Ponencia del Sr. Don Luis Márquez Pérez

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III Congreso Abogacía Extremeña
PONENCIA “LA FISCALIDAD DEL ABOGADO. PENSIONES”.
PENSIONES.
Índice:
I.- Introducción
…
pág.2
II.- El Sistema Español
….
pág.3
III Opciones
….
pág. 9
A)Análisis del reta en el sistema nacional de la seguridad social
A1) Acción protectora
….
pág.10
A2) Diferencias de protección entre en TG y el RETA
I) Originada por la naturaleza de las actividades
pág.11
II) No originada por la naturaleza de las actividades
pág.13
B) Mutualidades de previsión social
….
Pág.
B1) La Mutualidad de la Abogacía
….
Pág.
B2) Prestaciones
….
Pág.
C) Sistemas de Ahorro
….
Pág.
IV.- Conclusiones
….
Pág.
Anexos
….
Pág.
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"...Pocas personas reparan, en efecto, en que existen varios esquemas
de pensiones más allá de lo que se denomina en los esquemas públicos
dominantes los 'regímenes' general o especiales de las pensiones públicas.
Muchos profesionales, de hecho, desconocen a qué régimen o esquema de
pensiones pertenecen, qué cotizaciones se hacen en su nombre o por su parte,
cuales son las reglas básicas para el cálculo de las pensiones y qué
posibilidades tienen de complementar las pensiones públicas mediante
pensiones privadas. Por esta razón, en este ponencia se describen los
esquemas de pensiones existentes, cuyo tronco es el esquema de pensiones
contributivas públicas del sistema de la Seguridad Social inspirado en el
modelo continental europeo de seguro social profesional instaurado en el último
cuarto del siglo XIX por la Prusia Bismarkiana."
"Un modelo robusto en sus orígenes y que ha sufrido numerosas
reformas, pero que ha ido acumulando en el tiempo disfunciones debidas a la
extrema rigidez con la que siempre ha defendido una de sus palancas
características: la edad legal de jubilación. Esta, mientras que la esperanza de
vida no ha dejado de crecer más que duplicándose en el siglo transcurrido
desde la creación del sistema, no ha variado apenas en todo este tiempo"
El Instituto BBVA Pensiones, en su informe de junio de 2014
(https://www.jubilaciondefuturo.es/recursos/doc/pensiones/20131003/posts/201
5-3-el-futuro-de-las-pensiones-en-espana-esp.pdf) concluye: “Llegamos a la
conclusión de que las Reformas de 2013 del Sistema de Pensiones español y
la aplicación del Factor de Equidad Intergeneracional y del Índice de
Revalorización de las pensiones resolverán los problemas de sostenibilidad de
las pensiones españolas en el corto y en el medio plazo pero que son
insuficientes para hacerlas sostenibles en el largo plazo. Nuestros resultados
nos avisan de que las pensiones españolas volverán a reformarse en el futuro”.
I.- INTRODUCCION:
Todo profesional tiene una carrera que tarde o temprano termina, bien
por los imperativos del inexorable paso del tiempo, o bien por un evento
imprevisto. Y con ese punto y final la fuente de ingreso que representó la
actividad profesional desaparece. El abogado desde ese instante sólo podrá
vivir de los ahorros (incluidas sus cotizaciones sociales) y de las rentas de las
inversiones que haya podrió hacer en su etapa activa.
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Y de eso tratará esta ponencia, de hacer un recorrido, si quiera a vuela
pluma, por las actuales (que en esto el Boletin Oficial es caprichoso)
posibilidades de las que dispone un abogado para prever su futuro (en cuanto a
pensiones y asimilados se refiere). Y aún cuando la RAE (en si acepción 1ª)
define el termino pensión (que es el título de esta intervención) como cantidad
periódica, temporal o vitalicia, que la seguridad social paga por razón de
jubilación, viudedad, orfandad o incapacidad, nosotros lo haremos extensivo
también a todo instrumento de previsión social profesional de la abogacía.
II.- EL SISTEMA ESPAÑOL
La protección social del Estado para con los profesionales colegiados, y
los criterios de su inclusión en el sistema de la Seguridad Social constituyen
una cuestión que ha pasado por distintas vicisitudes a lo largo del tiempo, fruto
de las diferentes regulaciones normativas1 que se han venido sucediendo en el
tiempo y de los cambios de orientación política que cada una de ellas han
acarreado.
Dejando al margen el análisis de esa evolución normativa y
concentrando la atención en la regulación vigente, debe indicarse que la
protección social a los profesionales (abstracción hecho d elas relaciones
llaborales ordinarias o especiales)2 en España se efectúa mediante su
1
ANEXO I
2
Ley 22/2005, de 18 de noviembre: DISPOSICIÓN ADICIONAL PRIMERA. Relación laboral de carácter
especial de los abogados que prestan servicios en despachos, individuales o colectivos
1. La actividad profesional de los abogados que prestan servicios retribuidos, por cuenta ajena y dentro
del ámbito de organización y dirección del titular de un despacho de abogados, individual o colectivo,
tendrá la consideración de relación laboral de carácter especial, y ello sin perjuicio de la libertad e
independencia que para el ejercicio de dicha actividad profesional reconocen las leyes o las normas
éticas o deontológicas que resulten de aplicación.
No se considerarán incluidos en el ámbito de la relación laboral que se establece en esta disposición, los
abogados que ejerzan la profesión por cuenta propia, individualmente o asociados con otros. Asimismo,
tampoco estarán incluidas las colaboraciones que se concierten entre abogados cuando se mantenga la
independencia de los respectivos despachos.
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encuadramiento en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los
trabajadores por cuenta propia o autónomos3 (en adelante RETA). Aquellos
quienes realicen una actividad profesional en calidad de tales (es decir, sin
hallarse vinculados por una relación laboral) y que para el ejercicio de la misma
requieran, como requisito condicionante, el estar integrados previamente en un
Colegio Profesional, se rige por lo establecido en la disposición adicional
decimoquinta de la Ley 30/1995, de 8 de noviembre, de Ordenación y
Supervisión de los Seguros Privados, en la redacción dada a la misma por el
artículo 33 de la Ley 50/1998 de 30 de diciembre, de Medidas Fiscales,
Administrativas y de Orden Social4.
En los términos establecidos en el artículo 11 del Estatuto de los Trabajadores, Texto Refundido
aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, se podrán concertar contratos de
trabajo en prácticas.
2. El Gobierno, en el plazo de doce meses, regulará mediante Real Decreto, la relación laboral a que se
refiere el primer párrafo del apartado anterior.
3. Los abogados que estén incluidos en el ámbito de la relación laboral de carácter especial que se
establece en el apartado 1 de esta disposición serán dados de alta en el Régimen General de la
Seguridad Social el día primero del tercer mes siguiente a la entrada en vigor de la presente Ley.
Los procedimientos sancionadores y de liquidación de cuotas a la Seguridad Social, que afecten a los
abogados señalados en el párrafo anterior y se encuentren en trámite a la entrada en vigor de la
presente Ley, se resolverán de acuerdo con lo establecido en el citado párrafo.
No obstante lo anterior, se considerarán válidas a todos los efectos las cotizaciones que se hubieran
realizado a la Seguridad Social por los referidos abogados con anterioridad a la fecha que se indica en el
párrafo primero de este apartado.
3
José Ignacio Tejerina Alonso “La Seguridad Social de los profesionales colegiados”, en
www.actuarios.org/espa/revista22/ss.htm
4
DISPOSICIÓN ADICIONAL DECIMOQUINTA. Integración en la Seguridad Social de los colegiados en
Colegios Profesionales.
1. Quienes ejerzan una actividad por cuenta propia, en las condiciones establecidas por el Decreto
2530/1970, de 20 de agosto, que requiera la incorporación a un Colegio Profesional cuyo colectivo no
hubiera sido integrado en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta
Propia o Autónomos, se entenderán incluidos en el campo de aplicación del mismo, debiendo solicitar,
en su caso, la afiliación y, en todo caso, el alta en dicho Régimen en los términos reglamentariamente
establecidos.
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Para comenzar5 y como sostiene JIT Alonso, “no puede evitarse llamar
la atención sobre la perplejidad que debe provocar el hecho de que una
previsión como la citada, destinada a establecer criterios normativos sobre el
encuadramiento de un determinado colectivo en uno de los regímenes que
componen el sistema de la Seguridad Social, tenga acogida en una norma legal
dirigida a ordenar el sector de los seguros privados, como es la Ley 30/1995.
Este aparente contrasentido, que no puede justificarse suficientemente por el
Si el inicio de la actividad por el profesional colegiado se hubiera producido entre el 10 de noviembre de
1995 y el 31 de diciembre de 1998, el alta en el citado Régimen Especial, de no haber sido exigible con
anterioridad a esta última fecha, deberá solicitarse durante el primer trimestre de 1999 y surtirá efectos
desde el día primero del mes en que se hubiere formulado la correspondiente solicitud. De no
formularse ésta en el mencionado plazo, los efectos de las altas retrasadas serán los
reglamentariamente establecidos, fijándose como fecha de inicio de la actividad el 1 de enero de 1999.
No obstante lo establecido en los párrafos anteriores, quedan exentos de la obligación de alta en el
Régimen Especial de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos los colegiados que opten o
hubieren optado por incorporarse a la Mutualidad de Previsión Social que pudiera tener establecida el
correspondiente Colegio Profesional, siempre que la citada Mutualidad sea alguna de las constituidas
con anterioridad al 10 de noviembre de 1995 al amparo del apartado 2 del artículo 1 del Reglamento de
Entidades de Previsión Social, aprobado por el Real Decreto 2615/1985, de 4 de diciembre. Si el
interesado, teniendo derecho, no optara por incorporarse a la Mutualidad correspondiente, no podrá
ejercitar dicha opción con posterioridad.
2. Quedarán exentos de la obligación de alta prevista en el primer párrafo del apartado anterior los
profesionales colegiados que hubieran iniciado su actividad con anterioridad al 10 de noviembre de
1995, cuyos Colegios Profesionales no tuvieran establecida en tal fecha una Mutualidad de las
amparadas en el apartado 2 del artículo 1 del citado Reglamento de Entidades de Previsión Social, y que
no hubieran sido incluidos antes de la citada fecha en el Régimen Especial de los Trabajadores por
Cuenta Propia o Autónomos. No obstante, los interesados podrán voluntariamente optar, por una sola
vez y durante 1999, por solicitar el alta en el mencionado Régimen Especial, la cual tendrá efectos desde
el día primero del mes en que se formule la solicitud.
Los profesionales colegiados que hubieran iniciado su actividad con anterioridad al 10 de noviembre de
1995 y estuvieran integrados en tal fecha en una Mutualidad de las mencionadas en el apartado
anterior, deberán solicitar el alta en dicho Régimen Especial en caso de que decidan no permanecer
incorporados en la misma en el momento en que se lleve a término la adaptación prevenida en el
apartado 3 de la disposición transitoria quinta de esta Ley. Si la citada adaptación hubiese tenido lugar
antes del 1 de enero de 1999, mantendrá su validez la opción ejercitada por el interesado al amparo de
lo establecido en la mencionada disposición transitoria.
3. En cualquiera de los supuestos contemplados en los apartados anteriores, la inclusión en el Régimen
Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos se llevará a cabo sin
necesidad de mediar solicitud previa de los órganos superiores de representación de los respectivos
Colegios Profesionales.
5
Cit. trabajo trascrito de JIT Alonso
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hecho de que en la disposición en cuestión venga a atribuirse un papel
«alternativo» (en los términos que a continuación se analizarán) a ciertas
Mutualidades de Previsión Social, sólo puede entenderse a partir de la
precipitación y urgencia con que se introdujo esta regulación (por medio de una
enmienda en el trámite parlamentario), propiciatorias, a su vez, de una
formulación inicial tan incompleta y con tantas deficiencias técnicas que originó
en la práctica la inviabilidad de su aplicación y la necesidad de su pronta
revisión (lo que se plasmó en la modificación introducida por la citada Ley
50/1998).
La repetida disposición, en su versión actual, contiene una regulación
extensa y algo prolija que parece venir forzada por la profunda transformación
que la misma implica con respecto a la normativa precedente y por la voluntad
del legislador de que esos importantes cambios resultasen lo menos
traumáticos posible en relación con las situaciones derivadas del pasado, lo
que necesariamente llevó a considerar una amplia casuística de singularidades
y excepciones, muchas de ellas de carácter transitorio y que ya han quedado
superadas por el transcurso del tiempo.
Como regla general de la norma se deduce que quienes a partir de su
entrada en vigor (1.1.1999) comenzaran a ejercer una actividad por cuenta
propia en los términos establecidos en la normativa reguladora del RETA
(Decreto 2530/1970, de 20 de agosto) y para dicho ejercicio requirieran estar
incorporados a un Colegio Profesional, se entenderá que se hallan incluidos en
el campo de aplicación del citado RETA. Ello comporta que hayan de instar
obligatoriamente la afiliación a la Seguridad Social (si es que dicha afiliación no
se hubiera producido con anterioridad por razón de esa misma o cualquier otra
actividad laboral), así como la correspondiente alta en el RETA. Parece
importante resaltar que tales obligaciones recaen de manera directa e
individual sobre el profesional colegiado, sin que se hallen mediatizadas por la
previa solicitud de los órganos superiores de representación del respectivo
Colegio Profesional, condicionamiento éste que se requería en la regulación
precedente y que ha sido expresamente obviado por la vigente.
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Esa obligación general de estar integrado en el RETA queda exceptuada
sólo por referencia a supuestos muy concretos. Dicha excepción actuaría
únicamente cuando el profesional colegiado optara por incorporarse a la
Mutualidad de Previsión Social que tuviera establecida su Colegio Profesional y
a condición de que ésta hubiera estado constituida antes del día 10 de
noviembre de 1995 (fecha de entrada en vigor de la repetida Ley 30/1995) y al
amparo del apartado 2 del artículo 1 del antiguo Reglamento de Entidades de
Previsión Social, aprobado por el Real Decreto 2615/1985, de 4 de diciembre,
fórmula alambicada con la que quiere hacerse alusión a la modalidad de
Mutualidad de adscripción obligatoria. En consecuencia, se exigen requisitos
muy estrictos y limitativos para que el profesional colegiado pueda optar por
integrarse a una Mutualidad como alternativa a su encuadramiento obligatorio
en el RETA: por una parte, que su Colegio Profesional tuviera establecida ya
antes del 10.11.1995 una Mutualidad de Previsión Social, por lo que no serviría
a este efecto la establecida al margen del propio Colegio ni tampoco la
constituida (aunque fuera por el Colegio respectivo) con posterioridad a la
expresada fecha; por otra, que dicha Mutualidad hubiera constituido con
antelación un mecanismo de adscripción obligatoria, es decir, que no hubiera
sido simplemente voluntaria (que es el carácter que forzosamente ya han de
tener en el momento presente, conforme la ley exige, todas las denominadas
Mutualidades de Previsión Social).
De cuanto se lleva dicho cabe ya extraer algunas conclusiones
clarificadoras, no siempre del dominio común.
La mayor singularidad introducida por la actual regulación de la materia
consiste en la configuración de ciertas Mutualidades de Previsión Social como
mecanismos alternativos al aseguramiento en el sistema público de la
Seguridad Social, lo que de entrada implica una manifiesta contradicción con la
naturaleza que a todas estas entidades, sin aparente excepción alguna, les
otorga la propia Ley 30/1995, al atribuirlas el ejercicio de una modalidad
aseguradora «de carácter voluntario complementaria al sistema de Seguridad
Social obligatoria» (artículo 64).
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Esa capacidad de, aun estando en el campo de aplicación de un
régimen de la Seguridad Social, poder optar voluntariamente por no integrarse
en el mismo a cambio de quedar incorporado en otro mecanismo alternativo
ubicado en el sector privado, si bien representa una insólita singularidad, no
cabe considerar que constituya un privilegio infundado que, en cuanto no se
halla al alcance del resto de trabajadores por cuenta propia o ajena del mismo
sistema, pudiera venir a suponer un tratamiento discriminatorio y conculcador
del principio de igualdad establecido constitucionalmente. Lejos de amparar
una pretensión de puro escapismo, cabe entender que esta regulación no
aspira sino, asumiendo la herencia histórica, a dar continuidad en el futuro a la
tarea supletoria que ciertas Mutualidades vinieron desarrollando en el pasado
con respecto a colectivos que, por así haberlo decidido sus correspondientes
Colegios Profesionales, permanecieron extra muros del sistema e integrados
en aquéllas con carácter obligatorio. Esta motivación (sin duda que
acompañada también de la garantía de supervivencia que para tales
Mutualidades vendría a suponer su conceptuación como «alternativas») es la
que parece que movió al legislador a prever esta función alternativa que, es de
insistir, por razón de la exigencia de su «antigüedad» y de su «obligatoriedad»,
queda circunscrita a un número reducido de Mutualidades (entre las que cabe
contar la Mutualidad General de la Abogacía o la Hermandad Nacional de
Previsión Social de Arquitectos Superiores, por citar dos posibles ejemplos en
el ámbito nacional).
De otra parte, es importante destacar que la incorporación de los
profesionales colegiados en el RETA tiene un carácter prevalente sobre
cualquier otra posibilidad. Conforme se ha venido indicando, esa obligación
principal de instar el alta en dicho régimen de la Seguridad Social puede verse
exonerada si, disponiendo el profesional colegiado de una Mutualidad de las
indicadas, ejercitara su opción por quedar acogido a la misma, la cual pasaría
entonces a asumir ese papel de alternativa al alta en el RETA, y a suplir a éste
en la cobertura y protección de las necesidades sociales del profesional
mutualista. Pero este carácter de prevalencia del RETA implica que si,
pudiendo ejercitar tal opción, ésta no se llevara a cabo en el momento de iniciar
la actividad profesional (lo que, según la disposición legal que se analiza,
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imposibilitaría poder realizarla con posterioridad), sería exigible de modo
automático su inclusión en el RETA. Este mismo efecto habría de producirse
cuando, una vez ejercitada la pertinente opción a favor de la Mutualidad
alternativa, el interesado pasara con posterioridad a quedar excluido de la
misma, por la razón que fuera, resultara o no imputable a la voluntad del
mismo.
Conviene asimismo precisar que el enunciado carácter alternativo de las
aludidas Mutualidades no cierra la puerta a que las mismas no puedan a su vez
desempeñar su finalidad primigenia de mecanismo voluntario de protección
complementaria de la que ofrece la Seguridad Social. O, dicho de otro modo,
que es una posibilidad (reconocida además explícitamente por algún
pronunciamiento del Tribunal Supremo -STS 4ª 25.1.2000-) que el profesional
colegiado quede incorporado al RETA y que, al mismo tiempo, decida
voluntariamente quedar incluido en su correspondiente Mutualidad, la cual, en
tal caso, vendría a proporcionar a tal mutualista una cobertura no alternativa
sino complementaria y, por tanto, acumulable a la garantizada por el expresado
régimen de la Seguridad Social.
Conforme antes se advertía, junto a esta norma general, en la
disposición legal repetida se contiene también un conjunto de previsiones
referidas a supuestos diferenciados en función del momento en el que se
hubiera iniciado la actividad por cuenta propia del profesional colegiado (antes
de la reforma -10.11.1995- o en el tiempo que medió entre ésta y su
modificación -1-1-1999-) y del hecho de que se dispusiera o no de Mutualidad
susceptible de actuar como alternativa, previéndose para cada caso distintas
alternativas y, en su caso, un régimen de opciones a ejercitar en unos
determinados plazos de tiempo que han sido ya rebasados con creces, razón
por la cual no parece de especial interés su consideración en este momento.
Quizá como única precisión al respecto, podría dejarse apuntado que con
relación a quienes hubieran comenzado el ejercicio de su actividad con
anterioridad al 10 de noviembre de 1995, salvo que se hallaran ya incluidos en
el RETA (en cuyo caso permanecerían sin cambios en esa misma situación) o
en una Mutualidad de adscripción obligatoria (supuesto en el que habría de
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optarse, una vez operada la oportuna adaptación de aquélla, por permanecer
en la misma o pasar a integrarse en el RETA), quedaron eximidos de la
obligatoria incorporación al RETA, aun cuando se les otorgara el derecho a
que, durante todo el año 1999, pudieran optar por integrarse voluntariamente a
dicho régimen especial de la Seguridad Social”.
III.- OPCIONES
Llegados a este punto, se considera oportuno aclarar una cuestión que
en la práctica ha venido originando diversidad de dudas. Como parece obvio,
figurar incorporado en el RETA o estar, en su lugar, integrado en una
Mutualidad de Previsión Social de las consideradas legalmente como
alternativas comporta la aplicabilidad de regímenes jurídicos claramente
diferenciados. En el primer caso, por razón del aseguramiento público que
implica, sería de aplicación el que rige en el ordenamiento jurídico de la
Seguridad Social; por lo que se refiere al segundo, habida cuenta el
aseguramiento privado que supone, habría de estarse a las disposiciones
estatutarias y otras normas heterónomas reguladoras de los seguros de tal
naturaleza que resultaran de aplicación. Consecuentemente a ello, a la hora de
decidir la opción (en los supuestos en los que resulte legalmente factible) entre
una y otra de las dos alternativas posibles, no habrá de olvidarse la distinta
repercusión que se ha de derivar de uno y otro régimen jurídico a efectos de
aspectos de cierta trascendencia (como, por ejemplo, concurrencia con otras
prestaciones,
garantía
incompatibilidad
de
mínimos
con el ejercicio de
de
pensiones,
compatibilidad
la
misma o diferente
o
actividad
profesional...).
A) ANÁLISIS DEL RETA EN EL SISTEMA NACIONAL DE
LA SEGURIDAD SOCIAL
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A1.- ACCIÓN PROTECTORA
La Protección Social dispensada a los autónomos ha experimentado
importantes modificaciones en el transcurso del tiempo hasta llegar a la actual
configuración de la acción protectora del Régimen Especial de Trabajadores
Autónomos6.
La acción protectora del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos
incluye las prestaciones de: Asistencia sanitaria; Incapacidad Temporal;
Maternidad; Incapacidad Permanente: total, absoluta y gran invalidez;
Jubilación; Muerte y supervivencia; Contingencias profesionales; Cese de
actividad; Prestaciones familiares; Asistencia social; Servicios sociales.
El requisito de acceso a las anteriores prestaciones es estar afiliado y en
alta (o situación asimilada al alta); estar al corriente de pago de cuotas, y reunir
determinados periodos cotizados (según el caso).
A2.- DIFERENCIAS DE PROTECCIÓN ENTRE EL RG Y EL
RETA
I) Originada por la naturaleza de las actividades por cuenta propia y
por cuenta ajena.
1.- Jubilación en régimen de tiempo parcial:
Los afiliados al RETA pueden acogerse a la jubilación en régimen de
tiempo parcial. Para acceder a este modelo laboral es preciso alcanzar la edad
legal de jubilación y debe corresponderle el 100% de la base reguladora. Esta
medida es una buena opción para aquellos autónomos que hayan cotizado por
6
Decreto 2530/70; RD 1774/1978, de 23 de junio; OM 28/07/1978; RD 43/1984, de 4 de enero; RD 9/1991, de 11 de
enero; RD 356/1991, de 15 de marzo; Disposición Adicional 10º LGSS; Ley 24/1997, de 15 de julio; Ley 35/2002, 12 de
julio; Ley 53/2002, de 30 de diciembre; RD. 463/2003, de 25 de abril; Real Decreto Ley 2/2003, de 25 de abril; RD
273/2003, de 10 de octubre; Ley 30/2005, de 29 de diciembre; LO 3/2007, de 22 de marzo ; RD 295/2009, de 6 de
marzo, entre otras
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la base mínima y que en el momento de jubilarse tengan una pensión baja. De
esta manera tendrán la posibilidad de cobrar una parte de la pensión y
continuar con la actividad de su negocio.
2.- Jubilacion anticipada:
En principio solo pueden acceder a la jubilación anticipada voluntaria,
además de la edad exigible de dos años menos que la oficial (que pasa de los
63 años, hasta los 65 años en 2027) se exige acreditar 35 años de
cotizaciones.
Cumpliendo esto, la exigua pensión de jubilación será todavía más baja,
porque entran en juego los coeficientes reductores. Esto significa que partimos
de una reducción de la pensión del 8% para todos los autónomos que acrediten
menos de 38 años y medio de cotizaciones (la práctica mayoría), y de 7,5%
desde los 38 años y medio hasta los 41 y medio, un 7% desde los 41 y medio
hasta los 44 y medio, y un 6,5% para tiempos de cotización a partir de los 44
años y medio. Además: El importe de la pensión a percibir ha de
resultar superior a la cuantía de la pensión mínima que correspondería al
interesado por su situación familiar al cumplimiento de los 65 años de edad. En
caso contrario, no se podrá acceder a esta fórmula de jubilación anticipada.
3.- Jubilación especial a los 64 años:
No existe para los autónomos. Modalidad de jubilación que, como
medida de fomento del empleo, rebaja la edad mínima de jubilación exigida de
65 años a 64 años, sin la aplicación de coeficientes reductores por
edad, permitiendo al trabajador por cuenta ajena acceder a la pensión de
jubilación con los mismos derechos económicos que si tuviera 65 años
cumplidos.
Esta modalidad desaparece a partir de 01-01-2013, si bien se mantendrá
para quienes resulte de aplicación lo establecido en la disposición final 12.2 de
la Ley 27/2011, de 1 de agosto.
4.- La jubilación anticipada de trabajadores discapacitados:
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No existe para los autónomos. La disposición adicional 8ª. 4 de la LGSS,
establece que la jubilación parcial resultará de aplicación a los trabajadores por
cuenta propia incluidos en los regímenes especiales de Trabajadores del Mar,
Agrario y de Trabajadores Autónomos, en los términos y condiciones que se
establezcan reglamentariamente. Hasta la fecha no se ha producido el
necesario desarrollo reglamentario, por lo que en la práctica, los trabajadores
por cuenta propia no pueden causar este tipo de jubilación.
5.- Los descansos por maternidad y paternidad a tiempo parcial:
Desde el 1 de abril de 2009 los Autónomos pueden disfrutar los
descansos por maternidad y paternidad a tiempo parcial, siempre que la
reducción de su jornada sea del 50%. En este sentido, genera un derecho en
cuanto a la percepción del subsidio equivalente al 50% de la prestación.
La diferencia con el RG radica en que, previo acuerdo con el empresario,
el descanso a tiempo parcial para los trabajadores por cuenta ajena por
descanso por maternidad no existe fijado un porcentaje específico de
reducción. Y para el descanso a tiempo parcial por paternidad está establecido
que la reducción de jornada no podrá ser inferior al 50% de la correspondiente
a un trabajador a tiempo completo.
II) No originada por la naturaleza de las actividades por cuenta
propia y por cuenta ajena.
1.- En la fecha del hecho causante y el devengo de la pensión:
En el RETA, el hecho causante que origina las prestaciones económicas
por jubilación e incapacidad permanente, independientemente de su momento,
se considera siempre que se produce el último día del mes en que se reconoce
la contingencia, por lo que la pensión se devenga el primer día del mes
siguiente al del hecho causante. En el Régimen General, el devengo de la
correspondiente pensión comienza al día siguiente del hecho causante.
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Tal diferencia tendría su justificación en el distinto esquema de pago de
las cotizaciones que tiene el RETA y el Régimen General. En el primer caso,
las cotizaciones se corresponden con meses completos independientemente
del día en que se produce el alta y/o la baja en el Régimen, mientras que en el
segundo caso, dicho período de cotización se limita exclusivamente al tiempo
de vigencia de la relación laboral.
2.- En las lagunas de cotización:
Para el cálculo de la base reguladora de una pensión vitalicia
(Incapacidad Permanente, Jubilación, Viudedad, Orfandad y Subsidio en favor
de familiares), en el Régimen General cabe la posibilidad de cubrir las lagunas
de cotización en las cuales no existía obligación de cotizar, integrando las
primeras 48 mensualidades con la base mínima de entre todas las existentes
en cada momento, y el resto de mensualidades con el 50% de dicha base
mínima.
Para aquellas personas que les sea aplicable la legislación anterior a 11-2013, en aplicación de la Disposición final duodécima de la Ley 27/2011, de 1
de agosto, las lagunas de cotización se integrarán, a los exclusivos efectos de
dicho cálculo, con la base mínima de cotización, vigente en cada momento, en
el Régimen General para los trabajadores mayores de 18 años.
Esta regla no es aplicable para los afiliados al RETA que, a la hora de
calcular la base reguladora de la prestación, esos períodos computan con base
de “0” €, con la consiguiente disminución de la cuantía de la base final en
comparación con el cálculo en el RG.
3.- En la Pensión por Incapacidad Permanente Total:
La
pensión
por
Incapacidad
Permanente
Total
puede
ser
excepcionalmente sustituida por una indemnización en ambos Regímenes. La
diferencia consiste en que en el Régimen General esta indemnización, fijada en
función de la edad del individuo, puede alcanzar hasta 84 mensualidades de la
pensión si tiene menos de 54 años, mientras que en el RETA consiste en 40
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mensualidades de la base reguladora sin tener en cuenta la edad del
beneficiario.
Además, el plazo de opción para sustituir la pensión por la
indemnización en el Régimen General es de tres años tras la concesión de la
pensión, mientras que en el RETA tal plazo se reduce a un mes desde la
declaración de la incapacidad.
4.- En la Incapacidad Permanente Parcial:
La Incapacidad Permanente Parcial, en el Régimen General, es aquélla
que sin alcanzar el grado de Total ocasiona al individuo una disminución en el
rendimiento normal de su profesión no inferior al 33%. Si el origen es laboral o
no, resulta indiferente salvo para el caso de enfermedad común que requiere
de un periodo de carencia.
Sin embargo, en el RETA solo está reconocido a los autónomos la
Incapacidad Permanente Parcial siempre y cuando derive de una contingencia
profesional, y para el caso de que esté cotizando por contingencias
profesionales. Esta incapacidad ha de suponer una merma de su rendimiento
de al menos un 50%.
La prestación económica en ambos regímenes equivale a 24
mensualidades de la base reguladora que sirvió para el cálculo de la
incapacidad temporal de la que se derive.
5.- En la Pensión por Jubilación:
La pensión por jubilación es una prestación de carácter económico
concedida por el Sistema de la Seguridad Social al trabajador que cesa en su
actividad a causa de la edad.
En el RG a la hora de computar los años de cotización para calcular la
pensión, y cuando se haya acreditado cotizaciones a los extinguidos
Regímenes de Seguro de Vejez e Invalidez y Mutualismo Laboral con
anterioridad al 1 de enero de 1967, existe una escala por la que se le presume
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un determinado número de años y días cotizados en función de la edad que
tuviera el trabajador el 1 de enero de 1967.
La cuestión es que las personas que se encontraban en esa situación y
que posteriormente se encuadraron en el RETA pierden la posibilidad de
aplicar esta escala, con lo que se ven perjudicados en el momento de
determinar su periodo cotizado, sin que exista una justificación coherente para
este tratamiento.
6.- En la Jubilación Anticipada:
Los afiliados al Régimen General tienen la posibilidad de acceder a la
jubilación antes de cumplir los 65 años, que es la edad mínima fijada de forma
general.
Sin embargo los afiliados al RETA sólo tienen la posibilidad de acceder a
dicha situación en un supuesto excepcional contemplado en el Real DecretoLey 5/1998, de 29 de mayo, siempre que tengan 60 años, 15 años cotizados y
cumplan los requisitos siguientes:
a) Tener la condición de mutualista el 1-1-1967, o en cualquier fecha
anterior. O bien, que se le certifique por algún país extranjero periodos
cotizados o asimilados en razón de actividades realizadas en el mismo, con
anterioridad a la fecha indicada, que de haberse efectuado en España hubieran
dado lugar a su inclusión en alguna de las Mutualidades Laborales.
b) Que, al menos, la cuarta parte de las cotizaciones totalizadas se
hayan efectuado a regímenes que reconozcan el derecho a la jubilación
anticipada o a los precedentes de dichos regímenes, o a regímenes
extranjeros. Salvo que el total de las cotizaciones a lo largo de la vida laboral
del trabajador sea de 30 o más años, en cuyo caso es suficiente acreditar un
mínimo de 5 años en los regímenes señalados (General, Carbón, Mar y
Empleados del Hogar, Mutualidades Laborales y Regímenes Extranjeros).
Debemos señalar, además, el agravio que se produjo con aquellos
profesionales que estando en su día encuadrados en el Régimen General,
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fueron obligados a darse de alta en el RETA perdiendo la posibilidad de
jubilarse anticipadamente, en las mismas condiciones que tenían mientras
estuvieron en el Régimen General.
7.- En la Incapacidad Temporal por contingencias comunes:
En cuanto a la protección por incapacidad temporal derivada de
contingencias comunes hay que señalar que el sistema de Seguridad Social, a
los afiliados al RG les abona esta prestación desde el 16º día de la baja 17,
mientras que el autónomo que tenga cubierta esta contingencia percibe desde
el 4º día esta prestación a cargo del sistema de Seguridad Social.
Hasta el 31 de diciembre de 2003 ambos regímenes tenían el mismo tipo
de cotización por contingencias comunes el 28,30%, pero desde el 1 de enero
de 2004 el autónomo debe cotizar por el tipo 29,80%.
8.- Trabajo a tiempo parcial
Los autónomos no la tienen. La cuota que se paga a la seguridad social
así como los impuestos son los mismos independientemente del número de
horas que trabaje el profesional, por lo que tampoco existe la posibilidad de ser
autónomo por horas. Es decir, la seguridad social no contempla reducciones en
las cotizaciones de los autónomo no realicen su actividad profesional a
tiempo completo.
Aunque no existe la figura del trabajador autónomo a tiempo parcial, si
se contempla la posibilidad de que una misma persona esté cotizando a la
Seguridad Social doblemente, por un trabajo como asalariado o por cuenta
ajena y estar dado de alta como trabajador autónomo.
Esta situación se conoce o define como pluriactividad y si se
contemplan bonificaciones o deducciones en la cuota a la seguridad
social para estos trabajadores.
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B).- MUTUALIDAD DE PREVISION SOCIAL
Las Mutualidades son entidades aseguradoras que ejercen una
modalidad aseguradora de carácter voluntario complementaria al sistema de
Seguridad Social obligatoria, mediante aportaciones a prima fija o variable de
los mutualistas, personas físicas o jurídicas, o de otras entidades o personas
protectoras.
En cuanto al ámbito de cobertura, en la previsión de riesgos sobre las
personas, las contingencias que pueden cubrir son las de muerte, viudedad,
orfandad y jubilación, garantizando prestaciones económicas en forma de
capital o renta.
Asimismo, podrán otorgar prestaciones por razón de matrimonio,
maternidad, hijos y defunción. Y podrán realizar operaciones de seguro de
accidentes e invalidez para el trabajo, enfermedad, defensa jurídica y
asistencia, así como prestar ayudas familiares para subvenir a necesidades
motivadas por hechos o actos jurídicos que impidan temporalmente el ejercicio
de la profesión.
B1.- LA MUTUALIDAD DE LA ABOGACÍA:
Nace en 1948 como entidad de previsión obligatoria con coberturas solo
de fallecimiento, invalidez y viudedad. Manteniendo su carácter obligatorio para
los abogados, que no podían acceder al sistema público –por expresa
exclusión de la normativa del RETA-, extiende sus coberturas a la de jubilación
bajo un sistema de reparto o solidaridad intergeneracional.
En 1996 la Mutualidad da un salto cualitativo, dejando de ser obligatoria,
como consecuencia de la apertura a los abogados del acceso al Régimen
Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), a la vez que se reconocía su
carácter de alternativa a dicho sistema público. Esto hizo que la Mutualidad
continuara siendo el sistema de previsión social de los abogados que no
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pertenecen al sistema público y por otro un sistema complementario de los
abogados que sí están adscritos al sistema público.
En 2005 Finaliza el paso desde el sistema de reparto al de capitalización
individual. Con el Plan Universal se atribuyen derechos económicos a cada
mutualista y la Mutualidad consolida su posición como gestora de todo tipo de
seguros personales y el ahorro de los abogados.
En 2009 La Mutualidad, es autorizada por el Ministerio de Economía y
Hacienda para ofrecer sus seguros de vida, accidentes y salud sin someterse a
límites cuantitativos.
En 2010 se incluye la cobertura de dependencia en el Plan Universal,
siendo una de las primeras entidades en ofrecer esta cobertura.
En 2011 se incluye la cobertura de paternidad dentro de la cobertura de
Incapacidad Temporal del Plan Universal.
El RD 1192/2012 asegura la Asistencia sanitaria gratuita para los
abogados7.
Es un sistema de capitalización individual que permite hacer un plan
“a medida”, en el que las aportaciones y los rendimientos se atribuyen a la
cuenta de cada mutualista. Las aportaciones son gasto fiscal deducible de la
actividad, al igual que las cuotas a la Seguridad Social. Tiene disponibilidad
sólo en caso de enfermedad grave y desempleo de larga duración, y se puede
percibir la prestación en forma de renta, capital o una combinación de ambas.
En este sistema se deben contratar, adicionalmente a la cobertura de
ahorro-jubilación, las de seguro de Fallecimiento, Incapacidad Permanente e
Incapacidad Temporal Profesional y voluntariamente la de Dependencia.
7
Extremadura por Orden de 7 de abril de 2011 (DOE 75 del día 18) se regula el procedimiento
de obtención de la Tarjeta Sanitaria en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Extremadura,
a los abogados y otros profesionales colegiados.
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B2.- PRESTACIONES DE LA MUTUALIDAD:
En cuanto al ámbito de cobertura8, en la previsión de riesgos sobre las
personas, la ley establece que los planes de previsión ofrecidos por la
Mutualidad, para ser alternativos al RETA, deben incluir, de forma obligatoria
garantizando prestaciones económicas en forma de capital o renta, las
coberturas de a)jubilación; b) invalidez permanente; c) incapacidad temporal,
incluyendo maternidad, paternidad y riesgos de embarazo; y d) fallecimiento
que pueda dar lugar a viudedad y orfandad, no siendo alternativo un plan que
no tuviera cubiertas las cuatro contingencias. Así, si en un plan no está
presente alguna de estas coberturas perderá su condición de alternativo al
8
Ley 27/2011 Disposición adicional 46. Mutualidades de Previsión Social alternativas al régimen de
Autónomos.
“1. Las Mutualidades de Previsión Social que, en virtud de lo establecido en la Disposición adicional
decimoquinta de la Ley 30/1995, de 8 de noviembre de Ordenación y Supervisión de los Seguros
Privados, son alternativas al alta en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por
Cuenta Propia o Autónomos con respecto a profesionales colegiados, deberán ofrecer a sus afiliados,
mediante el sistema de capitalización individual y la técnica aseguradora bajo los que operan, de forma
obligatoria, las coberturas de jubilación; invalidez permanente; incapacidad temporal, incluyendo
maternidad, paternidad y riesgo del embarazo; y fallecimiento que pueda dar lugar a viudedad y
orfandad.”
“2. Las prestaciones que se otorguen por las Mutualidades en su condición de alternativas al Régimen
Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos, cuando adopten la
forma de renta, habrán de alcanzar en el momento de producirse cualquiera de las contingencias
cubiertas a que se refiere el punto anterior, un importe no inferior al 60 por 100 de la cuantía mínima
inicial que para la respectiva clase de pensión rija en dicho sistema de la Seguridad Social, o si resultara
superior, el importe establecido para las pensiones no contributivas de la Seguridad Social. Si tales
prestaciones adoptaran la forma de capital, éste no podrá ser inferior al importe capitalizado de la
cuantía mínima establecida para caso de renta.
Se considerará, así mismo, que se cumple con la obligación de cuantía mínima de la prestación, si las
cuotas a satisfacer por el mutualista, cualesquiera que sean las contingencias contratadas con la
Mutualidad alternativa, de entre las obligatorias a que se refiere el punto 1, equivalen al 80 por 100 de
la cuota mínima que haya de satisfacerse con carácter general en el Régimen Especial de la Seguridad
Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos.”
“3. Las aportaciones y cuotas que los mutualistas satisfagan a las Mutualidades en su condición de
alternativas al Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o
Autónomos, en la parte que tenga por objeto la cobertura de las contingencias atendidas por dicho
Régimen Especial, serán deducibles con el límite del 50 por 100 de la cuota máxima por contingencias
comunes que esté establecida, en cada ejercicio económico, en el citado Régimen Especial.”
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RETA y pasará a ser complementario al mismo, lo que supondría tener que
darse de alta en el RETA para seguir ejerciendo por cuenta propia.
Y podrán realizar operaciones de seguro de accidentes e invalidez para
el trabajo, enfermedad, defensa jurídica y asistencia, así como prestar ayudas
familiares para subvenir a necesidades motivadas por hechos o actos jurídicos
que impidan temporalmente el ejercicio de la profesión.
C.- EL FUTURO.- SISTEMAS DE AHORRO:
A día de hoy no es suficiente con saber qué pensión pública o mutual
“futura” recibiremos para planificar nuestra jubilación, pues ello dependerá no
sólo ya del PIB o inflación sino también de nuestra esperanza de vida,
natalidad, tasa de reposición poblacional e histórico de nuestra vida laboral.
Son nuestras prioridades personales y familiares las que vamos a
tener que analizar y tener en cuenta para adaptar nuestra estrategia financiera
al momento en que se vive. Los productos alternativos de ahorro, cuya
rentabilidad dependerá de la tipología de los productos en que se inviertan (
renta variable, seguros, PPA, PIAS..etc) variarán en función de nuestro perfil de
riesgo individual, más atrevido o conservador, con el fin de maximizar nuestra
inversión de cara al futuro.
Depende cada vez más de nosotros mismos el conservar y mantener
nuestra propia calidad de vida futura y mantener el nivel de vida deseado, ya
que si dejamos nuestro futuro en manos del Estado igual nos llevamos más de
una sorpresa.
Planificar la jubilación permite al abogado reducir la pérdida de poder
adquisitivo. Suscribirse a un plan de pensiones adecuado a su situación
profesional y hacerlo con antelación son algunas de las claves que ayudaría a
amortiguar la pérdida de economía del profesional colegiado.
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Pensar en planificar la jubilación y tener a un plan de pensiones acorde a
su situación laboral es esencial, y más cuando, haciéndolo, puede amortiguar
la caída de su poder adquisitivo una vez deje de trabajar de hasta un 20%. Un
porcentaje muy significativo si se tiene en cuenta que el abogado se expone a
perder, de media, entre un 30 y un 40 por ciento de economía una vez alcanza
la jubilación y si no está adscrito a un producto de aseguramiento que cubra
sus necesidades de forma suficiente.
Disponer de un complemento para la pensión de jubilación es
recomendable, fundamentalmente para aquellos que tienen una fuente de
ingresos profesional medio-alto, ya que serán los que más verán reducirse sus
ingresos mensuales cuando llegue la hora de su retiro laboral.
Todos los especialistas recomiendan comenzar a ahorrar cuanto antes,
ya que así se podrá ir constituyendo un mayor patrimonio sin hacer un esfuerzo
económico excesivo.
La Guía para la Jubilación elaborada por la Fundación Mapfre ha
realizado una serie de simulaciones al respecto. Así, alguien que comience con
50 años y ahorre 100 euros al mes logrará acumular 18.000 euros. Si lo invierte
en un producto que logra una rentabilidad anual del 3%, dispondrá de un
capital de 22.700 euros. En caso de que esa misma persona empezara a
ahorrar 100 euros al mes a los 60 años, el capital disponible sería de tan solo
6.400 euros.
Lo que está claro es que cada vez vivimos más, con lo que necesitamos
más dinero tras jubilarnos. El presidente del Instituto de Actuarios Españoles,
Luis María Sáez de Jáuregui, recuerda que la esperanza de vida aumenta 4,8
horas al día en España. Ahora está en 82 años, lo que supone que quien se
jubila tiene por delante 17 años de retiro.
Hoy por hoy, el dinero ahorrado por los españoles como complemento
para la pensión es muy bajo. Según los últimos cálculos, el patrimonio que hay
en planes de pensiones tan solo da derecho a los partícipes a cobrar, por
término medio, 35 euros al mes.
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¿Cuánto ahorrar?. Se puede calcular la cantidad de dinero que se
necesita ahorrar para la jubilación de la siguiente manera:
• Multiplicar por 12 (meses) el gasto que supone mantener tu nivel de
vida actual.
• Calcular la cantidad que recibiremos por parte de la Seguridad Social o
Mutua en concepto de pensión.
• Restar la pensión al gasto estimado anual.
• Multiplicar la cifra resultante por la cantidad de años de vida restantes
estimados, sería la cantidad aproximada que se debería ahorrar.
Muchos de nuestros gastos recurrentes desaparecen en la jubilación, lo
que pasa es que no estás habituado, lo importante es que empieces a coger el
hábito ahorrando cada mes una pequeña cantidad y, cuando empieces a estar
cómodo, ir aumentando acorde con tus necesidades. Más adelante os
explicaremos qué hacer con el dinero ahorrado para sacarle el mayor beneficio
posible.
Uno de los principios básicos que deben cumplir los productos
escogidos para ahorrar de cara a la jubilación es que obtengan una
rentabilidad suficiente como para batir a la inflación. Aunque ahora los precios
están en una fase de estancamiento, no hay que olvidar que si crecen un 3% al
año mientras nuestro plan de pensiones conservador tan solo lo hace un 1%,
estaremos perdiendo un 2% anual de poder adquisitivo futuro de nuestros
ahorros.
A diferencia de los fondos de inversión, donde es habitual que el cliente
busque altas rentabilidades, en los planes de pensiones prima mucho más la
idea de preservación del capital, puesto que al tratarse de un producto que no
se puede retirar hasta la jubilación, es fundamental que cuando llegue el
momento el partícipe del plan disponga de, al menos, todo el dinero que ha ido
aportando.
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Cuando se analizan las rentabilidades históricas de los fondos de
pensiones, se descubre que hay algunos periodos donde este tipo de
productos no han logrado su objetivo básico. Entre 1999 y 2014, la media de
rendimiento anual de los planes de pensiones registrados en España
(descontando gastos y comisiones) fue del 2,05%, según Inverco. En este
mismo periodo, la tasa de inflación media fue del 2,72%. Quienes hayan ido
ahorrando en planes de pensiones justo durante ese periodo han perdido algo
de poder adquisitivo, por término medio, aunque más lo habrían hecho si
hubieran dejado su dinero en una cuenta corriente. La buena noticia es que si
se analizan periodos más largos (20 ó 24 años), con rentabilidades anuales
medias del 4,97% y del 3,95%, los planes han logrado con claridad subir más
que los precios.
Ante estas circunstancias, la previsión de futuro debe ser el mismo para
todos los abogados, independientemente de dónde ejerzan. “Idearlo cuanto
antes es lo más recomendable, si no, las consecuencias económicas pueden
ser muy notables por una mala planificación económica”. “Hay que volver a la
época de la hucha”.
III.- CONCLUSIONES.Si difícil es prever el futuro, más lo es aconsejar sobre él. Las coberturas
que proporciona el RETA son las mismas para todos los afiliados, cualquiera
que sea la situación personal o familiar y solamente se diferencian las cuantías
en función de la base de cotización elegida y el número de años de cotización,
tanto pagas tanto tendrás.
Por el contrario, en la Mutualidad, las prestaciones se alcanzan a través
de la capitalización y rendimientos financieros de las propias aportaciones de
cada mutualista, que se integran en su cuenta individual, tanto ahorras tanto
tendrás.
Los sistemas de capitalización el ahorro en Fondos o Planes de
Pensiones, están sometidos a los avatares de los mercados y a nuestra
voluntaria capacidad de ahorro.
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En España la lógica de previsión social es la misma desde hace un siglo.
Nuestros sistemas de protección de los trabajadores y sus familias frente a la
vejez, la enfermedad y el fallecimiento surge del movimiento de la Europa
continental que dio lugar a los regímenes históricos del seguro obrero en
Alemania (Prusia, en realidad), Bélgica o Francia, todos ellos elaborados a
partir del tronco común del modelo Bismarckiano de aseguramiento profesional
obligatorio de 1882. En posteriores décadas, fue configurándose en todos los
países europeos desarrollados el sistema de Seguridad Social bajo el que
todavía subsisten los actuales esquemas públicos de pensiones contributivas
para trabajadores por cuenta propia y por cuenta ajena. España adoptó a
principios del S. XX normativas tan avanzadas como las de la Europa central, si
bien no dispuso del nivel de desarrollo económico ni, por tanto, de los recursos
necesarios para instrumentar plenamente las garantías ofrecidas por dichas
normativas,
además de
que
tampoco
era
una
verdadera
economía
industrializada.
En la actualidad, puede decirse que el panorama de las pensiones está
caracterizado por los siguientes rasgos:
* Subsiste un esquema público de pensiones contributivas basadas en
el método de reparto que es dominante en el panorama de las pensiones, en el
sentido de que ofrece pensiones de jubilación (además de la cobertura de
contingencias afines) cercanas a un 80% del salario previo en el régimen
general, y en función de la base voluntaria de cotización en el RETA.
* Junto a las pensiones públicas de la Seguridad Social (trabajadores
por cuenta ajena y por cuenta propia del sector privado), se encuentra un
esquema de pensiones semi- privadas para algunos profesionales colegiados
alternativos y sustitutivo de la Seguridad Social (las Mutualidades). Ambos
esquemas tienden a la convergencia en sus reglas de elegibilidad (menos en
sus reglas de cotizaciones) y sus niveles de prestaciones.
* Además de las pensiones públicas contributivas, existen esquemas de
pensiones públicas no contributivas o de solidaridad para trabajadores que no
hayan podido cotizar lo suficiente u otras personas que carezcan de recursos y
caigan en las contingencias de incapacidad o vejez.
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* Supletoriamente a las pensiones públicas (contributivas o no), y las
mutuales, hay dos tipos básicos de esquemas de pensiones puramente
privadas, dentro de una amplia variedad de vehículos de ahorro previdencial a
largo plazo,: (i) los planes y fondos de pensiones y (ii) los planes de pensiones
asegurados. Salvo por la naturaleza de la técnica financiera (que en ambos
casos exige la constitución de reservas al 100% de los compromisos existentes
en cada momento), estos dos esquemas son muy similares, especialmente en
lo que se refiere al tratamiento fiscal de aportaciones y prestaciones del que se
benefician y en el que radica su principal atractivo.
Se vienen acometiendo importantes reformas en los últimos años para
hacer sostenibles financieramente los esquemas de pensiones públicas
contributivas, y más atractivos los esquemas complementarios de pensiones
privadas. En lo que se refiere a la sostenibilidad de las pensiones públicas, se
ha introducido recientemente un llamado Factor de Sostenibilidad que ajusta la
pensión recién causada a la baja, y/o la edad de jubilación legal al alza, a
medida que avanza la esperanza de vida. Por otra parte, se han adoptado
también fórmulas de actualización anual de todas las pensiones existentes en
cada momento en función de la salud económica del sistema y el avance de
sus ratios demográficas y de prestaciones. Las pensiones privadas, por su
parte, difícilmente podrán cubrir el gap de suficiencia, que ineludiblemente
abrirá la batalla por la sostenibilidad de las pensiones privadas, si no cambian a
mejor las condiciones de mercado, coste y rentabilidad de sus productos. En la
actualidad, en efecto, los esquemas privados son complementarios pero en un
futuro no muy lejano, las pensiones privadas caminarán en pie de igualdad
para proporcionar a la mayoría de los trabajadores rentas de jubilación
complementarias que les permitan llevar una vida digna a la altura de sus
experiencias pasadas de ingresos. Para ello es necesario que la industria de
las pensiones avance en términos de mayor participación en el mercado,
menores costes para los partícipes o asegurados durante el proceso de
acumulación de los capitales de jubilación y mayores retornos durante los
procesos de transformación de dichos capitales en rentas de jubilación. Ello se
logrará mediante una industria eficiente, con economías de escala y
competitiva que logre entender las necesidades de los trabajadores y
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pensionistas y que pueda operar a través de sus vehículos promotores del
ahorro previsional a largo plazo con un tratamiento fiscal nunca peor que el de
cualquier otro instrumento financiero.
ANEXO:
1. EVOLUCIÓN NORMATIVA DEL RÉGIMEN DE TRABAJADORES AUTÓNOMOS
A. Normas que contienen referencias
Regímenes de la Seguridad Social
a
la
homogeneización
de
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* Normas, contenidos programáticos o Acuerdos Tripartitos, donde
encontramos referencias e iniciativas:
. El artículo 10.4 de la Ley General de Seguridad Social,
aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio,
dispone: “En las normas reglamentarias de los Regímenes Especiales
no comprendidos en el apartado anterior, se determinará para cada
uno de ellos su campo de aplicación y se regularán las distintas
materias relativas a los mismos, ateniéndose a las disposiciones
del presente Título y tendiendo a la máxima homogeneidad con el
Régimen General, que permitan las disponibilidades financieras del
sistema y las características de los distintos grupos afectados por
dichos Regímenes.”
. El Pacto de Toledo, abril de 1995:
- Recomendación 4: Financiación de los Regímenes
Especiales. “Modificar en lo posible la situación actual,
bajo el criterio de que, a igualdad de acción protectora,
debe ser también semejante la aportación contributiva.”
Recomendación
9:
Sobre
la
equidad
y
el
carácter
contributivo del sistema. “Se propone el reforzamiento de
estos principios, de manera que, sin perjuicio del criterio
de solidaridad y de forma gradual, a partir de 1996 las
prestaciones guarden una mayor proporcionalidad con el
esfuerzo de cotización realizado y se eviten situaciones de
falta de equidad en el reconocimiento de mismas. Es preciso,
por tanto, que las técnicas de cálculo de las pensiones
contributivas permitan en el futuro y de forma progresiva que
quienes realizan similar esfuerzo de cotización, alcancen
prestaciones equivalentes.”
. La disposición adicional primera de la Ley 24/1997, de
Consolidación y Racionalización del Sistema de Seguridad Social,
por la que el Gobierno debía presentar, ante la Comisión de
Política Social y Empleo del Congreso de los Diputados, “un estudio
técnico y económico sobre el Régimen Especial de Trabajadores
Autónomos que contemple la mejora de las prestaciones y su
aproximación a las del Régimen General”.
. Acuerdo de la Comisión de Economía y Hacienda por el que se
aprueba el “Informe de la Subcomisión para Impulsar el Estatuto de
la Microempresa, del Autónomo y del Emprendedor”, aprobado el 4 de
junio de 2002.
. Acuerdo para la Mejora y el Desarrollo del Sistema de
Protección Social, firmado entre el Gobierno, CCOO, CEOE y CEPYME
el 9 de abril de 2001.
- Punto VII donde se recoge la conveniencia de incluir en la
acción protectora del RETA la prestación de incapacidad
permanente total “cualificada”, cuando el trabajador autónomo
tenga cincuenta y cinco o más años y no ejerza una actividad,
ni sea titular de un establecimiento mercantil o industrial y
la cobertura de los riesgos profesionales, estableciéndose
las cotizaciones sociales correspondientes.
- Punto XII, apartado 3, se recoge el compromiso de
exoneración
del
pago
de
cotizaciones
sociales
por
contingencias comunes para los mayores de 65 años que
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acrediten al menos 35 años de cotización efectiva a la
Seguridad Social, sin tener en cuenta, a estos efectos, la
parte proporcional de las pagas extraordinarias.
. La Ley 30/2005 de 29 de diciembre, de Presupuestos
Generales del Estado:
- Disposición Adicional Sexagésima Octava prevé que, dentro
del marco del Diálogo Social, el Gobierno realizará con el
concurso del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el
Trabajo, un estudio en el que se analice la posibilidad de
llevar a cabo medidas de reducción de la edad de jubilación
de los trabajadores autónomos, en los casos de realización de
trabajos que sean de naturaleza excepcionalmente penosa,
tóxica, peligrosa o insalubre y acusen elevados índices de
morbilidad o mortalidad, siempre que los trabajadores
afectados acrediten en la respectiva profesión o trabajo el
mínimo de actividad que se establezca.
- Disposición Adicional Sexagésima Novena que dio origen a la
Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo
Autónomo.
. Acuerdo Sobre Medidas en Materia de Seguridad Social
firmado el 13 de julio de 2006 por el Gobierno, CCOO, UGT, CEOE y
CEPYME, en el punto V del se avanza en el proceso de equiparación
en prestaciones y obligaciones de los cotizantes del sistema y en
la simplificación de Regímenes Especiales.
En este sentido se contempla:
– Ley 18/2007, de 4 de julio, de integración en el RETA
de los trabajadores por cuenta propia del Régimen
Especial Agrario.
– Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo
Autónomo.
- Artículo 26.5 que la acción protectora del Régimen
Público
de
Seguridad
Social
de
los
Trabajadores
Autónomos tenderá a converger en aportaciones, derechos
y prestaciones con la existente para los trabajadores
por cuenta ajena en el Régimen General de la Seguridad
Social.
- Disposición Adicional Decimoquinta establecía que en
el plazo de un año, el Gobierno presentaría un estudio
sobre la actualización de la normativa que regula el
RETA a las necesidades y exigencias actuales de los
trabajadores autónomos, y prever las medidas necesarias
para fijar la convergencia entre aportaciones y derechos
de los autónomos en relación con los establecidos para
los trabajadores por cuenta ajena del Régimen General.
. Por último, los interlocutores sociales y el Gobierno
suscribieron, con fecha 2 de febrero de 2011, el Acuerdo social y
económico para el crecimiento, el empleo y la garantía de las
pensiones, cuya Parte II está referido al Acuerdo para la reforma y
el fortalecimiento del sistema público de pensiones, en el marco
del cual se recogen una serie de compromisos. Siguiendo las
orientaciones contenidas en el Informe de Evaluación y Reforma del
Pacto de Toledo, aprobado por el Pleno del Congreso de los
Diputados en su sesión de 25 de enero de 2011, se dirigen a
anticipar las reformas necesarias en la estructura del sistema para
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que éste pueda responder con eficacia a los nuevos desafíos y estar
en condiciones óptimas de seguir proveyendo la más amplia cobertura
protectora posible ante los riesgos sociales, dentro de un sistema
de Seguridad Social financieramente estable y sólido que garantice
a las generaciones futuras prestaciones sociales suficientes.
Este acuerdo dio origen a la Ley 27/2011, de 1 de agosto,
sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de
Seguridad Social.
B. Normas que desarrollan los principios programáticos o normativos
anteriores, podemos destacar:
. Real Decreto 9/1991, de 11 de enero, por el que se
desarrollan las normas de cotización a la Seguridad Social,
desempleo, Fondo de Garantía Salarial y Formación Profesional,
unifica el sistema de cálculo de las pensiones de jubilación e
incapacidad, así como las prestaciones por muerte y supervivencia,
y en su disposición adicional tercera elimina el requisito de la
edad mínima (45 años) para ser beneficiario de la pensión de
Incapacidad Permanente en el RETA, al igual que en el RG.
. La Ley 42/1994, de 30 de diciembre, de Medidas Fiscales,
Administrativas y del Orden Social, recoge la posibilidad de optar
entre acogerse o no a la protección por Incapacidad Temporal.
. La Ley 39/1999, de 5 de noviembre, para promover la
conciliación de la vida familiar y laboral de las personas
trabajadoras, que establece la protección económica dispensada a
las mujeres que dejan de trabajar por riesgo durante el embarazo.
. La Ley 35/2002, de 12 de julio, de medidas para el
establecimiento de un sistema de jubilación gradual y flexible, que
establece la exoneración de cuotas a la Seguridad Social por
Contingencias Comunes, salvo Incapacidad Temporal, para los mayores
de 65 años con 35 o más años de cotización.
. La Ley 53/2002, de 30 de diciembre, de Medidas Fiscales,
Administrativas y del Orden Social, establece la posibilidad de que
los autónomos puedan acceder voluntariamente a la cobertura
económica por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
. El Real Decreto 463/2003, de 25 de abril, extiende a los
autónomos
la
cobertura
por
Incapacidad
Permanente
Total
Cualificada.
.
El
Real
Decreto-Ley
2/2003,
de
25
de
abril,
y
posteriormente la Ley 36/2003, de 11 de noviembre, adelanta el
nacimiento de la prestación por IT a partir del 4º día de la baja,
para quienes hubieran optado por concertarla.
Otra novedad a destacar de esta norma es el nuevo tratamiento
que tienen las bases de cotización en régimen de pluriactividad, es
decir, las cotizaciones realizadas en distintos regímenes en un
mismo periodo de tiempo. De no causar pensión en uno de ellos,
podrán acumularse dichas cotizaciones para el cálculo de la base
reguladora de la pensión. Las condiciones son similares a las
aplicadas a un trabajador por cuenta ajena en situación de
pluriempleo.
Con anterioridad a esta disposición para los autónomos sólo
computaba la base más beneficiosa.
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. El Real Decreto 1273/2003, de 10 de octubre, regula la
cobertura de las contingencias profesionales de los autónomos, la
ampliación de la prestación por Incapacidad Temporal y las
novedades para el RETA de las prestaciones por Incapacidad
Permanente Parcial y por Lesiones Permanentes no Invalidantes.
. La Ley 30/2005, de 29 de diciembre, de Presupuestos
Generales del Estado para el año 2006, introdujo las novedades
siguientes:
- Cuando se acrediten cotizaciones a varios regímenes y
no se cause derecho a pensión de jubilación en uno de
ellos, las bases de cotización acreditadas en este
último
en
régimen
de
pluriactividad,
podrán
ser
acumuladas a las del Régimen en que se cause la pensión,
exclusivamente
para
la
determinación
de
la
base
reguladora de la misma, sin que la suma de las bases
exceda el límite máximo de cotización vigente en cada
momento, sin tener que acreditar ningún periodo mínimo
de permanencia en tal situación.
- Las personas con discapacidad, que causen alta inicial
en el RETA, se beneficiarán, durante los 3 años
siguientes a la fecha de efecto del alta, de una
bonificación del 50% de la cuota que resulte de aplicar
sobre la base mínima el tipo vigente en cada momento en
el mencionado Régimen Especial.
- Las autónomas que, habiendo cesado su actividad por
maternidad y disfrutando del período de descanso
correspondiente, vuelvan a realizar una actividad por
cuenta propia en los dos años siguientes a la fecha del
parto tendrán derecho a percibir una bonificación del
100 por ciento de la cuota por contingencias comunes
resultante de aplicar el tipo de cotización a la base
mínima vigente en el RETA, independientemente de la base
por la que coticen, y durante un período de 12 meses.
. La Ley 42/2006, de 28 de diciembre, de Presupuestos
Generales del Estado, - Disposición Adicional Cuarta, que
estableció una nueva Tarifa de primas para la cotización a la
Seguridad Social por accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales, a aplicar por los empresarios, cualquiera que sea el
régimen de encuadramiento y, en su caso, por los trabajadores por
cuenta propia incluidos en los Regímenes Especiales de Trabajadores
del
Mar
y
de
Trabajadores
Autónomos,
en
función
de
la
correspondiente actividad económica, ocupación o situación.
. La Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, introduce algunas
mejoras en la protección por maternidad y crea el permiso de
paternidad, también, para los afiliados al Régimen Especial de
Trabajadores Autónomos.
. La Ley 18/2007, de 4 de julio, establece la integración de
los trabajadores por cuenta propia del Régimen Especial Agrario de
la Seguridad Social en el Régimen Especial de la Seguridad Social
de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos.
. La Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo
Autónomo, por un lado, reúne derechos y obligaciones que se
encontraban dispersos en varias normas y, por otro, introduce
novedades en materia de protección social:
- Desde el 1 de enero de 2008 todos los trabajadores
autónomos, salvo los agrarios por cuenta propia, deberán
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concertar la cobertura por incapacidad temporal (siempre
que no tengan derecho a dicha prestación en razón de la
actividad realizada en otro Régimen de la Seguridad
Social).
- Desde el 1 de enero de 2008 los trabajadores autónomos
económicamente dependientes deberán concertar, además de
la cobertura por IT, la cobertura por contingencias
profesionales. Para este colectivo, se entenderá por
accidente de trabajo también los que sucedan al ir o al
volver del lugar de la prestación de la actividad, o por
causa o consecuencia de la misma.
- Para los trabajadores autónomos que desarrollen
actividades profesionales que presentan un mayor riesgo
de siniestralidad, será obligatoria la cobertura de las
contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales,
quedando
pendiente
de
desarrollo
reglamentario.
- Los trabajadores autónomos podrán contratar como
trabajadores por cuenta ajena a los hijos menores de
treinta años, aunque convivan con él quedando excluida
la cobertura por desempleo.
Se
establece
que
reglamentariamente
se
podrán
establecer jubilaciones anticipadas para los autónomos
que realicen actividades de naturaleza penosa, tóxica o
peligrosa en los mismos supuestos y colectivos en los
que esté establecido para los trabajadores por cuenta
ajena.
. El Real Decreto 1382/2008, de 1 de agosto, modifica
diversos reglamentos generales en el ámbito de la Seguridad Social
para dar cumplimiento a lo establecido en la Ley 18/2007, de 4 de
julio, de integración de los trabajadores por cuenta propia del
Régimen Especial Agrario en el RETA, y en la Ley 20/2007, de 11 de
julio, del Estatuto del Trabajo Autónomo.
. El Real Decreto 295/2009, de 6 de marzo, por el que se
regulan las prestaciones económicas del sistema de la Seguridad
Social por maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo y
riesgo durante la lactancia natural, que establece entre sus
novedades el derecho para los trabajadores por cuenta propia a
percibir el subsidio por maternidad y por paternidad en régimen de
jornada parcial (que está contemplada en la disposición adicional
undécima bis de la Ley General de la Seguridad Social, que fue
modificada por la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la
igualdad efectiva de mujeres y
hombres, por la disposición
adicional décimo octava, punto 21), desde el 1 de abril de 2009.
. La Ley 32/2010, de 5 de agosto, por la que se establece un
sistema específico de protección por cese de actividad de los
trabajadores autónomos, entró en vigor a partir de noviembre de
2010 y va ligada a la cobertura por contingencias profesionales.
. La Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización,
adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social.
- La disposición adicional novena Pretende converger la
intensidad de la acción protectora de los autónomos con
los trabajadores por cuenta ajena de forma que las bases
medias de cotización experimenten un crecimiento anual
similar que en el Régimen general de la Seguridad
Social, sin que la subida anual pueda ser superior en 1
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punto porcentual respecto de las bases medias del RGSS,
en vigor el 1-1-2013.
- La disposición adicional decimoquinta ampara la
práctica que de hecho se estaba llevando a cabo,
respecto a que la cotización de los autónomos dedicados
a la venta ambulante o a domicilio tendrán una base de
cotización inferior a la mínima.
- La disposición adicional vigésima séptima prevé que,
dependiendo de los resultados del primer año de la
entrada en vigor de la Ley 32/2010 de prestación de cese
de actividad, se estudiará la posibilidad de jubilación
anticipada a los 61 años de los autónomos que se
encuentren en cese de actividad.
- La disposición adicional trigésima tercera, recoge que
a partir del 1 de enero de 2012 se podrá elegir la base
de cotización, que puede llegar hasta el 220% de la base
mínima del RGSS, sea cual sea la edad del autónomo.
- La disposición adicional trigésima cuarta, establece
que el Gobierno presentará en un año un estudio relativo
a un sistema específico de jubilación parcial a los 62
años, a favor de autónomos que cesen en su negocio o lo
traspasen a otra persona a la que deben formar.
- La disposición adicional cuadragésima quinta, fija
para los trabajadores del Régimen Especial Agrario por
cuenta propia que se integraron en el Régimen Especial
de Trabajadores Autónomos según Ley 18/2007, de 4 de
julio, desde el año 2012 el tipo de cotización aplicable
a la base de cotización elegida hasta una cuantía del
120% de la base mínima establecida para este régimen
será el 18,75 %.
- La disposición adicional cuadragésima sexta, fija que
las Mutualidades de profesionales colegiados que actúan
como alternativa al RETA obligatoriamente tendrán que
cubrir a partir del 1 de enero de 2013 las prestaciones
de
jubilación,
invalidez
permanente,
incapacidad
temporal, maternidad, paternidad, riesgo de embarazo,
viudedad y orfandad.
Además, la prestación deberá alcanzar un importe no
inferior al 60% de la cuantía mínima de la prestación en
el sistema de la Seguridad Social, o su equivalente en
forma
de
capital,
respetando
el
sistema
de
capitalización y la técnica actuarial bajo la que operan
las mutualidades.
Así mismo se eleva de 4.500 a 5.775 euros (que se irán
actualizando cada año) el importe deducible fiscalmente
como gasto de la actividad profesional.
- La disposición adicional quincuagésima recoge que
cuando se acredite por uno de los cónyuges la
realización de trabajos a favor del negocio familiar sin
cursarse alta en Seguridad Social, el juez que conozca
de separación, divorcio o nulidad del matrimonio lo
comunicará a la Inspección de Trabajo, para lo que
proceda. Las cotizaciones no prescritas surtirán los
efectos que correspondan.
- Se modifican los artículos 1, 24, 25 y la disposición
adicional segunda de la Ley 20/2007, Estatuto del
trabajo autónomo, a los efectos de contemplar la
actividad autónoma a tiempo parcial y que puedan
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establecerse reducciones y bonificaciones cuando se
ejerza la actividad a tiempo parcial.
- La disposición adicional trigésima séptima establece
que se regulará por ley la compatibilidad entre pensión
de jubilación y trabajo y que, mientras no se regule, se
deja sin aplicación la Orden TIN/1362/2011, manteniendo
el
criterio
anterior
a
la
misma
que
permitía
compatibilizar el trabajo con la actividad desarrollada
por cuenta propia por los profesionales colegiados.
- Se modifica la disposición adicional trigésimo segunda
de la Ley General de la Seguridad Social, por la que se
exonera de cotizar a Seguridad Social, excepto por
incapacidad temporal y contingencias profesionales para
los trabajadores por cuenta propia con 65 años de edad y
38 años y 6 meses de cotización o 67 años de edad y 37
años de cotización.
- Introduce la nueva disposición adicional quincuagésima
octava en la Ley General de la Seguridad Social, por la
que a partir del 1 de enero de 2013, la cobertura de las
contingencias profesionales será obligatoria para todos
los regímenes de la Seguridad Social respecto a todos
los trabajadores que causen alta en cualquiera de ellos.
Esta novedad afecta especialmente a los trabajadores
incluidos en el RETA ya que, hasta la fecha, la
cobertura
de
las
contingencias
profesionales
era
opcional para la mayoría del colectivo.
- Para los socios de cooperativas comprendidos en el
RETA se admite la colaboración mediante un sistema
intercooperativo de prestaciones sociales que cubra las
contingencias profesionales, siempre que antes del 1 de
enero de 2013 cuenten con la autorización para colaborar
en la gestión de la prestación económica de la
incapacidad temporal.
. La Ley 17/2012, de 27 de diciembre, de Presupuestos
Generales del Estado para el año 2013, ha dejado en suspenso hasta
el 1 de enero de 2014:
- Contingencias Profesionales: La obligatoriedad de
concertar la cobertura por contingencias profesionales
para los trabajadores que causen alta a partir del día 1
de enero de 2013, por lo que hasta ese momento
únicamente
era
obligatorio
para
los
trabajadores
autónomos económicamente dependientes.
- Tiempo Parcial: La reforma del artículo 25 de la Ley
20/2007, Estatuto del Trabajo Autónomo, por la Ley
27/2011, sobre actualización, adecuación y modernización
del sistema de Seguridad Social, por el que la Ley
podría establecer un sistema de cotización a tiempo
parcial
para
los
trabajadores
autónomos,
para
determinadas
actividades
o
colectivos
y
durante
determinados períodos de su vida laboral, que entraría
en vigor el 1 de enero de 2013.Y de no existir tal Ley,
se
aplicarían
las
normas
establecidas
para
los
trabajadores contratados a tiempo parcial.
- Jubilación Parcial: Los estudios para establecer la
jubilación parcial a
los 62 a favor de los autónomos
que cesen en su negocio o lo traspasen a otra persona a
a que deban formar, así como sobre la posibilidad de que
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los autónomos que estén en la situación legal de cese de
actividad puedan acceder a la jubilación anticipada a
los 61 años.
- El Real Decreto-Ley 5/2013, de 15 de marzo, de medidas
para favorecer la continuidad de la vida laboral de los
trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo, que
en su capítulo I regula el disfrute de la pensión de jubilación, en
su modalidad contributiva, será compatible con la realización de
cualquier trabajo por cuenta ajena o por cuenta propia del
pensionista.
- Finalmente La Ley 36/2014, de 26 de diciembre, de
Presupuestos Generales del Estado para el año 2015:
- Se deroga la Disposición Adicional Quincuagésima
Octava de la Ley General de la Seguridad Social, en
virtud de la cual se ampliaba la cobertura por
accidentes de trabajo y enfermedades profesionales a
todos los regímenes que integran el sistema de la
Seguridad Social.
- Se aplaza hasta 1 de enero de 2016 la entrada en vigor
de las modificaciones del Estatuto del trabajo autónomo
que permitirá la realización de actividad a tiempo
parcial por parte de los trabajadores por cuenta propia.
-La Ley modifica, igualmente, la Ley 32/2010, de 5 de
agosto, por la que se establece un sistema específico de
protección por cese de actividad de los trabajadores
autónomos.
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