¿Cómo se produce el nuevo nacimiento? Domingo 5 de Abril, 2015

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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?
Nacidos de nuevo por medio de la palabra que vive y permanece
1 Pedro 1:13-25
Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y
esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo
sea manifestado;
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como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes
teníais estando en vuestra ignorancia;
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sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros
santos en toda vuestra manera de vivir;
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porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga
según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de
vuestra peregrinación;
sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la
cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como
oro o plata,
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sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin
mancha y sin contaminación,
ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero
manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,
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y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y
le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.
Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad,
mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a
otros entrañablemente, de corazón puro;
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siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible,
por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
Porque:
Toda carne es como hierba,
Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.
La hierba se seca, y la flor se cae;
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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?
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Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la
palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.
¿Cómo Nacemos de Nuevo?
Hemos dedicado cuatro mensajes a estas dos preguntas: ¿Qué es el
Nuevo Nacimiento?, y, ¿Por qué Necesitamos Nacer de Nuevo? Ahora
nos volveremos hacia la tercera pregunta: ¿Cómo Nacemos de Nuevo?,
o, ¿De qué manera nacemos de nuevo? Formulo la pregunta desde la
perspectiva de Dios, y desde nuestra perspectiva ¿Cómo Dios nos hace
nacer de nuevo? ¿Y qué debemos hacer nosotros? ¿Cómo nos regenera
Dios? ¿Cuál es nuestro papel en la regeneración?
Y hoy trataré de responder la primera pregunta: Desde la perspectiva
de Dios, ¿cómo es que nacemos de nuevo? ¿Cómo es que Dios nos
regenera?
¿Cómo Dios nos regenera?
La respuesta es dada en, al menos, tres formas en 1ra de Pedro 1:325:

Primero, el versículo 3 dice que Dios nos hizo nacer de
nuevo “mediante la resurrección de Jesucristo de entre los
muertos”.

Segundo, el versículo 23 dice que Dios nos hizo nacer de
nuevo “mediante la palabra de Dios que vive y permanece”.
O, como dice el versículo 15, Dios nos llamó.

Y tercero, el versículo 18 dice que Dios nos redimió de la
vana manera de vivir heredada de nuestros padres.
Herencia Incorruptible
Antes de observar estas respuestas con más detalle, notemos algo que
estos tres eventos tienen en común en relación con la manera en que
Dios opera el nuevo nacimiento. En las tres obras de Dios hay una
referencia a la cualidad de ser imperecederos. Versículos 3-4:
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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien
según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una
esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre
los muertos, 4 para obtener una herencia incorruptible,
inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos
para vosotros”. La idea es que Dios no solo quiere que tengamos vida
con el nuevo nacimiento, sino vida eterna. Versículo 3: “nos ha hecho
nacer de nuevo a una esperanza viva”. El énfasis cae en la esperanza
de nuestra nueva vida que no morirá, en una herencia incorruptible.
Ese es el énfasis. Nuestra nueva vida en el nuevo nacimiento, es para
siempre. Nunca moriremos.
Valor Imperecedero
Vea, entonces, el mismo énfasis en los versículos 18-19: “…sabiendo
que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir
heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro
o plata, 19 sino con sangre preciosa, como de un cordero sin
tacha y sin mancha, la sangre de Cristo”. La sangre de Cristo
(versículo 19) es el precio de redención pagado por nuestra vida, y esta
sangre es contrastada con el oro y la plata de menor precio. Y el oro y
la plata son menos valiosos porque son “perecederas”.
La sangre de Cristo es de un valor infinito, y por tanto, su valor nunca
decae. Tiene un valor imperecedero. Así es como somos rescatados.
Este es el precio de la nueva vida que recibimos en el nuevo
nacimiento. Y Jesús lo pagó por nosotros.
Simiente Incorruptible
Entonces, en tercer lugar, vea en el versículo 23 el mismo énfasis en
la incorruptibilidad o cualidad de ser imperecedero: “Pues habéis
nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una
que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que
vive y permanece”.
Luego, Pedro cita a Isaías 40:6-8 en los versículos 24-25: “24 Porque:
Toda carne es como hierba,
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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?
Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.
La hierba se seca, y la flor se cae;
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Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la
palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”.
Es la misma idea que se abordó en el verso 3 en relación a la
resurrección y a la redención en el verso 18: La simiente que viene por
medio de la Palabra de Dios es incorruptible, y por tanto, la vida que
genera y sustenta, es imperecedera.
La Vida Imperecedera del Nuevo Nacimiento
Ahora tenemos un resumen general de los aspectos que Pedro enfatiza
en el nuevo nacimiento. Nacemos de nuevo a una esperanza vida. En
otras palabras, la vida que Dios crea en el nuevo nacimiento, es vida
eterna, vida imperecedera. La nueva naturaleza que es creada en el
nuevo nacimiento, no puede morir. Permanece para siempre. Este es
el énfasis de Pedro acerca del nuevo nacimiento. En el nuevo
nacimiento surge una vida que nunca morirá. Creo que Pedro hace este
énfasis porque el contexto general de su carta es el sufrimiento. No
debemos sentirnos intimidados por el sufrimiento. Aun si el sufrimiento
afecta a nuestra vida física, no podrá afectar la vida que tenemos por
el nuevo nacimiento, es incorruptible.
Veamos, solo una vez más, cada una de estas tres obras de Dios. Es
hora de ver cómo cada obra es una manera en que Dios produce el
nuevo nacimiento. Tomemos una a la vez y pongámosla en el orden en
que ocurren: 1) Dios nos redimió por la sangre de Jesús, 2) Dios
resucitó a Jesús de entre los muertos, 3) Dios nos llamó.
1) Dios nos redimió por la sangre de Jesús
Versículos 18-19: “no fuisteis redimidos de vuestra vana manera
de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas
como oro o plata, 19 sino con sangre preciosa, como de un
cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo”. La idea, con
relación al nuevo nacimiento, es que la nueva vida eterna no es posible
para los pecadores esclavizados sin que alguien les haya pagado el
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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?
rescate. El texto implica que antes, todos estábamos atados o cautivos
en pensamientos, emociones y acciones que nos iban a destruir.
Estábamos bajo la ira de Dios, quien nos había entregado a estos
caminos de vanidad (Romanos 1:21, 24, 26, 28). Si no pudiéramos ser
rescatados, la esclavitud a estos caminos de pecado nos hubiera
destruido. Dios pagó su redención o rescate al enviar a Cristo para que
llevara su propia ira (Romanos 8:3; Gálatas 3:13).
Este es el sólido fundamento de nuestro nuevo nacimiento. Jesús dijo
en Marcos 10:45: “Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser
servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.
Por esta razón ocurrió el evento histórico de la encarnación. El Hijo del
Hombre vino “para dar su vida en rescate por muchos”. Tenía que
ocurrir la encarnación para que fuera la base de cada nuevo
nacimiento. Y como el nuevo nacimiento no solo es la dádiva de nueva
vida, también es la dádiva de vida eterna, el precio de redención debía
ser incorruptible –no como el oro o la plata. La sangre de Cristo es
infinitamente valiosa y, por tanto, nunca podrá perder su poder
redentor. La vida que obtiene, permanece para siempre.
2) Dios levantó a Jesús de entre los muertos
El segundo evento objetivo e histórico que debió suceder para que
naciéramos de nuevo con vida eterna, fue la resurrección de Jesús de
entre los muertos. 1ra de Pedro 1:3-4: “Bendito sea el Dios y Padre
de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia,
nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la
resurrección de Jesucristo de entre los muertos, 4 para obtener
una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará,
reservada en los cielos para vosotros”. “nos ha hecho nacer de
nuevo […] mediante la resurrección de Jesucristo de entre los
muertos”. Dios hace que ocurra el nuevo nacimiento, en segundo lugar,
por la resurrección de Jesús de entre los muertos.
El nuevo nacimiento es algo que nos ocurre cuando el Espíritu Santo
toma nuestros corazones muertos y nos une a Cristo por medio de la
fe y su vida se vuelve nuestra vida. De esta forma, si debemos tener
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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?
nueva vida en unión con Jesús, es lógico que Jesús deba resucitar de
entre los muertos. El nuevo nacimiento ocurre, recuerde, en unión con
el Cristo encarnado, no solo con el Hijo de Dios espiritual. La nueva
vida que obtenemos en el nuevo nacimiento es la vida del Jesús
histórico. Por tanto, si él no se levanta de entre los muertos, no hay
nueva vida que entregar. De modo que Dios hace que ocurra el nuevo
nacimiento, en segundo lugar, por medio de la resurrección de Jesús
de entre los muertos.
3) Dios nos llamó
Ahora, la tercera forma en que Dios hace que nazcamos de nuevo, es
llamándonos. Verso 14-15: “Como hijos obedientes, no os
conforméis
a
los
deseos
que
antes
teníais
en
vuestra
ignorancia, 15 sino que así como aquel que os llamó es santo,
así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de
vivir”. Pedro nos exhorta a vivir diferente porque algo nos ocurrió en
el pasado. Verso 15: “como aquel que os llamó es santo, así también
sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”. Dios nos hace
nacer de nuevo por medio del llamado. Es el llamado interno efectivo
de la Palabra creadora y triunfante de Dios. Es el llamado de Jesús en
la tumba de Lázaro. Él le dice a un hombre muerto “¡Lázaro, ven fuera!”
(Juan 11:43). Y el llamado produce lo que ordena.
El llamado interno de Dios es soberano, creativo, es una voz
indetenible. Crea lo que ordena. Dios no solo habla al oído y a la mente,
habla al corazón. Su llamado interno al corazón abre los ojos del
corazón ciego, y abre los oídos del corazón sordo, y hace que Cristo
luzca como la persona infinitamente valiosa que es. Así, el corazón
podrá abrazar libre y apasionadamente a Cristo como el Tesoro que es.
Esto es lo que Dios hace cuando nos llama en el evangelio (vea 1ra de
Pedro 2:9 y 5:10).
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¿Cómo se produce el nuevo nacimiento?
Esta es la tercera forma en que Dios nos hace nacer de nuevo.
Entonces:
1) Nos redimió del pecado y de la ira por medio de la sangre de Cristo
y pagó la deuda para que los pecadores tuviéramos vida eterna.
2) Resucitó a Jesús de entre los muertos para que la unión con Jesús
produjera una vida eterna que nunca se descomponga.
3) Y nos llamó de las tinieblas a la luz, y de entre los muertos a vida,
por medio del evangelio; y nos dio ojos para ver y oídos para oír. Hizo
que la luz de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo resplandeciera
en nuestros corazones por medio del evangelio. Y creímos y abrazamos
a Cristo como el Tesoro que es.
CONCLUSION
¡Si cada creyente supiera la gloria de lo que le ha sucedido!
¿Sabe lo que Dios ha hecho por ti y en ti? tú fuiste rescatado con la
sangre imperecedera de Cristo. Tú resucitaste con Cristo de entre los
muertos a una esperanza eternamente viva. Tú fuiste llamado de entre
los muertos para vivir como Lázaro, y tú viste a Cristo como el Tesoro
que es. Tú has nacido de nuevo. Y recibiste a Jesús y fuiste salvado.
Quizás, por lo que has visto, la próxima vez que apliques Romanos
8:28 a una dificultad en tu vida, el texto tendrá un nuevo poder: “Y
sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas
cooperan para bien, esto es, para los que son llamados
conforme a su propósito”. Si eres llamado –si has nacido de nuevotodas las cosas cooperarán para tu bien. Todas las cosas. Y si no has
nacido de nuevo, ¡escucha el llamado! Escucha el llamado de Dios en
este evangelio de Cristo y cree. Si recibes a Cristo como quien es, serás
salvado. Amén.
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