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UNIVERSIDAD CATOLICA DE CUYO
Colegio Monseñor Dr. Audino Rodríguez y Olmos
Pbro. Lic. Pedro Daniel Fernández
Capellán
Mons. Dr. Audino Rodríguez y Olmos
Vida y Obra
1. Vida:
Monseñor Audino Rodríguez y Olmos, nació el 21 de septiembre de 1888 en Santa
Rosa, localidad de Río Primero, Provincia de Córdoba. Hijo de don José Rodríguez y de
doña Gabina Olmos1.
Un autor anónimo, será con una poesía, quien nos introduzca en la vida de Audino, de
la siguiente manera:
“En Córdoba la bella
fué la natal de Audino. Allí aparece
esta brillante estrella,
que el cielo de la Iglesia hoy esclarece.
De su esplendor primero la luz pura
muestra cual lucirá en su edad futura.
Del ventajoso estado
de su familia y casa y sus honores,
los padres del buen Audino han cuidado.
El a sus condiscípulos enseña los loores
divinos entretanto
aun siendo estudiante es ya Audino un santo.
Aquel porvenir dorado
que a los estudiosos promete la naturaleza
en tiempos no muy lejanos, denodado
desprecia el joven Audino con dureza.
Mi nombre, dice, escrito se presente
de la vida en el libro solamente.
Obedece con celo
a la voz divina, y ya se aleja
al Seminario de Roma, Audino. El patrio suelo
olvida, su familia y casa deja.
¡Oh dolorosa ausencia!
Tanto puede el amor a la obediencia.
Ni el esplendor brillante
del oro a Audino deslumbrar podía.
Desprecia generoso la abundante
oferta que a su inteligencia natura prometía.
No en caduca riqueza
servir quiere a Dios, sí en pobreza.
1
DIARIO DE CUYO: Edición diaria del 4 de agosto de 1965, Pág. 1, Art. "Cincuenta y Tres años de Sacerdocio".
1
En su edad floreciente
Audino en Roma está cual viviría
en áspero desierto. Escasamente
el mate amargo y olivas le afrecía
y el pan pobre alimento.
¡Oh ejemplar abstinencia!. ¡Qué portento!
Predica fervoroso Audino,
aún siendo Arzobispo joven, y a los cielos
dándole fruto óptimo y abundoso
en las almas, bendice sus desvelos.
Convierte treinta sanjuaninos en un día,
de méritos así enriquecía.
Audino, al celebrar con reverencia
el Santo Sacrificio, con mirada tierna
hacia el Crucifijo, la Providencia levante
el Seminario y los Templos en destrucción.
Te será dada – celeste voz le dice – y tolerando
tal Cruz, si vas al Cerrillo caminando.
En tu oculta morada
escribiste mucho ¡ Oh Audino!. ¡Y cuan copioso
fruto prepara el cielo a tu abrasada
caridad!. En sus bodas de plata te acercan numeroso
ejercito de fieles. ¡Cuánto, cuánto
oh sanjuanino debes a su celo santo!”.
La misma provincia de Córdoba, en Río Primero, había sido testigo también del
nacimiento de José Gabriel Brochero, en 1840.
En un reportaje, con motivo de su jubileo sacerdotal en 1962, ante la petición de un
recuerdo de su niñez y en especial del Cura Brochero, nos dirá:
“¿Recuerdo de mi niñez? Sí. Recuerdo en este momento al Cura Gaucho,
Gabriel Brochero, que había nacido en mi mismo pueblo natal, y que venía de
vez en cuando a visitar a sus familiares. Cuando lo conocí, él estaba ya viejo y
enfermo; pero conservaba el mismo espíritu apostólico que lo animó toda la
vida.
En cierta ocasión llegó un criollo con un caballo de tiro para llevar al Cura de
Santa Rosa a asistir a un enfermo. El Cura objetó que estaba fuera de su
parroquia. Entonces Brochero, que estaba presente, dijo al Cura: “los enfermos
no esperan”. Y sin más trámite agregó: “yo voy”. Y montando a caballo, fue a
socorrer al enfermo”.2
2. Formación Sacerdotal:
Una de las instituciones del país que incluían la filosofía en sus planes de estudio
entre los comienzos del siglo XIX, es sin duda, el Seminario Mayor Nuestra Señora de
Loreto de Córdoba (1699). Audino es alumno de este Seminario. Será él mismo autor
quien nos comenta la historia de su vocación y el ingreso al Seminario, de la siguiente
forma:
2
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO, Apuntes Intimos, San Juan, 1952, pág.1.
2
“Desde muy pequeño, el Cura del lugar, Pbro. Moisés Quintero, me hizo
monaguillo de su Iglesia. Pero además debía ir con frecuencia a ayudar la misa
en el Colegio de las Hermanas Dominicas.
Después de la Misa, la Hermana Juana me servía el café y me sentaba en una
pequeña silla apropiada. La Hermana Juana conservó esta silla, que debe
existir hasta el día de hoy en poder de las Hermanas. ¿Tenía algún
presentimiento la Hermana Juana?. No sé. Lo que sé, es que era una santa.
El mismo Cura Quintero me llevó al Seminario. Estudié Humanidades y
Filosofía. Me tocó realizar el traslado desde el viejo edificio del Seminario al
nuevo local que ocupa ahora. El viejo edificio, hoy demolido, lleno de
recuerdos, se levantaba detrás de la Catedral, en donde está actualmente una
plazoleta con el monumento al Capitán D. Jerónimo Luis de Calvera, fundador
de Córdoba”.3
En el Seminario de Loreto, se recuerda la docencia de Mons. Carlos Echenique
Altamira (1862-1923), formado en la Gregoriana de Roma.
Audino Rodríguez y Olmos es enviado a Roma, con 21 años de edad, a perfeccionar
sus estudios, él mismo nos cuenta lo siguiente:
“Fui enviado a Roma por el empeño que puso en ello el Dr. Carlos Echenique,
profesor entonces de Teología, que fue después obispo auxiliar de Tucumán.
Esto ocurría el año 1909. Iban además el actual arzobispo de Mendoza, Mons.
Alfonso Buteler, y otros dos alumnos, uno de Rosario y otro de Buenos Aires.
Estudié Teología y Derecho Canónico, graduándome en ambas materias. Entre
los grandes maestros de la Universidad Gregoriana, destacabáse el famoso
teólogo, P. Billot, que después fue cardenal, y que era para nosotros los
alumnos bondadoso como un padre. Los profesores y los superiores me
distinguieron siempre con inmerecida bondad. En cierta celebración que se
realizaba en San Juan de Letrán, se pidieron tres alumnos, que debían hacer un
breve discurso, uno en inglés, otro en castellano y otro en portugués. Y los
superiores me señalaron a mí para pronunciar el discurso en castellano”.4
El Rector de la Pontificia Universidad Gregoriana, Pío de Mandato S.J.; el Praepositus
Generalis Societatis Jesu, Francisco Hav. Wernz; el secretario Societatis Jesu, Antonio
Rotas; y el Praef. Stud. Pontif. Universit. Gregorianae, Michel María, S.J.; el día 24 de
julio de 1912 otorgan a Audino Rodríguez y Olmos la aprobación “cum laude” en el
Doctorado de Sagrada Teología; el mismo certificado, lo expresa así:
“ Itaque cum R. P. Pius de Mandato Colleggii Romani seu Pontificiae
Universitatis Gregorianae Rector, ad diem XXIV Julii MCMXII quatuor nostrae
Societatis Doctores deputasset, ut experirentur an R. D. Audinus Rodríguez, post
absolutum universiae Theologiae cursum, hanc disciplinam ita gradum posset
promoveri; idem R. D. Audinus Rodríguez tum scripta dissertatione, tum orali
periculo rite facto, suae doctrinae specimen cum laude praebuit, atque legitimis.
Examinatorum suffragis DIGNUS fuit declaratus, quid ad gradum DOCTORIS
in facultate praedicta promoveatur.
Quapropter, emissa fidei professione, idem R. D. Audinus Rodríguez gravissimo
se obstrinxit iuramento ad Eclesiae Catholicae dogmata ubique et semper tuenda
et confirmanda. Nos vero praesentes literas conscribi curavimus, per quas,
3
4
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO, Ibíd, pág.2.
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO, Ibíd, pág.2.
3
Autoritate Pontificia utentes A.M.D.G., eumdem R. D. Audinus Rodríguez
DOCTOREM sive MAGISTRUM in SACRA THEOLOGIA declaramus ac
renuntiamus; potestatemque ipsi facimus ut omni iure, omnibusque gradus
ordinisque sui insignibus et privilegiis atque auctoritate utatur…”.5
En la Catedral de Roma, Basílica de San Juan de Letrán, el Cardenal Pedro Respighi,
Vicario del Papa Pío X, en el año 1912 confirió la ordenación sacerdotal a centenares de
estudiantes de todas las naciones; entre ellos Audino, quien nos cuenta:
“Fui ordenado sacerdote en San Juan de Letrán, que es la Catedral de Roma,
por el Cardenal Pedro Respighi, Vicario del Papa Pío X, en una ceremonia
solemnísima en que se ordenaban centenares de sacerdotes de todas las
naciones; valiente Cardenal el Vicario de Pío X; comenzó la ceremonia a las 7
de la mañana y terminó a la una de la tarde, sin que el celebrante diera señales
de cansancio”.6
Dos años más tarde, en 1914, el Rector de la Pontificia Universidad Gregoriana,
Moisés Caterini; el Praepositus Generalis Societatis Jesu, Francisco Hav. Wernz; el
secretario Societatis Jesu, Pedro Tarchi Venturi; y el Praef. Stud. Pontif. Universit
Gregorianae, Gabriel Duarte S.J.; el día 27 de julio de 1914 otorgan a Audino
Rodríguez y Olmos la aprobación “bene” en el Doctorado de Derecho Canónico; el
mismo certificado, lo expresa así:
“ Itaque cum R. P. Moisius Caterini Colleggii Romani seu Pontificiae
Universitatis Gregorianae Rector, ad diem XXI Julii MCMXIV quatuor nostrae
Societatis Doctores deputasset, ut experirentur an R. D. Audinus Rodríguez, post
absolutum universi Iuris Canonici cursum, hanc disciplinam ita calleret, ut ad
Doctoris in eadem facultate gradum posset promoveri; idem R. D. Audinus
Rodríguez tum scripta dissertatione, tum orali periculo rite facto, suae doctrinae
specimen “bene” praebuit, atque legitimis. Examinatorum suffragis DIGNUS
fuit declaratus, quid ad gradum DOCTORIS in facultate praedicta promoveatur.
Quapropter, emissa fidei professione, idem R. D. Audinus Rodríguez
gravissimo se obstrinxit iuramento ad Eclesiae Catholicae dogmata ubique et
semper tuenda et confirmanda. Nos vero praesentes literas conscribi curavimus,
per quas, Autoritate Pontificia utentes A.M.D.G., eumdem R. D. Audinum
Rodríguez DOCTOREM sive MAGISTRUM in IURE CANONICO declaramus
ac renuntiamus; potestatemque ipsi facimus ut omni iure, omnibusque gradus
ordinisque sui insignibus et privilegiis atque auctoritate utatur.
Hortamur tamen virum clarissimun ut ius Disciplinae Canonici ubique gentium
tradendae, quod inter ceteras auctoritates illi nunc potissimun accedit, non
adhibeat, nisi de illorum ad quos de iure spectat adsensu ac voluntate.
Doctrinam vero quam est adeptus sapienter et fortiter convertat ad eas
Potestates tuendas et confirmandas, quas + + DEUS OPTIMUS MAXIMUS + +
rei tum ecclesiasticae tum civili regendae praefecit. Datum in Urbe die XXVII
Julii MCMXIV”. 7
5
PRAEPOSITUS GENERALIS SACIETATIS JESU: Certificado de la Universidad Gregoriana. El mismo se
encuentra fotocopiado al final del trabajo.Ver Anexo
6 RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO, Ibíd, pág.3.
7 PRAEPOSITUS GENERALIS SACIETATIS JESU: Certificado de la Universidad Gregoriana. El mismo se
encuentra fotocopiado al final del trabajo.
4
Inmediatamente de haber recibido el Doctorado en Derecho Canónico, Audino,
regresa después de cinco años de formación intelectual, humana, cultural y pastoral en
Roma.
Vuelve a su Patria, a su tierra natal de Córdoba, al mismo Seminario donde fue
alumno para desempeñarse como profesor.
En estos años, los de la primera guerra mundial y de la revolución bolchevique como
los subsiguientes, fueron duros para nuestro País. Con el inicio del proceso
democrático, surge el desborde en la Universidad más antigua y clásica de la Argentina,
la de Córdoba.
La Reforma, como se la conocerá después, fue “la rebelión universitaria” con
epicentro en esa ciudad, entre 1917 y 1918, de neto corte izquierdista, calcada sobre la
revolución rusa y mejicana. Su lema era el cogobierno universitario, es decir, su
pretensión era restar poder al cuerpo de profesores e insertar en los claustros y
decisiones de las facultades a estudiantes.8
Es el ambiente que encuentra Audino al regreso a su Patria; él mismo nos da su
impresión:
“Volví a la Patria en 1914, durante la primera guerra mundial. El barco era de
bandera italiana; pero Italia no había entrado todavía en la guerra. Era un
momento peligroso; porque si durante la navegación tomaba Italia parte en la
contienda, quedábamos expuestos al bombardeo de los submarinos alemanes.
Por fortuna pudimos llegar a destino con toda felicidad. En el momento en que
llegaba a Córdoba, era elevado a la dignidad episcopal Mons. Echenique, y fuí
encargado de la cátedra de Teología que él dejaba vacante. Se me encomendó
además la Prefectura de Estudios del Seminario. En el año 18, con motivo de la
Reforma Universitaria, primera emboscada del Comunismo, en el Centro
Católico de Estudiantes, debí hacerme cargo de la cátedra de Apologética para
los estudiantes universitarios, en donde tuve alumnos que fueron después
hombres públicos destacados. Aquellas conferencias fueron publicadas en el
volumen que lleva por título “Nuestras Razones”.9
3. Obras y desvelos:
Aparece una publicación en el diario Los Principios, en 1915, redactada por Audino
Rodríguez y Olmos dedicada a Mons. Echenique, la cual expresa; en uno de sus
fragmentos; lo siguiente:
“Cual se extremece el mar, fiero y rigiente.
Cual la aurora turgente.
En convulso vaivén rueda sin calma.
La miserable humanidad se agita
Con el ansia infinita
de la suprema luz dentro del alma…”10
Por estos años, comienza la actividad filosófica de Audino, con la publicación de
distintos artículos, en el mismo diario “Los Principios”, como por ejemplo:
“Filosofando……..Recostado sobre la margen de un arroyuelo y al abrigo de un
sauce corpulento, cuyas ramas se inclinaban a besar
8
SANCHEZ MARQUEZ, MANUEL. La Educación Católica, CONSUDEC, Buenos Aires, 1998, pág. 201
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO, Ibíd, pág.3.
10 RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Los Principios. Viernes 25 de julio de 1915. Artículo: Teólogo (A Mons. C.
Echenique)
9
5
tristemente su frente de cristal, veía deslizarse ante mí las mansas ondas
fugitivas, que se sucedían unas tras otras murmuradoras y trémulas….y pasaban,
pasaban siempre, para no volver jamás a reflejar en sus espejos el panorama
florido de la ribera…”.11
Desde la cátedra del Seminario participó de las polémicas intelectuales de 1918.
Precisamente por ese año pronunció las conferencias de un curso que denominó
“Nuestras Razones” publicado cuatro años más tarde con prólogo de Nemesio
González, considerado por muchos jóvenes como su maestro, en el cual reivindica la
filosofía cristiana y exhorta a agruparse a la sombra de Santo Tomás. Renunciar a la
Metafísica, sostiene, significa renunciar a pensar.12
“Nuestras Razones” (1918); es su libro principal propiamente filosófico, al que hay
que agregar su obra sobre la educación (1933); forma parte de un tríptico: “Nuestro
Dogmas” (1945) y “Nuestros Deberes” (1958).
Las demás publicaciones están dominadas por su misión pastoral. En 1927 fue
entronizado Obispo de Santiago del Estero y, en 1939, Arzobispo de San Juan donde
desempeñó una extraordinaria obra hasta su muerte acaecida el 3 de agosto de 1965.
El pensamiento filosófico de Audino Rodríguez y Olmos contenido en “Nuestras
Razones” y “El Problema Educacional” lo trataremos en el próximo capítulo.
En “Nuestros Dogmas” encontramos veintidós conferencias que manifiestan un gran
interés por conocer cada vez más a fondo las grandes verdades religiosas, que no
pretenden ser otra cosa que una divulgación modesta de la Teología Católica, “destinada
a los espíritus dotados ya de una bagaje de conocimientos que sobrepasan la enseñanza
elemental del Catecismo; a los elementos dirigentes de la Acción Católica; a nuestro
Consorcio de Médicos y Corporación de Abogados y Contadores”.13
Completando las conferencias anteriores, Audino como Arzobispo de San Juan de
Cuyo, publicó las conferencias morales “Nuestros Deberes”.
“Siendo que “el deber se realiza en el acto humano”, y consistiendo éste en “aquel
acto que procede del hombre cuya inteligencia ha juzgado previamente acerca de la
bondad o malicia del objeto sobre el cual versa la acción, y cuya voluntad libremente se
ha decidido a ejecutar esa acción, corresponde comenzar justificando la objetividad del
conocimiento humano y de la fundamentación racional de la actividad volitiva,
vindicándola contra sus negadores o falsos expositores, dentro de las conclusiones de la
filosofía perenne. Se determinan entonces los límites del acto humano como acto moral,
en dependencia del fin de la naturaleza humana y, primariamente del fin de la actividad
divina ad extra, completando los principios metafísicos con los aportes de la psicología
relativos al “grado de comprensión” y al “nivel de libertad” que, variando por diversas
circunstancias, alteran la imputabilidad moral del acto humano.
Se entra entonces al estudio de “Nuestros Deberes”, divididos en dos grandes
vertientes: los que surgen de la individualidad concreta y existencial (el hombre, su
formación personal, su “alteridad”, su profesión: capítulo de grande novedad que no
suele verse en los Tratados corrientes de Moral cristiana) y los que se originan del
hecho social ( o sea, de los “entes sociales” en que se desenvuelve la vida del hombre:
familia, escuela, sociedad civil, Iglesia).
Su principal mérito reside en el plan sobre el que está trazado: orgánico, unitario,
completo”.14
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Ibíd. Sábado 1 de enero de 1916. Artículo: Filosofando…
Cfr. Prólogo, a RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Nuestras Razones, pág. VII, Córdoba, 1922.
13 RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Nuestros Dogmas, Editorial Difusión, Buenos Aires, 1945, Prólogo, pág.5.
14 Cfr. TAHEÑO, RUFINO JORGE. Reseña a Nuestras Deberes, en Didascalia, XIII, 1, Rosario, 1969, pág 54.
11
12
6
La ciudad de Santiago del Estero fue la sede episcopal de la primera diócesis fundada
en el territorio, que comprende actualmente la República Argentina. La erigió Pío V, a
pedido de Felipe II, en la provincia llamada del Tucumán, el 14 de mayo de 1570; y el
primer Obispo que hizo su entrada en la Diócesis fue don Fray Francisco de Victoria.
A éste sucedieron dignísimos obispos que ennoblecieron la Iglesia de Santiago, entre
ellos Fray Hernando de Trejo y Sanabria, Melchor Maldonado y Saavedra. Francisco de
Borja, Nicolás de Ulloa, Hurtado de Mendoza entre otros.
Desmembrándose de Tucumán, se erigió en Santiago del Estero el obispado de su
nombre el 25 de marzo de 1907; el entonces Presidente de la Nación, doctor José
Figueroa Alcorta, pidió a la Santa Sede la investidura canónica para el sucesor de
Francisco de Victoria, el doctor Juan Martín Yañiz y Paz, quien hizo su entrada en
Santiago el 19 de mayo de 1910. Producida la vacancia de la Diócesis por fallecimiento
del titular, acaecido el 6 de abril de 1926, asumió el gobierno eclesiástico, el 11 del
mismo mes y año, Mons. Juan M. Retambay, con carácter de Vicario Capitular.
El 7 de Julio de 1927 por voluntad del Sumo Pontífice, Pío XI es designado Obispo de
Santiago del Estero Audino Rodríguez y Olmos:
“ PIUS EPISCOPUS SERVUS SERVORUM DEI, dilecto Filio Audinos
Rodríguez, electo Episcopo S. Jacobi de Estero, salutem et Apostolicam
benedictionem. Vos, Tibi, Episcopo S. Jacobi de Estero hodie a Vobis electo,
facultatem peramanter concedimus ut episcopalem consecrationem extra urben
libere et licite recipere valeas a quocumque, quem malueris, catholico antistite,
assistentibus ipsi duobus aliis catholicis episcopis, dummodo ipsi gratiam
habeant et communionem Sedis Apostolicae. Stricte vero praecipimus ut, nisi
prius fidei catholicae professionem ac sueta iuramenta praestiteris, iusta
praescriptas formulas, nec Tu consecrationem praedictam recipere audeas, nec
eam Tibi impertiatur Antiste a Te electus, cui proptere professionem ac
iuramenta illa, nisi tu ea coram alio Antistite iam antea emiseris, Vostro et
Romanae Ecclesiae nomine recipiendi munus ac mandatum per praesentes
committimus. Cui Vostro praecepto si, quod Deus avertat, Tu et Autistes a Te
electus contraveneritis, paenas a iure status ipso facto incurratis. Datum Romae,
apud Sanctum Petrum, anno Domini millesimo nongente simo vigesimo septimo,
die septima mensis Julii, Pontificatus Vostri anno sexto”.15
Consagrado Obispo en la Iglesia Metropolitana de Buenos Aires por el Nuncio
Apostólico Mons. Dr. Felipe Cortesi, el 16 de octubre de 1927, y tomó posesión del
gobierno de la Diócesis Mons. Dr. Audino Rodríguez y Olmos el 29 de octubre de
1927, celebrando al día siguiente en la Iglesia Catedral de Santiago su Primera Misa
Pontifical, con motivo de la Fiesta de Cristo Rey.16
Sobre las circunstancias sobre su designación como Obispo de Santiago del Estero y
de los sucesos más destacados de su actuación pastoral, Audino nos dirá:
“Mucho tendría que contar de mi promoción al episcopado, dignidad que traté
de evitar por todos los medios, sin resultado. Los obispos con-consagrantes
fueron Mons. De Andrea y Mons. Alberti; actuando como consagrante el Exmo.
Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Felipe Cortesi. En la misma ceremonia fueron
consagrados Mons. Lapitte y Mons.Julián Martinez, destinados a Córdoba y a
Paraná respectivamente.
15
FRUHNVIRTH, ANDREAS CARDENAL. S.R.E. Cancellarius. La fotocopia del decreto pontificio, se encuentra
al final del trabajo. Ver Anexo.
16 Cfr. ANUARIO CATÓLICO ARGENTINO, Buenos Aires, 1934, Artículo Diócesis de Santiago del Estero, pág.
634.
7
Mucho hubo que trabajar en Santiago del Estero. Recuerdo entre los actos más
destacados la inauguración del Seminario, que costó muchos sacrificios; la
recuperación de la propiedad de la Virgen de Sumampa y de la propiedad del
Señor de Mailín, en que había que luchar contra muchos intereses creados..”.17
Desde el año 1931, Mons. Audino pone en vigencia, la nueva división parroquial, la
cual asciende a 25 Parroquias, con nombre y titular; la creación de Colegios Católicos,
Asilos y Asociaciones.
Una de las asociaciones es erigida y reglamentada en una Carta pastoral, del año 1932,
llamada “Asociación de la Misericordia” cuyo fin es, según Mons. Audino:
“Hacer llegar los beneficios de la enseñanza religiosa a todos los ámbitos de la
Provincia y Diócesis de Santiago del Estero, y se coloca bajo el Patrocinio de la
Virgen del Valle”.18
Publicaciones de Audino en “Los Principios”, diario cordobés, nos dan a conocer el
“magnífico estudio” de nuestro autor. Entre las distintas publicaciones encontramos:
“La Fisonomía de San Alberto Magno” en 1932;19 “El voto masculino” (1932);
“Cuestiones sobre la Familia” (1932); “Congreso Eucarístico” (1933); “El Estado
Docente” (1933); “Santo Domingo de Guzmán” (1933); “El Valor del Patronazgo de
María” (1937).
De sus últimos años de estadía en Santiago del Estero, encontramos el Discurso, en
ocasión del 60º Aniversario de la llegada de los Hijos de Don Bosco a nuestro país
(1936); y la Carta Pastoral, sobre el culto de “Nuestra Señora de Consolación, de
Sumampa” (1938).
El 5 de septiembre de 1939, el Papa Pío XII en la Bula Pontificia, lo nombró
Arzobispo de San Juan de Cuyo. Bula que fue leída, el 20 de abril de 1940, cuando
asumió Mons. Rodríguez y Olmos; expresaba los siguientes términos:
“Pío obispo, siervo de los siervos de Dios, a los dilectos hijos: Cabildo
Metropolitano, Clero y pueblo de la ciudad y Arquidiócesis de San Juan de Cuyo,
salud y bendición apostólica. Nos, en común consenso con los venerables
hermanos nuestros cardenales de la Santa Iglesia Romana y con la plenitud de
nuestra potestad apostólica, hoy desligamos al venerable hermano Audino
Rodríguez y Olmos de la Iglesia Catedral de Santiago del Estero, la que gobernó
como obispo hasta ahora y lo trasladamos a vuestra Iglesia Metropolitana de San
Juan de Cuyo, actualmente privada de pastor y lo colocamos al frente de la
misma como arzobispo y pastor. Lo que a vosotros todos hacemos conocer y
ordenamos en el Señor que al susodicho Audino elegido arzobispo, lo recibáis
devotamente como padre y pastor de vuestras almas y rindiéndole el debido
honor le prestéis obediencia a sus saludables consejos y mandatos y le demostréis
reverencia de manera que sintáis la alegría de haber encontrado él hijos piadosos
en vosotros y vosotros padre benévolo en él. Queremos y mandamos que por
orden del ordinario que actualmente rige vuestra Arquidiócesis sean leídas
públicamente estas nuestras letras en la primera reunión del Cabildo una vez
recibidas estas y también en la misma Iglesia Metropolitana en el primer día
festivo.
17
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Apuntes Intimos, San Juan, 1952, pág. 4
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Carta pastoral, Santiago del Estero, 1932, pág.19.
19 RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. La fisonomía de San Alberto Magno. Diario Los Principos, Viernes 18 de
noviembre de 1932, pág. 10.
18
8
Dado en Castel Gandolfo 5 de septiembre de 1939, año 1º de nuestro pontificado.
Genaro cardenal Grannito di Belmonte, decano del Sacro Colegio. Ludovico
Kaas, Alfredo Vitali, protonotario apostólico”.20
Por Bula del 30 de Octubre de 1834, el Papa Gregorio XVI creó la Diócesis de San
Juan de Cuyo y nombró su primer obispo a Fray Justo Santa María de Oro, nacido en
San Juan de la Frontera el 3 de Septiembre de 177221, Padre de la República, seguidor
de las teorías filosóficas y teológicas de Francisco Suárez, que ayudó a las acciones
emancipadoras de nuestro continente22 y en especial de nuestra Patria.
Desde el conocimiento de su designación, innumerables saludos se hicieron llegar,
como por ejemplo, el del Cardenal Santiago Luis Copello, arzobispo de Buenos Aires,
que en su carta a Mons. Rodríguez y Olmos, se expresaba así:
“El Cardenal Santiago Luis Copello saluda atte a S.E. Revma. Mons. Dr. Audino
Rodríguez y Olmos, y al imponerse de que la Santa Sede lo ha nombrado
Arzobispo de San Juan de Cuyo, se permite hacerle llegar sus fraternales
parabienes y sus fervientes votos porque Dios le conceda un santo apostolado en
esa Arquidiócesis…Septiembre 17 de 1939”.23
El Arzobispo de Salta, Mons. Roberto Tovella, se dirigía a Audino de la siguiente
manera:
“…Mi venerado Hermano. Enterado por los diarios de la preconización de V.E.
para el Arzobispado de Cuyo, me apresuro a felicitarlo por esa designación,
mezclando el regocijo que me causa la noticia, el inevitable sentimiento que me
produce su alejamiento del Norte, con lo cual perdemos los pobres Obispos de
estas zonas un compañero tan virtuoso como ilustrado. Todo será para mayor
gloria de Dios y bien de su Iglesia…”24
El Pueblo de San Juan organizó el Homenaje al nuevo Arzobispo de San Juan de
Cuyo, Excmo. y Rmo. Mons. Dr. Audino Rodríguez y Olmos, en ocasión de la toma de
posesión de la Arquidiócesis.25
El Programa consistió: en la recepción del día 20 de abril de 1940, en el Estadio del
Ferrocarril Pacífico; y en la Iglesia Catedral, de la ceremonia de la toma de posesión y
Solemne Te Deum. Al día siguiente, en la Iglesia Catedral le fue impuesto el palio
arzobispal por el Nuncio apostólico, Mons. José Fietta. Al respecto, de su entrada en
San Juan, el arzobispo electo, nos cuenta:
“…Un recuerdo imborrable es el que tengo de la recepción, solemne sobre toda
ponderación. Desde ese momento quedó grabada en mi alma la cordialidad
sanjuanina, nunca desmentida”.26
La edición del Diario Tribuna de San Juan, el día 23 de abril reproduce la Primera
Carta Pastoral de Mons. Audino, pronunciada el mismo día de su toma de posesión.
Parte de la misma, dice así:
“NOS, AUDINO RODRIGUEZ Y OLMOS, por la gracia de Dios y de la Santa
Sede Apostólica, Arzobispo de Cuyo, al Venerable Cabildo Eclesiástico, al Clero
20
PIO XII. Bula Pontificia, leída en la Iglesia Catedral de San Juan de Cuyo por monseñor Silvino Martinez, en latín
y en castellano, Tribuna, domingo 21 de abril de 1940, pág. 40.
21 Cfr. VERDAGUER, JOSÉ A. Historia Eclesiástica de Cuyo, Ed. Milano, San Juan, 1929, Tomo I, pág.621
22 Cfr. LARRAURI, MARIA ISABEL. Hispanoamerica y las Universidades Católicas, Fondo de la Editorial de la
U.C.C., San Juan, 1992, pág.49.
23 COPELLO, CARDENAL SANTIAGO LUIS. Salutación a Mons. Audino Rodríguez y Olmos, Buenos Aires,
1939.
24 TOVELLA, ROBERTO. Arzobispo de Salta. Salutación a Mons. Audino Rodríguez y Olmos, Buenos Aires,
1939.
25 Programa de Homenaje a Mons. Audino Rodríguez y Olmos, San Juan, 1940.
26 RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Apuntes Intimos, San Juan, 1952, pág. 5.
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Secular y Regular y a todos nuestros amados fieles: SALUD Y PAZ EN EL
SEÑOR…”.27
En la misma Carta Pastoral hace mención al programa de restauración de la vida
cristiana: el cual consiste en el amor a Dios; en la abnegación; en el amor al prójimo; y
en el llamado a los sacerdotes, a la acción católica y a los fieles a vivir las virtudes
cristianas.
Publica artículos como “Rasgos de un Pontificado” sobre la persona de Pío XII
(1942); “Arenga sobre Estrada” (1942); “El Pontificado” (1943); “La obra de
emergencia en San Juan” (1944); “Convivió de los amigos del Corazón Eucarístico”
(1945); “Las fases históricas del problema económico-social” (1946); “La
reconstrucción” (1947); “Carta pastoral sobre la reconstrucción de las Iglesias”(1950);
“Nuestra Señora de Tulúm” (1954); “La libertad de enseñanza” (1956); “El origen del
hombre” (1957); “Carta pastoral a la A.C.A.” (1961); entre otras publicaciones.
Con motivo de las bodas de plata episcopales del Arzobispo en octubre de 1952, el
vicario general de la arquidiócesis de San Juan; Mons. Fernando Herrera; dispuso en
ocasión del aniversario, la convocación del “Primer Congreso Arquidiocesano de
Enseñanza Religiosa” en homenaje a Mons. Dr. Audino Rodríguez y Olmos.
Siguiendo los ejemplos del Papa Pío XII que, el 31 de octubre de 1942 consagró la
Santa Iglesia y el mundo entero al Corazón Inmaculado de María y el 8 de diciembre, en
la Basílica Vaticana renovó dicha consagración; Mons. Audino consagra San Juan al
Inmaculado Corazón de María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Tulúm, el 8 de
diciembre de 1954. Consagración expresada en los siguientes términos:
“Virgen Santísima: ved aquí postrada a esta porción del cuerpo Místico de
Cristo, que representa toda la Arquidiócesis de San Juan. Os la consagramos
toda entera; os consagramos en primer lugar a nuestro clero, secular y regular,
y a las Comunidades de Religiosas. Cuidad esta porción predilecta para que con
empeño, aun en medio de sus altares, asilos y colegios destruidos, siga
trabajando por el reinado de vuestro Hijo Jesús..”.28
Consagración, que nos muestra una vez más el gran celo de Audino en reconstruir al
hombre, en lo espiritual, material y educacional.
Con tal motivo, Mons. Audino bendice y promueve la iniciativa del Canónigo Dr.
Francisco Manfredi. Iniciativa de responder a una de las necesidades de la provincia de
San Juan: “ofrecer beneficios a la juventud; en lo intelectual, moral, espiritual y en lo
material”.
Es así, que en una tibia tarde de otoño, el 4 de mayo de 1953 surgió el Instituto “Pre
universitario San Buenaventura”, en forma privada. Funciona en el local del Colegio “El
Tránsito de Nuestra Señora”.29
El 25 de marzo de 1954 es erigido bajo el título de “Instituto de Humanidades San
Buenaventura” por Mons. Audino Rodríguez y Olmos. El decreto lo expresa así:
“Nos Dr. AUDINO RODRIGUEZ Y OLMOS, por la gracia de Dios y de la
Santa Sede Apostólica, Arzobispo de San Juan de Cuyo.
Siendo la educación de la juventud un derecho inalienable reiteradamente
reclamado por la Iglesia y ejercido por ella cuando lo permitieron las
circunstancias con encomiable dedicación y absoluta eficacia, como lo atestigua
la mayor parte de las Universidades europeas y gran parte de las americanas
que en el ejercicio de ese derecho tuvieron su origen;
27
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Primera Carta Pastoral, San Juan, 1940, pág.3.
28
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Carta Pastoral sobre la consagración de la Arquidiócesis al Inmaculado
Corazón de María, San Juan, 1954, pág.6.
29 Cfr. UNIVERSIDAD CATOLICA DE CUYO. Reseña Histórica. San Juan, 1978, pág. 3.
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Considerando que ese derecho le ha sido otorgado por el Divino Maestro como
un elemento esencial como medio para la consecución de su fin principal;
Y atento a lo que disponen los cánones 1375 y 1379 -1 del Código de Derecho
Canónico;
EN VIRTUD DEL PRESENTE DECRETO DISPONEMOS
Artículo 1º - Erigir un Instituto de enseñanza superior bajo el título de “Instituto
de Humanidades San Buenaventura”, que ponemos bajo el patrocinio de aquel
Santo Doctor de la Iglesia.
Artículo 2º - Nombrar, como de hecho nombramos, director del mismo al Sr.
Cgo. Dr. Francisco Manfredi por el término de nuestra voluntad.
Artículo 3º - Comuníquese a quienes interesa, publíquese en el Boletín Oficial y
archívese.
Dado en nuestra Sede Arzobispal a veinte y cinco días del mes de marzo,
festividad de la Anunciación del Ángel a María Santísima. Del año Mariano
universal mil novecientos cincuenta y cuatro”.30
Por Decreto, de fecha 30 de marzo de 1959, de Mons. Audino, el Instituto de
Humanidades se llamará “Instituto Universitario San Buenaventura”.
Comienza a llamarse “Universidad Católica de Cuyo” el 19 de julio de 1963 por
decisión de la Entidad Civil “Instituto Universitario San Buenaventura”.
El 3 de agosto de 1965, a las 20:16 horas a raíz de un “paro cardíaco”, el corazón de
Mons. Audino Rodríguez y Olmos se aquietó definitivamente.
Inmediatamente, la noticia del fallecimiento del arzobispo de San Juan cundió por
toda la ciudad.
Toda la grey católica rindió un emocionado tributo al Arzobispo.
Al comienzo de su ministerio sacerdotal, Audino había escrito sobre el sacerdocio.
Ésto es el testimonio de toda su vida:
“Era tiempo. Os esperaba en su amante corazón,
sonriendo en la Hostia pura, como blanco lirio en flor.
Suspiraba ha mucho tiempo en delinquió virginal
por bajar a vuestras manos sobre el ara del altar.
Y bajó. ¡Cuántos latidos encendiéronse de amor.
Cual enciende en su sonrisa las auroras tibio el sol!
¿Cuántas lágrimas amantes vió rodar cerca de sí,
transparentes, virginales, como gotas de rubí!.
Y la llama de los cirios titilaba sin cesar.
Y las flores se entreabrían a su tenue claridad.
Los querubes recogieron hebras pálidas de luz
Y cadencias de latidos que ascendían al azur.
Recogieron de las flores el aroma embriagador,
y las lágrimas amantes que brotará del corazón.
Y en la nube de perfumes y de acordes y de luz,
Se postraron en silencio y tañeron su laud.
Y adoraron temblorosos la suprema Majestad,
Que inclinaba en vuestro pecho su divina amante faz”.31
RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Decreto de Erección del Instituto de Humanidades San Buenaventura”.
Boletín Oficial de la Arquidiócesis de San Juan de Cuyo, San Juan, 1954, pág. 112.
31 RODRIGUEZ Y OLMOS, AUDINO. Al nuevo Sacerdote. Diario Santa Rosa, Córdoba, 1922.
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