UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR FACULTAD DE COMUNICACIÓN SOCIAL INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN Y POSGRADOS ESTUDIO DESCRIPTIVO DE LAS TEORÍAS DE LA INCERTIDUMBRE Y EL PENSAMIENTO COMPLEJO Y SU INFLUENCIA EN LAS TEORÍAS DE LA COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL: EL ESTADO DE LA CUESTIÓN TESIS PREVIA LA OBTENCIÓN DEL TÍTULO DE MAGISTER EN COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL VÍCTOR RENE ARBOLEDA NARANJO DIRECTOR: LCDO. MARCO LÓPEZ PAREDES, MSC. DR. (C) Quito – Ecuador 2014 DEDICACTORIA A mi Madre querida Elbita, a mi incondicional esposa y compañera Luz Marina, a mis hijas hermosas Diana, Andrea y Karen. A mis amigos más que hermanos, y a mis confiados y esperanzados estudiantes. Ellas y ellos han sido el aliento de mis debilidades y el soporte de todos mis esfuerzos. ii AGRADECIMIENTOS Al programa de maestría en Comunicación Organizacional de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central del Ecuador en su primera promoción. Me dio la oportunidad de crecer más y mejor. A Marco. Su apoyo hizo posible culminar con éxito este trabajo. iii ÍNDICE DE CONTENIDO DEDICACTORIA ii AGRADECIMIENTOS iii AUTORIZACIÓN DE LA AUTORÍA INTELECTUAL iv HOJA DE APROBACIÓN DEL DIRECTOR DE TESIS v ÍNDICE DE CONTENIDO vi RESUMEN ix ABSTRACT x INTRODUCCIÓN 1 JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO 3 CAPITULO I APROXIMACIÓN DE LOS SISTEMAS CAOTICOS A LAS CIENCIAS DE LA COMPLEJIDAD, LA INCERTIDUMBRE Y LA COMUNICACIÓN 1.1. La Teoría del Caos y las Ciencias de la Complejidad 6 1.2. Perturbaciones dadas en otras contingencias 8 1.2.1. 8 1.3. Características de una perturbación iterativa Comprensión de los sistemas caóticos 10 1.3.1. Característica básica de los sistemas caóticos y conceptos fundamentales 11 1.3.2. Nociones de leyes naturales: probabilidad e irreversibilidad 14 1.3.3. Aplicaciones de la teoría compleja a las ciencias sociales y la comunicación 38 vi CAPÍTULO II DISCUSIONES SOBRE LA TEORÍA DE SISTEMAS, EL PENSAMIENTO SISTÉMICO Y LA GESTIÓN DE LA COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL EN ESCENARIOS CAOTICOS Y COMPLEJOS 2.1. La teoría general de sistemas y sus instrumentos de recursividad y sinergia 42 2.2. Sistemas abiertos y sistemas cerrados para entender a la organización 45 2.2.1. 47 La organización como sistema abierto 2.3. La entropía, los sistemas y la organización 49 2.4. Cibernética y comunicación 51 2.4.1. Cibernética, comunicación y maquina 55 2.4.2. Cibernética, comunicación organizacional y semántica 58 2.4.3. Retroalimentación positiva y negativa 59 2.5. Teoría de la Información y Teoría de la Comunicación 63 2.5.1. Teoría matemática de la comunicación 66 2.5.2. Mensaje, transmisión, medio y final 68 2.5.3. Retroalimentación y bucles de retroalimentación 70 2.5.4. El ruido y la fidelidad como desestabilizador del sistema 72 2.6. Lenguaje, semiótica y comunicación, expectativas y probabilidades 73 2.7. La teoría de sistemas en las ciencias y sistemas sociales 75 2.7.1. Cibernética de segundo orden, aplicado a las ciencias y sistemas sociales 78 2.7.2. Modelos de autoorganización y pensamiento sistémico aplicado 79 2.7.3. Las redes como patrones de la vida y la organización 81 2.7.4. Autopoiesis y la organización de los sistemas 83 CAPÍTULO III ANALOGÍAS ENTRE LAS TEORÍAS DE LA COMPLEJIDAD, EL CAOS Y LA INCERTUDUMBRE EN LA GESTIÓN SISTÉMICA DE LA COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL vii 3.1. Las organizaciones sociales como estructuras caóticas y complejas 86 3.2. Comunicación, organización y sistemas de segundo orden 88 3.3. El pensamiento sistémico y la comunicación 90 3.3.1. La Escuela Invisible en el desarrollo del pensamiento sistémico y la comunicación 92 3.3.2. Los axiomas de la comunicación y su aplicación a las organizaciones en la complejidad 3.4. 95 El reconocimiento de la complejidad en la comunicación organizacional 103 3.4.1. Participación de la comunicación a favor del desorden organizacional 105 3.4.2. Niveles de complejidad para abordar la realidad en la organización 107 3.4.3. Gestión de la comunicación para la organización en la complejidad 109 3.5. La comunicación compleja y los desafíos del Dircom 112 3.6. Orden y caos a la vez, caorden en la comunicación organizacional 113 3.7. La comunicación organizacional en la sociedad compleja y de la información 115 3.8. La comunicación organizacional finalmente favorece la complejidad 117 CAPÍTULO IV CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 119 BIBLIOGRAFÍA 122 viii Estudio descriptivo de las teorías de la incertidumbre y el pensamiento complejo y su influencia en las teorías de la comunicación organizacional: el estado de la cuestión. Descriptive study of the theories of uncertainty and complex thought and his influence in theories of organizational communication: the state of question. RESUMEN El estudio gira en torno a una investigación bibliográfica que recoge varias posturas relacionadas con la teoría del caos, la incertidumbre y la complejidad. Usando el método deductivo, analítico y sintético, en forma lógica, sistemática y secuencial, se realizan una serie de analogías y aproximaciones de estas teorías a la gestión de la Comunicación Organizacional. Incluye el pensamiento de los principales exponentes de las teorías implicadas y analiza deductivamente la forma como se confrontan y se interrelacionan con la comunicación. Describe y explica cómo, el principal postulado de la teoría del caos conocido como sensibilidad a las condiciones iniciales, es un fenómeno que se aplica a la Comunicación Organizacional, y concluye que unas pequeñas perturbaciones en las condiciones iniciales en que tiene lugar la comunicación, pueden tener incalculables consecuencias en la organización. PALABRAS CLAVE: COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL / GESTIÓN DE LA COMUNICACIÓN / TEORÍA DEL CAOS / TEORÍA DE SISTEMAS / COMPLEJIDAD / INCERTIDUMBRE / ix ABSTRACT The study focuses on a literature review that includes various positions related to the theory of chaos, uncertainty and complexity. Using deductive, analytic and synthetic method, logic, systematic and sequential manner, a series of analogies of these theories and approaches to the management of organizational communication are made. Includes the thought of the leading exponents of the theories involved and analyzes how deductively confront and interact with communication. Describe and explain how the main postulate of the theory of chaos known as sensitivity to initial conditions is a phenomenon that is applied to organizational communication, and concludes that a small perturbations in the initial conditions in which communication takes place, they can have incalculable consequences for the organization. KEY WORDS: ORGANIZATIONAL COMUNICATIONS / MANAGEMENT OF COMUNICATIONS / THEORY OF CAOS / THEORY OF SYSTEMS / COMPLEXITY / IUNCERTAINTY x INTRODUCCIÓN De las postrimerías del siglo XX, emergieron significativamente los rasgos de una nueva ciencia, la del caos, cuyo representante más conocido es Ilya Prigogine, (1984) físico y filósofo belga. Hoy, su enfoque se está proyectando a otros planos del saber occidental, a manera de un nuevo paradigma del conocimiento. Su teoría acerca de la incerteza afirma la existencia de un “orden”, lejos del conocido por las comunidades científicas, en el cual lo fundamental no es el equilibrio ni la tendencia al equilibrio de los sistemas, sino la tendencia al desequilibrio y la inestabilidad. La nueva ciencia se está convirtiendo en un importante marco de referencia para la gestión del siglo XXI. Ella se nutre de los hallazgos en las ciencias de la vida como la biología, la ecología la medicina, y de los últimos avances en la física, la química, las matemáticas y por supuesto, de las ya fácilmente reconocibles tecnologías de la información. Las ciencias de la comunicación y la comunicación aplicada a las organizaciones, conocida esta última como comunicación organizacional, no se escapan a la posibilidad de ser tratadas desde esta concepción, y en este estudio, se analizan las principales ideas y conceptos centrales de pensadores visionarios en dicho ámbito y en otras disciplinas que contribuyen al esclarecimiento de las teorías conocidas como del caos, la incertidumbre y la complejidad, al tiempo que se observan las diferentes implicaciones, relaciones, paralelismos, similitudes que existen entre ellas. De esto se desprenden también sus efectos y consecuencias, pero sobre todo, se intenta poner en perspectiva la posibilidad de que estemos frente a la aparición de un nuevo paradigma, con el que se deberán enfrentar y lidiar los turbulentos, complejos y cada vez más inciertos tiempos del futuro y la modernidad, caracterizada por un mundo primero cada vez más globalizado, informatizado, digitalizado pero también complicado, y segundo súper conectado, súper comunicado, súper informado, pero también súper complicado. Un nuevo paradigma por analogía, siempre se sobrepone al antiguo, pero esta sobre posición se alcanza únicamente cuando el antiguo se hace obsoleto por ineficiente o caduco, mientras que el nuevo se acepta cuando llega para dar mejores y más eficientes soluciones a los problemas inherentes a la cotidianidad de la vida de los hombres. Así, al interior de las organizaciones encontramos una serie de circunstancias siempre caóticas y complejas. Sus motivos son varios y de varias índoles, pero casi siempre, entre todos ellos hay un denominador común. Ese factor unificador es la comunicación con sentido de organización, de hecho, se sabe desde hace tiempos de la Revolución Industrial que organizar es sinónimo de comunicar (Salgueiro, 1991). Si una 1 empresa está bien organizada, es porque está bien comunicada, pero la garantía absoluta de que esto así sea, se cumple siempre y cuando contemplemos a la misma como un sistema cerrado, lo cual sería raro o más bien improbable, pues, las empresas u organizaciones son en todo caso sistemas abiertos y por tanto existe un alto grado de incertidumbre, se nutren del entorno, reciben energía desde afuera, ya sea por los insumos que necesita para su trabajo, lo cual se traduce en la aceptación de sus productos o servicios, bien de los clientes, usuarios, oyentes, escuchas, audiencias, etc., es decir, de quienes son el blanco de la comunicación, esto a su vez, tiene otras implicaciones en la misma gestión de la comunicación organizacional como tal, que en todo caso tiene que aplicarse o utilizarse bajo características complejas e inciertas. La física moderna ha rechazado durante mucho tiempo la idea de lo casual y lo aleatorio y ha defendido a ultranza la idea de causalidad y orden. Hoy la física y las conocidas como ciencias duras se enfrentan a uno de los conceptos más fértiles del pensamiento científico-filosófico: el caos. De este modo, a principios del siglo XX comienza a perfilarse un nuevo patrón de orientación científica con profundas implicaciones en otras disciplinas. Este trabajo como un estudio de carácter cualitativo, deductivo y descriptivo, se encarga de recopilar los principales principios y teorías del caos, para que, al abrigo de ellas, sea posible encarar el problema de la comunicación en tres grandes capítulos siguiendo un orden lógico, sistemático y secuencial, concernientes en primer lugar a definir los conceptos a través de una aproximación de los sistemas caóticos a las ciencias de la complejidad, la incertidumbre y la comunicación. En un segundo momento, se discute sobre la teoría de sistemas junto al pensamiento sistémico y la gestión de la comunicación organizacional en estos llamados escenarios caóticos y complejos. Finalmente y antes de presentar las respectivas conclusiones, el estudio realiza las respectivas analogías entre las teorías de la complejidad, el caos y la incertidumbre con la gestión de la comunicación organizacional. 2 JUSTIFICACIÓN DEL ESTUDIO Una delicada mariposa de dos colores se posa sobre la frágil hoja de un árbol, el ambiente en el jardín es de una tranquila y despejada mañana de verano, parece que descansa por unos breves segundos y luego levanta el vuelo agitando sus suaves y bien emparejadas alas. La belleza del cuadro en observación refleja la perfección de la naturaleza aún cuando el aleteo del pequeño lepidóptero y sus movimientos indefinidos parezcan bruscos, irregulares e indefinidos. Este aleteo azaroso podría convertirse a través del espacio y del tiempo, en una perturbación natural capaz de generar pequeñísimas pero graduales modificaciones en el aire y las condiciones atmosféricas que desencadenarían consecuencias catastróficas. Todo esto y después del aleteo de la mariposa, un huracán se desata al otro lado del planeta. Esta es la parte anecdótica del denominado “efecto mariposa” (Carbón, 2001) que sirve para explicar la conocida teoría del caos, que en términos generales señala que pequeños cambios o mínimas perturbaciones en las condiciones iniciales de un fenómeno en determinados sistemas, pueden conducir a consecuencias finales de dimensiones extraordinarias. La teoría del caos se aboca al estudio de lo dinámico, lo impredecible, lo irregular, de lo que no es lineal, lo incierto, lo complejo. Sin embargo y como se explica a lo largo de este trabajo, el caos no debe ser entendido como ausencia de orden, sino como un tipo de orden u organización de características impredecibles, bajo la idea de un nuevo paradigma. En el transcurso de este estudio, se realiza una extrapolación de la teoría del caos y los sistemas complejos a la comunicación en las organizaciones. El postulado central de esta circunstancia señala que una estructura organizativa u organizacional, es un ámbito donde se generan situaciones inestables e irreversibles, donde los factores azarosos y aleatorios tienen un papel determinante en la evolución de las conductas al interior de la empresa u organización. Las más pequeñas perturbaciones en un proceso de comunicación al interior de un sistema organizacional, que es caótico y complejo por naturaleza, generan enormes consecuencias que no se pueden prever, más allá de lo que se conoce como los límites posibles u horizonte temporal. Varios de los paradigmas actuales que rigen los destinos de una organización, sea esta pública o privada, entienden a la organización como una estructura regular, estable y ordenada. De qué otra manera si no, podría entenderse a la planificación ya sea formal o estratégica de la forma en que se trata de manera convencional, sin embargo, esto implica la aplicación de una función estandarizadora y 3 normalizadora, lo que ocasiona una restricción o anulación de las diferencias al interior de la organización y por lo tanto de una simplificación y limitación de los procesos de comunicación. La justificación del estudio formula que la teoría del caos y la complejidad deberían trabajar precisamente sobre lo opuesto, suponer que la organización es un sistema desordenado, irregular e inestable, abierto más que cerrado, postula que las diferencias generadas por la comunicación por más pequeñas, mínimas o individuales que sean, pueden ocasionar enormes efectos de incalculables consecuencias para la organización. La propuesta de la comunicación en caos sería no anular ni suprimir las perturbaciones que se manifiestan, sino encausarlas y conducirlas para que del desorden surja el orden, esto último, aclarando en su oportunidad la existencia de otros postulados como el de la entropía por ejemplo, el cual señala al interior del segundo principio de la termodinámica, que un sistema en una condición improbable, tendrá una tendencia natural a reorganizarse en una condición más probable. (Weiner, 1985) Son varias las instancias y estructuras que partiendo desde lo social, económico y político hasta lo técnico y científico han sido tocadas por las denominadas ciencias de la complejidad. Los nuevos e impresionantes descubrimientos realizados en la nueva era al interior de la cibernética y la digitalización han contribuido al desarrollo de las ciencias y otras disciplinas. La comunicación en las organizaciones no ha sido la excepción, podría decirse inclusive que ha sido la comunicación precisamente la principal protagonista de estos cambios vertiginosos y es así como varios autores le asignan un rol preponderante, dándole distintas significaciones y atribuciones que van desde lo simple como el caso del clásico reduccionismo dado por la simplificación de sus elementos, hasta la teorización matemática dada por la teoría de sistemas y los valores numéricos, algorítmicos y estadísticos de sus componentes. El interés por desentrañar también algunos de sus misterios, sigue manteniendo en estado de vilo a filósofos, sociólogos y científicos en general. Siempre hay algo nuevo en la comunicación, evoluciona constantemente a la par que evolucionan los seres humanos, si lo uno es consecuencia de lo otro, es precisamente uno de sus misterios, es similar a la dualidad indescifrable todavía de qué es causa y qué es efecto entre el lenguaje y el cerebro, por lo tanto, con la certeza de que los temas relacionados a la comunicación y su rol en las organizaciones no es asunto acabado, es pertinente asumir que desde las ciencias de la complejidad, la teoría del caos y lo que denominaremos como las características iniciales de los procesos de comunicación, se puede determinar haciendo uso metodológicamente del razonamiento lógico, en análisis y la deducción, que ciertos cambios por 4 mínimos o pequeños que sean en las características iniciales del fenómeno, lo que se conoce como perturbaciones en el sistema, (Prigogine, 1984) producen en una relación de causa efecto, profundos cambios en los resultados de la organización. Así, quedaría planteado entonces, el estado de la cuestión, desde la idea de inestabilidad, la incertidumbre, el caos y la complejidad. 5 CAPITULO I APROXIMACIÓN DE LOS SISTEMAS CAOTICOS A LAS CIENCIAS DE LA COMPLEJIDAD, LA INCERTIDUMBRE Y LA COMUNICACIÓN 1.1. La Teoría del Caos y las Ciencias de la Complejidad Cuando los interesados en el tema relacionado con la teoría del caos inician sus primeros acercamientos, es usual que a estas alturas del nuevo siglo se encuentren con una anécdota narrada en casi todos los libros que al respecto le han dedicado páginas enteras. Se trata de la conocida metáfora del efecto mariposa (Smith, 2011). Es desde ahí y por ser quizás el descubrimiento más significativo para el contexto en cuestión, desde donde resulta apropiado y oportuno iniciar las primeras aproximaciones para explicar metodológica y objetivamente, en qué consiste el estudio y la importancia de la teoría del caos y en general las ciencias de la complejidad. El matemático Edward Lorenz (Caprapra, 2010) dedicado a los trabajos de meteorología, mientras trabajaba en su laboratorio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Boston, allá por el año de 1961, se enfrentó con un fenómeno sorprendente que modificaría los cimientos de la ciencia contemporánea. Preocupado por continuar una secuencia de simulaciones numéricas sobre la evolución del clima de su región que había iniciado el día anterior, Lorenz activó en la computadora los valores correspondientes a los parámetros del clima a estudiar, para retomar así la secuencia, luego se retiró para realizar otra actividad dejando a la maquina haciendo su trabajo. Cuando regresó a su laboratorio al cabo de unas horas, fue la sorpresa y confusión la tónica del momento. El trazado de las nuevas curvas, lejos de repetir en forma fiel el modelo, se alejaba unos pocos milímetros al principio, y luego según avanzaba la proyección simulada, dibujaba las figuras más disparatadas, así, el nuevo clima simulado no tenía nada que ver con el de las previsiones precedentes. Vientos, lluvias, huracanes y tormentas aparecían abruptamente en los lugares menos esperados. Lorenz verificó los datos cargados en su computadora, y encontró el problema: en su apuro por programar, había omitido tres decimales, por ejemplo: había puesto 0,507 en lugar de 0,507127. Al hacerlo de esa manera había supuesto que esa “pequeña” modificación no tendría mayores consecuencias, ya que incluso los satélites de observación meteorológica que monitorean la temperatura de los océanos jamás alcanzan tal precisión. Un error numérico tan pequeño, pensó, correspondería a un fresco soplido de aire en la mañana. Pero lo increíble de la famosa historia de Lorenz, es que, según el programa que para el caso había diseñado en base a un complicado sistema de 6 ecuaciones, como consecuencia de una fuerte y compleja reacción en cadena, esa suave brisa sería suficiente para descomponer total y caóticamente el clima previsto para el mes siguiente. Lo que acababa de descubrir era lo que, con el tiempo, tal fenómeno se conocería como el efecto mariposa. Fruto de estas reacciones condujo a la comunidad científica a la siguiente reflexión “una diferencia o un error tan pequeño, equivalente al soplo de aire que una mariposa produce al aletear, había desencadenado, en el estado final del clima simulado, fuertes vientos huracanados” (Ibañez, 2008, p.490). Sobre estas bases, se asientan las más fascinantes investigaciones intelectuales de finales del siglo XX bautizando así la naciente ciencia del caos. ¿Y por qué la asignación conceptual de caos? Primeramente cabe una aclaración de carácter epistemológico dada la necesidad de utilizar en este trabajo una serie de conceptos y abstracciones propias a la luz del tema tratar. En base a un razonamiento lógico hay que aceptar que los seres humanos obtienen y mantienen sus conocimientos en forma conceptual, la validez del conocimiento humano depende de la validez de los conceptos. Pero los conceptos son abstracciones universales, mientras que todo lo que el hombre percibe consiste en objetos particulares concretos. Todo conocimiento se da en forma de conceptos. Si estos conceptos corresponden a algo que se encuentra en la realidad, por más pequeños que sean, son reales, y el conocimiento humano se funda y se sostiene en hechos. Si no se corresponde con algo que se encuentra en la realidad, pues simplemente no son reales y así el conocimiento humano estaría compuesto por ligeros inventos producto de la imaginación. Bajo estas consideraciones, es necesario entender el caos desde un concepto concreto que se plasma en la realidad como el comportamiento de un sistema complejo que aparece o se muestra como impredecible, pero que para efectos del estudio intentaremos demostrar que es falsamente aleatorio, es decir, posee en realidad un patrón subyacente de extrema complicación y característica reiterativa, es decir, repeticiones que obedecen a ciertas reglas como se explica más adelante. Así, el caos se presenta cuando un sistema es extremadamente sensible a pequeños cambios en las condiciones en que se da inicio al fenómeno. Unos primeros ejemplos ayudan a explicar estas ideas, así, el agua de un riachuelo al inicio del afluente y luego su flujo turbulento unos kilómetros más adelante, la formación caprichosa de las nubes a media mañana previa la pertinaz tormenta unas horas más tarde, o el humo del cigarrillo unos centímetros más en su lento pero caprichoso ascenso luego de ser encendido. 7 1.2. Perturbaciones dadas en otras contingencias Siguiendo la lógica del descubrimiento de Lorenz entonces, y en un claro ejercicio deductivo podríamos decir que si en ciertas condiciones complejas como las meteorológicas, el aleteo de la mariposa puede trastornar el clima, también en otras circunstancias una causa minúscula puede provocar una gran perturbación. Debido a una serie de elementos que bien podrían tratarse como variables, agregados, acumulación de energía, influencias externas, bifurcaciones de fuerzas, etc., el más pequeño elemento con características de perturbación, afectará a su vez a otro conjunto de factores o elementos de un sistema, y estos a su vez a otros y así sucesivamente en una figura que aparece constantemente en la mayoría de los tratados relacionados con la materia en cuestión y que denominaremos como iteración (Herren, 2002). En síntesis, diríamos que existe una rara pero asombrosa relación causa – efecto. El resultado final que se observa en la realidad es un descarrilado fenómeno que sobrepasa locamente la causa original, y tras la experiencia de Lorenz, otros científicos y experimentados investigadores comienzan a estudiar las semejanzas del “efecto” en otros escenarios y otras disciplinas, por ejemplo: los fenómenos de turbulencias en los líquidos, la física de los huracanes y los torbellinos, los movimientos de las nubes, las fluctuaciones imprevisibles de los precios, las variaciones de la economía, el crecimiento demográfico, con el fin de comprender y dilucidar los mecanismos que los rigen y de esta manera desafiar la incertidumbre, lo complejo y lo aleatorio. A estas alturas entonces podemos asomarnos en una primera instancia al territorio de lo especulativo y pretender formular a manera de hipótesis que en el mismo sentido: la comunicación organizacional presentada como fenómeno omnipresente en las organizaciones y como parte de un sistema, estaría sujeta en forma relativa a los efectos de la perturbación iterativa como se explica a continuación. 1.2.1. Características de una perturbación iterativa Para explicar el significado de una perturbación iterativa, es necesario pedir en préstamo las definiciones desarrolladas para tal efecto básicamente por las ciencias duras y en especial por las matemáticas. Esto último, por la importancia que para lo posterior tendrá el hecho de sostener que, la repetición de ciertos elementos involucrados en los procesos de comunicación y sus sistemas, tienen características matemáticas y por lo tanto susceptibles de interpretación numérica o cuantificable. 8 Una iteración entonces, se define como el acto y consecuencia de iterar, y se emplea como un sinónimo de reiterar o repetir. Para nuestros motivos, cabe resaltar la importancia de recordar el concepto como volver a desarrollar una acción, o volver a repetir lo que ya se había dicho. Así, el concepto hace referencia al acto de repetir algo varias veces, pero al interior de estos contextos matemáticos, la característica principal es que la función iterada conserva la misma forma, es una función compuesta de sí misma, o sea, podría decirse que en cierta forma es también una amplificación. Esta característica es mucho más evidente en otro fenómeno típico estudiado como parte de la teoría del caos y que se conocen como estructuras fractales (Herren, 2002). Definidas estas como formas geométricas o quebradas asignadas a objetos discontinuos. El descubrimiento o la formulación de la geometría fractal se debe a Benoit Mandelbrot en el año 1984 (Ibañez, 2008). Un fractal puede definirse como una figura geométrica cuya estructura en su concepción más básica es fragmentada o irregular, de hecho, la palabra fractus viene del latín que significa quebrado o fracturado. La característica principal de una figura fractal es que su estructura se repite a diferentes escalas. Los fractales son también aleatorios y tienen claras aplicaciones prácticas, se usan para describir varios objetos irregulares del mundo real como, montañas, nubes, turbulencias, perfiles costaneros, etc. (Aguilar, 2012). Como se observa en la siguiente figura: Figura 1 Figura Recursiva Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Recursi%C3%B3n Cuando pensamos en la comunicación como un fenómeno que se mantiene y persiste en el tiempo a través del intercambio de información, es atractivo en un primer momento pensar que, para el estudio 9 de la comunicación desde una visión de la complejidad y la incertidumbre, la información puede recibir este tratamiento fractal, iterativo y amplificador cuando colocamos por ejemplo al emisor y al receptor al interior del clásico proceso de comunicación, en calidad de variables tanto dependiente como independiente respectivamente y una vez iniciado el intercambio de información, este adopta una suerte de fenómeno fractal en el que las interacciones mutuas no son sino una generación de series temporales que pueden desencadenar a su vez en un fenómeno caótico, indeterminado e imprevisible. 1.3. Comprensión de los sistemas caóticos El término “caos” se emplea con frecuencia para hacer referencia a un estado de completo desorden y ausencia de control, así, los estados llamados caóticos pueden hallarse en todos los ambientes que rodean al ser humano. Si tomamos a la naturaleza como ejemplo, encontramos diversos sistemas de este tipo. En una época de otoño caminando por un parque se observa el desprendimiento caótico de las hojas de los árboles. Una tormenta en alta mar con vientos huracanados elevarán las olas sin control. Evidentemente hay un patrón general de entendimiento detrás de todo esto y si revisamos cuáles son los mecanismos iniciales del comportamiento de estos fenómenos naturales, estaremos en condiciones de explicarlos, no en vano, esta es la característica de la naturaleza de los seres humanos. Por otra parte, cuando se habla de caos en general, existe la tendencia de anteponer las distintas acepciones que aparecen en los diccionarios de la lengua, así, los sinónimos irán en el orden de la irregularidad, desorden total, confusión, etc., sin embargo, cuando hablamos de caos al interior de las teorías del caos, debemos delimitar el estudio al caos determinista, al caos que está gobernado por las leyes de los sistemas dinámicos no lineales, al caos matemático y al concepto de comportamiento estocástico o aleatorio que ocurre en un sistema determinista que está gobernado por leyes exactas e inamovibles. (Stewart, 2001). Estos son los puntos de referencia más importantes sobre los cuales gira la aplicabilidad del estudio a la comunicación organizacional. Por lo tanto al hablar de caos en este estricto sentido, no significa hablar de desorden total y confusión intransigente, sino más bien de un desorden o aleatoriedad cuyas leyes simplemente se desconocen pero que son susceptibles de investigación. De esta forma podríamos conocer las leyes que gobiernan 10 esas irregularidades, aunque no necesariamente podamos descubrir hacia donde se mueven exactamente los cuerpos investigados. 1.3.1. Característica básica de los sistemas caóticos y conceptos fundamentales Para que un sistema pueda ser considerado caótico debe tener varias características, sin embargo la más importante para el desarrollo y aplicación de estas teorías al problema de la comunicación organizacional, es aquella que tiene que ver con la sensibilidad de cualquier fenómeno a las condiciones que le dan inicio, como señala Eduardo Carbón (2001): Pero, entonces, ¿qué propiedades o características lo diferencian esencialmente de un típico sistema dinámico determinista? La principal singularidad de los sistemas caóticos es que son sensibles a las condiciones iniciales. Esta característica se puede observar claramente en el juego del flipper. Con pequeñas diferencias en el impulso inicial de la bola ejercido por el tirador, se generan grandes diferencias en las trayectorias que siguen las esferas durante su recorrido hacia el fin del plano inclinado. Esto significa que el fliper es altamente sensible al impulso inicial que se ejerce sobre el tiro. Pequeñísimas diferencias al momento de realizar el disparo originan grandes variaciones en los impactos con los pivotes. (p. 25) Así, uno de los temas que requieren en este estudio una aclaración tanto conceptual y descriptiva constituido como un problema que requiere solución, es saber desde que perspectiva la comunicación organizacional forma parte ya sea de un sistema dinámico determinista gobernado por leyes exactas e inamovibles, o bien se constituye como lo opuesto, es decir, es un fenómeno cuyo comportamiento es irregular gobernado por el azar, en definitiva, caótico. 1.3.1.1. Sensibilidad a las condiciones iniciales Esta es una propiedad fundamental de los sistemas caóticos en virtud de la cual, pequeñas diferencias en los datos o condiciones iniciales del evento o proceso que se lleva a cabo, se amplían en un factor de diez al cabo de un tiempo característico del sistema. Un ejemplo de esta sensibilidad es el llamado efecto mariposa. Pero se puede explicar esto también, a través de otros fenómenos físicos como el siguiente: Como se dijo anteriormente, los sistemas llamados caóticos pueden hallarse en todo el ambiente que rodea cotidianamente al ser humano. Imaginemos nuevamente una caminata por el parque en una mañana de verano, es fácil advertir un fenómeno caótico con simplemente observar el desprendimiento 11 de las hojas de los árboles. Si el observador se detiene frente a un árbol durante un corto tiempo para ver las hojas caer, podría registrar algunas posibilidades. Por ejemplo, algunas caen alrededor de un eje más o menos vertical y se desplazan hasta el suelo en una trayectoria circular, Otras, en cambio, realizan una especie de planeo recto al desprenderse y terminan muy lejos de la base del árbol. También pueden observarse varias hojas que oscilan de derecha a izquierda a distintas velocidades hasta aterrizar. Estos son algunos de los ejemplos dentro de posibilidades prácticamente infinitas de probables desplazamientos que siguen las hojas al caer con trayectorias distintas y caprichosas. Para analizar detalladamente este fenómeno, es necesario concretar el estudio a aquellas hojas que se desprenden desde un mismo sector del árbol, quizás desde la misma rama y mejor desde la misma ramilla. Esta es una forma de asegurar que el punto de partida de todas las hojas sea aproximadamente el mismo tanto en posición como en altura. Como resultado de las observaciones, sería posible graficar la trayectoria que realiza cada hoja, utilizando una escala conveniente que permita, luego, efectuar comparaciones. Probablemente, aquellas hojas que se desprenden de las posiciones más próximas muestren en un inicio trayectorias similares para más tarde una vez que se separen realicen descensos muy diferentes. En síntesis, podríamos decir que los esquemas que representan las trayectorias en un inicio son bastante coincidentes al inicio, pero luego cada uno toma rumbos muy distintos. Por lo tanto, intentar predecir el desplazamiento que sigue una hoja o el lugar donde caerá, a partir del conocimiento del comportamiento de otra hoja cercana, es, sin duda, una tarea muy complicada. Por lo general, un fenómeno de estas características puede ser analizado dentro de las leyes de la física, la química y las matemáticas. Estas leyes brindan la posibilidad de explicar el comportamiento de un sistema y predecir sus estados futuros a partir del establecimiento de los datos iniciales y estados previos. Pero, como ya hemos anotado, la caída de las hojas parece no seguir ningún patrón, por el contrario, las hojas dan la impresión de comportarse bajo un esquema totalmente azaroso, lo que hace pensar que quizás no todos los sistemas pueden describirse del mismo modo. Sin embargo y como se demostrará más adelante, no hay que creer que un sistema caótico carece de todo tipo de control o regularidad, o que su comportamiento no admite ser descripto mediante leyes. 12 1.3.1.2. Dos enfoques para entender la teoría del caos y la complejidad: La teoría del caos es un amplio frente de investigación interdisciplinaria que incluye el trabajo en campos tales como la dinámica no lineal, la termodinámica irreversible, la meteorología y la epidemiología. En general se la puede entender como el estudio de los sistemas complejos, en el que los problemas no lineales que desconcertaban a los contemporáneos de Poincaré son considerados por derecho propio, y no como molestas desviaciones de la linealidad. Dentro de la teoría del caos existen dos enfoques básicos generales. En el primero, el caos se considera como precursor y socio del orden y no como su opuesto […] El segundo enfoque destaca el orden oculto que existe dentro de los sistemas caóticos. Usado de este modo, el término «caos» difiere de la verdadera aleatoriedad, porque se puede demostrar que contiene estructuras profundamente codificadas, llamadas «atractores extraños» (1998 [1990]: 28-29). (pp. 679-705) Es fundamental destacar y tomando en cuenta que existen algunos precedentes específicos que anotan con claridad quienes son los involucrados con el fomento de la teoría, el precursor indiscutible es el científico y matemático Henri Poincaré (Brawn, 2008) y el primer enfoque es de su pertinencia y al cual se suman los nombres más relevantes para estos temas como por ejemplo el mismo Ilya Prigogine (Ibañez, 2008) científico Belga Premio Nobel de Química en 1977 y probablemente quien más ha contribuido a la difusión de estas ideas, pues, sus investigaciones le llevaron a formular su famosa teoría de las estructuras disipativas - base fundamental para el desarrollo de este trabajo – y hacer del caos objeto de la ciencia. El segundo enfoque cuenta entre sus filas a otros connotados autores como el mismo Edward Lorenz, Mitchel Feigenbaum, Benoit Mandelbrot, este último autor de la teoría fractal como ya hemos anotado. En cualquier caso los dos enfoques son aparentes para nuestro estudio, aclarando que para el primero, las leyes de la termodinámica han demostrado la veracidad de lo enunciado. Nada más recordemos la teoría del nacimiento del universo, el big bang, el caos y el desorden inicial precursor del orden temporal. Intentamos así, describir los efectos de la comunicación en sus distintas facetas precisamente desde el orden y el desorden al interior de las organizaciones, sus antecedentes de condiciones iniciales, sus iteraciones, sus condiciones caóticas, etc. En el segundo caso y bajo el enfoque de un orden oculto y falsa aleatoriedad, creemos que efectivamente, en la comunicación en general, existen estructuras que en ocasiones están invisiblemente codificadas y que siguiendo la terminología de la disciplina en cuestión, existe una clara suerte de atractores extraños, situaciones en las que, aunque de manera restringida, existen una serie de 13 estados posibles, si consideramos que la comunicación organizacional es un sistema en sí mismo, o parte de otros o varios subsistemas. 1.3.2. Nociones de leyes naturales: probabilidad e irreversibilidad Llegados a este punto nos corresponde analizar la relación de estos conceptos con la ciencia, esto para descartar la ambigüedad que sugiere la teorización posible basada en una vaga e inconsistente especulación. El término ciencia ha sido desde la modernidad, sinónimo de orden, organización y legalidad. La palabra caos, que ya los griegos la conocieron, en cambio es sinónimo de desorden, imprevisibilidad y aleatoriedad. Así, al hablar de ciencia del caos o leyes del caos se nos antoja pensar en una posible contradicción si vemos que el caos es por definición imprevisible. En cualquier caso, esto no es así, la noción de caos desde los enfoques planteados nos obliga a reconstruir y considerar la noción de las leyes de la naturaleza. Esto se aclara cuando incluimos el ella los conceptos de probabilidad e irreversibilidad. (Prigogine, 1997) Según parece, la teoría del caos posee lamentablemente un nombre que no es percibido de manera favorable, se presta a equívocos y confusiones por el peso semántico negativo que la palabra caos tiene. Sin embargo, esta ambigüedad se disipa cuando distinguimos entre lo que se conoce como caos estocástico y que no es objeto de ciencia, y el caos determinista siendo esta última la clase de caoticidad a la que se refiere Prigogine. Eduardo Alejandro Ibañez (2008) sugiere que la teoría en cuestión debería llamarse por ejemplo teoría del caos determinista, puesto que la teoría considera al caos determinista como un comportamiento recurrente pero irregular e imprevisible más allá de cierto horizonte temporal. Este comportamiento es característico de los sistemas dinámicos y termodinámicos deterministas no lineales que generan orden a partir de estados de desorden mediante procesos de autoorganización1. Así, a diferencia del caos estocástico donde la aleatoriedad del sistema es totalmente azaroso, como por ejemplo la distribución de los cráteres meteoríticos en la superficie de la Luna, o los mismos meteoritos cayendo sobre una superficie planetaria cuyos ángulos de caída no obedecen a ninguna ley en particular, o la distribución de las cartas de la baraja después de una mezcla singular que nos dan una imagen de total desbarajuste, 1 Las estructuras disipativas descubiertas por Prigogine son un típico ejemplo de autoorganización de la materia lejos del equilibrio. Tal proceso es irreversible, es decir, implica una ruptura de la simetría temporal. La autoorganización se realiza a expensas de la disipación de energía calórica. El orden local se obtiene exportando desorden al medio, es decir, contribuyendo al incremento global de la entropía. Explicaciones más técnicas pueden encontrarse en Ilya Prigogine e Isabelle Stengers: Entre el tiempo y la eternidad. Ed. Alianza. Madrid, 1999, pp. 10, 59, 66 y 102 14 el caos determinista posee un orden complejo subyacente. En principio puede parecer aleatorio, pero no lo es. Y aquí, se exponen las suficientes explicaciones para aclarar el punto en cuestión. Tras una asombrosa complejidad que nos da la idea de desorden, confusión, y aleatoriedad absolutas, se esconde una estructura bien determinada y que puede ser descrita, según señalan los entendidos, cuando se apegan a la geometría, la física y las matemáticas, a través de un sistema de ecuaciones deterministas diferenciales no lineales (Ibañez, 2008). Para apreciar la forma en que se entienden estos principios, veamos a continuación de manera general y tratando de no exceder con complicaciones nuestro campo de estudio, como las matemáticas entienden y llegan a formular estas ecuaciones: 1.3.2.1. Linealidad y no linealidad para entender el caos: Para apreciar la novedad y la forma en que las matemáticas abordan el asunto de la complejidad y el caos, resulta instructivo observar su vertiginoso desarrollo a través del tiempo y a orillas de la ciencia. Se sabe que la ciencia desde una concepción moderna se inicia a finales del siglo XVI, y las matemáticas con Galileo Galilei, quien sería uno de los primeros en usar un lenguaje matemático para formular las leyes de la naturaleza que descubría. Para esos tiempos la ciencia era tratada o denominada como filosofía natural, pero la concepción de la misma era más bien conocida como geometría, acerca de la filosofía, Capra (2011) señala que Galileo decía: “está escrito en el gran libro que permanece constantemente abierto ante nuestros ojos, pero no podemos comprenderlo si primero no aprendemos el lenguaje y los caracteres con los que está escrito. Este lenguaje es el de las matemáticas y los caracteres son los triángulos, círculos y otras figuras geométricas. (p. 19) Al parecer Galileo había heredado la visión de los filósofos y matemáticos de la antigua Grecia que intentaban poner en perspectiva y geometrizar todos los problemas alrededor de la naturaleza. Se dice que el mismo Platón había colocado a la entrada de la Academia un letrero que decía: “No entre quien no esté familiarizado con la geometría”. (Colección, 2012) Varios siglos después, un sistema distinto para resolver problemas fue desarrollado por los filósofos matemáticos en Persia conocido como álgebra y que básicamente hoy sabemos, que consiste en reducir un determinado número de cantidades desconocidas en ecuaciones. 15 El álgebra elemental contiene ecuaciones en las que las primeras letras del alfabeto representan a varios números constantes. Así, una operación que casi todos conocemos por nuestros años de escolares es la ecuación: (a+b)2 = a2+2ab+b2. El álgebra superior comprende en cambio relaciones llamadas funciones entre números variables y que son representadas por las letras del final del alfabeto, por ejemplo: y = X + 1. La variable “y” es denominada función de “x”, lo que en abreviatura matemática se escribiría: y = f(x). En tiempos de Galileo existían dos planteamientos para resolver los problemas matemáticos, pues, estos provenían de dos culturas diferentes. Más tarde estos dos planteamientos fueron unificados por René Descartes. Considerado como el fundador de la filosofía moderna, Descartes, fue también matemático. Su invención para representar las fórmulas matemáticas en figuras geométricas fue su gran contribución. El método conocido como geometría analítica, incluye su sistema de coordenadas que llevan su nombre y de ahí, el famoso plano cartesiano. Por ejemplo, cuando la relación de las dos variables en nuestro caso: “x” e “y” se representan en un plano cartesiano, vemos que éstas, corresponden a una línea recta (figura 2). Esta es la razón por la que las ecuaciones de este tipo se denominan ecuaciones lineales y además con una característica propiciatoria para nuestro estudio, y es que son uniformes y deterministas, es decir, se conoce con claridad su trayectoria, su principio y su final. Figura 2 Ecuación lineal en el plano cartesiano Fuente: http://catedu.es/arablogs/blog.php?id_blog=1258&id_articulo=68316 16 En cambio, la ecuación “y = x2” es representada por una parábola (figura 3). Las ecuaciones de este tipo graficadas en el plano cartesiano se conocen como ecuaciones no lineales y su principal característica a diferencia de las ecuaciones lineales, es que una o varias de sus variables están elevadas a potencias, de esta manera, se conocen también a las primeras como ecuaciones de primer grado, sin potencia alguna, mientras que estando elevadas a la segunda potencia, estas serán de segundo grado y así, sucesivamente. Figura 3 Ecuación no-lineal en el plano cartesiano Fuente: http://catedu.es/arablogs/blog.php?id_blog=1258&id_articulo=68316 Con el nuevo método de Descartes, las leyes de la mecánica descubiertas por Galileo, podían ahora ser expresadas tanto en forma de ecuaciones algebraicas como de manera visual en forma geométrica. No obstante, había un problema matemático de mayor envergadura que tanto ni Galileo como Descartes podían resolver. Eran de momento incapaces de formular y encontrar una ecuación que resolviera el problema de un objeto moviéndose con velocidad variable, acelerando y desacelerando. Para entender el problema imaginemos dos cuerpos en movimiento, el uno viajando a una velocidad constante y el otro acelerando. Si dibujamos sus distancias y tiempos obtendremos dos gráficas como se muestran en la figura 4. La línea curva representa el cuerpo acelerado, la recta, la velocidad constante. 17 Figura 4 Trayectoria de dos cuerpos en movimiento acelerado y constante Aceleración Velocidad constante Fuente: Gráfica explicativa de elaboración personal En el caso del cuerpo acelerado, la velocidad cambia constantemente y a cada instante y esto es precisamente lo que Galileo y sus contemporáneos no podían expresar matemáticamente. En otras palabras, no se podía calcular la velocidad exacta del objeto acelerado en un momento determinado. Esto lo conseguiría años más tarde Isaac Newton el gigante de la ciencia clásica junto con el filósofo y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibiniz. Para resolver el problema que había atormentado durante siglos a los hombres de ciencia, Newton y Leibiniz inventaron un nuevo método matemático conocido como “cálculo” y considerado como el umbral de las matemáticas superiores. (Capra 2011) Analizar la manera en que Newton y Leibiniz resolvieron el problema puede resultar muy complejo si es que desde nuestro papel como comunicadores nos adentramos de manera irreverente en el campo de los estudiosos del número y la figura, sin embargo también resulta muy atractivo explicar el problema sin recurrir al lenguaje técnico pero sin descuidar los conceptos fundamentales. Por ejemplo, sabemos por una referencia general como consecuencia de nuestros primeros años como estudiantes secundarios, que para calcular la velocidad de un objeto que permanece en movimiento de manera constante, basta con dividir la distancia del cuerpo en movimiento por el tiempo empleado, así, si el objeto recorre 80 kilómetros en 2 horas, la velocidad será de 40 kilómetros por hora, 20 kilómetros en 30 minutos o 10 kilómetros en 15 minutos, y así sucesivamente en un ejercicio de fácil deducción. Esto significa que, en la gráfica, debemos dividir entre dos coordenadas de distancia por dos coordenadas de tiempo como se señala en la figura 5. 18 Figura 5 Coordenadas de tiempo y espacio en la velocidad de los cuerpos Distancia d2 d1 d2 – d1 t2 – t1 t1 - Tiempo t2 Fuente: Gráfica explicativa de elaboración original Cuando la velocidad del objeto aumenta, como es el caso de una situación real para el caso de un vehículo por ejemplo, habremos viajado a más o menos 40 kilómetros por hora dependiendo de cuanto hayamos acelerado o frenado, entonces se nos presenta la pregunta ¿Cómo se puede saber o calcular la velocidad exacta en un momento determinado? Veamos cómo encaró Issac Newton el problema. Empezó por calcular en primer lugar la velocidad aproximada entre los dos puntos de la gráfica, reemplazando la línea curva entre ellos por un segmento de recta. Si se observa la figura número 5, la velocidad sigue siendo la relación (d2 – d1) y (t2 – t1). Como es de suponer, esta no será la velocidad exacta en ninguno de los dos puntos, pero si acortamos lo suficiente la distancia entre los dos puntos, convendremos en que alcanzaremos una buena aproximación. Luego, si se reduce en forma progresiva el triángulo formado por la curva en forma secuencial, se reducirán también las distancias entre las coordenadas y por lo tanto los dos puntos se irán juntando cada vez más. De esta manera la línea recta entre los dos puntos se acerca más a la curva y el error en el cálculo de la velocidad entre los dos puntos se hace cada vez más pequeño. Finalmente, cuando se llega al límite de diferencias infinitamente pequeñas y aquí el asunto se vuelve crucial, los dos puntos se funden en uno solo y por lo tanto se puede saber la velocidad exacta en dicho punto y determinado momento. Geométricamente, la línea recta entonces, será una tangente de la línea curva. 19 Figura 6 Cálculo de la velocidad de un cuerpo en un punto determinado en el caso de aceleración d2 d2 –d1 d1 t2 - t1 t1 t2 Fuente: Gráfica explicativa de elaboración original Reducir en forma matemática el triangulo formado por la relación distancia tiempo a cero, no es irreal ni mucho menos trivial. La definición precisa del límite de lo infinitamente pequeño es la clave, y el objeto de todo cálculo y técnicamente las diferencias infinitamente pequeñas reciben el nombre de diferencial, y en consecuencia, el cálculo inventado por Newton y Leibiniz se conoce en la actualidad precisamente como cálculo diferencial y, las ecuaciones que comprenden estos aspectos diferenciales son las que se denominan ecuaciones diferenciales. Para la ciencia moderna este descubrimiento y la invención del cálculo diferencial significó un gran paso y contribución para el desarrollo de otras ciencias, y como se ha señalado en varias ocasiones, estos fundamentos de las ciencias fácticas nos sirven para realizar el estudio de la situación de la comunicación organizacional enfrentada a condiciones diferenciales, en donde se supone que sus elementos y procesos se verán confrontados a realidades objetivas en determinados puntos específicos de espacio y tiempo. Lo que se dice, cómo se dice y cuándo se dice por ejemplo, se puede confrontar con sus elementos relativos diferenciales de momentos, espacios y tiempos determinados con la presunción de que al interior de estos procesos, existen pequeñísimas diferencias que siendo causas, pueden ocasionar enormes consecuencias o efectos en su proyección futura en los procesos de comunicación. 20 Por primera vez en la historia de la humanidad, el concepto de infinito que tanto había intrigado a los filósofos y matemáticos de todos los tiempos, recibía una definición matemática y precisa que daba paso y abría la puerta hacia el entendimiento de otros fenómenos naturales. El poder de esta metodología para el análisis por ejemplo, se puede ilustrar con la célebre paradoja de Zenón de la escuela eleática de la filosofía griega según la cual, la liebre nunca podrá alcanzar a la tortuga en una carrera en la que ésta disponga de una ventaja inicial, ya que, cuando la liebre haya alcanzado la distancia correspondiente a la ventaja de la tortuga, ésta a su vez, también habrá avanzado una cierta distancia y así hasta el infinito. Aunque la liebre va disminuyendo la ventaja, el adelanto de la tortuga nunca va a desaparecer. Esta paradoja permaneció insoluble durante siglos de cara a los filósofos de la antigüedad, porque no tenían la definición exacta de lo que es infinitamente pequeño. El error en el razonamiento de Zenón estriba en el hecho de que aunque la liebre necesitara de un número infinito de pasos para alcanzar a la tortuga, esta acción no requerirá de un tiempo infinito. Ahora, con las herramientas del cálculo de Newton resulta apropiado demostrar que un objeto en movimiento, puede recorrer un número infinito de trayectorias infinitamente pequeñas en un tiempo finito, así, en el siglo XVII, Issac Newton utilizó su cálculo para describir todos los posibles movimientos de cuerpos sólidos en términos de una serie de ecuaciones diferenciales. Este hecho dice Capra (1984), fue reconocido por Albert Einstein como: “Quizás el mayor adelanto en el pensamiento que un solo individuo haya tenido jamás el privilegio de realizar”. (p.22) 1.3.2.2. La Complejidad extendida y confrontada con otras aplicaciones Durante los siglos posteriores al gran aporte de Newton, las ecuaciones diferenciales relacionadas con el movimiento han sido desarrolladas y aplicadas por los científicos en una serie de campos de manera cada vez mayor. De hecho, aplicando la teoría al movimiento de los planetas, el propio Newton pudo reproducir las principales características del sistema solar. Más tarde Pierre Laplace pudo redefinir y perfeccionar los cálculos de Newton hasta el punto en que consiguió explicar el movimiento de planetas, lunas y cometas hasta en sus mínimos detalles, así como el flujo de las mareas y otros fenómenos relacionados con la gravedad. (Rankin 2005) Este significativo éxito sembró entusiasmo en los científicos de la época haciendo extensiva su aplicación a otras ciencias, y estos impresionantes logros hicieron pensar a todos que el universo era en 21 realidad un inmenso sistema mecánico funcionando según las leyes newtonianas del movimiento. De este modo las ecuaciones diferenciales de Newton se convirtieron en los cimientos matemáticos del paradigma mecanicista. Al respecto Capra (2010) señala: “Todo lo que acontecía tenía una causa y originaba un efecto definido, pudiendo ser predicho en principio, el futuro de cualquier parte del sistema con absoluta certeza, a condición de conocer con detalle su estado en todo momento”. (p.26) Sin embargo y como era de esperarse, ya en la práctica y al pasar de los años, las limitaciones de las ecuaciones newtonianas aplicadas como modelo universal pronto se hicieron evidentes. Las soluciones exactas se limitaban a unos cuantos, simples y más o menos regulares fenómenos, mientras que la complejidad de bastas áreas de la naturaleza parecía eludir el modelo mecanicista. Por ejemplo: el movimiento relativo de dos cuerpos sometidos a la ley de la gravedad puede calcularse sin mayores problemas y con exacta precisión, el de tres cuerpos relacionados es más complicado para la obtención de un resultado exacto, pero si se trata de gases con millones de partículas, el problema se torna insoluble. (Stewart, 1994) Un capítulo especial merece el tratamiento del comportamiento de los gases, que es estudiada y formulada bajo las llamadas leyes de los gases con simples relaciones matemáticas entre temperatura, volumen y presión. Pero, ¿de qué manera se manifiestan estas relaciones aparentemente sencillas con la enorme complejidad de las partículas individuales? No fue sino hasta entrado el siglo XIX que el físico James Clerk Maxwell, como explica Capra (2011), encontró la respuesta notando que si bien el comportamiento de las moléculas de gas no podía ser determinado, su comportamiento medio podía ser observado y calculado a través de métodos estadísticos y agrega: “La menor porción de materia que podemos someter a experimentación, consta de millones de moléculas, ninguna de las cuales será jamás individualmente perceptible para ninguno de nosotros. Así pues, no podemos determinar el movimiento real de ninguna de dichas moléculas, por tanto debemos abandonar el método histórico estricto y adoptar el método estadístico para tratar con grandes grupos de moléculas”. (p.32) El método de Maxwell resultó útil y efectivo, permitió explicar las propiedades básicas de los gases en términos del comportamiento medio de sus moléculas. La combinación de los métodos estadísticos con la mecánica newtoniana dio lugar a una nueva rama de la ciencia denominada mecánica estadística y que es la base teórica de la termodinámica, que estudia la teoría del calor, y dentro de esta, un concepto básico para el análisis de los temas relacionados con nuestro estudio conocido como entropía y que ampliaremos más adelante. 22 1.3.2.3. Complejidad y No – Linealidad Con estos antecedentes, ya para el siglo XIX nos encontramos con dos herramientas matemáticas distintas para representar los fenómenos naturales, por una parte tenemos las ecuaciones exactas y deterministas para los sistemas sencillos y por otra parte las ecuaciones diferenciales e infinitesimales de la termodinámica para los sistemas complejos. Uno de los problemas que para ese entonces se evidenciaba, era que por las circunstancias del momento en las que se hallaba el mundo frente a los hallazgos científicos, todo se trataba de linealizar, y en consecuencia, la influencia determinista newtoniana era difícil de contrarrestar. De hecho, cuando se planteaban ecuaciones no lineales y dadas la complejidad de los fenómenos tratados y su aparente naturaleza caótica como el caso de los flujos turbulentos de agua o aire, los científicos trataban de resolver al interior de ese paradigma y los resultados eran más bien aproximaciones lineales. De este modo en lugar de describir los fenómenos en toda su complejidad, las ecuaciones de la ciencia clásica trataban de pequeñas aproximaciones, ondulaciones, pequeños cambios de temperatura, etc. Este fenómeno relata Ian Stewart (1994) en su obra, de la siguiente manera: “Este hábito se arraigó tanto que muchas ecuaciones fueron linealizadas mientras se planteaban, de modo que los textos científicos ni siquiera incluyen la versión no – lineal integra. Consecuentemente la mayoría de los científicos e ingenieros llegan a creer que todos los fenómenos naturales pueden ser descritos por ecuaciones lineales. Al igual que el mundo era una maquina de relojería en el siglo XVII, era un mundo lineal en el siglo XIX y la mayor parte del siglo XX”. (p.25) El cambio definitivo a lo largo de las últimas décadas gracias al avance inexorable de la ciencia, ha sido el reconocimiento de que la naturaleza es impresionantemente no-lineal. Curiosamente, parece ser que los fenómenos no-lineales dominan más el mundo inanimado de lo que se creía y constituyen un aspecto esencial de los patrones en red de los sistemas vivos. La exploración de los sistemas no-lineales en las últimas décadas ha tenido un impacto profundo en la concepción de las ciencias en su totalidad obligando a reconsiderar las nociones básicas sobre las relaciones matemáticas y los fenómenos que se describen, una de estas concierne a lo que entendemos pos simplicidad y complejidad. En el mundo de las ecuaciones lineales, se pensaba que los sistemas descritos por ecuaciones simples se comportaban de manera simple, mientras que aquellos descritos por ecuaciones complicadas lo 23 hacían de modo también complicado. En el mundo no-lineal que como se empieza a descubrir, incluye la mayor parte del mundo en la realidad, simples ecuaciones deterministas pueden producir una insospechada riqueza y variedad de comportamientos. Por otro lado, un comportamiento aparentemente complejo y caótico, puede dar lugar a estructuras ordenadas, a sutiles y curiosos patrones como lo demuestra la geometría de los fractales. Para los momentos actuales la palabra caos ha adquirido un nuevo significado técnico. El comportamiento caótico no es meramente aleatorio sino que muestra un nivel diferente o más bien profundo de orden estructurado. Como veremos más adelante, los nuevos descubrimientos matemáticos muestran algunos modos de estas estructuras o patrones subyacentes. 1.3.2.4. La iteración en los sistemas no – lineales Una propiedad importante de los sistemas no-lineales es la consecuencia de la frecuente ocurrencia de los procesos de retroalimentación autorreforzadora. Como habíamos señalado anteriormente, en los sistemas lineales pequeños cambios producen pequeños efectos, mientras que los grandes cambios son resultado de la suma de muchos pequeños cambios. Por el contrario en los sistemas no-lineales los pequeños cambios pueden tener efectos espectaculares, ya que pueden ser repetidamente amplificadas por lo que se conoce como retroalimentación auto-reforzadora. (Capra 2011) Matemáticamente, un bucle de retroalimentación corresponde a una determinada clase de proceso nolineal que ya lo conocimos como iteración y cuya característica principal es que una función opera reiteradamente sobre sí misma, veamos ahora con un ejemplo como funciona este fenómeno: si la función consiste en multiplicar la variable “x” por 3 –. O sea: f(x) = 3x -, la iteración consiste en multiplicaciones repetidas. En el lenguaje matemático esto se escribiría de la manera que muestra la siguiente figura: Figura 7 Secuencia iterativa cartografiada X 3X 9X Etc. 3X 9X 27X Fuente: Figura explicativa de elaboración original 24 Cada uno de estos pasos recibe el nombre de una cartografía. Si visualizamos la variable “x” como una línea de números, la operación x 3x cartografía cada número con otro de la línea. Generalmente, una cartografía que consiste en multiplicar “x” por un número constante “k” se escribe como sigue: X kx. (Capra 2011) Una iteración frecuentemente encontrada en sistemas no-lineales y que, aun siendo muy simple, kx (1 – x). produce una gran complejidad, es la siguiente: X El punto aquí, es que la variable “x” queda restringida a valores entre 0 y 1. Esta cartografía conocida en matemáticas como cartografía logística, tiene en la práctica muchas aplicaciones importantes sobre todo en lo que tiene que ver con crecimientos poblacionales. La usan los ecólogos para describir el crecimiento de una población bajo tendencias opuestas, y por esta razón, se conoce también como la ecuación del crecimiento. (Capra 2011). Explorar las iteraciones de varias cartografías logísticas resulta un ejercicio interesante y apropiado para nuestro estudio en lo referente a la comunicación. Así, sería de preguntarse por ejemplo: ¿cuáles serían los efectos o resultados de un proceso comunicativo, cuando pensamos en que la interacción entre el emisor y el receptor, es por ejemplo un bucle de retroalimentación correspondiente a una ecuación iterativa no-lineal? Trataremos de explicar en los capítulos posteriores. De momento, terminaremos de aclarar esta característica de los sistemas repetitivos no - lineales con el ejemplo anterior. Tomemos nuevamente el valor k = 3, es decir x 3x (1 – x) La variable “x” se puede visualizar como un segmento de línea, creciendo de 0 a 1. Podemos entonces calcular la cartografía de unos cuantos puntos como sigue y se muestra en la siguiente figura: Figura 8 Bucle de retroalimentación con secuencia de cartografías 0 0, 2 0, 4 0, 6 0, 8 1 0 (1-0) 0, 6 (1-0, 2) 1, 2 (1-0, 4) 1, 8 (1-0, 6) 2, 4 (1-0, 8) 3 (1-1) =0 = 0, 48 = 0, 72 = 0, 72 = 0, 48 =0 Fuente: CAPRA, Fritjof. La trama de la vida. Ed. Anagrama. Barcelona, 2011 25 Cuando marcamos estos números sobre dos segmentos, vemos que los números entre 0 y 0,5 se cartografían como números entre 0 y 0,75. Así, 0,2 se convierte en 0,48 y 0,4 en 0,72. Los números entre 0,5 y 1 se cartografían sobre el mismo segmento pero en orden inverso. Así 0,6 se convierte en 0,72 y o, 8 en 0,48. El efecto gráfico del conjunto puede observarse en la figura 9, en donde el cartografiado estira el segmento hasta cubrir la distancia entre 0 y 1,5 y luego se repliega sobre sí mismo, formando un segmento que va de 0 a 0,75 y de vuelta a 0. Figura 9 Replegado y estirado de un proceso iterativo 0,0 0,48 0,72 0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0 0,0 0,48 0,72 Fuente: Figura explicativa de elaboración original Una iteración de esta cartografía originará operaciones repetidas de estirado y replegado, muy parecida a las que realiza un panadero con su masa. A medida que avanza el estiramiento y el repliegue, los puntos vecinos del segmento irán siendo desplazados hasta que resulte imposible predecir en qué posición se encontrará un punto determinado después de múltiples iteraciones. Capra (2010) en relación a este fenómeno de las iteraciones señala en su interesante libro La trama de la vida que: “Incluso los ordenadores más potentes redondean sus cálculos al llegar a un cierto número de decimales, y después de cierto número suficiente de iteraciones, incluso el más pequeño error de redondeo habrá añadido suficiente incertidumbre para convertir toda predicción en imposible”. (p.41). 26 Con estos antecedentes se puede decir que la analogía de la transformación del panadero 2 es típica de los procesos no-lineales, que por tal son altamente complejos e impredecibles, a estos se los conoce técnicamente como procesos caóticos. 1.3.2.5. Trayendo orden al caos Hoy en día se puede encontrar con relativa facilidad, una serie de enunciados que bajo el título de sistemas dinámicos tratan de aplicar una serie de ecuaciones matemáticas que hacen posible entender el caos como un distinto tipo de estructura al acostumbrado que entiende al caos como un sistema carente de cualquier tipo de orden. Estos enunciados nuevos en cambio, explican el caos desde una versión con tendencia al determinismo estructural, es decir, una forma de orden. Los cimientos de estos postulados como habíamos señalado anteriormente, fueron puestos a principios de siglo por Henri Poincaré, como uno de los principales matemáticos precursores de estas teorías. A Poincaré se le debe el concepto de patrones visuales, según el cual, siendo una geometría de una nueva especie conocida como topológica o elástica, las figuras se pueden convertir en otras figuras mediante doblado, estirado y retorcido, continuas, y reciben la calificación de topológicamente equivalentes. Pero la topología trata de las figuras geométricas que no cambian su esencia cuando éstas son modificadas. Esto sirve para aclarar el hecho de que se trata más bien de propiedades más que de formas. Las intersecciones de líneas por ejemplo siguen siendo intersecciones, un agujero sigue siendo agujero, por ejemplo, pensemos en una rosquilla de comer, el agujero del medio no puede ser transformado como tal, pero topológicamente puede ser transformado en el mango de una taza de café. (Capra, 2010) Las técnicas matemáticas que han permitido a los investigadores el descubrimiento de patrones ordenados en sistemas caóticos a lo largo de estas últimas décadas, se basan precisamente en el enfoque topológico de Poincaré y están cercanamente ligadas al desarrollo de las computadoras. Con la asistencia de las computadoras de alta velocidad, hoy en día los científicos pueden resolver ecuaciones no-lineales mediante técnicas que no se disponían anteriormente. 2 La transformación del panadero es una metáfora que permite observar que en su trabajo de fabricar el pan, siempre empieza con una pieza de masa gigante y conforme avanza, siempre separa una porción más pequeña, la misma que conserva iguales y similares propiedades que la pieza inicial luego del estirado y replegado.(Capra, 2010) 27 Como la mayoría de nosotros recordaremos de nuestra etapa escolar, una ecuación se resuelve mediante su manipulación hasta conseguir su solución mediante una fórmula. A esto llamaríamos resolver la ecuación en forma analítica y así, el resultado siempre es en base a una fórmula. La mayoría de las ecuaciones no-lineales que describen procesos naturales son muy difíciles de resolver analíticamente, pero pueden ser abordadas y solucionadas de modo numérico, gráfico, etc. Este sistema implica una relación de prueba y error, y así, hay que ir probando distintas combinaciones de números para las variables, hasta dar con aquellas que encajan en la ecuación pero de esta manera el proceso sería muy laborioso para encontrar inclusive sólo soluciones aproximadas. Todo esto cambió con la llegada de las nuevas y poderosas computadoras. Disponemos ahora de equipos y programas informáticos para la solución numérica de ecuaciones con gran rapidez y exactitud. Con los nuevos métodos las ecuaciones no-lineales pueden ser resueltas a cualquier nivel de aproximación. Sin embargo y he aquí lo interesante; el resultado ya no es una fórmula, sino una larga lista de valores para las variables que satisfacen la ecuación. La computadora puede ser programada para trazar la solución en forma de curva o conjunto de curvas en un gráfico. Esta técnica por llamarlo de alguna manera, ha permitido resolver las complejas ecuaciones no-lineales asociadas a los fenómenos caóticos y así descubrir orden tras el aparente caos. Según Capra (2011) “Para desvelar estos patrones ordenados, las variables de un sistema complejo se presentan en un espacio matemático abstracto llamado espacio base”. (p.33). Esta es una técnica desarrollada por la termodinámica a principios de siglo en donde cada variable se asocia con una distinta coordenada de este espacio llamado abstracto. Veamos de qué se trata con un ejemplo: Pensemos en una esfera balanceándose al extremo de un péndulo. Para describir completamente el movimiento del péndulo, necesitamos dos variables: el ángulo, que puede ser positivo o negativo y la velocidad, que a su vez puede ser negativa o positiva, según sea la dirección del balanceo. Con estas dos variables, ángulo y velocidad, podremos describir completamente el movimiento del péndulo en cualquier momento. Tracemos un sistema de coordenadas cartesianas, en el que una coordenada represente el ángulo y la otra la velocidad, como se muestra en la figura número 10: 28 Figura 10 Trayectoria de un péndulo en el espacio fase bidimencional Velocidad Ángulo Fuente: Gráfica explicativa de elaboración original Este sistema de coordenadas ocupará un espacio bidimensional en el que ciertos puntos corresponderán a los estados posibles de movimiento del péndulo. Veamos en donde están estos puntos. En ambos extremos del recorrido la velocidad es cero. Esto nos da dos puntos sobre el eje horizontal. En el centro del recorrido la velocidad es la máxima, donde el ángulo es cero. Negativa o positiva según sea si está en un lado o en el otro. Esto nos da dos puntos sobre el eje vertical. Estos cuatro puntos que hemos marcado en el espacio fase representan los estados extremos del péndulo. Máxima elongación y máxima velocidad. Así, la localización exacta de estos puntos dependerá de nuestras unidades de medida. Si continuásemos marcando los puntos correspondientes a los estados de movimiento entre los cuatro extremos, descubriríamos que están sobre un bucle cerrado. Este bucle de la trayectoria pendular en este espacio fase, describe íntegramente el movimiento del sistema. Todas sus variables, dos en nuestro caso, quedan representadas por un solo punto, que se encontrará siempre en alguna parte sobre el bucle. A medida que el péndulo oscila, el punto en el espacio fase se desplaza sobre el bucle. En todo momento podemos medir las dos coordenadas del punto en el espacio fase y controlar el estado exacto del ángulo y la velocidad del sistema. Es importante comprender que este bucle no es la trayectoria física de la esfera en el extremo del péndulo, sino una curva en un espacio abstracto, compuesto por las dos variables del sistema. En cualquier caso, lo que se pretende demostrar es el valor de la técnica del espacio fase, pues, las variables del sistema se representan en un espacio abstracto, en el cual un punto describe el sistema 29 completo. Cuando el sistema no sea un simple péndulo sino algo más complejo, el número de variables aumentará, pero el concepto o en este caso la técnica sigue siendo la misma, cada variable estaría representada por una coordenada en una dimensión distinta en el espacio fase, de modo que si tenemos dieciséis variables, tendremos un espacio fase en dieciséis dimensiones. Un simple punto en este espacio describiría el estado del sistema entero, ya que este punto recogerá dieciséis coordenadas correspondientes a cada una de las variables. Por supuesto, no podemos visualizar un espacio fase con dieciséis dimensiones y por eso es que le denominamos un espacio matemático abstracto. En cualquier momento, mientras el sistema cambia, el punto representativo de su estado es espacio fase se desplazará por dicho espacio describiendo una historia. Distintos estados iniciales del sistema se corresponderán con distintos puntos de partida en espacio fase y darán, en general, origen a trayectorias distintas. En definitiva, ampliando lo expuesto, existe la necesidad de aceptar el hecho de que al interior de un nuevo paradigma, es necesario reconocer la existencia de una teoría del caos determinista que siendo recurrente, es también irregular e imprevisible más allá de un horizonte temporal, característico de los sistemas deterministas no-lineales, y que puede ser explicado a través de una de las disciplinas científicas más recientes conocida como el caos matemático. Estos sistemas deterministas no-lineales serán aquellos que generan orden a partir de estados desordenados mediante procesos de autorganización. Estos procesos de autoorganización se entienden a decir de Prigogine (1984) como estructuras disipativas y que según hemos anotado, son procesos que se regulan y se auto organizan una vez que se encuentran lejos de un estado de equilibrio, o estado de entropía. Para motivos de nuestro estudio, será necesario entonces, mostrar de que manera una estructura organizacional junto con sus procesos de comunicación, contempla elementos propios de la teoría del caos como por ejemplo: sensibilidad a las condiciones iniciales, puntos de horizonte temporal, entropía y equilibrio, algún tipo de iteración comunicativa, etc., y sobre todo, la forma en que estos elementos se transforman en variables sujetas a algún tipo de medición y verificación determinista. 30 1.3.2.6. La construcción de un nuevo espacio y los atractores extraños Como hemos anotado en reiteradas ocasiones, los sistemas caóticos se caracterizan por una extrema sensibilidad a las condiciones iniciales. Para nuestro estudio debemos entender como condiciones iniciales, aquellas circunstancias en las que un fenómeno está a punto de suceder y para ello hay unas condiciones propias y típicas del fenómeno que a simple vista se antojan como simples, naturales y predeterminadas, por otra parte aparentemente fáciles de reproducir, algo así como volver al inicio, colocar las cosas en el mismo lugar y en un tiempo similar. Pero como hemos visto, esto es casi una ilusión, pues, cuando tratamos de reproducir el fenómeno bajo estas circunstancias, no tardamos mucho tiempo en darnos cuenta que a pesar de haber tomado todas las precauciones, al principio las cosas parecen iguales, pero luego de un determinado momento, o de lo que llamaremos y explicaremos más adelante como horizonte temporal, el fenómeno parece alejarse del proceso y resulta en una cosa totalmente diferente e impredecible. Al parecer, existen elementos en esas condiciones iniciales que son muy difíciles de controlar, porque simplemente existe un universo infinitamente pequeño al cual nos es imposible ingresar con las herramientas que conocemos o en cualquier caso con los paradigmas que manejamos. Esos cambios minúsculos conducirán con el tiempo a consecuencias de gran escala ya sea en el mismo escenario o en uno similar. En la teoría del caos como ya se ha dicho, esto se conoce como el efecto mariposa por la afirmación tradicional medio en serio y medio en broma, de que una mariposa aleteando hoy en Pekin, puede originar una tormenta en New York la semana que viene. Edward Lorenz (Gleick, 2004) su descubridor, encontró a través de la aplicación de las ecuaciones no-lineales, que desde prácticamente el mismo punto de origen, dos trayectorias se desarrollaban de modos completamente distintos, haciendo imposible toda predicción a largo plazo. Este descubrimiento sacudió a la comunidad científica mundial, acostumbrada a utilizar y confiar en las ecuaciones deterministas para predecir fenómenos tales como los eclipses solares o la aparición de cometas con gran precisión y sobre largos períodos de tiempo. Parecía inconcebible que ecuaciones estrictamente deterministas de movimiento pudiesen conducir a resultados impredecibles. Pero esto es lo que justamente Lorenz había descubierto. (Capra, 2011) 31 El modelo de Lorenz no es una representación exactamente realista de un fenómeno sobre todo meteorológico en particular, pero resulta interesante ver que su ejemplo de un simple conjunto de ecuaciones no-lineales, puede generar un comportamiento enormemente complejo. Su publicación en 1963 dio inicio a la teoría del caos, y el atractor del modelo, conocido desde entonces como el atractor de Lorenz, se convirtió en el atractor más extraño pero ampliamente estudiado en los últimos tiempos, la figura número 11 muestra una visión en tres dimensiones como su principal característica gráfica. Figura 11 Atractor de Lorenz Carbón, Eduardo, La Teoría del Caos. Bs.As. Ed. Longseller, 2001, p. 42 El concepto de atractor extraño entonces tiene que ser definido al interior de lo que sería un sistema dinámico, es decir, un sistema en el que determinados parámetros como posición, momento, velocidad, etc., evolucionan en el espacio de fases en el transcurso del tiempo y se los describe matemáticamente mediante la representación en dicho espacio de los posibles estados del sistema, y mediante las variables que determinan su evolución en el tiempo. (Ibañez, 2008). Pero para poder observar este escenario dinámico, se suele recurrir a una representación mediante curvas que se denominan atractores extraños. Para entender este concepto, hay que describir en primer lugar, que es un atractor y que debe tener para que sea considerado extraño. 32 Cuando observamos los fenómenos que suceden en el mundo, nos damos cuenta que algunas situaciones o estados de ciertas cosas o en este caso sistemas, no pueden producirse, o mejor entendido, no pueden contradecir un estado lógico de ser y estar en la realidad, prácticamente es imposible. Por ejemplo: si observamos el péndulo de una gran máquina demoledora que funcione bien, nunca se verá que en un momento oscile con suavidad y en otros momentos lo haga con brusquedad, tampoco se verá que una bandera flamee en contra de la dirección del viento, o que una piedra ruede cuesta arriba, o que el humo de cigarrillo caiga hacia el suelo. Esto quiere decir que un sistema, o los estados en los que puede encontrarse un sistema no pueden manifestar todos los comportamientos imaginables, sino sólo un conjunto restringido de ellos. Una y otra repetida vez, los comportamientos son aproximadamente iguales, y cada vez resultan más próximos entre sí. Este conjunto restringido de posibilidades constituye el conjunto de atractores. Volviendo al ejemplo de las máquinas de juego denominadas flipper, sería posible simular su comportamiento ingresando todas las variables posibles a una computadora y dando distintos valores iniciales al disparo de la bola. Así, la maquina puede calcular las distintas trayectorias que seguirá. Algunos gráficos se mostrarán más densos en las pantallas, mientras que habrá otros sectores por donde simplemente la bola nunca pasará. Si se realiza un análisis más detallado, también se verá que ciertas combinaciones entre valores iniciales y las trayectorias serán más comunes, en tanto que otras nunca ocurrirán. De esta manera, diríamos que hay un atractor en la zona por donde aumenta la densidad de trayectorias. Ahora, lo interesante es que al parecer, la singular apariencia de algunos de estos atractores ha impulsado a llamarlos en algunos casos, atractores extraños. Regresando al ejemplo del péndulo real veremos que siempre experimentará una fricción que lo irá frenando hasta detenerse en algún momento. En el espacio fase bidimensional que ya habíamos definido, este espacio queda representado por una curva abierta que se cierra en espiral hacia el centro como puede apreciarse en la figura 12. Esta trayectoria es la que recibe el nombre de atractor, dado que metafóricamente hablando se asume que el punto fijo en el centro del sistema atrae la trayectoria. Según señala Capra (2011) “Existen tres modelos básicos de atractor: atractores puntuales, correspondientes a sistemas dirigidos hacia un equilibrio estable; atractores periódicos, correspondientes a oscilaciones periódicas, y los llamados atractores extraños, correspondientes a sistemas caóticos”. (p.55) 33 Figura 12 Trayectoria en espacio fase de un péndulo con fricción Fuente: https://www.google.com.ec/search?q=atractor+de+lorenz&source [consulta 2 de octubre 2013] Un ejemplo típico y muy curioso de un sistema con atractor extraño es el del péndulo caótico, estudiado por primera vez por el matemático japonés Yoshisuke Ueda (Schoolarpedia, 2011) a finales de los años setenta. Se trata de un sistema mecánico no-lineal dotado de dos unidades o cuerpos que se balancean en forma relativamente sencilla pero que producen un comportamiento extremadamente complejo. Cada balanceo de este oscilador caótico es único. El efecto nunca se repite, con lo que cada ciclo cubre una nueva región de espacio fase. No obstante, y a pesar del movimiento aparentemente errático e impredecible, los puntos en el espacio fase no se distribuyen aleatoriamente, sino que conforman un patrón complejo y organizado, como consecuencia de un atractor extraño. Nuestro trabajo consiste por otra parte, encontrar las analogías existentes relacionadas con la comunicación, de hecho, la aplicabilidad de estas teorías se ha manifestado en la estadística social, la economía de mercados y las fluctuaciones de la bolsa de valores, eso sin volver a mencionar el impacto en los estudios climatológicos, la meteorología, el crecimiento poblacional, etc. Sin embargo, no por simple intuición o apuesta epistemológica, uno puede aventurar una investigación de manera antojadiza sin considerar los verdaderos elementos metodológicos que estén sustentados tanto en fuentes creíbles bibliográficas u otras investigaciones de valor. 34 Durante los siguientes capítulos veremos entonces de qué manera estos términos conceptuales relacionados con la teoría del caos, son aparentes para responder desde una nueva perspectiva epistemológica, a la inquietud sugerente de que si la comunicación organizacional, está sujeta, o al menos comprometida con este otro elemento conocido como atractor extraño. Se pregunta si será posible y factible, que exista en la organización como tal, una serie de espacios fase en el que de alguna manera y al igual que el ejemplo del péndulo caótico de Ueda se manifiesten de manera aparentemente impredecible y por tanto no se pueda asumir las consecuencias, o será que comprendiendo a la organización como parte de un sistema dinámico y desde un nuevo paradigma, se pueda intervenir a través de la comunicación organizacional con toda esta maravillosa gama de descubrimientos que nos ofrece la teoría del caos y las ciencias de la complejidad. Esa es la cuestión. 1.3.2.7. Una nueva geometría junto a la teoría de la complejidad En forma casi paralela, en la década de los años sesenta del siglo pasado, mientras por un lado se desarrollaban las primeras teorías sobre los atractores extraños, independientemente a la teoría del caos, nacía una nueva geometría llamada geometría fractal que se podría decir, estudia las cosas y los objetos tal como son y se presentan en la realidad, y que serviría para utilizar un poderoso y apropiado lenguaje en el estudio y descripción de las pequeñísimas estructuras que forman los atractores caóticos. Como ya habíamos mencionado, el creador de este nuevo lenguaje fue el matemático polaco Benoit Mandelbrot (Ibañez, 2008) quien pensó que las cosas no son tan perfectas como muestra la geometría de Euclides, la cual hemos estudiado durante varias décadas y varias generaciones en la escuela. Resulta entonces que las esferas no son realmente esferas, las líneas no son perfectamente rectas, las superficies no son totalmente uniformes. Ello le llevó a estudiar estas imperfecciones, derivando estos estudios en la creación de esta nueva rama de la geometría. Si en alguna de esas noches veraniegas uno contempla la Luna como colgada en el firmamento, seguramente asociará la geometría de la Luna con una esfera perfecta, aunque en la realidad esta no lo sea. La misma comparación le corresponde a la tierra aunque su forma real sea de un geoide, igual pasa con el Sol y otras estrellas lejanas. La mayoría de los utensilios de uso común como un lápiz, un vaso, una mesa, o un tenedor, presentan superficies curvas o planas, cuya textura rugosa no puede percibirse con facilidad y desde la cotidianidad. 35 Percibir el mundo en función de modelos curvos y planos suaves nos ha dado la ventaja de poder realizar cálculos, predicciones y hasta generar nuevas preguntas y nuevos conocimientos gracias a la geometría euclideana, pues, esta recurre a elementos representativos como la recta y el círculo, que permiten estudiar los objetos en función de bordes y caras suaves o lisas. Pero si observamos atentamente el mundo natural, veremos que estas figuras suaves o lisas no son frecuentes. Una montaña no es un cono perfecto con una superficie tersa y regular, un árbol se asemeja a una superficie planetaria, árida y desierta, el cauce de un rio se asemeja al sistema de un torrente sanguíneo lleno de vasos y capilares. La costa de un lago, de una isla o del mar y hasta los rayos parte de tormentas eléctricas, se presentan de una manera enormemente fracturada. En estos casos no es de mucha ayuda utilizar rectas, círculos o elipses para describir las formas naturales, como señala Gustavo Herren (2002) “es necesario utilizar otra forma de curvas con mayor complejidad, múltiples arrugas e infinitas irregularidades pero a distintas escalas de longitud. Estas formas son las que Mandelbrot llamó fractales y la geometría tradicional no sirve para tratarlos (p.12). Y no sirven, porque según se lee en gaussianos punto com: “Las primeras ideas sobre fractales de Mandelbrot fueron publicadas en la revista Science en 1967 a través de su artículo ¿Cuánto mide la costa de Gran Bretaña? En él da ciertas evidencias empíricas de que la longitud de una línea geográfica (como por ejemplo, la costa de Gran Bretaña) depende de la regla con la que la midamos. En líneas generales, la costa tendrá mayor longitud cuanto menor sea la unidad de medida utilizada, esto es, cuanta más cerca estemos mirando a la costa mayor longitud tendrá”. (Gaussianos, 2014) Una situación muy común y que nos parece natural, es precisamente la costumbre de medir alguna longitud como la de una costa tomando como referencia dos puntos “a” y “b”. Sin embargo, como la costa es en realidad irregular, la longitud será siempre mayor que la línea recta entre los dos puntos “a” y “b”. Si por buscar precisión acortamos la relación entre los dos puntos “a” y “b” y fijamos un punto intermedio “c” por ejemplo, cuando hagamos la medición entre “a” y “c”, nos encontraremos con que entre estos dos nuevos puntos existe una nueva irregularidad. Podemos continuar así indefinidamente, tomando unidades cada vez más pequeñas suponiendo que la sucesión de valores nos den en algún momento un valor bien definido, pero esto no es así. 36 Lo cierto es que esta sucesión de longitudes aumenta cada vez más y más y al seguir con este procedimiento indefinidamente, la longitud de la costa aumenta y se va haciendo cada vez más grande y resulta a la final que la longitud de la costa entre “a” y “b” tiende al infinito como se puede notar en la figura 13, volviendo con esto a recordar la famosa paradoja de Zenón. (Capra, 2010) Figura 13 Geometría fractal de la costa en Gran Bretaña Fuente: http://gaussianos.com/benoit-mandelbrot-el-matematico-que-amplio-el-concepto-de-geometria/ Los fractales y su geometría no son una idea abstracta, permiten estudiar muchos fenómenos naturales como los ecosistemas, la superficie de las células cancerosas, las estructuras venosas del aparato circulatorio, las paredes rugosas de los pulmones. En la astronomía permiten estudiar las enormes macro y micro magnitudes del Universo. En el campo de la matemática la geometría fractal se relaciona con la teoría de la complejidad, los sistemas dinámicos y otras teorías. En las ciencias sociales como ya hemos anotado, tiene que ver con los crecimientos demográficos, planificación urbana, distribución e ingresos, fluctuaciones de mercados, relaciones económicas, etc. En nuestro caso, la geometría fractal permitirá posiblemente descomponer la estructura organizacional de manera similar en partes menos planas y lisas para descubrir que existen fenómenos pequeñísimos que no se observan a simple vista y que están al abrigo e influencia de la comunicación organizacional. Existen múltiples ejemplos de auto semejanza entre las estructuras naturales y las estructuras sociales como es el caso de la organización como ente social, así señala por ejemplo Marck Waldorp (1995): 37 Durante las últimas dos décadas del siglo XX, comenzó a gestarse un cambio de paradigma que afecta a todas las disciplinas de manera simultánea. El mundo cartesiano fue el mundo organizado, predecible, lógico, ordenado y comprensible el que constituyó la razón de ser. Ante esto, la Nueva Ciencia (Scienza Nuova) ha surgido para ofrecer otra mirada, otra forma de ver las cosas. Nos abre las puertas de un mundo, que ha sido incomprensible para los ojos de la razón occidental. (p.95) 1.3.3. Aplicaciones de la teoría compleja a las ciencias sociales y la comunicación Queda claro que el énfasis de las investigaciones de estas teorías que bien podrían llamarse de la posmodernidad, han sido en los campos de la física, las matemáticas, la biología, la astronomía, la meteorología, etc., es decir, sobre todo en las ciencias conocidas como duras, sin embargo, como se sabe y se ha comentado en este trabajo, también varios estudios se han extendido a otros capos como la economía, la estadística poblacional y no hace mucho, las investigaciones realizadas en las ciencias naturales se han extrapolado a las ciencias sociales inclusive a la educación. Un ejemplo de esto constituye la Pedagogía del Caos que, como señala Alejandro Ibáñez (2008) es una disciplina que ha comenzado a ser utilizada en las escuelas marginales de los Estados Unidos atravesadas por conflictos étnicos y sociales, donde los procesos se desarrollan de manera aparentemente caótica y violenta. Al parecer, también existen experiencias similares aunque a otro nivel en México y Colombia, y en España, se ha reflexionado en la importancia de extender la noción de sistema complejo, indeterminista e inestable, no lineal a los sistemas educativos a fin de integrar los aportes de la teoría del caos y la geometría fractal a la pedagogía. (Colom, 2001) Estas posibilidades parten del supuesto análisis de la educación escolar tradicional, basada en el esquema de orden y estabilidad y analiza lo que este esquema ha implicado en el sistema educativo, es decir: regirse por una teoría pedagógica general, sistemática, secuencial, estructurada, homogénea y normalizadora. Al contrario, la teoría del caos ofrece una visión diferente en la que el hecho educativo se ve como un fenómeno temporalmente irreversible, complejo, no lineal, contingente, continuamente mutable, incontrolable e impredecible a largo plazo y contextual. Si de una u otra manera, salvando las distancias y tomando en cuenta según todas las anteriores conceptualizaciones, que las nociones de caos y fractales significan un cambio de paradigma y que sus aplicaciones se van extendiendo a otras disciplinas, en la medida en que la realidad nos muestra gracias al desarrollo de la ciencia y la investigación que este es un universo interconectado y que hasta el momento pocas cosas escapan a esa realidad, los cuerpos organizados y constituidos como son las instituciones y empresas están también sujetas a las leyes del caos y la complejidad. 38 De la misma manera que el sistema educativo, las organizaciones desde esta perspectiva se asumen como entes formados por cuerpos vivos y que la comunicación en sus diversas formas hacen que la realidad organizacional sea difícil de sistematizar, controlar o predecir, y que las teorías de la organización no poseen patrones inamovibles, carecen de leyes universales y de contrastación empírica univoca y que no se pueden aplicar a la generalidad de las organizaciones en forma masiva e indiscriminada. Sería de imaginar deductivamente por ejemplo, que ciertos casos específicos excepcionales, en situaciones dadas de un sistema organizacional altamente sensible a las condiciones iniciales, pueden afectar al resto de las áreas de la organización aparentemente estable y regular, alejándola del equilibrio y trastocando la lógica evolutiva de dicha organización introduciendo fluctuaciones, bifurcaciones e inestabilidades en esas situaciones dinámicas organizacionales. A diferencia del enfoque tradicional gerencial, los problemas administrativos relacionados con la productividad, la eficiencia, los procesos de comunicación, la cultura organizacional, el clima laboral, la misma planificación estratégica, no se aíslan ni se tratan como perturbaciones, sino como parte integrante de la dinámica organizacional que en este contexto social resulta esencialmente caótica. Sobre la aplicación de la teoría del caos a las ciencias sociales Balandier (1997) insinúa por ejemplo, que si bien no siempre las aplicaciones son extensiones de carácter matemático, las nociones de la teoría del caos son válidas si el uso de las mismas se hace en forma adecuada y rigurosa. En nuestro caso y para ello sólo tenemos que ser rigurosos con la aplicación del método y la buena lógica para analizar los sistemas organizacionales como intrínsecamente inestables, abiertos e indeterministas, y sobre todo más complejos que los sistemas físicos, aun cuando admitamos que el nuevo paradigma de la dinámica no-lineal esté sujeto a polémicas, críticas y revisiones propias del desarrollo de la ciencia. Hay quienes sin embargo consideran (Briggs, 1999) que existe una serie de ventajas detrás de la teoría del caos para nuestras vidas. Si se asume el desorden diario como una fuente de creatividad, innovación y libertad, es posible aplicar metafóricamente las ideas cruciales de la caoticidad para potenciar la auto-organización vital a partir del desorden y la mutabilidad inherentes a la existencia humana. Otro caso paradigmático de aplicación no matemática de la teoría a las ciencias sociales lo constituye el análisis psicoterapéutico que hace Mony Elkaim (2008) analizando a una familia cuyos integrantes poseen rasgos psicóticos. Según se entiende, el autor utiliza la teoría sistémica de von Bertalanffy (1945) en psicología y la complementa con la teoría del caos, reconociendo tres características de los sistemas inestables, entre 39 ellos, la evolución ligada a las propiedades intrínsecas del sistema más que a leyes o pautas generales, luego, la amplificación de fluctuaciones aleatorias y reordenamiento para dar como consecuencia un nuevo estado que emerge del propio sistema, y finalmente, la retroalimentación evolutiva y la autoorganización. Con estos antecedentes analiza la estructura y dinámica de una familia psicótica, a la que considera un sistema inestable. Las conclusiones a las que llega son por demás interesantes cuando sugiere que la función del terapeuta no debe ser solamente interpretar el síntoma para comprender los mecanismos de defensa subyacentes y hacerlos conscientes, sino que además, se debe permitir y promover las perturbaciones del entorno del sistema, es decir de la familia enferma, para que las mismas se amplifiquen en su propio núcleo y se logre en otro nivel, un nivel distinto y más alto de interacción del sistema con el ambiente, aún cuando esto suponga la presencia de ciertos riesgos, ya que lejos de fijar el síntoma psicótico, se trata de hacerlo más flexible y por lo tanto más sano para conseguir la adaptación del sistema familiar al entorno social. Otra aplicación interesante y probablemente con mayor facilidad de comprensión por su cercanía a la cotidianidad, es el análisis a los comportamientos interurbanos que se describen a través de la evolución en el tiempo y en el espacio de la estructura de una ciudad. La interacción de los actores derivados de cada uno de los papeles de estos, generan una infinita gama de posibilidades para poder determinar las más insospechadas relaciones de caoticidad y complejidad. En este sentido, notemos los distintos elementos que se hacen presente bajo un esquema de fractalidad desde lo estudiado hasta aquí, así tenemos empezando por el mundo, luego los continentes, pasamos a los países, descubrimos a un nivel iterativo y más pequeño las ciudades, los barrios, las calles y de alguna manera pasamos a la gente, los grupos, las parejas, el hombre y el asunto no termina ahí, va hacia el infinito. Y qué decir entonces de las organizaciones: primero los grandes conglomerados, las grandes corporaciones, después las industrias, luego las divisiones, de ahí las grandes empresas, las medianas, las pequeñas, los talleres, etc., simplemente es una cuestión fractal e iterativa y junto a esto la complejidad y el caos, afuera y adentro, sistemas organizados y que surgen muchas veces a partir del caos aparente o en su defecto de la aparente organización al caos. Es como si todo tuviera un nexo en común, como si las cosas de alguna manera estuvieran conectadas, pero qué leyes son las que explican 40 estos fenómenos, pues son precisamente las leyes que muestran las teorías de la no – linealidad, desde los estudios de las ciencias naturales, las leyes del caos. Pero por otra parte, estas estructuras que en sus distintas dimensiones hemos dado por llamarlas estructuras fractarias, no dejan de ser también desde otra perspectiva, una serie de sistemas interdependientes y sinérgicos, en el sentido de que si hay algún resultado al final de un fenómeno determinado, éste no es igual a la simple suma de sus partes sino que es diferente y superior a las partes individuales. Esta es otra de las categorías que debemos integrar al estudio. La importancia de comprender el rol de la comunicación al interior de las llamadas teorías de sistemas y su nueva concepción conocida como el pensamiento sistémico y en donde precisamente se hace alusión a esta característica que originalmente es producto de las ciencias de la psicología humana y la Gestalt, en donde el todo es distinto y superior a la suma de sus partes 3. Estas partes contribuyen al principio de recursividad que se refiere a que un subsistema, está contenido por otros subsistemas y en algunos casos unos dependen de otros. 3 A principios del siglo XX los psicólogos de la Gestalt introdujeron el concepto de organización entre el estímulo y respuesta de los conductistas. Estos últimos consideraban al ambiente como una serie de estímulos independientes. Para los gestaltistas los fenómenos percibidos son realmente formas organizadas, no agrupaciones de elementos sensoriales.(Sinay & Blasberg, 2005) 41 CAPÍTULO II DISCUSIONES SOBRE LA TEORÍA DE SISTEMAS, EL PENSAMIENTO SISTÉMICO Y LA GESTIÓN DE LA COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL EN ESCENARIOS CAOTICOS Y COMPLEJOS 2.1. La teoría general de sistemas y sus instrumentos de recursividad y sinergia La noción misma de sistemas no es una idea nueva, en efecto, podemos remontarnos a la época de los griegos y encontraremos las raíces del concepto. Para efectos de nuestro estudio nos remitiremos a revisar los principales aportes en la modernidad. De hecho, los primeros estudios como se plantean en la actualidad están relacionados con los trabajos de Ludwig von Bertalanffay (Bertalanffy, 1968) biólogo alemán, quien por el año 1925 hizo públicos sus estudios sobre los sistemas abiertos. Al parecer y según sus propias opiniones, sus estudios no fueron reconocidos sino hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando otros autores de reconocido prestigio apoyaron sus investigaciones y dieron inicio a otras investigaciones. Entre otros estudios están los de Norbert Wiener y William Ashby que dieron origen a la cibernética y posteriormente a la investigación de operaciones, de lo que se dice que, cuya exitosa aplicación no tardaría en extenderse más tarde hacia las ciencias sociales. (Johansen, 1993) La teoría general de sistemas trata sobre el análisis de las totalidades de un sistema y destaca la importancia del todo sobre las partes que lo componen. También cubre el comportamiento de un sistema cerrado, es decir, sin mayor o poca influencia del entorno y por otra parte el comportamiento del sistema abierto cuando este recibe y depende del entorno con el cual se relaciona. La teoría entre otras cosas busca entender el comportamiento de los fenómenos desde sus causas y sus efectos y predecir sus comportamientos, en este sentido se compromete con dos aspectos críticos, la definición de la realidad y las consecuencias futuras y esto para el gustar científico de la teoría, es que se ajusta a su objetivo, es decir, comprender y explicar cómo y por qué suceden las cosas en la realidad y cuáles son las interacciones de los sistemas con los entornos, sus influencias, sus impactos, sus variaciones y a propósito de lo tratado hasta aquí en este trabajo, los efectos en las condiciones iniciales de un fenómeno o en cualquier caso un sistema. Y por aquí ya tenemos una primera aproximación a nuestro estudio, dado que desde ese punto de vista la teoría de sistemas parte de un 42 principio determinista, cosa que por otra parte, es uno de los principales problemas que intenta resolver la teoría del caos. Conforme avanzamos en nuestro estudio, nos corresponde encontrar las analogías correspondientes que nos permitan saber si la comunicación al interior de las organizaciones, se muestra como parte de un sistema cerrado, abierto, determinista o complejo, incierto o caótico. Planteadas así las cosas, la realidad es única y es una totalidad que se comporta de acuerdo a una determinada característica. Por lo tanto, la teoría general de sistemas al abordar la totalidad debe llevar consigo una visión de totalidad integral interdisciplinaria. Esto significa que es necesario contar con una serie de mecanismos complementarios y de carácter interdependiente, quizás para esto, se anteponga una posición derivada de la propia teoría de sistemas conocida como el pensamiento sistémico y que será relacionado más adelante. En todo caso, lo anterior se explica por la dificultad de la ciencia por desprenderse de ese carácter reduccionista y cartesiano por el cual se pretende dividir la realidad para ensartarla en el saber científico y así las partes del sistema puedan ser explicadas por otras ciencias. Pues de esta manera, es como ha sido posible que cada parte o subsistema pueda ser explicado por otras unidades de análisis del saber humano. Pero resulta que el sistema o el comportamiento del sistema en su totalidad, obedece a una conducta que no puede ser explicada a través del análisis de cada una de sus partes en forma más o menos interdependiente. Pues, como ya sabemos, el todo es más que la suma de las partes. Los mecanismos o recursos complementarios interdependientes a los que hacemos referencia para solventar con eficiencia la idea de la comprensión del sistema como una totalidad, tienen su aplicación tanto en las partes como en el todo. Hay que tomar en cuenta para esto que los avances de la teoría en cuestión, se enfocan precisamente en la identificación de esos mecanismos que a la larga se transforman en principios que tienden a trabajar sobre los aspectos o conductas decisivos de los sistemas que se pueden clasificar en la realidad. Por ejemplo, cuando hablamos de que el todo es más importante que las partes, estamos hablando de sinergia4, lo que es aplicable a todos los sistemas ya sean naturales o artificiales, entendiendo como sistema natural por ejemplo a aquellos de orden biológico, físico, social, etc., y artificial como el caso de un ordenador, un vehículo o un reloj. 4 Sinergia (del griego συνεργία, «cooperación») quiere decir literalmente trabajando en conjunto. Es un vocablo acuñado por el diseñador, ingeniero, visionario e inventor Richard Buckminster Fuller, refiriéndose al fenómeno en el cual el efecto de la influencia o trabajo de dos o más agentes actuando en conjunto es mayor al esperado considerando a la suma de las acciones de los agentes por separado. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Sinergia 43 Los sistemas en que podemos dividir la realidad pueden ser todos iguales en algunos casos pero también muy diferentes en otros, sin embargo, una de las características más comunes en todos ellos es que podemos clasificarlos jerárquicamente en inferiores y superiores, de donde los primeros, están contenidos en los segundos, se nutren y dependen de ellos. A esto se conoce como el principio de recursividad5. La figura 13 muestra un ejemplo gráfico de una figura recursiva en la que un triángulo está compuesto por otros más pequeños compuestos a su vez de la misma estructura recursiva (nótese la similitud de este concepto con su análogo que en la teoría del caos lo definimos desde la geometría fractal). El número de estos principios, elementos, recursos si cabe el término, han ido aumentando según avanzan los estudios, como señala el chileno Oscar Jhoansen (1993) en su interesante libro Introducción a la Teoría de Sistemas: “El número de estos principios está aumentando de acuerdo con el desarrollo que, en forma creciente, tiene la Teoría General de Sistemas, y los llamados “interdisciplinarios”, porque tienden a ser aplicables a las unidades de análisis de las distintas disciplinas científicas, por ejemplo: la recursividad y la sinergia tienden a ser aplicables a la célula (Citología), a los organismos animales (Biología), o vegetales (Botánica), a los grupos sociales reducidos (Psicología Social), o amplios (Sociología), al planeta (Ecología) o a todo el universo (Astronomía)”. (p.15) Figura 14 Imagen de una Figura Recursiva Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Recursi%C3%B3n 5 Recurrencia, recursión o recursividad es la forma en la cual se especifica un proceso basado en su propia definición. Siendo un poco más precisos, y para evitar el aparente círculo sin fin en esta definición. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Recursi%C3%B3n 44 Señalábamos en su momento la característica de este estudio, como de carácter deductivo, más bien lógico-deductivo, y en ese orden de ideas, si Johansen sugiere que la generación de estos instrumentos es susceptible de aplicación a otras áreas del saber o el conocimiento, es de suponer con cierta rigurosidad que la organización como sujeto de estudio y como sistema, pertenece a esta categorización y por tanto, es objeto de análisis y de intervención también de recursividad y sinergia. Nos corresponde entones, analizar el rol de la comunicación organizacional y determinar si ésta, es parte de estos instrumentos y saber en qué medida se constituye en un elemento ya sea recursivo, sinérgico o ambas cosas, junto a otras consideraciones a saber. 2.2. Sistemas abiertos y sistemas cerrados para entender a la organización Otra de las consideraciones a saber, es la definición y diferenciación entre sistemas abiertos y sistemas cerrados. Aunque se sabe que una serie de trabajos anteriores ayudaron a establecer los fundamentos de la teoría de sistemas, en la actualidad se los podría considerar como estudios importantes pero introductorios. En realidad, las formulaciones de Ludwig von Bertalanffy (1968) relacionadas con el concepto de sistema abierto, fueron las primeras en establecer el pensamiento de sistemas como uno de los movimientos científicos más importantes. (Lilienfeld, 1991) Biólogo de profesión Von Bertalanffy sostenía que los fenómenos biológicos sugieren nuevas maneras de pensar y que los métodos de las ciencias físicas resultaban inapropiados para explicar lo que podrían ser las leyes orgánicas sobre la base de un nuevo tipo de estadística que permita entender las complejas estructuras de los sistemas. (Bertalanffy, 1968) Resulta interesante observar la forma en que Bertalanffy (1968) intenta demostrar a través de la biología experimental como los organismos o las células pueden corregir las interferencias producidas por el medio ambiente ya sea en forma natural o en forma inducida experimentalmente y desarrollarse completamente como organismos, por ejemplo: al trasplantar brotes regenerativos de la cola de una salamandra acuática a una pata, no se origina una cola, sino una pata. De esta manera, al parecer, concluye que ninguna de las leyes físicas puede explicar este fenómeno, de modo que, los niveles de organización superior, implican la comprensión de unas leyes nuevas que no son deducibles de leyes aparentemente apropiadas para niveles inferiores. Así, El modo de organización jerárquica tiene una significación mayor para los organismos vivos que para los objetos inorgánicos, y, por tanto, esto 45 resultaría fundamental para comprender la forma en que se estructuran las organizaciones consideradas como entidades vivas. Por otra parte, si reflexionamos sobre las propuestas de Bertalanffy (1968) nos podemos dar cuenta que el problema fundamental de la biología es precisamente el descubrimiento de leyes de sistemas bilógicos donde hay la subordinación de las partes y los procesos componentes. Una temática similar se puede abordar en los problemas de la vida, en donde la ciencia concibe a la vida como una jerarquía de elementos, procesos, seres y componentes que están integrados y relacionados unos con otros y en forma estadística. Todas las leyes de la naturaleza son de naturaleza estadística. Las mismas constituyen afirmaciones sobre la conducta colectiva promedio y así, la totalidad de la ciencia se percibe como una jerarquía de estadísticas, como explica Robert Lilienfeld (1991). “En el primer nivel se encuentran las estadísticas de la microfísica. El segundo nivel está constituido por las leyes de la macro física. En un nivel todavía superior se encuentra el reino de lo biológico y finalmente están las leyes que se aplican a las unidades súper individuales de la vida. Las leyes de este tipo son las bases de las estadísticas de seguros, de ahí su gran importancia práctica y comercial. (P.102) De esta manera, podemos notar que, la teoría general de sistemas deja en claro la unidad fundamental de las ciencias. Tanto la física como la biología, la psicología, la sociología, la antropología entre otras, siempre terminan en una teoría general de sistemas. De este modo damos un paso hacia la Mathesis Universalis6 con la que Descartes y Lebniz soñaron alguna vez. La teoría general de sistemas permite entonces transferir leyes de un campo a otro, filtrando lo que podrían considerarse analogías o comparaciones incorrectas que carezcan de valor científico y que únicamente se basen en similitudes superficiales perdiendo de vista los verdaderos factores implícitos o las leyes que operen puntualmente sobre estos. Se pensaría que los fenómenos difieran en los factores causales involucrados, pero podrían estos gobernarse por leyes estructurales idénticas. Por ejemplo, la corriente de fluidos y la conducción de calor, se expresan bajo los mismos principios y leyes, así, el principio de la conservación y la transmisión de energía es válido tanto para 6 Descartes escribe que debe de haber «una ciencia general que explica todo lo que es posible explicar concerniente al orden medida, sin que sé asigne a ninguna materia en particular». Esta ciencia se llama «no con un nombre prestado (como ocurre con el álgebra, que procede del árabe), sino con un ya antiguo y admitido por el uso, la matemática universal (mathesis universalis), ya que contiene todo aquello en virtud de lo cual, se dice, pertenece, conforma, se estudia, se compone de otras ciencias que son parte de las matemáticas »http://javierseguidelariva.net/Trabajos%20en%20curso/Excerpta/11.Atlas-Tejidos-Tarot-Juegos/Juegos.pdf [entrada el 19. 10. 13] 46 lo uno como para la otro. En cualquier caso, La teoría general de sistemas, según von Bertalanffy (1968), sirve para explicar la transferencia de leyes de un campo hacia otro, de esta manera, trataremos entonces de explicar dese que perspectiva la comunicación organizacional se constituye en parte de un sistema, en este caso, del sistema de la organización, o la organización entendida como un sistema y cuáles son las leyes o principios que se pueden transferir de un campo a otro. En el mismo sentido entonces, veremos cómo y de qué manera se transfieren precisamente las estudiadas leyes y principios de la teoría del caos a la comunicación de los sistemas organizacionales. 2.2.1. La organización como sistema abierto Es el momento cuando no antes, en que para efectos del estudio debe quedar claro que entendemos en nuestro estudio por organización. El concepto al que nos vemos abocados, se concentra en una acepción de organización entendida como un ente social, compuesta y formada por seres humanos o individuos que se concentran, agrupan, trabajan, operan, se convocan, o bien, auto convocan para compartir esfuerzos y tareas tras la búsqueda de un objetivo que puede ser común, individual o compartido. Pero cuando hablamos de organización se asume la posibilidad de que al interior de este ente social, existen una serie de elementos implícitos o explícitos que se suponen comunes para todos, de tal manera que se vuelven en transformadores y rectores de sus conductas, actitudes, pensamientos, opiniones, etc. Al respecto, Ludwig von Bertalanffy (1968) señala en su ya clásica teoría general de sistemas que “las características de una organización, trátese de un organismo vivo o un organismo social, involucran nociones de totalidad, crecimiento, diferencia, orden jerárquico, dominancia, control, competencia, etc.” (p.19). Es decir, organización por definición involucra a las cosas que están organizadas y detrás de la organización, siempre hay un propósito, sea implícito o explícito. La idea de organización como ente social trasciende al concepto o idea de empresa, aun cuando para los estudios que tengan que ver con la estructura organizacional, la administración, la gestión de los recursos humanos, las operaciones, las actividades comerciales, etc., sea necesario para sus propósitos específicos partir desde el factor organizacional. Desde otra perspectiva inclusive, quizás pueda presentarse un debate con la idea o el concepto de institución, pero dado que en este caso, el sentido y propósito de este estudio es más bien comprender 47 el asunto de la organización desde la función y la estructura, así, no cabe una posible controversia entre dos significados, más allá de alguna connotación más bien de carácter formal o contextual. Al respecto podríamos aprovechar la cita de Rolando Rodrich Portugal, (2014) que nos ofrece una precisión aclaratoria desde los alcances del término: Durante el desarrollo de esta publicación se opta por la utilización del término Comunicación Institucional frente al de empresarial, organizacional y/o corporativa. Según diversos autores (La Porte, 2001; Sotelo 2007; Mora 2009), la expresión Comunicación Institucional se refiere al conjunto de elementos y actividades de comunicación que emprenden las instituciones de modo organizado. Desde esta perspectiva, el término de Comunicación Institucional es más amplio y aplicable a cualquier organización (no sólo a las grandes empresas y corporaciones) y tiende a integrar las técnicas de las Relaciones Públicas, Marketing y la Publicidad, ampliando los campos de relación con otros públicos no sólo con finalidades estrictamente comerciales. (p.214) En cuanto a la temática sobre los sistemas abiertos, von Bertalanffy (1968) como su principal protagonista, estableció la teoría general de sistemas como un movimiento científico y al respecto Lilienfeld (1991) apunta que sus principales conceptos son los siguientes: El estado característico de los organismos es el de un sistema abierto, es abierto en el sentido que intercambia material con el medio ambiente, mediante entradas y salidas de materiales se producen cambios en sus componentes. Las concepciones previas sobre el estado de equilibrio que mantiene un organismo dan lugar a la idea de un estado constante. El concepto de un sistema abierto que se mantiene por sí mismo en un estado constante, representa una divergencia con los conceptos de la física clásica, que principalmente consideró sistemas cerrados. De acuerdo con la segunda ley de la termodinámica, un sistema cerrado finalmente debe lograr un estado de equilibrio con un máximo de entropía y un mínimo de energía libre. Pero bajo ciertas condiciones un sistema abierto puede mantenerse en un estado constante. (p.33) El estudio de los sistemas abiertos tiene una importante relación con la termodinámica, principalmente en lo que se refiere a la entropía. Los sistemas cerrados, caracterizados por procesos irreversibles, tienden a un incremento de la entropía positiva, lo cual significa que pierden energía. Pero en los sistemas abiertos, especialmente en los organismos vivos, en cambio se produce muchísima energía negativa a través de la introducción de moléculas orgánicas complejas, utilizando su energía y devolviendo al medio otro producto. En esta forma, la segunda ley de la termodinámica, la cual es aplicable a todo el universo y al sistema abierto junto al medio en el que se desenvuelve, encuentra dudas de aplicación en los sistemas abiertos propiamente dichos por esta idea de producción constante de energía. Llegados a este punto entonces, nos asalta la inquietud por determinar si la organización como ente social, se corresponde en primer lugar como un sistema abierto o cerrado, y en segundo lugar, si desde estas consideraciones es susceptible de análisis desde la acumulación o flujo de energía, 48 en el que se pueda establecer algún nivel de entropía. En fácil deducción diríamos que si la organización permanece sin ningún tipo de influencia externa, es hermética y no requiere para su existencia ningún tipo de influencia externa, es un sistema cerrado, pero bajo esa consideración, querría decir por otro lado que es autosuficiente, produce su propia energía, se auto regenera, se auto mantiene y por lo tanto entonces su nivel de entropía es alto, se dirige al equilibrio y al igual que el universo, se aproxima progresivamente a una muerte térmica en la que toda su energía se convierte en calor de baja temperatura y así, en algún momento finalizarán sus procesos generales. Por el contrario, si consideramos que la organización es más bien un sistema abierto, en el que la organización se nutre del ambiente, depende de el exterior y el entorno, recibe energía y por tanto lo que entra se modifica y sale de una manera distinta, entonces resulta que la organización para seguir viva, necesita alimentarse de un flujo continuo de materia y energía proveniente de su entorno y de esta manera se retrasa su entropía y además, crea una suerte de complejidad y consecuencias irreversibles. Cabe revisar las implicaciones que tiene para tal efecto el concepto de entropía. 2.3. La entropía, los sistemas y la organización La teoría general de sistemas en forma elaborada sería una disciplina matemáticamente pura y formal en sí misma, pero aplicable a diversas ciencias empíricas. Para las ciencias relacionadas con totalidades organizadas tendría una gran significación, especialmente con la teoría de las probabilidades y aquellas involucradas con sucesos aleatorios. Sin embargo, para la época en que se originó, sería como un desafío frente a la presencia y fortaleza de la mecánica newtoniana determinista que se sostenía como la ciencia de las fuerzas y las trayectorias. Paralelamente, el pensamiento evolucionista se ofrecía como alternativas de cambio, crecimiento y desarrollo y por tanto se requería de una nueva ciencia, esta sería la ciencia de la complejidad, y una de las primeras formulaciones de esta nueva ciencia fue la termodinámica clásica con su segunda ley, la ley de la disipación de energía o entropía 7. Según la segunda ley, la entropía de un sistema físico cerrado, es la gradual desaparición del gradiente de temperatura que produce evolución y conduce a un estado de equilibrio final. Así, se supone que los sistemas tienden a evolucionar desde configuraciones ordenadas hacia configuraciones más desordenadas. Esto significaría que las configuraciones menos ordenadas son menos probables que las 7 El término es una combinación de energía con tropos, palabra griega que significa transformación o evolución. CAPRA, Fritjof. El tao de la física. Ed. Anagrama. Barcelona. 1998 49 ordenadas. Dicho de otra forma, los sistemas tienden a estados de máximo desorden. Mediante el criterio y usos de la entropía se puede hablar entonces de procesos reversibles e irreversibles. Así, un proceso reversible sería aquel en que se puede hacer que el sistema vuelva a su estado original sin variación neta del sistema ni del medio externo. Por ejemplo, si se da cuerda a un reloj, el sistema vuelve a funcionar, pero en cambio, es irreversible el proceso de poner azúcar en el café, es imposible volver a tener azúcar intentando separarla del café. Con el concepto de entropía y la formulación de la segunda ley, la termodinámica introducía la idea de procesos irreversibles como un vector del tiempo en la ciencia. Según esto, alguna energía mecánica queda siempre disipada en forma de calor y no puede ser recuperada por completo. Así pues, el mundo máquina estaría en un proceso de agotamiento que le llevaría irremisiblemente a un punto final. (Capra, 2010) Puestas así las cosas, observamos entones que la organización como una entidad social, no es un sistema estático cerrado al exterior, conteniendo siempre los mismos elementos. Es un sistema abierto en un estado generalmente estable o cuasi estable en el que la materia, energía o cualquier elemento del cual se sirve, entra, atraviesa y sale hacia el medio exterior. A diferencia de los sistemas cerrados, que se instalan en un estado de equilibrio térmico, los sistemas abiertos se mantienen lejos del equilibrio en este estado estable caracterizado por un continuo flujo e intercambio de materia y energía. En consecuencia vemos más bien entonces que la termodinámica clásica se lleva o trata mejor los sistemas cerrados que están en o cerca del estado de equilibrio dinámico. Entonces, en los sistemas abiertos la entropía o desorden tiende a decrecer y por tanto la segunda ley de la termodinámica podría no ser de aplicación. El mismo von Bertalanffy (1968) postulaba que la ciencia clásica debía ser complementada por alguna termodinámica para los sistemas abiertos. No obstante, en los años cuarenta del siglo pasado, las matemáticas necesarias para tal expansión no estaban disponibles. La formulación de la nueva termodinámica para estudiar los sistemas abiertos debía esperar hasta los años setenta, cuando apareció en escena el premio Nobel de química Ilya Prigoguine, (2011) a quien ya hemos citado. Prigogine (2011) desarrolló unas nuevas matemáticas para reevaluar la segunda ley, repensando los conceptos tradicionales relacionados con el orden y desorden y resolver las ambigüedades y contradicciones que se presentaban alrededor de la teoría. Bertalanffy (1968) identificó correctamente las características del estado estable con las del proceso metabólico de las células, lo que le llevó a postular la posibilidad de autorregulación como otra 50 propiedad clave de los sistemas abiertos. Esta idea sería defendida por Prigogine (2011) treinta años después en términos de la autorregulación de las estructuras disipativas, concepto al que también nos referimos en las páginas anteriores. La visión de Bertanlaffy (1968) al parecer, se basaba en la idea de que había una ciencia general de la totalidad, sus métodos de observación le ayudaban a pensar que los conceptos y principios sistémicos podían ser de aplicación en distintos campos de estudio. Bajo estos referentes Capra (2010) sostiene que “se podría pensar que el paralelismo de conceptos generales o incluso las leyes específicas en distintos campos, son consecuencia del hecho de que estas están relacionadas con sistemas, y que ciertos principios generales son de aplicación a los sistemas con independencia inclusive de su naturaleza”. (p.49) Puesto que los sistemas vivos abarcan un espectro tan amplio de fenómenos involucrando a los organismos individuales con todas sus partes, juntando un variedad de sistemas sociales y ecosistemas, es de suponer que Bertalanffy (1968) creía que la teoría general de sistemas podía ofrecer un marco conceptual idóneo para la unificación de diversas disciplinas científicas, que estaban aisladas o fragmentadas en su momento. No obstante y en la actualidad nos queda claro que los estudios al respecto han avanzado y si bien esto no es materia acabada, tampoco hay duda de que según la forma en que hemos señalado, al menos la organización social, constituida por individuos, estructurada como una totalidad, enlazada e integrada por una serie de procesos, es y debe ser vista como un sistema. No importa si es cerrado o abierto, aun cuando el mayor número de las posibilidades siempre se le presentarán como para que sea calificada de sistema abierto, lo cierto es que según su naturaleza, es propicia para que sea objeto de una nueva concepción sistémica de vida, mente y consciencia que trasciende las fronteras disciplinarias y que, efectivamente, se ofrece para que exista la posibilidad de que sea estudiada al interior de campos unificados hasta ahora separados. Esta concepción nos acerca a uno de los temas mejor vinculados a la comunicación, y tiene que ver con la cibernética, la cual se nutre precisamente de las ideas dejadas por von Bertalanffy (1968). 2.4. Cibernética y comunicación Norbert Wiener (1985 citado en Lilienfeld, 1991) considerado como el padre de la cibernética, sostiene que esta ciencia tendría un gran impacto en la civilización, no solo porque suponía que ayudaría a automatizar las funciones del trabajo, sino también por sus consecuencias filosóficas, proponía entre 51 ellas, que la cibernética cambiaría las formas de pensamiento y la concepción acerca de los orígenes de la creación y la humanidad. Inicialmente, concepto básico de la cibernética, estaría orientado a encontrar las pautas sobre los cuales entender los cambios que se producen en los animales y las máquinas. Nutriéndose de varias disciplinas, la cibernética representa un enfoque unificado de los problemas de comunicación y control. La palabra, se deriva del término griego kibernetes que significa timonel, y Winer (1985) definió a la cibernética como la ciencia del control y la comunicación en el animal y la máquina. Wiener (1985) reconocía que las nuevas nociones de mensaje, control y retroalimentación involucraban a determinadas pautas de organización, es decir entidades inmateriales pero que eran cruciales para la vida. Si se actúa sobre un conjunto de estados, el conjunto en sí puede cambiar a otro estado poniéndole en una suerte de transformación. En términos más simples, esto quiere decir que si un conjunto, para nuestro caso un sistema o una organización, no recibe algún tipo de influencia que le lleve a un nuevo estado, este sistema u organización se encuentra cerrado a la transformación. La cibernética utiliza a manera de punto de partida las analogías de las máquinas. Por ejemplo, Una máquina determinada, se comporta bajo un sistema considerado como cerrado cuya conducta está determinada y sigue cursos regulares y reproducibles. La cibernética pone énfasis en el estudio de los modos de comportamiento, más que en las substancias que llevan a cabo el comportamiento, de ahí el carácter mecanicista de la teoría. El elemento crucial de la cibernética estriba en el concepto de retroalimentación que en este caso se debe entender como una disposición circular característica del sistema cuyos elementos están interconectados causalmente, de tal manera que una causa inicial se propaga alrededor de los elementos sucesivos del sistema, de tal modo que cada elemento tiene un efecto sobre el siguiente, hasta que el último retroalimenta el efecto sobre el primer eslabón en que se inició el proceso. Un ejemplo se puede ver en la figura 15. 52 Figura 15 Causalidad circular en un bucle de retroalimentación Fuente: http://mdsi-gimf.blogspot.com/2011/10/tipos-de-bucles-de-realimentacion.html La consecuencia de esta disposición es que el primer eslabón que desde el enfoque de sistemas sería un input o una entrada, se ve afectado por el último, o la salida, un output, lo que se traduce en la autorregulación de todo el sistema, al verse modificado el estímulo inicial a lo largo de cada recorrido por el circuito. En un sentido más amplio, la retroalimentación significa el retorno de la información a su punto de origen, a través del desarrollo de un proceso o actividad. Capra (2010) explica esto de la siguiente manera: El ejemplo original de Wiener sobre el timonel es uno de los más claros de lo que es un bucle de retroalimentación. Cuando un barco se desvía de su rumbo un poco hacia la derecha, el timonel evalúa la desviación y la compensa moviendo la rueda a la izquierda. Esto disminuye la desviación de la embarcación, quizás hasta el punto de sobrepasar la posición correcta y desviarse a la izquierda. En algún momento del proceso, el timonel evalúa la nueva desviación y así sucesivamente. El arte de pilotear un navío, consiste en mantener estas oscilaciones tan leves como sea posible. (p.75) Un mecanismo parecido donde se observa el principio de retroalimentación se manifiesta cuando aprendemos a manejar bicicleta. Al principio nos resulta difícil dominar la retroalimentación de los cambios continuos de equilibrio y maniobrar en consecuencia hasta lograr la estabilidad. Así, la rueda delantera de la bicicleta del principiante oscila fuertemente, pero a medida que nuestra habilidad aumenta, nuestro cerebro, dirige, evalúa, controla, y responde a la retroalimentación automáticamente, hasta que las oscilaciones de la rueda delantera se convierten prácticamente en una línea recta. 53 Con estos antecedentes entonces, ya se puede describir la analogía que se presenta en la organización como ente social. Si la organización como tal es considerada como un sistema, ya hemos visto que esta puede ser, según sus características, razón de ser, estructura o función, de carácter cerrado o bien abierto, también los sistemas que conforman la organización están dominados por uno o varios bucles de retroalimentación y por lo tanto a un enfoque cibernético, pues, a la organización como sistema le asisten unas entradas o imputs. Estas entradas están dadas por lo que en materia de gestión y gerencia se conoce como las 6M del enfoque de sistemas (Salgueiro, 2002). La organización entre otras cosas para funcionar necesita materiales, métodos, maquinas, etc., pero estos elementos de por sí no hacen nada si no hay alguien y algo que los pongan a trabajar. Obviamente ese alguien será normalmente alguna inteligencia humana y ese algo es la comunicación. La comunicación permite coordinar y traducir estos elementos en esfuerzos, estos esfuerzos no son sino los procesos propios del sistema en cuestión, así se da lugar al recorrido por el circuito. Al final de este proceso habrá necesariamente una salida, un output, pero de estas salidas una serie de elementos regresan directamente por el circuito, mientras que otros elementos pasan a formar parte de otros sistemas en el exterior, pero nada más para regresar en algún momento y transformados al propio sistema original. Recordemos que la teoría general de sistemas nos habla de una totalidad, y en ese sentido, la organización como ente social, puede verse como una combinación de sistemas cerrados y abiertos. De hecho, así se muestra en la realidad y es por esa razón que inclusive, se habla de públicos internos y públicos externos cuando de clasificar a los entes sociales que forman el sistema se trata. La comunicación entonces, permite el intercambio de información que hace posible mantener el bucle de retroalimentación y de la forma en que ella se implementa, gestiona o se aplica, depende, primero, el correcto funcionamiento cibernético del sistema, y segundo de hacer los correctivos necesarios para permitir que el circuito sea el correcto. Pero qué se busca con todo esto, dicho de otra forma, cuál es la pertinencia de considerar a la cibernética como parte necesaria en el estudio de la comunicación organizacional. Volvemos a la contribución de Wiener (1985) quien con sus colegas, reconocían que la retroalimentación era el mecanismo esencial de la homeostasis, o dicho de otra forma, la autorregulación, que es la que permite a los organismos vivos mantenerse en un estado de equilibrio dinámico. Cuando Walter Cannon (1941) introdujo el concepto de homeostasis y en su libro intitulado: La sabiduría del cuerpo, dio algunas descripciones sobre los procesos metabólicos que producen autorregulaciones. 54 Entre las más importantes descripciones tenemos que la homeostasis puede entenderse como una propiedad de los organismos vivos que se caracteriza por la capacidad que tienen para mantener una condición interna estable, normalmente, esa condición permanece invariable en el tiempo. El organismo compensa los cambios que se producen en el entorno regulando la materia y la energía. Es lo que en materia de bilogía por ejemplo se conoce como metabolismo. La homeostasis sería entonces, una forma de equilibrio dinámico que se produce gracias a la influencia e intervención de sistemas de control que se retroalimentan y que constituyen los mecanismos de autorregulación de los seres vivos. Así pues, el concepto de bucle de retroalimentación, conduce a nuevas percepciones sobre los múltiples procesos auto-reguladores característicos de la vida. En este sentido por ejemplo, los sistemas de comunicación en las organizaciones, contribuyen al establecimiento de un estado de homeostasis una vez que entendemos a la organización como un sistema que vive, y permanece en un constante bucle de retroalimentación gracias un complejo sistema de comunicaciones. 2.4.1. Cibernética, comunicación y maquina Cuando Wiener (1985) apresuraba que la cibernética tendría un gran impacto sobre la civilización, no se equivocaba, hoy en día somos testigos del cambio radical que el mundo vive debido a la implementación de las llamadas nuevas tecnologías en las actividades de los seres humanos. Las máquinas han llegado a formar parte, en el sentido del que Mc Gluhan (Gordon & Willmarth, 2005) las concebía, como parte y extensión del cuerpo humano. Las máquinas han logrado automatizar una gran variedad de funciones iniciadas y desarrolladas por las personas y han traspasado las fronteras de sus aplicaciones orientadas a la satisfacción de las simples necesidades humanas, sino que sus consecuencias son también filosóficas, influyen e intervienen en las estructuras políticas, sociales y económicas. Wiener (1985, citado el Lilienfeld, 1991) inclusive sostiene que: “su importancia en las concepciones teológicas, afectan nuestras concepciones sobre la creación de la vida, su existencia y hasta su fina”. (p.86) Vale la pena ocuparnos por un momento sobre esas concepciones filosóficas y sociales. No obstante, es importante notar que algunos de los contenidos intrínsecos de la cibernética, en el sentido de que su lenguaje y terminología se adapta de manera inequívoca a la teoría de la comunicación. En algunos aspectos tanto Wiener (1985) como Ross Ashby (1991), su coideario directo, la consideran 55 virtualmente idéntica a sus intereses, técnicas y simbolismos matemáticos. En su obra Cibernética, su primera obra summa general sobre el tema, Wiener (1988) desarrolla las bases sobre las implicaciones para la sociedad. Las tesis que ahí se desarrollan están en el estudio de los mensajes y las estructuras de comunicación que permiten entender a la sociedad. Sus ideas precursoras parten de los primeros conceptos sobre las máquinas. Las primeras máquinas fueron mecanismos de relojería que operaban ciegamente. Las mismas fueron seguidas por máquinas elementales con “órganos de los sentidos”, es decir receptores de mensajes. Un ejemplo sencillo de esto es la puerta automática que se activa mediante una célula sencilla fotoeléctrica, otro ejemplo clásico, es el dispositivo utilizado en los termostatos, en que los cambios de temperatura afectan la conductividad eléctrica y así se activan los calentadores que controlan la temperatura. Las formas complejas se ejemplifican mediante máquinas tales como los cañones antiaéreos, o los misiles de largo alcance que poseen dispositivos sensores, alimentado con instrucciones para computar la trayectoria de la nave sentida y calcular la ruta de un proyectil, con tal precisión que parecería imposible igualar inclusive a una intervención humana. Aquí volvemos necesariamente al bucle de retroalimentación. En la estructura de tales dispositivos encontramos: a) entrada de datos, b) memoria, c) instrucciones y c) salida. La característica esencial aquí, es que la máquina debe operar de acuerdo con la retroalimentación, es decir: el control de la máquina basado es su desempeño real. Estos mecanismos producen inversiones locales y temporales de la entropía (Wiener, 1967). Las reacciones musculares humanas, estas, están controladas y reguladas del mismo modo: el reflejo mediante el cual uno busca alcanzar un objeto, se modifica mediante la información retroalimentada al cerebro en cuanto a la distancia entre el objeto y la mano que pretende tomarlo. Así, la teoría se traslapa también hacia el control social. Es de suponer que no solo existe un paralelismo directo entre el funcionamiento físico de los seres vivientes y el desempeño de algunas de las máquinas más modernas, sino que cualquier organización social, hace exactamente lo mismo. El hombre común a veces ignora la complejidad de esta conducta, pues, las respuestas físicas individuales pueden entenderse desde este punto de vista y también pueden serlo las respuestas orgánicas de la sociedad misma. A partir de la teoría de Wiener, (1985) podemos sostener que hay una teoría de los mensajes que poseen una significación filosófica por la fuerza que estos poseen detener la tendencia de la naturaleza hacia el desorden. Esta significación se relaciona con varias concepciones antiguas del universo. Como sabemos, el paradigma del concepto de entropía es la segunda ley de la termodinámica: la tendencia hacia el incremento de entropía. Aunque, como hemos visto, en los sistemas que no están 56 completamente en equilibrio, la entropía no se incrementa. En el universo encontramos enclaves donde la organización se incrementa. Estos no son solamente seres vivos. También las máquinas contribuyen a la acumulación local y temporal de información. Al respecto dice Wiener (1985, citado en Lilienfeld, 1991) que no existe razón alguna para que no podamos considerar a estas máquinas como semejantes a los seres humanos en cuanto a su habilidad para revertir la entropía. Tanto el sistema nervioso como la máquina automática, son fundamentalmente semejantes en el sentido de que toman decisiones sobre la base de sus decisiones pasadas. Ya sea que una máquina decida entre dos alternativas, tales como abrir o cerrar un conmutador, o que la fibra nerviosa decida liberar un impulso o no, la analogía es estrecha y detallada. Entonces, ya que la cibernética es en sí mismo una teoría de la comunicación, inevitablemente debe examinar la naturaleza del lenguaje. La comunicación humana se distingue de la animal por la sensibilidad y complejidad de los códigos y el elevado grado de arbitrariedad de los códigos empleados. Sabemos que los animales comunican unos a otros sus emociones de miedo, de advertencia y otras emociones semejantes. En general, uno supone que el lenguaje de los animales comunica primero emociones, luego cosas, pero de ningún modo relaciones entre cosas, que es lo más complicado. En realidad, su lenguaje es más estereotipado y sin mayores cambios. La pregunta al respecto es entonces, ¿si las máquinas son en ocasiones una especie de metáfora viviente, será que pueden crearse máquinas que tengan gran capacidad lingüística? Tales consideraciones nos llevan a un importante problema en la teoría de la comunicación de acuerdo a la concepción que se tenga de la misma: el hecho de que los mensajes puedan tergiversarse o distorsionarse en la transmisión, ya sea en la conversación de dos personas o en forma de mensajes transmitidos sobre los circuitos eléctricos. La transmisión nunca es perfecta; siempre se pierde algo en el camino. Como hemos visto, el hecho de que la información pueda disiparse pero no ganarse, constituye la segunda ley de la termodinámica. El lenguaje ordinario de sistemas finaliza en un concepto especial de máquina que es el ser humano. El ser humano visto como una máquina terminal, presenta un sistema de comunicación en el que pueden encontrarse tres niveles. El primer nivel podría ser el oído humano, compuesto de mecanismos biológicos que transmiten el sonido al cerebro. En el segundo nivel podríamos considerar una cuestión de semántica, en el que los mecanismos neuronales del cerebro traducen estos sonidos en significados. El tercer nivel bien podría ser el conductual, que se manifiesta 57 en comportamientos y acciones como respuestas significativas a las comunicaciones lingüísticas, exactamente como lo que sucede en una conversación responsiva. Animales como los chimpancés, sin importar cuánto hayan aventajado en rendimiento a los niños, no poseen mecanismos innatos para traducir los sonidos en redes significativas. La conversación es el logro distintivo más significativo del hombre y el que representa de mayor interés en todos los ámbitos de las ciencias sociales. El hombre primitivo siempre temió al lenguaje y a través de la historia hemos visto que las palabras han sido rodeadas de magia. Pero en cualquier caso, el significado último de la comunicación es que sirve para mantener a las sociedades y al interior de estas a las organizaciones cohesionadas. La comunicación hace posible e inevitable el establecimiento del orden mundial. 2.4.2. Cibernética, comunicación organizacional y semántica Quienes trabajan con la comunicación al interior de las organizaciones, en otras palabras, quienes gestionan la comunicación organizacional, deben luchar contra la entropía, es decir, la tendencia a perder la información en tránsito, y para ello, se requiere introducir agentes externos para controlarlo. En este punto, se debe considerar que en general y desde este primer punto de vista, existen dos tipos de comunicación: aquella animada por el deseo de transmitir información para activar el sistema, y aquella que se encuentra en las leyes, las políticas, la normas, y aquellas formas contenciosas de comunicación, animadas por el propósito de imponer un punto de vista contra las oposiciones, que a veces son obstinadas, y que atentan precisamente contra una estructura de funcionamiento determinada de los sistemas. Desde el punto de vista cibernético, la semántica debe comprenderse como la definición del grado de significación de un sistema y su control dentro de los sistemas de comunicación. Así, un organismo, o una organización, pueden considerarse como algo análogo a un mensaje, entendiendo para efectos de este capítulo o subtítulo al mensaje como lo plantean los fundadores de la teoría matemática de la información, Claude Shannon y Warren Weaver (1972) consideran al mensaje como un elemento indispensable en el proceso de comunicación, del cual depende el sentido y la estructura del sistema en función del código ya sea digital o análogo que se utilice. La definición del mensaje desde esta perspectiva se ve tan general que contempla cualquier caso de símbolo o código como letras, palabras habladas, sonidos musicales, dibujos etc., de tal manera que no resulta una cosa compleja o complicada 58 para que este concepto pueda ser aplicado a otras formas más específicas. En cualquier caso, el grado de importancia del mensaje, depende también, de la capacidad de información que este puede llevar. Por otra parte, la organización social es una estructura o un arreglo que procura automantenerse contra el caos y la desintegración, y el mensaje desde un punto de vista semántico, es una estructura que trata de imponerse por sí mismo sobre el riesgo del ruido en procura de mantener el orden establecido, y siguiendo a Shannon y Weber, (1972) entendemos el ruido como todo aquello que tiene la capacidad de producir algún tipo de interferencia en el proceso, nosotros deducimos por lo tanto, que el ruido tiene la capacidad de ocasionar, inestabilidad, incertidumbre, caos y complejidad atentando de esta manera al sistema y ampliando sus niveles de entropía en el proceso de retroalimentación del sistema, así como afectando su tendencia natural por alcanzar un grado de homeóstasis aceptable que le permita, en este caso a la organización, mantener un estado de equilibrio dinámico. 2.4.3. Retroalimentación positiva y negativa Los cibernéticos distinguen dos clases de retroalimentación: la autoequilibrante o negativa y la autoreforzadora o positiva. Como ejemplos de esta última podemos citar los círculos viciosos, en los que el efecto inicial va ampliándose a medida que circula repetidamente por el bucle de retroalimentación. Capra (2010) al respecto explica que: Los significados técnicos de negativo y positivo en este contexto requieren de por lo menos una explicación que evite alguna confusión al respecto. Una influencia causal de A a B, es positiva si un cambio en A produce un cambio en B en la misma dirección; por ejemplo: un incremento de B si A aumenta, o una merma de B si A decrece. Por otra parte, el vínculo es negativo cuando B cambia en la dirección opuesta, disminuyendo si A aumenta y aumentando si A decrece. (p.75) Por ejemplo, retomando el ejemplo del navío y observando la figura 16, tenemos una explicación gráfica de este proceso. 59 Figura 16 Eslabones causales positivos y negativos en el proceso de retroalimentación Fuente: http://mdsi-gimf.blogspot.com/2011/10/tipos-de-bucles-de-realimentacion.html En la figura anterior, se observa que: si B es la evaluación de la desviación del rumbo y C es la corrección, la unión entre B y C es positiva, o sea; a mayor desviación, mayor corrección, por lo tanto a mayor desviación, mayor corrección. El próximo vínculo en cambio es negativo: Si en C tenemos la corrección y en A el cambio de desviación, tenemos: a mayor corrección, más disminuye la desviación. Finalmente, el último vínculo es de nuevo positivo, pues, en A tenemos el cambio de desviación por tanto: a menor desviación, corresponderá un menor valor de la desviación. La cuestión está en recordar que los signos + y – no se refieren a un aumento o disminución de valor, sino más bien a la dirección relativa de cambio de los elementos vinculados: misma dirección para + y dirección opuesta para -. La razón por la que el uso de estos signos resulta muy conveniente, es que conducen a una regla bastante sencilla para determinar el carácter general de todo el bucle de retroalimetación. Este será negativo o autoequilibrante si contiene un número impar de vínculos negativos, mientras que será positivo o autorreforzador si contiene un número par de tales vínculos (UNC, 2013). En nuestro ejemplo solo hay una unión negativa, luego el bucle entero es negativo o autoequilibrante, esto quiere decir que el sistema con esta estructura, bajo el principio de la cibernética tiende a equilibrar el comportamiento establecido. Por otro lado, los bucles de retroalimentación están a menudo compuestos 60 por uniones o segmentos negativos y positivos en forma simultáneamente y así, resulta sencillo determinar el carácter general, contando los vínculos negativos de todo el bucle. La situación es análoga a lo que sucede en la organización, pues, desde el principio, Norbert Wiener (1985) se dio cuenta de la importancia de la retroalimentación como modelo no sólo de los organismos vivos, sino también de los sistemas sociales. Así, escribió en su libro El origen de la Cibernética: “Es sin duda cierto que el sistema social es una organización igual a la organización individual, unida por un sistema de comunicaciones e imbuida de una dinámica en la que los procesos circulares de naturaleza retroalimentadora tienen un papel principal”. A través de la historia de las ciencias sociales se han usado numerosas metáforas para describir los procesos autorreguladores en la vida social. Uno de estos procesos reguladores más fáciles de reconocer, es quizás el propuesto por uno de los precursores más relevantes de la teoría económica, con su propuesta de la mano invisible reguladora del mercado. Adam Smith (Smith, 2012) traduce su propuesta en los frenos y equilibrios de la Constitución de los Estados Unidos de América”8. Los fenómenos descritos por estos modelos y metáforas implican pautas circulares de causalidad que se pueden expresar mediante bucles de retroalimentación. Si bien, el patrón lógico de retroalimentación autoequilibrador no se había percibido con anterioridad a la cibernética, dado que no existen testimonios claros en la bibliografía consultada, en cambio, si sabemos que se conocía desde hace siglos en el lenguaje común como “círculo vicioso” al patrón de retroalimentación autoreforzadora. La expresiva metáfora del círculo vicioso describe una mala situación que tiende a empeorar cada vez más a través de una secuencia circular de acontecimientos. Quizás la naturaleza de estos bucles de retroalimentación autorreforzadores haya sido percibida antes por la humanidad, debido a sus efectos mucho más dramáticos que los autoequilibradores de los bucles de retroalimentación negativos, tan comunes por otra parte en el mundo viviente. 8 La constitución de los Estados Unidos de Norte América crea un sistema en el que diferentes instituciones comparten el poder. Puesto que cada una de las tres ramas comparten el poder, cada una puede equilibrar a la otra, de ahí viene la frase frenos y equilibrios del gobierno. [citado el 25 octubre 2013] disponible en: http://politica.about.com/od/Generales/a/C-Omo-Funciona-El-Gobierno.htm 61 Existen otras metáforas para describir fenómenos de retroalimentación autorreforzadora. La “profecía inevitable” por ejemplo, en la que un temor inicialmente infundado, mueve acciones que provocarán el hecho temido. Esta metáfora, es también conocida como la profecía autocumplidora 9. De igual manera, la conocida como efecto “vagón de la banda”, una situación en la que una causa gana apoyo simplemente por el incremento del número de adeptos10. A pesar del conocimiento extensivo de la sabiduría popular sobre la retroalimentación autorreforzadora, de esta, se tiene muy poca información en la primera etapa de la cibernética. Aun cuando los cibernéticos del entorno de Norbert Wiener (1985) aceptaban la existencia de los fenómenos de retroalimentación positiva, estos se concentraban más bien en los procesos homeostáticos de los organismos vivos. Según señala Capra (2010) “en la naturaleza son muy raros los fenómenos puros de retroalimentación reforzadora, ya que suelen estar compensados por bucles de retroalimentación negativa que moderan sus tendencias expansivas”. (p.78) En un ecosistema por ejemplo, cada especie tiene el potencial de continuar con su crecimiento demográfico exponencial, pero esta tendencia queda refrenada por varias interacciones niveladoras en el seno del sistema. Las tendencias expansivas aparecerán sólo si el sistema se ve seriamente perturbado. Entonces, algunas plantas se convertirán en maleza, algunos animales en plagas, y otras especies quedarían eliminadas, quedando el equilibrio de todo el sistema seriamente comprometido. En consecuencia, uno de los aspectos más importantes del estudio exhaustivo que hemos intentado, es el reconocimiento de que los bucles de retroalimentación describen los patrones de organización. La causalidad circular de un bucle no implica que los elementos correspondientes del sistema se encuentren dispuestos en círculo. Esto es un esquema analógico que nos permite entender los patrones abstractos de relaciones inmanentes en las estructuras ya sean físicas o bien en las actividades de los organismos vivos. 9 En los estudios propios de la psicología y la comunicación, la profecía autocumplidora es una situación en la que un temor inicial, conduce a activar circuitos neuropsiquicos, hormonales y biológicos, que terminan con el tiempo, provocando el hecho temido. JARROSSON, Bruno. La dirección estratégica y su filosofía. Deusto. Bogotá. 1994. P. 87 10 Del inglés Bandwagon, que sirve para significar “estar en lado vencedor de la competencia”, “subirse al carro”. Describe el comportamiento de quienes sin saber de lo que se trata y atraídos por la música, siguen sin pensar, al vagón del tren que lleva la banda. EFECTO BANDWAGON [en línea] [citado 25 octubre 2013]. Disponible en: http://inep.org/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=4300 62 Como en todo este trayecto, lo anotado sienta las bases para desarrollar el estado de la cuestión de la comunicación en las organizaciones, desde el estudio en este caso, de la teoría general de sistemas. La cibernética, como un elemento coadyuvante, nos permite entender a la organización social, llámense empresas o instituciones, como un sistema por sus características similares de estructura, función y organización. Nos sigue correspondiendo ampliar el rol de la comunicación, y para esto, es necesario abordar los postulados de la teoría de la información. 2.5. Teoría de la Información y Teoría de la Comunicación Es de conocimiento general que las computadoras hoy en día, significan un instrumento que trascendió a la idea de ser maquinitas avanzadas para realizar simplemente operaciones de cálculo. La computadora en sí, trascendió de tal manera en los últimos años que las premoniciones de Marshall Mcluhan, (Biografías & vidas, 2013) de alguna manera se fueron haciendo realidad. Según él, desde una visión alegórica y metafórica, llegaría el día en que las computadoras se verían como una extensión de la inteligencia humana, como en su momento sería la carreta y el automóvil una extensión de las piernas del hombre, la ropa una extensión de la piel, la radio de sus oídos y la televisión de su ojos y su visión. Con base a lo anterior, hoy existe un debate en el que se sostiene que las computadoras incorporan las leyes del pensamiento lógico sin la lentitud, ambigüedad, emotividad y capacidad de error que se encuentra en el ser humano. Como consecuencia de esto, han sido previstas computadoras que traducen textos de un idioma a otro de manera más rápida que los intérpretes, que juegan ajedrez mejor que los grandes maestros, y que inclusive diseñan en forma original y creativa fórmulas y teoremas matemáticos. De ahí, la extensa gama de literatura que habla sobre la inteligencia artificial. Actualmente, se considera a la computadora como un importante y decisivo instrumento al cual se le confía vitales decisiones que no se pondrían en manos, o mejor dicho, en el pensamiento de los seres humanos. Tal es el caso de los instrumentos de vuelo de los aviones comerciales y supersónicos, los aparatos de los buques de alto y bajo calado, y hoy en día, hasta los vehículos personales, tienen ordenadores de ruta a los cuáles se les confía el destino final de un viaje o traslado de rutina cotidiana ya sea al trabajo a de visita a un centro comercial. 63 En la computadora pueden simularse modelos de estructura social y política, proyecciones económicas y crecimiento demográfico, se crean escenarios posibles para el diseño de la planificación de las organizaciones, especificar los parámetros necesarios y niveles de acción que optimizarán el logro o alcance de un resultado específico. Por lo tanto, la computadora y lo que ella contiene, puede determinar por ejemplo una política social con referencias científicas. Tal es el impacto y la incursión de las computadoras en la vida de los seres humanos, que estas han dado paso a una nueva concepción de los sistemas sociales y el orden mundial, puesto que de ella se han desprendido una serie de modelos y nuevas formas de instrumentos, que ahora son tratados bajo una serie de calificativos y denominaciones, que están al abrigo de lo que se conoce como las nuevas tecnologías de la información. Así, siguiendo a lo estudiado por Robert Lilienfeld, (1991) las perspectivas o bases adoptadas para sostener que la intervención de las computadoras puede ser tratada como inteligencia artificial, son las siguientes: a) El análisis del lenguaje como el vehículo del pensamiento, pues, sus propiedades siempre han sido objeto de la filosofía, la psicología, la matemática, la estadística, la sociología, etc., con la perspectiva de establecer las bases científicas al problema de los significados, las connotaciones, los trasfondos. De ahí algunas teorías y nuevas tendencias como aquellas conocidas como neurociencias, programación neurolingüística, análisis lingüístico, etc. b) La misma teoría de la información, centrada en el estudio de la transmisión de mensajes a través de los canales o los medios como los teléfonos, la radio, la televisión y hoy en día las redes invisibles satelitales y digitales que permiten la interconexión mundial a través de Internet11, se analizan a través de las leyes matemáticas que los gobiernan. c) La teoría de la comunicación, en vista de que la teoría de la información se concentra en el estudio de los modelos de transmisión y no contempla precisamente el alcance de los 11 INTERNET es una red de redes que permite la conexión descentralizada entre computadores a través de unos protocolos denominados TCP/IP. Tuvo sus orígenes en 1969, cuando una agencia del departamento de los Estados Unidos comenzó a buscar alternativas ante una posible guerra atómica que pudiera incomunicar a las personas. A diferencia de lo que suele pensarse, Internet y la World Wide web no son sinónimos. La WWW, es un sistema desarrollado en 1989 y es un servicio que permite el acceso a información que se encuentra enlazada mediante un protocolo conocido como HTTP (Hiper Tex Transfer Protocol): [citado 31 octubre 2013]. disponible en: DEFINICIÓN DE. http://definicion.de/www/ 64 significados. Este es un intento por analizar los contenidos semánticos de las señales transmitidas, y la base de nuestro estudio. Pues, aquí se pretende encontrar los nexos lógicos para justificar el hecho de que el problema de la comunicación organizacional, parte, primero de las consideraciones establecidas en la teoría general de sistemas, segundo en la propia teoría de la información, contempla las implicaciones de la cibernética y los bucles de retroalimentación. Los modelos de transmisión, las formas, los elementos que participan en la transmisión del mensaje, los procesos y subsistemas involucrados son análogos a los principios que sostiene la teoría del caos y la geometría fractal, entre esos la principal, es decir: la sensibilidad las condiciones iniciales del fenómeno, en este caso para nosotros, de los procesos de comunicación en las organizaciones. La delimitación y el descubrimiento de los horizontes temporales tratados por Ilya Prigogine, (1997) destacado en este estudio como el autor de las estructuras disipativas, entre otras cosas, nos permite descubrir, cuál es el punto de bifurcación en donde el proceso organizacional luego de mantenerse estable, lineal y en condiciones deterministas, gracias a la producción de los mensajes, se desvía y pasa a un estado, no determinista, no-lineal, inestable, complejo y por tanto caótico. d) La lógica booleana estudiada por primera vez en detalle por George Boole (Wikipedia, 2013). Considera las leyes del pensamiento, y los circuitos de la computadora como una extensión de los circuitos del cerebro humano y ahí se lee: Constituyen un área de las matemáticas que ha pasado a ocupar un lugar prominente con el advenimiento de la computadora digital. Son usadas ampliamente en el diseño de circuitos de distribución y computadoras, y sus aplicaciones van en aumento en muchas otras áreas. En el nivel de lógica digital de una computadora, lo que comúnmente se llama hardware, y que está formado por los componentes electrónicos de la máquina, se trabaja con diferencias de tensión, las cuales generan funciones que son calculadas por los circuitos que forman el nivel. Éstas funciones, en la etapa de diseña del hardware, son interpretadas como funciones de boole. e) Las máquinas cibernéticas gobernadas por retroalimentación que son construidas y diseñadas para aceptar o rechazar la influencia de la luz por ejemplo. Aprenden a evitar los obstáculos, a 65 conducirse por laberintos y algunas juegan ajedrez. Se consideran isomórficas12 con relación al cerebro humano y muchos científicos creen que el estudio y construcción de estas máquinas aclararán muchas cuestiones acerca del modo en que opera y funciona el cerebro de los seres humanos. f) Las redes neuronales del cerebro humano, que han servido para realizar las conexiones eléctricas imitando la forma de operar del cerebro, y con ello aclarar el problema del pensamiento, lógico, creativo y la toma de decisiones. 2.5.1. Teoría matemática de la comunicación El término “información” se concibe normalmente y en forma natural en un sentido altamente técnico, de ahí inclusive las conocidas “TICS” o nuevas tecnologías de la información, a veces llamadas también tecnologías de comunicación. Sin embargo, el uso del término no hace distinciones claras entre información y comunicación. Al parecer, ello se debe a un error lingüístico por la confusión no aclarada en la famosa y primera conferencia de Macy del año 194613, que llevó a los cibernéticos a denominar a su teoría como de la información, en lugar de llamarla teoría de las señales. De ahí, tal vez, el documento más importante de la teoría de la información sea la obra: “La teoría matemática de la información” de Shanon y Weaver (1949). El tratado consta de dos ensayos separados en donde la primera parte es un ensayo con exposiciones no técnicas, y el segundo, es propiamente el tratado de la teoría matemática de la transmisión de los mensajes de Shannon. Su trabajo trata sobre el alcance de los mensajes y explica explícitamente, que no se ocupa del significado de los mensajes transmitidos, sino puramente de problemas tales como codificación y decodificación de mensaje, así como de la preservación de señales cuando existe estática, la velocidad de las señales bajo ciertas limitaciones, etc. 12 Dícese de los cuerpos que tienen igual forma o estructura, aún cuando su composición química pueda ser diferente. DICCIONRIO ELECTRÓNICO: [citado 2 noviembre 2013] disponible en http://es.thefreedictionary.com/isomorfo 13 En la ciudad de Nueva York en la década de los años 50, se convocaban una serie de personajes de la época, para enlazar intensos diálogos interdisciplinarios y explorar las nuevas formas de pensar. JUTORAN, Sara. El proceso de las ideas sistémico-cibernéticas [en línea] [citado 2 noviembre 2013]. Disponible en: http://www.click.vi.it/sistemieculture/Jutoran.html 66 Pero como señala Lilienfeld (1991), al parecer, Weaver (1949) si es más ambicioso con el trabajo de Shannon, (1949) puesto que involucra el término comunicación a otras disciplinas para definirlo de manera más amplia, incluyendo a todos los procedimientos mediante los cuales se hacen posible los procesos y trasladando de manera análoga el concepto pragmático de la teoría de la información, hacia un campo más extenso que supone el diálogo oral o escrito, la música, las artes pictóricas, el teatro, el ballet y de hecho toda la conducta humana. Entonces, de lo anotado observamos que, a pesar de que inicialmente la teoría matemática de la información estaba vinculada a la resolución de problemas técnicos y electrónicos, investigadores de distintas corrientes pasando desde la lingüística estructural, la psicología, la biología, hasta la sociología funcionalista, trasladan el modelo de Shanoon a las ciencias humanas y por mucho tiempo ha sido considerado como uno de los principales modelos de comunicación. (Fernández & Galguera, 2009). El modelo de comunicación de Shannon es considerado como lineal (Schnaider & Zarawosky, 2005), supone un origen, es decir el polo emisor, que transmite una señal, y un final en el polo receptor, que decodifica la señal. En términos sencillos, que se da cuenta, entiende o interpreta la señal, en el peor de los casos al menos, que no pasa desapercibida para él receptor. Un esquema del modelo se observa en la siguiente figura. Figura 17 Modelo de comunicación según Shannon y Weaver Fuente: https://www.google.com.ec/search?q=www.modelo+de+comunicaci%C3%B3n+de+shannon&rlz 67 En los términos más simples y poniendo el modelo en el contexto para el que fue creado, debemos entenderlo como un proceso y como parte de algún sistema o subsistema. Si el contexto es la transmisión eléctrica o digital (que para el caso es lo mismo) de un mensaje, entonces la fuente de información elabora o produce un mensaje. Esta fuente es un instrumento mecánico y/o digital, pero en otro contexto, esta fuente también puede ser humana, en cualquier caso, el tipo de mensaje y el grado de complejidad depende de las características de la fuente. A la final, lo que hace es elaborar un código y decidir que es el indicado. Necesariamente entonces, cuando hablamos de que este modelo es lineal, obligadamente nos encontramos con una cadena de elementos; elementos que se constituyen en los eslabones del proceso sistemático y secuencial del proceso de información o comunicación. 2.5.2. Mensaje, transmisión, medio y final El mensaje en sí, se constituye prácticamente en la información que la fuente tiene la intención o el deseo de transmitir. Esta información entonces bien puede ser una señal, una secuencia de impulsos eléctricos y/o digitales que son necesarios para accionar el sistema y a su vez realizar otras conexiones. Pero en el contexto de la comunicación humana el mensaje se refiere al lenguaje empleado, a los códigos utilizados o bien a los signos lingüísticos que son representaciones objetivas o subjetivas del pensamiento, y que permiten hacer abstracciones de la realidad entre los seres humanos. Así, desde el pragmatismo de la teoría matemática, el mensaje debe llegar a su destino y en el mismo caso cumplir con un propósito, accionar a su vez algún mecanismo al final del proceso. Es en este momento en que se hace indispensable considerar el canal o el medio por donde se transmiten esas señales o códigos. El canal o el medio, es el vehículo encargado de transportar los mensajes y al igual que en los contextos mecánicos, digitales y electrónicos. El medio se constituye en otro de los elementos importantes, pues de él, depende que la carga llegue en las condiciones deseadas a su destino. El medio o canal es un mediador, de sus características y condiciones depende la integridad del mensaje o el principal producto comunicacional. Los canales siempre son físicos, de alguna manera se reducen a cualquier forma de materia, por más pequeña que esta sea, se trate de impulsos eléctricos, átomos, electrones, quantums, cuarks, o bien la última partícula conocida hasta hoy en el universo como el Boson de higgs. (Chamy, 2013) No hay otra forma de transmitir los mensajes, al menos, hasta ahora. 68 Finalmente, entre el receptor y el destino del mensaje existe una brecha difícil de expresar en términos de distancia, pero fácil de entender en cuanto a su función e importancia. El receptor bien sea el de un aparato mecánico o de otro tipo o naturaleza como es el caso del sistema de recepción humana, su función es la de recibir y procesar el mensaje, para descubrir el lenguaje o el código lingüístico con el que ha sido elaborado. Lo cual significa, recibir, procesar, reconstruir, entender y comprender, con lo que en una primera instancia, la fuente habrá conseguido afectar al receptor de alguna manera. Volveremos a esto más adelante. Cuando hablamos de procedimientos mediante los cuales un mecanismo afecta a otro, desde un punto de vista reduccionista de la teoría de la información o bien de la comunicación cuando ampliamos el contexto, estamos hablando en el primer caso por ejemplo, de un radar rastreando un avión y dirigiendo un misil al mismo, y también de un estudiante ejecutando una tarea después de las explicaciones dadas por su profesor en el segundo. Por lo tanto, esto nos lleva a reflexionar sobre algunos aspectos o niveles que se presentan en el proceso de comunicación: En un primer nivel uno se pregunta, ¿cuán adecuadamente se pueden transmitir los símbolos o los códigos de la comunicación? En un segundo nivel y como consecuencia del primero uno se pregunta ¿cuán precisamente esos símbolos transmitidos llevan el mensaje deseado?, y como se puede deducir, aquí nos topamos con un problema de semántica. En un tercer nivel uno se pregunta, ¿cuán efectivamente el significado recibido afecta la conducta y el comportamiento del modo deseado en el receptor del mensaje o el destinatario del proceso. Entonces se hace indispensable la incursión de otro elemento con el que el proceso lineal, bien podría dejar de serlo porque de esta manera, aparece una suerte de continuidad por una parte y de una posible multiplicidad de interconexiones por otra. Se trata de saber lo que sucede con el receptor al final del proceso, es decir, de su capacidad de respuesta a la acción iniciada por la fuente. Si la fuente espera una respuesta a la acción inicial, entonces ella debe por lo menos enterarse, pero bien puede suceder que la fuente no espere respuesta alguna, por lo que entonces, estaríamos ante un fenómeno singular en el que la comunicación no tendría lugar. Sin embargo, vale la pena recordar uno de los axiomas formulados en la famosa escuela de psicología y comunicación, conocida como el Colegio Invisible de Palo Alto en la ciudad de California (Wikypedia, 2013) que dice que es imposible no comunicar, pues la comunicación, es la base de toda relación personal, y en este caso, aún cuando el receptor no espere ninguna respuesta, eso mismo, es comunicación. En este caso entonces, se hace indispensable analizar esta condición al amparo de una connotación conocida como retroalimentación. 69 2.5.3. Retroalimentación y bucles de retroalimentación Los bucles de retroalimentación fueron detalladamente explicados en los párrafos anteriores como elementos característicos de la cibernética. Intencionalmente cobra este tema un subtítulo aparte en ese estudio, dada su relevante importancia y singularidad comparativa, cuando observamos por una parte el rol que cumple este significado en los problemas de la cibernética y el rol que desempeña esta función en el proceso de comunicación. Los estudiosos de la comunicación humana, han adoptado los conceptos de la teoría matemática de la información para trasladar sus principios a los procesos de interacción entre no solo las máquinas, sino también entre los seres humanos, y en algunos casos, entre los seres vivos en general e inclusive. Pero en este último caso, la incorporación del término retroalimentación se hace más ostensible como un elemento que para unos casos es diferenciador y en otros casos es complementario, en el primero por ejemplo, cuando se habla simplemente de la información que transmiten los medios de comunicación y no siempre se requiere de una retroalimentación por parte de uno o varios lectores, y en segundo caso, cuando se trata de la comunicación interpersonal, en la cual se hace en cambio indispensable comprender que existe siempre una respuesta por parte del receptor de la comunicación y que desemboca de alguna manera en el emisor de la misma. Muchos señalan la importancia de la retroalimentación como la base fundamental que permite hablar a ciencia cierta de comunicación, al punto en que de no contemplar este elemento, no se podría hablar de comunicación en toda la extensión de la palabra, dado que éste, sirve para cerrar el círculo del proceso y hay quienes aseguran inclusive, que es la retroalimentación de todos los elementos, el que le da sentido al verdadero significado a la existencia de la comunicación. Al respecto Martha Rizo García (2013) señala, “fue así como se pasó del modelo lineal al modelo circular de la comunicación, enormemente influido por las ideas de la cibernética, de donde proviene el concepto de feed-back o retroalimentación”. La retroalimentación entonces, sitúa a los dos principales protagonistas del proceso comunicativo en una suerte de variables. Tanto el emisor como el receptor actúan como variable independiente y dependiente, según el momento y la relación de causa-efecto en función de quien inicia la interacción. O sea, si en un momento entendemos a “A” como el emisor del mensaje, este funciona como variable independiente y “B” como dependiente del mensaje de “A”. 70 Pero, y gracias al factor de retroalimentación, “A” se transforma más tarde en variable dependiente, en función de la respuesta que dé “B” al primer envío de “A”. Y así sucesivamente durante el acto comunicativo, hasta que uno de los dos de por finalizado el proceso según sea el caso. De momento y hasta aquí, varios de los estudios sobre la comunicación en sus diferentes facetas y perspectivas a través de los años, se han concentrado en entender y comprender las implicaciones del acto o fenómeno comunicativo, sustentando infinidad de investigaciones con el propósito de plasmar una definitiva y firme teoría de la comunicación y todas ellas válidas en lo pragmático, filosófico y utilitario, sin embargo, pocos son los estudios, que abordan la temática desde las llamadas ciencias de la complejidad, la incertidumbre y el caos. Ante esta sugerencia, se multiplican sin duda las preguntas e interrogantes, es decir: ¿de qué manera se puede entender el fenómeno comunicativo involucrando estas nuevas tendencias, disciplinas o ciencias? Y las respuestas están en el orden de la comprensión de sus principales postulados y teorías, por ejemplo. Si entendemos a la comunicación como un proceso en el que se requieren un emisor o fuente con el deseo o la necesidad de transmitir una información o mensaje hacia un receptor y se espera que la fuente reciba a su vez un información relacionada con su primer mensaje o envío para establecer un bucle de retroalimentación, el cual como hemos visto, se puede transformar en positivo o negativo según los postulados de la cibernética, en un claro ejercicio deductivo observaremos que estas posibilidades, dependerán de la sensibilidad a las condiciones iniciales en las que se determinan los elementos del proceso comunicativo. En el mismo sentido, las cosas se mantendrán estables en el tiempo, mientras no se llegue a lo que se conoce y como hemos visto, el horizonte temporal planteado como un requisito por la teoría del caos y que es en donde aparentemente, se presentan las posibles bifurcaciones que le ponen tanto al proceso o al sistema en una condición de no-linealidad, que son difíciles de determinar a través de los métodos convencionales y que según se sabe, deben ser tratados por una nueva forma de entender la realidad, bajo la creación de nuevos y reveladores paradigmas tales como el mismo pensamiento sistémico, pensamiento complejo, atractores extraños, geometría fractal, bucles de retroalimentación, etc. 71 2.5.4. El ruido y la fidelidad como desestabilizador del sistema Cuando hablamos de ruido al interior del proceso de comunicación desde su concepción más simple, nos referimos a cualquier perturbación que interactúa al interior de un sistema, y sólo representa un problema cuando produce una deformación en el mensaje. Pero el ruido, en realidad puede estar involucrado con cualquier parte del sistema y por lo tanto con los elementos del proceso. El ruido por ejemplo, puede ocuparse del medio o el canal a través del cual se envía el mensaje y por lo tanto crear una circunstancia desestabilizadora e incierta en el sentido del estudio que nos ocupa. El ruido visto desde esta óptica, tendría enormes implicaciones en las condiciones iniciales de un sistema o proceso. En el mismo sentido, podría cambiar el rumbo y tornar indeterminado el horizonte temporal de un fenómeno para crear la incertidumbre y por tanto una suerte de complejidad. Así mismo, los conceptos de fidelidad y ruido guardan una estrecha relación en el concepto de la comunicación, pues, como hemos visto, siempre existe un propósito en el acto de comunicación puesto que quien inicia el proceso tiene una intención y ello, casi siempre producirá una respuesta. Esto implica que todo comunicador o emisor del mensaje, esperará que su mensaje llegue de tal manera que produzca la respuesta deseada. Por lo tanto podemos asegurar que existe fidelidad en el mensaje o bien en el proceso e comunicación, cuando quien interpreta el mensaje, lo realiza con una precisión absoluta. Esto, en términos sencillos dado que de momento la explicación sienta las bases didácticas del concepto, pero, el estudio es de una amplitud incalculable, si llevamos estas connotaciones al campo de la complejidad misma, o al campo de la psicología, la sociología de masas o el de las implicaciones de la comunicación en el contexto de la opinión pública, o la lingüística, la semántica por dar unos ejemplos. El concepto de ruido se introduce a través de la comunicación mediante los estudios de la teoría matemática de la información y la electrónica. El ruido es entonces una interferencia que dificulta que los mensajes lleguen en determinadas condiciones y dificultan por lo tanto la emisión y la calidad de las señales. Así, encontramos que ruido y fidelidad son dos factores que guardan una contraposición y una relativa proporcionalidad. A mayor ruido menor fidelidad, a menor ruido, mayor fidelidad. 72 2.6. Lenguaje, semiótica y comunicación, expectativas y probabilidades Los estudios sobre la comunicación no estarían completos sin contemplar la relación y la influencia del lenguaje. En algunos casos, también se han hecho intentos por encontrar las leyes matemáticas que gobiernan el lenguaje y el significado, y uno de ellos está representado por el trabajo de George Zipf (Wykipedia, 2013). Zipf sostiene que los seres humanos, en tanto que son buscadores de metas, están gobernados por el principio de optimización y reducción al mínimo, de la acción total entre dos puntos cualesquiera en el tiempo. Es por esta razón señala, que de todas las palabras que tenemos disponibles para usarlas como parte del lenguaje, utilizamos sólo unas pocas de ellas, supondríamos entonces, que, en función de ese principio de optimización, aplicamos al lenguaje sólo aquellas palabras en que confiamos nos van a ayudar a transmitir los mensajes adecuadamente y son capaces de expresar con propiedad nuestros pensamientos. Este criterio se aplicaría tanto a las acciones mentales, como físicas y, en consecuencia al pensamiento y el habla. Basando su trabajo en el análisis de palabras y letras de una gran cantidad de trabajos impresos en varios idiomas, Zipf (1999) formula una relación lineal entre el número de significados que tiene una palabra y la frecuencia de su uso: El número de significados distintos que posee una palabra es una función del orden de su frecuencia de uso, una relación que parece aplicarse a diferentes autores y lenguajes. Se considera que las palabras tienen costos en tiempo y en esfuerzos y en cierto modo el lenguaje asigna probabilidades a la aparición de palabras y letras de modo tal que su costo promedio total es mínimo. (p.62) En este caso podemos ver que los conceptos centrales de la teoría de la comunicación, sacados del concepto e entropía en Shannon, se relaciona en cómo se produce la comunicación. Mientras más fácil de predecir sea el mensaje, menos se comunica una persona; para decir algo, la persona debe apartarse de lo pronosticable. Así, la afirmación de que el sol probablemente saldrá mañana, basada en un hecho sumamente probable, no comunica virtualmente nada; mientras que la descripción de un hecho imprevisible o poco usual es realmente una noticia. Según esto, entonces, querría decir que la comunicación se produce cuando se aparta de las expectativas, aunque no demasiado. Mientras más se aparte de lo predecible se vuelve más original, pero si se aparta demasiado, se vuelve incomprensible. Por lo tanto, para estar de acuerdo con Zipf (1999), existe un equilibrio que debe establecerse entre una fuerza de unificación y una fuerza de diversificación que debe combinarse en beneficio de la buena interacción entre los seres humanos. 73 Por otra parte, el interés por encontrar la relación cuantitativa entre el pensamiento y lenguaje ha dado como consecuencia los estudios más complejos y significativos desarrollados desde la semiótica como un concepto de la significación de los signos. A Charles Pierce y a Ferdinand de Saussure (citado en Gordon, 2000) se les reconoce como los fundadores de la semiótica, la doctrina de los signos a finales del siglo XIX Y principios del siglo XX. A partir de ellos, lo que podemos encontrar es una reconstrucción histórica del pensamiento semiótico, ya sea por sus puntos de partida o bien por sus perspectivas cronológicas que se plantean 14 (González, 2010). De hecho, en un intento por sintetizar todos esos recuentos, John Deeley (citado en González, 2010) propone la organización de la semiótica en tres grandes etapas: La presemiótica, la protosemiótica y la semiótica propiamente dicha. La primera se remonta hasta los orígenes de la aparición misma del ser humano, junto al desarrollo de su capacidad por reconocer que hay signos, y aquí la lectura y comprensión de los signos aparece como una necesidad para sobrevivir al entorno. Las principales escuelas que dieron tratamiento a esta etapa serían las de los teóricos griegos, entre ellos Sócrates, Platón y Aristóteles, los Estoicos y Epicúreos. Luego en la propuesta protosemiótica aparece una entidad que trasciende como “ser” a la naturaleza y la cultura dentro y fuera de la consciencia. Los principales aportes serían de Bacon, Scotus, Tomás de Aquino, Ockham y Poinsot. Finalmente la etapa donde se inaugura la semiótica propiamente dicha es con la propuesta de Richard Sander Pierce. En este momento se produce el establecimiento teórico del como el ser propio del signo, trasciende y provee la fundación del entendimiento de la distintividad de la antroposemiosis, la acción de los signos entre los humanos, con una verdadera posibilidad de entendimiento científico en cualquier área. (P.76) Así, la distinción clave en la reconstrucción de Deeley (2010), es que reconoce que la historia de la semiótica, es la historia del desarrollo del conocimiento de los seres humanos. De que los signos nos permiten ir de una semiótica reconstructiva, hacia una semiótica sistémica, y a partir de ello a un encuentro de la semiótica con el estudio de la comunicación. Por otra parte, la expansión del pensamiento semiótico no se explica por sí mismo, sino en relación con otras ciencias y disciplinas científicas, en donde ha funcionado como principio teórico y ha permitido desarrollar una forma particular de pensar. Por lo tanto, el pensamiento semiótico implica incorporar 14 Un recorrido histórico de las investigaciones semióticas, puede ser rastreadas hasta San Agustín, Roger Bacon, Juan Duns Escoto, y Guillermo de Okcam. Tomas de Aquino, la semiótica combinatoria y el lenguaje perfecto de Raimundo Lilio, la semiótica en el siglo de oro Español con Domingo de Soto, Pedro de Fonseca, en los griegos y medievales, los Presocráticos, los Sofistas. Paltón y Aristóteles, y más recientemente en Locke Leibiniz y Pierce, en la corriente analítica de Russell y Wittgeinstein o en la Lingüística de Saussure, en los escritos de Eco, Derrida y Barthes, entre muchos otros. GONZALEZ, Carlos. 2010. Semiótica y teoría de la comunicación. Colección Altos Estudios № 23. Monterrey. 74 no solo un modo conceptual determinado, sino sus modos de interrelación y con esta propuesta de organización, la semiótica nace en forma casi paralela en dos contextos sociales e históricos diferentes. Por una parte, es en la Europa de finales del siglo IXI que se desarrolla el pensamiento de Ferdinand de Saussure (Gordon, 2000), el mismo que se materializa en su curso de lingüística general y en donde se lee lo siguiente: “Ferdinand de Saussure estaba disconforme con la lingüística del siglo XIX porque esta evitaba cuestionarse qué es el lenguaje y como funciona. Decidió entonces investigarla por sí mismo y su curso proponía a sus estudiantes dejar de lado el estudio del lenguaje a través de sus historia y analizarlo como una estructura. Según su aproximación, las palabras todas tenían un componente material, un sonido, una marca sobre una página. A este componente lo llamó el significante, y un componente mental, o el concepto o la idea representada por el significante y a este otro lo llamó significado. A partir de este principio básico de significante y significado se forma el signo, definido como la mínima expresión de la interacción comunicativa 15. (p.37) Por otra parte y casi al mismo tiempo, en los Estados Unidos de Norteamérica influenciado por el positivismo lógico de la época, Charles Sanders Pierce (González, 2010) plantea un modelo lógico – filosófico para reflexionar, a partir de los signos, sobre la naturaleza de la construcción de una forma específica de pensar y su manera de concebir el mundo. Pero, no es sino hasta los años setenta, en que Umberto Eco (Tello, 2001) intenta unir las dos propuestas haciendo una extensión de la problemática de la semiótica hacia la cultura. Así la propuesta de Eco parecería ser la que más impacto tiene por su extensión a los estudios de las ciencias sociales en general y a la comunicación en particular. Uno de los planteamientos más importantes fue el establecimiento de límites para los campos de la semiótica y habla de los campos políticos y los campos naturales (Definiciones de, 2013) al final, concluye que la cultura es solo comunicación, y la cultura no es otra cosa que un sistema de significaciones estructuradas. 2.7. La teoría de sistemas en las ciencias y sistemas sociales Para el siguiente tema es necesario hacer algunas puntualizaciones sobre el alcance de la definición de las ciencias sociales. Esto por la relación estrecha con nuestro estudio que trata sobre las ciencias de la complejidad. El diccionario electrónico de definiciones (Definiciones de, 2013) anota al respecto, que 15 El Curso de Lingüística General, es el resultado de los apuntes de clase que dos de sus alumnos hicieron de los cursos de lingüística que Saussure impartió entre 1907 y 1911 en la Universidad de Ginebra. El curso fue publicado finalmente 3 años después de su muerte en 1916. GORDON,Terrence. LUBELL, Abbe. 2000. Saussure para principiantes. Ed. Longseller. Buenos Aires. 75 las ciencias sociales serían todas aquellas que agrupan a esas disciplinas cuyo objeto de estudio tiene que ver con las actividades y el comportamiento de los seres humanos. Y una disciplina se entendería como una caracterización de estas actividades que son sujetas de formulaciones al interior de la ciencia. Las ciencias sociales por lo tanto, analizan las manifestaciones que tienen las sociedades tanto materiales como simbólicas. Desde otro punto de vista, se podría decir que las ciencias sociales estudian todo aquello que no es incumbencia de las ciencias naturales. Pero en la práctica, vemos que no es así. Cuando hablamos de sistemas, tenemos que necesariamente encontrar una serie de analogías y puntos en común, no solo por conveniencia y un interés en particular, que bien podría forzar a plantear analogías inconsistentes, sino porque como hemos anotado en varias ocasiones, lejos de la rigurosidad con que se expresan las ciencias naturales, las ciencias sociales permiten que el estudio de esas actividades y comportamientos humanos, sean mejor comprendidos al abrigo de los principios de las ciencias fácticas, de ahí aspectos tratados aquí como la no – linealidad de los procesos de comunicación, la sensibilidad a las condiciones iniciales de un proceso o sistema, etc. Si bien, las personas tienen conciencia y la capacidad de desarrollar representaciones abstractas que influyen en su comportamiento, no por esto, están alejadas de teorías, normas, leyes y reglas que rigen esos comportamientos, aun cuando queda claro que, las ciencias naturales trabajen con objetos fácticos y utilicen el método científico con mayor rigurosidad, y que las ciencias sociales en general no puedan postular principios de universalidad. Sin embargo, la historia recuerda por ejemplo, al antropólogo Claude Lévi-Strauss, al filósofo y politólogo Antonio Gramsci, al filósofo y semiólogo Michel Foucault, al filósofo y economista Adam Smith, al economista John Maynard Keynes, al psicoanalista Sigmund Freud, al sociólogo Émile Durkheim con su famoso libro las reglas del método sociológico, al politólogo y sociólogo Max Weber, al sociólogo, filósofo y economista Karl Marx, entre otros, como los científicos sociales más importantes de los últimos siglos. (Gadner, 1979) Veamos por ejemplo, cuáles han sido algunas de las contribuciones teóricas que se han dado en relación a la teoría general de sistemas y la sociología, como una de las disciplinas más importantes que estudian esos comportamientos humanos al interior de la sociedad y Probablemente Talcott Parsons (Parsons, 1969), sea uno de los más prolíferos contribuidores, quien desde la moderna teoría de sistemas señala que: 76 “El enfoque comparativo al estudio de las sociedades es estimulado por nuevos desarrollos en la unificación de la teoría científica, particularmente en este caso, entre la biología y las ciencias sociales”. (P.62) Parsons considera la evolución social como análoga a la evolución biológica. Recordemos que estas ideas, pertenecen precisamente al funcionalismo, como una teoría social que trata de explicar la forma como se organizan y funcionan las sociedades. Así, las pautas culturales organizadas simbólicamente, al igual que los otros componentes de los sistemas vivos, han surgido ciertamente a través de la evolución. Es de esta manera fácil suponer que las pautas culturales más generales proveen sistemas de acción con un fundamento estructural bastante estable, y es análogo a los sistemas que proveen los materiales genéticos de las especies tipos, o se enfocan hacia los elementos aprendidos y generan acciones de la misma manera que los genes apuntan a los elementos heredados (Parsons, 1966). Un principio fundamental sobre la organización de los sistemas vivientes, es que están diferenciadas en relación con las diversas exigencias que les imponen sus ambientes. De esta manera las funciones biológicas de respiración, nutrición, eliminación, locomoción y procesamiento de la información, están basados en sistemas de órganos diferenciados, cada uno de los cuales se especializa en las exigencias de ciertas relaciones entre el organismo y su ambiente. Tal es el principio del funcionalismo, que nos indica por donde realizar el análisis de los sistemas sociales. En la teoría sistémica parsoniana (Parsons, 1966) Parsons analiza a cada sistema como inmerso en una jerarquía e influenciado por las variaciones del sistema inmediatamente superior. Si esto es así, nos corresponde inclinarnos inmediatamente a pensar, de que tipo son esas influencias y variaciones y de qué manera afectan o intervienen en los procesos de interacción social y comunicación entre los sistemas. Inmediatamente aparecen las tendencias y postulados de las ciencias de la complejidad para realizar esas analogías y comparaciones, es decir, si estos sistemas se manifiestan bajo los mismos o parecidos principios de organización y cibernética, la sensibilidad a las condiciones iniciales de las que se habla en la teoría del caos y los sistemas complejos, serían precisamente fenómenos de pertinencia para analizar el estado de la cuestión y las influencias, relaciones y comparaciones que existen en la organización, considerada como un sistema o subsistema al interior del fenómeno social. Entendiendo esto, podemos entender que el sistema que lo engloba todo es el sistema cultural, como el de orden superior, pero este sistema puede estar influenciado desde lo económico, social y político y 77 por tanto deberíamos considerar entonces, las superestructuras como las grandes estructuras orgánicas que engloban a su vez a otras organizaciones. 2.7.1. Cibernética de segundo orden, aplicado a las ciencias y sistemas sociales En los temas anteriores dejamos aclarada la vigencia e importancia de la cibernética, toda vez que se mantiene como la base del progreso tecnológico y el desarrollo de las máquinas y las computadoras. Como sabemos, la cibernética trata sobre la forma en que las máquinas y los seres vivos manejan la información y el control sobre sus procesos y sistemas. En ese sentido, debemos tomar en cuenta que para obtener una respuesta deseada en un organismo o dispositivo mecánico, habrá que proporcionarle como guía para las acciones futuras, la información relativa a los resultados reales de la acción prevista. En los últimos años, la cibernética ha sido también objeto de atención de las ciencias sociales, bajo ese esquema, en el que se entiende también a la sociedad entera como un cuerpo vivo. En tal sentido, hace unos treinta años nace el concepto de cibernética del segundo orden, o también conocida como la cibernética de la cibernética, (Wykipedia, 2013) o la cibernética social. La cibernética de segundo orden estudia no solo al sistema como tal, sino también al cibernetista, es decir al observador como parte del sistema mismo. Tanto el término como el concepto, es introducido por primera vez por Heinz von Foerster, (2013) el cual, a través de un manifiesto constructivista, da los lineamientos de la teoría del observador para constituirse en uno de los conceptos de gran influencia en las ciencias sociales. En la cibernética social, el observador entra y es parte del sistema por una necesidad de generar su propia autonomía, y evitar que otro actúe por uno mismo. Considera que está es una condición que debe prevalecer para que la sociedad regule las responsabilidades. La clave de esta concepción está en el estudio y la comprensión de lo que significa la autonomía o auto organización como una particularidad de aquellos sistemas en los que participamos aunque lo los organizamos, por ejemplo, el caso de los sistemas sociales, participamos en ellos pero no los organizamos. Existe una falsa creencia de que los sistemas sociales pueden ser planificados y organizados de alguna manera, pero más allá de elaborar diseños y escenarios posibles, los sistemas sociales se auto organizan. Este antecedente es desde el punto de vista de la teoría del caos y la complejidad, una forma de estructura sujeta a las nociones y propiedades del caos como generador de orden, y las conexiones que encontramos entre las 78 múltiples definiciones de organización, entropía, equilibrio, sensibilidad a las condiciones iniciales, etc., en la observación de los sistemas sociales son muy estrechas. Así tenemos que por ejemplo el caso de un grupo social, una población o un conglomerado que se somete a un proceso de elecciones populares, determina con su voto, la estructura y el funcionamiento del sistema, aunque no puede asegurar con exactitud el correcto funcionamiento como si se tratara de una maquina, esa acción, y que de paso se trata de una acción comunicativa, ubica a cada uno de los participantes, en una suerte de observador o cibernetista (Foerster, 2013). Por otra parte, la acción del voto, desde las propiedades del caos y la complejidad, se transforman en un efecto que es sensible a las condiciones iniciales del proceso, el cual determina, haciendo uso de la analogía, el funcionamiento en el tiempo, en uno u otro sentido, de la maquina cibernética social. 2.7.2. Modelos de autoorganización y pensamiento sistémico aplicado La teoría general de sistemas propuesta como hemos visto por Bertalanffy y la cibernética de Wiener, (Lilienfeld, 1991), han tenido tal impacto tanto en las ciencias duras como en las formales, que han servido al pasar de los años, para entender una serie de fenómenos contemporáneos que se han consolidado dando forma a una nueva estructura social y mundial. De ahí que hoy en día es común escuchar sin mayores complicaciones, que nos encontramos al interior de la cibercultura, una cultura que ha sido moldeada y formada por la máquina y el desarrollo de la tecnología. Durante los años cincuenta y sesenta, el creciente desarrollo de la industria y la tecnología en el mundo industrializado, estaría al abrigo de la teoría general de sistemas, su influencia en casi todas las áreas del conocimiento, daría lugar a lo que se conoce hoy como pensamiento sistémico. Su influencia principal se concentra tanto en la ingeniería como en la administración de empresas, donde los conceptos sistémicos incluyendo los cibernéticos se aplican en la resolución de problemas prácticos. Estas aplicaciones han dado lugar al aparecimiento de nuevas disciplinas como la ingeniería sistémica, el análisis sistémico y la administración sistémica de empresas (Checkland, 1981). A medida que se ha visto aumentar la complejidad en las empresas industriales por el desarrollo de las nuevas tecnologías en la electrónica y las comunicaciones, la tendencia ha sido la preocupación no sólo de los componentes individuales, sino también de los efectos provenientes de las mutuas interacciones entre estos, tanto en los sistemas físicos como en los organizativos. Así, muchos de los teóricos e 79 investigadores, han empezado a formular estrategias y metodologías que incluyen conceptos sistémicos. De hecho, la clave de la administración japonesa y el éxito atribuido a su desarrollo y crecimiento de los años setenta y ochenta, se debe según los entendidos y las evidencias que existen al respecto, a una suerte de administración participativa, que incluye una forma de pensamiento en el que el todo es más importante que la suma de las partes. Este concepto pertenece como se sabe, a la psicología de la Gestalt, sin embargo, obedece también a la definición del pensamiento sistémico, por simple analogía. Fritgof Capra (2010) señala: “El ingeniero sistémico debe ser capaz también de predecir las propiedades emergentes del sistema, es decir, esas propiedades que posee el sistema pero no sus partes”. (p.73) Como señalamos en los capítulos anteriores, la gran novedad surgida a raíz de estas investigaciones sobre el caos y la complejidad, fue el descubrimiento de unas matemáticas que a diferencia de aquellas que habían de servir para comprender los sistemas lineales basadas en la mecánica de Newton, estas nuevas matemáticas conocidas como de la complejidad, servirían para comprender estos fenómenos desde la no – linealidad. Pero paralelamente también, otro concepto que había sido ya discutido por los cibernéticos, termina por desenrollar el problema de la autoorganización. Para entender el problema de la autoorganización, debemos comprender primero la importancia de un patrón, es decir, la idea de que existe y es posible un patrón de organización, la idea de una configuración de relaciones características de un sistema. Desde el punto de vista sistémico, la comprensión de la vida por ejemplo, empieza por la comprensión de un Patrón. Tal es el descubrimiento del siglo, cuando nos enteramos que todos los seres vivos, tenemos una misma estructura biomolecular, y que existe un patrón o código genético que explica la naturaleza de la vida. A lo largo de la historia, de la filosofía y de la ciencia, el estudio del patrón siempre estuvo presente. Empezó con los pitagóricos en Grecia y continuó con los alquimistas, los poetas románticos y otros movimientos intelectuales. Sin embargo, en la mayor parte del tiempo el estudio del patrón fue eclipsado por el de la substancia, sólo debemos regresar en el tiempo y ver el escaso desarrollo de las ciencias en le Edad Media, hasta resurgir con fuerza en este y en el pasado siglo, en el que ha sido reconocido por los pensadores sistémicos como esencial para la comprensión de la vida puesto que las propiedades sistémicas emergen de una configuración de relaciones ordenadas. Hagamos al respecto la siguiente reflexión: Las 80 propiedades sistémicas son propiedades de un patrón; Lo que se destruye cuando un sistema vivo es diseccionado, es su patrón. Sus componentes siguen ahí, pero cuando la configuración de las relaciones entre ellos, o sea, su patrón, es destruido, el organismo muere. Esto, deberá servirnos, para entender los patrones de una organización social, llámese una empresa, una institución o simplemente una organización. A partir de ello, nos corresponderá saber cuál es el papel de la comunicación en el patrón organizacional. 2.7.3. Las redes como patrones de la vida y la organización Una vez apreciada la importancia del patrón para la comprensión de la vida y conscientes de que efectivamente existe un patrón de organización común que sirve para identificar a los seres vivos, es indispensable reconocer que ese patrón, está organizado en forma de red. Si observamos detenidamente, dondequiera que encontremos seres vivos, organismos, o partes de organismos, o partes de comunidades de organismos, podemos observar que sus componentes están organizados en forma de red. Si vemos vida, lo que estamos viendo son redes de vida. La estructura del ser humano por ejemplo, es extraordinariamente compleja. Contiene alrededor de diez mil millones de células nerviosas conocidas como neuronas, las mismas que se interconectan en una vasta red a través de así mismo casi un billón de interconexiones, a lo que se conoce como sinapsis. Lo propio puede ser dividido en subsecciones o subredes que se comunican entre sí precisamente en forma de redes. Todo esto origina un sistema de patrones muy complejos que están intrincados en tramas mayores que a su vez obedecen a otras redes posiblemente aun más grandes. (Feldman, 2009) Como podemos deducir, una de las características de los patrones de red es la no – linealidad. Una red puede ir o relacionarse en todas o varias direcciones. De manera particular, un estímulo o mensaje puede viajar en un camino cíclico y que como nos damos cuenta, también puede convertirse en un bucle de retroalimentación. Entonces, puesto que las redes de comunicación pueden generar bucles de retroalimentación, se entendería que también son capaces de adquirir la habilidad, por decirlo de alguna manera, de regularse a sí mismas. Por ejemplo: Un sistema o una organización social, una empresa o una institución, que para su supervivencia o simple existencia mantiene una red de comunicaciones activa, aprenderá de sus errores, puesto que una equivocación en un punto de la red, se extenderá, se multiplicará posiblemente o quizás volviendo a las aplicaciones de la geometría fractal, se produzca un fenómeno iterativo, se extenderá por toda la red, volviendo al origen a lo largo de los bucles de retroalimentación. De esta 81 manera, la empresa podrá corregir sus errores, auto-regulándose así misma a través de un proceso de autoorganización. El concepto de autoorganización se originó en los primeros años de la cibernética, cuando los científicos comenzaron a construir modelos matemáticos para representar la lógica inherente a las redes neuronales de los seres humanos. En el año de 1943, Warren McCulloch y Walter Pitts, (1943) neurocientífico el uno y matemático el otro, publicaron un trabajo en el que demostraban que la lógica de todo proceso, de cualquier comportamiento, puede ser transformada en reglas para la construcción de una red. En los años cincuenta, anotan que se hicieron experimentos en los que se empezaron a construir modelos reales con redes binarias en el que se incluían algunas bombillas que se encendían y apagaban en los nodos. Para su asombro, descubrieron que tras algún tiempo de parpadeos aleatorios, emergían algunos patrones ordenados en la mayoría de redes. Según señalan en el estudio, podían observar parpadeos fluyendo a través de la red, o bien ciclos repetidos. Aún cuando el estado inicial de la red fue escogido al azar, al cabo de algún tiempo, emergían patrones ordenados, a esta emergencia espontánea de orden, se la denominó autoorganización. También se sabe que tan pronto dicho término evocador apareció en la literatura, los pensadores sistémicos empezaron a utilizarlo profusamente en diferentes contextos. Ross Ashby, (1947) uno de los principales contribuidores de la cibernética junto con Norbert Weiner, (Ashby, 1947) fue uno de los primeros en describir al sistema nervioso como un proceso de autoorganización. Más tarde, Heins von Foerster, (1962) a quien hemos señalado como uno de los iniciadores de la cibernética social, se preguntaba cuál es la relación entre la autoorganización y el concepto del orden en estos términos: ¿Existe una medida de orden que pueda ser utilizada para definir el incremento de orden implicado por la organización? Para resolver este problema, se requiere implementar el concepto de redundancia, definido matemáticamente por Claude Shannon en su teoría matemática de la información, como aquel que mide el orden relativo del sistema en relación con el máximo desorden posible en el mismo. La expresión, orden desde el ruido, implica que un sistema auto-organizador, no “importa” simplemente orden desde su entorno, sino que absorbe materia rica en energía y la integra en su propia estructura, aumentando así su orden interno. (p.45) En los años ochenta, noventa y más, las ideas clave de este modelo fueron redefinidas y elaboradas por otros investigadores quienes han explorado los fenómenos de auto-organización en los sistemas y desde varias perspectivas. Los modelos resultantes de los sistemas auto-organizadores comparten ciertas características clave, que son los ingredientes básicos de la emergente teoría de sistemas vivos y los sistemas organizacionales, cuya discusión es el objetivo de este trabajo. 82 2.7.4. Autopoiesis y la organización de los sistemas El término autopoiesis es un neologismo introducido en 1975 por los biólogos Humberto Maturana y Francisco Varela para designar la organización de un ser vivo (Varela, 1996). El término proviene del griego y significa auto-producción. Hace alusión a una relación entre cualquier organismo y su entorno bajo una perspectiva de sus aspectos de auto-constitución, auto-organización y autonomía, que son considerados como fundamentales para la comprensión de los sistemas, que en un principio, hace referencia a los sistemas vivos, pero que más tarde se extienden a otros campos donde encontramos sistemas con características similares y que como anotábamos en algún momento, son considerados isomorfos, es decir, que guardan ciertos paralelismos unos con otros. Para entender esta propuesta, hay que escuchar a Maturana y Varela decir que es necesario remontarse a la estructura mínima de la composición del ser vivo, en este caso, la estructura bacteriana celular, en la que en su composición más simple, ésta posee la capacidad de producir a través de una red de procesos químicos, todos los componentes que conducen a una constitución de una unidad distinta y limitada (Varela, 1996). Desde esta perspectiva, un sistema auotopoietico, entendido entonces como la organización mínima de lo vivo, es aquel que continuamente produce los componentes que lo especifican, al tiempo que intervienen en el sistema haciendo posible la propia red de producción de componentes. Entendiendo con mejor precisión lo que esto propone, diríamos que un sistema aoutopoietico, es aquel que está organizado como una red de procesos de producción que tienen la capacidad de sintetizar y también destruir componentes, de tal manera que estos componentes pueden generar y construir la red que los produce. Así, la autopoiesis captura los mecanismos o procesos que generan la identidad del sistema. Entonces, entendemos que la autopoiesis trata el tema como sistema vivo, caracterizando su modo de identidad como una de sus particularidades y que le permite al propio sistema, elaborar patrones de auto-organización. Veremos cuáles son las implicaciones de la teoría autopoiética, en la concepción de la organización empresarial o institucional entendida como un ser vivo, o al menos, integrada o compuesta por una amalgama de seres vivos, y cuál es la importancia de un patrón de identidad como generador de auto-organización del sistema. Por otra parte, y al tiempo en que las ideas claves relacionadas con los diversos modelos de sistemas auto-organizadores descritos, se consolidaban a principios de los años sesenta, en los Estados Unidos 83 de Norteamérica Heinz von Foester (1985) reunía un grupo interdisciplinario de investigación, en Bélgica Ilya Prigogine (1997) se prestaba a recibir el Nobel de química por su investigación de los sistemas en no-equilibrio y no-linealidad, y en Chile Humberto Maturana (Capra, 2010) planteaba la auto-organización de los sistemas vivos, otro investigador sorprendía a la comunidad científica con una idea no menos revolucionaria que las anteriores. El químico atmosférico James Lovelock (1992), formulaba la hipótesis de que el planeta Tierra, visto como un todo, como un sistema en general, es un sistema auto-organizador vivo. Si bien la idea de que la Tierra es un ser vivo es muy antigua, y en varias ocasiones se han formulado algunas teorías sobre el planeta como un ser vivo desde la Edad Antigua, La Edad Media y el Renacimiento, de hecho, Lovelock (1992) denomina a su teoría como la Teoría Gaia, que es el nombre que en la mitología griega se usaba para designar a la Madre Tierra. Los vuelos espaciales de principios de los años sesenta, permitieron a los seres humanos por vez primera, contemplar al planeta desde el espacio exterior y percibirlo como un todo integrado. Las fotografías logradas desde ese entonces, han motivado una sensación especial, lo que ha permitido gestar un poderoso movimiento de ecología global. Los presupuestos científicos y estudios realizados por Lovelock (1992) desde la química, son muy extensos y su análisis a profundidad no son exactamente de carácter riguroso para este estudio, sin embargo, las conclusiones a los que llegó después de sus trabajos en la NASA, para afirmar que la Tierra era un plantea vivo, estaban en el orden contrario al menos de lo que sucede en el planeta Marte. Siguiendo a Capra (2010): “La atmosfera terrestre contiene gases, como el oxigeno y metano, muy capaces de reaccionar entre sí pero también de coexistir en grandes proporciones, originando una mezcla de gases lejos del equilibrio químico, Lovelock se dio cuenta que este estado especial debía ser consecuencia de la presencia de vida en la Tierra. Las plantas producen oxigeno constantemente, mientras que otros organismos producen otros gases, de modo que los gases atmosféricos son continuamente reaprovisionados mientras pasan por reacciones químicas. En otras palabras, Lovelock reconoció la atmosfera terrestre como un sistema abierto lejos del equilibrio, caracterizado por un flujo constante de materia y energía. Su análisis químico identificaba el sello mismo de la vida. (p.53) La pauta del pensamiento de Lovelock, (1992) es que la atmosfera, es entonces, no solo la generadora de la vida, sino que además, la está regulando, manteniéndola en un nivel constante y a un nivel favorable para los organismos lejos del equilibrio. El proceso de auto-regulación es la clave. Los astrofísicos saben que la temperatura de la Tierra se ha incrementado en un 25% desde el inicio de la vida, y a pesar de ese aumento la temperatura se ha mantenido estable, constante y a un nivel confortable que permite el desarrollo de los procesos vitales del planeta desde hace miles de años. 84 Entonces, si la Tierra es capaz de regular su temperatura al igual que otras condiciones planetarias como la composición atmosférica, la salinidad de sus océanos, etc., en el mismo sentido, los organismos que forman parte de sistema, tienen también la capacidad de auto-regularse y mantener una temperatura corporal constante al igual que otras funciones vitales. Por lo tanto, es de preguntarse, si trasladamos estos criterios al mundo de la organización laboral, empresarial o institucional, no sería de esperar que las mismas estructuras sociales, siendo subsistemas integrados y redes de comunicación, no puedan ser consideradas también de alguna manera como organismos vivos, que, aun cuando metafóricamente hablemos, estos organismos respiran, interactúan, se auto-organizan, se auto-controlan y se auto-regulan, y la comunicación es un elemento vital para que, al igual que la energía y la atmosfera del planeta, estas estructuras sociales vistas como sistemas y organizaciones, se mantengan desvelando una compleja red de bucles de retroalimentación como responsables de su autonomía. 85 CAPÍTULO III ANALOGÍAS ENTRE LAS TEORÍAS DE LA COMPLEJIDAD, EL CAOS Y LA INCERTUDUMBRE EN LA GESTIÓN SISTÉMICA DE LA COMUNICACIÓN ORGANIZACIONAL 3.1. Las organizaciones sociales como estructuras caóticas y complejas Antes de la teoría del caos se pensaba que la aleatoriedad de un sistema caótico se debía a la enorme complejidad del mismo, lo que se interpretaba como el gran número de factores aleatorios externos que incidían sobre el sistema y por lo tanto lo tornaban impredecible. Hoy, sabemos que aquella condición de caoticidad, según como la hemos definido a lo largo de este estudio, es una condición inherente a la propia condición dinámica interna del sistema. Es decir, a su configuración. Así, sistemas muy simples pueden ser caóticos, y a la inversa, sistemas muy complejos, pueden no ser caóticos, pues, la clave del caos lo constituye no la complejidad ni el elevado número de variables intervinientes en el proceso, sin querer decir que esto no implique también de alguna manera, una posible perturbación en un momento determinado, pero en todo caso, es la sensibilidad a las condiciones iniciales, lo cual depende a su vez de la configuración de sus interacciones locales lo que determina una condición caótica del sistema. Ahora bien, ¿desde qué punto de vista y en qué momento se plantea que una organización social, llámese empresa, institución, entidad social o comunidad social y productiva, etc., es una estructura caótica y compleja? Para responder a esta pregunta debemos recordar las definiciones que hiciéramos en su momento y sobre las cuales, en base a las relaciones planteadas desde la teoría de sistemas, cualquier organización propiamente dicha, es un sistema. Además, en el mundo aventajado y favorecido por el avance de las tecnologías y las comunicaciones, el caos, la incertidumbre, las paradojas y con las contradicciones que se hacen cada vez más evidentes y desafían el entendimiento humano poniendo en duda los conocimientos aprendidos, la necesidad de un nuevo paradigma para entender a la organización desde estas nuevas perspectivas se hace necesario. Es por esta razón que este tipo de concepción de la organización requiere de nuevas premisas para una su comprensión como un sistema que está influenciado por el caos y la complejidad. Una organización es una estructura que existe y funciona bajo un enfoque de sistemas en la medida en que primero, se autodefine como un sistema abierto. 86 Es decir, depende del entorno en el cual se desenvuelve tanto para sus procesos de entrada como de salida. Algo ingresa al sistema, casi siempre son recursos, algo sucede en un determinado espacio y tiempo, son los procesos, y algo sale luego en un determinado ciclo de operación, son los resultados. Los recursos son una especie de insumos y están determinados de una manera tal, que casi siempre son los mismos desde una concepción como base para un modelo de producción, es decir, siempre se requerirá de maquinarias, personas, métodos de trabajo, dinero o inversión, dirección o administración y materiales. Cuando estos se conjugan de alguna manera, interactúan, se mezclan, se procesan o simplemente se trabajan, siempre siguen un proceso o un orden establecido, es decir, se comunican entre sí, y existe una dirección que hace posible que esto suceda, entonces se habla de un sistema. Un sistema que genera trabajo, energía, fuerzas y choques de fuerzas y por lo tanto entropía. Y si la entropía como la entendemos como aquella característica en que un sistema aislado evoluciona espontáneamente hacia el equilibrio a través del tiempo, se presenta una formulación posible en la que la organización tienda a evolucionar desde sus configuraciones ordenadas, hacia configuraciones menos ordenadas, es decir que dependiendo de qué tan cerca o lejos del equilibrio la organización se encuentre, ésta estará sujeta a una estado de máximo desorden. Al final del proceso y bajo un intercambio comunicativo de todos los elementos o insumos procesados, el sistema saca hacia afuera o expulsa en forma de resultados el producto de ese trabajo. Estas son las salidas. Pero el sistema queda interconectado y dependiente de los otros subsistemas, a través de lo que conocemos como los bucles de retroalimentación, es decir: el sistema necesita de retroalimentación, una característica cibernética de disposición circular en la que todos los elementos del sistema están conectados en forma causal. Recordando lo estudiado, se trata de la comprensión de que una causa inicial se propaga alrededor de los eslabones sucesivos del bucle, de tal forma que cada elemento tiene un efecto sobre el siguiente, hasta que el último, o sea, el de la salida, retroalimenta sobre el primer eslabón en que se inició el proceso. La consecuencia es que, el primer eslabón se ve afectado por el último, lo que se traduce como hemos visto, en la autorregulación del sistema. Tal es el caso de las organizaciones que requieren la información del mercado, de sus públicos, de sus audiencias, etc., para la toma de decisiones futuras por ejemplo. La figura 18, muestra el enfoque de sistemas de gestión. 87 Figura 18 Enfoque de Sistemas de Gestión Entradas Métodos Maquinas Gente Materiales Dinero Dirección Procesos Procesos Trabajo Energía Fuerzas Salidas Resultados Objetivos Productos Valor agregado Retroalimentación Fuente: Gráfica de elaboración original 3.2. Comunicación, organización y sistemas de segundo orden Uno de las contribuciones más importantes y de actualidad al problema de la comunicación desde una visión de la teoría de sistemas en el contexto que nos ocupa, es sin duda la propuesta por el profesor Niklas Luhmann (Bertthier, 2005). Dice que los sistemas sociales están hechos de comunicación. En realidad, desde la visión más simple, cuando uno empieza una conversación comienza un sistema social. Pues, durante muchos años se consideró que el componente básico de los social era la acción social, hasta que Luhman (Berthier, 2005) da el pasó en el que se considera que la comunicación es intrínsecamente social. La comunicación es una especie de célula de la que están hechos los sistemas sociales. Pues debemos convenir en que, si no hay comunicación, tampoco hay un sistema social y a esto, es lo que se denomina sistema de segundo orden. Pero como sabemos, la teoría de la comunicación se ha configurado al abrigo de las contribuciones hibridas de otras disciplinas a ratos complementarias y a ratos más bien foráneas. Recordemos como una de estas incursiones a la teoría matemática de la información lo impartido por Claude Shannon (1972) en 1948 cuyo modelo explicativo tiene como premisa básica la delimitación de los procesos de 88 comunicación, a la transmisión de la información, comprendida desde la cantidad de emisión y que puede ser tratada matemáticamente. Shannon (1972) no consideró las implicaciones psicológicas, sociales, antropológicas o semánticas inclusive relacionadas con la comprensión de la comunicación, pero como sabemos, si trató desde su condición de físico y matemático, la condición de entropía para describir el grado de desorganización que es capaz de soportar un sistema. El estado que guarda en la actualidad el problema de la comunicación, nos invita a tomar en consideración, los aportes de las disciplinas paralelas que, mediante una serie de disposiciones equidistantes, ayudan a entender el alto grado de sofisticación que alcanza en el mundo contemporáneo, caben nuevamente aquí los términos complejos y caóticos, característicos de una sociedad calificada como de la información y el conocimiento. Un campo fértil es el de la teoría de la comunicación y sistemas desde la visión de Luhman, (Berthier, 2005) quien realiza una reconstrucción al interior de la sociología y le da un tratamiento unificador e integral al servicio de la sociedad. Luhmann (Berthier, 2005) entiende al sistema desde una concepción interna como una operación recursiva que produce realidades, bajo la forma de distinciones y según Antonio Berthier, (2005) dice: Una operación constituye sistema cuando al especificarse y enlazarse consigo misma se diferencia de su entorno. Dicho de otra manera un sistema se auto produce mediante el enlazamiento permanente de operaciones del mismo tipo. Estas operaciones se encuentran siempre referidas a los elementos de su estructura y reproducen la organización de la misma estableciendo entre ellas relaciones selectivas. Es así que los elementos y las relaciones admitidas por el sistema conforman un dispositivo de selección capaz de discriminar entre los elementos del entorno que puede asimilar el sistema a su complejidad y aquellos que son excluidos provisionalmente y que permanecen en una especie de "telón de fondo" de la operación pero con la posibilidad de ser "actualizados" en futuras operaciones sistémicas. Estos planteamientos nos obligan a abandonar la concepción tradicional del sistema como unidad y definirlo como una diferencia: la distinción que resulta al reconocer que sistema y entorno son los dos "lados" de una misma operación. Sistema y Entorno constituyen así una forma binaria donde ambos lados se presuponen sin determinarse. La construcción del evento comunicativo, Luhman (Berthier, 2005) no lo desarrolla en función de la comunicación en sí misma, sino que lo coloca como un elemento constitutivo de lo social y confinando la acción social a un sub-elemento de la comunicación. Y respecto de la comunicación como definición, Luhmann (Berthier, 2005) la entiende de la siguiente manera: 89 Una operación recursiva, autónoma, capaz de determinarse y reproducirse a sí misma por medio de su encadenamiento selectivo sin la intervención de elementos externos. La comunicación es un sistema que se hace presente cuando es entendida la diferencia entre una información que se ha producido y las razones que se tienen para participar de dicha información. La comunicación es por tanto la operación que actualiza la diferencia entre información y notificación. Esta distinción se nos aparece bajo la forma de una síntesis de tres selecciones que ocurren de manera simultánea: 1) la selección de la información o aquello que se incluye como contenido comunicativo; 2) la selección de la notificación o las razones seleccionadas para participar del contenido informativo; y 3) la selección de entender (o no entender) la diferencia entre la acción de notificar y el contenido de la información. Sin esta distinción la comunicación es prácticamente imposible pues quedaría reducida en el mejor de los casos a simple “ruido. (p.56) En este contexto vemos que el tratamiento de la comunicación se ve más que sofisticado, enriquecido, dado que se advierte el impulso para traspasar de la visión inicialmente lineal del paradigma de la comunicación matemática, a la nueva concepción sistémica, lo cual es apropiado para tratar el rol o el papel de la comunicación en la gestión de las organizaciones y sus connotaciones de complejidad. Luhmann (Berthier, 2005) también advierte la importancia de considerar a la comunicación como configuradora de la realidad social y lo hace al reemplazar la teoría de la acción social, por una teoría de la comunicación en el sistema social. Aclara que un sistema social surge cuando la comunicación desarrolla más comunicación a partir de la misma comunicación (García). Si esto es así, estaríamos ante un claro ejemplo de iteración comunicativa, lo que nos lleva a pensar en un caso de comunicación fractal. 3.3. El pensamiento sistémico y la comunicación Cuando hablamos de pensamiento sistémico, tenemos que dejar en claro las pequeñas sutilezas que se deslizan y que implican diferencias sobre todo de perspectivas coyunturales sobre la base de los hechos cronológicos. La teoría de sistemas generada en los años cuarenta, marca el inicio y la pauta de una nueva concepción acerca de la naturaleza de los objetos, sus relaciones, su dependencia e interdependencia, implicaría la necesidad de comprender el mundo y el universo desde nuevas concepciones teóricas y nuevos paradigmas. Tal era el tema alrededor del cual gira el pensamiento aristotélico, que a diferencia del platónico, plantea las contradicciones entre la necesidad de estudiar la ciencia privilegiando lo individual y lo contingente, frente al hecho de que solo un saber universal, puede ser un verdadero saber, (Obras Selectas, 2012) es decir, y en buena lógica, la comprensión del todo será posible no solo a causa de la 90 simple suma de las partes, el todo, el sistema, es tratado también desde una nueva concepción más allá de la duda metódica cartesiana, el precepto del análisis y la síntesis, como dividir el problema o el objeto en tantas partes como sea posible para encontrar respuestas y soluciones mejores, junto al criterio de ordenamiento de las partes más simples y el control del todo para asegurar la certeza de no haber omitido nada, cobra vigor, y desde una nueva perspectiva, evita que la realidad siga siendo desmembrada y sometida a una continua fragmentación y genera la necesidad de una nueva forma de pensamiento para la comprensión del saber, se trata de un pensamiento que mira y observa la realidad, como un sistema integral e integrado a su vez no solo por cuerpos y objetos independientes, sino que inclusive estos, en su mínima concepción, son subsistemas y en algunos casos, micro sistemas, no siempre fáciles de observar ni comprender bajo los cánones del pensamiento tradicional. Hemos dejado aclarado que un sistema es algo que fundamenta su existencia y sus funciones a través de la comprensión si de sus partes, pero sobre todo de la forma como estas están unidas, o integradas. Como hemos dicho, el cuerpo humano es el ejemplo perfecto, consta de muchos órganos y partes diferentes que, si bien actúan por separado, no tienen razón de ser, si no se entiende su implicancia en el conjunto entero y su influencia mutua. El cuerpo humano, es un sistema complejo, en el sentido que su funcionamiento y comprensión demanda serios análisis y deducciones en varias direcciones. Igual sucede con la familia, la sociedad y cualquier tipo de organización o empresa. El medio ambiente también es un sistema y a medida que nuestro plantea se interconecta cada vez más, mayor es la posibilidad de que nuestras vidas se vean afectadas por acontecimientos remotos. Los problemas del Medio Oriente terminan afectando al estacionamiento de nuestro vehículo debido a la caída del precio del petróleo. Los cambios en las políticas económicas gubernamentales influyen en nuestro puesto de trabajo y afectan a nuestro estilo de vida. En el mismo sentido, los rumores infundados terminan alterando el clima laboral de una organización ocasionando la quiebra, el cierre de la compañía afecta a los vendedores y empresas de servicios del sector y el barrio cambia su fisonomía. Vivimos en un mundo de sistemas, dentro de otros subsistemas, unos más grandes, otros más pequeños y para comprenderlos, necesitamos formas de pensamiento sistémicas. El pensamiento sistémico es una forma de entender el mundo y su naturaleza bajo una serie de patrones y reglas que desde nuestro objeto de estudio, nos permite entender así mismo, cuál es el rol de la información y la comunicación como la base de estas interconexiones e interrelaciones entre los sistemas. 91 3.3.1. La Escuela Invisible en el desarrollo del pensamiento sistémico y la comunicación A finales del primer tercio del siglo pasado, junto con el atropellado auge del desarrollo de las ciencias en medio de la Segunda Guerra Mundial, los estudios sobre la comunicación tuvieron partida de nacimiento con las investigaciones de Claude Shannon y Warren Weaver (1991). El desarrollo de los medios de comunicación y las tecnologías de comunicación masiva junto a la preocupación de los teóricos, se centra en darle a la comunicación un estatuto científico para estudiarla como tal. A partir de entonces, la teoría de la comunicación se ha ido construyendo desde perspectivas muy diferentes, incluyendo la teoría psicológica basada en la percepción de Abraham Moles (Info América, 2012). Luego, como señala Martha García (2013) enel siguiente artículo de la revista electrónica de comunicación Razón y Palabra: Pasando por una teoría social con base en la lengua –Saussure-, con base en la antropología cognitiva –Lévi Strauss- o con base en los enfoques interaccionistas y sistémicos –Bateson, Watzlawick, Goffman. Y más aún, también han destacado las aportaciones en el campo de los efectos de la comunicación de masas, un ámbito representado por nombres como Lasswell, Lazarsfeld, Berelson y Hovland, y las teorías críticas de la comunicación, promovidas desde la Escuela de Frankfurt por intelectuales como Adorno, Horkheimer y Marcuse, entre otros. Este panorama pone en evidencia la complejidad del asunto, las múltiples aportaciones con que se ha tratado de dotar de coherencia a lo que conocemos como Teoría de la Comunicación. Ello es resultado, entre otros factores, de la polisemia misma del concepto de comunicación. De todo esto, una especial atención merecen los aportes de la llamada escuela de Palo Alto, (Jarroson, 1994) conocidos también como de la “escuela invisible” porque según se sabe, sus miembros no pertenecían formalmente a la misma institución (Schnaider, 2005). Entre sus representantes están aquellos denominados interaccionistas simbólicos sistémicos, que brindan precisamente los instrumentos para pensar en la comunicación como un proceso de interacción más que como el proceso lineal propuesto por Shannon y Weaver (1972). Las reflexiones de esta nueva tendencia vienen de distintas disciplinas: lingüística, antropología, sociología, psiquiatría, matemática, etc., lo que ha servido para que sus reflexiones desarrollen posturas contrarias a las formulaciones de Shannon. De hecho, es esa la particularidad la que hace posible hablar de una nueva forma de pensamiento. Según estas proposiciones, la comunicación es un proceso social, permanente que integra múltiples e indisociables elementos: la palabra, el lenguaje, el 92 gesto, la mímica, los espacios interindividuales y colectivos, el contexto, los roles, el estatus de las personas, la cultura, etc. Según estas nuevas miradas, la comunicación no podría limitarse y reducirse a una concepción matemática y trasladar de manera simple los modelos de los sistemas eléctricos a los sistemas humanos. En el enfoque sistémico de la comunicación, uno de los más influyentes representantes y miembro de la “Escuela Invisible” es Paul Watzlawick (1971) quien define a la comunicación de la siguiente manera: “Conjunto de elementos en interacción en donde toda modificación en uno de ellos, afecta las relaciones entre todos los elementos”. (p.51) Esta definición nos acerca de manera consistente al concepto de sistema, el cual se sustenta en dos criterios; por una parte, la fuerza, la energía, la dinámica que lo mueve, los intercambios y las interconexiones, y por otra parte el flujo de informaciones y mensajes que permiten el desarrollo, la regulación, la conservación y el equilibrio del sistema. En ese sentido, la comunicación es un sistema abierto que está sujeto a las influencias del medio ambiente y al contexto en el que se verifica el proceso. Entonces, apegándonos a las implicaciones características de los sistemas abiertos según lo expuesto hasta el momento desde el análisis de las disciplinas adyacentes, podemos acercarnos con mayor precisión, al estudio de la comunicación en las organizaciones y analizar el estado de las mismas desde la visión del caos y la complejidad estableciendo unos principios iniciales como por ejemplo el principio de la totalidad, dado que la comunicación como tal, tampoco es una suma de sus elementos o componentes del proceso como inicialmente sugiere la teoría matemática de la comunicación, sino que en su totalidad, la comunicación posee características propias diferentes a cada uno de los componentes. Por otra parte, los bucles de retroalimentación nos imponen un segundo principio que sería de causa circular, es decir, si recordamos el concepto presentado en su momento como bucles de retroalimentación extraído de la cibernética de Wiener (1985) y según el cual, para los seguidores de la Escuela Invisible, el pensamiento sistémico se concibe como un pensamiento en círculos más que un pensamiento lineal. Todos las partes de un sistema están conectadas directa o indirectamente, de modo que al cambiar una de las partes, o en este caso, uno de los elementos del proceso de comunicación, el efecto o la consecuencia de esto se propaga a todas las demás partes y por lo tanto afecta a todo el sistema y consecuentemente al resultado final o resultado temporal y terminan afectando según este criterio de circularidad, a la parte original o inicial del sistema. Puesto esto en el contexto de la 93 comunicación organizacional diríamos inicialmente y a manera de aproximación previa para un análisis más detenido, que por ejemplo, si una organización, como parte de sus procesos o actividades fomenta en un área de trabajo un cambio hacia un nuevo modelo de producción basado en una filosofía de calidad, la forma en que esta informe o comunique, afectará de manera consustancial a las otras áreas de la organización, esto puede ser positivo en el sentido de que el modelo ha sido replicado y reproducido, pero también puede ser negativo en cuanto el modelo no haya tenido éxito y por lo tanto los efectos recaerán en el área inicial en donde se originó el proceso. Así notamos que cada una de las partes del sistema, forman a su vez parte de un complicado y complejo juego de acciones mutuas e interacciones y retroacciones. Podríamos formular de manera análoga un tercer principio desprendido de lo anterior y coincidente con la idea de equifinalidad (Watzlawick, 1971) propuesta por esta “escuela”. El principio de regulación de los sistemas dictaría que, un sistema de comunicación tiene necesariamente que incluir un cierto tipo y número de reglas, normas y convencionalismos que permiten precisamente orientarse al equilibrio. Pero aquí, lo interesante es que, la segunda ley de la termodinámica establece que un sistema aislado evoluciona efectivamente a un estado de equilibrio que coincide precisamente con la máxima entropía, es decir, un estado en el que no hay flujo de energía, por lo tanto, así como ciertos sistemas procuran espontáneamente mantenerse fuera del equilibrio total, sería de suponer que la comunicación en las organizaciones deberían contribuir a evitar la entropía; circunstancia que por otra parte, mantiene al sistema en un escenario caótico y complejo. Mientras más inestable y turbulento el sistema, más caóticos y complejos los procesos de comunicación. El modelo propuesto por los fundadores de la escuela de Palo Alto, coincide con las expresiones funcionalistas y pragmáticas que para los años sesenta se evidenciaban en casi todos los ámbitos del ambiente social tanto en Europa como en América. Se opone como hemos visto al modelo lineal pensado de modo telegráfico. Así, la nueva concepción sistémica defendía sus principios a partir inclusive de su primera acepción al término, es decir: comunicar entendido como todo aquello que es común, que comparte y participa. Dado que sus fundadores más bien vienen de la sociología, la antropología y la psiquiatría, es de suponer con claridad que el punto de partida sea la comunicación humana desde el análisis y el estudio de las interrelaciones personales, sociales y culturales. Una pregunta de fácil formulación sería ¿qué 94 hace y cuáles son los posibles comportamientos, que un individuo o un grupo de individuos exponen para construir relaciones significativas? Y para hallar las respuestas, los investigadores de Palo Alto (García, 2013) en un primer momento parten de tres respuestas básicas: 1)” La esencia de la comunicación reside en procesos de relación e interacción; 2) Todo comportamiento humano tiene un valor comunicativo; y 3) Los trastornos psíquicos reflejan perturbaciones de la comunicación”. Siguiendo estos enunciados, es fácil acoplar en forma genuina la idea de que la organización como tal, y según ha quedado aclarado, primero es un sistema, al estar compuesto de personas, según James Lovelok, (Sorman,1995) considerado como uno de los verdaderos pensadores de nuestro tiempo, fundador de la ecología y autor de un solo libro, Gaia, escrito en 1974, en donde se lee que, al igual que la tierra vista como un organismo vivo, la organización como estructura social, metafóricamente es vista como un organismo vivo y un sistema que pertenece a otros sistemas y subsistemas. Por lo tanto, la esencia de la comunicación también reside en la forma en que se manifiestan sus procesos de relación al interior de su sistema y también en la interacción con el entorno. Todo lo que hace la organización, al igual que todo comportamiento humano, tiene un valor implícito y explícitamente comunicativo, y en tercer lugar, al igual que los trastornos psíquicos que reflejan perturbaciones en la comunicación personal, los trastornos laborales, ambientales, culturales, etc., reflejan a su vez las perturbaciones en la comunicación organizacional y serán por tanto, algunas de las características que pondrán a la organización en una situación de complejidad, orden y desorden. 3.3.2. Los axiomas de la comunicación y su aplicación a las organizaciones en la complejidad Quizás una de las contribuciones más importantes de la escuela de Palo Alto o el Colegio Invisible, sean las formuladas por uno de sus principales protagonistas. Paul Watzlawick (Jarrosson, 1994) dejó planteados los que más tarde serían conocidos como los axiomas pragmáticos de la comunicación. En ellos se fijan las principales normas y reglas que permiten comprender, la forma como se desarrolla la comunicación humana desde el análisis de las conductas y comportamientos de los seres humanos en términos de una cotidianidad a veces normal o rutinaria, y otras veces compleja y de mayor profundidad y atención pragmática. Si bien Watzlawick (Jarrosson, 1994), en su calidad de psicólogo se concentró en un estudio basado en la investigación de la comunicación en pacientes esquizofrénicos al interior de familias normales o disfuncionales, las conclusiones a las que llegó servirían para 95 exteriorizar los resultados a otros campos de las ciencias sociales y entre ellos podemos realizar alunas aplicaciones comparativas y descriptivas de lo que sucede en las organizaciones. Fundamentados en las reflexiones anteriores, hemos de coincidir que tanto los procesos de comunicación, como las interacciones sociales de la organización, son sistemas abiertos. Esto significa que en un proceso de comunicación no participan los individuos en forma aislada, sino que, por el contrario, estos forman parte de un sistema que pertenece a su vez a un mundo circundante del cual se alimenta, se nutre, asiste y en un momento determinado, también lo afecta y le impacta. 3.3.2.1. No es posible la no - comunicación Imaginemos que uno se encuentra en la sala de un consultorio médico. Ha llegado temprano y seremos el primer paciente. Sentados en un sillón y luego de pasado un tiempo quizás tenga la necesidad de hurgar en la nariz, lo cual uno haría con enorme placer, pues, no hay nadie alrededor que primero nos observe y segundo de alguna manera nos pueda impedir. Pasado otro tiempo, aparece el segundo paciente y quizás se trate de un individuo poco aparente que ni siquiera dé los buenos días de rigor. La simple presencia de esta persona es suficiente para modificar nuestro comportamiento. Probablemente adoptemos una postura más rígida en nuestro sillón y limitemos nuestras libertades que nos habíamos concedido hace unos minutos. Y todo esto, sin el más mínimo intercambio de palabras. Dicho de otra manera: la presencia de otra persona es suficiente para modificar nuestro comportamiento y uno no puede huir de esta influencia o comunicación. Podría suceder también que el deseo fuera no decir nada, es decir, no comunicar, y manifestar mediante una actitud cerrada el deseo de no hablar, de no intercambiar ningún mensaje de ninguna clase, pero se trata en todo caso, a pesar de todo, de una comunicación y además muy clara, pues, el hecho mismo de negarse a comunicar es una forma de comunicación. De ahí, este primer axioma de la comunicación: no es posible no comunicar. Trasladando esto a la práctica cotidiana de las organizaciones, significa que, por ejemplo, como parte de los procesos de comunicación que se manifiestan en los sistemas organizacionales, el simple ingreso del director de una organización a la sala de reuniones, es suficiente para ejercer un nivel determinado de influencia sobre todos los presentes y de manera inversa, la presencia de los asistentes es suficiente para que el director sienta su influencia. 96 En el caso anterior, podemos realizar una aproximación compleja si vemos en una primera instancia en el ejemplo anterior, que existen unas condiciones iniciales que de una u otra manera propiciarán el desenlace futuro de esa reunión. En la medida que esas condiciones iniciales, desde la visión de la teoría del caos sean las más controladas y deterministas, el horizonte temporal estará mejor definido y por tanto una serie de comportamientos y conductas serán previsibles. Como una observación añadida, podríamos decir también que esa reunión tiene enormes posibilidades de entenderse y analizarse como un bucle de retroalimentación, es decir, como sistema, algo entrará, son los inputs, algo sucederá al interior del sistema en forma de proceso, y ese algo tendrá diferentes dosis de entropía, orden y desorden, luego, algo tendrá que salir, son los outputs, y probablemente como efecto de la retroalimentación, esa información afectará al órgano o ente de salida. Todo es comunicación en la organización. Cruzarse con alguien en el pasillo sin saludar, no ocuparse de las condiciones materiales y recursos de un trabajador es comunicar, escuchar las palabras de un directivo si opción a responder es comunicar, o bien, no responder a la frase conocida de: ¿hay alguna pregunta? , es todo un mensaje. El organigrama de la empresa, el vestíbulo de la recepción, el logotipo de la organización, el estilo de la oficina, el uso que se hace de los informes de la empresa, etc., todo comunica y esto, está sujeto a las leyes del caos, el orden, el desorden, la incertidumbre y la complejidad. 3.3.2.2. Toda comunicación implica un contenido y una relación Imaginemos una situación comunicativa en la que un directivo pregunta a uno de sus colaboradores ¿A qué hora entra usted a trabajar? Y el sujeto de la interacción responde: ¿Acaso usted desconfía de mí? En este caso, el colaborador no ha comprendido la pregunta en su sentido literal, sino que la ha interpretado a otro nivel, el de la definición de la relación entre él y su jefe. Esto ilustra el segundo axioma de la comunicación planteado por Watzlawick (Jarrosson, 1994) “toda comunicación en una perspectiva de interacción humana presenta dos aspectos: el contenido y la relación, de modo que el segundo engloba al primero”.(p.81) Dicho de otro modo: cada relación interhumana se desarrolla simultáneamente en dos niveles: a nivel racional se trata de la argumentación objetiva, y a nivel emocional se trata de las emociones y por lo tanto de la relación humana entre los interlocutores. Así, toda comunicación supone dos niveles de percepción, una comunicación que recae 97 sobre el contenido y una metacomunicación, sobre la relación, la palabra comunicación precedida de la palabra meta, en este contexto, deberá entenderse como algo que va más allá de la simple comprensión lineal de lo que hasta ahora hemos definido como comunicación reducida al estudio de sus elementos básicos como emisor, medio, canal, mensaje, receptor. Cae por su propio peso la importancia de que bajo esta perspectiva, la metacomunicación no puede descuidarse. La aptitud para metacomunicarse, es decir, para tomar conciencia de lo que está en juego en la comunicación y para comunicar sobre la relación. Puede esto último considerarse inclusive como una condición sine qua non de una buena comunicación. Esta toma de conciencia permite, en efecto, dominar mejor el aspecto de la relación y evitar la incoherencia entre el contenido y la relación, entre el fondo y la forma. La metacomunicación no debe descuidarse desde la lectura de la complejidad y el caos, pues, a menudo, es lo que verdaderamente se ventila en la interacción social. Se critica la idea de la empresa o el sujeto “X” muchas veces no porque carezca de pertinencia sino porque es de “X”. Desde la perspectiva de la complejidad y el caos, junto con los postulados o teorías analizadas, orientar el futuro de la organización, implica comprender que la atención a los aspectos de metacomunicación, le permitirá a la organización incorporar un sentido de comprensión más amplio y estratégico para gestionar sus procesos comunicativos en los escenarios de incertidumbre y complejidad. Llevado este principio a la práctica de la comunicación organizacional entenderíamos claramente que la metacomunicación adquiere un carácter netamente interpersonal y que si sirven de algo, sería únicamente para la gestión, optimización y mejoramiento de las relaciones internas ya sean personales y laborales, pero, como se sabe y como veremos más adelante, la comunicación organizacional abarcan no solo las relaciones humanas, sino que también involucran otras actividades de carácter institucional, es decir, la organización se relaciona con otras organizaciones, y lo hace a través de la gestión de la comunicación, la organización recibe cosas, procesa cosas y entrega cosas, llámense estos productos o servicios, entonces, de qué manera se puede hablar de una organización que en su interacción social con otras organizaciones presenta aspectos de contenido y relación. Para esto, debemos observar como ya se ha mencionado, que la organización siendo un sistema abierto, gestiona sus procesos a través de la comunicación, los procesos que están orientados hacia otras organizaciones vistos como macro procesos casi siempre terminan en la entrega de productos o servicios, pues bien, los aspectos de contenido son todos aquellos aspectos que se reducen a sus actividades, procesos, trámites, logística, es decir el cumplimiento de su razón social, de sus objetivos, de sus planes, etc., mientras que los aspectos 98 de relación, son aquellos aspectos que generan una simpatía emocional en sus beneficiarios, usuarios, clientes o bien en los ciudadanos. Esto tiene que ver con la entrega oportuna ya sea de los productos o servicios, la atención humana, oportuna y cordial de los hospitales, por ejemplo. Son precisamente los aspectos de la relación o la forma de los que habla Watzlawick (Jarrosson, 1994) y que como se sabe, condicionan la eficacia y pertinencia de los contenidos. Ahora y por otro lado, la forma como se entienden estos principios, le ponen a la organización en un nivel tal de complejidad y caos. Con relación a la práctica, esto querría decir por ejemplo que, si una empresa no consigue crear una atmósfera armónica al interior de la organización, o aquello que se conoce como un buen clima laboral, tendrá serios problemas en alcanzar sus objetivos y desarrollar sus planes, estrategias, programas y por lo tanto tendrá mucho trabajo y muchos problemas para conseguir buenos resultados, en consecuencia, su situación es incierta, compleja, si tendríamos que hacer una comparación situando a la empresa – sistema en una relación termodinámica, diríamos que su estructura material presenta una alta dispersión de energía y por lo tanto alta entropía, es decir, alta tendencia hacia el desorden, ha hecho caso omiso de la metacomunicación y por lo tanto, mientras menos información recibe, mayor es la entropía y por lo tanto mayor la incertidumbre. 3.3.2.3. El valor de la puntuación y la secuencia de los hechos en la comunicación organizacional con relación a las condiciones iniciales Es conocida la situación en que dos personas se acusan mutuamente de haber iniciado una pelea. Un ejemplo clásico es el de la mujer, que por una parte, acusa y protesta a su marido de permanecer mucho tiempo bebiendo licor en el bar, y por otra parte, el hombre que dice que va al bar constantemente porque su mujer le acusa y protesta constantemente. Este es un círculo vicioso en el que ambas partes se sumergen cada vez más en el problema y al cual únicamente reaccionan, es decir, es una posición unívoca en la que sólo existen reacciones defensivas. Si bien hay un proceso de retroalimentación, es una ida y vuelta de acusaciones mutuas y de autodefensa. El axioma de Watzlawick (Jarrosson, 1994) implica que la naturaleza de una relación, queda condicionada por la valoración o calificación de los procesos comunicativos por parte de los interlocutores. Dicho de otro modo, el tipo de valoración ejerce una influencia sobre el desarrollo de la 99 comunicación en la medida en que se da una importancia distinta a las diferentes fases, o se pueden utilizar repetidamente ciertas fases como base ulterior del desarrollo de la interacción. Con un guión clásico de las relaciones laborales se puede aclarar este principio y observar la perfecta relación que existe frente al supuesto de la teoría del caos, que hace referencia a la sensibilidad de los sistemas a las condiciones iniciales que dan inicio a un proceso cualquiera. El señor “X” escribe un correo electrónico al señor “Y” para proponerle una colaboración. “Y” responde positivamente, pero su correo se pierde en el universo virtual. “X” concluye que “Y” a minimizado su invitación y decide en consecuencia ignorarlo de ahí en adelante. Por su parte, “Y” se siente herido porque se ha ignorado su respuesta y decide cortar las relaciones con “X”. La guerra silenciosa puede eternizarse a partir de ese momento hacia el infinito, a menos que uno de los dos decidan preguntar por el destino de su comunicación, es decir, metacomunicar para conseguir el desbloqueo de la comunicación. Aparece una disfunción en el valor de la puntuación cuando, sin saberlo, los participantes de la interacción no poseen la misma información o, caso más frecuente, cuando se perciben las cosas con una sensibilidad diferente, como señala Bruno Jarroson (1994): Recibimos alrededor de diez mil impresiones sensoriales por segundo que han de ser filtradas. El sistema de filtración es propio de cada individuo. El origen de los problemas de puntuación se encuentra en la convicción ingenua de que existe una única y misma realidad común para todos. Se pueden evitar los malentendidos fundados en la construcción de realidades diferentes, comunicando sobre la elaboración de la realidad y de la comunicación, es decir, metacomunicando. Es preciso salir del círculo vicioso por arriba. (p.84) Si el problema de la puntuación de Watzlawick, (Jarrosson, 1994) lo entendemos de manera simple como un problema de representación de la realidad, o mejor y más simple todavía, un problema de percepción, veremos que el círculo vicioso es un escenario similar al espacio de fases teorizado en el caos. Existen infinidad de posibilidades por las cuales podrán transitar las secuencias de las interacciones comunicativas, por lo tanto, el horizonte temporal será más corto o más largo, según se vean afectadas las condiciones iniciales por una suerte de puntuación, representación o bien percepción. Dicho de otra forma. En la medida en que se mantengan controladas las condiciones iniciales antes de iniciar la acción comunicativa por una visión de matacomunicación, mayores son las posibilidades de mantener una interacción objetiva y determinista, que nos permita mantener el sistema con un mínimo de variabilidad y por lo tanto, el sistema bajo regulación y con cierta previsibilidad. Desde luego, manteniéndose siempre lejos del equilibrio, cosa que por otra parte, esa será la 100 característica, toda vez que se trata de un sistema abierto y no cerrado, que depende del macro entorno u otros subsistemas más grandes. Una conclusión interesante a la que se llega después de este análisis es que esta visión de la puntuación relativiza la pertinencia de la relación causa – efecto en la interacción social, típica de los procesos de comunicación en las organizaciones. El esquema causa – efecto es sin duda práctico y útil en muchas circunstancias de la vida, pero resulta un tanto simple cuando de comprender la sutileza sobre la que se deslizan las relaciones en la organización. Las relaciones organizacionales son por lo general fenómenos interactivos en los que las causas y los efectos están imbricados. Veamos con un hipotético ejemplo de puntuaciones lo que sucede en una organización: los mandos medios piensan que los directivos están retrasados frente a la formulación de un proyecto, la dirección por su parte considera que los mandos medios bloquean las iniciativas. Esta situación es típica y se puede formular la hipótesis de que el problema, es un problema de puntuación, desde la concepción de Palo Alto. La alta dirección interpreta la actitud de hostil de los mandos medios como un dato en sí mismo, cuando en realidad se trata de una repuesta a su propia desconfianza. En términos un poco más vulgares, diríamos que es más bien un pretexto. En cuanto a los mandos medios, ellos interpretan la desconfianza que inspiran a la alta dirección como una prueba a su conservadurismo y poca disposición para el riesgo, cuando en realidad, se trata de una respuesta a su hostilidad. De esta manera, la empresa u organización no se da cuenta de que tratando así la comunicación, se encierran en un bucle de retroalimentación con características de círculo vicioso que hace más complejo el horizonte de temporalidad ya estudiado en capítulos anteriores, y por lo tanto, inyecta altas dosis de energía positiva poniendo al sistema en una suerte de caos e incertidumbre. Por otra parte, volviendo al ejemplo, el círculo vicioso se romperá cuando la una y otra parte se hayan dado cuenta de que se trata precisamente de un círculo vicioso. Se encuentran otros caos de malos entendidos por ejemplo entre los mandos medios y los obreros. Los primeros dicen: los obreros son incapaces de tomar iniciativas, mientras que los segundos piensan: aquí no se puede decir nada, nunca nos escuchan. 3.3.2.4. Consideraciones entre la recepción del mensaje y el contexto El siguiente enunciado es considerado como una regla más de la comunicación según Watzlawick, (Jarrosson, 1994) y en forma literal dice: “el sentido de una comunicación depende de su contexto. Si 101 yo digo ‘llueve’ a un colaborador antes de ir a una cita, esto no tiene el mismo sentido que si digo ‘llueve’ mientras él se dispone a pedirme un aumento de sueldo”. (p.84) Este enunciado sugiere que, al interior del proceso de la comunicación desde su concepción más simple, el emisor de un mensaje debe darse cuenta de que el receptor no es un ente aislado o un elemento más del proceso, sino que en realidad, éste forma parte del contexto en el que se desarrolla la comunicación. Interpretada de manera más amplia, esta regla implica que es el receptor el que hace al mensaje, de aquí la idea popular en materia de comunicación para considerar al receptor más bien como perceptor. Si el receptor no comprende, no escucha, en el sentido objetivo de la palabra, el emisor debe considerar varios aspectos que tienen que ver con la emisión del mensaje. Si esto es así, lo que se pone en duda nuevamente es el proceso lineal del mensaje y clarifica y certifica que la comunicación es más bien un proceso integral y sistémico, por lo tanto también complejo. Vemos a menudo al interior de la organización al emisor del mensaje expresarse así: “cuántas veces hay que decirles lo mismo”, “una y mil veces se les ha dicho que esto es así”, “acaso hablo en otro idioma como para que no me entiendan”, etc., frases como estas suenan muy lógicas, pero lo asalariados no han recibido la información. Y esto importa más que la lógica. La negativa a responder en consecuencia, aparece entonces como una renuencia, como una señal de rechazo inclusive, porque la comunicación no pasa. Así, lo que se pone en entredicho entonces es el rol del emisor, pues, este no se ha dado cuenta que lo verdadero no es lo que dice él, sino lo que entiende el otro. Este postulado, se corresponde nuevamente con el problema de las condiciones iniciales planteadas por la teoría del caos y las estructuras disipativas. En la medida en que se descuiden estos aspectos, las consecuencias de incertidumbre se amplían y de hecho vuelven más inciertos los escenarios a los que la organización se postula para desarrollar y alcanzar sus objetivos. Si por el contrario, se amplía la capacidad de escucha previa, es posible crear un contexto propicio para la emisión eficaz del mensaje. Si uno desea que el otro comprenda lo que se le va a decir, es una buena estrategia cuidar las condiciones iniciales en las que se va a producir el mensaje, o al menos, reproducirlas al máximo desde las experiencias favorables en los mismos contextos en los cuales estos procesos tienen lugar. El problema podría volverse mucho más complicado cuando el proceso o la interacción se producen fuera del contexto de la organización, como es el caso de una interacción social fortuita u ocasional. Pues en esos casos las experiencias similares pueden resultar extrañas o contradictorias. Sin embargo, es de suponer que al interior de los procesos de la organización, existen ciclos repetitivos. Para eso son 102 precisamente los manuales de procedimientos, las normas, las políticas, los planes y programas, para mantener bajo control el sistema, minimizar los riesgos y reproducir los fenómenos bajo el control máximo de las condiciones iniciales. 3.4. El reconocimiento de la complejidad en la comunicación organizacional Una idea simple, pero falsa según Tocqueville, tendrá siempre más peso en el mundo que una idea justa, pero complicada (Jarrosson, 1994). En la realidad, casi siempre se evidencia que nuestra mente prefiere las ideas sencillas a las ideas complicadas. Pues, las ideas que ofrecen menos complicación se las entiende y se las representan más fácilmente. En cierta forma comprender es simplificar. Los llamados juicios sintéticos ampliamente tratados en la filosofía y la lógica, enlazan dos conceptos, por ejemplo. Cuando decimos “esta camisa es blanca”, la afirmación enlaza el concepto de camisa con el de blanco y esto no ofrece mayor dificultad de comprensión. Así mismo, la comprensión aparece cuando enlazamos dos hechos o conceptos que no tienen nada de inmediato y mediante una relación de causalidad que resulta difícil de evidenciar. Por ejemplo, cuando Newton atribuye el movimiento de los planetas y la caída de los cuerpos a una misma causa, en este caso, la fuerza de la gravedad, aporta una nueva comprensión de la realidad al hacer depender de una misma causa y por tanto relacionándolos dos fenómenos aparentemente distintos. Esta comprensión nueva no se impone únicamente porque sea verdadera, sino porque es simple. El peligro en este caso consiste en atribuir una realidad objetiva a la fuerza de la gravedad dado que es una explicación práctica o el resultado de un modelo. En la vida corriente, el peligro es el mismo que en la ciencia, muchas veces sostenemos por verdaderas las afirmaciones simplistas justamente porque son simples. Una de estas ideas que corren el riesgo de transformarse en afirmaciones simplistas es la creencia de que el mundo está ordenado y su orden es conforme a la idea que uno tiene de él. Examinemos el alcance de esta afirmación y sus implicaciones tanto en la organización como en la comunicación organizacional con las siguientes reflexiones. Cuando una persona se rompe una pierna, el hueso se vuelve a soldar al cabo de cierto tiempo, pero, cuando la pata de una mesa se rompe, no vuelve a soldarse por sí misma. Esto nos hace ver que ciertas estructuras se mantienen en buen estado y son capaces de reparar ciertas degradaciones, otras no. Estas estructuras reparables son estructuras ordenadas, complejas, que consumen y disipan energía. Las podemos en consecuencia denominar estructuras disipadoras o disipativas. El cuerpo humano es un 103 ejemplo de ello. Como hemos visto anteriormente, la segunda ley de la termodinámica, la entropía, nos enseña que la ley del mundo es la del desorden creciente. Según este principio, lo que está ordenado tiene tendencia a desordenarse en ausencia de algún tipo de imposición o influencia. Por ejemplo, una escuadra militar marcha al paso, bien alineada y ordenada. Al momento en que le anuncian el clásico rompan filas, es decir no más imposición, el desorden se instaura y desaparece la estructura ordenada. Pero este principio del desorden creciente no explica la formación espontánea del orden. Así, la construcción de un termitero resulta de los movimientos desordenados de las termitas que no tienen idea del modo en el que ha de hacerse un termitero. Pero resulta que a estos animales les gusta dejar sus excrementos en el lugar donde sus semejantes lo han hecho anteriormente y de este modo se construye el termitero. Este no es el caso en cambio de un hormiguero o un nido que es el resultado de un trabajo coherente y ordenado. Lo contrario es una estructura que aparece espontáneamente. Del mismo modo una estrella se forma espontáneamente a continuación de la interacción gravitatoria entre las moléculas. Como consecuencia de esto, se puede entender que el principio de desorden creciente no impide la formación de islotes de orden dentro del desorden del ambiente, pero esta creación de orden sólo puede hacerse si existe una interacción entre las diferentes partes del conjunto (fuerza de gravedad, atracción de las termitas por un lugar determinado, etc.). Así, la naturaleza gasta energía para crear orden. En consecuencia, hace falta mucho desorden para que aparezca a capricho del azar una estructura ordenada en el océano del desorden. Esta composición se entiende de la manera siguiente: Desorden, interacción, orden, disipación, desorden, y como señala Jarrosson (1994) “Cuanto más desordenado está un sistema, tanto más orden genera (la materia se organiza en galaxias, estrellas, planetas, moléculas, células, animales que nacen se consumen y mueren), y cuanto más ordenado está un sistema, más desorden genera” (p. 50). Orden y desorden son complementarios, imaginemos un montón de imanes dentro de una caja. Estos siguen siendo un montón de imanes hasta que se agita la caja; con la agitación los imanes se disponen en una estructura imprevisible pero ordenada. Para conseguir este orden ha sido necesaria la interacción, en este ejemplo, la atracción mutua de los imanes, por otra parte el desorden, es decir la agitación de la caja. En el mismo sentido comparativo podemos hacer una analogía cercana a lo que sostienen algunos pensadores. Se cree a menudo según dicen ellos, que el orden en la sociedad se crea por la mano del hombre de manera deseada. En realidad, la mayor parte de los órdenes sociales, tales 104 como el lenguaje, el equilibrio de los mercados, etc., son órdenes espontáneos que tienen más necesidad de ser protegidos que organizados. Nadie ha inventado por ejemplo las lenguas habladas. Las lenguas inventadas en su totalidad como el esperanto no se utilizan. Partiendo de estas consideraciones, podemos entonces observar cuál es la situación de la organización y las implicaciones del mantenimiento de un orden estricto. Al parecer entonces, los riesgos y los límites del orden podrían incitar a revisar comunicativamente ciertas exigencias de orden. 3.4.1. Participación de la comunicación a favor del desorden organizacional La empresa u organización crea orden y para asegurar su coherencia y eficacia se estructura de un modo ordenado. Para cumplir con sus objetivos y a pesar de la complejidad del mundo, la empresa u organización imita a la naturaleza imbricando sistemas, departamentos, personas, servicios, etc. La empresa u organización es también a su vez su propio producto, se produce a sí misma, y cuando lo hace proyecta su estrategia de organización y producción así misma. Si la empresa u organización evoluciona lentamente, sus productos o servicios también evolucionarán poco, lo que le asegura por una parte a la organización cierta estabilidad. En realidad, la estructura produce, proporciona y preserva su propia estabilidad. Convertida en estable, se opondrá a su propio cambio. Ahora bien, la innovación es el fenómeno omnipresente en las estructuras empresariales y organizativas del el mundo contemporáneo. Innovar supone inventar un producto nuevo, un nuevo modo de producir, una nueva estructura organizacional, pero esto también implica que la creación supone un poco o alguna manera de desorden y un poco de flexibilidad que deja algún lugar al azar. La innovación requiere entonces que los directivos dejen voluntariamente un poco de desorden un poco de improvisto en las organizaciones. Se trata en cierto modo, de actualizar la incertidumbre del futuro en el funcionamiento de las organizaciones. Querer dominar completamente la estructura de una organización por no soportar un cierto nivel de incertidumbre a través de un estricto control, la definición exacta de los puestos de trabajo, y los procesos de la empresa, responde al mismo error de querer planificarlo todo para dominar el futuro desconocido. Querer dominar el futuro es imposible, no está en la estructura natural de la vida y los seres humanos. En términos de una acción comunicativa entonces, se hace necesario pasar de una 105 lógica comunicativa de la previsión, a una lógica comunicativa de la anticipación, es decir, una concepción distinta del rol de la comunicación organizacional, en la que esta contribuye con las organizaciones comunicando el valor de la anticipación más que el de previsión para prepararse para lo imprevisible. Intentemos un ejemplo hipotético, en el que una empresa u organización por ejemplo, se debate en una disyuntiva tratando de resolver un enigma relacionado con la duda de cuál de los dos contratos debería aceptar para atender a una oferta de trabajo. Desde la concepción clásica y la lógica preventiva, entraríamos en una serie de análisis de valoración de la una y otra empresa, de beneficios y posibilidades entre las dos, de rentabilidad, de factibilidad y riesgo, etc., pero desde la lógica anticipatoria podríamos comprender que lo importante no reside afuera, sino adentro, es decir en la propia organización, la misma que debería analizar su forma de pensamiento, su filosofía, su razón de ser, sus propias expectativas y aspiraciones, sus sueños, y cómo se valora ella misma para comprender e interpretar lo que quiere vivir y confrontar. De este modo, pasamos de un paradigma clásico preventivo que nos mantiene en la pregunta ¿qué elegir? A un paradigma anticipatorio que nos formula la pregunta ¿cómo podemos sacar partido de la nueva situación? La palabra anticipación no significa aquí que se trate de conocer el futuro, sino más bien de interrogar el presente. El rol de la comunicación en las organizaciones en este punto es encontrar la información que generalmente está disponible pero no visible. El reto es precisamente hacerla reconocible, ponerla al alcance de todos y que todos lo puedan comprender. Un caso interesante al respecto es el señalado por Emmanuel Todd (1978), quien en el libro la Caída Final, anticipa con una diferencia de 10 años el derrumbamiento del sistema soviético y cuando en el año 1990 se le preguntó, qué era lo que le había permitido hacer tal sorprendente predicción, respondió: “Yo había observado que la Unión Soviética era el único país del mundo en el que aumentaba la mortalidad infantil” (Jarrosson 1994, p. 52). Pues esto, no significa ninguna suerte de esoterismo o ciencia paranormal, simplemente explica la aplicación de una lógica anticipatoria basada en una determinada información. 106 3.4.2. Niveles de complejidad para abordar la realidad en la organización El desafío de la complejidad que nos lanza la realidad, se reconoce en los diferentes niveles en los que se puede uno situar para abordar y entender esta realidad. Cabe en este punto, reflexionar sobre que entendemos por realidad, con el propósito de asumir su análisis desde la complejidad. Al respecto y siguiendo a Aristóteles (Obras Selectas, 2012) Todo acto de pensar es un proceso de identificación e integración. Los seres humanos percibimos una mancha de color al integrar la evidencia que nos da la vista y el tacto, aprendemos a identificarlo como un objeto sólido. Aprendemos a identificar una mesa, y aprendemos que la mesa está hecha de madera, ésta a su vez, que está hecha de células, y que las células de moléculas y las molécula de átomos. A través de este proceso, la tarea de su mente es dar respuesta a una sola pregunta: ¿qué es? y su medio para establecer la veracidad de sus respuestas es la lógica. Y la lógica descansa sobre un axioma: que la existencia existe. La lógica según Ayn Rand (2009) es el arte de la identificación no contradictoria. Así, una contradicción no puede existir, por lo tanto no es real. En átomo es él mismo, igualmente sucede con el universo. Ninguno de ellos puede contradecir su propia lógica, es decir, su propia identidad, ni puede una parte contradecir el todo. “A” es “A”. Ningún concepto que el hombre se forme puede ser válido a menos que lo integre sin contradicción con la suma total de su conocimiento. Llegar a una contradicción es confesar un error en su pensamiento, mantener el error de manera intransigente, es negar la existencia real de su propia mente y desterrarse a sí mismo del reino de la realidad. Ahora, si bien la realidad existe, hay que reconocer que desde una visión compleja, existen en efecto, diversos niveles o formas de entender la realidad. Existe por ejemplo una realidad material, una realidad de las sensaciones y una realidad de las ideas. Si consideramos por ejemplo un ejemplar de la novela Nuestra Señora de París de Víctor Hugo, se trata de dos objetos diferentes, compuestos de átomos diferentes. Según el mundo de las ideas, este libro se caracteriza por su contenido, se trata pues, de un único y mismo libro. Según el mundo de las sensaciones, los dos ejemplares son idénticos puesto que nos dan la misma sensación, no obstante, pueden diferir en el olor, en la impresión, en los caracteres de imprenta, etc. Así, pues, ninguno de estos modos es más justo o más falso que los otros, se trata simplemente de modos, formas o niveles de abordar la realidad. 107 Esta representación de la multiplicidad de los niveles en el modo de abordar se aplica a numerosos campos, y entre esos a la de la comunicación organizacional. Antes de hacer las correspondientes analogías, observemos por último que la obra de Víctor Hugo, Nuestra Señora de País, no es la famosa catedral Nuestra Señora de París. Sucede que al interior de esos enunciados coexisten varias representaciones y esa realidad es permanente, pues, las percepciones se forman a partir de las sensaciones. Las emociones a partir de las percepciones, la toma de conciencia a partir de las emociones, etc. Cada nivel se forma a partir del nivel precedente. Ahora, desde las diferentes concepciones que hasta aquí se han hecho en función de las teorías del caos y la complejidad, la realidad es de hecho mucho más compleja. Cada nivel puede influir en el nivel inferior y viceversa. En un sentido por ejemplo: una emoción puede modificar una percepción, una toma de conciencia, modificará una emoción, etc., y así, entendemos por ejemplo, una visión de los diferentes niveles de organización de la materia, como señala Jarroson (1994): Figura 19 Niveles de organización de la materia Nivel 1: partícula Nivel 2: átomo Nivel 3: molécula Nivel 4: célula Nivel 5: órgano Nivel 6: organismo Nivel 7: cuerpo social Nivel 8: población Nivel 9: género humano Nivel 10: ecosistema Fuente: JARROSSON, Bruno. (1994) Dirección estratégica y su filosofía. Ed. Deusto, Bogotá. Debe observarse en el ejemplo anterior que si bien de las partículas se forman los átomos, y que de los átomos las moléculas, que las moléculas dan sentido a las células, etc., etc., lo que da sentido al orden y a la estructura del nivel inferior es la forma y complejidad de la que se compone el nivel superior. Así, Los órganos no tendrían sentido si no sirvieran para formar un organismo. Con el mismo criterio podemos entonces realizar las correspondientes similitudes con los niveles de organización de la empresa, o si se quiere, de los distintos niveles de organización de la organización. 108 Figura 20 Niveles de organización Nivel 1: Nivel Operativo (nivel de la materia) Nivel 2: Nivel de Producción (nivel de planificación) Nivel 3: Nivel de Gestión (nivel de establecimiento de objetivos) Nivel 4: Nivel de Evolución (nivel estratégico, desarrollo y adaptación) Nivel 5: Nivel de Mutación (nivel de perspectiva y cambio de estado) Fuente: Gráfico explicativo de elaboración original 3.4.3. Gestión de la comunicación para la organización en la complejidad Las decisiones en la organización se toman y sólo son posibles a través de una estructura comunicativa. Esta estructura comunicativa es a su vez una estructura lingüística, los efectos y consecuencias, así como los resultados de esas decisiones, están en función de esas estructuras. Como hemos visto, la organización es en sí mismo una estructura que funciona como un sistema, todas las partes están organizadas de tal manera que cada una de ellas tiene su influencia en las otras y en el todo. Por otra parte, en la organización se dan dos tipos de procesos, unos que son repetitivos y otros que son consecutivos, es decir, por una parte es necesario repetir las operaciones para mantener el sistema trabajando constantemente en sus propósitos y objetivos, por otra parte, sus procesos están orientados ya sea implícita o explícitamente, en la búsqueda de mejoras e innovaciones para adaptarse a los cambios y mutar, ya sea progresivamente o bien en un momento dado, intempestivamente según las fuerzas del entorno y el medio ambiente. La comunicación sirve entonces para atender según sea el caso, una o más de estas circunstancias y dar a conocer a todos los actores involucrados en estos procesos, cual es la dirección de las acciones comunicativas. Para atender estas circunstancias que no dejan de ser inciertas y complejas, la organización requiere del establecimiento de algún tipo de orden, la mente del hombre no está preparada, al menos hasta ahora, para soportar el desorden y el caos, necesita recursos, herramientas y métodos para enfrentarlos, esa es su naturaleza. La comunicación organizativa, es quizás el principal recurso para apaciguar el impacto que generan los embates de la incertidumbre y el desorden amenazando a la organización con llevarla a un estado de desorden y caos. Veamos cómo funcionan estas ideas en la práctica. 109 Una decisión, que no es sino una acción comunicativa (Jarroson, 1994), tiene por lo general consecuencias a diversos niveles de la organización. No se puede disociar la ecología (nivel 10) de la economía (nivel 7). Esta diferencia de niveles introduce un elemento de complejidad. La organización es a la vez un conjunto de átomos y un sistema en mutación. La comunicación de un directivo puede, también, situarse a diferentes niveles según sea el caso de incertidumbre y complejidad, para asegurar el orden establecido y por tanto, la estructura comunicativa o lingüística en este caso irán en ese sentido, es decir, promueven el orden, o por el contrario se confabulan con el caos y en consecuencia con los problemas. Un directivo puede pensar que su estructura comunicativa es indiferente para los destinos de la organización, sin embargo y como hemos visto, el efecto mariposa (Ibañez, 2008) estudiado y analizado hasta aquí por ejemplo, significa que un aleteo dado por una letra impuesta en un adhesivo, una palabra generada en una orden, o bien un gesto dialogado, sensibilizan las condiciones iniciales en donde tiene lugar el origen de un fenómeno, en este caso comunicativo, y por tanto pone en peligro el horizonte temporal del fenómeno o proceso, hasta que el mismo se hace impredecible y por tanto complejo y quizás caótico. Otro caso en el que se evidencia la importancia de la comunicación organizativa para cada uno de los niveles de la organización es por ejemplo cuando un directivo gestiona la complejidad al nivel de la estrategia y se apasiona por la prospectiva y el cambio. Estos directivos piensan en el logro y el alcance de los resultados, sus acciones de comunicación se adaptan y son flexibles, según Jarroson (1994), la mayor atención y preocupación del director de la empresa por el nivel de mutación y del cambio, es un buen medio de desbaratar las paradojas nacidas de la interferencia de los diferentes niveles que interactúan en la organización, cosa que por otro lado no es si no, lo que en términos de las teorías del caos y la incertidumbre se conocen como las ya nombradas en este estudio como estructuras disipativas. De acuerdo con ello, la mayor parte de las estructuras físicas, químicas u organizacionales son estructuras disipativas, con este término Prigogine (19840 se refiere a la naturaleza contradictoria de muchos sistemas y alude a la paradoja de que el desorden puede ser la fuente de un nuevo orden (Spire, 2000). 110 3.4.3.1. Comunicación, disipación, energía y auto organización En este caso, la disipación se refiere a un proceso en el cual la energía se disipa en forma gradual sin que esto signifique la pérdida total ocasionando la desaparición o la muerte de un sistema, el cual solo abandona su estado actual para reorganizarse en una nueva estructura y adaptarse al cambio. En este sentido, la organización considerada como un sistema abierto disipa energía a través del tipo de comunicación que emite y según el nivel en el que se desenvuelve. La comunicación con el entorno le permite a la organización intercambiar materia y energía con el medio ambiente dada su condición de ser un sistema abierto. Esta disipación de energía le pone a la empresa u organización en una situación inestable o precaria, lo que en la teoría del caos se conoce como una situación fuera del equilibrio. Esto, bajo un correcto ejercicio deductivo, significa que la organización no puede mantenerse si no recibe un aporte de energía del entorno. Esa energía como hemos señalado, puede tener diversas formas como por ejemplo energía eléctrica, flujos de dinero, conocimientos y lo más importante: información. Al fluir materia y energía desde y hacia las empresas, estas pueden organizarse y establecer su propio orden de funcionamiento. Ese orden es vital para el funcionamiento en sus mercados y en sus ambientes, y está determinado por su estructura y sus jerarquías, en este caso por sus niveles, sus normas, políticas, estrategias, filosofías, etc., y eso depende del más alto valor en comunicación. Sin el aporte continuo de la comunicación y un mínimo de orden, las organizaciones no podrían sobrevivir e irían a la quiebra, y esto tanto para las organizaciones públicas o privadas. El orden es la búsqueda incesante de la certidumbre, certidumbre que asegure la estabilidad del sistema. Si no existiera cierta estabilidad, todos los miembros o partes del sistema, estarían preocupados de sobrevivir al caos y nadie se ocuparía de llevar adelante los negocios y sacar adelante a la organización. Recordemos por otro lado, los conceptos de autopoiesis y auto organización (Varela, 2013) como aquella característica que tienen tanto las empresas como los organismos vivos para estabilizar el sistema. Esto se da en gran medida por lo que los entendidos en “complejidad” reconocen como “atractores” (Carbón, 2001). Un atractor puede compararse con el sumidero de una bañera que atrae las cosas hacia él. En una organización un atractor puede ser el afán de lucro, o bien en una institución pública el hacer posible el logro de sus objetivos sociales, en general, su filosofía, su misión o su visión. Pero también puede ser su cultura organizacional, sus valores o sus principios, y también el liderazgo de sus directivos, etc. (Costa, 2007, citado en Riter, 2013). 111 La autoorganización en el contexto de ambientes turbulentos, complejos, inciertos y finalmente caóticos, es la capacidad que tienen las organizaciones, en un sentido darwiniano, para adaptarse a los cambios y sobrevivir en escenarios destinados para los más aptos y más competitivos. 3.5. La comunicación compleja y los desafíos del Dircom La palabra dircom es una fusión de los términos director y comunicación, y se viene utilizando desde hace algunos años para señalar la función del director de comunicaciones de una organización. Al parecer el término se le atribuye a Joan Costa (2007) un consultor especializado en la materia de comunicación. Esto, como una nota que no exige más aclaraciones en este trabajo por no ser motivo determinante en el objetivo del estudio. Sin embargo, lo que aquí nos interesa es saber cuáles son las implicaciones tanto del sujeto como de la función frente a la complejidad. Al respecto diremos que tomando en cuenta que la tarea más importante de la comunicación en las organizaciones hoy en los mercados interconectados es crear y mantener dialogo entre los diferentes actores alrededor de la organización como son sus clientes, sus audiencias, sus empleados, la comunidad, el gobierno, etc., la tarea también fundamental del dircom será crear y gestionar procesos comunicativos de interactividad. Si bien algunas funciones especializadas siguen siendo necesarias como la publicidad y las relaciones públicas para la transferencia de mensajes, es indudable que los sistemas de comunicación seguirán creciendo y desarrollándose en virtud de la necesaria condición de interconectividad creciente en el mundo globalizado. La interconectividad será el mayor impacto en las organizaciones (Ritter, 2013). Mientras el foco de comunicación ha estado concentrado en los últimos años en los grandes medios de comunicación masiva como los periódicos, la televisión y en los últimos quizás 10 años en el internet, en el futuro cercano el mayor cambio en el mundo será la conectividad. Esto significa que habrá un complejo y complicado entramado de redes para contactarse y conectarse, compartiendo y construyendo en forma incremental estrechas relaciones con los clientes, los consumidores las audiencias y los públicos, desarrollando los más variados medios tecnológicos de comunicación aún no imaginados. Como resultado de esto, queda claro que el encargado de las comunicaciones, tiene un botón de comando de delicadas características en la nave empresarial. Las miradas se concentrarán en la forma de tomar las decisiones para reconocer los niveles de complejidad. 112 A él le corresponde entonces, observar la analogías de las ciencias de la complejidad y las teorías del caos en relación a los sistemas y procesos de comunicación. El gran cambio en la cultura del dialogo, es que constantemente se verifican necesidades y demandas recíprocas, ya no será suficiente únicamente informar a través de las relaciones públicas y la publicidad, la retroalimentación y el feedback obligarán a aprender una nueva forma de percibir y escuchar, y por tanto una nueva forma de entender la realidad. El punto principal de todo esto, es la velocidad y la precisión, las cosas se van dando en tal manera vertiginosa, que las necesidades de información y comunicación serán en tiempo real. 3.6. Orden y caos a la vez, caorden en la comunicación organizacional Al igual que el término dircom, aparece en escena el término caorden para designar una fusión de orden por una parte y caos por otra. Admitido en este punto que no hay orden absoluto ni caos total, admitamos que la progresiva vibración de caorden es como la condición preferida por los procesos naturales. El caorden puede definirse como un estado en cuya naturaleza coexisten matices de orden y caos. Y si admitimos que en la naturaleza se procede del caos al orden, podemos inferir que en los sistemas culturales, sociales y humanos, ese tránsito se da con alternancia cíclica y caracterizaciones difusas de orden y caos. Algunos han planteado que en el Universo puede existir un orden de órdenes (Eidos, 207), (teorías del todo, supercuerdas, fuerza vital cósmica) y un caos de caos, pero las investigaciones más actuales no comprueban ninguno de estos dos asertos; lo que tal vez exista es una cierta jerarquía caorden, que bien podría expresarse a partir de la noción de ciclos: un orden determinado en el ciclo “A” repetirá sus patrones en el ciclo “B”, de la misma manera que un caos determinado en el ciclo “A” repetirá sus patrones en el ciclo “B”. La jerarquía caorden se caracteriza por relaciones de co-dependencia de los sucesivos estados de caos y orden dentro de la dinámica natural de sus ciclos evolutivos. Los individuos incorporan al caorden sus márgenes de libertad, y es aquí donde las nociones de azar e incertidumbre se pueden concretar en una posibilidad de manejo del caorden, a partir de un adiestramiento en el manejo de la visión anticipatoria de los patrones que subyacen en los fenómenos de crisis. Una buena gestión de las crisis consiste en manejar apropiadamente los estados caorden: conocer, poco antes de atravesar el punto de bifurcación, hacia donde nos conduce el camino. 113 En un sistema complejo, el punto de bifurcación se define como un punto crucial que modifica la dinámica evolutiva del sistema; los puntos de bifurcación son los hitos en la evolución de los sistemas; en cada punto de bifurcación pasado hubo un tiempo en que existían varios futuros posibles, y a través de la iteración y amplificación de la bifurcación, el sistema optó por determinado camino; de esta manera los puntos representan, en nuestros sistemas evolutivos, las huellas de la irreversibilidad del tiempo. El tiempo pasado es inexorable, pero se recicla en el futuro mediante la realimentación, y eso es comunicación, que es atemporal y permanente. Esta condición de los sistemas confiere a las crisis la facultad de ser auto-renovantes en sí mismas; la realimentación es conocida por los científicos con el nombre de autopoiesis, y las estructuras autopoiéticas (Varela, 2007) se encuentran en un amplio espectro de la naturaleza, que va desde los remolinos de una corriente de agua, hasta la mancha roja del planeta Júpiter. Ilya Prigogine (1982), estudió el fenómeno del no equilibrio en la termodinámica, a sabiendas de que el equilibrio era considerado el estado de entropía máxima, donde las moléculas pueden estar paralizadas o moverse al azar (una forma de libre albedrío). Prigogine se preguntó lo que ocurriría en situaciones donde los sistemas sufran un gran bombardeo de energía desde el exterior, como sucede encomo algunas crisis, y fue aquí donde descubrió que había un orden que surgía del caos (Prigogine & Stengers, 1982). Prigogine descubrió que en los sistemas alejados del equilibrio no sólo se desintegran los microcomponentes de estos sistemas, sino que pueden aparecer sistemas nuevos. Y esta es una enseñanza básica para el análisis de la comunicación organizacional frente a la evolución de las crisis; cuando un sistema social o humano se desorganiza en forma de caos y exhibe un alejamiento excesivo de su equilibrio inicial, puede generar un nuevo sistema. Pero lo que asombra aquí es la posibilidad de que los sistemas en crisis puedan organizarse autónomamente; muchos y variados ejemplos tiene la ciencia del caos para ilustrar, en el mundo de la física, la química, la sociedad y la biología, esta condición de los sistemas complejos: la organización social de las termitas, la organización de los autos en un caos de tránsito, el crecimiento en el laboratorio de la reacción Belousov-Zhabotinsky (Eidos, 2007), la organización de las personas cuando salen de un espectáculo público, la manera en que se organiza una comunidad para hacer una revuelta, todo ello en el marco de algún tipo de comunicación compleja. 114 3.7. La comunicación organizacional en la sociedad compleja y de la información Una de las nuevas formas de llamar a la sociedad posindustrial en los últimos años ha sido utilizando el término de emergente (Martín, 2004), pero muchos autores coinciden en afirmar que el nacimiento de esta sociedad posindustrial está también acompañado de un nuevo sistema o una nueva forma de generar riqueza distinta a la que surgió en la Revolución Industrial. Esta nueva forma tiene un recurso básico y productivo y es el conocimiento. Irene Martín (2004) señala que son tres las características que marcan la expresión de la sociedad moderna: la sociedad de la información, la sociedad del conocimiento y la sociedad del aprendizaje. Estas expresiones son sin duda las que evidencian las transformaciones más importantes que se han venido dando y que seguirán marcando el destino de las sociedades en el mundo entero. Alrededor de estas expresiones se han consolidado y cobrado importancia otras ideas que hoy adornan todos los libros y tratados de las disciplinas sociales, económicas y administrativas. Así se escucha con frecuencia términos como talento humano, organización inteligente, sociedad del conocimiento, sociedad que aprende, organización que aprende, economía del conocimiento, etc. (Senge, 2005). Un elemento básico en esta economía de la información y el conocimiento es el de las empresas que aprenden o el de las organizaciones inteligentes. Es en este marco de las empresas inteligentes donde, según García Jiménez (2002, citado en Martín 2007), adquiere mayor sentido una correcta gestión de la información; pero hoy se exige no sólo una eficaz gestión de la información, sino que esta se ha de convertir en conocimiento. Por lo tanto, es pertinente la conexión de la gestión de la información con la gestión del conocimiento. En ella, se le asigna un importante papel a la comunicación. En las organizaciones que aprenden, los responsables de comunicación deberán, en principio, pensar en instrumentos que faciliten el acceso a la información, en tecnologías adecuadas y en métodos de reconocimiento de fuentes de información de valor. Su objetivo es manejar un conocimiento que debe generalizarse y que pueda ser transferido a través de todo tipo de espacios en los que se expongan los saberes adquiridos por los profesionales e implicados en el descubrimiento de las soluciones a todos los problemas propios del funcionamiento de una organización, como afirman Cayuela y Guerra (1997, citado en Martín 2007). 115 Una organización que aprende, tal y como indican García Echevarría y Val Núñez (1995, citado en Martín, 2007)), es una organización que gira en torno a los equipos de trabajo, al aprovechamiento racional de los recursos humanos, a la flexibilidad y tensión creativa, a la implicación de los profesionales en una cultura corporativa innovadora e integrada en la sociedad, donde priman factores como el just in time, la calidad, la eficacia, la continua mejora en los procesos, y donde la información, la comunicación y el conocimiento ocupen un lugar predominante. Sin embargo, el cambio que implica para las empresas convertirse en organizaciones que aprenden cuenta con importantes obstáculos que la tornan compleja. La evolución cultural que requiere avanzar hacia una cultura basada en conocimiento es, sin duda, la más costosa. Una vez atravesada esta barrera, encontramos dificultades con respecto a la generación, difusión, transferencia y socialización de información y el conocimiento. Así, los estudios realizados en los ámbitos académico y empresarial revelan que las barreras más importantes con las que se encuentran las organizaciones para convertirse en organizaciones que aprenden, a través de la gestión del conocimiento, tienen que ver sobre todo con la educación, no en vano Kaplan y Norton (2002) autores del famoso concepto de Balanced Scorecard, que busca elaborar una estrategia de optimización en la gestión de las organizaciones, plantean como la base para alcanzar la eficiencia empresarial, la formación, la educación y la constante capacitación y el desarrollo de los empleados y colaboradores. A esto se suman otros aspectos como por ejemplo los que señala Irene Martín (2007): Dificultad para la evolución de la cultura interna. Esto impide el cambio de comportamientos; por lo tanto, genera incapacidad para participar, compartir, colaborar. Dificultad individual para la identificación de la información relevante. Carencias individuales y grupales de conocimiento y brechas de competencias organizacionales lo que impide la creación de conocimiento organizacional mediante el aprendizaje. Dificultad para considerar el aprendizaje organizacional como estrategia. Dificultad en la participación para la creación e nuevo conocimiento. Falta de vías para optimizar los tiempos d captación de competencias. Falta de espacios, canales y herramientas adecuado para almacenar, distribuir y permitir el acceso al conocimiento y la falta de indicadores que faciliten la medición de los activos intangibles de la empresa. Pero sobre todo, la falta total de conocimiento para poder afrontar la incertidumbre y la complejidad. 116 Pero ¿cómo puede la comunicación organizacional facilitar la adaptación de las organizaciones que aprenden y cómo puede la comunicación favorecer la permanencia de las organizaciones en la complejidad y el caos? Esa es finalmente la cuestión. 3.8. La comunicación organizacional finalmente favorece la complejidad Para la primera y más importante de las barreras, la relativa al cambio cultural requerido, la comunicación deberá ejercer su función como formadora de una nueva cultura organizacional. La comunicación organizacional es un proceso básico para apoyar y lograr la evolución cultural necesaria en la organización en su camino hacia una cultura de innovación basada en el conocimiento de todo lo que significa navegar en las aguas del caos y la complejidad. Así, ya que la cultura organizativa es crítica para el éxito y vitalidad de proyecto de gestión del conocimiento, será fundamental conocer los parámetros que la constituyen y determinan, para contribuir, en la medida de lo posible, a las modificaciones que permitan alcanzar funcionamientos más dinámicos. Las ideas acerca de la organización siempre se basan en imágenes o metáforas implícitas que nos hacen ver, entender y manejar las situaciones de un modo particular. Einsten decía (Falco, 2013) que formular preguntas y posibilidades nuevas, ver problemas antiguos desde un ángulo nuevo, requiere de imaginación creativa y es lo que identifica el verdadero avance de la ciencia. Este paradigma en el que, el pensamiento complejo lo estable, lo circular, lo determinado es substituido por la visión de un universo en transformación permanente, donde se conjugan el orden y el desorden, el equilibrio y el desequilibrio, lo previsible y lo imprevisible, lo programable y las bifurcaciones aleatorias. Acepta la existencia de estos pares dialógicos y comunicativos, pares que asocian dos términos a la vez antagónicos y complementarios, como algo natural en las organizaciones y no como síntoma de enfermedad. Aspira a un conocimiento multidimensional y globalizante, toma en cuenta las diversas dimensiones de una realidad y las interacciones que las unen y por tanto tiene que ser asimilado por la organización que aprende, con el compromiso de que la comunicación organizacional encausará esos propósitos de manera propositiva. Los propósitos encausados por la comunicación organizacional, entonces se concentran prioritariamente en los principales postulados del caos y la complejidad. Como hemos visto a lo largo de este estudio, la teoría del caos se sostiene básicamente en estas tres reglas: 117 1. Aunque un sistema caótico empiece en perfecto orden, en algún momento terminara disolviéndose en un desorden total. 2. Los sistemas caóticos tienen una extrema sensibilidad a las condiciones iniciales. Esto significa que una variación ínfima en las condiciones iniciales, desemboca en una gran variación final y 3. La evolución de un sistema caótico, se puede predecir con alta probabilidad en el corto plazo, más allá de eso, su comportamiento es errático. 118 CAPÍTULO IV CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES La organización vista como un sistema y bajo las múltiples consideraciones y los correspondientes análisis realizados, es considerada una estructura errática, caótica, incierta y compleja. Hemos llegado a esas conclusiones gracias a la deducción, el análisis y la síntesis que han sido la base metodológica de este trabajo. Implícitamente se han establecido una serie de premisas cuidando la estricta aplicación de una metodología, lógica, sistemática y secuencial, lo que conlleva a determinar una serie de premisas descriptivas para afirmar que primero: la organización como tal es un sistema abierto, recibe y proporciona energía y al igual que un ente vivo, está sujeta a unas leyes físicas, matemáticas y biológicas. La organización está sujeta a la segunda ley de la termodinámica, la entropía, y por tanto es un sistema que tiende al equilibrio, al orden y al desorden. La comunicación organizacional por su parte es un subsistema de la organización como tal, es una de sus partes más importantes y uno de sus insumos en los flujos de energía, como tal, ese subsistema es influenciado por los demás elementos y esta a su vez influye en las partes y en el todo. Por lo tanto, genera y recibe caos, complejidad e incertidumbre. Genera orden y propicia autoorganización a través de la planificación, la coordinación, la dirección, la integración, la organización de sus piezas y elementos claves, así como el control, pero esta a su vez genera desorden, le persigue la entropía, es sensible a las condiciones iniciales. Más allá del horizonte temporal lo qué se dice, cómo se dice, cuándo se dice, etc., se vuelve impredecible y con una alta probabilidad hacia el error , por tanto, las acciones estratégicas se vuelven también poco predictibles, de ahí la necesidad precisamente de una actitud más anticipatoria. La organización se mantiene estable a través de una norma, una orden, una política bajo el manual de procedimientos y como veíamos en uno de los niveles de la organización, eso es más bien temporal. Una vez que la comunicación trascienda al nivel inmediato sea por arriba o sea por debajo de la jerarquía, entrará en un espiral o bucle de retroalimentación, hasta sobrepasar su horizonte temporal y lo que a partir de ahí suceda, únicamente generará una suerte de inestabilidad, incertidumbre y caos. A esto se suman las fuerzas externas aparentemente aisladas desde el punto de vista tradicional y mecánico, sin embargo, desde las nuevas ciencias del caos y la complejidad, pertenecen al supra sistema en la visión de que todo está interconectado: uno influye en el entorno y el entorno influye en uno. 119 Tal ha sido el impacto del sonado efecto mariposa, que es el que ha servido de hilo conductor para defender la idea en este trabajo, en el que como hemos anunciado constantemente, los sistemas dinámicos no lineales se caracterizan por el hecho de que pequeñas variaciones en las condiciones iniciales pueden redundar en enormes variaciones en los resultados finales. En este tipo de sistemas, los flujos de variación están expuestos a una infinidad de perturbaciones. Tanto en la ciencia como en la vida, es muy sabido que una cadena de sucesos puede encaramarse a un punto crítico, que abultará al final los cambios insignificantes. Y el caos denota que tales puntos se hallan por doquier, esos son los espacios fases por donde la comunicación organizacional se difunde. En sistemas como el tiempo atmosférico, por ejemplo, la dependencia sensitiva de las condiciones iniciales es una consecuencia inevitable de cómo las escalas pequeñas se entrelazan con las grandes. En la analogía organizacional esto quiere decir que cualquier cosa que se diga, por pequeña e insignificante que sea, puede ocasionar un vendaval de enormes consecuencias en el futuro de la organización. En consecuencia, la comunicación organizacional deberá considerar el rol de los llamados atractores extraños. Los movimientos caóticos ocasionados de la organización considerada como un sistema nolineal, se transforma en un patrón de comportamiento llamado atractor extraño que siendo una especie de punto gravitacional, atrae a sus territorios a través de los mensajes, la información y la comunicación en sí, a todos los acontecimientos cercanos que afectarán a la organización disipando energía, de tal manera que tarde o temprano, alcanzará el equilibrio o bien su más alto grado de entropía. Un estado de desorden ocasionado por la incertidumbre de un mensaje. Según esta ley, la estabilidad y el orden de la organización pueden aumentar, pero a condición de que el desorden en el medio ambiente aumente en una proporción mayor. Esto es lo que le sucede a la empresa. Al final en este estudio, definimos a la empresa como un sistema ordenado y que gracias a la gestión comunicativa puede sostenerse contra la tendencia al desorden y alcanzar sus objetivos. El sistema de la organización debe convertir energía partiendo de una forma de energía desordenada. De esta manera la organización como sistema puede satisfacer el requisito de que la cantidad de desorden aumente, mientras que al mismo tiempo, aumenta el orden en sí mismo y en todos sus subsistemas. La comunicación por su parte facilita la idea y concepción de orden que es inherente al hombre puesto que es una condición necesaria de todo lo que la mente puede comprender. 120 Entonces, la entropía trata a la organización en forma global y bajo esa perspectiva deductiva, consideramos que el gran agregado de elementos que hemos agregado en este trabajo, pueden tener una serie de propiedades que no pueden tener una pequeña muestra de ellos, y por tanto, la lucha por el sitio y la comodidad, da como resultado, un orden elemental. Ese es, el estado de la cuestión. 121 BIBLIOGRAFÍA 1. Aguilar, A. (2012). Teorías del caos y lingüística: aproximación caológica a la comunicación verbal humana. 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