trabajo colonialidad

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"por poder que hayas juntado
no te pienses cordillera,
porque en la vida rutera
aquel que se cree muy grande,
se pone al lado de los andes
y es un enano cualquiera"
Atahualpa Yupanqui
1) Explique: ¿qué es la colonialidad del poder? ¿Cuáles son sus principales características?
1) Voy a intentar responder la pregunta intentando no parafrasear demasiado a los autores y
para esto buscaré expresar la comprensión de los textos y los conceptos embutidos en ellos
según las reflexiones que surgieron a causa de estos.
Comenzando con un esbozo de reflexiones que surgieron a causa de la lectura de los textos y
la asistencia a las clases concibo a la colonialidad del poder, en oposición a la filosofía del
humanismo que posiciona al ser humano moderno en la cúspide de la pirámide de la evolución
y mira a su entorno, de forma negativa, es decir, en relación a lo que este carece para devenir
él. Me surge inexorablemente a raíz de los textos que los procesos que se dan a nivel global en
base a la combinación modernidad/colonialidad se encuentran impregnados de la filosofía del
humanismo.
Considero y pasaré a explicar a continuación que la imagen antropocéntrica que establece
relaciones de poder entre el humano moderno y el resto del mundo animado e inanimado es
la base de fondo de la colonialidad del poder, que a través de la diferencia colonial legitima la
objetivación y, por lo tanto, la dominación de todo aquello que no cumpla con los requisitos
propios del arquetipo del ser humano moderno.
Creo que esta filosofía del humano moderno nace con el contacto de la futura Europa con
América, donde comienza a problematizarse sobre la naturaleza del indio y a la vez sobre la
relacion de este incipiente ser humano moderno en emergencia con su entorno.
Dentro de la denominada “Controversia de Sevilla” Sepúlveda sugería:
“...Porque escrito está en el libro de los proverbios “El que es necio servirá al sabio” tales son
las gentes bárbaras e inhumanas, ajenas a la vida civil y a las costumbres pacíficas, y será
siempre justo y conforme al derecho natural que tales gentes se sometan al imperio de príncipe
y naciones más cultas y humanas, para que merced a sus virtudes y a la prudencia de sus leyes,
depongan la barbarie y se reduzcan a vida más humana y al culto de la virtud “
Creo que este pensamiento se desarrolla y seculariza a lo largo del siglo SXVIII la razón
comienza a iluminar la oscuridad eclesiástica
Kant escribía
“El hecho de que el hombre sea consciente de un concepto egocéntrico, lo eleva infinitamente
por sobre toda otra criatura viviente en la tierra (…) Él es un ser que, a causa de su superioridad
y dignidad es totalmente diferente a las cosas, tales como los animales irracionales a los cuales
él puede dominar y guiar a su voluntad”
¿En qué hombre está pensando Kant? Chukwudi Eze dice: “en el blanco, europeo y ‘macho’”,
es decir, en el hombre moderno.
Con el predominio de la racionalidad técnico-instrumental en el siglo SXIX que deviene
hegemónica a causa de las nuevas estructuras de poder propias de la revolución industrial, que
hacen de la objetivación del mundo el axioma para el éxito del sujeto, el hombre moderno
comienza a hacer objeto todo aquello que no es el mismo.
En la alienación de los “Tiempos Modernos” de Chaplin, se hace patente el sujeto sin sujeto, o
en otras palabras, un sujeto objeto, engranaje de un mecanismo superior e incuestionable que
anula su agencia en pos de la efectividad del proceso de producción.
De esta manera el humanismo moderno fue desarrollando, resignificando y delimitando, a
través de un arquetipo dinámico, al ser humano y negando la humanidad a aquellos que se
encontraran por fuera de los parámetros establecidos.
El inconveniente que fue surgiendo en la consciencia de los opresores y oprimidos se basaba
en la legitimación de esta opresión, si los indios eran encomendados por primitivos o los
negros esclavizados por salvajes para continuar su explotación era necesario que estos
permanezcan dentro de esta clasificación, y en consecuencia era necesario negar la
apropiación de las herramientas que le permitan expresar una subjetividad que los
‘desobjetivice’ ya que esta conllevaría a una crisis en la consciencia del dominador y del
dominado, como fue el caso de Bartolomé de las Casas, primero encomendero después
defensor de indios. Naturalmente la resistencia de los oprimidos conllevo a trascender las
estructuras de dominación coloniales y para los dominadores la transformación del significante
que explicaba la explotación del oprimido se convirtió la esencia de la dominación,y esta es
colonialidad del poder.
Este significante creo que si bien se transformó diacrónicamente mantuvo un significado
latente: la negación de humanidad del oprimido. De allí la oposición Humano – Animal surgida
en los primeros momentos de la conquista, complejizada y maquillada pero existente en los
tiempos que corren.
La pirámide construida por el humanismo moderno se ubica a sí mismo en la cúspide y a todas
las formas de vida en diferentes estadios basados en relación a los atributos que carecen para
devenir el mismo. Los animales de esta manera devendrán aquellos seres inferiores pero más
cercanos a la humanidad.
Humano Moderno
Animales
Otras formas de vida
Arquetipo humano moderno
SXV-XVIII: Cristiano (Pagano/Indio/Negro: Animal)
SXVIII-XIX: Civilizado (Barbaro/Primitivo/Salvaje: Animal)
SXIX-XXI: Desarrollado (Subdesarrollado/Pobre: Animal)
Es así que el humano moderno se ‘huerfaniza’ y cae en una paradoja propia de un conflicto en
los niveles de abstracción aplicados, que conlleva a preguntarnos: ¿Si el humano no es animal,
el animal puede ser humano?
De allí surge la esencia del occidentalizado, definido por la eterna carencia de su ser.
Es así que en términos negativos desde la modernización se aplica sistemáticamente una
humanización de la animalidad, entendida como la moral domesticadora de occidente
aplicada a todo aquello que no es el mismo. Todo esto se da de la mano de la animalización de
la humanidad, que puede pensarse como la base del racismo, y que pasaré a comentar
brevemente en la siguiente pregunta.
Es síntesis, al negar la humanidad de un sujeto se lo animaliza. En la animalización se
subalterniza, y a partir de allí se lo objetiviza, dando lugar a la dominación y la explotación que
legitiman estas prácticas bajo una idea encubierta de raza, en términos, de otra raza.
Y es allí donde opera a mí entender la colonialidad del poder: dentro del occidental al negar la
humanidad del oprimido y la animalidad en sí mismo, y dentro del occidentalizado al negar la
humanidad de sí mismo y negar la animalidad del opresor. El sujeto moderno construye
objetos y se mantiene sujeto a causa del poder ejercido sobre estos.
Por eso sin extenderme o irme demasiado por la tangente creo que es necesario dar una
vuelta positiva a la concepción humanista moderna, partiendo desde otra perspectiva de
abstracción y por lo tanto concibiendo al humano como un tipo particular de animal.
Partiendo de alli creo que el animalizar la humanidad puede ser también una forma de
descolonizar la subjetividad y a la vez el humanizar a la animalidad puede ser también una
forma de subjetivar lo antes objetivo dando lugar a una extensión de nuestro horizonte
intersubjetivo y por lo tanto a nuevas relaciones de los sujetos con su entorno.
B1) Lo que se ha denominado como “racismo” es uno de los componentes centrales de la
colonialidad del poder. Explique en que consiste tal componente y como se relaciona y/o
articula con la colonialidad del poder.
Algo ya fue mencionado en la preguntar anterior, al negar la humanidad del sujeto se lo
racializa y se lo lleva a un estado más cercano a la naturaleza. Construyendo un zoológico
social los occidentales objetivan y esencializan a los otros en base a su cercanía con la
naturaleza. Es por esto que se da la negación de la coetainedad, ya que si el ser humano
moderno se piensa como la vanguardia de la evolución se proyecta en el futuro mientras todo
lo que él no sea, tarde o temprano, devendrá extinción y por lo tanto será parte del pasado.
El humano moderno, se posiciona así como guardabosques de la fauna y flora mundial y
mientras visita mundos primitivos contempla como una vidriera aquello que ya no será. Es así
que la extinción o la sumisión son las posibilidades que ofrece la modernidad al mundo.
La instrumentalización de la naturaleza a partir del siglo SXVI profundizada hoy en día a escala
planetaria conlleva a la objetivación de todo aquello que pueda ser redituable. Y es por esto
que el racismo es la columna vertebral de la colonialidad del poder, ya que al racializar al otro
se lo objetiva y se hace posible su dominación.
Por esto es que “(…) los blancos quieren ser gringos. Los mestizos quieren ser blancos. Los
cholos quieren ser mestizos y los indios quieren ser cholos. Nadie está conforme con lo que
es…” Asi opera la colonialidad del ser, consiste en la búsqueda de escalar en la subjetividad
colonizada para ascender en la pirámide social desanimalizandose y quiméricamente alcanzar
al hombre moderno que opera en el imaginario como el arquetipo del ser. Pero como el burro
que persigue la zanahoria, cada paso más cerca es uno más lejos. Creo que no hace falta dar
ejemplos de esto, el efecto ‘Micheal Jackson’ se encuentra en cada esquina del mundo
occidentalizado y en las sociedades occidentalizas basadas en el consumo los sujetos buscan
ser a través del tener y este acumular constante, que opera como un vaso pinchado en su
fondo, requiere de objetos para devenir sujeto, entendiendo por objeto aquello que me es
propio y domino. Mientras más tecnológicos son esos objetos, más cerca de la humanidad
estarán y por lo tanto del arquetipo del ser, es asi que opera la voluntad de poder que necesita
ampliar eternamente su dominio objetivo estructuralmente insatisfecho para sentirse
humano. La acumulación por la acumulación.
Todos, en mayor o menor medida, formamos parte de este mundo occidentalizado que huye
despavorido ante cualquier señal de animalidad, nadie quiere ser objetivado al ser asociado
con lo inferior.
Pero el civilizado no tolera que el sujeto animalizado por él resigne la búsqueda de humanidad
y acepte su animalidad, ya que de esta manera la relación de poder simbólica propia de la
colonialidad del poder no cumple su cometido, es decir, el animal se domestica cuando
reconoce al domesticador, caso contrario es inmune a su lógica represiva, lo que provoca el
estupor de los conservadores del ‘orden y progreso’ e invalida el esfuerzo de su represión.
Retomando a la consigna, el racismo dentro de la colonialidad del poder, es un elemento clave.
¿Por qué? Porque el racializar es clasificar. Es establecer la diferencia cultural como deficiencia
esencial para legitimar el ejercicio del poder. ¿Y qué es la Cultura? Una pregunta que excede a
este trabajo, lo que sí puedo de forma incipiente esbozar es ¿Cómo opera la cultura? Mediante
dos movimientos surgidos de la imaginación (característica humana especifica por excelencia)
estos son: la represión y la creación.
A partir de allí creo que hay que pensar la relación entre el racismo y la colonialidad del poder.
La oposición naturaleza y cultura, es hermana, de animalidad y humanidad, como de barbarie y
civilización. Entonces, uniendo a estos conceptos hermanos, ¿Cuál es la cultura de la
humanidad civilizada, es decir, de la cúspide de la pirámide occidental? Aquella que niega su
animalidad, y para esto, pone a la creación al servicio de la represión. Esta jerarquía,
potenciada a lo largo del siglo XIX para comprender y explicar su dominación en la animalidad
de las colonias, configuró un culto a la represión de cualquier expresión de animalidad como
característica de superioridad racial. Es así que en el comienzo de la Antropología, el ser
humano moderno, se distancio de su objeto de estudio, disecando fríamente su animalidad y
negando su coteidanidad, como quien mira fotos de la infancia, la civilización humanista,
miraba al salvaje que no había podido desprenderse de su animalidad, que no había podido
aprender a reprimir y reprimirse eficazmente. Es así que la cultura se transforma en una virtud
propia de la civilización represora, mientras que a las culturas negadas por falta de represión
se les atribuye animalidad, nominalmente se los etnifica y se los reduce a resabios milenarios
de costumbres objetivas fotografiables por turistas curiosos por esta animalidad perdida.
Por esto decir que el racismo es la negación de la humanidad, es también negar la
característica intrínseca al sujeto participante de una sociedad, es decir, su cultura. Y es por
esto que concibo a la cara oculta del humanismo como el racismo, y como el elemento
fundamental a transformar para descolonizar las subjetividades. Y creo que la antropología es
la ciencia por excelencia para romper esta imagen humanista interna y global, ya que
problematiza con profundidad y rigor acerca del ser humano holísticamente y la especificidad
de la formación del animal-humano diacrónicamente.
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