primera semana

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PRIMERA SEMANA
TEMA: LA JURISPRUDENCIA COMO FUENTE DE
SEGURIDAD JURÍDICA Y EJERCICIO DEL PODER
PRESENTACIÓN
El magistrado administra justicia (juez) o contribuye decididamente
a hacerlo (fiscal) reivindicando !os derechos de las personas que pudieran
haber sido vulnerados, En esta medida, garantiza el respeto al
ordenamiento jurídico, otorgando la seguridad jurídica necesaria a la
ciudadanía para una pacífica convivencia social. En el cumplimiento de
tal función, evidentemente ejercita una parcela importante de poder,
que debe ser adecuadamente administrada para consolidar el Estado
de Derecho. Por ello, se pretende estimular en los discentes una reflexión
sobre el carácter vinculante de la jurisprudencia, la potestad normativa
del Poder Judicial, las corrientes jurisprudenciales más difundidas y el
poder que está en el sustrato de la función jurisdiccional.
Sub Tema 1: EL CARÁCTER VINCULANTE DE LA
JURISPRUDENCIA EN EL PERU
PRESENTACIÓN
En los sistemas jurídicos de la escuela romano-germánica como
el nuestro, la jurisprudencia es mayoritariamente sólo referencial u
orientadora y, excepcionalmente vinculante, a diferencia de lo que ocurre
en los sistemas anglosajones. La jurisprudencia que configura
precedente de obligatorio cumplimiento contribuye decididamente a la
uniformización de los criterios de juzgamiento en casos idénticos o
similares. En esta medida, resulta de singular importancia analizar cuáles
son los supuestos en los que cabe la emisión de jurisprudencia vinculante
en nuestro país y qué efectos jurídicos se generan.
Preguntas Guía
¿Cuál es el concepto y clases de jurisprudencia?
¿Cuál es el contenido y fundamento del precedente vinculante?
c)
¿Son vinculantes las sentencias en nuestro ordenamiento legal?
21
HERRERA VÁSQUEZ, Ricardo "El carácter vinculante de la
jurisprudencia en el Perú". Versión mimeográfica, Lima, 1999.
I.
INTRODUCCIÓN
En los sistemas jurídicos inspirados en la escuela romanogermánica, como el nuestro, habitualmente las resoluciones que emiten
los tribunales de justicia resolviendo los conflictos que les someten a
consideración los justiciables, son meramente referenciales u
orientadoras para los magistrados al momento de ejercitar la potestad
jurisdiccional. Es decir, la regla es que los criterios aplicativos contenidos
en las sentencias no sean vinculantes, no constituyan precedentes de
obligatorio cumplimiento por los jueces al resolver en el futuro casos
idénticos o similares a los que fueron materia de inicial pronunciamiento.
En esa medida, la excepción es que lo sean.
En cambio, en los sistemas anglosajones la situación es inversa.
En tanto no existe un ordenamiento positivo abundante y con vocación
de regulación omnicomprensiva, como ocurre en nuestro sistema jurídico,
la jurisprudencia es realmente una fuente importante de Derecho objetivo
(stare decisis). En ese sentido, las resoluciones judiciales suelen
constituir precedente vinculante para el juzgamiento de los casos futuros
que guarden identidad o semejanza esencial con los que dieron origen
a los fallos en referencia (leading cases).
El presente trabajo pretende abordar preliminarmente los
principales aspectos de la regulación en nuestro país de la jurisprudencia
como fuente de Derecho objetivo, a partir de su configuración como
precedente vinculante. Para ello, proponemos analizar primeramente
algunos conceptos básicos como los de potestad jurisdiccional, acto
jurisdiccional y sentencia, precisando las diferencias conceptuales entre
los mismos y, diferenciando el acto jurisdiccional del acto administrativo
a partir de la noción de "cosa juzgada".
Posteriormente, precisaremos el concepto y las clases de
jurisprudencia, para así poder perfilar el contenido y fundamento del
precedente vinculante. Acto seguido, analizaremos la normativa nacional
actualmente vigente en materia de jurisprudencia de observancia
obligatoria, a nivel de la Ley Orgánica del Poder Judicial, el Código
22
Procesal Civil, la Ley de Habeas Corpus y Amparo y la Ley Orgánica del
Tribunal Constitucional. Finalmente, abordaremos el tema del carácter
vinculante de las resoluciones administrativas que resuelven conflictos,
momento en el que constataremos que el precedente de observancia
obligatoria resulta frecuente en la Administración Pública, inclusive con
mayor intensidad que en el sistema judicial.
Demos, pues, inicio a la agenda propuesta.
II. CONCEPTOS BASICOS
1.- Potestad jurisdiccional, acto jurisdiccional y sentencia
La jurisdicción o potestad jurisdiccional es la atribución estatal
para resolver válida y definitoriamente los conflictos que se generan
en la sociedad (RUBIO CORREA, 1985: p. 155), encomendada al Poder
Judicial. Es decir, es la potestad de emitir actos jurisdiccionales y, a la
vez, supone para e', juez la obligación administrativa de hacerlo
(COUTURE, 1985: p. 40). En esa perspectiva el artículo 139, inciso 8
de la Constitución consagra el principio de que el juez no debe dejar
de administrar justicia por vacío o deficiencia de la ley, para lo cual
aplicará los principios generales del Derecho y el Derecho
consuetudinario.
Un acto jurisdiccional es declarar derecho para un caso concreto
con carácter de cosa juzgada y con posibilidad de ejecutar tal decisión
(GUASP, cit. en ALONSO OLEA, 1982, p. 485). Y, la sentencia es la
concreción material del acto jurisdiccional, es la plasmación de la solución
que el órgano administrador de justicia otorga a las partes en un conflicto
determinado.
Así, podría decirse que la jurisdicción es la función o potestad, el
acto jurisdiccional es el ejercicio de la misma que, se refleja
concretamente en la sentencia.
Ahora bien, el acto jurisdiccional se diferencia del acto
administrativo fundamentalmente en el elemento de la "cosa juzgada"
(res iudicata), que es privativo del primero. El acto administrativo cuando
configura un pronunciamiento de la Administración o resuelve un conflicto
concreto, sólo puede hacerlo con carácter de "cosa decidida", que es la
"cosa juzgada administrativa o "acto definitivo" (DANOS ORDOÑEZ,
1998: p. 210),
23
La "cosa juzgada" es un principio de la función jurisdiccional
recogido en el artículo 139, inciso 2 de la Constitución en los siguientes
términos:
"Son principios y derechos de la función jurisdiccional... la
independencia en el ejercicio de la función jurisdiccional. Ninguna
autoridad puede avocarse a causas pendientes ante el órgano
jurisdiccional ni interferir en el ejercicio de sus funciones. Tampoco puede
dejar sin efecto resoluciones que han pasado en autoridad de cosa
juzgada, ni cortar procedimientos en trámite, ni modificar sentencias ni
retardar su ejecución. Estas disposiciones no afectan el derecho de
gracia..." (el resaltado es nuestro).
En esa medida, la "cosa juz g ada" se sustenta en los siguientes tres
pilares: la inimpugnabilidad, la inmutabilidad y la coercibilidad de la sentencia.
Por la primera se entiende la imposibilidad de revisar internamente un fallo
judicial que ha quedado firme. Por la segunda, la imposibilidad de su ulterior
modificación por algún agente externo al Poder judicial. Y, la tercera alude
a la posibilidad del cumplimiento de la sentencia, a partir de su exigibilidad
y ejecución (OUIROGA LEON, 1989: pp. 323-324).
En cambio, la "cosa decidida", "cosa juzgada administrativa" o "acto
definitivo" alude al estado en el que el acto administrativo deviene
inmodificable en el procedimiento administrativo (GONZALEZ PEREZ,
1997: p. 1712), pero no definitivamente inalterable pues cabe la posibilidad
de su impugnación en la vía judicial mediante la interposición de la
correspondiente acción contencioso-administrativa (art. 148 Consti.).
De hecho, pueden ernitirse actos administrativos que configuren
Debe notarse que la norma constitucional se ubica en el supuesto de impugnación
judicial de las resoluciones administrativas que "causan estado". Estas son las que
agotan o ponen fin a la vía administrativa en tanto son emitidas por la última instancia
administrativa, por lo que no pueden ser materia de recurso impugnatorio alguno.
En esa medida, sólo queda interponer la correspondiente acción contenciosoadministrativa. En cambio, la "cosa decidida", "cosa juzgada administrativa" o "acto
definitivo" supone que el acto o resolución es /modificable en la vía administrativa,
pero no necesariamente por haber sido emitida por la última instancia administrativa
(DANOS ORDOÑEZ, 1998: pp. 209-210j, lo que ocurre cuando precluye, es decir
no es impugnado dentro del plazo legal.
Consideramos que ambos casos forman parte del ámbito de aplicación de la norma
constitucional, por lo que también cabe interponer acción contencioso-administrativa
contra resoluciones que sólo tengan el carácter de la "cosa decidida".
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normas jurídicas, no siéndolo comúnmente los actos jurisdiccionales
(salvo las sentencias que declaren fundadas acciones de
inconstitucionalidad o populares), así como actos administrativos que
resuelven conflictos concretos al igual que los actos jurisdiccionales.
pero el carácter de la "cosa juzgada" es privativo de éstos.
De otro lado, el acto jurisdiccional tiene también diferencias
sustanciales con el laudo arbitral. El artículo 139, inciso 1 de la
Constitución señala textualmente que:
"Son principios y derechos de la función jurisdiccional... la unidad
y exclusividad de la función jurisdiccional. No existe ni puede establecerse
jurisdicción alguna independiente, con excepción de la militar y la arbitral"
(el resaltado es nuestro).
La unidad de la función jurisdiccional alude a que los jueces deben
agruparse en un cuerpo unitario que es el Poder Judicial, por lo que no
incentiva la existencia de fueros privativos. Además, implica que los
jueces deben tener un gobierno común en el contexto de un sistema
jerarquizado (OTTO, 1989: pp. 53-54). La derivación inmediata de este
principio es el postulado del "juez ordinario", "juez natural" o "juez
predeterminado por ley", que supone que los jueces sólo se diferencian
entre sí en función a las reglas preestablecidas de competencia por
materias y cuantías (LOVATON PALACIOS, 1998: p. 16), no pudiendo
los justiciables discrecionalmente elegir a su juez.
Mientras que, la exclusividad de la función jurisdiccional implica
que el Poder Judicial es el único que puede emitir actos jurisdiccionales.
La actividad juzgadora no sólo es intrínsecamente exclusiva, sino también
extrínsecamente excluyente, pues nadie puede suplir al juez en tal
función (QUIROGA LEON, 1989: p. 308). Sin embargo, ello no implica
que el Poder Judicial sea la única vía de resolución de conflictos, pues
paralelamente se desarrollan los medios alternativos (conciliación,
mediación y arbitraje).
Ahora bien, nuestra Carta Magna admite dos excepciones a los
principios de unidad y exclusividad de la función jurisdiccional: las
jurisdicciones militar y arbitral. En cuanto a la primera no cabe duda que
se trata de una auténtica jurisdicción, pues los tribunales militares emiten
actos jurisdiccionales en el sentido estricto del término. Pero, tratándose
de la denominada "jurisdicción" arbitral, se formulan serios reparos a
que realmente tenga tal status.
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Si la función jurisdiccional es ejercida por órganos estatales (el
Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y el Fuero Militar, en principio)
investidos por el pueblo (poder constituyente ?), la función arbitral es
atribuida a particulares designados por las partes en conflicto (en virtud
del correspondiente compromiso arbitral) sin contar con facultad alguna
otorgada por el Estado (RIVADENEYRA SANCHEZ, 1988: p. 11).
Entonces, el árbitro no ejerce función jurisdiccional alguna por lo
que los laudos arbitrales que emite no llegan a ser actos jurisdiccionales.
Un árbitro no puede ejecutar su laudo si una de las partes se niega a
ello. En ese escenario, la otra parte debe exigir judicialmente su
cumplimiento. Así, el árbitro carece del poder para ejecutar sus propias
decisiones, facultad privativa del Poder Judicial. Además, el laudo puede
ser impugnado judicialmente mediante la acción de impugnación o
nulidad correspondiente, careciendo del elemento de la "cosa juzgada".
Por ende, carece de rigor hablar de una "jurisdicción" arbitral.
Finalmente, el artículo 142 de la Constitución dispone que:
"No son revisabies en sede judicial las resoluciones del Jurado
Nacional de Elecciones en materia electoral, ni las del Consejo Nacional
de la Magistratura en materia de evaluación y ratificación de jueces" (el
resaltado es nuestro).
Ello determina que las resoluciones emitidas por ambas entidades
en las materias en mención tienen el carácter de la "cosa juzgada", a
partir de la presencia de los elementos de la inimpugnabilidad,
inmutabilidad y coercibilidad. Así, tales resoluciones también serían actos
jurisdiccionales, pudiendo hablarse de una "jurisdicción electoral" así
como de una "jurisdicción disciplinaria".
2.- Jurisprudencia. Concepto y ciases
La jurisprudencia puede entenderse en sentido lato o estricto. En
el primero está constituida por las resoluciones judiciales que los
magistrados emiten en ejercicio de la función jurisdiccional, cualquiera
sea la instancia o nivel al que pertenecen. En el segundo se circunscribe
a las resoluciones judiciales emanadas del máximo tribunal en cada
sistema jurídico (en el nuestro, la Corte Suprema de Justicia) (RUBIO
2 El articulo 138 de la Constitución establece textualmente que: "La potestad de
administrar justicia emana del pueblo...".
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CORREA. 1985: p. 153). Es en este sentido que un importante sector
de la doctrina entiende el término "jurisprudencia", óptica sumamente
funcional para efectos de determinar qué resoluciones judiciales son o
no vinculantes.
Pero, precisando aún más este sentido estricto, podríamos decir
que la jurisprudencia es la serie de decisiones judiciales emitidas por el
máximo tribunal que resuelven de forma idéntica o análoga continuos
supuestos de hecho análogos o idénticos (ALONSO OLEA, 1982: p. 485).
En cuanto a su carácter vinculante, la jurisprudencia puede ser de
dos clases: doctrina jurisprudencial o sentencias normativas. La primera
no es vinculante para los tribunales superiores e inferiores, los que pueden
apartarse del precedente cuando lo estimen conveniente. Es meramente
referencial, carece de obligatoriedad, por lo que no es fuente de Derecho.
En cambio, las sentencias normativas sí son vinculantes para los tribunales
superiores e inferiores, debiendo observar el precedente cuando tengan
que resolver casos idénticos o esencialmente similares. Así, son fuente
de Derecho (DE LA VILLA GIL, 1983: pp. 192-196).
En esa medida, los principios de alcance general contenidos en
las sentencias normativas, constituyen pautas de aplicación e
interpretación de las disposiciones pertinentes que deben ser
observadas al momento de resolver en el futuro casos idénticos o
esencialmente similares. Evidentemente, el máximo tribunal tiene
absoluta potestad para modificar su propio precedente, fundamentando
debidamente las razones del apartamiento.
Ello resulta indiscutible partiendo del principio general de la
necesaria motivación escrita de las resoluciones judiciales, previsto en
el artículo 139, inciso 5 de la Constitución en los siguientes términos:
"Son principios y derechos de la función jurisdiccional... la
motivación escrita de las resoluciones judiciales en todas las instancias,
excepto los decretos de mero trámite, con mención expresa de la ley
aplicable y de los fundamentos de hecho en que se sustentan".
3.- Contenido y fundamento dei precedente vinculante
Debe distinguirse conceptualmente entre el precedente vinculante
y el stare decisis. Este supone que cualquier tribunal debe seguir sus
propios precedentes en la resolución de casos futuros idénticos o
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análogos, no se refiere a que los precedentes de los máximos tribunales
deban ser seguidos por los tribunales de inferior jerarquía (ALONSO
GARCIA, 1984: p. 165). Ello mas bien podría ser entendido como
precedente vinculante en sentido estricto.
En principio, podría pensarse que no existen problemas en la
aplicación del precedente vinculante, si es que el sistema jurídico de un
país determinado lo permite. Simplemente, el tribunal inferior apl icará
las pautas contenidas en los fallos del máximo tribunal, al momento de
resolver casos idénticos o análogos a los que inspiraron aquéllos.
Pero, podrían surgir algunos problemas concretos al momento de
delinear el contenido del precedente vinculante, para efectos de extraer
las pautas respectivas a aplicar en la resolución de los nuevos casos.
Así, por ejemplo, no es infrecuente que en nuestro sistema ju dicial se
den las siguientes clases de resoluciones:
a)
Que confirman los fallos emitidos por instancias inferiores sin
motivar debidamente las razones de dicha ratificación ("Por sus
fundamentos, confírmese..."). El artículo 12 de la Ley Orgánica
del Poder Judicial permite que al absolver el grado en segunda
instancia puedan reproducirse parcial o íntegramente los
fundamentos de la primera resolución, lo cual exonera al
magistrado de la obligación de fundamentar debidamente las
razones de la confirmatoria. Por decir lo menos, esta norma resulta
polémica frente al mandato constitucional de la motivación de las
resoluciones judiciales en todas las instancias, salvo los decretos
de mero trámite (art. 139, inc. 5).
Podría decirse que, en ese caso, el contenido del precedente
vinculante lo da la sentencia inicialmente expedida. Definitivamente
así tendríamos que asumirlo. Sin embargo. ello no obsta a que tal
práctica judicial sea atentatoria contra el principio de la pluralidad
de la instancia (Const., art. 139, inc, 6). Cuando un litigante apela
de una sentencia, debe fundamentar las razones que determinan
su disconformidad con el pronunciamiento del juez. Ello
compromete a la instancia superior a evaluar tales razones y, si
opta por confirmar el fallo inicial, detallar en la resolución respectiva
cómo ha descartado las razones invocadas por el apelante. Si no
se obra de esta forma, el litigante no cuenta con las explicaciones
jurídicas suficientes del porqué carece su pretensión procesal de
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asidero total o parcialmente, legítima expectativa que está en el
sustrato del principio de la doble instancia.
Que tienen votos en mayoría en el mismo sentido, pero con
fundamentos diversos. En este caso realmente sí es complicado
determinar el contenido del precedente vinculante, pues no hay
un fundamento que se imponga a los otros, lo que podría devenir
en que finalmente no exista precedente que aplicar a casos
idénticos o futuros.
Que sus partes expositiva, considerativa y resolutiva carezcan de
coherencia interna. En principio, toda sentencia debe construir su
parte considerativa en función a los hechos relevantes y, aquella
generar como consecuencia inmediata la parte resolutiva, en un
perfecto silogismo. Una sentencia que no siga estas pautas,
además de probablemente ininteligible, será nula. En esa medida,
no tendremos precedente vinculante.
En todo caso, es importante rescatar que lo medular en un fallo
para efectos de la configuración de un precedente vinculante es
la parte considerativa y no la resolutiva, pues ésta sólo es
derivación del razonamiento jurídico expuesto en la primera.
De otro lado, el precedente vinculante se sustenta en tres pilares:
la protección de las expectativas patrimoniales, la seguridad jurídica y
la necesidad de uniformizar los fallos. Todos ellos se subsumen en el
principio de seguridad jurídica que, a su vez, se construye en función al
principio de igualdad: casos iguales deben ser igualmente tratados (Ibid.,
p. 166).
Pero, paralelamente se ha configurado una crítica al mantenimiento
del precedente vinculante. Toda norma jurídica tiene vida propia una
vez que es emitida, desprendiéndose de las consideraciones que
originaron su contenido. En esa perspectiva, la realidad social del tiempo
en que la norma ha de ser aplicada prima sobre la "voluntad del
legislador". En ese sentido, el contenido del precedente vinculante puede
"petrificar" una interpretación de la norma aplicable emitida en un contexto
totalmente distinto al del caso concreto que debe resolverse. Entonces,
los jueces se ven en la necesidad de, teniendo presente el actual
contexto, interpretar el precedente vinculante para observarlo
formalmente, pero muchas veces desnaturalizando su esencia que ha
devenido en anacrónica (DOUGLAS, 1949: p. 735).
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III. CARÁCTER VINCULANTE DE LAS SENTENCIAS EN
NUESTRO SISTEMA JUDICIAL
1.- En la Ley Orgánica del Poder Judicial
El artículo 22 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, ubicado en la
Sección Primera "Principios Generales", dispone textualmente lo
siguiente:
"Las Salas Especializadas de la Corte Suprema de Justicia de la
República ordenan la publicación trimestral en el Diario Oficial "El
Peruano" de las Ejecutorias que fijan principios jurisprudenciales que
han de ser de obligatorio cumplimiento, en todas las instancias judiciales.
Estos principios deben ser invocados por los Magistrados de todas
las instancias judiciales, cualquiera que sea su especialidad, como
precedente de obligatorio cumplimiento. En caso que por excepción
decidan apartarse de dicho criterio, están obligados a motivar
adecuadamente su resolución dejando constancia del precedente
obligatorio que desestiman y de los fundamentos que invocan.
Los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la República pueden
excepcionalmente apartarse en sus resoluciones judiciales, de su propio
criterio jurisprudencial, motivando debidamente su resolución, lo que
debe hacer conocer mediante nuevas publicaciones. también en el Diario
Oficial "El Peruano", en cuyo caso debe hacer mención expresa del
precedente que deja de ser obligatorio por el nuevo y de los fundamentos
que invocan".
Si bien la norma en mención señala inicialmente que las
resoluciones emitidas por las Salas Supremas tienen el carácter de
precedente vinculante para los tribunales inferiores, acto seguido precisa
que éstos excepcionalmente pueden apartarse del precedente
expresando las razones para ello. Entonces, las resoluciones en
referencia no llegan a ser realmente precedente vinculante.
Además, en la parte final de la norma bajo análisis se consagra
una excepción al stare decisis para la propia Corte Suprema: sus Salas
Especializadas pueden cambiar sus criterios jurisprudenciales,
motivando debidamente las nuevas resoluciones.
De otro lado, el artículo 80, inciso 3 de la misma Ley Orgánica del
Poder Judicial precisa que:
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"Son atribuciones de la Sala Plena de la Corte Suprema...
Sistematizar y difundir la jurisprudencia de las Salas Especializadas de
la Corte Suprema y disponer la publicación trimestral de las ejecutorias
que fijen principios jurisprudenciales que han de ser de obligatorio
cumplimiento en todas las instancias judiciales".
La norma en mención se ubica en un supuesto en el que la Sala
Plena de la Corte Suprema (reunión de todos los vocales supremos) es
convocada para revisar las resoluciones emitidas por sus Salas
Especializadas y escoger las que considere contienen principios
jurisprudenciales de relevancia para el sistema judicial en general.
Entonces, dichos fallos serán publicados como precedentes vinculantes,
sin posibilidad que los tribunales inferiores puedan apartarse de los
mismos. Sólo la propia Sala Especializada, en aplicación del artículo 22
de la LOPJ, podría modificar su precedente, el que necesitaría de una
nueva Sala Plena para tener carácter vinculante.
Precisamente, mediante Resolución Administrativa N° 876-CMEPJ (14/4/99) se autorizó la realización de la Primera Sala Plena de
Selección de Jurisprudencia Vinculante de la Corte Suprema del 26 al
28 de abril de 1999 (fecha en la que los vocales supremos se declararon
en sesión permanente hasta la actualidad).
2.- En el Código Procesal Civil
Por su parte, el artículo 384 del Código Procesal Civil preceptúa
lo siguiente:
"Fines de la casación. El recurso de casación tiene por fines
esenciales la correcta aplicación e interpretación del derecho objetivo y
la unificación de la jurisprudencia nacional por la Corte Suprema de
Justicia".
La casación propugna la uniformización de los criterios de
juzgamiento de los tribunales a nivel nacional, a partir de la labor revisora
que realiza la Corte Suprema. En esa medida, contribuye decididamente
a consolidar la seguridad jurídica. Si bien los jueces de toda la República
suelen cambiar sus criterios jurisprudenciales cuando alguna Sala
Especializada Suprema se pronuncia sustantivamente sobre algún caso
tipo en contra de aquéllos, la norma en mención no señala expresamente
el carácter vinculante de las resoluciones casatorias, por lo que no
constituyen precedentes de obligatorio cumplimiento.
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De otro lado, el artículo 400 del Código Procesal Civil establece lo
siguiente:
"Doctrina Jurisprudencial. Cuando una de las Salas lo solicite, en
atención a la naturaleza de la decisión a tomar en un caso concreto, se
reunirán los vocales en Sala Plena para discutirlo y resolverlo.
La decisión que se tome en mayoría absoluta de los asistentes al
Pleno constituye doctrina jurisprudencia! y vincula a los órganos
jurisdiccionales del Estado, hasta que sea modificada por otro pleno
casatorio.
Si los abogados hubieran informado oralmente a la vista de la
causa, serán citados para el pleno casatorio.
El pleno casatorio será obligatorio cuando se conozca que otra
Sala está interpretando o aplicando una norma en un sentido
determinado.
El texto íntegro de todas las sentencias casatorias y las
resoluciones que declaran improcedente el recurso, se publican
obligatoriamente en el diario oficial. aunque no establezcan doctrina
jurisprudencial. La publicación se hace dentro de los sesenta días de
expedidas, bajo responsabilidad".
El supuesto en el que se ubica la norma en mención es el siguiente:
una Sala Especializada Suprema tiene un caso sumamente complejo
que resolver en casación, no llegando los vocales a conformar mayoría
para emitir resolución. Entonces, el Presidente de dicha Sala solicita al
Presidente de la Corte Suprema se convoque a Sala Plena para debatir
tal caso y resolverlo. El Presidente de la Corte Suprema evaluará si
convoca o no a Sala Plena para tal propósito, debiendo hacerlo cuando
se conozca que otra Sala está interpretando una o varias normas
aplicables al caso en mención de una manera determinada, lo que podría
generar contradicciones al interior de la propia Corte Suprema.
Una vez convocada la Sala Plena, se debate y resuelve el caso
con mayoría absoluta de los vocales asistentes. La resolución que se
emita tiene carácter vinculante para todos los tribunales de la República,
hasta que sea modificada por otro pleno casatorio.
Como vimos anteriormente, la doctrina jurisprudencial es una clase
de jurisprudencia que doctrinariamente no es vinculante, sino meramente
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referencial. Sin embargo, para nuestro ordenamiento procesal civil, la
doctrina jurisprudencia' sí constituye un precedente de observancia
obligatoria. Hasta la actualidad no se ha convocado ninguna Sala Plena
con el propósito descrito en la norma materia de análisis.
De manera que, tratándose del ejercicio de la función jurisdiccional
en el Poder Judicial, la regla es que la jurisprudencia emitida no sea
vinculante y, la excepción es que lo sea en dos supuestos: la Sala Plena
de selección de jurisprudencia vinculante (LOPJ, art. 80, inc. 3) y la
Sala Plena para configurar la doctrina jurisprudencial (CPC, art. 400).
Además de las diferencias anotadas entre una y otra, es importante
destacar que la Sala Plena de selección de jurisprudencia vinculante no
implica emitir actos jurisdiccionales sino que, de entre los ya emitidos
por las Salas Especializadas Supremas, se elegirán los que tendrán
carácter vinculante. En cambio, la Sala Plena para configurar la doctrina
jurisprudencia! sí supone emitir actos jurisdiccionales en casación.
3.- A nivel de la justicia constitucional.En cuanto a las resoluciones emitidas en acciones de habeas
corpus o amparo, el artículo 9 de la Ley N° 23506 establece lo siguiente:
"Jurisprudencia obligatoria. Las resoluciones de habeas corpus y
amparo sentarán jurisprudencia obligatoria cuando de ellas se puedan
desprender principios de alcance general. Sin embargo, al fallar en
nuevos casos apartándose del precedente, los jueces explicarán las
razones de hecho y de derecho en que sustenten la nueva resolución".
Por su parte, el artículo 8 de la Ley N° 25398 ratifica lo anterior en
los siguientes términos:
"La facultad que tienen los jueces de apartarse de la jurisprudencia
obligatoria al fallar nuevos casos en materia de acciones de garantía
que establece el artículo 9 de la Ley (23506), los obliga necesaria e
Inexcusablemente a fundamentar las razones de hecho y de derecho
que sustentan su pronunciamiento, bajo responsabilidad".
Ambas normas deben ser contrastadas con una norma posterior:
la Primera Disposición General de la Ley N° 26435, Ley Orgánica del
Tribunal Constitucional, que textualmente dispone que:
"los jueces y tribunales interpretan y aplican las leyes o toda norma
con rango de ley y los reglamentos según los preceptos y principios
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constitucionales, conforme a la interpretación de los mismos que resulte
de las resoluciones dictadas por el Tribunal Constitucional en todo tipo
de procesos".
Las Leyes N°s 23506 y 25398 fueron dictadas cuando la Corte
Suprema podía ser la máxima instancia en materia de acciones de
habeas corpus y amparo. En ese contexto, las resoluciones emitidas no
eran precedente vinculante, pues los magistrados podían apartarse de
los criterios expuestos en las mismas si es que justificaban debidamente
los motivos para ello.
Pero, actualmente la última instancia en las acciones de habeas
corpus y amparo puede ser el Tribunal Constitucional, al igual que en
las acciones de habeas data o cumplimiento.
En esa medida, hoy en día toda resolución que emita el Tribunal
Constitucional en las acciones de garantía en las que tiene
competencia, si es que contienen pautas hermenéuticas relacionadas
a los preceptos y principios contenidos en nuestra Carta Magna, deben
ser observadas como precedente vinculante por todos los tribunales
del país.
De modo que, este es el tercer supuesto de excepción en el que
podemos encontrar una fuente generadora de jurisprudencia vinculante
en el sistema judicial.
Finalmente, las sentencias emitidas declarando fundadas
acciones populares o de inconstitucionalidad, constituyen actos
jurisdiccionales que tienen efectos normativos en tanto derogan las
normas reglamentarias o de rango legal impugnadas, respectivamente.
En ese sentido, son manifestaciones de potestad normativa negativa
(derogación de normas) del Poder Judicial y Tribunal Constitucional,
respectivamente.
Si bien no son actos jurisdiccionales en el sentido tradicional del
término, pues sus efectos trascienden a las partes y adquieren carácter
erga omnes, ciertamente configuran precedentes vinculantes. No se
podrán presentar a futuro casos idénticos (los Poderes Ejecutivo y
Legislativo no pueden volver a promulgar las normas declaradas
inconstitucionales o ilegales), pero sí similares, respecto de los cuales
las partes considerativas de las sentencias vinculantes constituyen un
elemento determinante.
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IV.
CARÁCTER VINCULANTE DE LAS RESOLUCIONES
ADMINISTRATIVAS.-
Finalmente, también tratándose de Tribunales Administrativos
existen pautas que otorgan carácter vinculante a determinadas
resoluciones que emiten en procura de solucionar conflictos entre
particulares y la Administración Pública.
Así, por ejempio, el artículo 154 del Texto Unico Ordenado del
Código Tributario, aprobado por Decreto Supremo N° 135-99-EF (19/8/
99), establece lo siguiente:
"Las resoluciones del Tribunal Fiscal que interpreten de modo expreso
y con carácter general el sentido de normas tributarias, así como las emitidas
en virtud del artículo 102°, constituirán jurisprudencia de observancia
obligatoria para los órganos de la Administración Tributaria, mientras dicha
interpretación no sea modificada por el mismo Tribunal, por vía reglamentaria
o por ley. En este caso, en la resolución correspondiente el Tribunal Fiscal
señalará que constituye jurisprudencia de observancia obligatoria y
dispondrá la publicación de su texto en el Diario Oficial.
De presentarse nuevos casos o resoluciones con fallos
contradictorios entre sí, el Presidente del Tribunal deberá someter a
debate en Sala Plena para decidir el criterio que deba prevalecer,
constituyendo éste precedente de observancia obligatoria en las
posteriores resoluciones emitidas por el Tribunal.
La resolución a que hace referencia el párrafo anterior así como
las que impliquen un cambio de criterio, deberán ser publicadas en el
Diario Oficial.
En los casos de resoluciones que establezcan jurisprudencia
obligatoria, la Administración Tributaria no podrá interponer demanda
contencioso-administrativa".
De la norma transcrita, se desprenden las siguiente conclusiones:
a)
Son dos las clases de resoluciones administrativas emitidas por
el Tribunal Fiscal que constituyen "jurisprudencia" vinculante: las
3
Que textualmente establece lo siguiente: "Al resolver el Tribunal Fiscal deberá
aplicar la norma de mayor jerarquía. En dicho caso, la resolución deberá ser emitida
con carácter de jurisprudencia de observancia obligatoria, de acuerdo a lo
establecido en el artículo 154".
35
que interpretan de modo expreso y con carácter general el sentido
de las normas tributarias y, las que aplican jerarquía normativa
para preferir una norma superior sobre otra inferior, en una suerte
de "control difuso de constitucionalidad de ias normas".
Los criterios contenidos en dichas resoluciones deben ser acatadas
obligatoriamente por los órganós de la Administración Tributaria
hasta que sea modificada por el propio Tribunal Fiscal (excepción
al stare decisis), una ley o un reglamento.
Si se presentan nuevos casos o las Salas de! Tribunal Fiscal emiten
resoluciones contradictorias ante los mismos supuestos de hecho.
el Presidente del Tribunal debe convocar a una Sala Plena para
decidir el criterio que debe prevalecer que, desde entonces se
configura como precedente vinculante. Esta figura tiene un símil
en los plenos jurisdiccionales del Poder Judicia14.
d)
Las resoluciones que constituyen precedente vinculante, así corno
las que lo modifiquen, deben publicarse en el Diario Oficial "El
Peruano". Tratándose de estas resoluciones, la Administración
Tributaria, de la cual forma parte el propio Tribunal Fiscal (Código
Tributario, art. 53), no podrá interponer acción contenciosoadministrativa. Lo contrario supondría una contradicción intrínseca
de la misma Administración Tributaria.
De otro lado, también podemos observar la existencia de
"jurisprudencia" administrativa vinculante respecto de las resoluciones
que emiten determinados órganos del Instituto Nacional de Defensa de
la Competencia y Protección de la Propiedad Intelectual (INDECOPI).
En ese sentido, el artículo 43 del Decreto Legislativo N° 807 (18/4/96)
precisa que:
"Las resoluciones de las Comisiones, de las oficinas y del Tribunal
de Defensa de la Competencia y de la Propiedad Intelectual que al
resolver casos particulares interpreten de modo expreso y con carácter
general el sentido de la legislación constituirán precedente de
observancia obligatoria, mientras dicha interpretación no sea modificada
Previstos en el artículo 116 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. que textualMente
dispone que: "Los integrantes de las Salas Especializadas pueden reunirse en plenos
jurisdiccionales nacionales, regionales o distritales, a fin de concordar jurisprudencia
de su especialidad, a instancia de los órganos de apoyo del Poder Judicial".
36
por resolución debidamente motivada de la propia Comisión u oficina,
según fuera el caso, o del Tribunal de Defensa de la Competencia y de
la Propiedad Intelectual.
El Directorio de INDECOPI, a solicitud de los órganos funcionales
pertinentes, podrá ordenar la publicación obligatoria de las resoluciones
que emita la institución en el Diario Oficial "El Peruano" cuando lo
considere necesario, por tener dichas resoluciones las características
mencionadas en el párrafo anterior o por considerar que son de
importancia para proteger los derechos de los consumidores".
De lo expuesto, puede observarse que todos los órganos emisores
de actos administrativos que resuelven conflictos en el INDECOPI, tienen
la potestad de emitir resoluciones que configuran "jurisprudencia"
vinculante, no siendo facultad exclusiva de la máxima instancia
administrativa de dicha entidad constituida por el Tribunal de Defensa
de la Competencia y de la Propiedad Intelectual.
Como puede apreciarse, no es infrecuente hallar el carácter
vinculante o de precedente de obligatorio cumplimiento en las
resoluciones emitidas por diversos tribunales administrativos.
V. CONCLUSIONES.La jurisdicción es la función o potestad de resolver conflictos en la
sociedad. El acto jurisdiccional es el ejercicio de la misma y, la
sentencia es el reflejo concreto de tal ejercicio.
La cosa juzgada, que alude a la inimpugnabilidad, inmutabilidad y
coercibilidad del acto jurisdiccional, lo distingue del acto
administrativo y el laudo arbitral.
Las resoluciones que emiten el Jurado Nacional de Elecciones y
el Consejo Nacional de la Magistratura respecto de conflictos
jurídicos concretos o procedimientos disciplinarios, constituyen
actos jurisdiccionales.
La Jurisprudencia es la serie de decisiones judiciales emitidas por
el máximo Tribunal que resuelven de forma idéntica o análoga
continuos supuestos de hecho análogos o idénticos. Puede ser
vinculante (sentencias normativas) o no vinculante (doctrina
jurisprudencial).
37
En nuestro sistema jurídico, la Jurisprudencia referencial es la regla,
siendo excepcional la vinculante. Esta se da en la "doctrina
jurisprudencia!" (CPC, art. 400), la selección de Jurisprudencia
vinculante (LOPJ, art. 80, inc. 3) y las sentencias del Tribunal
Constitucional que interpreten preceptos y principios
constitucionales (LOTO, 1 Disp. Gral.).
También a nivel administrativo encontramos "jurisprudencia"
vinculante, como en el caso de la emitida por el Tribunal Fiscal y
los órganos resolutores de conflictos en el INDECOPI.
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