revista ilustrada. Año 23, n. 524 [ie 527] - Gobierno

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Año XXIII
Pamplona 24 de Febrero de 1917
Núm. 524
Con censura eclesiástica
DIRECCIÓN V ADMINISTRACIÓN
Biblioteca Católico-Propagandista
TEJERÍA, 40,
LA INTEGRIDAD DE LABANDERA
quiere, de lo manco del programa que defendía, pues vino a sintetizar todas sus empresas fundando y sosteniendo hasta su muerte el periódico titulado La Libre Parole, que, como su nombre indica, arguye sobra de moderCABA de morir en Francia el famoso escritor y
nismo y falta de docilidad, puesto que la palabra, como
batallador periodista Eduardo Drumont, hombre
la pluma, como la acción de un católico, no pueden ser
conocido en el mundo de las letras hace muchílibres en e! sentido ordinario que se da a la palabra libre.
simos años, pues fue escritor dramático, colaboMás expresivo era todavía el subtítulo del periódico, que
rador y redactor en muchos periódicos y revisdecía La Francia para los franceses; lo cual es una getas, autor de libros y trabajos premiados por corporacionerosa
idea cuando se ve y se palpa y se llora que la panes y academias, y hombre, enfin,que en el círculo de
tria está en manos de enemigos, entre ellos los judíos,
sus amistades y hasta donde pudo extender el radio de
pero también es programa manco pasu actividad era conocido, estimado
ra un católico de veras, en lo privado
y temido cuanto puede serlo quien
TIPOS Y COSTUMBRES DE NAVARRA
y en lo público, que no puede conya se había distinguido por sus dotes
tentarse con eso, y debe aspirar a
de polemista. Pero cuando Eduardo
más, completando el sentido de ía
Drumont se hizo famoso fue cuando
frase
y santificando el patriotismo,
comenzó a descubrir y execrar la inque, de suyo, sin la bendición de Dios,
fluencia judía en el mundo, y sobre
no pasa de ser una vanidad. En hora
todo en Francia, su patria, poniendo
buena, pues, que la Francia sea para
de manifiesto las artes y mañas de
los franceses, con tal de que los franlos descendientes, no de Abraham,
ceses y la Francia vuelvan a ser para
sino del pueblo que no podía sufrir
Cristo Nuestro Señor, que eso quiea los Profetas, y que acabó por clare decirel Gesta? Dei per jrancos,
var en una cruz al Santo de los sa ritos, pidiendo que su sangre cayese
Y he aquí una circunstancia en que
sobre él y sobre sus descendientes,
deben fijarse los que, cansados de
como así ocurrió para desventura
caminos ásperos y de tribulaciones
suya. Dispersos por la haz de la tiecontinuas, andan por ahí pretendienrra, sin poder constituir de nuevo
do quitar lemas a banderas nobilísinación, los judíos han logrado en los
mas, y persuadiendo a las gentes de
tiempos modernos unainfluenciaefecque con eso se evitarán disgustos y
tiva y desastrosa en otras naciones y
lograrán bienes mayores. Lo cual es
pueblos, de lo cual pueden dar testifalso de tejas abajo, pero lo es muUn pastor de ganado
monio Rusia y Polonia, Austria y
cho más de tejas arriba, y para de(Foto de D. Migue
Francia, entre oirás. í así como Ka
mostrarlo hoy, bástenos establecer
nengieser escribió su notable obra Católicos y judíos
una breve comparación entre dos franceses notables,
en Austria-Hungría, Eduardo Drumont escribió sus
Luis Veuillot, y el que acaba de morir, Eduardo Drunotables libros Elfinde un mundo y La Francia
mont. ¿Qué quedará de la obra de éste, dentro de unos
judía, que por esa especialidad de las empresas franmeses o de unos años? Nada, y quizá a estas horas su
cesas, por la fama del autor y por la virulencia de sus
mismo periódico haya desaparecido. En cambio, Luis
ataques, se extendieron como un reguero de pólvora,
Veuillot vivirá, mientras el mundo sea mundo, en la medando lugar a enconadas polémicas, a contiendas apasiomoria de los buenos, como astro de primera magnitud
nadas, y hasta desafíos, que Eduardo Drumont tuvo la
entre los periodistas católicos, enemigos del error franco
debilidad de aceptar, a pesar de que se confesaba católiy del solapado, antiliberales convencidos y defensores
co y reconocía que con ello-desacreditaba sus campañas.
entusiastas de toda la verdad, sin dejar de ser por ello
Pero así era el hombre, y no una, sino más de una vez
excelsos patriotas. Sobre la tumba de Drumont hay que
dio esos tristes ejemplos de inconsecuencia, y si mejor se
rezar pidiendo al Señor haya acogido misericordiosamen-
38
LA AVALANCHA
te su alma; pero la tumba de Veuillot en Francia, como
en España la del Filósofo Rancio, la de Donoso, la de
Aparisi, la de Mateos Gago, la de Nocedal, despide llamas de luz que iluminan a las generaciones presentes y
venideras, y demuestran cómo las empresas que ellos
defendieron no eran cuerpos sin alma, y tenían ese quid
divino que las convierte en inmortales.
ESTANISLAO.
DIÁLOGOS CUARESMALES
—Puea, digo, ¿y de qué se ha de hablar hoy sino de la
santa Cuaresma y de las materias que trae consigo esta
adusta señora, empeñada en repetirnos cada año los mismoa amargos tornee, a pesar del progreso de laa laces y
de la civilización, que, al parecer, nada tienen que ver
con ella, la muy nea y ultramontana? Hibiernos, pues
—¿De qué, Sfñor mío?
—Nada menos que de la Muerte, amigo; que pnr ahí,
donde iodo acaba, he de empezar yo, como empezó la
IgleBÍa Católica ha pocos días.
—¡Sabroso plato, a fe mía, para postres de Carnaval
—Sabroso, podrá no serlo; pero saludable y oportuno,
sí; como lo es siempre la purga tras la indigestión, si me
permites tan fea y vulgar comparanza.
—Sea, pues, y vengan rPBponsos y De profanáis.
—Nada de eso; ni siquiera Bermóa va a ser lo mío, que
no es pulpito esta revista para hablar tan alto.
—¿Hablabais, pues, de la Muerte?
— Si; y por de pronto, te anticipo, a propósito de ella,
una interesante noticia.
—¿Cuál?
—Que también tú vas a morir.
—jBahl ni me sorprende, ni me conmueve. Sabido me
lo tengo fifios há, como todo hijo de Adán.
—Es verdad; sabido, sí; pero no comprendido ni meditado. Desmenucemos un poquito la idea, que, desmenuzado el granito de mostaza, dice un Padre espiritual, es
como Be le encuentra el amargor, y pica al paladar y hace saltar lágrimas a los ojos. Vas a morir, te digo; y supon qne añado: Vas a morir dentro de cinco años jastos
y cabales, a contar desde hoy, día de la fecha. ¿No te
parecería ya más Eerio el recado?
—Algo más, sin duda, y no pocas vueltas me haría
dar al magín quien me trajese Begura y certi8cada tal
intimación, como se la da un juez a un reo de muerte.
—Pues, bien. Haz cuenta que eres tú el tal reo de pena capital. O mejor, figúrate que ves aquí a doB infelices
reos de tal pena, a quienes ha de aplicarla, por sus delitos, la autoridad. Y supon que a loa dos se ha notificado
ya el terrible fallo. Sólo que al uno se le ha dicho: serás
ejecutado de aquí a veinticuitro horas. Y se le ha dicho
al otro: tú lo serás a cualquiera hora que resuelva el juez;
cuando menos lo pienses. Y ñgúrate que ves al primero
resignado, pronto a disponer sus cosas espirituales y
temporales, resuelto, en una palabra, a bien morir. Y que
©1 otro, en cambio, se está tan alegre y divertido, charlando como un bobo, jugando con los hierros de su cárcel, sin tomar providencia alguna para BÍ ni para sus hijos, riéndose de la sentencia, sólo porque no quedó fijada la hora de la ejecución de ella como para el otro, sino
que la dejó el juez incierta aún e indeciaa. ¿No le calificarías a éste de necio y de insensato? ¿No procurarías,
con buenas y eficaces razones, persuadirte de la necesidad de ocuparse en más serios pensamientos? ¿No le dirías: tPero, mirad, buen hombre, que el no haberse fijado hora a la ejecución no es ventaja para vos, Bino desventaja; mirad que, a lo menos el otro tiene humanamente seguro aquel plazo de veinticuatro horas, y vos ni
ese tenéis, porque puede antojársele al juez enviaros aho-
ra mismo el verdugo que, BÍn más preparativos ni ceremonias, os despache a la eternidad?»
—Sf, es verdad; todo eso se le debería decir, y loco
fuera si no lo tomase en cuenta.
—Pues, bien; tú eres, amigo mío, el loco y el sin juicio; tú eres, y lo son contigo todos loa que con tal frescura decis que habéis de morir, pero que no os da pena
eso, que es cosa ya vieja y sabida. Verdaderamente; para
el mundo, que lo está presenciando desde Adán hasta
acá, vieja cosa es: nueva, empero, y may nueva, y sin
estrenar, para cada uno de los vivientes, ninguno de los
cuales lo ha de pasar más que ana vez. ¡Y se eBtán ahi
tan tranquilos, la mayor parte de ellos, sabiendo que han
de morir, sólo porque ignoran, ]vea usted!, la hora y el
minuto! Y ahí verás. No lo estarían si eBto Bupiesen; antes, B6 les vería andar mustios y cabizbajos, eia decidirse
a empresa alguna, sin hallar alegría en ninguna diversión, sin que les interesase nada de lo que acá abajo
ocurriese. Andarían contando y descontando meses y semanas y días, calculando la mayor o menor proximidad
del plazo fatal. |Y eso que, de todos moios, sibrían que
husta cumplirse él tienen asegurada la existencia! Ahora, no. No la tienen asegurada para cinco añ>s, ni para
dos, ni siquiera para un mes, ni para una semana, ai
para una hora; saben cierto que podemos todnH morir;
por ejemplo, yo, antes que acabe de trazar esta línea empeza la, y vosotros, antes que la hayáÍB acabado de >fer;
saben que del mismo modo que eatá expuesta la vida de
un soldado en medio de un campo en donde se cruzan
en todas direcciones las balas, asf eatá pendiente de un
hilo nuestra vida en medio de este mundo, don le no hay
un átomo dentro y fuera de nosotros que no not traiga
un germen de muerte; eso saben, y no BÓIO por la fe (ya
que tifnen en poco esa certeza), einu por la ciencia, y sobre todo, por la experiencia, que ee lo anda rep tiendo
alrededor todoB los días; eso s«b-^n, y no obstante
dime, por Dios, emigo mío, ¿se viviría de otro modo si se
supiese que nunca se ha de morir?
—¡Abl no, por cierto. La verdad es que se piensa muy
poco eu eso.
—Pero la verdad es que debiera pensarse muy mucho,
y que muy otros andaríamos si en eso pensásemos algún
tanto. Y no seria triste la vida, no, aunque la ocupásemos algo más en tan serios pensamientos, sino al revés,
máB serena y máa despreocupada. Ni dejarían de cultivarse las ciencias, ni de moverse el comercio, ni d« trabajar las artes y la industria; sólo, sí, que no ee daría a
esas cosas de acá importancia exclusiva o exagerada, como se la dan neciamente ahora tantísimos desventurados. Mira, ei no, los grandes héroes del catolicismo que
han vivido siempre con la vista fija en la muerte, para
hacer de ese pensamiento el regulador de la vida. No me
dirás hayan sido todos frailes o anacoretas. Mira si les
ha impedido ese pensamiento ser, según su estado o profesión, o inspirados artistas, o eiocuentes escritores, o
valerosos guerreros, o hábiles hombres de Estado. Al revés, antea les ayudó. Porque el miserable apego a la pequenez de ia vida, eso, empequeñece el corazón del hombre; eso, le vuelve ruin, mezquino, egoísta. El pensamieuto grandioso de la muerte y de la eternidad, este le
engrandece y le sublima; este le hace señor de sí mismo,
obigáudoíe a ordenar, según ley, su conducta; este le
hace independiente de los demás, enseñándole a mirar
como nada todo poder y grandeza meramente humanos;
este le inspira abnegación para cualquier sacrificio, bien
sea en aras de la fe, de la patria, de la ciencia o de ta caridad. Más elevados caracteres ha formado la contemplación de la ceniza y de la calavera, que todas las máximas de los filósofos y de los políticos. Mira, pnes, si aaduvo atinada la Iglesia en dictar a sus hijos el pensamiento de la muerte antes que otra lección alguna les
diese. Mira si está bien puesto, como en el atrio de la
Cuaresma, el día de Ceniza.
—Bien dijisteis al principio. Pues por ahí se acaba,
por ahí hay que empezar.
—(Dichoso tú si por ahí empiezas y por ahí sigues
haata el finí
F. S. T 8.
LA AVALANCHA
TRADICIONES NAVARRAS
EL TESORO DE CASCANTE
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Vuestro amor en esta altura
,-'. , , ; . ' . ¿ !'•"• •'.--:. alienta nuestra esperanza.
..'-•-,•''•'•*•!• .'j•*-.. "••••'.•'Í',"'
V o ssois nuestra
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firme, constante, segura.
(De los Gozos que se cantan.)
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confianza,
OMO una defensa que no podrán jamás los siglos demoler
como una corona de gloria,
adornando las sienes de orgullosa matrona
•como nube dorada que irradia luz y bellezas
sobre quienes participan de su bienhechora influencia
en una pequeña
altura, junto a la ciudad de Cascante, se
eleva el magnífico santuario del Romero.
No está allí, imponente y severo, como castillo de tirano señor; no evocando a la mente funéreos, tristísimos recuerdos. Graciosa, derramando consuelos en los corazones apesarados y reverberando en ellos, con los primeros y últimos rayos del sol que le besan, esperanzas dulcísimas, aparece a los ojos del
peregrino mariano, masque edificio material, una visión celeste y subiime donde entre resplandores y ángeles tiene
su trono la Reina de todo lo creado, la
protectora de todos los cristianos, dueña de nuestros cariños, María.
Así es que a los pies de su Virgen,
sentada como una hija junto a la madre
querida que le vela, la ciudad de Cascante vive alegre, confiada, sin ningún
temor, con esa tranquilidad que comunica la seguridad de una protección constante, intensa y guarnecida con todas
las prerrogativas del poder y del amor.
Confianza, alegría, tranquilidad, fundadas, no en vanas ilusiones, sino en
realidades hermosas.... en plegarias fer
CASCANTE.—Ntra.
vientes que suben de los corazones constantemente, y en gracias que descienden a raudales sobre
aquellos que la invocan.
Prueba de todo esto es para mí la majestad, la hermosura, la riqueza del santuario, antiguamente parroquia;
con sus tres naves espaciosas, sostenidas por columnas
airosas y sueltas que llegan hasta la bóveda; con sus capillas por una y otra banda y las vidrieras policromas de
formas geométricas y regulares; con su artística y elegan
te decoración, que luce en todos los muros y bóveda,
siendo en la cúpula donde más rica y graciosamente campea, y finalmente, con su pintoresca galería de 39 tramos, arcos laterales de medio punto y bóveda de ladrillo
que sube en rampa desde el portal llamado de Santa María hasta la misma puerta del atrayente y por eso frecuentado templo.
Sí; todo es allí bello; la galería, el santuario, el camarín convertido en oratorio, el pavimento de fino entari
mado, la bien labrada verja que cierra el presbiterio, pe
ro señaladamente la Virgen que, colocada en el centro
del altar mayor, dorado y de buena talla, sorprende cuando se contempla envuelta en una aureola de luz cenital y
expresando en su semblante la dulzura y la gracia.
Cuánta satisfacción recibe el viajero que por vez pri
mera visita este santuario, admirando su esbeltez y decoro, prueba de la piedad de un pueblo que ama a la Virgen y tuvo sus glorias en erigirle un trono, ante el cual
dilatada planicie se despliega, fecundada por el Queiles, y
se hallan como postrados, blanqueando entre huertos y
olivares, Ablitas, Murchante, Monteagudo, Tufebras, hasta 17 pueblos, y por la parte occidental, el monte Moncayo, que aparece como un gigante, a veces cubierta la cabeza con niveo turbante y a veces circundada de crespones de espesa niebla, pero siempre misterioso, inspiran-
do religiosidad, caído de rodillas, como quien adora al
Dios creador de tanta magnificencia!
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e n el romero a p a r e c e s ,
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. = de s u flor, labrar ofreces
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nuestro panal d e dulrura.
(De los Gozos.)
Amor con amor se paga.
Y e! amor suele producir grandes empresas, obras soberanas de virtud, de heroísmo, de arte.
Este pensamiento acude en seguida a quien contempla
el santuario de Ntra. Sra. del Romero.
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;
Pues en él ha tenido hermosa realización.
Ahora bien; esa obra de arte que fabricó el amor mariano de los cascantinos, ha de reconocer algún hecho
que la explique, y que engendrara en
sus corazones tanto afecto. Y aquí viene
la tradición, expresada en los versos
más arriba consignados. Y nos cuentan
que se apareció en el mismo lugar donde
se venera, sobre un romero florido, a
unos pastores que por allí apacentaban
su ganado. Cuándo se efectuó esta manifestación prodigiosa, nadie nos lo dice
con certidumbre. Se conjetura que fue
a mediados del siglo XII, acaso después
de haber sido reconquistada Cascante
por D. Alfonso el Batallador.
Por otra parte, la escultura de la imagen nada nos habla de esa época: está
de píe sobre un romero, lleva en su mano derecha un ramo de la misma planta, y con la otra sostiene al Niño, que
ostenta un libro abierto donde se leen
las palabras latinas Ave María gratia
plena, que, en romance, quieren decir
"Dios te salve, María, llena de gracia,,.
Esta imagen, con sus joyas, con sus
coronas, con sus ropajes preciosos, es el
encanto de los cascantinos y constituye
el objeto más amable de su devoción.
Y ha venido a conservarla y aun a darle
nuevos aumentos los favores que, meSra. del Romero
diante ese simulacro de la Virgen, el
cielo, en el curso de varios siglos, les ha concedido. No
fuá el menor la maravillosa preservación de las llamas,
de las que nos hacen referencia los gozos impresos e!
1729, de este modo:
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" Una vela que cayó,
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el templo y altar quemó
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sin poder ser socorrido;
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el tesoro fue escondido
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y el cielo fue el tesorero...
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Cascante, fino y amante,
templo y altar restauró,
' y a media noche volvió
la Virgen, fina y amante.,
CASCANTE.—Santuario de Nuestra Señora del Romero
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LA AVALANCHA
Así es como se ha conservado la memoria de este y
otros muchos favores, de los cuales, por otra parte, no
se hallan documentos que los acrediten, fuera de !a constante tradición.
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, '.¿ .Aunque la cuesta es pesada
iv-;_ para subir a este templo,
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la p i e d a d , c o n s a n t o e j e m p l o ,
lo frecuenta enamorada.
A estos versos, que repite frecuentemente el pueblo
fiel, responden las obras, dan valor y vida los hechos.
Grande, tierna, emocionante es la devoción que hay
en el pueblo navarro hacia la Reina de los ángeles, pero
se exterioriza más y se manifiesta con cultos más brillantes en aquellas villas o ciudades donde existe algún templo a ella dedicado, de renombre por las romerías que
allí acuden, por los favores que de gloria le han esplendoreado, o la historia de algunas hazañas que en sus contornos se realizaron.
Por alguna de estas circunstancias, y en su tanto por
todas ellas, es cierto que la ciudad de Cascante, siempre
fiel, siempre noble, colocó en la Virgen del Romero el
ideal de sus esperanzas y el centro de sus amores.
De aquí que esa ciudad se presente ante mis ojos, bella, simpática, revestida de encantos. Se me presenta como un canastillo de flores en torno al altar de María, a
quien ofrece su belleza y sus olores.
J. CLAVERIA DE ARANGUA, C. M. F.
EL FLAGO DE LA MUJER
del Cardenal Belartnino,
que, yendo en cierta ocasión a
vnp'tar a un gran señor y ha láná Be en la antesala, vio siu querer unas pinturas at desnudo que
le dieron mucha p na. Determinó avisar caritativamente a! sefior, e hízo'-o con mucha gracia.
Porque, al despeiiree, le dij >:
—Mire eu seBorfa que en la
antesala tiene UQO3 pobres que
muestran gran necesidad de qae
loe vistan y abriguen, pues andan medio desnudos los pobrecitop.
En seguida mandó aquel aefior que pintasen decorosamente las con^flbi las figuras, ya que no podían quitarse,
pues eBtaban en la pared.
jCuántae veces y de qué diversas maneras ee hacen
parecí 1as reconvenciones a la mujer, respecto de su persooa, y se estrellan ante las exigeucins de! áltioao figurín
trazado por un anónimo de anchas tragaderas!
Porque: ¡este es el flaco de la mujerl La tiránica, la
opresora, la despótica moda, que hace de ella lo qae el
artífice de !a cera. Y sí fuera solamente la mujer vana,
irreflexiva y poco seBuda la que cayese en los lazos de
eea tiranuela, podría soportarse con relativa calma; pero
qae haya damas devotas, virtuosas señoritas y doncellas
piadosas que escuchen con agrado los cantos de esa envenenarla sirena y sigan a! pie de la letra las deletéreas
«neefienzas de tan abominable maestra, es lo que pasma
y aturde al que posee algún sentimiento religioso vivo.
Incontables veces han oído a loa predicadores, que taleB y talea modas son escandalosas; en hartas ocasiones
han sabido que I09 prelados abominan di tan locas novedades; la revista que lean, las ha censurado acremente;
hasta la hojita del calendario las ha recordado que aquel
modo de vestir es provocativo y causa do machos pecado?
|inúú!mentel El predicador en esa parte es un visionario, los prelados en ese asunto exageran macho, la
revista no sabe lo que se dice, y la hojita chochea indubitablemente.
-
Y es que, como escribe el sabio ex arcipreste de Huelva, la mola produce en U mujer obcecación y rebeldía,
reBultaudo de aquí una o'eada de males que causan más
estragos que la peste bubóaica y el cólera moibo.
Ciertamente la obcecacióo. eB terrib'e. Porque se trata
de personas dóciles en lo d^más a los consejos de sa director, a las excitaciones del ministro det Señor, a las insinuaciones del orador pagrado y a los imperativos de sa
conciencia; personas que reciben asiduamente tos santos
8-iCramenUH, y adornadas de preciosas virtudes, y, ain
embargo, en este punto concreto de la moda, ni los sabios ni toa libros ni loa directores saben dónde se andan, ven lo que no exiate, llaman pecaminoso a lo inocente, en una palabra, se equivocan miserablemente. Sólo
ellas estáa en lo cierto, lo ven claro y Baben a ciencia
cierta que n» f*it-m en lo más mínimo. ¿Quiérese más
profunda obcecación?
En la vida del insigne P. Oaver se lee que este santo
tenía granie aversión a confesar mujeres qae traían galas inconvenientes; y juaga el que la escribió, que Be debía a la desconfianza que tenía de reducirlas a que se
moieraaen. «V«rt>üensa da decirlo—escribe con energía,
—y máe que se diga tan sin esperanza de remedio; tienen contra sí es »s abusos de la moda la censura de los
Santos Padres, la de muchos doctores y teólogos, y uinguno hay que no censure a los que las introlujeron y que
no aconseje a todis a que los reformen; pero defiéndanse
unaa con la moda, como ei no fueia pecado escandalizar
con elta; otras, con la intención que tienen, cotuo si con
la buena intención salvarau del peligro a los demás cuando ellaB dan ocasión a que las miren.»
La rebeldía tnircha paralela a la ceguera, como no puede meaos de suce ler. Si las desnudeces las consideran
in ¡tensivas, ¿p'ir qué asuntarse de ellas? Si tal corte escandaloso no lo creen provocativo, ¿por qué apararse? Si
los pecados a que da origen son fantasmas y sueños, como piensan erróneamente, ¿por qué eviUrloe? ¡Cosa extraQd Supongamos que el confesor IÉTB prescribiera, pura
satisf-icrñón de sus pecadoB, que se vistieran de la menera estrafalaria con que a veces suelen hacerlo, y que la
Iglesia les impusiera, para aplacar la ira de Dios, que
atormentaran BUS cuerpos con la estrechez del traje, como acostumbran a hacerlo por seguir la corriente. ¡Sería
de ver y de oír lo que respondieran!—¡Cómo! ¿8e nos
exige qae hagamos el ridículo con semejantes arbitrariedades? ¿Quiérese que noa expongamos a enfermedades
con tales presiones y ahogos?
En cambio, exige latnoda por ventura que ae lleve un
vestí lo diáfano, un cuerno en la frente, o un buitre en el
sombrero
¡hay que Uevarlol ]no faltaba más! Ya no es
ridículo ni molesto ni malo todo eso y otra cosa alguna
desde el mismo momento en que lo prescribe la moda.
II
Si no fuera cosa tan seria y de tan horribles consecuencias, causarla hilaridad el diálogo vivo de última hora
que se puede suponer entre la mujer ciegamente seguidora de la moda y el glorioso Príncipe de los Apóstoles.
—Déjame pasar al cielo, santo Apóstol.
—Veamos primeramente su hoja de servicios.
—Muy buena, gracias a Dios; atienda usted unos momentos.
—Eatoy atento.
—Todoa los días oía la Santa Misa; confesaba y comulgaba una vez lo menos por semana; acudía a machas novenas y triduos; daba también copiosas limosnas; pertenecía a cinco asociaciones de piedad; rezaba el ros tirio
diariamente; tenia mucha devoción a San José, patrono
de la buena muerte
en fin, con lo dicho me parece que
basta y sobra.
—Cuanto acaba usted de citar, es muy bueno y meritorio, señora mía; pero, ante todo, es condición indispensable para entrar eu la gloria y ocupar siquiera sea el
último puesto, haber exhalado el postrer suspiro en gracia de Dios, esto es, con el alma libre de pecado mortal.
¿Ha sucedido con uated eso?
—Indudablemente; ¿qaión puede comprobar lo con»
trario?
LA AVALANCHA
—Yo, por lo pronto, y lo hago del modo siguiente. En
eu manera de ves'ir no ha consultado usted nuuca a la
moral, sino a lo que exigía la mod». Si eeta p< nía en circuición UQ vestido provocutivo, indec^ute, ridiculo, atentatorio at pudor y reñido con la modestia, no obstante todos estos defectos y cerrando ios oídos a 1>>S clamores de
la conciencia, del predicador, del buea libro, del director,
de loe obispo? y del Papa, usted vestía a<]uel traje lascivo, a pesar de los pesares y por encima de todo. De ahí
ha resultado que ha faltado usted muy notab emente por
escándalo y por desobediencia, y como ha muerto ueted
ein verdadero dolor de tales pecados, pues m siquiera le
ha ocurrido el confesarlos, vea có un m imposible que
penetre usted eu este lugar donde nnda manchado puede
entrar.
¿Verdad que esta eacena tiene un final uo esperado por
machas damas? Pero el esperarlo o dejar de esperarlo no
destruye la realidad de laB cosas eu <o más mínimo; es
preciso, por consiguiente, que ealg«n de su obcecación,
porqu*\ como dice San Viceute Ferrer, «algunas mujeres,
aun de l«e que el mundo tiene por castas, limosneras y
abstinentes, te condenan sólo por el profano tr*je y por
la desnudez eecan )ato?a de cu cuerpo».
EL
PRIOR DE RONCESVALLES.
HISTORIA DE MARG1LLA
CAPÍTULO SEXTO
Por el cual se declara quiénes fueron
los Mosén Pierres, padre e hijo
Al abrir este capítulo, exígenos la honradez literaria
confesar que, en lo atinente a la genealogía de Jos protagonistas y sus descendientes en el marquesado de Falces, habernos seguido las huellas de nuestro respetabilísimo amigo y colega de Academia D. Francisco Fernández
de Bethencourt en su obra magna Historia genealógica
y heráldica de la monarquía española, &.a, quien agotó
la materia con talento insuperable.
Tronco genealógico de los marqueses de Falces, es por
parte materna Mosén Pierres de Peralta I, llamado el
Viejo, Rico hombre de Navarra, Señor de las villas de
Peralta y Andosilla, de Marcilla y Villanueva, MaestreHostal o Mayordomo mayor del rey D. Carlos III y de
su Consejo, Consejero y Secretario del Rey, que tenía su
palacio en Peralta, y por escudo heráldico de gules el
grifo de oro, alado y armado de azar, la bordura cosida de gules, los ocho sotueres rebajados de oro. Ignórase el pueblo donde nació. Creíaselo generalmente oriundo de otros padres, mas ya se ha dicho su verdadera filiación, según se saca del testamento suyo y del de García Martínez, su padre, quien lo otorgó en 1371. Mosén
Pierres I recibió la dignidad de la rica-hombría, de Carlos III de Navarra, el año 1416, y fue la primera concedida en e! reino de Navarra. A su blasón heráldico añadió un cuarto de sus armas, o sea la cuarta parte de
las cadenas de las Armas Reales, por concesión del mismo monarca, en reconocimiento de sus grandes servicios; uno de
los cuales consistió en acompañar a la reina viuda D.a Blanca desde Sicilia hasta Navarra, gastando en obsequio de la Reina 10.475 florines, por lo cual
mereció especialmente que el Rey lo exonerase de pagar
las pechas correspondientes a Marcilla, Andosilla y Villanueva. En 6 de Agosto de 1433 consiguió en propiedad
perpetua los lugares de Peralta y Funes, como tenía los
de Marcilla y Andosilla: estos dos últimos los había obtenido ya a perpetuidad
en 1430, por autoridad de los reyes
D. Juan y D.a Catalina.
Llegó a ser Mosén Pierres el primer personaje de la
Corte, y como tal figura en muchos acontecimientos
célebres, como la coronación de D. Juan II y de D.a Blanca
en Pamplona, en el matrimonio de la infanta Isabel con
el Conde d'Armagnac, en varios asuntos diplomáticos, en
41
tratados públicos con los reyes de Castilla y Aragón, en
el matrimonio de la infanta D.a Blanca con el Príncipe de
Asturias en Alfaro.
Fundó en el año 1438 el mayorazgo de Marcilla, que
fue el primer mayorazgo establecido en Navarra, con licencia del rey Carlos II, quien había fechado la licencia*
en París el 1.° de Mayo de 1409; y se llevó la fundación'
a cabo el dicho año, bajo su nombre de Peralta y con sus
armas; en la cual fundación se incluía todo el señorío,
con los terrenos y el palacio-fortaleza, así como también,
el señorío y palacio de Peralta, el de Villanueva, el palacio y la torre de Andosilla, con los patronatos de las
iglesias de varios pueblos, entre los cuales no figura la de
Marcilla por pertenecer a los priores del monasterio de
la Blanca.
Guerrero y de gran significación militar, aun asistió
Mosén Pierres a la batalla de Aibar contra el príncipe de
Viana, en 1451.
Desde que hizo su testamento, que está firmado el I.°
de Mayo de 1438, dejó establecido y mandado en él que
fuese enterrado en la iglesia de Santa María de la Blanca del monasterio de Marcilla, y allá se efectuó su enterramiento, satisfaciendo así la devoción que manifestó
siempre a esta veneranda imagen.
El mayorazgo de Marcilla lo estableció Mosén Pierres
para
su primogénito, pues estuvo casado desde 1406 con
D.a Juana de Ezpeleta; pero Juan de Peralta, que nació a.
los trece años del matrimonio y fue apadrinado por el
rey D. Carlos III y por la Reina viuda de .Sicilia, murió
en breve, por lo cual entró a poseer el mayorazgo de
Marcilla Mosén Pierres II.
Tuvo éste varios hermanos y hermanas, entre los cuales mencionaremos los siguientes: D.a Juana de Peralta,,
que casó con Felipe de Navarra, primer Mariscal del Reino, nieto de aCarlos II, dando origen a los mariscales de
Navarra; D. Margarita de Peralta, que fue abadesa de
Tulebras; D. Martín de Peralta, que siguió la carrera eclesiástica y fue Deán de Tudela en 1423, después Obispo
de Pamplona, consagrado en Olite el 10 de Noviembre
de 1426, cuyo obispado fue de grande loa por espacio de
30 años; y otro Martín de Peralta, que llegó a ser Canciller mayor de Navarra, gran soldado y caballero, político
leal, y casado tres veces. Cabe suponer fundadamente
que alguno de los hijos de este Mosén Pierres nació en el
magnífico palacio de Marcilla, el más vasto y rico de la
comarca, donde veraneaban los dueños y pasaban largas
temporadas.
A la muerte de Mosén Pierres I, que acaeció el 18 de
Septiembre de 1441 según documentos del archivo del
palacio, el año 1442, quedó el hijo Pierres bajo la tutela
del citado Obispo y del Canciller, sus hermanos.
Mosén Pierres de Peralta II, llamado el Joven, Ricohombre de Navarra, Señor de Marcilla y de los pueblos
comarcanos, primer Conde de Santisteban de Lerín, Gran
Condestable de Navarra, Mayordomo Mayor del Rey
D. Juan II y de su Consejo, y Capitán General de Navarra, heredó el mayorazgo de Marcilla fundado por su padre. Fue el principal personaje del reinado de Juan II, y
su influencia duró más de 30 años, de modo que él fue,
se puede decir, el verdadero soberano de Navarra. Desde joven fue inclinado a la milicia: de carácter violento,
sanguinario, así como habilísimo político, y muy inteligente, supo ganarse las simpatías de Luis XI, rey de Francia, quien lo llamó a París dos veces para tratar asuntos
relacionados con Navarra.
A 1.° de Marzo de 1458, el rey Juan II erigió una baronía o señorío, según privilegio otorgado en Zaragoza,
en la cual se comprendían varios pueblos y la villa de
Marcilla, en cuyos términos entraba "la Casa Palacio,
Torre y término de Coscolleta, y el término llano denominado la Planilla,,. Es bueno advertir que en el punto
que hoy se llama la Venta de Arlas hubo pueblo en tiem •
po del rey D. García Ramírez, según dice Moret, pero
ese pueblo no figura después para nada. Tomó posesión
de la baronía el 5 de Agosto de 1458, día de Nuestra
Señora de la Blanca.
Al frente de los marciileses, de los peralteses y de otros
ribereños acometió las más bizarras hazañas militares: to-
41
LA AVALNACHA
mó a Salinas de Anana contra el Prestamero Mendoza;
la villa de Contrasta con todo su territorio; la villa de
Briones, defendida por el usurpador, el Mariscal Sancho
de Londoño, haciendo prisioneros a muchos castellanos;
peleó en el sitio de Estella, donde estaba la Reina de Navarra, encargado de defender la puerta de San Vicente; y
lo hizo con tal arrojo, que el Rey de Castilla hubo de levantar e! sitio y retirarse, y recobró a Cadreita y Valtierra, que habían sido tomadas por los soldados castellanos.
Ya hemos dicho que al padre de este Mosén Pierres le
concedió para sus armas el rey Carlos III un cuarto de
las armas reales, o sea de las cadenas. Pues bien, refiere
Aleson, que el Príncipe de Viana ordenó en 1455 que el
hijo quitase de su escudo las cadenas, pero D.Juan II,
en desagravio, hizo merced después al Condestable, no
sólo de un cuarto, sino de la mitad de las cadenas reales, según carta real fecha en Barcelona a 2 de Abril del
mismo año.
do Chávarri o Echávarri; siendo de notar que el mismo
Mosén Pierres, cuando estuvo de Embajador en Roma,
como gozase de privanza con el papa Pío II, le había conseguido a Chávarri la dignidad episcopal. Fue ocasionado
este horroroso crimen por intrigas políticas del Condestable, y sucedió a raíz de haberse celebrado en Tafalla
las Cortes generales. La Princesa gobernadora en Tafalla, por carta de 29 del mismo mes, mandó apresarlo como a traidor é malvado caballero. El cabildo de Pamplona lo excomulgó, y a fuerza de penitencia y tras largas gestiones lo absolvió el papa Sixto IV, bajo la pena
de que fundase por el alma del finado Obispo un aniversario, de que hiciese penitencia pública en la iglesia mayor de Valencia, y de que pelease contra los turcos tres
años. Obedeció contrito Mosén Pierres, fue a Roma, se
arrojó a los pies de Su Santidad, a quien pidió que le
conmutase la pena de pelear contra los turcos por ia de
pelear contra los moros de Granada. Y lo obtuvo.
Quizá en castigo de este crimen privó a Pierres.de su condestablía, en 1479, D." Magdalena de Francia, regente de Navarra.
••-..
. t
Véase cómo relata el sacrilego asesinato, con criterio más o
menos creíble en los detalles,
el P.Joaquín de la Santísima Trinidad, ex Lector de Artes y de
Teología, en su Historia
de la
ciudad de Tafalla, &.a '
"La 4.a Basílica es la de San
Nicolás, Obispo de Barí; sita en
e! corto tránsito y camino que
hay de la Ciudad al Convento
de Padres Franciscos, y para
hablar de su fundador y causa
porque se fundó, es digno de
saberse, que celebrando Cortes
enTafalla la Princesa Doña Leonor, que governaba el Reyno de
Navarra en vez y lugar del Rey
Dn. Juan su Padre, sucedió un
caso trágico y lamentable, y fue
de esta manera. Tenían diversos vandos Dn. Nicolás Echavarri, Obispo de Pamplona, y
el Condestable de Navarra Mosen Pierres de Peralta, de que
PAMPLONA.—Brigada de obreros limpiando la nieve en la Plaza de la Constitución
dimanó entre los dos una dis
(Fotografía de D. Miguel Goicoeehea.)
:
cordia tan grande como se vio
"Él fue quien—dice
Bethencourt—sacó
de
Olite
a
la
por
el
hecho:
Quería
la
Princesa atajar y ocurrir á
princesa D.a Blanca, la infortunada mujer de D. Enrilos males que podían sobrevenir y resultar de ella, y paque IV, y la llevó hasta el convento de Roncesvalles, para convenirlos y pacificarlos llamó al Obispo al Convensando por Marcilla, en cuyo Palacio fortaleza pernoctó
to de San Francisco donde estaba hospedada, y aunque
aquella señora; censurando bien duramente la Historia la
con repugnancia tuvo de obedecerla, lo que sabido por el
actitud del Condestable, severo cumplidor de las órdenes
Condestable, salió de la Ciudad con el ánimo de vengardel padre ante las desdichas de la hija.,, En 1462 entró
se, llevando en su compañía alguna gente armada y hacon las tropas navarras en la guerra de Cataluña; en 1463
ciendo con ella una emboscada ó celada cerca del dicho
tomó a Estella y su castillo, y en 1469 desempeñó bien
Convento, salió de repente contra el Obispo y dándole de
la comisión de ajustar el casamiento de Fernando e Isalanzadas, le mataron alevosa, cruel é inhumanamente. Cabel, los Reyes Católicos. En 1474 acudió al socorro de
yó á breves pasos el Obispo de la muía en que iba, y en
D.Juan II, que estaba sitiado en Perpignan, y logró entrar
el lugar que cayó se puso una columna de piedra, y en
en la plaza vistiéndose de religioso franciscano, y así faella estampada la imagen del Mártir San Sebastian, que
cilitó el triunfo; en el mismo año obligó al Conde de Ledespués se cubrió con un corto edificio en forma de Carín a levantar el cerco que tenía puesto a Mendigorría.
pilla, y es digno se mantenga porque sus ruinas no sepulPor eso el rey Juan II le nombró en 1475 Conde de Santen caso tan memorable. Recogieron los Religiosos el
tisteban de Lerín.
cuerpo del Obispo y le dieron honorífica sepultura en su
Convento.
Horriblemente famoso fue el asesinato perpetrado por
Mosén Pierres en la persona del Obispo de Pamplona.
Luego que sucedió la muerte, que fue dia 23 de NoLa fecha del asesinato de este obispo está equivocada
viembre del año de 1469 (Sandobal en su historia de
en Madoz, que la tomó de Anales de Navarra, pues no
los Obispos de Pamplona) se ausentó el sacrilego homisucedió el año 1469, sino un año antes, como se deduce
cida Mosen Pierres, y arrepentido de su enorme, execrade la carta original de la princesa gobernadora D.a Leoble y atroz delito, procuró de su Santidad la absolución
nor, en que
manda
hacer
justicia
contra
el
malvado
cade
él imponiéndole graves penitencias, mandándole entre
ballero. 1 Así, pues, el 23 de Noviembre de 1468 mató
ellas que edificase dos Iglesias ó Basílicas, y es tradición
por su propia mano al limo. D. Nicolás de Eguía, llamaque en el lugar donde se emboscó para matar al Obispo,,
1
Arch. de Tudela, lib. 43, núm. 6.
1
Pamplona. Imprenta de M. J. de Rada. 1766.
LA AVALANCHA
srigió una que oy permanece y la dedicó al grande Obispo San Nicolás de Bari. Es su fábrica de mediana extensión, longitud y altura según el uso y modelo de aquellos
tiempos, labradas sus paredes y bóveda de piedra sillería
con tejado de losas contiguas é inmediatas á la misma bóveda, y es digno de advertirse y notarse que sobre el techo de ella un Almendro que hoy existe con robusto cuerpo y dilatadas Ramas que hacen sombra á mucha parte
del camino real, y es tradición nació sobre dicho tejado
en el mismo dia que murió el Obispo después de concluida la Basílica. Este raro milagro, objeto de los ojos de
infinitos caminantes que transitan á vista de la Basílica,
contiene peregrinas circunstancias
dignas de toda atención y observación. La 1.a es que sin jugo ni humor de
tierra se haya criado un Árbol de tan abultado tronco.
La 2." que al mismo tiempo de aumentar su robustez creciendo sus raices han abierto las juntas de las piedras de
la bóveda, extendiéndose por ellas sin falsear la fábrica
ni conocerse mas latitud
en ella que la que tenia antes de
aver nacido. La 3. a que inducido de su mal genio ó de
ver nueva extensión del Milagro, mandó un Alcalde de
la Ciudad cortar el Almendro á raiz de las losas del tejado á los últimos años del siglo pdo., pero Dios, que quiere que se mantenga y subsista la maravilla, ó para darnos
á entender el respeto, decoro y veneración que se debe
al Sacerdocio, ó el mérito de la verdadera penitencia de
las culpas, ha buelto á darle cuerpo y dilatar sus ramas,
conservándolas frondosas y con copiosos y dulces frutos
á sus tiempos. "Hoy no existe la ermita ni el almendro.
Corre un dicho vulgar en los pueblos de la Ribera:—
Y ajeno a todo interés,
de pueblo en pueblo a través
descalzo peregrinó.
:; c.
Y es tradición que al tornar
de Roma, donde a buscar
;,,
fue el perdón del Padre Santo, i W ¿ ' .
aquel n o m b r e , q u e alcanzar
"-',"• ^';
tanto p u d o y luchó tanto,
f ¿-:'"/'.
A
''L- ; -\ -^ vióse obligado en Valencia
-t--'
X'*'•'% a cumplir la penitencia
"- •; '; •
_.. v - yendo del Obispo en pos,
;..;•'\ '-.* -•'.•''•['•
-"/"."•
y pidiendo en su indigencia !;,",,v;. - '":; :
una limosna por Dios.
» - -• .- :
En Tudela hizo testamento a 6 de Febrero de 1477, en
el cual manda que se le dé sepultura ai lado de su padre,
en la iglesia de Santa María de la Blanca, de Marcilla, y
que allí sean trasladados dentro de los nueve días de su
enterramiento los restos de D.ft Juana de Ezpeleta, su madre, los de D." Ana de Bravante, su mujer, que yacían
en la parroquia de Peralta, y los de su hijo Pierres de
Peralta, que yacía en Pamplona. Instituyó varias capellanías, entre otras una perpetua en Marcilla, poniendo como patronos y ejecutores de estas memorias al Señor que
fuese de Marcilla y al de Peralta. Por este testamento
instituyó también otro mayorazgo distinto del de Marcilla fundado por su padre, advirtiendo que, si se acabase
la línea de su hija menor, a quien hace heredera del mayorazgo nuevo, se agregue éste al mayorazgo de Marcilla. Pasaron los años, y el magnífico Condestable hizo
:
-"-•(-.•.7; :
.•.••"•"¿•.>
X 5.v"";"'" -'-•
í-r" V r -
*. - V" - - -
.—Vista, de la Puerta de Tejería durante el derribo
(Fotografía de D. Aquilino García Deán.)
Eres más malo que Pierres.—Y tiene relación con este
•crimen.
El meritísimo cantor de epopeyas navarras, Hermilio
de Olóriz, escribió un poema en que desarrolla estos trágicos sucesos y le hace terminar en el castillo de Marcilla, adonde se retiró, según la leyenda, Mosén Pierres
inmediatamente del asesinato, y donde tuvo horrendas
pesadillas de remordimiento y de rabia. Mosén Pierres
aparece en los salones de su palacio como el tipo del guerrero déspota, medioeval, entre místico y salvaje, acariciado por sus tres amables y bellísimas hijas que dulcifican sus desventuras. El banquete de Pierres y también
la oración de sus hijas en la capilla del castillo son de sabor épico muy notable. El poema termina diciendo cómo
Pierres, arrepentido, hizo penitencia:
_ • . _;
De su castillo huyó, pues, - -.. ' - ;;^;
nombre y glorias olvidó. • /•:
otro testamento, que fue el último, a 30 de .Septiembre
de 1488, en su Palacio de Marcilla. Es de advertir que
en él se llama por primera vez y castizamente Pedro. En
dicho testamento renueva su voluntad de ser enterrado
en Marcilla, ordena que se levante en Tafalla una basílica, y en ella funda una capellanía perpetua por el alma
del obispo que asesinó. Murió antes del año 1492.
Dos veces casó Pierres II; una, siendo todavía menor
de edad, con Ana de Bravante, el día 27 de Diciembre
de 1440,
en el palacio de Tafalla, boda a que asistió la reina D.a Blanca. Ella murió joven. Las segundas
nupcias
se verificaron el 8 de Junio de !462, con D.a Isabel de
Foix, de la familia real navarra, a quien los reyes llamaban la muy egregia y muy noble Isabel, que fue enterrada en el monasterio de Nuestra Señora de la Blanca, en
Marcilla, a cuya iglesia había otorgado testamentariamente grandes legados. En este matrimonio hubo solamente
44
LA AVALANCHA
en Cuaresma
Guzmán, esta noche consagraremos Ia:
velada a Cecilia
haremos un poco de música, poca,
porque estará cansada y querrá retirarse temprano. Os
quedaréis todos a cenar, porque supongo que ninguno tenéis ocupaciones que lo impidan.
—Por mí, ya sabes que nada tengo que hacer.
—Y usted, Carlos, acepta?
—Con mucho gusto. Ya dejé original bastante en la r e dacción, y no es allí necesaria mi presencia.
—Tú, Pastora, nos acompañarás, y luego cantarás algo de tu vasto repertorio, no es así?
—Como usted quiera, contestó la aludida amablemente, como si no le hubiera dicho toda una colección de inFR. P. FABO,
(Continúala)
AflUSTINO RECOLETO
conveniencias, o las hubiere olvidado en el acto... música,
clásica, en?
—Üsto lo arreglarás con Magda y con Cecilia mis
gustos, ya los sabes
cosas que se peguen al oído, peropuedes prescindir en esta ocasión de mis aficiones
otra
noche cantarás couplets
esos sí que me gustan.
—También a usted le gusta divertirse.
—Quién lo niega?
—Es que cuando hablaba de Guzmán parecía ser us.(NOVELA)ted un modelo de caballeros serios y formales
y si la
POR RAQUEL (Matilde Troncoso de Oiz)
buena Serafina no le tuviese a raya, todavía se permitiría
usted alguna calaverada más propia de los años y circunstancias de Marcial que de las suyas.
— Siempre me ha gustado divertirme.
(Continuación
—Bien lo sabemos.
—Pues digo que es usted un guapo mozo, que tiene
—Es por eso que dejo en libertad a mi familia para
talento y no menos inspiración, pero que a veces dice
que se diviertan cuanto puedan, y yo lo hago a mi modo.
muchas mentiras dulces que gustan a las mujeres en
No voy a la ópera porque ya no se cantan las que me
sus crónicas de sociedad, todas son guapísimas, angelicaplacían en mis buenos tiempos, y me fastidia la música de
les, encantadoras, divinas
da patentes de virtudes y de
Wagner, que está buena para los músicos, pero no para
ciencias femeninas
canoniza con mucha facilidad, sin
los profanos; aunque muchos se deciden a alabarla sin
pararse en procesos como la Iglesia, y acude a todas las
sentirla ni entenderla, porque está de moda y da patente
fiestas porque sabe que es el niño mimado de las mujede ser buen aficionado decir que encanta, aunque por
res, que le halagan a cambio de unas líneas laudatorias
dentro haya otra cosa
debilidades humanas!
llamándolas, poco menos o más, arcángeles y serafines
— No deja de haber muchos así.
es o no verdad, amigo Carlos?
—La mayoría, dijo D. Juan. Pero a mí no me seducenÉste se sonrió, moviendo la cabeza, y no dijo nada.
las mentiras ni las farsas en ningún terreno, y digo siem—De mis Mary sólo diré una cosa
vive para comer.
pre lo que entiendo ser verdad, aunque me juzguen atraLa inglesa se encogió de hombros.
sado
cuando he ido a oír música de Wagner, me he
—Papá, y nosotras? preguntó Milagritos.
dormido
para eso me voy al cine, que me gusta mucho.—Monina, tú te ocupas en apurar la paciencia de to—Sobre todo si hay tonadilleras, eh? preguntó Carlos.
dos, y tu madre y tus hermanos, en gastar mucho dinero
—Sí, lo confieso, las hallo muy saladas y graciosas, y
y divertirse cuanto puedan
se padsce en esta casa una
me encantan.
fiebre de diversiones, pero yo, con tal que estén conten—Pero hay algunas muy descaradas.
tos, lo estoy también
que se diviertan!
todo eso se
—Sal y pimienta
todo es bueno. Pero veo que Magllevan por adelantado si se mueren
los tiempos malos
da y Cecilia sostienen animada conversación, y piensovienen sin irlos a buscar; vale más aprovechar los bueque tal vez las estoy mareando. Queréis que dejemos a
nos. Además, quiero ver gozar a los que quiero, y que
las señoras y juguemos un poco al tresillo?
disfruten de todas las ventajas que les puede proporcio—Nos parece muy bien.
nar el dinero
no quiero que aguarden a que me mue—Pastora, serás de la partida.
ra para gastar y divertirse
de este modo sentirán mi
—De ningún modo
no soy tan descortés
me plamuerte en vez de desearla.
ce más estar con Cecilia y con Lola. Daremos una vuelta
- Qué cosas tienes, papá! exclamó Marcial, a quien no
por el jardín y hasta por el bosque
la tarde ha sido
hacían ninguna gracia las inconveniencias del autor de
hermosa y el aire es templado.
sus días; cualquiera que te oiga, sin conocerte a fondo,
—Ya está obscuro.
pensará de nosotros desfavorablemente.
—La luna alumbra hermosísima... podremos poetizar..,—No me he referido en concreto a vosotros, que no
—Haced lo que gustéis.
podéis sentir así. Pero no me negarás que cuando los pa—No les parece a ustedes bien lo que digo? preguntódres son avaros, los hijos sienten naturalmente su muerPastora, dirigiéndose a Cecilia y a Lola.
te, pero se alegran de entrar en posesión de su herencia.
—Sí,
me gustan los jardines, contestó la joven, y por
Y si por el contrario, el padre se desvive, procurándoles
lo que he podido ver al llegar, el de esta casa es grande
lujo, bienestar, comodidades, y siempre tiene la bolsa
y hermoso.
abierta, sin contar lo que sacan de ella, sienten más que
Magda, que hablaba poco, cogió del brazo a su prima y
les falte, y desean que les acompañe mucho tiempo... cose dirigió al jardín, seguida de Lola y de Pastora. Doña'
mo vosotros, por ejemplo.
Inés quedó en un extremo del comedor, con mis Mary,
—Gracias a Dios que nos haces justicia, papá.
porque le hacía daño el aire fresco del anochecer. TamSiempre la hago con todos. Precisamente, ese es mi
bién quedó allí Marcial, ofreciendo a las jóvenes que en
defecto, Mamar al pan, pan, y al vino, vino
por eso albreve iría a reunirse con ellas.
gunas veces lo que digo levanta ampollas.
—Tía Inés, estaba ansioso de manifestar mis impresio—Pues vaya un gusto! exclamó D.' Inés. Lo mejor me
nes
me gusta la primita, me gusta! Qué preciosa muparece que es callar lo que no conviene
acuérdate que
jer es!
sobre todo me encantan sus ojos, que parecen
decía Larra: "no se debe decir lo que no se puede decir,,.
penetrar suavemente hasta el fondo del alma. Es eleganSer tolerantes con los defectos del prójimo es buen motísima
la blusita rosa que lleva, es un primor, y armodo de evitar que censuren duramente los nuestros.
niza perfectamente con su blancura de azucena y sus c a —Bueno, Inesita, no nos prediques, que no estamos
. bellos áureos. Me parece que me ha
flechado.
."
una hija llamada D.a Ana de Peralta, infanta de Navarra,
para quien fundó el Condestable el segundo mayorazgo
de que hemos hablado,
y que se refundió en el primero
porque falleció D.a Ana sin sucesión.
De la primera mujer tuvo Mosén Pierres un hijo, Pierres III, que murió muy mozo, y una hija, D." Juana de
Peralta, la cual fue heredera de todos los títulos y herencias y casó con D. Troilos Carrillo, Conde de Agosta, en
Tarragona, a 22 de Noviembre de 1467. De esta unión
resultó el escudo de ambas familias así: De gules el grifo
de oro, y en punta la media lana de lo mismo; la bordura de Navarra.
.
-.•
LOS CAMINOS DE LA .PROVIDENCIA
LA AVALANCHA
—Pues, manos a la obra
tendrá muchos pretendientes, y serías muy tonto si dejases que te la arrebatasen.
Viviendo con ella tienes la mitad del camino recorrido,
porque puedes hablarle y oírla a todas horas, y demostrarle tus sentimientos con toda libertad. A ver si por fin
sientas la cabeza, dedicándote a una sola y siendo un buen
marido
no sabes cuánto lo deseo!
—Pídeselo a Dios.
—Eso es; os burláis de mis continuos rezos, según decís, y apenas deseáis cualquier cosa, acudís a la tía Inés
para que haga novenas y pida mucho. Esto prueba que
tenéis fe.
—Y acaso lo has dudado alguna vez?
—Al ver el género de vida que hacéis, tentada me hallo a veces de creer que sois incrédulos. Os divertís demasiado, Marcial
sabes que os quiero mucho, y lo que
os digo siempre, es por vuestro bien.
—Lo creo, tía; pero no te haces cargo de que somos
jóvenes y tenemos que gozar de los bienes de !a tierra,
de la juventud, del dinero
—Es que se puede hacer todo sin excesos. Estás arruinando tu salud, y temo que cuando quieras detenerte en
el camino que sigues, al borde del abismo, ya será tarde.
Además, no hemos nacido para gozar, divertirnos y comprometer la salvación
hemos sido criados para más
altos destinos.
—Tía Inés, por Dios, qué hacemos nosotros que no
hagan todas las gentes de nuestra posición social?
—Ahí está el mal
os escudáis unos con otros, con
que lo hacen todos
pues todos faltáis, y a cada uno en
particular pedirá cuentas el Señor de la conducta que haya observado, de la responsabilidad contraída por el mal
ejemplo dado, del bien que pudo hacer y no hizo
—Tú debiste ser predicador; pero creo que eres más
papista que el Papa. Dios no se mete en tantas cosas; tiene más indulgencia que tú, y no nos va a condenar por
un baile más.
—Dices un disparate. Dios es misericordioso, pero
también justiciero, y te pedirá cuenta de no observar sus
santas leyes, de haber olvidado lo que te enseñaron tus
maestros. ¿No te acuerdas, Marcial? ¿De qué sirve al
hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?
—Siempre dices lo mismo! Mira, tía, cada uno tiene su
concieneia que le avisa
s; he de ser franco, te diré que
sé muy bien que la vida de calavera que llevo no es buena; que hago disparates, locuras, inconveniencias, pero
me gustan; las llevo a cabo con perfecto conocimiento de
«ausa, sabiendo que comprometo mi salud, que malgasto
el patrimonio, que escandalizo a los timoratos.. .. pero esa
es la vida que me gusta, y aunque supiese que me había
de atraer grandes males, seguiría sin retroceder
déjame gozar ahora que soy joven
deja que mi barquilla
surque los mares tempestuosos
ya llegará al puerto y
allí descansará.
—Y si no llega? y si naufraga? crees tú, Marcial, que
Dios está obligado a esperar que te canses de locuras y
pecados, para darte una corona? Ay, hijo mío, ten juicio...
por lo menos ten alguna devoción
ve a misa los días
de precepto; qué trabajo te cuesta? Reza a la Virgen, siquiera un Ave María al levantarte y al acostarte, y ella te
alcanzará la gracia de la conversión.
— Tía Inés, dijo Marcial entreabriendo la camisa y mostrando a la buena señora una medalla de oro pendiente
de una cadena del mismo metal; esta es la medalla que
me regalaste el díe de mi primera comunión. La llevo
siempre.
—Pues ella te amparará, que es buena Madre, Marcial, exclamó la piadosa señora con voz ahogada por la
emoción y dejando correr por sus mejillas, arrugadas y
pálidas, dos lágrimas como dos perlas
todos los días, y
muchas veces al día, pido al Señor que te saque del camino en que te encuentras y te lleve al estrecho de sus
Mandamientos
—Lo ves, tía? ya hablas de caminos estrechos
a mí
me gustan anchos
muy anchos!
—Pues, hijo mío, "angosta es la puerta y estrecho el
camino que conduce a la vida, y pocos son los que atinan
con él».
45
—Yo también recuerdo textos santos, tía Inés
*el
cuerpo corruptible pesa sobre el alma,,
"veo en mis
miembros una ley que contradice a la ley de mi espíritu».
—Tienes razón; pero no olvides que toda la vida habrás de luchar con las pasiones, y que no será coronado
sino el que haya combatido con valor.
—Ea! voy a reunirme con las niñas
Milagritos no se
aparta de Cecilia; parece que le ha sido simpática. Veremos si mejora sus rarezas con la comunión, porque de
seguir como está, se haría odiosa.
—Marcial, contestó D." Inés, levantándose de la mecedora y poniendo una mano sobre el brazo de su sobrino
Milagritos es como una planta que brota con ímpetu salvaje sin el cuidado del jardinero
no le han educado el corazón! .
, ;y _ -.. . (
(Continuará.)
PÜISHJE VESPERTINO
Ya el crepúsculo plácido muere
detrás de los cerros,
y en el valle se duerme la aldea
arrullada por flébiles céfiros...
Por las faldas del alto collado
los ganados se van recogiendo,
las esquilas envían lejanas
su débil acanto
y las yuntas con paso tardío
regresan al pueblo. "
Es la hora quieta
- _
del santo silencio,
cuando suben a Dios las plegarias
y en la tierra meditan los genios.
Hora de dulzuras,
hora de recuerdos,
hora de nostalgias
~ .
de Dios y del cielo...
!
Sólo el ave que lleva a su nido ' ' -,'
e! último insecto
y la brisa que tímida mece
los álamos viejos,
o el arroyo que agita las jaras
al besar juguetón el lindero,
interrumpen la calma solemne
con sus trinos, sus risas, sus besos...
Allá en ía penumbra,
y esparcidas por áspero cerro,
cual bandada de blancas gaviotas
que en las costas del cántabro piélago
pusieron su nido
y a! rumor de las oias crecieron,
se descubren las pobres viviendas
de un humilde y feliz lugarejo;
y un poco más alto,
aunque pobre y de rustico aspecto,
aparece, velado en las sombras,
de la iglesia el contorno severo:
¡Cabana sublime
del divino Pastor de los pueblos!
JUAN LAGUÍA LLITERAS.
NUESTROS GRABADOS
Brigada de obreros recogiendo la nieve, en
Pamplona.—R^pivaenta miaatra f •< ografía un grupo
de obreroa recociendo la niev^ e i u -o ie los ángalos de
la Plaz-i de la Constitucó •, durante ta copiosa nevada
del día 9 de Enero de 1917.
:
*
.
•
'
.
•
•
Vista, de la Puerta de Tejería, en Pamplona.
—Hace poco tiemp J que 'ó co a, let enante demolida esta Puerta, con objeto de facilitar el tránsito y acceso a la
población.
UQO de los días de su ierribo—e> 15 de Noviembre de
1315—fue tomada, desde el interu- te la ciudad, la fotografí\ que publicamos. ....,., -..;•..,.„•„- . .
, .
LA AVALANCHA
46
A E S A REVUELTA
L o s e s c r i t o s d e l P . E z e q u i e l Moreno.—El
M. I. Sr. Vicario Capitular de Tarazona, De. D. Joato Gofii, publica UQ ed'cto en el ú t i n n número del Boletín
Eclesiástico de dicha diócesis, haciendo saber que ha recibido por Letras pontificias, comisión y mándalo especial de la Sagrada Congregación de Ritos, para bnecar y
recoger en la citada diócesis los escritos del siervo de Dios
limo. P. Fr. Ezequiel Mo'eno Díaz, de la Orden de Religiosos Recoletos Descalzos de S. Agustín, obispo de Pasto, en América, natural de A!faro y fallecido en !a villa
navarra de Monteagudo, perteneciente a aquel obispado.
Asimismo, ordena y manda el mencionado Vicario
Oapitular a los fieles diocesanos, qae si por ventura tuviesen en su poder o supiesen dónde se hallan escritos «tribuidos, bajo cualquier concepto o por cualquier razón, al
eiervo de Dios limo. P. Fr. Ezequiel Moreno Díaz, lo
participen y declaren, y loa presen ten ,*si los tienen en su
poder, en el término de treinta días, que comenzarán a
contarse desde el día 1.° de Marzo próxi'no, al citado Vicario Capitular Dr. D. Justo Gjfli, O al Fiscal eclesiástico
Ledo. D. Bernardo Aroz, o a! Notario habilita lo, doctor
D. Gregorio Modrego, o, para mayor facilidad, al respectivo cura párroco, quienes con el nombre y señas de residencia de los que tales impresos o manuscritos posean,
lo manifestarán al tribunal nombrado al efecto, para que
en vi*ta de ello se proceda a lo que haya lugar y deba
hacerse conforme a la instrucción canónica que acompaña a las LetraB pontificias recibidas.
U n c u r i o s o c a s o d e letargo.—Con este título publica lo que sigue la revista científica Ibérica.
Ei profesor Verger ha comunicado a la Sociedad de
Medicina y Cirugía de Bárdeos el siguiente curioso caso
de letargo. Uu soldado, de edid de 31 a&os, desapareció
el 6 de Septiembre de 1914, durante la batalla del Marne, y se le encontró al cabo de cuatro dias durmiendo
profundamente, al parecer con sueno natural, en un vagón de un tren que se dirigía a la Bretaña. Desde entonces, es decir, hace más de 27 meses, no ha cesado de dormir. Sae párpadus eetán cerrados, la respiración ea regular, pero rápida, y el puso normal. To-ias las excitacioDes sensitivas provocan una débil reacción, aunque sin
interrumpir el euefio, y es posible admioiatrar al durmiente una alimentación líquida suficiente.
Mr. Verger opina que se trata de un letargo histérico,
y añade que es probab'e que el euf^rmo despierte de él
y pueda reanudar sus habituales ocupecionse.
F a r a l o s incrédulos.—Un periódico francés ha
publicado un suelto que reproducen algunos diarios españolea, y que dice así:
«Hace algún túmpo fue profanada la iglesia de GHsySuisoe y vendidos en pública subasta todos los objetos
del culto pertenecientes a la miema. Eutre los que más
se distinguieron en aquel acto <ie pMaje profanador figuren Enrique.Lavigue, que adquirió, eutre otros objetos,
el p»Oo negro que cubría el cat*fnlco en los funerales y
en los oficios de difuntos, que ee complació en arrastrar
en son de mefa por las callee, y otro individuo que d>jo
querer comprar el crieto de tarnafio natural de ia igleeia,
par» jugar a los bolos con su cabeza.
Aquel ee suicidó poco después, y éste murió repentinamente antes de poder comprar el cristo. *é
P r o y e c t o i n j u s t o y d i s p a r a t a d o . — E l Ministro
de Gracia y Justicia ha presentado un proyecto de ley
pidiendo a laa Cortes la Ciotiiad necesaria para aumentar hasta 1.000 pesetas las asignaciones del clero rural.
El proyecto citado, realmente sectario, impone condiciones sumamente disparatadas y trata de envolver a la
Santa Sede en las burdas mallas de un proyecto cuyas
tendencias son demasiado transparentes.
Si las negociaciones con la Santa 8e<ie se interrumpiesen, cesaría el aumento. Y p«ra burla suprema, se descontaiía & tos párrocos las cantidades que hubiesen percibidr.
La amenaza no puede ser mái patente. Esperan nuestros liberales que, antp el temor que el Gobierno la cumpla, la Santa Sede se allanará a todo cuanto quieran
pedir.
N> cuentan con e' espíritu de sacrificio del clero, qne
aceptará cuantas privaciones ee*m mceearias para que la
Santa Sede proceda con toda libertad, según que los intereses de la Iglesia lo demanden.
Tampoco tienen presente quienes proceden con tan
escaso respeto hacia el Romano Pontífice, que el clero ea
en España una gran fuerza que puede, en un momento
dado, bteer sentir el peso de tola su iufl tercia a quienes
quieren hacer pas-r «t<<K navegación submarma> un
provecto a todas lucea injuato e inop >rtuu».
No olvide el Gobierno anticlerical de Romanones, que
es muy peligroso andar jugando con et fuego.
Unamunadas,—Suponemos que los lectores estaráu enterados de laa palabras pronunciadas por el estrafalario Un a mu un en un banquete aliadófilo, y lo que ha
eacritn eu un diario de la corin, para remachar el cavo.
En el banquete *fi nao *iich" eefW, que se alegraba de!
desastre de la Armada Invencible, que iba a castigar ft
Inglaterra por Jaa innúmera* troperas cometidas en nuestras costas y en to las partea donde podía atacaba a núes*
tíos buques y se apoderaba de lo q;e podía. |Muy patriótico! ¿verdad?
Todo esto, que no merece otro calificativo que el de
unamunadas, eetá próximo a ten^r un premio, porque hace dlrtB andan los periódicos de la cuerda pidiendo que
se i>ponga a dicho señor en su cargo de Rector de la
Universidad salmantina. La ocasión no puede ser más
oportuna. ¿Q lé menos se le puede encargar a un hombre que an declara má j af cto a las naciones extranjeras
que a la euya propi*? No cabe duda que sus alumnos
aprenderán con su ejemplo a amar a su patria.
¿No les parece a ustedes que en premio ai antipatriotismo de este sectario y extravagante sujeto deberla mandársele, a ilustrar a los inglese?, ya que tanto los admira
y los quiere, o si no, a las ialae Chinchas?
RASGOS DE LA PATRIA
LA NEUTRALIDAD DE ESPAÑA
ir verdad que el camino del deber español es
hoy, con la guerra mundial, bien áBpero y estrecho. Largo y solitario, penetra, proceloso mar
adentro, unas veces tallado en roca dura, erizada de cortantes arietes, y otras, trazado en movediza arena, sembrada de puntiagudos guijarros. Los vientos de todos IOB cuadrantes lo barren; las
oles de-todos los océanos lo azotan. Un fuerte torbellino
puede derribar at caminante; una ola encrespada baeta
para precipitarlo en el fondo de las eguae.
Mente saua, mirada serena, corazón intrépido y pies
firmes necesita el caminante español para arriesgarse
por ese peligroso sendero.
Ahora bien; el caminante español en general (elemento director y dirigido), ¿posee esa mente sana, esa mirada serena, ese corazón intrépido, eeoa pies firmes necesarios para destilar, sendero adelante, el peligro que a
ambos lados pueie provocarle la furiosa tormenta de la
guerra que devasta, que aniquila al mundo entero?
No lo sé, ciertamente; pero debo creer que eí, so pena<-
LA AVALANCHA
47
de creer también en el seguro y próximo JBinia Bispanim
qne la guerra puf de traernos apenaB noB iDClinemoa bacía el aijiBmo, con cualquiera de sus ventoleras, de sus
bandazos, de sus dentelladas, de BUS erupciones volcánica?.
EL instinto de conservación exige, puee, que España evite, como mejor pueda, el peligro mayor qne le
amenace.
¿De qué manera?
. •=• N > es tarea fácil la de bascar, en medio de las filias y
fobi a que nos dividen, y al través de los innumerables
conflictos que puede crear el bloqueo, normas de conducta con eficacia bastante para evitar los peligros de la
guerra; pero, afortunadamente, por encima de laa pasiones turbulentas sobrenada, como prenda del éxito, el pensamiento acertado de la neutralidad, que puede ser el
faro de salvación para
los españoles de arriba y para los
p
de abajo, puesto
qu
la
unanimidad con que se manifiesta llena cr>n fuerza vivificante de opinión el vacío que
difi"uUa siempre la obra de los gobernantes, y a la ves
sirse de garantía a los gobernados para que loa poderes
púhlicos sigan adelaute el camino del deber, sin claudicaciones ni flaquezas, eino con decisión, empujados y
alentados por el pneblo.
L* neutralidad es hoy la única esperanza de España;
y debamos dar tnuchaB gracias a Dios porque, a pesar de
nuestras discordias y divisiones, la ha grabado con caracteres iudelebles en el e razón patriota, en la inteligencia 'leapierta y en la voluntad firme de casi todos los
s.
peligro p'iede eatrañtr el ejemplo contagioso
de E^t»dos Unidos al romper sus relaciones con Alemania, quizá como prólogo para una cercana declaración de
guerra; pero, siendo buenos patriotas, más que de estímulo para inclinarnos hacia la intervención, la iniciativa
yanqui debe servirnos como de empujón hacia la neutralidad.
Con Yanquilandia no puede tener España más relaciones que las exigidas por la necesidad; pero no corrienteB de simpatía y afecto nacidas del corazón.
Ln3 Estados Unido1!, después de haber recibido de Carlos III de Espina el favor, inmerecido para ellos y torpe
e impolítico para nosotros, áe ayudarles en su emancipapación de Iuglaterra, fo neniaron las insurrecciones en
las Antillas, especialmente en la última de Cuba; nos declararon una guerra deshonrosa para elloa, por lo desigual, y depput'a de vencernos al grito ca'umnioso de
¡Acordaos del Mainel, nos impusieron el tratado ignominioso de Paría, con et cual nos expulsó de América, nos
arrebató el Archipiélago filipino, cargó sobre nuestras espaldas la deuda de Cuba y nos tlenó de toda clase de humil aciones.
Bendita sea, pues, nuestra discrepancia; antes, con la
nota yauqui sobre la puz, y ahora, cin la relativa a BU
ruptura con los imperios centrales; así como siempre que
la sepwación sea posible. Egpafiay Yanquilandia no pue-
den estar uuidaa sino por la necesidad o el interés. Pero
nada más.
Mayores peligros puede haber en otras fases de esta
guerra.
Vendrán, sin duda, torpedeamientos emocionantes que
alguien explotará para herir en lo máa vivo nuestra imaginación meridional, ya excitada por otros conflictos graves, y empujarla hacia la idea del castigo o venganza de
la agresión injusta.
Hay que rechazar esa idea, porque es la que más suavemente puede conducirnos a la guerra.
Todas las sendas pueden conducir a España hacia la
catástrofe: todas, menos la de la neutraüidad, la misma
neutralidad que otras veces salvó también a España, segúa enseña la Historia.
Como la salvó, por ejemplo, en el reinado de Fernando VI, por no ir más lejos.
En efecto: pretendiendo eete rey desatar a Éepaña de
la Francia, a la cual seguía encadenada, sobre todo en laa
aventuras guerreras contra la Gran Bretaña, su eterna rival, y con gran perjuicio de nuestros intereses, proclamó
su neutralidad en tas luchas entre ambas potencias.
No es posible describir lae presiones insistentes que
con tal motivo ejercieron sobre Madrid ambas naciones
pr.r medio da sus embajadores, el francés Duras y el inglea Keene. Innumerables fueron los resortes qne tocaron para atraerse a España, pero inútilmente: súplicas,
adulaciones, quejas, ofrecimientos, amenazas, todo se estrelló ante la firmeza del Gobierno español, a peBar de figurar en el mismo ministros de tan opuestas tendencias
como el Marqués de la Ensenada, francófilo, y Carvajal,
anglofilo; pero, en honor a la verdad, ambos hispanófilos
entusiastas e incondicionales.
El resultado fue que e) reinado de Fernando VI puede llamarse el de la neutralidad española, al calor de la
cual España pudo reconstituir su hacienda, averiada por
UB guerras; mejoró la agricultura, la industria y el comercio, y asombró al muudo construyendo una poderosa
escuadra que colocó a la patria al nivel de las naciones
más fuertes de Europa.
Hoy, como ayer, debemos conservar con todo cuidado
y atnnr la neutralidad bendita, a cuya sombra bienhechora se destaca gallarda la hermosa figura de la p-»tria.
Y debemos obrar asi, aunque, como pudiera ser probable,
aigúo grupo beligerante, descontento de nuestra tal vez
ine^perida abstención en la contienda, rechazara mañana la mediación de España, y aunque, rencoroso e iracundo, tratara además de veügarse de ella en la hora de la
p-iz, manchándola coa las salpicaduras de la guerra; razón por la cual sería muy
cuerdo salir en lo p »stble al
encuentro de este pe ig r o, preparando nuestra guerra para garantizar también nuestra paz.
Biea, muy bien está, pues, que Navarra se constituya
en antemural de Espafli para la defensa de la neutralidad.
D. FERHAHDA OLAGÜE Y ABAURREA.
D. BÁRBARA ZUBIRI MAZQUIRRIAIH
"~
viuda de Irañeta
JUAN P. ESTEBAN Y CHAVARRÍA.
y soda de la 'Biblioteca Católico-Propagandista»,
socía de la «Biblioteca Católico-Propagandista»,
falleció en Pamplona el día 15 de Enero de 1917
falleció en Pamplona el día 21 de Enero de 1917
R.
I. P.
R.
I. P.
h% referida Sociedad y su órgano en la prensa LA AVALANCHA ruegan á los SOJÍOÍ, lectores y personas piadosas que ha
gan la caridad de encomendarles á Dios en sus oraciones.
Su Sntidii el Paoi León XII I, en Breve de 19 de Diciembre de 1890, concedió sesenta días de indulgencia por rezar cinco padrenuestros y avemarias en sufragio de laa alnas
ée loi socios difuntos.
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