Colección Ariel, cuaderno 5

Anuncio
CLÁSICOS Y MODERNOS
LECTURAS DE RODÓ
IMPRENTA ALSINA
SAN JOSÉ DE COSTA RICA. C
A
Las páginas del maestro Rodó
que van a leerse enseguida se
han tomado de El Mirador de Próspero. 1 Vol. 572 páginas. José
María Serrano, Editor. Montevideo. 1913.
COLECCIÓN
ARIEL
Mayo de 1914
Apreciaciones
El oficio de pensar es de los más graves y peligrosos sobre la faz de la tierra, bajo la bóveda del cielo. Es como el del aeronauta, el del
marino y el del minero. Ir muy lejos explorando,
muy arriba o muy abajo, mantiene alrededor la
continua amenaza del vértigo, del naufragio, o del
aplastamiento. Así, la principal condición del
pensador es la serenidad.
E n la América nuestra no hemos tenido casi
pensadores; no ha habido tiempo. Todo ha sido
fecundidad verbal, más o menos feliz, declamación sibilina, «postiche» oratoria, expansión, panfleto. Con dificultad se encontrará en toda la
historia de nuestro desarrollo intelectual este
producto de otras civilizaciones: el ensayista.
José Enrique Rodó es el pensador de nuestros
nuevos tiempos, y, para buscar siempre el parangón en el otro plato de la balanza americana, diré
que corresponde a Emerson. Un E m e r s o n latino
cuya serenidad viene de Grecia, y cuya oración
dominical es la salutación a Palas Atenea, la plegaria ante el Acrópolis. Y advertid que, a pesar
de lo que se afirme y comente, Rodó no es un renaniano, en el sentido que en el común dialecto
4
APRECIACIONES
literario se da a esta palabra. Su tranquila visión
está llena de profundidad. El cristal de su oración
arrastra arenas de oro de las más diversas filosofías, y más encontraréis en él del más optimista
de los ensayistas, que del gordo cura laico, biógrafo de N. S. Jesucristo, abate de Jouarres, in
pártibus
infidelium.
Desde sus comienzos, la obra de Rodó se concreta en ideas, en ideas decoradas con pulcritud
por la gracia dignamente seductora de un estilo
de alabastros y mármoles. Solamente que él pigmalioniza, y el temor de imposibilidad o de frialdad desaparece cuando se ve la piedra cincelada
que se anima, la estatua que canta. Nació con
vocación de belleza y enseñanza. Enseñanza, es
decir, conducción de almas A tal pedagogía es a
la que se refiere el Dante en un verso referente a
Virgilio. Cuando apareció su primer opúsculo,
Vida Nueva, se vio el surgir de un maestro en
su generación, en la generación continental. Su
segundo opúsculo sobre el autor de Prosas Profanas, o mejor dicho, sobre este libro de poesías, le
afirmó virtuoso de la prosa de la erudición elegante, y, en la última parte de su trabajo, profeta.
Altas y generosas especulaciones le ocuparon, y
Ariel señala un nuevo triunfo de su espíritu y una
nueva conquista de sus predicaciones, por la hermosura de la existencia, por la elevación de los
intelectos hispano-americanos, por el culto nunca
desfalleciente ni claudicante del más puro y alentador de los ideales. Definíase más y más su personalidad, y se hubiera dicho un filósofo platónico de
la flor del paganismo antiguo, resucitado en tie-
JOSE ENRIQUE RODÓ
Caricatura de Ríos.
(Tomada de la Revista NOSOTROS, de Buenos Aires)
6
APRECIACIONES
rras americanas. Y tuvo el más bello de sus gestos, cuando, llevado a las controversias de la
prensa y a las agitaciones de la cámara, por los
caprichos de la política, el adorador de los dioses
de la Hélade salió a la defensa de nuestro pálido
Dios cristiano, desterrado allá, como en Francia,
de los lugares de la Justicia, por obra de la roja
cosa jacobina.
Por último, aparece su obra magna hasta hoy,
esos Motivos de Proteo, aires mentales, sinfonías
de ideas que llevan dentro tanta virtud bienhechora, libro que ha sido acogido en todas partes
con entusiasmo y con razonada admiración. Es un
libro fragmentario, ¡pero cuán lleno de riqueza!
fragmentario ocasional o decididamente. Ello
hace que su prosecución sea indefinida, y que el
encanto y el provecho se prolonguen en la esperanza después de cada aporto. El tesoro está allí.
Cada vez que Aladino baje, estemos atentos.
Rubén Darío
(De Mundial Magazine. Enero de 1912).
UN libro de Rodó es un don raro, una etapa
literaria, un acto de fe en la virtualidad
artística de nuestra raza. Representa en nuestra
incipiente literatura más que un ensayo de Renán
en la plenitud de las letras francesas o una disertación de Walter Pater en el m u n d o inglés poblado
de cantos y de ideas. E s un esfuerzo solitario en
APRECIACIONES
7
democracias bárbaras. Le saludan como a maestro
cuantos confiesan su provisoria labor f r e n t e a los
libros magistrales del escritor uruguayo.
El Mirador de Próspero no es obra orgánica.
Han reunido (sus editores) ensayos, prólogos, libres comentarios al margen de la vida, interrogaciones angustiosas y evocaciones serenas, dulce arcaísmo, himnos al porvenir. Este libro «sobre una perspectiva indefinida», como quiere hacerlos ahora el
maestro admirable, nos revela mejor que Ariel o
los Motivos de Proteo a un Rodó integral, crítico
y pensador, conferencista y ensayista, poeta a quien
la naturaleza «habla siempre el lenguaje del espíritu», para quien el ideal lírico sería «cincelar con
el cincel de Heredia la carne viva de Musset»,
prosador incomparable, rotundo y sutil, musical y
profético, que ha sentido todas las voluptuosidades
en la lucha con las palabras—«esos monstruos minúsculos»—que lo exaltaba como «una desesperada
contienda por la fortuna y el honor».
Nada le es extraño en el diverso escenario del
mundo: ni el fervor de los caudillos ni la música
de los poetas, ni el tumulto de la lucha obrera ni
el tesón benedictino de los eruditos. Atento a
todos los rumores de la tierra mudable como su
Proteo simbólico, vive en la menuda realidad circundante y en el vasto m u n d o de las ideas y de
las formas. Desinteresado y nobilísimo, indiferente a toda presión, hostil a todo jacobinismo,
parece que a medida que avanza hacia la grave
mitad de la vida, llega a su obra, como un sol de
otoño la serenidad de Goethe. Ni indiferencia ni
pasión agresiva: curiosidad benévola y simpatía
8
APRECIACIONES
universal. No es suya la muelle ironía de Renán
sino el calor de una fe invulnerable. Las Gracias
le concedieron aún en la sonrisa de su prosa, una
leve apariencia magistral, la nobleza de una autoridad indiscutible. E n él no separamos al escritor
del hombre: su vida sin claudicaciones, su erudición honrada, precisa sin vanidoso apresuramiento, la perpetua elevación de sus ideas, platonismo elegante sobre el tráfago vulgar, le conceden
en nuestra América doble superioridad intelectual
y moral.
¿Qué preferir en El Mirador de Próspero, cómo
señalar la obra suprema, la cumbre insuperable
para una inteligencia en plena robustez? Si algo
hubiéramos de separar sería algunos estudios definitivos sobre J u a n Carlos Gómez, sobre Bolívar,
Montalvo y J u a n María Gutiérrez. En reciente
entrevista anuncia Rodó que prepara nuevos escritos de este género, perfiles de escritores y de caudillos, de Martí, quizás de antiguos cronistas
como el inca Garcilaso o de formidables conquistadores. Bello proyecto que nos dará páginas que
nadie sino él puede escribir. Su estudio sobre
Montalvo me parece igual a los mejores de Taine,
hasta por el esfuerzo en estudiar la época y el
hombre. Desde Montevideo ha reconstruido Rodó
el medio ecuatoriano, con erudición e intuición
sorprendentes. Las páginas en que analiza el arte
literario de Montalvo son de las mejores que escribiera el maestro y no creemos que haya en la
España actual quien pueda superarlas.
Dos corrientes literarias se j u n t a n en América:
la una más adecuada a la tierra ancestral, indisci-
9
APRECIACIONES
plinada, abundante, a veces bárbara; la otra que
tiende a la elegancia académica, armoniosa, selecta, clásica, rica de ideas. E n esta última que podría
derivarse de Bello, culmina José Enrique Rodó.
Diríase que los esfuerzos anteriores iban preparando su obra, como anuncia al vástago glorioso
la lenta ascensión de una familia secular. Desde
Ariel figura el ilustre uruguayo, fuera de las ondulaciones de la moda y de las sonoridades de la
réclame, como director intelectual de u n a época.
C.1
De La Revista de América. Abril de 1914).
1
Suponemos que esta nota sea de don Francisco García
Calderón, el eminente Director de LA REVISTA DE AMÉRICA.
- (N. del D )
L e c t u r a s de Rodó
Decir las cosas bien...
DECIR l a s c o s a s b i e n , t e n e r e n l a p l u m a
el d o n e x q u i s i t o d e l a g r a c i a y e n el
pensamiento
la
inmaculada
linfa
de
luz
d o n d e se b a ñ a n l a s i d e a s p a r a a p a r e c e r h e r mosas, ¿no es u n a f o r m a d e ser
bueno?...
L a c a r i d a d y el a m o r ¿ n o p u e d e n
demos-
t r a r s e t a m b i é n c o n c e d i e n d o a l a s a l m a s el
beneficio d e u n a h o r a d e a b a n d o n o e n la
paz d e la p a l a b r a bella; la s o n r i s a d e
una
f r a s e a r m o n i o s a ; el " b e s o e n la f r e n t e » d e
un p e n s a m i e n t o
c i n c e l a d o ; el r o c e t i b i o y
suave d e u n a i m a g e n q u e toca con su ala d e
seda n u e s t r o e s p í r i t u ? . . .
L a t e r n u r a p a r a el a l m a d e l n i ñ o e s t á , a s í
c o m o e n el c a l o r d e l r e g a z o , e n l a v o z q u e
le d i c e
cuentos
de
hadas;
sin
los
cuales
h a b r á a l g o d e i n c u r a b l e m e n t e y e r m o e n el
alma q u e se f o r m e sin h a b e r l o s oído. P u l -
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
12
g a r c i t o es u n m e n s a j e r o d e S a n V i c e n t e de
P a u l . B a r b a - A z u l h a h e c h o a los párvulos
m á s beneficios que Pestalozzi. La ternura
p a r a nosotros, — q u e sólo c u a n d o nos hemos
hecho
despreciables
dejamos
enteramente
d e p a r e c e m o s a los n i ñ o s , — suele estar tamb i é n e n q u e se nos a r r u l l e con
hermosas
palabras.
como
Como
el
misionero
y
la
H e r m a n a , el a r t i s t a c u m p l e s u o b r a d e misericordia. Sabios: enseñadnos con
gracia.
Sacerdotes: pintad a Dios con pincel amable
y p r i m o r o s o , y a l a v i r t u d e n p a l a b r a s llen a s d e a r m o n í a . Si n o s c o n c e d é i s en f o r m a
fea y desapacible la v e r d a d , eso equivale a
c o n c e d e r n o s el p a n c o n m a l o s m o d o s . D e lo
q u e creéis la v e r d a d
¡ c u á n p o c a s v e c e s po-
déis estar a b s o l u t a m e n t e seguros! Pero de
l a b e l l e z a y el e n c a n t o c o n q u e l o h a y á i s
c o m u n i c a d o , e s t a d s e g u r o s q u e s i e m p r e vivirán
Hablad
con
ritmo; cuidad
d e p o n e r la
u n c i ó n d e la i m a g e n s o b r e l a i d e a ; r e s p e t a d
la g r a c i a d e la f o r m a ¡oh p e n s a d o r e s , sabios,
s a c e r d o t e s ! y c r e e d q u e a q u e l l o s q u e os d i gan
que
la
Verdad
debe
presentarse
apariencias a d u s t a s y severas son
en
amigos
t r a i d o r e s d e la V e r d a d .
1899.
Mi retablodeNavidad
I
El
niño D i o s
DE t o d a l a p i n t o r e s c a v a r i e d a d d e l N a c i m i e n t o v i s t o s o , — c o n el d i v i n o I n f a n t e , l a M a d r e d o n c e l l a , el E s p o s o
plácido,
las m a n s a s bestias del pesebre,— n o v e n í a a
mí m á s dulce
embeleso
ni sugestión
más
t e n a z , q u e l o s q u e t r a í a e n sí e s t a i d e a i n e fable: "Dios en aquel día, era niño...» N i ñ o
en el c i e l o , n i ñ o d e v e r d a d , c o m o l o r e p r e sentaba la figura. M i e n t r a s yo
b a el i n o c e n t e s i m u l a c r o ,
gobernaba
contempla-
u n celeste
niño
el m u n d o , o í a l a s p l e g a r i a s
de
los h o m b r e s , d i s t r i b u í a e n t r e e l l o s m e r c e d e s y c a s t i g o s . . . ¿ C u á n d o la i d e a d e l D i o s
humanado,
del
Dios
hecho
hombre
extremo de amor, pudo mover en
por
corazón
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
14
d e h o m b r e t a n d u l c e d e r r e t i m i e n t o de grat i t u d , m e z c l a d o a la a l t i v e z d e t a m a ñ a s e m e j a n z a , c o m o e n el c o r a z ó n
d e u n n i ñ o la
idea del Dios hecho niño?...
H o y , q u e c o n v i e r t o e n m a t e r i a d e análisis
l o s p o e m a s d e m i c a n d o r , ( e l h o m b r e es el
c r í t i c o ; el n i ñ o e s el p o e t a ) , s e m e o c u r r e
p e n s a r c u á n apetecible sería q u e Dios fuese
n i ñ o u n a v e z al a ñ o . E n la « p o l í t i c a d e Dios»
h a y , sin d u d a ,
inescrutables
r a z o n e s , arca-
n o s p l a n e s , p r o p ó s i t o s altísimos, a los que
s e d e b e q u e s u i n t e r v e n c i ó n e n l a s c o s a s del
m u n d o se reserve y oculte con
frecuencia,
y q u e s u j u s t i c i a , m i r a d a d e s d e e s t e valle
oscuro,
parezca
morosa,
e
inactivo
su
a m o r . E l día del Dios-niño, t o d a esa prud e n c i a d e D i o s d e s a p a r e c e r í a . A l D i o s sabio
y p o l í t i c o s u c e d e r í a el D i o s s e n c i l l o y c a n doroso, cuya omnipotencia obraría de inmediato, en cabal ejecución de su bondad. En
ese día d e gloria n o habría inmerecido dolor
q u e n o t u v i e s e s u c o n s u e l o , ni p u r o e n s u e ñ o
q u e n o se realizase, ni milagro
que se pidiera
en vano,
reparador
ni iniquidad
que
p e r s i s t i e r a , n i g u e r r a q u e d u r a r a . A e s e día
r e m i t i r í a m o s t o d o s l a E s p e r a n z a , y el m a y o r
m a l t e n d r í a u n p l a z o t a n b r e v e q u e lo sobrel l e v a r í a m o s s i n p e n a , ¡ O h , c u á n b e l l a cosa
MI RETABLO DE NAVIDAD
15
s e r í a q u e D i o s f u e s e n i ñ o u n a v e z al a ñ o , y
q u e é s t e f u e r a el b i e n q u e a n u n c i a s e n
las
campanas de Navidad!...
Pero no... Ahora toman otro
sesgo
mis
filosofías del r e c u e r d o del n i ñ o - D i o s . A n t e s
q u e l a m e n t a r s e p o r q u e D i o s no s e a n i ñ o d e
veras d u r a n t e u n día del a ñ o , acaso es preferible pensar
q u e Dios es niño
q u e e s n i ñ o todavía.
siempre,
C a b e p e n s a r así y ser
g r a v e f i l ó s o f o . E l D i o s e n f o r m a c i ó n , el D i o s
in fieri
e n el v i r t u a l
desenvolvimiento
del
m u n d o o e n la c o n c i e n c i a a s c e n d e n t e d e la
h u m a n i d a d , es p e n s a m i e n t o q u e h a estado en
c a b e z a s d e s a b i o s . ¿Y h e m o s d e c o n s i d e r a r l a
la p e o r , n i l a m á s d e s c o n s o l a d o r a , d e l a s s o luciones
del
Enigma?... ¡Niño-Dios de mi
retablo de N a v i d a d ! T ú puedes ser un símbolo en q u e t o d o s n o s r e c o n c i l i e m o s .
Tal
vez el D i o s d e l a v e r d a d e s c o m o t u . Si a
veces p a r e c e q u e e s t á lejos o q u e n o se c u r a
de su o b r a , es p o r q u e es n i ñ o y d é b i l .
Ya
tendrá
de
la p l e n i t u d d e la c o n c i e n c i a , y
la s a b i d u r í a ,
y del poder, y
entonces
se
p a t e n t i z a r á a l o s o j o s d e l m u n d o p o r la p r e s e n t á n e a s a n c i ó n d e la j u s t i c i a y l a t r i u n f a l
eficiencia del a m o r . E n t r e t a n t o , d u e r m e en
la c u n a . . .
Hermanos
míos:
no
hagamos
ruido de discordia; no hagamos ruido
de
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
16
v a n i d a d , ni d e feria, ni de orgía.
Respete-
m o s el s u e ñ o d e l D i o s - n i ñ o q u e d u e r m e y
q u e m a ñ a n a será grande.
¡ M e z a m o s todos
e n r e c o g i m i e n t o y s i l e n c i o , p a r a el p o r v e n i r
d e los h o m b r e s , la c u n a de Dios!
II
El
asno
A s n o d e l p e s e b r e d o n d e el S e ñ o r v i n o al
m u n d o : y o t e q u e r í a y t e a d m i r a b a . T ú eras,
e n a q u e l e s p e c t á c u l o , el p e r s o n a j e q u e m e
hacía
pensar.
Iniciación
preciosa
que
te
d e b o . T ú , a b a n i c a n d o con los a t r i b u t o s de
tu
sabiduría,
diste
aliento
a
la
primera
c h i s p a d e l i b r e e x a m e n q u e v o l ó d e m i esp í r i t u . T ú f u i s t e m i M e f i s t ó f e l e s ¡oh A s n o !
P o r a m o r a t i , p o r c a r i d a d y c o m p a s i ó n con
q u e m e i n u n d a b a s el a l m a , m e h i c i s t e c o n c e b i r l o s p r i m e r o s a s o m o s d e d u d a s o b r e el
o r d e n y arreglo d e las cosas del m u n d o , y
a u n s o s p e c h o q u e , p o r e s t e c a m i n o , m e llev a s t e , c o n i g n o r a n c i a d e l o s d o s , a l o s alred e d o r e s y a r r a b a l e s d e la h e r e j í a .
V e r á s c ó m o . Y o , p r e n d a d o d e la
gracia
17
MI RETABLO DE NAVIDAD
inocente y d u l c e q u e h a y en ti, y q u e n o
suelen percibir los h o m b r e s , p o r q u e se h a n
h a b i t u a d o a m i r a r t e con la torcida i n t e n c i ó n
de la ironía, m e i n t e r e s a b a por t u
suerte.
V i é n d o t e allí, j u n t o a la c u n a d e Dios, m e
figuraba que te era debido algún género d e
gloria.
Entonces
preguntaba
cuál
fue
tu
destino ultratelúrico, y m e decían que para
los a s n o s n o h a y e t e r n i d a d . P a r a l o s a s n o s
n o h a y e n el m u n d o
castigo, y d e s p u é s
sino trabajo, burla y
del
m u n d o , la
nada...
La N u e v a L e y n o modificó en esto las cosas.
El s a c r i f i c i o d e l H i j o d e D i o s n o a l c a n z ó a
ti. E l v i e j o e s c l a v o d e P o m p e y a q u e d e b i ó
de trazar, b a j o t u i m a g e n
pared, la i n s c r i p c i ó n d e
Trabaja,
buen
aprovéchete
asnillo,
d i b u j a d a en la
amarga ironía: —
como
a ti tal como a mí
yo trabajé,
me
y
aprovechó,
—dijo la d e s v e n t u r a del a s n o p a g a n o y del
cristiano. D e poco te valió estar presente en
el n a c i m i e n t o d e l S e ñ o r , n i , m á s t a r d e , l l e varlo s o b r e t u s l o m o s , e n la e n t r a d a a J e r u salén, e n t r e p a l m a s y v í t o r e s . N i m e j o r ó t u
suerte en la t i e r r a , n i , lo q u e es p e o r , se t e
f r a n q u e ó el c a m i n o d e l c i e l o . A m í ,
este
p r i v i l e g i o d e la p r o m e s a d e o t r a v i d a
para
el a l m a d e l
hombre,
con exclusión
candorosa a l m a animal, capaz d e
d e la
inmere-
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
18
cido
de
dolor
una
dido
remunerable y capaz
bondad
todavía
que
a
humana, porque
libros
tanto
de
también
yo no había
discernir
aun
no
filosofía,
se
de
había
me
apren-
la
bondad
estudiado
antojaba
injusto y me dejaba un
un
poco triste.
¡ C ó m o ! E l p e r r o fiel y a b n e g a d o q u e m u e r e
j u n t o a la t u m b a del a m o , acaso torpe
y
b r u t a l ; el l e ó n h e c h o p e d a z o s e n l a a r e n a
i n f a m e ; el c a b a l l o q u e c o n d u c e al h é r o e y
p a r t i c i p a d e l í m p e t u h e r o i c o ; el p á j a r o q u e
n o s a l e g r a l a m a ñ a n a ; el b u e y q u e n o s labra
e l s u r c o ; la o v e j a q u e n o s c e d e el v e l l ó n ,
¿no r e c o g e r á n s i q u i e r a las m i g a j a s del puro
f e s t í n d e g l o r i a a q u e n o s i n v i t a el a m o r d e
D i o s d e s p u é s d e la m u e r t e ? . . . — D e esta man e r a m e a c e c h a b a la p r a v e d a d h e r é t i c a t r a s
el r e t a b l o d e N a v i d a d .
Q u e d á b a m o s e n q u e p a r a ti n o h u b o N o c h e
Buena,
Asno amigo;
pero siglos
después
estuviste a d o s d e d o s de la redención.
Un
p a s o m á s y t e g a n a s l o s f u e r o s d e la i n m o r t a l i d a d , c o n el s u p l e m e n t o d e a l g u n a t r e g u a
y alivio en t u condición terrena.
Fue
cuan-
d o , e n h u m i l d e p u e b l o d e l a U m b r í a , apar e c i ó aquel h o m b r e v a g o , y tal vez loco, que
se llamó
momento!
Francisco
La
de
piedad
Asís.
de
este
¡Venturoso
h o m b r e se
19
MI RETABLO DE NAVIDAD
e x t e n d í a , c o m o los r a y o s del sol, sobre t o d o
lo creado. Sentía, presa d e e x a l t a d a s tern u r a s , su f r a t e r n i d a d c o n las aves del cielo,
con las bestias del c a m p o y hasta con las
fieras del b o s q u e .
Hablaba
amorosamente
del H e r m a n o L o b o , del H e r m a n o
y d e la
Hermana
Alondra.
Cordero
E r a c o m o el
corazón d e Cristo rebosando sobre su amor
p o r n o s o t r o s y d e r r a m á n d o s e e n la n a t u r a leza. E r a u n S a k i a m u n i m e n o s triste y a u s tero, m á s i l u m i n a d o d e esperanza.
Parecía
venido a predicar un T e s t a m e n t o Novísimo,
a n t e el c u a l el n u e v o p a s a s e a v i e j o ,
¡Yo
c r e o , y D i o s m e p e r d o n e , q u e a él t a m b i é n
le a c e c h a b a l a h e r e j í a ! . . . P e r o s e
detuvo,
o n o le c o m p r e n d i e r o n del t o d o , y la n a t u raleza s i g u i ó sin N o c h e B u e n a . T ú ,
Asno
hermano, perdiste con ello t u redención, y
acaso n o p e r d i m o s m e n o s los h o m b r e s .
¡ A h , si el d u l c e v a g o d e A s í s s e h u b i e r a
atrevido!...
III
Sueño
de
Noche
Buena
E n N o c h e B u e n a e r a el s o ñ a r d e s p i e r t o ,
girando la m a r i p o s a
interior en torno a la
20
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
i m a g e n d e luz p u r a , q u e ya aparecía, infant i l , e n el r e g a z o d e l a M a d r e ; y a a m á r g e n e s d e l l a g o o s o b r e el m o n t e , c o n s u s r u b i a s
g u e d e j a s d e l e ó n m a n s o ; y a , t r á g i c a y sublim e , e n t r e l o s b r a z o s d e la C r u z .
Mi imagi-
n a c i ó n e r a i n v e n c i o n e r a ; l a f e l e d a b a alas.
Cuentos,
leyendas,
ficciones d e
c o l o r de
rosa, nacían d e aquel soñar. U n a recuerdo.
N o s a b r í a r e p r o d u c i r l a c o n s u t o n o , c o n el
metal
de
voz
d e la f a n t a s í a
balbuciente.
S e r á u n a i d e a d e n i ñ o d i c h a c o n a c e n t o de
h o m b r e ; s e r á u n v e r s o d e p o e t a q u e h a pasado por manos de traductor.
E r a e n l a s o l e d a d d e l o s c a m p o s , u n a noche de invierno.
N e v a b a . S o b r e lo a l t o de
u n a l o m a , t o d a b l a n c a y d e s n u d a , se a p a r e cía u n a
forma, blanca
t a m b i é n , c o m o de
caminante cubierto de nieve. E n
derredor
d e e s t a f o r m a f l o t a b a u n a c l a r i d a d q u e ven í a , n o d e la l u z d e u n a
nimbo
de
una
l i n t e r n a , s i n o del
frente. El
caminante
era
Jesús.
A l l á d o n d e s e e r i z a el s u e l o d e
ásperas
r o c a s , u n b u l t o n e g r o se a g i t a . J e s ú s m a r c h a h a c i a é l ; él v i e n e , c o m o r e c e l o s o , a su
e n c u e n t r o . A m e d i d a q u e el r e s p l a n d o r div i n o lo a l u m b r a , s e d e f i n e l a
figura
d e un
lobo, en c u y o c u e r p o escuálido y en cuyos
MI RETABLO DE NAVIDAD
21
ojos d e siniestro brillo está i m p r e s a el ansia
del
hambre.
Avanzan;
párase
el
lobo
al
borde d e u n a roca, ya a pocos p a l m o s del
Señor, que también
se d e t i e n e y le m i r a .
L a a c t i t u d d u l c e , i n d e f e n s a , r e a n i m a el í m p e t u d e l l o b o . T i e n d e é s t e el
descarnado
h o c i c o y a v i v a el f u e g o d e s u s o j o s f a m é l i c o s ; y a a r r a n c a el c u e r p o d e s o b r e l a r o c a . . .
ya se a b a l a n z a a la p r e s a . . . y a es
cuando
Él,
con
una
suya...,
sonrisa q u e filtra a
través de su inefable suavidad la palabra:
— S o y yo,—le dice.
Y el l o b o , q u e l o o y e
e n el r a p i d í s i m o
e s p a c i o d e a t r a v e s a r el a i r e p a r a c a e r s o b r e
él, e n el m i s m o r a p i d í s i m o e s p a c i o
muda
maravillosamente de apariencia:
trans-
se
f i g u r a , se d e s h a c e , se p r e c i p i t a e n l l u v i a d e
blancas y f r a g a n t e s flores. A los pies d e Jesús, e n t r e la n i e v e , las flores f o r m a n c o m o
una nube mística,
cuerpo
s o b r e l a q u e el
flotara. Y todo mi
afán de
divino
poeta
c o n s i s t í a e n q u e s e e n t e n d i e s e q u e n o fue
voluntad del sagrado caminante,
ni
inter-
vención d e lo alto, lo q u e m o v i ó la t r a n s formación milagrosa,
sino que
fue
virtud
del p r o p i o s e n t i r d e l l o b o , e s p a n t a d o , l o c o ,
al r e c o n o c e r a a q u e l a q u i e n i b a a d e s t r o z a r
con s u s d i e n t e s ;
virtud
en que
arrepenti-
22
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
miento, dolor, vergüenza,
ternura,
adora-
c i ó n , se a u n a r o n c o m o en u n f u e g o d e rayo,
y d e r r i t i e r o n las e n t r a ñ a s feroces, y las ref u n d i e r o n en aquella f o r m a dulcísima, todo
e l l o m i e n t r a s d e c l i n a b a l a c u r v a d e l salto
q u e t u v o p o r a r r a n q u e la i n t e n c i ó n d e h a c e r
d a ñ o . . . A g r e g a b a m i c u e n t o q u e el S e ñ o r ,
m i r a n d o a las flores q u e a s u s p l a n t a s había,
hizo s o n a r los d e d o s c o m o q u i e n llama a un
animal
doméstico.
Entonces,
de
b a j o el
m a n t o d e f l o r e s s e l e v a n t ó , c u a l si d e s p e r tara, u n perro g r a n d e , fuerte y de mirada
n o b l e y d u l c e , d e la c a s t a d e aquellos que
en las s e n d a s del M o n t e S a n B e r n a r d o van
en socorro del viajero perdido.
A l g u n a s v e c e s a s o c i o al r e c u e r d o d e m i
ficción c a n d o r o s a
conversiones
la idea d e
esas
súbitas
d e la v o l u n t a d ,
que,
p o r la
devoradora v i r t u d d e u n a emoción instant á n e a , c o n s u m e n y d i s i p a n p a r a s i e m p r e la
e n d u r e c i d a b r o z a d e l a n a t u r a l e z a o la costumbre:
Pablo de
Tharsos
h e r i d o p o r el
f u e g o del cielo, R a i m u n d o L u l i o develando
el u l c e r a d o p e c h o d e s u B l a n c a , o el D u q u e
d e G a n d í a f r e n t e a l a i n a n i m a d a b e l l e z a de
la E m p e r a t r i z I s a b e l .
1911.
El Cristo a la jineta
DESPUÉS d e l C r i s t o d e p a z , h u b o m e n e s ter la h u m a n a historia del Cristo g u e rrero, y entonces naciste tú, Don Quijote.
Cristo militante, Cristo con armas, implica
contradicción, d e d o n d e nace, en parte, lo
cómico d e tu
f i g u r a , y t a m b i é n lo q u e d e
sublime hay en ella.
Atribuyeron a Cristo casta real, dijeron
que era d e la s a n g r e d e David; y t ú c o n j e turaste que había de pasar igual cosa contigo: « P o d r í a ser, ¡oh
Sancho!—dijiste—que
el s a b i o q u e e s c r i b i e s e m i h i s t o r i a d e s l i n d a se d e t a l m a n e r a m i p a r e n t e l a y d e s c e n d e n cia, q u e m e h a l l a s e q u i n t o o s e x t o n i e t o d e
rey». N a c i ó C r i s t o en aldea h u m i l d e , a la
que
p a r a s i e m p r e l e v a n t ó d e la o s c u r i d a d
su c u n a . L u g a r e ñ o f u i s t e t a m b i é n t ú , y s ó l o
mundo
tu
A r g a m a s i l l a . C u a n d o se a l u d í a a él p o r
por t i v i v e e n
su
nacimiento,
la m e m o r i a
del
n o se vinculaba a su
nombre
24
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
el d e s u p u e b l o ,
Galileo
s i n o el d e s u r e g i ó n : el
se le l l a m a b a ; c o m o t ú t o m a s t e para
a ñ a d i r a t u n o m b r e el d e l a c o m a r c a d e q u e
eras,
el d e l v i e j o
Mancha
Campo Esportuario:
la
de los m o r o s . Él, a n t e s de poner
p o r o b r a n u e s t r a r e d e n c i ó n , q u i s o s e r con
s a g r a d o por m a n o s del Bautista; como tú,
antes de arrojarte a no m u y menores empresas, quisiste recibir,
del
c a s t e l l a n o d e tu
c a s t i l l o , l a p e s c o z a d a y el e s p a l d a r a z o . C u a r e n t a d í a s y c u a r e n t a n o c h e s p a s ó él e n el
r e t i r o d e l d e s i e r t o ; y t ú , e n t u p e n i t e n c i a de
S i e r r a M o r e n a , p a s a r a s o t r o s t a n t o s , a no
s a c a r t e d e a l l í m a q u i n a c i o n e s d e los h o m bres. R a m e r a s h u b o a su lado y las purificó
su caridad;
das
por tu
como a tu lado, y transfiguragentileza, m a r i t o r n e s y mozas
d e l p a r t i d o . É l d i j o : « B i e n a v e n t u r a d o s los
q u e padecen persecución d e la justicia»; y
tú, pasando
del
dicho
i n a u d i t o al
hecho
t e m e r a r i o , t r o z a s t e la c a d e n a d e los galeot e s . É l a t r a í a y r e t e n í a a s u c o h o r t e c o n la
p r o m e s a del r e i n o d e los cielos; c o m o tú
a la c o h o r t e t u y a , — u n i p e r s o n a l , p e r o repres e n t a t i v a d e l p u l u l a n t e coro
la promesa
enfermos
dos
y
del
sanó
humano,—con
g o b i e r n o d e l a í n s u l a . Si
él,
tú
menesterosos.
valiste
Si
él
a
agravia-
conjuró
los
EL CRISTO A LA JINETA
25
e s p í r i t u s d e los e n d e m o n i a d o s , a ti t e p r e ocupó
a él
el
remediar
encantamientos.
quiso reconocerle
el
sentido
Ni
común
c o m o M e s í a s , n i a ti c o m o a n d a n t e
caba-
llero. B u r l a y escarnio hicieron d e su mesian i s m o c o m o d e t u c a b a l l e r í a ; y si l a
y los h e r m a n o s del M a e s t r o
le
madre
buscaban
p a r a d i s u a d i r l e y él h u b o d e d e c i r :
«No
t e n g o m a d r e ni h e r m a n o s " , bien se t e o p u sieron y te obstaculizaron en t u casa,
tu
ama
Cuando desbaratas
el
retablo del t i t i r i t e r o , d o n d e lo h e r o i c o
se
y tu
rebajaba
sobrina.
a
charlatanería de juglar,
haces
c o m o el q u e e c h ó p o r t i e r r a l a s m e s a s d e l o s
mercaderes y las sillas d e los v e n d e d o r e s d e
palomas. I n d í g n a n s e los sacerdotes d e J e r u salén, p o r q u e ven q u e festeja la
multitud
a C r i s t o ; y p o r q u e a ti t e f e s t e j a n e n c a s a
de los D u q u e s , se i n d i g n a u n e n s o b e r b e c i d o
y necio c l é r i g o . . . Y es t u J e r u s a l é n la casa
de los D u q u e s : allí, d e s p u é s d e f e s t e j á r s e t e ,
padeces p e r s e c u c i ó n ; allí te b e f a n , allí
te
l l e n a n d e i g n o m i n i a . C o m o P e d r o al M a e s tro, S a n c h o , h e c h u r a t u y a
te niega, c u a n d o
con c o b a r d e
a confesar a
sigilo
llega
D u q u e s a l o q u e el v u l g o l l a m a t u
la
locura.
El l e t r e r o q u e e n B a r c e l o n a c o s e n a t u esp a l d a , e s el " E s t e es Rey
de los Judíos»,
con
26
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
q u e s e t e e x p o n e a l a i r r i s i ó n . S a n s ó n Car r a s c o e s el J u d a s q u e t e e n t r e g a . U n p u b l i c a n o , S a n M a t e o , e s c r i b i ó el E v a n g e l i o d e
Cristo; y otro publicano, Miguel de Cervant e s , t u E v a n g e l i o . D o s n a t u r a l e z a s h a b í a en
t i , c o m o e n el R e d e n t o r : l a h u m a n a
y la
d i v i n a ; la d i v i n a d e Don Q u i j o t e , la h u m a na de
Alonso
Quijano
el
Bueno.
Murió
A l o n s o Q u i j a n o , y p a r a o t r o s q u e d a r o n su
hacienda,
flaco y
y
el
Quijote, tú,
las a r m a s
tuyas,
y
galgo corredor; pero
si m o r i s t e ,
el r o c í n
tú,
Don
r e s u c i t a s t e al ter-
c e r d í a : n o p a r a s u b i r al c i e l o , s i n o p a r a
p r o s e g u i r y c o n s u m a r t u s a v e n t u r a s gloriosas; y a u n a n d a s
por
el
mundo,
aunque
invisible y ubicuo, y a u n deshaces agravios,
y e n d e r e z a s e n t u e r t o s , y t i e n e s g u e r r a con
e n c a n t a d o r e s , y f a v o r e c e s a l o s d é b i l e s , los
necesitados
y
los h u m i l d e s ,
¡oh
sublime
Don Quijote, Cristo ejecutivo, Cristo-León,
C r i s t o a la j i n e t a !
1906.
Obra de hermanos
En el álbum de u n a exposición agrícola
A o b r a d e l labrador
de
ideales—pensador,
artista, p o e t a , — s e h e r m a n a sin dificult a d , p a r a q u i e n m i r a d e l o a l t o el c o n j u n t o
de
las activas
del c u l t i v a d o r
fuerzas
humanas,
d e las realidades
con
la
positivas:
con la d e aquel q u e recibe los d o n e s d e la
opima
mies,
del
lucio
rebaño, del
metal
q u e e s c o n d e e n s u s p r o f u n d o s t u é t a n o s la
tierra. Sobre a m b o s
t i e n d e el T r a b a j o
su
enseña gloriosísima. A m b o s son hijos buenos
del T r a b a j o .
Sea en pensamiento
lu-
minoso, en fácil verso, en pincelada inmortal; s e a e n o p u l e n t o v e l l ó n , e n r u b i o
en
áureo
lingote,
parte d e vida.
No
ambos
pagan
siempre
trigo,
bien
su
reconocen
su
fraternidad, y h a y veces en q u e se m i r a n
con
recelo.
ros d e
la
No
importa.
misma
roca,
Son
picapedre-
sembradores
mismo predio; y cuando vuelven,
del
después
28
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
d e l a j o r n a d a , h a y u n a M a d r e q u e l o s conf u n d e e n el m i s m o a b r a z o
de amor.
Del
c a m p o f e c u n d a d o p o r el b r a z o t o s c o y f u e r t e — ¡ c u á n t o m á s n o b l e q u e el d e l A d á n anterior
a la c o n d e n a , e x e n t o d e t r a b a j o ! —
n a c e n l a s f r o n d a s d e l a s c i v i l i z a c i o n e s poderosas y ricas;
y
luego
esta
vegetación
florece, por su p r o p i a ley, con las maravillas d e color y f r a g a n c i a
de
las grandes
é p o c a s d e p e n s a m i e n t o , d e c u l t u r a , d e arte.
T a l florescencia preciosa es, pues,
indirec-
t a m e n t e , o b r a d e l r u d o t r a b a j a d o r , q u e ni
p e n s ó n u n c a e n e l l a , n i a c a s o , si l a conociese, la estimaría en su d i v i n a hermosura.
T a m p o c o s u e l e n p e n s a r el p o e t a , el p e n s a d o r , el a r t i s t a , f i e l e s a s u l a b o r d e s i n t e r e s a d a y l i b r e d e t o d a u t i l i d a d c o n s c i e n t e , en la
p o s i b l e r e p e r c u s i ó n d e s u o b r a d e n t r o del
c a m p o d e las m á s positivas realidades hum a n a s , c u a n d o el e c o d e l c a n t o s e t r a n s f i g u r a e n a c c i ó n , c u a n d o la n o t a d e l a m a r c h a
s e i n f l a m a e n h e r o í s m o , c u a n d o l a m o r a l del
s i s t e m a se c o n c r e t a e n c o n d u c t a .
Y a u n sin llegar a estas transformaciones
que
requieren
la
alquimia
m i s t e r i o s a del
t i e m p o : ¿ n o n o s o f r e c e el a r t e e j e m p l o s de
u n a vinculación m á s inmediata, más íntima,
c o n l a s i n s p i r a c i o n e s d e l a p r o s p e r i d a d y el
29
OBRA DE HERMANOS
bienestar material?... ¿ Q u é es, e n s u aspecto
m á s c a r a c t e r í s t i c o , el g l o r i o s o a r t e f l a m e n c o ,
s i n o la a p o t e o s i s d e la v i d a d e a b u n d a n c i a y
de sensualidad sana y fecunda, q u e esplende
en l a s r o m e r í a s , e n l a s a l e g r e s kermesses
de
Teniers? —De aquellas romerías, d e aquellas
ferias, t o m ó colores u n a r t e . . . C u a n d o estas
fiestas del t r a b a j o , c u a n d o estas citas civilizadoras con que aspiramos a reemplazar, en
el s e m i d e s i e r t o a m e r i c a n o , l a c i t a
d e l o s montoneros
bárbara
p a r a la r e v u e l t a , d e las
pasiones p a r a la d e v a s t a c i ó n , h a y a n a d q u i rido la p e r e n n i d a d
de
la c o s t u m b r e y
c o l o r i d o p r o p i o s i n el c u a l n o h a b r á
el
nunca
a s u n t o v a l e d e r o p a r a el a r t e , a e l l a s r e c u r r i r á a c a s o el a r t i s t a , p a r a e n c o n t r a r e n l a
belleza q u e n a c e d e la alegría del vivir, del
consorcio f e c u n d o c o n la N a t u r a l e z a , d e la
eterna geórgica del c a m p o d o m a d o por
m a n o d e l h o m b r e , la i n s p i r a c i ó n q u e
tuya a las leyendas,
ya mustias
y
la
sustidesco-
loridas, d e la g u e r r a civil.
Entretanto,
arte y utilidad
pueden
bien
ir d e c o m p a ñ e r o s e n t r e n o s o t r o s , p o r c u a n t o
tienen intereses c o n v e r g e n t e s y tienen t a m bién c o m u n e s e n e m i g o s . U n a actividad gloriosa l o s i d e n t i f i c a d e n t r o d e s u
capacidad
i n m e n s a : el T r a b a j o , o l l a m á n d o l a c o n n o m -
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
30
bre m á s g r a n d e a ú n y m á s s a g r a d o : la Vida,
en
cuyos altares
h e m o s d e i n m o l a r todos
l o s o d i o s , t o d a s l a s p r e o c u p a c i o n e s d e l pasado,
todas las influencias d e
esterilidad,
de estancamiento y de muerte.
1903.
El f a n á t i c o y el
excéptico
EL f a n á t i c o y el e x c é p t i c o , p e r s o n i f i c a c i o nes d e d o s p u n t o s e x t r e m o s , e n t r e los
q u e o s c i l a c o n i n s e g u r o r i t m o la r a z ó n h u mana,
son caracteres q u e p r e s e n t a n
peculiares de superioridad y de
notas
desmereci-
miento, d e alteza y de r u i n d a d . Caben en
el f a n á t i c o el p r e s t i g i o a v a s a l l a d o r d e l e n t u siasmo, la s u b l i m e capacidad d e crear y
y
aniquilar,
de
idolatrar
y
maldecir; la
g r a n d e z a d e la acción heroica; la
suprema
abnegación del martirio. Tiene, en cambio,
la estrechez d e j u i c i o y s e n t i m i e n t o ; la c e g u e r a p a r a c u a n t o n o s e a el p u n t o ú n i c o a q u e ,
con fatal impulso, gravita;
la i n c o m p r e n -
sión, la i n f l e x i b i l i d a d , la b r u t a l i d a d . C a b e n
e n el e x c é p t i c o s u p e r i o r
la
amplitud
alta
y g e n e r o s a ; l a b e n e v o l e n c i a f á c i l ; el s e n t i d o
d e lo relativo y t r a n s i t o r i o d e t o d a f ó r m u l a
d e la v e r d a d ;
la c u l t u r a varia y
renovable;
la gracia y m o v i l i d a d del p e n s a m i e n t o . Des-
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
32
lúcenle,
c o m o reverso de estos dones,
i n e p t i t u d p a r a la a c c i ó n ; la f r í a
la
esterilidad
d e l a d u d a ; l a l i m i t a c i ó n y p o b r e z a d e lo
q u e e x i g e d e la r e a l i d a d ; la i n f l u e n c i a enervadora y corrosiva.
Entre
estos d o s tipos
o p u e s t o s , y e n s u p e r f e c t a r e a l i z a c i ó n , extraordinarios,
halla su posición y carácter
el e s p í r i t u d e l a m a y o r í a d e l o s h o m b r e s q u e ,
d e u n o u o t r o m o d o , s e i n t e r e s a n p o r las
ideas;
aproximándose
a un
e x t r e m o o al
o t r o , p e r o g u a r d a n d o casi s i e m p r e la correlación d e s u p e r i o r i d a d e s y d e f e c t o s propios
d e la n a t u r a l e z a del tipo a q u e
respectiva-
m e n t e s e a p r o x i m a n , y d e j a n d o g r a d u a r la
i n t e n s i d a d c o n q u e adolecen d e los defectos
p o r l a p r o p o r c i ó n e n q u e p a r t i c i p a n d e las
s u p e r i o r i d a d e s . C u a n t a m á s e n e r g í a d e convicción, menos virtud de tolerancia; cuanta
m a y o r disposición de hacer, menor profund i d a d d e pensar; c u a n t a m á s sutil inteligencia crítica, m e n o s dinámico y comunicativo
poder de sentimiento.
¿ E s ésta, sin e m b a r g o , ley fatal e inflexible?
¿No pueden conciliarse, en un
plano
s u p e r i o r , las excelencias d e a m b o s caracteres y determinar uno nuevo y más
alto?...
Y o c r e o q u e sí. Y o c r e o q u e es posible, no
sólo
construir
idealmente,
sino
también,
EL FANATICO Y EL EXCÉPTICO
33
a u n q u e por r a r o caso, señalar en la realidad
de la vida, u n a e s t r u c t u r a
de espíritu
en
que la m á s eficaz capacidad d e e n t u s i a s m o
v a y a u n i d a al d o n d e u n a t o l e r a n c i a g e n e rosa; e n q u e la p e r s e v e r a n t e
a un
ideal
afirmativo
y
consagración
constructivo
se
abrace con la f a c u l t a d i n e x h a u s t a d e m o d i ficarlo por la propia sincera reflexión y por
las l u c e s d e l a e n s e ñ a n z a a j e n a , y d e a d a p tarlo a nuevos tiempos o a nuevas circunstancias;
e n q u e el e n a m o r a d o s e n t i m i e n t o
del p r o p i o i d e a l y d e l a p r o p i a f e n o s e a
obstáculo p a r a q u e se r e c o n o z c a c o n sinceridad, y a ú n
con
simpatía,
la v i r t u a l i d a d
de belleza y a m o r d e la fe e x t r a ñ a y los
ideales a j e n o s ; e n q u e la clara p e r c e p c i ó n d e
los l í m i t e s d e l a v e r d a d q u e s e c o n f i e s a n o
reste f u e r z a s p a r a s e r v i r l a c o n
abnegación
y c o n b r í o , y e n q u e el a n h e l o f e r v i e n t e p o r
ver e n c a r n a d a c i e r t a c o n c e p c i ó n d e l a j u s t i cia y d e l d e r e c h o p a r t a s u c a m p o c o n
un
seguro y cauteloso sentido d e las o p o r t u n i dades y condiciones d e la r e a l i d a d .
É s t e e s , s i n d u d a , el m á s a l t o g r a d o d e
perfección a q u e p u e d a llegarse en la o b r a
de f o r m a r y e m a n c i p a r la p r o p i a personalidad, b a j o la doble relación d e la inteligencia y d e l c a r á c t e r . D e m á s e s t á d e c i r q u e si
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
34
e l f a n á t i c o y el e x c é p t i c o p u r o s , e n el sent i d o d e la p u r e z a o s i m p l i c i d a d p s i c o l ó g i c a s ,
s o n t i p o s d e e x c e p c i ó n , a u n l o e s m á s este
tipo
en
que
se
resuelve
la
o p o s i c i ó n de
aquellos otros, n o por neutralizado y vulgar
t é r m i n o m e d i o , s i n o p o r participación activa
y f e c u n d a d e las superioridades y capacidad e s d e e n t r a m b o s . N o sólo es e x t r a o r d i n a r i a
e s t a s u p e r i o r m a n e r a d e s e r , s i n o q u e , a dif e r e n c i a d e aquellas d e q u e la deslindamos,
escapa
casi
siempre
a
la
comprensión
y
a p l a u s o del v u l g o . L a m a y o r í a del vulgo
c o m p ó n e s e d e l o s semifanáticos
y l o s semi-
excépticos, y c a d a u n a d e e s t a s e s p e c i e s desmedradas
y
borrosas
siente
la
sugestión
m a g n é t i c a d e l t i p o q u e r e a l i z a , c o n plenit u d eficaz, los c a r a c t e r e s q u e sólo en parte
y sin eficacia t i e n e ella. A los semifanáticos les s u b y u g a la b á r b a r a e n e r g í a del fanatismo
personificado
enterizo
y
presa
en
un
de ímpetu
carácter
uno,
ciego;
a los
excépticos a m e d i a s les f a s c i n a aquel como
prestigio
d i a b ó l i c o q u e n a c e , e n el
pleno
e s c e p t i c i s m o , d e la r e s i s t e n c i a i n v a r i a b l e de
la d u d a y del a l a r d e i m p á v i d o d e la ironía. No
q u e d a s é q u i t o , o q u e d a m u y l i m i t a d o , p a r a el
espíritu de libertad y selección q u e afirma y
n i e g a , y o b r a y se a b s t i e n e ,
con
racional
35
EL FANATICO Y EL EXCÉPTICO
medida de cada una de sus determinaciones.
P e r o si s u a c c i ó n s o b r e e l m a y o r n ú m e r o n o
es i n m e d i a t a ni violenta, ni a s u m e las formas triunfales del proselitismo, su influencia e n e s f e r a s s u p e r i o r e s a la v u l g a r i d a d
es
la ú n i c a d e q u e n a c e p o s i t i v o p r o g r e s o e n
las ideas y la q u e , e n d e f i n i t i v a , fija el r i t m o
q u e prevalece s o b r e los d e s a c o r d e s i m p u l s o s
de esas distintas ordenaciones del
humano
que
llamamos escuelas,
rebaño
sectas
y
partidos.
(Del estudio Rumbos nuevos)
XTCirartbo a l
C
mar
UÁNTO m u d a d e c o l o r el m a r i n m e n s o ! . . .
¿Quién
habló
de
la
monotonía
del
m a r ? L a d u r a t i e r r a s ó l o v a r í a e n el e s p a c i o ;
el m a r c a m b i a y s e t r a n s f o r m a e n el t i e m p o .
A l l í d o n d e h a c e u n i n s t a n t e t u v o u n a fison o m í a , a h o r a t i e n e o t r a d i f e r e n t e . E s a inm e n s i d a d e s u n p e r p e t u o devenir,
sin punto
de reposo, sin veleidad de fijeza. ¿Qué gama
c o m o la g a m a d e s u s sonidos? ¿ Q u é paleta
c o m o l a q u e le s u r t e d e m a t i c e s ? ¿ Q u é imag i n a c i ó n m á s rica en f o r m a s q u e la ola, nunc a i g u a l a s í m i s m a ? . . . Y o q u i e r o q u e det e n g á i s el p e n s a m i e n t o e n u n a s p e c t o , n a d a
m á s , d e e s a v a r i e d a d i n f i n i t a : e n la m u d a n za del color. ¡ C u á n m a r a v i l l o s a m e n t e cambia
raras
d e piel
el m o n s t r u o e n o r m e !
invenciones
de
tintas
¡Y q u é
l a s q u e saca
a l u z s o b r e el l o m o , y a c r e s p o , y a s u m i so!
Para
estos
cambios
suele bastar
un
37
MIRANDO AL MAR
instante: lo q u e se t a r d a e n q u i t a r la m i rada y devolverla;
y ¿qué es lo q u e
obra
en ellos c o m o causa? ¿qué es lo q u e colora
de n u e v o , y d e i m p r o v i s o , la s u b l i m e e x t e n sión?—A m e n u d o , sólo u n a n u b e q u e c r u z a
p o r el c i e l o ; s ó l o u n r a y o d e s o l q u e ,
ras-
g a n d o el s e n o d e l a s b r u m a s , t o c a e l h a z d e
la o n d a : c o s a s d e a l l á , d e l a r e g i ó n d e l o
leve, d e lo v a g o , d e lo inaccesible...
T e n g o la i m a g i n a c i ó n h e c h a d e tal m o d o
que toda apariencia material tiende en m í a
descifrarse en idea. La Naturaleza m e habla
siempre
el
l e n g u a j e del
espíritu.
Obser-
vando, d e s d e la playa, esto q u e a h o r a a p u n to, yo p e n s a b a e n ese o t r o m a r ,
extraño
y tornadizo, q u e es la m u l t i t u d d e los h o m bres; y p e n s a b a l u e g o en las mil cosas ligeras, aéreas, ideales, q u e flotan a toda h o r a
s o b r e el m a r h u m a n o , a l l á a d o n d e n o
canza
la
furia de
sus olas:
al-
concepciones
de almas ilusas, c a n d i d e c e s d e a l m a s p u r a s ,
ensueños de almas bellas... Y m e producía
una suerte de embeleso considerar que basta
a v e c e s el
toque, leve y sutil, d e
una
de
esas c o s a s d e l i c a d a s , s o b r e el l o m o d e l s a l vaje
monstruo
inquieto,
para
colorearlo
de n u e v o e n u n i n s t a n t e : p a r a q u e l a m u chedumbre,—la
formidable fuerza
real,—
38
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
s e r i n d a , c o m o l a c e r a al s e l l o , a l a t o d o p o d e r o s a debilidad d e u n a p a l a b r a del poeta,
d e u n a p r o m e s a d e l v i s i o n a r i o , d e u n ¡ay!
del
desvalido.
1911
En el á l b u m de u n
poeta
ALABEN o t r o s ¡ o h p o e t a ! l a p e r f e c c i ó n d e
tus ánforas cinceladas. Y o prefiero decirte que t u verso sabe hacer pensar y hacer
sentir; q u e tu poesía
llama
emoción
y
tiene u n ala q u e se
otra
ala q u e
se
llama
pensamiento. Siendo igualmente justo,
te
h a b r é d i c h o , sin d u d a , m u c h o m á s . L o s q u e
en
cercanos recorrieron
la s e n d a
que va d e las e s t a t u a s esbeltas y
tiempos
delicadas
d e G a u t i e r a l o s g r a n d e s m á r m o l e s d e Leconte, a m a r o n en
el p o e t a el d o n d e
una
impasibilidad q u e r e s g u a r d a r a a las líneas
del cincel i m p e c a b l e d e l p e l i g r o d e u n
tremecimiento.
Menos
paganos,
es-
nosotros
g u s t a m o s d e r e c o r d a r l e n u e v a m e n t e el m i t o
del p e l í c a n o ; p o r q u e , s i n d e j a r d e t e n e r l a
idolatría d e la f o r m a , n e c e s i t a m o s , a la vez,
un arrullo p a r a n u e s t r o corazón y u n
eco
p a r a n u e s t r a s t r i s t e z a s , — E l l o s le h a b l a b a n
para decirle: « H a z n o s , estatuario, u n a esta-
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
40
t u a . Q u e l l o r e o r í a ; q u e m u e s t r e el g e s t o del
amor, de
la
meditación, o del desprecio.
P e r o q u e sea p e r f e c t a y q u e sea p u r a » .
No-
s o t r o s l e d e c i m o s : « E s c ú l p e n o s u n a e l e g í a en
m á r m o l n e g r o ; y h a z d e m o d o q u e b a j o los
pliegues armoniosos
de
la t ú n i c a
parezca
latir un corazón». Llenos de estremecimient o s í n t i m o s , al m i s m o t i e m p o q u e d e s u e ñ o s
ambiciosos
de
arte,
nosotros
quisiéramos
infiltrar las a l m a s d e los h é r o e s d e Shakesp e a r e e n el m á r m o l d e l o s d i o s e s a n t i g u o s ;
q u i s i é r a m o s c i n c e l a r , c o n el c i n c e l d e Heredia, la c a r n e viva d e M u s s e t .
1896
La gesta de la forma
QUÉ p r o d i g i o s a t r a n s f o r m a c i ó n l a d e l a s
p a l a b r a s , m a n s a s , i n e r t e s , e n el r e b a ño del estilo vulgar, c u a n d o las convoca y
l a s m a n d a e l g e n i o d e l a r t i s t a ! . . . D e s d e el
momento en que queréis hacer u n arte, u n
arte plástico y musical,
d e la
expresión,
h u n d í s en ella u n acicate q u e subleva todos
sus ímpetus rebeldes. L a palabra, ser vivo
y voluntarioso, os m i r a e n t o n c e s desde los
p u n t o s d e la p l u m a , q u e la m u e r d e
para
sujetarla; disputa con vosotros, os obliga a
que la a f r o n t é i s ; t i e n e u n a l m a y u n a fisonomía. Descubriéndose en su rebelión todo
su c o n t e n i d o í n t i m o , o s i m p o n e a
menudo
que le d e v o l v á i s la l i b e r t a d q u e h a b é i s q u e rido arrebatarla, p a r a q u e c o n v o q u é i s a otra,
que llega, h u r a ñ a
y esquiva,
al y u g o
de
acero. Y h a y veces en q u e la pelea con esos
monstruos minúsculos
os exalta y
fatiga
como u n a d e s e s p e r a d a c o n t i e n d a por la for-
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
42
t u n a y el h o n o r . T o d a s l a s v o l u p t u o s i d a d e s
heroicas c a b e n en esa l u c h a i g n o r a d a . Sentís a l t e r n a t i v a m e n t e la e m b r i a g u e z del venc e d o r , las ansias del m e d r o s o , la exaltación
i r a c u n d a del h e r i d o . C o m p r e n d é i s ,
docilidad de u n a frase que cae
a n t e la
subyugada
a v u e s t r o s p i e s , el c l a m o r e o s a l v a j e d e l t r i u n fo. Sabéis, c u a n d o la f o r m a a p e n a s asida se
os
escapa,
cómo
es q u e la
angustia
del
d e s f a l l e c i m i e n t o i n v a d e el
corazón.
Vibra
todo
como
tierra
vuestro
organismo,
la
e s t r e m e c i d a p o r l a f r a g o r o s a p a l p i t a c i ó n de
la
batalla.
lucha
C o m o en
el c a m p o
donde
la
f u e , q u e d a n d e s p u é s l a s s e ñ a l e s del
f u e g o q u e h a p a s a d o , en v u e s t r a
imagina-
ción y v u e s t r o s nervios. D e j á i s en las ennegrecidas páginas algo de vuestras
entrañas
y d e v u e s t r a v i d a . — ¿ Q u é v a l e , al l a d o de
esto, la c o n t e n t a d i z a e s p o n t a n e i d a d del que
n o o p o n e a la afluencia d e la f r a s e incolora,
inexpresiva,
ninguna
resistencia
propia;
n i n g u n a a l t i v a t e r q u e d a d a l a r e b e l i ó n d e la
p a l a b r a q u e s e n i e g a a d a r d e s í el a l m a y el
c o l o r ? . . . P o r q u e l a l u c h a d e l e s t i l o n o h a de
c o n f u n d i r s e c o n la p e r t i n a c i a fría del retór i c o , q u e a j u s t a p e n o s a m e n t e , e n el m o s a i c o
de
su
corrección
convencional,
palabras
q u e n o h a h u m e d e c i d o el t i b i o a l i e n t o del
LA GESTA DE LA FORMA
alma.
43
E s o sería comparar u n a partida
ajedrez
con
un
combate
sangre y se disputa u n imperio.
La
del
tiene
estilo
es
de
en q u e corre la
una epopeya
que
lucha
por
campo de acción nuestra naturaleza íntima,
las m á s h o n d a s
profundidades de
nuestro
ser. L o s p o e m a s d e la g u e r r a n o os h a b l a n
de m á s s o b e r b i a s e n e r g í a s , ni d e m á s c r u e les e n c a r n i z a m i e n t o s , n i , e n l a v i c t o r i a , d e
más
altos y divinos
júbilos...
formidable y hermosa;
de los
artistas,
de
Ilíada
cuyos
¡Oh
del
Ilíada
corazón
ignorados
com-
b a t e s n a c e n al m u n d o l a a l e g r í a , el e n t u siasmo
y la luz,
c o m o el
heroísmo
sangre d e las epopeyas verdaderas!
y
la
Alguna
vez h a s d e b i d o s e r e s c r i t a , p a r a q u e , n a r r a da
por u n o d e los q u e te
llevaron
en
sí
m i s m o s , d u r a r a e n ti el t e s t i m o n i o d e a l g u nas d e las m á s c o n m o v e d o r a s e m o c i o n e s h u manas. Y tu
Homero
pudo
ser
Gustavo
Flaubert.
1900
Los que callan...
UNA d e l a s i m p r e s i o n e s m á s a l t a s d e resp e t o q u e y o h a y a e x p e r i m e n t a d o e n el
m u n d o , es la q u e m e p r o d u c e cierto linaje
de espíritus,—seguramente,
m u y raros, y
a u n m á s q u e raros, difíciles d e reconocer
sin h a b e r llegado a su m á s escogida intimid a d ; c i e r t o l i n a j e d e e s p í r i t u s q u e u n e n al
s e n t i m i e n t o infalible, perfecto, aristocrático,
d e l a b e l l e z a , e n l a s c o s a s d e l a r t e , el absoluto desinterés con que profesan
callada-
m e n t e su culto, i n m u n e s d e todo estímulo
de
vanidad,
de todo propósito de
crítica
o d e p r o d u c c i ó n , d e toda codicia simoníaca
d e f a m a . C o m p r e n d e n l a o b r a b e l l a e n sus
m á s d e l i c a d o s m a t i c e s , c o n esa p l e n i t u d de
inteligencia y simpatía q u e es u n a segunda
c r e a c i ó n ; s o n el l e c t o r o el e s p e c t a d o r ideal
c o n q u e el a r t i s t a h a s o ñ a d o ; d a n s u a l m a
e n t e r a e n e l s a c r i f i c i o r e l i g i o s o d e la e m o ción artística,
en esa absoluta
inmolación
LOS QUE CALLAN...
45
d e la p e r s o n a l i d a d , d e d o n d e t o m a su v u e l o
el m i s t i c i s m o d e l a r t e . G u a r d a n d e n t r o d e
sí el e c o p e r e n n e
en q u e se p r o l o n g a
acento verdadero, original, del poeta,
el
que
el v u l g o n o p e r c i b e s i n o e n t u r b i a d o y t r u n co; el r e f l e j o c l a r í s i m o e n q u e s e r e p r o d u c e ,
con la f r e s c u r a m a t i n a l
d e la
inspiración
c r e a d o r a , la i m a g e n del c u a d r o o d e la e s t a t u a . S o n l a c o m p e n s a c i ó n d e la v u l g a r i d a d
triunfante y ruidosa;
del a b o m i n a b l e snobismo.
del
alarde
interior;
S a l v a n , e n el p u e r -
to a b r i g a d o y c a l m o d e s u p i a d o s a m e m o r i a ,
n o m b r e s y o b r a s q u e la i n j u s t i c i a o la i n d o l e n c i a d e u n a é p o c a h a n c o n d e n a d o al o l v i d o
c o m ú n . P a r a ellos n o t i e n e c u r s o la m e n t i r a
acuñada en m o n e d a falsa de renombre y de
gloria. Llevan en sus desdenes secretos
y
animados d e u n a serena y terrible certidumb r e , el i n f i e r n o d e q u e n o l o g r a n
eximirse
los q u e t r i u n f a n d e l i n q u i e n d o c o n t r a l a b e l l e z a , c o n t r a el g u s t o , c o n t r a la n o b l e a l t i v e z . Y c a l l a n . . . Y p a s e a n p o r el m u n d o u n a
apariencia indiferente, acaso vulgar.
Y
a
modo d e la capilla de u n culto misterioso y
prohibido, e n c i e r r a n , e n lo m á s h o n d o
sí, el t a b e r n á c u l o d e e s e a m o r i d e a l ,
de
que
e m b e l l e c e el m i s t e r i o c o m o el p u d o r d e u n a
novia.
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
46
¿ D u d a s d e q u e existan a l m a s así?...
he llegado a conocer
Yo
a l g u n a s , d e s p u é s de
c o n o c e r s ó l o l a o p a c a a p a r i e n c i a q u e m e las
v e l a b a . Y d e s d e q u e las d e s c u b r í , su pres e n c i a m e d o m i n a y s u b y u g a c o n el s e n t i miento de una superioridad
que no
reco-
n o z c o , t a n i m p e r i o s a y d e t a n alta especie,
n i e n el a r t i s t a c r e a d o r q u e m á s a d m i r e ni
en la sabiduría magistral q u e m á s respeto
m e i n f u n d a . P o r q u e esas a l m a s d e silencio
c e l e s t e s o n l a s ú n i c a s q u e m e h a n d a d o la
completa intuición de c u á n t o h a y d e vulgar
y m e z q u i n o en esta b r e g a por la notoriedad,
e n e s t e s e n s u a l i s m o d e la a d m i r a c i ó n y del
aplauso,
g r o s e r a l i g a q u e m e z c l a m o s nos-
o t r o s , l o s d e l a c o m e d i a l i t e r a r i a , al o r o de
i d e a l i d a d d e l a m o r d e lo b e l l o . S ó l o
ellas
s a b e n a m a r t e , Belleza, c o m o t ú ¡oh, Diosa!
m e r e c e s . E n l a s o c i e d a d d e e s a s a l m a s se
apodera de mí no sé que noble vergüenza
d e ser a u t o r , escritor de oficio. Y
cuando
v u e l v o a e s t a f a e n a , e l l a s c o m p o n e n el p ú blico,
incógnito e incognoscible, que
más
m e e x a l t a y q u e m á s m e t o r t u r a . A él m e
r e m i t o , c o n u n a a u s t e r a y m e l a n c ó l i c a esper a n z a , c o m o q u i e n s e r e m i t e a la j u s t i c i a d e
u n a posteridad que no ha de ver,
cuando
creo q u e u n a palabra mía n o ha sido enten-
47
LOS QUE CALLAN...
dida en su virtud o su beldad; cuando
una
c r i a t u r a d e m i i m a g i n a c i ó n n o h a h a l l a d o el
r e g a z o a m a n t e q u e l a a c o j a . Y e n él p i e n s o ,
lleno d e íntima inquietud,—como aquejado
del imposible deseo d e saber la v e r d a d d e labios d e u n dios de m á r m o l , — c u a n d o aplausos y loas q u i e r e n p e r s u a d i r m e d e q u e h a
brotado de mi alma algo b u e n o o hermoso.
¡Ah, cuántos de estos abnegados monjes
de belleza pasan acaso j u n t o a ti, y t ú n o
los r e c o n o c e s , y q u i z á los d e s d e ñ a s ! . . . T a l
vez h a y u n o d e ellos en ese e s p e c t a d o r , ind e t e r m i n a d o e incoloro, q u e o c u p a su b u t a c a
e n el t e a t r o , n o l e j o s d e l a t u y a , y a p l a u d e
c u a n d o los d e m á s , y asiente con
trivialida-
des a los c o m e n t a r i o s del vecino, y se disip a , e s f u m á n d o s e , e n el r e b a ñ o d e l a r e t i r a d a .
T a l vez o t r o se o c u l t a b a j o la m á s c a r a
de
ese v i a j e r o q u e , c o n a p a r i e n c i a s d e c o m i s i o nista, lee, f r e n t e a t u asiento del tren,
un
libro q u e lo m i s m o p u e d e ser la g u í a
de
Baedeker
que un
poema de Wilde o una
novela d e D ' A n n u n z i o . T a l vez descubrirías
u n o m á s e n a q u e l o t r o a q u i e n el j u i c i o p o pular— ¡cruel i r o n í a ! — g r a d ú a d e poeta fracasado y con hoscos despechos de impotencia; p o r q u e
prematuro
sabe
fue
su
renunciamiento
espontánea
que
y altísima reli-
48
JOSÉ ENRIQUE RODÓ
giosidad, y q u e en su repugnancia a hablar
d e a r t e con los q u e f u e r o n s u s émulos y
amigos n o h a y sino las delicadezas de
sensibilidad t r a n s f i g u r a d a y la
d e u n a s o l e d a d d e extraño...
una
conciencia
C o n u n o u otro
d i s f r a z , ellos p a s a n e n su i r r e v o c a b l e silenc i o . Y e s t e s i l e n c i o n i e s h u m i l d a d n i es
orgullo. N o es m á s q u e la c u m p l i d a
pose-
sión d e u n bien q u e lleva s u fin y recomp e n s a e n sí m i s m o , y q u e p o r e s o s e c o n t i e n e
d e n t r o d e su p r o p i a a m p l i t u d , sin aspirar a
s a l i r d e s í c o n í m p e t u y a l a r d e : c o m o el v i n o
q u e , c u a n d o h a l l e g a d o a s a z ó n , o l v i d a los
desasosiegos y hervores de su fermentar, o
c o m o el r e s p l a n d o r d e l a n o c h e s e r e n a , q u e ,
e x t a s i á n d o s e e n la s u a v e g l o r i a d e s u s luces,
n o la publica ni con los p r e g o n e s del relámp a g o ni con la m ú s i c a del sol.
1912.
Descargar