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TEMA 8. LA ESCRITURA CAROLINA
1.- INTRODUCCIÓN
Tras las fragmentación de la estructura unitaria del Imperio Romano, desde el punto de
vista cultural y también político, uno de los hechos fundamentales fue el establecimiento de
nuevos centros de cultura en la Galia bárbara y, paralelamente, la decadencia cultural de la
Galia romana. Este desplazamiento hacia el norte, en contraste con el declive general del
mundo mediterráneo, se explica por los motivos siguientes:
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La expansión árabe que, durante los siglos VII y VIII, había implicado el
hundimiento relativo de la cultura latina en la Península Ibérica y la huida de
hombres cultos a las zonas nórdicas no ocupadas
-
La evangelización de Gran Bretaña y, más tarde, de Alemania, que había
provocado el origen de nuevos focos culturales en el mundo germánico.
-
El nacimiento, a principios del siglo VIII de otros centros de poder político,
como por ejemplo, los reinos francos y lombardos, que desde un primer
momento dieron una extraordinaria importancia a la cultura.
En este marco general, tuvo lugar la denominada “renovación carolingia”. Cuando
Carlomagno llegó al poder, se interesó por la cultura al igual que habían hecho sus antecesores
pero luchó, sobre todo, por conseguir la reforma de la Iglesia.
Aunque no se sabe casi nada de su infancia, se tienen noticias de que practicaba el latín
y comprendía el griego y durante su vida sintió una gran curiosidad intelectual. Sus tres viajes
a Roma: primero en el 774, cuando fue coronado rey de los Lombardos; después en el 781 y,
más tarde, en el 786, le impresionaron profundamente
A su regreso, la corte de Aquisgrán se convirtió en un centro de vida intelectual, y a
ella fueron llamados destacados sabios, cuyas orientaciones serían fundamentales para la
aplicación de la reforma. Entre ellos, italianos, como el gramático Pedro de Pisa y el
historiador Paulo Diácono, los escoceses Clements y Dungal y Teodulfo, originario de la
Marca Hispánica. En Parma se encontró en el año 781 con el monje anglosajón, Alcuino de
York, quien jugaría un papel considerable en el resurgimiento cultural del nuevo Imperio.
Carlomagno perseguía tres objetivos:
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Continuar la reforma y la unificación de la liturgia
-
Extender la enseñanza al máximo con la creación de escuelas
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Retornar a la práctica de lo escrito, que fue tan esencial en la
administración romana.
Esto exigía una buena formación de los funcionarios y de los notarios para que
pudieran comprender, interpretar y transmitir las órdenes del rey. El artículo 72 de la célebre
capitular Admonitio generalis de Aquisgrán del 23 de marzo de 789, prescribía la corrección
de manuscritos litúrgicos y alentaba la perfección textual y gráfica en la confección de los
libros, disposiciones que condujeron a una mejor formación de los escribas y a una mayor
eficacia de los scriptoria y centros escriturarios
2.- EL ORIGEN DE LA ESCRITURA CAROLINA
Si en otras escrituras, como en unciales y semiunciales, era difícil encontrar las actas de
su lugar de nacimiento, al ser sus manifestaciones pobres y fragmentarias, en la carolina es al
contrario y parecía nacida en muchos lugares; hay diversas teorías, pero las podemos resumir
en:
Conclusión: el origen de la escritura carolina hay que verlo dentro de un complejo
movimiento de alargamiento de la instrucción en todos los niveles y de aumento (tanto
cualitativa como cuantitativamente) de la producción libraria, verificándose en la Europa
franco-carolingia entre la segunda mitad del siglo VIII, al menos del 760 en adelante y los
primeros decenios del siglo siguiente.
Sea el potenciar la estructura escolástica y el consiguiente aumento del uso social de la
escritura, sea de la mayor difusión y de la mayor producción del libro, representaron dos
fenómenos evidentemente enlazados con una precisa exigencia de naturaleza política,
administrativa e ideológica de renovación y unidad del impero carolingio y de las clases
dirigentes laicas y eclesiásticas. No hay duda del papel que jugó Carlomagno y de su ambiente
cultural, así como la influencia en la Corte y la función intelectual que jugaron los grandes
sabios de la Europa de su tiempo como el inglés Alcuino de York, el irlandés Dungalo, el godo
Teodulfo y los italianos Pedro de Pisa, Paulino de Aquileia y Pablo el Diacono, a lo que
debemos unir una rica producción de códices litúrgicos para el uso, hechos en el scriptorium
del palacio.
3.- CARACTERES GENERALES DE LA ESCRITURA CAROLINA
En el renacimiento gráfico carolingio hay que tener presente tres factores
incontrovertibles:
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Que el nacimiento y las primeras manifestaciones de la nueva minúscula no
fue la única creación gráfica de la época carolingia que cuenta con el uso de
otras escrituras como la capital, la uncial y la semiuncial de imitación
Que en la época carolingia en la producción libraria se impone de nuevo un
orden jerárquico de los diversos tipos de escritura, inspirado en la imitación de
los modelos manuscritos y epigráficos tardo-antiguos
Que mientras para la nueva escritura se puede suponer un origen poligenético y
un fenómeno de imitación (de la escritura capital, uncial y semiuncial) nacieron
segura y directamente unida al monasterio de San Martín de Tours
Morfología del alfabeto
Vistas las características generales de la escritura pasemos a ver cada una de las letras
integrantes del alfabeto:
A
La mayúscula conserva la forma uncial, de ángulo inverso cuyo lado derecho
sobresale por encima del vértice. Dura así hasta el siglo XI, alternando con la de lados iguales
y vértice interrumpido por una línea horizontal. Del siglo VII al XI suele llevar el trazo medio
pero es por influencia de las capitales.
En ocasiones, usa como mayúscula la forma amplificada de la minúscula típica, que es
la uncial y sucede a la a abierta y sentada con la que convive hasta el siglo X. Se forma por
medio de una curva franqueada a la derecha por un rasgo sobresaliendo el gancho por la parte
superior. Este tiende a disminuir para dar lugar a la forma característica redonda.
B
La mayúscula deriva de la capital. La forman dos semicírculos flanqueados
menos por la izquierda por el rasgo vertical. El semicírculo inferior suele ser más grande que el
superior, a veces ambos semicírculos están separados.
La minúscula está hecha de un sólo trazo, partiendo del alzado y terminando en el ojo
por la incurvación del rasgo medio. Las astas en un principio tienen forma de maza, siglo VIII,
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luego se afinaron, siglos IX y X, adquiriendo finalmente forma biselada, siglo XI, que
persistieron en los tipos de tradición gótica.
C
Con los caracteres morfológicos corrientes en esta letra, tanto en mayúsculas
como en minúsculas; en éstas tiende al final ascendente del rasgo final.
D
En la mayúscula alternan dos tipos: uno derivado de la capital, con curva a la
derecha; y otro que proviene de la uncial y es de trazo espiral.
En las minúsculas también encontramos dos tipos: uno de asta recta, vertical que
evoluciona en su estructura como el de la b; otro en espiral, de asta inclinada a la izquierda y
que prevaleció hasta la gótica.
E
La mayúscula tiene dos formas: una evolucionada de la capital; otra fue la típica
uncial. A veces empleaba como mayúscula una e que derivaba, evidentemente, de la
minúscula.
La minúscula, entre los siglo IX y XI, es una e cortada por un rasgo de izquierda a
derecha, bien horizontal, bien con tendencia más o menos acentuada, que sirve para que se una
a la letra siguiente; desde el siglo XI en adelante, la curva inicia el ojo de la letra en
movimiento espiral, es un rasgo que como un aditamento ascendente toma todo el carácter de
un adorno.
F
La mayúscula deriva de la capital, pero con cierta tendencia a la cursividad.
La minúscula se traza partiendo de un rasgo inicial posterior y ascendente en ángulo
cerrado hacia la forma suelta de la cabeza. En el tercio superior tiene un trazo horizontal, típico
de esta letra. Desde el siglo IX es una letra de un sólo trazo, parecida a la s larga; en el siglo XI
es ya de transición hacia las formas góticas y se hace en tres golpes de pluma: uno para la
cabeza, otro para el caído y el tercero para el rasgo horizontal.
G
La mayúscula usa la forma uncial. es una curva continua mas o menos abierta,
que se cierra en la parte inferior por una espiral.
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La minúscula típica esta formada por una doble curva, haciendo un rasgo horizontal
en la superior. La curva inferior tiende a cerrarse, lo que ocurrirá en el periodo siguiente.
H
Generalmente la mayúscula suele ser la forma minúscula uncial agrandada y
rara vez se la puede relacionar con la capital.
La minúscula presenta en el asta la misma evolución que la b y l. El rasgo medio es
siempre reentrante hacia el pie de la letra.
I
La mayúscula sigue el trazado general de esta letra, más o menos ornamentada.
La I alta ha desaparecido.
K
Su forma es común tanto mayúscula como minúscula
L
La mayúscula tiene la forma de la capital. La minúscula, tiene un gancho
inferior curvo y su asta presenta la evolución que hemos señalado para la b.
M
La mayúscula más corriente es la uncial, aunque también se utiliza la capital. La
minúscula presenta un trazado parecido al actual, o bien con el rasgo terminal reentrante o
suelto hacia afuera pareciendo esta última la más corriente.
N
La mayúscula es la capital y por lo que respecta a la minúscula, sirve lo dicho
para la m. En los siglos VIII y IX se usó como minúscula la mayúscula, incluso en medio de
palabra.
O
No ofrece peculiaridades
P
La mayúscula deriva de la capital, mientras que la minúscula sigue la línea
general de todas las letras, iniciándose el caído con un gancho en su arranque superior.
Q
La mayúscula puede ser capital, uncial o minúscula agrandada. La minúscula
tiene la morfología más o menos como la actual.
R
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La forma mayúscula es capital. La minúscula usa una con martillete, bajando su trazo
vertical en los modelos más antiguos por debajo de la línea de renglón. Tras la o y demás letras
que perfilan en redondo su rasgo medio, se usa la llamada cuadrada o tironiana.
S
Se usa como mayúscula una capital. La minúscula presenta una morfología
parecida a la f, diferenciándose de ésta porque carece del rasgo medio horizontal. Se usa
también otra que es una S mayúscula empequeñecido
T
La mayúscula deriva de la capital. La minúscula pierde las formas de ojo - doble
o simple - y adquiere una morfología parecida a la t actual.
U
La mayúscula deriva de la uncial: el trazo inicial izquierdo, es curvo y abierto
hacia arriba, que incide en otro recto, vertical a la derecha y que baja siempre del punto de
incidencia. Dentro de estas líneas generales hay algunas variantes. La minúscula, sigue más o
menos la evolución de m y n.
W
Se forma por enclave de dos V. Se usó en las minúsculas
X
Sigue en general con sus dos formas ya conocidas
Y
Se usó tanto como mayúscula como minúscula
Z
Su utilización fue excepcional y generalmente presenta un rasgo final
descendente.
Nexos y ligaduras
Los nexos desaparecen por completo, aunque alguna persiste entre los siglos VIII y
XII, como el de et. En el siglo XIII el nexo luchará con la nota tironiana que la desplazará.
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Dos ligaduras aparecen como típicas de la carolina: la s larga con la t, que ya aparece
desde finales del siglo VIII. La otra corresponde a la unión de la c con la t, que en los siglos
VIII y IX enlazaron directamente sin rasgo intermedio; es una c grande que se cobija en una t,
luego será la c unida a la t por medio de un arco.
4.- LA DIFUSIÓN DE LA ESCRITURA CAROLINA. SU PENETRACIÓN EN LA
PENÍNSULA IBÉRICA
4.1.- Su introducción en los territorios del Imperio
En el interior del Imperio carolingio la difusión fue rápida, ayudada por las
disposiciones de Carlomagno relativas a las enmiendas de libros sagrados, como la capitular de
Aquisgrán del 789, pero sobre todo porque los territorios volvían a formar una unidad cultural
más que política.
Pero el hecho es más complejo de lo que parece, pues como se ha dicho no existe una
sola carolina, sino un tipo general que admite variedades según escritorios o escribas. El
proceso es dúplice: de una parte, la sustitución de la mayúscula y de las múltiples precarolinas
por una "clase carolina"; de otra, la reducción de los varios tipos a la unidad, canonizándose un
único género de escritura.
La adopción de la carolina en los diversos escritorios de todo tipo no viene por
sustitución, sino por transformación. En la primera mitad del siglo IX entra en todos los
escritorios de Francia, Renania e Italia septentrional, uniformándose casi en un canon único.
Mayor fue la resistencia en Suiza, donde la minúscula local resistió al siglo siguiente. En los
países que no formaron parte de Sacro Imperio el proceso fue fatigoso.
Es bajo el reinado de Luis el Piadoso, 814-840, cuando la carolina sustituye
definitivamente a la precarolina en los diplomas imperiales. respecto a su presentación se
caracterizó por las líneas alargadas de la primera línea, las letras se irán apretando cada vez
mas con el correr de los tiempos.
4.2.- Su penetración en la Península Ibérica
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4.2.1.- La Marca Hispánica
Comprende el territorio que en el siglo IX lo integraban los condados de Barcelona,
Gerona, Ausona, Cerdania, Urgel, Ampurias, Pallars y Ribagorza. El resto de territorios de
Lérida, Tarragona y Tortosa está integrado en la España visigoda.
En la Cataluña primitiva que se identifica por la Marca Hispánica empezó a entrar la
carolina a comienzos del siglo IX, incrementándose el uso de la misma ininterrumpidamente a
expensas de la visigótica, que a lo largo de esta centuria puede darse por desaparecida. Las
causas de este cambio gráfico las podemos tener en:
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la ocupación militar y consiguiente organización política de los francos, la
ocupación se inicia hacia el 785 y durará más de un siglo.
-
la organización administrativa ya había pasado a los territorios incorporados
y esto suponía unas relaciones entre la Marca y el gobierno central
-
las actividades culturales que fueron esenciales para Carlomagno y sus
sucesores, quienes hicieron llegar a los lugares más apartados del Imperio la
renovación cultural a todos los niveles.
-
el importante papel de la Iglesia y el factor religioso, que fueron piezas
claves en el edificio del Imperio de Carlomagno que pretendía hacer lo más
semejante posible a la civitas Dei de San Agustín. Por dos caminos se podía
introducir la escritura carolina: una de tipo administrativo por las relaciones
que sus iglesias hubieran de mantener con la metropolitana de Narbona; la
otra fueron los códices litúrgicos que serían de escritorios carolinos para
acomodar el culto a las exigencias del rito francés que sustituía al visigótico
o mozarábe.
4.2.2.- Navarra
En Navarra los primeros síntomas carolinos se notan en un texto de Sancho III,
datado en 1022, dirigido al monasterio de Leyre; otro texto del 1063 de García IV al mismo
monasterio es totalmente carolino.
Bajo el reinado de García Ramírez, el Restaurador, tenemos una escritura mixta.
La carolina aparecerá de modo constante en los diplomas de Sancho el Sabio (11501194). Su escritura es clara con letras separadas, derechas, uniformes y con tendencia a
prolongar los trazos altos y caídos.
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4.2.3.- Aragón
En Aragón la carolina deja sentir sus influjos en los documentos de Sancho Ramírez
(1063-1094), escritos todos ellos en visigótica.
El Dr. Ubieto al estudiar los documentos de Pedro I (1094-1104), señala que los
originales de este monarca están escritos en minúscula visigótica con influencias carolinas en
la a, el signo de et, la abreviatura us y la ligadura st. Aparecen también acentuadas las dobles
ies para distinguirlas de la u.
Con Alfonso II (1164-1196), después de la unión con los condados catalanes, Aragón
presenta una escritura mixta y a finales de su reinado la carolina se consolida totalmente,
siendo minúscula, elegante y con trazos rectos.
Con Pedro II (1196-1213) presenta idénticas características que la catalana.
4.2.4.- Castilla y León
El cambio y el peso del factor extranjero, especialmente en Castilla se debe:
- influencias familiares por las esposas de Alfonso VI (1065-1109) pues
provenían del país vecino, por las personas laicas y eclesiásticas que se traían consigo
- la cruzada borgoñona, que dio ocasión para que se introdujeran en la corte y en
los negocios de Castilla personajes franceses.
- el camino de Santiago, por el que penetraron elementos de tipo social y
económicos.
- el factor fundamental fue el religioso. Dos fueron las corrientes: una a través
de los cluniacenses y el cambio de rito mozárabe por el romano, constituyéndose en defensores
y ejecutores los cluniacenses.
Por lo que respecta a la difusión de la carolina, la resistencia se manifiesta hasta el siglo
XI. A partir de este siglo comienza su camino ascendente y en apenas 25 años le bastarán para
extenderse por todas las zonas. En Galicia y Portugal la visigótica resiste hasta el siglo XIII,
pero en Castilla se cierra la expansión a mediados del siglo XII, en Aragón y Navarra un poco
más tarde.
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