alternativas legales para la edad dorada

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ALTERNATIVAS LEGALES PARA LA EDAD DORADA - REVISADA
Por: Lcda. Rhonda M. Castillo Gammil
19 de septiembre de 2014
Aunque Carlos Gardel en su canción dice que veinte años no es nada, la realidad es otra. Con el pasar del tiempo,
nuestra salud se deteriora, es con menos frecuencia que nos visitan los hijos y nietos, no porque nos quieran menos,
sino que la vida los mantiene ocupados. Las decisiones y acciones que antes eran fáciles, ahora no se completan o
nos requiere demasiado esfuerzo y tiempo. El dinero que antes se conseguía con trabajitos, ya no aparece u otro
administra el chequecito del seguro social.
Desgraciadamente el tiempo puede causar que ya no tengamos capacidad de tomar las decisiones, no podamos
administrar nuestros bienes y persona o que otros “por nuestro bien” comiencen a tomar decisiones por nosotros, y
no necesariamente la que representa a nuestra voluntad o deseo.
Nuestros familiares pueden encontrarse en la encrucijada de que su madre o padre tiene la salud deteriorada y se
pone hostil cuando se le sugiere buscar tratamiento.
La ley provee para que antes que no tengamos capacidad para discernir, tomar aquellas decisiones que permita que
los familiares y amigos estén obligados a cumplir nuestra voluntad. También provee para que a través del estado
pueda intervenirse para la protección de las personas de edad avanzada.
Voy a dividir el tema en dos partes: lo que puede hacer la persona de edad avanzada cuando tiene capacidad para
consentir y lo que pueden hacer terceros al confrontar situaciones de emergencia con personas de edad avanzada.
ALTERNATIVAS DE LA PERSONA DE EDAD AVANZADA CON CAPACIDAD
La Carta de Derechos de las Personas de Edad Avanzada, establecida en la Ley Núm. 121 de 12 de julio de 1986,
en adelante Ley Núm. 121, incluye entre otros, el derecho a vivir libre de presiones, coacciones y manipulaciones
por parte de familiares o personas particulares; libre de interferencia, coacción, discrimen o represalias al ejercer sus
derechos civiles, disfrutar de un ambiente de tranquilidad respeto y dignidad, acceso a programas de servicios
recreativos, deportivos y culturales, escoger con qué pariente desea vivir o el lugar donde desea hacerlo, recibir su
correspondencia y que no sea abierta a menos que usted lo autorice, confidencialidad de sus expedientes médicos,
recibir protección y seguridad física y social contra abusos físicos, emocionales entre otros.
De confrontar la privación de alguno de sus derechos, la Ley Núm. 121 de 12 de julio de 1986, según enmendada,
le provee el mecanismo para que usted u otros en su beneficio, puedan obtener una orden de protección a su favor.
También tiene derecho a otros beneficios como son la reducción en el costo de entrada a actividades artísticas o
deportivas en facilidades gubernamentales, copia libre del pago de derechos en los certificados de matrimonio o
nacimiento, alimentos, etc.
Usted también tiene a su haber derechos cuando están recluidos en un establecimiento de cuido médicohospitalario. Estos derechos se reclaman a través del Tribunal de Primera Instancia la Unidad para investigar y
procesar violaciones de derechos civiles del Departamento de Justicia y la oficial del Fiscal de Distrito del Centro
Judicial más cercano.
El maltrato de una persona de edad avanzada es un delito por lo que se puede obtener orden de protección a los
fines de que ordenen al “maltratante” que desaloje la propiedad aunque sea de éste, cese y desista de hostigar,
intimidar, amenazar, perseguir o de cualquier forma interferir con los derechos de la persona mayor de edad,
prohibir que disponga de sus bienes, si administran el negocio pueden requerir que provean informes financieros
mensuales, pagar pensión, compensación y otros.
1
La penalidad de ser convicto es de no más de 6meses de reclusión y/o multa que no exceda de $5,000.
Mientras la persona de edad avanzada tiene la capacidad de administrar su persona y sus bienes, puede tomar todas
aquellas medidas para la administración sea por una persona designada, al igual que puede establecer su voluntad en
caso de enfermedad grave y después de su fallecimiento.
Si la persona interesa continuar administrando sus bienes sin necesidad de ir personalmente, puede designar un
mandatario a través de un poder. Este poder es válido mientras el mandante se encuentre capacitado. Dicha
designación requiere confianza y medidas de control, a los fines de evitar dilapidación de los bienes. Es importante
recordar que las acciones del mandatario, se consideran ratificadas por el Mandante, ante un tercero inocente.
¿Qué alternativas existen para plasmar la voluntad, para cuando no nos hallemos en nuestro cabal juicio?
Con la Ley Núm. 25 de 18 de enero de 2012, se autorizó el poder duradero, el cual es un mandato por escritura ante
Notario en el cual puede establecer la administración de sus bienes y para cualquier otro asunto, que que contiene
expresamente que efectivo y válido, aun después de que el otorgante sobrevenga una incapacidad o sea declarado
incapaz judicialmente.
En caso de enfermedad grave, la decisión si se nos conecta o no a equipo de soporte de vida puede ser establecida
mediante declaración de voluntad. También se puede establecer nuestra voluntad para después de nuestro
fallecimiento, a través de un testamento.
La Ley 160 de 17 de noviembre de 2001 permite declaración previa de voluntad sobre tratamiento médico en caso
de sufrir una condición de salud terminal o de estado vegetativo persistente.
Esta declaración de voluntad permite al declarante ordenar al médico o la institución de servicios de salud
abstenerse de someterlo a cualquier o determinado tratamiento médico que sólo sirva para prolongar artificialmente
el proceso inminente de su muerte. Permite expresar cualquier otra orden relativa a su cuidado médico, sujeto a la
viabilidad conforme la evaluación profesional de los médicos encargados de su tratamiento. También permite
designar la persona que tomará la decisión.
Esta declaración de voluntad surtirá efecto en aquellos casos en que no pueda expresar su voluntad, siendo
ejecutado una vez se le diagnostique una condición de salud terminal o se encuentra en estado vegetativo. A
diferencia del mandato, el cual cesa con la incapacidad del mandante, esta se activa con la incapacidad de facto.
Puede ser mediante escritura pública o declaración jurada ante notario. También puede hacer la declaración ante el
médico y dos testigos idóneos que no sean herederos ni participen en el cuidado del declarante. Copia del
documento debe ser provista a los médicos y/o institución hospitalaria para que se incluya en el expediente médico.
No autoriza la eutanasia. Ninguna póliza de seguro de vida será anulada, invalidada, o afectada en forma perjudicial
al asegurado por la otorgación o ejecución de la declaración de voluntad.
TESTAMENTOS Y DECLARATORIA DE HEREDEROS
Para establecer la voluntad sucesoral, para después de nuestra muerte, la herramienta más adecuada es el
testamento. La sucesión es la transmisión de los derechos y obligaciones del difunto a sus herederos. De no constar
la voluntad manifestada en un testamento se regirá por lo que dispone la ley.
La legítima es la porción de los bienes que el testador no puede disponer, por reserva legal denominados herederos
forzosos. Estos herederos forzosos son:
1)
los hijos y descendientes
2
2)
los ascendientes
En ausencia de herederos forzosos, heredarán en el siguiente orden:
3) Cónyuge
4)
hermanos en conformidad con el vínculo de parentesco por madre y padre, y de alguno haber
premuerto, en representación de ellos sus hijos
5)
Demás parientes hasta el sexto grado de generación en línea colateral
6)
Estado Libre Asociado de Puerto Rico
El pariente más próximo en grado excluye al más remoto, salvo el derecho a representación. En caso de hermanos,
solo tendrá lugar a favor de los hijos.
La Ley establece la distribución de los bienes después de la muerte como sigue:
1)
2)
La legítima de los hijos y descendientes asciende a 2/3 partes del haber hereditario, del cual una de las
partes puede aplicarse como mejora a los hijos o descendientes.
La legítima de los ascendientes es la mitad del haber hereditario.
El cónyuge viudo tiene derecho a la cuota usufructuaria.
De ser otra la voluntad, se requiere de un testamento para establecer la distribución deseada, los legados que
interesa y para trasmitir cualquier otra instrucción o deseo a nuestro herederos. Esto puede incluir las mejoras en la
porción de la legítima a algunos de los hijos y nietos, los arreglos funerarios, tal como el “muerto parao”, la
distribución de ciertas colecciones a amigos y familiares y hasta mensajes a terceros. Un testamento en el cual se
prive totalmente a unos de los herederos forzosos de su herencia es nulo, aunque se mantiene válido las mandas y
mejoras. En otras palabras, para que sea válido el testamento en cuanto a los herederos forzosos, cada uno tiene que
recibir algún bien. De tocarle menos de lo que le corresponde, el testamento es válido y el heredero puede pedir el
complemento de la legítima.
El testamento es individual y personal. Además, tiene que estar capacitado para otorgarlo. Puede constar por
escritura pública o ser ológrafo (en puño y letra), siempre y cuando cumpla con las formalidades requeridas.
El testamento conocido como testamento abierto o testamento cerrado debe constar por escritura pública. El primero
se hace en presencia de al menos tres testigos. En el cerrado no se revela la última voluntad del testador, por lo que
es sellado y requiere de cinco testigos.
En casos de peligro inminente de muerte o en caso de epidemia, puede el testador otorgar testamento escrito o
verbal, en presencia de 5 ó 3 testigos idóneos, respectivamente. Es ineficaz a los dos meses de que haya salido del
peligro de muerte o cesado la epidemia. De fallecer, es ineficaz si a los tres meses no se acude al Tribunal para
elevarlo a escritura pública.
ALTERNATIVAS PARA LOS FAMILIARES DE LAS PERSONAS DE EDAD AVANZADA
En los casos de que la persona de edad avanzada no pueda administrar su persona o sea víctima de algún tipo de
maltrato, hay varios procesos que pueden ser utilizados de manera expedita.
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En los casos de que la persona de edad avanzada pudiese ser víctima de maltrato, los familiares, vecinos, amigos,
además de las agencias, pueden obtener orden de protección a favor de la persona mayor de edad bajo la Ley 121 de
12 de julio de 1986, según enmendada, que ya discutimos.
Otra alternativa es la Ley de Salud Mental de Puerto Rico de 2000, Ley 408 de 2 de octubre de 2000, el cual
permite que se ordene una evaluación psiquiátrica y de ser necesario se hospitalice la persona. Este proceso da inicio
mediante una petición jurada ante Tribunal. Permite que la persona sea ingresada para evaluación por un término no
mayor de 24 horas y de confirmarse se puede ordenar el Ingreso Involuntario por un periodo hasta de 15 días. Puede
extenderse por un término adicional de 15 días.
TUTELA
En aquellos casos en que la persona no pueda administrar sus bienes o su persona, se requiere una autorización
judicial mediante la asignación de la tutela.
El procedimiento de tutela requiere la solicitud ante el Tribunal de Primera Instancia. El proceso judicial consta de
dos partes: la declaración de incapacidad y el nombramiento de tutor. Requiere que se emplaza al presunto incapaz,
dándole el debido proceso para oponerse. Además del testimonio de él que solicita la tutoría, se requiere la
comparecencia de un profesional de la medicina que pueda testificar pericialmente sobre la condición del presunto
incapaz.
La Ley establece quienes no pueden ser tutores: los convictos por delito que constituya depravación moral, los
sentenciados a privación de libertad, los quebrados, los que tenga pleito o haya tenido pleito con la persona, los que
no residan en Puerto Rico, entre otros.
Solo puede nombrarse un tutor y tiene que inscribirse por orden del Tribunal en el Registro de Tutela. A no ser que
otra cosa disponga el Tribunal, el tutor viene obligado a prestar fianza, para responder por su administración de la
persona y los bienes del tutelado.
El tutor viene obligado a rendir informes anuales en cuanto a los bienes pertenecientes al tutelado y administración
de los mismos. Se le requiere autorización judicial para recluirlo en una institución mental, para enajena y gravar
bienes inmuebles, para retirar de su colocación cualquier capital que produzca intereses, obtener préstamos, para
demandar, y efectuar gastos extraordinarios, entre otros.
El tutor tiene derecho a remuneración de 4% a 10% de las rentas o productos líquidos de los bienes del tutelado.
También responde por la negligencia en la ejecución de su cargo.
La Lcda. Castillo tiene oficina en Cidra, Puerto Rico y para consultas sobre estos temas se puede conseguir al: 787739-6353.
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