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ARTICULO 1º.- En consecuencia con lo dispuesto por el artículo
42 de la Constitución Nacional, el Poder Ejecutivo no podrá
dictar normas, reglamentos o actos administrativos que de
cualquier
forma
distorsionen
los
mercados
de
bienes
agropecuarios o de origen agropecuario.
El comercio interno y externo de productos agropecuarios o de
origen agropecuario no podrá ser restringido ni cualitativa ni
cuantitativamente, ni podrán fijarse cupos o límites de precios
en aquellos mercados que sean competitivos.
ARTICULO 2º.- Suspéndanse por el término de un año a partir
de
la
sanción
de
la
presente
ley,
todas
las
normas,
reglamentos y actos administrativos, y sus efectos, que
impliquen cualquier forma de distorsión de los mercados de
bienes agropecuarios o de origen agropecuario, o restricciones
cualitativas o cuantitativas, que fijen cupos o límites de
precios en aquellos mercados que sean competitivos.
ARTICULO 3º.- Durante el período de suspensión del artículo
anterior, las autoridades sanitarias deberán limitarse al control
fitosanitario,
pero
deberán
abstenerse
de
imponer
limitaciones, restricciones o trabas al comercio nacional o
internacional
de
bienes
agropecuarios
o
de
origen
agropecuario, basadas en el control de calidad de dichos
productos.
ARTICULO 4º.- Dispónese que carecerán de validez todas las
reglamentaciones y los acuerdos contractuales que limiten la
competencia o que de cualquier forma distorsionen los
mercados,
rigiendo
exclusivamente
establecidas en la presente ley.
las
condiciones
ARTICULO 5º.- Ante cualquier violación de los mandatos de
esta ley, el Ministerio Público realizará la correspondiente
denuncia por prevaricato e incumplimiento de los deberes de
funcionario público y los jueces intervinientes procederán de
conformidad
con
lo
previsto
Constitución Nacional.
ARTICULO 6º.- De forma.-
por el
artículo
43
de
la
FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
El artículo 42 de la Constitución Nacional
ordena a las autoridades nacionales, ya sea que integren los
poderes Ejecutivo, Legislativo o Judicial, “proveer a la defensa
de la competencia contra toda forma de distorsión de los
mercados”.
La competencia entre los proveedores de bienes y
servicios, para satisfacer las necesidades y deseos de los
consumidores y usuarios es, en consecuencia, un derecho de
los consumidores y un tema de interés público.
Es por ello que el Poder Ejecutivo no puede dictar
medidas que distorsionen los mercados, esto es, que traben o
impidan su normal funcionamiento, pues esas medidas serían
contrarias al artículo 42 de la Constitución Nacional. Ello no
quiere decir que si el funcionamiento de un mercado no es
competitivo, las autoridades no deban hacer nada al respecto,
pues la misma frase del mismo artículo dispone también que
esas mismas autoridades deben proveer “al control de los
monopolios naturales y legales”. Pero está claro que no
pueden distorsionarse los mercados competitivos.
No obstante esta clara disposición constitucional, el
Poder Ejecutivo, en relación a la producción de bienes de
origen
agropecuario,
ha
dictado
una
serie
de
reglamentaciones y actos administrativos que interfieren,
limitan,
restringen
o
impiden
el
comercio,
interno
o
internacional y establecen precios y cupos o stocks, que
claramente distorsionan el funcionamiento de la provisión de
esos bienes en condiciones de competencia.
Por si ello fuera poco, una ley nacional ha establecido
que, en el comercio de carnes (que es uno de los afectados
por las medidas mencionadas), han quedado sin efecto todas
las normas que restringieran el comercio interno y externo, la
fijación de precios mínimos aplicables al mercado interno,
cupos,
restricciones
cuantitativas,
reglamentaciones
contractuales y toda otra disposición que limite el libre juego
de la oferta y la demanda en los mercados de carnes. Así lo
dispone el artículo 29 de la ley 24.307 (ratificatorio del
Decreto 2284/91), aplicado por medio de la Resolución Nº
259/92 del registro del Ministerio de Economía, que dice:
“Que el artículo 37 de las normas citadas (se refiere al
Decreto
2284/91)
dejó sin efecto
las regulaciones
establecidas en la ley 21.740, sus modificaciones y
reglamentaciones, en cuanto restringieran el comercio
interno
y
aplicables
externo,
al
la
mercado
fijación
interno,
de
precios
cupos,
mínimos
restricciones
cuantitativas, reglamentaciones contractuales y toda
otra disposición que limite el libre juego de la oferta y la
demanda en los mercados de carnes.”
Sin innovar al respecto, proponemos que se apruebe este
proyecto por el que se suspenden por un año las normas,
reglamentos y actos de la Administración que distorsionen los
mercados de bienes de origen agropecuario, para que en ese
lapso el Congreso pueda analizar el correcto funcionamiento
de los organismos estatales de control fitosanitario y de
fiscalización comercial.
Asimismo quedaría clara la imposibilidad de dictar
nuevas
medidas
–por
cualquier
organismo
de
la
Administración- que vulneren el artículo 42 de la Constitución
y la ley nacional 24.307.
Es deber del Poder Legislativo restaurar la supremacía de
la Constitución y de las leyes, allí donde haya apartamiento de
las mismas (artículo 31 de la Constitución).
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