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Municipios, salud y
gestión integrada:
Una Oportunidad
para el Fortalecimiento
del Ejercicio
de los Derechos
Ciudadanos
Las ferias son una expresión de las costumbres populares y valores de la
sociedad.
Desde la antigüedad, las ferias han convocado a la población acompañando a las
celebraciones religiosas y celebrando el día de descanso del trabajo (de allí que el
término "día feriado" es el día que no se trabajaba y por eso el término "feriado" que
viene de Feria).
La Feria es un lugar y tiempo de encuentro, de diálogo, de acuerdos y compromisos de toda índole (desde matrimonio, trueques de mercancías, solución a problemas
comunes, intercambio de información).
La historia de las ferias se ubica en un espacio determinado y está definida por un
entorno geográfico y poblacional.
La producción social de la salud y del desarrollo se conforman y se caracterizan
también en el contexto de los espacios poblacionales y geográficos determinados
definiendo condiciones de vida.
El gobierno local es más que el poder ejecutivo municipal. Es un conjunto
coordinado y articulado de acciones dirigidas hacia el bien común en un ambiente
donde hay transparencia de los recursos públicos disponibles y canales reales de
participación que van más allá de la mera consulta para determinar necesidades y
prioridades. El "Gobierno Local" es la materialización creativa de la interacción entre
los valores, principios y mecanismos de la democracia representativa y de la
democracia directa hacia la calidad de vida y el desarrollo humano.
Es una expresión genuina de las capacidades reales y potenciales de la sociedad
cuando se organiza y trabaja en redes sociales. Las reales necesidades de la gente tienen
que ser correctamente relevadas, desde sus causas raíces.
Las respuestas no son solamente técnicas sino también sociales y políticas.
Los ministros de salud de las Américas en el proceso de renovación de la
Atención Primaria de Salud (APS), reconocieron que la APS bien concebida y aplicada
es una herramienta de efectividad probada para la solución de la mayor parte de los
problemas de salud de las comunidades, sus familias e individuos.
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Una Oportunidad para el Fortalecimiento del Ejercicio de los Derechos Ciudadanos
La salud en su concepto más amplio como objetivo de la política pública, se
coloca en el nivel más elevado de la agenda política de desarrollo local.
La producción de la salud desde la perspectiva intersectorial debe ser liderada
por las autoridades políticas locales.
El desarrollo local integrado es la plataforma para que se concretice la meta de
Salud para Todos ya que actúa en la construcción del puente entre sistemas y
determinantes, mediados por la equidad, los derechos humanos y la promoción de la
salud. Los logros de los objetivos y metas de desarrollo del milenio necesitan de
procesos efectivos de desarrollo local integrados.
Son innumerables los derechos humanos protegidos y reconocidos por las
Constituciones de los países de las Américas y las convenciones internacionales que
están relacionados con la salud, el bienestar y la sobrevivencia de las personas. Desde
la perspectiva de la salud y el desarrollo se articulan una variada gama de derechos
humanos en el contexto de los grupos más vulnerables. Entre algunos de estos derechos
podemos mencionar el derecho a la salud, el derecho a la vida, el derecho a la integridad
personal, el derecho a la igualdad ante la ley, el derecho a un nombre, el derecho a votar,
el derecho al trabajo, el derecho a la educación, el derecho a la alimentación y el derecho
a beneficiarse del progreso científico, entre otros. Entre los grupos mas vulnerables a
los que muchas veces se les dificulta gozar del derecho a la salud y otros derechos
humanos relacionados podemos destacar los pueblos indígenas; las personas con
trastornos mentales; las personas que viven con el VIH, incluidas aquellas con
orientaciones sexuales distintas; las mujeres, niñas y adolescentes; las personas con
discapacidad; los derechos de los niños, de los jóvenes, de las personas mayores,; los
trabajadores, especialmente los migrantes, siempre con particular atención a
condiciones de trabajo saludables y a un medio ambiente sostenible.
A continuación haremos algunas reflexiones sobre estos grupos vulnerables y
como sus derechos humanos básicos pueden verse afectados, donde desde las comunidades, los municipios, desde los gobiernos locales en su variada forma de organizarse
y funcionar, se tiene una enorme potencialidad para el desarrollo integrado, para el
mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar general de las familias y las personas.
Los Gobiernos han establecido instrumentos y mecanismos de protección de derechos
humanos (tales como los tratados y órganos de derechos humanos) que pueden ser
utilizados para proteger la salud y el bienestar físico y mental de todos estos grupos.
En primer lugar la constitución de la OMS define el derecho de todos al disfrute
del más alto nivel posible de salud física y mental ("derecho a la salud"). Salud Para
Todos definido como una meta social, la meta de alcanzar una sociedad saludable, en
completo bienestar físico, mental y social y no solo sin enfermedades. Salud Para Todos
es también un modus operandi: el conjunto de valores, principios y elementos que
permiten a los sistemas de salud atender con equidad la salud de la población.
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Una Oportunidad para el Fortalecimiento del Ejercicio de los Derechos Ciudadanos
Con respecto a los pueblos indígenas, se reconoce que han sido sometidos
históricamente a violaciones de derechos humanos básicos y libertades fundamentales,
a la opresión, exclusión de los procesos de toma de decisiones, marginación, explotación, asimilación forzosa y represión. Los pueblos indígenas del mundo suman 370
millones de personas en alrededor de 5 mil poblaciones en 70 países del mundo.
En Septiembre del 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU)
dio un nuevo impulso a la protección de sus derechos al adoptar una declaración que
concluyó con más de 25 años de negociaciones sobre los derechos de pueblos nativos a
proteger sus tierras y recursos y a mantener sus culturas y tradiciones únicas.
El derecho a la tierra tiene una particular importancia en el contexto de los
pueblos indígenas y de las comunidades rurales. Las familias de las áreas rurales, que
trabajan la tierra, necesitan la misma para producir los alimentos que garantizan su
subsistencia (y derecho a la vida) y la subsistencia de otros. Es triste que muchos de
ellos no tengan derechos seguros a la tierra. Y no sólo a la tierra, sino a todo lo que se
relaciona con ella: el agua, los árboles, la vida silvestre, todas las cosas que la población
rural necesita para producir alimentos, ganarse la vida y subsistir. Esto no sólo es
contraproducente para las personas, sino también para el planeta. Cuando los campesinos agricultores no tienen derechos seguros a la tierra, tienen pocos motivos para
cuidar que los métodos de cultivo que usan sean "sostenibles". Este tipo de situaciones
han sido revisadas en varias ocasiones tanto por la Comisión como por la Corte
Interamericanas de derechos humanos en el contexto del derecho a la tierra de
comunidades indígenas.
Respecto a las personas con trastornos mentales.
Lamentablemente el hecho de que las personas con enfermedad mental tengan
comportamientos diferentes y maneras distintas de pensar puede crear estigmas
sociales en su contra.
Tal vez se los perciba como agresivos y violentos y algunos pueden llegar a
pensar que hay que protegerse de ellos. Sin embargo, son seres huma-nos, y como tales
iguales ante la ley y gozan de las mismas libertades funda-mentales constitucionales y
de todos los ciudadanos al igual que de aquellos derechos establecidos en los tratados
internacionales y regionales. Algunas limitaciones pueden constituir violaciones
graves de sus derechos.
Otro aspecto en el que se ha hecho hincapié es el de trasladar los servicios de
salud mental de los hospitales a la comunidad. Este tipo de cambio puede lograr
implementar la reforma. El ubicar a los pacientes y al personal de salud mental en
lugares donde estén a la vista de la comunidad, elimina el potencial para las violaciones
flagrantes que ocurren de manera oculta. También ofrece más oportunidades para que
los ciudadanos comunes interactúen con los pacientes de salud mental, los conozcan
mejor y puedan mitigar el estigma. Desde un punto de vista meramente presupuestario,
el traslado de los servicios de salud mental a las comunidades también alivia el déficit de
recursos.
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Una Oportunidad para el Fortalecimiento del Ejercicio de los Derechos Ciudadanos
Es importante que la salud mental se establezca en la comunidad. Cuando
desaparece la celda, ya no hay muros, una persona con una enfermedad mental está en
un ambiente más propicio. Las restricciones para moverse, para ser libres, han desaparecido. Actúan como ciudadanos y son libres para ejercer sus derechos civiles, políticos,
económicos, sociales y culturales, como corresponde a todos los seres humanos.
Respecto a las personas que viven con el VIH incluidas aquellas con una
orientación sexual distinta.
Se debe reconocer el derecho al libre desarrollo de la persona, entendiendo como
parte de éste el poder decidir libremente sobre su opción sexual.
Esto forma parte del respeto al derecho a la dignidad de la persona e implica que
nadie sea sancionado ni discriminado en razón de su preferencia sexual, por lo que no
puede admitirse que el reglamento disciplinario de cualquier institución, pública o
privada, imponga como conducta exigible a sus integrantes seguir una determinada
opción sexual, sea ésta de tipo heterosexual u homosexual. Estas prácticas y leyes
criminales muchas veces se convierten en obstáculos para que hombres y mujeres con
una orientación sexual distinta se integren plenamente en la sociedad, busquen atención
en salud y acudan a los servicios sanitarios.
Ninguna concepción moral o sexual, a pesar que sea compartida o considerada
normal por una mayoría, puede ser calificada como la única válida, sancionando a
quienes tengan una opción sexual diferente.
Las mujeres, las niñas y las adolescentes están protegidas cuando se da
importancia a la incorporación del enfoque de igualdad y equidad de género de forma
consciente, no formal, en la formulación de las políticas, planes y legislaciones públicas
en salud y en el reconocimiento de los derechos ciudadanos.
Existe un insuficiente reconocimiento de desigualdades entre los sexos que
generan inequidades y desigualdades en el ámbito de la "gerencia cotidiana", en la
insuficiente incorporación de la corresponsabilidad masculina en las políticas y
derechos referidos a la salud sexual y en la salud reproductiva y en el reconocimiento de
perfiles epidemiológicos de género.
En relación con las personas con discapacidades, la Organización Mundial de la
Salud (OMS) estima que en el mundo existen alrededor de 600 millones de personas
con discapacidad, 400 millones en países en desarrollo y 60 millones en las Américas.
Son 10% de toda la población del mundo. Considerando que "afecta no solo la
población que la sufre, si no a aquellos que la cuidan, a los familiares, a la comunidad y a
cualquiera que la apoye", puede estimarse la repercusión de la discapacidad en ¼ de la
población mundial.
Lejos de la comprensión que se hace de la persona con discapacidad como "el
enfermo" y como un problema personal directamente "causado por una enfermedad,
trauma o condición de salud, que requiere cuidados médicos prestados en forma de
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Una Oportunidad para el Fortalecimiento del Ejercicio de los Derechos Ciudadanos
tratamiento individual por profesionales" nos aproxi-mamos mucho mas de la
consideración de la discapacidad como un problema social, "y no como un atributo
personal", que precisa ser manejado colectivamente para hacer las modificaciones
ambientales necesarias, para propiciar una participación plena de las personas con
discapacidad en todas las áreas de la vida social.
El abordaje de los problemas de las personas con discapacidad es uno de los
ejemplos más emblemáticos sobre la importancia del espacio local dentro de la
concepción de accesibilidad universal y es por ello que existe en el Sistema de las
Naciones Unidas toda una serie de instrumentos y estándares para la protección de los
derechos humanos de estas personas, tal como la Convención de la ONU para la
protección de los derechos de las personas con discapacidad y su protocolo facultativo,
los cuales son ambos instrumentos vinculantes para los Estados de OPS que los hayan
ratificado.
Los derechos de las personas mayores, al igual que los derechos de los demás
grupos vulnerables son derechos indivisibles, interdependientes, e interrelacionados
que incluyen:
El derecho a un estándar de vida adecuado, incluyendo alimentación, vivienda y
vestimenta.
El derecho a un seguro social, asistencia y protección.
El derecho a la no discriminación por cuestiones de edad u otro estatus, en todos los
aspectos de la vida, incluyendo el empleo, acceso a vivienda, cuidado de la salud y
servicios sociales.
El derecho a los más altos estándares de salud.
El derecho a ser tratado con dignidad.
El derecho de protección ante cualquier rechazo o cualquier tipo de abuso mental.
El derecho a una amplia y activa participación en todos los aspectos: sociales,
económicos, políticos y culturales de la sociedad.
El derecho a participar enteramente en la toma de decisiones concernientes a su
bienestar y a temas relacionados con su propiedad privada y su capacidad legal al
momento de ejecutar actos jurídicos y de otra índole.
Los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales, pertenecen a
todos los seres humanos, incluyendo niños y jóvenes. Tanto los niños como los jóvenes
gozan de ciertos derechos específicamente relacionados a su status de menores y a sus
necesidades de cuidado especial y protección que son protegidos por instrumentos
legales especiales.
Los derechos humanos de los/as niños/as y jóvenes se encuentran explícitamente enunciados en la Convención sobre los Derechos del Niño, Convención más
ampliamente ratificada en la historia.
Estos derechos también se encuentran en otros documentos internacionales,
entre ellos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las Convenciones
Internacionales, la Convención sobre la Eliminación de todas formas de Discriminación contra la Mujer, y otros Tratados y Declaraciones de derechos humanos.
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Una Oportunidad para el Fortalecimiento del Ejercicio de los Derechos Ciudadanos
Con relación a los trabajadores, especialmente aquellos migrantes y sus familias,
reconocemos que el trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades
espirituales y materiales del individuo y de la comunidad, la causa de todas las
conquistas de la civilización y el fundamento de la prosperidad general; de ahí que el
derecho de trabajar debe ser protegido por la sociedad y los gobiernos, considerándolo
con la dignidad que merece y proveyendo ocupación a quien lo necesite. El cuidado de
la salud física y moral de los individuos debe ser una preocupación primordial y
constante de la sociedad, el sector privado y los gobiernos, a la que corresponde velar
para que el régimen de trabajo reúna requisitos adecuados de higiene y seguridad, no
exceda las posibilidades normales del esfuerzo y posibilite la debida oportunidad de
recuperación por el reposo.
El derecho de los individuos a ser amparados en los casos de disminución,
suspensión o perdida de su capacidad para el trabajo promueve la obligación de la
sociedad y los gobiernos de tomar unilateralmente a su cargo las prestaciones correspondientes o de promover regímenes de ayuda mutua obligatoria destinados, unos y
otros, a cubrir o complementar las insuficiencias o ineptitudes propias de ciertos
periodos de la vida o las que resulten de infortunios provenientes de riesgos eventuales
que puedan además generar discapacidades físicas, mentales, sensoriales, intelectuales
o de otra índole.
El actual contexto político es complejo. La salud es una de las primeras afectadas
por la crisis económica. Desde las capacidades locales se podría hacer una contribución
importante para detener estas amenazas.
Uno de los retos más visibles para los tomadores de decisión y líderes políticos es
conciliar equidad (distribución de beneficios) con estabilidad (distribución de poder)
para fortalecer la democracia.
Existe una creciente relevancia del enfoque de derechos humanos, tal como
explicamos anteriormente y se está incrementando la inseguridad ciudadana en casi
todos los lugares de este continente, así como la violencia en las relaciones entre las
partes.
Es muy importante reconocer la importancia del bono demográfico que aún tienen
los países de las Américas a pesar de su acelerado envejecimiento, de ahí la necesidad de
incluir e invertir en ellos.
De igual manera se debe continuar consolidando la participación de las mujeres en
los procesos sociales y políticos.
De conformidad con algunos tratados y estándares universales y regionales de
derecho internacional tales como el Pacto Internacional de Derechos Económicos
Sociales y Culturales (ONU) y el Protocolo Adicional a la Convención Americana en
materia de derechos económicos, sociales y culturales (también conocido como
"Protocolo de San Salvador" -OEA-), toda persona tiene derecho a vivir en un medio
ambiente sano y a contar con servicios públicos básicos. Siguiendo las obligaciones
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Una Oportunidad para el Fortalecimiento del Ejercicio de los Derechos Ciudadanos
establecidas en estos instrumentos y las interpretaciones que ha hecho el Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas y la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos en distintas decisiones, los Estados partes de
estos instrumentos promoverán la protección, preservación y mejoramiento del medio
ambiente. Es importante resaltar que en el contexto de pueblos indígenas y la nutrición
infantil, la Comisión y Corte Interamericanas de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos han interpretado las obligaciones que tienen los Estados en
el contexto del derecho de los pueblos indígenas a un medio ambiente sano para
garantizar otros derechos humanos básicos tales como la vida y la integridad personal."
Nuestro mensaje frente a este panorama
Lograr el derecho inalienable de cada persona a la salud y el bienestar es un
factor fundamental en la búsqueda infatigable de la prosperidad humana, y exige sociedades más inclusivas, equitativas y sanas en toda nuestra Región. Esto requiere un gran
compromiso, aún en los mejores tiempos. No cabe duda de que lograrlo en el contexto
de presiones económicas y fiscales será una tarea difícil.
En realidad no hay otra opción, ya que los desafíos que ponen a prueba la
fortaleza de los sistemas de salud pública surgen constantemente, como hemos visto
recientemente. De hecho, si queremos superar la crisis, es esencial evitar recortes en el
gasto social -el error más grave de los programas pasados de ajuste estructural. Reducir
el gasto social solo agravaría la crisis, disminuyendo el desarrollo humano acumulado y
haciendo la recuperación más difícil, lenta y dolorosa.
Esto demuestra la necesidad de atenuar los efectos de la crisis, tanto inmediatos
como a largo plazo, mediante la preservación de las inversiones en el desarrollo humano
y el fortalecimiento de las redes de seguridad para las personas más vulnerables.
Las circunstancias económicas actuales exigen prestar mayor atención al uso
eficiente y eficaz de los recursos. Tenemos una oportunidad histórica de fortalecer el
desarrollo local integral basado en derecho y en armonía con el entorno físico para
mejorar las condiciones de vida de todos y todas generando comunidades fuertes,
resilientes, saludables y democráticas al establecer con firmeza y consolidar sistemas
de salud basados en la atención primaria de salud.
Ciudad de Buenos Aires
18 de agosto del 2009
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