Comunicado de prensa de la Corte Constitucional

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REPUBLICA DE COLOMBIA
CORTE CONSTITUCIONAL
Presidencia
COMUNICADO DE PRENSA
La Corte Constitucional, en la Sala Plena celebrada el día 19 de noviembre de 2003, adoptó las
siguientes decisiones:
1.
EXPEDIENTE D-4587
Magistrado Ponente: Dr. Alvaro Tafur Galvis
1.1.
Norma revisada
C-1089 de 2003
Se demandó la inconstitucionalidad del artículo 3, parcial, de la Ley 797 de 2003 (Reforma algunas
disposiciones del Sistema General de Pensiones y adopta disposiciones sobre los regímenes
pensionales exceptuados y especiales).
La norma acusada hace referencia a quienes tienen la calidad de afiliados al Sistema General de
Pensiones, en forma obligatoria: “Las personas naturales que presten directamente servicios al
Estado o a las entidades o empresas del sector privado, bajo la modalidad de contratos de prestación
de servicios, o cualquier otra modalidad de servicios que adopten, los trabajadores independientes”.
De igual manera, se demandan los literales que hacen alusión a los principios que se aplicaran en el
caso de los trabajadores independientes, veamos: “a) El ingreso base de cotización no podrá ser
inferior al salario mínimo y deberá guardar correspondencia con los ingresos efectivamente
percibidos por el afiliado. De tal manera que aquellos que posean capacidad económica suficiente,
efectúen los aportes de solidaridad previstos en esta ley. b) Podrán efectuarse pagos anticipados de
aportes. c) El Gobierno Nacional establecerá un sistema de descuento directo de aportes para
permitir el pago directo de los mismos. d) Las administradoras no podrán negar la afiliación de los
trabajadores independientes ni exigir requisitos distintos a los expresamente previstos por las
normas que las rigen. e) Los aportes podrán ser realizados por terceros a favor del afiliado sin que
tal hecho implique por sí solo la existencia de una relación laboral. f) Para verificar los aportes,
podrán efectuarse cruces con la información de las autoridades tributarias y, así mismo, solicitarse
otras informaciones reservadas, pero en todo caso dicha información no podrá utilizarse para otros
fines.”
1.2.
Decisión
La Corte resolvió que son exequibles por los cargos formulados, los apartes acusados del primer
inciso y del parágrafo 1 del numeral 1 del artículo 15 de la Ley 100 de 1993, tal como quedó
modificada por el artículo 3 de la Ley 797 de 2003, “Por la cual se reforman algunas disposiciones del
Sistema General de Pensiones previsto en la Ley 100 de 1993 y se adoptan disposiciones sobre los
regímenes pensionales exceptuados y especiales”, en el entendido que las expresiones “El ingreso
base de cotización no podrá ser inferior al salario mínimo y deberá guardar correspondencia con los
ingresos efectivamente percibidos por el afiliado” contenidas en el literal a) del referido parágrafo,
presuponen la existencia de un ingreso efectivo por parte del trabajador independiente para hacer
obligatoria su cotización.
1.3. Razones de la decisión
Los motivos principales por la cual la Corte señaló que la norma parcialmente acusada resulta
exequible atendieron a que el legislador tiene una amplia potestad de configuración normativa para
determinar los elementos estructurales del sistema de seguridad social y particularmente para dar
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contenido a los principios de eficiencia, universalidad y solidaridad. En tal virtud la afiliación al
régimen de pensiones se hace obligatoria para todos los trabajadores dependientes e
independientes. Unos y otros trabajadores, dependientes e independientes así como las personas
que presten directamente servicios al Estado o a las entidades o empresas del sector privado, bajo la
forma de contrato de prestación de servicios, o cualquier otra modalidad de servicios que adopten,
están llamados a contribuir en los términos que determine la ley a la sostenibilidad del sistema de
seguridad social, de la misma manera que a recibir los beneficios que de él se desprende en función
de los aportes que a él hagan, sin perjuicio de las contribuciones que establezca la ley para asegurar
el cumplimiento del deber de solidaridad con los más desfavorecidos. La Corte recordó que los
aportes al sistema de seguridad social en pensiones son recursos parafiscales que en ningún caso
entran a formar parte del patrimonio de la Nación ni de las entidades administradoras y su
destinación debe ser la que expresamente ha señalado la ley, esto es, el cubrimiento de los riesgos
de vejez, invalidez y muerte. Por último, la Corte señaló que procede la declaración de exequibilidad
de los apartes acusados en el entendido que las expresiones “El ingreso base de cotización no podrá
ser inferior al salario mínimo y deberá guardar correspondencia con los ingresos efectivamente
percibidos por el afiliado” contenidas en el literal a) del parágrafo, presuponen la existencia de un
ingreso efectivo por parte del trabajador independiente para hacer obligatoria su cotización. Así la
declaración que haga un trabajador independiente de no haber recibido ningún ingreso, ha de
presumirse cierta, sin perjuicio de la posibilidad que tiene el Estado de verificar que ello sea así y de
poner en marcha todos los mecanismos administrativos y judiciales en su poder para sancionar a
quienes pretendan sustraerse a sus obligaciones con el sistema de seguridad social en pensiones.
2.
EXPEDIENTE D-4626
Magistrado Ponente: Dra. Clara Inés Vargas Hernández
2.1
Norma revisada
C-1090 de 2003
Se demandó la inconstitucionalidad del artículo 132, parcial, de la Ley 769 de 2002 (Código Nacional
de Tránsito y Terrestre).
La norma acusada hace referencia al fumador en los siguientes términos: “El pasajero que sea
sorprendido fumando en un vehículo de servicio público, será obligado a abandonar el automotor y
deberá asistir a un curso de seguridad vial. El conductor de servicio público de transporte de
pasajeros que sea sorprendido fumando mientras conduce se hará acreedor a una sanción de 10
salarios mínimos legales diarios vigentes”.
2.2.
Decisión
La Corte resolvió que resulta exequible el primer inciso del artículo 132 de la Ley 769 de 2002, por
los cargos planteados en la demanda.
De igual manera, dispuso que es exequible el parágrafo del artículo 132 de la Ley 769 de 2002, por
los cargos planteados en la demanda, salvo la expresión “servicio público de transporte de
pasajeros”, que es declarada inexequible.
2.3.
Razones de la decisión
Los fundamentos principales por la cual la Corte señaló que la norma parcialmente acusada resulta
ajustada a la Constitución obedecieron a que las sanciones que el nuevo Código Nacional de Tránsito
Terrestre impone al pasajero y conductor de un vehículo que sea sorprendido fumando, persiguen la
consecución de unos objetivos constitucionalmente válidos como es crear las condiciones de
seguridad necesarias para la garantía de los derechos a la vida, integridad física y salud de las
personas. De otra parte, establecida por la Corte la constitucionalidad de las diversas sanciones al
resultar razonables y proporcionales, indicó, en cuanto a la exclusión de sanciones a los pasajeros de
vehículos particulares, que la regulación del transporte privado se encamina a establecer unos límites
razonables al ejercicio de la libertad de locomoción, con el propósito de mantener unas condiciones
esenciales de vida en comunidad. No obstante, el legislador no puede establecer restricciones a esa
libertad, sino en los casos en que la misma afecte derechos de terceros o el interés general, lo cual
no sucede en el caso de un pasajero que se moviliza en un vehículo particular. Sin duda, una
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restricción de esa naturaleza invadiría la órbita de libertad individual. Respecto de la exclusión de
sanciones a los conductores de vehículos particulares se señaló que en términos de seguridad vial, el
mismo nivel de riesgo genera quien fuma y conduce, por ejemplo, un taxi, que un vehículo
particular. De allí que el establecimiento de un tratamiento diferente entre el conductor de un
vehículo de servicio público y un particular constituye una flagrante violación al principio de igualdad
al no existir una razonabilidad para la distinción.
2.4. Salvamento de voto del magistrado RODRIGO ESCOBAR GIL por cuanto consideró, entre
otros aspectos, que con la inexequibilidad parcial de la norma se estaría ampliando el campo de
acción lo cual viene a traducirse en una sentencia aditiva que no resulta procedente por cuanto no se
puede extender la punibilidad en materia penal, desconociendo además el principio de reserva de
ley.
3.
EXPEDIENTE D-4565
Magistrado ponente: Dr. Manuel José Cepeda Espinosa
3.1.
Norma revisada
C-1091 de 2003
Se demandó la inconstitucionalidad del artículo 39, parcial, de la Ley 794 de 2003, por el cual se
modifica el artículo 386 del Código de Procedimiento Civil.
A continuación se transcribe la norma acusada:
“Procedencia del trámite. Las sentencias de primera instancia adversas a la Nación, los
departamentos, los distritos especiales y los municipios, deben consultarse con el superior siempre
que no sean apeladas por sus representantes o apoderados. Con la misma salvedad deben
consultarse las sentencias que decreten la interdicción y las que fueren adversas a quien estuvo
representado por curador ad lítem, excepto en los procesos ejecutivos.”
3.2.
Decisión
La Corte declaró exequible la expresión “excepto en los procesos ejecutivos” contenida en el
artículo 39 de la Ley 794 de 2003.
3.3.
Razones de la decisión
Luego de determinar que el problema jurídico radica en establecer si se desconocen los derechos
constitucionales al debido proceso, a la defensa y a la igualdad, al exceptuar la norma acusada
únicamente en los procesos ejecutivos el grado jurisdiccional de consulta de las sentencias adversas
a quien estaba representado por curador ad litem, la Corte señaló que los procesos ejecutivos parten
de la existencia de una obligación clara, expresa y exigible. No se trata de debates judiciales en los
que las partes defienden la existencia o no de un derecho, en los que no se sabe si la parte acusada
tiene o no la obligación que el demandante alega; se trata de procesos en los que la parte
demandante aporta un título que presta mérito ejecutivo y que ofrece una certeza al debate judicial.
De otra parte, la Corte indicó que la diferencia de trato introducida por el artículo demandado no
desconoce el principio de igualdad por cuanto establece una diferencia de trato objetiva y razonable.
Es una norma que i) se funda en un criterio constitucionalmente admisible, ii) con el propósito de
alcanzar un fin legítimo, iii) mediante un medio que no está prohibido y iv) que es adecuado para
alcanzar el fin propuesto. El criterio con base en el cual el legislador introduce la distinción es el del
tipo de proceso. Una cosa es el proceso ejecutivo en el cual se cuenta con la certeza de la existencia
de una obligación clara, expresa y exigible y otra un proceso declarativo en el que el resultado del
mismo será la certidumbre acerca de la existencia o no del derecho.
4.
EXPEDIENTE D-4489
Magistrado ponente: Dr. Alvaro Tafur Galvis
4.1.
Norma revisada
C-1092 de 2003
4
Se demandó la inconstitucionalidad del numeral 2 y el parágrafo del artículo 2, el numeral 3 del
artículo 3 y el inciso 1 del artículo 5 del Acto Legislativo No. 03 de 2002 (Reforma la Constitución
Nacional).
Las expresiones demandadas de los artículos acusados hacen referencia a que la Fiscalía General de
la Nación en ejercicio de sus funciones deberá “Adelantar registros, allanamientos, incautaciones e
interceptaciones de comunicaciones. En estos eventos el juez que ejerza las funciones de control de
garantías efectuará el control posterior respectivo, a más tardar dentro de las 36 horas siguientes, al
solo efecto de determinar su validez”. El parágrafo señala “La Procuraduría General continuará
cumpliendo en el nuevo sistema de indagación, investigación y juzgamiento penal, las funciones
contempladas en el artículo 277 de la Constitución Nacional”.
Son funciones especiales del Fiscal General de la Nación el “Asumir directamente las investigaciones
y procesos, cualquiera que sea el estado en que se encuentren, lo mismo que asignar y desplazar
libremente a sus servidores en las investigaciones y procesos. Igualmente, en virtud de los principios
de unidad de gestión y de jerarquía, determinar el criterio y la posición que la Fiscalía deba asumir,
sin perjuicio de la autonomía de los fiscales delegados en los términos y condiciones fijados por la
ley”.
La última disposición hace alusión a la vigencia, que señala: “El presente Acto Legislativo rige a partir
de su aprobación, pero se aplicará de acuerdo con la gradualidad que determine la ley y únicamente
a los delitos cometidos con posterioridad a la vigencia que en ella se establezca. La aplicación del
nuevo sistema se iniciará en los distritos judiciales a partir del 1° de enero de 2005 de manera
gradual y sucesiva. El nuevo sistema deberá entrar en plena vigencia a más tardar el 31 de diciembre
del 2008”.
4.2.
Decisión
Primero. Para la Corte resulta inexequible la expresión “al solo efecto de determinar su validez”
contenida en el numeral 2 del artículo 250 de la Constitución Política –artículo 2 del Acto Legislativo
03 de 2002-.
Segundo. De igual manera se dispuso estarse a lo resuelto en la Sentencia C-966 de 2003
mediante la cual se declaró la exequibilidad del parágrafo del artículo 250 de la Constitución Política
–artículo 2 del Acto Legislativo 03 de 2002-.
Tercero. Declarar exequible el numeral 3 del artículo 251 de la Constitución Política, por el cargo
analizado en la parte motiva de esta providencia –artículo 3 del Acto Legislativo 03 de 2002-.
Cuarto. Declarar exequible el artículo 5 transitorio del Acto Legislativo 03 de 2002, por el cargo
analizado en la parte motiva de esta providencia.
4.3.
Razones de la decisión
La Corte indicó que el análisis de los cargos se sujetó a si las expresiones acusadas del Acto
Legislativo No. 03 de 2002, fueron aprobadas irregularmente porque no cumplieron con los ocho
debates requeridos por el artículo 375 de la Constitución y modificaron la esencia de la iniciativa y de
los textos aprobados en la primera vuelta o periodo legislativo desconociendo lo dispuesto por el
artículo 226 de la Ley 5 de 1992.
En relación con el parágrafo del artículo 2 del Acto Legislativo 3 de 2002 que modifica el artículo 250
constitucional, la Corte indicó que existiendo identidad entre la norma acusada y el cargo examinado
en la Sentencia C-966 de 2003, con la norma y el cargo planteado en esta oportunidad, habrá de
estarse a lo resuelto en la citada providencia, por haberse presentado el fenómeno de la cosa
juzgada constitucional.
Respecto de la acusación contra el numeral 2 del artículo 250 constitucional, en cuanto a establecer
en qué medida la adición de la expresión “al solo efecto de determinar su validez” representa una
modificación esencial del texto aprobado en primera vuelta y si en realidad erige una restricción del
control de garantías que no fue discutida inicialmente, consideró la Corte que resulta claro que la
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expresión “validez” es de un valor jurídico incierto en el texto constitucional, como quiera que el
Constituyente derivado no tuvo oportunidad de discutir con amplitud cuales serían los efectos de su
inclusión en la norma bajo examen, permitiendo interpretarla en un sentido restrictivo esencialmente
distinto a como en la primera vuelta se había estructurado la institución jurídica del control de
garantías, constituyendo así una modificación sustancial. De manera que siendo la integralidad del
control de garantías cuestión de la esencia de la institución de acuerdo con la forma en que fuera
estructurada la norma en la primera vuelta o periodo legislativo, la expresión acusada al afectar de
manera directa dicho elemento modifica la identidad de la misma. La expresión censurada representa
una restricción de la forma como desde el inicio se configuró dicho control. El aparte añadido erigió
una restricción no discutida en debida forma, de lo que de acuerdo con la jurisprudencia de la propia
Corte debe ser el control jurisdiccional sobre las diligencias ordenadas por la Fiscalía General de la
Nación en la etapa de instrucción en las que se comprometan derechos fundamentales de los
individuos expuestos a ellas.
En cuanto al numeral 3 del artículo 251 constitucional, las expresiones acusadas son el resultado de
la consideración y amplio debate de los extremos conceptuales expuestos en el trámite del Acto
Legislativo en torno del principio de jerarquía y unidad de gestión y no una modificación sustancial
de la institución jurídica aprobada en la primera vuelta o periodo. En los debates siempre tuvo de
presente el tema del principio de la jerarquía y su alcance o límite que lo constituyó la autonomía en
el ejercicio de la función judicial. Para la Corte la autonomía constituyó una precisión al tema de la
jerarquía que no constituyó un cambio sustancial.
Y en relación con el artículo 5 transitorio, en lo que respecta con la expresión añadida conforme a la
cual el Acto Legislativo se aplicará de acuerdo con la gradualidad que determine la ley “y únicamente
a los delitos cometidos con posterioridad a la vigencia que en ella se establezca”, es evidente que
corresponde a una precisión inherente al tema de la vigencia o aplicación de la reforma y en modo
alguno extraña a éste. Del mismo modo lo es la ampliación del plazo para que la reforma entrara en
plena vigencia, respecto de lo cual no le corresponde a esta Corporación evaluar si las
consideraciones sobre la conveniencia y los cálculos temporales que se hicieron respaldan o no dicha
decisión.
4.4. Respecto del numeral primero, se presentó aclaración de voto del magistrado JAIME ARAUJO
RENTERIA. En cuanto al numeral tercero se presentó salvamento de voto del magistrado JAIME
ARAUJO RENTERIA y aclaración de voto de los magistrados RODRIGO ESCOBAR GIL Y EDUARDO
MONTEALEGRE LYNETT.
5.
EXPEDIENTE D-4715
Magistrado Ponente: Dr. Alfredo Beltrán Sierra
5.1.
Norma revisada
C-1093 de 2003
Se demandó la inconstitucionalidad del artículo 27, literal b) de la Ley 30 de 1992 (Organiza el
servició público de la educación superior).
La disposición acusada hace mención a que los exámenes de Estado son pruebas académicas de
carácter oficial que tienen por objeto, entre otros aspectos, “verificar conocimientos y destrezas para
la expedición de títulos a los egresados de programas cuya aprobación no esté vigente”.
5.2.
Decisión
La Corte declaró exequible el literal b) del artículo 27 de la Ley 30 de 1992, en el entendido que los
exámenes de Estado que autoriza esa disposición, no se pueden realizar a estudiantes egresados de
programas académicos no aprobados ni registrados por el Estado.
5.3.
Razones de la decisión
Los motivos principales por la cual la Corte señaló que la norma parcialmente acusada resulta
exequible condicionada atendieron a que no se puede hacer extensiva la situación que contempla el
literal examinado a programas académicos sin aprobación y registro, porque ellos no son
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equiparables a programas académicos sin vigencia, pues como lo afirmó el Ministerio de Educación
Nacional “sin el registro del programa, éstos no existen legalmente” y, por ello, los estudios
realizados y el título que se otorga no tienen validez. No puede el Estado ante esa situación,
pretender convalidar títulos sin haber realizado un seguimiento respecto de la calidad del servicio con
el fin de verificar si se cumple con la finalidad del derecho a la educación, como es el acceso al
conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura, y si los recursos
de esas instituciones de utilidad común se aplicaron debidamente. La Corte consideró que la
interpretación dada al literal acusado, realizada por el Ministerio de Educación, en el sentido de que
los egresados de programas académicos sin aprobación y registro, pueden convalidar dichos
programas mediante exámenes de Estado y recibir los títulos correspondientes, desconoce la
finalidad constitucional del derecho a la educación. De igual manera, la Corte manifestó que este
análisis se circunscribe a la educación formal.
6.
EXPEDIENTE D-4659
Magistrado ponente: Dr. Jaime Córdoba Triviño
6.1.
Normas revisadas
C-1094 de 2003
Se demandó la inconstitucionalidad de los artículos 11, 12, 13, 18 y 19 de la Ley 797 de 2003
(Reforma algunas disposiciones del Sistema General de Pensiones previsto en la Ley 100 de 1993 y
adopta disposiciones sobre los regímenes pensionales exceptuados y especiales).
Las normas acusadas hacen referencia a requisitos para obtener la pensión de invalidez, requisitos
para obtener la pensión de sobrevivientes, beneficiarios de la pensión de sobrevivientes, edad para
acceder a la pensión de vejez y revocatoria de pensiones reconocidas irregularmente.
Específicamente el artículo 12 indica que tendrán derecho a la pensión de sobrevivientes:
“1. Los miembros del grupo familiar del pensionado por vejez o invalidez por riesgo común que
fallezca y, 2. Los miembros del grupo familiar del afiliado al sistema que fallezca, siempre y cuando
éste hubiere cotizado cincuenta semanas dentro de los tres últimos años inmediatamente anteriores
al fallecimiento y se acrediten las siguientes condiciones:
a) Muerte causada por enfermedad: si es mayor de 20 años de edad, haya cotizado el veinticinco
por ciento (25%) del tiempo transcurrido entre el momento en que cumplió veinte años de edad y la
fecha del fallecimiento; b) Muerte causada por accidente: si es mayor de 20 años de edad, haya
cotizado el veinte por ciento (20%) del tiempo transcurrido entre el momento en que cumplió veinte
años de edad y la fecha del fallecimiento. Parágrafo 1°. Cuando un afiliado haya cotizado el número
de semanas mínimo requerido en el régimen de prima en tiempo anterior a su fallecimiento, sin que
haya tramitado o recibido una indemnización sustitutiva de la pensión de vejez o la devolución de
saldos de que trata el artículo 66 de esta ley, los beneficiarios a que se refiere el numeral 2 de este
artículo tendrán derecho a la pensión de sobrevivientes, en los términos de esta ley. El monto de la
pensión para aquellos beneficiarios que a partir de la vigencia de la Ley, cumplan con los requisitos
establecidos en este parág rafo será del 80% del monto que le hubiera correspondido en una
pensión de vejez. Parágrafo 2°. Si la causa del fallecimiento es homicidio, se aplicará lo prescrito
para accidente, y si es suicidio, se aplicará lo prescrito para enfermedad.”.
El artículo 13 señala que son beneficiarios de la pensión de sobrevivientes:
“a) En forma vitalicia, el cónyuge o la compañera o compañero permanente o supérstite, siempre y
cuando dicho beneficiario, a la fecha del fallecimiento del causante, tenga 30 o más años de edad.
En caso de que la pensión de sobrevivencia se cause por muerte del pensionado, el cónyuge o la
compañera o compañero permanente supérstite, deberá acreditar que estuvo haciendo vida marital
con el causante hasta su muerte y haya convivido con el fallecido no menos de cinco (5) años
continuos con anterioridad a su muerte; b) En forma temporal, el cónyuge o la compañera
permanente supérstite, siempre y cuando dicho beneficiario, a la fecha del fallecimiento del
causante, tenga menos de 30 años de edad, y no haya procreado hijos con este. La pensión temporal
se pagará mientras el beneficiario viva y tendrá una duración máxima de 20 años. En este caso, el
beneficiario deberá cotizar al sistema para obtener su propia pensión, con cargo a dicha pensión. Si
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tiene hijos con el causante aplicará el literal a). (…) c) Los hijos menores de 18 años; los hijos mayo
res de 18 años y hasta los 25 años, incapacitados para trabajar por razón de sus estudios y si
dependían económicamente del causante al momento de su muerte, siempre y cuando acrediten
debidamente su condición de estudiantes y cumplan con el mínimo de condiciones académicas que
establezca el Gobierno; y, los hijos inválidos si dependían económicamente del causante, esto es,
que no tienen ingresos adicionales, mientras subsistan las condiciones de invalidez. Para determinar
cuando hay invalidez se aplicará el criterio previsto por el artículo 38 de la Ley 100 de 1993; (…)”.
6.2.
Decisión
La Corte resolvió:
Primero. Estar a lo resuelto a la Sentencia C-1056 de 2003, en relación con los artículos 11 y 18 de
la Ley 797 de 2003.
Segundo. Estar a lo resuelto en la Sentencia C-835 de 2003 en relación con los cargos de
inconstitucionalidad formulados contra el artículo 19 (parcial) de la Ley 797 de 2003.
Tercero. Declarar inexequible el parágrafo 2 del artículo 12 de la Ley 797 de 2003 y exequible, por
los cargos analizados en esta Sentencia, el resto de este artículo, en el entendido que para el caso
del literal a) del numeral 2 será exigible la cotización del veinte por ciento (20%) del tiempo
transcurrido entre el momento en que el afiliado al sistema que fallezca cumplió 20 años de edad y la
fecha de su muerte.
Cuarto. Declarar exequibles, por los cargos analizados en esta Sentencia, las expresiones “tenga 30
o más años de edad” y “no menos de cinco (5) años continuos con anterioridad a su muerte”,
contenidas en el literal a) del artículo 13 de la Ley 797 de 2003.
Quinto. Declarar exequible, por los cargos analizados en esta Sentencia, el literal b) del artículo 13
de la Ley 797 de 2003.
Sexto. Declarar inexequible la expresión “y cumplan con el mínimo de condiciones académicas que
establezca el Gobierno”, contenida en el literal c) del artículo 13 de la Ley 797 de 2003.
6.3.
Razones de la decisión
La Corte señaló que se configura el fenómeno de la cosa juzgada constitucional en relación con los
artículos 11 y 18, atendiendo la Sentencia C-1056 de 2003. De igual manera, se presenta la cosa
juzgada constitucional en relación con el artículo 19, atendiendo la Sentencia C-835 de 2003,
respecto de los cargos formulados.
En relación con el artículo 12 acusado, relativo a los requisitos para obtener la pensión de
sobrevivientes, los actores cuestionan que se consagren exigencias diferentes para comprobar la
fidelidad de la afiliación al sistema general de pensiones, dependiendo de la causa que ocasiona el
fallecimiento del afiliado, esto es, haber cotizado el 25% del tiempo transcurrido entre el momento
en que cumplió 20 años de edad y la fecha del fallecimiento, si la muerte es causad por accidente, o
el 20% por el mismo rango si la muerte es causada por accidente. De igual manera, que se
establezca que se aplicará lo prescrito para accidente si la causa del fallecimiento es homicidio, y que
se aplicará lo prescrito para enfermedad si es suicidio. Al respecto la Corte indicó que, en principio,
las muertes por enfermedad se producen por factores ajenos a la voluntad del afiliado, que
responden a aspectos como aquellos propios de la evolución de la enfermedad, la cobertura y
exclusiones del sistema de seguridad social, el tipo de afiliación, la capacidad económica de la
persona, la ubicación geográfica y la eficacia de las funciones de inspección, vigilancia y control a
cargo del Estado, entre otros. Para la Corte, no hay criterios objetivos que comprueben que la
muerte por enfermedad de un afiliado al sistema general de pensiones deba merecer una exigencia
superior a la fijada para los casos de muerte por accidente, cuando se trata de fijar la “densidad de
cotización” para efectos de la pensión de sobrevivientes. Así mismo, para la Corte carece de
fundamento razonable y suficiente la distinción que el legislador introduce para establecer la
densidad de cotización a partir del suicidio u homicidio como causas de fallecimiento del afiliado. Este
criterio por sí solo, no es suficiente para soportar tal tipo de diferenciación entre los miembros del
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grupo familiar del afiliado en uno y otro caso, máxime si actúan como contrapeso los principios
constitucionales de igualdad y universalidad de la seguridad social. Se vulnera pues el derecho a la
igualdad al exigir esos porcentajes diferentes.
De otra parte, para la Corte los literales a) y b) del artículo 13, no vulneran el derecho a la igualdad
por cuanto los menores de 30 años, sin hijos con el causante, no están en el mismo plano frente a
las personas mayores de esa edad o con hijos procreados con el pensionado fallecido. Menos aún se
vulnera el principio de unidad de materia por cuanto la legislación emitida en aspectos de seguridad
social corresponde a los mandatos incorporados en el artículo 48 de la Constitución y no en el
artículo 42. Tampoco se vulnera el derecho a la seguridad social, pues sus mandatos se ajustan a los
preceptos contemplados en el artículo 48 de la Carta, que reconoce una amplia libertad de
configuración en estas materias. En cambio el literal c), en lo demandado, traspasa con carácter
indefinido al Gobierno funciones que la Carta asigna al legislador, por lo que procede la
inexequibilidad de la expresión “y cumplan con el mínimo de condiciones académicas que establezca
el Gobierno”. Finalmente, en cuanto a la expresión “o la” contenida en el inicio del literal b) del
artículo 13, por no mencionar al compañero permanente supérstite, la Corte indicó que al efectuar
una lectura integral de dicho artículo, concluye que se trata de un error de transcripción, que no
altera el contenido de la norma ni excluye al compañero permanente supérstite de los destinatarios
de la pensión de sobrevivientes.
7.
EXPEDIENTE D-4623
Magistrado ponente: Dr. Margo Gerardo Monroy Cabra
7.1.
Norma revisada
C-1095 de 2003
Se demandó la inconstitucionalidad de los artículos 208 y 209 del Código Penal.
Las normas acusadas hacen referencia a los tipos penales de acceso carnal abusivo con menor de
catorce años y actos sexuales con menor de catorce años.
7.2.
Decisión
La Corte declaró exequibles los artículos 208 y 209 del Código Penal –Ley 599 de 2000-.
7.3.
Razones de la decisión
Para la Corte dado que el contenido material de las disposiciones acusadas y las declaradas
exequibles por esta Corporación es el mismo, y visto que la protección al menor no ha variado, antes
se ha incrementado, bajo el nuevo régimen constitucional de 1991, habrá de disponerse el estar a lo
resuelto en la Sentencia C-146 de 1994 (cosa juzgada material), y, por tanto, declarará exequibles
los artículos acusados.
8.
EXPEDIENTE D-4649
Magistrado ponente: Dr. JAIME ARAUJO RENTERIA
8.1.
Norma revisada
C-1096 de 2003
Se demandó la inconstitucionalidad del artículo 9 de la Ley 793 de 2002 (Deroga la Ley 333 de 1996
y establece las reglas que gobiernan la extinción de dominio).
La norma acusada hace referencia a la protección de los derechos, en los siguientes términos:
“Durante el procedimiento se garantizarán y protegerán los derechos de los afectados, y en particular
los siguientes: 1. Probar el origen legítimo de su patrimonio, y de bienes cuya, titularidad se discute.
2. Probar que los bienes de que se trata no se encuentran en las causales que sustentan la acción de
extinción de dominio. 3. Probar que, respecto de su patrimonio, o de los bienes que específicamente
constituyen el objeto de la acción, se ha producido una sentencia favorable que deba ser reconocida
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como cosa juzgada dentro de un proceso de Extinción de Dominio, por identidad respecto a los
sujetos, al objeto y a la causa del proceso.”
8.2.
Decisión
La Corte dispuso estar a lo resuelto en la Sentencia C-740 de 2003, en la que la Corporación
decidió declarar exequible el artículo 9 de la Ley 793 de 2002.
8.3.
Razones de la decisión
Para el ponente se configuró el fenómeno de la cosa juzgada constitucional atendiendo la Sentencia
C-740 de 2003.
CLARA INES VARGAS HERNANDEZ
Presidenta
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