Valet 5 Continentes

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EXPOSICION INTERNACIONAL DE ARTESANIAS POPULARES
La Exposición Internacional de Artesanías Populares fue inaugurada oficialmente
el 10 de octubre de 1968, a las siete de la noche, por el Dr. Luis Aveleyra Arroyo
de Anda, director de Actividades Artísticas y Culturales, en representación
del presidente del Comité Organizador de los Juegos de la XIX Olimpiada,
arquitecto Ramírez Vázquez. En breve discurso el Dr. Aveleyra hizo notar
la similitud que existe entre objetos producidos por hombres de diversos y,
algunas veces, muy distantes países, y las diferencias, frecuentemente radicales,
que se presentan en el tratamiento de materiales parecidos entre pueblos
incluso vecinos. Hizo hincapié en que tales circunstancias no han sido nunca
causa de conflictos sino que, por el contrario, han conducido a mayor amistad
y mutua admiración entre los pueblos. El Dr. Aveleyra señaló, así, que “esta
exhibición constituye un singular lazo de unión entre las naciones”.
Genuinas del arte del pueblo. La Exposición, Internacional de Artesanías
Populares, asociada al Festival Mundial del Folklore y a la actuación del Ballet de
los Cinco Continentes, quisieron simbolizar las profundas relaciones culturales
que ligaban a los diversos países participantes en los Juegos deportivos.
El Comité partió de la base de que cada país conserva ejemplos de sus
artes folklóricas antiguas, a la vez que los enriquece con las artesanías
contemporáneas; confluencia de un carácter nacional profundamente
arraigado y de una fértil imaginación y sensibilidad artística en desarrollo. Se
consideró que tales colecciones, reunidas por expertos de los países miembros
del Comité Olímpico Internacional constituirían una escogida exhibición que
dada fe de muchos siglos de creatividad artístíca popular, que reflejaría las
innumerables técnicas derivadas del ingenio y sensibilidad universales, y que
mostraría objetos hechos de las más diversas formas y materiales. Así, la
exhibición se convirtió en una colección representativa de las expresiones
artísticas más auténticos, sinceras y espontáneas del hombre, creadas para
satisfacer necesidades cotidianas, a la vez que festivas o ceremoniales.
Enfrente: la Exposición Internacional de Artesanías Populares se llevó a cabo en el Antiguo
Hospital de la Mujer, sito en la Plaza de la
Santa Veracruz.
Cuarenta y cinco países tomaron parte en la exhibición, coordinada por
Alfonso Soto Soria, con la colaboración del Dr. Daniel F. Rubín de la Borbolla,
de México; la señora Kamaladevi Chattodadhyay, presidenta del Consejo
Nacional de Artes Folklóricas de la India; el Dr. Frederick Dockstader,
presidente del Consejo Nacional de Artes Folklóricas
de los Estados Unidos; el Dr. Tomás lago, director del
Museo de Arte Folklórico en la Universidad de Chile; el
profesor Gabriel Ospina Restrepo, director de Programas
de Desarrollo Comunal en la Organización de Estados
Americanos; la señora Wanda Telakowska, directora
del Instituto de Diseño Industrial en Polonia; y la señora
Farangis Yeganegi, directora de la Dirección de Pequeñas
Industrias y Arte Folklórico en el Ministerio de Economía
en Irán. Varios países y coleccionistas particulares donaron
generosamente valiosas piezas al Comité Organizador:
Colombia, las Bahamas, Guatemala, la República
Democrática de Alemania, Polonia, Rumania, Yugoslavia, y
las señoras Alicia Bustamante y Elvira Luza, del Perú. Estas
aportaciones enriquecerán las colecciones de artículos
americanos, asiáticos, africanos y europeos adquiridos por
México para su exhibición permanente en el país.
La Exposición Internacional de Artesanías Populares se
llevó a cabo en el antiguo Hospital de San Juan de Dios,
a un costado de la iglesia del mismo nombre en la Plaza
de la Santa Veracruz, una de las catorce plazas restauradas
y devueltas a su prístino esplendor por el Departamento
del Distrito Federal poco antes de la celebración de los
Juegos Olímpicos. El hospital fue construido en 1624 por
miembros de la Orden de San Juan el Divino, en el mismo
sitio en que originalmente se encontraba el Hospital
de Nuestra Señora de los Desamparados, fundado en
1582. Este cayó en el abandono desde 1820 hasta 1844,
fecha en que se hicieron cargo de él las Hermanas de la
Caridad, destinándolo a hospital para mujeres hasta 1874.
Se le conoció como Hospital Morelos en 1875 debido a
la proximidad de la estatua del patriota José María Morelos
y Pavón, y en 1948 se convirtió en el Hospital para
Mujeres Dr. Jesús Alemán Pérez”, hasta 1966 en que fue
trasladado a otro lugar. El edificio fue restaurado para uso
temporal del Comité Organizador por el Departamento
del Distrito Federal, quedando luego como dependencia
de la Secretaría de Industria y Comercio. Posteriormente
se convirtió en el Palacio Nacional de Artes Folklóricas.
la exhibición, como se ha dicho, incluyó excelentes
muestras de las tradiciones seculares ‘folklóricas, pero
también aportaciones artesanales más modernas; estaba
pues ligada al pasado sin desdeñar el presente; reflejaba la
vida en constante desarrollo y ofrecía una visión histórica
cada vez más amplia y más profunda-de la evolución del
arte popular.
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Entre la extensa variedad de objetos de arte folklórico
de Norte y Sud América había: ponchos, espuelas y
“boleadoras” empleados por los gauchos, de Argentina
y el Uruguay, en la caza y la ganaderia; trajes festivos, de
las Bahamas, hechos de papel; esculturas esquimales en
esteatita, y cerámica contemporánea, del Canadá; trajes
indígenas y alfarería, de Colombia; platería y alfarería,
de Chile; cestería y joyería india, de los Estados Unidos;
cesteria y alfarería, de El Salvador, Honduras y Nicaragua;
trajes aborígenes tejidos y bordados, y joyería en filigrana
de plata, de Guatemala; cerámica pulida, de Jamaica;
sarapes tejidos, de Saltillo, cerámica antigua de Talavera,
de Puebla, y lacas, de México; encaje ñaduti, alfarería
y figuras religiosas talladas en madera, del Paraguay;
cerámica y bules labrados, del Perú, y tallas de madera y
encajes, de Puerto Rico.
Los países asiáticos contribuyeron con una gran variedad
de artículos. Telas ceremoniales y capas de seda,
de Cambodia; cerámica y esculturas en madera, de
Corea; figuras vaciadas en bronce y latón, tejidos de
seda y algodón y encajes, de la India; títeres de cuero
y pergamino empleados en el “teatro de sombras”, de
Indonesia; juguetes, cometas, cestos de bambú y cerámica
contemporánea, del Japón; instrumentos musicales
empleados en ceremonias religiosas, de Nepal; y ropa, y
joyería de las tribus indígenas de Sumatra.
En el exhibidor africano, de gran colorido, se encontraban:
máscaras y esculturas de hierro y latón, del Camerún;
instrumentos musicales, joyería y recipientes de madera,
de Etiopía; máscaras y esculturas en madera, piedra y marfil,
de Gabón; pesas de latón, de Ghana, para medir el oro;
esculturas en madera y telas de algodón teñidas en índigo,
de Nigeria; tapices y diversos instrumentos musicales,
del Senegal; cestos y tapetes de pelo de camello, de la
República Arabe Unida; y joyería de filigrana, tapetes y
artículos de piel con sellos de oro, de Túnez.
Objetos de la más variada índole formaban la exposición
europea. Entre éstos se encontraban juguetes y cerámica
pulida, de la República Democrática de Alemania; un
“nacimiento”, de Austria; tapetes, objetos y vajilla de plata,
de Finlandia; joyería bizantina y reproducciones en bronce
de piezas pre-helénicas, de Grecia; alfarería y utensilios
caseros tallados a mano, de Polonia; joyería moderna
y candelabros de plata para el festival Januka, de Israel;
trajes religiosos y alfarería, de Rumania; una colección
de antiguos receptáculos de madera, peltre y plata, de
Suecia; muñecas suizas vestidas con trajes regionales;
tapices encajes y joyería bizantina, de Yugoslavia. El
talento artístico de los pueblos dejó un fuerte impacto
en la Exposición Internacional de Artesanías; los objetos
exhibidos mostraron cómo satisface el hombre sus
necesidades materiales y espirituales, y cómo deja un vivo
testimonio de la mano con que anónimamente satisface su
constante deseo de creación.
ARTE POPULAR ASIATICO
El arte asiático mayor o menor es anónimo, China y Japón han establecido,
sin embargo, la costumbre de que los artesanos firmen sus creaciones. En
términos generales se caracteriza por ser extremadamente meticuloso y hasta
exagerado en la perfección de los detalles. Esto ha provocado que el artesano
asiático sea calificado como copista y carente de imaginación, lo cual es falso. Lo
que sucede es que los artesanos poseen una gran destreza manual, gustan de
los detalles nimios y se preocupan por recrear escenas de la vida cotidiana.
En todo el Continente predominan los trabajos en laca, -el tallado de piedras y
en especial el jade y el cristal de roca; el tallado en madera y marfil; la cerámica
(particularmente la porcelana y la llamada celadón); la pintura caligráfica; el
tejido de sedas y el brocado; la elaboración de tapetes y alfombras; máscaras,
papeles recortados y objetos hechos de este material; la escultura profana y
religiosa; la cestería fina de bambú, única en el mundo, y la elaboración de
ciertos adornos personales y de joyas.
India sigue dominada por el arte tribal tradicional, elaborado y usado a diario
por millones de personas independientemente de la tribu, cultura y lengua a
que estén afiliados: objetos ornamentales para el baño ritual en el Ganges;
la joyería para la mujer, más necesaria que el vestido mismo; sedas tejidas y
brocados de Benares teñidos con antiguas técnicas y pigmentos vegetales; el
Entrente- Máscara de teatro de la bruja
fundido y martillado en bronce y latón; las esculturas hechas para complacer
“Randga”, madera. Bali, Indonesia. Se usa en
los ritos funerales para alejar del muerto los familiares y espíritus tribales y para estar en comunicación con ellos; el tallado e
incrustado del alabastro en Agra y pueblos vecinos; figuras de madera, cartón y
espíritus malignos.
papel empleadas en diversas ceremonias, etc. Millones de hombres y mujeres
trabajan bajo un signo sagrado, poseedores de una inspiración religiosa que les
permitirá alcanzar una vida mejor.
Arriba, izquierda: Máscara de Vahara, el jabalí, encarnación del dios
hindú Vishnú, el que, con sus colmillos, hizo surgir la tierra del fondo
de las llimitadas aguas. Nepal. Latón engastado con vidrio y plata. En
todo el mundo el uso de las máscaras se remonta a un pasado inmemorial. Ha sido creencia general entre los hombres que al ocultar
la cara y el cuerpo se acrecentaban sus poderes mágico-religiosos;
de aquí deriva su vasto uso. Se ha empleado en su fabricación una
enorme variedad de materiales -madera, cuero, pala, tela y piedraUnas son representativas, otras simbólicas.
Abajo, izquierda: Máscara de “papier-maché” usada en las representaciones del Ballet Real. Cambodia. En el ballet-teatro de Cambodia
los bailarines que usan máscara representan casi siempre personajes
malvados. Esta en particular tiene la forma tradicional de las antiguas
máscaras de madera dorada y policromada.
Enfrente: Máscara de diablo. Nepal. Bronce y cobre. En el Himalaya estas máscaras se usan habitualmente en las “danzas de diablos”
celebradas para expulsar los espíritus y demonios del muerto o para
exorcizar los genios malignos del más allá. Al presenciar estas danzas
los espectadores aprenden a superar su miedo a la muerte y se preparan para los posibles encuentros con las divinidades de las tinieblas.
Las máscaras de latón o de plata están frecuentemente decoradas con
trapos y colgadas en lo alto de una pértiga.
Enfrente: Máscara de teatro, en madera. Bali, Indonesia. El ballet-teatro es una de las ocupaciones más importantes de la vida cotidiana de los balineses. Nacimiento, matrimonio y muerte, festividades
de los templos o de los pueblos se celebran con representaciones
que duran toda la noche. Años enteros de infatigable esfuerzo y
entrenamiento culminan con la ejecución de las múltiples danzas
tradicionales de Bali.
Arriba, derecha: Máscara de “papier-maché”, pintada, con barba de
crin. Formosa. En China las máscaras han tenido, a través de los siglos,
una importancia capital tanto en su función artística o religiosa como
en el teatro, El maquillaje que los actores usan, deriva directamente
de ellas y sirve para revelar al espectador las distintas personalidades
caracterizadas, ya que cada estilo o color tienen un particularísimo
significado. Esta máscara grotesca es sumamente realista y típica entre
las usadas en el teatro del Norte de China.
Abajo, derecha: Máscara de madera del tipo Koryo usada en representaciones religiosas o dramáticas. Corea. Las máscaras coreanas
permiten a su portador asumir diversas expresiones: divinas, humanas
o bestiales. Unas, muy hermosas, están hechas de madera laqueada,
mientras otras, de “papíer-maché” se usan tan sólo en unas cuantas
representaciones. Las máscaras de teatro tienen gran semejanza con
las chinas, aunque presentan sutiles variaciones.
Abajo: Máscaras “zari” de seda, bordadas con hilos de
oro y plata. Rajasthan. India. El uso de máscaras en la
India es poco frecuente; actualmente sólo se encuentran
entre las tribus no hinduístas o para representar a Shiva
y Parvati, clásicos dioses hindúes. Las de la ilustración
son de bailarines folklóricos y representan personajes
mitológicos.
Enfrente: Máscara de madera del Teatro Noh que
representa a una dama de la corte de Kyoto. Japón.
El Teatro Noh está considerado como uno de los más
grandes logros artísticos del Japón. Su apogeo ocurrió
en el periodo comprendido entre los siglos XIII- XIV y
su finalidad fue interpretar una música refinada y elegante
en el palacio o en los templos. Se establecieron reglas
específicas para el uso de estas máscaras en el Teatro
Noh, y sus diferentes tipos, que se ajustan al repertorio
dramático y que han permanecido inalterados a través
de los siglos, representan abstracciones estilizadas de
caracteres masculinos y femeninos; su falta de expresión es
voluntaria, para que el actor que las usa les preste vida con
la voz y el gesto. Talladas en madera, laqueadas y pintadas,
son generalmente de proporciones algo menores que las
de la cara.
Arriba, izquierda: Figurina en escayola de un samurai con su atuendo
guerrero. Japón. Estos miembros de la baja nobleza constituyeron en
el Japón feudal la fuerza militar del senor. De origen remoto, surgen
de los fuertes vínculos feudales que exigían una lealtad incondicional
de parte del vasallo, actitud inspirada en las filosofías Zen, de Buda y
de Confucio. Su código de honor era el “bushido” o “conducta del
guerrero”, en que se enfatizaba, además de la lealtad al superior Y el
propio honor, la austeridad, el auto sacrificio y la indiferencia al dolor;
debían ser objeto de desprecio el beneficio propio y el lucro.
A bajo, izquierda: “Papalote” de papel de arroz con marco de bambú.
Japón. Desde hace siglos la manufactura y el arte de volar “papalotes”
han sido muy populares tanto en el Japón como en otros países de
Oriente.
Enfrente: Muñeca vestida con el tradicional kimono de seda. Japón.
En el arte primitivo japonés las muñecas se hacían para los espíritus
de los ancestros o para las deidades y se les atribulan poderes mágicos. Muchas de las muñecas tradicionales están asociadas con ciertas
festividades anuales como el Día de las Jóvenes, en que se les regalan
muñecas con las que forman colecciones. La manufactura de muñecas en Japón abastece tanto las necesidades locales como la fuerte
demanda exterior.
Derecha: Talla moderna en madera. Formosa. Representa a un
personaje rico viajando en un barco rodeado de sus servidores. Los
chinos consideran la artesanía como fuente de gozo intelectual; prestan a los materiales empleados por el artesano un valor intrínseco y
al objeto mismo un valor estético y simbólico. El artesano aparece en
China durante la dinastía Shang (siglos XVI-XI a. C.) y a esta época
pertenece la primera laca firmada. Desde tiempos remotos los chinos
han decorado sus hogares y templos con tallas en madera.
Enfrente: Muñecas Batto Bai, de tamaño casi natural. India. Están
hechas de tela rellena de paja y el vestido está adornado con papel
pegado. Tienen un fin decorativo y las fabrican los artesanos de los
pueblos.
Arriba, derecha: Muñecas hechas con monedas. Indonesia. Estas
figuras se arrojan a la pira funeraria con objeto de sobornar a los
dioses del inframundo para que reciban benévolamente al muerto. la
cremación es habitual entre los hindúes y frecuente entre los budistas.
los deudos W muerto deben llevar a cabo ciertas ceremonias para
otorgar un cuerpo espiritual al alma desnuda y conseguirle un feliz
renacimiento en el más allá. Si no, el alma se convertiría en fantasma y
permanecería en la tierra persiguiendo a los vivos.
Abajo, derecha: Figuras femeninas talladas en madera y pintadas. Gangoor, India. El tallado en madera es una de las artesanías más antiguas
de la India. En colecciones tanto públicas como privadas se conservan
piezas que datan desde el siglo XVI. Los Sutradhara, casta de los carpinteros, son los encargados de tallar la figura o el utensilio del tronco
o del bloque de madera. Templos, casas, puertas, altares y accesorios
domésticos de madera son objetos propicios para ser decorados con
diseños esculpidos y pintados.
Enfrente: Títeres de sombras. Solo, Indonesia. Por su grácil estilización
y su rico y delicado decorado constituyen uno de los productos artísticos más interesantes de Indonesia. Recortados en pergamino o en piel
de búfalo, se usan en las representaciones nocturnas que describen las
historias de los dos grandes poemas épicos hindúes, el Ramayana y el
Mahabharata. Mientras el “dalang” recita, los títeres, que ilumina una
lámpara de aceite, proyectan sus sombras sobre una sábana blanca.
Manipulados por tiras de bambú, prestan vida a la narración. Cuanto
más agudo el perfil de su cara más amable el dios que representan;
por el contrario, una cara redonda es signo de maldad.
Derecha: “Prachades”. Tocado de “papier maché” de la “reina” del Ballet Real. Cambodia. Recuerda por su forma un templo. Los riquísimos
trajes que usan estos bailarines, bordados en oro y cubiertos de gemas, llevan en los hombros y-caderas unas piezas puntiagudas que les
prestan la silueta de una pagoda. La Corona toma a su cargo la educación de un selecto grupo de bailarines que queda automáticamente
asignado a la corte. Las representaciones de este ballet, con temas W
Ramayana y del Mahabharata (incorporados hacia el año 300 d. C., al
extenderse el hinduismo en el país), se llevan a cabo, sin decorados,
en el Salón de la Danza o frente al palacio o el templo.
Enfrente: Samvara, deidad budista, una de las figuras más comunes del
Nepal. Bronce. Está abrazando a su “sakti” o contraparte femenina,
simbolizando así la unión de las dos fuerzas complementarias -fuerza
y compasión- imprescindibles para alcanzar el nirvana. Cada mano
sostiene un objeto de culto: un tambor, una hachuela, un cráneo, un
cuchillo, etc. la comprensión de cada parte de la imagen se interpreta
como un paso en el proceso meditativo que conduce al iniciado en su
ascenso a la verdad.
Abajo, izquierda: Vira Bhadra, encarnación del dios Shiva bajo un aspecto terrorífico. Figura antigua en bronce. Rajasthan, India. Shiva es
uno de los tres dioses principales del hinduísmo. En la India hinduísta
se cree que toda expresión artística se debe a una Inspiración de
orden religioso. El color y las proporciones determinan la estructura
visible del objeto, pero solamente tiene razón de ser y significado
cuando es permeado por el “rasa” o sea el poder de originar una
emoción estética.
Abajo, derecha: Maya Devi, madre de Buda, en posición Salbhanjika.
Nepal. Bronce. El alentar o contribuir para la construcción de una imagen, de un templo o de un libro es uno de los actos más meritorios
para un budista; sirve incluso para borrar los pecados y para alcanzar la
iluminación, ya que cualquiera que contemple la obra se verá impelido
a seguir el ejemplo de Buda. Crear una obra de arte es para el artista
un acto de adoración.
Abajo: Imágenes de varias reencarnaciones del dios hindú Vishnú.
Uttar Pradesh, India, Pulpa de madera ligera recubierta de yeso pintado con colores de aceite. Las figuras representan a Narashima, el
hombre-león que mató el rey malo, invencible para el hombre o las
bestias; Matsya, el pez que salvó a Manu --el Noé hindú- del diluvio;
Kurma, la tortuga; y Kalki, la encarnación de Vishnú como jinete,
que aparecerá montando un caballo blanco al término del presente
tiempo (eón).
Enfrente: Pájaro Garuda. Bali, Indonesia. El garuda es un ser sobrenatural, mitad hombre, de cuerpo dorado y alas rojas. Frecuentemente
representa la cabalgadura del dios Vishnú; se coloca generalmente en
la entrada de las casas para protegerlas de los espíritus malignos.
Enfrente: Talla realista, Bali, Indonesia. Madera de teca. Los magníficos
relieves de las grandes puertas de madera de los templos y palacios
son los ejemplos más sobresalientes del arte balinés. La escultura propiamente dicha, de tipo convencional, representa casi siempre figuras
demoníacas. Por el contrario, las figuras humanas o de animales talladas en los relieves son generalmente de un vigor y realismo asombrosos, y tienden a la caricatura.
Arriba, derecha: Recipientes de plata. Cambodia. los cambodianos
trasladan, con estupendo genio artístico, los motivos tallados en la piedra de sus antiguos monumentos, a los metales preciosos. Estas cajas
sirven para guardar el betel, masticado en el Oriente desde tiempos
inmemoriales. la nuez del árbol del betel se corta en láminas delgadas
que se mezclan con cal y se envuelven en una hoja de la misma planta.
Esta pasta es la que se mastica; picante, astringente y estimulante,
suele manchar de negro los dientes.
Abajo, derecha: Cerdo tallado en madera de sawo. Bali, Indonesia.
Izquierda: Cabeza en madera de “Nandi”, el toro, señor de la Alegría
y cabalgadura de Shiva. Sur de la India. Nandi está relacionado al culto
fálico o generador de Shiva.
Abajo: Juego de tres cajas de arras pintadas con motivos propiciatorios
de prosperidad. Orissa, India. Las cajas son de madera recubierta por
una delgada capa de estuco pintado con figuras de la mitología y del
folklore.
Enfrente: Elefante de fiestas, relleno y forrado de tela. Gugerat, India.
Las telas bordadas, incrustadas con espejos y decoradas con cuentas,
eran originalmente parte de la dote de una novia y se usaron para
adornar los vestidos de las mujeres que hacían estos animales. Tales
elefantes se usan para encabezar las procesiones religiosas.
Enfrente, izquierda: Elefante con jinete. Latón de Dhokra (metal de
campana). Bengala Occidental, India. Generalmente, los elefantes
aparecen en la mitología hindú como las cabalgaduras de personajes
importantes y poderosos.
Enfrente, arriba, derecha. Par de caballos de juguete. India. Bronce.
Antiguamente en la India, el significado sagrado del caballo tuvo la
misma importancia que el de la vaca. Las figuras de animales, jinetes
y carretas, hechas en un sencillo estilo naturalista por los fundidores
de latón de la casta inferior de Orissa, sirven como regalos de boda
(“juguetes de bodas”). En las ceremonias rituales las ofrendas se colocan ante estas figuras. Si el infortunio hace presa en el hogar, se tiran
las figuras por ineficaces.
Enfrente, abajo, izquierda: Vasija de latón, con diseño de peces. India.
Matsya, el pez, es una de las reencarnaciones del dios Vishnú.
Arriba, derecha: Animales de metal dotado engastado con vidrio y
“piedra dura”. Nepal. Las numerosas representaciones de animales
que aparecen en la religión budista hacen alusión a las infinitas reencarnaciones de Buda.
Abajo, derecha: Pez articulado de metal dorado. Nepal. Este pez es
muy parecido a las mismas figuras de México y Centroamérica.
Enfrente: Tazón de arroz. Cambodia. Porcelana vidriada. Base de
madera. la porcelana, que constituye el tipo más perdurable de
cerámica, hace su aparición en China; es generalmente blanca, dura
y translúcida. Debido a que Cambodia trocaba con China sus productos forestales por sedas, brocados y porcelana, su producción de
cerámica ha sido siempre bastante escasa.
Arriba, derecha: Ollas de cerámica vidriada monocroma y canastos.
Japón. La elegancia y belleza de líneas y su alta calidad artesanal han
valido a la cerámica japonesa una preeminencia sólo igualada por la
porcelana china. El arte más primitivo de Japón (3° y 2° milenios a. C.)
fue esta cerámica monocroma. Su forma y vidriado han inspirado la
cerámica moderna del mundo.
Abajo, derecha: Marmita para arroz, en alabastro. Corea. En Corea
prefieren las ollas de este material porque imparte al arroz un sabor
exquisito. El alabastro, por ser material blando y fácil de tallar, se ha
usado ampliamente en la construcción de casas así como en la de
vasijas, desde tiempos muy antiguos. Las artes folklóricas coreanas
poseen un gran vigor y han merecido siempre el elogio del artista y
del erudito.
Enfrente: Instrumentos musicales. Nepal. La larga
trompeta de cobre, “lama baja”, se toca durante las fiestas
religiosas en la parte norte del Nepal; la “narshinghe baja”
hermosa trompeta curva, es principal acompañamiento en
las procesiones de las bodas en todo el país. En el valle de
Kathmandu, durante la época de la recolección o en otras
ocasiones especiales, se oye el redoblar del “kauchakhi”
el tambor pequeño; el resonar del tambor grande, verde,
“pachchima” acompaña las clásicas danzas y canciones
antiguas.
Abajo: Instrumentos musicales. Nepal. El címbalo,
“bIushya”, sirve para dar el tono. El tambor alto, “jhyali”,
acompaña los cantos religiosos; el “nagara” (el tambor más
pequeño) es caracteristico de las ceremonias tántricas
budistas. Sólo los monjes o los yogas pueden tocar el
bellísimo “karnaI” de forma de serpiente. “Sarangi” es el
nombre de este primitivo violín.
Enfrente, izquierda: Mantel bordado. Bihar, India. Seda con hilos de
oro y cequíes (monedas) de mica. La India es la fuente más importante
del arte del tejido y de la decoración de telas. Seguramente no hay
técnica que no conozcan y usen los artesanos de] tejido -mujeres o
miembros tribales-, lo mismo en las telas de uso cotidiano que en las
decoraciones de fiesta.
Enfrente, arriba, derecha: Batik de algodón. Indonesia. Usado como
“sarong” por las mujeres de Indonesia. la técnica “batik” es un laborioso método en el que se recubre con cera la tela, dejando libres las
partes que se quieren teñir. Esta técnica ha conocido en Indonesia un
gran desarrollo; sus diseños y colores le han valido una fama mundial.
Enfrente, abajo, derecha: Tela “Yukata” teñida con la técnica del
anudado. Japón. El diseño se forma en el tejido sin teñir, cosiendo
o envolviendo con hilo determinadas áreas; la tela as! preparada se
sumerge en el tinte y las áreas protegidas conservan el color original.
Algunas técnicas del estampado alcanzaron un gran desarrollo en
Japón en tiempos muy antiguos.
Derecha: “ikat” de seda tejido a mano. Cambodia. En la técnica “ikat’
el diseño se obtiene mediante el proceso del teñido de anudado,
antes de tejer la tela. Las madejas de seda se anudan o envuelven
con fibras de hojas en aquellos lugares que no se quiera que tomen
el tinte. Los ikats se usan como vestido, como ofrendas ceremoniales
o como tapices.
ARTE POPULAR AFRICANO
A pesar de los siglos de colonización y de esclavitud que han sufrido numerosos
pueblos africanos, que provocó un cierto desarraigo de sus costumbres
tradicionales, se conservan casi todas las viejas y riquísimas tradiciones del arte
popular, especialmente el tallado en madera de espíritus y máscaras -poderosa
imaginación fluctuante entre el realismo y la magia-; la joyería y los adornos
personales; la forja de metales y el fundido a la cera perdida, continuación
del estilo lfe, Benín, Kumasi y Abomey, practicado por más de veinte siglos;
el tejido y teñido de telas con decoración negativa; la cerámica en barro. Los
estilos son tan numerosos como las tribus que los elaboran: aduma, ashanti,
baluba, bamun, basonge, fang, fon, ibo, mpongwe, wolof, yoruba.
Todos estos estilos han tenido sus particulares desarrollos y ancestrales
influencias, algunas provenientes del antiguo Egipto y Sudán, otras de árabes,
musulmanes y asiáticos. En el norte de Africa, el arte popular tiende a ser
más musulmán y europeo; en Africa Occidental y Central, con un carácter
más propio, definido y autóctono; en Africa Oriental tiene rasgos del
Cercano Oriente y Asia. Pero en todo el Continente se vive el arte diaria
Enfrente: Máscara yoruba de la sociedad y constantemente en todas sus formas y expresiones. Su influencia en el
Gelede. Dabomey. Estas máscaras se usan en moderno arte occidental ha sido definitiva.
las reuniones tribales, ante la asamblea de los
miembros de esta sociedad que se dedica a
la lucha contra la brujería. Talladas en madera
blanda, son notables por su pintura policroma
en tonos terrosos. Se puede observar en
cada mejilla las tres cicatrices yorubas. Todas las máscaras responden al mismo tipo
fundamental, difiriendo sólo en los detalles
ornamentales, que indican la identidad del
portador y su jerarquía.
Arriba, izquierda: Gran máscara de madera, de la tribu Fang. Gabón.
Esta máscara es usada por la secta Ngil, encargada de guardar el orden
en los pueblos, las máscaras constituyen una de las más importantes
manifestaciones del arte folklórico africano. Se utilizan en ceremonias
de carácter religioso. El material básico es la madera, generalmente
adornada con arcilla, conchas, cuentas, marfil, metal, plumas o rafia.
Los Fangs usan máscaras de muy diversos tipos; cada pequeña-tribu
posee un estilo característico, pero son básicamente oblongas y planas, engalanadas con plumas y tiras de rafia.
Abajo, izquierda: Gran máscara cebú, en madera. Región Bamenda.
Camerún. En el Camerún las máscaras son habitualmente usadas por
los miembros de cofradías semi-secretas de carácter totémíco, que
tienen como emblema un animal. Se utilizan en ceremonias secretas,
así como en los ritos funerarios, para propiciar los espíritus y como
símbolos de jerarquía social.
Enfrente: Máscara de madera recubierta de piel. Se usa en
las danzas tradicionales de la región Bamenda. Camerún.
La escultura de Camerún es de libre ejecución y muy
expresiva. Muchas tienen una notable calidad escultórica.
Enfrente: Máscara de madera de la tribu Mpongwe. Gabón. Estas
máscaras, de enigmática expresión, recuerdan poco el arte africano.
Ejecutadas en madera blanda y en ocasiones pintada, llevan tocados
en crestería y se acercan a cierto tipo de máscara W lejano Oriente.
Las usan algunas sociedades secretas en las ceremonias de iniciación o
en el entierro de algún miembro; representan espíritus femeninos o
del muerto. Los enmascarados van en zancos.
Abajo: “Piedras” de Mpongwe. Gabón. La escultura tradicional de
Gabón es famosa por su suntuosidad. Tal vez la escultura más original
de nuestros días sean estas piedras talladas en forma de estatuillas,
bustos o cabezas que aprehenden la perfección en la sencillez de sus
líneas curvas.
Arriba, izquierda: Máscara tallada en madera y pintada de la tribu
Aduma. Gabón. Esta máscara, con cuernos, tocado de plumas y barba
de rafia es usada por los miembros de sociedades secretas cuyas actividades se relacionan con los ritos de iniciación, funerarios o con la
vigilancia de las plantaciones.
Abajo, izquierda: Máscara de madera para danzas tradicionales. Camerún.
Enfrente: Máscara de bronce de Mbouombouo, rey de la tribu
Bamún. Camerún. El tocado lleva los símbolos bamunes: la araña,
que consultan los sabios de la tribu en las decisiones importantes, y la
serpiente bicéfala, símbolo de la doble personalidad del hombre.
Página siguiente. Esculturas en bronce de Benin. Nigeria. La tradición
oral cuenta que en 13QD a. C., el Oba (rey) de Benin pidió al Oni
de lfe un maestro fundidor de latón, y desde 1500 la producción de
piezas de este metal es muy abundante. Sólo posteriormente, cuando
se estableció el contacto con el mundo europeo, se empezó a trabajar el bronce. Estas esculturas, debido a su expresión naturalista, a la
perfección W modelado y al dominio del método de la cera perdida,
no tienen paralelo en todo Africa. Las cabezas son reencamaciones de
los Obas y por tanto divinas. Por ser un estilo escultórico propio de la
corte es bastante independiente del arte tribal.
Izquierda: Guerrero bamún, en hierro. Camerún. Este guerrero, con
tocado de plumas y los brazos cargados de amuletos que lo hacen
invulnerable, toca a zafarrancho de combate. A sus pies tiene un bule
con vino y el cuerno para beber. los magníficos artesanos bamunes
trabajan en metal, cestería, talabartería, tejido, teñido, bordado y fabricación de cuentas; las mujeres son las ceramistas. Foumban, capital de
Bamún, es uno de los más importantes centros artísticos de Africa.
Enfrente: Figuras del consejero del rey y de un guerrero. Senegal.
Bronce fundido a la cera perdida. Este tipo de trabajo es muy raro en
el Senegal ya que no existe casi la escultórica, debido probablemente
a la temprana conversión de la población al islamismo; actualmente el
75% de los senegaleses partenacen a la religión musulmana, También
esta circunstancia se ha hecho sentir en la producción de máscaras.
Enfrente, abajo: Pesa de latón para pesar polvo de oro. Ghana. los
notables fundidores de Ashanti confeccionan estas pequeñas pesas en
latón por el método de la cera perdida. Tienen forma de hombre,
de animales o de objetos de la vida diaria; algunas tienen tan sólo una
decoración geométrica o de símbolos abstractos, o incluso representaciones gráficas de proverbios. la sociedad Ashanti es sedentaria y
famosa por sus trabajos de fundición de metales, tejido y teñido de
telas, cerámica y tallado en madera.
Enfrente: Pintura popular tradicional en tela.
Etiopía. En esta serie de cuadros se representa la vida de Abebe Bikila, el campeón
olímpico del maratón en Roma (1960) y en
Tokio (1964), único que ha ganado la medalla
de oro en dos diferentes ocasiones. Muchos
pintores etiopes se expresan en este tipo de
diagrama de ingenuo estilo.
Izquierda: Hoja de puerta, tallada en madera. Nigeria. Los Yomba
son prolíficos talladores y hasta hace poco tiempo era costumbre
que cada hombre tallara la puerta de su hogar, dejando así testimonio de su particular gusto y destreza. El tablero superior de esta
puerta representa el homenaje otorgado al Oba; el segundo se
refiere a la trata de esclavos; el tercero es una escena de cacería de
una leyenda yoruba y el inferior un encuentro de lucha, el de porte
tradicional de Nigeria. La madera es el medio de expresión más
característico del arte negro. Los diferentes estilos de talla son el
producto final
de una larga tradición determinante del tema
de la obra, así como de ciertos elementos de estilización; esto, sin
embargo, nunca ha inhibido el talento del artista. Más bien parece
haber aguzado este ingenio al tenerse que expresar dentro de los
modelos establecidos.
Enfrente: Cestas que usan las novias para acarrear sus pertenencias. Etiopía. Están decoradas con caracoles. Estos caracoles,
además de ser una decoración muy común en Africa, sirven de
moneda. La cestería etiope es notable por la armonía de sus brillantes colores.
Derecha Arriba: Jarras en cerámica pintada. Se usan en el sétimo
día que sigue al nacimiento de un niño. Provincia del cairo, RAU.
Abajo, izquierda: Jarra de cerámica con decoración incisa, de la
región Bamenda, Camerún. Abajo, derecha: pieza de cerámica
vidriada decorada con figuras humanas, serpientes y ranas. Dahomey.
Arriba, izquierda: Adorno en filigrana de oro en forma de cesto. Senegal. Fechado en 1928. La técnica de la filigrana, casi desconocida en
el Africa negra, sólo se produce en las regiones limítrofes del Sabara,
cerca de las rutas de las caravanas procedentes del norte. A esta técnica pertenece la joyería moderna del Senegal y de Songhai; incluye:
brazaletes, ajorcas, aretes y pinjantes de cobre, aluminio, estaño, plato
y oro.
Abajo, izquierda: Brazaletes en filigrana de oro, con broches en forma
de hoja. Túnez. La filigrana aparece en tiempos muy tempranos en
Egipto, China e India; más tarde se produce una hermosa filigrana en
Grecia y Etruria. Durante la Edad Media, sajones, bretones y celtas de
Irlanda y moros de España consiguen hacer trabajos exquisitos. Hoy
en día este tipo de joyería es característico de los países mediterráneos, de México, la India y de los países escandinavos.
Enfrente: Collar de plata dorada, con recipiente para perfume, usado
por las novias o en las festividades. Etiopía. La joyería etiope se desarrolló al servicio de los emperadores y príncipes y de la Iglesia Copta
Cristiana. Su hermosa técnica, especialmente la aplicada a la plata,
sigue en auge. Los joyeros, que generalmente no pertenecen a los
grupos semitas cristianos, son considerados como una casta inferior.
Arriba, izquierda: Tambores tallados en madera con parche de piel
de cabra. Camerún. Se usan en festividades y danzas religiosas. La
música africana, de calidad rítmica, percusiva, tiene en el tambor su
instrumento característico; de naturaleza funcional, puede ser religiosa
y ceremonial; existen canciones para las labores cotidianas, para las
estaciones, de juegos, de pesca, etc.
Abajo, izquierda: Tambores de madera y piel de la tribu Fang. Pintados
y pirograbados. Gabón. Los Fang hacen bellos tambores cilíndricos
decorados con figuras humanas o motivos geométricos.
Enfrente: Instrumentos musicales. Etiopía. Se cree que la legendaria
arpa de David era semejante a esta “bagaña”, lira grande de diez cuerdas que se pulsa con los dedos. Se toca frente a las iglesias durante
la Cuaresma o en otras festividades religiosas. La lira de seis cuerdas,
“krar” y el “massenko” único instrumento de arco cuya sola cuerda
está formada por varias crines de caballo, son instrumentos seculares.
El tambor de hierro tiene el parche de piel con pelo.
Enfrente, izquierda: Tapiz “faraónico”, de algodón. RAU, Técnica de
aplicado. Desde hace siglos los diseños geométricos o volubles son
típicos en la decoración del Medio Oriente, ya que la religión musulmana prohibe la representación de la figura humana o cualquier tema
de la naturaleza. En toda obra de arte, grande o pequeña, aparece invariablemente el famoso “arabesco” constituido por líneas curvas que
se entrelazan o forman volutas; este diseño unido al uso de brillantes
colores le imprimen su sello característico.
Enfrente, arriba, derecha: Colcha de piel de vaca, decoración pintada
con tintes vegetales. Djimma, Etiopía. Estas pieles se usan en las zonas
rurales como también colchones de las rústicas camas de madera.
Enfrente, abajo, derecha: ‘Vente”. Tela de seda. Ghana. Estos “Kentes”
están formados por tiras de 10 cm. de ancho cosidas, en sentido vertical, unas a otras. Los hilos de seda con que se tejen estos “kentes”
se obtienen destejiendo totalmente las piezas de tela de seda que
importan de Holanda, para volverlos a tejer según sus gustos. Algunos
clanes o individuos poseen diseños particulares.
Derecha: Tapiz de algodón con aplicados, de la tribu Fon. Dahomey.
Estos tapices hechos por la casta de artesanos de Abomey forman
parte del arte funerario. Los vívidos colores de los motivos aplicados
corresponden a las palabras de las canciones de elogio que componen
los amigos del muerto. Son verdaderos pictogramas.
ARTE POPULAR AMERICANO
El arte popular del Continente Americano (de Alaska a la Tierra del Fuego) ha
tenido las transformaciones resultantes de la incorporación de la mayor parte
de la población indígena a la cultura europea (específicamente la española,
tras siglos de colonización en la casi totalidad de estos países); al contacto con
grupos de esclavos africanos llegados durante la conquista; a la apertura de la
ruta de Asia por medio de la nao que comerciaba entre Manila y Acapulco; y
a las aportaciones que trajo la colonización inglesa, portuguesa o francesa a
distintas naciones, durante largos periodos históricos. Este inevitable proceso
de “acomodamiento” -al que hay que añadir la influencia de otros países
europeos, por motivos de una moda imperante y míticas presencias asiáticas
y escandinavas antes de que el Continente fuera descubierto- produjo de
inmediato una nueva manera de concebir el arte en todas sus expresiones,
un estilo que en su infinita variedad conoce rasgos comunes e idénticas
aspiraciones.
La presencia de la mano indígena transformó los conceptos tradicionales del arte
imperantes en Europa. Gracias a su poderosa imaginación, a sus experiencias
peculiares, a un concepto religioso, filosófico y social que constituía una razón
de vida, el indígena consiguió un nuevo estilo que, a la vez, enriqueció las
maneras de expresarse de los europeos y diversificó las materias primas de
que ellos disponían. En la joyería, la cerámica, el lacado, la cestería, los tejidos,
el arte popular americano, a pesar del inevitable proceso de industrialización,
se conserva en toda su riqueza, como una necesidad de creación artística.
Enfrente: Máscara tallada en madera y
pintada. (Siglo XVIII). Era un buzón de San
Cristóbal de las Casas, Chiapas, México. Estos
decorativos buzones eran muy comunes en
las ciudades durante la época colonial.
Enfrente, arriba: Máscaras antiguas, de madera. Colección Luis Luján,
Guatemala.
Enfrente, abajo, izquierda: Máscara de madera de los indios sibundoy.
Colombia
Enfrente, abajo, derecha: Máscara de madera de los indios araucanos.
Villarrica, Chile.
Derecha: Máscara antigua, madera tallada, con barba de crin. Colección Luis Luján, Guatemala.
Izquierda, arriba: Traje con máscara de tela de corteza. Cubre totalmente el cuerpo. Colombia. Pertenece a la cuenca del río Vaupés,
tributario del río Negro, afluente del Amazonas. Representa a monstruos de la selva o cualquier otro ser viviente. Pero tal vez su papel
más importante es el de encarnar durante las ceremonias religiosas a
los espíritus de los ancestros que se llevan el alma del muerto, mitigando así la pena de los deudos. Las máscaras con traje se usan en toda
la cuenca del Amazonas en los ritos de la pubertad, en los de siembra,
recolección y en las fiestas de construcción de las casas.
Izquierda, abajo: Traje de papel cortado y pegado sobre un forro de
algodón. Bahamas. Usado por los participantes de la fiesta de Junkanoo. Completa este atuendo un gran sombrero. Acarrean, además,
grandes conchas de caracoles marinos de cartón moldeado y recubierto con papel recortado.
Enfrente: Máscara de “papier-maché” que se usa durante el Carnaval en la ciudad de Ponce, Puerto Rico. Hecha por el artesano Juan
Alindato. El Carnaval es una fiesta que se celebra en países de religión
católica romana. Precede a la Cuaresma, periodo de cuarenta días de
ayuno y penitencia que antecede a su vez a la Pascua. Desde antiguo
el Carnaval se festeja con desfiles y mascaradas. Esta celebración se
originó en ritos profanos pre-cristianos de la fertilidad, especialmente
aquéllos relacionados con la llegada de la primavera y el renacer de
la vegetación.
Abajo: Máscara samuú, de madera. Paraguay. A través de los siglos se
ha desarrollado en Latinoamérica, en lo que se refiere a las máscaras
de festividades, un estilo que combina elementos cristianos y precolombinos.
Abajo, derecha: Máscara en forma de cráneo, de madera tallada y
pintada. Colección del licenciado Luis Luján. Guatemala. Este país ha
sido asiento de una intensa actividad artística durante más de 3 mil
años. Entre los mayas precolombínos, que habitaron esta región, el
tallado de la madera era usado profusamente. Hoy en día, combinan
este arte con la pintura, especialmente en las máscaras y arcones.
En todas sus expresiones artísticas se encuentran innumerables testimonios tanto de la época pre-hispánica como del periodo colonial.
Esta influencia pre-hispánica aparece mucho más claramente entre los
productos de las poblaciones de las tierras altas, donde se localiza la
mayoría de los grupos indígenas. El 50% de la población guatemalteca
está formado por indios que conservan, junto con su idioma, el traje y
otros muchos rasgos característicos.
Enfrente: Retablo de madera, con figuras de estuco pintadas. Perú. La
parte superior es un “nacimiento”, la inferior una fiesta con músicos y
bailarines. Estas cajas-retablos con figuras sagradas fueron introducidas
en Perú por los misioneros durante la Conquista. Los indios empezaron a hacerlas para sus hogares e incorporaron a las escenas de tipo
religioso elementos tomados de la vida cotidiana. Son testimonio de la
destreza y genio creador indígenas.
Arriba: Figuras de pan para el Día de Muertos. Pichincha, Ecuador. Son
ofrendas que se hacen, la víspera del Día de Muertos (2 de noviembre) a las almas que vuelven a la tierra; al día siguiente, y ya que los
muertos han, simbólicamente, tomado su parte, los familiares comen
los panes o los usan como adorno en las casas durante el año. El
día 2 de noviembre los católicos rezan por las almas que están en el
Purgatorio, lugar donde se purifican de sus pecados para ascender al
Cielo. Esta costumbre de poner, en la noche que antecede el Día de
Muertos, ofrendas de comida y flores e iluminar con velas las tumbas
de los familiares desaparecidos es frecuente en algunos países de religión católica.
Enfrente: “Huida a Egipto”. “Papier-maché”, trajes de tela estucada.
Hecho por Helario y Georgina Mendivil, de Cuzco, Perú. Estas figuras de santos, aunque de clara influencia española son de sensibilidad
totalmente peruana.
Enfrente: “Arbol de la vida” en cerámica pintada de Metepec, Estado
de México, México. “El árbol de la vida” es uno de los símbolos más
antiguos de la fertilidad y del renacimiento de la tierra. Existió tanto
en la América precolombina como en el Viejo Mundo. Este símbolo
llegó a los países mediterráneos con la ocupación musulmana de la
Península Ibérica. Parece haberse originado en la “Vid” del Antiguo
Testamento y más tarde, tras un periodo de confusión, aparece ligado
o combinado con el “Arbol de Josué”, árbol genealógico de Jesús.
Esta versión fue la que trajeron a América los españoles. Sus grandes
posibilidades decorativas lo hicieron muy popular y existen múltiples
versiones de él. Los “árboles” de Metepec se hacen con una técnica
mixta de molde y modelado a mano, se hornean, se bañan en una
mezcla de cal y cola y se pintan con brillantes colores de anilina.
Arriba, derecha: Adán y Eva, madera pintada, Paraguay. Desde el siglo
XVI al XVIII las misiones jesuitas llamadas “Reducciones” fueron uno
de los factores más importantes en la mezcla de las culturas guaraní y
española. Por esta razón gran porte de la producción artística de este
país es de carácter religioso, las pequeñas tallas de santos constituyen
una importante artesanía.
Abajo, derecha: Adán y Eva, madera. Estado de Nuevo México,
EE.UU. la influencia española en el suroeste de los Estados Unidos
produjo un estilo de pintura y tallado en madera conocido como “los
santos”. Bajo la enseñanza de los misioneros franciscanos, los artesanos, tanto indios como colonos, empezaron a tallar imágenes de
santos o escenas religiosas.
Arriba, izquierda: Iglesia en cerámica policroma. Procede de Quinua,
Ayacucho, Perú. Estos objetos se colocan en los techos de las casas
de los pueblos de Ayacucho, para proteger el hogar de los espíritus
malignos. El estilo en que se pintan es de origen peruano antiguo.
Abajo, izquierda: Representación de Oricha-oko, dios de la agricultura. Cuba. Se le representa por un arado de metal blanco o de
plomo. Oko, según la leyenda era rey en sus lejanas tierras, por lo
que el arado lleva siempre, como signo de realeza una sombrilla para
protegerlo del sol. Este objeto ritual pertenece a los grupos de origen
africano cuyas costumbres y creencias religiosas, comunes a gran
parte de la población negra de la región caribe, fueron traídas por los
esclavos de Africa Occidental. En el Nuevo Mundo, se introdujeron
elementos cristianos y en muchos casos las deidades africanas se identificaron con diversos santos cristianos.
Enfrente: “la mano divina”. Madera, escultura religiosa; hecha por el
imaginero Norberto Cedeño, en Toa Alta, Puerto Rico.
Arriba: Pintura de arena, de “Ardilla gris” o Fred Stevens, curandero
navajo. EE.UU. Para aliviar las enfermedades los curanderos navajos
utilizan una ceremonia de cántico, compuesta por pinturas de arena,
canciones, danzas y oraciones. la pintura de arena representa, de
hecho, un altar con sus dioses tribales y leyendas; sobre él se sienta
el’ paciente para recibir beneficio espiritual. Debido a su naturaleza
sagrada, las pinturas deben comenzarse y destruirse en un término de
doce horas. Su destrucción sigue ritos ceremoniales ya que han absorbido, simbólicamente, el mal o la enfermedad que sufría el paciente.
los cánticos y rituales, las hierbas medicinales y el donar la pintura
de arena al paciente tienen efectos milagrosos en la curación de los
aquejados tanto del cuerpo como del espíritu. Esta pintura fue donada
a México por los EE.UU.
Arriba, derecha: Escudo de indio síux. EE.UU. los indios del norte de
Estados Unidos creen que los objetos y ropa que usan les confieren
la fuerza así como otras cualidades de los animales conque fueron
hechos, tanto que su uso utilitario es de importancia secundaria. Este
escudo, confeccionado de piel de búfalo y plumas de águila, depara
a su dueño guerrero la fuerza del búfalo y el poderío y velocidad del
águila, aunque es mínima la protección física que le otorga.
Abajo, derecha: Tazón en forma de serpiente. Cerámica. Hecho por
Douglas Crowder -indio choctow de Oklahoma, EE.UU.- en el Instituto de las Artes del Indio Americano en Santa Fe, Nuevo México.
Este Instituto, patrocinado por el gobierno de EE.UU. enseña y estimula la expresión artística entre los artesanos indios norteamericanos
y esquimales.
Arriba y enfrente: Tallos en piedra jabonosa (esteatita). Canadá, Consecuente al impulso que
el gobierno canadiense otorgó al desarrollo de las artesanías esquimales, desde 1949 ha ocurrido un gran renacimiento de este arte popular. Los cazadores esquimales, anteriormente
poco afectos a cualquier manifestación artística, han empezado a producir esculturas en marfil
y esteatita. Estas esculturas, que van desde el más absoluto realismo a la abstracción, registran
sólo aquellos temas o sujetos que les son íntimamente familiares. Son, por tanto, reflejo fiel
del mundo en que viven o de las actividades cotidianas que conforman su vida. Las artesanías
esquimales han conocido una enorme aceptación, tanto entre los conocedores como entre
el público en general. El Gremio de Artesanías Canadienses, en Montreal, es el punto de
reunión de las tallas producidas en los remotos pueblos esquimales del Ártico Oriental canadiense. Las más bellas proceden de Cabo Dorset, donde se produjeron los más vigorosos y
originales estilos del Artico. Las tallas modernas siguen siendo una forma de expresión artística
tan genuina y expresiva como pudieron haberío sido sus antecesoras.
Arriba, izquierda: Muñecas de madera, vestidas con los trajes típicos
de los indios de la región del río Putumayo, Colombia. Este río separa
Colombia de Perú y Ecuador. El poncho del hombre, así como la falda
y el chal de las mujeres son de algodón tejido a mano. Las mujeres
se sujetan la falda con la típica faja, cinturón también tejido a mano
frecuente tanto en México como en Centro y Sudamérica.
Abajo, izquierda: Muñecas hechas con hojas de maíz de la región de
los montes Apalaches. EE.UU. En años recientes ha ocurrido en estas
tierras altas del sur y entre los indios del suroeste un renacimiento
de las artesanías; muchos de estos objetos tradicionales se hacen
usando técnicas y modelos antiguos. Los ahorrativos montañeses
anglo-sajones utilizan desde siempre los materiales que no tienen
valor comercial en la fabricación de objetos decorativos útiles, como
es el caso de estas muñecas de hojas de maíz.
Arriba: Muñecas de paja de toquilla. Cuenca. Ecuador. La principal
industria de la ciudad de Cuenca, Ecuador.
Enfrente: Dragón de “papier-maché”. Colección del licenciado Rodolfo Rivera, México. Esta figura está hecha con la misma técnica y por
los mismos artesanos que hacen los “judas”, grandes figuras hechas de
un armazón de carrizo recubierto de “papier-maché” pintado y con
cohetes. El Sábado de Gloria, se queman los “judas” en las calles y
plazas de las ciudades entre a algarabía de la población. Parece que su
origen data W tiempo de la inquisición, cuando en este mismo día se
quemaban a los brujos y herejes; la costumbre persistió, pero en vez
de quemar personas se queman efigies de cartón del traidor Judas. los
“judas” pueden tener figura de diablo, de animales fantásticas -como
esta “alabrija”, ; a veces son efigies caricaturescas de malos políticos o
personajes odiados por el pueblo.
Arriba, derecha: Jarra en cerámica en forma de llama estilizada. Perú.
Este tipo de cerámica peruana actual conserva las formas de los antiguos recipientes de cerámica inca.
Abajo, derecha: Alcancía en cerámica negra, con decoración incisa.
De Quinchamali, Chile. Esta conocida cerámica combina elementos
españoles, araucanos e Incas.
Enfrente: Jarrón de barro bruñido de Tonalá, Jalisco, México, siglo xviii.
La cerámica bruñida más hermosa de México proviene de Tonalá,
centro alfarero desde la época pre -hispánica. Durante la Colonia, los
alfareros de este lugar fueron influidos por la cerámica china -que
llegaba a México por Acapulco- en particular en lo que se refiere a la
técnica del pincelado. Los artesanos de Tonalá siguen usando verticalmente, al estilo oriental, su pincel de pelo de perro.
Arriba, derecha: Arcón antiguo de laca. Olinalá, Guerrero, México. En
México el laqueado es una artesanía netamente indígena. los pobladores pre-colombinos laqueaban cucharas y platones usando las técnicas de pintado, incrustacíón o rayado. Tanto los métodos como los
materiales empleados eran muy similares a los que usaban los chinos.
Esta pieza es de laca pintada.
Abajo, derecha: Plato grande, en cerámica de Talavera de Puebla. Finales del siglo XVII. Colección del Dr. Rubín de la Borbolla, México. En
el México pre-hispánico se desconocía el vidriado de la cerámica; esta
técnica fue introducida por los españoles en el siglo XVI, cuando llegaron de Talavera de la Reina, famoso centro alfarero español, algunos
maestros ceramistas. Así se originó la Talavera de Puebla, los alfareros
indígenas fueron poco a poco cambiando los diseños decorativos y
esta cerámica adquirió cada vez más, un carácter mexicano, pero la
técnica que sé usa hoy en día es casi la misma de hace 400 años.
Enfrente, arriba: Figuras de cerámica policroma y bruñida. Paraguay.
Abajo: Jarras de cerámica vidriada en forma de cara. Procedencia de
Antigua, Guatemala. Las del centro son de la región de los Apalaches,
EE.UU. la de la derecha es de cerámica bruñida y es originaria del
Paraguay.
Derecha: Vasija de cerámica con decoración en relieve. Jamaica.
Abajo, izquierda: Tazas de cerámica vidriada con decoración en relieve. Honduras. Abajo, derecha: Botijo en cerámica con decoración
pintada. El Salvador.
Enfrente: Bule tallado con decoración pirograbada. Procede de Cochas, Huancayo, pertenece a la familia Medina, Perú. En casi todos los
lugares que fueron asiento de pueblos pre-hispánicos se han hallado
bules (la cáscara seca de la calabaza): los que se encontraron en Huaca
Prieta, Perú, datan del año 2 300 a. C. Esto indica que la calabaza fue
una de las primeras plantas domesticadas por el hombre americano.
Desde tiempos ínmemoriales estos guajes se usaron como vasos,
cucharas y tazones o como ornamentos. la decoración pirograbada de
los bules fue, en Perú, anterior a la cerámica. Este tipo de decoración
ha subsistido desde los tiempos de la Colonia hasta la ¿poca actual. la
superficie total del “rnate”, así se llama este recipiente, está cubierta
por escenas de la vida cotidiana, con frecuencia los episodios que describen aparecen en secuencia, a la manera de una tira cómica.
Arriba, derecha: Pequeño bule con base, tallado. Nicaragua.
Abajo, derecha: Bules grabados, con decoración pintada y pirograbada. Uruguay.
Enfrente: Mates con aplicaciones de plata grabada, y “bombillos”
(tubos para sorber el té) de plata. Paraguay. El mate es también el
nombre de la planta aromática de cuyas hojas se hace la típica infusión
sudamericana. Los bombillos tienen en el extremo que se sumerge
pequeñas perforaciones que evitan sorber los pedacitos de hoja.
Arriba, derecha: Estribo y espuelas de hierro con incrustaciones de
plata, Típicas de las provincias de Mendoza y San Juan, Argentina. El
estribo es del tipo “ trompa de chancho” y las espuelas son “Nazarenas”. Los largos dientes de estas últimas están templados de manera
que cada espuela produzca un diferente sonido con los movimientos
del jinete. Por eso se les dice también “Lloronas”.
Centro, derecha: Antigua “rastra” de plata y oro. Buenos Aires, Argentina. Adorno que sustituye a la hebilla en los cinturones de los gauchos
de las pampas argentinas. La roseta central es de oro, grabada con pájaros y con las iniciales de] dueño. Los eslabones de las cadenas están
hechos a mano y rematan en una flor de oro estilizada.
Abajo, derecha: Alfileres para sujetar el poncho y cinturón de plata
adornado con colgantes de discos. Usados por los indios araucanos
de Temuco, Chile.
Izquierda: Antiguo sarape de lana, de Saltillo, Coahuila, México. El
tejido del algodón y otras fibras duras es una de las artes más antiguas
de México y se sigue practicando en casi toda la República, pero el
tejido de la lana apareció cuando los españoles trajeron los borregos,
animales desconocidos en América. En México, el tejido de sarapes
-que lo mismo sirven como capa que como cobija- junto con el de los
rebozos (chales) y ceñidores (cinturones o fajas con que se sujetan el
“enredo” o falda, las mujeres indígenas) sigue siendo una de las artesanías más importantes. Saltillo ha sido, desde hace mucho tiempo, el
centro de tejido de sarapes más famoso de la República.
Enfrente. “MoIas”. Constituyen el frente y la espalda de las blusas de
las mujeres de la tribu india cuna, de las islas de San Olas, Panamá. Se
hacen con una laboriosa y complicado técnica de aplicado. Los motivos geométricos son generalmente de animales, aunque no es raro
encontrar actualmente algunos inspirados en anuncios comerciales
modernos.
Enfrente, abajo: Huipiles de algodón tejido a mano y bordado. Guatemala, El huipil es una prenda femenina a manera de blusa o vestido
que todavía usan muchas indígenas de México y Guatemala. Está
hecho de un rectángulo de tela doblado que se cose en los lados
dejando dos aberturas para sacar los brazos y otra, en el doblez, para
la cabeza. Estos huipiles, por ser cortos, hacen las veces de blusa y se
llevan con el “enredo”.
EUROPA
El arte popular europeo goza de tradiciones, influencias, materias primas y
mercados de que no disfrutan otros continentes; en términos generales, se
elabora más para su exportación a Otras partes del mundo que para su consumo
local o familiar. A las viejas tradiciones se han sumado numerosas escuelas
destinadas al entrenamiento de los artesanos y al mejor aprovechamiento
de diseños antiguos o modernos. El artesano europeo surte al mercado
internacional de objetos de diversas escuelas, estilos y épocas del arte manual:
alfombras, tapetes, telas finas, encajes, cerámica, joyería, vidrio soplado,
prensado y esmerilado, artículos de piel, muebles y diversos utensilios para el
hogar, elaborados con la pureza y calidad obtenida a través de generaciones.
El artífice y el artesano europeos se hallan en general protegidos por
organismos nacionales e internacionales que los ayudan mediante créditos
para la producción y la apertura de mercados para sus productos. Debe,
consecuentemente, considerarse su trabajo como una industria manual
destinada esencialmente a la exportación.
Enfrente: Cascanueces de madera de la
región de Seiffen. República Democrática
Alemana. Los cascanueces adoptan variadísimas formas: personajes grotescos, animales,
máquinas infernales o de múltiples utensilios.
Los más famosos son los del siglo XVIII.
Independientemente de este aspecto económico, hay corrientes artísticas
actuales de extraordinaria vitalidad, desarrolladas principalmente en los países
nórdicos, pero presentes en todas las naciones. Las asociaciones de arte
industrial y arte decorativo, las escuelas de artes aplicadas y los talleres han
revolucionado muchas técnicas y han abierto nuevos senderos a la imaginación
creadora. A la sencillez, se aúnan la funcionalidad y el equilibrio entre la materia
y la forma.
Izquierda: Muñecas de madera, tipos de yemenitas. Israel. Desde
1948, en que se convirtió en un país independiente, Israel ha recibido a más de un millón de hebreos. Procedentes de todas partes
del mundo, trajeron consigo un riquísimo acervo artesanal; una parte
de él era específicamente hebrea, mientras otra correspondía a los
diferentes países de donde venían. Entre 1948 y 1950 llegaron 50 mil
hebreos yemenitas cuya influencia se ha hecho sentir notablemente
en el arte folklórico israelí.
Enfrente: Figuras de novios, en papel recortado hechas en 1952
por Zofia Igielska, de Rybie, Polonia Central. Las figuras de papel
recortado aparecieron hace unos ochenta años y constituyen una de
las artes folklóricas más características de Polonia. Estas, a veces muy
elaboradas, figuras se pegan en las paredes de las casas o se montan
en complicadas estructuras y se cuelgan del techo. Cada región de
Polonia tiene un estilo propio y distinto en este tipo de artesanía.
Arriba, izquierda: “Madre e hijo”. Templo sobre vidrio. 45 x 37 cm.
Pintado en 1968 por Helena Roj-Ciaptak, de Zakopane, sur de Polonia. Las pinturas sobre vidrio han sido durante largo tiempo objetos de
devoción muy populares. Aunque se conocen en casi todo el mundo
se consideran clásicas en Europa Oriental. Generalmente son imágenes de la Virgen. Su temática se basa también en vidas de santos o
episodios bíblicos, pero no es raro encontrar escenas históricas o de la
vida de cualquier particular. La pintura sobre vidrio, de técnica espontánea y primitiva no parece tener lazos con ningún estilo artístico especifico. Las pinturas sobre vidrio no son ya anónimas; van firmadas.
Abajo, izquierda: Paseo de leñadores con músico?. Polonia. Temple
sobre vidrio. 45 x 37 cm. Pintado por Helena Roj-Ciaptak en 1968,
de Zakopane, sur de Polonia.
Enfrente: “Virgen llorosa”. Pintura sobre vidrio. 42.5 x 38.3 cm.
Anónimo. Propiedad del Museo Brakenthal, Sibiu, Rumania. Hasta
hace unos años, Nicula, Transilvania, Rumania, fue el centro de la pintura sobre vidrio, parece haber llegado allí de los Cárpatos eslovacos;
de Nicula se extendió a las regiones cercanas en los comienzos del
siglo XVIII.
Enfrente: “Nacimiento” hecho por Zandi Schläffer de Salzburgo,
escultor especialista en “nacimientos” en madera. Austria. Las tallas
austríacas en madera gozan de gran renombre. Se usan las técnicas
de burilado, relieve e incrustado. Este nacimiento consta de 19 figuras
humanas, 5 grupos de ángeles y 24 grupos de corderitos. Las casas,
con sus salientes balcones, sus aleros y vigas talladas y pintadas son
exactas reproducciones de la arquitectura rural de la región alpina.
Los “nacimientos” son representaciones del Niño Jesús en el pesebre, rodeado por María, José, los pastores (en este caso pastores
austriacos), los Reyes Magos y algunos animales. Desde la Edad Media
los “nacimientos” se colocan en las iglesias el día de Nochebuena y
permanecen hasta el 6 de enero. Esta costumbre parece haber sido
instituida por San Francisco de Asís en el pueblo de Greccio, Italia, en
1223. Es una tradición hogareña.
Derecha: Muñecas ataviadas con el traje regional del cantón de Appenzell, sección de Suiza de habla germana. En Europa las muñecas
suelen-tener una doble finalidad: como juguetes o como decoración
de los hogares; por esta segunda razón son abundantes las colecciones de ellas en muchos países.
Izquierda: “Cristo meditando”. Talla en madera de álamo, pintada.
Hecha en 1967 por Jan Krajeski, de Zawidz, Polonia Central. La
pintura y escultura religiosas fueron muy populares en siglos pasados.
Las esculturas se colocan generalmente en las pequeñas capillas que
bordean los caminos, y las pinturas eran objeto de devoción en los
hogares rurales. La talla en madera sigue siendo una de las manifestaciones folklóricas más extendidas en Polonia. Aunque los temas
religiosos han ido desapareciendo, sus diversas manifestaciones siguen
adoptando las formas tradicionales.
Arriba: Animales tallados en madera en el taller VEB Rhönkunst de
Empfertshausen. República Democrática Alemana. Alemania se ha
distinguido desde hace mucho por sus tallas en madera y su destreza
se aprecia en múltiples ejemplos. En los siglos XV y XVI la producción
se centró sobre todo en esculturas monumentales o figuras de altar.
Abajo, izquierda: Puerco espín. Cerámica. Hecho por Walter Gebauer, maestro ceramista. “Cerámica Bürgel para casa y jardín”. República
Democrática Alemana. El arte folklórico alemán es especialmente
rico en su desarrollo histórico y en sus manifestaciones visuales. La
cerámica alemana tuvo su apogeo en el siglo xvin. De las manos de
los ceramistas actuales salen figurinas de brillante colorido, así como
vasijas y plat6s decorados con temas de la Biblia, la naturaleza, la vida
popular o con motivos geométricos muy variados. El artista popular
alemán es conocido por sus excelentes trabajos.
Enfrente: Collar de oro, de Tapio Wirrkala, Finlandia. El arte industrial
finlandés ha alcanzado su apogeo después de la Segunda Guerra Mundial; el Sr. Wirrkala es uno de sus más connotados diseñadores.
Arriba, izquierda. Tarro para cerveza en plata. Hecho en 1730 por
Hans Norin, maestro orfebre de Norrköping, Suecia. Pertenece a la
colección de «recipientes para beber usados a través de los siglos”,
amablemente prestados por el Museo Nórdico de Estocolmo, con
los que Suecia participó en la exposición. El trabajo sueco en metal
ha gozado siempre de gran fama, en especial la plata repujada, así
como la imaginativa aplicación del hierro forjado. La artesanía sueca
hunde sus raíces en la vigorosa abstracción y figuras zoomórficas del
arte vikingo.
Abajo, izquierda: Tazón para beber en madera. Suecia. Estos tazones
generalmente pintados de rojo, aparecen en el Medievo y se han
usado durante siglos. Este de Dalecarlia data del siglo XVII y tiene
inscrito un dicho.
Enfrente: Cuenco en madera con las asas talladas, en forma de cabezas de dragón. Suecia. El tallado en madera, una de las artesanías más
populares en Suecia, fue el ornamento obligado tanto de la arquitectura, como del mobiliario o de los enseres domésticos. Durante el siglo
XVIII fue poco a poco cediendo su lugar a la pintura, complementaria
al principio, pero que terminó por sustituirlo. Este tipo de tazones son
comunes en Dalecarlia, provincia que ha conservado muchas antiguas
costumbres. Data, posiblemente, del siglo XVIII.
Arriba, izquierda: Cerámica negra. Polonia. Estos objetos de cerámica
negra fueron modelados en 1967 por Bronislau Jackowski, M pueblo
de Buksztel, en la parte oriental de Polonia. El recipiente alto es un jarro para leche, y el pequeño, doble, llamado “Dwajaki” (gemelos) sirve
para llevar la comida a los granjeros cuando trabajan en el campo.
Abajo, izquierda: Jarros y plato en cerámica vidriada. Rumania. la
cerámica es la artesanía más importante de Rumania. La decoración
puede ser pintada, incisa o de relieve, cubierta o no por el vidriado.
Enfrente: Botellones y candelero de cristal iridiscente inspirados en
piezas arqueológicas. Israel. El cristal en sus infinitas formas, luces y
colores ha sido, en la historia de la humanidad, el material estético
por excelencia. Se han encontrado, en las tierras que son hoy Israel,
objetos de este material que datan del 29 milenio a.C. El cristal del
siglo VI a.C. de esta misma región -muy parecido al egipcio M mismo
período- se producía en grandes cantidades y era objeto de exportación. En el mundo greco-romano el cristal que llegaba de Siria gozaba de gran renombre; probablemente esto se debía al hecho de que
eran artesanos judíos los que trabajaban en los centros de producción
sirios. En recientes excavaciones hechas en los alrededores del mar de
Galilea y de Nazaret, en estratos arqueológicos de la era Cristiana, se
hallaron ejemplares de cristal soplado y moldeado.
Arriba, izquierda: Hebilla de un cinturón, en plata labrada. la península
de los Balcanes es famosa por su exquisita joyería. Entre los tesoros de
joyas de la época medieval, los más ricos pertenecen a esta región. la
artesanía de los metales, de muy alto nivel, produce gran cantidad de
objetos de adorno personal así como recipientes domésticos y lámparas. Son especialmente notables los trabajos en plata de la ciudad
de loannina.
Abajo, izquierda: “Pafte”, hebilla de cinturón en metal dorado, incrustada con aljófar y piedras verdes. Yugoslavia. Casi toda la artesanía
y joyería de la península balcánica conjuga estilos islámicos y bizantinos.
Enfrente: Collar de plata dorada con tres discos de filigrana engastados
con turquesas, perlas y ópalos. Grecia. El oro se trabaja en Grecia
desde tiempos muy antiguos; se han encontrado objetos en tumbas
del siglo VIII a.C.
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