Arganda del Rey: Apuntes para su Historia

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XXXVII
NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD (II)
Y GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (1808)
Enfilamos el siglo XIX argandeño, insertado naturalmente en el agitado
siglo XIX español. A medida que avancemos mayores vinculaciones se producirán entre Arganda y Madrid, que Alcalá y Toledo remiten ya en su
influencia.
El español se despierta en el siglo con dos graves sucesos que también nos
insertan en los internacionales: la derrota naval de Trafalgar hundimiento de
nuestra armada, parejo como siempre al hundimiento moral nacional, y
1808: invasión napoleónica y reacción en Madrid y en toda la nación, comenzando una de las guerras más duras, la de la Independencia.
33 años es tercio de siglo. Hasta 1833 permítasenos este «apunte» cronológico:
1805 = Desastre en Trafalgar,
1808 = Abdicación y marcha a Francia de Carlos IV. Sucesi6n e ídem de ídem de
Fernando VII. Levantamiento popular del 2 de mayo.
1810 = Cortes de Cádiz y elaboración en ellas de una Constitución (la del año
1812).
1814 = Final de la guerra y retorno de Fernando VII, que abreun período absolutista.
1820 = Se abre un períodoconstitucional.
1823 = Se abre otro período absolutista.
1833 = Muere Fernando VII, sucedesu hija Isabel 11, peroestallala l. u guerra civil
carlista.
Dentro: motín (Aranjuez), abdicaciones (Bayona), intrusismo (José 1),
interregno, problema sucesorio (años veinte), problemas politicos, etc.
Fuera: Francia revolucionaria y su hijo el Imperio, Inglaterra frente al
bloqueo continental, las Indias separadas inmaduramente (América Española), reacción de la Santa Alianza Europea y sus congresos, cadenas de revoluciones sobre 1830, etc.
Pero, vamos a ceñirnos a nuestro rincón.
REPERCUSION DE LA GUERRA DE 1808
Partamos de la participación de los pueblos comarcanos en el motín de
Aranjuez, el 19 de marzo.
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El partido «fernandista» (Principe D. Fernando que del tumulto «sale»
Rey), alentado por el Infante D. Antonio Pascual, el Canónigo Escóiquiz, el
Conde de Montijo y un oculto etcétera, logra levantar el motin contra Godoy,
el valido omnipotente, yen él, contra un estado vergonzoso de cosas (corte,
gobierno y política exterior).
M. Izquierdo Hernández en su obra «Antecedentes y comienzos del
reinado de Fernando VII» recoge las distintas versiones contemporáneas al
motín de Aranjuez.
El alboroto no era, no podía ser, de la escasa población de servidores del
Real Sitio, aunque monteros y criados del hermano de Carlos IV lo iniciaran, sino de gente allí previamente concentrada procedente de pueblos
cercanos: jardineros y hortelanos de la vega del Tajo y labradores de Ciempozuelos, San Martín de la Vega, Ocaña, Chinchón, Colmenar y también, de
Arganda, cuyos transportistas hacian por esa fecha la tradicional conducción
de víveres a la Corte. No sabemos número, pero argandeños hubo en Aranjuez aquel 19 de marzo, porque la Cofradía de S. José contó ese día de su
fiesta «escaso número de asistentes, por estar los más (cofrades) fuera de esta
Villa».
A la fiesta siguiente, encendida ya la guerra y puesto en el trono de España por su hermano Napoleón José Bonaparte, tal será el encono contra este
nombre que trocarán el del Santo Patriarca por el de Pepe y por no nombrar
al rey intruso, la gente, en lugar del antiguo y devoto «Jesús, María y José»
ante el estornudo ajeno (en recuerdo de muerte que así llegaba en cierta epidemia) invocará dando este antibonapartista rodeo: «Jesús, Maria y el Padre
de Nuestro Señor».
La noticia del alzamiento del dos de Mayo en Madrid llegaría sin duda
pronto a Arganda. Porque era lunes y, al amanecer, había partido la diligencia desde la zona de Atocha y Buen Retiro, donde Murat tenía situada la
artillería.Allí serían fusilados no pocos patriotas, aunque los primeros cayeron al pie de la íglesia de los mínímos de la Victoria, junto a la Puerta del Sol,
justamente donde vimos que desde el siglo XVI se veneraba la imagen de la
Soledad, de Gaspar Becerra, gemela de la que hasta la francesada veneró
Arganda l.
Arganda oyó a la sección de alguno de los escuadrones de caballería de la
brigada del General Mussnier la proclama de Murat a Madrid y sus pueblos:
«Artículo IV: Todo lugar donde sea asesínado un soldado francés será incendiado.
»Articulo V: Toda reunión de más de ocho personas será considerada como una junta sediciosa y deshecha por la fusileria.:
PASOS DE TROPAS FRANCESAS
Días después, Valencia enardecida se subleva: «Visea Fernando! Muiran
los traidorsh -clama en la plaza del Mercado un vendedor, que enarbola en
alta caña una estampa del rey nuevo y prisíonero y otra, de la Virgen de los
Desamparados.
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Algunas autoridades valencianas dan cuenta a Murat de estas «violencias
españolas» ante las fuerzas de ocupación, se intercepta en el camino a
Madrid el correo colaboracionista y, enfurecido el pueblo, apuñala al Barón
de Albalat, autor de la confidencia, depone a las autoridades y asesina a más
de trescientos franceses.
Arganda vio intimidada el dia 5 de junio el paso del General Moncey,
que con una división de 8.000 franceses y un batallón español -el cual se le
desbandó para unirse al paisanaje, nada más salir de Madrid- pretendia sofocar a Valencia.
El camino Madrid-Cuenca dice hacerlo «atravesando un pais que parecia
desierto», que hace sospechar al General vigorosa resistencia. La encontrará
en el paso de las Cabrillas y la vencerá.
El 28 de junio el General Caulincourt pasa por Arganda con una brigada.
Su destino será conquista (y brutal saqueo) de la ciudad de Cuenca.
A los dos días, el General Frére, con otra brigada, en operación de refuerzo de Moncey.
Entretanto, el Rey Intruso promete, a su entrada en Madrid: «Yo mantendré la independencia de la Monarquía, la integridad de su territorio, la libertad de sus ciudadanos».
Mal puede respetar nada -comentan los españoles- el cómplice y hermano del que atropella nuestra Patria, apoyado y dirigido por quienes en su
revolución escarnecieron lo más sagrado, Dios.
Conocida la nueva del triunfo español en Bailén, el Rey José hubo de retirarse a las lineas del Ebro, «tan amenazadora era la actitud del pueblo de
Madrid y los de sus alrededores», según Savary.
El mes de julio hubo eso que llaman «un vacio de poder».
En siega y en eras no se hablaba de otra cosa: ¿Volvería el francés",
¿quién iba ahora a asumir la autoridad", ¿el Consejo de Castilla que habia
sido afrancesado", ¿una Junta Central que reuniera a las dispersas juntas defensivas de cada región?, ¿el Cardenal de Borbón, Arzobispo de Toledo y
primo de los Reyes exiliados? Y más allá del Ebro, ¿qué estaria pasando? Y
más allá del mar, en América, ¿que ocurriría?
En septiembre los mozos argandeños útiles se alistaron en dos unidades:
1) En la V División de valencianos y murcianos, que sumaba 4.500
hombres, iba mandada por el General González de Llamas (sucedido pronto
, por D. Pedro Roca), marchó a la linea del Ebro y en Octubre recibió su
bautismo de fuego en Tudela.
2) En los batallones castellanos, mandados por D. Juan Pignatelli
(luego, desposeído del mando por el General Castaños) que avanzaron hasta
Viana pero hubieron de retroceder y evacuar precipítadamente Logroño, ante el General Ney.
Con el frio llegaron los reveses. Napoleón se plantó en España. <<Voy a
coronar en Madrid al Rey, mi hermano, a hacer Lisboa presa de las águilas
de mi Imperio, a mostrar a toda la Península quién es Bonaparte.» 200.000
de a pie y 50.000 de a caballo componían su «arrnée» y una corona de mariscales y generales victoriosos en Europa.
Noviembre vio su entrada. Con el bárbaro incendio de Burgos, la batalla
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de Somosíerra, la llegada a Chamartin y a Madrid (ya el día 2 de diciembre)
que tuvo que capitular, previa huida apresurada de la Junta Central de Aranjuez.
ASENTAMIENTO DE TROPAS FRANCESAS
El mariscal Jourdan, con su IV Cuerpo de Ejército (15.400 hombres, 30
cañones y los «dragones» del General Mílhaut), quedó como fuerza de ocupación de Madrid y alrededores.
Uno de sus tres generales, Sebastiani, se sitúa en una linea de Aranjuez a
Guadalajara por el Tajuña (hasta Aranzueque y Chiloeches) y ocupa Arganda, en cuya casa del Rey asienta por algún tiempo su Estado Mayor.
Sospechamos que, el propietario de la Casa, Mendinueta Múzquiz, era
más o menos afrancesado. Sus parientes D. Ignacio y el Conde de TorreMúzquiz habían firmado en Bayona la constitución napoleónica para la España invadida.
Los patriotas argandeños debieron conocer con resentimiento y pena todo esto.
Quince días duró la acampada y en ella se consumaron la profanación e
incendio de la Soledad, que todo argandeño de hoy conoce y que se referirán
a continuación.
En agosto de 1809 tropas españolas entran en Aranjuez y amenazan la
ocupación gabacha de Madrid. José Bonaparte y Sebastianí marchan contra
Venegas, que las manda y el general español opta por replegarse. El ejército
francés de nuestra zona cruza el Tajo por los vados de Añover y en Almonacid se encuentra con el español. Durísima batalla: 4.000 bajas españolas y
unas 2.000 francesas. El sol cae ímplacable sobre los miles de muertos.
En septiembre es el español Areizaga quien mantiene ventajosos choques
en Dos Barrios, Toledo, con la caballería del mariscal Victor y la vanguardia
del general Sebastíani. Les obliga a replegarse a Aranjuez. Mas España
perdía alguna gente en Ontígola y Victor concentraba sus efectivos y ganaba
la batalla de Ocaña, con 3.000 bajas españolas y unas 2.000 francesas. La
desbandada española fue grande y José 1 se dío el gusto de entrar en Madrid,
«a lo imperio romano», llevando en pos de sí las cuerdas de prisioneros.
Du Casse, escritor contemporáneo, dice en su libro «Mernoires du Roi
Joseph», que tales osadías eran las más impropias para hacerse querer por
«sus vasallos españoles».
Volvió a invernar en Arganda y pueblos comarcanos la guarnición ínvasora.
Escarmentados los bravos españoles optan, a partir de entonces, por
abrazar su peculiar modo de lucha: la guerrilla.
Mas de doscientos caudillos con numerosas partidas de tiradores y la colaboración del paisanaje se mantuvieron desde entonces en todo el Reino
hasta el final de la guerra.
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SAQUEO DE ARGANDA Y PROFANACION y QUEMA DE LA SOLEDAD
Ebrios de triunfo, a finales de 1809 los franceses represaliaban las poblaciones de Madrid y sus pueblos. De su caudillo Sebastiani conocemos la dureza y crueldad. En Granada fue un verdadero verdugo para la ciudad.
Los hombres de sus unidades formaron grupos incontrolados (era la versión «oficial») que iniciarían una serie de desmanes: Chinchón ardió la
noche de Navidad y Arganda, a primeros de diciembre, fue saqueada «por la
morosidad de sus vecinos ante la requisitoria de grano, vino, ganado, etc.,
por parte del ejército». Hubo muchos apresados y algún herido. Hay memoria de que los argandeños ocultaron y emparedaron a las mujeres jóvenes.
Aunque del Archivo Municipal se perdieron las actas de la época, saltan
los índicios de la represión francesa 2.
Represión que hacia un año se había estrellado contra el más venerado
símbolo de la fe popular, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad .
. Pero, de ello nos hablan documentos contemporáneos que pervivieron:
La petición a Toledo del Canónigo Sastre Madrid para reconciliar el profanado lugar, las actas cofradiales y. sobre todo, la obra titulada «Historia
mariana, o sea, noticias de la imagen de la Santísima Virgen María de la Soledad, venerada en Arganda del Rey», escrita por el farmacéutico de la villa y
publicista P. Castellano CarIes 3.
Este recoge recuerdos expresados de viva voz por los ancianos de su tiempo y hojea materiales de archivo que hoy no aparecen, sobre todo lo referente a un posible patronato oficial que sospechamos pudo sancionar la jerarquía en 1810. Don Pascual, .de piadosa, sentida y florida pluma, se expresa
asi:
«Aún no se ha borrado de la memoria de los argandeños la invasión de
nuestra Patria por los franceses. ¿Qué ocurrió en estos lugares para que así
quedase grabada?
»Los invasores habían llegado a nuestra comarca y, siendo Arganda célebre y nombrada en toda ella, aquí pusieron sus campamentos y para cocinas y cuadras se apropiaron de la hermosa ermita de la Patrona armada.»
Era el día 6 de diciembre de 1808.
«A11i donde el odorífero humo del incienso y las plegarias de la oración y
los canticos sagrados subían diariamente ante el trono del Excelso; alli, donde se ofrecia la Hostia pura, santa e inmaculada, se sucedió la hedionda bacanal y los impúdicos acentos de una soldadesca desenfrenada se mezclaban
con el espeso humo de las sagradas ímágenes devoradas por el impío fuego
del invasor.
»Quince días permaneció el enemigo señalando cada uno de ellos con
nuevos desafueros y con más desesperados crimenes.»
Antes de Navidad, «nada quedó en aquel santuario más que estiércol y el
negro humo impreso en la pared, por las fogatas que sirvieron para cocer el
rancho».
La imagen que hacía dos siglos y medio había sido copia de otra francesa,
la imagen hermana de la que el artista talló entonces en el leño misteriosamente salvado del fuego, ardía ahora a mano de francesa plebe'.
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/
Pero, al marcharse ésta, una mano extrañamente piadosa, tomando uno
de los tizones, escribió en letras de bastante tamaño y en lengua latina (que
no francesa, ni española) el siguiente epitafio, que copiaron literalmente los
sacerdotes el primer día que se pudo penetrar en el profanado lugar y cuya
copia facilitó a Castellano Caries el vecino Rufino García Madrid y otros que
la conservaban. La «pintada» decía:
«Si áliquishorno
veniat hic,
(ut potest contingerit)
sicut Christus
super Jerusalern,
fleal
istíus ternpli
tristitia facta.:
«Si, como puede ocurrir.
viene aquí
algún hombre,
llore, como Cristo
sobre Jerusalén,
los tristes sucesos
acontecidos
en este templo.»
¿Quién escribió esto? ¿Algún sensible sacerdote obligado a disimulo y
movilizado en la plebe invasora? ¿Un simple, pero letrado cristiano francés?
La restauración y limpieza de la ermita borró los negros latines, pero la historia los recoge, hermosos e indelebles: «tristitía facta», los tristes hechos ...
Dolorosa de Pedro de Mena, que
habla en la Capilla del Cristo de la
Iglesia Parroquial de Arganda.
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UNA NOCHE Y UN DIA ESCONDIDA ENTRE PIEDRAS
EN EL BARRANCO DE VALDESERRANO
La acción de Mora de Toledo (18 de febrero de 1809), favorable a los españoles, y diversas maniobras hicieron levantar a Sebastiani el campamento
de Arganda,
Rehízose el ánímo del vecindario y decidieron clero, cofradia y devotos
entronizar en el templo parroquial (único no violado por el invasor) una imagen nueva de Nuestra Señora.
Las actas lo relatan: «No podían los fieles hijos permanecer huérfanos de
ímagen tan amada». El sacerdote D. Marcelíno Sanz Riaza (1768-1834) ofrece adquirir a su costa en Madrid una de unos dos cuartos de altura 5. Unos
vecinos viajan con el encargo. Vuelven contentos con la imagencita. «No
pensaban encontrar dificultades en su honrosa jornada, cuando unos paisanos les salen al paso y, entristecidos, les dicen que hace horas han vuelto las
tropas francesas y, si descubren la Virgen, correrá igual suerte que la anterior.» No encuentran otra solución que escorderla en la fria tarde, dispersarse y que alguno quede vigilándola.
Así, en el barranco de Valdeserrano, bajo un montancilla de piedras, como aquel «tesoro escondido en un campo que un hombre encubrió" de la parábola evangélica, quedó la Virgen Dolorosa.
Liado en una manta y velándola voluntariamente, pasó la noche y el día
que los franceses tardaron en retírarse, Diego García, fiel criado de D. Marcelíno, del que por fin al atardecer de aquel viernes de pasión, pudo hospedar
en su casa de la calle de la Arena y bendecir tan «rica adquisición». Castellano Carlés llama al criado «el centínela de la Virgen»,
Aquella Semana Santa de 1809 Arganda entera hizo acto de desagravio a
la «provisional Patrona».
No contento el pío clérigo, quiso gastar de su pecunia lo necesario para
<da más bella imagen de la Soledad que el mejor artista hacer entonces pudiera».
Y, a finales de 1809, cuando se cumplía el triste aniversario de la profanacíón y se recrudecía la guerra, D. Marcelíno buscaba por nuestros campos a
un pastor, para hacerle otro encargo.
Raro era el pastor aquel. Su porte distinguido mal se ocultaba por zamarra y zurrón. Particularmente finas eran sus manos. Pasaba de los cuarenta años. Hablaba con marcado acento valenciano. Se podría sospechar que
bajo su atuendo había un personaje al que la guerra le hubiera oblígado a vagar por los campos.
Y así era. Por no servir al Rey Intruso.
ESTE ERA EL ESCULTOR D. JaSE GINES
Con él concertó la devoción de Arganda, en D. Marcelíno significada,
una imagen, la actual de Nuestra Señora de la Soledad.
El Hermano Mayor de su Cofradía, que lo era Manuel Riaza, y sus ma467
yordomos y directivos describieron al artista cómo querian la talla de rostro
y manos -pues, como la anterior .ésta habria de ser también de «candelero»
o de vestir- y, al hacerlo, aquellos hombres nos legaron sin pretenderlo un
poético apunte de Teologia.
Querían se conjugaran en la imagen dos expresiones: la de sentimiento resignado, porque es dolor de Madre Santa y, como tal dolorosa y sola, se la
vestía en la Semana Mayor.; pero habría de tener también expresión de majestad, que, como a Reina en sus dolores, ya gloriosos y redentores, se la
hacía función en la fiesta septembrina de su Dulee Nombre, vestida de gala.
i Benditos cofrades en su «explique»!
i Bendito artista en la ejecución!
Ginés aceptó el encargo 6.
José Ginés (o de Ginés) había nacido en Polop, Valencia, en 1768.
Muy joven aún, estudia en la Academia de Bellas Artes de S. Carlos, de
Valencia, mostrando marcadas aptitudes para pintura y escultura. En los
concursos de aquella academia José obtiene varios premios y es agraciado
con una beca de seis reales diarios para pasar a Madrid.
Joven, pues, cruzó por Arganda, acaso rendido de cansancío por los tres
días seguidos de viaje en diligencia, En 1787 obtenía primeros premios en escultura.
La escultura se debatía entre dos tendencias: la neoclásica, con vuelta a
los cánones griegos y renacentistas, empleando mármoles y piedra con una
producción no exenta de magnitud, pero a veces academicista y fria; y, por el
contrario, una vieja escuela barroca, preferiblemente imaginera, que, capitaneada por Salcillo, Amadeu y otros levantinos, seguía la rica tradición de
nuestra escultura polícroma. Si bien, con sus particularidades dieciochescas,
tales como tallar sólo cabezas, manos y píes para las imágenes del Señor y la
Virgen, que luego se vestían y empelucaban por las devotas camaristas, ojos
de cristal, mecanismos que se insertaban para dotar al cuerpo de la imagen
de movimiento y lograr mayor verismo en procesiones y actos de culto, etc.
Particular importancia adquiría el encantador arte de los «belenes», «pesebres» o «nacimientos», re-creado por entonces en gran escala en el reino de
Nápoles y popularizado en España por el soberano de allí venido Carlos IIl.
Algunas piezas del que éste habia mandado tallar para su hijo el Príncipe
se habían perdido o quebrado. Al subir Carlos IV al trono, y también para
su hijo, buscaría más figuritas.
y aquí aparece el veinteañero escultor.
Ginés, que, neoclásico, había labrado grandes mármoles y piedras, y que,
barroco, talla ahora dos magnificas grupos de figuras para el Belén real. De
bien distinta expresividad es cada grupo: uno, de alegres pastores en adoración ante el Portal, otro, la trágica matanza de los Santos Inocentes. En Palacio se admiran y el 26 de septiembre de 1794 el valenciano es nombrado escultor de cámara; su rango es honorífico de momento, pero ha triunfado.
Sigue el modelado en estuco de los cuatro evangelistas para la capílIa real,
dos mancebos para una de las capílIas del real convento de Atocha y, siempre
combinando las dos tendencias dichas, una copia del «Apolino» de Florencia
y el bajorrelieve «Convite de Dionisia a Dámocles», conservado hoy en el
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museo de la Academia de Bellas Artes de S. Fernando, y dos imágenes religiosas: S. Pedro de Alcántara, para la iglesia parroquial de S. Justo, de la
Corte, y S. Antonio, para su popular ermita de la Florida, junto al Manzanares. En esta, Ginés hace los adornos y altares de estuco, mientras Goya,
encaramado al andamio, pinta sus inmortales frescos.
Pero, estallada la guerra, se separarán: Goya seguirá de pintor de cámara
con el Rey Intruso, y Ginés, al que éste busca requiriendo sus servicios, huirá
de Madrid, camuflándose de pastor por sus pueblos cercanos, tal y como lo
dejamos hablando con nuestro «soledaño» D. Marcelino Sanz Riaza.
¿Dónde talló el pastor el rostro de la Pastora de dolorido rebaño? ¿Se
inspiró en la cara de alguna argandeña? ¿Era el valenciano devoto de la
Madre de Dios yeso bastó?
Una cosa es cierta: la Soledad tiene un rostro bellisimo.
Ave Maria, llena de gracia.
La más dulce noticia de toda esta historia eres Tú, vida, dulzura y esperanza de los que a Ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Versos, cantares y coplas, piropos, oraciones y plegarias ha inspirado esta imagen, como todos los argandeños saben.
El poeta andaluz, afincado en la Arganda de final del siglo XIX José
Jackson Veyán, exclamará ante ella:
«que no hay Virgen más hermosa
en los altares del mundo 7.»
Castellano Carlés exclama: «[el arte no pudo hacer más! Parece que remontado hasta los cielos contempló a la Reina de los mártires... para representar a la que en los cielos reside».
Volviendo a lo más prosaico, tres mil reales fueron los honorarios que el
artista, tan necesitado, aceptó de D. Marcelino y el 24 de junio de 1810, antes de celebrar la misa del titular y patrono San Juan Bautista, el XV Cura
Párroco, Doctor Hernández, bendijo la nueva imagen de la Virgen y la presentó y expuso a la veneración de todo el pueblo, exhortando a reparar la Soledad y demás ermitas y a implorar la paz para España.
En cuanto a Ginés, acabada la Guerra, fue nombrado (5-VI-18I4) Académico de Bellas Artes, esculpió numerosa obra, llegó a Director de la Academia (6-XI-1817) y estando esculpiendo, murió repentinamente en Madrid
(14-Il-1823). En la Biblioteca Nacional (sección iconográfica 15-27) hay un
«apunte» del natural, tomado posiblemente por V. Carderera, que representa a Ginés ya muerto; su cabeza es de una imponente serenidad.
REPARACION y RECONCILIACION DE LA BASILICA
DE LA SOLEDAD
Los franceses habían distribuido los efectivos del castigado IV Cuerpo de
su ejército de modo tal, que en mayo del año 10 salieron de Arganda y su comarca para prácticamente no volver.
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El más famoso guerrillero, Juan Martín Díaz «el Empecinado», operaba
con sus partidas aquel verano por la provincIa de Guadalajara y destacaba
avanzadas por los pueblos de esta zona que, militarmente hablando, resultaban «tierra de nadie», Algunas fuerzas enemigas enviadas desde Madrid en
persecucIón del EmpecInado habian sido burladas.
Las obras de reparacIón de la Soledad supusieron esfuerzo y peligro:
reales
Cantería y albañilería
Carpintería de obra
Puertas principales
Puertas del camarín
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Retablo mayor 8
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Pintura y dorado idem 9
«Propina» a los artistas
•••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••••• o ••• o •• o •••••••••
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~
..
9.667
1.656
1.100
80
1.060
600
12.400
8.000
400
Estos y otros gastos pasaban de los 34.000 reales. Los 4.000 primeros que
se gastaron los aportó Feliciano Sastre, otros tantos aportó la clerecía, los
cofrades reunieron 8.000 y el resto lo logró una suscripción popular, animada por D. Marcelino Sanz Riaza y que, tal como estaban los tiempos, realizó
un enorme esfuerzo económico.
Entretanto la guerra, insertada en las napoleónicas de toda Europa,
seguia asolando España. En los primeros meses de 1812el pan de a dos libras
llegaba a pagarse en Madrid a doce y trece reales y, en Arganda, a 530 y 540
la fanega de trigo. Hasta los tronchos de berza (hortaliza entonces muy cultivada en la Villa) eran ávidamente buscados para cocerlos, comerlos y subsistir.
En Cádiz, único bastión español donde el invasor no pudo entrar, se
proclamaba por las Cortes el19 de marzo la famosa Constitución de 1812. El
momento era grave. Cuando el pueblo español-al que las Cortes Gaditanas
decian representar- estaba luchando contra Francia por unos ideales primarios: su fe y altar, su rey (mitificado el exilio del ambiguo D. Fernando) y sus
pueblos y hogares, se calcaba en la Constitución el articulado de la que a
Francia habia dado la Revolución. El divorcio ideológico que ya apareció en
las primeras sesiones de las Cortes en 1810, al reunirse en la Isla de León
(luego, ciudad de San Fernando) se consumaba ahora y, al acabar la guerra y
volver el Rey, en 1814, se replantearia crudamente: habia dos Españas, dos
enfrentadas Españas, incluyendo las de Ultramar. Cada. una creyéndose con
toda la razón y lo que es peor dispuesta a enfrentarse en adelante. Habia
amanecido la Edad Contemporánea.
Mas el tema daría para mil temas y nos espera el pueblo siempre mariano
de Arganda, que se ha congregado, vísperas de la Asunción, 14 de agosto de
1815, para reconciliar la profanada ermita.
El Escribano Cándido-Francisco Cadrecha es cronista en las actas de la
Hermandad 10.
«Asistía todo el vecindario, que habia salido en devota procesión, con sus
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cofradías y clero. Oficiaba de preste el Dr. Sastre Madrid que, muerto el
Párroco Dr. Hernández, hacia sus veces como Cura ecónomo ".
El Escribano relata que todos cantaban:
«Virgo singularis,
«Virgen, singular
inter omnes milis,
en la mansedumbre,
nos culpis solutos
haz que, perdonados,
mites fac et castos.»
seamos mansos y castos.»
Avanzaba la imagen, llevada a hombros.
«Salve vincla reis,
«Suelta a los reos sus cadenas,
profer lumen ctecis,
a los ciegos ilumina,
mala nostra pelle,
repele nuestros males.
bona cuneta posce.»
ruegapor nuestro bien.»
«Monstra Te esse Matrem ... .» muestra que eres madre -cantaba Arganda confiadamente.
Llegados ante el templo, entonóse por todos arrodillados el salmo «Miserere», «Apiádate, Señor, según tu inmensa misericordia». Y, entretanto, el
oficiante bendecía con abundante agua todo el exterior. Abrense las puertas,
penetran imagen, clero, cofrades y cuantos pudieron y, mientras se entonaban las letanías de los santos, los sacerdotes bendecían interiores y altares.
«Se oficíó luego la misa, tras más de cinco años allí suprimida, y cantáronse himno de acción de gracias y populares.» Y termina el Escribano:
«Llorar vi de emoción hasta a los hombres más fornidos».
y la jotilla local se entonó y, aunque de pasable inspiración, se cantó por
algún tiempo:
«Virgen de la Soledad,
¡qué buena casa te han hecho!
Todo ha sido de limosna,
hasta los palos del techo.»
ALGUNAS NOTICIAS MAS
Siendo dificil en septiembre el traslado procesional por el enorme gentío
que acudía a portar sus andas, disputándose la honra de llevar a su Patrona,
decidió la Cofradia hacer «un nuevo carro triunfal» que rodara y al que se
atasen largas cintas que pudieran asir los devotos.
La Soledad tuvo carroza procesional allá por 1760 12 e inventarios posteriores dicen que dos, pero se habían destruido.
D. Marcelino Sanz Riaza se dirige a Ginés y éste se encargó con otro artista, Antonio Garcia, de dibujar diseños de los que se eligió uno y se ejecutó.
Las reproducciones del grabado de época y de la azulejería de la casa del
Sr. Espliguero Martí, nuestro benemérito «coautor» de este libro y personal
amigo, darán una idea de lo que este carro fue. «Estrenóse día del Dulce
Nombre de 1817 y pagáronse cinco mil reales.»
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Dos mantos se le hicieron entonces a la imagen: uno negro sencillo, que
de su inagotable pecunia le ofrendó D. Marcelino, y el bueno, bordado con
gran mérito en estrellas y símbolos de oro sobre terciopelo negro, cuyo coste
(ya en pesetas) fue de 4.500 más 1.000, por el delantero, las cuales ofrendó
el pueblo. Lo mismo que una corona de plata sobredorada, cincelada por el
platero de Madrid, Luis Peral Crespo, con un coste de 1.900 reales.
Los Hermanos de la Soledad y Esclavos del Stmo. Sacramento poseen de
este tiempo actas, que siguen las «Ordenanzas» que recogimos en el capítulo 27
y listas muy exactas de cofrades de 1780 a 1840. En esos años son hermanos
mayores o alcaldes de Hermandad 3 Asenjos, 4 Ballesteros, un Cuéllar, 3
Daganzos, 4 Morenos, 7 Riazas, 3 Rinconadas. 3 Yepes y algunos sacerdotes, como los renombrados Sastre Madrid y Sanz Riaza.
En los 72 hermanos, número clauso (en memoria de los años de la Virgen
en la tierra), que se renueva por escrupulosa elección del cabildo, entran lógicamente muchos más apellidos. En cabildo se proveen los cargos de Abad y
anualmente, de Alcaldes Mayores, Mayordomos, Estandartero, Enterradores, Mullidor o cerero, Limosnero, Celador, etc. Hay en las listas muchas
fechas de defunción, la nota de «separado por decreto de la Junta» a un hermano en 1837y algún otro «separado», que incluso se tacha, seguramente al
readmitirlo. Ese año aparecen por primera vez en lista dos mujeres.
Se invierten partidas de dinero en dispares capítulos:
72 hachones, capas forradas en terciopelo para enterramientos y, más
tarde, «cómprense cajas decentes», en 1816 «páguese en música de la fiesta
1.300 reales y 80, al gaitero», en 1832 «admitanse por hermanos a D. Fernando de Chaves y Chávarri y D. Tomás Ambas-Aguas», estandarte nuevo
con el clavo y la letra ese enrollada = esclavo, anagramas de la EsclavitudCofradía, «un muchacho con dos borrícas a Madrid, a traer a los müsícos,
16 reales y la paga a estos en 1.200», numerosos inventarios de «bienes de la
Virgen», empezando por su extenso olivar. ..
Todo esto, por los años veinte, porque en llegando la desamortización de
Mendizábal arrebatará los bienes inmuebles que a la Soledad había ido legando la fe argandeña y la hermandad tendrá que ampliarse para subsistir 13.
EL RICO BULARIO DE LA HERMANDAD DE LA SOLEDAD
Ya iniciamos su recuento en el capítulo 27 y convendrá ahora recoger
la documentación que el Archivo Parroquial guarda de concesiones y gracias
espirituales a los cofrades y devotos de María de la Soledad.
S. S. Inocencia XIII, por breve dado en Roma el 24 de abril de 1722, concede indulgencia plenaria en favor de los cristianos de uno y otro sexo, que
verdaderamente confesados y comulgados visitaren la ermita de Ntra. Señora de la Soledad, del Lugar (sic) de Arganda, Díócesis de Toledo, en el domingo dentro de la octava de la Natividad de la B. V. María desde sus primeras vísperas' hasta dicho día, puesto el sol, y allí rogaren por la exaltación de
la Sta. Iglesia Católica, extirpación de las herejías, paz y concordia entre los
príncipes cristianos, etc.
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S. S. Clemente XI ya lo había hecho (7-V-1714) para vísperas y fiesta del
víernes de Dolores.
S. S. Benedícto XIII, en bula extendída en pliego mayor, cuya fotografía
ilustra este texto, concede el 3 de junío de 1728 cuantíosas gracías a los
cofrades, con condicíones de realizar obras caritativas:
«si pauperes hospitio susceperint, vel pacem ínter inimicos composuerint seu cornpcni fecerint vel procuraveriru, necnon
etiam qui corpora defunctorum, tam
confratruum
et
consororum
quam
aliorum, ad sepulturam associaverint.:
«si los pobres recibieren su hospitalidad,
o entre enemigos pusieren paz o por lo
menos, la intenten poner; y también, si
acompañaren o dieren sepultura a los
cuerposde los hermanos y hermanas o de
otros difuntos.»
A instancía del P. Bernardo Sancho Granado, S. J., el Arzobispo de Toledo concedía cíen días de indulgencía (26-VII-1730) cada vez que alguien rezara la Salve a la devota pintura de la Virgen de Belén, que se ha colocado a
la entrada de la ermita de la Soledad.
Otros prelados hacían lo mismo ante la Patrona.
S. S. Pío VII en 24 de abril de 1802 hacía, por fín, perpetuas las concesiones anteriores y en bello diploma de 64x 46,5 cm., agregaba a la Archibasílíca Patriarcal de S. Juan de Letrán, Catedral de Roma y a su cabildo, la
Cofradía, anejando numerosas gracías espirituales.
Hoy no existe decreto ofícíal jerárquico qué canónicamente designe
Patrona de Arganda a la Virgen de la Soledad. El amor del pueblo la hizo,
los papas y prelados otorgaron, ¿hace falta más?
NOTAS
1
ce. pág. 158.
A partir de esta fechaempieza cierta destrucción documental del partido vencido porparte del vencedor, tristeconstante ennuestra historiaespañolacontemporánea.
] «Anales de la Academia Mariana de Lérida, 1867»,pág. SI. Yel del ano 1879.
2
•
Cf. pág, 158.
s La pequeña imagen recibióculto en las capillas del Cristo y del Rosario sucesivamente del templo
parroquial hasta 1936.Losherederos de D. Marcelino costearon muchos años su culto.
6
Arch. Parro Ms. sueltoentresacado del Libro I de Actasde la Cofradía. Seguimos también dos biografías de J. Ginés.
1 Es curiosala admiración por la Soledadde Arganda deesteisleño de S. Fernando, Cádiz, en cuyos
templos él conoció altares que haydedicados a imágenes marianas de gran belleza: la Patrona,la V. de la
Salud y una Soledad, en el Carmen: la de los Remedios. en S. Francisco; la del Rosario, la Dolorosa, lp
de las Lágrimas y otra Soledad, en la Iglesia Mayor; y la imagen de la Divina Pastora, en el entrañable
templode su nombre. Al que escribe esto (quetambién es de aquel rincón gaditano) le ocurrió lo mismo
queal poeta isleño, la nochequepor vezprimera vio la imagen argandeña, el 24 de septiembre de 1953.
B Por el maestro tallista de Madrid, Baltasar Briceño. Destruido por la hordaen 1936.
9
Por el maestro Antonio Garda, argandeño.
10
Arch. Parro Libro Hdad. Soledad (1815-51).
Lo fue hasta el 21- de septiembre de aquel ano. El canónigo Sastre Madrid, en dolida exposición
habiasolicitadola venia del Arzobispado el 22 de febrero, paraproceder a la «reconciliación», volverel
culto ~ templo, llevar las imágenes y comenzar a enterrar en atrio y alrededores de la ermita.
12 ArchivoParro «Cuadernillo de partidas... del Arca»(1762-1846). Con mil quinientos reales la Cofradia finiquitaba la deudaen octubrede 1763.
1]
Ni que decirtieneque las fincas subastadas pasaron a unos logreros y forasteros. Comoen tantlsi11
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