World Energy Outlook 2009

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World
Energy
Outlook
RESUMEN EJECUTIVO
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World Energy Outlook
2009
Desde la publicación de WEO-2008, el decrecimiento económico
ha inducido una caída de la utilización de energía, de las emisiones
de CO2 y de las inversiones económicas en el sector energético.
¿ Constituye esta situación una oportunidad para contrarrestar
el cambio climático o podría verse ahogada desde su inicio la
amenaza de cualquier reactivación económica ?
¿Qué compromisos y medidas deberán establecer los negociadores
de la Conferencia de Copenhague si realmente desean detener la
elevación de la temperatura global del planeta? ¿Cuánto costará?
¿Cuánto tendrá que pagar el mundo desarrollado para financiar
la intervención en otras partes del mundo?
¿Qué envergadura tiene la base de recursos gasísticos y cuál es el
patrón de producción tipo de un yacimiento de gas? ¿Qué implica
el auge del gas no convencional en Estados Unidos para el resto del
mundo? ¿Nos dirigimos hacia un excedente mundial de gas? ¿Qué
papel desempeñará el gas en la combinación energética futura?
¿Cómo cambiará la forma en que se fija el precio del gas?
WEO-2009 responde a todas estas preguntas y a muchas más,
con vastos datos, previsiones más detalladas que nunca y
convincentes análisis.
World
Energy
Outlook
RESUMEN EJECUTIVO
Spanish translation
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IEA member countries:
AGENCIA INTERNACIONAL DE LA ENERGÍA
Australia
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) es un organismo autónomo establecido en noviembre
de 1974, dentro del marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE),
con el fin de poner en práctica un programa energético internacional.
Austria
Belgium
La AIE desarrolla un programa integral de cooperación energética entre veintiocho de los treinta países
miembros de la OCDE. Sus objetivos básicos son los siguientes:
Canada
Czech Republic
 Mantener y mejorar los sistemas necesarios para afrontar las perturbaciones del suministro
petrolero.
Denmark
 Promover políticas energéticas racionales, en un contexto global, mediante el establecimiento
de relaciones de cooperación con los países no pertenecientes a la OCDE, con la industria y con
organizaciones internacionales.
 Gestionar un sistema de información permanente sobre el mercado petrolero internacional.
 Mejorar la estructura de la oferta y demanda energética mundial desarrollando fuentes
Finland
France
Germany
alternativas de energía y aumentando la eficiencia del aprovechamiento energético.
Greece
 Promover la colaboración internacional en materia de tecnología energética.
 Facilitar la complementación de políticas medioambientales y energéticas..
Hungary
Ireland
Italy
Japan
Korea (Republic of)
Luxembourg
Netherlands
New Zealand
Norway
Poland
Portugal
Slovak Republic
Spain
Sweden
Switzerland
Turkey
United Kingdom
United States
The European Commission
also participates in
the work of the IEA.
ORGANISATION FOR
ECONOMIC CO-OPERATION
AND DEVELOPMENT
La OCDE es un foro único en el que los gobiernos
de treinta democracias trabajan conjuntamente
para afrontar los desafíos económicos, sociales y
medioambientales de la globalización. La OCDE
lidera asimismo los diversos esfuerzos por entender
la naturaleza de los nuevos acontecimientos y
problemas, y ayudar a los gobiernos a responder
ante los mismos. Entre estos últimos se incluyen
la gobernanza corporativa, la economía de la
información y los retos del envejecimiento de la
población. La Organización constituye un marco
en el que los gobiernos pueden comparar
políticas, buscar respuestas a problemas
comunes, identificar buenas prácticas de
trabajo y coordinar políticas nacionales
e internacionales.
© OECD/IEA, 2009
International Energy Agency (IEA)
9 rue de la Fédération, 75739 Paris Cedex 15, France
Rogamos tenga en cuenta que la presente publicación está
sujeta a restricciones específicas de uso y distribución. Los términos y
condiciones pueden consultarse en la siguiente dirección electrónica:
http://www.iea.org/Textbase/about/copyright.asp
RESUMEN EJECUTIVO
En los últimos doce meses, los mercados de la energía de todo el mundo han sufrido
profundas conmociones, pero los retos que plantea la transformación del sistema
energético mundial permanecen con la misma urgencia y envergadura. La crisis
financiera mundial y la consiguiente recesión han tenido una drástica repercusión en
las perspectivas de los mercados energéticos, en particular, para los próximos años. La
demanda mundial de energía ha caído con la contracción económica y su rapidez en
repuntar dependerá en gran medida de la celeridad con que se recupere la economía
mundial. Ante la amenaza de un desplome económico como consecuencia de la crisis
financiera, los países han reaccionado lanzando, rápida y coordinadamente, estímulos
fiscales y monetarios de una magnitud sin precedentes; en muchos casos, estos
paquetes de estímulo han incluido medidas para promocionar las energías limpias,
con el fin de combatir una amenaza a largo plazo incluso mayor y, en cualquier caso,
igualmente real: la de un catastrófico cambio climático.
La forma en que se afronte este desafío tendrá consecuencias de gran alcance
para los mercados energéticos. Como principal fuente de emisiones de gases de
efecto invernadero, la energía se halla en el centro del problema y es, por ende, parte
esencial de su solución. Ha llegado la hora de actuar: la 15ª Conferencia de las Partes
de las Naciones Unidas dentro del marco de la Convención sobre el Cambio Climático
(Copenhague, diciembre 2009), ofrece una oportunidad decisiva para negociar un
tratado que suceda al Protocolo de Kioto, el cual encamine al mundo por una senda
energética realmente sostenible. El World Energy Outlook 2009 (Perspectivas de la
energía en el mundo, WEO-2009), cuantifica el reto y señala qué se requiere para
superarlo.
La magnitud del desafío energético es enorme, mucho mayor de lo que cabría
pensar, pero puede y debe afrontarse. La recesión, al frenar momentáneamente el
incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero, facilita, en principio, la
misión de transformar el sector energético ofreciendo una oportunidad sin precedente,
aunque relativamente limitada, para actuar en favor de la concentración de la
inversión en tecnologías de baja emisión de carbono. En 2009, las emisiones de dióxido
de carbono (CO2) relacionadas con la energía estarán muy por debajo del que hubiera
sido su nivel de no haberse producido la recesión, pero este ahorro no servirá de nada si
no se alcanza un acuerdo sólido en Copenhague y se deja así que las emisiones retomen
su tendencia al alza.
Aunque incumbirá mayoritariamente a los hogares y las empresas realizar las
debidas inversiones, los Gobiernos poseen la clave para cambiar la composición de
la inversión en el sector energético. Los marcos políticos y normativos que se instauren
en la esfera nacional e internacional determinarán el que las decisiones de inversión y de
consumo se orienten hacia opciones de baja emisión de carbono. En consecuencia, esta
Resumen ejecutivo
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publicación presenta los resultados de dos escenarios: un “Escenario de Referencia”,
que proporciona una imagen de base sobre cómo evolucionarían los mercados mundiales
de la energía si los Gobiernos no introducen ningún cambio en sus políticas y medidas
actuales, y un “Escenario 450”, que describe un mundo en el cual tiene lugar una
actuación política colectiva para limitar a largo plazo la concentración atmosférica de
gases de efecto invernadero a 450 partes por millón de CO2 equivalente (ppm-CO2-eq),
un objetivo que está cosechando un respaldo generalizado en todo el mundo.
La crisis financiera frena temporalmente
el incremento de la utilización de la energía fósil
Por primera vez desde 1981, se prevé que la utilización mundial de energía
disminuya en 2009 como resultado de la crisis financiera y económica, pero, con
las políticas actuales, retomará rápidamente su tendencia al alza a largo plazo en
cuanto se inicie la recuperación económica. En el Escenario de Referencia, se prevé
que la demanda mundial de energía primaria aumente un 1,5% anual entre 2007 y
2030, y pase así de algo más de 12 000 millones de toneladas equivalentes de petróleo
(tep) a 16 800 millones de tep, es decir, un incremento total del 40% en el periodo
considerado. Los países asiáticos en vía de desarrollo serán los principales artífices
de este aumento, seguidos por los de Oriente Medio. Es cierto que el crecimiento
de la demanda previsto es menor que lo avanzado en el WEO-2008, lo que refleja
principalmente el impacto de la crisis en la primera parte del periodo de previsión,
así como de las nuevas medidas públicas adoptadas durante el año transcurrido. En
promedio, la demanda bajará ligeramente entre 2007 y 2010, básicamente como
resultado de su acusada caída en 2009, año para el que los primeros datos apuntan ya
a una disminución de hasta el 2%; la demanda repuntará posteriormente, a un ritmo
medio del 2,5% anual entre 2010 y 2015, ritmo que irá estabilizándose paulatinamente
a partir de 2015, a medida que vayan madurando las economías emergentes y se frene
el crecimiento de la población mundial.
Los combustibles fósiles seguirán siendo las principales fuentes de energía primaria
en el mundo en el Escenario de Referencia y representarán más de tres cuartas
partes del incremento general de la utilización de energía entre 2007 y 2030. En
términos absolutos, la demanda de carbón registrará de lejos el mayor incremento
durante el periodo de previsión, seguido por el gas y el petróleo. Con todo, en 2030, el
petróleo seguirá siendo el combustible mayoritario entre los combustibles primarios,
aunque su proporción disminuirá del 34% actual al 30%. Presumiblemente, la demanda
de petróleo (sin considerar los biocarburantes) aumentará en promedio un 1% anual
durante el periodo considerado y pasará de 85 millones de barriles por día (bpd) en
2008 a 105 millones de bpd en 2030. La totalidad de este aumento provendrá de países
no pertenecientes a la OCDE, ya que la demanda de los países de la OCDE en realidad
caerá. El 97% del crecimiento en la utilización de petróleo será atribuible al sector del
transporte. Habida cuenta de que la producción de petróleo convencional de países
no pertenecientes a la Organización de Países Exportadores de Petróleo alcanzará su
World Energy Outlook 2009
máximo en 2010, la mayor parte de la producción adicional provendrá de los países de
la OPEP, que cuentan con el grueso de los recursos recuperables restantes de petróleo
convencional.
El principal motor de la demanda de carbón y gas será el inexorable crecimiento
de las necesidades energéticas para la generación de electricidad. Se prevé que la
demanda mundial de electricidad crezca un 2,5% anual hasta 2030. Más del 80% de este
crecimiento se registrará en países no pertenecientes a la OCDE. En términos generales,
la capacidad de generación de electricidad adicional ascenderá a 4 800 gigavatios (GW)
en 2030, casi el quíntuplo de la capacidad existente en Estados Unidos, y el mayor
esfuerzo (aproximadamente el 28% del total) se producirá en China. El carbón seguirá
constituyendo el combustible esencial para la producción eléctrica, y su participación
en el “mix” de generación mundial aumentará a razón de tres puntos porcentuales
hasta representar el 44% en 2030. Por su parte, la producción de energía nuclear
aumentará en las principales regiones del mundo, salvo en Europa, pero su cuota en la
generación total disminuirá.
La utilización de las modernas tecnologías de energías renovables no hidráulicas (la
energía eólica, solar, geotérmica, maremotriz y undimotriz y bioenergía), registrará
la mayor tasa de crecimiento en el Escenario de Referencia. La mayor parte de
este crecimiento se producirá en la generación de electricidad, donde la proporción
de las energías renovables no hidráulicas pasará del 2,5% en 2007 al 8,6% en 2030. La
energía eólica experimentará el mayor incremento en términos absolutos, mientras el
consumo de biocarburantes para el transporte crece asimismo de forma sustancial. Por
el contrario, la cuota de la energía hidroeléctrica desciende del 16% al 14%.
La caída de la inversión en energía
acarreará consecuencias de gran alcance
La inversión mundial en energía se ha hundido durante el último año a la vista del
endurecimiento de las condiciones financieras, de la debilidad de la demanda final
de energía y de la disminución de los flujos de caja. Todos estos factores tienen su
origen en la crisis financiera y económica. Las empresas energéticas perforan menos
pozos de petróleo y gas, y recortan el gasto en refinerías, redes de transporte y
centrales eléctricas. Muchos de los proyectos en curso se han ralentizado, y se han
pospuesto o cancelado un cierto número de proyectos planificados. Tanto las empresas
como los hogares gastan menos en nuevos electrodomésticos, equipamiento y vehículos
de mejor calidad en términos de consumo energético, lo que tiene importantes
repercusiones para la eficiencia de la utilización de la energía a largo plazo.
En la industria petrolera, una mayoría de empresas ha anunciado recortes en la
inversión así cómo aplazamientos y cancelaciones de proyectos, principalmente
como resultado de la disminución del flujo de caja. Se calcula que los presupuestos
totales de inversión en exploración y producción de petróleo y gas para 2009 se
han recortado cerca de un 19% con respecto a 2008, una reducción de más de
Resumen ejecutivo
90 000 millones de dólares estadounidenses (USD). Los proyectos en arenas petrolíferas
de Canadá representan la mayor parte de la capacidad petrolera suspendida. Por su
parte, la inversión en el sector eléctrico también se está viendo seriamente afectada
por las dificultades financieras, así como por la debilidad de la demanda, que está
reduciendo la necesidad inmediata de añadir nueva capacidad. A finales de 2008 y
principios de 2009, la inversión en energías renovables cayó proporcionalmente más
que en otros tipos de capacidad productiva; para 2009 en su conjunto, podría llegar a
descender cerca de un 20% y, sin el estímulo aportado por los paquetes fiscales públicos,
la inversión en energías renovables se habría recortado en aproximadamente un 30%.
La caída de la inversión en energía acarreará consecuencias de gran alcance y,
dependiendo de la respuesta gubernamental, éstas pueden ser potencialmente
graves para la seguridad energética, el cambio climático y la pobreza energética.
Todo descenso prolongado en la inversión amenaza con limitar el crecimiento de la
capacidad de oferta a medio plazo, en particular para los proyectos con entrega a largo
plazo, con el consiguiente riesgo de falta de suministro. Esto, a su vez, podría provocar
un nuevo aumento de precios en unos cuantos años, coincidiendo con la probable
reactivación de la demanda, lo que impondría una seria restricción al crecimiento
económico mundial. Estas inquietudes resultan más acuciantes en lo referente al
suministro de petróleo y electricidad. Una escasez en el suministro de los mismos
podría socavar la sostenibilidad de la recuperación económica. Por su parte, el bajo
precio de los combustibles fósiles está restando atractivo a la inversión en tecnologías
de energía limpia (aunque las recientes medidas públicas tendentes a fomentar dicha
inversión, como parte de los paquetes de estímulo económico, están contribuyendo a
contrarrestar este efecto). Por último, los recortes en la inversión en infraestructura
energética también amenazan con impedir el acceso de los hogares pobres a la
electricidad y otras formas de energía moderna.
La crisis financiera ha sembrado dudas sobre la capacidad de movilización de la
inversión requerida para satisfacer las crecientes necesidades energéticas. El
capital requerido para responder a la demanda de energía prevista hasta 2030 en el
Escenario de Referencia es colosal: en total, asciende a 26 billones de USD (en USD
de 2008), lo que equivale a un promedio anual de 1,1 billones (o un 1,4% del Producto
Interior Bruto [PIB] mundial). La industria eléctrica precisará el 53% de esa inversión
total. Más de la mitad de la inversión mundial en energía será necesaria en los países
en desarrollo, donde se prevé que la demanda y la producción crezcan con mayor
celeridad. Dadas las escasas expectativas de poder regresar fácilmente a una etapa de
crédito barato y fácil, la financiación de la inversión en energía será, en la mayoría de
los casos, más difícil y onerosa a medio plazo que antes de la crisis.
Las políticas actuales nos dirigen a una alarmante senda de energía fósil
Continuar por la senda energética actual, sin cambios en las políticas públicas,
implicaría incrementar rápidamente la dependencia de los combustibles fósiles,
World Energy Outlook 2009
con alarmantes consecuencias para el cambio climático y la seguridad energética.
El Escenario de Referencia muestra un aumento rápido y continuo de las emisiones de
CO2 relacionadas con la energía hasta 2030 como resultado del incremento general
de la demanda de energía fósil. Después de pasar de 20,9 gigatoneladas (Gt) en 1990
a 28,8 Gt en 2007, se calcula que las emisiones de CO2 alcanzarán 34,5 Gt en 2020
y 40,2 Gt en 2030, lo que implica un aumento medio del 1,5% anual durante todo el
periodo de previsión. En 2020, las emisiones mundiales serán 1,9 Gt o un 5% menores
que en el Escenario de Referencia de WEO-2008. Tres cuartas partes de esta mejora se
atribuye a la crisis económica y a la consiguiente reducción de la tasa de crecimiento de
la demanda de energías fósiles; el cuarto restante se debe al gasto público de estímulo
para promover la inversión en energía de baja emisión de carbono y otras medidas de
fomento de nuevas formas de energía y de lucha contra el cambio climático. Los datos
iniciales indican que las emisiones de CO2 relacionadas con la energía podrían reducirse
en 2009 (posiblemente cerca de un 3%) aunque se prevé que retomen una trayectoria
al alza a partir de 2010.
La totalidad del incremento previsto en las emisiones de CO2 relacionadas con la
energía hasta 2030 provendrá de los países no pertenecientes a la OCDE. Tres cuartas
partes del incremento de 11 Gt previsto procederán de China (donde el aumento de las
emisiones rozará las 6 Gt), de la India (2 Gt) y de Oriente Medio (1 Gt). Se prevé que
las emisiones de la zona de la OCDE disminuyan ligeramente, debido a una caída en la
demanda de energía (derivada de la crisis, a corto plazo, y de sustanciales mejoras en
la eficiencia energética, a largo plazo) y a una creciente dependencia en la energía
nuclear y las energías renovables (como consecuencia, en gran medida, de las políticas
ya instauradas para mitigar el cambio climático y aumentar la seguridad energética).
En contraste, en los principales países no pertenecientes a la OCDE, las emisiones
aumentarán. Aunque los países no pertenecientes a la OCDE generan en la actualidad
el 52% de las emisiones mundiales anuales de CO2 relacionadas con la energía, sólo son
responsables del 42% de las emisiones mundiales acumuladas desde 1890.
Las anteriores tendencias conducirán a un rápido aumento de la concentración de
gases de efecto invernadero en la atmósfera. La tasa de crecimiento del consumo
de energías fósiles prevista en el Escenario de Referencia conduce inexorablemente
a largo plazo a una concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera
superior a 1 000 ppm CO2 eq. La concentración de CO2 que se desprende del Escenario
de Referencia conllevaría una elevación media de la temperatura mundial de hasta
6º centígrados. Esto provocaría casi con total seguridad un severo cambio climático y
un perjuicio irreparable al planeta.
Las tendencias que refleja el Escenario de Referencia también despiertan
inquietud en materia de seguridad del suministro de energía. Según el Escenario de
Referencia, así como la zona de la OCDE importará menos petróleo en 2030 que en la
actualidad, algunos países no pertenecientes a la Organización, en particular China y
la India, acrecentarán marcadamente sus importaciones. Por otra parte, la mayoría
Resumen ejecutivo
de las regiones importadoras de gas, incluidas Europa y Asia en desarrollo, también
aumentarán sus importaciones netas. Las previsiones del Escenario de Referencia
dejan entrever un nivel cada vez más elevado de gasto en importaciones de energía,
lo que constituirá una pesada carga económica para los importadores. Se prevé que los
precios del petróleo desciendan de 97 USD por barril en 2008 a cerca de 60 USD por
barril en 2009 (aproximadamente el nivel de mediados de 2009), pero que repunten
con la recuperación económica hasta alcanzar 100 USD por barril en 2020 y 115 USD por
barril hacia 2030 (en USD de 2008). En consecuencia, se estima que el grupo formado
por los países de la OCDE gastará de media cerca del 2% de su PIB en importaciones de
petróleo y gas hasta 2030. La carga será incluso superior para la mayoría de los países
importadores no pertenecientes a la OCDE: China sobrepasará a Estados Unidos poco
después de 2025 y se convertirá en el mayor importador mundial de petróleo y gas
(en términos monetarios) mientras el gasto de la India en importaciones de petróleo
y gas superará al de Japón poco después de 2020 y pasará a ser el tercer mayor del
mundo. La creciente concentración de las reservas mundiales restantes de petróleo
y gas convencionales en manos de un pequeño grupo de países, incluidos Rusia y los
países de Oriente Medio ricos en recursos, podría reforzar el poder de mercado de
dichos países y su capacidad para influenciar los precios.
Extender el acceso a la energía moderna a la población pobre del mundo sigue
siendo una cuestión prioritaria. Se calcula que 1 500 millones de personas –más de
la quinta parte de la población mundial– carecen todavía de acceso a la electricidad.
Aproximadamente el 85% de esas personas vive en zonas rurales, principalmente en
el África subsahariana y en Sudasia. En el Escenario de Referencia, el número total
disminuye tan sólo 200 millones para 2030, aunque aumenta en África. Extender el
acceso a la energía moderna es una condición necesaria para el desarrollo humano.
Con las debidas políticas, el acceso universal a la electricidad podría alcanzarse con
una inversión mundial adicional de 35 000 millones anuales de USD (en USD de 2008)
hasta 2030, lo que equivale al 6% de la inversión prevista en el sector eléctrico en
el Escenario de Referencia. El consiguiente incremento de la demanda de energía
primaria y de emisiones de CO2 sería muy modesto.
La limitación a 2º C de la elevación de la temperatura global exige
una revolución en materia de energía de baja emisión de carbono
Aunque es discutible qué nivel de emisiones anuales de CO2 debe considerarse como
sostenible a largo plazo en la esfera energética, se está forjando un consenso en
torno a la necesidad de limitar la elevación de la temperatura global a 2º C. Con
el fin de limitar al 50% la probabilidad de que la elevación de la temperatura media
global supere los 2º C, sería necesario estabilizar la concentración de gases de efecto
invernadero en la atmósfera a un nivel cercano a 450 ppm de CO2-eq. El Escenario 450
muestra cómo puede alcanzarse dicho objetivo mediante una actuación política radical
y coordinada en todas las regiones. En este escenario, las emisiones mundiales de CO2
World Energy Outlook 2009
relacionadas con la energía alcanzarían un máximo de 30,9 Gt justo antes de 2020 para
disminuir a partir de ese punto hasta 26,4 Gt en 2030, es decir, 2,4 Gt por debajo del
nivel de 2007 y 13,8 Gt por debajo del nivel previsto en el Escenario de Referencia.
Esta reducción sería el resultado de una plausible combinación de instrumentos
políticos- principalmente los mercados de emisiones de carbono, los acuerdos
sectoriales, y las políticas y medidas nacionales- diseñados específicamente en función
de sectores o grupos de países específicos. La necesaria reducción de emisiones sólo
podrá conseguirse si se aprovecha plenamente el potencial de mitigación en todos los
sectores y regiones. En este sentido, se supone que los países de la “OCDE+” (grupo que
incluye a los países de la OCDE y a los países de la Unión Europea no pertenecientes a
la Organización) adoptarán compromisos nacionales de reducción de emisiones a partir
de 2013. En cuanto al resto de países, se parte de la base de que instaurarán políticas
y medidas nacionales, y generarán y venderán créditos de emisiones. Después de 2020,
se prevé que los compromisos de reducción se extiendan a Otras Grandes Economías, un
grupo de países que incluye China, Brasil, Rusia, Sudáfrica y países de Oriente Medio.
Aunque la reducción de emisiones de CO2 relacionadas con la energía que exige el
Escenario 450 para 2020 –en sólo una década– en comparación con el Escenario de
Referencia es formidable, la crisis financiera brinda lo que podría ser una ocasión
única para tomar las medidas necesarias en un contexto de transformación del
clima político. A un nivel de 30,7 Gt, las emisiones en 2020, en el Escenario 450,
serían 3,8 Gt inferiores a lo previsto en el Escenario de Referencia. En los países
no pertenecientes a la OCDE, las políticas nacionales actualmente en consideración
junto con los enfoques sectoriales en materia de transporte e industria podrían
dar lugar a una reducción de las emisiones de 1,6 Gt. Pero esta reducción no podrá
lograrse si no existe el debido marco internacional. En este sentido, el desafío para
los negociadores internacionales es hallar instrumentos que proporcionen un adecuado
nivel de incentivos adicionales que garantice la adopción de las medidas necesarias.
Mediante políticas nacionales, China por sí sola podría contribuir con una reducción
de emisiones de 1 Gt en el Escenario 450, lo que situaría a este país a la cabeza de
los esfuerzos mundiales de lucha contra el cambio climático. El resto de la reducción
para 2020 provendría de los países de la OCDE+, mediante la fijación de límites de
emisiones en los sectores eléctrico e industrial, políticas nacionales, y la financiación
de reducciones adicionales en los países no pertenecientes a la OCDE a través del
mercado de emisiones carbono. En 2020, el precio de CO2en la OCDE+ alcanzará 50 USD
por tonelada. La crisis financiera y económica ha ralentizado temporalmente el efecto
de bloqueo de las tecnologías de elevada emisión de carbono. Ante la perspectiva de
un alza en la demanda en los próximos años, resulta esencial establecer un convenio
que ofrezca señales económicas claras para alentar el despliegue de tecnologías de
baja emisión de carbono.
Con un nuevo convenio internacional en materia de política climática, la
transformación rápida y generalizada del modo de producción, transporte y
utilización de energía –en realidad una auténtica revolución en pro de la baja
Resumen ejecutivo
emisión de carbono– podría encaminar al mundo hacia el objetivo de 450 ppm. Es
preciso utilizar la energía de forma más eficiente y reducir el contenido en carbono de
la energía que se consume, recurriendo para ello a fuentes de energía de baja o nula
emisión de CO2. En el Escenario 450, se prevé que la demanda de energía aumente
un 20% entre 2007 y 2030, lo que correspondería a un incremento medio anual del
0,8%, frente al 1,5% del Escenario de Referencia. Una mayor eficiencia energética en
edificios y en la industria reduciría la demanda de electricidad y también, aunque en
menor medida, la de combustibles fósiles. La intensidad media en emisiones de los
nuevos automóviles se reduciría más de la mitad, lo que recortaría las necesidades
de petróleo. La parte proporcional de los combustibles no fósiles en la estructura
energética primaria mundial aumentaría del 19% en 2007 al 32% en 2030, mientras
las emisiones de CO2 por unidad de PIB representarían menos de la mitad de su nivel
en 2007. Sin embargo, a excepción del carbón, la demanda de combustibles en su
conjunto sería mayor en 2030 que en 2007, y los combustibles fósiles seguirían siendo
las fuentes de energía dominantes en 2030.
La eficiencia energética ofrece las mayores
posibilidades para recortar emisiones
La eficiencia en el uso final de la energía es el elemento que contribuye en
mayor medida a la reducción de emisiones de CO2 en 2030, representando más
de la mitad del ahorro total en el Escenario 450, en comparación con el Escenario
de Referencia. Las inversiones en mayor eficiencia energética en edificios, en la
industria o en el transporte tienen periodos de amortización cortos y costes netos de
reducción negativos, ya que el ahorro en el coste del combustible durante toda la vida
útil de los activos de capital compensa a menudo el gasto de inversión adicional que
supone la medida de eficiencia adoptada, incluso una vez descontado el mismo. La
descarbonización del sector eléctrico desempeña asimismo un papel primordial en la
reducción de emisiones. En el Escenario 450, la generación de electricidad da lugar a
más de dos tercios del ahorro (de los cuales, el 40% proviene de una menor demanda
de electricidad). Se opera una gran transformación en la estructura de combustibles y
tecnologías empleados en la generación eléctrica: la producción basada en el carbón
se reduce a la mitad en comparación con el Escenario de Referencia en 2030, mientras
que las energías nuclear y renovables tienen una presencia mucho mayor. Estados
Unidos y China conjuntamente contribuyen a reducir la mitad de las emisiones del
sector eléctrico mundial. La captura y el almacenamiento de CO2 en el sector eléctrico
y la industria representa un 10% del ahorro total de emisiones en 2030 en relación con
el Escenario de Referencia.
La adopción de medidas en materia de transporte con el fin de economizar
combustible, extender la utilización de biocarburantes y promover la incorporación
de nuevas tecnologías en los vehículos –en particular, los vehículos híbridos y
eléctricos– conllevará una importante reducción de la demanda de petróleo. En
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World Energy Outlook 2009
2030, la demanda de petróleo para transporte disminuye 12 millones de bpd, lo que
equivale a más del 70% del ahorro total de petróleo en el Escenario 450. El transporte
por carretera representa la mayor parte del ahorro de petróleo vinculado con el
transporte. Se produce una drástica transformación en las ventas de automóviles: hacia
2030, los motores de combustión interna convencionales constituyen sólo cerca del
40% de las ventas, frente al 90% en el Escenario de Referencia, mientras los híbridos
representan el 30% de las ventas, y los modelos híbridos con modo eléctrico plug-in
y vehículos eléctricos, el resto. La mejora de la eficiencia de las nuevas aeronaves y
el uso de biocarburantes en aviación permiten reducir la demanda de petróleo en 1,6
millones de bpd en 2030.
Nuevos mecanismos de financiación serán esenciales
para lograr un crecimiento con baja emisión de carbono
El Escenario 450 implica 10,5 billones más de inversión en infraestructura energética
y de capital relacionado con la energía a escala mundial respecto del Escenario de
Referencia hasta el final del periodo de previsión. Cerca del 45% del incremento
de la inversión, es decir, 4,7 billones de USD, viene determinada por las necesidades
en transporte. La inversión adicional (que, en este análisis, incluye la adquisición por
parte de los hogares de equipamiento energético) asciende a 2,5 billones de USD en
edificios (incluidos equipamiento y aparatos domésticos y comerciales), 1,7 billones de
USD en centrales eléctricas, 1,1 billones de USD en la industria y 0,4 billones de USD
en la producción de biocarburantes (en su mayor parte, con tecnología de segunda
generación, que se generaliza a partir de 2020). Más de tres cuartas partes de esta
inversión adicional, que, geográficamente, se distribuirá prácticamente a partes
iguales entre los países de la OCDE+ y el resto del mundo, será necesaria durante la
década de los años 2020. La inversión adicional mundial tendrá que alcanzar un nivel
anual de 430 000 millones de USD (0,5% del PIB) en 2020 y de 1,2 billones de USD (1,1%
del PIB) en 2030. La mayor parte de esta inversión deberá provenir del sector privado:
los hogares por sí solos tendrán que soportar cerca del 40% de la inversión adicional en
el Escenario 450, la mayor parte de cuyo gasto extraordinario se dirigirá a la adquisición
de vehículos de baja emisión de carbono. A corto plazo, será determinante para esta
inversión el que los Gobiernos mantengan sus esfuerzos de estímulo.
El coste de la inversión adicional necesaria para encaminarse hacia el objetivo
450 ppm se verá parcialmente compensado por los efectos positivos en la economía,
la salud y en materia de seguridad energética. La factura de energía en el transporte,
edificios y la industria se reducirá cerca de 8,6 billones de USD a escala mundial
en el periodo 2010-2030. El ahorro de combustible en el transporte representará
6,2 billones de USD en el periodo considerado. Las importaciones de petróleo y gas, y
sus consiguientes facturas, en los países de la OCDE y los países asiáticos en desarrollo
serán muy inferiores a las del Escenario de Referencia y menores que en 2008 en los
países de la OCDE. La renta acumulada por exportaciones de petróleo de la OPEP entre
Resumen ejecutivo
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2008 y 2030 será un 16% menor que en el Escenario de Referencia, pero, con todo,
será aún el cuádruplo, en términos reales, de su nivel en los 23 años anteriores. Entre
otras implicaciones, cabe señalar asimismo una notoria reducción de las emisiones de
contaminantes atmosféricos, en especial en China y la India, y, por ende, del coste de
instalación de equipamiento de control de la contaminación.
Existe un acuerdo generalizado sobre el hecho de que los países desarrollados
deben proporcionar un mayor respaldo financiero a los países en desarrollo para
que éstos reduzcan sus emisiones, si bien el grado de respaldo, los mecanismos
para canalizarlo y la distribución de la carga relativa entre los diversos países son
objeto de negociación. Existe un amplio abanico de posibilidades de financiación. Del
Escenario 450, se desprende que los países no pertenecientes a la OCDE necesitarán
197 000 millones de USD de inversión adicional en 2020; sin embargo, la parte que
les corresponda aportar a los países de la OCDE+ está completamente abierta a la
negociación. Existen diversos cauces para canalizar la trasferencia de fondos a los
países en desarrollo. No cabe duda de que el mercado internacional de carbono
desempeñará un papel destacado. Dependiendo de la configuración de este mercado,
la contratación primaria de reducciones de emisiones de CO2 entre los países de la
OCDE+ y otras regiones podría oscilar entre 0,5 Gt y 1,7 Gt en 2020. La hipótesis central
sitúa el precio del CO2 en cerca de 30 USD por tonelada y la contratación primaria
anual en torno a 40 000 millones de USD. El Mecanismo de Desarrollo Limpio actual
necesitaría una extensa reforma para poder hacer frente de forma eficiente y sólida a
un nivel de actividad sustancialmente mayor. Por último, los fondos internacionales de
financiación constituyen asimismo un importante instrumento que podría servir como
medio para incrementar las transferencias económicas a los países en desarrollo.
El gas natural desempeñará un papel
fundamental sea cual sea el panorama político
Con la supuesta reanudación del crecimiento económico mundial a partir de 2010,
se estima que la demanda mundial de gas natural retomará su tendencia al alza
a largo plazo, aunque su ritmo de crecimiento dependerá fundamentalmente
de la firmeza de la actuación en materia de política climática. Las restricciones
que pesan sobre la celeridad con que pueden desplegarse las tecnologías de baja
emisión de carbono y el bajo contenido de carbono del gas en comparación con el
carbón y el petróleo inducirán que la demanda de gas continúe su expansión, incluso
en el Escenario 450. En el Escenario de Referencia, la demanda mundial de gas pasa
de 3,0 billones de metros cúbicos en 2007 a 4,3 billones de metros cúbicos en 2030,
esto es, un incremento medio del 1,5% anual. La proporción de gas en la estructura
del “mix” energético primario mundial aumenta ligeramente, del 20,9% en 2007 al
21,2% en 2030. Más del 80% del incremento en la utilización de gas entre 2007 y 2030
se produce en los países no pertenecientes a la OCDE y, dentro de éstos, los países de
Oriente Medio registran el mayor incremento, aunque la India y China arrojan las tasas
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World Energy Outlook 2009
de aumento más rápido. Se prevé que el sector eléctrico siga siendo el principal motor
de la demanda de gas en todas las regiones.
Las perspectivas a 2015 difieren marcadamente de la imagen a largo plazo. A
pesar de que sólo se cuenta con datos parciales e incipientes para 2008 y principios
de 2009, se prevé que la demanda primaria mundial de gas caiga en 2009 (quizá hasta
un 3%), como resultado de la contracción económica. Partiendo de la hipótesis de que
la economía comenzará su recuperación en 2010, se prevé que la demanda global
repunte, con un incremento medio del 2,5% anual entre 2010 y 2015. Se estima que la
capacidad de suministro crecerá más rápidamente.
En el Escenario 450, la demanda primaria mundial de gas aumenta un 17% entre
2007 y 2030, pero en 2030 es un 17% menor que en el Escenario de Referencia.
La demanda continúa creciendo en la mayoría de las regiones no pertenecientes a la
OCDE hasta 2030, pero en algunas de ellas se produce un declive a partir de 2020. Las
medidas tendentes a alentar el ahorro de energía, mediante la mejora de la eficiencia
en la utilización del gas y el fomento de las tecnologías de baja emisión de carbono,
reducen la demanda de gas. Este efecto contrarresta la mayor competitividad del
gas en relación con el carbón y el petróleo en la generación de electricidad y las
aplicaciones de uso final derivada de los mayores precios del CO2 y de los instrumentos
normativos. Por su parte, la demanda de gas en los países de la OCDE en el Escenario
450 alcanza su punto máximo aproximadamente a mediados del periodo de previsión
y desciende a partir de ahí hasta 2030, ya que los generadores desvían la inversión
principalmente a la producción de energías renovables y de energía nuclear. En Estados
Unidos aumenta la utilización de gas con respecto al Escenario de Referencia en la
última década del período de proyección, debido, en gran parte, a que el gas resulta
más competitivo frente al carbón.
Los recursos gasísticos son muy abundantes,
pero su explotación constituirá todo un desafío
Los recursos mundiales restantes de gas natural son lo suficientemente abundantes
como para hacer frente a cualquier incremento de la demanda hasta 2030 y más
allá de esta fecha, aunque el coste de explotación de nuevos recursos tenderá a
aumentar a largo plazo. A finales de 2008, las reservas mundiales probadas de gas
ascendían a más de 180 billones de metros cúbicos, el equivalente a aproximadamente
60 años de producción al ritmo actual; más de la mitad de esas reservas se concentran
en tan sólo tres países: Rusia, Irán y Qatar. Pero se estima que, a escala mundial, los
recursos recuperables restantes de gas a largo plazo son mucho mayores, con una base
superior a 850 billones de metros cúbicos (incluidas únicamente aquellas categorías de
recursos con una producción comercial demostrada actualmente). Los recursos de gas no
convencional ‑principalmente, metano de capas de carbón, gas compacto (de reservorios
con poca permeabilidad) y gas de lutita‑ conforman cerca del 45% del total. Hasta la
fecha, sólo se han producido (o quemado) 66 billones de metros cúbicos de gas.
Resumen ejecutivo
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Se calcula que cabrá atribuir al conjunto de países no pertenecientes a la OCDE la
práctica totalidad del incremento en la producción mundial de gas natural previsto
entre 2007 y 2030. Oriente Medio registrará el mayor incremento de la producción
(y de las exportaciones) en términos absolutos, ya que esta región cuenta con las
mayores reservas y tiene los menores costes de producción, especialmente cuando
el gas se produce junto con petróleo; Irán y Qatar contribuirán en gran medida al
aumento de la producción en la región. Por su parte, también África, Asia Central (en
particular, Turkmenistán), América Latina y Rusia experimentarán una significativa
alza de la producción. Se prevé que el comercio interregional de gas se acreciente
sustancialmente en el periodo de previsión y pase de 677 000 millones de metros
cúbicos en 2007 a cerca de 1,07 billones de metros cúbicos en 2030 según el Escenario
de Referencia y hasta algo más de 900 000 millones de metros cúbicos en el Escenario
450. Las importaciones crecerán en términos de volumen en los países de la OCDE en
Europa y en Asia-Pacífico en ambos escenarios.
La tasa de agotamiento de la producción en los yacimientos de gas existentes es
el factor determinante de la magnitud de la capacidad adicional y de la inversión
necesaria para responder a la demanda prevista. Un detallado análisis individualizado
de las tendencias históricas de la producción de gas en casi 600 yacimientos (que
representan el 55% de la producción mundial) permite suponer que, como resultado de
su agotamiento, cerca de la mitad de la capacidad mundial de producción existente
tendrá que ser reemplazada en 2030. Esto equivale al doble de la producción
rusa actual. Para entonces, sólo un tercio de la producción total provendrá de los
yacimientos productivos actuales, en el Escenario de Referencia, a pesar de la inversión
continua en los mismos. La tasa de agotamiento de los yacimientos de gas una vez éstos
alcanzan su techo de producción es más lenta en los yacimientos más grandes, y más
rápida en los yacimientos de alta mar que en los de igual tamaño situados en tierra. La
tasa media, ponderada por la producción, de agotamiento observado en los mayores
yacimientos de gas del mundo tras alcanzar éstos su techo de producción es del 5,3%.
Sobre la base de esta cifra y de evaluaciones del tamaño y la distribución de edad de
los yacimientos de gas en el mundo, la tasa media mundial de agotamiento, ponderada
por la producción, es del 7,5% para todos los yacimientos una vez alcanzado el máximo
de producción, un índice similar al de los yacimientos petrolíferos.
El gas no convencional cambia el panorama
en Norteamérica y en otras partes del mundo
El rápido desarrollo reciente de los recursos de gas no convencional en Estados Unidos
y Canadá, en concreto, en los últimos tres años, ha transformado las perspectivas del
mercado del gas, tanto en Norteamérica como en otras partes del mundo. La nueva
tecnología, especialmente la perforación horizontal de pozos combinada con fractura
hidráulica, ha intensificado la productividad por pozo de fuentes no convencionales,
sobre todo de gas de lutita, y ha recortado los costes de producción. Esta oferta
adicional, que viene a sumarse al debilitamiento de la demanda debido a la crisis
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World Energy Outlook 2009
económica y a niveles de almacenamiento superiores a lo habitual, ha provocado una
abrupta bajada de los precios estadounidenses, que han pasado de un promedio de cerca
de 9 USD por millón de British Thermal Units (Btu) en 2008 a menos de 3 USD por millón
de Btu a principios de septiembre de 2009; ha frenado la necesidad de importación de gas
natural licuado (GNL); y ha presionado a la baja los precios de otras regiones. La caída de
los precios en Norteamérica ha generado inevitablemente la moderación de la actividad
perforadora, pero la producción se ha mantenido destacadamente bien, lo que indica
que los costes marginales de producción se han reducido de forma acusada. El presente
análisis muestra que las nuevas fuentes no convencionales de suministro encierran el
potencial de hacer aumentar la producción general norteamericana a un coste en el pozo
de entre 3 USD por millón de Btu y 5 USD por millón de Btu (en USD de 2008, incluidos los
costes de perforación y de terminación) en las próximas décadas, aunque se prevé que los
crecientes costes materiales y de equipo de perforación (rig rates) presionen al alza los
costes unitarios a lo largo del tiempo. Además, la elevada tasa de agotamiento del gas no
convencional exigirá asimismo que se perforen y exploten constantemente nuevos pozos
para mantener la producción final.
Resulta muy incierto el grado en que el auge de la producción de gas no convencional
en Norteamérica pueda trasladarse a otras partes del mundo con este mismo tipo de
recursos. Fuera de Norteamérica, los recursos no convencionales no se han evaluado
detalladamente, y la producción de gas es aún limitada. Se supone que algunas
regiones, incluidas China, la India, Australia y Europa, contienen vastos recursos,
pero, en ciertos casos, existen obstáculos de peso para su explotación, entre los que
destacan el difícil acceso físico a los recursos, la necesidad de grandes cantidades
de agua para la terminación de pozos, el impacto medioambiental o la distancia
que separa los recursos de la infraestructura de gasoductos existente. Además, las
características geológicas de los recursos aún no evaluados pueden plantear serios
desafíos técnicos y económicos en el momento de su explotación. En el Escenario de
Referencia, la producción mundial de gas no convencional aumenta de 367 000 millones
de metros cúbicos en 2007 a 629 000 millones de metros cúbicos en 2030, en su mayor
parte como resultado del aumento en Estados Unidos y Canadá. El porcentaje de gas
no convencional en la producción estadounidense total de gas pasa de más del 50% en
2008 a cerca del 60% en 2030. En Asia-Pacífico (con la excepción de Australia) y Europa,
se prevé que la producción despegue en la segunda mitad del periodo de previsión,
aunque la proporción del gas no convencional en la producción total de gas de dichas
regiones seguirá siendo débil. A escala mundial, la proporción del gas no convencional
pasaría del 12% en 2007 al 15% en 2030. Sin embargo, estas previsiones están rodeadas
de una gran incertidumbre, especialmente a partir de 2020; hay un mayor potencial de
crecimiento de la producciónmás allá de lo previsto.
Está surgiendo un excedente de gas
El inesperado auge de la producción de gas no convencional en Norteamérica, junto
con el impacto negativo de la recesión actual en la demanda, podría dar lugar a
Resumen ejecutivo
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un marcado excedente de la oferta de gas en los próximos años. El análisis de las
tendencias de la demanda y la producción, basado en una evaluación detallada de la
inversión en curso y de la capacidad adicional que aportarían los proyectos actuales
de explotación, gasoductos y GNL, apunta a un fuerte incremento de la capacidad
no utilizada de transporte interregional de gas. Se calcula que la infrautilización
conjunta de la capacidad de transporte por gasoducto entre las principales regiones y
de la capacidad de liquefacción del GNL aumentará de unos 60 000 millones de metros
cúbicos en 2007 a aproximadamente 200 000 millones de metros cúbicos en el periodo
comprendido entre 2012 y 2015. El índice de utilización de esta capacidad decaerá del
88% a menos de tres cuartos. Es probable que la caída en la utilización de capacidad sea
más acusada en los gasoductos; mientras que los propietarios de nuevas capacidades
de GNL estarían dispuestos a ofrecer un suministro no contratado en los mercados al
contado al precio necesario para encontrar compradores, desvíando así parte del gas
que, de otro modo, se hubiera comercializado internacionalmente mediante gasoducto
(aunque las cláusulas de volumen mínimo previstas en los contratos en firme a largo
plazo limitarán en cierta medida el grado en que los compradores sean capaces de
reducir su adquisición de gas transportado por gasoducto).
El incipiente excedente de gas podría tener consecuencias de gran alcance para la
estructura de los mercados gasísticos y la determinación de los precios del gas en
Europa y Asia-Pacífico. La reducida necesidad de importar en Estados Unidos (debido
a unas mejores perspectivas de producción nacional y a una demanda más débil de
lo esperado) podría acarrear una conectividad menor entre los principales mercados
regionales (Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico) en los próximos años. Es posible que
los precios norteamericanos, relativamente bajos, desalienten las importaciones de
GNL. Suponiendo que los precios del petróleo aumenten en los próximos años y que no
se registren mayores cambios en los acuerdos de precios, los precios del gas tenderán al
alza en Europa y Asia-Pacífico, dada la preponderancia de la indexación sobre el petróleo
de sus contratos de suministro a largo plazo, y se disociarán así de los norteamericanos.
Sin embargo, los precios al contado a la baja del GNL podrían inducir a los exportadores
y vendedores de Europa y Asia-Pacífico a alejarse del vínculo formal entre los precios
del gas y del petróleo en los contratos a largo plazo o, al menos, a adaptarlo. Si los
principales países exportadores ceden a las presiones de los importadores para modificar
los términos de intercambio en sus contratos a largo plazo y ponen a disposición del
mercado al contado suministros no contratados, esto dará lugar a una bajada de
los precios, lo cual, podría contribuir a relanzar la demanda, especialmente para la
generación de electricidad (donde existe cierta capacidad de sustitución a corto plazo
y donde nueva capacidad alimentada por gas podría incorporarse en un plazo de tres a
cuatro años), y a reducir el excedente de capacidad de suministro a medio plazo.
Los países de la ASEAN se convertirán en elementos claves del mercado energético
Los diez países miembros de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN)
desempeñarán un papel cada vez más importante en los mercados energéticos
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World Energy Outlook 2009
mundiales en las próximas décadas. Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos,
Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam conforman una de las regiones más
dinámicas y diversificadas del mundo, con una economía equiparable a la de Canadá
y México juntos y una población que supera a la de la Unión Europea. El consumo
energético de esta región, ya comparable al de Oriente Medio, seguirá aumentando con
celeridad desde un nivel per cápita comparativamente bajo, impulsado por el rápido
crecimiento económico y demográfico, y por la continua urbanización e industrialización.
En el Escenario de Referencia, la demanda de energía primaria en ASEAN registra una
expansión del 76% entre 2007 y 2030, lo que significa un incremento medio del 2,5%
anual, mucho mayor que el promedio en el resto del mundo. Como consecuencia de
la presente debilidad económica, se prevé que la demanda aumente sin embargo
moderadamente a corto plazo, para después intensificarse. Incluso en el Escenario 450,
la demanda se acrecienta a un ritmo del 2,1% por año. Junto con la emergencia de China
y la India en el escenario energético mundial, las anteriores tendencias parecen apuntar
a una centralización de la actividad energética mundial en Asia.
Será necesario superar numerosos escollos para que Asia Sudoriental pueda
garantizar el acceso a la energía necesaria para responder a sus crecientes
necesidades a un precio asequible y de manera sostenible. En la mayor parte de la
región, el sector energético está redoblando esfuerzos para estar a la altura del rápido
aumento de la demanda que se registra desde la recuperación de la región de la crisis
financiera asiática de 1997-1998. Pero, dado que sólo dispone de cerca del 1% de las
reservas mundiales probadas de petróleo, la región depende mayoritariamente de las
importaciones, y esta dependencia será aún más acusada en el futuro. Además, la región
se enfrenta también a una posible insuficiencia del suministro de gas natural en las
próximas décadas, a pesar del rápido aumento de la generación eléctrica basada en el
carbón. Por otra parte, aunque ciertas partes del Asia Sudoriental cuentan con fuentes
de energía renovable relativamente abundantes, varios factores físicos y económicos
han hecho que una significativa parte de éstos hayan quedado sin explotar. El Escenario
de Referencia estima que, entre 2008 y 2030, será necesario invertir más de 1,1 billones
de USD en infraestructura energética, más de la mitad en el sector eléctrico; en el
Escenario 450, la necesidad total de inversión es 390 000 millones mayor. La financiación
es ciertamente una cuestión esencial, cuya importancia se ve exacerbada hoy por la
crisis financiera mundial, que ha obligado a las empresas energéticas a recortar gastos y
a postergar o anular definitivamente ciertos proyectos. Por último, el acceso a modernos
servicios de energía sigue siendo limitado en algunas áreas de la región: se calcula que
160 millones de personas carecen aún hoy de acceso a la electricidad, aunque esta cifra
cae hasta 63 millones hacia 2030 en el Escenario de Referencia.
La transformación de las promesas en resultados
La próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima que se celebrará en
Copenhague proporcionará importantes indicaciones sobre el futuro energético que
Resumen ejecutivo
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nos espera. Sea cual sea su resultado, la aplicación de los compromisos que se adopten
en esa conferencia o posteriormente será fundamental para el futuro. El camino por
recorrer a partir de la conferencia de Copenhague será sin duda tan accidentado como
el que ha llevado hasta ella, y deberá basarse en algo más que buenas intenciones. La
AIE ya ha invitado a todos los países a tomar medidas a gran escala – Clean Energy New
Deal, un nuevo acuerdo mundial en materia de energía limpia–, con el fin de aprovechar
la ocasión que brinda la crisis financiera y económica para llevar a cabo la reorientación
permanente de la inversión hacia las tecnologías de baja emisión de carbono, que será
imprescindible para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas
con la energía. Las recientes iniciativas en este sentido de un cierto número de países
dentro del marco de los paquetes de estímulo económico constituyen ya un importante
paso en esa dirección, pero será preciso desplegar mayores esfuerzos para acercarse a
una pauta de emisiones coherente con la estabilización de la concentración de los gases
de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel de 450 ppm y con la limitación de la
elevación de la temperatura mundial a 2°C.
La rapidez con la que los Gobiernos acaten sus compromisos será un elemento
decisivo para garantizar el éxito de los esfuerzos para prevenir el cambio climático.
La salvación del planeta no puede esperar. Cada año que transcurre se reduce algo más
el margen de maniobra para luchar contra las emisiones en un periodo dado y hace
aumentar los costes que implica la transformación del sector energético. Se calcula
que cada año que se postergue la entrada en una pauta de emisiones coherente con una
limitación de la elevación de la temperatura mundial a 2°C añadirá aproximadamente
500 000 millones de USD a la inversión suplementaria de 10,5 billones de USD necesarios
para el periodo 2010-2030. Por lo tanto, un retraso de tan sólo unos cuantos años
podría dejar este objetivo completamente fuera de alcance. En tal caso, los costes
adicionales de adaptación multiplicarían varias veces la cifra indicada. Los países que
participen en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático no pueden
perder de vista esa perspectiva. Ha llegado la hora de adoptar las difíciles decisiones
necesarias para que las promesas se conviertan en una realidad.
El presente documento fue publicado originalmente en inglés.
Aunque la AIE no ha escatimado esfuerzos para asegurar que su traducción al español
constituya un reflejo fiel del texto original, se pueden encontrar ligeras diferencias.
© OECD/IEA, 2009
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