906_Magia y Fuga

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MAGIA Y FUGA (Descripción fenomenológica)
1º Conciencia, conducta, mundo.- Puede entenderse el vocablo “Magia” según las definiciones más o
menos vagas que dan los diccionarios especializados, refiriéndose siempre al conjunto de técnicas que
usan ciertas gentes para operar en el mundo.
Importa aquí no estudiar esas técnicas como tales, sino en cuanto a expresión, en cuanto a conducta
significativa de cierto tipo de conciencia mágica.
¿Cómo una técnica puede ser una conducta significativa?
Kant distingue dos tipos de técnicas: “técnica intentionalis”, nos referimos especialmente. Así, la
intencionalidad de la técnica mágica, hace referencia a cierto tipo de conciencia. Esta misma intencionalidad
pone en relación a la conciencia con el mundo, de un modo estructural. Hay pues, una forma de-estar-en-elmundo que bien puede designársela: mágica.
Por fuerzas de esta situación, es el “mundo” quien toma caracteres mágicos. La creencia mágica no
afecta a una conciencia aislada que como tal es inexistente, afecta a la estructura yo-y-circunstancias.
2º Conciencia mágica - Conciencia Racionalista.- En la conciencia Racionalista, la creencia en el poder de
la razón, tiñe emotivamente toda la vida del existente. Basta reemplazar la creencia “mágica” por la creencia
“razón” para que el mundo asuma nuevas características y se tiña de nuevas emociones.
Como puede verse, es el futuro que se trata de aprehender, el que pone el ámbito de los proyectos al
que se lanza la conciencia con sus proyectos concretos. Desde el punto de vista de la Pro-tención, estas
dos formas de pensamiento (mágico y racional) no son muy distintas. Aquí el futuro aparece de un modo
más o menos claro, pero que siempre pueda ser modificado en la dialéctica: actuación-retención-protención.
O sea, en la dialéctica propia del tiempo de la conciencia inmanente.
Las dos conductas (la del mago y la del racionalista) están teñidas por ciertos tipos de emociones que
dejan cierta libertad operativa, cierta elección de técnicas.
El mago es un corazón frío con ojos afiebrados, y el racionalista es un cálido corazón con ojos fríos. Por
lo menos así se ven ellos.
No podemos negar que en ambos encontramos un sistema coherente de pensamientos. Es la actividad
sintética de la conciencia la que realiza tal coherencia. Así, el racionalista interpretando al mago desde su
coherencia, deja escapar la de aquel y califica de errónea su creencia.
3º Creencia.- Es la creencia (aquello con lo que contamos, aquello de lo que no tenemos idea y que no
discutimos porque no tenemos idea) el núcleo antipredicativo de la conciencia.
Hay momentos en la historia en que las creencias se desplazan (este desplazamiento es el que da
perspectiva para luego discutirlas) y se convierte según la óptica en “errores de otros tiempos”. Como si la
creencia pudiera ser legítimamente apreciada en función de juicios lógicos.
La creencia no es errónea ni verdadera, es desde otro punto de vista “cierta”. Es simplemente el suelo
nutritivo en el que arraiga la estructura humana. La creencia es neutra.
4º Dos tipos de creencia mágica.- Pero aquí es necesario distinguir no ya entre la conciencia mágica y la
racionalista, sino entre dos tipos de conciencia mágica, más separadas entre sí que las dos anteriores.
Al primer tipo de mago corresponde Juliano (de la época de Marco Aurelio). Es el técnico que actúa
sobre los dioses. Su pensamiento es el que hemos descrito hasta aquí y que puede formularse del siguiente
modo: “Puede obligarse a la realidad”.
Al segundo tipo, corresponden Baudelaire, Rimbaud, Strimberg y Paul Klee. Su pensamiento puede
formularse: “la realidad obliga irremisiblemente”. Aquí se está en una situación armada. “La rata es
prisionera del destino”. Klee escribe en sus cuadernos: ...“son los objetos los que ahora me están
observando” y su obra se titula “Garros mágiques”.
Esta actitud que hoy empieza a realizarse es lo que importa interpretar.
5º El mundo mágico y la percepción de lo mágico.- No se trata ya de una técnica más o menos controlable
lanzada al mundo, sino de una “situación mágica”, de un modo mágico en el que se come, se ama y se
odia. Un mundo sordo que se manifiesta de pronto en la silenciosa violencia de la medianoche que se
siente, inevitablemente, en aquella luz amarilla, en los espejos que acechan, en la llovizna, en las calles
empedradas y desiertas donde algún árbol es el “médium” que traduce la viscosidad de este mundo y de la
entidad física perceptible.
El correlato orgánico de la conciencia mágica es la piel. El sentido idóneo, el tacto. Se trata de una
percepción límite que permite separar el cuerpo del contorno.
6º Miedo-rito-avance-de-lo-miedoso.- El miedo es lo que se siente a través de la piel. Ese miedo hace
referencia a aquello que se desliza por atrás y atrapa sorpresivamente. Aparece el acto ritual, no para
acabar con el miedo, sino para degradar a lo miedoso. La conciencia está atrapada.
Esquematicemos:
1
Primeramente se pretende operar en el mundo por medio de puros actos de conciencia, el cuerpo queda
relegado, inactivo. Luego se “siente” en el mundo la propia actividad que falta en el cuerpo. En tercer lugar,
la conciencia inventa un acto (rito) para que el cuerpo impida el avance de lo miedoso. Por último, el rito
cobra valor propio, se dosifica y se mantiene en reserva, a la espera de nuevos embates. Así, con la
conducta o con el objeto ritual, se pone nuevamente el mundo mágico que sólo espera la oportunidad de
manifestarse. La conciencia atrapada, necesita impedir el “avance” (por tanto la “venida”) de lo miedoso.
Esto hace referencia al futuro.
7º Futuro inmóvil.- Para el mago de otras épocas, dijimos que era posible cierta libertad operativa, y que el
futuro, más o menos claro, podía modificarse por la dialéctica del tiempo de la conciencia inmanente. Para
el mago de hoy, el mago cotidiano, el Destino ha tramado la situación y sólo queda obedecer sin remedio,
esto es: no ir contra el Destino. El futuro no puede ser modificado. Allí está como una esencia inmóvil.
8º Desconexión entre la conciencia y el mundo-utensilio.- ¿En qué momento el mago queda encerrado en
su propia trampa? En el primer momento. En el momento en que pretende operar sobre el mundo de los
utensilios con artificios estrictamente mentales. Operar en el mundo utensilio significa operar físicamente y
esto es lo que el mago niega. Esta desconexión primaria entre la conciencia y el mundo-utensilio (por
degradación de la conducta corpórea) crea el ámbito de la situación mágica.
9º Creencia y conducta.- Ese creer en el poder de la conciencia, ese creer que la Revolución se producirá
por el sólo acto de pensarlo, esa creencia de que no moriré porque no lo quiero, está a la base del
fenómeno mágico.
De este modo, el poder mágico del pensamiento se explica desde cierta creencia particular.
Esta creencia no es, necesariamente mágica, como a primera vista puede pensarse. La situación mágica
se producirá según la existencia de cierta creencia en la conciencia del futuro mago.
Sartre, en “Esquisse dùne theoríe des emotions”, escribe: ...pero la conducta emotiva no está sobre el
mismo plano que las otras conductas, ella no es “efectiva”. No tiene por finalidad obrar realmente sobre el
objeto como tal por la interposición de medios particulares. Trata de conferirle al objeto, por sí misma y sin
modificarlo en su estructura real, otra cualidad, una menor existencia o una menor presencia (o una mayor
existencia) etc...
En una palabra, en la emoción es el cuerpo el que es dirigido por la conciencia, cambia sus relaciones
con el mundo, para que el mundo cambie sus cualidades. Si la emoción es un juego, es un juego en el que
creemos.
Y más adelante: la verdadera emoción es verdaderamente otra: si va acompañada de creencias. Las
cualidades intencionales sobre los objetos son tomadas como verdaderas.
Parece cierto que la degradación de la conducta frente a las cosas, crea el ámbito de una situación que
será conformada mágicamente, por cierto tipo de creencia. En el “Si yo no voy a la montaña...” está la
degradación de la conducta, y en aquello de “...que la montaña venga a mi”, está la situación armada según
la creencia mágica. Pero esta conducta nos habla de una magia que conserva su energía sobre la realidad
y en la que el existente no tiene cerradas todas las puertas. La conciencia racionalista, estrecha más el
círculo de la libertad al desplazar al anterior, pero tanto aquella como ésta podrán gozar de cierta ilusión, de
cierto control sobre el futuro.
Algo muy distinto sobreviene al ser desplazada por la conciencia mágica cotidiana. El existente se ahoga
y la ilusión cubre todo. El futuro no puede controlarse. Cuando más podrá hacerse una interpretación de él,
porque él, transformado en Destino, compondrá las situaciones del miserable existir.
Dijimos que la conducta crea el ámbito que ha de conformar la creencia, en este caso mágicamente.
10. El rechazo del mundo y la fuga.- La conducta, sin embargo, expresa a una conciencia, que en primer
acto no es mágica. Esta situación de la conciencia en el mundo, acto anterior a la magia, es la situación de
rechazo del mundo, de negación del mundo tal cual es.
La circunstancia, que debe ser salvada para salvarme “yo”, es rechazada. El cuerpo se fuga
dolorosamente como los cuernos del caracol al tomar contacto con los objetos.
11. Fuga y compromiso con la realidad del mundo.- El rechazo del mundo es la clave de la conducta fugaz.
El fugado se perderá en devaneos inoperantes y su historia será, según los caos, la del artista, la del
intelectual, la del actor. El fugado no puede comprometerse con nada ni con nadie. Su rostro es el del
traidor.
Rechazado el mundo, sus encantamientos rituales serán constantes intentos de impedir que la realidad
lo ligue definitivamente. El avance de la realidad hacia él, en el caso extremo de la situación-límite, será tan
intolerable que únicamente el desmayo podrá ser el rito efectivo para el miedoso.
Su infidelidad y su inconstancia serán sus cargos. Y su peso ha de atribuirlo al Destino. Su teorema es el
determinismo y enemigo jurado, el hombre libre. El hombre libre le da miedo, lo siente a través de la piel.
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He aquí lo que implica el crecimiento de la magia en nuestros días. Nos habla de conciencias sin salidas,
desilusionadas, SIN FUTURO.
Nada hemos dicho acerca del rechazo del mundo, nada sobre nuestras circunstancias cada día más
dolorosas. Las consideraciones sobre esto nos llevarían demasiado lejos. No obstante, formulemos la
pregunta y dejémosla sin responder: ¿Por qué el creciente rechazo del existente por el mundo actual?”
12. Fuga y magia - la fuga social.- La fuga vuelve al mundo convertida en magia. Se entiende, la conducta
fugada de un primer momento se manifiesta luego en el rito. Las exigencias de ésta conducta son cubiertas
hoy por las respuestas que empieza a dar toda una sociedad en fuga. Esto es lo grave de la situación
actual: la conducta social amenaza con fugarse en bloque...
Pronto el mundo será realmente mágico. De aquí a la imposición del rito colectivo hay un paso. Y se
impondrá el rito que mejor traduzca las exigencias de la fuga actual.
13. Los síntomas del rito colectivo.- Los amuletos, los horóscopos, la quiromancia, la introducción de cultos
extraños, etc...
El sonriente panzón, protege sus ganancias con una pata de conejo. Los reumáticos compran rarísimas
pulseras imantadas. Los novios se regalan llaveros con signos zodiacales, los adivinos aumentan en
número y en prestigio. El espiritismo echa alas porque puede mostrar fenómenos, pronto se necesitará de
los fenómenos para comprender.
El joven comunista resuelve sus problemas amorosos porque la varita mágica del partido, no soluciona
ya todos sus problemas personales... hay que cambiar de rito.
El alcohol y la droga, dos formas muy viejas de encantamiento hoy se abren paso con vigor ejemplar.
Las revistas, los periódicos y la televisión informan a la buena gente (día por día) sobre el curso de los
astros, sobre la conveniencia o no, de los negocios y del amor.
El Budismo-Zen, es la doctrina de los beats y de los informalistas de New York y en Buenos Aires. La
Teosofía cobra adeptos.
En fin, quien haya visto zodiacos en la torre Eiffel y en las balanzas de Lisboa, en Zurich, en Bogotá y en
Lima, quien se haya asombrado en Bruselas, en Amsterdam, en Las Canarias, en Mallorca y en Río por
esas librerías plagadas de libros ocultistas, tal vez se diga: Roma declinaba, y en el Imperio la superstición
iba creciendo. ¿Qué relación guarda aquello con esto que hoy sucede?
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