Transferencia y transtorno narcisista de la personalidad

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SELF, TRANSFERENCIA Y TRASTORNO NARCISISTA DE LA PERSONALIDAD: EL APORTE DE
HEINZ KOHUT
Uno de los pensadores más sobresalientes de su generación, Heinz Kohut cambió para siempre al
Psicoanálisis. No sólo enriqueció con sus aportes la vieja teorÃ−a freudiana (por ejemplo, con conceptos
como Self o Imagen Parental Idealizada), también transformó la teorÃ−a psicodinámica, tras trabajar
justamente con sus pacientes más complejos: personalidades limÃ−trofes y narcisistas.
Este breve artÃ−culo pretende explorar el campo especÃ−fico de las transferencias narcisÃ−sticas, campo en
el que Kohut, como ya se ha dicho, fue el gran teórico del Psicoanálisis (y aún hoy, referente obligado).
Pero empecemos con definiciones clave:
a) El Self es el conjunto de representaciones que conforman para el sujeto un modelo de sÃ−, modelo que se
construye activa y permanentemente y asimismo tiene una continuidad en el tiempo: por eso nos permite tener
un sentido histórico de nosotros mismos, una representación de nuestra permanencia psÃ−quica a lo largo
de nuestras vidas.
El Self deriva de las relaciones objetales tempranas, se construye en-relación-con: de un largo proceso de
identificación e introyección de otros seres humanos se va estructurando el Self nuclear o maduro. Para que
este proceso se produzca sin mayores sobresaltos, debe haber respuesta empática de esos seres humanos
(llamados por Kohut Objetos-Self).
b) Unos padres empáticos funcionan como Objetos-Self primarios “buenos” en tanto tienen la capacidad de
percibir las necesidades de reconocimiento y admiración de sus hijos, y de responder adecuadamente a ellas.
De ello derivará una adecuada maduración del narcisismo en el niño, de su self, y una sólida autoestima.
Por el contrario, padres no empáticos se hayan en la cadena causal de los trastornos narcisistas de la
personalidad.
Ahora bien, Kohut consideró que el narcisismo normal, en el ser humano, evolucionaba en el desarrollo del
niño. Todo empezaba como Narcisismo primario, en el que el niño se siente en un estado ideal de
perfección, seguido del Self grandioso arcaico (exhibicionista), en el que el niño ya ha experimentado
frustraciones (por fallos en el cuidado materno, por ejemplo) pero compensa creyéndose perfecto y
comportándose como tal, y luego, al comprobar en la realidad que no lo es, asignándole tal cualidad de
perfección a un objeto-self que pasa a ser un objeto-self omnipotente y admirado: la Imagen Parental
Idealizada. Ahora el niño vivencia su realidad de esta manera: “no soy perfecto, pero él (o ella) - la
Imagen Parental Idealizada- sÃ− lo es, y yo tengo algo de su perfección, pues estoy relacionado con ella”
(por ejemplo, el hecho de ser hijo de la Imagen Parental Idealizada “padre” lo hace tener algo de su
perfección); asimismo vivencia “si ese ser perfecto me presta atención, es porque soy muy especial”. Y
luego, poco a poco, irá abandonando esas fantasÃ−as grandiosas y haciéndose conciente de su realidad.
De este modo, en la medida en que el exhibicionismo y la omnipotencia son progresivamente dejados a un
lado, y el niño va aceptando su realidad, sus limitaciones y capacidades reales, y va abandonando sus
fantasÃ−as grandiosas (remplazándolas por metas más realistas y egosintónicas), el niño va moldeando
un Self real, un Self nuclear, cada vez más cohesionado en la medida en que va madurando.
Para Kohut, las Imágenes Parentales Idealizadas se integran en el Polo de los Ideales, y los objetos-self en el
Polo de las Ambiciones, si el anterior proceso de desarrollo ha seguido su curso normal, y esto va
configurando un Narcisismo sano. Por Narcisismo sano se entiende: 1) la transformación de estructuras
narcisistas (por ejemplo, el self grandioso arcaico) y su integración en la personalidad, 2) el fortalecimiento
de ideales y definición de metas egosintónicas y realistas, y 3) un narcisismo que permita el sentido del
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humor, la creatividad, la empatÃ−a, el conocimiento, la aceptación del propio cuerpo, la aceptación de los
propios defectos y la propia finitud (la propia muerte).
En el Trastorno Narcisista el self grandioso no se funde (no se integra) con el Self real: queda retenido, como
un quiste, en su forma arcaica. Esto se produce cuando en el proceso de desarrollo del narcisismo arriba
expuesto los padres no dan una respuesta empática (no confirman) los sentimientos de grandiosidad del
niño, bien sea porque hubo insuficiencia de respuestas parentales (por ejemplo, en una madre ensimismada,
que no responde a los requerimientos del niño) o si se falla en dichas respuestas (por ejemplo, cuando el
padre no responde a las necesidades del niño, sino a sus propias necesidades).
Asimismo, en el Trastorno Narcisista la Imagen Parental Idealizada es anormal. Por ejemplo, si el niño
experimenta frustraciones de parte del adulto al que admira, en un nivel intolerable para su psiquismo, dicha
Imagen Parental Idealizada queda retenida de manera inalterada (de nuevo, valga la comparación con un
quiste dentro del self), no hay integración con el Self real. Es decir, seguirá siendo un objeto-self arcaico,
una estructura no integrada, escindida, enquistada, que no se convertirá en estructura reguladora de tensiones
y, en cambio, será vivenciada por el sujeto como amenazante.
Resumiendo, en el Trastorno Narcisista de la Personalidad, nos encontramos con una perturbación del self
dada por: 1) el defecto en la integración de objetos-self arcaicos y self grandioso arcaico en el self real (self
nuclear, en la nomenclatura de Daniel Stern), 2) la falla en la integración de las relaciones objetales
primitivas (al fallar el mecanismo de integración transmutadora) al self real (self nuclear). Estos elementos
(“estructuras”, en la jerga de Kohut) permanecen entonces escindidas, enquistadas, no integradas, y son
cargadas de libido narcisista, y producen un desarrollo defectuoso del self.
El paciente con Trastorno Narcisista de la Personalidad sÃ− ha logrado un self cohesivo, por eso no hay
amenaza de desintegración (como sÃ− la hay en pacientes fronterizos - con Trastorno LÃ−mite o
Emocionalmente Inestable de la Personalidad, o en pacientes pre-psicóticos). Lo que sÃ− hay es una
integración incompleta (tanto de objetos-self arcaicos como del self arcaico y las Imágenes Parentales
Idealizadas), que produce vulnerabilidad en el self de los pacientes narcisos, y esta vulnerabilidad es el origen
de su angustia, de su malestar, de su incapacidad de regular la autoestima y mantenerla en niveles normales.
De la incapacidad para regular y modular la autoestima de los pacientes con Trastorno Narcisista de la
Personalidad derivan sentimientos de vacÃ−o y depresión sutiles, vivencias de fracaso existencial,
sensaciones de falta de autenticidad en ellos. Y Kohut hace hincapié en que dichos sentimientos y vivencias
tienden a aliviarse - a disminuir su intensidad- si se establece la transferencia narcisista con el terapeuta, y se
intensifican si se perturba la relación con el analista).
A partir de su vasta experiencia clÃ−nica, el doctor Kohut realizó el constructo teórico de las formas de
transferencia narcisista, o sea, de los Estilos de Transferencia de las Personalidades NarcisÃ−sticas, divididas
en dos grandes grupos, a saber: a) Transferencia Idealizadora y b) Transferencia en Espejo (ésta última
con subtipos: Transferencia en Espejo Funcional, Transferencia en Espejo Gemelar y Transferencia en Espejo
de tipo Espejeador, también llamada Transferencia en Espejo propiamente dicha).
En la Transferencia Idealizadora el analista es vivenciado por el paciente como un objeto-self proveedor de
autoestima, es idealizado narcisÃ−sticamente al punto de ser convertido por el paciente en depositario de sus
fantasÃ−as narcisÃ−sticas, visto por el paciente como dueño de conocimiento ilimitado, como poseedor de
perfección, como eximio representante del ideal moral-cientÃ−fico-estético del paciente. Asimismo, el
paciente busca unirse a él. Y el paciente experimenta con gran frustración el “alejamiento” del analista
(por ejemplo, si se le cancela una sesión)
En la Transferencia en Espejo, durante el proceso analÃ−tico se reactiva el self grandioso del paciente, y hay
dificultad por parte del paciente para establecer la diferencia entre su propio ser y el del analista (falla la
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diferenciación Yo - No Yo). Como bien señala Kohut, entre más primitivo e inmaduro el psiquismo del
paciente, habrá menor diferenciación Yo - No Yo y menos se percibirá al analista como alguien distinto.
En la Transferencia en Espejo de tipo Funcional, el analista es vivenciado por el paciente como extensión de
su self grandioso arcaico y, por ende, el paciente le considera portador de su propia grandiosidad y
exhibicionismo.
En la Transferencia en Espejo de tipo Gemelar, el paciente asume que el analista es igual a él, incluso en su
constitución psicológica.
En la Transferencia en Espejo propiamente dicha, el analista es vivido como alguien diferente sólo aceptado
si satisface las necesidades del self grandioso del paciente. AsÃ−, el paciente espera encontrar en el analista lo
que no obtuvo de sus objetos-self primarios (usualmente, sus padres): miradas de admiración, respuestas que
confirmen su exhibicionismo. Si no es gratificado de esta manera por el analista, se siente frustrado una vez
más y puede expresar rabia, incluso franca animadversión.
Para finalizar, me gustarÃ−a invitar al lector a ir más allá de este simple bosquejo, a buscar, leer, releer y
disfrutar este autor tan interesante, por desgracia poco conocido en nuestro medio, cuya fecunda obra espera
aún ser ampliada.
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