Texto 2 - Alarcosfilosofia

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—Pues bien, el presente argumento indica que en el alma de cada uno
hay el poder de aprender y el órgano para ello, y que, así como el ojo no
puede volverse hacia la luz y dejar las tinieblas si no gira todo el cuerpo,
del mismo modo hay que volverse desde lo que tiene génesis con toda
el alma, hasta que llegue a ser capaz de soportar la contemplación de
lo que es, y lo más luminoso de lo que es, que es lo que llamamos el Bien.
Platón. La República, libro Vll, 518 c-d.
a) Explique las ideas que aparecen en el texto.
En este texto, Platón habla sobre la capacidad del alma para el
conocimiento a través de la reminiscencia.
Según esta teoría, el alma, al ser inmortal, lo ha conocido todo en su
existencia anterior, por lo que, cuando creemos conocer algo, lo que
realmente ocurre es que el alma recuerda lo que ya sabía.
Aprender es, por lo tanto, recordar. El órgano propio del conocimiento es
la parte racional del alma. El conocimiento no es inmediato, por lo que,
para poder aprehender las Ideas, y entre ellas la Idea suprema del Bien,
se hace necesario recorrer un camino que lleva desde el conocimiento
sensible hasta el inteligible. Solo al final de ese camino podrá
contemplarse esta Idea.
En la República, Platón estableció una correspondencia estricta entre los
distintos niveles y grados de realidad y los distintos niveles de
conocimiento.
Platón distinguió fundamentalmente dos modos de conocimiento:
opinión o doxa y ciencia o episteme. A cada uno de ellos le corresponde
un tipo de realidad, la sensible y la inteligible, respectivamente. El
verdadero conocimiento viene representado por la ciencia (episteme),
dado que es el único conocimiento que versa sobre el Ser y, por lo tanto,
que es infalible. El conocimiento verdadero ha de versar sobre lo
universal, sobre la esencia, sobre aquello que no está sometido a la
fluctuación de la realidad sensible; ha de ser, por lo tanto, conocimiento
de las Ideas.
b) Explique el significado que tienen en Platón los términos o expresiones
siguientes: reminiscencia; mundo inteligible; rey-filósofo.
Reminiscencia:
Es la capacidad del alma humana para recordar conocimientos que esta
posee de forma natural. Esta teoría de la reminiscencia (anamnesis)
aparece en el Menón. El mundo de las Ideas es cognoscible a través de
la facultad de la reminiscencia. Aprender consiste entonces en el
esfuerzo de recordar aquello que el alma ya sabía.
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Mundo inteligible:
El mundo inteligible hace referencia al mundo de las Ideas. Es un mundo
inaccesible para el conocimiento a través de los sentidos, y la única
manera de acceder a él es a través de la ciencia o episteme, el
conocimiento propio de la parte racional del alma. Este conocimiento
siempre es verdadero porque corresponde a la esencia de las cosas. El
mundo inteligible se encuentra estructurado en torno a tres Ideas
fundamentales: la principal es la Idea del Bien, y las secundarias son la de
Justicia y la de Belleza.
La comprensión del mundo inteligible es el verdadero conocimiento,
dado que, como ya se ha dicho, es el único conocimiento que versa
sobre el Ser y, por lo tanto, es el único que es infalible.
Rey-filósofo:
En la organización política ideal de la República de Platón, el rey-filósofo
es aquel que ocupa la cabeza de la sociedad, y que gobierna a los
guerreros y a los artesanos por su sabiduría y su conocimiento del mundo
de las Ideas. El rey-filósofo, al conocer perfectamente las Ideas, es el
único capaz de gobernar con justicia y bondad.
Pertenece al grupo de los gobernantes que, debido a su responsabilidad
y a las elevadas tareas que les encomienda Platón —el buen gobierno y
el consiguiente beneficio de la sociedad—, no tendrán acceso a la
propiedad privada ni a la familia, y deberán velar únicamente por el
buen gobierno de la ciudad.
Como el resto de los miembros del gobierno, el rey filósofo deberá
centrarse en el estudio, a fin de conocer lo necesario para gobernar
adecuadamente, por lo que su vida estará alejada de todas las
comodidades innecesarias para cumplir su función. La virtud propia de
los verdaderos gobernantes es la sabiduría y, por tanto, aquellos en
quienes domine el alma racional han de pertenecer a este grupo social.
c) Relacione las ideas del texto o la filosofía de Platóncon las de otro u
otros autores.
Para Platón, el único tipo de conocimiento verdadero es el que nace del
mundo de las Ideas, que se encuentra regido por tres Ideas principales:
las Ideas de Justicia, Belleza y Bien. Sin embargo, el Bien es superior a las
otras dos, y es la Idea principal sobre la que se sustenta el resto. El Bien,
por lo tanto, es el objeto primordial del conocimiento, como verdad única
que se debe alcanzar para regirnos en el mundo sensible.
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El mundo sensible no es más que un reflejo del mundo de las Ideas pero,
al ser una copia de este, ha perdido gran parte de la esencia que lo
caracteriza. Mientras que el mundo inteligible es perfecto, incorruptible y
eterno, el mundo sensible se caracteriza por el cambio, la imperfección,
la corruptibilidad y la temporalidad.
Por ello, el conocimiento verdadero solo puede pertenecer al mundo de
las Ideas, mientras que lo único que podemos obtener del mundo sensible
es una mera opinión.
Nuestro cuerpo pertenece al mundo sensible, puesto que se encuentra
sujeto a sus características. Sin embargo, hay partes de nuestra alma que
enlazan con el mundo de las Ideas, puesto que son inmortales y por ello
no están sometidas a las leyes de la temporalidad y la corrupción.
El alma se divide, para Platón, en tres partes, que se relacionan con la
cabeza, el corazón y el estómago, respectivamente:
El alma racional es la parte más importante del alma, es con la que
conocemos y la que nos permite llevar una vida de acuerdo con la Idea
del Bien. Es la parte más perfecta del alma y es inmortal.
El alma irascible es donde se encuentran la voluntad y el valor. Esta parte
del alma debe ser gobernada por la parte racional para lograr la
consecución del Bien.
El alma concupiscible o apetitiva es la que se encuentra más cercana al
mundo sensible y trata siempre de encaminar al resto del alma hacia allí
en vez de dejarse guiar hacia el mundo de las Ideas.
En el alma concupiscible conviven las pasiones y los deseos, que deben
ser controlados.
En su camino hacia la contemplación del Bien, el alma racional debe
arrastrar a las otras dos.
En un principio, el alma se encuentra en la oscuridad, sin conocer más
que las sombras del mundo inteligible que constituyen el mundo sensible.
Para lograr el conocimiento del Bien, el alma debe abandonar el mundo
sensible a través de un camino ascendente, al final del cual se encuentra
la Idea de Bien. Una vez conocida, el filósofo tiene la obligación moral de
retornar al mundo sensible para tratar de iluminar a los demás seres
humanos que lo habitan y que se guían por la opinión o doxa, en vez de
por el conocimiento verdadero o episteme.
Este dualismo entre mundo sensible y mundo inteligible, que estableció
Platón, fue un modelo a seguir durante gran parte de la historia de la
filosofía. El cristianismo asimiló dentro de sus doctrinas la existencia de dos
mundos bien diferenciados con características divergentes, y muchos de
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los filósofos modernos aceptaron la separación de dos esferas
completamente opuestas, según el modelo platónico.
La diferenciación entre res extensa y res cogitans de Descartes nos
recuerda claramente al esquema platónico entre los dos mundos, y lo
mismo ocurre —aunque en mucha menor medida— con la filosofía
kantiana.
Sin embargo, a lo largo de la historia, ha habido también numerosos
autores que han tratado de refutar la doctrina platónica de los dos
mundos. El caso más paradigmático es el de Aristóteles, contemporáneo
y discípulo de Platón, que defendió el monismo frente al dualismo de su
maestro. Aristóteles alega que
Platón multiplicó innecesariamente las realidades al separar las esencias
de las cosas, y que se vio en el problema de tener que explicar dos
mundos en vez de uno. Según Aristóteles, las Ideas son transfiguraciones
de las cosas mismas. Para él, las cosas sensibles no participan de las Ideas,
sino que más bien son las Ideas las que participan del mundo sensible.
Para Aristóteles, la primera de las categorías (sentidos o formas de
predicación del ser) es la sustancia (la esencia), es decir, aquello que
responde a la pregunta «¿qué es?». Así, la sustancia es la primera y
principal categoría, porque sin ella no serían posibles las demás formas
de predicación del ser. La sustancia es aquello que posee ser por sí mismo
y que no necesita de otras categorías para ser.
Aristóteles, por tanto, le devuelve al mundo su realidad: las cosas
(sustancias) son lo que realmente existe, y no las Ideas separadas de
Platón. Estas sustancias están compuestas de dos elementos: la materia
(hylé) y la forma (morphé). La forma es la esencia de la cosa, el qué es la
cosa. La materia es aquello que hace presente o determina a la forma.
Por lo tanto, según Aristóteles, sin materia no habría sustancias.
d) Exponga razonadamente su posición personal sobre las ideas que
aparecen en el texto o sobre el pensamiento de Platón.
Platón parte de la división de la realidad en dos mundos antagónicos.
Esta división puede resultar en ciertas ocasiones ficticia, pero se puede
comprender a la luz de la teoría del conocimiento platónica.
Para Platón, existe una realidad cambiante, el mundo sensible, en el que
las cosas se encuentran sometidas a la generación y la corrupción, al
cambio, al movimiento.
Sin embargo, cuando hablamos de las cosas del mundo sensible, lo
hacemos a través de los conceptos, que no son sino categorizaciones
atemporales de los objetos sensibles.
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Las categorizaciones o agrupaciones no hacen referencia a un objeto
concreto, sino que se refieren a una especie o un tipo. Por ejemplo,
cuando hablamos del caballo, no estamos refiriéndonos a un caballo
concreto, de una raza concreta y de un color preciso, sino que estamos
abstrayendo las características típicas de un caballo por encima de su
individualidad.
Las universalizaciones representan lo que Platón toma como prototipo de
las Ideas.
Cuando nosotros sabemos sobre algo, es mediante estas
universalizaciones. La generalización y la abstracción es lo que nos
proporciona el conocimiento.
Por ello, Platón alega que la verdad se encuentra solo en el mundo de
las Ideas. Las Ideas se corresponden con los conceptos que poseemos
sobre los objetos del mundo sensible, y por ello son también eternas,
incorruptibles y perfectas.
El problema que Aristóteles supo ver en la teoría platónica consiste en el
orden de prioridad de ambos mundos. Platón estableció como inicial el
mundo de las Ideas, a través del cual, y mediante la participación, se
generaba el mundo sensible. Al ser primordial el mundo inteligible, se
establecía una metafísica compleja y se afirmaba la verdadera
existencia del mundo de las Ideas. Aristóteles, sin embargo, invirtió el
orden y estableció como original el mundo sensible, a partir del cual y
mediante abstracción surgía el mundo inteligible, pero no como realidad
separada, sino como universalización de este mundo.
Platón, por lo tanto, confundió las abstracciones mentales con una
realidad extramental y configuró un mundo ajeno en el que únicamente
reside el conocimiento. Esta idea ha sido muy importante en el desarrollo
del pensamiento occidental debido a su extensión por parte del
pensamiento cristiano. La escolástica medieval, con su reflexión sobre la
verdad revelada, es una consecuencia del pensamiento platónico y
también la causa de que la ciencia quedara estancada durante gran
parte de la Edad Media.
El modelo que sigue la ciencia actual es el propuesto por Aristóteles, ya
que la ciencia basa su método en la observación y la experimentación
de los procesos sensibles para inducir a partir de ellos conceptos o
generalizaciones que den lugar a leyes abstractas. Con el modelo
platónico resultarían imposibles las ciencias empíricas, y el conocimiento
únicamente podría basarse en la contemplación de las Ideas perfectas.
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