Número marginal - Gobierno de Aragón

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DICTAMEN
281 /2001
Materia sometida a dictamen: Reclamación en materia de responsabilidad patrimonial de la
Administración derivada de accidente escolar.
ANTECEDENTES: Se deducen del contenido del dictamen.
CONSIDERACIONES JURIDICAS
I-II.-
Se reitera la doctrina contenida en las consideraciones jurídicas I y II del dictamen 7/01.
Nada hay que objetar, en el supuesto sometido a consulta, acerca del cumplimiento de los
IIIrequisitos formales, al haberse presentado la reclamación dentro del plazo legalmente establecido y
haber sido dirigida a la Administración Pública competente, por persona legitimada al efecto; y
haberse seguido estrictamente los trámites del procedimiento establecido al efecto en la normativa
mencionada.
Por lo que se refiere a la cuestión de fondo, no ofreciendo duda la efectiva existencia del
daño padecido por T. R. C. ni su valoración, se hace preciso centrar el razonamiento en la cuestión
esencial: la concurrencia del requisito de nexo causal, en cuanto inicialmente, puede ofrecer dudas
la existencia de un indispensable título de imputación de responsabilidad a la Administración
reclamada.
Se trata de determinar si, realmente, el daño sufrido por la reclamante es o no
consecuencia del funcionamiento normal o anormal del servicio público escolar, en una relación
directa de causa a efecto, sin intervención extraña que pueda influir en dicha relación, ni razones
que puedan determinar el deber de aquél de soportar el daño.
Como ya ha tenido ocasión de recordar esta Comisión Jurídica Asesora, en varios
dictámenes anteriores, la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha ido perfilando este requisito,
afirmando que: "El concepto de relación causal, a los efectos de poder apreciar la responsabilidad
patrimonial de las Administraciones Públicas, se resiste a ser definido apriorísticamente, con
carácter general, puesto que cualquier acaecimiento lesivo se presenta normalmente no ya como el
efecto de una sola causa, sino más bien como el resultado de un complejo de hechos y condiciones
que pueden ser autónomos entre sí o dependientes unos de otros, dotados sin duda, en su
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individualidad, en mayor o menor medida, de un cierto poder causal, reduciéndose el problema a
fijar entonces qué hecho o condición puede ser considerado como relevante por sí mismo para
producir el resultado final y la doctrina administrativa tratando de definir que sea relación causal a
los efectos de apreciar la existencia, o no, de responsabilidad para las Administraciones Pública, se
inclina por la tesis de la causalidad adecuada que consiste en determinar si la concurrencia del
daño era de esperar en la esfera del curso normal de los acontecimientos, o si, por el contrario,
queda fuera de este posible cálculo, de tal forma que sólo en el primer caso si el resultado se
corresponde con la actuación que lo originó, es adecuado a ésta, se encuentra en relación causal
con ella y sirve como fundamento del deber de indemnizar. Esta causa adecuada o causa eficiente
exige un presupuesto, una "conditio sine qua non", esto es, un acto o un hecho sin el cual es
inconcebible que otro hecho o evento se considere consecuencia o efecto del primero. Ahora bien,
esta condición por sí sola no basta para definir la causalidad adecuada sino que es necesario,
además, que resulte normalmente idónea para determinar aquel evento, o resultado, tomando en
consideración todas las circunstancias del caso; esto es, que exista una adecuación objetiva entre
acto y evento, lo que se ha llamado la verosimilitud del nexo y sólo cuando sea así, dicha
condición alcanza la categoría de causa adecuada, causa eficiente o causa próxima y verdadera del
daño, quedando así excluidos tanto los actos indiferentes como los inadecuados o inidóneos y los
absolutamente extraordinarios. Así lo hemos afirmado en nuestra reciente Sentencia de 28 de
octubre de 1998": S. de 28 de noviembre de 1998.
E incidiendo específicamente en el carácter exclusivo o no de la causa adecuada, como
productora del efecto lesivo, cabe traer a colación la evolución de la doctrina jurisprudencial en la
materia, que ha pasado de concebir el requisito del nexo causal como exigencia de que el efecto
lesivo sea una consecuencia directa, inmediata y exclusiva del funcionamiento del servicio público
(Sentencias del Tribunal Supremo de 30 de marzo de 1966, 10 de marzo de 1969, 23 de enero de
1970, entre otras muchas; y en el mismo sentido se había pronunciado el Consejo de Estado, por
ejemplo en Dictamen de 14 de julio de 196), a exigir la nota de exclusividad en la relación causal
tan sólo en los supuestos de funcionamiento normal del servicio público; sin que, en consecuencia,
se llegue a excluir la responsabilidad patrimonial de la Administración Pública por el
funcionamiento normal del servicio público, aunque en la producción del efecto lesivo haya
intervenido, como concausa, la actuación de un tercero, aplicándose en tal caso la doctrina de la
responsabilidad civil, en relación a la carga de la prueba y a la imputación de resultados. (Así, las
Sentencias del Tribunal Supremo de 8 de marzo de 1967 y 5 de noviembre de 1974, entre otras
muchas; orientación seguida también por el Consejo de Estado, a partir de su Dictamen de 1 de
julio de 1971).
La aplicación de estos criterios al caso que nos ocupa permite concluir afirmando que
estamos ante un supuesto de funcionamiento normal del servicio, sin que pueda apreciarse con
precisión un defecto en la organización de la actividad escolar por parte del Centro docente público
en que se produjo el accidente, ni de los responsables del mismo; y sin que pueda tampoco
apreciarse culpa o negligencia por parte de la Profesora lesionada.
La realidad acreditada es que la instalación de las ventanas en las aulas de la planta
primera del edificio sede del I.E.S. "M. F.", de Monzón (Huesca), que necesariamente han de
abrirse para ventilar el espacio en que se desarrollan las clases de Informática, a una altura tal que
el accionado del mecanismo de cierre o apertura exige colocarse a una altura superior a la del
suelo, en la práctica subiéndose a una silla o mesa del aula, supone crear un riesgo innecesario que
se encuentra en la base del accidente padecido por la reclamante, hasta el punto de que éste puede
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ser calificado de previsible en la esfera del curso normal de los acontecimientos, circunstancia que
permite apreciar la procedencia de imputar el resultado dañoso, que la Profesora en modo alguno
tenía obligación de soportar, a la Administración educativa autónoma.
En mérito a lo expuesto, la Comisión Jurídica Asesora del Gobierno de Aragón emite el
siguiente DICTAMEN:
Que, de acuerdo con la propuesta de resolución formulada, procede estimar la reclamación
formulada por T. R. C., con base en la razonas aducidas en el cuerpo de este Dictamen.
Zaragoza, a cuatro de diciembre de dos mil uno.
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