LA NOTA DEL DÍA. - Hemeroteca Digital

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empeüa sus. fanelonna, el obrero .fu-<
tret 3j •, hicí-i ur.» cb -a tsn i^^intn eooi'"
rl in'iUje que ora y ayuEa.—XNfero
1* pi-''.a4 no «snsiate «a "relTer el
rortro aiola Lerants 6 PonisKt». Plaicpo ii» «1 que socorre i los buér&nos.
i los pohi'ís, rescata los eamtlvos, ob»trva 1* orulón, da limosna, es paeien I* «ü la adversidad. El que es jnsto y
Uva* t Oini elemente y silseriaordlosQ.
^•. .; i!. t»r9ti= ostssM. i-ídO;-. «tts «*
•;rsif1«'«¡í *a m iisir»; que ss desiplr
ai «r. iOB templos y c-wgraíi heíhoü p'ji.v •
Íes troíias, y se sjleríiii bajo el waj;
los ritíorasior»* dai ve-loeino de ..ira ?'•
selüi'iruunsíi «D la eaimíTiu. iPusc.'paíu
& Iv. Vsrdad ái\}Ml—Si Mtfirim tt'i
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JaiaSs 1» taER-fíiaid cc-ato -jn .•.;;.•«'.*
«wiíiio. RespétsU om-:' nn 63.—ÍTB*
SI bciaéredeDk rf-üliar balo D;os la
sraoTüR ae IR H;'.amia» 7 wl Bíp'.rlSa
«a ttrma fts YoüaUd Mofori»,! y por «!
x'iirí bí«ii.—Xftvu.
PaBCIOS.—Madrid: trlw., 1 pesetas ProMnelas:
Ídem, 180 id. Extranjero: año, II id. Ultramar:
Ídem, 15 id.—Ntmeto suelto corriente, 19 eents. de
»eta. ídem Id. atrasado, SS id.~A las Tendedores
reales la mano.—El pago s« baee por trimestres 6
aKos adelantados.
r
LA NOTA DEL DÍA.
lA Hedseción nc devnelye los m»n«»ento£.
If o responde de los Mtienlox firmados. Mo ad
mita annneios da pa^ro.
Admlnistraeíen: calledal Horno dala Hata,
número 6. primero.
Esto esj que esa República que el señcH" Pérez Costales, con el país entero
republicano y no republicano, ve avanzar hacia nosotros, no va á ser traída y
mantenida por el pacto de algunos hombres de más ó menos talla política, pacto
que pudiera romperse al día siguiente,
como se han roto otros, sino por el
irresistible impulso de una opinión unánime, elaborada durante largos años de
experiencia y de desgracia.
Quien no ve esa opinión, está ciego;
quien viéndola, desconfía de la constitución de una República seria, firme y
grande, no tiene seguro el juicio. Esa
opinión es la que en el distrito de laá
Afueras de Cataluña, á despecho de
algunos hombres de segunda fila, se ha
agrupado alrededor del primer caudillo
que na querido realmente batallar v ha
inferido tan tremenda derrota al Gobierno. Esa opinión es la que permite al señor Pérez Costales afirmar rotundamente, que la unión se «hará quieran ó no
quieran los jefes.
Nosotros que, sin desconfiar nunca
de lasjefaturas, ni de la posibilidad de
su unión, venimos de há tiempo, como
kabrán observado nuestros lectores, har
ciendo abstracción de ese factor para
poner todo nuestro empeño en la concentración republicana, fiándolo de ella
todo, incluso la unión de las personas,
pues, llegado el momento, se impondrá,
no hemos podido leer sin mudo aplauso
y profunda emoción las hermosas palabras con que el Sr. Pérez Costales dio
ñn á su bnndis, las cuales responden á
la conducta que nosotros mismos en la
esfera dé la prensa nos hemos trazado
desde que, después de gestiones reiterar
das y tenaces—que conoce bien el país
republicano—nos convencimos de cuál
era la. verdadera senda para traer y consolidar la República.
k Hó aquí'las tiermosas aludidas pala,brás del Sr. Pérez Costales:
— «Yo no comeré pan á Attafiteles
hasta que la unión se verifique; y si la
unión no se verifica con la premura que
la angustiosa situación del país requiere,
yo volveré á ser el antiguo propagandista, aquel que en la ciudad, en los
pueblos de menor importancia, en las
aldeas, ya pisando las aceras de las alineadas calles, ora por riscos y montañas, predicábala buena nueva, el advenimiento de la era de la ansiada libertad.
Ahora predicaré la unión republicana
hasta, que la unión s e realice.».
Y ese espectáculo del ex-ministro de
la República, predicando unión y libertad como en los días de su gloriosa ju. ventud, llenará de entusiasmo los coraz ó n ^ como su solo anuncio llena de
.nobleorgullo patriótico nuestras almas
al Considerar que después de cerca de
veinte años de desgracia y de vencimiento, lejos de apagarse, arde con más
viveza, hasta en los que más han sufrido,
la llama de la fe republicana.
¡Honor á Galicia, honor á Pérez Costales I
La nota republicana del día la ha dado
el inteligentey tenaz pueblo gallego por
labios de uno de sus más nobles hijos,
e! Sr. Pérez Costales, .ex-ministro de la
República.
Con motivo de la visita que acaba de
hacer á La Corufla el respetable hombre
público Sr. Pedregal, los republicanos
de aquella ciudad han celebrado un banquete ofreciendo la presidencia al elocuente diputado de la minoría republicana.
Todas las voces que han resonado en
ese banquete han repetido la misma palabra: «unión, unión» entre todos los
republicanos. Pero la del Sr. Pérez
Costales se ha distinguido por la forma
feliz con que ha sabido sintetizar el espíritu de la reunión y el del republicar
iiismo español entero.
Fíjese el lector y no pierda una sola
de estas palabras:
«Baio mi única y exclusiva responsabilidad—ha dicho el Sr. Costales—voy
á fijar la situación, es decir, voy á manifestar dónde estamos y á dónde debemos ir.
»La República viene, se impone, está
on la conciencia de todos si que su advenimiento no habrá de ser lejano. A
ello contribuyen poderosamente los desaciertos del partido liberal en su paso
por el poder; en suma, la desdichada
I gestión de los partidos monárquicos que
f rigen el país desde la restauración acá.
y Y la República no ha venido antes, forzoso es decirlo, porque si los partidos
' monárquicos han sido torpes, torpes
';. asimismo han sido los partidos republicanos.
• " '' »Sl, torpeza, y tbipezá insigne es que
X.,, los jetes sean, unos partídános del procedimiento evolutivo, otros del' procedi. . p ú ^ ^ revolucionario, que el de máus dcá
.. "piense no más que el federalismo, que él
j de más allá crea que no hay cosa mejor
¿ que el posibilismo, que el uno entienda
N que es mejor el progresismo y que al otro
^•. le parezca que él más acabado de los sistemas'es el centralismo. Resulta de todo
esto, de tantos ismos, que á donde vamos
es al abismo. (Risas y aplausos )
»¿No es esto lamentaDle? 4 No es esto
funesto para la causa de la República?
»Eú todas partes, así en Madrid como
en provincias, así en las reuniones que
celebran los republicanos, como en sus
órganos en la prensa, no se habla más
que de la unión, no se pide más que la
unión. Esta es la aspiración única, este
es el anhelo constante, eterno de los republicanos.
»¿Y qué hacen en tanto los jefes? Yo
no he de decirlo. Me consta que ellos
quieren la unión; pero me consta también, nos consta á todos, con la evidepcia abrumadora de los hechos, que la
' unión no se lleva á cabo.
«¿Qué hemos de conseguir la Repú" blica por el procedimiento evolutivo? Yo
m« congratularía de ello; pero ¡oh! meDBMÓFILO.
nester «s recordar la historia del huevo de
Colón: ¿el huevo no se tiene sin romperse?
. Pues rompamos el íinmo.
(Aplausos.)
PROHMAS.
«Queremos, hay que decirlo muy alto,
queremos que los jefes se entiendan. Si
Á LOS REPUBLICANOS
. no se entienden, si no quieren entenderDEL. D I S T R I T O
se, si no pueden entenderse, nos entenSI
deremos nosotros. (Muy bien.)
«Porque, señores, la República no S A N T A C O L O M A D E F A R N É S .
i puede traerla un partido solo.
Mis queridos amigos: Recibo con satis»Yo le diría á mi ilustre jefe, Sr. Pí y facción grandisima las noticias que me
Jí|argall:
comunicad relatando vuestra incesante
.. '. s—iPuede usted traer la República propaganda en pro de la candidatura que
¿ solo? ¿Puede el partido federal solo traer vosotros mismos, con entera libertad, na;, la República? ¿No? Pues pacte usted la 1 béis elegido, y los frutos qtfe esta campaí-" ttnión con los demás^partidos. ¿No quiere \ ña produce, augurando uu triunfo que di'¿ usted ó no puede? Pues nos uniremos fícilmente podrán evitar las ilegalidades
de las gentes que tienen el poder contra la
I: nosotros que queremos y podemos.
voluntad del país.
«;t »Y lo mismo deben decip á sus respecOs contesto públicamente aquí, en estas
íi ñivos jefes todos los republicanos.
columnas que me son tan queridas, donde
•f^-\ «A esta presión de la.opiíuón es impo- tantas veces he afirmado las ideas republi::^'«ible «^xie pudieran resistir los jefes. Y si' canas como base de una reconstitución de
í-jíae resistían peor para ellos.»
la sociedad española y de la patria ibera,
'"^ Estas palabras, cubiertas de'aplausos que nos permita empujar á la opinión,
^Or la reunión, vienen á confirmar lo que por el camino que le señalan las Ciencias
í. tantas veces hemos dicho aquí mismo, Naturales y las Ciencias Políticas, hacia el
íí^'.á saber: que la concentración republica- Estado que los m&s radicales apetecemos.
Esta contestación pública llamará la aten, na está hecha, y que manda tal fuerza y ción
de los republicanos de toda España
^ ,ti^ poder, que arrollará á todo obstáculo hacia vosotros, que bien merecéis servir
^ ^ r s o n a l que se le oponga en su camino. de modelo, y alentará quizás A muchos que
* ;II|¡i;jais.mo modo que ha dicho perfecta- han perdido la fe en las lides electorales
riwflte el Sr. Pérez Costales: «si quieren y aún desconfían de la propaganda, cuan: los jé&9 la unión, se hará; y si no lo do no hay nada tan eficaz para fundar una
í. quieren, también se hará», mañana, al República duradera^ como crear cestum-<
í> estar proclamada la República, se podrá bres republicanas en el país, y para crear
í;^ decir con igual verdad: «si quieren los costumbres, la propaganda enérgica, hontejefes la República, semaatéñttaró, y si no rada,, exenta de ambiciones 7 de miras
personales, la que atiende sólo al ideal 7
^ft^uieren, también s« raant<®drá»,
LAS ELECCIONES
MADRÜO
Viernes 26 de Agosto ds im%.
partidos todos, esa propaganda es el único medio de lograr que el pueblo se habitúe al ejercicio de la democracia.
Hacéis bien en luchar; predicar el retraimiento, llevarlo 4 cabo, es en mi opinión un crimen político; es más, le creo
una cobardía; sólo hay un caso en que puede justificarse, en que se impone; cuando
cerrado el horizonte, amenazadora la tempestad, unidas las huestes, disciplinadas,
concentran sus energías para un movimiento revolucionario; pero estos retraimientos han de ser breves, de hacerse sistemáticos atrofian los organismos políticos.
Ea la ocasión presente, los que predican
el retraimiento, lo hacen convencidos—según dicen—de la ineficacia de la lucha;
esta ineficacia es hija de uno de dos factores, ó de los dos combinados: el falseamiento de la ley por el Gobierno, que arrebata las actas aun cuando se obtengan legralmente, y la desconfianza é inercia del
cuerpo electoral republicano.
Retraerse porque se tenga la seguridad
de que el Gobierno conservador, en esta
ocasión perfectamente unido con el partido
fusionista, ha de cometer todo género dé
atropellos, es... una cobardía. Para luchar
por el derecho se deben guardar las energías de todo género, que emplearlas sólo
en conseguir el poder sería menguado, y
como tal, impropio de republieanos convencidos. Cuando se cuenta con la falsedad elevada á costumbre y eiercida por
los Gobiernos, los demócratas deben apercibirse, organizar bien la lucha, poner en
juego todos, absolutamente todos los medios que la ley permite, estar prevenidos
contra todo genero de ilegalidades, estudiando un sistema contundente de evitarlas, y luego cumplir cada qual con su
deber, y todos juntoá, si es nefesario, sostener el derecho conquistado; ibrando
'
de
esta manera se vence; dígai o si no los
electores de Gracia, y que 1
bien algunos pueblos de ese igan tamitrito, Blanes especialmente.
Y si no es lógico retraerse por aquella
causa, ¿lo será porque se tropiece con la
desconfianza y la inercia del pueblo repubUca»o? Jtfucno menos: si el pueblo está
decaído se le levanta; si no se mueve, se le
émpuja;lBÍ desconfía, se hace que recobre
la confianzfl^ ¿Cómo? De una manera sencilla: habláadole en nombre de las ideas,
excitándole á la concordia, inspirando en
cada republicano cariño fraternal hacia
los que con él comulgan en los principios
de. la República, dejando ahora todo lo que
es pequeño y accidental para guiar sú pensamiento hacia lo grande y de trascendencia. Además de esto es forzoso que cada
distrito luche por los candidatos que él 11bérrimamente, sis imposiciones de Juntas
róvlnéialés ó ttacioniiles, elija; que cuan0 el pueblo se nombra un caudillo ó un
representante, pone en él toda su confianza, trabaja por él con entusiasmo, lucha á
eu lado sin descansar, y si el representante cumple con su deber y se penetra de su
misión, es muy difícil la derrota.
Yosotros lucháis porque tenéis experieneia de las ventajas que la lucha reporta.
Recordaré cómo nos conocimos^ cómo llegamos á entendernos, cómo sorprendimos
al resto de Cataluña obteniendo una votación admirable en ese distrito que era el
más cunero de la provincia, que pasaba
por todo menos por íepublicano, que los
más le creían carlista.
Una delegación vuestra acordó mi candidatura; me hizo saber que era necesaria
una campaña activísima, mover una opinión más petrificada que el granito del
Montseny, que allá en la costa y en la selva había algún pueblo demócrata, que los
más populosos estaban en absoluto dominados por el caciquismo, y que allá en la
montaña había un foco inexpugnable del
carlismo. Dgéronme que no pensara en el
triunfo; á lo más tendremos wut derrota
honrosa, me decía un amigo queridísimo,
ssparado hoy de vosotros y á quien respetamos todos tanto ¿omo queremos, pero
en cambio prepararemos el distrito para
otra vez*.
¡Bravo!—dije—estoy á la disposición del
distrito. De un modo impensado, vinisteis
á ofrecerme la lucha que m¿6 me halaga.
He vivido siempre entre dificultades; aferrado desde muy niño á las ideas más
radicales, por convicción, no por herencia
ni menos por pasión, la lucha me gusta,
los obstáculos multiplican mi actividad y
mi energía y hasta hoy he vencida siempre en mis más vehementes empeños.
Surgió una dificultad: un grupo de antiuos republicanos acordó la candidatura
e uno de los prohombres de eu partido
en Cataluña. Entonces retiré la mía y os
dije que solo lucharía si todos los republicanos aceptaban mi nombre. Obré en
aquella ocasión, como siempre, en armonía con mis predicaciones.
Muy pocos días antes de la elección hizo
saber el prohombre mencionado que no
luchaba y entonces me fui á vuestro lado.Nuestra campaña apenas puede describirse; recorrimos el distrito, desde láa
cumbres, del Montseny hasta la orilla del
mai^ hablamos con sinceridad y.calora
todos; no descansamos ñi un solo dis;
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lospedidüsque .'ligan,«lampréela* wa &^ 10 núm«rbí en ,»del5.- ,l«, áíaSoles ;l« gan&nei» «aatro
eíntltnqs en ead^ «jai»plsr. £1 T>r«elo en Tenia d»
cada aftínero »«T' de ZO ^fctlmÓK,
N.» 518
procesiones de rojas barretinas que venían
a nuestros meetitigs y vimos aquellas barretinas agitarse y lanzarse al aire al CSCUT
DE LOS
char los acentos viriles de nuestros discursos; vimos también á los honrados pesca- MSTRITOS DEL CENTRO Y BUENAVÍSTA.
dores dejar sos barquillas en la playa, y
descalzos, con la pierna al aire y el pecho
Una etapa de nuestro batallar incesante
descubierto, empapados aún por el agua contra los monárquicos, es la próxima
del mar, acudir en pies o invierno á oir elección de Diputados provinciales.
nuestras palabras para convertirse en el
Los partidos que forman la A lianza Remás firme baluarte de nuestras ideas; y puMicana acuden á la lucha y han dcsig¿qué más? la» campesinas y las pescadoras, aado para estos distritos la siguiente CANlas hijas de la clase media, aquellas muje- DIDATURA:
res que reúnen hermosura y energía así
D. R i c a r d o F o r t a n e t y R u a n o .
en sus esculturales formas como en su
D. Antonio Ballesteros 7 Segura.'
carácter, pusiéronse á batallar en pro de
D. Rosendo Castro 7 Martínez.
los republicanos.
¡Qué lucha aquella! La recordaré toda
VOTADLA, así daréis prueba de vuestro
mi vida y al recordarla uniré á ella vues- culto á las ideas, fortificaréis los lazos que
tros nombres, especialmente los de aque- unen y deben unir siempre á los partidallos queridos amigos que han sufrido las rios de la República, disciplinando á la
consecuencias de no doblarse ante las im- vez las poderosas fuerzas republicanas, y
posiciones oficiales.
protestaréis con el más elocuente de los
En aquella primera lucha vencimos; hechos contra esta situación que hace cunllevóse el acta el candidato conservador; dir la desesperación impulsando los pue¿qué importa? De un distrito cunero hici- blos al desorden, matando todas las enermos un baluarte del republicanismo, de gías nacionales.
tal suerte, que no hay otro mejor en toda
Demostrad que aquí, en donde más clala Península.
ramente resaltan las corruptelas de los
¿Y sabéis por qué vencimos? Porque no gobiernos monárquicos, es donde se leluchábamos por el acta, ni votasteis mi vanta con más firmeza la protesta republinombre por lo que es, ni yo luché por mi cana que abre los pechos á la esperanza
candidatura; buscábamos la emancipación de que se aproxima el día venturoso del
del distrito para contribuir á la emancipa- imperio de la Justicia y el Derecho f^a
ción de la patria, y lo hemos conseguido. nuestra patria.
Pasó algún tiempo; no cejamos en la
¡¡REPUBLICANOS!! Acudid á las urnas;
campaña; nos dedicamos á organizar. T en nuestro triunfo de ahora será un paso más
esta segunda etapa dejamos a un lado ex- hacia el definitivo de la Idea que todos
clusivismos de escuela. Loa que eran posi- defendemos.
bilistas se organizaron como tales, los federales, los progresistas, los centralistas^
hicieron lo mismo; yo os presidí en aquellos trabajos; ¿oísteis en mis labios palabras de pasión por tal ó cual partido?
querido amigo y colaborador,
¿Hubo por mi parte intimaciones, amena- D.Nuestro
Arenas Páez, procesado con mozas, consejos de desunión? No; y sin em- tivoÁngel
la publicación en LAS DOMINICALES
bargo milito en un partido, estoy identifi- de undesuelto
Zuces y sombras, en que se
cado con su programa, lo propago Siempre coínentaba ladenoticia
de la muerte de un
que puedo y debo hacerlo y cumplo con sacerdote por el rayo, al
tiempo mismo de
el deber que me imponen los cargos que hallarse
exorcisando alas nubes á la puerel partido me ha confiado. Vosotros habéiá ta de la iglesia,
ha comenzado á sentir las
sabido estimar lo que esto vale en la polí- consecuencias de
la inexplicable ojeriza
tica republicana y en alguna ocasión, con- con
que
trata
á
nuestro
periódico la mea*
sejos imprudentes de personas, más aman- ticerfa imperante.
tes sin duda del oropel personal que del
Tan pronto como el Sr. Arenas ha caído
culto á las ideas, han sido por vosotros
bajo
el yugo de la ley, que cuando se
desatendidos y aun rechazados con digtrata de delitos de imprenta suele verse
nidad.
por la templanza de las costum-»
Vinieron las elecciones municipales y suavizado
se ha encontrado sometido t la pena
volvimos á luchar y vencimos en la ma- bres,
de limitación de facultades en el ejercicio
yor parte de los pueblos. La batalla más de
su profesión, según reanifiesta valienfuerte nos la dio el caciquismo en Blanes; temente
en el siguiente recurso que ha diy le vencimos y aquella hermosa villa del •^rigido
al
decano del Colegio de abogados,
Mediterráneo progrrésa con su municipio i Esperamos
que, no solamente el Sr. Gaactual de una manera sorprendente.
mazo,
sino
todos
letrados de Madrid,
Hoy la ley nos llama á nuevas eleccio- apoyarán en esta los
ocasión
Sr. Arenas;
nes; sois demócratas y como tales cumplís. i pues lo que en la persona dealnuestro
iQué espectáculo mas edificante habéis amigo se persigue es la libertad de labuea
prodado en la Asamblea de Vidreras que aca- fesión, y otra libertad, aún más augusta,
bamos de celebrar, y cuya presidencia me la libertad de la conciencia.
Confiasteis! Allí la delegación de todos los
Dice así el recurso:
pueblos deliberó y votó acudir á las urnas
con candidatura cerrada. Se designaron
Bxcmo. Stñor:
tres candidatos, los tres del distrito, los
D.
Ang«l
Arenas Páei, abogado da loa llu»tres de los vuestros; uno que representa á trea Colegios
de Madrid y de Segovi», atsude
los intereses agrícolas y es joven, de los ««Mtupsamsnte á V. E., exponiendo%laciÓo
ue han nacido á la vida política con el detallada da un hecho, acerca de CUTO aleanespertar del distrito; otro ya antiguo, re- f^J, PJ»^**d nada quiere manifestar, míentraído todo el tiempo de la restauración, was la Junta de Gobierno, de «u digna pweientregado á impulsar la rica industria dencia, no emita eu ilustrado dictamen r
corchera, ya por arte de los Gobiernos mo«PÍS !,**! "««^.«^a* qa« «1 caso requiera.
nárquicos pobre y decaída; el tercero reKl 18 del cornéate mes, se personó el expresentante del elemento tradicional y de ponente, ©n virtud de las facultades one la«
una honrosa tradición industrial del dis- leyes ie_ conceden, en la Cárcel Modeló de
esta capital, solicitando, en la oficina, papetrito, comerciante que lleva por tsdo Es- leta
conferenciar con procesados d»
paña delicadas labores que las mujeres cuya Mra
defensa esti encargado. El oficial, si
del litoral fabrican; los tres inteligentes, bien no se negó en absoluto á facilitar la pahonrados, capaces para el desempeño de peleta, manifestó que tsala necesidad de consu misión, y que eu estas luchas se han sultar con el direc^r de la prisión, porqués*
distinguido, ocupando sitios de prefe- habla pedido 4 la oficina, por el Juagado da
mstmcoión del distrito de Baenavista, c»rSrencia.
fl(»ci6n
antecedentes penales, por proceEsta tercera batalla multiplicará y dis- so que ends
el mismo, y por la escribaaía del
ciplinará nuestras fuerzas en el distrito. Sr. Aranda, se sigue al que suscribe-,
Así habremos logrado arrancar una víctiA la sazón se encontraba en ©i sstablecima al caciquismo; así habremos creado un miento «I lime Sr. D. Enrique lUaaa, prenuevo baluarte parala República españo- 8 dente de la Junta de cárceles; y, según Siio
la. ¡Ah si todos los distritos hicieran lo el oficial que pasó & consultar ¿oa el tfireeto^
éste, aconsejado por el Sr. lUana, orde»6 qu«
mismol Si todos, obrand« rectamente, su- no
se facilitase la papeleta al abogado que A
piesen desoír imposicionefi de la pasión ó de V. E.
raaurre, por estar procesado v sasaonios exclusivismos de partido, la opinión re- so, por tanto, en el ejeícicio de su profesión.
publicana se manifestaría imponente y deNo existe, segúri «i criterio del recurrente,
cidida, á lá inercia sustituiría la actividad, ley algana procesal que autorice á los *eñ^
á la desunión la concordia y la disciplina, res director y presidente de la Janta de cftvp.
al influjo.de la vieja tradición política, celes para imponer una p^na ds suspwigión
hipócrita y descreída, el empuje dé una en el ejercicio de la profesión ds «borado" >
política de sinceridad y elevados propósi- pues, en el caso hipotético que la susp^títa
serla el juez que entendiera ds
tos; entonces triunfaríamos, no sólo mate- procediese,
la causa el que la pudiera acordaripero
rial sino moralmente.
nunca los que impidieron el ejercicio le^tiContinuad trabajando, decid á los par- íi«Í® " i P^of«i6«'í pe'-sona fue no $e A | « «
tidarios del retraimiento por qué y cómo eondenadaá e»a, m á ninguna otra pena, ^
debe lucharse, desoíd á quien hable en tenteneía firme, dtctadapw el Tribunal mmnombre de personalismos o de imposicio- petente.
Los CoJegios do abogados ss halian ^tane8> de organismos superiores que vosotros no hayáis elegido, que no tardará í^f *'!?'"/ "* «^^ servan para sosWer eUusmucho en acudir á vuestro lado para compartir las fatigas y las satisfacciones de la « « ^?,*il"1? T^ ninguno á» «us colegiales
lucha, vuestro sincero, entusiasta é invariable amigo y correUgionarlo
profisión.**
' ®^®"* ^""'^ lihettA^ m
Para 9j«rcep la abogacía, s«necesita «srfia
nnS?"- V. ^^} *'*• ^^3 de !a Ley orgánicaT^ ,
ODÓN DE BUEN.
poder judicial, no cst^, procesado criminjO.
Madrid 83 de Xgímia áe 1892.
?!t"*^-V«J>«r&.-tenderse, sin r^uia alguna,
* 3 l * ^''- A.lcubiUa, y la opimíti rie ilu».
•*^*'^'8 coaapañeros con quienes ha co;38altai do el que ea«oribe, que si el eit»r prooewñdft
A LOS REPUBLICANOS
RECURSO.
3
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