno de que
los hubiera contenido- Blgún caj6n, entre esos
restos'- ~sUtba el dráDeo aserrado, lo que mani..
18
fes taba á tod<).s luces que el cadáver al cual per..
teneció, había sufrido la autopsia: tanto por esto, como por otros datos, el seftor Director del
Establecimiento creyó que esos restos deblan
ser los de un joven Sánchez. Hidalgo que) púr
el afio de 69 Q 61. se sUlcidy ~n la Alameda de
esta capital.
No dando las investigad nes hasta aquí .he.chas ningún re~u1tado favorable aJ objeto de la
Comisión, se volvieron á enterrar en las respec.
tivas fosas los restos que se habían hallado; y
se procedió en seguida á abrir otro tajo pOl" el
lado P. del Patio)! de N. á S. como el anterior,
desde donde comienza el muro N. del cuadrilongo hasta á intnedia-:íones de una puerta que
dá acceso al refectorio de los dementes. En
esta nueva obra. sólo se encontrO señal de una
fosa como á media vara distante al Sur del pié
de una ventana elevada pOGO más de la altu;a
de un hombre, precisamt:'nte en el sitio que el
Sr. Dr. Bustamante.. tres días antes, había indiA
cado á uno de los Q1iembros de la Comisión, al
Sr. Santoscoy, como el lugar en que D. Rq.fael
Durán, el encargado en 1858 del camposanto
contiguo, señalaba como punto de la sepultura
del Sr. D. Epigmenio Gonzale~" y en donde el
mísmt;1 Sr. Dr. habia insistid~ c¡ue se abrienl
antes.
Al comenzarse á abrir esta fosa 6~ presentaron en el Patio el Sr. Admin4stca.dor del Hos...,
pital Dr. D. Crispiniano Ar~ y los Sres, Frac ..
Ig.
ticantes de Medicina ~. Ruperto J. Aldana y
b. Juan Chavira.
Interrogado el Sr. D. Tomás Bravo sobre si
re.cordab., algunas partic\llaridades del aspecto
y conformación d~l Sr. González. que pudieran
servir de datos para la ipentificación de sus res·
tos, expres6: que recordaba que Je faltaba á di . .
cho sei10r buena. parte -<1, l~ dentadurFl~ que pa...
decla de berpe!:i, enfermedad qu~ apena;; le per
mida anda{ ,n los últimos años de su vida, hasta
el extr-emo de que ca.$¡ siempre se hallabéto en
cama, al pié de la cual, y á .con ven ien te altura,
habia hecho ~olo<:ar, pendientt! del techo con
cordeles, unas... tableta.en la que descansaban 109
pies; que era el Sr.. G-QPzález de median~ esta. .
tura, ~ que, por ¡Q.ltimo, tenía la barba partida.
COffiQ vulgarmeQte ,$e dice. y levantada hacia el
labio inferiQr
of
lo
Los médicos presentes incontinenti declara..
ron que el segundo de esos datos era inútil por
referirse á una enfermedad Qutánelt que ningu",
"na señal comunicaba á Ja, huelO!l; pero que-, en
fambio,. los otros datos sí podrían ser <le uti ..
¡dad..
Habiéndose oavado en el sitio referido. hasta
una profundidad de vara y med¡~ Se ,encont(a1
ron primeramente restos de cajón; luego algl4~
nos clavos completamente oxidados; el1 seguida
diferentes huesos hu,mana:H hacia la extremidad
oriental de la fosCltt pedaz~ de cuerQ Y' ~uela Y
los tacOnés de unos zapatos; y de la opuesta, so
20
sacaron casi completas las partes de una cala·
I
vera.
Reconocidos ambos maxilares se vÍó que fal ..
taban en ellas gran parte de la dentadura, y los
dientes y ro ue]as que conservaban se hallaban
sumamente gastadas. El maxilar inferior presentaba, además, el mento saliente y una depresión manifiesta en el punto de unión de las
dos ramas. Estas sefiales convenían de un mo·
do perfecto con algunos de los datos que acababa de dar el Sr. Bravo.
En seguida se examinaron por los médicos
presentes los huesos encontrados, declarando
contestes los peritos, que por la medida de algunos de ellos se conocia que habian pertenecido á un sugeto de regular estatura, y que los
mismos huesos, por su poco peso y por otras
sefiales, suministraban el dato de que dicho sugeto debió ser ya anciano.
Examinados los restos de los zapatos, no se
pudo reconstituir su forma primitiva, y sólo se
notó que el cuero era corriente.
Los fragmentos de caj6n no presentaban más
que un color terroso, que bien pudo ser negrc1.
Estas coincidencias, de las cuales la que se
refiere á la depresión del maxilar inferior, podrla constituir una verdadera prueba de identificación, juntamente con los :lemás datos que
obran en el expediente, convencieron, sin la
menor duda," á todos los que presentes estaban
de que aquellos restos eran los de D. Epigme.'
21
nio Gonzábz, como así expontáneamente lo de.
clararon.
En tal virtud se procedi6 escrupulosamente
á recogerlos', pudiéndose reunir los siguientes:
cráneo, casi completo; maxiJares superiores uni.
dos; maxilares inferiores; húmero izquierdo; sa·
ero; Hiac.Qs; fémures; tibias; perooe derecho, y
multitud de huesos que componen el esqueleto.
Hecho esto, la Comisión, de acuerdo con el
Sr. Director del Hospital, nombró depositario
de 105 testos mencionados al Practicante Sr. D.
Ruperto J. Aldana, ínterin dispone el Gobierno
del Estado lo que acerca de ellos crea oonve.
niente; y habiéndolos recibido el depositario,
protestó guardarlos con religiosidad.
~
Con esto, .:;iendo la~ dos de la tarde, se ter . .
minó esta acta que firman en sefiaI de testimo.
nía todos los que se encontraron presentes y
que fueron antes nombrados, con excepción de
los sepultureros,¡ que no saben firmar.-Tomás
Bra'lfo.-A Iber/o S antoscO)'.-Francisco Escudero JI López-Portillo.-Perfecto G. Bus/amante.
-Crispiniano Arct.-Cristóbal M. del Campo.
--:.Yuan Ckavira.-Ruperto 'l. Aldana.
-
OCURSO Al ~O~[RNAOOR Ufl fSTAOO,
C. GOBERN ADOR:
• Los que suscribimos, alumnos de la Escuela
de Jurisprudencia. ante U d., con el debido respeto exponemos:
Que ha llegado á nuestras noticidS que ló8 res ..
tos mortales del héroe de la Independencia Mexicana Sr. Epigmenio González, se encuentran
olvidados y confundidos en el Panteón de Belén
de esta ciudad, cosa que como facilmente se
comprende, redunda directamente en contra de
nuestra ha .ra: primeramente por herir nues ..
tras comunes sentimientDs de gratitud y patrio..
tismo como mexicanos, y después más particu ..
larmente, por pertenecer á esta parte del país
que él escogió como última morada; siendo como es, altamente indecoroso para el Estado
esa indiferencia de todo punto antipatriótica.
Que hechas la~ averiguaciones debidas, si aún
no se han perdido tan preciosos resto¡;;, se ex~
23
humen, y prévia una solemnidad digna del héroe,
se depositen en un mau~oleo, formado con la
cooperación del Gobierno primeramente y des ...
pués con el de las diversas clases de nuestra so..
ciedad, en testimonio de la gratitud que el pue~
blo Jalisciense guarda al que por hacerle libre no
vacil6 en sufri, 27 ~ñ051 de prjsj~ en húmedos
calabozos de
fa ,,"oP(lleta.. de J.fa.(\íIa.
No dudamos, Sr. Gobernador, que dados 109
sentimientos de p\lndonor y patriotismo que
caracterb;an ti U d., secundará. ~sta nuestra ini..
ciativa, con el poderoso influjo que como Jefe
del Estádo y soldado de la libertad
es particular.
Libertad y Constitución.-Guadalajara, sep. .
tiembr~ 28 dt.J~Sg.
/
'¡;rancis 4a J¡scudero Lópep-PQrtiIJq'r!4t R.
JJernándea. --r- Carlos HernándeH. - A. Romo
te
r
Garda.-A. L, Portilloo-,FrancisCQ '1os1 V",l.
!/af'ta.-Ralael G. Ayce.--Roberfo Rbhles'--r
Arnuljlf rpillasriiO'Y.~1ácl1ttb Robles Martine~.
---AdoIfl116arrn ..lJ.lMtltrlttl C-nella,.- JT; Sdla:..
du ~/t¡;a1"tk'~JNI M. OUf/as RhJetra.
DISCUl~SO
.
1),fOnu,nciado ante
l08
restos
de Epig1itenio
González, en el Pa1de6n de Belén de esta ciudad, el día 17 de septiembre del
corriente año.
N o os es d~8Collocida Sefiores: la si tuación que atravesaua nuestra patria, en 108
pri oei píos de este grande siglo; conoceia
el estado de aquella sociedad de elenlentos
heterogéneos; sus esperanzas y sus tenlO1'es, las di visiones existentes entre sus ra ...
zas, y la diferencia de vaHa entre sus ha ..
bitantes; los infortuni08 y la abyecci6n de
los unos y el orgullo y presunción de 108
otros; la ignorancia supina en todos, y el
• secreto afán, la nostalgia que les em bargaba de un algo mejor; los principios bregando por abrirse paso al trav~r:. de las supersticiones y el valladar de las antiguas
<,ostUJnhreA, oponiendo la fuerza de su
25
inercia á todo ]0 11 nevo, á todo lo que con
visos de restauración aparecía á la luz. ..
Originando todo, esa intranquilidad, ese
desa.sosi.ego que en la Historia de los pue ..
bIos, se muestra precursora de los gl'andes canlbios, y que en la vida de las sociedades, es algo así como el rumor del
trueno que anuncia la tero pestad; COUIO
el estampido del cañón que denota la proximidad de la batalla.
Sabeis talubién la influencia que en el
nuevo mnndo tuvo, primer'Ü la revolución
amel'icana, la formación de ese país de
hombres libres, de intrépidos puritanos
desterrados en un tiempo c(ie su patria por
~us indomables opiniones., y conservadores en estas apartadas latitudes <1e sus
ideales y de sus principios; ellos plantearon con mano robusta el árbol de la libertad, que más tarde ya reconocida por testas coronadas, en ~l tratado de- París, germinó para nunca má.s secarse en el N nevo Continente. Conocéis asÍmismo la que
se derivó de ésta, la gran revolución, que
€n un día aterró a.l mundo con sus verdades y sus erroreS t Su.s grandes principios y sus aberraGiones; digna sucesora
de las del siglo 1 y XVI, colosal y a vasalladora como ellas. Marca una etapa
1
en el progreso del mundo; y producto de
un estado de cosas más apurado que el
norte-americano, realización de ensueños
de filósofos y sábios, resultn do de muchas y enormes fuerzas acumuladas en un
,período de tiempo secular; no tardó en estallar poten~e) y en difundirse' por un
puehlo generoso, entusiasta y apasionado:
el Vlás propio y elegido por la Dlano de
Dios para hacer que aquella riqueza de
principios, fueHe aprovechada por toda la
hllnlanidad. Conoréis tambien las granrles convulsiones ti que esa gigantesca lucha de los pueblos contra 108 reyes dió lugar; el derramaluiento de sangre, la conlnoción de ]08 tronos y la violenta sacudida de todo lo hasta en.1ónces venerado,
hasta entónces sagrado y respetado, y que
esa sublime connloción de libertad, ese
violento alarido del 89, se hundió en espantosa catá~trofe, de la cuál surgió como
Minprva, armado y en pié, el coloso de
la guerra: Napoleón, quién con la punta
de su espada destruyó los tronos del derecho divino, probando á los pueblos que
no eran invulnerables.
Las ideas enlanadas de ambas revoluciones dieron la vuelta por ambos hemis..
fOl'ios, y penetrando á la Nueva España,
27
, pesar de su aislamien to, sostenido por
los Oceanos,. las distancias y los cruceros
Españoles, fueron conocidas de nuestros
abuelos, comprendiendo éstos al fin, axiomas de la. vida social, que hasta entonces
yacían sumidos en tinieblas, es decir: que
el hombre es algo más que un vasallo, y
que sus derechos están muy por encin1a
de los caprichos de los reyes.
A consecuencia. de los cuales principios
y reflexiones, los criollos, los nl€xiC'anos
todos, deseaban un estado de cosas más
aceptable, más libre y lllás de ueuerdo
eon sus naturales derechos.
El descontento cundía, el viejo -trono
español bamboleaba á los golpes de ariete del Capitán del siglo, en la Península
reinaba la. ana.rquía y en nuestra patria la
a.rmonía no era perfecta. No habiendo
sido potente el tiempo á. borrar el antagonismo de dos ra.zas, los aborígenes y los
€.spañoles., los vencidos y los vencedores;
~l fuego -estaba pronto.á estallar. ManwtF.líase lncólume el espíritu patrio y estaba
pronto á a.provechar una señal cnalquie:r6 para ostentai'se " la luz pública.
Seña.les fueron sin duda, los esfuerzos
tia los Líes. A7JÚárate y Primo de Verdad,
y la gofocada revol uci6n de la entónces
2S'
ciudad de Valladolid; y talnbien lo fueron
los manejos del Ayuntamiento de la Me~
trópoli. Mas las cadenas estaban bien remachadas. 40,000 veteranos hallábanse
prontos á sofocar cualquiera tentativa. El
pueblo no se avenía á un canlbio repentinOr y en el ánimo de los directos descendientes de españoles, se advertían pocas
simpatías en favor de la emancipación.
¡ ~lonlentoS' solemnes de infinita angustia para los pocos pensadores patriot!ls!
¡ Instantes en que se puso á prueba el
temple de sus corazones!
Sus esperanzas en pugna con sus temoreS r sus principioa en lucha con las opiniones reinantes r y sus nobles aspiraciones tachadas por un edicto de la Inquisiei6n de heréticas y anticristianas! Esos
hombres, poniéndose á la cabeza del movimiento. desafiaron las currientes de lostemores populares t y semejantes á lasavanzadas rocas del Oreano, resistieron su
inlpulso fornlidable. Necesitábanse valor
indomable, gran fé en el derecha y constancia inquebrantable: todo lo poseyeron;
las cadenas fueron rotas, y lanzándose en
brazos del destino aquellos pocos mártires, dieron la señal de regeneración para
la patria.
'* * ..
-
.....
De UllO de esos mártires, de uno de esos
patriotas, de uno de esos héroes., qua DO
consultaron su conveniencia y sólo siguie ...
ron el impulso de su corazón, vengo á
ocuparme á esta tribuna; á poner de relieve sus cualidades y á encarecer sus infortunios ..
...
. ..
A pretexto de formar una "Acadelnía
Ijteraria" reuníanse en Querétaro desde
mucho antes del afio de 1810, varias personas, cuyos nombres han pasado á la Historia y al corazón agradecido de los mexicanos; y con el verdadero objeto de trabajar
por la redención de nuestra patria. Epigmenio González pertenecía al n úrnero de los
más fogosos y entusiastas concurrentes, é
infatigable en el enlpefio 1 celoso del éxito de
la empresa, era conocido como uno de los
principsles jefes de la conspiración (1) .
Cuando ésta fuá descubierta y sofocada,
se le aprehendi6 por hab~rsele encontrado
preparando en su habitación pertrechos
(1) Vlase
&11
biografítt.
3°
de
~O!Yl bate.
Fué arrestado por el COt'l A
gidor Dou1Ínguez y, registrados sus pape . .
les, algún historiador llega á asentar, se
Íe ha1l6 11n plan completo de revolución.
Rentenciado por lo pronto á 10 años de
l)risiót1, D1ás tarde se le agrav6 la pona
t.'ondellándole 'á cadena perpétua eh un ca'"
laho7.o de l\lanila;.
I
p
A
__
Epigtuenio González, el h~l'oe ~t1yas ce'"
nizas teneis á la vista, el filúftir que haR.a
ta hoy ha. perlnanecido olvidado, el pa·
triota sin ta('ha y sin mancilla que todo
lo earrific6 á la libertad, que no conservó
para sí hi la esperanz.a ele n1ejores días, sr
que pre~enle en las prImeras filas, fué tam . .
biÍ'n de los prilnel"OS eh caer; Epigmenio
González) honlbre de carácter, de instruc~ión no solanlente no vulgar, sino aun dis . .
tinguida, de principlos inalterables, sea en
sus cortos ll10mentos de prosperidad, sea
t'tl los largos años de su desdicha: nació
en Quer~taro, y antes de su cautiverio, su
posición era desahogada. Ilanrado y dig.
no, fu~ del temple de laB poca.s personas
que dan color y caracterizan su partido .
.Franco~ inteligente, modesto á pesar de
31
.
log grandes triunfos que pudiera haberle
y
traído su cualidad de Inártir de la Independencia; á su vuelta de l\'lanila desconocido para sus conlpatriotas, vivió en la
obscuridad, recibiendo conlO galardón de
sus servicios, la ingratitud de sus contenlporáneos, y pagando así el necesario tributo que todo grande hOlnbre suele rendi r á la gloria.
Desconocido como J\tlílton, cargó cadenas como Colón, Dluriendo corno an1 bos
en medio del desamparo y de la índiferen. cia general. El destino gusta de ponflf
una venda á la humanidad para que no
conozca á los hombres ilustres quP la
magnifican.
Tuvo bastante ~ vida para pre8enciar
nuestras rotas del 47, ese amargo fruto de
nuestras revoluciones! ese castigo merecido de nuestras divisiones I El héroe de la
primera independencia pudo aún dejar
rodar una lágrima en el enlutado lllanto
de la pa.tria t Y pudo invocar los maneS
.de los padres de nuestra redenci6n, para
aliviar las angustias de sus descendientes!
Pero la parte más terrible, más doloro-
sa de sus sufrimientos, fué su largo, su
horrible cautiverio, por el espacio de 27
· a!ios ........ ¡ 27 años! ....... Se abisma el pen·
sanliento hUlnano al reflexionar en las innlensas alnarguras del mártir en tan dilatCiua prisión. El joven encaneciendo lentamente en llJed.io dp las húmedas pare¿es del calabozo; la actividad de su alma
(\neryada por las angustias de su situación; EU virilidad heróica rebelándose
contra e--a mnerte prelnatura, tan cruel
COlno inhumana, tan criminal cunlO contraria á la naturaleza 1
Para las alnuls bajaR, para 108 corazonos no tenlplados al fuego del honor, tal
vez parezca preferible la suerte de este insurgente ú la de los otros héroes que su·
oeu In hieron pú~' la nlano del verdugo 6 baj ) el fuego de la llletralla. Pero aquellos
q He saben lo que vale la libertad, aqueIlo~ que sienten en su pecho el hálito sagrado de la per~ol1alidad humana, aquellos que cornprenden toda la arnargura y
to(~a la hurnillaeión que se experinlentan
cuando se coarta el prinlero de nuestros
derechos, la facultad que fin más alto grado ennoblece al hombre, la libertad; • oh 1
ellos comprenden porq né nuestro pueblo
tiene á Epigmenio González por el ht?roe
mártir por excelencia, porqué consideran
menos cruel la llluerte, la 8uprenla liberación, que el cauti verio de un cuarto ~e
33
siglo, con sus humillaciones y .sus horribles angustias.
Aquellos momentos, aquellos días, aquellos años de penosa incertidunlbre, de pinorancia de los sucesos relativos á su gatria, á su fantilia, á sus intereses y á los
bravos compañeros de su gigantesca empresa; valen por un infierno de penas. La
crueldad de BUS sicarios llegó al grado de
hacerle fm.ber cínicamente las noticias adversas á la santa causa por «1ue se le
sacrificaba. Mofaron su dolor y esrarnecieTon su infortunio! Empero, ha sonado ya
la hora de la reparación. El pueblo que
aclama a.l mártir, excecra á sus verdugos;
en tanto que la Historia corona de laurel
la frente del ilustre cautivo.
Hasta que fué reconocida por España
nuestra Independencia, Epigmenio González volvió á su patria, y h aIló al llegar
á ella un espectáculo tristísimo. Encontr6 una generaci6n nueva que no le conocía, despedazada por sus furiosas rivalidades; la orgullosa. bandera qua nos legara
Hidalgo hecha girones, las fértiles praderas nacionales convertidas en páramos y
regadas por torrentei de sangre de hermanos; y la libertad, la libertad, p(}r la que
había sufrido tanto, objeto de ludibrio,
34
pretexto para la ambici6n, y vil ramera
de los tiranos.
l. Qué pa~ó entonces por su alma? ¿Dil'é que renegó de su sacrificio? ¿ Diré que
se arrepinti6 de su abnegación? N o, el
mártir no se dolía de sus penas ni de su
infortunio; verdadero extranjero en medio de esa turba de degenerados hijos de
una pléyade de héroes, no tuvo sino frases de consuelo, y palabras llenas de fé en
favor de la patria ... ' ..
Para los grandes hombres, la libertad
no es un mito; y templados al fuego de
sus viriles reflexiones, si no la consiguen
hoy, la esperan para mañana
!
Epigmenio González, fuiste mártir hasta el fin; la ingratitud no te perdonó ni
Inás allá de la vida; para que tu destino
fuese completo, faltaba una venganza: la
de ultratumba; fuiste sepultado entre suicidas; tus restos yacieron por luengos
años alIado de los cobardes desertores de
la '\'tidár
Mas ,lai' hora de la justicia ha llegado;
t-1na genGlraci6n nueva habita este hermo~ so suelo, generacion que ya no oye el fra-
.
~..,
..
~
•
.
35
gor de la lurha fratricida, ni escucha el
rumor de las enconadas pasiones, ni alimenta su pecho con odios ni rencores; que
si bien no alcanza aún la completa libertad, tal como tú la soñaste, no la busca
con las arInas, ni en la furia de las batallas, sino en la paz y en el trabajo; que
comprende sus deberes y no olvida á sus
benefactores! ¡ Escucha I Las notas de ese
himno son de amor á los padres de la patria, al par que de esperanza y de progreso.
Epi~menio
González, á tu vuelta de Manila demandaste asilo .al noble pueblo de
Jalisco; cúmplase tu voluntad y tu deseo!
J aliseo agradecido te da tierra para que
reposes. Amorosamente guardará tus reetos. ¡Deja un momento tu lugar al lado
de los inmortales, y contempla y acepta
1!L apote6sis, qu~ su pueblo te consagra!
El te acoge con orgullo en su regazo; dormirás el sueño de la IDuerte, al lado de
sus grandes hombres, V tus manes serán
escudo de sus libertades.........
nSQ
en paz!
~~ eJS ....... (
~
...... /
.p6\
•
I"
·
--=-D~"'"
Epigmenio Gonzále ,~ no ~ -.. e 1 sz:
.. ..
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-:;;:. ~~
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l.....
..........
lt~
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'lu ~
~
~~
36
estlldiantes de Jurisprudencia, inicÍadores 'primeros y fogosos de tu inhumación,
deposito este discurso en tu féretro, como
humildísima ofrenda de nuestra gratitud,
y prenda de perenne apego á los grandes
principios que proclamaste!
~
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