crisis de la contabilidad: contexto y dimensiones

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CRISIS DE LA CONTABILIDAD: CONTEXTO Y DIMENSIONES
Marco Antonio Machado Rivera
(Universidad de Antioquia, Colombia-Universidad de los Andes, Venezuela)
1) INTRODUCCIÓN
El concepto de crisis se hace familiar en los tiempos actuales, en el mundo contemporáneo;
hacer mención al significante crisis, refleja inconformidad de los seres humanos frente a
situaciones y estructuras, así como transición hacia una revolución dadas las anomalías graves
que llevan al cambio de paradigma (Kuhn, 1986, p. 176).
En términos generales, una crisis refleja un estado de cosas, caracterizado por las rupturas que
se producen y las fisuras que quedan luego de fricciones y contradicciones existentes entre
poderes y planteamientos provenientes del interés y la necesidad humana.
Este escrito surge en el ámbito de las reflexiones generadas en marco del Doctorado en
Ciencias Contables de la Universidad de los Andes (Mérida, Venezuela) y las inquietudes
suscitadas en desarrollo del proyecto de aula de Modelación contable que desarrolla la
Universidad de Antioquia (Medellín, Colombia).
Se espera con este trabajo, contribuir a las reflexiones que sobre el tema ha aportado la
Comunidad contable internacional y afirmar la voluntad de construir horizontes para hacer de la
Contabilidad una propuesta visionaria que aporte a resolver los entramados problémicos
contemporáneos.
2) CONTEXTO DE LA DISCIPLINA CONTABLE: CRISIS DEL MUNDO REAL
Cuando un sistema o estructura acusa crisis, sus diversos elementos replican la situación de
crisis (con sus manifestaciones y consecuencias) en marco de una lógica de recursividad y
coherencia entre las partes y el todo del cual hacen parte. En esa medida la crisis del sistema,
estructura o todo se explica por la crisis de sus subsistemas y elementos, así como la situación
crítica de los elementos o partes del sistema, estructura o todo es explicada por dicha situación
crítica.
Diversos aspectos se encuentran en crisis a la luz de diversos diagnósticos de la situación
actual del mundo; socialmente se presenta una crisis en el contexto universal ante la ausencia
de valores, las situaciones de hambre, pobreza y otras necesidades básicas insatisfechas; la
realidad económica manifiesta una crisis frente a la senda de la globalización, la escasez de
recursos y alimentos; la educación está diagnosticada en crisis por sus falencias en términos
de pobreza cultural; las organizaciones se enfrentan a situaciones de ineficiencia, imprevisión y
corrupción; las profesiones liberales se encuentran en crisis por su desorientación, en tanto que
las ciencias sociales se encuentran en crisis por sus deficiencias como alternativa de
interpretar el mundo y brindar soluciones a sus problemas.
Las graves consecuencias de la modernidad se confrontan actualmente al decir de Giddens
(pp. 159-160) en aspectos tales como crecimiento del poder totalitario, colapso de los
mecanismos de crecimiento económico, el conflicto nuclear o guerra a gran escala y la
desintegración o desastre ecológico. En relación con las organizaciones que participan en los
mercados, plantea que las “externalidades” que no llegan a tocar o que influencian
adversamente a grupos sociales vulnerables “podrían tener implicaciones sociales explosivas”
(Giddens, p. 160).
Para Dierckxsens (2008, p. 72) la crisis sistémica y la depresión mundial tienen base en una
economía insolidaria al extremo; según este autor “En el mundo actual hay un conflicto enorme
entre la abundancia de artículos de lujo para una clase de consumidores, y la escasez y el
encarecimiento crecientes de los artículos básicos”.
La crisis del mundo actual se relaciona con la ciencia, el caos social, el individualismo y el
materialismo; esta situación podrá ser superada en la medida en que se forme una élite que
venza “todos esos obstáculos” y triunfe sobre “la hostilidad de un medio opuesto a toda
espiritualidad” (Guénon, 2001, p. 142).
El mundo social atraviesa por cambios sorprendentes impulsados por la ciencia y la tecnología;
según Eduardo Vizer (De Moraes, 2007, p. 61) “una característica crítica de nuestros tiempos,
consecuencia en buena medida de la revolución tecnológica, se halla en el temor a los desafíos
de la homogenización de las prácticas y de los discursos de una economía política pagmática y
fundamentalmente utilitarista”. La sociedad se encuentra actualmente en una escalada
consumista que la llevará a la decepción, a los deseos defraudados (Lipovetsky, 2006, p.p. 5253) y la educación, siguiendo a Lipovetsky (2006, 34) representada en la escuela, también
representa un centro de decepción dado que ya no permite las mismas posibilidades de
ascenso social que antes permitía.
Las organizaciones son concebidas como sistemas cerrados, con tareas lineales para realizar y
controlar; un legado de Newton y Descartes es la imagen mecanicista de organización. Según
Morgan (1996, p. 28) “Las formas mecanicistas de la organización han resultado
increíblemente populares, en parte a causa de su eficacia en la realización de numerosas
tareas, pero también por su capacidad de reforzar y sustentar particulares modelos de poder y
control”.
Las profesiones liberales por su parte se debaten entre el mediatismo de las exigencias
organizacionales y la maduración de las labores de reflexión problematizadora y creativa; dicha
situación conlleva un debate entre el predominio del trabajo intelectual o el de las operaciones
manuales, lo cual muchas veces deriva en una riesgosa inclinación por lo manual.
Las ciencias sociales se encuentran en situación de crisis dados los cambios sociales y
económicos que no han sido asumidos por éstas; según Dieterich (2005, p. 47), sustentado en
Soros, Fukuyama, Huntington y la situación del marxismo actual, “la crisis de las ciencias
sociales es generalizada, hecho que se puede demostrar con facilidad en sus diferentes
disciplinas particulares, como son la economía, la filosofía, la sociología, las ciencias políticas,
la antropología, la psicología, la historia …”. La teoría neoclásica con sus modelos en uso,
conlleva una racionalidad económica basada en la maximización de los beneficios sin ninguna
otra consideración; en esta teoría subyace la idea de que la destrucción de la naturaleza no
aparece como pérdida dado que lo que se pierde no tiene valor.
La Contabilidad como conocimiento, disciplina o ciencia (dependiendo del grado de abstracción
que utilicemos para interpretarla y definirla) se vincula al mundo social, al mundo económico, al
de la educación, de las organizaciones, de las profesiones y las disciplinas; como un todo; por
su parte, el sistema mundo real manifiesta en estos aspectos lo material, lo mental y lo
simbólico según lo planteado -con base en Odgen y Popper- por Padrón (2007, p. 3) y es
observado, interpretado y representado desde las teorías, modelos y procesos contables que
componen su corpus cognoscitivo.
3) DOS DIMENSIONES DE LA CRISIS DE LA CONTABILIDAD
Dado que los aspectos del contexto configuran una crisis, sería ingenuo pensar que las
ciencias y disciplinas como la Contabilidad, son inmunes frente a esta situación; igualmente,
sería facilista pensar que la crisis contable es una “caja negra” que no puede ser auscultada
desde una aproximación analítica.
La crisis de las disciplinas se manifiesta en sus dimensiones externa e interna, connotadas,
respectivamente, por sus relaciones con los elementos del contexto en que se desenvuelven y
sus elementos constitutivos. La dimensión externa de la crisis contable consiste en las
concepciones, imaginarios o modelos en uso para interpretar el mundo real, la relaciones de la
Contabilidad con sus usuarios y con otras disciplinas, en tanto que la dimensión interna se
refiere a los elementos básicos constitutivos de la Contabilidad, tales como su objeto, método y
teoría (Machado, 1991, p. 273) el sujeto cognoscente (Comunidad contable) y el lenguaje para
dar cuenta del objeto.
En lo externo se critica la visión de mundo (modelos en uso) que tienen los contables y los
usuarios profesionales del conocimiento contable, una visión mecanicista del mundo y de las
organizaciones, que reduce el mundo a cuentas, que concibe las organizaciones como
sistemas de cuentas que mantienen relaciones entre ellas, olvidando que estas son tan sólo
una representación de sus atributos a la luz de un modelo contable.
Otro elemento crítico externo es la interdisciplina o relación de la Contabilidad con otros corpus
cognoscitivos dado el carácter endógeno que refleja al no recurrir a otros para su desarrollo
teórico; en muchos casos la interdisciplina se relaciona con aspectos profesionales mediáticos
y operacionales de aplicación normativa, de comprensión de una actividad económica, de
tabulación estadística de datos, de habilidades matemáticas de cálculo o de uso de un
programa o paquete computacional.
La relación de la Contabilidad con los usuarios no satisface las necesidades de éstos, pues los
usos de la Contabilidad en la práctica contable se limitan a la confección de informes sintéticos
proforma que responden a requerimientos legales más que a necesidades primarias de la
organización o la sociedad. Es frecuente, escuchar quejas y comentarios críticos emanados de
los usuarios, cuando no el desconocimiento de sus novedades.
La Contabilidad pretende representar ciertos segmentos de la realidad, pero en muchos casos
no la refleja, connotando una situación de “autismo” disciplinal dadas las aplicaciones del
modelo en uso por parte de los practicantes en las organizaciones. Según Robles (2006, p. 3)
“al margen de lo contable, en la vida es difícil encontrar algo que sea verdad o mentira desde
cualquier punto de vista o enfoque. Sin embargo, no hay punto de vista o enfoque con el que
encontrar la verdad en la contabilidad. Todos son mentiras o medias verdades.”
En la dimensión interna, cinco elementos componen el sistema Contabilidad, desde una
perspectiva cognoscitiva; estos son: sujeto, objeto, método, teoría y lenguaje. La misión de
toda disciplina, de su Comunidad científica, es brindar formas comprensivas del mundo (teorías
y modelos) para proponer soluciones a los problemas de la realidad objeto de estudio, a partir
de aplicar un método y representar la realidad mediante un lenguaje. Cuando esta misión no
se alcanza, de seguro que como parte del todo, los elementos que componen el corpus
cognoscitivo presentarán deficiencias, hasta llegar a una revolución que le permita crear
nuevas formas interpretativas (modelos) y de actuación a su comunidad científica.
Una primera manifestación de la crisis contable interna, es su comunidad científica o disciplinal,
que presenta una dualidad entre estudio y aplicación, inclinándose por la aplicación a veces
acrítica, especialmente en países donde existe la Contaduría pública; por su parte, ésta se
debate entre ser realmente liberal o mecánica por los designios de su ejercicio al priorizar en
las operaciones intelectuales o manuales; el nexo entre ciencia (comunidad científica) y
profesión contable (comunidad profesional) se resquebraja por la rutina dogmática.
La crisis del objeto de estudio es la resultante de la ausencia de respuestas interpretativas y
representativas del mundo real; dada la dinámica de las organizaciones, las imágenes
representativas siempre estarán en duda. Si el mundo real se diagnostica en crisis, sería
ingenuo pensar que la Contabilidad no recibe los influjos de esta situación.
El método que se utiliza para observar, interpretar y representar la realidad, se limita
generalmente a cliometría (medición histórica); aunque la Contabilidad ofrece métodos
analíticos y diversas formas interpretativas de la realidad, su demanda profesional es casi nula
dado el enfoque mencionado.
La teoría se encuentra en crisis, pues los modelos en uso que se derivan de algunas como la
contista y patrimonialista han sido cuestionados por sus limitaciones para captar lo macro, lo
cualitativo, lo no monetario y lo inmaterial, por tanto debe “considerar los distintos elementos
del dominio del discurso contable para elaborar modelos referentes a los mismos” (García C.,
2002, p. 221); igualmente, la teoría crítica en uso se orienta a describir más que a transformar
la realidad. De otra parte, La discusión que según Mattessich (2003, b, capítulo 4) enfrenta a
los enfoques positivos y normativos, connotando un cisma en el mundo académico, podría
resolverse asumiendo el camino de la teoría condicional normativa, pero aún no hay posibilidad
de síntesis.
El elemento del lenguaje, se refiere al uso de aspectos semánticos, matemáticos y analógicos
conexos con sus formas de representación. Al respecto, la partida doble convencional acusa
deficiencias y críticas desde hace algunos años; una evidencia de ello es que diversos autores
(Gomberg, Mattessich, Ijiri, etc.) han realizado propuestas alternativas (causal, matricial,
vectorial, etc.) y han hecho críticas a ésta por sus deficiencias. Tal como lo manifiesta García
(1976, p. 3) “todo esto supone la desaparición de la PARTIDA DOBLE como tal y del monopolio
que tenía como herramienta básica en la administración de negocios”.
Desde esta visión sistémica, la Contabilidad está en crisis, que en esencia es la crisis de los
modelos en uso por parte de la comunidad científica y profesional, dado que de los objetos, los
métodos, las teorías en uso y el lenguaje utilizado, para observar, interpretar y representar la
realidad acusan deficiencias que imposibilitan una imagen comprehensiva de las
organizaciones.
4) CONTABILIDAD Y REALIDAD: CRISIS DE REPRESENTACIÓN
El mundo cambia y la contabilidad lo representa para permitir su gestión y control, convertir
información en decisiones y acciones, agregar valor a las organizaciones. Las organizaciones
son concebidas como máquinas con elementos intercambiables, son cuentas que se
ensamblan para confeccionar estados contables; frente a una visión mecánica de mundo se
esgrimen visiones alternativas como las que brinda el sistemismo, la complejidad, cibernética,
etc.
La representación acorde con un enfoque contable científico, se asocia con el punto de vista
cognitivo y desde allí puede ser abordada como un proceso por medio del cual los seres
humanos aprehenden el mundo real y construyen la realidad subjetiva en su proceso de
interacción con ésta. Desde el punto de vista técnico la representación se connota como un
proceso de reconocimiento y agregación en una cuenta, en tanto que desde el comunicacional
adquiere una connotación de mensaje.
La comunidad contable académica ha planteado propuestas alternativas a la partida doble
convencional, las cuales podrían ser denominadas genéricamente, como modelos de
representación contable. Algunas nominaciones son “métodos para reflejar los hechos
contables” (Ballestero, 1975), “métodos de representación contable” (Requena, 1977), “nuevas
concepciones y representaciones (Mallo, 1979)”, “tendencias actuales de la contabilidad”
(Ziaurris, 1987), “tipos de aprehensión de un objeto o realidad” (Rodríguez, 1990), “nuevas
formas de medición y representación contable” (Buitrago, 1992), “modelización contable”
(Peinó, 1993) “Formas de presentación y representación” (Tascón, 1995), “Formas de
representación” (Cañibano, 1997) y “Formas de exponer las mediciones contables” (Mattessich,
2002).
Los autores enunciados no han precisado el término de representación, ni asumido una
reflexión epistemológica para abordar el tema; sus planteamientos se orientan a realizar una
aplicación del concepto a las opciones contables existentes. Sin embargo, superan el
tradicional significado dado a la representación contable como concepto vinculado al registro,
clasificación y agregación contista o como significante exclusivo del enfoque contable
comunicacional.
Representar no es registrar sistemáticamente datos que guardan isomorfismo con la cuenta,
sino la puesta de nuevo “en escena” de una realidad financiera, económica y social cuyos
datos contenidos en unos documentos soporte no son más que su formalización jurídica o
administrativa. Representar el mundo es tarea de las ciencias sociales que sólo puede
cumplirse mediante el reconocimiento de las estructuras y las propiedades emergentes de su
objeto de estudio, aquel que da sentido a su dominio de discurso y campos de aplicación.
En diversos textos que definen el concepto de contabilidad es posible abstraer el objeto de
representación contable, y a partir de éste connotar un puzzle haciendo referencia a la partida
doble convencional, al decir del profesor Moisés García (1996, 82), entre diversos aspectos
conexos: concepción contista de la realidad (conjunto de cuentas), teoría de conjuntos
(operaciones), fundamento contable hacendalista (patrimonio), teoría comunicacional
(contabilidad como sistema de información), teoría administrativa (herramienta para la toma de
decisiones), el apoyo en la economía de los negocios y fundamentos de la teoría neoclásica
(maximización del beneficio, racionalidad económica y alusión al mercado), entre otros. A
partir del análisis de algunos autores (Horngren, Meigs, etc.) es posible evidenciar la tendencia
a mencionar como objetos de representación las “operaciones”, lo “económico” (más
específicamente lo “financiero”), los “negocios” y lo “mercantil”,
La crisis de la contabilidad se plantea en términos de representación para Macintosh y su
grupo, ya que la disciplina contable ha dejado de referirse a realidades o cuestiones con
referentes en el mundo real; por ejemplo, el concepto de ingreso no necesariamente contiene
propiedades emergentes sino que son creadas. Por su parte, Mattessich (2003, a, p.p. 20-27)
propone su modelo capas-cebolla, representando la realidad mediante esta metáfora que
reconoce diversas realidades (fisicoquímica, biológica, psicológica, social y absoluta).
Macintosh (2004, p. 2) desde una visión postmodernista, plantea que la problemática de la
contabilidad es una crisis de representación y que la contabilidad no debe reflejar la realidad
sino construirla; sugiriendo que en los informes contables no se refleja ninguna realidad
económica o renta verdadera sino que se está produciendo el significado, o sea que la realidad
es la representación mental (Mattessich, 2003, a, p. 61) frente a lo cual Mattessich (2003, a, p.
61) cuestiona que “las representaciones conceptuales y visuales llegan a ser alucinaciones, es
decir falsedades; y se pierde el contacto con la realidad. … el esquizofrénico … no puede
distinguir entre realidad y representación mental, los miembros del grupo Macintosh decidieron
libremente no reconocer esta diferencia.”
Dado que los conceptos de representación e interpretación comienzan a ser abordados desde
la teoría contable, es posible propiciar el cambio de paradigma reconociendo crisis al respecto.
No es osado plantear que la crisis actual de la ciencia contable tiene estrecha relación con la
forma que tienen los contables de ver el mundo y la manera como conciben y representan la
realidad de las organizaciones.
CONCLUSIÓN
La Contabilidad como disciplina afronta una situación de crisis connotada por dimensiones
interna y externa en un contexto de crisis del mundo en sus aspectos sociales, económicos,
organizacionales, disciplinales y profesionales.
Los modelos mentales que conllevan el uso de teorías, métodos y lenguajes por parte de la
Comunidad contable y de usuarios profesionales del conocimiento contable, para representar el
mundo de las organizaciones, como objeto de estudio y dominio del discurso contable, es el
aspecto que refleja mayor criticidad en los tiempos actuales. Por tanto, una alternativa de
solución a la crisis es precisar y dar a conocer la realidad objeto, así como evaluar los modelos
que incuban las teorías, métodos y lenguajes en uso, para determinar si posibilitan una
representación fiel de la realidad de las organizaciones. La búsqueda, diseño y creación de
nuevos modelos de interpretación y representación es un camino pródigo para garantizar la
función social de la ciencia contable.
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