modificación de la Ley de Agencia

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Una modificación de la Ley de Agencia: los distribuidores de automóviles
incorporados mediante una Disposición Adicional
La Ley de Economía Sostenible aprobada el 15 de febrero pasado, en su Disposición adicional
décimosexta, modifica la Ley de Agencia introduciendo una disposición adicional, que pasa a ser la
disposición adicional primera de la Ley 12/1992, de 27 de mayo, sobre Contrato de Agencia.
En realidad esta disposición adicional no afecta de manera directa a los Agentes comerciales: su
finalidad es aplicar el carácter imperativo de las normas de la Ley de Agencia a los contratos de
distribución de vehículos automóviles e industriales.
Se trata, por tanto, de una decisión legal para proteger determinados derechos de los concesionarios de
automóviles y vehículos industriales en el marco del enfrentamiento que se ha producido entre los
concesionarios y los fabricantes.
De un análisis sucinto de esta disposición adicional, resulta:
I.- Que tiene un carácter provisional –“hasta la aprobación de una ley reguladora de los contratos de
distribución”-, si bien estas normas provisionales son las que gozan, a menudo, de mayor estabilidad
jurídica.
II.- Define los contratos de distribución, aunque referidos sólo específicamente a los contratos de
distribución de automóviles y vehículos industriales, como unos contratos “por los que una persona
natural o jurídica, denominada distribuidor se obliga frente a otra, el proveedor, de manera continuada o
estable y a cambio de una remuneración, a promover actos u operaciones de comercio de estos
productos por cuenta y en nombre de su principal, como comerciante independiente, asumiendo el
riesgo y ventura de tales operaciones”. Esta definición coincide básicamente con la que ha elaborado la
Jurisprudencia para el contrato de distribución.
Ello, junto al carácter provisional de la norma, pone claramente de manifiesto que, como también viene
manteniendo la Jurisprudencia, el contrato de agencia y el de distribución constituyen dos figuras
jurídicas diferentes con regímenes jurídicos distintos, si bien, por razones de política legislativa, con esta
disposición adicional se pretende dar a los concesionarios de los contratos de distribución -insistimos en
que sólo se refiere la norma a los de vehículos automóviles e industriales– una protección legal propia
del contrato de agencia; pues tal protección legal no se extiende al contrato de concesión, al no serle
aplicable a éste la Ley de Agencia.
III.- No hay una remisión a la Ley de Agencia para regular los derechos de los concesionarios y la
imperatividad de sus cláusulas.
La disposición adicional no remite a los derechos del agente comercial recogidos en la Ley de Agencia,
sino que hace una enumeración específica de los mismos:
1.- Nulidad de la cláusula por la que reserve el principal el poder modificar unilateralmente el
contenido esencial de los contratos y, en particular, la gama de productos y servicios, el plan de
negocio del distribuidor, las inversiones y plazo de amortización, los precios de los productos y
servicios, las condiciones generales de venta y garantía posventa, las directrices comerciales y los
criterios de selección de los distribuidores.
2.- No obligación del distribuidor de realizar inversiones específicas no necesarias para la
ejecución del contrato y que no estén pactadas con expresión del plazo de amortización.
3.- Facultad de devolución por el concesionario, si contractualmente se le ha exigido una compra
mínima de productos, de los no pedidos por los clientes, una vez transcurridos sesenta días desde
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su adquisición, estando obligado el vendedor a recomprar los mismos en las condiciones en que
se le compraron.
4.- Y, en caso de extinción del contrato, por vencimiento o por cualquiera causa, derecho del
concesionario a obtener una indemnización o compensación por los siguientes conceptos:
•
•
•
•
El importe de la inversiones específicas pendientes de amortización.
Indemnización por clientela no superior al importe medio anual de las ventas efectuadas
en los últimos cinco años, o durante todo el período de vigencia del contrato si éste ha
sido inferior.
Indemnizaciones al personal laboral del que haya tenido que prescindir.
El cualquier caso, el principal estará obligado a adquirir al distribuidor, al finalizar el
contrato, todas las mercancías que se hallen en poder de este último, al precio al que le
hubieran sido vendidas.
Estas compensaciones se establecen sin perjuicio del derecho a indemnización correspondiente a
las partes, como consecuencia de los incumplimientos contractuales, siendo nulo cualquier pacto
en contrario.
5.- La competencia para el conocimiento de las acciones derivadas del contrato se atribuye el Juez
de domicilio del distribuidor, declarándose nulo el pacto en contrario.
IV.- Como conclusión cabe señalar que la disposición adicional que se inserta en la Ley de Agencia
constituye una regulación provisional y muy específica de un contrato de distribución –distribución de
vehículos automóviles e industriales- distinto del contrato de agencia, y que se ha acogido al amparo de
la Ley de Agencia buscando el carácter imperativo de sus normas, -consecuencia de la incorporación al
ordenamiento jurídico de una Directiva comunitaria– de manera que éstas tengan una eficacia superior
a la que resulta de las cláusulas contractuales que las contravengan.
Resulta, pues, un cuerpo extraño incorporado a la Ley de Agencia por razones puntuales de política
legislativa, que no afecta directamente al contrato de agencia y que sólo podría tener una incidencia
indirecta en cuanto a la aplicación por analogía al contrato de agencia de alguna de las cláusulas de este
contrato de distribución.
Dentro de esta analogía, que puede tener incidencia en la interpretación del contrato de agencia,
destacan los siguientes puntos:
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La responsabilidad en el buen fin de las operaciones como característica de los contratos de
distribución.
Una relación, no cerrada, pero ejemplificada, de los daños y perjuicios derivados de la rescisión
de un contrato.
La nulidad de las cláusulas que reservan a la empresa unilateralmente la facultad de
determinar elementos esenciales del contrato, como es el plan de negocio (objetivos)
Madrid, 20 de mayo de 2011
Francisco Aparicio Valls
Letrado Asesor del Consejo General
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