Aproximación a la vida cotidiana del Realejo Alto hacia 1889

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EL DÍA, domingo, 18 de enero de 2015
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LOS BARCOS de Trasatlántica
fueron una especie de embajada
flotante en un México con el que
España no tenía relaciones. 6/7
del domingo
revista semanal de EL DÍA
Aproximación a la vida cotidiana
del Realejo Alto hacia 1889
Texto: Jerónimo David
Álvarez García
Dedicado a Álvaro Hernández Díaz
L
a inestabilidad sociopolítica de la España
decimonónica no fue
obstáculo para que legara
importantes figuras. En
el país de la Restauración ocuparán
un lugar preeminente Sagasta y
Cánovas, Sorolla y Zuloaga, Albéniz
y Falla, Juan Valera y Pérez Galdós y
los eminentes Santiago Ramón y
Cajal e Isaac Peral. Canarias está inmersa
en los primeros pasos del turismo
industrial, las confrontaciones de la
división provincial[1] y el caciquismo,
que generará variopintas disputas políticas[2]. Estas rivalidades, de las
que el Realejo Alto es un claro exponente, no restan interés a esas visiones cuasi románticas que eruditos o
viajeros dejaron de nuestros pueblos:“Los dos Realejos, el Alto y el Bajo,
son pueblos, aunque no muy grandes,
ricos y de muy buenos edificios; sacados algunos caballeros, los demás
son labradores”[3]. Leopold von Buch
aporta una visión técnica en 1815,
cuando describe “los grandes acantilados que bordean el mar por debajo
de Los Realejos, cerca del molino del
Gordaxuelo, también ofrecen declives
inmensos de es fácil estudiar rocas diversas. En ese punto, los estratos de basalto
sólido alternan tres veces con otros formados por trozos negros, escoriformes
y sin coherencia entre ellos”[4].
La consolidación social del municipio queda patente en sus tradiciones,
pues a “finales del siglo XIX, el derivar popular en el que se encontraba
inmersa la Romería en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza
parece detenerse, al tiempo que se recupera la preponderancia religiosa de la
celebración, (…) aún así, es precisamente
en el año 1889 cuando estas fiestas son
reconocidas oficialmente por el Arciprestazgo de Taoro como las principales
fiestas del municipio”[5].
El año 1888 finalizó con restitución
Antigua vista de
Los Realejos.
Archivo Municipal de
Los Realejos/Melchor
Hernández Castilla.
de Isidro Oramas y Chaves[6] como
alcalde de Realejo Alto[7], insuficiente elección para enfriar la tensa situación política[8], como reflejan
los rotativos insulares[9].
Pasemos breve revista a los acontecimientos socio-políticos: primeramente se dará cuenta de la publicación por el Boletín Oficial de la Provincia de la convocatoria para la renovación, del 27 al 30 de enero, de los
cinco concejales que por ministerio
de la ley cesaron en su cometido en
junio de 1887, asentándose en acta
dicha disposición. Se publicita la
vacante de la plaza de secretario municipal[10], mientras la Comisión Provincial previene a varios ayuntamientos canarios, entre ellos el del Realejo
Alto, para que remitan un ejemplar
de las filiaciones de los mozos ausentes en ultramar. De igual forma, se
comunica al alcalde realejero que no
procede levantar el embargo de los bienes y rentas contra el municipio, posponiéndose para su estudio el expediente sobre incapacidad de los actuales concejales[11].
A principios de febrero se elabora
la lista de contribuyentes[12]: el primer puesto corresponde a José Leal
y Leal con 575,02 pesetas, seguido por
Eliseo González Espínola con 563,13
pesetas, Pedro Rodríguez de la Sierra[13] con 403,35 pesetas, Francisco García Oramas con 241,68 pesetas y Agustín Chaves Albelo con
234,93 pesetas.[14] Los 171 primeros
componentes reúnen la capacidad de
ser electores y elegibles,[15] los restantes hasta el 207 son únicamente
electores.[16] Los últimos puestos los
ocupan Ángel Fernando Barreda Hernández, párroco de Santiago,[17]
Agustín Rodríguez Yumar, capitán retirado, Domingo Suárez Albelo, secretario municipal[18] y Gaspar Arocha
y Casanueva[19], profesor de Instrucción Primaria. La Comisión Provincial conmina al alcalde realejero
con multa de 100 pesetas, que se hará
efectiva “si a vuelta de correo no remite”
el certificado de recaudación de la
segunda quincena de enero[20]. Esta
comisión acusa recibo de las instancias dirigidas por varios vecinos ante
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domingo, 18 de enero de 2015, EL DÍA
EN PORTADA
Calle de la
Alhóndiga de
Realejo Alto.
Archivo Municipal de
Los Realejos.
ella y el Gobierno Civil, en queja por
la conducta observada en la mesa constituida el 27 de enero para la elección
de concejales, solicitando su nulidad[21]. En el proyecto de presupuesto
económico para el ejercicio 1889-1890,
los gastos ascienden a 14.691,65 pesetas y los ingresos a 2.890,92, lo que
genera un déficit de 11.800,73 pesetas, “que se cubrirán con los recursos
legales del capítulo noveno de dicho presupuesto”[22]. El guarda local abre expediente a diversos vecinos por sustracción de carbón.
En la sesión municipal de 17 de marzo
se nombra alcalde por mayoría a Isidro Oramas y Chaves. La primera tenencia de alcaldía recae en José Luis Pérez,
la segunda en Guillermo Albelo Pérez
y regidor síndico José Borges Fregel.
El resto del cuerpo de concejales lo
forman Andrés de Mesa y Delgado, Narciso Luis García[23], José García Pacheco, Cipriano Álvarez Moreno,
Cristóbal García Acosta y Domingo Espinosa. En este acto son designados los
alcaldes de barrio o pedáneos; para
las Rosas se nombra a Santiago García Pacheco, para la Cruz Santa a José
Méndez Felipe y por la Carrera-Gorvorana a Domingo Pérez y González.
Son aprobadas las cuentas de fábrica[24] de la parroquia de Santiago que
remitió al obispado su regente, Ángel Fernando Barreda Hernández[25].
La autoridad competente ordena a
la alcaldía ingresar en las arcas provinciales, en un plazo de tres días, 518
pesetas en poder del depositario a cuenta del embargo practicado contra las
rentas de aquel ayuntamiento[26]. El
Boletín Oficial notifica a los municipios de Realejo Alto y Garachico los
artículos que serán gravados para cubrir
el déficit[27].
Según informe municipal, a esa fecha
las fuerzas productivas del municipio ascienden a 1.263 habitantes[28],
“la quinta parte son mayores de
setenta años y menores de doce, que
nada producen”, a la vez que “siendo
un pueblo agrícola con muchos caminos y pagos es difícil establecer una vigilancia sobre ese impuesto”. Estos serán los argumentos esgrimidos ante
la Delegación de Hacienda para rechazar el cupo de consumo y sal[29]
que correspondía al pueblo en los Presupuestos Generales del Estado y el
Censo de 1877[30]. En los reemplazos de mozos es declarado “útil condicional” Domingo Hernández, se
exceptúa temporalmente a Teófilo Luis
y se excluye totalmente a Cipriano Méndez y Cipriano Arbelo[31].
Las autoridades provinciales levantan el embargo municipal[32], mientras se abre expediente a Miguel Chaves Albelo[33] como recaudador del
impuesto de cédulas personales, a
quien se exige ingresar las cantidades por él retenidas. Se habilita al maestro de Primera Enseñanza por los conceptos de nómina, material y alquiler para el primer trimestre del curso[34]. La municipalidad informa al
gobernador civil de que prosiguen las
gestiones para imponer un arbitrio extraordinario sobre los artículos de consumo no tarifados[35].
En cumplimiento de la legislación
electoral la distribución de los distritos
electorales es la que sigue: Distrito Primero, colegio primero: Casco, que comprende la calle de la Alhóndiga,
plaza de la iglesia, calles del Medio
y del Sol, del Agua, Callita, adyacentes
de Toscas de Romero, San Benito y
Horno. Distrito Primero, colegio segundo: barrio de San Agustín, Caseríos del Patronato, Carrera, Montañeta,
Burgado, Zamora, Gorvorana, Longuera
y Méndez. Distrito Segundo con un
colegio único: Pago de la Cruz Santa,
Caserío de la Cartaya, Zamora, Piñera,
Mocán y pago de las Rosas (que abarca
los caseríos de Florida, Placeres,
Traviesa, Madroño, Hoya de Pablo, Palo
Blanco, Llanadas, Treviña, Mollero,
Hoya de Farrais y Ferruja.
Es nombrado juez municipal del Realejo Alto José del Carmen Pérez[36],
al tiempo que la prensa deja constancia
de la marcha hacia el pueblo, con objeto
de pasar la temporada de verano, de
José Suárez Guerra, subdelegado de
Farmacia de distrito[37]. En agosto se
constituye la Junta Municipal[38], integrada en su sección territorial por Juan
Yanes García, Felipe Siverio Hernández[39], Carlos Hernández Pérez,
Miguel Hernández Albelo y Felipe Hernández González. La sección industrial es ostentada por Estanislao Fragoso García[40] y la sección de no contribuyentes por Vicente Hernández Siverio, Celestino Chaves y Luis, Leonardo
García Pacheco, José Luis de la Guardia González y Juan Espinosa y Espinosa. Según consta en acta de sesión
municipal, el vecino Pedro Quintero
Rodríguez solicita al Gobierno Civil
la destitución de la Corporación por
estar ilegalmente constituida. Se
desestima la petición por improcedente.
Con el comienzo del curso se
publican las estadísticas parroquiales, de las que se desprende que el
número de confirmaciones asciende
a 704 y las comuniones a 954. La muestra del estudio englobó a 734 vecinos[41].
Siguiendo órdenes telegráficas del
ministro de la Gobernación al Gobierno
Civil, es destituido y denunciado el
alcalde y concejo que constituyen el
ayuntamiento realejero[42]. Mientras,
en sesión de 23 de septiembre se reúnen los concejales interinos nombrados
por el gobernador civil para ocupar
los puestos de propietarios, destituidos
por la nombrada autoridad superior.
Estos toman posesión ante el juez
municipal. Es elegido alcalde Eliseo
González Espínola[43] y“se extiende
un acta que se agregará al libro de actas
cuando se tenga”[44]. Pero debido a
“la mal interpretación de telegramas
del ministro” se ordena restituir al anterior y legítimo gobierno municipal[45], de lo cual deja constancia esta
nota periodística: “Después de copiar
un suelto, con la noticia de que en el
Gobierno Civil se habían recibido
nuevas órdenes telegráficas del Ministro de Gobernación disponiendo se dejara
sin efecto la destitución de los Concejales del Ayuntamiento del Realejo-Alto,
decretada dos días antes por el mismo
Sr. Ministro, escribe nuestro querido
cofrade El Memorándum lo siguiente:
“El estimado colega nos permitirá una
rectificación y una aclaración. La
rectificación: que el Gobierno no ha
decretado la destitución del Ayuntamiento del Realejo-Alto. El Gobierno
sabe que no puede decretarla ni respecto a ese Ayuntamiento ni respecto
a ninguno otro; que eso, cuando procede, corresponde a los tribunales. La
destitución no ha podido decretarla
nadie más que el Sr. Antón, que está
tan fuerte en derecho administrativo
como en lengua árabe”[46].
La sesión del pleno da cuenta del
falseamiento de las listas electorales,
por lo que el Gobierno Civil restituye
la Corporación anterior, retomando
la alcaldía Isidro Oramas en 13 de octubre. La orden obliga al Consistorio a
ultimar dichos listados, por no formularse con arreglo a la ley, por el alcalde
saliente[47].
Las intrigas políticas son evidentes,
pues tras la restitución de los concejales,
un alto oficial del Gobierno Civil se
entrevistará con Eliseo González,
cabeza de la oposición[48]. El restablecido ayuntamiento, incondicionalmente tinerfeño había sido de muy
atrás, objeto de la ira de las fuerzas
fácticas. El señor Espínola, alcalde intruso, como lo calificó la prensa tinerfeña, pretendió reformar en su fugaz
reinado de quince días las listas contra las cuales no se atrevió a reclamar
en el plazo en que estuvieron expuestas al público. Intentó amañar unas
nuevas listas en las que alteró los nombres de los votantes. Pero la táctica
de Eliseo fracasó, aun apoyado por las
instituciones capitalinas que intentaban desestabilizar a la municipalidad norteña por ser afecta a los intereses de Tenerife. Prosigue el rotativo diciendo que “este cacique de menor
cuantía en tierras del Realejo” no piensa
en otra cosa que en “sentar su planta”
en el ayuntamiento, valiéndose al efecto
de todos los medios menos el de acudir a los comicios[49].
El Gobierno Civil recibe la instancia presentada por Isidro Oramas Chaves y otros concejales del Realejo Alto,
suplicando que dicha autoridad se
inhiba, para que cesen los procedimientos ante el tribunal que perita la
causa que contra ellos se sigue por malversación de caudales públicos; se
desestima[50].
El día primero de diciembre se c elebran elecciones municipales, en
tanto la prensa informa de cómo tuvo
lugar el escrutinio de interventores,
sin que el poderoso partido leonino
de Eliseo González Espínola se digne
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EL DÍA, domingo, 18 de enero de 2015
EN PORTADA
tomar parte en la función electoral.
Isidro Oramas nombró parcialmente
a los interventores en los colegios, a
fin de que “los leoninos de Espínola”
pudieran intervenir en la elección sin
achacar su derrota. Esta prudente conducta se puso en conocimiento de los
simpatizantes de Espínola con la
antelación oportuna, quien no acudió al acto de las elecciones que tuvieron lugar el domingo[51].
Se publica la relación de los descubiertos con que figuran los pueblos
de esta provincia, por obligaciones de
Primera Enseñanza correspondientes
al año económico 1888-1889: el Realejo Alto posee un importe anual de
las obligaciones de 3.691,25 pesetas,
siendo sus ingresos verificados de
2.947,87 pesetas, lo cual genera un déficit de 743,38 pesetas[52].
El enésimo despacho periodístico
ilustra la sinuosa vida política local:
las últimas elecciones municipales en
el Realejo Alto, en las que no osaron
tomar parte las reducidas huestes leoninas que acaudilla el eterno aspirante
Eliseo González Espínola, son anuladas
por la mayoría de la Comisión Provincial, pues de los tres colegios electorales existentes una sola protesta
presentada en el del casco del pueblo – protesta sin uso de razón ni funNOTAS:
(1) Fernando León y Castillo (1842-1918), político canario, ministro y embajador, reivindicó la
división provincial de Canarias, pero los políticos
tinerfeños ganaron la pugna, hasta que se vio quebrada en 1927 con las directrices del general Miguel
Primo de Rivera. La prensa tinerfeña apodaba a
sus seguidores “los leoninos”.
(2) Si no se indica lo contrario, los acuerdos municipales se han transcrito de Libro de Actas donde
toma sus acuerdos este ilustre Ayuntamiento año
1888-1889 (01.07.1888-03.02.1889), Libro de Actas
del Ayuntamiento de Realejo Alto (07.02.188930.06.1889) Sign. 13/2 COD. A.1.1.3 y Libro de Actas
del Ayuntamiento de Realejo Alto. (07.07.188929.06.1890) Sign. 13/38 COD. A. 1.1.3. Archivo Histórico Municipal de Los Realejos, en adelante A.H.M.R.
(3) Espinosa, Alonso de, Historia de Ntra Sra. de
Candelaria, p. 123.
(4) Buch, Leopold von, Descripción física de las
Islas Canarias, p. 35.
(5) Hernández Hernández, Jonás y Hernández
Hernández, José, Fiestas de Mayo en Los Realejos, pp.52 y 53.
(6) Representante de la pequeña burguesía
realejera, residía en la calle del Medio, alcalde de
Realejo Alto en varias ocasiones y juez municipal
(02.08.1897-31.07.1899), falleció en 1916 a los 85
años. Los datos biográficos de los protagonistas
han sido recopilados de los índices y libros de defunción correspondientes del Juzgado del Realejo Alto,
Juzgado Municipal de Los Realejos, padrones municipales de los años pertinentes depositados en el
A.H.M.R y Fernández Bethencourt, Francisco, Nobiliario de Canarias, t. 4.
(7) Para una introducción a la Historia de Los
Realejos, cfr. AA.VV, Los Realejos. Una Síntesis Histórica y Arbelo García, Adolfo, La burguesía agraria del Valle de La Orotava (1750-1823).
(8) Véase, Álvarez García, Jerónimo David,
Aproximación a la vida cotidiana de Realejo Alto
hacia 1887, La Prensa-EL DÍA, 19.01.2014 y Álvarez García, Jerónimo David, Aproximación a la vida
cotidiana de Realejo Alto hacia 1888, La PrensaEL DÍA, 12.10.2014.
(9) La Opinión. Sta. Cruz de Tenerife. 05.01.1889.
Biblioteca Universidad de La Laguna. BULL.
(10) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.22.01.1889.BULL.
(11) Diario de Tenerife Sta. Cruz de Tenerife.
23.01.1889, pp. 1 y 2. BULL.
(12) Los primeros puestos de esta relación los
ocupaban las personas de mayor renta y los últimos los personajes con mayor prestigio social y/o
nivel cultural.
(13) Gran propietario de la burguesía agraria realejera y vecino de la calle del Medio.
Nuestra Señora de
Los Realejos,
patrona del Realejo
Alto. Archivo
Municipal.
(14) Estas cantidades difieren del Padrón Vecinal de Realejo Alto de 1889, en el que el primer
puesto lo ostenta Eliseo González Espínola. Si se
analiza a los mayores propietarios del Realejo Alto
con sus homólogos del Realejo Bajo, se aprecia que
el reparto de la propiedad era más equitativo en
el primer municipio, ya que en el vecino pueblo
los dos primeros contribuyentes, a saber, Pedro Melo
Hernández y Celedonio Camacho Pino, oscilaban
en tasas de 1.343 pesetas cada uno. Millares Cantero, Agustín y otros, Historia Contemporánea de
Canarias, p.65.
(15) Entre ellos se encuentra Estanislao Fragoso
García con 26,89 pesetas, Miguel Chaves Albelo con
22,03 pesetas e Isidro Oramas Chaves con 14,73 pesetas.
(16) Sus cuotas oscilaban entre las 2,15 pesetas
y las 0,51 pesetas.
(17) Natural de Puerto de la Cruz, era propietario
agrícola en el Patronato, regentó la parroquia de
Santiago de 1878 a 1918 siendo el segundo mandato más prolongado de los últimos 266 años. El
primer lugar lo ocupa el Dr. Agustín García de Chaves (1748-1803), orador, benefactor que fue de la
parroquia y caballero de la Noble Esclavitud de San
Juan Evangelista de La Laguna. El tercer puesto
recae en Antonio Hernández Oliva (1981-2013), en
cuya regencia se efectuaron gran parte de las restauraciones contemporáneas. Entre los más célebres párrocos de Santiago del Realejo, destacaremos a Rodrigo de Villalobos, que fue beneficiado
de 1536 a 1557, aunque residió en Castilla, pues era
capellán de la Corte del Emperador Carlos V, lo que
provocó la airada protesta de la feligresía del Realejo de Arriba por su dilatada ausencia. Santana
Rodríguez, Lorenzo en “El Tríptico de Santiago del
Realejo, Aislados, Año III, El Mundo, 18.02.2000”.
(18) Casó con doña Juana Arocha y Casanueva.
(19) Vecino de la Cruz Santa, falleció el
02.06.1896 a las 38 años de edad.
(20) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
06.02.1889. BULL.
(21) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife
14.02.1889. BULL.
(22) Según Ley de Municipios de 1845, título VII,
Del presupuesto municipal, Art.101. Enciclopedia
Jurídica Española, Francisco Seix, edt, que reza:
“Si el producto de los ingresos ordinarios y extraordinarios no bastase a cubrir el presupuesto de gastos obligatorios, se llenará el déficit por medio de
un repartimiento o arbitrio extraordinario que el Ayuntamiento propondrá a la aprobación del Gobierno”.
(23) Propietario y vecino de la Cruz Santa.
(24) Correspondería a la contabilidad actual.
(25) Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de
Tenerife. La Laguna. 18.03.1889. BULL. El Padrón
Municipal de 1889 del Ayuntamiento de Realejo Alto,
A.H.M.R aporta la identidad del sochantre, a la sazón
Salvador González Albelo, vecino de la plaza, propietario y recaudador.
(26) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
11.03.1889. BULL.
(27) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
21.03.1889. BULL.
(28) La desaparición del clero rentista, el
aumento del campesinado jornalero (que emigró
a América y constituyó la mano de obra para implantar regadíos y plataneras) y la concentración de la
riqueza en manos de la burguesía agraria local, definen el panorama social de la época, en AA.VV, Los
Realejos. Una Síntesis... p. 97
(29) Antes de la generalización del mantenimiento de alimentos por refrigeración, el uso del salado
como conserva conllevó a elevadas tasas de cáncer del aparato digestivo, el avance de la congelación disminuyó estos índices.
(30) En el Archivo Histórico Provincial de
Tenerife, Fondo INE, Sign. 1083 y 1084, “Censo de
la Población de España en 1887”, Provincia de Canarias, constan los datos demográficos de Realejo Alto,
desprendiéndose que la población ascendía a 3.658
habitantes (1.662 hombres y 1.996 mujeres, reflejo
de la emigración masculina a América). De estos,
2.448 eran solteros, 1.064 casados y 146 viudos,
mientras que 176 personas sabían leer y 3.056 no.
(31) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
05.04.1889. BULL.
(32) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
11.05.1889. BULL.
(33) Alcalde que fue de Realejo Alto, propietario y vecino de la calle del Medio, casó con Cosmelina Pérez-Zamora, falleció el 24.12.1917.
(34) El Auxiliar, Sta. Cruz de Tenerife. 06.05.1889.
BULL.
(35) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
16.05.1889. BULL.
(36) La Opinión. Sta. Cruz de Tenerife.
10.06.1889.BULL. Figura en el listado de hermanos de la Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen de 1867.
Hernández García, José Javier, Los Realejos y la
imagen de Ntra. Sra. del Carmen, p.160.
(37) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
31.07.1889. BULL.
(38) Equivalía a las comisiones municipales actuales, pues tenía función de asesoramiento.
(39) El investigador realejero Juan Carlos Ramírez ha indagado en la genealogía del apellido Siverio en su trabajo“El origen del apellido Siverio en
el Realejo Bajo” (conferencia impartida en la Casa
de la Cultura y Casino Realejos el pasado año). Puesto
que sus estudios aún se circunscriben a este antiguo municipio, cabe recordar que algunas ramas
Siverio y/o Hernández-Siverio residían en San Agustín y la Carrera, jurisdicción del Realejo Alto, incluso
damento– ha bastado a la “Comisión
Leonina” para anular toda la elección.
El gobierno actual ha dicho que el legítimo ayuntamiento es el que, actualmente en funciones, preside Isidro Oramas, pues el mismo Gobierno y el Consejo de Estado recuerdan que los débitos municipales no constituyen causa
de incapacidad para los concejales;
pero aun así, la Comisión Provincial
de Canarias, sobreponiéndose a órdenes superiores, considera incapacitado al actual Consistorio y anula estas
elecciones[53].
Se constata nuevamente, tanto
por la documentación oficial como por
las referencias de la prensa histórica,
bibliografía y reseñas biográficas, la
consolidación de la burguesía agraria y la conflictiva situación de la política realejeras. El último cuarto de siglo,
representado en los nombres de Eliseo González Espínola e Isidro Oramas y Chaves, comienza su declive
en sus mismas personas, tanto por fallecimiento como por avanzada edad,
respectivamente. Así, tras la aparición
en la escena pública de nuevos personajes ligados a una incipiente burguesía comercial o sociológica, se sentarán las bases político-económicas
y sociales de principios del siglo XX
en el Realejo Alto.
en el casco del pueblo. Como ejemplo se citará a
los hermanos Angelina, Santiago, Rosario, Dolores, Isidro, Agustín y José Hernández Siverio, vecinos del Camino de San Benito, según se desprende
del Padrón Municipal de Vecinos de Realejo Alto
de 1915. A.H.M.R. También se advierte que los Hernández-Siverio aún poseen antiguas sepulturas en
el cementerio de San Agustín.
(40) Alcalde que fue de Realejo Alto, comerciante
y vecino de la Cruz Santa, viudo, casó en segundas nupcias con Candelaria Armas, de la que también enviudó. Falleció en 21.03.1901 a la edad de
70 años.
(41) Boletín Oficial Eclesiástico del Obispado de
Tenerife. La Laguna. 04.09.1889. BULL.
(42) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife
23.09.1889. BULL.
(43) Vecino de la calle de la Alhóndiga, una de
las mayores fortunas del municipio y partidario
de la división provincial, ostentó la alcaldía en numerosas ocasiones durante el último tercio del siglo
XIX. Casó con María Candelaria Bonifacia de Zárate
y Morales. Diversas fuentes orales señalan que doña
Candelaria y sus hermanas solteras, Luisa, Felisa
y Eladia, habrían ejercido en las postrimerías de
siglo y principios del siguiente como camareras de
la Virgen de los Remedios. Este dato no se ha constatado documentalmente por aplicación de la Ley
de Protección de Datos vigente. Es importante señalar que Ntra. Sra. de los Remedios ostentaba el título
de “Patrona de este pueblo”, según reza en Libro
4º de Sesiones del Ayuntamiento de Realejo Alto,
acta de 12.09.1929, p. 68. A.H.M.R.
(44) Se aprecia en el libro de actas correspondiente, la diferencia de textura del papel de este
acta con la de las restantes.
(45) La Opinión. Sta. Cruz de Tenerife. 30.09.1889.
BULL.
(46) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
04.10.1889. BULL.
(47) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.17.10.1889. BULL.
(48) La Opinión. Sta. Cruz de Tenerife. 05.10.1889.
BULL.
(49) La Opinión. Sta. Cruz de Tenerife. 05, 15 y
20.11.1889. BULL.
(50) Diario de Tenerife. Sta. Cruz de Tenerife.
25.11.1889. BULL.
(51) La Opinión. Sta. Cruz de Tenerife. 05.12.1889.
BULL.
(52) El Auxiliar. Sta. Cruz de Tenerife, p.348.
22.12.1889. BULL.
(53) La Opinión. Sta. Cruz de Tenerife. 31.12.1889.
BULL.
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domingo, 18 de enero de 2015, EL DÍA
INVESTIGACIÓN
EN PORTADA
TURISMO
Óscar
Domínguez
Óscar Domínguez (La Laguna, 3-1-1906-París, 31-12-1957), pintor surrealista, pasó su infancia y adolescencia en Canarias, hijo de un productor platanero y huérfano de madre desde los dos años.
Permaneció en su tierra natal hasta 1927, cuando es enviado a París para trabajar en la oficina del representante paterno. La ciudad francesa solo la abandona dos veces, una para cumplir con el servicio militar en
Tenerife y otra para asistir al entierro de su padre, en 1931. Desde finales de los años veinte, comienza a entrar en contacto con la vanguardia parisina, estrechando lazos con el grupo surrealista. Artistas como André
Breton, Paul Eulard, Man Ray o Yves
Tanguy, pasan a estar entre su círculo
de amistades.
Pintor aficionado en sus comienzos,
empieza a ejercer como publicista, desarrollando al mismo tiempo sus
enormes potenciales plásticas. Presenta en 1933 su primera exposición
individual en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. Los años
treinta suponen un periodo de grandes apoteosis en el surrealismo. En
este sentido, Óscar aporta la técnica
de la decalcomanía, que consiste en
presionar al azar tinta entre un par de
planchas, y alcanza fama internacional
exponiendo en Londres, Tokyo o París. En la siguiente década, la invasión
alemana de París lo obliga a instalarse
en Marsella, donde continúa trabajando en la clandestinidad con los surrealistas a través de la publicación
“Le Main au Plume” .
A principios de los cuarenta conecta
con Chirico en la que se denomina su
etapa metafísica (1942 a 1943); luego trata con Picasso (1944 a 1948), quien
le influirá de por vida en su temática y formas artísticas, para concluir
en su llamado periodo esquemático
(1949 a 1953), tras crear la técnica del
triple trazo.
Al acabar la Segunda Guerra Mundial, persisten sus exposiciones por
Nueva York, Praga o Milán; destacando
en su trayectoria la construcción, en
1949, de los decorados para la obra
“Las moscas”, de Jean Paul Sartre.
Los años cincuenta suponen la génesis de su decadencia. Alterna exposiciones y reconocimientos con persistentes brotes psicóticos. Es invitado
a casa de su amiga Ninnete en compañía de amigos como Man Ray, Paul
Eulart o Max Ernst, con motivo del
Año Nuevo de 1958, que no llegó a disfrutar. Fue encontrado muerto en el
baño por una sobredosis de barbitúricos.
Serie “Pintores Canarios”, cuadro Nº1
(técnica mixta sobre papel de acuarela)
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EL DÍA, domingo, 18 de enero de 2015
FORMACIÓN PROFESIONAL TURÍSTICA:
Una asignatura siempre pendiente (IV)
Texto: Antonio Pedro Tejera Reyes
(del Grupo de Expertos de la Organización
Mundial del Turismo,
de las Naciones Unidas)
“Nunca hay que abandonar los
ideales en lo que creamos fielmente”
“Perseverar ante las dificultades,
es abrir camino hacia el éxito”
C
orría el año 1994 cuando
en un periódico de las Islas
Canarias apareció publicado un artículo de opinión
escrito por el profesional
Antonio Romero Aumente sobre la formación profesional en el sector turístico. Las últimas noticias que llegaron
a nosotros sobre este destacado profesional en el turismo español le situaban en el sur de Tenerife, como director del hotel Jardín Tropical, un establecimiento hotelero de cinco estrellas vinculado a grandes capitalistas
españoles, a cuya inauguración, creo
recordar, asistió el presidente del
Gobierno de España Felipe González
Márquez.
Hoy, pasado más de veinte años de
estos recuerdos, algunas consideraciones y reflexiones amigas nos han
puesto nuevamente a ocuparnos del
mismo tema, reproduciendo casi en
su totalidad –solo con algunas llamadas
a la actualidad– el escrito que en aquel
entonces remitimos a la prensa, el cual
nos pareció oportuno en aquellos
momentos y cuyo contenido creemos
sigue siendo de actualidad. Es lo que
hay:
Las soluciones posibles, en el año 1994
“Hacen falta campañas institucionales que lleven a la juventud hacia las
profesiones actualmente necesarias.
Hacia los centros de enseñanzas profesionales donde se les ha dado, y se
les da –ahí estamos para demostrarlo,
después de treinta años trabajando en
este sector– los conocimientos necesarios para realizar sus trabajos debidamente, máxime ahora cuando se cuenta con la colaboración de los empresarios
del sector y los sindicatos de trabajadores. Es necesario que la juventud se
prepare para trabajar para el turismo,
y que los profesionales encuentren en
los centros de enseñanza el lugar
donde puedan realizar unos cursos de
reciclaje que sean el encuentro con los
modernos avances de las tecnologías
modernas aplicadas a sus labores.
Hay que acabar con esos seminarios
“locos” que de vez en cuando aparecen por ahí de forma soterrada con conferenciantes foráneos colocando esperpénticos “rollos” copiados y repetidos
decenas de veces, que solo sirven para
justificar emolumentos ante la Comu-
En Nairobi, Kenia,
presentando un
modelo ideal para las
enseñanzas
turísticas, en la
Asamblea Mundial
de la máxima
categoría. El marco,
la UIOOT, hoy OMT.
Enseñanza
turística
personalizada
impartida por el
CIESTCA, en
Tenerife.
nidad Europea, a la cual se le sacan los
gastos de los mismos, con la figura de
una colaboración para atender la formación profesional, algo muy lejos de
la realidad según los resultados que se
obtienen.
Se queja Romero Aumente de la falta
de coordinación que existe actualmente ante los distintos estudios turísticos
en Canarias. No existe ninguna. No sabemos que se haya realizado siquiera una
reunión donde se pongan cada uno en
su sitio de la pirámide que debe existir entre los distintos estudios turísticos y su interrelación. No creo que todos
estemos haciendo lo mismo. No lo estamos haciendo. Cada uno actúa por su
cuenta, por lo que se debería estructurar toda esta problemática dentro de
un solo contexto, como se intentó
hacer en España en los años 70 y que
fue la base de nuestra exitosa exposición en el seminario de la UIOOT – hoy
Organización Mundial del Turismo– en
Nairobi. Escuelas de turismo, de hotelería y universidad tienen una misión
que cumplir en las enseñanzas turís-
ticas, por lo que es necesario que
exista una interrelación entre estas instituciones para conseguir una enseñanza
perfecta debidamente fundamentada
en el conocimiento. Una relación que
vaya más allá de las políticas del
momento. Que este fundamentada en
la continuidad y nunca en la coyuntura.
Que deje perfectamente establecidas y
delimitadas las necesidades en las enseñanzas turísticas en Canarias frente a
esos seis millones de turistas que
anualmente visitas las islas. ¿Por que
no se ha hecho esto antes? ¿Es que se
puede operar sin ser cirujano, o hacer
puentes sin haber estudiado ingeniería? ¿O es por casualidad que se sigue
pensando que el turismo no es una cuestión empresarial, y se sigue pensado que
es solo un conjunto de opiniones?”.
Ilustramos hoy este comentario
con una fotografía en la cual aparecemos, en Nairobi, Kenia, junto al
secretario general de la UIOOT, Mr.
Robert Lonati –auténtico inspirador
de la OMT actual– y al director general de Air France, que entonces era el
presidente de los miembros afiliados
de la UIOOT, mientras nosotros ocupábamos el cargo electo de vicepresidente. Era el año 1971.
Seguimos en la brecha
Eso escribimos en 1994. Hoy, pasado
el año 2014, nuestra perspectiva no
parece haber cambiado hacia soluciones
positivas. Se enclaustra la enseñanza
del turismo sobre rígidos programas
lejos de la formación profesional necesaria. Se piensa que se puede gestionar todo desde un despacho bien
amueblado sin conocer los entresijos
de la profesión; que un director de una
agencia de viajes o de un touroperador no tiene que saber manejar un ordenador o rellenar un billete electrónico,
al igual que un director de hotel no
tiene que saber cómo se usa un
“cuarto frío”, se confecciona una
paella o se pela una papa… Con esta
supina ignorancia los empresarios del
sector tienen que luchar para abrirse
camino lejos del director “universitario” o “académico”, que pretende
ocupar puestos directivos sin saber cuáles son los elementos que tiene que
dirigir y cómo hay que hacerlo, pues
no tiene el conocimiento experimental necesario para ello.
En este peligroso escenario se desenvuelve el desarrollo del turismo,
inspirado en la gestión que solo piensa en acumular números de visitantes sin tener en cuenta la imagen deteriorada que cada día pueda asentarse
más en el viajero visitante que observe
las carencias en los “destinos consolidados” y las bondades del servicio
en los “destinos emergentes”. Una realidad evidente a la que le dan la espaldas aquellos dirigentes políticos que
tienen hipotecada su gestión a las realidades del momento, sustento y soporte del puesto de trabajo que ocupan más por cuestiones políticas que
por sus conocimientos. El ejemplo lo
tenemos bien cerca.
Unas reflexiones nacidas de muchos
años de trabajo alrededor del sector
turístico, ofreciendo una enseñanza
profesional de calidad contrastada con
cientos de profesionales en puestos
relevantes de trabajo en medio
mundo, a quienes hemos tenido la
suerte de haberles podido enseñar desde
cómo se debe promocionar un lugar
a cómo se dirige una empresa turística o, ¿por que no?, cómo hay que pelar
una papa.
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domingo, 18 de enero de 2015, EL DÍA
PASADO ISLEÑO
TRASATLÁNTICA, EMBAJADORA
EN EL MÉXICO AMIGO (1948)
Texto: Manuel Marrero Álvarez
(exdelegado de la Compañía Trasatlántica Española en Canarias. Miembro de la Academia Canaria de Ciencias de la Navegación)
E
l conquistador
español Hernán
Cortés desembarcó en México
en 1519 y, tras
una corta resistencia por parte
de los indios aztecas, funda
la ciudad de Villa Rica de Veracruz, que alcanzó gran
influencia como puerto principal del país, hasta convertirse con los años en
uno de los más grandes e
importantes puertos mexicanos. Veracruz ha sido testigo de numerosas vicisitudes históricas y está llena de
gloriosos recuerdos, por lo
que ha sido llamada “la
cuatro veces histórica”. En
la época precolombina, los
recursos mineros de la zona
gozaban de merecida fama,
en especial el oro y la plata,
siendo esta una de las causas para la
conquista española. De todas formas,
México no ha sido un gran país de inmigración, y tal vez sea de los que menos
recibieron esos grandes aluviones
humanos que invadieron otros territorios americanos.
La colectividad española no era muy
nutrida, pero aumentó considerablemente entre 1939 y 1940 con la llegada
de una numerosa corriente de refugiados políticos, pertenecientes al bando
perdedor de la desgraciada Guerra Civil
española. México acogió, como ningún otro país, a aquellos ciudadanos
ofreciéndoles asilo y todo tipo de facilidades para rehacer sus vidas. Entre
estos españoles, la mayoría simpatizantes de la República vencida, figuraban docenas de refugiados procedentes de las Islas Canarias, muchos
de ellos con elevada preparación intelectual y profesional, que contribuyeron al progreso de ciertos sectores
de la vida mexicana. Había funcionarios,
comerciantes y, en especial, aquellos
que se dedicaban a la enseñanza universitaria. Un gran número se instaló
en la ciudad de Tlacotalpan, conocida
como la perla del Papaloapan, o río de
las Mariposas, que cruza las planicies
de la costa veracruzana hasta la
laguna de Alvarado. Allí la vegetación
es exuberante, con plantaciones de árboles frutales, café, caña de azúcar y piña,
siendo tales los vestigios de Canarias
en la zona que veneran y tienen por
patrona a la Virgen de Candelaria.
En cuanto a la historia de las relaciones entre España y México, esta ha
sido una auténtica paradoja, pues mien-
tras sus ciudadanos han mostrado desde
siempre una relación personal envidiable, de las mejores entre naciones
de habla hispana y los pueblos unidos por seculares vínculos históricos,
sin embargo las diplomáticas han estado
durante muchos años bastante deterioradas y completamente rotas. Desde la independencia de México,
proclamada en 1821, España no la reconoció hasta 1836 y, en correspondencia,
México no quiso reconocer al Gobierno
español durante el régimen franquista y fue el 28 de marzo de 1977, bajo
los gobiernos de Adolfo Suárez por
España y López Portillo por la República Mexicana, cuando se reanudan
las relaciones diplomáticas, después
Estampa marinera
del puerto de
Veracruz en los
años 40. Archivo
Manuel Marrero.
Imagen del
naufragio del
desgraciado vapor
“Cristóbal Colón”
(1936). Archivo
González Echegaray.
de cuarenta años de silencio, produciéndose el canje oficial de notas en
el Salón Napoleón del hotel George V
de París.
La Compañía Trasatlántica cubría
el servicio España-México con los magníficos buques hermanos “Cristóbal
Colón” y “Habana”, ex-“Alfonso XIII”,
pero con el inicio de la Guerra Civil,
en julio de 1936, las escalas fueron suspendidas. Posteriormente, con la victoria de las fuerzas del general Franco,
las relaciones se rompen y esta suspensión se alargaría en demasía, ¡12
años!
Al “Cristóbal Colón” le sorprendió
en Veracruz la fatídica fecha del 18 de
julio de 1936. El buque estaba al mando
del célebre capitán Eduardo Fano Oyarbide y desde América regresa a
Europa escalando en Southampton y
posteriormente en Santander, quedando
en poder del Gobierno republicano.
Al cabo de un mes se le ordena salir
con destino al puerto galés de Cardiff,
en el Reino Unido, donde repostaría
completo de carbón para una travesía larga hasta México y cargar material militar para la República. En
Cardiff el capitán Fano y sus oficiales abandonan el barco y se
pasan a la zona nacional, enviando desde España al
capitán Crescencio Navarro
Delgado, perteneciente a
la Marina Mercante del
Frente Popular, para salir a
viaje con nuevo mando el 16
de octubre. Nueve días más
tarde, cuando navegaba a 15
nudos de velocidad, mar en
calma y cielo despejado,
embarranca en los arrecifes
de la isla de Saint George, en
Bermudas.
A la llamada de auxilio respondió el crucero ligero de
la Marina de Guerra británica
“Dragon”, que le dio remolque pero nada pudo hacer
en su ayuda. También acudieron varios remolcadores,
resultando infructuosa su
presencia debido a la escasa
potencia de los mismos,
quedando allí atrapado y
perdiéndose definitivamente, a pesar
de los esfuerzos para reflotarlo. Su capitán de efímero mando en tan espléndido buque y resto de la tripulación,
compuesta en total de 170 hombres,
fueron recogidos por el citado crucero
británico y llevados al puerto de
Saint George, donde se celebró el juicio por el naufragio, considerando la
Corte de Justicia de la isla culpable del
siniestro al capitán, por negligencia.
Todos los tripulantes se salvaron en
el accidente, pero comenzaron un angustioso calvario que duraría 14 meses al ser abandonados a su suerte desde
el primer momento por el Gobierno
republicano de Madrid, así como
también por los de los países amigos
de México, Cuba y Francia, que no quisieron saber nada de ellos, teniendo
las autoridades de la isla que proporcionarles trabajo para pagar los gastos de alojamiento y manutención.
Finalmente, en la Nochebuena de 1937,
los sufridos tripulantes embarcaron
a bordo del vapor “Reina del Pacífico”
con destino al puerto francés de La
Pallice, a donde llegaron sin novedad.
La relativa cercanía del naufragio de
tierra firme hizo que el buque fuera
saqueado por los habitantes del archipiélago, desvalijando muebles, pinturas, esculturas, vajillas, cubertería...
en fin, todo lo que de valor había a
bordo, permaneciendo atrapado en
los arrecifes como “reclamo turístico”
durante algo más de tres años, para
que, finalmente, a principios de 1940,
aviones de las Fuerzas Aéreas norteamericanas, usaran sus restos como
blanco para sus prácticas de bombardeo
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EL DÍA, domingo, 18 de enero de 2015
PASADO ISLEÑO
e hicieran desaparecer de la vista todo
vestigio de aquella lamentable
embarrancada.
En cuanto al vapor “Habana”, el
majestuoso ex-“Alfonso XIII”, se encontraba en Bilbao pasando la reglamentaria recorrida de fin de viaje antes
de iniciar el siguiente, cuando comenzó
la desgraciada Guerra Civil española.
Estaba al mando el capitán Jesús Marroquín Valladares, llevando como oficiales de puente a Roberto Fano, Eulogio Onzáin y José Andonegui, quienes junto a otros miembros de la tripulación abandonaron el barco en el
puerto bilbaíno, ya que desde algunas semanas antes el buque había
pasado a manos del comité revolucionario. Solo quedaron a bordo los
maquinistas, el sobrecargo y un telegrafista, permaneciendo fondeado
en aguas de Nervión, para más tarde
ser requisado como alojamiento de los
refugiados de Guipúzcoa, realizando
además otros servicios como la evacuación del personal civil de Vizcaya,
la mayoría con destino a puertos franceses.
En julio de 1937 quedó amarrado
en Burdeos hasta el final de la contienda
y Trasatlántica no pudo volver a hacerse cargo del buque hasta después
de la guerra. El 5 de abril de 1939 se
izó la bandera nacional y zarpó con
destino a Bilbao para proceder a su reparación en los astilleros de la Naval
de Sestao, produciéndose durante los
trabajos un devastador incendio, con
toda seguridad provocado, que destruyó totalmente la acomodación
del pasaje. Posteriormente fue convertido en buque de carga y pocos años
más tarde es nuevamente transformado,
esta vez en mixto de carga y pasaje.
Después de más de una década en
que la Compañía Trasatlántica Española no tocaba puerto mexicano alguno, el 13 de marzo de 1948 se produjo el restablecimiento de la línea,
con la escala del vapor “Habana” en
el puerto de Veracruz. Fue un acontecimiento memorable que marcó un
hito en la historia reciente y en los sentimientos de los dos pueblos hermanos. Pero este no era el “Habana” que
doce años atrás había recalado por
última vez en el puerto veracruzano.
En nada se parecía al soberbio trasatlántico de seis cubiertas, chimenea
grande levemente caída y con capacidad para 2.164 pasajeros y 243 tripulantes. Ahora sólo conservaba intacto
su casco, siendo su acomodación de
pasaje de 116 y una dotación de 84 tripulantes. El resto del buque lo componían grandes bodegas de carga. Y
es que también los barcos sufren las
miserias de la guerra cruel y el
“Habana” las reflejaba en aquellos momentos.
El barco iba al mando del capitán
León Aldámiz Echevarría y cuando inició las operaciones de atraque una gran
multitud invadía no solo el muelle, sino
también todos los lugares desde donde el barco podía ser visto. Miles de
niños con ramos de flores y dos largas filas de cadetes de la Escuela Naval
se encontraban asimismo en las
inmediaciones del barco, para dar paso
a las representaciones oficiales que venían a recibirlo. Fue la reanudación
del sentir patriótico que Trasatlántica
supo infundir siempre en sus relaciones
con América.
España y México continuaron sin relaciones diplomáticas, pero a partir del
13 de marzo de 1948 Trasatlántica, con
sus barcos y sus capitanes, pasaría a
ser la figura del embajador deseado
para los miles de exiliados y emigrantes
que se encontraban con el sufrimiento del aislamiento total de su patria.
La naviera española volvía a encender la llama de la esperanza y a reanudar el único contacto verdadero de
México con España. Desde esa fecha,
estas escalas en el puerto de Veracruz
volverían a traer ilusión, recuerdos y
añoranzas, así como también nostalgias en el momento del retorno de la
nave hacia España.
Las intervenciones que la Compañía Trasatlántica tuvo en las guerras
coloniales como auxiliar de la Marina
de guerra española se vieron en muchas ocasiones rodeadas de actos heroicos por parte de sus capitanes y tripulantes, a veces altamente elogiados
por el propio enemigo. Es muy difícil para los que no han navegado darse
cuenta de la importancia que los capitanes han tenido para mantener vivas
las relaciones entre España y América,
en la que cada uno de sus barcos era
un trozo de España y ellos auténticos
ídolos y embajadores trasatlánticos.
Con la reanudación de las escalas
en Veracruz en el citado año de 1948,
buques como el “Marqués de Comillas”, y posteriormente los “Covadonga”
y “Guadalupe”, traen a nuevas generaciones de profesionales entre los
miembros de su tripulación, de las cuales quisiéramos resaltar la figura de
un joven sobrecargo rebosante de jovialidad, simpatía y profesionalidad,
que destacaba por su alta preparación
académica, dominio de los idiomas y
exquisita conversación. Un hombre que,
por poseer estas cualidades, fue traído a la Compañía Trasatlántica por su
presidente, el conde de Ruiseñada, y
que después de años de navegar en
la naviera española decidió dejar los
barcos y fijar su residencia en México,
para desempeñar su trabajo como director del hotel Veracruz. Hablamos de
José Luis Sariego del Castillo, andaluz de pura cepa, que combinaba su
quehacer cotidiano con la investigación histórica de la ciudad de Veracruz.
Allí fundó el Club de Oficiales de Marina,
en el que convivían oficiales mexicanos
y españoles, estableciéndose una
gran amistad y camaradería entre los
marinos de ambos países, en especial para los de Trasatlántica, que
consideraban Veracruz su segundo
hogar, quedando su recuerdo para siempre en su memoria. También destacaba por la ayuda que brindaba a nuestros marinos y a la defensa que hacía
de todo lo español, ante la carencia
de representación diplomática,
convirtiéndose así el hotel Veracruz
en una especie de embajada para los
españoles y haciéndose merecedor de
frases como: “Españoles como él
Arriba, el
“Habana”, ex”Alfonso XIII” (1939).
Archivo M. Marrero.
“Monte Granada”,
de Naviera Aznar
(1975). Postal archivo
F. Antón (abajo).
nos hacen sentir a la verdadera
España”.
Años más tarde, regresa a su antigua residencia en Sevilla para proseguir su trabajo en el ramo de la hostelería, aunque antes pasara fugazmente
por la Naviera Aznar, para ocupar plaza
de primer sobrecargo en el moderno
buque “Monte Granada”, donde tuvimos ocasión de saludarlo en una de
las escalas que realizó en este puerto de Tenerife, a finales de 1975. Como
se sabe, dos años más tarde, el barco
fue vendido al Gobierno libio y seguidamente la compañía presentó quiebra, desapareciendo a comienzos de
los 80.
Posteriormente, Sariego cambia de
domicilio y se viene a vivir con su familia a Las Palmas de Gran Canaria, donde
le veríamos por última vez, coincidiendo
con una visita que hicimos a aquella
isla. Comimos juntos y observamos que
ya no era la persona vivaz y excelente
conversadora de antaño. Nos obsequió
con su libro “De Sevilla a Veracruz. Historia de la Marina Española en la América Septentrional y Pacífico”, y durante el almuerzo nos contó con tremenda tristeza reflejada en su rostro
que atravesaba momentos difíciles porque la vida se le había torcido, sin especificar sus causas a pesar de nuestra
insistencia, pero que esperaba superarlo todo “con la ayuda de Dios”. Sin
embargo, su situación no mejoró y un
día nos llegó la triste noticia de que
se había quitado la vida en su domicilio de Las Palmas, al lanzarse al vacío
desde el piso donde vivía. Nunca pudimos conocer ni entender los motivos
que le indujeron a tomar esa terrible
decisión, máxime tratándose de una
persona valiente, optimista y que siempre encaraba la vida con alegría y verdadera pasión. Descansa en paz,
querido amigo José Luis.
Y finalizamos este recuerdo del
pasado con las palabras del ex ministro de Marina mexicano, almirante
Roberto Gómez Maqueo, pronunciadas en 1963, que decía: “Desde nuestra gloriosa independencia, México y
España han seguido unidas por más
que los vínculos de sangre e idioma.
Marinos mexicanos han formado
parte de la gloriosa marina española
y viceversa. En la tercera década de
este siglo, fuimos un número considerable de marinos a España a hacernos cargo de las nuevas unidades armadas construidas en diversos astilleros
españoles y convivimos jornadas imborrables con nuestros colegas peninsulares. Muchos de nosotros hicimos
prácticas en los grandes correos de la
Compañía Trasatlántica Española y
nunca podremos olvidar la cortesía con
que fuimos tratados. Los capitanes,
auténticos caballeros del mar de dichos vapores, eran una institución en
sus visitas a los puertos americanos.
La llegada a Veracruz de los buques
de Trasatlántica era inenarrable. En
el puerto era declarado feriado y venían visitantes desde distancias superiores a los dos mil kilómetros de tierra adentro para convivir con los gallardos marinos de la lejana España”.
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domingo, 18 de enero de 2015, EL DÍA
www.eldia.es/laprensa
Revista semanal de EL DÍA. Segunda época, número 963
U
na vida sin estrés es posible. Estamos perfectamente capacitados y tenemos derecho a llevar
vidas plenas sin sufrir esta
clase de malestar. Otra cosa es que hayamos dado prioridad a nuestro bienestar
personal, o simplemente consideremos una vida apacible como una buena
vida. De hecho, el estrés nunca ha sido
lo más importante, más bien nos hemos
centrado en el logro y el éxito económico y hemos avanzado esperando alcanzar la calidad de vida en
el futuro como resultado de estas premisas. El estrés nos ha parecido un subproducto indeseable de un buen
modo de vivir.
Para Selye, uno de los primeros investigadores del tema, el estrés es el conjunto de reacciones que un organismo
sano pone en marcha en respuesta a
una situación nueva o dañina, por lo
tanto, un mecanismo de adaptación
natural en los seres vivos y que ocurre sin la mediación del pensamiento.
Sin embargo, en el caso de los seres
humanos, el pensamiento sí juega un
papel muy importante en la interpretación de esos cambios, razón por la
cual Lazarus y Folkman, en los años
80, definen el estrés como el resultado
de la discrepancia percibida por la persona entre los cambios que llegan a
su vida y los recursos con los que cuenta
para afrontarlos: cómo encaja situaciones difíciles, como la presión temporal para realizar tareas, la sobrecarga
profesional, la incertidumbre, la hostilidad en las relaciones, el hacinamiento
crónico, la competición crónica, los
cambios dramáticos en las condiciones de vida, las amenazas, etcétera.
Conocer las causas del estrés nunca
ha sido suficiente para evitarlo, porque la solución casi siempre ha entrado
en conflicto con otras prioridades.
Encontrar un remedio dejando intacto
su origen ha sido una demanda histórica a la medicina y la psicología, y
a otras disciplinas orientales. La
medicina encontró pronto los barbitúricos, hipnóticos, ansiolíticos e,
incluso, los antidepresivos para ayudar a las personas a sobrellevar un modo
de vida estresante sin sufrir estrés. Y
por lo visto con gran éxito, pues, según
la OMS, casi el 90 por ciento de la población de los países civilizados consume
o ha consumido psicofármacos.
Pero se trata de un éxito tramposo.
La reducción de los síntomas por medio
del adormecimiento de la conciencia
y de una relajación muscular forzada
farmacológicamente es incompatible
con el despliegue de las potencialidades personales. Los psicofármacos producen tres efectos perversos y poco
evidentes en las personas: un estado
de ensoñación flotante que se convierte
en una referencia falsa de lo que significa estar bien; una dependencia creciente de esos productos químicos, e
interfieren en el desarrollo de las capacidades necesarias para la superación
del estrés.
La psicología también logró grandes avances. Pasó del modelo conductual, que pretendía competir en efec-
ahí la importancia de establecer un,
como dice el profesor Villegas, “balance psíquico interno frente a una situación”. Y que yo ahora propongo llamar “capacitación” o “empoderamiento”.
Por tanto, para acabar de una vez
por todas con el estrés y la ansiedad
es necesario capacitar a la persona para
dar dirección a las circunstancias en
las que vive, ayudándole a desarrollar un sentido vigoroso de su propia
persona, y dotando sus acciones de
un sentido trascendente.
CÓMO ACABAR CON
EL ESTRÉS
Y LA ANSIEDAD
Texto: José Oriol Rojas Martín
(colegiado T-0589. www.oriolrojas.com)
tividad con los psicofámacos, interviniendo de forma
específica sobre las
variables concretas
productoras del
estrés (Análisis Funcional), a buscar
procedimientos para
influir sobre el mayor número posible de variables. De
ese modo fue evolucionando hasta
llegar a los procedimientos multifactoriales actuales, de
los que se han diseñado muchísimos protocolos de intervención, y a nuevas teorías sobre el
funcionamiento humano. Hablo de
constructos como la resiliencia, coaching, psicología positiva, inteligencia emocional, mindfulnes, y de modelos terapéuticos como la terapia de
aceptación y compromiso, la metacognitiva, la terapia de conducta
dialéctica, o las aproximaciones neuropsicológicas o la “embodies cognition”.
En esencia, todos estos modelos terapéuticos tienen como aspiración común establecer un nuevo balance entre
la persona y la situación, modificando
la clase de operaciones mentales con
las que la afronta. Tal y como afirma
el profesor Manuel Villegas, de la Universidad de Barcelona: “El comportamiento humano adaptado o desadaptado (normal o patológico), es el re-
sultado del balance
psíquico interno
frente a una situación social externa”.
Pero en cualquiera de estas terapias
es necesario que el
“paciente” acepte
previamente algunas premisas. Debe
ser capaz de asumir
la responsabilidad
del malestar, pues
la externalización
del estrés es responsable de la dilatación de los tratamientos, en tanto que constituye una
respuesta de evitación incompatible
con el desarrollo de nuevas competencias personales. Es necesario estar
en disposición de identificar y poner
en “cuarentena” las situaciones estresantes, afinando la capacidad de observación y la toma de decisiones. Ambas son capacidades dependientes de
la lucidez mental y el vigor personal.
Y es necesaria la predisposición para
el aprendizaje, entendido como el proceso por el que se adquirieren las herramientas adecuadas para abordar los
problemas que no se dejan poner en
“cuarentena” y que son parte del hecho
de vivir.
Ni el corazón ni la amígdala ni el hipocampo ni las glándulas suprarrenales
están en contacto con el mundo exterior. Únicamente reaccionan al modo que tenemos de ver las cosas, y de
Empoderamiento
Bajo el nombre genérico de “empoderamiento hiperconsciente de la
corporalidad”, trabajamos con un
conjunto de técnicas de eficacia demostrada, que aplicadas de forma pautada y ajustadas a cada personalidad
están produciendo unos resultados muy
satisfactorios. Se trata de un protocolo
terapéutico diseñado para construir
en el paciente un núcleo sólido de autoreferencia por medio de dos estrategias paralelas. Una, el “empoderamiento
de la corporalidad”, y la otra, el desarrollo de la conciencia y la atención
para conseguir lo que denominamos
“hiperconsciencia” o “conciencia aumentada”, una visión, digamos, en “alta
definición y 3D” de la vida cotidiana.
Lo llevamos a cabo siguiendo una
serie de pasos que explico sucintamente. El primero es la recuperación
de las experiencias de seguridad y de
éxito producidas por el paciente de forma autónoma en el pasado, para usarlas como guías o matrices emocionales
de referencia. El segundo es la “corporalización” de la experiencia de competencia personal, por medio de
prácticas motrices congruentes, adecuadas a cada persona. En tercer lugar,
entrenamiento en “conciencia aumentada”, que supone la práctica de
ejercicios de autoobservación, sensibilización, inteligencia emocional y
mindfulnes. En cuarto lugar, la consolidación de la autocompetencia y
autonomía a través de la identificación y promoción del talento personal. Y, finalmente, la elaboración de
un sentido de trascendencia para las
acciones personales.
Este procedimiento va produciendo de forma casi imperceptible una
nueva disposición emocional frente
a los acontecimientos vitales estresantes, de forma que los pacientes logran realizar sus proezas personales
de cada día apoyándose en sus nuevas habilidades y competencias. El entrenamiento de las nuevas capacidades, tanto corporales como emocionales, les permite alcanzar metas y
afrontar situaciones hasta ese momento
inimaginables, porque aprenden a contar consigo mismos y a apoyarse en
su valía y fortalezas. Y también a confiar en que todo ese esfuerzo tiene un
sentido transcendente. En definitiva,
la persona aprende a elegir con sabiduría entre cambiar las circunstancias
o adaptarse a ellas, y recupera la experiencia de ser una persona completa
al frente de su propia vida.
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