Tips on Nurturing Your Child`s Social

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Consejos para fomentar el desarrollo social y emocional de su hijo
Mediante las relaciones, los bebés conocen el mundo y el lugar que ocupan en él. Brindan el contexto
afectuoso necesario para consolar, proteger, animar y ofrecer un amortiguador contra los tiempos
estresantes. Es a través de estas relaciones que los niños de corta edad desarrollan el bienestar social y
emocional, que incluye la capacidad de entablar relaciones gratificantes con otras personas, así como
también la capacidad para jugar, comunicarse, aprender, enfrentar desafíos y experimentar emociones.
Además, las relaciones afectuosas son cruciales para el desarrollo de la confianza, la empatía, la
compasión, la generosidad y la conciencia.
A menudo, los profesionales que se dedican a los niños en la primera infancia se refieren al bienestar
social y emocional como salud mental infantil. En pocas palabras, es la capacidad de desarrollo de
experimentar y controlar las emociones, entablar relaciones sólidas, y explorar y aprender, todo en el
contexto de la familia, la comunidad y el entorno cultural del niño.
Brinde al niño un cuidado sensible.
Elaine le está dando unos cereales a su hija Jessica, de 8 meses. Jessica le saca la cuchara de la mano y
comienza a comer sola. Elaine casi le saca la cuchara nuevamente, pero en vez de hacerlo, espera para
ver qué pasará después. Jessica intenta comer sola, pero es un poco lenta y muy desordenada, pero logra
llevarse algunas cucharadas a la boca. Elaine ve que Jessica está muy ocupada tratando de comer sola y
también se da cuenta de que, en realidad, no se está llevando mucha comida a la boca. ¿Cuál es su
solución? Consigue otra cuchara y le ofrece a Jessica un poco de cereal para complementar los esfuerzos
de su hija.
Lo que Elaine hizo puede parecer simple, pero puede ser bastante difícil. Lleva tiempo tranquilizarse y
mirar u observar cuidadosamente lo que está haciendo el niño, a fin de aprender qué podría significar
esa conducta. En este caso, Jessica estaba diciendo: "¡Oigan, quiero intentar comer sola con una
cuchara! ¡Puedo hacerlo!" Elaine tuvo que estar dispuesta y poder tomarse algún tiempo, soportar algún
desorden y encontrar la manera de responder a las necesidades de Jessica, tanto de comida (nutrición
del organismo) como de una oportunidad de probar algo nuevo (nutrición de la mente).
¿Cuán a menudo observa lo que su hijo está haciendo? Suena como una pregunta tonta cuya respuesta
es: "¡Lo miro todo el tiempo!" Sin embargo, a menudo estamos con nuestros hijos sin observarlos
realmente. La observación incluye mirar lo que el niño está haciendo, escuchar lo que está diciendo y
aprender la manera individual del niño de abordar el mundo (¿es un niño que salta y se va, o se sienta y
lo toma con calma? ¿Es un "reactor alto" que le permite saber cómo se siente cuando lo siente o un
"reactor bajo" que es muy relajado, etc.?) El tomarse el tiempo para sentarse y observar lo que los niños
hacen puede decirnos mucho. Nos brinda claves sobre lo que hace fastidiar al niño. Esas claves nos
permiten hacer mejores conjeturas sobre por qué se comportan de la manera en que lo hacen y nos
ayudan como padres y proveedores de cuidado a responder de una manera que sea productiva y apoye
su desarrollo. Cuando los niños sienten que se les responde y se los entiende, desarrollan confianza y
una buena autoestima.
Sea afectuoso y fomente las relaciones afectuosas.
Sonya saca al pequeño Jacob de la bañera. "¡Hueles tan bien! ¡Qué bebé hermoso eres!", dice, a medida
que lo envuelve en una toalla suave y tibia y le da un abrazo. Jacob da gritos de alegría y luego se
acurruca en los brazos de su mamá. La hora del baño es tan divertida, ¿en qué otro lugar puedes salpicar
y jugar todos los días en un gran charco con juguetes y toda la atención centrada en ti? A Jacob le
encanta su momento en la bañera donde tiene una pelota y donde la mamá lo mantiene seguro y lo
lava. Sabe que está seguro y es especial para esta persona en quien confía tanto.
La visión de un bebé lindo nos hace querer arrullarlo, gorjear y entretenerlo para recibir esa maravillosa
sonrisa de bebé. Durante períodos prolongados de llanto o berrinches, puede ser un poco más difícil que
los sentimientos de afecto surjan, pero afortunadamente, la mayoría de nosotros podemos encontrar
nuestros sentimientos de amor y deseo de contener a los pequeños, incluso durante los momentos de
prueba. El acariciar, sostener, consolar, mecer, cantar y hablarle a los bebés parece ser la manera
natural de jugar con un bebé o de consolar a un niño que se siente afligido. Estas interacciones son más
importantes de lo que parecen, ya que brindan exactamente la estimulación que necesita el cerebro en
crecimiento. Las caricias afectuosas y las palabras alentadoras envían mensajes a los bebés de que es
alguien especial. Y cuando siente que es amado por lo que es, aprende a amar a los demás de esa
manera también.
Ayude a que su hijo aprenda a resolver conflictos de una manera saludable y adecuada.
A Teddy y a Brian, de 2 años, les encanta el área de libros del centro de cuidado diurno. Teddy escoge un
libro grande sobre dinosaurios. Cuando Brian ve este estupendo libro, no puede evitarlo, lo quiere
también. Entonces, se lo quita a Teddy. Oh, oh, una batalla está en camino con "Mío", "¡No! ¡Mío!” y
algunas lágrimas. La señorita Kelly se acerca a ayudar a los niños. "Brian, sé que te gusta el libro de
dinosaurios y que estás triste, pero Teddy estaba jugando con él. No está bien que se lo quites y lo hagas
llorar. ¿Qué les parece si lo miramos juntos? Yo sostengo el libro, Teddy puede dar vuelta la página y tú
puedes hacer el sonido de un rugido cuando lleguemos a la página donde aparece el dinosaurio grande".
A esta edad, los niños pequeños están desarrollando una conciencia del "ser" y compartir puede ser
especialmente difícil. Saben lo que quieren cuando lo quieren, pero el cerebro no es lo suficientemente
capaz de entender los sentimientos o los puntos de vista de otra persona. Además, el autocontrol recién
está comenzando a desarrollarse. Si bien los niños pequeños pueden entender cuando les dice que no
deben quitar algo a los demás, les resulta muy difícil no dejarse llevar por sus impulsos. Piense lo difícil
que puede ser para usted, como un adulto maduro, evitar comer esa galleta con trocitos de chocolate
que desea cuando ha decidido ponerse a dieta.
El control de los impulsos de los adultos se pone a prueba de vez en cuando; para los niños pequeños, la
prueba ocurre muchas veces al día. La capacidad para ejercitar un autocontrol mayor viene con el
tiempo, la maduración del cerebro, la práctica y la ayuda de los adultos cariñosos. Al ayudar a los niños
muy pequeños a nombrar sus sentimientos y dejarlos ver y practicar maneras de controlar sus impulsos,
aprenden con el tiempo cómo hacerlo ellos mismos. Esto los ayuda a aprender cómo resolver los
conflictos solos.
A continuación, se presentan algunas maneras en las que puede ayudarlos a controlar sus impulsos y
resolver conflictos.
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Proporcione mucha orientación e inicie juegos para compartir y tomar turnos.
Entienda que los niños pequeños están menos dispuestos a acatar los deseos de los demás
cuando están cansados o no se sienten bien.
Use la distracción o redirección para calmarlos o evitar conflictos.
Muestre conductas sociales positivas y de compartir en las interacciones diarias con los niños y
los padres.
Apoye las habilidades de desarrollo de su hijo.
Jeremy, de 5 meses, está acostado boca abajo y juega en el piso de su hogar. Extiende la mano por fuera
de la manta sobre la que está recostado para alcanzar el pato de juguete que hace ruido. Está fuera de
su alcance. Su papá comienza a levantarlo para dárselo, pero al darse cuenta de que Jeremy no se está
quejando, decide esperar un momento. Jeremy está empeñado en alcanzar ese pato. Estira la mano otra
vez, y esta vez apenas lo toca. Su papá le da un pequeño golpe al pato para darle a Jeremy un poco de
ayuda. Se extiende una vez más… ¡Y lo tiene! Jeremy agarra el pato de juguete y felizmente comienza a
hacer ruidos con él.
El papá de Jeremy acaba de practicar un concepto que muchos especialistas en desarrollo infantil llaman
"andamiaje". El andamiaje ocurre cuando uno le sigue la corriente a un niño y le brinda suficiente apoyo
para desafiarlo al próximo nivel, sin abrumarlo con la frustración. El papá de Jeremy podría haberle
alcanzado el juguete a su hijo, pero se detuvo, observó y pensó en lo que Jeremy estaba haciendo.
Jeremy estaba probando los músculos grandes y pequeños para ver lo que podía hacer. También estaba
aprendiendo sobre lo que debía hacer para obtener lo que quería. El papá de Jeremy se dio cuenta de
que podía dejar que Jeremy explorara la situación un poco más y luego proporcionar la suficiente ayuda
para dejarlo experimentar el éxito de usar nuevas habilidades para alcanzar y agarrar. Al ayudar a los
bebés a aprender de esta manera, se les permite explorar lo que son capaces de hacer y también saber
que usted está allí para apoyar sus esfuerzos.
Ayude a su hijo a experimentar la alegría que se encuentra en la relaciones de reciprocidad.
"¡Oye, niña feliz!" Glenn le dice mientras le sonríe a Kelly, de 3 meses. Kelly mira atentamente a su papá
y sonríe. El papá le hace una cara graciosa y sonríe, y luego Kelly larga una carcajada balbuceante. El
papá la mira mientras continúa jugando el juego de las caras graciosas una y otra vez.
Kelly está asimilando mucho de lo que parece ser una interacción muy simple y juguetona: "¡Oye, aquí
está papa! Me hace sentir tan bien cuando juega conmigo. Cuando me sonríe, quiero sonreír yo
también. Me doy cuenta de que él realmente cree que soy divertida".
Kelly está aprendiendo que otros se preocupan por ella, como estar con ella y entender sus necesidades.
También comienza a entender que sus acciones afectan los sentimientos y las acciones de las demás
personas. En este caso, lo que ella hace, los hace felices. También puede lograr que otra persona siga
haciendo juegos graciosos con ella. Con el tiempo, a medida que tenga la oportunidad de experimentar
relaciones gratificantes, aprenderá que se siente bien cuando hace que otros se sientan bien. Esto la
ayudará a establecer relaciones sanas y un sentido positivo de sí misma a medida que crece. El aprender
sobre las relaciones de reciprocidad la ayudará a estar lista más tarde para jugar con otros niños y
compartir. Aunque compartir no le resultará fácil hasta que sea más grande, alrededor de los 3 años
aproximadamente. También está aprendiendo a reconocer sus propios sentimientos y a preocuparse
por los sentimientos de los demás.
Ayude a su hijo a sentirse seguro.
Jayson, de 18 meses, estaba dando un paseo con su papá cuando se asustó por el ladrido del perro de un
vecino que estaba detrás de una cerca. "Oye, amigo, ¿qué pasa? ¿Champy está haciendo mucho ruido?"
Jayson giró y retrocedió unos pasos donde estaba su papá, quien lo levantó y lo abrazó. "Champy me
asustó también. Creo que debe estar un poco malhumorado hoy".
Jayson está aprendiendo que si se siente inseguro y temeroso, puede contar con otras personas, como
su papá, para que le brinden su apoyo. La respuesta sensible de su papá contribuye a que el sentido de
seguridad y confianza de Jayson crezca.
Demuéstrele a su hijo que es parte de una gran red de amor y relaciones.
Ha sido un día difícil. El lavavajillas se desbordó, tengo que presentar un trabajo para la clase de mañana
y Lisa ha dormido sólo 2 horas. Dina, de 2 meses, ha tenido cólicos y le ha resultado difícil dormirse y
permanecer dormida anoche. "Siento que voy a explotar, no puedo hacer esto", le dice por teléfono a su
amiga Callie. "Te entiendo", dice Callie, "Quiero que te recuestes y descanses cuando recuestes a Dina
para su siesta. Esta tarde pasaré por tu casa y cuidaré a la beba mientras trabajas en tu artículo".
Si bien Callie piensa que sólo está ayudando a su amiga a atravesar un mal día, en realidad, está
haciendo muchísimo para ayudar a Dina también. A veces, nos sentimos totalmente desorientados. El
cuidado de los niños puede se increíblemente dichoso y gratificante, pero también muy estresante. Es
importante poder contar con otras personas y lugares para recibir apoyo, tanto físico, emocional o
financiero. Cuando se brinda apoyo y aliento a aquellos que cuidan de un niño, podrán ser padres
sensibles y fomentar las relaciones afectuosas de los pequeños.
Fomente en su hijo el respeto por las diferencias.
Shelly tiene casi 3 años y está en el parque con su mamá. Mira a otra niña pequeña, Briana, que va hacia
ella en el arenero. Briana tiene espina bífida y usa aparatos ortopédicos para ayudarla a caminar. "¿Qué
es eso?", dice Shelly en voz alta. "¡Sus piernas son raras!" La mamá de Shelly siente mucha vergüenza,
"¡Shelly, lo que dices no es muy cortés!" La mamá de Briana está acostumbrada tanto a los comentarios
como a las miradas de las personas mayores y jóvenes. Al principio, la lastimaban, pero luego empezó a
tener un mayor aprecio por la curiosidad de los demás, especialmente de los niños de la edad de su hija.
Era la oportunidad de educar y hablar sobre su maravillosa hija. "Ella es Briana. Tiene unos aparatos
ortopédicos especiales que la ayudan a caminar. El color favorito de Briana es el rosado, por eso escogió
los aparatos de ese color. También le encantan los muñecos de peluche. ¿Tienes un color favorito?"
Shelly está cautivada por su nueva amiga a quien le encanta el color rosado y los muñecos de peluche
como a ella: "¡Tengo pijamas rosados!" A la mamá de Shelly se le pasa la vergüenza y se une a la
conversación, y las mamás las guían durante algunos minutos más mientras hablan de otras cosas que a
ambas les gusta hacer. Las niñas empiezan a jugar en la arena, y ya no se centran en los aparatos
ortopédicos ni en sus mamás.
Las situaciones como estas pueden ser difíciles para todos sus participantes. Los niños de corta edad no
se inhiben por las normas de etiqueta social y expresan su curiosidad naturalmente sobre las diferencias
de color de piel, tamaño y peso, y las capacidades físicas que observan. Los adultos cumplen un rol
importante para ayudarles a apreciar las diferencias y a disfrutar de las similitudes. También aprenden el
respeto por las demás personas cuando toman como modelos a los adultos en sus vidas. Pueden crecer
y darse cuenta de que cada persona es única y que merece respeto.
Fomente la apreciación por su cultura y la cultura de los demás.
Judy es nueva en el grupo de juegos del vecindario. Trae a Andrés, de 1 año, y lo sienta en su regazo
mientras interactúa con él en español y escucha a otras mamás hablar sobre la vida con los niños
pequeños. Se da cuenta de que los niños están jugando en el piso. Uno de ellos está comiendo un
bocadillo mientras se sienta. Una madre saca el tema de lo difícil que ha sido que su hija se durmiera
sola. Judy piensa cómo la criaron, el modo en que su familia valoraba el ayudar a los niños y no hacerlos
hacer cosas por sí solos tan rápido, como dormir o comer. Judy comienza a pensar cómo y qué le enseña
a su hijo en el hogar, y cuán diferente serán las cosas cuando él comience a ir al centro de cuidado
infantil. Sabía que podía enfrentarse a problemas con los dos idiomas, pero ahora estos pensamientos la
hacen darse cuenta de que la cultura afecta mucho más. Se pregunta de qué manera se adaptará su hijo
a las diferencias que enfrentará entre el cuidado en el centro de cuidado infantil y en el hogar.
La cultura de los padres influye en gran medida la forma en la que una familia brinda amor y relaciones
afectuosas, así como también la forma en que enfrenta situaciones difíciles. La cultura afecta también el
desarrollo social y emocional de muchas otras formas, y ambos se reflejan en las rutinas diarias del niño
durante los primeros años de vida. Ya que estos valores y creencias afectan los aspecto más básicos del
cuidado infantil, que incluyen sostener a un bebé, bañarlo, alimentarlo, hacerlo dormir, vestirlo,
cambiarle los pañales y llevarlo al baño, vale la pena analizar estas creencias con los proveedores de
cuidado del niño. Las diferencias culturales también afectan las decisiones sobre el momento en que los
niños deben comenzar las habilidades de autoayuda, el modo en que deben expresar sus sentimientos y
cómo y cuándo los adultos deben hablar con sus bebés y niños pequeños. El tener un niño puede hacer
que los padres reflexionen acerca de sus propios valores y creencias por primera vez. Usted y su
proveedor de cuidado pueden aprender las creencias de cada uno relacionadas con estos temas y
decidir juntos cómo continuar, tomando en cuenta sus propias esperanzas y deseos para su hijo, las
necesidades del niño, la información sobre el desarrollo y los aportes del proveedor de cuidado.
http://www.zerotothree.org/site/PageServer?pagename-ter_key_socemottips&AddInterest-1157
FUENTE: The Center on the Social and Emotional Foundations for Early Learning; Vanderbilt University
(http://www.vanderbilt.edu/csefel)
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