El silbido de la Tierra

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ESPECIAL
VIERNES
01 DE JULIO DE 2016
juventud rebelde
DETRÁS
DE LA CIENCIA
A cargo de PATRICIA CÁCERES [email protected]
El silbido de la Tierra
Científicos estudian los extraños sonidos
que emite nuestro planeta
CONTRARIO a lo que se pudiera pensar, no
vivimos en un planeta silencioso y pasivo.
La Administración Nacional de la Aeronáutica
y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés)
detectó desde hace 60 años un silbido que
se emite desde la Tierra, el cual no es audible para los humanos. Hasta ahora se desconocía la fuente que lo provocaba.
Investigadores de la Universidad de Liverpool, en Londres, Inglaterra, recientemente
determinaron que el misterioso sonido lo originan las olas del Mar Caribe, según un artículo publicado en la revista Geophysical Research
Letters.
Concretamente se trata de «la ola de
Rossby», que viaja de este a oeste a través
del Mar Caribe. El recorrido dura unos 120
días y cuando desaparece en la costa occidental, aparece en el extremo oriental para
atravesar nuevamente la región.
El fenómeno fue bautizado desde hace
varios años como Rossbywormhole. Pero
ahora se confirmó que la masa de agua interactúa en el suelo marino, haciendo que
se produzca ese zumbido.
«En lugar de encontrar un suelo marino
tranquilo, descubrimos unas grandes e inexplicables oscilaciones», declaró el líder del
estudio, Chris Hughes, quien agregó que el
descubrimiento permite descifrar el comportamiento de los océanos ante el cambio climático, especialmente en la manera que
afectan a las costas cercanas.
MAR CARIBE: UN SILBATO GIGANTE
Todo empezó como una anomalía en
los modelos de presión oceánica que llevó
a los científicos a examinar con más detalle esa porción de océano comprendida
entre Las Antillas al norte y Venezuela al
sur. Porque el Mar Caribe presenta unas
oscilaciones características que no deberían estar ahí.
Con ese propósito el equipo de Hughes
utilizó modelos ya existentes y analizó las
corrientes del Caribe. Rápidamente notaron
que estos no funcionaban. Desconcertados,
decidieron cambiar el rumbo de la investigación y resolver el enigma.
Los oceanógrafos analizaron entonces
los niveles del mar y las lecturas de presión
tomadas desde el fondo marino por medio
de cuatro modelos diferentes de la actividad del océano durante el período de 1958
a 2013. También utilizaron información de
mareógrafos y mediciones por satélite de la
gravedad. Para su sorpresa, las oscilaciones
no eran resultado de un error, sino que estaban sucediendo en tiempo real.
Una gran ola que se propaga lentamente
hacia el oeste en el océano interactúa con
el fondo marino. Solo ondas de longitudes
particulares pueden sobrevivir a este proceso sin anularse mutuamente, pero estas
ondas se refuerzan, produciendo una oscilación con un período de gran nitidez.
Como resultado, el agua fluye dentro y
fuera de la cuenca cada 120 días. Este
cambio de masa es suficiente para provocar variaciones en el campo gravitatorio de
la Tierra que pueden ser medidas por satélites, afirman los expertos.
Las oscilaciones generaban un sonido
muy parecido al de una vibración eléctrica,
alrededor de 30 octavas más bajo que el
sonido más bajo de un piano, a una frecuencia que no puede ser captada por el oído
humano, pero tan poderosa que es percibida desde el espacio por el satélite Grace,
de la NASA.
«Podemos comparar la actividad del
océano en el Mar Caribe a la de un silbato.
Cuando soplas en un silbato, el chorro de
aire se vuelve inestable y excita la onda de
sonido que encaja en la cavidad del silbato.
Debido a que el silbato es abierto, el sonido se irradia hacia fuera, de forma que puedas oírlo», argumentó Chris Hughes.
Debido a que el Mar Caribe es parcialmente abierto, esto provoca un intercambio
de agua con el resto del océano que nos
permite «escuchar» la resonancia usando
mediciones de gravedad.
Aparte de lo raro que resulta la idea de
que un mar emita un sonido tan intenso que
pueda detectarse desde el espacio, lo cierto es que el particular sonido puede ser de
mucha utilidad. Sus descubridores pretenden
monitorizarlo y creen que sus variaciones
Un fenómeno electromagnético provocado
por las ondas de plasma de los dos
cinturones en forma de anillo que protegen al
planeta emiten un sonido que se asemeja al
chasquido de un delfín o a una alarma
lejana. Foto: www.24horas.cl
pueden usarse para predecir las mareas (y
posibles inundaciones costeras) con más
exactitud.
«Este fenómeno puede variar el nivel del
mar en hasta diez centímetros a lo largo de
la costa de Colombia y Venezuela, por lo
que entenderlo puede ayudar a predecir la
probabilidad de inundaciones costeras»,
subrayó el especialista.
Pequeños cambios en el nivel del mar
pueden aumentar en gran medida la probabilidad de pérdidas por inundaciones. Barranquilla, en Colombia, ha sido identificada
como una ciudad en la que las pérdidas por
inundaciones aumentarán drásticamente con
un mínimo de 20 centímetros de aumento
del nivel del océano.
Los científicos creen que el «silbido de
Rossby» también puede tener un impacto en
todo el Atlántico Norte,ya que regula el flujo de
la Corriente del Caribe,que es la precursora de
«La ola de Rossby», que viaja de este a oeste a través del Mar Caribe, provoca una especie
de zumbido. Foto: NASA Goddard Space Flight Centre
Las oscilaciones generan un sonido a una frecuencia que no puede ser captada por el oído
humano, pero tan poderosa que es percibida desde el espacio. Foto: www.dailymail.co.uk
la corriente del Golfo, un importante componente del motor climático del océano.
OTRO «CORO» SIDERAL
Durante años, los radioaficionados han
captado un sonido que produce nuestro planeta, conocido como la «canción» o el «coro»
de la Tierra. Pero nunca han podido percibirlo con suficiente nitidez.
Este murmullo radioactivo se asemeja al
chasquido de un delfín o al sonido que genera una alarma lejana y fue captado recientemente por las sondas gemelas RBSP
(Radiation Belt Storm Probes), de la NASA,
que contienen un instrumento llamado
Emfisis (Electric and Magnetic Field Instrument Suite and Integrated Science), construido por la Universidad de Iowa.
«Es más fácil escucharlo por la mañana,
por lo que a veces se refieren a estos ruidos
como coro del amanecer», comentó Craig Kletzing, investigador de la Universidad de Iowa y
uno de los científicos que construyó el instrumento utilizado para captar el sonido.
El equipo de expertos logró confirmar
que este coro no procede de ondas acústicas que se desplazan a través del aire. El
sonido, en realidad, es resultado de ondas
de radio que oscilan a frecuencias acústicas entre 0 y 10 kHz.
En realidad, se trata de un fenómeno
electromagnético que es provocado por las
ondas de plasma de los dos cinturones en
forma de anillo que protegen al planeta. Los
cinturones, que llevan el nombre del científico que los descubrió, James Van Allen, son
áreas en las que las partículas se mueven
en espiral entre los polos magnéticos.
«Así sonarían los cinturones de radiación
a un ser humano si en lugar de oídos tuviéramos antenas», dijo Kletzing.
«Se cree que las ondas de radio cumplen
un papel crucial en energizar los electrones
que constituyen los cinturones de radiación»,
añadió.
Kletzing espera divulgar grabaciones estéreo
del canto de la Tierra, algo sin precedentes.
Una de las misiones de las sondas gemelas es determinar si el coro es responsable por
los llamados «electrones asesinos»,que representan serios riesgos para los astronautas y
los satélites que orbitan la Tierra.
Se cree que la mayoría de los electrones
en el espacio son inocuos, con niveles de
energía demasiado reducidos como para
causar perjuicios a los seres humanos o a
los sistemas electrónicos.
No obstante, aquellos electrones que entran
en contacto con las ondas de radio del coro
experimentan un gran aumento de energía que
podría ser riesgoso, según una de las hipótesis que la nueva misión espera investigar.
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