ponencia - Asociación de Bancos de Puerto Rico

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ASOCIACION DE BANCOS DE PUERTO RICO
10 de noviembre de 2015
VIA E-MAIL [email protected]
Hon. Rafael Hernández-Montañez
Presidente
Comisión de Hacienda y Presupuesto
Cámara de Representantes
El Capitolio
San Juan, Puerto Rico
RE: P. DE LA C. 2591
Estimado representante Hernández-Montañez:
Agradecemos la oportunidad que le brinda a esta Asociación de Bancos de Puerto
Rico (la “ABPR”) de ofrecer nuestros comentarios en relación al P. de la C. 2591 (el
“Proyecto”) que propone enmendar el inciso (2) de la Sección 2054.05(a) de la Ley
Núm. 1-2011, según enmendada, conocida como “Código de Rentas Internas para
un Nuevo Puerto Rico”, y la Sección 3-405 de la Ley Núm. 208 de 17 de agosto de
1995, según enmendada, conocida como “Ley de Instrumentos Negociables” (sic),
a los fines de disponer que cuando muera uno de los cónyuges o una de las partes
en que exista una Sociedad Legal de Gananciales, las instituciones financieras
solamente podrán congelar hasta el cincuenta por ciento (50%) de la cantidad
depositada en una cuenta a nombre de ambos cónyuges.
En primer término, es preciso aclarar ciertas expresiones en la Exposición de
Motivos del Proyecto que tienden a dar la impresión de que las instituciones
financieras proceden a “congelar” las cuentas de sus clientes difuntos
arbitrariamente y en forma voluntaria y no en cumplimiento de un requerimiento de
ley, como es el caso aquí.
A estos efectos, debemos dejar establecido que cuando las instituciones financieras
proceden a “congelar” las cuentas de depósito a nombre de un cliente difunto y a
nombre de éste y otra persona conjuntamente, no lo hacen arbitrariamente, sino
para cumplir con lo requerido en la Sección 2054.05(a)(2) de la Ley Núm. 1-2011,
según enmendada, conocida como el “Código de Rentas Internas para un Nuevo
Puerto Rico” (el “Código”). La referida disposición del Código prohíbe a las
instituciones financieras a entregar a los herederos, legatarios o beneficiarios de un
causante cantidad alguna en cuentas a nombre del finado, o de éste y otra persona
conjuntamente, en exceso de quince mil (15,000) dólares, o de veinticinco (25%)
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por ciento del total de dichos fondos, cualesquiera de las dos cantidades que sea
mayor, a menos que el Secretario de Hacienda autorice la entrega de una cantidad
mayor, o que se presente a la institución financieras una certificación de la
cancelación del gravamen por contribuciones de caudal relicto dispuesto en la
Sección 2054.02 del Código.
De lo anterior, vemos que las instituciones financieras están impedidas por
mandato mismo de ley, a entregar fondos de las cuentas de clientes difuntos y
de estos y otra persona conjuntamente, hasta tanto queden autorizadas a así
hacerlo por el Secretario de Hacienda.
Para comprender mejor el propósito de la referida prohibición, debemos remitirnos
al Subtítulo B del Código que rige lo relacionado a la contribución aplicable a los
Caudales Relictos y Donaciones en Puerto Rico. A esos efectos, es de notarse que
conforme a la Sección 2021.01 del Código, se establece una contribución de un diez
(10%) por ciento, sobre la transferencia del caudal relicto de un causante. La
referida contribución se computa a base del monto del caudal relicto transferido
conforme las reglas establecidas en el Código. Para asegurar el pago de la referida
contribución, se establece en la Sección 2054.01 un gravamen preferente sobre
cada uno de los bienes del caudal relicto bruto del causante. Una vez satisfecha
cualquier obligación relativa a dicha contribución, el Secretario de Hacienda deberá
expedir un certificado de cancelación de gravamen con respecto a la propiedad que
quedó sujeta al referido gravamen preferente.
Más aún, para asegurar que existen bienes líquidos para el pago de cualquier
contribución sobre el caudal relicto del finado, se establece en la antes referida
Sección 2054.05 del Código una prohibición a ciertas actuaciones, hasta tanto se
acredite la cancelación del referido gravamen. Así, se prohíbe a un tribunal la
división o distribución, venta, entrega, cesión o ejecución de hipoteca, que forme
parte del caudal relicto, sin que antes se deduzca y se deje depositado el monto de
la contribución sobre caudal relicto en cuestión. También, se prohíbe a las
aseguradoras a entregar cantidad alguna sin que se hubiere obtenido autorización
del Secretario, excepto que la cantidad a entregarse no exceda de cinco mil (5,000)
dólares o del cuarenta (40%) por ciento del importe total efectivo de una póliza o
contrato de seguro, lo que fuere mayor. Entre estas prohibiciones, se encuentra la
que es objeto de la enmienda propuesta por el Proyecto, relativa a la entrega de
fondos en una cuenta de depósito a nombre del finado o del finado y otra persona,
conjuntamente, sujeto a las excepciones antes mencionadas.
Vemos, por tanto, que la situación que la enmienda propuesta pretende corregir, es
en el fondo, un asunto de política pública contributiva más propia de discusión y
comentario, por la Rama Ejecutiva del Gobierno, en particular el Departamento de
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Hacienda. En lo que a las instituciones financieras se refiere, éstas actúan como
una especie de “agente” del Departamento de Hacienda en lo que respecta a los
fondos de una cuenta de un cliente finado. Por tanto, no tienen discreción en el
manejo de estas cuentas.
Ahora bien, la implantación de la enmienda propuesta conllevaría serias
complicaciones operacionales para los bancos depositarios. Para poder cumplir con
lo que al presente se requiere por la referida Sección 2054.05(a) del Código,
nuestros bancos mantienen sus sistemas programados conforme el requerimiento
de la ley. Es decir, los bancos codifican las cuentas en que media más de un
depositante como una “cuenta conjunta” o “cuenta mancomunada”, según sea el
caso, sin que de tal codificación pueda identificarse la relación entre dichos
depositantes. Es de notarse que la referida Sección 2054.05(a), se refiere a fondos
“en cuentas a nombre de un finado, o de éste y otra persona conjuntamente .
. .” y no se expresa en la ley distinción alguna por razón de la relación entre los
cuentahabientes. (Énfasis nuestro) Es decir, de aprobarse la enmienda propuesta,
en todo caso en que un cónyuge supérstite quiera liberar del embargo el cincuenta
por ciento (50%) de los fondos en la cuenta de éste conjunta con el finado, tendrá
que presentar evidencia a la institución financiera de que al momento del
fallecimiento del cónyuge finado, estos estaban casados.
Ello, pues según
mencionado anteriormente, la institución financiera actuaría en este caso como
“agente” del Departamento de Hacienda y deberá asegurar que los fondos se
liberan conforme establecido en la ley.
La situación puede complicarse en extremo pues la enmienda propuesta supone
que en la totalidad de los casos de cuentas conjuntas, que aparecen registradas a
nombre de personas casadas bajo el régimen de sociedad legal de gananciales, los
fondos allí depositados son de carácter ganancial. La enmienda no contempla como
proceder en el caso en que al momento del fallecimiento los cónyuges estuvieren
separados o, que como cuestión de hecho, la totalidad de los fondos pertenezcan al
cónyuge finado por tratarse de propiedad privativa. En estos casos, la liberación de
los fondos según propuesto pudiera perjudicar a terceros, en particular, a los
herederos. El tener que hacer una determinación de si procede o no la entrega de
los fondos en ciertos casos como los antes mencionados, expondría
injustificadamente a las instituciones financieras a reclamaciones judiciales por
parte de aquellos que se consideren perjudicados por la entrega de fondos a los que
se consideren con derecho. Es de notarse, que la enmienda propuesta no incluye
lenguaje que exima a la institución financiera de responsabilidad frente al
Departamento de Hacienda y frente a terceros, por reclamaciones que puedan
surgir como resultado de las “determinaciones” que tendría que llevar a cabo la
institución financiera, para liberar fondos conforme propuesto por el Proyecto.
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En cuanto a la enmienda propuesta a la Sección 3-405 de la Ley de Transacciones
Comerciales, comentamos como sigue.
En primer término, respetuosamente
queremos dejar aclarado que la Ley Núm. 208 de 17 de agosto de 1995, fue
enmendada por la Ley Núm. 241-1996, para modificar su título a “Ley de
Transacciones Comerciales”. Por ello, sugerimos el uso del título correcto en el
Proyecto.
Además, es de notarse que la Sección 3-405 que se pretende enmendar, versa
sobre la facultad que se le concede al banco depositario a pagar o certificar cheques
librados por el cliente antes de su muerte, dentro de un período de diez (10) días
después del fallecimiento del causante, sin que por ello incurra en responsabilidad.
Ello para evitar perjudicar a terceros de buena fe que recibieron un instrumento
negociable por causa del depositante antes de su fallecimiento. Se trata, pues, de
un asunto distinto al tema de la prohibición impuesta por el Código, a liberar fondos
de la cuenta con posterioridad al fallecimiento del depositante. El único propósito
de esta disposición es liberar de responsabilidad al banco que paga un efecto
librado por el dueño de la cuenta antes de su fallecimiento, dentro del término allí
dispuesto, sin que haya recibido una orden de suspensión de pago. No es el
propósito de esta disposición establecer una norma en cuanto al tratamiento de los
fondos en una cuenta de depósito con posterioridad al fallecimiento de uno o más
de los depositantes. ∗ Por tanto, lo dispuesto en la referida Sección de la Ley de
Transacciones Comerciales es un asunto distinto al de la “congelación” de fondos de
la cuenta de un cliente fallecido que se rige por la Sección 2054.05(a) del Código.
Nos parece pues, que la enmienda a la Sección 3-405 de la Ley de Transacciones
Comerciales no debe proceder, ya que cualquier enmienda en relación al asunto de
la “congelación” de fondos en la cuenta de un finado, debe efectuarse
expresamente a la Sección 2054.05(a) del Código, que es la disposición legal donde
se establece tal limitación dentro del contexto del gravamen preferente que
establece el Código para el pago de contribuciones. Más aún, traemos a su
atención el hecho de que sería prácticamente imposible el manejo de una cuenta de
depósito en que una porción de la misma tenga retiros restringidos en virtud de la
prohibición establecida en la Sección 2054.05(a) del Código, y que el restante esté
libre de acceso por el cónyuge supérstite tal como se pretende.
Por todo lo anterior, la ABPR respetuosamente solicita a esta honorable Comisión
que someta al P. de la C. 2591 a mayor estudio y consideración a la luz de los
comentarios antes expresados, toda vez que las enmiendas propuestas proponen
alterar una norma establecida de política contributiva. También debe considerarse
el efecto adverso que tal enmienda pueda tener sobre los derechos de herederos en
∗
Véase comentarios bajo la Sección 4-405 del Código Uniforme de Comercio, edición 20142015.
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una sucesión y las complicaciones operacionales no previstas que la implantación
de tal enmienda conllevaría para las instituciones financieras depositarias.
Confiamos que los comentarios que anteceden sean de utilidad en la consideración
de la presente medida y nos ponemos a su disposición de precisar usted alguna
aclaración adicional.
Cordialmente,
Lcda. Zoimé Alvarez Rubio
Vicepresidenta Ejecutiva
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