Jurisdicción: Social Recurso de Suplicación núm

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Jurisdicción: Social
Recurso de Suplicación núm. 1563/2005.
Ponente: Ilmo. Sr. D. Pedro Librán Sainz de Baranda
DESPIDO PROCEDENTE: transgresión de la buena fe contractual: vendedor: facturar a
nombre de un cliente sin su conocimiento y autorización mercancías no adquiridas por él.
El TSJ desestima el recurso de suplicación interpuesto por la parte actora contra
Sentencia del Juzgado de lo Social núm. 1 de Cuenca, de fecha 30-06-2005, en autos
promovidos sobre despido.
En Albacete, a veinticuatro de noviembre de dos mil cinco.
La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, compuesta por
los Ilmos. Sres. Magistrados citados al margen, y
EN NOMBRE DEL REY
ha dictado la siguiente
SENTENCIA núm. 1587
En el Recurso de Suplicación número 1563/05, interpuesto por D. Miguel Ángel, contra la
sentencia dictada por el Juzgado de lo Social núm. 1 de Cuenca, de fecha treinta de junio
de 2005, en los autos número 270/05, sobre reclamación por Despido, siendo recurrido por
Ministerio Fiscal y Grupo Alimentario Argal SA.
Es Ponente el Ilmo. Sr. D. Pedro Librán Sainz de Baranda.
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO Que en la sentencia recurrida dice en su parte dispositiva:
« FALLO: Desestimo la demanda de D. Miguel Ángel contra la empresa Grupo Alimentario
Argal SA, con asistencia del Ministerio Fiscal, declaro que no ha existido violación de
derechos fundamentales, y el despido procedente, declarando también resuelta la relación
laboral sin derecho a indemnización alguna. Desestimo al excepción de caducidad invocada
por la empresa».
SEGUNDO Que, en dicha Sentencia, y como Hechos Probados, se establecen los siguientes:
I.-El actor D. Miguel Ángel presta servicios para la demandada Grupo Alimentario Argal SA
desde el 1-3-94, con categoría profesional de vendedor y salario a efectos de despido de
51,10 € diarios.
II.-El 22-3-05 la empresa demandada notificó mediante carta el despido disciplinario con
efectos de 23 del mismo mes por las causas que extensamente en ella se detallan y que se
da aquí por reproducida a todos los efectos.
III.-El actor permaneció de baja por incapacidad temporal desde el 9-3-05.
IV.-El actor vendió los productos que figuran en las facturas cuyo núm. se detalla a
continuación, 40262508 de 11-8-04, 30310211 de 22-9-04, 40348144 de 22-10-04,
40369870 de 10-11-04, 40400742 de 3-12-04, 40411772 de 15-12-04 y 40422370 de 2212-04 a nombre de la cliente Regina, propietaria de un bar en Cuenca, cuando en realidad
estaban destinados a otras personas, amigos o familiares del actor, correspondiendo a
productos de alta calidad y mayor precio que los que dicha cliente habitualmente compraba.
Dicha cliente no fue visitada por el actor desde agosto 2004 y no le vendió nada desde esa
fecha, las facturas sin embargo figuraban a su nombre. La empresa conoció los hechos al
detectar la irregularidades en la facturación de los productos vendidos por el trabajador y
mediante un «punteo» efectuado con él, para lo que fue citado en las oficinas de Madrid el
4-3-05. El actor visitó a la cliente Regina y a su madre Celestina al detectar los hechos la
empresa en marzo 2005, al objeto de que fue citado en las oficinas de Madrid el 4-3-05. El
actor visitó a la cliente Regina y a su madre Celestina al detectar los hechos la empresa en
marzo 2005, al objeto de que le firmaran unos escritos reconociendo que la mercancía
había sido adquirida por ellas, a lo que se negaron, ofreciendo dinero a Bernardina para que
firmara a lo que no accedió por no haber adquirido esa mercancía, reconociéndole el actor
que la había retirado para un familiar; visitadas por la empresa Argal en días previos a
efectuarse el despido, el 18-3-05, las clientes Sras. Regina y Celestina se mostraron
indignadas por lo que había ocurrido y por pretender Argal que abonaran mercancía que no
habían adquirido, manifestándoles antes de conocer con precisión lo ocurrido «que los de
Argal eran unos sinvergüenzas». El importe de las facturas referidas fue ingresado por el
actor en el BBA el 2-3-05 en la cuenta del Grupo Alimentario Argal, ... .
V.-El importe de la factura del cliente Antonio, correspondiente a mercancía vendida por el
actor el 7-2-04, de 59,26 €, fue ingresado por el actor en la cuenta bancaria del BBA
referida anteriormente el 9-3-05; las correspondientes a la cliente Cristina de 9-7-04 y 48-04 se liquidaron mediante ingresó bancario (42,83 € y 29,94 €) el 2-3-05; las del cliente
Montegesma de 3-8-04 y 12-9-04 (147,68€ y 199,04 €) se ingresaron el 3-3-05 por el
actor.
VI.-La empresa demandada desde el 1-3-03 tiene suscrito un contrato de distribución de
mercancías con DIRECCION000 CB, la esposa del actor es Antonia, perteneciendo también
como socio de la C.B. Juan Alberto, yerno del actor, quien llevaba acabo la distribución de
las ventas del demandante.
VII.-Eloy fue empelado de la empresa demandada y fue despedido por las mismas causas
que el actor hace unos tres años.
VIII.-El actor percibía comisiones sobre volumen de ventas, y regalos de la empresa sobre
facturación de ofertas.
IX.-Se ha celebrado el preceptivo acto de conciliación, que resultó sin avenencia.
X.-En las ventas el actor debe entregar al cliente la copia blanca y la azul justificante de la
transacción si paga al contado; debiendo facilitar la amarilla a la empresa. Si no paga en el
acto se entrega únicamente la copia blanca, devolviéndose a la empresa la azul y amarilla. La
empresa a su vez entrega la azul al vendedor para que gestiones su cobro, si ésta no se
devuelve posteriormente a la empresa es porque ha cobrado o extraviado.
TERCERO Que, en tiempo y forma, por la parte, se formuló Recurso de Suplicación contra
la anterior Sentencia, en base a los motivos que en el mismo constan.
Dicho Recurso fue impugnado de contrario.
Elevadas las actuaciones a este Tribunal, se dispuso el pase al Ponente para su examen y
resolución.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO Frente a la Sentencia de instancia que desestimó la demanda de la parte actora
en reclamación de que se declare que el despido de que fue objeto el 22-3-05 era nulo o
improcedente, se alza el presente recurso, el cual con correcto amparo procesal en el art.
191 b, c) de la LPL ( RCL 1995, 1144, 1563) , solicita revisión de hechos y denuncia
infracción de normas sustantivas.
SEGUNDO En primer lugar hemos de decir de acuerdo con lo que dice la recurrida, que
sorprende a la Sala que para nada ya se hace mención en el Recurso a la nulidad del despido,
lo que ratifica la temeridad del actor, que alegó un acoso que luego en Juicio ni siquiera se
molestó iniciariamente en intentar probar, con la lamentable pérdida de tiempo por parte
del Ministerio Fiscal, que correctamente y como no podía ser de otra manera, había sido
citado.
Se limita incluso el actor-recurrente a considerar, al final de sus alegatos en el motivo
segundo del Recurso, que ha habido únicamente un exceso en la sanción, que tenía que
haber sido grave, manifestando, en definitiva, que procede declarar el despido
improcedente, circunstancia que reitera en el Suplico a la Sala.
TERCERO En el motivo dedicado a la revisión de hechos se pretende la del ordinal 4º según
el tenor literal propuesto que aquí damos por reproducido.
El motivo debe desestimarse y ello en base a las siguientes consideraciones:
A)De la doctrina de suplicación, al igual que la del Tribunal Supremo, sentada en relación a
esta función jurisdiccional, puede desprenderse una serie de «reglas básicas», cuya
finalidad es evitar que la discrecionalidad judicial se extralimite hasta el punto de
transformar el recurso excepcional de suplicación en una segunda instancia. Estas «reglas»
las podemos compendiar del siguiente modo:
1º) La revisión de hechos no faculta al tribunal a efectuar una nueva valoración global y
conjunta de la prueba practicada, sino que la misma debe operar sobre la prueba
documental alegada que demuestre patentemente el error de hecho.
2º) No es posible admitir la revisión fáctica de la sentencia impugnada con base en las
mismas pruebas que la sirvieron de fundamento, en cuanto no es aceptable sustituir la
percepción que de ellas hizo el juzgador, por un juicio valorativo personal y subjetivo de la
parte interesada ( STS 16 de diciembre de 1967, 18 y 27 de marzo de 1968, 8 y 30 de
junio de 1978 y 2 de mayo de 1985).
3º) En el supuesto de documento o documentos contradictorios y en la medida que de ellos
puedan extraerse conclusiones contrarias e incompatibles, debe prevalecer la solución
fáctica realizada por el juez o Tribunal de Instancia, órgano judicial soberano para la
apreciación de la prueba ( STC 44/1989, de 20 de febrero [ RTC 1989, 44] y 24/1990 de
15 de febrero [ RTC 1990, 24] ), con la salvedad de que su libre apreciación sea razonable (
STS 10 de marzo de 1980 [ RJ 1980, 1101] , 10 de octubre de 1991 [ RJ 1991, 7048] , 10 de
mayo [ RJ 1993, 3877] y 16 de diciembre de 1993 [ RJ 1993, 9471] y 10 de marzo de 1994
[ RJ 2004, 1732] ).
B) Reiterada doctrina del Tribunal Central de Trabajo Sentencias de 8 de febrero de
1983, 26 de marzo de 1984 y 16 de septiembre de 1987, entre otras- continuada por los
TSJ, tiene declarado «que a los efectos de revisar los hechos declarados probados en la
sentencia de instancia, no basta la cita global, genérica e imprecisa de documentos, sino que
es necesario individualizar y concretar aquellos en que tal revisión se apoya, incluso
destacando, si preciso fuera, los datos de los mismos en que se evidencie el error que se
denuncia; por ello la simple alusión a todo un bloque de documentos, sin ningún tipo de
concreción o particularismo, carece de valor y eficacia para revisar los hechos aludidos,
restricción que tiene su fundamento en el carácter extraordinario que reviste el recurso
de suplicación en el que el Tribunal "ad quem" no puede valorar "ex novo" toda la prueba
practicada, ni revisar el derecho aplicable», tal como proclama la Sentencia del Tribunal
Constitucional de 18 de octubre de 1993 ( RTC 1993, 294) .
CUARTO En el motivo dedicado a la revisión del derecho se denuncia infracción del art.
54.2 d y que en todo caso se vulnera el criterio de proporcionalidad, censura jurídica que no
merece favorable acogida y ello en base a las siguientes consideraciones:
A)Para la adecuada resolución de la cuestión planteada resulta conveniente recordar que no
todo incumplimiento del contrato por parte del trabajador es causa de despido, sino que,
siendo los efectos de éste sobre el contrato de la máxima gravedad -la resolución
unilateral del contrato- sólo puede operar como reacción a un incumplimiento cualificado, o,
como se deduce del art. 54 del Estatuto de Trabajadores ( RCL 1995, 997) , de
incumplimiento contractual grave y culpable -sentencias de esta Sala de 3 de diciembre de
1990 (dos).
Además, debe ser un acto u omisión culpable, incluso «malicioso», como dijo el Tribunal
Supremo en sentencias de 4 de junio de 1969 y 23 de septiembre de 1973, o, en expresión
utilizada en su sentencia de 5 de mayo de 1980 ( RJ 1980, 2043) , «actos voluntarios por
malicia o negligencia... por intencionalidad u omisión culposa». Requisitos de gravedad y
culpabilidad para cuya apreciación han de ponderarse todos los aspectos, objetivos y
subjetivos concurrentes en la conducta, teniendo presentes los antecedentes, de haberlos,
y las circunstancias coetáneas, para precisar si en la atribuida al trabajador se dan o no esa
gravedad y culpabilidad, que como requisitos de imprescindible concurrencia exige el
artículo 54 en su núm. 1 del Estatuto de los Trabajadores, según constante doctrina del
Tribunal Supremo, entre otras, mantenida en sentencias de 26 de enero (dos) ( RJ 1987,
129 y RJ 1987, 132) , y 27 de febrero de 1987 ( RJ 1987, 1133) y 22 de febrero ( RJ 1988,
747) y 31 de octubre de 1988 ( RJ 1988, 8189) .
En definitiva, es necesario que quede evidenciado que se trata de un incumplimiento grave y
culpable, pues el despido, por ser la sanción más grave en el Derecho Laboral, obliga a una
interpretación restrictiva, pudiendo, pues, y en su caso, imponerse otras sanciones
distintas de la del despido, si del examen de las circunstancias concurrentes resulta que los
hechos imputados, si bien pudieran ser merecedores de sanción, no lo son de la más grave,
como es el despido, -sentencias del Tribunal Supremo de 21 de enero y 22 de mayo de 1986
( RJ 1986, 2610) ; 26 de enero de 1987-. Además, en todo caso, resulta necesario e
indispensable que el trabajador y la sanción que la empresa debe imponer, siendo necesario
resaltar para la valoración de la falta cometida su entidad, así como las circunstancias
personales y de índole profesional de su autor, por el claro matiz subjetivista que la
caracteriza -sentencias del Tribunal Supremo de 12 de mayo de 1979 ( RJ 1979, 2075) y
30 de enero de 1981 ( RJ 1981, 570) ; y de esta Sala de 7 de febrero de 1990 y 3 de
diciembre de 1990.
B) En el caso de autos como dice el Juzgador «de la prueba practicada, tanto documental
como esencialmente testifical, cabe concluir que facturar sin conocimiento de un cliente y
sin su autorización a su nombre mercancía no adquirida por él, en este caso Regina y su
madre, para facilitarla a un familiar o amigo supone una muy grave trasgresión de la buena
fe contractual y fidelidad que el trabajador debe al empresario, fundamento de la relación
laboral, pues fallando esta premisa nada sustenta el vínculo entre las partes; y no puede
decirse que los hechos no son muy graves, pues nada más cabe señalar que las
manifestaciones de las clientes al pensar que se pretendía cobrar mercancía no servía
llamando "sinvergüenzas al Grupo Argal", desatendiendo el actor sus obligaciones ya que no
sólo les hace aparecer como clientes de mercancía que no compran, sino que no les visita
desde agosto de 2004, con el perjuicio de imagen que supone para le buen nombre y
prestigio comercial de Argal, que tanto esfuerzo cuesta alcanzar y tan fácil es su caída,
máxime cuando el actor ante las irregularidades detectadas por la empresa visita al cliente
para que inopinada y fraudulentamente, por ser falso, firmen unos escritos afirmando que
adquirieron lo que no compraron, llegando para mayor brevedad de la conducta del actor a
ofrecer dinero si firmaban aquéllos, según manifestó en juicio y bajo juramento la madre
de Regina, Concepción, cuando el propio trabajador les había reconocido que la mercancía
era para un familiar (hermana).
C) No resulta compartible el criterio del recurrente, justificativo del proceder de los
demandantes, que más parece ponderarse bajo un punto de vista punitivo que desde la
óptica laboral, y asimismo es doctrina reiterada de los Tribunales de lo Social que en esta
materia (art. 54.2 d) no cabe señalar grados ni distingos, pues la confianza se tiene o no se
tiene, consecuencia de lo cual es que se tenga declarado que la aplicación del artículo
mencionado, se puede hacer con independencia de la cuantía del daño que se haya causado o
trate de causar, o incluso cuando tal daño no se haya llegado a producir».
FALLAMOS
Que, desestimando el Recurso de Suplicación interpuesto por D. Miguel Ángel contra la
Sentencia dictada por el Juzgado de lo Social núm. 1 de Cuenca, de fecha treinta de junio
de 2005, en los autos núm. 270/05, sobre reclamación por Despido, siendo recurrido
Ministerio Fiscal y Grupo Alimentario Argal SA, debemos CONFIRMAR Y CONFIRMAMOS
en todos sus aspectos la sentencia de instancia.
Notifíquese la presente resolución a las partes y a la Fiscalía del Tribunal Superior de
Justicia de Castilla-La Mancha (Albacete), haciéndoles saber que contra la misma
únicamente cabe RECURSO DE CASACIÓN PARA LA UNIFICACIÓN DE DOCTRINA, que
se preparará por escrito ante esta Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de
Castilla La Mancha (Albacete), dentro de los DIEZ DÍAS siguientes a la notificación de la
Sentencia, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 219 y 228 de la Ley de
Procedimiento Laboral ( RCL 1995, 1144, 1563) . La consignación del importe de la condena
deberá acreditarse, cuando proceda, por la parte recurrente que no goce del beneficio de
justicia gratuita ante esta Sala al tiempo de preparar el Recurso presentando resguardo
acreditativo de haberla efectuado en la Cuenta Corriente núm. 0044 0000 66 1563 05, que
esta Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (Albacete)
tiene abierta en el Banco Español de Crédito, Oficina número 3001, sita en la calle Marqués
de Molins núm. 13 de Albacete, pudiéndose sustituir dicha consignación en metálico por el
aseguramiento mediante aval bancario en el que se hará constar la responsabilidad solidaria
del avalista, debiendo igualmente la parte recurrente, que no ostente la condición de
trabajador o causahabiente suyo, o beneficiario del régimen público de la Seguridad Social,
o se trate del Ministerio Fiscal, Estado, las Comunidades Autónomas, las Entidades Locales,
los Organismos dependientes de todas ellas y quienes tuvieren reconocido el beneficio de
justicia gratuita, consignar como depósito la cantidad de TRESCIENTOS EUROS (300 €),
que deberá ingresar en la Cuenta número 2410 del Banco Español de Crédito, Sucursal de la
calle Barquillo núm. 49 (clave oficina 1006) de Madrid, que tiene abierta la Sala IV de lo
Social del Tribunal Supremo, debiendo hacer entrega del resguardo acreditativo en la
Secretaría de dicha Sala IV del Tribunal Supremo al tiempo de personarse en ella.
Expídanse las Certificaciones oportunas para su unión a los autos y al rollo de su razón,
incorporándose el original al correspondiente Libro de Sentencias.
Así por esta nuestra sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACIÓN.-Leída y publicada fue la anterior Sentencia en el día de su fecha, por el
Ilmo. Sr. Magistrado-Ponente que la suscribe, en la Sala de Audiencias de este Tribunal.
Doy fe.
PUBLICACIÓN.-En la misma fecha fue leída y publicada la anterior resolución por el Ilmo.
Sr./a. Magistrado que la dictó, celebrando Audiencia Pública. Doy fe.
DILIGENCIA: Seguidamente se procede a cumplimentar la notificación de la anterior
resolución. Doy fe.
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