EXP-y-VÃ SP-21-de-diciembre-de-2013

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21 de diciembre de 2013.
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO Y VÍSPERAS.
Puede ayudar colocar desde el día anterior al pie del altar, o en el lugar del presbiterio que se
considere adecuado, un tronco retorcido, viejo, carcomido… rodeado de flores frescas. Si es
posible, la Exposición se realizará con la custodia sobre el altar, para dar mayor solemnidad. Si
durante el Adviento se ha tenido la Corona de Adviento, se encenderá la cuarta vela en la Hora
Santa. En su defecto, se pueden tener cuatro velas encendidas sobre el altar, simbolizando las
cuatro semanas del Adviento.
Iniciar la Exposición del Santísimo con el canto “Vuestra soy para vos nací”.
Lectora:
Cercana ya la Navidad, nos disponemos a
encender la cuarta vela de la corona de
Adviento, con el deseo de que todas
nuestras lámparas queden ya encendidas
en espera del Esposo.
Se enciende la cuarta vela.
Lectora:
Así estaba Madre Alberta el 21 de
diciembre de 1922 a las 4 de la madrugada
cuando le sobrevino la muerte, con las
lámparas encendidas esperando al Esposo.
Lectora:
Soy una pobre criatura
a quien se le acaba el tiempo
sin que haya emprendido aún
de la virtud el sendero.
Soy un tronco carcomido,
torcido, nudoso, seco,
al que cercan frescas plantas
con su aroma mereciendo
no se arranque el viejo tronco
que las viene sosteniendo,
prestando su pobre arrimo
a los tallos, que están tiernos,
y van dando opimos frutos
siempre aumentando y creciendo;
todo para mayor gloria
del Divino Jardinero.
Rogad por mí, Hermano Elías,
Y llegaré a feliz término.
El final del poema dedicado al Hermano Elías de la Sagrada Familia nos ofrece una hermosa
descripción de lo que la Madre siente respecto a su vida en octubre de 1905.
PRIMERA PARTE DE LA HORA SANTA: SIN QUE HAYA EMPRENDIDO AÚN DE LA VIRTUD EL
SENDERO. Una misma lectora lee, despacio, todo el texto hasta el momento del silencio largo.
¿Quién es esta mujer que en 1905, con 68 años, dice de sí misma no haber emprendido de la
virtud el sendero?
Atrás han quedado 1870, 1872 y 1874. Están por llegar 1912 y 1916.
Recordemos el primero de estos años. 1870, 23 de abril: Después de un sensato
discernimiento, Alberta Giménez, fiel discípula de Ignacio de Loyola en el arte de la toma de
decisiones, da un paso generoso hacia adelante y se adentra en un caserón destartalado y
minado por el descrédito y la calumnia. Cuando ella entra, se enciende la luz en Can Clapers y
el Real Colegio de la Pureza volverá a ver brillar su escudo como una corona recién lustrada.
Parece mágico, pero debe ser algo del Espíritu Santo.
Ese día, esa mujer lleva encima la joya de cinco duelos:
 tres hijos,
 un marido -¡qué marido!-.
 Y el quinto: su hogar de la C/ San Jaime de Palma, sus padres mayores, el hijo que le
queda, las dos escuelas de la C/ de la Misión, el Colegio Civera y el Colegio Femenino,
que se han cerrado… También eso, todo junto, debía ser digerido como un duelo…
Tiene 33 años y hace nueve meses que ha enviudado, después de nueve años de feliz
matrimonio. Todo un proceso de gestación, con unos números que también parecen mágicos…
En España se está viviendo el exilio de Isabel II, que ha supuesto la demolición de iglesias, el
asalto a conventos, el encarcelamiento de obispos, la muerte de curas y frailes, la apropiación
de bienes de la Iglesia y la disolución de comunidades. Parece que las cosas no pintan
demasiado bien para la Iglesia, ni para la vida religiosa en ninguna de sus formas en España. En
1870 se tomará la decisión de instaurar una monarquía democrática en la persona de Amadeo
I de Saboya. La situación política es completamente incierta. Nada invita a la aventura.
En 1870 la Iglesia, bajo el pontificado de Pio IX, pierde los Estados Pontificios. ¡Gracias a Dios!,
decimos ahora. Pero entonces se vivió como un fuerte revés por lo que suponía de pérdida
absoluta de poder temporal, aunque revirtiera, a la larga, en aumento de autoridad moral. Es
decir, el revés acabó poniendo las cosas del derecho.
Estas circunstancias nacionales y eclesiales no proporcionaban el mejor contexto para la
propuesta del Sr. Alcalde, Dn. Rafael Manera y el Canónigo de la Catedral, Dn. Tomás Rullán,
emisario del Obispo. Era preciso estar ya en el sendero de la virtud y dejarse empujar por el
Espíritu Santo para sacar fuerzas de flaqueza. Y no sólo seguir adelante, sino emprender un
nuevo camino, leyendo en los acontecimientos la voluntad de Dios.
1872: La luz ha entrado con tanta fuerza en Can Clapers, y el escudo brilla de tal modo, que en
1872, a petición de la Diputación, se solicita a Alberta Giménez la instalación de la primera
Escuela Normal Femenina de Baleares en el recinto del Real Colegio de la Pureza y que ella sea
la Rectora.
¿Qué está pasando entonces en España? Estalla la segunda guerra carlista, que durará cuatro
años, la abdicación de Amadeo de Saboya y la proclamación de la Primera República. En plena
guerra carlista se harán los discernimientos y los trámites para convertir en comunidad
religiosa al grupo de maestras colegialas.
La mentalidad positivista, que propugnará un modelo laico de sociedad, que desembocará en
las utopías sociales de finales del siglo XIX, no constituye el mejor caldo de cultivo para una
nueva orden religiosa. Lo que se lleva es el modo de pensar racionalista, cientifista, la
revolución industrial, el ferrocarril y la electricidad… En 1874, Alberta Giménez, llena de razón
y ciencia y amiga de los avances, replantea su vida y la de sus compañeras del Colegio a
contracorriente del modelo laico y adopta el modelo religioso.
Con estos frutos en sus manos, Alberta Giménez, 68 años de edad, piensa de sí misma que aún
no ha emprendido de la virtud el sendero. ¡Y quiere emprenderlo! Ciertamente, le queda aún
el sendero del ocaso por recorrer: la supresión de la Normal y todos esos años oscuros, y aún
inéditos, de desgranar guisantes en la marginación.
Ante el tronco carcomido, torcido, nudoso, seco, imagen de la vida que se acaba, que está con
la lámpara encendida, esperando al Esposo, Alberta Giménez nos pregunta, con la autoridad
que le da el estar en el Cielo: ¿Mantienes viva la ilusión de avanzar por el sendero de la virtud?
¿Mantienes viva la ilusión de identificarte cada vez más con Jesús? A tu edad, en tu situación,
¿es este tu objetivo?, ¿es esta tu ilusión?, ¿es esta tu aspiración?
Largo silencio hasta que hayan pasado unos 40 minutos desde que se expuso el Santísimo.
SEGUNDA PARTE DE LA HORA SANTA: AL QUE CERCAN FRESCAS PLANTAS. Una misma lectora
lee, despacio, todo el texto hasta el momento del silencio largo.
¿A qué aludía Madre Alberta cuando hablaba de las frescas plantas que cercan al tronco
carcomido? Sin lugar a dudas, a las hermanas que la rodeaban llenas de ilusión, pero
necesitadas de arrimo, de referentes, diríamos hoy. Madre Alberta era ejemplo vivo, referente,
para ellas. Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija, dice el refranero. ¿A quién
nos arrimamos? ¿Para quién somos arrimo?
Desde Madre Alberta la historia de la Congregación ha continuado dando a la Iglesia frutos
apostólicos y de santidad. Ha sido así porque las plantas no perdieron su frescura y se
convirtieron a su vez en arrimo de otras nuevas. Pidamos en esta hora de oración, a la que
Madre Alberta nos ha congregado, por las vocaciones a nuestra Congregación. Preguntémonos
cada una: ¿Qué puedo hacer yo, qué más puedo hacer yo por las vocaciones a nuestra
Congregación? ¿Qué puedo hacer yo, qué más puedo hacer yo, por mi propia perseverancia?
Por una perseverancia activa, no de pura inercia, ilusionada, cada vez más comprometida y
enamorada? ¿Qué puedo hacer yo, qué más puedo hacer yo, por la fidelidad feliz de cada una
de mis hermanas?
Diez minutos de silencio.
Hoy es un día para rezar por tantas cosas: por todas y cada una de nuestras obras, por
nuestros alumnos, por nuestros profesores y colaboradores, por Familia Albertiana, por Foc,
por Deja Huella… Pero, sobre todo, es un día para rezar por lo que Madre Alberta más quiso,
por la Congregación que colmó su vocación de Madre.
Oremos por la vocación, por las vocaciones, por la Congregación.
Pasados unos 3 o 4 minutos de silencio se puede invitar a compartir peticiones.
Se concluye rezando juntas la oración nº 4 por las vocaciones.
VÍSPERAS
Las Vísperas del 21 de diciembre de este año son las I Vísperas del IV Domingo de Adviento.
Debe rezarse todo del IV Domingo de Adviento, excepto la antífona del Magníficat, que es la
ferial propia del 21 de diciembre.
Se puede hacer esta reflexión después de la lectura breve de I Ts 5,23-24
En un momento de silencio reconozcamos la fidelidad de nuestro Señor Jesucristo en Madre
Alberta y el cumplimiento de sus promesas. Pausa.
Reconozcamos también y demos gracias por la fidelidad de Madre Alberta a su Señor
Jesucristo. Pausa.
Hagamos también un acto de reconocimiento y agradecimiento de la fidelidad de Jesús a cada
una de nosotras y renovemos nuestra promesa de fidelidad perpetua. Pausa.
Se pueden añadir estas peticiones:
Señor Jesús, te pedimos por las hermanas que viven en contextos de pobreza extrema, de
violencia, de inseguridad de todo tipo, para que experimenten cada día la protección de tu
Madre, la Virgen, y se sientan bendecidas por Madre Alberta y apoyadas por toda la
Congregación.
Jesús, Maestro bueno, te pedimos por las aspirantes, postulantes, novicias y religiosas que
están en período de formación, para que llenes plenamente su corazón y encuentren a lo largo
de su vida hermanas que les ofrezcan arrimo, como el tronco torcido y nudoso.
Jesús, que llamas a los que quieres, te pedimos por las vocaciones religiosas a nuestra
Congregación, para que vean que la Pureza de María y el camino de vida religiosa iniciado por
Madre Alberta es sendero apostólico de santificación personal y transformación del mundo.
Te pedimos por la Beatificación de nuestra Venerable Madre Alberta, para que llegue pronto el
día en que se dé un paso más en el reconocimiento de la santidad de su vida y esto sea
estímulo para cuantos la admiramos e invocamos.
Al finalizar las Vísperas, se reserva el Santísimo.
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