Voces: LIBERTAD PERSONAL Y SEGURIDAD INDIVIDUAL

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Voces: LIBERTAD PERSONAL Y SEGURIDAD INDIVIDUAL - PROTECCIÓN DE DATOS
PERSONALES - DERECHOS Y GARANTÍAS CONSTITUCIONALES - ACCESO A LA
INFORMACIÓN PÚBLICA - LIBERTAD DE INFORMACIÓN - DERECHO COMPARADO
Título: Análisis del Estatuto de Protección de Datos Personales en Chile y evolución de la materia a
nivel nacional e internacional - Luarte Correa, Jaime
Autor: Luarte Correa, Jaime
Fecha: 4-nov-2009
Cita: MJCH_MJD370 | MJD370
Producto: MJ
Sumario: 1.Introducción; 2. Evolución de los sistemas de Protección de Datos Personales en Europa y
Latinoamérica; 3. La Protección de Datos Personales en Chile; 4. La Ley 19.628 sobre protección de la
vida privada y protección de datos personales; 5. Proyectos de ley en trámite que buscan perfeccionar el
sistema y regular un verdadero estatuto jurídico de protección de datos personales; 6. Conclusiones; 7.
Notas y Referencias bibliográficas.
Por Jaime Luarte Correa (*)
1.- INTRODUCCIÓN
Cuando hablamos de un tema como la protección de datos personales, tal como lo entiende hoy la
doctrina, invariablemente tenemos que remitirnos a las categorías de derechos fundamentales del
hombre, así de relevante se nos plantea esta materia, que ha estado vinculada desde hace mucho tiempo
al derecho a la privacidad.
Luego de transitar por los derechos de primera generación que se ganaron al poder público a finales del
Siglo XVIII, con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, tales como la libertad y
la igualdad, pasando luego por los derechos de segunda generación, donde cobran relevancia los
derechos sociales, económicos y culturales, que permiten el desarrollo y la participación más activa de
los ciudadanos en la sociedad, hecho que supone que el Estado debe garantizar el espacio donde se
materializarán y se harán efectivos esos derechos, arribamos a los derechos de tercera generación.
Como señalara Pérez Luño, el derecho a la autodeterminación informativa es un derecho de tercera
generación.Los derechos de primera generación fueron los derechos de defensa; los derechos de
segunda generación, fueron los económicos, sociales y culturales; y los de tercera generación
corresponden a los derechos que responden al fenómeno conocido como "contaminación de libertades",
atendiendo a la erosión y degradación que aqueja a los derechos fundamentales ante determinados usos
de las nuevas tecnologías.(1)
La protección de datos está referida al resguardo que debe darse a las personas frente al tratamiento por
medios automatizados que hacen terceros de sus datos nominativos que permiten identificar o hacer
identificables ciertos rasgos de su personalidad con el riesgo de que esa información pueda ser
comunicada a terceros, sean éstos, personas y entidades públicas o privadas transgrediendo con ello o
poniendo en peligro el ejercicio de una serie de libertades y derechos.
Como se puede ver es un tema extremadamente sensible si asumimos que el avance tecnológico
permite el almacenamiento y distribución de cantidades ingentes de información que incluso pueden
contener datos sensibles de las personas como los referidos a salud, creencias religiosas, tendencia
sexual, etc.
Comúnmente se ha identificado la protección de los datos personales con el respeto del derecho de la
intimidad o protección de la privacidad, garantía constitucional que nos ampara ante invasiones no
consentidas de terceros a nuestra esfera más intima y personal. Nuestro constituyente no manifestó
mayor preocupación ante las amenazas a la vida privada provenientes del tratamiento de datos
personales realizado por medios automatizados o electrónicos. Más bien podemos afirmar que la
consagración de la protección de la vida privada y la honra de las personas en nuestra Carta
Fundamental está en función de la defensa ante ataques de los medios de comunicación social.Por
tanto, la concepción que refleja la garantía constitucional de la protección de la vida privada de las
personas está configurada en relación a los límites que deben tener en su actuación los medios de
comunicación social, más que en la protección frente a las nuevas tecnologías, como la informática y
las telecomunicaciones.
La norma chilena que regula la protección de datos personales, la Ley 19.628 de 1999, ha sido un
avance y constituyó un aporte en la materia, pero no es suficiente, ya que no contempló diversos
instrumentos que permiten configurar una base más sólida de resguardo a las personas en este campo
tan sensible, en que está en juego el respeto a los derechos fundamentales de las personas.
En la legislación comparada nos encontramos en algunos casos con una regulación legal específica que
se traduce en la implementación de verdaderos sistemas de protección de datos personales que cubren
la normativa, los agentes de control, procedimientos, sanciones, etc.Aún más, en determinados países
se da a estas materias, por su importancia creciente en la protección de los derechos fundamentales, no
sólo vinculados a la privacidad y la intimidad, una consagración constitucional, como ocurre en
España, que en su Carta Fundamental consagra el derecho a la autodeterminación informativa o libertad
informática.
Este derecho a la autodeterminación informativa o libertad informática se traduce en el derecho de las
personas a controlar el uso de los datos que se encuentran insertos en un programa informático y
comprende, entre otros aspectos, la oposición de la persona a que determinados datos personales sean
utilizados para fines distintos de aquel legítimo que justificó su obtención.
En este artículo se intentará analizar la situación de la protección de datos personales en Chile,
resaltando las deficiencias de la normativa que regula la materia, en comparación con los avances
mostrados por otros países, en particular por los países miembros de la Unión Europea, que impulsados
por la Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a la "Protección de las
Personas Físicas en lo que respecta al Tratamiento de Datos Personales y a la Libre Circulación de los
Datos", han incorporado en su legislación interna las directrices que permiten plasmar un adecuada
protección legal de los datos personales.Igualmente, se pasará revista a los proyectos de ley en trámite
en nuestro país que intentan mejorar el estándar de protección legal existente, concluyendo con las
consideraciones que a nuestro juicio deben tenerse presente a fin de implementar un correcto sistema de
protección de datos personales.
2.- EVOLUCIÓN DE LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES EN
EUROPA Y LATINOAMÉRICA
Como se ha dicho el impulso al desarrollo de los sistemas de protección de datos personales en Europa
fue provocado por instrumentos de carácter internacional que revelaron la trascendencia de la materia,
en particular podemos mencionar el Convenio 108 de la Comunidad Económica Europea de 1981, que
procura reglar el fenómeno del tratamiento automatizado de datos correspondientes a personas
naturales.
Antes del Convenio, a comienzos de la década de los setenta, la República Federal de Alemania había
promulgado la primera Ley de Protección de Datos, llamada Ley sobre tratamiento de datos personales
del "Land de Hesse". En esas mismas fechas se promulgó la Data Lag 1973/289 en Suecia y luego en
Francia se adoptó en 1978 la Loi nº 78-17 du janvier, relative á l´informatique, aux fichiers et aux
libertés. Todos estos cuerpos legales vinieron a reglamentar el tratamiento automatizado de datos
personales referidos a personas físicas realizado por personas naturales o jurídicas de derecho público o
privado. No obstante lo anterior, pronto se hizo palpable la necesidad de armonizar el frondoso sistema
normativo de los distintos países en un cuerpo que agrupara de forma coherente los principios,
mecanismos de tutela y procedimientos para la protección de los datos personales, lo que dio origen al
Convenio referido.
Los Estados partes del Convenio se obligaban a adoptar en su derecho interno las medidas necesarias
para dar efecto a los principios fundamentales de protección de datos a que adscribía el instrumento.Así
sucedió con la "Data Protection Act" de 1984 adoptada por el Reino Unido, así como con la Ley
Orgánica 5/1992 de Regulación del Tratamiento Automatizado de los Datos de carácter personal
(LORTAD), adoptada por España en 1992, que constituiría la piedra angular sobre la cual se diseñó
nuestra Ley 19.628 , e igualmente con la Ley de Datos de la República Federal Alemana de 1990, que
cuenta con un largo trabajo preparatorio que trae por causa la declaración de inconstitucionalidad de la
Ley de Censo de la Población de 1992.(2)
Luego con el tiempo el Parlamento Europeo evidenció la reducida capacidad que tenía el Convenio
para obligar a los países a transponer en sus ordenamientos internos las normas de este instrumento por
lo que promovió la adopción de la Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, en
adelante la Directiva, relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de
datos personales y a la libre circulación de esos datos.La Directiva establece un conjunto de derechos
para los titulares de los datos o interesados, que deben los Estados miembros incluir en su derecho
interno:
a)Derecho a la información, esto es, a la comunicación al titular de los datos de que se están llevan a
cabo operaciones de tratamiento de datos que le conciernen.
b)Derecho de consulta, este derecho obliga a los Estados miembros a adoptar todas las medidas
necesarias para garantizar la publicidad de los tratamientos.
c)Derecho de acceso al interesado, mediante el cual el titular se puede imponer de los datos que le
conciernen que son objeto de tratamiento, así como la finalidad del procesamiento y destinatario de sus
datos, entre otros.(3)
d)Derecho de rectificación, supresión y bloqueo, mediante el cual se exige que los Estados miembros
deben garantizar a los interesados el derecho de obtener del responsable del tratamiento la rectificación,
supresión o el bloqueo de los datos cuyo tratamiento no se ajuste a las normas de la Directiva, en
especial con motivo del carácter incompleto o inexacto de los datos.
e)Derecho de oposición, que otorga al interesado el derecho de oponerse a determinados tratamientos
de datos que le conciernen.
f)Derecho de impugnación a decisiones individuales automatizadas, vale decir, se prohíbe a los Estados
miembros someter a una persona a una determinada decisión con efectos jurídicos motivada en un
tratamiento automatizado de sus datos.
g)Derecho a conocer la cesión de los datos, por medio de este derecho se otorga a los interesados el
derecho de ser informados antes que los datos se comuniquen por primera vez a terceros.
h)Derecho a la indemnización, "que impone la obligatoriedad a los Estados miembros de garantizar a
toda persona que sufra un perjuicio como consecuencia de un tratamiento ilícito o de una acción
incompatible con el derecho interno adoptados en aplicación de la Directiva, el derecho a obtener del
responsable del tratamiento la reparación del perjuicio sufrido.El cual podrá ser eximido parcial o
totalmente de dicha responsabilidad si acredita que no se le puede imputar el hecho que ha provocado
el daño".(4)
La Directiva fue además el motor impulsor de la adhesión de los Estados miembros a una serie de
principios que son la base desde donde se construye un verdadero sistema de protección de datos
personales. Entre estos principios podemos señalar los siguientes:
- El principio de la licitud y lealtad de las operaciones de tratamiento de datos;
- El principio de calidad de los datos;
- El principio de consentimiento informado del titular de los datos;
- El principio de la seguridad de los datos, en el sentido de que el responsable del banco de datos debe
adoptar medidas de seguridad de diversa índole: físicas, lógicas, y, jurídicas, para impedir que los datos
que son objeto de tratamiento no escapen del ámbito de acción de quien goza de habilitación legal para
realizar dicha actividad;
- Principio de confidencialidad de los datos; y
- Principio de finalidad de los datos, que busca garantizar la legitimidad del tratamiento, en cuanto los
datos deben ser objeto de tratamiento sólo para los objetivos en virtud de los cuales el titular de los
mismos consintió en su tratamiento.
Otro aspecto importante que aportó a la discusión la Directiva fue el relativo a la Transmisión
Internacional de Datos Personales hecha por los Estados miembros a terceros países. En este sentido la
normativa comunitaria instaló el principio de que sólo se pueden transferir datos personales a terceros
países que cuenten con un nivel adecuado de protección, teniendo presente una serie de criterios para
determinar en qué casos un tercer país puede asegurar a los interesados que los datos que son
transferidos van a contar con las garantías mínimas de protección y de cumplimiento de los principios y
derechos que reconoce una legislación adecuada sobre la materia.Al respecto cabe mencionar que la
Directiva estableció en su articulado un sistema de evaluación para medir el nivel de protección que
presentan terceros países.
Resulta interesante, por la influencia ejercida en nuestra Ley de Protección de Datos Nº 19.628 ,
analizar brevemente el caso español.
En España, en cumplimiento de los compromisos derivados del Convenio 108, se promulgó en 1992 la
Ley Orgánica 5/1992 Reguladora del Tratamiento de los Datos de carácter personal (LORTAD). Esta
ley fue una norma de ficheros automatizados, a diferencia de lo dispuesto en la Directiva, que se aplica
también a los ficheros manuales, y se refirió exclusivamente a las personas físicas y su ámbito de
aplicación cubrió tanto el sector público como el privado. Lo interesante de esta ley es que consagró
ciertos principios de protección de datos como el de los datos sensibles (salud, tendencias políticas,
condenas penales, por ejemplo) cuyo tratamiento requiere consentimiento del interesado, las cesiones
de datos, la responsabilidad por la vulneración de los derechos del interesado y la notificación de
creación de ficheros.
Adicionalmente, la LORTAD creó la Agencia de Protección de Datos como autoridad autónoma de
control encargada de velar por el cumplimiento de la ley.
Con posterioridad, y a raíz de la adopción de la Directiva, a la que se ha hecho referencia, el legislador
español es convocado a transponer al orden interno el contenido de la norma comunitaria y se
promulga, con el afán de perfeccionar la legislación vigente, la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de
datos de carácter personal (LOPD) que reemplazó la anterior y que reflejó todos los avances que para
los sistemas normativos de protección de datos contenía la Directiva Europea.Llegados a este punto
resulta conveniente hacer un somero repaso a los mecanismos de control de protección de datos que
estableció la normativa comunitaria y que se vieron reflejados en la LOPD española y en otras
legislaciones de países miembros que fueron perfeccionando sus normas en esos años.
Los mecanismos de control son lo que en definitiva otorgan la base sistémica a la regulación de
protección de datos al dotarlo de una estructura orgánica con funciones delimitadas que facilitan que
los titulares de los datos puedan ejercer sus derechos e impugnar debidamente las actuaciones
ilegitimas o irregulares de los responsables de los bancos de datos. Podemos afirmar que, sin esa
estructura, no existe un verdadero sistema normativo de protección de datos personales.
En cuanto a los mecanismos de control, y siguiendo al autor Alberto Cerda Silva, se deben considerar
los siguientes:
a)Control Jurisdiccional y Habeas Data: Sin perjuicio de la facultades que competen a la autoridad de
control, como ente de carácter administrativo, en ocasiones es necesaria la intervención judicial cuando
los derechos de los interesados están en riesgo de ser vulnerados o han sido derechamente amagados,
en particular cuando los titulares de los datos deben reclamar de ciertas actuaciones o decisiones
adoptadas por la autoridad de control. Asimismo, la intervención judicial es solicitada cuando las leyes
de protección de datos conceden a las autoridades de control ciertas facultades cuyo ejercicio supone un
previo requerimiento y resolución judicial.
En relación al Habeas Data este importa el ejercicio de una acción judicial específica que está referida a
la totalidad del recurso procesal a través del cual el afectado hace ejercicio del derecho de acceso,
desde el requerimiento de sus datos al responsable de la base de datos, pasando por la reclamación
administrativa ante la denegatoria del primero, hasta la acción judicial misma.
b)Los códigos deontológicos o códigos de conducta:La Directiva y las legislaciones de los distintos
Estados miembros han hecho ver la conveniencia de contar con disposiciones especiales aplicables al
tratamiento de datos personales para fines determinados. Lo que se busca es articular disposiciones de
tratamiento de datos por sectores que necesariamente requieren matizar su ordenamiento. No es lo
mismo el tratamiento de datos que se hace con fines comerciales o crediticios, que el realizado con
datos sensibles, o el desarrollado por determinados sectores empresariales, asociaciones y otros
colectivos.
c)El agente de control interno: Esta figura guarda relación con la garantía de que dispone el responsable
del banco de datos de que el tratamiento de los datos personales se realicen de forma correcta y legal.
Para ello el responsable del tratamiento mantiene una persona responsable de velar por que la actividad
se desarrolle dentro del marco legal, lo que en la Directiva se conoce con el nombre de encargado de
tratamiento.
d)La Autoridad de Control: Consiste en la entidad a quien se le entrega la facultad de velar porque se
cumpla la normativa interna de protección de datos personales. Es la autoridad pública independiente
abocada a ejercer funciones de promoción, fiscalización y coordinación respecto de la legislación de
tratamiento de datos personales. Se distinguen claramente las funciones que ejerce esta autoridad de
control en las distintas legislaciones de países que la tienen incorporada: difusión, asistencia y
promoción; registro público de las entidades que tratan datos personales; funciones de inspección;
facultades sancionadoras, cautelares y normativas; y; atribuciones suficientes para practicar acciones de
cooperación internacional en materia de tratamiento de datos.
Esta figura es la que recogen diversos Estados miembros de la Unión Europea que tuvieron que adoptar
la normativa comunitaria sobre la materia.En el caso de España se insistió en la existencia de la
Agencia de Protección de Datos con la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter
Personal (LOPD), que ya había sido creada bajo la LORTAD, además de otros organismos de nivel
autonómico.
Finalmente, podemos agregar que existen otros mecanismos de control a nivel europeo que consisten
en tecnologías de protección de la intimidad, los contratos-acuerdo y el Defensor del Pueblo, como lo
conocemos dentro de su ámbito de competencia, vale decir, aquella autoridad que vela por el respeto a
los derechos fundamentales de las personas frente al accionar de las entidades públicas.
A nivel latinoamericano se puede sostener que la evolución legislativa en la materia ha sido lenta y sólo
algunos países cuentan a la fecha con leyes de protección de datos personales, entre ellos, Chile,
Argentina y Paraguay.
Únicamente Argentina cuenta con el reconocimiento de la Unión Europea como país con nivel
adecuado de protección de datos, mismo que, dicho sea de paso, representa para la economía argentina
ingresos anuales significativos tan sólo en el terreno de las inversiones en el ámbito de la investigación
médica y de ensayos clínicos. Detrás de Argentina, países como el nuestro y Uruguay persiguen
actualmente adecuar sus marcos normativos para atraer inversiones en el terreno de la oferta de
servicios que requieran el tratamiento de datos personales a través de las tecnologías de la información.
Existen distintos factores que motivaron la dictación de leyes de protección de datos personales en
América Latina, principalmente factores de orden comercial y de cooperación internacional.Incluso en
algunos casos, como Brasil, se ha consagrado en el orden constitucional la acción de habeas data,
siguiendo la influencia portuguesa en la materia, y también la han incorporado Argentina mediante la
reforma constitucional de 1994, Colombia por reforma de su Constitución del año 1991, Ecuador por
reforma de su Carta Fundamental de 1996, Paraguay la consagró en su Constitución Nacional de 1992,
Perú hizo lo propio en su Carta Fundamental de 1993 y Venezuela por me dio de su nueva Constitución
Política aprobada en 1999.
México no cuenta con una acción de habeas data en su Constitución Política, pero en relación a la
regulación de la protección de datos personales aprovechó la reforma de la Ley Federal de Protección
al Consumidor del año 2000 para introducir normativa reguladora de la materia. En el mes de abril de
2009, a través del Decreto por el que se adiciona la fracción XXIX-O al artículo 73 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, se facultó al Congreso Mexicano para legislar en materia de
protección de datos personales en posesión de particulares, y existe hoy en tramitación parlamentaria
un proyecto de ley por el que se expedirá la futura Ley Federal de Protección de Datos Personales en
Posesión de Particulares.
3.- LA PROTECCIÓN DE LOS DATOS PERSONALES EN CHILE
Como se ha dicho la protección de datos personales en Chile ha estado desde siempre vinculada a la
garantía constitucional del derecho a la privacidad, el "rigth to privacy" del derecho anglosajón.La
muestra más palpable de lo anterior es la Ley 19.628 de 1999 cuyo desarrollo legislativo demuestra que
la protección de datos nace concebida como parte del derecho de las personas a ser dejadas solas.5
Como veremos más adelante nuestra legislación de protección de datos, pese a ser la primera en
promulgarse en América Latina, adolece de varias deficiencias que, sin duda, hacen imperiosa la
necesidad de mejorar el estándar de protección legal para mejorar los niveles de protección de los
derechos de los ciudadanos, en particular pensando en una democracia como la que ha ido
construyendo Chile en los últimos 20 años y también para acceder a diversas asociaciones
internacionales o grupos de países con los cuales nos interesa relacionarnos o ser parte. En este sentido
la incorporación, por ejemplo, de nuestro país a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE), el club de los países más ricos del planeta, conlleva la superación de muchas
exigencias que dicen relación, algunas de ellas, con la protección de las personas en este campo.
Por estas razones la mirada hacia Europa es inevitable si se quiere perfeccionar el modelo de protección
legal de las actividades de tratamiento de datos personales. Es evidente que las falencias de la actual
legislación impiden que nuestro país sea considerado como uno de aquellos que tienen un nivel de
protección adecuado.
Sin embargo, se están haciendo esfuerzos para perfeccionar la actual legislación sobre la materia,
existen proyectos de ley en trámite que revisaremos en las próximas páginas, pero en lo medular, si
queremos que los proyectos que vean la luz sean verdaderos aportes a la discusión en la materia y
vehículos para implementar mecanismos modernos de protección, es fundamental dejar atrás ciertas
dificultades que presenta la Ley 19.628, entre las que podemos señalar a modo ejemplar:
a)Ausencia de consagración del principio de finalidad en el tratamiento de los datos personales.Esto
referido al principio básico que permite asegurar que los datos personales sean realmente utilizados
sólo para los objetivos para los cuales fueron recolectados.
b)Deber de información en el tratamiento de datos personales. Nuestra legislación no regula esta
sensible materia que debiera permitir que los titulares de datos personales sean informados de los
posibles tratamientos que puedan afectarles para los efectos de que puedan ejercer los derechos que les
otorga la ley.
c)Falta de registro de banco de datos privados. En Chile existe una disposición que señala que las bases
de datos del sector público deben estar inscritas en un registro que mantiene el Servicio de Registro
Civil e Identificación, pero no han sido incorporadas todas las bases que tiene la obligación de efectuar
el registro, por lo que éste ha perdido validez y confianza. En cuanto a las bases tratadas por privados
no existe ningún registro que cumpla esa función.
d)Ausencia de sanciones por infracción a la normativa. La ley carece de un régimen sancionatorio por
el incumplimiento de las obligaciones que impone, lo que evidentemente no lo transforma en un
elemento disuasivo para los agentes en este ámbito.
e)Recurso de habeas data atrofiado. La forma que ha tomado este recurso en la ley ha traído como
consecuencia que, pese a la existencia de un recurso especial para garantizar el ejercicio de los
derechos de acceso, rectificación, cancelación y bloqueo de los datos personales, aquél no haya sido
utilizado, prefiriendo los operadores jurídicos recurrir por intermedio del recurso de protección a los
tribunales de justicia invocando la vulneración de un derecho fundamental, normalmente la privacidad.
(6)
f)Ausencia de una autoridad de control. No existe esta figura en nuestro país, un símil de la Agencia de
Protección de Datos en España, que en forma independiente promueva el respeto por los principios que
deben inspirar el tratamiento de datos personales, que conozca de reclamaciones de eventuales
afectados, que aplique sanciones de carácter administrativo, entre otras funciones.Esta es quizás la
mayor falencia de nuestro cuerpo legal sobre la materia.
A modo de resumen consideramos de vital importancia acometer en el breve plazo las modificaciones
legales que nos permitan estar a la altura de los países que han plasmado en sus legislaciones, incluso
en el nivel constitucional, mecanismos protectores de los derechos fundamentales de las personas que
cada vez más están siendo vulnerados por el tratamiento no regulado que hacen terceros de datos
personales, datos que obtenidos legítimamente, al ser cruzados, crean verdaderos perfiles de
personalidad que pueden ser utilizados para fines comerciales y de marketing directo, pero también
para transgredir derechos fundamentales como el derecho al trabajo, derecho a la educación, derecho a
desarrollar cualquier actividad económica, etc.
4.- La Ley 19.628 sobre Protección de la Vida Privada y Protección de Datos Personales
En el mes de agosto de 1999 entró en vigencia en Chile la Ley 19.628 sobre protección de la vida
privada y protección de datos de carácter personal. Primera ley sobre la materia en dictarse en
Latinoamérica y que fue dictada con el influjo directo de la LORTAD española.
Esta ley fue modificada parcialmente por la Ley 19.812 del mes de junio de 2002. A su vez esta
legislación fue complementada con la dictación del Reglamento del Registro de Banco de Datos
Personales a cargo de organismos públicos de noviembre del año 2000. Así se fue articulando el cuerpo
normativo sobre esta materia, que está siendo revisado actualmente en el Congreso para perfeccionar su
funcionamiento y lograr estar a la altura de las circunstancias que imponen los nuevos tiempos.
Sin querer entrar a realizar un análisis detallado de la legislación, sí resulta conveniente señalar, en
primer lugar, que La Ley 19.628 se estructura en base a un título preliminar, cinco títulos que regulan
materias relativas a:La utilización de datos personales; a los derechos de los titulares de los datos; a la
utilización de datos personales relativos a obligaciones de carácter económico, financiero, bancario o
comercial; al tratamiento de datos realizado por organismos públicos; y a la responsabilidad por las
infracciones a la ley; además de un título final.
En segundo lugar, y en cuanto a su ámbito de aplicación, la Ley 19.628 cubre todos los tratamientos
automatizados o manuales de datos personales que efectúen personas naturales o jurídicas, sean de
carácter privado o público. En este sentido recibe la influencia directa de la Directiva Europea.
En tercer lugar la ley chilena consagra una serie de principios en relación a las actividades de
tratamiento de datos personales, como son el de calidad de los datos; el consentimiento del titular de los
datos; el especial tratamiento que debe darse a los datos sensibles (7), entendidos como aquellos datos
personales que se refieren a las características físicas o morales de las personas o a hechos o
circunstancias de su vida priva o intimidad, tales como los hábitos personales, el origen racial, las
ideologías y opiniones políticas, las creencias o convicciones religiosas, los estados de salud físicos o
psíquicos y la vida sexual; además del principio de comunicación de los datos.
También la ley hace suyos ciertos derechos que otorga a los titulares de datos personales para que
puedan hacerlos valer en la instancia y sede que corresponda, tales como el derecho de información en
la recogida de datos (8), derecho de acceso, derecho de modificación de los datos, derecho de
eliminación o cancelación, derecho de bloqueo, derecho a conocer la comunicación de los datos,
derecho de oposición y derecho a la indemnización.Ya está dicho que nuestra legislación no contempló
la existencia de una autoridad de control, principal defecto de la ley, además de otras falencias que ya
han sido descritas en un capítulo anterior y que deben superarse para que nuestro país ingrese a otro
estadio de evolución de protección legal de las personas titulares de datos por actividades de
tratamiento realizados por terceros. En este aspecto la norma chilena ha sido criticada, con entera
justicia a mi juicio, porque ha promovido la actuación de empresas que operan al alero de la
información disponible sin la autorización que debe exigirse de los interesados.
5.- PROYECTOS DE LEY EN TRÁMITE QUE BUSCAN PERFECCIONAR EL SISTEMA Y
REGULAR UN VERDADERO ESTATUTO JURÍDICO DE PROTECCIÓN DE DATOS
PERSONALES
Existen actualmente en tramitación en el Congreso tres proyectos de ley destacados que intentan
mejorar la actual Legislación sobre Protección de Datos Personales.
El primero es un proyecto de reforma a la Constitución Política, Boletín Nº 5883-07, que incorpora en
el artículo 19 Nº 4 la garantía constitucional de la protecci ón de datos personales y dispone la creación
de una autoridad de control independiente para el cumplimiento y aplicación de la ley.
Luego existe otro proyecto contenido en el Boletín Nº 6120-07 que modifica en gran parte la Ley
19.628 , corrigiendo entre otros aspectos, el derecho de las personas a ejercer un control real y efectivo
sobre sus datos, adecúa la legislación a estándares internacionales y otorga facultades al Consejo de la
Transparencia (órgano creado para velar por el cumplimiento de la Ley de Acceso a la Información
Pública Nº 20.285 para fiscalizar el cumplimiento de las normas sobre tratamiento y protección de
datos, conocer de las reclamaciones de particulares relacionadas con el ejercicio de sus derechos y
llevar el registro de las bases de datos, públicas y privadas.El Consejo pasa a llamarse Consejo para la
Transparencia y Protección de Datos Personales.
El proyecto pretende dar respuesta a las exigencias de protección, ya que por una parte, se mejoran los
estándares de protección y resguardo de los derechos de los titulares de datos personales y, por otra, se
confieren competencias y herramientas necesarias a una autoridad autónoma para velar por el adecuado
cumplimiento de las normas de protección de datos.
Por último, dentro los proyectos destacados que conviene revisar están los que se contienen en los
siguientes Boletines, además de la existencia de una indicación sustitutiva que los refunda y reemplaza:
Boletín 5309-03: Modifica la Ley 19.628 estableciendo un sistema de información de datos de carácter
personal basado en el comportamiento de las personas y no sólo en la noción de incumplimiento.
Señala que modifica el artículo 17 de la ley, que actualmente faculta a los responsables de registros o
bancos de datos personales a comunicar información sobre obligaciones económicas, bancarias y
comerciales cuando éstas consten en documentos protestados o se trate de incumplimiento de
obligaciones contraídas con Bancos, Instituciones Financieras y otras. El fundamento de esta
modificación es que un sistema de información comercial basado en el incumplimiento no da cuenta
del real comportamiento de las personas, por tanto plantea la incorporación de la deuda positiva (deuda
al día) en los informes de comportamiento financiero.
Boletín 5356-07: Modifica el artículo 12 la Ley 19.628 estableciendo la obligación del responsable del
banco de datos o registros personales de informar al propietario acerca de éstos y a quién ha sido
entregada dicha información.
Boletín 6298-05:Esta modificación propone la eliminación del Boletín Comercial dependiente de la
Cámara de Comercio de Santiago y de la Central de Información de la Superintendencia de Bancos e
Instituciones Financieras (SBIF) y establece un sistema consolidado de deudas dependiente del Banco
Central.
Indicación sustitutiva del Ejecutivo que refunde y reemplaza los tres proyectos anteriores: La
indicación tiene cuatro ejes, se refuerzan los derechos de los titulares de los datos; se amplía la
información relativa a obligaciones económicas disponible en el mercado financiero, para que además
de los datos sobre deudas morosas que hoy existe también se registre el buen comportamiento de pago
de las personas; se introducen mecanismos de control de calidad de los datos; y, finalmente, se crea una
instancia administrativa para regular, fiscalizar y sancionar a los agentes y ordenar el mercado de la
información comercial.
Sin duda que estos proyectos en trámite constituyen un progreso sustancial en la materia, en particular,
a mi juicio, el que modifica en forma importante la Ley 19.628 , contenido en el Boletín 6120-07, ya
que propone regular el reconocimiento explicito de derechos, vale decir, consagra explícitamente el
derecho de las personas a controlar sus datos.Además el proyecto muestra otros avances, como el hecho
que amplía el margen de los sujetos protegidos al considerar como sujeto activo del derecho de acceso
y titulares del habeas data a las personas naturales y a las personas jurídicas.
Adicionalmente, el proyecto establece una autoridad de control, dicha función está encomendada al
organismo encargado de velar por el acceso a la información pública, cuestión que no comparto, ya que
lo que se intenta lograr es un equilibrio entre el derecho de información y la debida protección de los
datos personales, en dicho sentido resulta más recomendable dejar ambas tareas a órganos
independientes, suficientemente alineados en sus criterios de actuación con miras a lograr el equilibrio
señalado, pese a la disyuntiva de si la protección de datos, como un derecho autónomo al derecho a la
privacidad del artículo 19, Nº 4 debe tener consagración constitucional o no.
El proyecto modificatorio de la ley también fortalece los derechos de información de los titulares de
datos, regula el flujo transfronterizo de datos, refuerza el deber de rectificación y corrección de datos,
regula un catálogo de infracciones y sanciones, perfecciona el sistema de responsabilidad civil y crea
un registro de bancos de datos a cargo de la autoridad de control. Sin duda alguna todas las
modificaciones contenidas en estos tres proyectos constituyen importantes avances en la materia y
parece razonable avanzar en la discusión para lograr en un corto plazo la aprobación de los proyectos
de ley que permitan mejorar el estándar de protección en la materia, lo que traerá indudables beneficios
para las personas y para nuestro país en general.
6.- CONCLUSIONES
Una vez analizada la situación actual de la protección de datos en Chile y su evolución nacional e
internacional, no queda más que instar desde esta tribuna para que la actual legislación sobre la materia
sea definitivamente superada.Paradojalmente, la Ley 19.628 , puso énfasis en el derecho a tratar datos
de carácter personal y no reconoció como primer derecho, el derecho de los titulares de datos
personales a controlar los mismos. Ello hace indispensable acometer las modificaciones a la normativa.
Todavía se discute si el derecho a la protección de datos personales es un derecho autónomo o es una
especificación de un derecho existente, el derecho a la vida privada, pero es evidente que la protección
de las personas en materia de bases de datos y tratamientos automatizados, no puede subsumirse
exclusivamente en el respecto a la intimidad y la vida privada, pues ella constituye también un peligro
para otras libertades. De esta forma la consagración constitucional de este derecho y una nueva
regulación legal darían enorme consistencia a los cambios esperados
Las sociedades actuales precisan de un equilibrio entre el creciente flujo de información y la garantía
de vida privada de los ciudadanos y el respeto a otros derechos fundamentales. Dotarse de un marco
adecuado de protección en esta materia sopesa la carga para lograr este equilibrio.
7.- NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
(*) Abogado titulado en la Corte Suprema (1999); Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales,
Universidad del Desarrollo (1999); Máster en Informática y Derecho, Facultad de Derecho Universidad
Complutense de Madrid, España. (2002 – 2003); Máster en Relaciones Internacionales y Comercio
Exterior, Escuela Internacional de Negocios Áliter de Madrid, España. (2004 – 2005).
(1) Pérez Luño, Antonio, Los derechos humanos en la sociedad tecnológica, en Libertad informática,
Leyes de Protección de Datos Personales, Cuadernos y Debates, Centro de Estudios Constitucionales,
Madrid, 1989, p. 143 y ss.
(2) CERDA, Alberto, “Mecanismos de Control en la Protección de Datos en Europa”, Ius et Praxis,
año/vol. 12, número 002, Universidad de Talca, Talca, Chile, 2006.
(3) CERDA, Alberto. Op. cit., pág. 233.
(4) ANGUITA, Pedro, La Protección de Datos Personales y el Derecho a la Vida Privada.Régimen
Jurídico, Jurisprudencia y Derecho Comparado, 1ª Edición, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 2007,
p. 69.
(5) ARRIETA, Raúl, Chile y la protección de datos personales ¿Están en crisis nuestros derechos
fundamentales?. Chile y la protección de datos personales: Compromisos internacionales, Ediciones
Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2009.
(6) ARRIETA, Raúl. Op. cit.
(7) Artículo 2º Letra g) de la Ley 19.628 , publicada en el Diario Oficial el día 28 de agosto de 1999.
(8) Pedro Anguita Ramírez en su obra “ La Protección de Datos Personales y El Derecho a la Vida
Privada” hace la aclaración de que el derecho de información consagrado en la Ley 19.628 es un
derecho de información limitado respecto a la recolección de datos personales efectuada con ocasión de
encuestas, estudios de mercado, sondeos de opinión u otros instrumentos semejantes, pero que no
confiere a los titulares el derecho a ser informados de modo expreso, preciso e inequívoco, previo a la
recogida de datos personales, de un conjunto mínimo de antecedentes como suele recogerse en el
derecho comparado, por ejemplo, en el caso de España.
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