la vida en madrid la revolución de laiño pesimistas y optimistas

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SPOHDENCIA D
8
.NOCHE
AÑO L X X . — N ü M . 22.446.
M A D I U D . — M A R T E S 29 D E J U L I O DE 1919.
COMENTANDO
Mientras se pierde el tiempo en discutir personalismos, Madrid está amenazado de quedarse sin pan
Al llegar al periódico me dicen que los
fabricantes de pan no van á tener más remedio que suspender la fabricación, y que
las fábricas de harinas no tienen trigo para
molturar. Esas dos noticias, tienen mucha
más importancia para los madrileños que
los debates del Congreso de los Diputados,
en donde no se hace otra cosa que perder
el l'iempo; pero seguramente pasarán desapercibidas, por la sencilla razón de que
aquí nadie se precKupa de los problemas
madrileños basta que estalla el conflicto.
El asunto es de tal importancia, que si el
Gobierno no lo resuelve con toda urgencia,
preveo y anuncio un gravísimo conflicto
para plazo brevísimo, pues en Madrid va
siempre unida la falta de pan con serias alteracioiies de orden público.
' . - . • - . . .
. -Xl4> que está sucediendo en este asunto
es sénciTlámente intolerable. H a y una tasa
oficial para el trigo, á 48 pesetas los cien
'kilos sobre vagón, y otra tasa oficial para
la harina, á 62 pesetas los cien kilos.
Los harineros de Madrid, dicho sea en
"honor suyo, son los únicos de España que
venden la harina, y la han vendido siempre, á 62 pesetas llevándola á las tahonas.
De Madrid no ha salido ni .un solo saco de
harina fuera de la provincia, y las fábricas,
cuando no han estado cerradas han trabajado á media producción escasa.
Madrid no moltura, pf)r. no potler comprar trigo á 48 pesetas, precio de tasa, y
cuanto se diga en contrario es una pura fábula, pues los harineros,-como es natural,
lo que desean es poder comprar para poder
molturar.
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Gomo el Gobierno no ha sabido encontrar la fórmula para traer trigo á Madrid
ájpitecio de tasa, y. como por otra parte
témie á un convicto' d« orden público, está
sosteniendo la J>an«der(a madrileña por un
procedirnientó á b á ü r d o : comprando harinas'fuera de Madrid, á precio superior al
de tasa, ,v dándolas á los tahoneros á precio
de tasa en depósito ó vagón. De ello resulta que el Tesoro, por no saber resolver el
problema. 4os gobernantes, lleva perdido
más de un millón de pesetas en esta desdichadísima gestión, con daño notorio de la
indnstria y del contribuyante.
Hasta ahora, # u n perdiendo mucho dineró, se ha ido paliando el m a l ; pero alióra Sí! presenta el problema -con caracteres
«nuclio'más graves y agudos, por intentar
*ipa nueva alzít en las harinas que el Gobte^no corripra y revende. L a cosa es clara :
¿si la hariiia es vendida á 64 pesetas, cómo
va á ser vendido el pan á 66 céntimos ?
i Y si el trigo no es vendido á 48 pesetas, y
a Madrid no llega en cantidad suficiente,
cómo van á producir harina fc»« fábricas
madrileñas?
Ese es el'problema. De un lado, la falta
de t r i g o ; de otro, la falta de harina á precio
de tasa.
•;? Los tahoneros dicen, y con razón sobradla, que para dar pan á 66 céntimos necesi1%n harina á 62 pesetas. Los harineros di,-«ftn, y también con razón sobrada, que
'feara fabricar harina á 62 pesetas necesitan
^^igo á 48 pesetas. Por lo tanto, ^s claro
V^íMno la luz del día, que no habrá pan
|*»í«ntras no haya harina, y que no habrá
4¡*tina mientras no haya trigo. E s todo
' £ * ^ ^^" ^^ sentido común, tan claro, tan
. Te*co, quie no me explico cómo hay.perso' ^ s tan obcecadas que no lo vean, ó no lo
quieran ver, á menos de que no les con" ^enga verlo.
lia realidad es esa y no otra. Y por ser
^ M a realitlad, será, ridículo cuanto se
2 * ^ y no vaya encaminado á lograr estas
J o c o s a s : que haya trigo en Madrid á 48
* 2 ^ a j j sobre vagón origen, y harina á 62
r ^ ^ s en tahona, medio único de que
• • ^ ' * í**" á 66 céntimos.
Como hus demás provincias \x-nden la
harina á precios rrtás altos, resulta que pagan el tri^P más caro, y por eso Madrid no
tiene trigo. ; Cómo va á tener el fabricante
madrileño trigo á 4S p<'seta,s, si oíros lo
pucüen pagar a 50 y 52 pese tas ? ; Esí.
claro?
A la hora en que esto sucede en Madrid,
se fabrica en prr)vincias harina que se vende á más de 70 pesetas, y puede demostrarse con cifrcis irrefutables (|ue la harina sale
de España, realizando negocios fabulosos.
La df-mo>irarián es clar.i. En ^()!^^
1014
íu¿- la cosecha mucho mtMior cjue <'n l y t s ,
iQif), 1917 y if)i8. En estos úHinius años,
se trajij más trigo extranjero que antes. }
jior ¡a tanto, se fabri<'ó niás liarina. L. ray.nn natura! dice (]Ue debía sobrar : !a real
uadf ! dici^ que ha lahado
¡ iur-go ha ido
sitio ([U'*; r.o es E.spafia !
De t(KJo ello me fx-uparé con todo detenimiento, y bastíiiá por hoy con decir, que
es iiK•oITlpren^ib!e cuanto está sucediendo.
y que el ministro que no sepa aprovisionar
Maiirid de trigo ;i preci» de lasíi, lo menos
que puede hacer es marcharse, porque si
no se marcha, lo e<harán de mala manera.
Madrid está ya cansado de soportar
mansa y resignadamente el que se le trate
}>-or (¡ue á todas las demás provincias, y
como tiene derecho á c|ue por lo menos s<*
le haga justicia, lo exigirá, no tolerando
quedarse sin pan por culpa de quienes no
Silben una palabra de los asuntos que les
están encomendados.
Ya lo sabe M a d r i d : si Dios no lo remedia, antes de una semana no habrá pan.
JUAN DE ARAGÓN
LA VIDA EN MADRID
O M I S I O N E S EN UN de equipos de dependientes ó de obreros
B A N D O : : : : : : : : para el relevo; pero no se obligue al cierre
Ha sido fijado profusamente en los luga- á quien pueda relevarios. En rnodo alguno
res acostumbrados, que son los de facha- limitar la producción. Equivale esto á disdas de ediñcios públicos y algunas de par- poner, pongamos por caso, que si varios
ticulares, el bando que suscribe el alcalde fabricantes de jabón pueden producir cinde Madrid, como presidente de la Junta co toneladas diarias y otros sólo una, se
local de Reformas Sociales, relacionado dispusiera que todos ios fabricantes de jabón limitasen á una tonelada diaria la procon la jornada mercantil.
ducción
de sus fábricas.
Somos partidarios de la limitación razo,
Observamos
que, ctjmo norma general,
níida de las horas de trabajo y del descanso
se
dispone
el
cierre
desde Ja uha y media
interrumpiendo la jornada; pero también
lo somos de la continuidad en la vida ciu- á las tre^ y media, p>erd los despachos,de
dadana, no comprendiendo la razóh para calzado, las pastelerías y las pescaderías'de
interrumpirla ni la justiiicación de estable- dos á cuatro. '
Esto será para que los dependientes de
cer cuotidiana solución de continuidad.
Nos encantaba ver en Barcelona pelu- los restantes gremios puedan adquirir,
querías V algún otro establecimiento que desde la una y media á las dos, calzado,
nunca se cerraban. Recordamos que en pasteles y pescado; f)ero en cambio no pouna ocasión hubo un gobernador en Bar- drán adquirir caloetines, y tendrán que llecelona que dio la orden terminante para el' var zapatos ó alpargatas con el pie descierre, desde la misma noche, de todos los nudo.
es.taWecimienío.s á hora determinada, y se
Ix)s dependientes di» establecimi^tos de
presentó ante el gobernador el dueño de calzado no tienen tiempo para comprar
Un elegante café de la Rambla, y le dijo: pasteles y pesca cío, y éstos á su yez no de«Señor gobernador: mi estaiblecimiento ben necesitar zapatos ni alpargatas.
Estamos figurándonos la escena del deno se ha cerrado desde el día en que se
abrió. Sus puertas y ventanas, de cristales, pendiente de un establecifniento de bisuno tienen cierres metálicos ni de madera, tería á quien le dice el d u e ñ o :
porque nunca se pensó utilizark)S. Deseo
—Es necesario que reponga usted esos
acatar la orden ; pero solicito me sea con- pantalones, pues aquí no hacen falta más
cedido el plazo necesario para que el car- ventiladores que los eléctricos.
pintero construya los cierres.»
A lo que el dependiente responderá :
—Si me da usted permiso para salir á
No vemos incompatibilidad del descanso
con la permanencia del servicio. Así, los i coanprarios. ¡Porque como las horas libres
tranvías debieran circular día y noche. | están cerrados los bazares de ropas !
¿ Q u e la jornada es de ocho horas? Pues 1 Y el dueño airado: ^
con tres'equipos está cubierta la jornada I —Salir... De ningún modo. Para eso
de veinticuatro. ; Que es de seis horas de ' tienen ustedes las horas que ha fijado la
jornada de trabajo"? Pues se ponen cuatro i 1""*^ ' w a ' de Reformas Sociales.
Y el dependiente seguirá con los pantaequipos.
En cuanto á la interrupción de la jor- lones viejos, hasta que por cambio de esnada, la solución es sencillísima. El equipo tablecimiento en que trabaje pueda dejar
que entrase á trabajar á las ocho de la ma- un día de prestar servicio.
Pero, además, en el bando notamos dos
ñana en jornada de ocho horas y trabajo
continuo, cesaría á las doce para volver á omisiones.
No dice las horas en que se deberán celas ocho de la noche, hasta las doce. Otro
equipo, de doce á cuatro de la tarde, y á rrar las casas de juego.
Tampoco marca las horaa en que habrán
las mismas horas de la madrugada, y el
tercero, de cuatro á ocho por la tarde.y por de cesaren su honrado trabajo de molestar
al vecindario los muchos profesionales de
la mañana.
Por tanto, lo que debe limitarse es I3 jor- la mendicida»], <|ue no se dan punto de renada de trabajo del obrero, sin reducir la poso ni limitan la jomada de pedir.
continuidad del trab-ijo industrial ó comerHace falta subsanar estas dos omisiones.
cial. Que cierre quien no pueda disponer
UN PROVINCIANO
í ^ ^ ^ l .
DIARIAS
I de Sesiones», para (]ue la posteridad pueda un libro limpio, cosa no muy corriente erí
! examinar cómo las gasta !a seriedad políti- nuestros días, cuando los (|ue de otro'modo'
I ca en este desventurado iQi<), sin que sea no lograrían ni rozar e! éxito, pretenden;
1 menester ijiie n<>sotros lo d("^inenucemos violentarlo metiéndose en las ciénagas de
' ahora. l,.i litiaus citado no más que ix>r la \ ida. alegre, en ios circuios dantescos del'
! ajinníar ki rxtrafia coincidencia, para que placer y del vicio, y escribiendo no obra
; se \,-H <¡ii , en t .-'<• caso, no va mucho de artística, sino literatura medular. En el'li; k> \-¡\'o tí ¡o pintado.
bro de Caiuba, ya cuando la narración va
; Suelen te¡-ier todos estos libros de Gali- de vencida, el aut(,>r vese ol)]ig,-!do á rozar
i c:a, y no lalia en ei de t'amba, un fondo levemente lo e.scabrosi); mas lo hace coft
' paiuirámico (¡:ie eiKvuidü;! los <,>jos, pouien- tal acierto, que bien se ad"vier;e tiene condo en la voluntad del lector solicitaciones ciencia clara de s.-r hombre (|Ue no ha me*
viajeras. Dirí;i^i' <\i\t estos gallegos expa- nester de ciertijs eslimulanies para consé«
triacío,- t|ue suelen hilar poesía bucólica en guir i|ue se lean sus libros.
Y aiin e n o n l r a m o s otro mérito, dignO
Jas ieuaccione: de ia t^orte, ckíshacen su
morriña en literal ara, lal como e! hombre de anolar.^^•, en <iLa revolucii'>n de Laiño»«
apenado uesliace -^n lágrimas '••'s tnsiezas. El de que es un libro que acaba mal, escle-^
Se nota en las clesí'ripriones con que cir, que el autor se ha desembarazado altigustan de esmaltar sus libros í;js ¡iovelist:is vamente de las prei.x'upaciones rutinarias,!
gallegos, a'gi) así como el rituriKíIo úe un i y ha dado á su obra no el final (]ue pudiera agridulce sentimiento, el amargor de una ' agradar á los más, el corriente, el de pa-J
petKi callada y melancólica, la pena de no trón, pues también en estas cosas hay pa-l
seguir viendo mas (¡ue con los ojos <ie la tron' s, sino aquel con el cjue se debía ce-*
,:
fantasía el encanto brujesco de la tierra rrar en su obra la corona de las ironías.
Felicitemos á Camba por esta decisión,'
natal'.
Esta impresión mclanróiica, tan didce. donde se revela su carácter independiente,'.
ten em«cion::iite, f|ue I,-in hondo cala en los v esperemos que su nue\aol.)r.'i. «Cannán»,,
románticító aspímus, ha (ie ser siempre sea vn nuevo triunto de su brillaiUe pluma'
para los novelistas de Galicia ma ventaja de escritor.
;
:;nuuie que k s llevará como por ri«lÉB énj,i..,.>v\.
e
J. G A R C Í A M E R t W D A L
grasíuios :'í ia consecución de un puoli eo
atento y de', oto.
Si líeva.'uU) por delante este atractivo es- LA NEUTRALIDAD BELGA
pacial del ambier^te retratado, que gana
Revelación importante
rtliestro ánimo por el acierto de las descripAmsiterd;uTi,
28.—El
coronel SchwertiTger,
ciones, se logra además trabar los incidenmiembro deil Estxido Mayor cncorg.ido en
tes ('e la fábula con el hilo del interés, y, 1915 de la elección y clasificación de los dopor añadidur.'i, se coiisigue hacer desfilar cuimeníüS encontraíios en los archivos d e .
ante los ojos del lector una teoría de figu- Bruselas, ha publicado un fol'teío, en el CU.TJ '.
ras trasladadas de la realidad, sin retoques oontiesa que no encontró ningún cioCumon'ito'
que las desfiguren, sino cada una de ellas que domosiraira que Bélí,dca renunció á .«u
enímada á la distancia que conviene para neutralidad antes de que estallara la gucrr.'u •
formar un mejor conjunto, se hal)rá lograLos documentos más compromrícdores ín- •
do construir una obra digna de loa, y con dican tan sólo la tendencia .oníjiíiSfila, ex^iJíca" •
ello alcanzado puesto entre nuestros bue- ble por la induición que se tenía de ia' ame», •
nos novelistas contemporáneos... Esto es naza aiemana.
lo realizado y lo conseguido por Paco
Eíl autor añade que el Gotvicrno de i>r!i» •
Camba en su novela «La revolución de dio falsas interpretacionies :< diversos documeníos y c<xnetió varias falsifica(¿ones á fia;
Laiño».
de extraviar á la opinión alemüiiíi. (.agencia'• Tiene además esta obra el mérito de ser Radio.)
AL MARGEN DE LOS LIBROS
LA REVOLUCIÓN DE LAIÑO
U n libro que, refleja literariamente las
Y para que se vea con cuánto acierto
costumbres y las trapacerías de la política urdió Camba el tejido de su fábula, en
española, de la política en el campo, es de- cuan poderosas fuentes de realidad bebió
cir, en donde se fabrican las hornadas de 1 las inspiraciones de su libro, recientemen
representantes del país por mano de los ' te, cuando ya la novela de Paco Camcaciquillos lugareíios, últimos engranes de ba llevaba varios días en los escaparates de
la gran maquinaria electoral, á poca gracia las librerías, el Congreso ha examinado un
y contado acierto que en él haya puesto su caso pintoresco, magnífico capítulo de la
autor, tiene que ser interesante. :
picaresca política española, que parece
Nuestra moderna literatura cuenta en arraricado entre las p % i n a s de la 'novela
c u ^ í í j * ^ ' ^ que lois madrileños se den este punto muy gloriosos antecedentes, y del joven y ya notable escritor gallego.
mefe * « ! ' atropello que con Madrid se co- ahí está, entre otros, y para no dejarnos
Y ha sido precisamente en Galicia, en la
© a S f a ' ^ ^ " ^ es la única provincia de Es- mentir, el «Don Gonzalo González de la elección de Orense, donde la realidad ha
í 7 " a aonde se cumple la ley y se fabrica GonZalera», una de las obras donde más copiadlo á la fantasía, lo cual nos induce á
^ n n a única,, á 62 pesetas. Todas las de- Ée aquilata el ingenio socarrón de aquel pensar si la fantasía copió antes á la realijj^P P''°^'"ícias haten la harina que les da noble hidalgo montañés que, mientras dad... H a sido precisamente en Galicia,
dártíf"*' '^,'*^«"<ien al precio que quieren, entre nosotros florezca el buen gusto, será enteramente lo mismo que en la novela de
la^r^
*' Caso verdaderamente escanda. una de nuestras grandes figuras literarias. Camba, donde el apoderado general de un
A este sector de la novela de costumbres, candidato» el hombre de toda su confianza,
¿ K ^"^ ¥«<*"<! á más de 6a pesetas.
costumbres políticas, pertenece la que, con ha escamoteado lindamente el acta á su po« « ^ " é n compnS carboí^es á precios más el atrayent,e título de «La j-evolución de. derdante... y se ha quedado tan fresco...
i
* ^ ^ Í * ^ ' ¿Q^iis'myot
desbara- Laiñí»),!acbbá de entregar á la, curiosidad representante del jjais.
J S l ^ J ? " ^ ^ t^aWs, pagando d e los líjctores nuestro compañero en la'
W1S .nefipdic^. han confaíjo el.ca.sp p o r
l^Exenn Francisco Camba»
extenso, y archivado queda en el «Diario [
m... . * .
SEIS EDICIONES
LA ESPAÑA DF HOY
PESIMISTAS Y OPTIMISTAS
(DE NUESTRO REDACTOR EN LON0RES)
.4
2$ de julio.
drán con la paz La.n pronto como han veniSerá difícil, he dicho, resumiendo la im- do! ¡ Cuatro Tnuustrias creadas por la impo»
presión de prosperidad que España me pro- .sibllicbd en que hallaban los beligeranies de
duce, evitar que nuestro país vuelva á conver- atender á nuestras demandáis! ¡ Pobres intius»
tirse en una ífron Potencia • dentro del plazo trias sin originalidad, sin métodos propios,
de una gcneríición. Ello lo escribía con ale- irrípirovisaüas aJ amparo de un monopdii»* *
gría y con orgullo; pero también con su poco temporal oreado por la guerra! Va verá usde alarma, porque le tengo miedo al mundo. ted lo que pasa con ellas. ¡ Habrá que for/ar
También el ser pequeño tiene sus ventajas. los Aranceles pa.ra que pinada» sostenerse y ' ' ,
Los demás se acuerdan menos de uno, y nos acaibarán por ser nue\os dogales puesto» m\^_
dejan vivir á nuestro modo.
cuello de un pueblo que 3a andaba doblar»*;'
Es muy posible que lo mejor que pudiera dase a'l peso de los monopolios que •v-cnD»!
sueederle á Esjtóña en estos veinte ó treinta sosteniendo! Toda esta riqueza es artificial,/
años de interno desarrollo por los que va á y como artificial se vendrá ahajo!»
pasar, si no me engaño, es que el resto del
AJ someter cst^s perüsamientos á la opinión |
mundo no se acordase de ella, y que los pe- de algunos í*migos particulaffes míos, recojo'
riódicos de las grandes capitales de Europa y respuestas del tenor siguiente: «Eso se lo han
>iorieamérica continuasen no hablando de las dicho á usted hombres de las izquierdas. Es
cosas de España, sino únicamente, com<i'l su eterna política: pintar l&s, oi>s;is de color
ahora, para deíscribirnos cómo á un país abo- negro; ceirar los ojos al .progreso cv^denjó -.
cado á un cataclismo cósmico, que de la no- del país; tratar de despertar entre las masfl*
che á la mañana va á aniquilainos en el caos. populares U-usiones que ya saben que son
Muchos españoles no serán de esta opinión. irreaíizabáes y atizar el deiscontento en ¡a es».
Preferirían que se tuviera á España por gran- peranza de que se revuelva ei río y de que
de, aunque fuese pequeña; que se la tenga ellos, gente que no trab^a, pue<ian oficiar do ,
por pequeña, siendo grande. Hay muchas pescadores.»
gentes que prefieren el prestigio del poder al
Pero también oigo decir á otras gentes d«
poder mismo. Hay otras que prefieren la realidad del po«ier á su aureola. Quizás no sea la derecha: «Y tienen mucha razón !<>s que le haif
sino cuestión de gustos; pero se me figura dicho que no van bien lascosas. ¡ Cómoquiere
que el avaro que anda á pie por el paseo de usted que vayan! El régimen vive entregado
carruajes, sabiendo que podría corriprar, si á k s izquierdas. El que más pr>>testa es el q u e '
quisiera, la mitad de ¡os coches, gwza más más obtiene. No hay más influencia sobre las
profundamente de la vida, que el prodigio que esferas gubernamentales que la de la amena»
va eri carruaje atormentado por el m-iedo de za. Vivimos en un régimen de miedo, á mcr- •
que se lo vayan á embargar dentro líe quince ced de Ips arrebatacapas de la revolueiónn.
Y de la contraposición de estas opinión*»'
días.
deduzco que no se adelanta gran cosa con-*,
Por míxlestas que nuestras apariencias sdtando á h«mbnes influidos por la paiíiótt
sean, tendrá que llegar un dki, si es cierto paitica sobre si son ó no acertad-as las opí»
mi supuesto de progreso, en que se haga sen- niones mías sobre los progresos del pal.s.
tir nuestro poder en el MUIKÍO. Y ese día tenHasta los mismos intelectuales son poco de .,
drá que serio de prueba.
Y ello porque lian hecho del jjesimismo ..
Portjue no se imagirscn ustedes que en este yfiar.
del
optimismo una cuestión de métoílo pe» -'
Mundo se llega á ser gran potencia por el dagógico.
, Hay intelectuales que, inspirador
soilo hecho de tener grati pc«ler. EJ gran poios más puros motivos patrióticos, cultivan
der es condición «sine qua non.», y hay que en
el pesimismo. Suponen que
prolxirlo. Pero no b-asía. Asi como al «parve-, sistemáticamente
amor propio, el pundonor, es la fibra más
ntu» no le basta el dinero para ser recibido en el
sensiíWe de los españoles, y lo hieren sin pit;"' ^
sociedad, aunque el dinero,le sea ri«cesario, dad,
«n la firme creencia de que cuanto má»
asi un pueblo que se eleva al rango de gran se hiera
á los españoles el amor propio, diciém»
potencia, al favor de las circimstanclas, por doles
que
no progncsan, más han de progresus mcrh€t"':ó coffiw fuere, neoesita mostrar sar. «Lo malo»,
d¡cx;n, «es adormecerles con
su capacidad de aiternar COÍÍ las otras gran- el optimismo)). Otros
afirman, al conti-arár»,
des potencias, de respetar ."ais prejuicios y que k confianzíi en uno
miívmo es el motor
modales comunes, y de saber hacerse arnigos,
del progreso, y aimbaten el pes-in»»»- ,
si ha de evitar, ya que no d odio de los vie- esencial
metódico con un optimismo igualmcnts .
jo* Poderes, poique el odio loevitará dificU- mo
meme, po-r lo menos, una acción concertaba metódico.
Las estadísticas, si las hubiera á mano, no..'
en <x>níra suya.
Es.tc ra«<>nian>ienío da por segura ó, por lo resolverían tkJ todo la cuestión, porque .se tp¡^\
menos, por probable, ';< eontinuidad del ac- ta de fi^a^ elciinenttos morales que, d« mo^pen- ,
tual desarrollo de España. Pero hay aún mo- tó al menos, se escapan á Idí números. Y^'efld ,
cho* espafioáes, especialmente entre las dases me obliga á razonar el problema con iti3S fMWw, •
inite1e<:tualoíi, que .se nlgan á creer en la soll- píos elementos de juicio. • y presdiájiendo. y,
«kz .de este progreso español. „¡ Qué había «metódicamente» de optimist.iis y de pei.irtii.ii.
i.s.í,jd de prosperidad f ¡ Cuatro cuartos q w tas, de derechíB y de ¡Tquierdas.
s-i han entrado'ccKi la guerra y q u e > e ' s a l - |
JRAMIKO'RE MAEZTÜ
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