Tusculanas; Marco Tulio Cicerón

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Latín y Cultura Clásica
Introducción −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Pág.1
Biografía −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Pág.1
Cicerón y la República −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Pág.2
Tusculanas −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Pág.4
Filosofía Estoica −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Pág.5
Dialéctica −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Pág.6
Pitagóricos −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Pág.7
Bibliografía −−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−−− Pág.8
INTRODUCCIÓN
Es una de las figuras principales de las letras latinas. Cultivó todos los géneros literarios excepto la
historiografía, es decir, cultivó el género oratorio escribiendo tratados teóricos de retórica, así como discursos
pronunciados. Escribió obras filosóficas, es autor de una voluminosa colección de cartas, cultiva la
epistología, su poesía también fue importante, aunque nos quedan pocos versos suyos, tradujo también algún
texto de Platón. Cicerón fue un hombre de su tiempo, participó activamente en política, mantuvo una postura
comprometida y fue espectador del auge y del derrumbe de la República romana. En el siglo I a.C se conoce
como el "ciclo de Cicerón", ya que encarna el concepto romano de "humanitas", es una persona que se cultiva
políticamente e intelectualmente y entiende que debe proyectar su formación al pueblo romano, es decir, no se
puede separar al Cicerón político del escritor porque en todas sus obras existe el compromiso político, y es
precisamente su obra literárea la que le ha dado forma.
BIOGRAFÍA
Marco Tulio Cicerón
Arpino 106 a.C. − Formia 43 a.C.
Político y escritor 67 a.C.
Roma
Marco Tulio Cicerón nace en el año 106 a.C. en el seno de una familia ecuestre de la ciudad latina de Arpino.
Su padre, de salud enfermiza, se dedicó con poco éxito a la literatura pero, y quizá por eso mismo, se
preocupó de llevar desde bien temprano a sus dos hijos, Marco y Quinto, a Roma para mejorar su educación.
En Roma, Cicerón siguió las enseñanzas de dos grandes maestros del momento: Marco Antonio y Lucio
Craso, a los que posteriormente y en agradecimiento hizo protagonistas del tratado De Oratore. Entre el 86 y
el 84 asistió a las lecciones del poeta griego Arquias, al tiempo que se relacionaba con el poeta trágico Accio.
En torno a los veinte años escribió la que sería su primera obra, el tratado retórico De Inventione. En el año
81, a los veinticinco años de edad por tanto, pronuncia el Pro Quinctio, su primer discurso público, y al año
siguiente ya se atreve a acometer un caso de la mayor relevancia política cuando pronuncia su pro Sexto
Roscio Amerino enfrentándose a un protegido del dictador Sila. Tras ganar el proceso, en parte para eludir
algún tipo de venganza, en parte para pulir algunos defectos "asiáticos" de su oratoria, demasiada ampulosa,
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decide retirarse a Grecia y permanecer allí desde el 79 al 77 entre Atenas y Rodas, ciudad esta última donde
recibirá las enseñanzas de Molón. Tras regresar a Roma inició su carrera política ejerciendo en el 75 el cargo
de cuestor en Sicilia. La buena imagen que dejó en la isla le permitiría luego reunir con facilidad pruebas
contra Verres, que había ejercido el consulado allí mismo entre el 73 y el 71 explotando y humillando a los
sicilianos hasta límites insospechados. Así en el 70, al tiempo que desempeñaba su cargo de edil, denunció y
logró la condena de Verres, pese a tener enfrente a Hortensio Ortalo como defensor, que era el más célebre
orador del momento. Su éxito y las circunstancias en las que fue logrado aumentaron sobremanera su
popularidad en Roma y lanzaron definitivamente su carrera política: edil curul en el 69, pretor en el 66, cónsul
en el 63. Precisamente en el desempeño de su consulado descubrió y abortó la conjuración de Catilina, lo que
le valió la cima de la gloria política, pero le atrajo el odio de un sector importante de la sociedad romana. así,
en el 58 se ve abocado al exilio a consecuencia de una ley propuesta por el tribuno de la plebe Clodio, en
virtud de la cual se condenaba a todo el que hubiera condenado a muerte a ciudadanos romanos sin juicio
previo. Tras año y medio, ya en el 57, pudo el arpinate regresar a Roma gracias a la intercesión de Milón, otro
tribuno de la plebe. Con todo, las circunstancias políticas en Roma habían cambiado y distaban mucho de las
del 63, cuando él como cónsul y el senado controlaban la situación; era el momento del primer triunvirato
(César, Pompeyo y Craso) y las libertades de la República se resentían ante esta situación de dictadura
compartida. Aun así, en el 51 se hace cargo del gobierno de Cilicia, de donde regresa en plena guerra entre
César y Pompeyo. Tras muchas dudas acaba por inclinarse a favor de este último poco antes de que César lo
derrote en la batalla de Farsalia (48). Durante la dictadura de César (48−44) se avino a intentar algún
acercamiento al nuevo poder, pero sin participar activamente en la política, lo que le permitió dedicarse de
lleno a su obra filosófica y retórica. También en estos últimos años sufre diferentes desgracias familiares:
divorcio de Terencia (46) y muerte de su hija Tulia (45). Tras el asesinato de César en el 44 intenta recuperar
la libertad de la república y el poder del senado. Enfrentado a Marco Antonio, lugarteniente de César, logrará
en un primer momento resistirle el envite con la colaboración de Octavio, sobrino e hijo adoptivo del dictador;
pero la posterior alianza de Marco Antonio, Octavio y Lépido (antiguo jefe de la caballería cesariana) en lo
que sería el segundo triunvirato, le resultará mortal y pagará con su vida a manos de unos sicarios los ataques
dirigidos contra Marco Antonio en sus Filípicas.
En cuanto a su formación filosófica, estudió con el epicúreo Fedro, tomó cursos con el estoico Diodoto,
gracias al académico Filón se inició en la filosofía Platónica. Leyó a Jenofonte, a Aristóteles (en especial La
Retórica, obra que servirá de fundamento a sus tratados destinados al arte propio del abogado, De Oratore ).
Su postura ecléctica, es fruto, precisamente, de su variada formación.
Cicerón hablando en el Senado según el pintor Cesare Maccari (1840−1919) Roma
Cicerón y La República
La obra de Cicerón es vasta, muchos de sus libros han sido escritos en el exilio en tiempos de reveses
políticos, la mayor parte de su producción literaria data de tres años antes de su muerte. En general, sus obras
están ambientadas en el período de esplendor de la República Romana.
Su contribución filosófica ha sido también grande, simplemente referiremos la labor que lleva a cabo Cicerón
adaptando y moldeando el latín a fin de esta lengua exprese y refleje los términos filosóficos griegos.
Cicerón, conocido como "el príncipe de los oradores romanos", fue un escritor muy estimado por los
pensadores del humanismo. Sus obras ejercerán una influencia muy grande en este movimiento.
Entre sus obras encontramos: La República, De Las Leyes, De los fines del Bien y del mal, De Senectude;
Cuestiones Tusculanas, De la naturaleza de los dioses; De la amistad; De los deberes;
De su producción, La República, fue una de las obras que despertó gran interés en la Antigüedad. Escrita en el
años 51 a.c., la acción se sitúa en el año 129 a.c.; en plena época de decadencia Cicerón opta por alejarse de
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los sucesos que llevarán a la muerte definitiva de la república e irá hacia atrás en busca de los tiempos de
esplendor. Cuando aún se conservaba completa esta obra tuvo muchos admiradores Lactancio, San Agustín
quienes al citar párrafos enteros o al comentar algunos fragmentos lograron conservar parte de este diálogo
cuando se perdió alrededor del siglo VII. Fueron vanos los esfuerzos de los humanistas del Renacimiento
tendientes a recuperarlo o a reconstruirlo. El mérito de su hallazgo corresponde al Cardenal Angelo Mai,
bibliotecario del Vaticano que
en noviembre de 1819, encuentra un palimpsesto (manuscrito borrado y escrito encima) que contenía en forma
manuscrita y defectuosa parte de la obra perdida.
El diálogo está conservado en forma incompleta, en los fragmentos que quedan vemos que Cicerón, siguiendo
el modelo literario platónico, hace dialogar a los más destacados romanos Escipión, Lelio y a eximios juristas
como Quinto Mucio Escévola, Manio Manilio y Rutilio durante las Ferias Latinas del año 129 a.c.
Las opiniones de Cicerón aparecen solamente en los preámbulos que hay ante de cada una de las tres jornadas
que duran esas ferias latinas. En general, la obra intenta demostrar que la superioridad de la constitución
romana no se debe a un solo hombre sino que es fruto de la experiencia de muchos siglos y del esfuerzo de
hombres virtuosos.
En la primera introducción, Cicerón sostiene que en los asuntos políticos la práctica es superior a la teoría.
Aquí reside la originalidad y el mérito de esta obra sobre la República de Platón. Para el romano la virtud más
excelsa es la de quien se esfuerza por ejercer el gobierno de la República. Cicerón contrapone esta idea al
egoísmo de los epicúreos, antagonistas de este noble ideal de sacrificarse por la patria.
En el preámbulo a la segunda jornada trata sobre la educación cívica y las mores maiorum, herencia de los
antepasados. Parte de la razón humana que permite realizar la justicia compensando y superando la debilidad
natural del hombre en comparación con otros animales.
En el tercer proemio, que sólo conocemos a través de San Agustín, se dedicaba a criticar la decadencia moral
de su época. Comenzaba recordando el verso de Ennio sobre el fundamento moral del poder de Roma: "La
República romana se funda en la moralidad tradicional de sus hombres". Así, los hombres virtuosos
deben ser el ejemplo de todo el pueblo.
La Res pública alude a la gestión de los asuntos públicos, tiene que ver con la vida en comunidad y con la
existencia de un derecho común que liga a un pueblo. No debe confundirse con una forma de gobierno, ya que
Cicerón trata sobre ellas en particular. Siguiendo el esquema aristotélico, distingue entre formas puras
(monarquía, aristocracia, democracia) e impuras (tiranía, oligarquía, demagogia). En la práctica, ninguna de
estas formas puede resultar perfecta por sí, de allí que proponga la elección de formas mixtas. Cuando se trata
de la República, lo importante no es tanto la forma de gobierno que se adopte sino la virtud de los hombres
que la gobiernan.
Frente al idealismo platónico, Cicerón opone una teoría realista fundada en la historia y en la experiencia del
pueblo que ha asumido un indiscutible protagonismo histórico: Roma.
El mérito de su pensamiento es haber sabido insertar una reflexión pragmática , fundada en la experiencia del
propio pueblo, dentro de una alta visión de la vida política como parte del cosmos.
Es esta humanidad la que quiero rescatar para terminar. Recordando las palabras del historiador Indro
Montanelli "Lo que hizo grande a Roma no es que haya sido hecha por hombres diferentes a nosotros, sino
que haya sido hecha por hombres como nosotros. Creo que el daño más grande que pueda hacérseles es
silenciar su humana verdad...... Roma fue grande no porque los héroes de su historia no hubiesen cometido
delitos sino porque ni siquiera esos delitos pudieron mellar su derecho a la preeminencia..."
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Tusculanas
Dejando a un lado su faceta como orador en la medida de lo posible, sus tratados de filosofía destacan, más
que por constituir una aportación original al pensamiento filosófico de la antigüedad, por verter al caudal
latino el importante y abundante léxico filosófico griego con la creación de toda una larga serie de
neologismos, calcos lingüístico, etc., que sirvieron para enriquecer una lengua como la latina, con importantes
carencias en aquella época a la hora de expresar el pensamiento filosófico. Es en este sentido y no en otro que
cabe interpretar las Tusculanas : reelaboración, adaptación, "traducción" de un pensamiento previo griego.
En el caso concreto la fuente directa de la que parece haber surgido esta obra no sería otro que el Sobre el
Alma de Dicearco, aunque hay también toda una serie de fuentes menos claras, cuya pista no es tan fácilmente
rastreable pero igualmente constatable (Filón de Larisa y Eudoxo de Alejandría y su visión del topos
patológico de la filosofía helenística, Posidonio...). Como quiera que fuera hay que advertir que el carácter
ecléctico de la obra, así como su estructura oratoria, excluyen una única fuente..
En definitiva el hecho de que Cicerón use compendios y epítomes de sus colaboradores al mismo tiempo que
elude hacer citas concretas hace imposible el rastreo de las fuentes concretas.
A diferencia de la mayoría de los tratados filosóficos ciceronianos, que en el título aluden al tema tratado o a
la persona a la que está dedicada la obra (Hortensio, De Natura Deorum...) en este caso aparece un título que
nada tiene que ver ni con el tema ni con los contenidos, sino simplemente el nombre de la finca que el arpinate
poseía en Túsculo. Parece probado que en el año en que escribió esta obra, asistieron numerosos jóvenes
romanos (v.g. Dolabela) a dicha finca para aprender de sus dotes como orador. Una razón más que podría
justificar la falta de concreción del título es lo heterogéneo de los temas tratados; y es que a diferencia de la
unidad temática de otros tratado filosóficos suyos aquí cada libro plantea y trata de resolver de modo
monográfico un tema distinto. No obstante, sí que existe un tratamiento común de fondo: la sabiduría como
único camino para alcanzar la felicidad.
La fecha de su composición es posterior al De Finibus Bonorum et Malorum pero anterior al De Natura
Deorum , la compuso entre finales de Mayo y principios de Agosto del 45 a.C. en jornadas que iban de sol a
sol y con la ayuda de una pléyade de ayudantes que resumían las obras que el habría de leer.
En cuanto al contenido cabe decir que se trata de una obra escrita en cinco libros, cada uno de los cuales
recoge un tema distinto.
*Así, en el primer libro, se centra en el análisis del tema de la muerte, en un intento por alejar los temores,
llegando incluso a elogiarla. Para ello debe analizar el problema del la existencia del alma, repasado las
distintas teorías filosóficas (tanto las antiguas cuanto las coetáneas) para llegar a la conclusión de que el alma
es inmortal, le espera una vida feliz tras la muerte del cuerpo, al menos en lo referente al sabio, pues no está
tratado el tema con relación a los necios.
*En el libro II habla del dolor y de la actitud del sabio ante éste; tanto el dolor físico como moral son tratados
aquí con la conclusión de que el sabio no ha de ser insensible a él pero sí que no ha de perturbar su juicio.
*En el libro III habla de la tristeza; sus causas, clases, remedios, etc. Simultáneamente arremete contra las
mujeres y las opiniones del vulgo.
*El libro IV está dedicado al análisis de las enfermedades y los achaques del alma, las pasiones y sus
remedios, llegando a la conclusión de que el alma del sabio es inmune a las pasiones. Todo su razonamiento
se basa en un paralelo: la filosofía es al alma lo que la medicina al cuerpo.
*El mejor es el libro V, donde se deja ver nítidamente la solidez de Cicerón como orador, ya que se trata de
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una peroratio en su casi totalidad (la última parte sería la confirmatio de lo que venía sosteniendo a lo largo de
la obra: sabiduría = felicidad). Esta planificación retórica atraviesa estructuralmente toda la obra, si bien no
incidiré más en ella, baste lo hasta ahora expuesto.
Así pues, siguiendo el paralelo antes expresado las Tusculanae vienen a ser algo así como un botiquín de
emergencias para el alma contra los contratiempos y avatares de la vida. En este sentido cabe recordar que
hace poco que se ha divorciado de su esposa y que ha perdido a su hija, lo que sin duda lo lanzó a buscar
algún tipo de consuelo: su obra filosófica.
Se reitera lo mismo que en todos los libros si exceptuamos el tercero: exaltación del nacionalismo romano,
justificación personal de Cicerón a la hora de acometer la obra y un análisis cultural de Grecia y Roma.
Variará la realización, la puesta en práctica de estas tres ideas, como variará también su orden de presentación,
pero el fondo será siempre el mismo.
La Filosofía estoica y la República romana
Luego de las conquistas de Alejandro Magno, se desestructura el esquema tradicional de la polis griega y, la
consecuente participación del ciudadano en el quehacer político. Este hecho, entre otras cosas, tiene un efecto
directo en la especulación filosófica que dejará de interesarse por la política. Podemos decir que con Platón y
Aristóteles, concluye el período de las grandes filosofías que trataban de explicar toda la realidad y también lo
político como parte de ella. A partir de ahora, los temas filosóficos tendrán una orientación más humana,
tomando un color más intimista. Las cuestiones que preocupan tienen que ver con el destino del hombre, con
su felicidad, ¿en qué consiste, cómo alcanzarla?.
Es dentro de este esquema de pensamiento que nace en Grecia, la filosofía estoica con Zenón de Citio ( 350
−260 a.c.) natural de Chipre, en el siglo IV a.c. y, junto a otras escuelas filosóficas que le son contemporáneas
(epicúreos, cínicos, escépticos) propondrán algunas respuestas concibiendo la filosofía como un arte del buen
vivir. El estoicismo debe su nombre, al hecho de que su iniciador, por ser extranjero no podía comprar
propiedades, de modo que enseñaba en un pórtico, en griego stoa.
Podemos distinguir, en el desarrollo de esta filosofía, tres períodos claramente identificables:
*Período antiguo: desde siglo IV a.c. hasta el siglo III a.c.
Se caracteriza por el cultivo de la virtud,
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Postula como actitud la imperturbabilidad
Rechaza la metafísica ocupándose de la física, la lógica, y la moral.
Se presenta como filosofía completamente contraria al epicureísmo.
*Período medio: entre los siglos II a I a.c. se caracteriza por
Infiltraciones eclécticas surgidas por la mezcla con otras filosofías.
Panecio, Posidonio y en Roma Cicerón.
*Estoicismo nuevo (o romano): situado en la era cristiana.
La doctrina se convierte en una meditación moral y asume tonalidades religiosas.
Genero literario: Consolaciones Séneca, Marco Aurelio, Epitecto.
Los romanos tomarán contacto con la filosofía griega al conquistar Grecia; en este caso el conquistado
conquistó al conquistador. Sin embargo, las relaciones no siempre fueron buenas, un senado consulto del año
161 a.c. prohibía la enseñanza de la filosofía por considerarla un peligro para la juventud. Catón el censor, por
su parte, desaprobaba el conocimiento filosófico. No obstante, Cicerón lo hace el protagonista principal de su
Diálogo de la Vejez, allí Catón confiesa que a su edad ha descubierto con entusiasmo el estudio de la filosofía.
En el año 155 a.c. Atenas envió a Roma una delegación con representantes de las tres escuelas filosóficas más
importantes: la estoica, la peripatética (de Aristóteles) y la Académica (discípulos de Platón). Muchos
romanos asistieron a estas disertaciones iniciándose así, en la especulación filosófica.
Poco después Panecio de Rodas, distinguido maestro estoico viajó a Roma, allí trabó amistad con Escipión
Emiliano, entre sus alumnos se contaban ilustres ciudadanos como el gran jurista y pontífice máximo Quinto
Mucio Scévola y distinguidos juristas como Juliano, Pomponio y Papiniano entre otros. En Roma, Panecio
efectuó considerables modificaciones a la doctrina estoica iniciando la tendencia ecléctica.
Dice Barrow que los romanos "fueron estoicos por naturaleza aún antes de oír hablar siquiera de esta
filosofía"; aunque aclara que el estoicismo romano "fue muy diferente del griego", ya que el romano, poco
dado a la especulación y más interesado en el obrar, en lo práctico, no podría adoptar una filosofía en su
totalidad, necesariamente debía hacerle algunos "ajustes", que incluyeran aspectos no considerados en forma
particular por el estoicismo como lo jurídico y lo político.
Dialéctica
En la obra de las tusculanas se puede apreciar el viejo y socrático método dialéctico de discusión, por ejemplo
en el primer libro cuando empieza hablar de la muerte.
Es importante tener en cuenta que dialéctico viene del verbo dialegomai que significa dialogar; dicho de otra
manera tiene que ver con la conversación o con el acto de dialogar; por ello se puede traducir también por
diálogo o conversación. Hay que anotar que se trata de una palabra fundamental en la historia de la filosofía y
que, como cambio fonético natural se ha reemplazado la g − de logos − por la c − de dialéctica.
La dialéctica está implícita en todos los razonamientos socráticos.
Utiliza dos procedimientos, los cuales constituyen lo que la dialéctica:
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El primer procedimiento consiste en llevar con una visión de conjunto a una sola forma de lo que esta
disperso en muchas partes... Aquí se plantea la necesidad de hallar una característica común, dentro de una
multiplicidad cuyos miembros están desvinculados entre sí, en últimas lo que se busca con esto es definir el
objeto sobre el que se ha de basar el discurso, en efecto este proceso no debe ser entendido como una unión de
conceptos, sino como una búsqueda de una característica común partiendo de lo múltiplemente disperso, para
llegar al objeto único del discurso.
El segundo procedimiento consiste en "ser capaz de dividir en especie, según las articulaciones naturales, y
no tratar de quebrantar parte alguna...". Esta división deberá hacerse de acuerdo a las articulaciones naturales
del objeto que se trata, tanto como la operación misma que se realiza sobre él. Las características que son
buscadas son aquellas que diferencian al objeto de todos aquellos que comparten su pluralidad.
Consecuentemente los dos procedimientos deben darse simultáneamente, la simultaneidad se da debido a que
es imposible fijar una característica que defina el objeto sin diferenciarla de otras que están también dentro de
la multiplicidad a la cual pertenece el mismo objeto.
Por tanto, el método dialéctico supone la capacidad de ver en unidad y en multiplicidad naturales, además este
método es planteado como requisito fundamental para componer un buen discurso; es el requisito para ser
capaz de pensar y hablar; por consiguiente la dialéctica no se limita únicamente a la división en dos procesos
simultáneos, sino que es entendida como una capacidad de desarticulación de las estructuras fundamentales de
la realidad.
Los PITAGÓRICOS:
En cuanto a Pitágoras, (c. 582−c. 500 a.C.), filósofo y matemático griego, cuyas doctrinas influyeron mucho
en Platón, nació en la isla de Samos y fue instruido en las enseñanzas de los primeros filósofos jonios Tales de
Mileto, Anaximandro y Anaxímenes. Se dice que Pitágoras había sido condenado a exiliarse de Samos por su
aversión a la tiranía de Polícrates. Hacia el 530 a.C. se instaló en Crotona, una colonia griega al sur de Italia
(la Magna Grecia a la que alude Cicerón), donde fundó un movimiento con propósitos religiosos, políticos y
filosóficos, conocido como pitagorismo. La filosofía de Pitágoras se conoce sólo a través de la obra de sus
discípulos.
Los pitagóricos asumieron ciertos misterios, similares en muchos puntos a los enigmas del orfismo.
Aconsejaban la obediencia y el silencio, la abstinencia de consumir alimentos, la sencillez en el vestir y en las
posesiones, y el hábito del autoanálisis. Los pitagóricos creían en la inmortalidad y en la transmigración del
alma. Se dice que el propio Pitágoras proclamaba que él había sido Euphorbus, y combatido durante la guerra
de Troya, y que le había sido permitido traer a su vida terrenal la memoria de todas sus existencias previas.
Entre las amplias investigaciones matemáticas realizadas por los pitagóricos se encuentran sus estudios de los
números pares e impares y de los números primos y de los cuadrados, esenciales en la teoría de los números.
Desde este punto de vista aritmético, cultivaron el concepto de número, que llegó a ser para ellos el principio
crucial de toda proporción, orden y armonía en el universo. A través de estos estudios, establecieron una base
científica para las matemáticas. En geometría el gran descubrimiento de la escuela fue el teorema de la
hipotenusa, conocido como teorema de Pitágoras, que establece que el cuadrado de la hipotenusa de un
triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados.
La astronomía de los pitagóricos marcó, también, un importante avance en el pensamiento científico clásico,
ya que fueron los primeros en considerar la tierra como un globo que gira junto a otros planetas alrededor de
un fuego central. Explicaron el orden armonioso de todas las cosas como cuerpos moviéndose de acuerdo a un
esquema numérico, en una esfera de la realidad sencilla y omnicomprensiva. Como los pitagóricos pensaban
que los cuerpos celestes estaban separados unos de otros por intervalos correspondientes a longitudes de
cuerdas armónicas, mantenían que el movimiento de las esferas da origen a un sonido musical, la llamada
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armonía de las esferas.
BIBLIOGRAFÍA:
• www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/historia/personajes/4450.htm
• www.galeon.com/filoesp/Akademos/colabora/rbc_fedro.htm
• El Mundo de Sofía "Jostein Gaarder".
• Gran Enciclopedia Larousse.
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