Excavaciones españolas en Gabii

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[Publicado previamente en: Cuadernos de Trabajos de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma 10, 1958, 9-27. Versión digital por cortesía de los herederos del autor, como
parte de su Obra Completa, con la paginación original].
© Martín Almagro Basch
© De la versión digital, Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia
Excavaciones españolas en Gabii
Martín Almagro Basch
[-9→]
ORIGEN Y DESARROLLO DE LOS TRABAJOS DE EXCAVACIÓN (1956, 1957 Y 1958)
Deseamos, con las páginas que siguen, iniciar la presentación ante el mundo científico
de los estudios que con otros colegas españoles hemos emprendido en torno a la valoración
histórica y al paulatino descubrimiento de una de las más famosas ciudades del Lacio.
Esta empresa científica se ha venido desarrollando desde 1956 hasta 1958 como consecuencia de un acuerdo de intercambio de excavaciones celebrado entre las autoridades
competentes italianas y españolas. En virtud de lo convenido, bajo la dirección del que
suscribe habrán de irse realizando, por parte española excavaciones en Gabii subvencionadas por la Soprintendenza alle Antichità di Roma I, mientras una misión italiana que dirigirá el Prof. Lilliu, de la Universidad de Cagliari, excavará el talayot de Ses Pahyses en
Mallorca 1. Celebrado este acuerdo de intercambio de excavaciones arqueológicas en abril
de 1954 pasó a ser aprobado definitivamente y a entrar en vigor en 1956 2, quedando, lue1
Este eficaz y plausible acuerdo tuvo como precedentes, y nos es grato y justo consignarlo, el intercambio establecido anteriormente entre la Escuela Española de Historia y Arqueología de Roma y el Instituto Internacional de Estudios Ligures. Por aquel acuerdo el Prof. Nino Lamboglia, con otros arqueólogos italianos ha venido realizando excavaciones e investigaciones arqueológicas en Ampurias, pagadas
por el Patronato de aquellas ruinas, que mantienen las Diputaciones Provinciales de Barcelona y Gerona, mientras los arqueólogos españoles pudimos realizar excavaciones en la Grotta dei Pipistrelli, en
Finale Ligure, y en la Grotta del Olivo y otras de Toirano. Las excavaciones españolas en el primer yacimiento fueron ya publicadas por Martín Almagro, Eduardo Ripoll y Ana María Muñoz, "Excavaciones en la Caverna dei Pipistrelli, Finale Ligure. Italia", Cuadernos de Trabajos de la Escuela Española
de Historia y Arqueología en Roma (Madrid 1957), vol. IX, p. 167 a 222. Las excavaciones de la Grotta
del Olivo en Toirano serán publicadas por Ana María Muñoz al final de este mismo volumen.
2 Nos parece oportuno reproducir los fragmentos sustanciales de este acuerdo, firmado ya el 21 de abril
de 1954 para la realización de estos trabajos. Por él se convino inicialmente lo siguiente:
Vista la richiesta della Scuola Spagnola di Storia e Archeologia in Roma, in data 24 gennaio 1954, diretta ad ottenere l'autorizzazione di eseguire scavi nel territorio del l'antica Gabii, con fondi forniti dalla
Soprintendenza alie Antichità di Roma I, sotto la direzione scientifica del Prof, M. Almagro.
Vista l'offerta che contemporaneamente la stessa Scuola fa che studiosi italiani possano recarsi in
Spagna ad eseguire scavi nel Talayot di Ses Pahyses (Mallorca).
Vista l'approvazione di massima che, in seguito al parere favorevole espresso dalla I Sez. del Consiglio Superiore per le Antichità e Belle Arti, il Ministero della Pubblica Istruzione, Direzione Generale
delle Antichità e Belle Arti ha dato all'iniziativa, con la sua lettera n. 2880-Div. II del 1º. aprile 1954; tra
la Scuola Spagnola di Storia e Archeologia in Roma e la Soprintendenza alle Antichità di Roma I si conviene quanto segué.
1. La Seuola Spagnola di Storia e Archeologia in Roma avrá facoltà di eseguire scavi nel territorio
dell'antica Gabii entro l'anno finanziario 1954-1955 per un periodo non superiore in linea di massima a
due mesi e nel tempo che sarà scelto di comune accordo fra la Scuola stessa e la Soprintendenza alie Antichità di Roma.
Gli scavi saranno diretti dal Prof. M. Almagro, che potra essere assistito da altro studioso spagnolo di
sua fiducia. La Soprintendenza alie Antichità esercitera il controllo dei lavori stabilito dalla legge, e potra
sospendere i lavori stessi o sostituirsi in essl alla Scuola, ove risultassero deficienze nella condotta scientifica o inadempienza alle condi-zioni stabilite nella presente convenzione.
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go incorporado en su sustancia, al vigente [-9→10-] acuerdo cultural concertado entre los
gobiernos de Italia y España. Es de esperar que en los años sucesivos sea, no sólo mantenida, sino debidamente intensificada esta plausible labor cultural que fue débilmente iniciada, pero eficazmente mantenida por la Escuela Española de Historia y Arqueología en
Roma y de cuyos resultados comenzamos ahora a dar cuenta al mundo científico. La satisfacción que ello nos produce es grande, no sólo por nuestra bien probada amistad y
amor a Italia, sino también por el seguro beneficio que los arqueólogos españoles obtendrán de un campo de acción tan cercano a Roma. Por otra parte, este intercambio ya iniciado ha de prestigiar por igual a los arqueólogos italianos en España y a los españoles en
Italia. Sobre todo será prueba patente de la unión que vincula siempre a nuestras dos naciones hermanas, en todos los campos, pero principalmente en el de las empresas del espíritu.
En virtud de los mencionados acuerdos, debidamente autorizados y [-10→11-] subvencionados por el gobierno italiano, hemos podido efectuar tres cortas campañas de
excavaciones desde 1956 a 1958 3. Todos los trabajos realizados hasta el presente año
han sido dirigidos al esclarecimiento de la planta y carácter del templo etrusco-latino de
Gabii así como a la valoración e interpretación de sus construcciones adyacentes. Forman éstas un témenos o recinto sagrado y constituyen, con los restos del templo, un im2. Studiosi italiani, che saranno a suo tempo designati dalla Direzione Generale delle Antichità e Belle
Arti, su parere del Consiglio Superiore, avranno facoltà di eseguire scavi nel Talayot di Ses Pahyses entro
l'anno luglio 1954-giugno 1955 per un periodo non superiore in linea di massima a due mesi e nel tempo
che sarà scelto d'accordo con la direzione degli scavi competente per territorio. Dei due studiosi italiani
uno avrà le funzioni di direttore, l'altro di assistente, La stessa norma stabilita nel precedente articolo per
gli scavi della Scuola Spagnola a Gabbi valgono per gli scavi italiani a Ses Pahyses.
3. La Sopríntendenza alle Antichità e la Scuola Spagnola si impegnano a compiere precedentemente
gli atti amministrativi necessari per la libera esecuzione degli scavi nei rispettivi territori.
4. Le spese per l'esecuzione degli scavi, in esse comprese quelle per direzione e assistenza scientifica
e tecnica, per eventuali indennità ai proprietari dei terreni, per rilievi topografici e fotografici, per trasporti di materiali, ecc. saranno a carico della Soprintendenza alle Antichità di Roma per quelli di Gabii e
della Scuola Spagnola per quelli di Ses Pahyses.
5. Tutti i materiali rinvenuti negli scavi saranno depositati nei luoghi che saranno indicati rispettivamente dalla Soprintendenza alle Antichità e dalla Scuola Spagnola, e rimarranno a disposizione degli studiosi che avranno diretto lo scavo, e ai quali ne sarà riserbata la pubblicazione, per un periodo non superiore a tre anni dalla fine dei lavori. Trascurso tale periodo la Soprintendenza da una parte e la Scuola
dall'altra avranno facoltà di rimettere a chi crederanno piú opportuno lo studio e la pubblicazione dei materiali restati inediti.
Lasciando liberi gli studiosi italiani e apagnoli di dare la pubblicazione completa degli scavi compiuti
nella sede e nel modo che crederanno opportuni, una prima sommaria notizia di esai dovrà essere tuttavia
comunicata per quelli di Gabii nelle Notizie degli Scavi in lingua italiana e per quelli di Ses Pahyses in
una ri vista spagnola in lingua spagnola.
6) La presente convenzione sarà valida dopo l'approvazione del Ministero della Pubblica Istruzione
per l'Italia e del Consejo Superior de Investigaciones Científicas per la Spagna.
3 Todas las tareas de tipo administrativo fueron realizadas por los sucesivos superintendentes bajo cuya
jurisdicción liemos trabajado. A todos debemos gratitud sincera. En primer lugar se ocupó de la ordenación de la concesión de las subvenciones el Prof. Pietro Romanelli, el cual no ha dejado nunca de
atender y ayudar a esta empresa de colaboración italo-española. Luego nos ayudó el Prof. R. Bartoccini.
Finalmente, nuestros trabajos pasaron a depender administrativamente del Prof. Giulio Iacopi. Todos
ellos supieron allanarnos cuantos obstáculos pudieron presentarse a nuestra labor. También merece
nuestra gratitud, como arqueólogos y como españoles, el propietario de todas aquellas ricas tierras de
cultivo, el ingeniero don Ademo Ferrazza, quien en todo momento se allanó a las peticiones oficiales de
los superrintendentes para facilitar nuestro trabajo y se ofreció a nosotros, dando orden de que se nos
atendiera por sus administradores y obreros agrícolas de su casa de labor de Torre de Castiglione.
Se trabajó en todas estas campañas con diez a quince obreros bajo la vigilancia del señor Nicolai,
adscrito al Museo delle Terme, de Roma, al cual queremos agradecer su amable trato y eficaces servicios.
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Martín Almagro Basch: Excavaciones españolas en Gabii
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portante conjunto arquitectónico ya famoso, pero que sólo tras minuciosas excavaciones
podrá ser debidamente valorado.
Los primeros trabajos comenzaron el 5 de julio del año 1956 y se continuaron hasta
el 12 de agosto de dicho año 4. En esta campaña, en líneas generales, podemos resumir
que nuestra acción se redujo a iniciar la exploración del área que ocupa el templo, limpiándose su celia e iniciando la exploración del podium. También se limpiaron las tabernae, en parte excavadas en la roca, que se apreciaron siempre en el ángulo nordeste
del témenos. Igualmente procedimos a explorar la parte contraria, hacia el noroeste,
aunque sólo en una reducida área. Allí vimos que la línea de pequeñas tabernae, semejantes a las del lado este, quedaba situada debajo de una pared que separaba la propiedad del ingeniero D. Adelmo Ferrazza, en la cual está enclavado el templo y casi todas
las ruinas sepultadas de la antigua Gabii, de otro campo ocupado por el «Acqua Marcia», uno de los acueductos principales del abastecimiento de agua de Roma. En nuestra
breve exploración pudimos comprobar que por aquel lado oeste sólo el ambulacro del
témenos y la parte delantera de las tabernae podían ser excavadas en tanto no se resuelva
la cuestión de los permisos reglamentarios con la administración del «Acqua Marcia».
Después de realizar estas breves catas hemos podido comprobar el poco espesor de
tierras que por todas partes cubren las escasas ruinas llegadas hasta nosotros y lo deteriorado de tales restos, sobre todo por la acción de los modernos instrumentos de cultivo. La aplicación de grandes arados y [-11→12-] tractores ha arrancado cualquier vestigio
que pudiera haber quedado en aquella zona. Toda ella está cubierta simplemente por una
débil capa de tierra vegetal de no más de 10 a 15 centímetros de espesor, que descansa
sobre la roca eruptiva o tufo denominado lapis gabinus, el cual fue siempre explotado
como cantera para obtener sillares para la construcción, conforme se estudia en otro
lugar. Así, cualquier observación estratigráfica, ha resultado imposible en aquella zona
del templo aunque hayamos intentado apurar nuestra observación en varios lugares,
siempre sin resultado positivo. En esta primera etapa pudimos comprobar la planta del
templo, hallamos restos de fustes y basas, y aportamos ya algunas novedades a cuanto
Ciampini, Visconti y Delbrück habían descrito (fig. 1).
Apareció, como primera novedad inesperada, un pasadizo subterráneo que se extendía delante del muro de la fachada y corría por debajo del podium del templo hacia la
cella. Seguramente se trataba de un buthros o cubículo secreto para el tesoro del templo 5.
En la segunda campaña pudimos trabajar entre el 10 de octubre y el 8 de noviembre
de 1957. En ella excavamos toda el área de delante de la fachada del templo, aportando
nuevos hallazgos para la revisión, que se iba perfilando en la planta general de este famoso monumento y sobre todo del témenos que lo envolvía. Aparecieron dos basas de
altares en las esquinas del podium, delante de la fachada, flanqueando la escalinata de
entrada al templo. Se comprobó el desarrollo de la serie de las cellae y del ambulacro
oriental del témenos, y se hallaron algunos restos de capiteles y fustes que suponemos
de la columnata de éste. Sobre todo, se pudo precisar el sistema de desagües de toda
aquella serie de construcciones y del área que las envolvía.
4
5
La consignación quedó en este primer año muy mermada por la necesidad de construir una pequeña
caseta prefabricada para servicio de almacén y otras necesidades de las excavaciones. Fue concedida,
como las de los años posteriores, por la Direzione Generale delle Belle Arti, del Ministero della Pubblica Istruzione de Italia, a través de la Soprintendenza alle Antichità di Roma I.
Un resumen más circunstanciado de todo lo hallado en esta campaña y la siguiente constituyó nuestra
comunicación al IV Congreso Internacional de Arqueología Clásica. Roma. Septiembre de 1958. Se
publicará resumido en las Actas del citado Congreso.
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La tercera campaña se realizó entre el día 17 de octubre y el 31 del mismo mes de
1958. En esta campaña se logró acabar la excavación total del templo. Quedaron aclarados el acceso al buthros, que estaba situado en la esquina lateral derecha de la celia del
templo. También se comprobó la existencia de un pequeño muro de separación que se
levantaba en el fondo de la cella, formando como un opistodomos interno. Además se
descubrió el arranque de la escalinata de acceso al templo.
En la zona del peribolos se excavaron nuevas habitaciones, todas simples tabernae
del lado derecho o sea del lado este de aquel recinto sagrado. Por medio de trincheras de
exploración se siguió el canal de desagüe general del témenos que corre por delante del
ambulacro y se vio que doblaba hacia el este. Fue necesario examinar este cambio que no se
esperaba y pudo averiguarse dónde comenzaba el canal general, así como otros detalles que
[-12→13-]
Fig. 1.- Planta del templo de Gabii según los resultados de las excavaciones
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rectifican la planta supuesta por Delbrück para todo este conjunto arquitectónico, siguiendo a Visconti. (fig. 2.)
Al lado del canal de desagüe, y en el flanco que dobla hacia el sur, han aparecido
las ruinas de un edículo de sillería de tufo, y delante de éste una pavimentación de losas
de piedra de color rojizo en su mayoría. También se halló la planta de otro gran altar o
pedestal, situado delante mismo de la escalinata del templo.
[-13→14-]
Fig. 2.- Planta general del templo y témenos de Gabii según las excavaciones realizadas hasta 1958.
Igualmente parece haberse encontrado el límite del recinto sagrado por la parte anterior o sea la parte sur. A él creemos pertenecen los restos de un gran muro que lleva
una dirección este oeste y resulta así perpendicular a la línea del templo y del témenos.
Nada parece indicar le presencia del supuesto teatro que hacia allí supusieron Visconti y Delbrück, y que se ha creído situado delante del [-14→15-] templo mismo, pero
aún es prematuro decir algo seguro sobre la construcción o construcciones que se levantaron por delante del templo hacia la hondonada por donde se supone pasaba la vía
Praenestina 6.
6
El estudio minucioso de los resultados aportados por las excavaciones en toda el área del templo aparecerá en estos Cuadernos de Trabajos de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma. Por
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Hay que hacer constar que en todas estas excavaciones han aparecido fragmentos
varios de terracotas decorativas con motivos diversos. Asimismo recogimos trozos de
mármol y de tufo local o lapis gabinus, así como los consabidos fragmentos de cerámica de fábricas locales, de sigillata aretina, campaniense, etc., y algunos restos epigráficos.
Por su mayor belleza e importancia merece citarse el hallazgo casual realizado de
una estatua de mármol, al parecer del Pentelico, del Eros de Lisipo. Se halló en la zona
limítrofe al templo, hacia el área donde suponemos se extendía el foro de la Gabii de
época tardo-republicana e imperial. A su valoración y debida divulgación se dedica en
otro lugar de este volumen el estudio que creemos merece tan importante escultura.
Debemos hacer constar que en todos nuestros trabajos nos acompañaron los becarios de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma, A. Balil Illana y Javier
de Navascués, a los que se debe la redacción de los diarios de la excavación. Han tomado también parte en los trabajos el doctor Alejandro Marcos Pous, el doctor José
María Blázquez y el doctor A. Blanco Freijeiro y los alumnos Elena Losada, Ana María
Moran y Arturo Díaz Martos.
Tal ha sido, expuesto brevemente, el desarrollo de la tarea realizada ante la histórica ciudad de Gabii, durante las tres breves campañas de excavaciones que hemos podido llevar a cabo.
Paralelamente se ha ido organizando el estudio de cuantos materiales han proporcionado, hasta la fecha, nuestros trabajos.
Producto de ello son los artículos que se editan en este mismo volumen y los que
aparecerán en un volumen próximo, ya muy avanzado en su preparación.
Tras las excavaciones en este área, esperamos ir realizando, en otras campañas, trabajos de exploración en tres lugares que nos ofrecen especial interés.
Primero, en la parte más alta de la ciudad, donde suponemos existió la acrópolis de
la Gabii lacial prerromana. Segundo, al este del templo, ya excavado, donde suponemos
existió el Foro y construcciones más importantes de la Gabii que pudo nacer tras la
guerra social, con los asentamientos coloniales de Sila, a la cual se refieren los textos
escritos de época imperial que han llegado hasta nosotros. En tercer lugar, merecen una
exploración las ruinas de la iglesia atribuida a San Primitivo, martirizado en Gabii, pues
según diremos más adelante, a su alrededor, se extiende una necrópolis de [-15→16-]
ello no incluímos aquí más amplias referencias. Nuestra intención ahora es sólo dar cuenta del desarrollo de nuestros trabajos.
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Fig. 3.- Plano topográfico del área que ocupó la antigua Gabii. 1. Casa de servicio del "Acqua Marcia" de
Roma. 2. Ruinas del templo excavado. 3. Área por donde se supone existió el foro romano de época imperial. 4. Ruinas de la iglesia de San Primitivo. 5. Canteras de piedra y Fosso degli Albucci. 6. Torre
medieval de Castiglione. 7. Zona donde se supone existió la acrópolis de la Gabii de época lacial.
inhumación que podría aportar datos histórico-arqueológicos de interés para la
reconstrucción de la Gabii paleocristiana y bizantina antes de su total, desaparición en
los obscuros tiempos de la Edad Media (fig. 3).
Es de esperar que a estos trabajos de excavación, ya realizados, se sigan otros, con
los cuales aspiramos los arqueólogos españoles aportar nuestro esfuerzo al conocimiento de la Gabii lacial y luego romana que yace hoy sepultada bajo las feraces tierras
[-16→17-]
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8
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de la campiña latina y de la que sólo conocemos las noticias de los escritores clásicos y
algunas aportaciones posteriores que vamos a reunir a continuación como introducción
y perspectiva de la tarea que ambiciosamente hemos iniciado y a la que no faltará nuestro esfuerzo junto al de discípulos y colegas. Sólo esperamos que las circunstancias no
entorpezcan la noble labor ya iniciada.
LA HISTORIA DE GABII A TRAVÉS DE LOS TEXTOS ESCRITOS
La ciudad de Gabii, cuyas ruinas hemos comenzado a excavar los arqueólogos españoles, ofrece ante nosotros una historia basada casi exclusivamente en los textos de
los escritores clásicos. Estos son muchas veces contradictorios, legendarios las más y,
en alguna ocasión, fantásticos. Así, ante Gabii, como ante tantos otros restos históricos
del pasado, sólo con las investigaciones arqueológicas se podrán superar las escasas
noticias que poseemos y llegará a ser un día mejor conocida y debidamente valorada la
historia de esta vieja ciudad.
Como una introducción a los estudios diversos que las excavaciones han de promover, sin ninguna pretensión exhaustiva, queremos reunir aquí las noticias básicas que
la Antigüedad nos ha transmitido sobre aquella antigua ciudad hoy totalmente enterrada
bajo la feraz tierra de la campiña romana 7.
Todas estas fuentes escritas están concordes en considerar a Gabii como una de las
más antiguas y principales ciudades del Lacio y nos aportan noticias de muy diverso
interés y valor histórico.
A propósito de su origen, una corriente historiográfica considera a los albanos
como fundadores de Gabii. Está representada por Dionisio de Halicarnaso (I. 84; IV. 53)
y por su seguidor Eusebio (Origo gentis rom. 17). [-17→18-] así como por el historiador
Servio, que sirvió de informador a Virgilio en la Eneida (Aeneida VII, 612 y 682).
Diodoro Sículo atribuye, concretamente, la fundación de la ciudad a Latino Silvio
(VIII. 3. 7).
Por el contrarío, en Virgilio (Aeneida VI, 733), se atribuye Gabii a los rótulos y aun
en Solino (II. 10, pág. 36 M.); se atribuye su fundación a dos hermanos sículos. Se llamaban Gatio o Galatio y Bio. De sus nombres se originaría el topónimo Gabii, a base de
unir las sílabas iniciales de ambos personajes míticos 8.
Entre estas noticias legendarias, fundacionales, de la ciudad de Gabii y su historia
inicial, siempre relacionándola con la historia romana, merecen una especial mención
aquellas noticias que se refieren a la leyenda misma de la fundación de Roma. Según
Dionisio de Halicarnaso (IV. 53 y I. 84); Plutarco (Vit. Rom. 6 y De Fort. Rom. 8 y
Origo gent. rom. 21) y Esteban de Bizancio (sub vocabulo Ταδίοι) Rómulo y Remo se
habían educado en Gabii 9. Entre lo que concretamente aprendieron allí los fundadores
7
Buenos resúmenes sobre la historia de Gabii, repitiendo casi siempre las mismas fuentes que aquí vamos a ordenar y analizar, pueden verse en H. Dessau, en su excursus histórico editado delante de las
inscripciones de Gabii por él reunidas en el vol. XIV del CIL, Berlín, págs. 278 a 285. También en la
Enciclopedia clásica de Pauly-Wissowa, S. V., hay un buen resumen de historia de Gabii, redactado por
Weis. Igualmente puede consultarse con provecho Nissen, Italische Landeskunden II 2, S. V., p. 602.
La bibliografía básica moderna sobre Gabii la hallará el lector en el trabajo que se publica a continuación de estas páginas en estos mismos Cuadernos de Trabajos, p. 30 y sigs. En él se estudia por A. Balil Illana la topografía de Gabii y sus alrededores y se analizan los estudios arqueológicos e históricos
de los arqueólogos e historiadores modernos sobre esta antigua ciudad.
8 Ver A. Montenegro, La onomástica de Virgilio y la antigüedad preitálica (Madrid 1949), págs. 34 y 92.
9 E. Pais, Storia di Roma dalle origine all'inizio delle guerre Puniche. I p. 312 s, hace la crítica de esta
leyenda sobre Rómulo y Remo.
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de Roma, se menciona en los textos el arte de auspiciar. Ello nos inclina a admitir una
correspondencia entre los auspicia gabinos y romanos 10. También sabemos que en la
religión romana hubo otros recuerdos de contactos religiosos con la Gabii lacial como
nos lo prueba la mención del cinctus gabinus 11.
Agudamente E. Pais 12 ha comentado cómo, sobre el origen de Gabii, existe una
disparidad entre las tradiciones romanas oficiales, representadas por casi todas las
fuentes llegadas a nosotros y las tradiciones locales de Gabii, que han dado lugar a una
de las versiones de Virgilio y a la de Solino.
Tampoco el nombre toponímico de la ciudad nos aporta luz alguna. Gabii es, según
G. Schulze, simplemente un topónimo derivado de un nombre gentilicio en su forma
plural, como Falerii, Volcii, Pompei, Veii y otros muchos 13. De un Gabirius nacería el
toponímico Gabii y Gabinius. Aunque parecería lógico suponerlo derivado del nombre
de una gens Gabia, G. Schulze ya hizo observar que esta gens no existe y hay que
hacerlo derivar de un simple nombre gentilicio.
En realidad, el confuso horizonte de los orígenes de la ciudad, a través de las fuentes escritas, jamás podrá ser aclarado. Parece obedecer, en gran parte, a las preocupaciones genealógicas de la poderosa gens Antistia, muy preponderante en las tierras gabinas y en la misma Roma. [-18→19-]
En torno a la historia legendaria de esta gens Antistia aparece el primer personaje
de Gabii más mítico que histórico. Es su rey o jefe Antistio Peto. Este luchó contra
Sexto Tarquinio hijo de Tarquinio el Soberbio rey de Roma, pero fue muerto en la lucha
por el romano que pasó a ser rey de los gabinos impuesto por Tarquinio el Soberbio
después de un pacto convenido entre Roma y Gabii tras la lucha. Este acuerdo se conmemoró con un tratado escrito en la piel de un toro inmolado para consagrar el acuerdo
con la debida solemnidad. Este fue el origen del foedus gabinus de difícil interpretación
y alcance como veremos 14. Incluso al negarse hoy por muchos historiadores la existencia de los últimos reyes de Roma 15, no aporta valor alguno de carácter histórico válido
tal noticia que pasó de unos historiadores a otros ininterrumpidamente. Sí debemos ver
en ella el eco del choque que la expansión de Roma exigió ante este antiguo núcleo urbano latino, formado por agentes de carácter muy afín, pero independientes, al grupo
que se fue aglutinando en torno a las colinas del Tíber y que acabaron creando la primera Roma y pronto fueron absorbiendo a los demás núcleos laciales que se asentaban
hacia los Montes Albanos. Entre estos Gabii fue uno de los más representativos aunque
no lo conozcamos bien ni en su origen ni en su desarrollo.
Tras el choque violento, Roma parece ser llegó a un pacto con Gabii, el famoso
foedus gabinus, que legalizó una paridad de derechos ciudadanos entre ambas ciudades y
que hizo aparecer más notoria y ejemplar en la historia de Roma la actitud y situación de
Gabii. El documento mismo llegó a ser muy famoso en la antigüedad. Aún en tiempos de
10
Véase De Sanctis, Storia dei romani I (Turín 1907) II p. 251.
Sobre el Cinctus Gabinus ha recogido todas las referencias Mau en la Enciclopedia de Pauly-Wissowa,
Realenc., S. V. Cinctus.
12 E. Pais, ob. cit. (Roma 1926) I, 3. ed., p. 289, nota 2, y sobre todo p. 312 y 13.
13 G. Schulze, Zur Geschichte Lateinicher Eigenname (Berlín 1940) p. 162 y 164, nota 6; sobre gabinius
véase p. 108, 304 y 533.
14 Véase esta noticia recogida en Livio, I 53-54; Dionisio de Halicarnaso, IV 53; Ovidio, Fasti II 685 s.;
Valerio Máximo, VII 4, 1 s.; Floro, I 7; Orosio, II 4-12 y las citadas en la nota 18.
15 Concretamente Tarquinio el Soberbio parece puede ocultar solamente el nombre de un condottiero
etrusco del tipo del Mastarna — Servio Tulio. Véase K. I. Belloch, Römische Geschichte (Berlín 1926)
p. 157, y sobre todos estos problemas G. De Sanctis, Storia dei Romani (Turín 1907) I.
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Martín Almagro Basch: Excavaciones españolas en Gabii
Augusto se conservaba, ante la admiración de todos, en el templo de Semo Sancus o Dius
Fidius, que se venía atribuyendo a Tarquino el Soberbio 16. Era un escudo de madera, recubierto con piel del buey inmolado tras la lucha ya descrita y en la cual se había escrito
el texto del tratado que ya para Dionisio de Halicarnaso era difícil de comprender 17.
Esta referencia textual del foedus gabinus que se repite en varios historiadores de la
Antigüedad, se nos ha conservado plásticamente en algunas monedas acuñadas por
miembros de la familia plebeya Antistia, que, como ya hemos dicho, se pretendía originaria de Gabii, siendo conocidos más de [-19→20-] 70 personajes de ella en los fastos
históricos romanos a partir del legendario Antistio Peto, asesinado por Sexto Tarquinio,
el hijo del rey de Roma Tarquinio el Soberbio. En efecto, el 18 a. de C. sabemos que fue
triunviro monetal Caius Antistius Reginus. Este personaje había sido lugarteniente de
Julio César en las Galias, amigo de Cicerón y luego magistrado monetal con Augusto en
la fecha citada. Acuñó un bello áureo en el que se recuerda la tradición familiar vinculada al foedus gabinus, apareciendo en el anverso la cabeza laureada de Augusto a la
derecha y la leyenda CAESAR AUGUSTUS. En el reverso se ven dos sacerdotes velados, de pie, sacrificando un cerdito sobre un altar encendido y la leyenda: C[aius]
ANTISTIUS REGINUS. FOEDUS P[opuli] R[omani] CVM GABINIS (fig. 4).
El 16 a. de J. C. fue triunviro monetal otro miembro de esta familia, Caius Antistius
Vetus, y de él se nos ha conservado un denario que repitió el tipo casi exacto del áureo
de su pariente Caius Antistius Reginus, por lo que los numismáticos los han considerado con razón como contemporáneos 18. Este personaje fue partidario de Julio César y
combatió a los pompeyanos en Siria y en Asia Menor, acompañando a Augusto a España cuando se redujo a los cántabros y astures. Su denario nos ofrece en el anverso:
cabeza desnuda de Octavio a la derecha con la leyenda: IMP. CAESAR AUGUS.
TR[ibunicia] POT[estate] VIII. En el reverso lleva los mismos tipos del áureo ya citado
y la leyenda: C. ANTIST[ius] VETUS FOEDUS P[opuli] R[omani] CVM GABINIS
(fig. 5). Así, pues, los dos reversos de estas monedas nos recuerdan la leyenda familiar
de la gens Antistia; el asesinato de Antistio Peto por Sexto Tarquinio, hijo de Tarquinio
el Soberbio, la guerra entre esta ciudad y Roma, y al fin, la firma, por ambas ciudades,
de una paz, cuyo pacto fue escrito sobre una piel de buey según los textos conservados
en los historiadores antiguos.
Fig. 4.- Áureo de Caius Antistius Reginus de hacia el 18 a. de J.C. (según Grueber y Babelon)
16
Sin embargo, la primera noticia de la consagración de este templo es del 466 a. de J.C. Su permanencia
y conservación plantea serios problemas, sobre todo tras el paso de los galos. Véase sobre esto G. Lugli, I Monumenti antichi di Roma e Suburbio (1938) III p. 296 s., con bibliografía y notas de las fuentes
antiguas.
17 Las fuentes básicas antiguas son Dionisio de Halicarnaso, IV 58, y sobre todo IX 60, y Varrón, De ling.
lat. V 33. También Festo, p. 56 M. y Horacio, Ep, II, I 15.
18 E. Babelon, Description historique et chronologique des monnaies de la République. romaine. Tomo I.
París, 1885, págs. 143, 149, 152. H. A. Grueber, Coins of the Roman Republic in the British Museum.
Tomo III. Londres, 1910, láms. LXIV, n.º 18 y lám. LXXI, n.° 11. H. Mattingly y E. A. Sydenham. The
Roman Imperial coinage, vol. I, Londres 1923, lám.. II, n.° 22.
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Pero en Roma debían existir también sobre este asunto dos tradiciones un poco discordantes, porque es un cerdo y no un toro lo que se inmola en el sacrificio que representan las monedas. Virgilio se hizo eco de esta [-20→21-] diversidad de la leyenda, pues
después de haber contado el rapto de las Sabinas, concretamente dice:
Tum idem inter se posito certamine reges
armati Iovis ante aras, paterasque tenentes
stabant, et coesa iungebant foedera porca.
(Virgilio, Aeneida, VIII, 638. Ver también en Varrón, De Re rust., II, 4.)
También sobre el contenido y valor de este foedus gabinus se ha discutido mucho
en la historiografía romana. En realidad sólo parece reflejar la vinculación de Gabii a
Fig. 5.- Denarios de hacia el 10 a. de J. C. de Caius Antistius Vetus (según Grueber y Babelon). Esta monedas y la anterior recuerdan la consagración del Foedus Gabinus entre Gabii y Roma en tiempos de
Tarquinio el Soberbio.
Roma en los últimos años de la monarquía mediante un foedus aequum. Sólo más tarde
se materializaría en el famoso clípeo que se exhibía en Roma como atractivo venerable,
al igual que otros muchos documentos inventados o restaurados que se mostraban a los
visitantes, tanto en Roma como en otras ciudades, sobre todo en la antigua Grecia que
nos describe Pausanias. La realidad es que el texto original nos falta hoy, y cuantas disquisiciones, interpolaciones y hasta elucubraciones se han elaborado por los diversos
autores no nos aclaran nada sobre la situación legal de Gabii ni del ager Gabinus tras
este pacto fundamental que vinculó Gabii a Roma 19. [-21→22-]
Entre estos textos antiguos que tratan de las relaciones y, finalmente, de la vinculación de Gabii a Roma, hay uno de Macrobio (Sal. III. IX. 13) en el que se habla de una
devotio existente entre Gabii y Roma. Beloch, que ha estudiado con gran detenimiento
todo lo referente al foedus Gabinus, hace ver cómo foedus y devotio son antitéticos, y algunos autores como Manni, a base principalmente de este texto, han considerado el foedus
19
La principal y básica valoración critica de esta cuestión la inicia K. I. Beloch, Der Italische Bund unter
Römische Hegemonie (Leipzig 1880) p. 47. Este autor volvió a tratar luego magistralmente el tema en
Römische Geschichte (Berlín 1926 pág. 155 s. El texto del tratado lo consideró de época posterior G.
De Sanctis, Storia dei Romani (Turín 1907) I p. 389 s., y este autor queda dudoso entre aceptar la tradición o considerar el tratado como una falsificación. E. Taeubler, Imperium Romanum. Studium zur
Entwicklungsgeschichte des Römischen Reichs (Leipzig 1913) I p. 381-82, juzga falso el texto de este
tratado. H. Last, en la Cambridge Ancient History (Cambridge 1892) VII, ha admitido el valor del documento, en tanto que considera falso el clípeo que se exhibía en el templo romano de Semo Sanctus o
Deus Fidius.
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Gabinus como meramente religioso 20, a cuyo favor se pueden aplicar, no sólo el texto de
Macrobio, sino las referencias ya anotadas de los contactos y relaciones entre Gabii y
Roma desde el punto de vista religioso, sobre todo en cuanto a la igualdad de los auspicia.
Otras noticias han llegado hasta nosotros referentes a esta ciudad en Livio (III. 8.;
III 48. y IV 21), acerca de la posición de Gabii como directamente amenazada por los
volscos y los equos el 462, separándose en aquella dura guerra de Roma. Tampoco sabemos con certeza si perteneció a la Liga Latina. Por otra parte, la lista que de sus participantes nos ha dado Dionisio de Halicarnaso (IX. 60) parece sea una patraña erudita 21.
También Livio, en VI 21, señala la ayuda de Gabii a Roma contra Praenestae el
383 a. de J. C.
Después de la disolución de la Liga Latina, el 338 a. de J. C., hasta la Guerra Social, la ciudad de Gabii siguió federada a Roma, pero no sabemos con certeza ni su situación jurídica ni tampoco su importancia real como núcleo urbano. Esta última sólo
podrá aclararse gracias a las excavaciones futuras.
Más tarde vuelve a aparecer Gabii, cuando el paso de Aníbal por el Lacio, el 211 a.
de J.C. Tito Livio nos relata (XXVI. 9) cómo el jefe cartaginés se apartó de Tusculum,
bien amurallado, y pasó por Gabii, pero no consta que entrara ni atacara la ciudad, sino
sólo que allí hubo una etapa en su marcha hacia Roma.
La gran revuelta de los pueblos itálicos, que conocemos con el nombre de Guerra
Social, afecta a Gabii como a las demás ciudades latinas vecinas a ella: Tibur, Praeneste, Cura y otras. Tal vez, al concederse la ciudadanía romana a los aliados itálicos,
como consecuencia de ello, Gabii pasó a ser gobernada por quadrumviros, según nos lo
afirma una inscripción 22. Sin embargo, no sabemos con seguridad nada de lo ocurrido,
aunque no sea difícil admitir que tras la Guerra Social recibiría una constitución municipal romana normal, abollándose entonces su antiguo régimen ciudadano que, en realidad, no reconocía a sus habitantes ni pleno derecho de sufragio ni auténtica ciudadanía
romana. [-22→23-]
En verdad, todo lo referente a su régimen antiguo, a pesar de la fama del foedus
Gabinus, no pasa de mera suposición. Sólo sabemos con certeza la noticia que nos ha
conservado el Liber Coloniarum, donde se dice Gabis oppidum lege Sullana munitum,
ager eius militi ex ocupatione censitus est iter populo non debetur 23.
A pesar de esta referencia, hemos de suponer que se trata, como en otros casos,
sólo de un reparto de tierras a los veteranos de la Guerra Social, realizado por orden de
Sila. Este hecho nos denunciaría un gran abandono y decadencia de Gabii y del ager
Gabinus en aquella época 24. Ello resulta evidente, pues el 54 a. de J.C.; sabemos por
Cicerón que Gabii era un municipio tan pobre que no podía enviar una delegación a las
Ferias Latinas 25.
20
K. I. Beloch, Der Italische Bund unter Röm. Hegemonie (Leipzig 1880) p. 47 y 118. E. Manni, Per la
Storia del municipio fino la guerra sociale (Roma 1947) p. 29 s. y 44 s.
21 Véase L. Pareti, Storia di Roma e del Mondo romano (Turín 1952) I p. 419. G. De Sanctis, ob. cit. I p.
101; K. I. Beloch, Ital. Bund. p. 177.
22 H. Dessau, CIL XIV p. 278.
23 Véase en Th. Mommsen, Die Libri Coloniarum (Berlín 1852) p. 143.
24 Tal vez entonces perdió por completo su importancia y se precipitó definitivamente en su decadencia.
Véase sobre esta noticia F. Gabba, "Ricerche sull'esercito professionale romano da Mario ad Augusto",
Athenaeum. XXIX (1952) p. 171 y s., 270 s. y 232 nota 4, y sobre todo A. Degrassi, L'amministrazione
delle cità, en V. Ussani, Guida allo studio della civiltà Romana antica (Nápoles 1952) I p. 299 s., con
toda la bibliografía anterior y lista de las colonias romanas en la p. 320.
25 Cicerón, Pro Pauco, 9, 23.
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Su decadencia debió acentuarse grandemente conforme nos lo describe bien circunstancialmente Dionisio de Halicarnaso (IV 53) que indica cómo Gabii es un simple
arrabal tendido a lo largo de la vía Praenestina, donde había algunas tabernae. Señala
que aún se conservaba su recinto amurallado antiguo, pero ya sus habitantes se habían
agrupado a un área cercana a la citada vía Praenestina. Horacio (Ep. I. 11,7-8) escribe
concretamente Gabiis desertior atqite Fidenis vicus. Otros autores insisten igualmente
en su ruina y pobreza suma a lo largo de todo el Imperio. Así, Propercio (IV 1, 34), señala Quippe suburbanae parva minus urbe Bobillae et qui nunc nulli maxima turba Gabii... La misma referencia nos señalan Lucano (VIII. 592-93) cuando exclama: Gabios
Veios que coram pulvere vix tectae potuerent mostrare ruinis. Juvenal repetidas veces
nos da la misma imagen de una ciudad decadente: Simplicibus Gabiis... (III, 191-92);
vivat Gabiis ut vixit in agro (VII. 4); ... Fidenarum gabiorunque esse potestas... (X.
100). Otros textos de Plinio Naturalis Historia II 94 209) y de Juvenal (VIL 3) nos aseguran que era un lugar apropiado para el reposo de los enfermos. Algunas referencias a
Gabii como poseedor de fuentes y de baños que se leen en Horacio (Ep. 1.159), donde
escribe: ...fontibus audent classinis gabinisque... y en Juvenal (VII. 4) no nos apartan de
la imagen de una ciudad que ha abandonado su casco urbano antiguo, que debió extenderse en torno a la acrópolis, situada hacia la Torre de Castiglione, levantada sobre el
punto más dominante de las riberas del famoso lago gabino, hoy desecado.
Su poca importancia hace que pronto se olvide su historia y su misma situación
exacta. Así el escoliasta de Horacio anota (I. 11. 7): Gabii vicus in sabiniis iusta Lucretilen montem, confundiendo nuestra antigua y famosa [-23→24-] Gabii latina con otra
Gabii en Sabina. Error que ocurrirá frecuentemente en la Edad Media.
Otras noticias se nos han conservado en autores diversos, de carácter más bien
anecdótico que de auténtico valor histórico para el conocimiento de la ciudad. Estrabón
V. 238 y Tácito en Ann. XV. 44, nos hablan del saxun gabinum muy usado para la
construcción en Roma mismo 26. En Galeno (V. 5 y VI, pág. 3344K) se conservan
referencias al vino de Gabii. También en la analística romana se refieren otras noticias
curiosas concernientes a esta ciudad. Así, en Livio (XXIV, 10), se relata cómo el año
214 a. de J.C., un rayo destruyó las murallas y la puerta de la ciudad. Otro rayo, caído el
176 a. de J.C., destruyó el templo de Apolo y las casas que le rodeaban (Livio, XLI, 16).
Para más noticias sobre Gabii hemos de acudir a las concretas referencias de las
inscripciones a las cuales dedicaremos un próximo trabajo. Estas nos prueban una vitalidad de la ciudad desde Augusto hasta Heliogábalo, totalmente en contradicción con las
noticias que nos dan los poetas e historiadores que tal vez sean exageradas en su visión
pesimista de la antigua Gabii de época tardo republicana e imperial. También los
hallazgos arqueológicos aportados en épocas y circunstancias diversas por las ruinas de
Gabii nos aseguran ser más bien las noticias de los textos escritos citados, una imagen
literaria algo forzada las ricas esculturas 27 y otros vestigios arqueológicos nos rechazan
evidentemente esa triste y total decadencia de Gabii en la época imperial tan repetida
por todos los escritores latinos.
26
Véase el trabajo sobre topografía de Gabii, de A. Balil Illana, que se publica a continuación, pág. 41 y
sigs., todas las referencias que convienen a ésta clase de piedra.
27 Sobre todo la belleza de la serie de esculturas halladas en Gabii nos aseguran la existencia allí de una
cierta riqueza y monumentalidad en la época imperial romana. Véase más adelante el trabajo de A.
Blanco Freijeiro sobre la escultura de un Eros de Lisipo recogida por nosotros, y al final de su estudio
la lista de la serie numerosa y bella de estatuas y otros mármoles aportados en el siglo XVIII por las excavaciones de Gabii.
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A través de las inscripciones reunidas en el Corpus y algunas más que después han
aparecido, sabemos que se rendía culto a Silvano (CIL XIV 2791), a Hércules (CIL XIV
2788-89), a Cibeles (CIL XIV 2790), a Venus Félix Gabina (CIL XIV 2793), cuya estatua reproducía el retrato de Plutia Vera, hija del donante A. Plutius Epaphroditus (Cicerón. Pro Pauco, 9. 23), personaje que se ha considerado como un oriental 28. Además,
por un texto ya mencionado de Livio (XII. 16) sabemos existía un templo a Apolo; y
por Virgilio (Aeneida. VIII. 682), que se rendía culto a la Juno Gabina. Las demás inscripciones son dedicaciones: a la gens Claudia del 51 al 54 (CIL XIV 2794) y a la
Domus Domitia Augusta en el 140 (CIL XIV 2795); a los emperadores: dos a Adriano
del 123 (CIL XIV 2796 y 2799), a Sabina (CIL XIV, 2799), dos a Antonio Pío (CIL
XIV 2795 y 2804) y otra a Septimio Severo [-24→25-] anterior al 199 (CIL XIV 2800).
Otras inscripciones se refieren a dos patronos de Gabii, uno T. Julio Zotico (CIL XIV
2809), de hacia el 220, y otro T. Flavio Aeliano (CIL XIV 2806), que puede relacionarse con el Flavio Aeliano que fue legado en Pannonia el 226 y en Germania el 231 29.
De gran interés son los fragmentos de los Fasti Gabinii que estudió A. Degrassi 30.
Corresponden a la época de Augusto a Tiberio y se hallaron entre el templo que hemos
excavado y la iglesia de Sari Primitivo, por donde creemos existieron los principales
monumentos imperiales de Gabii.
Otras son meras menciones de donativos para juegos y nos muestran el tipo de
gentes vulgares que habitaban la ciudad: libertos y comerciantes sobre todo. Una sola
inscripción (CIL XIV 2802) hace referencia a la gens Antistia que legendariamente estaba vinculada a Gabii.
Otra inscripción nos habla de obras en el acueducto de Adriano (CIL XIV 2797) y
juntamente con los sellos que hemos recogido y que se estudian en otro lugar de este
volumen 31 nos indican cómo se realizaron obras en Gabii a lo largo de los años del
imperio, sobre todo en el siglo II, lo cual nos confirma una cierta vida de la ciudad
como ya hemos venido indicando. La más moderna inscripción (CIL XIV 2824) es una
dedicación a un cónsul Félix que puede referirse a Flavius Constantius Félix cónsul el
428, o a Flavius Félix cónsul el 511 32.
Entre las inscripciones modernamente halladas se nos ha conservado el nombre de
CETHEGVS en un sillar hallado en las ruinas del templo al excavar el área de este famoso monumento. Este sillar, dados los restos conservados en él, debió estar colocado
debajo de los triglifos de un frontón, pero no del templo mismo: tal vez sea de un pórtico monumental. Por los tipos de letra cabría situar esta inscripción en el siglo II a. de
J.C. y tal vez pueda referirse a uno de los Caius, Marcus o Publius, Cornelius Cethegus,
que fueron cónsules según las listas consulares el año 294, 197, 181, 170, 160; o tal vez
a otro cónsul del mismo nombre que llevó el praenomen de Servius, el cual alcanzó el
consulado en el año 24 de la Era, pero esto es menos probable. Desgraciadamente, hasta
hoy no conservamos de tan importante inscripción más que el nombre aislado del personaje. Seguramente puede referirse a la persona que construyó el templo si nos guiamos por la situación en que debió figurar esta inscripción. Tal vez sólo diría Cethegus
Fecit, breve referencia muy de acuerdo con la costumbre de la época republicana.
28
G. Becatti, Arte e gusto negli scrittori latini. (Florencia 1953) pp. 201 a la 292.
G. Barbieri, L'albo senatorio da Settimio Severo a Carino (Roma 1953) 1035-35 y 37, páginas 209-10.
30 Véase A. Degrassi, I Fasti Consolari dell'Impero Romano (Roma 1952} p. 89, n. 1181, y p. 97, n.
1264.
31 M. A. García Guinea, Las marcas de los ladrillos hallados en Gabii, en este mismo volumen.
32 A. Bosio, Moma sotterranea (Roma 1632) p. 321.
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Luego Gabii debió abandonarse casi totalmente, aunque las actas de los [-25→26-]
mártires Getulio y Primitivo que publicó A. Bosio 33 nos muestran la continuidad de la
ciudad, pues el primer mártir fue sacrificado en la Gabii sabina y San Primitivo en la
Gabii latina. En torno a este mártir discutido fue Gabii sede episcopal ya historiada por
F. Lanzoni 34. Gabii tuvo obispos hasta el siglo VII y aún continuó con carácter honorífico la diócesis gabina hasta 1060. Con relación a estos datos históricos se ha considerado como iglesia de San Primitivo una arruinada ermita al parecer medieval, pero a
cuyo alrededor sabemos se extiende una necrópolis de inhumación de fecha incierta que
tal vez se remonte a los tiempos paleocristianos y bizantinos. Sólo conocemos la noticia
de que se hallaron varios restos de los enterramientos al construir el moderno acueducto
del Acqua Marcia.
Luego Gabii, como ciudad e incluso como recuerdo de lo que había sido se pierde
en la noche que históricamente representa la Edad Media en Roma y sus alrededores.
Las luchas de bizantinos contra ostrogodos y longobardos, arruinan los campos del que
se llamaba Ducado de Roma. Las ruinas de todo aquel núcleo urbano acabaron perdiendo hasta el nombre de Gabii. Sólo en el siglo XVII se volverá a identificar el lugar
que ocupó en la Antigüedad aquella ciudad 35.
Sabemos que en lo que había sido área urbana y ager gabinus se desarrollaron algunos episodios grises de la vida local en el medievo. Los monjes de Santa Prássede de
Roma poseyeron el territorio. Luego se construyó la Torre di Castiglione, en 1230, sobre lo que suponemos fue la acrópolis de la Gabii de época lacial. Finalmente, todos
aquellos campos pasaron a ser propiedad de la principesca familia romana Borghese.
Mas todas estas noticias desvinculadas de la historia antigua de Gabii serán recogidas en
el estudio dedicado a la topografía de Gabii y a las vicisitudes de su territorio así como a
su posterior destino e identificación 36.
Nosotros sólo deseamos haber logrado exponer en estas breves páginas de introducción lo que en resumen sabemos de la Historia de la vieja Gabii, [-26→27-] cuyas
ruinas yacen escondidas y totalmente desaparecidas bajo las tierras del Lacio esperando
la pala del arqueólogo. Sólo las excavaciones, que ahora hemos iniciado y que hacemos
votos por su intensificación y no interrupción, podrán ilustrarnos más extensa y certeramente sobre lo que fue aquella ciudad. A la vez vendrán a aumentar la ya inmensa riqueza arqueológica de Italia poniendo al descubierto los restos de una de las ciudades
más vinculadas a la historia inicial de la eterna Roma.
33
F. Lanzoni, Le diocesi d'Italia delle origine al principio del secolo VII (anno 604). Studi e Testi. I
(Faenza 1957). En esta obra se recogen todos los estudios anteriores sobre el obispado de Gabii y sus
prelados, y se hace la crítica del acta del martirio de San Primitivo publicada como auténtica por A.
Bosio.
34 El primero que identificó Gabii fue P. Fabretti, De Aquiis et aqueductis (Roma 1680). Le sirvió de
orientación básica la documentación medieval y sobre todo las ruinas de San Primitivo. Luego en 1690
ya estudia el templo, única ruina destacada que aún se conservaba y se conserva hoy de la ciudad,
Ciampini, Vetera Monumenta (Roma 1690). Las primeras excavaciones no se realizan hasta 1792, llevándolas a cabo George Hamilton ayudado por el príncipe Borghese, propietario del lugar. Los hallazgos los publicó Ennoi Quirino Visconti, Monumenti Gabini della via Pinciana (Roma 1797).
35 G. Tomassetti, La campagna romana (Roma 1913) III p. 500 s., ha reunido todos los textos medievales
sobre el lugar, mero campo agrícola y pecuario disputado por las familias feudales romanas.
36 Véase a continuación en este mismo volumen, el estudio sobre la Topografía de Gabii y del Agro Gabino, con toda la bibliografía básica sobre el tema, por A. Balil Illana.
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