"El punto de vista de la sociedad requiere, por tanto, una

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"El punto de vista de la sociedad requiere, por tanto,
una investigación compleja y de amplio radio, que haga
emerger a los diversos actores y grupos sociales, que esté
en condiciones de tematizaz las tensiones y las transformaciones culturales, y que haga sitio a la expresión política de los intereses y de la identidad. El punto de vista de
la sociedad no puede contentazse con estudiar el mercado
del trabajo y la formación del empresariado. Requiere
explícitamente un estudio de las estructuras y de las dinámicas de las sociedades locales, y en lo que la sociología
no ha dado a conocer plenamente sus posibilidades es
precisamente en relación con este tipo de estudio"
(Bagnasco, 1991, pp. 173-174).
1 PROCESO DE TRABAJO Y ESTRUCTURA SOCIAL
Recientes revisiones críticas de los estudios sociales realizados
sobre la transformación agraria en el capitalismo industrial han señalado que es la concepción excesivamente lineal y evolucionista dominante, a la hora de dar cuenta del despliegue histórico de la agroindustrialización, su principal laguna teórica (González de Molina y
Sevilla-Guzmán,1993; Plceg, 1993). Un análisis de la realidad agroindustrial no vislumbra ni por asomo un patrón único de desarrollo según
una racionalidad mercantil o una estructura sobredeterminante de acumulación de capital ante la cual se pliegan todas las formas sociales.
Por el contrario, cabe comprobar que éste se despliega en una amplia
diversidad de formas, incluso contradictorias, en las cuales unas tenderán a estar organizadas según pautas asociativas-institucionales, y otras
acusarán una mayor influencia de pautas de reciprocidad.
Para captar esta diversidad de formas de desarrollo adoptadas
por la agroindustrialización se requiere un encuadre teórico que
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muestre las relaciones mutuas que conexionan la estructura social,
las estructuras de trabajo y los sistemas productivos. En este sentido, las nuevas formas que adopta la organización de la agricultura
en el actual proceso de globalización muestran la pertinencia de un
enfoque teórico que articule clase, género y etnia como relaciones
sociales estructurantes de la organización del trabajo.
He tenido en cuenta tres perspectivas teóricas sobre la estructura de los procesos de trabajo que indudablemente han supuesto
avances fundamentales para los estudios de la división social del
trabajo en las ciencias sociales:
A La teoría de la transformación de los procesos de trabajo de
Braverman (1974) bajo el desarrollo del capitalismo. Su tesis
central es la degradación del trabajo en el siglo XX, como
reza el subtítulo de su obra. La revolución tecnológica-científica y la taylorización del trabajo ha arrebatado y desvertebrado los saberes y conocimientos que el obrero ejercía sobre
el proceso de trabajo. De esta forma el capital ha enajenado
a su oponente en las relaciones sociales de producción, esto
es, al obrero. Este proceso, enmarcado en el conflicto capitaUtrabajo, ha abierto un proceso generalizado de descualificación del trabajo, al tiempo que la cualificación se concentraba en la dirección empresarial y sus cargos afines.
B) La teoría de la regulación tiene como objeto principal el análisis de las relaciones sociales de producción como sustento
de las regularidades económicas (tanto en las fases de acumulación como en las de reestructuración por el impacto de
crisis) $. El análisis de las crisis económicas es objeto central
del programa de los regulacionistas: "... dar cuenta del auge
primero y de la crisis después de un modo de desarrollo"
(Boyer, 1997: p. 66). Ha de destacarse la centralidad que los
regulacionistas conceden a la forma de la relación salarial en
8 Para un resumen de la teoría de la regulación ver Boyer (1992). La obra clásica y de
referencia obligatoria es Aglietta (1986). OVO regulacionista indispensable es Benjamin Coriat,
el cual se ha cenVado en las transformaciones de la organización del Vabajo. Sus obras en castellano recogen la riqueza de su análisis: Coriat (1976), Coriat (1982), Coria[ (1984), Coriat
(1993a) y Coriat (1993b). Boyer (1986) es una investigación sobre las Vansformaciones de la
relación salarial en diferentes países európeos. Alan Lipietz, oVO de los regulacionistas clásicos, ha introducido la variable territorial en el análisis. Su obra primigenia es Lipietz (1979), y
es fundamental la compilación que realiza junto con el geógrafo Georges Benko, en Benko y
Lipietz (1994).
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un régimen de acumulación determinado. La relación salarial
determina una gran parte de las bonanzas en materia de crecimiento económico y de empleo, es decir, es una relación
social básica del modelo de desarrollo dominante. Articula lo
social y lo económico, en una doble dirección (Boyer, 1986):
por un lado, define el lugar de los individuos y de los grupos
en la sociedad, y, por otro lado, produce "principios de ajuste y, por lo tanto, regularidades parciales en el orden económico" (p. 29).
C) El concepto de estructura social de acumulación de Gordon,
Edwards y Reich (1986), con el que se deiine al conjunto de
configuraciones sociales que sostienen en un momento determinado y durante un periodo histórico concreto una onda
expansiva de acumulación. El proceso de acumulación
desemboca en fases periódicas de crisis económica. Estos
episodios de crisis reflejan el límite de validez de la estructura social de acumulación que ha servido de soporte a la
onda expansiva hasta ese momento. La respuesta a la crisis
implica una redeiinición de la estrategia de acumulación,
momento en el cual los diferentes actores sociales lucharán
por sus diferentes intereses. La resultante de ese proceso conflictivo será una nueva estructura social de acumulación
cuyo interior asume transformaciones productivas, económicas, sociales y políticas (Gordon, Edwards y Reich, 1986).
En este sentido cabe establecer una equivalencia entre el concepto de forma institucional de los regulacionistas franceses
y el de estructura social de acumulación.
Estas tres perspectivas, que tienen en común su referencia al
modelo teórico de la economía política marxista, incluyen aspectos
de indudable interés para el objeto de esta investigación, y que
podrian sintetizarse en los siguientes puntos:
1) La relación que establecen entre estructura socioeconómica,
organización del trabajo y estructura de los mercados de trabajo, lo cual permite analizar las influencias de las transformaciones de las relaciones de trabajo en las tendencias globales del cambio económico (etapas de acumulación y
crisis). En concreto, es sumamente interesante la radiografía
de la estructura interna de un régimen de acumulación de la
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aportación regulacionista, presentándola como la sincronización de una norma de trabajo, una norma de producción, una
norma de productividad y una nonna de consumo y competitividad.
2) Frente a las visiones clásicas de una homogeneidad en la
clase trabajadora, se resaltan los procesos de diferenciación
social que operán en los mercados de trabajo, y en la propia
organización del proceso de trabajo. En el análisis de Braverman y en el de Gordon et al., las mujeres y los trabajadores emigrantes constituyen reservas de trabajo barato, movilizados en el proceso de segmentación del mercado de
trabajo de los años 60-70.
3) Se resaltan los aspectos políticos de poder y control en la
organización del espacio de trabajo. Así, la organización del
trabajo que busca maximizar la eficacia económica deja de
ser un modelo formal, tal y como es presentado por la ingeniería de producción o la economía de la empresa, para convertirse en un escenario social donde tienen lugar dinámicas
de cooperación y conflicto como resultado de la interacción
de las estrategias del capital de racionalización del trabajo y
la subjetividad obrera.
4) Los aspectos tecnológicos son introducidos en el análisis de
la organización política del proceso de trabajo, en relación a
las estructuras de control y poder. La cadena de montaje o la
Organización Científica del Trabajo no son dispositivos neutrales, sino que responden a diseños organizacionales de una
determinada coñcepción de las relaciones sociales de trabajo.
Sin embargo, estas teorías tienen una serie de limitaciones, entre
las cuales destacaré al menos dos: 18) El énfasis puesto en el proceso de trabajo y en las determinaciones de clase oculta otros factores
y procesos sociales que inciden en el mercado de trabajo y la relación salarial, pero que son "constructos" externos al concepto de
clase social y al propio proceso de trabajo, como el género, la etnia,
las estrategias sociales de vida ... 2a) Aunque estas teorías han reconocido la importancia de las relaciones sociales en los procesos económicos, frente a los modelos abstractos de la economía neoclásica, lo social es analizado como funcional al proceso de acumulación
de capital.
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En mi investigación sobre la organización de la agricultura
industrial trato de mostrar que dos son los pilares sobre los que se
asienta su sistema productivo: a) disponibilidad ingente de mano de
obra, y b) vulnerabilidad de esa mano de obra, para aceptar al
mismo tiempo unas condiciones de empleo flexibles y a bajo precio, y unas demandas en cuanto a destrezas y agilidad en los ritmos
de trabajo para afrontar las exigencias derivadas de la norma de
competitividad.
Considero que las perspectivas teóricas presentadas anteriormente no terminan de vislumbrar la compleja problemática ligada a
los requerimientos mencionados de disponibilidad y vulnerabilidad
del trabajo en la agricultura industrial. A1 basarse exclusivamente
en análisis de clase del proceso de trabajo y de industrialización, a
partir del cual emanan los contornos de la estructura social, reducen
todas las relaciones sociales e instituciones a meras funciones del
proceso de acumulación de capital. Así, por ejemplo, las categorías
de género y etnia, fundamentales en mi investigación, no son concebidas en los análisis clasistas como relaciones sociales estructurales, sino como constructos de la forma capital.
^,Cómo se construye socialmente la disponibilidad y la vulnerabilidad? Defenderé que la respuesta a esta cuestión implica una
perspectiva teórica que asuma que la estructura del proceso de trabajo está imbricada en la estructura social.
En los últimos años, un buen número de investigaciones permiten una lectura crítica de las tradiciones presentadas, a la búsqueda de construir el trabajo y la industrialización como hechos
sociales. Así, estas perspectivas críticas enfatizan la "significación social de las definiciones de empleo" (Wood, 1987: p. 302);
se preguntan "por qué un tipo de trabajo está peor pagado que
otro" (Vicent, 1994: p. 69), constatando que "la medida de la
fuerza de trabajo tiene que ver con una decisión social" (op. cit.:
p. 70); y en última instancia proponen un modelo teórico que
insiste en el carácter interactivo de los procesos de trabajo, los
mercados de trabajo y la estructura social, como el trabajo de
Thomas (1985) sobre la agricultura californiana en el que se pregunta "... where in the social structure of accumulation -what set
of processes and institutions, what set of historical developments,
and in what relation to the accumulation process- do we locate
the process and the purpose behind the creation of those disadvantaged statuses?" (p. 20).
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La introducción de las relaciones de género y etnia ha sido fundamental en este proceso científico de revisión crítica. Así, por
ejemplo, Vicki Smith (1996: p. 11) en un acercamiento al "legado
de Braverman, veinte años más tarde", observa que el análisis de
Braverman "daba por sentada la desigualdad sexual en lugar de
concebirla como una fuerza cultural y material socialmente estructurada que podía ser fundamental para conseguir una transformación diferente del proceso de trabajo", para a continuación preguntarse, "^por qué se construyen los sectores de puestos de trabajo no
cualificados y de bajos salarios y los de puestos de trabajo muy cualificados y bien remunerados de forma distinta de acuerdo con criterios basados en el género?". Patricia Fernández Kelly (1983) en su
investigación sobre las mujeres trabajadoras en las maquiladoras de
la frontera mejicana con EE.UU., señala la necesidad de ir más allá
de la noción de trabajo barato, para deiinir la realidad social de esas
mujeres. Su aportación es paradigmática de un proceso de industrialización construido socialmente, donde intervienen, por un lado,
las estrategias familiares de las obreras, y, por otro, las políticas
empresariales de mano de obra.
La tesis de "la costruzione sociale del mercato" (Bagnasco,
1988) y la propuesta de Enzo Mingione (1993) de "una sociología
de la vida económica más allá del paradigma del mercado" han teorizado una nueva mirada (sociológica) de la vida económica, privilegiando el espacio de la reproducción y los factores sociales de
regulación que del mismo se derivan.
A partir de la demostración de Karl Polanyi (1989) sobre la
inviabilidad histórica del mercado autorregulado de la vida económica, tal y como defendía la tradición del liberalismo, Enzo Mingione (1993) desarrolla su tesis de los sistemas socioreguladores en
cuanto formas sociales externas al mercado de regulación de sus
presiones y ajustes competitivos. La interacción entre sociedad y
mercado "tiene lugar dentro de condiciones históricamente establecidas de organización social, configuradas por complejos agregados
de reciprocidad y redistribución" (p. 37).
En la interpretación de Mingione (op. cit.) sobre la vida económica de la industrialización, su propuesta analítica vertebra una
combinación de tres grupos o complejos de variables interdependientes: a) factores y conductas de tip o comunitario o recíproco, b)
factores y conductas de tipo asociativo-redistributivo, y c) tensiones
y conductas propias del mercado competitivo. Los complejos de
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socialización (a y b) establecen las normas de conducta en el mercado, y no a la inversa: "la acción concreta no es, en consecuencia,
individualista-atomizada, sino que está condicionada por los contextos socioneguladores" (p. 43). La interacción compleja y variable de
estos factores regulan tanto el mercado como "la redistribución que
lleva a cabo el Estado como la redistribución privada" (p. 72).
Los factores de reciprocidad son estructuras formadas por relaciones no regladas normativas, verticales o comunitarias, donde "el
intercambio no se concluye en un único acto, las transacciones son
potencialmente no equitativas y el compromiso con la reciprocidad
es vago o como máximo, implícito" (p. 65). Por tanto, la reciprocidad emerge en las relaciones familiares, de amistad, vecindario y,
en general, en todos aquellos ámbitos de índole comunitario.
Los factores de carácter asociativo están compuestos por contextos institucionalizados y formalizados con reglas relativamente
precisas, los cuales aúnan los intereses comunes de un agregado de
individuos. En este sentido, las relaciones asociativas dibujan un
esquema horizontal, y son definidas en el interior de conceptos tales
como clase social, urbanización, empresa, etc.
La explicación convencional sobre la industrialización ha venido
considerando a ésta como un movimiento continuo de debilitamiento de los factores de reciprocidad y progresiva consolidación de los
factores asociativos. Sin embargo, las relaciones de reciprocidad, en
principio incompatibles, según la visión convencional, con los valores de promoción individual inherentes a la industrialización y al
compromiso competitivo, han mostrado, y aquí radica la originalidad del análisis de Mingione (1993), "una considerable capacidad de
adaptación y se han hecho más receptivos a la conciencia individual,
aunque sigan siendo todavía formas de organización social que en
términos inmediatos ponen el interés del grupo por encima de los
intereses de sus diversos miembros" (p. 98).
En la teoría de Enzo Mingione (1993) el concepto de estrategia
familiar es central para investigar la realidad de clase trabajadora,
en consonancia con muchas investigaciones sociológicas de los últimos años (por ejemplo, Bourdieu, 1988) lo considera un concepto
indispensable para superar la clásica dicotomía estructura/acción).
En efecto, el significado metodológico y teórico dado por Enzo
Mingione (op. cit.) a la diversidad de las pautas de reproducción
social, privilegia el estudio de las condiciones sociales que viabilizan el uso y consumo de la fuerza de trabajo, ya que el salario
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monetario no puede en exclusivo sostener las estrategias sociales de
subsistencia.
La célula principal de las estrategias de reproducción social serán
los hogares, como agregado social donde se produce y reproduce el
trabajo. Es allí donde las estrategias familiares invierten tiempo de
trabajo específico para producir fuerza de trabajo y donde se establece la disponibilidad de la misma. Investigar las condiciones
sociales donde arraiga un sistema productivo implica captar la
estrategia familiar y/o la organización del hogar como estructuradora de la oferta de trabajo y no solamente como una sobredeterminación de la estrategia del capital.
2. MODELO DE INDUSTRIALIZACIÓN, ESTRUCTURA
SOCIAL Y RURALIDAD AGROINDUSTRIAL
Los debates sobre la reestructuración tras la crisis de los años 70,
es decir, la transición del fordismo al posfordismo han tenido un
protagonismo indiscutible en los últimos años en las ciencias sociales 9. A través de la presente investigación sobre la agricultura industrial se busca abordar las cuestiones más amplias que la reestructuración plantea en, al menos, dos grandes problemáticas:
la
El debate sobre las formas de organización industrial tras la
crisis del modelo fordista, ^está emergiendo un nuevo modelo de desarrollo basado en la especialización flexible, la
puesta en valor de lo local, etc.?, ^en las sociedades del sur
de Europa ese modelo de desarrollo se manifiesta en unas
formas industriales difusas, innovadoras que permiten una
acumulación flexible?, ^qué procesos de trabajo y mercados
9 Existe un cier[o consenso en señalar que la crisis del 73, más allá de hechos coyunturales (subida de los precios del petróleo, etc.), fue una crisis eswcmral, en el sentido de que hace
aflorar los elementos críticos subyacentes o larvados en el modo de regulación fordiano hasta
ese momento vigente. La creciente internacionalización de los mercados, el vertiginoso y trepidante cambio tecnológico (electrónica, informática, telecomunicaciones y robótica), la complejidad de los escenarios de consumo y demanda, el sobregasto del Estado y la quiebra fiscal
del denominado Estado del Bienestar, la crisis del trabajo, la rigidez de los sistemas produc[ivos, etc., fueron las diversas causas explicativas dadas por los estudiosos de las ciencias sociales (Coriat, 1982; Leborgne y Lipietz, 1994; Palazuelos et al., 1990; Sabel, 1985; Bowles, Gordon y Weisskopf, 1989). Un excelente resumen de la literatura sobre la crisis, cenVada en los
aspectos más relacionados con las formas de producción y de consumo, puede encontrarse en
Boyer (1994).
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