el planeta azul amenazado por el cambio climático

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EL PLANETA AZUL AMENAZADO
POR EL CAMBIO CLIMÁTICO
Intervención del
Prof. Ramón Tamames
en la sesión plenaria del martes 3.III.2015 de la
Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
ÍNDICE
1.
Introito ............................................................................... 1
2.
Un fantasma recorre el planeta: el calentamiento global ........... 2
3.
Efectos del cambio climático sobre la biosfera .......................... 4
4.
Metas para el futuro sobre una sociedad baja en carbono.......... 8
5.
Negacionistas y escépticos ................................................. 12
6.
El TL2: un algoritmo para el conservacionismo ....................... 15
7.
Orígenes y desarrollo del protocolo de Kioto .......................... 16
8.
Los dispositivos del protocolo de Kioto .................................. 20
A. Mitigación: la asignación de derechos de emisión ........... 22
B. Adaptación: disposición de co2, energías alternativas, etc. ................................................................... 23
C. El mercado del carbono .............................................. 26
D. Geoingeniería ............................................................ 26
9.
Un paréntesis sobre turbulencias energéticas ........................ 28
10. La filosofía de Kioto: la tragedia de los bienes comunes. ......... 30
11. En pos del Protocolo de París para después de Kioto ............... 31
A. El plan de acción de Bali, Copenhague y Cancún ............ 32
B. La plataforma de Durban ............................................ 33
C. Qatar y Varsovia: hacia 2015. El nuevo informe del
IPCC ........................................................................ 34
12. La preparación del Protocolo de París 2015 ........................... 35
A. Francia coordinadora .................................................. 36
B. Las negociaciones China/EE.UU. y la política ambiental de Pekín en su declaración de abril de 2014 ........ 37
C. El programa de cambio climático de Obama .................. 39
13. Nueva York, 23.X.14, todo un big bang................................. 41
14. La UE define sus criterios de cara a París 2015 ...................... 46
15. El acuerdo ambiental EE.UU./China de noviembre de 2014
y la nueva política de la República Popular ............................ 47
16. Lima COP-20: preparando el nuevo Protocolo ........................ 49
Anexo ..................................................................................... 53
1. INTROITO
La primera vez que el autor tuvo conciencia directa, clara y personal
de que vivía en un planeta en medio del universo, debió ser allá por
el lejanísimo año 1945, más o menos. Cuando con dos de mis hermanos (Rafael y Juan) y un amigo que vivía en la misma casa que
nosotros (Gonzalo Sol), subimos a la terraza del edificio en una noche
de verano sin luna, para escrutar el cielo.
Allí, con una claridad que hoy ya no existe en la atmósfera de nuestras ciudades lumínicamente contaminadas, y con unos prismáticos
de diez aumentos y un mapa circular de la cúpula celeste, de esos
que se ajustan según fechas concretas para una latitud determinada,
que había facilitado a mi padre un paciente suyo –alemán, muy versado en cuestiones constelaciones y planetas—, recorrimos el firmamento entre exclamaciones y eurekas.
Con los rudimentarios conocimientos de cuerpos celestes que habíamos adquirido en las noches estrelladas de nuestras correrías montañeras por las Sierras de Guadarrama y de Gredos, pudimos identificar
las constelaciones más conocidas: Osa Mayor, Osa Menor, Dragón
entre ellas dos, Casiopea, Cinturón de Orión, etc. Y fuimos compartiendo nuestros hallazgos, pasándonos los prismáticos, y buscando
más cuerpos siderales en el mapa circular, con la ayuda de una linterna.
Luego mis conocimientos de astronomía fueron ampliándose, y durante mis viajes fuera de España siempre visité los planetarios de París y Londres, admirando la dimensión del universo que se nos ofrecía
con sonoras explicaciones de voces en off. Con datos que por entonces eran más inciertos que ahora, cuando ya tenemos las mediciones
precisas del Big Bang (13.800 millones de años) y del diámetro del
cosmos, de 45.000 millones de años.
También todavía muy joven, me hice con un libro de Isaac Asimov
titulado precisamente El Universo, que definitivamente me abrió los
ojos, para ya no cesar en leer todo lo que caía en mis manos (y lo
que buscaba), en la medida que podía entender, lecturas en verdad
apasionantes.
Después, me han ido interesando otros aspectos ya más próximos
relacionados con el planeta azul en que vivimos. A los que dediqué
mis libros Ecología y desarrollo sostenible (primera edición en 1985)
y posteriormente El grito de la Tierra (2010); respondiendo así a inquietudes que fui manteniendo. Y de ellas, el cambio climático que se
trata en este texto, es, sin duda, la más ardua, por la creciente incidencia antrópica en el cambiante clima del planeta, y porque todos
los deterioros en curso convergen en ese problema.
1
Actualmente, como se corrobora en estas primeras páginas, ya hay
suficientes conocimientos de los niveles de riesgo que significa ese
cambio climático, como también se conocen los medios para frenarlo;
antes de que una serie de traumas pongan en definitivo peligro la vida de la especie humana en la Tierra que nos acoge. Algo que sucedería si entráramos en la fase de deterioro irreversible a que tan peligrosamente estamos acercándonos.
Y eso es, lo que desde diversos enfoques de cuestiones y soluciones
abordamos de inmediato, para ver lo que se ha progresado, que es
mucho; y lo que queda por hacer, que es mucho más. Con la pregunta final, para contestar en las páginas que siguen, de si aún vamos a
ser capaces de hacer lo que está pendiente, y si todavía estamos a
tiempo de conjurar los negros augurios que evocan los más pesimistas.
2. UN FANTASMA RECORRE EL PLANETA: EL CALENTAMIENTO
GLOBAL
A mediados del siglo XX, el mundo, además de enfrentarse al peligro
de una tercera guerra mundial de carácter atómico, había entrado en
un claro deterioro de sus grandes equilibrios ecológicos, sobre todo
con las previsiones sobre calentamiento global y cambio climático. Lo
que se revelaría, según muchos, como el mayor problema ecológico a
medio y largo plazo para la humanidad. Dentro de un verdadero
cambio global, como propuso un grupo de destacados biocientíficos
españoles en su libro de idéntico título; porque lo térmico y lo climático se engloban en un escenario mucho más complejo de actividades
e impactos1.
Y siendo ese el tema central del que nos ocuparemos, se habrá advertido que en nuestro primer epígrafe se parafrasea el comienzo de
El Manifiesto Comunista de 1848; aunque en vez del fantasma entonces visionado por Marx y Engels para Europa, lo que ahora inquieta a
los que conocen la cuestión, es cosa bien diferente: la amenaza sobre
la continuidad de la vida en el entero planeta Tierra tal como hoy lo
conocemos a causa del calentamiento global.
A diferencia de lo que sucedió con el Manifiesto de 1848, lo ecológico
no es una cuestión de ideologías, y por ello no es un tema para discutir ad nauseam: hay datos y más datos para decidir racionalmente. Y
1
Carlos M. Duarte (coordinador) con aportes de Juan Carlos Abanades, Susana
Agustí, Sergio Alonso, Gerardo Benito, Juan Carlos Ciscar, Jordi Dachs, Joan O.
Grimalt, Iván López, Carlos Montes, Mercedes Pardo, Aida F. Ríos, Rafael Simó,
Fernando Valladares, “Cambio global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema Tierra”, CSIC-Catarata, Madrid, 2009.
2
se trata de un conjunto de riesgos prima facie casi tangibles, que
atraviesan la vida cotidiana de la humanidad en toda la orbe; con cada vez más claras relaciones de causa/efecto que se resumen en la
conexión calentamiento global/cambio climático, que se produce en la
atmósfera por la presencia en ella de gases de efecto invernadero
(GEI).
En principio, el mecanismo del fenómeno que nos ocupa es bien simple: la luz y la radiación ultravioleta del sol penetran la atmósfera y
calientan la superficie de la Tierra; para luego ser rerradiadas desde
la tierra con CO2 derivado de la acción humana, junto con los demás
GEI. El resultado es la acumulación de esos gases en la estratosfera,
un incremento en la temperatura la Tierra y su atmósfera, lo que precisamente denominamos calentamiento global, con un efecto similar
para el planeta como el que se observa en un invernadero de plantas
(véase figura 1), en el cual se consigue más calor para así lograr un
crecimiento vegetal más rápido2.
Ese calentamiento global se observa, in crescendo, desde los tiempos
de la Revolución Industrial, y su efecto acumulativo no tiene ni corrección posible –por las numerosas variables incontrolables dentro
del proceso—, y mucho menos solución rápida. Aparte de que dentro
del debate en curso, todavía son muchos los escépticos sobre si ese
calentamiento es antrópico por su origen. Como igualmente persisten
diatribas sobre si las emisiones de GEI (véase cuadro 2) son tan nocivas; desde el punto y hora en que el CO2 se considera por muchos
(los primeros, los agricultores) como gas de vida, por su trascendencia, ya puesta de relieve, en la nutrición de los vegetales.
En cualquier caso, hoy está demostrado el hecho de que el calentamiento al alza es en su mayor parte de origen antrópico, con efectos
de los que hay numerosas evidencias; al estar sucediéndose, unos
tras otros, los años más cálidos de la historia; según certifica la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia especializada de la
ONU, que, en diciembre de 2009 presentó, en la Cumbre del Clima de
Copenhague, un documento revelador de que la década 2000-2009
fue la más caliente desde que hay registros fiables (1850)3.
Por su parte, el secretario general de la OMM, Michel Jarraud, sintetizó así la situación también en 2009: "si se comparan los datos actuales con las estimaciones del pasado, estamos en el periodo más cálido
de los últimos 2.000 años”. El ya citado cuadro 2 es una relación de
2
“Efecto invernadero”, en Diccionario de Ciencias, Diccionarios OxfordComplutense, Madrid, 2004.
3
Rafael Méndez, “La década 2000-2009 es la más calurosa desde que hay registros”, El País, 9.XII.09.
3
los GEI más importantes; y el gráfico 3 es bien expresivo de la evolución del calentamiento global, con un aumento de medio grado desde
1980.
La información sobre evolución de la temperatura terrestre del gráfico
3 se completa en los gráficos 4 y 5: emisiones de CO 2 per cápita en
los países más contaminantes en 2012, y diagrama evolutivo (de
1990 a 2012) también de la contaminación per cápita.
3. EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE LA BIOSFERA
Lo que está en juego en el tema que no ocupa es hacer posible la expansión de las energías renovables –y entre ellas muy especialmente
termosolar y fotovoltaica— y frenar los efectos del cambio climáticos,
que pueden ser muchos y muy diversos, y con no pocas dificultades
de predicción cuando se quiere descender a los detalle. Pero hay consenso científico de que, si en vez de un alza de dos grados Celsius en
la temperatura media del planeta Tierra sobre el existente en la era
preindustrial se llegara a cuatro, los problemas serian de una gravedad inimaginable y en gran medida irreversibles.
Tratando de resumirlo, los principales efectos del doble fenómeno son
los siguientes:
 Fusión de los hielos polares, y significativamente de los glaciares de la
Antártida y de Groenlandia, lo que significaría una elevación del nivel de
mares y océanos; con graves consecuencias para todos los litorales marítimos del mundo, donde viven dos tercios de la población del planeta.
 Perdida de salinidad de los mares, a causa de la entrada masiva de
agua dulce como consecuencia de la fusión de los hielos polares. Lo que,
según algunas hipótesis, tendría como resultado cambios drásticos en
las grandes corrientes marinas. Habiéndose llegado a sugerir que en Europa habría alteraciones climáticas espectaculares como resultado de
una cierta desviación de la Corriente del Golfo.
 Liberación del metano de los suelos marinos, como efecto del calentamiento del agua del mar. Con su posible combustión en la superficie
marítima, habida cuenta de la alta facilidad de ignición del citado gas;
que hoy permanece congelado en las zonas abisales de océanos y mares. Además, podría producirse una situación similar con los fuertes depósitos de metano en el permafrost; especialmente en las extensas
áreas de tundra del hemisferio norte.
4
Figura 1: Efecto invernadero
Efecto invernadero. Al igual que ocurre en un invernadero, la irradiación electromagnética que
recibe la Tierra atraviesa la atmósfera e interacciona con la corteza terrestre; como consecuencia
de esta interacción, aumenta la radiación de longitud de onda más larga, una parte de la cual
resulta retenida por los GEI en la atmósfera contribuyendo así al aumento de temperatura que
experimenta el planeta.
Cuadro 2. Gases de efecto invernadero
Notas: PGC= potencial de calentamiento global referido al CO2; TMP= tiempo medio de permanecimiento en la atmósfera en años.
Fuente: Jaime Lamo de Espinosa y Pedro Urbano Terrón, Seguridad Alimentaria y
Medio Ambiente, Asociación España-FAO, Eumedia, Madrid, 2010.
5
 Desertificación aun mayor de la existente. Como ya se evidencia en zonas de gran extensión del Sahel, determinadas zonas de Asia meridional, y en la ampliación de los ya grandes desiertos de Gobi, Kalahari,
etc.
 Contaminación del aire por encima de los niveles que hoy miden los
sensores; superándose en mucho los topes actuales de tolerancia para
la salud humana y a efectos de otros aspectos ambientales.
 Acidificación de océanos y mares, al hacerse mayor su contenido de CO2
y otros GEI, con efectos muy negativos para gran número de especies
marinas, que tendrían dificultades de supervivencia.
 Mayor frecuencia de incendios, y con más fuerte intensidad, en toda clase de bosques (las grandes fábricas de oxígeno del planeta). Y sobre todo en los espacios húmedos tropicales, con efectos muy nocivos para la
biodiversidad y la estabilidad del clima; lo que a su vez contribuiría a un
mayor impulso al deterioro de la calidad del aire en todo el mundo.
 Agudización de algunos fenómenos climáticos, generándose sequias
más frecuentes, intensas y duraderas en determinadas zonas; con mayor numero y violencia de huracanes y tifones, con incidencia dramática
para la seguridad de las personas, y particularmente para la agricultura
y el propio patrimonio inmobiliario de zonas de fuerte concentración poblacional, así como establecimientos turísticos costeros en zonas tropicales.
 Interacción de los fenómenos anteriormente descritos, con posibilidades
de complicaciones ahora inimaginables, que significarían una gravedad
mucho mayor de los problemas suscitados.
A las consecuencias ya examinadas, habría que agregar el estado de
la inseguridad alimentaria en el mundo, presentado por la FAO en
2014, relativo a los países del norte de África y de Oriente Medio, que
está cambiando a peor, la única región del mundo en que la proporción de personas sub-alimentadas ha aumentado entre 1990 y 2014,
del 6,6 por 100 al 7,7 por 1004. Situación que se atribuye al cambio
climático con creciente escasez de agua y disminución de su calidad,
extinción de especies endémicas y agotamiento del suelo. Se prevé,
además, que la desertización consiguiente provoque migraciones internas e internacionales.
Los perniciosos efectos del cambio climático que hemos ido viendo,
no son ni cuentos de caminos, ni tampoco alarmas para temerariamente aterrorizar a nadie. Se trata de secuelas científicamente previsibles, aunque en muchos casos no se disponga aún ni de gran precisión, ni de la posible secuencia a lo largo de un tiempo que puede ser
más o menos largo… o más o menos corto.
4
“Cambio climático e inseguridad alimentaria”, Afkar/Ideas, invierno 2014/2015.
6
Gráfico 3
Claro es que el gráfico 3 necesita una aclaración: la ralentización del
fenómeno que nos ocupa, observada en los últimos años, tiene su explicación en las profundidades del océano Atlántico. Según detallan investigadores de la Universidad de Washington en la revista Science, el
calentamiento bajo la superficie del océano Atlántico explica por qué el
aumento de la temperatura media global se ralentizara en la década
de 1990; a pesar de que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera no ha dejado de crecer5.
A esta ralentización se la conoce como hiatus climático y se ha atribuido a muchos factores, como cambios en el vapor de agua en la atmósfera, a las erupciones volcánicas y también al poderoso Océano Pacífico, que ha estado enviando grandes bolsas de agua fría a la superficie.
El estudio se apoya en decenas de millones de mediciones de temperatura y salinidad tomadas en todo el planeta por medio de boyas, flotadores y barcos desde 1970, y los datos, que cubren, desde la superficie hasta los 1.500 metros de profundidad, han permitido a los investigadores calcular el contenido de calor del agua y comprobar cómo ha
cambiado con el tiempo. De modo que los resultados vienen a demostrar que durante el parón climático, el océano Atlántico ha estado ab-
5
Araceli Acosta, “El océano Atlántico consigue ralentizar el calentamiento global”,
ABC, 22.VIII.2014.
7
sorbiendo el calor que de otro modo hubiera calentado la superficie terrestre.
Pero a pesar de esa desaceleración del calentamiento global apreciada
a finales del siglo XX y primera parte del XXI, el IPCC subrayó, en
marzo de 2014, que no sólo hay muchas pruebas abrumadoras que
evidencian el origen antrópico del cambio climático, sino que además
cabe apreciar el rápido ascenso de las emisiones de GEI desde 2007
(gráficos 4 y 5).
A la vista de los datos expuestos, el IPCC estima que la concentración
de C02 en la atmósfera no debería superar las 450 partes por millón
(ppm), a mediados de siglo en 2050 (el valor actual, 2014, está en
402). Y en ese sentido, hay que destacar el hecho de que en la parte
III del Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental
del Cambio Climático (IPCC), que se presentó en abril de 2014, se
propugna limitar el incremento de la temperatura media global a dos
grados Celsius sobre el que tenía el planeta antes de la revolución
industrial en el siglo XVIII. Debiéndose tener en cuenta que desde
1880 ya se ha incrementado en 0,85ºC, por lo cual es necesario reducir las emisiones entre un 40 y un 70 por 100 respecto a 2010 a
mediados del siglo XXI, y a casi cero para el final de la centuria. Lo
cual exige una dramática transformación del sistema eléctrico mundial, y acabar con siglos de supremacía del carbón, el petróleo y el
gas.
Ahora, en 2015, “la ignorancia sobre el cambio climático ha dejado de
ser una excusa”, manifiesta el secretario general de la Organización
Meteorológica Mundial, Mr. Michel Jarraud. En ese sentido, la clave de
todo reside en hacer la transición desde una economía basada en la
producción de energías fósiles, a otra prácticamente cero en carbono.
De ahí la importancia de las renovables (volis nolis), junto con la eficiencia, el ahorro energético, etc.
4. METAS PARA EL FUTURO DE UNA SOCIEDAD BAJA EN CARBONO
Las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) procedentes de la
quema de combustibles fósiles, la producción de cemento y otras
formas de contaminación, que no dejan de crecer, harán que a finales
de 2014 se hayan alcanzado los 40.000 millones de toneladas de CO 2
anuales, según las cifras recogidas en The Global Carbon Project
(GCP); una plataforma que compila los datos de una serie de institutos de investigación de todo el mundo6. Que a pesar de los muchos
6
Se trata de un grupo internacional que preside el ex Presidente de México Felipe
Calderón.
8
9
males que anuncia, tiene un mensaje esperanzador: “podemos alcanzar tanto mejor crecimiento y una mayor estabilidad climática, merced al coste decreciente de las energías renovables y las oportunidades que ofrecen otros avances tecnológicos en términos de eficiencia
energética”7. Algo a tener muy en cuenta por los mayores contribuyentes a las emisiones de GEI, que son China y EE.UU., cuando por
primera vez, las per cápita de la República Popular superan a las de
la Unión Europea8.
Por su parte, en el III informe científico del IPCC (2014) se plantean
varios escenarios de futuro en función de cómo reaccione el mundo.
Si no se hace nada, si no se recortan emisiones, las temperaturas
podrían subir hasta en 4,8 grados en 2100, con lo cual el volumen de
los glaciares se reduciría en un 85 por 100 y el nivel del mar podría
subir hasta 0,82 metros, afectando gravemente al equilibrio de los
ecosistemas. En cambio, si se toman las medidas de mitigación, y se
consiguen emisiones nulas a finales de este siglo, se podría limitar el
aumento de la temperatura a dos grados9.
El señalado es el objetivo que ahora prevalece en las negociaciones
mundiales sobre cambio climático, en la idea –subrayada en 2006 por
el economista británico Nicholas Stern –de que los costes de no
combatir el cambio climático serían muy superiores a los de reducir
emisiones. “No se trata de una carrera entre crecimiento por un lado
y responsabilidad climática en el otro; esa es una falsa dicotomía”,
señala Stern, presidente del Instituto Grantham de Investigación del
Cambio Climático. Muy por el contrario, el economista –que en 2011
ganó el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Cambio Climático—, sostiene que la transición a una economía de bajo consumo de carbono ofrece nuevas oportunidades de
crecimiento. Para lo cual el carbón, el petróleo y el gas extraídos tendrán que ser gradualmente retirados del consumo10.
Las observaciones expuestas hasta aquí, hay que ponerlas en el contexto de una previsión sobre cómo poder evolucionar los efectivos
humanos que viven en ciudades, que entre el presente y el 2050 crecerán de 3.900 a 6.300 millones de personas;, de modo que en proporción subirá del 54 por 100 al 67 por 100 de la población del planeta, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas. En otras palabras, durante los próximos 36 años las ciudades del mundo se ex-
7
Editorial, “Saving the climate need not destroy the economy”, Financial Times,
22.IX.2014.
8
Araceli Acosta, “La quema de carbón lleva las emisiones a un nuevo récord”, ABC,
17.X.2014.
9
Joseba Elola, “El tiempo se agota”, El País, 30.XI.2014.
10
Pilita Clark, “UN climate proposals cast a cloud over future of leading oil and gas
producers”, Financial Times, 8.XII.2014.
10
pandirán en el equivalente a seis Sao Paulos cada año, con intensidad
máxima en los países en vía de desarrollo (véase gráfico 6)11.
Gráfico 6: El proceso de urbanización
(Miles de millones de habitantes, previsión)
Países en desarrollo
Países desarrollados
Urbana
Fuente: Naciones Unidas
La concentración urbana a que nos referimos hace que en la actualidad las ciudades consuman más de dos tercios de la energía mundial
y representen el 70 por 100 de las emisiones globales de CO 2. Un estado de cosas que se produce en medio de toda clase de dificultades
financieras de las administraciones locales, para mantener de forma
adecuada los servicios públicos. Es evidente, pues, que la gestión de
las áreas urbanas requiere un cambio de modelo, a fin de conseguir
un equilibrio de sostenibilidad, reduciendo las emisiones contaminantes así como el consumo más racional de recursos naturales.
En el sentido apuntado, el crecimiento urbano obligará a que cada
vez sea mayor el número de ciudades inteligentes, que, según un estudio del IHS Technology, se cuadruplicarán en doce años. Entre
otras cosas porque las smart cities hacen más eficaz y eficiente el
funcionamiento del entorno urbano, a base de lograr el máximo rendimiento de las nuevas tecnologías.
Al referirse a este tema, Jordi Marín, responsable del área de Smart
Cities de la empresa española Indra, plantea que la ciudad inteligente
debe implicar no sólo la implantación y el desarrollo de ciertos avances tecnológicos, sino que debe contemplar igualmente un ambicioso
11
“Urbanisation. Roads of redemption”, The Economist, 21.VI.2014.
11
plan de concienciación, para que los ciudadanos conozcan y utilicen
todos los servicios que puedan ofrecérseles12.
5. NEGACIONISTAS Y ESCÉPTICOS
Después de la exposición hecha y de los problemas descritos en las
primeras secciones de esta ponencia, pasamos a revisar una serie de
cuestiones conceptuales altamente controvertidas. Empezando por
recordar que la expresión calentamiento global (global warming) fue
acuñada por Wallace Broecker, el científico que en 1975 publicó, en la
revista Science, un artículo con el título: “Cambio climático: ¿Estamos
al borde de un acusado calentamiento global?”. Trabajo en el que
anunció que a principios del siglo XXI las temperaturas subirían, a
causa de las emisiones de CO2 y otros gases de origen antrópico.
Predicción que se basó en sus trabajos como profesor en el Departamento de Ciencias Ambientales y de la Tierra de la Universidad de
Columbia, estimando además que el intercambio de GEI entre el
océano y la atmósfera es un mecanismo clave a efectos de las variaciones de la temperatura global.
A la pregunta que le hicieron a Broecker sobre si es mejor hablar de
calentamiento global o de cambio climático, la contestación fue interesante: “Cambio climático es un concepto nebuloso, y difuso. Yo
sigo defendiendo y creyendo en el calentamiento global, porque obedece a un principio de física: si seguimos aumentando los niveles de
CO2 en la atmósfera, el planeta va a calentarse más. Nos guste o
no... Sí, ciertamente utilicé ese concepto en la revista Science, pero
realmente no fui el primero. La teoría llevaba rodando desde el siglo
XIX debido a las investigaciones del científico sueco Svante Arrhenius
(véase foto 7), el primero en formular una tesis bien elemental pero
también certera: quemando combustibles fósiles, se calienta el planeta”13.
Pero a pesar de los estudios de Broecker, de la OMM y del IPCC, hay
muchos escépticos insistentes en que todo se trata de una “la manipulación mediática y política”. Y en ese sentido, es útil la lectura que
hizo de la entrevista que se hizo a Freeman Dyson, (del Institute for
Advanced Study de la Universidad de Princeton), en 2009, en el Magazine semanal del New York Times. Más en concreto, Dyson, hombre
12
Elena Barrios entrevista a Jordi Marín, Director del centro de excelencia de Smart
Cities de Indra, “La tecnología permite imaginar escenarios de ciencia ficción”, La
Razón, 19.VIII.2014.
13
Wallace S. Broecker, “Climatic Change: Are We on the Brink of a Pronounced
Global Warming?”, Science, Vol. 189, No. 4201, 8 de agosto de 1975, pp. 460-463.
12
Foto 7: Svante Arrhenius (1859-1927)
Físico y químico sueco, profesor en la
Universidad de Estocolmo. Su apreciación científica se debe, principalmente, a los estudios que realizó sobre la ionización de los electrólitos
(1887), por los que se le concedió el
Premio Nobel. Primer enunciador de la
teoría sobre el calentamiento global
como consecuencia de las actividades
humanas de combustión, también
desarrolló la tesis de que los cometas
podrían haber trasmitido la vida a la
Tierra por medio de minúsculos seres
vivos (hipótesis de la panespermia).
Elaboró también una visión cosmogónica explicativa de la evolución de los
astros. Tuvo fuerte influencia en la
novela de Pío Baroja, El cura de Monleón. (¡Léanla!).
Fuente: Images Bank 2000.
Foto 8: Bjorn Lomborg (1965-)
Profesor en la Escuela de Negocios de Copenhague, escritor y figura destacada en el
debate ambiental, es muy conocido como autor del polémico libro El ecologista escéptico.
En el cual expuso sus críticas sobre la teoría
de la incidencia antrópica del calentamiento
global, insistiendo en que éste es normal en
el contexto de la larga historia del clima. A la
postre, ha aceptado la teoría (la conversión
de Saulo de Tarso, que decimos); pero criticando siempre los procedimientos de recorte
de emisiones de GEI con base en el Protocolo
de Kioto, para pronunciarse por la eficiencia
energética.
Fuente: Images Bank 2000.
13
de talante liberal, definió su actitud sobre el calentamiento global
emplearon tres frases: «Todo el alboroto sobre el calentamiento global es terriblemente exagerado. Es el primer artículo de fe de una religión secular mundial. El hecho de que el clima sea más cálido no me
asusta en absoluto»14.
Con todo, quién más destacó en la negación del cambio climático fue
Bjorn Lomborg, el físico danés (foto 8), con su libro El ecologista escéptico15 publicado en 2001. En el que de manera contundente proclamó que la devastación del planeta por el calentamiento global es
una exageración sin base.
Pero luego, a Lomborg, con el tiempo, le sucedió algo parecido a lo
que aconteció a Saulo de Tarso (más conocido por los cristianos como
San Pablo), cuando cayó de su caballo ante una aparición sobrenatural en Damasco. Y ya se sabe que Saulo, judío pero ciudadano romano, perseguía a los seguidores de Cristo con gran afán. Hasta que
con esa caída le llegó la revelación y su conversión (narrada in extenso en Los hechos de los Apóstoles)16. Y con ese cambio de actitud, en
septiembre de 2009, Lomborg manifestó:
Tenemos bien poco de qué presumir tras casi 20 años de esfuerzos por
impedir el recalentamiento del planeta. Las promesas de reducir las
emisiones de carbono que se hicieron en Río de Janeiro en 1992, no se
han convertido en realidad. Los compromisos más serios que se adquirieron en Kioto cinco años después, no han permitido mantener las
emisiones bajo control…
En definitiva, Lomborg dejó de poner en duda la amenaza del calentamiento global, pero al tiempo subrayó que los métodos seguidos
hasta entonces para afrontar la situación no eran los mejores. Y en el
sentido apuntado, Lomborg agregó:
Lo que deberíamos es estar invirtiendo mucho más en investigación y
desarrollo de fuentes verdes de energía. Lo que necesitamos es que
los paneles solares sean tan baratos en los próximos 30 o 40 años
que cual invirtiendo mucho más en investigación y desarrollo de fuentes verdes de energía. Ahora son todavía muy caros y solo unos pocos países ricos se los pueden permitir, por tanto hay que conseguirlos más económicos que los propios combustibles fósiles…17
15
Versión española de Espasa, agosto de 2005.
Biblia, Hechos de los Apóstoles, 9. Puede leerse en la versión de Nácar Colunga,
BAC, Madrid, 1959.
16
14
6. EL TL2: UN ALGORITMO PARA EL CONSERVACIONISMO
Pero aparte de las dudas ya referidas sobre calentamiento global, hay
actitudes que aceptando como real el fenómeno, plantean su inquietud sobre si podrá frenarse el fenómeno en cuestión. Con no poco escepticismo, al enunciar el algoritmo TL2: too little, too late; demasiado poco y demasiado tarde.
En otras palabras, según ese criterio, se llega demasiado tarde para
atajar el calentamiento global, porque ya ha habido ingentes emisiones de GEI que permanecen acumuladas y actuantes en la alta atmósfera. De manera que el fenómeno puede ser irreversible; en tanto
que lo invertido en acciones concretas para contrapesarlas, ha sido
igualmente demasiado poco. De manera que los GEI ya acumulados
en la atmósfera estarán en ella por lo menos un centenar de años,
con una potente inercia de consecuencias devastadoras. Por consiguiente, los esfuerzos contra el calentamiento global no servirán de
gran cosa13.
La idea del TL2 es una tesis que no puede demostrarse, pero a la cual
deben asignarse considerables posibilidades. Por ello mismo, para defender cabalmente las mejoras que per se derivan de luchar contra el
calentamiento global, podemos constatar que, por mucho que no resulte posible detener el cambio climático, sin embargo los nuevos
métodos representan grandes ventajas para el sistema productivo y
la calidad de vida de cara al futuro.
En cualquier caso, está claro que las medidas preventivas para frenar
el cambio climático, están en la línea de lo que puede ser la acción de
máxima racionalidad ambiental, y por ello mismo son buenas per se;
se lleguen o no a producir los efectos nocivos ya considerados y cualquiera que sea su intensidad.
En consecuencia, la política del Convenio Marco de Cambio Climático
de 1992 y de su Protocolo de Kioto —y lo que está previsto para su
sustitución a partir de 2020 por el previsible Protocolo de París de
2015—, un nuevo marco regulatorio que según veremos podrá incluir
todos los países del mundo—, suponen una política positiva; de cara
no solo a los actuales habitantes del planeta (solidaridad sincrónica),
sino también, para las generaciones venideras (solidaridad diacrónica); en la tendencia a una ética ecológica global de valor universal. Y
en esa línea de pensamiento esquematizamos a continuación las ventajas objetivas de la lucha contra el cambio climático:
 Se consigue mayor eficiencia energética, lo cual significa reducir
costes de manera muy importante; contribuyendo así a que los
precios de los combustibles no crezcan en función de una demanda que de otra manera sería mucho mayor.
15
 Además, se avanza en las energías renovables (eólica, solar, biomasa, maremotriz, geotérmica, etc.), abriéndose paso de ese
modo a nuevas posibilidades mucho más conservacionistas y limpias; que además reducirán la dependencia de los actuales amos
del petróleo y del gas. A lo que también contribuye el renacimiento nuclear, a pesar del efecto Fukushima.
 Se administran mejor los recursos naturales, en contra de las
ideas de desechos que va a parar a los vertederos, en lo que es
un derroche inadmisible. De forma que con el reciclado se da a las
materias primas el valor que realmente tienen, para que una y
otra vez vuelvan al sistema productivo, con una fuerte reducción
del gasto energético. De esa manera no se presiona tanto sobre
productos originarios del reino vegetal destinados a papel, cartón
y textiles; y del reino mineral, respecto de toda clase de metales;
e incluso de inertes de la construcción.
 Una mejor salud humana, al restaurarse las condiciones de la atmósfera; tema en el que en algunos casos, especialmente en China, se ha llegado a situaciones patéticas. En pocas palabras, el aire puede volver a ser respirable, y al luchar también por el vertido
cero de efluentes nocivos, podrán preservarse los acuíferos para
disponer de agua de calidad.
 La defensa de los bosques húmedos tropicales y la aplicación de la
biotecnología permiten conservar espacios naturales, al evitarse
su invasión para incorporarlos a la producción; favoreciéndose así
la biodiversidad; al preservarse los hábitats de ciertas especies
que de otra forma estarían en cada vez mayor peligro de extinción.
En resumen, la meta de frenar el cambio climático, tal vez no pueda
alcanzarse por las razones que se aducen al formular el TL 2. Pero con
las medidas que ya están previstas, y en parte ya en marcha —
mitigación y adaptación, que se articulan desde la Convención Marco
de 1992, el Protocolo de Kioto y otros acuerdos ulteriores—, estaremos mejor preparados para resistir las consecuencias de los cambios
previsibles. Y lo haremos con mayor conciencia de vivir con mayor
racionabilidad y mejor comportamiento con el planeta, pensando en
las generaciones venideras como nos sugiere la ética ecológica.
7. ORÍGENES Y DESARROLLO DEL PROTOCOLO DE KIOTO
Tras una serie de antecedentes, la cuestión del calentamiento global
y el subsiguiente cambio climático, se asumió como problema mundial por las Naciones Unidas en 1992. Concretamente fue en la Conferencia de Rio de Janeiro conocida como Cumbre de la Tierra, en la
que se firmó el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
16
Climático (CMNUCC) del que con el tiempo (1997) se derivaría el Protocolo de Kioto.
Después de Rio-92, los países firmantes que ratificaron el Convenio
Marco, se reúnen anualmente en la Conferencia de las Partes (COP-,
en inglés), de las que hasta 2014 ha habido veinte.
Las partes de la COP reconocen la existencia de cambios climáticos y
la responsabilidad humana en el fenómeno, así como su responsabilidad para luchar contra el calentamiento global, a base de lograr una
cierta estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, a un nivel que no ponga en peligro el
clima mundial.
Además de las partes de las COP que representan a los Estados firmantes de la CMNUCC de 1992, está presente en sus reuniones la
Unión Europea Por tanto, la CMNUCC es una convención universal;
con participación, como observadores, de actores no estatales de la
sociedad: organizaciones gubernamentales y no gubernamentales
(ONG), colectividades territoriales, sindicatos, empresas, científicos,
ecologistas, etc.
Las COP- se celebran por rotación en uno de los países de los cinco
grupos regionales de la Organización de las Naciones Unidas que son
los siguientes: Asia-Pacífico; Europa Oriental; América Latina-Caribe;
Europa Occidental y otros países (WEOG) y África. Con ese precedente el grupo WEOG fue el que acordó acoger la Conferencia de 2015, y
en mayo de 2013 eligió a Francia como sede de la COP-21, tras presentar París su candidatura durante la Conferencia de las Partes de
Doha en 2012.
En la COP-1 se originó el Mandato de Berlín de 1995, por el cual se
decidió ir a la elaboración de un protocolo anexo al CMNUCC, al objeto de fijar con la mayor concreción las medidas a tomar para recortar
las emisiones de GEI. Eso es lo que se consiguió, en principio, en la
COP-3, diciembre de 1997, cuando en la antigua ciudad imperial nipona de Kioto se firmó el Protocolo de Kioto. En el que se identifican
las medidas para reducir las emisiones de GEI.
Más concretamente, en el Protocolo se registró el compromiso de situar las emisiones en 2012 en un volumen equivalente al 95 por 100
de los niveles alcanzados en 1990, con una reducción anual del 5,2
por 100. Lo cual puede dar idea de una meta poco ambiciosa, lo que
no fue el caso: se trataba de bloquear definitivamente el aumento de
las emisiones de GEI, e incluso reducirlas en el margen citado; y todo
eso en un plazo históricamente muy breve que al final se estableció
entre 2005 y 2012.
17
Pero ese compromiso no fue posible formalizarlo de inmediato y por
todos; pues EE.UU., que por entonces contaba con el 5 por 100 de la
población mundial y que generaba la cuarta parte del total de los nocivos efluentes en el planeta, se negó a suscribir los acuerdos que se
tomaron con ocasión de la siguiente conferencia climática, la COP-4,
en la capital de Argentina, 1998; donde el país más poderoso del planeta no firmó el Plan de Acción de Buenos Aires destinado a hacer
efectivas las reducciones previstas en el Protocolo.
Sin embargo, a pocos días de terminar el encuentro, las autoridades
estadounidenses dieron su brazo a torcer, y merced al apoyo de su
ecologista Vicepresidente, Al Gore, se aceptó la reducción prevista
para 2012. Sin embargo, como dice la vieja máxima, “poco duró la
alegría en la casa del pobre”, pues el Presidente George W. Bush, a
principios del 2001, después de haberlo advertido en su campaña
electoral, retiró totalmente el apoyo de su país al Protocolo; que aún
no se había ratificado por el Congreso de EE.UU.
Seguidamente, las partes del CMNUCC trabajaron con intensidad, y
en la COP-7, Marrakech 2001, se dio luz verde al mecanismo del Protocolo. Para lo cual, hubieron de superarse obstáculos importantes,
sobre todo respecto de Rusia y Japón. En el primer caso, porque hubo
de asegurarse a esa federación euroasiática –como núcleo central de
la antigua URSS—, un gran volumen de emisiones permitidas, a base
de respetar sus niveles máximos históricos de producción y contaminación de antes del proceso de desindustrialización sufrido por la
desaparición de la Unión Soviética en 1991. A lo cual se unieron las
valoraciones de las capacidades de absorción de carbono de los bosques, y sobre todo de la taiga del Norte de la Rusia europea y de Siberia. Circunstancias que luego permitirían a Moscú negociar la venta
de sus cuantiosos derechos de emisión a países industrializados de
Europa Occidental, Japón, etc.
Por su parte, los nipones suscitaron una cuestión en principio difícilmente soluble: la no aceptación del régimen sancionador previsto para cumplir los términos del acuerdo. Sin lo cual, obviamente, el Protocolo de Kioto se habría quedado en papel mojado. Por ello, hubo de
recurrirse a los buenos oficios diplomáticos de la UE para resolver la
resistencia de Tokio, dando un tiempo extra para que la decisión adecuada se tomara en la Dieta, el complejo parlamento de Tokio.
Tras el acuerdo del COP-7 de 2001 de Marrakech, la negociación se
centró en aspectos clave a efectos de aplicación del Protocolo, del tipo de cómo contabilizar las emisiones, la función de los bosques como sumideros de CO2, y el cumplimiento efectivo de los compromisos. El acuerdo de Marrakech hubo de ratificarse por los parlamentos
18
Cronograma 9: IPCC, CMNUCC, Protocolo de Kioto
19
nacionales de los Estados adherentes, de modo que todavía pasaron
varios años, hasta que el 16.II.2005, en la COP-11 de Montreal, entró
en vigor el Protocolo, al haberse ratificado por Rusia en 2004.
Se cumplió así la regla 55-55: ratificar 55 Estados, representativos en
su conjunto de más del 55 por 100 de las emisiones globales. Y en la
misma cumbre de Montreal se puso en marcha el mecanismo de negociaciones sobre la aplicación del Protocolo de Kioto; con sus
reuniones propias, las MOP (meetings of the Protocole), que aparecen
en el cronograma 9. Y a las que, lógicamente, EE.UU. no asistió nunca.
8. LOS DISPOSITIVOS DEL PROTOCOLO DE KIOTO
Calibrado con mayor o menor precisión el calentamiento global, el
consenso científico lo que propone es limitar las emisiones de GEI, de
modo que alcancen su máximo nivel antes de 2020, para luego irse
reduciendo; hasta situarse en menos de 20.000 millones de toneladas
de CO2 en 2050. Esa reducción de los GEI supondría un recorte entre
el 25 y el 40 por 100 respecto a lo emitido en 1990, en el caso de los
países desarrollados; y de menor intensidad en el caso de los Estados
en vías de desarrollo.
En cuanto al coste del esfuerzo reductor de GEI, los expertos del IV
Informe del IPCC (2007), concluyeron que no sería tan elevado; como mucho, el equivalente al 0,2 por 100 del PIB global anual a lo largo de esos tres lustros. Una opinión muy optimista, que se basa en la
idea de que con la innovación tecnológica y la generalización de las
energías renovables, el desastre anunciado del cambio climático podrá evitarse. Estimándose que “será mejor actuar al bajo coste previsto actualmente, en vez de incurrir en la inanición para afrontar
más adelante lo que tendría costes inconmensurables”.
El mensaje emitido desde la COP- de Bangkok (2007), resultó muy
claro para todos los países: lo primero es reducir los subsidios que se
conceden a los combustibles fósiles, a lo que debe agregarse la potenciación de las energías renovables, y mantener el recurso de la
nuclear. La conclusión de todo ello, la expresó el propio presidente
del IPCC, el hindú Rajendra Pachauri: “Quedarse de brazos cruzados
no es una opción”8. Precisamente Pachauri recibió en 2007 el Premio
Nobel de la Paz, otorgado al IPCC, al mismo tiempo que a Al Gore
(véanse fotos 10 y 11).
20
Foto 10: Rajendra K. Pachauri (1940-)
Su labor al frente del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático
(IPCC) ha sido muy notable, coordinando sus cuatro informes; en el último de
los cuales ya se confirma la influencia
antrópica, por las actividades humanas
relacionadas sobre todo con el consumo
de combustibles fósiles. En 2007 recogió, junto con Al Gore, el Premio Nobel
concedido a su organización, que colabora activamente con todos los trabajos de la CMNUCC. Ha reconocido varios errores del IPCC en cuanto a los
glaciares del Himalaya y el deshielo en
los polos.
Fuente: Images Bank 2000.
Foto 11: Al Gore (1948-)
Figura destacada del Partido Demócrata
de EE.UU., Senador por Tennessee, fue
candidato a la presidencia de EE.UU. y al
no conseguir la nominación, aceptó la
propuesta de Bill Clinton para ocupar la
vicepresidencia del país durante dos
mandatos (1993-2001). Asistió a la Cumbre de la Tierra de Río-92, y desde allí
preconizó la firma de la CMNUCC y ya
como vicepresidente también del Protocolo de Kioto. Autor del documental Una
verdad inconveniente, su labor en pro de
la lucha contra el calentamiento global, le
deparó la concesión del Premio Nobel de
la Paz de 2007, junto al IPCC, representado por Rajendra K. Pachauri.
Fuente: Images Bank 2000.
21
En el Protocolo de Kioto se diseñaron los dos métodos principales de
lucha contra las EGI: mitigar y adaptar. Con la mitigación, los dispositivos a emplear son los recortes de emisiones conforme a los planes
de asignaciones basadas en el propio Protocolo, que veremos seguidamente. En cuanto a la adaptación, se trata de las energías alternativas, recuperación de desechos, y otros instrumentos. Además, nos
ocuparemos de dos métodos complementarios: el mercado de carbono y la bioenergía.
A. Mitigación: la asignación de derechos de emisión
En la idea de facilitar la transición a una sociedad baja en carbono
con los menores gastos sociales, el Protocolo de Kioto estableció un
sistema de asignación de derechos de emisión, inicialmente libres de
cargo, para los principales contaminadores. De modo que a cada país
comprometido con el recorte de emisiones de GEI, se le fijaron unos
topes determinados.
Cada Estado traduce esos máximos de emisión en su respectivo Plan
Nacional de Asignaciones (PNA); para la redistribución de las asignaciones recibidas entre las empresas de las diferentes ramas industriales: centrales térmicas, siderurgias, cementeras, azulejeras, químicas, etc. Si bien todavía quedan al margen una serie de sectores difusos que no entran en el sistema reductor: parque automovilístico,
aviación, agricultura y otras actividades. Segmentos que en el futuro
habrán de tomarse en consideración, pues ese conjunto exento aún
supone más del 60 por 100 del total de las afluencias de GEI.
Lo que se asigna como derechos de emisión, se cuantifica en toneladas de CO2; y los demás GEI por su equivalencia en términos de CO 2.
Eso sucede con el vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2),
óxido nitroso (N2O), metano (CH4) y ozono (O3).
Los halocarbonos17 son también gases de intenso efecto invernadero,
pero en la CMNUCC se emplea la expresión GEI en sentido restringido, excluyendo los gases sometidos a control en los términos del Protocolo de Montreal de protección de la capa de ozono.
17
Los halocarbonos son compuestos que contienen cloro, bromo o flúor y carbono.
Algunos de ellos también incoloros. Los halocarbonos son compuestos que contienen cloro, bromo o flúor y carbono. Algunos de ellos también incorporan hidrogeno.
Pueden actuar como potentes GEI en la atmosfera. Los halocarbonos con cloro y
bromo son los que están relacionados con el agotamiento de la capa de ozono, como los CFC (clorofluorocarbonos con sólo cloro, flúor y carbono; los HCFC (hidroclorofluorocarbonos), llevan también hidrógeno; los HFC (hidrofluorocarbonos), contienen hidrógeno, flúor y carbono en su composición; y los halones, carbono, flúor
y/o cloro, y bromo.
22
Respecto de la mitigación, hay dos críticas a resolver en el futuro: la
necesidad de reducir progresivamente las asignaciones; y la segunda
y complementaria: impedir que se siga con emisiones indefinidamente merced a la compra de derechos de emisión en el mercado de carbono, lo cual prolongaría el problema indefinidamente.
B. Adaptación: disposición de CO2, energías alternativas, etc.
Algunos manifiestan rotundamente que el calentamiento global es
una especie de cuento de terror para una sociedad que todavía no
tiene verdaderas capacidades de predicción. En el polo opuesto, surgen las argumentaciones, en el sentido de que si el cambio climático
no se ataja, ello puede significar, a no tan largo plazo, una dramática
alteración, a peor, de las condiciones climáticas para la civilización
humana entre el cero y el infinito.
Esa discusión, en términos generales, presenta infinitas soluciones
teóricas; o cero, si ninguna parece la correcta para todos en un cierto
momento. De modo que para encontrar una solución plausible habría
que ponerse de acuerdo previamente sobre gran número de hipótesis
de trabajo. Lo cual resulta difícil por las actitudes dialécticas, e incluso ideológicas, diametralmente opuestas sobre el tema.
En definitiva, cabe decir que solo es posible asumir dos posiciones:
dejar las cosas como están, o hacerse cargo de los instrumentos y los
costes necesarios para ir a una sociedad baja en carbono. Y precisamente en eso consiste la adaptación: ir introduciendo una serie de
mecanismos de ahorro, de energías alternativas, de energía nuclear,
recuperación y reciclado, etc.:
 Disposición de los GEI con almacenamiento de carbono y sumideros
 Energías alternativas
- Fuerza del viento
- Luz y calor del sol
- Biomasa
 Energía nuclear
 Recuperación y reciclado
 Sector agrario más ambiental
 Nuevo diseño eco-urbano
 Ciudades ecológicas y tecnológicas
En la disposición de stocks de CO2 y otros GEI para almacenamiento,
no entra el Protocolo de Kioto, tratándose, pues, de formas de proceder para reducir las emisiones; no suprimiéndolas, sino evitando que
ciertas cantidades de GEI fluyan a la atmósfera. En el caso del almacenamiento, se trata de estocar CO2 y otros gases en depósitos naturales, como minas abandonadas u oquedades geológicamente conve23
nientes. De todo lo cual parece haber buenas posibilidades, pero no
exentas de contraindicaciones sobre posibles fugas futuras, acidificación de las aguas marinas, etc.
En cuanto a los sumideros, otra forma de reducir el CO2 acumulado,
nos encontramos con que los principales son los mares y los bosques.
Y precisamente para incentivar la expansión de estos e impedir una
deforestación generalizada, se ha previsto el Programa RED+ de apoyo a la conservación forestal, sobre todo de los bosques húmedos
tropicales.
En lo concerniente a las energías alternativas aún tienen costes elevados por comparación con las fósiles (carbón, petróleo y gas), por lo
cual, para hacerlas viables, se les fijan condiciones tarifarias más favorables a medio/largo plazo, modificables de tiempo en tiempo. Que se
acuerdan tras largas negociaciones en las que el Estado hacen de árbitro (al ser la energía en muchos casos un mercado de monopolio natural), estableciéndose precios y cantidades máximas de producciones,
al objeto de no encarecer los inputs energéticos. Lo esencial del tema
estriba en que la subvención ayude al progreso tecnológico, para que
un día las nuevas energías tengan costes comparables o incluso inferiores a los convencionales; pues no tendría sentido perpetuar las subvenciones para instalaciones que no signifiquen avances efectivos.
Sobre el tema nuclear será interesante recordar que hacia el año
2000 se formo un cierto consenso en cuanto a que era necesario
configurar el balance energético a base de un mix con todas las fuentes de energía primaria: fósiles (carbón, petróleo y gas), renovables
(hidroelectricidad), alternativas (eólica, termosolar, fotovoltaica, maremotriz, geotérmica, y biomasa), y nuclear; pudiendo ser ésta la actual de fisión (fragmentar los átomos de uranio) o la futura de fusión.
En ese contexto y a escala mundial, la tendencia general indica que
hasta 2010 (incidente de Fukushima), estuvo en marcha todo un Renacimiento Nuclear: las grandes potencias iniciaron toda una carrera
de construcciones de energía atómica: EE.UU. con una lista pendiente
de 13 centrales, China con una veintena ya en curso de construcción,
Rusia con un programa muy avanzado, etc. Pero el grave accidente
nuclear por el tsunami frente a las costas japonesas de Fukushima
puso en tela de juicio muchos de esos proyectos que, sin embargo,
parece recuperarse en buena parte, incluso en Japón.
Por otro lado, en la recuperación y reciclado de residuos, el progreso
ha sido espectacular, pues los principios del desarrollo sostenible,
obliga en todos los países avanzados a reciclar toda clase de productos ya usados y de desechos de los consumidos, en contra de la idea
anterior de recurrir a los vertederos. De ese modo, se trata de reducir
al mínimo el impacto de las contaminaciones en una biosfera cada
24
vez más amenazada; y al tiempo se busca mantener vivo un stock de
productos básicos que retornen a la cadena productiva con mayor eficiencia energética. Con lo cual se contribuye a menores emisiones de
GEI al ser necesaria mucha menos aportación de energía para la fabricación de papel, vidrio, etc.
El nuevo diseño eco-urbano también es un tema importante de adaptación, al ser en las ciudades, o en su entorno, donde se desarrolla la
industria y circula la mayor parte del tráfico urbano, y se ubican los
puertos, aeropuertos, redes de transporte por carretera, etc. Lo que
hace de las ciudades los principales focos de emisiones de GEI que
están provocando el calentamiento global y el cambio climático. Por
ello mismo, se plantea que las ciudades han de ser sostenibles, no
siendo admisibles las operaciones improvisadas, o a merced de los
grupos más poderosos sin tener en cuenta las exigencias de preservación ambiental.
Cabe recordar que en 2014, más de la mitad de los 7.400 millones de
seres humanos son urbanitas de una u otra categoría, de modo que
la calidad de vida de la mayoría de los pobladores de la Tierra depende de si habitan ciudades sostenibles o no. Y para el 2050, previéndose que el planeta tendrá 9.000 millones de habitantes, el 70 por
100 de ellos vivirán en ciudades. Se trata, pues, de un problema in
crescendo que recibe una atención cada vez mayor.
La ciudad actual puede definirse como un lugar para vivir, desarrollarse, trabajar, estudiar y convivir en sociedad; pasando a ser así,
como dice Roberto Camagni18 una totalidad significante en sí misma,
una entidad socioeconómica autónoma. En ese sentido, la gestión y
mejora de la calidad de vida de los residentes urbanos requiere de
una planificación espacial diversa y concreta; en cuestiones vitales
como infraestructuras básicas (agua, gas, electricidad, etc.), ordenación urbanística, transporte público, vertidos y residuos sólidos, gestión de la energía.
En la dirección apuntada, las ciudades sostenibles significan adaptación, en tanto que con las aún más avanzadas, las ecológicas y las
smartcities, se busca, vía ingeniería futurista, un horizonte utópico;
generalmente en la idea de replicarlas ulteriormente cuanto más mejor para luchar contra el deterioro ambiental y en definitiva en pro de
una sociedad baja en carbono.
18
Roberto Camagni, Economía urbana, versión española de Antoni Bosch Editor,
Barcelona, 2005.
25
C. Mercado de carbono
En esta parte de la regulación derivada del Protocolo de Kioto, solo
cabe hablar del lanzamiento del Mercado Europeo de Carbono, que se
produjo el 1 de enero de 2005, con un primer periodo que terminó el
31 de diciembre de 2007. El segundo período comenzó el 1 de enero
de 2008, con duración de cinco años, hasta 2012; y como sistema
transitorio, para facilitar el ajuste a los topes de los planes nacionales
de asignación de derechos gratuitos. De modo que cualquier empresa
de cualquier país que tenga compromisos concretos y que supere su
asignación, debe estar en la situación de adquirir derechos de emisión
en el mercado de carbono; comprándolos a industrias que al ir contaminando menos, consiguen excedentes de sus asignaciones, que
ciertamente puedan enajenar.
El sistema del mercado de CO2 fue diseñado en la UE para que las
empresas cumplan con el Protocolo de Kioto, pero al tiempo, se aceptó que en el mercado haya intermediarios en la compraventa —
brokers del aire limpio—, con la opción de trabajar en él. A lo que se
incorporaron no sólo empresas generadoras de GEI, sino también
fondos de capital y particulares.
La compraventa de derechos de emisión –con un mismo precio en
toda la UE— tiene mucho de virtual, al tratarse de operaciones informáticas. La bolsa de CO2 cierra la operación una vez que tiene los
derechos disponibles del vendedor y el dinero del comprador. El precio lo conforman la oferta y la demanda, y el bróker percibe su comisión/tonelada19.
D. Geoingeniería
Se trata de un aspecto de la lucha contra la acumulación de los GEI
que no se previo para nada en el Protocolo de Kioto. Pero las muchas
referencias a la cuestión, obligan a estudiar el tema, especialmente
cuando este documento ha sido especialmente redactado para el
Congreso de FIDIC en Río de Janeiro, 2014.
La geoingeniería cabe considerarse como una nueva rama de I+D
surgida ante los problemas del cambio climático, con la finalidad de
compensar o superar sus efectos. En esa dirección, desde la Fundación Bill y Melinda Gates se ha propuesto diseñar sistemas para detener los huracanes, a base de flotas de buques que mezclarían el agua
19
Ana Gessa Perera, José Antonio Jurado Martín y Inmaculada Rabadán Martín, “El
cumplimiento del Protocolo de Kioto en tiempos de crisis: ¿una oportunidad o una
amenaza?”, Boletín Económico de ICE, Nº 2979, del 16 al 31 de diciembre de 2009.
26
caliente de la superficie de los océanos con el líquido más frío de las
profundidades20.
Pero además del creador de Microsoft, otros nombres propios reconocidos están patentizando su interés por la geoingeniería. Así sucede
con el físico y asesor científico del Gobierno de EE.UU., John Holdren,
que ha elogiado el proyecto indo-alemán denominado Lohafex, de
depositar hierro en los fondos marinos del Atlántico Sur. En la idea de
que ese hierro alimentaría el plancton, el cual tras su muerte atraparía el CO2.
De manera análoga, otros investigadores proponen incrementar la
capacidad de absorción de los océanos de CO2, mediante la diseminación de carbonato cálcico, o incluso dejando proliferar las medusas.
Otra posibilidad es la inyección de partículas en suspensión en la parte alta de la atmósfera para enfriar el planeta. Una idea que surgió
del episodio de la erupción del volcán Pinatubo (Isla de Luzón, Filipinas, 1991) que arrojó millones de toneladas de CO 2 y de azufre a la
estratosfera, y que tras propagarse por todo el mundo, formó una
nube de partículas que durante 15 meses, reflejó los rayos solares;
con un descenso de la temperatura global de medio grado centígrado.
Un fenómeno a partir del cual James Lovelock propuso la posibilidad
de introducir azufre en los depósitos de combustible de los aviones
comerciales, para expulsarlo durante su vuelo.
En contra de todo lo anterior, la Sociedad Americana de Meteorología
(AMS en su sigla inglesa) reconoce que la geoingeniería podría contribuir a frenar el cambio climático. Para acto seguido subrayar que
cualquier experimento debe considerarse con mucha cautela; ya que
manipular el sistema atmosférico, tal vez acabaría por acarrear consecuencias adversas imprevisibles e irreversibles.
Algunos expertos se han mostrado aún más reacios a las propuestas
de la geoingeniería: la idea de fertilizar las aguas marinas es algo que
podría acarrear consecuencias muy negativas según Ricardo Aguilar,
de la organización Oceana. Ya que el funcionamiento del mar es más
complejo de lo que parece, tal como quedó en evidencia tras el fracaso del antes comentado proyecto Lohafex. Debiendo tenerse en cuenta, además, que la Convención de Naciones Unidas sobre Diversidad
Biológica (1992), prohíbe la fertilización oceánica.
Por otro lado, la idea de reflejar parte de la luz solar con aerosoles
tiene sus inconvenientes. El Grupo ETC, una ONG canadiense que se
ocupa de geoingeniería desde 2006, advirtió que las partículas con-
20
Alex Fernández Muerza, “Geoingeniería: modificar el clima a voluntad”,
www.consumer.es.
27
taminarían la atmósfera y, una vez puesto en marcha el proceso, ya
no podría detenerse. Las consecuencias podrían ser muy graves: deterioro de la capa de ozono, aumento de las sequías, disminución de
las cosechas, acidificación de los océanos, y daños para la salud humana. Además, al recibirse menos radiación solar, la producción de
helioenergía descendería.
Los expertos críticos de la geoingeniería también destacan que si ésta
alcanzara un mediano éxito, se daría la falsa sensación de haberse
resuelto el problema del cambio climático. Tras lo cual, las instituciones gubernamentales eliminarían los incentivos para frenar las emisiones de GEI, de modo que la dependencia de los combustibles fósiles podría alargarse, con grave perjuicio para el progreso tecnológico
de las energías renovables.
9.
UN PARÉNTESIS SOBRE TURBULENCIAS ENERGÉTICAS
1960 fue una fecha trascendente en la historia petrolera, pues ese
año se constituyó la Organización de Países Exportadores de Petróleo,
OPEP, con acta de fundación que se firmó el 14 de septiembre, por
cinco Estados miembros: Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí, y Venezuela. Posteriormente, se integraron Qatar, Libia, Indonesia, Emiratos
Árabes Unidos, Argelia y Nigeria. Y en 2007 Angola, en tanto que en
2008 se dio de baja Indonesia. La sede de la entidad se fijó en Viena.
La actitud de los países importadores de petróleo ante las decisiones
cartelizadoras que fue tomando la OPEP, se tradujo –
fundamentalmente como consecuencia del choque petrolero de 1973,
que elevó el precio del crudo de dos dólares/barril en 1973 a 14 en
1974— en la Conferencia energética de Washington, febrero de 1974,
de la que nació la Agencia Internacional de la Energía (AIE); como
respuesta global asociada a la OCDE, y con sede en París.
En el escenario descrito, la OPEP ha ido perdiendo fuerza ante la ampliación productiva de los países petroleros fuera de ella. De modo
que hoy, con una producción mundial de unos 93 millones de barriles/día (cada barril, 159 litros), los Estados miembros de la organización no controlan más de un tercio. En una tendencia de fuerte crecimiento de la oferta, con costes crecientes, de modo que el pico de
Hubbert –el máximo de producción petrolera que se alcanzará, para
empezar a decrecer después—, va alejándose más y más.
Concretando, buena parte del problema que en el mercado de hidrocarburos se ha originado, se debe al fuerte incremento de la producción de gas y petróleo de esquisto (shale gas, shale oil) que, desde
hace un lustro, están contribuyendo decisivamente a recrecer la oferta y generar la bajada de precios en curso. Por la proliferación del
fracking (fragmentación hidráulica, en la terminología oficial españo28
la), para obtener, con baja inversión y muy rápidamente los dos hidrocarburos principales; en términos muy competitivos con los yacimientos convencionales. Y con fuertes reservas shale en todo el
mundo, China ya sueña con una hipotética independencia energética
y una autoliberación del combustible más contaminante, que es el
carbón.
A la abundancia del shale, hay que agregar que muchos viejos yacimientos petroleros que se daban definitivamente por agotados (con
aprovechamientos reales muchas veces de no más del 15 por 100 de
su contenido real de crudo), están entrando otra vez en explotación.
Hasta el punto en que EE.UU., con esas explotaciones revividas y las
del shale, se ha aumentado, en cinco años, la producción de crudo;
con 20.000 nuevos pozos abiertos en Dakota del Norte y Texas principalmente. Lo que supone un tercio más de producción, para llegar a
nueve millones de barriles/día, sólo un millón menos que Arabia Saudí, el máximo productor mundial, todavía. De modo que EE.UU. está
consiguiendo el autoabastecimiento, e incluso podrá volver a ser nuevamente una potencia exportadora.
Todo lo que hemos expuesto –junto con la desaceleración del crecimiento de China, Japón y varios países europeos—, explica por qué
los mercados energéticos han experimentado en 2014 un cambio revolucionario: el precio del barril (b), el Brent que se toma como referencia en Europa, ha pasado de 115 dólares/b en junio, a 60 en diciembre, con una caída del 48 por 100 en sólo seis meses.
Incidiendo en el tema que nos ocupa, hay que citar también las energías alternativas –solar, eólica, biomasa, maremotriz, geotérmica,
incluso un nuevo renacimiento nuclear en China y una vuelta a esa
energía en Japón después de Fukushima-2011—, que, de una forma u
otra, van restando mercado a los combustibles fósiles. En una tendencia que seguirá adelante, por la política universalmente ya mancomunada de la lucha contra el calentamiento global y en pro de frenar el cambio climático.
Diremos, además, que ahora la cuestión fundamental radica en cuál
será el nivel al que bajarán los precios internacionales del oro negro,
con hipótesis de que podría llegarse a la cota de 40 dólares/b. Un
precio que pondría en pérdida a muchos países productores: en parte
a Rusia, también a Irán, y en mayor proporción a Venezuela y a las
explotaciones de aguas profundas de EE.UU. y México en el Golfo. Y
cabe pensar, igualmente, que las prospecciones y posibles procesos
de producción se frenarán en muchos casos: el Atlántico brasileño,
extensas áreas de arenas petrolíferas de Canadá, y otras zonas, con
toda clase de incertidumbres, con inversiones que actualmente se cifran en 150.000 millones de dólares.
29
Desde el enfoque macroeconómico, el análisis inmediato revela que la
bajada de precios será buena para los países grandes consumidores e
importadores, como sucede con Europa, Japón y China. Pues en principio, se ha calculado (The Economist), una transferencia de beneficios de 1,3 billones de dólares en un año. Pero estando esas tres
áreas muy conectadas a los grandes exportadores, que sufrirán la
baja de precios y la disminución de sus recursos, a la postre habrá
una fuerte caída de demanda, que acabará perjudicando a los que
hoy ven alegremente el hundimiento de las cotizaciones del barril.
Y hay todavía, en el cuadro macroeconómico general, y particularmente en el de la UE, otra consecuencia a considerar: con la deflación
en curso y la pérdida de exportaciones por la esperable desaceleración de demanda de los países petroleros, tendrá que haber una política económica compensatoria a escala de toda la Unión. Los dispositivos eurocomunitarios, sobre todo dentro de la Eurozona, tendrán
que revigorizarse: más acción por parte del BCE con sus políticas de
QE (quantitative easing), como lo hizo el Sistema de la Reserva Federal de EE.UU. durante más de tres años. A lo cual habrá de agregarse
el impulso de la Comisión Europea al Plan Juncker de 315.000 millones de euros para la inversión.
Y por último, y lo más importante en lo que nos concierne en el tema
que nos ocupa, la nueva baratura de la energía de origen fósil podría
ralentizar –por sus ventajas económicas inmediatas a efectos de
competitividad pura y dura— los propósitos de una sociedad baja en
carbono. E incluso, esa baratura podría poner en peligro la senda al
Protocolo de París de 2015 que estudiamos más adelante.
10. LA FILOSOFÍA DE KIOTO: LA TRAGEDIA DE LOS BIENES
COMUNES.
Después de la larga exposición hecha sobre el Protocolo de Kioto –
recordando siempre que es el precedente de lo que podrá ser el Protocolo de París de 2015, a aplicar desde 2020—, hay que preguntarse
sobre cuál es la filosofía subyacente de ese acuerdo internacional. Y
en ese sentido, una buena expresión teórica es la que ofrece la idea
de la tragedia de los bienes comunes, que se patentiza en numerosas
ocasiones, cuando no hay una demarcación clara de la propiedad de
una serie de bienes que en principio son accesibles por todos, libremente. Situación en la que si no hay las regulaciones adecuadas, se
impone el espolio y la rapiña, con el efecto del gradual deterioro de
tales bienes. Es preciso, pues, una ordenación del usufructo de tales
30
recursos, para hacer posible su buen uso garantizando, en una expectativa de sostenibilidad a largo plazo21.
A gran escala, la tragedia de los bienes comunes es evidente en los
mares y océanos; cuyas aguas internacionales, más allá de las 200
millas, la Zona, no son propiedad de nadie, por mucho que teóricamente la gestione Naciones Unidas. De hecho, la Zona se considera
propiedad común de todos, incontrolados; y en tales condiciones, no
es extraño que los más diversos agentes desaprensivos (free riders)
se aprovechen de la situación con todas sus malas artes, a costa de
todo, con redes de arrastre de malla mínima, sin respetar la ley, burlando las vedas.
Pero no se trata sólo de capturas de pesca. También ocurre, que al no
ser de nadie las aguas marinas, a ellas se arrojan, casi siempre en
medio de la más absoluta impunidad, cualquier clase de inmundicias
(como sucede con el lavado de los petroleros, el vertido de residuos
tóxicos, etc.), sabiendo que las secuelas de tan pernicioso comportamiento no tendrán, en principio, coste para el causante; al no estar
vigente de manera real en esos vastos espacios, el principio de quien
contamina paga, por la falta de autoridad efectiva y de vigilancia para
hacer cumplir ese precepto. Y lo indicado sobre los océanos y mares
es aplicable a la atmósfera según se ha visto ya con cierto detalle.
La conclusión parece clara: si se quiere cambiar el actual y patético
estado de cosas, será necesario considerar, con todas las cautelas del
caso, la posibilidad de una asignación particularizada de los recursos
no controlados por nadie, o eufemísticamente de propiedad común.
Lo cual significa, en la lógica de Kioto, que en vez de bienes comunes
desregulados y no supervisados, el bien común de la biosfera (empezando por el aire) pasa a ser un bien global, regulado internacionalmente para evitar su trágico deterioro que afecta a todos, pues no
hay fronteras que separan la circulación atmosférica del planeta.
Y hechas las aclaraciones sobre el paso de los bienes comunes a globales, entramos en la apreciación de cómo el Protocolo de Kioto se ha
revelado insuficiente para resolver los problemas, con la necesidad de
prolongar su vida y abarcar mucho más en su aplicación.
11. EN POS DEL PROTOCOLO DE PARÍS PARA DESPUÉS DE
KIOTO
En este documento hemos visto como a partir de la Convención Marco de Cambio Climático de 1992 se derivo el Protocolo de Kioto
21
G. Hardin, Journal of Heredity 50, 68 (1959), S. von Hoernor, Science 137, 18
(1962).
31
(1997), que entro en vigor en 2005 y que con una serie de ajustes
estará vigente –para los países que lo aplican— hasta 2020. Como
también hemos examinado el modo en que funciona el Protocolo entre los Estado que lo cumplen; fundamentalmente los Estados de la
Unión Europea, Rusia, Japón, Canadá y pocos más. Con la excepción
de EE.UU. y China, en el caso de. EE.UU. porque no lo ratificó. Y en el
de China porque al ser considerado todavía en 2005 como país en
vías de desarrollo, sus prescripciones no le obligaron a ello. De modo
y manera que los dos países más contaminadores del planeta han estado, hasta el momento, al margen de los esfuerzos que implica el
Protocolo.
En esa situación, las Partes de la Convención han estudiado una serie
de circunstancias a tener en cuenta para hacer posible un Protocolo
nuevo admisible para todos.
A. El plan de Acción de Bali, Copenhague y Cancún
En la dirección apuntada, en 2007 (COP-13, MOP3) se llego al acuerdo conocido como Plan de Acción de Bali, con el que se abrió oficialmente la negociaciones post-2012, con miras a adoptar un nuevo
acuerdo internacional a finales de 2009, a fin de dar continuidad al
primer periodo del Protocolo de Kioto.
Las Partes del Acuerdo Marco (CMP) fijaron las normas del proceso de
negociación post-2012, con una lista (no limitativa) de cinco temas a
abordar: implementación de una “visión compartida de la cooperación
a largo plazo” para alcanzar el objetivo principal de la Convención;
modalidades relativas a la reducción de las emisiones de los países
desarrollados y de los países en desarrollo (verificación, papel del
bosque, enfoques sectoriales...); adaptación; tecnología y financiación.
Al año siguiente de Bali, en 2008 (COP-14, CMP4), en la reunión de
Poznan (Polonia), bajo presidencia francesa de la Unión Europea, los
27 países de la UE llegaron a un consenso sobre los medios para
cumplir con su compromiso de reducción global de sus emisiones de
gases con efecto invernadero de cara al futuro de revisión del Protocolo; que cifraron en una contracción del 20 por 100 en 2020 respecto a 1990, e incluso se convino en llegar a un 30 por 100, en el hipotético caso de que se lograra un acuerdo internacional de verdad ambicioso en la siguiente COP- de Copenhague en 2009.
Pero en la Conferencia de Copenhague en 2009 (COP-15, CMP5), las
cosas no fueron como se había pensado. Aunque las observaciones
sobre el fracaso del encuentro resultaron excesivas15, pues en el texto suscrito por los líderes mundiales en la capital danesa, se fijaron
objetivos que hasta entonces no habían podido afianzarse; sobre diez
32
puntos concretos, siendo el punto principal la limitación del calentamiento climático a 2°C por encima de la temperatura anterior a la revolución industrial.
Para no superar ese tope máximo, en Copenhague se cifro un esfuerzo financiero en pro de los países desarrollados, en 30.000 millones de dólares anuales para el periodo 2010-2012, que habrían de
aumentarse a 100.000 millones de dólares anuales para 2013- 2020.
En un ambiente mucho menos promisorio, ya por la crisis económica
que se desató en 2007, en la conferencia de Cancún de 2010 (COP16-CMP6) se consolidaron los acuerdos alcanzados en Copenhague y
se continuó con las discusiones en los grupos de trabajo sobre la futura Convención del Clima y acerca de la posible continuidad del Protocolo de Kioto. Para lo cual se postularon los siguientes objetivos:
 El aumento de la temperatura media mundial deberá mantenerse
por debajo de 2 grados Celsius respecto a la existente antes de la
Revolución Industrial.
 Necesidad de organizar un proceso para reforzar la transparencia
de las acciones emprendidas por las Partes de la Convención y del
Protocolo
 Exigencia efectiva de una financiación de 100.000 millones de dólares USA anuales hasta el 2020 por los países industrializados;
así como lanzamiento de un Fondo Verde para frenar el cambio
climático.
 Reforzamiento de las acciones en pro de la adaptación (energías
alternativas, etc.)
 Puesta en marcha del lanzamiento de un mecanismo, “ REDD +”,
para reducir las emisiones procedentes de la deforestación y degradación de los bosques en los países en desarrollo.
 Transferencia de tecnologías de los países ricos hacia los países
en desarrollo.
B. La plataforma de Durban
Posteriormente a Copenhague y Cancún, en Durban (Sudáfrica), en
2011 (COP-17 CMP7): se adoptaron los acuerdos que precisamente
se denominan “Plataforma de Durban”, de la cual lo más relevante
fueron los siguientes puntos:
 El lanzamiento de un proceso destinado a reflexionar sobre un
“protocolo, como instrumento jurídico que tenga fuerza de ley”,
de manera que el nuevo instrumento (que daría continuidad al de
Kioto), debería adoptarse en 2015 para entrar en aplicación a partir de 2020.
33
 La puesta en marcha de un plan de trabajo para identificar opciones que permitan salvar la brecha de ambición; entre las actuales
promesas de los países de reducir las emisiones de aquí al 2020,
y el objetivo de mantener el calentamiento climático por debajo
de 2 °C en los términos ya indicados.
 El 1 de enero de 2013 debería comenzar un nuevo periodo de
compromiso del Protocolo de Kioto, con duración de ocho años
hasta 2020. De hecho se haría una prórroga del texto de 1997,
con algunas modificaciones, y los mismos ausentes de siempre
(China y EE.UU.).
 El lanzamiento efectivo del Fondo Verde de apoyo de los países
ricos a los que están en vías de desarrollo.
 La publicación de los inventarios de emisiones de los países en
desarrollo cada dos años.
C. Qatar y Varsovia: hacia 2015. El nuevo informe del IPCC
Los compromisos de la Plataforma de Durban para el futuro fueron
haciéndose realidad en buena parte merced al tesón de los Estados
miembros de la Unión Europea que desempeñaron un destacado papel: las propuestas iniciales de la Unión constituyeron la base del
compromiso alcanzado en Durban.
En la ulterior Conferencia de 2012, en Doha (Qatar) (COP-18 CMP8),
se logró garantizar la continuidad del Protocolo de Kioto, hasta 2020,
según lo ya previsto. Y además se sentaron las bases del futuro Protocolo a alcanzar en la COP- de 2015 en Paris. Concretamente esas
bases fueron las siguientes:
 Adopción de un programa de trabajo para los diversos contenidos
de la Plataforma de Durban.
 Programa de trabajo sobre la financiación a largo plazo.
 Lanzamiento de un proceso destinado a reexaminar el objetivo de
dos grados Celsius para dar consistencia a ese nivel de ambición.
La siguiente reunión a la de Qatar, en 2013 (COP-19 CMP9) tuvo lugar en Varsovia, y contó, a diferencia de otras precedentes, con la
casi primicia del último estudio del IPCC; en concreto el resumen del
Quinto Informe, destinado a los responsables políticos, que comenzó
a difundirse en septiembre de 2013 y del que se extractan dos pasajes:
 El calentamiento del sistema climático es inequívoco (…). La atmósfera y el océano se han calentado, los totales de hielo y nieve
han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.
 En términos probabilísticos, Por el factor antrópico, se pasa de un
66 por 100, a un 95 por 100...de manera que éste es “el momen34
to de luchar contra el cambio climático: ni mañana, ni pasado,
Ahora mismo”. Así lo afirmó la Secretaria General de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la costarricense Christiana Figueres.
En la COP-19 de Varsovia hubo consenso otra vez, sobre la necesidad
primordial de actuar contra el cambio climático a través de un pacto
global de reducción de las emisiones de GEI. Además, se reiteró, la
necesidad de proporcionar fondos económicos y asistencia técnica
suficientes para que los países no desarrollados puedan preparar sus
objetivos de reducción de emisiones con suficiente antelación a la
COP-21 de París en 2015. En Varsovia también se vio que los acuerdos de EE.UU. con China eran más necesarios que nunca, ya que estos dos países juntos suman el 41 por 100 de las emisiones de combustibles fósiles en 201222.
Filipinas tuvo un especial protagonismo en la conferencia de Varsovia,
debido al tifón Haiyan, que significo un total de 5.000 muertos, y que,
sin poder atribuirse directamente al cambio climático, evidenció trágicamente la vulnerabilidad de los países más pobres en materia de
clima. Por eso, uno de los acuerdos más importantes de la COP de
Varsovia fue la creación de un fondo específico de daños y pérdidas,
con el objetivo de atender urgentemente los efectos del cambio climático. Idea que fue muy bien acogida por los países más vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos: los Estados miembros
de la AOSIS (Alianza de pequeños Estados insulares). Además en la
COP-19, se discutió y se avanzó en temas concretos de mitigación y
adaptación y sobre los bosques (REDD+).
Como apuntó Connie Hedergaard, Comisaria de acción por el Clima
de la UE, lo más importante de Varsovia, fue crear una hoja de ruta
para la COP-21 de París, con objetivos y calendario concretos para
que en 2015 pueda firmarse el nuevo Protocolo. Por ello mismo, las
previsiones de la COP-20, en Lima (diciembre de 2014) han ganado
en importancia, pues en ella, deberán solucionarse cuestiones complejas para dejar todo listo de cara a la de París (COP-21).
12. LA PREPARACIÓN DEL PROTOCOLO DE PARÍS DE 2015
En definitiva, y como hemos ido apreciando, la COP-21-CMP-11 de
Paris en 2015, marcará un hito decisivo, que en sus grandes líneas,
seguirá lo acordado en la Plataforma de Durban. Así, por primera vez
después de más de 20 años de negociación en la ONU, todos los países, incluyendo a los mayores emisores de GEI podrán estar efecti-
22
Según The Global Carbon Project, China 27 por 100, EE.UU. 14 por 100. Un tema
al que nos referimos más delante de manera específica.
35
vamente vinculados a un acuerdo universal sobre el clima, que entraría en vigor en 2020.
Por ahora, la previsión es que ese acuerdo sea una revisión del Protocolo de Kioto. Aunque admitiendo, dentro del nuevo esquema, toda
una serie de diferentes métodos de mitigación y adaptación, en el
sentido asignado con anterioridad a esos dos conceptos, en este documento.
En otras palabras, no se intentara imponer a todos los Estados
miembros de la Convención Marco del 92 el sistema del Protocolo de
1997, con su método de recorte de emisiones de GEI. Por el contrario, cada país quedara libre de plantear sus propios objetivos con
medidores del tipo de eficiencia energética, cuotas de utilización de
alternativas dentro del balance energético total, etc.
El proceso de negociación en lo que queda de 2014 y hasta diciembre
de 2015 va a ser muy intenso y con hitos muy importantes, en particular la cumbre organizada por el Secretario General de Naciones
Unidas para el 23 de septiembre 2014 en Nueva York y la Conferencia
de las Partes en Lima en diciembre 2014. (COP- 20-MOP10 Lima).
En ese contexto, en septiembre de 2012, el presidente de la Republica Francesa, François Hollande, anunció la candidatura de su país para ser la anfitriona, en 2015, del gran evento, de la 21ª COP- de la
CMNUCC, y del undécimo periodo de sesiones de la Reunión de las
Partes en el Protocolo de Kioto (CMP-13).
A. Francia coordinadora
Al objeto de preparar la celebración de esa conferencia, Francia decidió organizarla en Paris. Y más concretamente, en el emplazamiento
del antiguo aeropuerto de Le Bourget, que ofrece buenas capacidades
de acogida y de acceso para las delegaciones, desde el punto de vista
logístico; y también para la sociedad civil y los medios, que son componentes esenciales del éxito de la conferencia.
Francia propuso y consiguió ser la sede de la COP-21 “para dar ejemplo de respeto medioambiental, desde el punto y hora en que sus
emisiones de GEI por habitante se sitúan entre las más bajas del
mundo”, merced a su prioritaria política de energía nuclear. Por otra
parte, Francia cuenta con una estrategia propia de transición ecológica y energética hacia un futuro bajo en carbono.
A los efectos indicados, el Gobierno de París trabajará en particular
con los países en un horizonte de máxima cooperación. Y con sus socios de la Unión Europea, hará lo necesario para mantenerla a la vanguardia de la lucha contra el desafío climático. A ese respecto, el pre36
sidente Hollande anunció, durante su discurso de apertura de la conferencia medioambiental de la UE en junio de 2014, que en la COP-21
(París), Francia defenderá una postura ambiciosa, centrada en el objetivo de reducción del 40 por 100 de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 y del 60 por 100 en 2040 (siempre respecto a
la base de 1990) según lo acordado en el marco de las discusiones
europeas. Además, Francia se compromete a desarrollar una verdadera diplomacia medioambiental, durante el quinquenio de la presidencia de Hollande.
Por otra parte, Francia ha sabido valorar la importancia de la COP-21
en conexión con otros proyectos de las Naciones Unidas. Más concretamente, la comunidad internacional debe decidir en los años 2015 y
2016 sobre la Financiación del Desarrollo (Adis Abeba, Conferencia de
la ONU de julio 2015), el establecimiento de un sistema de Protección
Internacional de los Océanos (Nueva York, agosto 2015) los Objetivos
del Milenio de Desarrollo Sostenible (también Nueva York, octubre
2015) para finalmente llegar a la COP-21 en París, diciembre 2015.
En ese contexto de varias megaconferencias de las Naciones Unidas
en un lapso tan corto, crecen las preguntas en torno a cómo financiar
la transición a un modelo económico mundial sostenible ambientalmente; o sobre cómo promover una prosperidad inclusiva, que revierta la tendencia actual hacia el incremento de las desigualdades y
el empobrecimiento de las clases medias en Europa y Estados Unidos.
Por eso mismo, de cara al gran encuentro de Paris de 2015, la política
sobre el cambio climático ha de desarrollarse en tres niveles:
 El primer nivel es la búsqueda de la ejemplaridad nacional, a través de un mix energético bajo en carbono.
 El segundo nivel está marcado por lo beneficioso de los compromisos. Tema en el cual el libro blanco publicado por la Comisión
Europea en enero de 2014 es todo un paradigma, pues plantea
una reducción, como ya se vio antes, de emisiones de 40 por 100
de cara al 2030, con respecto a 1990. Con un objetivo de 27 por
100 de energías renovables a escala europea.
 El tercer nivel es la solidaridad internacional, mediante la movilización, de cara a 2020, de 100.000 millones de dólares por año
de financiaciones públicas y privadas para ayudar a los países en
desarrollo a hacer frente al cambio climático. El Fondo Verde para
el Clima habrá de ser el instrumento principal de financiamiento
internacional en los países en desarrollo.
B. Las negociaciones China/EE.UU. y la política ambiental de
Pekín en su declaración de abril de 2014
A nadie se le oculta que solucionar la cuestión del cambio climático es
algo que está muy relacionado con las actitudes de los dos países
37
más contaminadores del mundo, que según ya vimos son China y
EE.UU. (conjuntamente, G-2, Chin-USA, o Chimérica). Advirtiéndose
que para hacer realidad el futuro Protocolo de París 2015 a ratificar
en 2020, era completamente necesario que los dos superpoderes se
pusieran de acuerdo entre ellos, pues hay una especie de posición por
ambas partes de “que si tú no lo haces, no lo haré yo” y según y cómo cada uno; para de ese modo no perder ventajas en la carrera
económica y política que hay entre los dos países.
En la dirección indicada, Xi Zhenhua, negociador principal chino en
temas de cambio climático, informó el 27 de abril de 2014 que su
país está negociando con EE.UU. un gran convenio sobre reducción de
las emisiones de GEI, para que la Conferencia del Clima de París en
2015 no acabara en un gran fracaso. En la idea de que los dos países
puedan tener claro que sus respectivos poderíos económico y político
no se verán mermados a causa de un acuerdo sobre el clima.
En el sentido que apuntamos, el ya citado Xi Zhanhua aclaró que el
principal método a seguir por China para reducir sus emisiones de
GEI sería a través de un fuerte incremento de su eficiencia energética; siendo bueno al respecto recordar que mientras en la UE se necesitan emitir 354 toneladas de CO2 para un valor constante de PIB; en
EE.UU. son precisas 591; y en el caso de China 1.139, lo que equivale
a 3,2 veces lo de Europa. Por otra parte, y de cara a cumplir con los
objetivos del nuevo Protocolo de París 2015, China ha lanzado siete
programas piloto (ETS, emissions trading schemes), que abarcarán a
250 millones de personas23.
El anuncio de Xi Zhenhua fue importante para apreciar que, finalmente, había una decisión en Pekín de poner término a la patética situación de contaminaciones ubicuas, que castigan a cientos de millones
de ciudadanos; en las grandes urbes y en las áreas industriales, recortando su esperanza de vida, sobre todo a causa de las enfermedades pulmonares y cardiovasculares y el cáncer antrópicamente inducido.
El anuncio que Xi Zhenhua hizo el 27.IV.2014 fue confirmado de inmediato por Todd Stern, la contraparte estadounidense en las negociaciones sobre el clima, lo que engrosó las razones para que EE.UU.
fuera tomándose más en serio las previsiones sobre el previsible Protocolo de París de 2015. Especialmente, debemos recordarlo, porque
fue la falta de aplicación de China e India del Protocolo de Kioto lo
que formalmente hizo que el Congreso de EE.UU. no lo ratificara en
1997. Además, hasta 2014, Pekín fijaba sus objetivos basándose en
23
Javier Solana, “Las grietas del cambio climático”, El País, 15.VIII.2014.
38
sus emisiones per cápita, muy inferiores todavía a las de EE.UU. (como pudo verse en el gráfico 5)24.
Una de las principales apuestas de las autoridades chinas para cumplir sus compromisos, se anunció también en abril de 2014, es la
energía atómica: el país cuenta actualmente con 21 reactores nucleares y tiene previsto construir 28 más a efectos de incrementar su generación de energía nuclear: de 19,1 gigavatios anuales a 58 gigavatios —el triple— en seis años, hacia 202025.
Para mayor conocimiento del escenario energético, diremos que según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de la República Popular, el 67,5 por 100 de la energía producida en el país durante 2013
procedió de la combustión de carbón, seguido del petróleo (16,8) y
del gas natural (5,9); en tanto que los combustibles no fósiles supusieron el 9,8, entre los cuales se encuentra la energía nuclear, con un
2 por 100; cuando ésta supone un 19,4 por 100 del total del suministro energético en Estados Unidos y llega al 73,3 por 100 en Francia.
C. El programa de cambio climático de Obama
“De aquellos polvos, vienen estos lodos”, podría decirse, a la vista del
reciente informe presentado a Obama, en la Casa Blanca (principios
de mayo de 2014), sobre el cambio climático en EE.UU.: “no está haciéndose lo suficiente –ni a escala local, ni estadual, ni nacional—,
para frenar los efectos que el calentamiento global va teniendo en un
clima que, cada vez resulta menos previsible y más traumático”. Eso
dijo el Presidente a propósito de un documento elaborado por un conjunto de instituciones y científicos, con un total de 841 páginas y toda
clase de informaciones que fueron calificadas de alarmantes.
En esa dirección, el máximo de alarma se produjo con la tormenta
tropical Sandy que llegó a Nueva York en 2012; que podría ser una
muestra del creciente estrés climático en el país de mayor desarrollo
tecnológico del mundo, con consecuencias devastadoras atribuibles al
cambio climático en términos de calores intensos y sequías, fuegos
salvajes de bosques, sequías en algunas zonas, lluvias más que torrenciales en otras, y calamidades que seguramente ya no pueden
llamarse naturales.
Según Obama, a medio y largo plazo el cambio climático incontrolado
dificultaría en muchos casos la disponibilidad de agua, el suministro
24
“La ruta hacia París se despeja”, Informe Semanal de Política Exterior, nº 915,
24.XI.2014.
25
Xavier Fontdeglòria, “La energía nuclear se erige como la principal alternativa”, El
País, 28.XII.2014.
39
de alimentos –por el daño producido en las cosechas y en el sector
pecuario—, con toda clase de anomalías meteorológicas, antes poco
frecuentes, y que están convirtiéndose en habituales. Y en la misma
tendencia, se advierte cómo el permafrost esté fundiéndose en Alaska, y las tormentas estén llevando mucha más agua a Nueva Inglaterra, produciéndose, además, toda clase de alteraciones climáticas en
el Midwest y en el área de las Montañas Rocosas, y con fuertes sequías en todo el Oeste del país, especialmente dramáticas en California.
A ese respecto, cabe reseñar que tras quince años de sequía, el nivel
de agua en el Embalse Powell, junto a la mega-presa de Glen Canyon, se situaba en el otoño de 2014 en el 50 por 100 de su capacidad, por el descenso catastrófico del caudal del río Colorado, que
abastece a 40 millones de personas de las metrópolis del Sur de California, y sobre todo de Los Ángeles; así como Las Vegas (Nevada) y
Phoenix (Arizona)26. Y es que la sequía se extiende ahora desde Texas hasta Oregón, con California en el máximo riesgo: de los últimos
dieciséis años en ese Estado, once de los cuales se califican oficialmente de secos, con la destrucción de miles de hectáreas de cultivos
y el peligro de que cese la migración anual de los salmones por el río
Sacramento.
Pero a pesar de la gravedad de la situación, en EE.UU. no parecen
preocupar mayormente a la ciudadanía según las encuestas de opinión: la mayoría de la gente expresa preocupación por el empleo, la
elevación del salario mínimo, o incluso alguna referencia de política
internacional, como la posibilidad de una bomba nuclear iraní. Sin
embargo, y casi paradójicamente, la mayoría de los estadounidenses
manifiesta estar a favor de la reducción de emisiones de GEI, en una
serie de casos concretos. Como sucede con una larga serie de ciudades, conjuntamente, entre sí, e incluso estados de la Unión que buscan sendas convergentes27.
El propósito de Obama –que aspira a dejar un legado memorable en
términos de medio ambiente—, se ha traducido ya en una propuesta
concreta: recortar para el 2030 las emisiones de CO2, para mantener
los niveles de 2005. Lo cual equivaldría, en palabras de la Environmental Protection Agency (EPA), a retirar dos tercios del parque automovilístico de EE.UU. de la circulación.
Con tales propósitos, Obama, en su segundo mandato y con una
fuerte oposición del Partido Republicano, hará uso de una previsión
26
Andy Robinson, “El fin del Lejano Oeste”, La Vanguardia, 30.XI.2014.
Ramón Tamames, “Más y menos de lo mismo”, La Razón. A tu salud. Verde,
18.V.2014.
27
40
de 1970 incluida en la Ley de Aire Limpio, que permite al Presidente
de EE.UU., a través de la EPA y sin autorización previa del Congreso,
a tomar decisiones de gran alcance en términos energéticos y ambientales, para así proteger la salud y el bienestar de los ciudadanos.
En cuanto a las razones por las que el Partido Republicano se ha convertido en el partido de la contaminación, Paul Krugman sostiene28:
No siempre ha sido así. La Ley de Aire Puro de 1970, base jurídica para las acciones medioambientales del Gobierno de Obama, fue aprobada en el Senado con el acuerdo total de ambos partidos, por 73 votos
a favor y ninguno en contra, y firmada por Richard Nixon. Y la principal
enmienda a esa ley –que entre otras cosas permitió el sistema de límites máximos e intercambio que limita la lluvia ácida—, fue firmada en
1990 por el expresidente George H. W. Bush. En cambio, actualmente
el movimiento conservador insiste en que la administración pública es
siempre el problema y nunca la solución, creando así la creencia de
que los problemas medioambientales son falsos y que la política medioambiental hundirá la economía.
Un factor nuevo, del otoño de 2014 en la política mundial sobre
el clima y que afecta sobre todo a EE.UU. es el impacto de la bajada del precio del crudo [véase los gráficos 12 y 13], existiendo
también una especie de teoría conspirativa que apunta a una estrategia geopolítica trazada entre EE.UU. y Arabia Saudí para
torpedear las economías de los países menos afines (Rusia, Venezuela, Irán, etc.), especialmente después de la guerra de
Ucrania y el notorio enfrentamiento entre la Administración de
Barack Obama y el Ejecutivo de Vladímir Putin29.
¿Afectará este escenario de precios bajos del crudo a las energías renovables que aún tienen costes mayores? Y es que como dice Warren Buffett “cuando baja la marea se ve quién va desnudo” y eso es lo que se
está viviendo con la bajada de precios: “las energías renovables también se tendrán que poner las pilas”, es el colofón de Buffet.
13.
NUEVA YORK, 23.X.2014, TODO UN BIG BANG
¿Qué sucederá con el gran problema que nos ha ocupado a lo largo
de este documento? La COP-21 de París 2015 está abocada al éxito,
en principio. Pero nadie puede descartar que un empeoramiento de
las relaciones internacionales –como sucede con las crisis de Ucrania,
la de Oriente Medio, Corea del Norte, etc.— pueda desbaratar tantos
propósitos. De ahí la importancia de salvaguardar las mejores previsiones para la COP-21. Y en ese sentido, en mayo de 2014, hubo un
28
Paul Krugman, “Contaminación y política”, El País, 30.XI.2014.
Luis M. Ontoso, “La guerra comercial iniciada por la OPEP, origen del desplome
del crudo”, ABC, 21.XII.2014.
29
41
encuentro en Abu Dhabi (Emiratos) presidida por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon –con asistencia de personas como Tony
Blair y Felipe Calderón y una serie de expertos— para impulsar la
Cumbre especial prevista para el 23 de septiembre en Nueva York;
que será de Jefes de Estado y de Gobierno, con vistas a impulsar todo el proceso de futura Convención de París de 2015.
La reunión de Abu Dabhi no fue muy promisoria a los efectos del progreso de la proyectada renovación del Protocolo de Kioto, pues se llevo a cabo con no pocas improvisaciones, evidenciándose la falta de
dominio del tema, la escasa pertinencia de alguno de los asistentes,
etc. en cambio, en la reunión de Nueva York (23 de septiembre de
2014), los resultados aparentes superaron todo lo previsto.
Unas 1.600 organizaciones llevaron a las calles unas 300.000 personas —según cálculos de los convocantes— que llenaron de color, diversidad y reivindicaciones el asfalto neoyorquino. No fue una marcha
ecologista, sino mucho más que eso: un grito global para impedir que
la temperatura del planeta siga ascendiendo, condenando a la humanidad a todo tipo de catástrofes30.
La marcha contó con la presencia de políticos, empresarios, actores y
líderes sociales, desde el secretario general de Naciones Unidas, Ban
Ki-moon, al exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore, pasando por
el actor Leonardo DiCaprio, embajador especial de Naciones Unidas,
el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, o el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio. DiCaprio desfiló en el grupo de los pueblos indígenas semioculto tras una tupida barba y una gorra. Uno de los
momentos más emotivos se produjo en la Sexta Avenida a las 13.00
horas. Allí se celebró un minuto de silencio por las víctimas del cambio climático. Transcurrido ese tiempo, un estruendo de fanfarrias
volvió a resonar en las calles de la ciudad.
Después de la manifestación, en la sesión celebrada en la ONU el
23.IX.14, en Nueva York, el viceprimer ministro chino Zhang Gaoli
manifestó a los delegados que su país se comprometerá a “hacer
frente al grave desafío de París-2015”. Y añadió que no estaba haciendo esto a petición de los demás, sino por nuestra propia iniciativa. “Vamos a anunciar –dijo— las acciones sobre el cambio climático
tan pronto como nos sea posible, lo que dará lugar a notables progresos en la reducción de la intensidad de carbono, el aumento de la
30
Vicente Jiménez y Sandro Pozzi, “Grito mundial para salvar la tierra”, El País,
22.IX.2014.
42
Gráfico 12
Gráfico 13
43
proporción de combustibles no fósiles y la ampliación de la superficie
de bosques”. Zhang también reiteró los planes, ya vistos antes, de
recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero por unidad de
PIB: se trata de llegar a una reducción del 45 por 100 para 2020, en
comparación con los niveles de 200531. Estas promesas se concretarían con la definitiva propuesta china en Lima (COP-20) en diciembre
de 2014, según se verá.
En todo caso, esa nueva actitud de China tenía algo que ver con el
hecho de que según el Informe Global Carbon, las emisiones de la
República Popular representan ya el 28 por 100 del total mundial y
son mayores que las de EE.UU. y la UE conjuntamente. Y en contra
de lo anunciado por Zhang Gaolí, los 60 científicos internacionales
que compilaron el referido estudio sobre China dicen que en 2019
China emitirá tanto como EE.UU., la UE y la India juntos.
Las emisiones de China han estado creciendo tan rápido, que ahora
exceden de Europa sobre una base per cápita: 7,2 toneladas por persona a 6,8 toneladas por habitante, respectivamente. Aunque debe
aclararse que Europa y EE.UU. (que tiene la emisión de 16,4 toneladas por persona) "exportan" una gran cantidad de sus emisiones mediante la compra de productos en China.
Por su parte, Barack Obama, presidente de EE.UU., destacó en Nueva
York, el mismo 23.IX.14, que no hay un “conflicto entre tener un medio ambiente sano y un crecimiento robusto”, y reconoció al tiempo
que su país es “uno de los creadores del problema, por lo cual las
grandes economías deben liderar el proceso de cambio”32.
Otro testimonio importante en Nueva York fue el del presidente francés François Hollande, quien manifestó que “necesitamos un acuerdo
para los próximos 30 años, para conseguir un tratado que marque la
transición hacia un nuevo marco energético. Todos tenemos que colaborar, tanto países desarrollados como en desarrollo”. Y en la misma línea se pronunció el presidente peruano Ollanta Humala, el anfitrión en Lima 2014.
Por su parte, Felipe VI de España, en lo que fue su primera intervención ante la ONU como Rey, indicó que «no podemos esperar más»
en la lucha contra el cambio climático. Seguido atentamente por la
Reina Letizia, Don Felipe manifestó: «mi país ha sido pionero en la
puesta en marcha de medidas para la reducción efectiva de emisio31
“Debate warms up. Beijing signals it will curb carbón emissions”,
https://www.hsbcnet.com/gbm/global-insights/week-in-china/2014/debate-warmsup.html
32
Sandro Pozzi, “La ONU impulsa la acción por el clima sin compromisos firmes”, El
País, 24.IX.2014.
44
nes. Nuestro objetivo es descarbonizar más nuestro modelo económico. Que nadie se llame a engaño. Ninguno de los países aquí representados puede esperar. Detrás del ascenso de unos pocos grados de
temperatura, están en juego vidas humanas y la continuidad misma
de nuestras sociedades»33.
Cerca de un millar de compañías en más de 70 países apoyaron la
reunión de Nueva York, ante la necesidad de desarrollar mecanismos
que reflejen de una manera adecuada el coste de la contaminación,
estableciendo un precio lo suficientemente alto al carbono para que
se desincentive la inversión en la economía de los combustibles fósiles y se acelere así la transición a las energías renovables. También
se habló de adoptar medidas fiscales para reducir el apoyo público a
las petroleras.
Hubo otras previsiones para combatir la deforestación, o para reducir
las emisiones de efecto invernadero en las ciudades. En esa dirección,
un grupo de alcaldes que representa a casi 230 ciudades y 400 millones de ciudadanos, desde Río de Janeiro, en Brasil, a Seúl, en Corea
del Sur, formara así una red para conseguir una reducción equivalente al 50 por 100 del uso actual de carbono a escala global.
En el sector industrial, varias compañías energéticas presentaron una
asociación con algunos países productores para reducir las emisiones
33
M. Torres, “Don Felipe pide ‘acelerar el paso’ frente al cambio climático”, La Razón, 24.IX.2014.
45
de metano derivadas de la producción de petróleo y coordinar acciones en las renovables. También nació una alianza parecida en el sector del transporte para desarrollar tecnologías de eficiencia energética. Además, hubo múltiples iniciativas para preparar a las comunidades, sobre todo en las zonas costeras, frente a eventos meteorológicos extremos34.
Y como colofón, las palabras más sentidas en Nueva York fueron las
del actor Leonardo DiCaprio: “No es una cuestión de política, sino de
supervivencia” 35.
14.
LA UE DEFINE SUS CRITERIOS DE CARA A PARÍS 2015
En la madrugada del 24 de octubre de 2014 se alcanzó un acuerdo
por los 28 Estados de la UE, a propuesta de la Comisión Europea, un
proyecto que durante varias horas estuvo en el aire36. Más concretamente, la Comisión sacó adelante su proyecto vinculante de reducir
un 40 por 100 en 2030 las emisiones de carbono en la UE en relación
con el nivel de 1990, un ritmo mucho más ambicioso que el de las
dos superpotencias mundiales. Un acuerdo al que algunos países del
Este de la Unión —con Polonia el más combativo—, por su resistencia
al ser sus industrias –basadas principalmente en el carbón— mucho
más contaminantes que las del resto de Europa. Y para compensarlos, el Consejo Europeo aceptó crear una especie de bolsa de derechos de emisión a asignar a los países con menor PIB per cápita, precisamente los orientales de la UE.
También el 24.X.2014 se logró el acuerdo de que la energía de renovables utilizada en la UE ascienda en 2030 al 27 por 100 del consumo
total. Con la idea de que, diez años antes de esa fecha, en 2020, se
revisará el referido objetivo para ver si es posible elevarlo al 30 por
100. Una meta que supone duplicar con creces el actual consumo de
renovables, en torno al 11 por 100, según cifras de 2012. Lo cual
significa que lejos de frenar la expansión de las renovables –como el
Gobierno español hizo en 2013 con un sistema de nueva tarificación—
34
Subrayemos también, que a menos de una semana para la Cumbre del Clima
organizada por la ONU el 23.IX.2014, 18 de las mayores compañías de España dieron un paso adelante y escenificaron su compromiso para reducir sus emisiones de
gases de efecto invernadero, relanzando inversiones medioambientales siempre
que se establezca un marco legal adecuado para ello34. Diez de esas 18 empresas
son del Ibex-35: Acciona, BBVA, Ferrovial, OHL, Técnicas Reunidas, Banco Santander, FCC, Mapfre, Inditex y Telefónica. Las otras ocho son: Mango, NH Hoteles, Isover, Renfe, Heineken, Ecoalf, Ence, Grupo Hera. Pero faltan empresas de procesos
y proyectos como Indra, Técnicas Reunidas o Typsa.
35
E.G.S., “15 meses decisivos para luchar contra el calentamiento con el reto de
superar Kioto”, El País, 24.IX.2014.
36
Lucía Abellán, “Los Veintiocho pactan reducir un 40 por 100 las emisiones en
2030 y elevar las renovables”, El País, 25.X.2014.
46
será necesario multiplicar su aporte por casi tres a escala de toda la
UE.
Esa necesidad de impulsar las renovables (y al tiempo de limitar la
dependencia energética de Rusia, que cubre alrededor de un tercio de
la demanda europea de gas), favoreció el pacto para mejorar las interconexiones en las zonas más aisladas del continente, entre ellas
España y Portugal. A tales efectos, la UE adoptará medidas urgentes
para asegurar que cada país pueda transferir o recibir energía a través de su frontera equivalente al 10 por 100 de la capacidad de producción en 2020 (y del 15 por 100 en 2030). Para lograrlo, esas conexiones serán consideradas proyectos de interés común (con financiación comunitaria) y se les dará la máxima prioridad.
15. EL ACUERDO AMBIENTAL EE.UU./CHINA DE NOVIEMBRE
DE 2014 Y LA NUEVA POLÍTICA DE LA REPÚBLICA POPULAR
A EE.UU. y China les separan muchas cosas, los derechos humanos
entre ellas. Pero en la visita de noviembre de 2014 del presidente de
EE.UU., Barack Obama, a Pekín –para asistir a una reunión de la
APEC—, los dos Gobiernos optaron por el pragmatismo en materia de
medio ambiente, con el resultado de un acuerdo “histórico” sobre
cambio climático entre los dos países más contaminantes del planeta37. Un pacto que confirmó las previsiones de ambos países de abril
del mismo año, que ya analizamos antes.
El pacto de noviembre de 2014 prevé que para 2025 EE.UU. recorte
sus emisiones de GEI entre un 26 por 100 y un 28 por 100 con respecto a los niveles de 2005. En tanto que China —el mayor contaminador del planeta— podrá seguir aumentando sus emisiones hasta
alcanzar su nivel máximo en torno a 2030 —o antes si fuera posible—
, fecha en la que iniciará la reducción. Se fijó así por primera vez un
plazo por Pekín para iniciar la rebaja de sus emisiones.
Fue el creciente descontento social lo que convirtió el aire limpio en
una auténtica prioridad política para el Gobierno de Xi Jinping (junto
a la lucha contra la corrupción), con la constatación de que entre
enero y septiembre de 2014, las denuncias por contaminación en
China se duplicaran respecto al mismo periodo de 2013. Siendo un
hecho relevante que unas 190.000 empresas fueron castigadas en el
37
Macarena Vidal Liy, “China se compromete por primera vez a reducir sus emisiones contaminantes”, El País, 13.XI.2014.
47
último bienio por violar leyes medioambientales con multas impuestas que ascendieron al equivalente a 520 millones de euros38.
El encuentro de APEC de noviembre fue precedido por el cierre temporal de miles de fábricas en torno a Pekín, con la suspensión de la
mitad del parque automovilístico a efectos de circular por la ciudad, a
fin de evitar la densa niebla contaminante. Pero acabado el foro APEC
volvió a ennegrecerse el aire, declarándose la alerta azul, nivel peligroso, instándose a los residentes a permanecer en el interior de los
edificios39.
Ulteriormente, el 1 de enero de 2015, entró en vigor una nueva versión de la Ley de Protección Medioambiental, previéndose multas mucho más fuertes a quienes contaminen y a los funcionarios que lo toleren. De ese modo, la indiferencia que las autoridades mostraban
hasta 2012 por considerar el smog una consecuencia inevitable del
crecimiento económico, llegó a su fin.
A propósito de las emisiones de GEI, el exministro chino de Sanidad,
Chen Zhu, calculó en enero de 2014 que cada año mueren prematuramente entre 350.000 y 500.000 chinos debido a la contaminación
atmosférica; y un año antes, en 2013, un estudio publicado en The
British Medical Journal y patrocinado por la Asociación Nacional de
Ciencias Naturales de China y el Consejo Nacional Australiano para la
Salud y la Investigación Médica, vinculaba la polución del aire en Pekín con la pérdida de años de vida de sus ciudadanos. De ahí que haya prosperado la venta de purificadores de aire para hogar u oficina,
los mejores de fabricación sueca, y que pueden llegar a costar 2.000
euros por unidad. En 2013, la venta de esos aparatos, que sólo limpian un porcentaje muy bajo del aire a respirar, tuvo un volumen de
463 millones de euros, el doble que en 2012, según la estimación de
Daxue Consulting40.
Por otra parte, en China, el 20 por 100 del suelo de cultivo está contaminado, al igual que el 60 por 100 de la superficie de agua dulce,
algo que ha comenzado a impactar a la economía ralentizándola. Así,
el malestar de la población del país con respecto a la polución es cada
vez mayor, algo tangible en las redes sociales y en las frecuentes
manifestaciones de protesta. Como resultado de todo ello, en septiembre de 2013, China lanzó un amplio plan nacional de lucha contra la
contaminación. Y en marzo de 2014 el primer ministro, Li Keqiang, de-
38
Macarena Vidal Liy, “La contaminación ahoga al régimen chino”, El País,
28.XII.2014.
39
http://www.globalasia.com/actualidad/sociedad/beijing-emite-alerta-por-esmog
40
Información facilitada al autor por su hija Alicia –agregada comercial en
Shanghái—, en conversación mantenida el 2.I.2015.
48
claró la “guerra a la polución”, que aseguraba que se combatirá “con el
mismo vigor con que nos enfrentamos a la pobreza”.
Las medidas parecen haber comenzado a tener algún fruto. Un estudio de Greenpeace indica que en el primer semestre de 2014 la contaminación en Pekín descendió casi un 10 por 100 con respecto a
2013. El consumo de carbón —que representa dos tercios del balance
energético chino— descendió en octubre de 2014 por primera vez en
la historia moderna.
Meses después, en Lima, China confirmó su objetivo de disminuir sus
emisiones en cifras absolutas a partir de 2030, y si es posible, antes.
Asimismo manifestó que las fuentes de energía no generadoras de
emisiones supondrán al menos el 20 por 100 de su mix energético
para ese mismo año. Lo cual implica que las renovables (eólica y solar), la nuclear y quizás otras tecnologías cero-emisiones –como la
captura y secuestro del carbono—, alcancen una cifra equiparable a
su actual parque de generación eléctrica basado en el carbón (alrededor de 1.000 gigavatios)41. A tales efectos, será preciso recordar que
China consume tanto como el resto del mundo junto (3.800 millones
de Tm en 201242).
Que China fijara en Lima la fecha de 2030 es todo un logro, pero los
negociadores de EE.UU. aspiraban a que la fecha fuera 2025, a lo que
se resistió Pekín. Sin embargo, habida cuenta de la dramática situación de las ciudades de la República Popular, es posible que la fecha
de 2030 se sitúe en 2025… o antes.
Por último, señalemos que China, EE.UU. y la Unión Europea son responsables del 46 por 100 de las emisiones totales43. En consecuencia,
si cumplen sus objetivos arrastrarán consigo la dinámica de emisiones globales, incluyendo a India, Rusia, Indonesia, Brasil y Japón (los
cinco grandes emisores siguientes), con lo cual podría salirse de la
cumbre de París con una esperanza razonable en la reconducción de
la crisis del clima44.
16.
LIMA COP-20: PREPARANDO EL NUEVO PROTOCOLO
Tras el acuerdo entre EE.UU. y China de noviembre de 2014, la COP20 de Lima empezó a vislumbrarse como el escenario de un gran pacto mundial sobre el cambio climático. Y efectivamente, en la Ciudad
de los Reyes, fundada por Pizarro en 1535, entró en discusión el futu-
41
42
43
44
Antxón Olabe, “La era del carbón toca a su fin”, El País, 16.XII.2014.
China Statistical Yearbook, China Statistics Press, 2014.
Datos del World Resources Institute, 2014
The Economist, “Climate change. Dealing with denial”, 15.XI.2014.
49
ro del planeta en esos aspectos, a lo largo de la vigésima Conferencia
sobre el Clima (COP-20), que sesionó desde el día 1 y al 14 de diciembre de 2014, congregando a 196 países, con nada menos que
10.000 participantes45.
El escenario para esta Cumbre lo explicitó el Ministro de Medio Ambiente peruano, Manuel Pulgar: un 60 por 100 de su país está cubierto por bosque amazónico, que ahora se ve amenazado por una rápida
y anárquica deforestación; debida a nuevas actividades rurales y concesiones a madereros y petroleros, con un futuro ambiental incierto
para zonas muy extensas.
Por su parte, el responsable del Panel Internacional del Cambio Climático (IPCC), Rajendra Pachauri, subrayó en la apertura del COP20, que ésta puede ser la última oportunidad para un acuerdo planetario. A fin de evitar que la temperatura de la Tierra llegue en 2100 a
cuatro grados por encima de la existente antes de la Revolución Industrial (dos grados sería el máximo soportable).
La Conferencia de Lima terminó sus trabajos el domingo 14 de diciembre de 2014, con una buena noticia: por primera vez se consiguió el documento final con objetivo a largo plazo que pretenden alcanzar todos los países del mundo, esto es, lograr cero emisiones de
CO2 en el año 2050. Una puntualización histórica.
El acuerdo también recogió el compromiso de los países de presentar
en el primer semestre de 2015 sus compromisos de reducción de
emisiones para 2020, un punto importante que formaba parte de los
objetivos de la cumbre; aunque no se definió la información que tendrán que presentar los países, dejando en sus manos las metas que
quieran alcanzar en términos de reducción de emisiones y otras acciones46.
Una versión poco optimista de Lima-2014 fue la que proporcionó el
World Wild Fund (WWF), que consideró el encuentro como un fracaso,
al no haberse acordado planes específicos para reducir las emisiones
antes de 2020. En opinión de la principal organización ecologista a
escala mundial, una decisión así «habría sentado las bases para terminar la era de los combustibles fósiles y acelerar el paso hacia las
energías renovables y una mayor eficiencia energética». El WWF subrayó que el documento aprobado, tras dos semanas de negociaciones
y 25 horas de prórroga, no pasa de ser una nueva declaración de intenciones, de todo punto insuficiente para frenar el deshielo de los
45
46
Ramón Tamames, “Lima para 2020”, A tu salud. Verde, La Razón, 7.XII.2014.
R.R., “Sed de cambios en la cumbre del clima”, La Razón, 15.XII.2014.
50
polos, la desertificación progresiva y otros efectos invernadero como
la deforestación y la pérdida de la biodiversidad:
Los gobiernos se han vuelto a comprometer a reducir el uso de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), pero ni se han concretado
porcentajes, ni se ha articulado un mecanismo financiero que permita
a los países afectados por el calentamiento impulsar energías renovables. Por otro lado, EE.UU. y China –los más contaminantes– dicen que
aminorarán sus emisiones tóxicas a la atmósfera, pero sin ningún
compromiso vinculante.
Una buena muestra del fracaso de la Cumbre de Lima es que el Fondo
Verde apenas ha sido dotado con 10.000 millones de dólares en lugar
de los 100.000 millones inicialmente previstos.
Con un convenio tan genérico será muy difícil garantizar que la conferencia el año próximo en París sea el escenario de un acuerdo que sustituya el Protocolo de Kioto, por el que la comunidad internacional se
impuso la obligación de mitigar la emisión global de gases un 5 por
100 respecto de 1990, sin que se haya conseguido este objetivo47.
Pero, esas opiniones parecen un tanto pesimistas, pues el resultado
de Lima, apreciado fríamente, no es tan negativo. En primer lugar, se
abre al fin la vía para un acuerdo de todos los países para luchar, en
la medida de sus capacidades y responsabilidades, contra el cambio
climático; algo impensable hace poco tiempo 48, cuando parecía irreal
que se alcanzaría un acuerdo definitivo con reducciones obligatorias.
De modo que el compromiso alcanzado, aunque a cifrar en la primavera de 2015, ayudará mucho a romper barreras y prejuicios, y a poner en marcha el logro de importantes metas a largo plazo.
En cuanto al Fondo Verde, también las críticas del WWF parecen un
tanto pesimistas; debiendo recordarse que esa hucha mundial para el
Clima es una realidad tras la conferencia de donantes organizada en
Berlín el 20 de noviembre de 2014, cuando 22 países se comprometieron en firme a aportar 9.600 millones de dólares: EE.UU. casi un
tercio, 3.000 millones; Japón, 1.500 millones; Reino Unido, 1.100 millones; Francia y Alemania, 1.000 millones cada una; Italia, 313 millones; y España 150 millones49.
Sin embargo, preciso es reconocerlo, subsisten dudas: “Es muy fácil
salir en la foto y decir yo aporto tanto pero, si el dinero a facilitar es
el que ya está en el presupuesto comprometido para ayuda al desarrollo, no pasa de ser una trampa en toda regla”, según manifestó en
47
“Otra cumbre sobre el clima fracasada por la falta de compromisos concretos”, El
Mundo, 15.XII.2014.
48
Pedro Linares, “Hay que ser realistas”, El País, 15.XII.2014.
49
Manuel Ansede, “El opaco cheque verde”, El País, 30.XI.2014.
51
Lima Greenpeace Internacional. En ese sentido, el origen del dinero
prometido por EE.UU. está lleno de sombras, pues según The New
York Times, “no está claro si los 3.000 millones de dólares saldrán de
fuentes de financiación ya existentes o si el presidente Barack Obama
tendrá que acudir al Congreso para pedir nuevos recursos”.
En cualquier caso, el paso más importante adoptado en Lima fue que
todos los países participantes han de someter proyectos nacionales
para contener emisiones de carbón antes del final de marzo50. Documentos que deberían disponer de cifras de reducción de emisiones
con objetivos anuales51.
En esas previsiones, parece está claro que los compromisos a adquirir
no serán archivados en algún gabinete polvoriento de Bonn –donde
tiene su sede la Secretaría de Cambio Climático de Naciones Unidas—
, sino que serán publicados por la organización; con una evaluación
de si el efecto acumulado de lo comprometido es suficiente para
cumplir el objetivo de las Naciones Unidas de no superar la temperaturas en dos grados centígrados.
Claro es que tras valorar lo más positivo de Lima, también está claro
que tras la conferencia quedan muchas preguntas por contestar. La
más importante, el cómo será compartida la carga de los recortes de
emisiones de GEI, pues las distintas naciones tienen responsabilidades comunes y diferenciadas, con un compromiso pendiente de las
diferentes circunstancias nacionales.
Por lo demás, no es ningún secreto que la Unión Europea esperaba de
Lima un resultado más ambicioso, para garantizar que los diferentes
países del futuro Protocolo de París se responsabilicen de alcanzar sus
objetivos, mediante un sistema más sólido de evaluación de las respectivas contribuciones52. Pero con todo, Lima fue la última etapa antes de entrar en la recta final al nuevo protocolo de París 2015, que
tanto podría significar para poner el problema del calentamiento global bajo un control mundial efectivo: abriéndose de ese modo la ruta
hacia una sociedad humana baja en carbono y de preservación de la
biosfera.
50
The Economist, “Climate diplomacy. Flexible or toothless?”,6.XII.2014.
Editorial, “The long road from Lima to a global climate deal”, Financial Times,
16.XII.2014.
52
Miguel Ángel Arias Cañete, “Luchar por un final feliz para las negociaciones sobre
el clima”, ABC, 23.XII.2014.
51
52
ANEXO
I. ALGUNAS PREVISIONES DE THE ECONOMIST
Según los científicos, cortar las emisiones de dióxido de carbono es
una parte esencial de reducir riesgos catastróficos del cambio climático. Aún así los gobiernos son continuamente contrarios al suministro
de las estimaciones de cuanto carbón ahorra una política 53. Así, The
Economist ha hecho una comparación global de esfuerzos de mitigación de carbón, con los resultados que se reflejan en el cuadro 1, en
millones de toneladas para de CO2 para cada caso.
The Economist pidió a Climate Action Tracker, un grupo de científicos
que estudian la política de emisiones y acciones, calcular la política
necesaria para conseguir el mayor impacto en 2020. Sus conclusiones, en el gráfico 2, sugieren que la influencia del régimen de energías renovables de la Unión Europea crecerá bastante. Como también
tendrán efectos muy positivos los esfuerzos chinos para aumentar las
energías renovables y la eficiencia energética. Y lo mismo puede decirse del Mecanismo de Desarrollo Limpio de las Naciones Unidas
(CDM), que financia medidas de reducción de gas invernadero en países en vía de desarrollo para compensar emisiones en ricos.
II. APRECIACIONES DEL FINANCIAL TIMES
Pilita Clark, en un importante artículo en el Financial Times54, ha trabajado sobre la posible evolución futura de las emisiones de GEI, sobre la base de los análisis de la Organización Mundial Meteorológica
de las Naciones Unidas (WMO), que muestran como la concentración
de CO2 se elevó en 2014 a 2,9 partes por millón (ppm), el mayor
aumento desde 1984.
Algunos científicos estuvieron advirtiendo durante años de que el límite para esa concentración debería estar en 350 ppm. Y en 2014,
según datos del Observatorio Mauna Loa en Hawai, que mide los niveles de CO2 desde 1958, en 2013 se llegó a 396 ppm y probablemente para seguramente alcanzar los 400 ppm en 2015 o 2016.
En definitiva, cada vez estamos más cerca del límite en que los científicos consideran que el calentamiento puede desencadenar cambios
peligrosos en el clima. Ese límite se fijó en 2 grados centígrados y
53
54
“Curbing climate change. The deepest cuts”, The Economist, 20.IX.2014.
Pilita Clark, “Carbon dioxide emissions surge”, Financial Times, 10.IX.2014.
53
Cuadro 1:
Gráfico 2:
54
The Global Carbon Project (GCP) indica refleja que ya hemos llegado
a dos tercios de esa cuota55.
Más en concreto, en 2014 llegaremos al nuevo récord de 40.000 millones de toneladas de CO2, por lo que a este ritmo llegaríamos al
aumento de 2 grados en 30 años. Las 40 gigatoneladas de 2014 supondrían una subida del 2,5 por 100 con respecto a 2013, lo que situaría las emisiones globales un 65 por 100 por encima de los niveles
de 1990, el año de referencia en el Protocolo de Kioto.
Al ritmo de emisión actual, agotaríamos esa cuota en menos de 30
años. ¿Seremos capaces de no agotarla reduciendo las emisiones para ir ganando tiempo y llegar al nivel cero de emisiones cerca de
2100?56
Este es el dilema que plantea el Informe de Síntesis de la quinta Evaluación del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC),
que se hizo público el 2.XI.14 en Copenhague, y que confirma que «la
influencia humana en el sistema climático es evidente y cada vez mayor, con impactos observados en todos los continentes». Si no se
controla el cambio climático, aumentará la probabilidad de impactos
«severos, generalizados e irreversibles».
Los diferentes escenarios analizados en el informe muestran que para
tener una oportunidad probable de limitar el incremento de la temperatura media global a los 2ºC –hay que tener en cuenta que desde
1880 ya se ha incrementado en 0,85ºC– la concentración de CO2 en
la atmósfera debería rondar las 450 partes por millón (ppm) en 2100
(el valor actual, según vimos, está en 400). Para ello habría que reducir las emisiones entre un 40 y un 70 por 100 con respecto a 2010
a mediados de siglo, y a casi cero para final del siglo. Y estas reducciones «sustanciales» en las emisiones solo pueden lograrse a partir
de cambios a gran escala en los sistemas energéticos y en el uso del
suelo.
«Tenemos los medios para limitar el cambio climático», dijo Rajendra
Pachauri, presidente del IPCC, en Nueva York. «Las soluciones son
múltiples y permiten la continuidad del desarrollo económico y humano. Todo lo que necesitamos es la voluntad de cambio». En el sentido apuntado, los expertos calculan que, sin esfuerzos adicionales
para reducir las emisiones, el aumento de la temperatura global a fi-
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A. Acosta, “La temperatura global subirá 2ºC en 30 años si no se frenan las emisiones”, ABC, 22.IX.2014.
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Araceli Acosta, “Los científicos reclaman un mundo sin emisiones en 2100”, ABC,
3.XI.2014.
55
nal de siglo se dispararía como valor medio más probable entre 3,7 y
4,8ºC sobre el nivel preindustrial.
Cuadro 3:
Ese aumento de temperatura traería consigo olas de calor más frecuentes y de mayor duración, y que los eventos extremos de precipitación sean más intensos y frecuentes. El océano continuará calentándose y acidificándose y el nivel del mar seguirá en aumento. Muchos de estos impactos ya se han sentido en los últimos decenios. La
atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y
hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de dióxido de carbono han aumentado hasta niveles sin precedentes desde hace, por lo menos, 800.000 años, advierten el IPCC.
Cerca de un millar de compañías en más de 70 países apoyaron la
reunión de Nueva York, ante la necesidad de desarrollar mecanismos
que reflejen de una manera adecuada el coste de la contaminación,
estableciendo un precio lo suficientemente alto al carbono para que
se desincentive la inversión en la economía de los combustibles fósiles y se acelere así la transición a las energías renovables. También
se habló de adoptar medidas fiscales para reducir el apoyo público a
las petroleras.
Hay otras previsiones para combatir la deforestación o para reducir
las emisiones de efecto invernadero en las ciudades. Un grupo de alcaldes que representa a casi 230 ciudades y 400 millones de ciuda56
danos, desde Río de Janeiro, en Brasil, a Seúl, en Corea del Sur, formara una red para conseguir una reducción equivalente al 50 por 100
del uso actual de carbono a escala global.
En el sector industrial, varias compañías energéticas presentaron una
asociación con algunos países productores para reducir las emisiones
de metano derivadas de la producción de petróleo y coordinar acciones en las renovables. También nació una alianza parecida en el sector del transporte para desarrollar tecnologías de eficiencia energética. Además, hubo múltiples iniciativas para preparar a las comunidades, sobre todo en las zonas costeras, frente a eventos meteorológicos extremos.
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